{"id":41165,"date":"2016-10-06T15:30:08","date_gmt":"2016-10-06T20:30:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-febrero-de-2014-fiesta-de-la-presentacion-del-senor-xviii-jornada-mundial-de-la-vida-consagrada\/"},"modified":"2016-10-06T15:30:08","modified_gmt":"2016-10-06T20:30:08","slug":"2-de-febrero-de-2014-fiesta-de-la-presentacion-del-senor-xviii-jornada-mundial-de-la-vida-consagrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-febrero-de-2014-fiesta-de-la-presentacion-del-senor-xviii-jornada-mundial-de-la-vida-consagrada\/","title":{"rendered":"2 de febrero de 2014: Fiesta de la Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or &#8211; XVIII Jornada Mundial de la Vida Consagrada"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2014\/20140202-libretto-presentazione-del-signore.pdf\">FIESTA DE LA PRESENTACI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR <br \/> XVIII JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Bas&iacute;lica Vaticana<br \/>Domingo 2 de febrero de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b> <a href=\"http:\/\/player.rv.va\/vaticanplayer.asp?language=it&amp;tic=VA_RD3SD9YZ\">V&iacute;deo<\/a><\/b><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La fiesta de la Presentaci&oacute;n de Jes&uacute;s en el templo es llamada tambi&eacute;n fiesta del <i>encuentro<\/i>: en la liturgia, se dice al inicio que Jes&uacute;s va al encuentro de su pueblo, es el encuentro <i>entre Jes&uacute;s y su pueblo<\/i>; cuando Mar&iacute;a y Jos&eacute; llevaron a su ni&ntilde;o al Templo de Jerusal&eacute;n, tuvo lugar el primer encuentro entre Jes&uacute;s y su pueblo, representado por los dos ancianos Sime&oacute;n y Ana.<\/p>\n<p>Ese fue un encuentro en el seno de la historia del pueblo, un encuentro <i>entre los j&oacute;venes y los ancianos<\/i>: los j&oacute;venes eran Mar&iacute;a y Jos&eacute;, con su reci&eacute;n nacido; y los ancianos eran Sime&oacute;n y Ana, dos personajes que frecuentaban siempre el Templo. <\/p>\n<p>Observemos lo que el evangelista Lucas nos dice de ellos, c&oacute;mo les describe. De la Virgen y san Jos&eacute; repite cuatro veces que <i>quer&iacute;an cumplir lo que estaba prescrito por la Ley del Se&ntilde;or<\/i> (cf. <i>Lc<\/i> 2, 22.23.24.27). Se entiende, casi se percibe, que los padres de Jes&uacute;s tienen la alegr&iacute;a de observar los preceptos de Dios, s&iacute;, la alegr&iacute;a de caminar en la Ley del Se&ntilde;or. Son dos reci&eacute;n casados, apenas han tenido a su ni&ntilde;o, y est&aacute;n totalmente animados por el deseo de realizar lo que est&aacute; prescrito. Esto no es un hecho exterior, no es para sentirse bien, &iexcl;no! Es un deseo fuerte, profundo, lleno de alegr&iacute;a. Es lo que dice el Salmo: &laquo;Mi alegr&iacute;a es el camino de tus preceptos&#8230; Tu ley ser&aacute; mi delicia (119, 14.77).<\/p>\n<p>&iquest;Y qu&eacute; dice san Lucas de los ancianos? Destaca m&aacute;s de una vez que <i>eran conducidos por el Esp&iacute;ritu Santo<\/i>. De Sime&oacute;n afirma que era un hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel, y que &laquo;el Esp&iacute;ritu Santo estaba con &eacute;l&raquo; (2, 25); dice que &laquo;el Esp&iacute;ritu Santo le hab&iacute;a revelado&raquo; que antes de morir ver&iacute;a al Cristo, al Mes&iacute;as (v. 26); y por &uacute;ltimo que fue al Templo &laquo;impulsado por el Esp&iacute;ritu&raquo; (v. 27). De Ana dice luego que era una &laquo;profetisa&raquo; (v. 36), es decir, inspirada por Dios; y que estaba siempre en el Templo &laquo;sirviendo a Dios con ayunos y oraciones&raquo; (v. 37). En definitiva, estos dos ancianos est&aacute;n llenos de vida. Est&aacute;n llenos de vida porque est&aacute;n animados por el Esp&iacute;ritu Santo, d&oacute;ciles a su acci&oacute;n, sensibles a sus peticiones&#8230;<\/p>\n<p>He aqu&iacute; el encuentro entre la Sagrada Familia y estos dos representantes del pueblo santo de Dios. En el centro est&aacute; Jes&uacute;s. Es &Eacute;l quien mueve a todos, quien atrae a unos y a otros al Templo, que es la casa de su Padre.<\/p>\n<p>Es un encuentro entre los j&oacute;venes llenos de alegr&iacute;a al cumplir la Ley del Se&ntilde;or y los ancianos llenos de alegr&iacute;a por la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. Es <i>un singular encuentro entre observancia y profec&iacute;a<\/i>, donde los j&oacute;venes son los observantes y los ancianos son los prof&eacute;ticos. En realidad, si reflexionamos bien, la observancia de la Ley est&aacute; animada por el Esp&iacute;ritu mismo, y la profec&iacute;a se mueve por la senda trazada por la Ley. &iquest;Qui&eacute;n est&aacute; m&aacute;s lleno del Esp&iacute;ritu Santo que Mar&iacute;a? &iquest;Qui&eacute;n es m&aacute;s d&oacute;cil que ella a su acci&oacute;n? <\/p>\n<p>A la luz de esta escena evang&eacute;lica miremos a la <i>vida consagrada<\/i> como un encuentro con Cristo: es &Eacute;l quien viene a nosotros, tra&iacute;do por Mar&iacute;a y Jos&eacute;, y somos nosotros quienes vamos hacia &Eacute;l, conducidos por el Esp&iacute;ritu Santo. Pero en el centro est&aacute; &Eacute;l. &Eacute;l lo mueve todo, &Eacute;l nos atrae al Templo, a la Iglesia, donde podemos encontrarle, reconocerle, acogerle y abrazarle. <\/p>\n<p>Jes&uacute;s viene a nuestro encuentro en la Iglesia a trav&eacute;s del carisma fundacional de un Instituto: &iexcl;es hermoso pensar as&iacute; nuestra vocaci&oacute;n! Nuestro encuentro con Cristo tom&oacute; su forma en la Iglesia mediante el carisma de un testigo suyo, de una testigo suya. Esto siempre nos asombra y nos lleva a dar gracias.<\/p>\n<p>Y tambi&eacute;n en la vida consagrada se vive el encuentro entre los j&oacute;venes y los ancianos, entre observancia y profec&iacute;a. No lo veamos como dos realidades contrarias. Dejemos m&aacute;s bien que el Esp&iacute;ritu Santo anime a ambas, y el signo de ello es la alegr&iacute;a: la alegr&iacute;a de observar, de caminar en la regla de vida; y la alegr&iacute;a de ser conducidos por el Esp&iacute;ritu, nunca r&iacute;gidos, nunca cerrados, siempre abiertos a la voz de Dios que habla, que abre, que conduce, que nos invita a ir hacia el horizonte.<\/p>\n<p>Hace bien a los ancianos comunicar la sabidur&iacute;a a los j&oacute;venes; y hace bien a los j&oacute;venes recoger este patrimonio de experiencia y de sabidur&iacute;a, y llevarlo adelante, no para custodiarlo en un museo, sino para llevarlo adelante afrontando los desaf&iacute;os que la vida nos presenta, llevarlo adelante por el bien de las respectivas familias religiosas y de toda la Iglesia.<\/p>\n<p>Que la gracia de este misterio, el misterio del encuentro, nos ilumine y nos consuele en nuestro camino. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FIESTA DE LA PRESENTACI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR XVIII JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica VaticanaDomingo 2 de febrero de 2014 V&iacute;deo &nbsp; La fiesta de la Presentaci&oacute;n de Jes&uacute;s en el templo es llamada tambi&eacute;n fiesta del encuentro: en la liturgia, se dice al inicio que Jes&uacute;s va al encuentro de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-febrero-de-2014-fiesta-de-la-presentacion-del-senor-xviii-jornada-mundial-de-la-vida-consagrada\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab2 de febrero de 2014: Fiesta de la Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or &#8211; XVIII Jornada Mundial de la Vida Consagrada\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41165","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41165","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41165"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41165\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41165"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41165"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41165"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}