{"id":41174,"date":"2016-10-06T15:30:53","date_gmt":"2016-10-06T20:30:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-para-las-familias-27-de-diciembre-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:30:53","modified_gmt":"2016-10-06T20:30:53","slug":"santa-misa-para-las-familias-27-de-diciembre-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-para-las-familias-27-de-diciembre-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa para las familias (27 de diciembre de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2015\/20151227-libretto-santa-famiglia.pdf\">SANTA MISA PARA LAS FAMILIAS<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> Domingo 27 de diciembre de 2015<br \/> Fiesta de la Sagrada Familia de Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute;<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> [<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/12\/27\/santafamiglia.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las Lecturas b&iacute;blicas que hemos escuchado nos presentan la imagen de dos familias que hacen su peregrinaci&oacute;n hacia la casa de Dios. Elcan&aacute; y Ana llevan a su hijo Samuel al templo de Sil&oacute; y lo consagran al Se&ntilde;or (cf. <i>1 S<\/i> 1,20- 22,24-28). Del mismo modo, Jos&eacute; y Mar&iacute;a, junto con Jes&uacute;s, se ponen en marcha hacia Jerusal&eacute;n para la fiesta de Pascua (cf. <i>Lc<\/i> 2,41-52).<\/p>\n<p>Podemos ver a menudo a los peregrinos que acuden a los santuarios y lugares entra&ntilde;ables para la piedad popular. En estos d&iacute;as, muchos han puesto en camino para llegar a la Puerta Santa abierta en todas las catedrales del mundo y tambi&eacute;n en tantos santuarios. Pero lo m&aacute;s hermoso que hoy pone de relieve la Palabra de Dios es que <i>la peregrinaci&oacute;n la hace toda la familia<\/i>. Pap&aacute;, mam&aacute; y los hijos, van juntos a la casa del Se&ntilde;or para santificar la fiesta con la oraci&oacute;n. Es una lecci&oacute;n importante que se ofrece tambi&eacute;n a nuestras familias. Podemos decir incluso que la vida de la familia es un conjunto de peque&ntilde;as y grandes peregrinaciones. <\/p>\n<p>Por ejemplo, cu&aacute;nto bien nos hace pensar que Mar&iacute;a y Jos&eacute; ense&ntilde;aron a Jes&uacute;s a decir sus oraciones. Y esto es una peregrinaci&oacute;n, la peregrinaci&oacute;n de educar en la oraci&oacute;n. Y tambi&eacute;n nos hace bien saber que durante la jornada rezaban juntos; y que el s&aacute;bado iban juntos a la sinagoga para escuchar las Escrituras de la Ley y los Profetas, y alabar al Se&ntilde;or con todo el pueblo. Y, durante la peregrinaci&oacute;n a Jerusal&eacute;n, ciertamente cantaban con las palabras del Salmo: &laquo;&iexcl;Qu&eacute; alegr&iacute;a cuando me dijeron: \u201cVamos a la casa del Se&ntilde;or\u201d. Ya est&aacute;n pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusal&eacute;n&raquo; (122,1-2).<\/p>\n<p>Qu&eacute; importante es para nuestras familias a caminar juntos para alcanzar una misma meta. Sabemos que tenemos un itinerario com&uacute;n que recorrer; un camino donde nos encontramos con dificultades, pero tambi&eacute;n con momentos de alegr&iacute;a y de consuelo. En esta peregrinaci&oacute;n de la vida compartimos tambi&eacute;n el tiempo de oraci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; puede ser m&aacute;s bello para un padre y una madre que <i> bendecir a sus hijos<\/i> al comienzo de la jornada y cuando concluye? Hacer en su frente la se&ntilde;al de la cruz como el d&iacute;a del Bautismo. &iquest;No es esta la oraci&oacute;n m&aacute;s sencilla de los padres para con sus hijos? Bendecirlos, es decir, encomendarles al Se&ntilde;or, como hicieron Elcan&aacute; y Ana, Jos&eacute; y Mar&iacute;a, para que sea &eacute;l su protecci&oacute;n y su apoyo en los distintos momentos del d&iacute;a. Qu&eacute; importante es para la familia encontrarse tambi&eacute;n en un breve momento de <i> oraci&oacute;n antes de comer juntos<\/i>, para dar las gracias al Se&ntilde;or por estos dones, y para aprender a compartir lo que hemos recibido con quien m&aacute;s lo necesita. Son peque&ntilde;os gestos que, sin embargo, expresan el gran papel formativo que la familia desempe&ntilde;a en la peregrinaci&oacute;n de cada d&iacute;a.<\/p>\n<p>Al final de aquella peregrinaci&oacute;n, Jes&uacute;s volvi&oacute; a Nazaret y viv&iacute;a sujeto a sus padres (cf. <i>Lc<\/i> 2,51). Esta imagen tiene tambi&eacute;n una buena ense&ntilde;anza para nuestras familias. En efecto, la peregrinaci&oacute;n no termina cuando se ha llegado a la meta del santuario, <i>sino cuando se regresa a casa y se reanuda la vida de cada d&iacute;a<\/i>, poniendo en pr&aacute;ctica los frutos espirituales de la experiencia vivida. Sabemos lo que hizo Jes&uacute;s aquella vez. En lugar de volver a casa con los suyos, se hab&iacute;a quedado en el Templo de Jerusal&eacute;n, causando una gran pena a Mar&iacute;a y Jos&eacute;, que no lo encontraban. Por su &laquo;aventura&raquo;, probablemente tambi&eacute;n Jes&uacute;s tuvo que pedir disculpas a sus padres. El Evangelio no lo dice, pero creo que lo podemos suponer. La pregunta de Mar&iacute;a, adem&aacute;s, manifiesta un cierto reproche, mostrando claramente la preocupaci&oacute;n y angustia, suya y de Jos&eacute;. Al regresar a casa, Jes&uacute;s se uni&oacute; estrechamente a ellos, para demostrar todo su afecto y obediencia. Estos momentos, que con el Se&ntilde;or se transforman en oportunidad de crecimiento, en ocasi&oacute;n para pedir perd&oacute;n y recibirlo y de demostrar amor y obediencia, tambi&eacute;n forman parte de la peregrinaci&oacute;n de la familia.<\/p>\n<p>Que en este A&ntilde;o de la Misericordia, toda familia cristiana sea un lugar privilegiado para esta peregrinaci&oacute;n en el que se experimenta la <i> alegr&iacute;a del perd&oacute;n<\/i>. El perd&oacute;n es la esencia del amor, que sabe comprender el error y poner remedio. Pobres de nosotros si Dios no nos perdonase. En el seno de la familia es donde se nos educa al perd&oacute;n, porque se tiene la certeza de ser comprendidos y apoyados no obstante los errores que se puedan cometer.<\/p>\n<p>No perdamos la confianza en la familia. Es hermoso abrir siempre el coraz&oacute;n unos a otros, sin ocultar nada. Donde hay amor, all&iacute; hay tambi&eacute;n comprensi&oacute;n y perd&oacute;n. Encomiendo a vosotras, queridas familias, esta cotidiana peregrinaci&oacute;n dom&eacute;stica, esta misi&oacute;n tan importante, de la que el mundo y la Iglesia tienen m&aacute;s necesidad que nunca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA PARA LAS FAMILIAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica Vaticana Domingo 27 de diciembre de 2015 Fiesta de la Sagrada Familia de Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute; [Multimedia] &nbsp; Las Lecturas b&iacute;blicas que hemos escuchado nos presentan la imagen de dos familias que hacen su peregrinaci&oacute;n hacia la casa de Dios. 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