{"id":41178,"date":"2016-10-06T15:30:56","date_gmt":"2016-10-06T20:30:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jubileo-extraordinario-de-la-misericordia-apertura-de-la-puerta-santa-de-la-caridad-y-santa-misa-albergue-de-la-caritas-de-via-marsala-roma-18-de-diciembre-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:30:56","modified_gmt":"2016-10-06T20:30:56","slug":"jubileo-extraordinario-de-la-misericordia-apertura-de-la-puerta-santa-de-la-caridad-y-santa-misa-albergue-de-la-caritas-de-via-marsala-roma-18-de-diciembre-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jubileo-extraordinario-de-la-misericordia-apertura-de-la-puerta-santa-de-la-caridad-y-santa-misa-albergue-de-la-caritas-de-via-marsala-roma-18-de-diciembre-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Jubileo Extraordinario de la Misericordia: Apertura de la \u201cPuerta Santa de la Caridad\u201d y Santa Misa (Albergue de la C\u00e1ritas de V\u00eda Marsala, Roma, 18 de diciembre de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.iubilaeummisericordiae.va\/content\/gdm\/es.html\">JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">APERTURA DE LA \u201cPUERTA SANTA DE LA CARIDAD\u201d Y SANTA MISA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO <\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><font color=\"#663300\"><i>Albergue de la C&aacute;ritas de V&iacute;a Marsala, Roma<br \/> Viernes 18 de diciembre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\"> [<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/12\/18\/ostellotermini.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dios viene a salvarnos y no encuentra mejor manera para hacerlo que caminar con nosotros, hacer nuestra vida. Y en el momento de elegir el modo, c&oacute;mo hacer su vida, no elige una gran ciudad de un gran imperio, no elige a una princesa, una condesa como madre, a una persona importante, no elige un palacio de lujo. Parece que todo se haya hecho intencionalmente casi a escondidas. Mar&iacute;a era una joven de 16 &oacute; 17 a&ntilde;os, no m&aacute;s, en un poblado perdido de las periferias del imperio romano. Y nadie, seguramente, conoc&iacute;a ese pueblo. Jos&eacute; era un joven que la amaba y quer&iacute;a casarse con ella, era un carpintero que se ganaba el pan de cada d&iacute;a. Todo en la sencillez, todo en lo escondido. Y tambi&eacute;n el rechazo&#8230; porque eran novios y en un poblado as&iacute; peque&ntilde;o, sab&eacute;is c&oacute;mo son las habladur&iacute;as, c&oacute;mo se difunden. Y Jos&eacute; se da cuenta de que ella est&aacute; embarazada, pero &eacute;l era justo. Todo en lo secreto, a pesar de las calumnias y las habladur&iacute;as. El &aacute;ngel explica a Jos&eacute; el misterio: &laquo;Ese hijo que espera tu novia es obra de Dios, es obra del Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. &laquo;Cuando Jos&eacute; se despert&oacute; del sue&ntilde;o hizo lo que el &aacute;ngel del Se&ntilde;or le hab&iacute;a dicho&raquo;, y dirigi&eacute;ndose a ella la tom&oacute; como esposa (cf. <i>Mt<\/i> 1, 18-25). Pero todo en lo oculto, de forma humilde. Las grandes ciudades del mundo no sab&iacute;an nada. Y as&iacute; est&aacute; Dios entre nosotros. Si quieres encontrar a Dios, b&uacute;scalo en la humildad, b&uacute;scalo en la pobreza, b&uacute;scalo donde &Eacute;l est&aacute; escondido: en los necesitados, en los enfermos, en los hambrientos, en los encarcelados. <\/p>\n<p>Y Jes&uacute;s, cuando nos predica la vida, nos dice c&oacute;mo ser&aacute; nuestro juicio. No dir&aacute;: ven conmigo porque has dado muchos donativos a la Iglesia, t&uacute; eres un bienhechor de la Iglesia, ven, ven al cielo. No. La entrada al cielo no se paga con dinero. No dir&aacute;: t&uacute; eres muy importante, has estudiado mucho y has tenido muchas condecoraciones, ven al cielo&#8230; No. Los honores no abren la puerta del cielo. &iquest;Que nos dir&aacute; Jes&uacute;s para abrirnos las puertas del cielo?. &laquo;Estaba hambriento y me diste de comer; no ten&iacute;a un techo y me has dado una casa; estaba enfermo y has venido a visitarme; estaba en la c&aacute;rcel y has venido a verme&raquo; (cf. <i>Mt<\/i> 25, 35-36). Jes&uacute;s est&aacute; en la humildad.<\/p>\n<p>El amor de Jes&uacute;s es grande. Por esto hoy, al abrir esta Puerta santa, yo quisiera que el Esp&iacute;ritu Santo abriera el coraz&oacute;n de todos los romanos y les hiciera entender cu&aacute;l es el camino de la salvaci&oacute;n. No es el lujo, no es el camino de las grandes riquezas, no es el camino del poder, es el camino de la humildad. Los m&aacute;s pobres, los enfermos, los presos \u2014Jes&uacute;s dice m&aacute;s\u2014, los m&aacute;s pecadores, si se arrepienten, nos preceder&aacute;n en el cielo. Ellos tienen la llave. El que hace un gesto de caridad es aquel que se deja abrazar de la misericordia del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p> Nosotros hoy abrimos esta Puerta y pedimos dos cosas. Primero, que el Se&ntilde;or abra la puerta de nuestro coraz&oacute;n, a todos. Todos lo necesitamos, todos somos pecadores, todos tenemos necesidad de escuchar la palabra del Se&ntilde;or y de que la Palabra del Se&ntilde;or venga. Segundo, que el Se&ntilde;or nos haga entender que el camino de la presunci&oacute;n, de las riquezas, de la vanidad, del orgullo, no son caminos de salvaci&oacute;n. Que el Se&ntilde;or nos haga entender que su caricia de Padre, su misericordia, su perd&oacute;n, se expresa cuando nosotros nos acercamos a los que sufren, a los descartados de la sociedad: all&iacute; est&aacute; Jes&uacute;s. Esta Puerta, que es la Puerta de la caridad, la puerta donde son asistidos muchos, muchos descartados, nos haga entender que ser&iacute;a hermoso que tambi&eacute;n cada uno de nosotros, cada uno de los romanos, de todos los romanos, se sintiera descartado y sintiera la necesidad de la ayuda de Dios. Hoy nosotros rogamos por Roma, por todos los habitantes de Roma, por todos, empezando por m&iacute;, para que el Se&ntilde;or nos d&eacute; la gracia de sentirnos descartados, porque no tenemos ning&uacute;n m&eacute;rito. Solamente &Eacute;l nos da la misericordia y la gracia. Y para acercarnos a esa gracia tenemos que acercarnos a los descartados, a los pobres, a los que tienen m&aacute;s necesidad. Porque seremos juzgados por esta cercan&iacute;a. Que el Se&ntilde;or hoy, abriendo esta puerta, done esta gracia a toda Roma, a cada habitante de Roma, para poder seguir adelante en ese abrazo de la misericordia, donde el padre abraza al hijo herido, pero el herido es el padre: Dios est&aacute; herido de amor, y por esto es capaz de salvarnos a todos. Que el Se&ntilde;or nos done esta gracia<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA APERTURA DE LA \u201cPUERTA SANTA DE LA CARIDAD\u201d Y SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Albergue de la C&aacute;ritas de V&iacute;a Marsala, Roma Viernes 18 de diciembre de 2015 [Multimedia] &nbsp; Dios viene a salvarnos y no encuentra mejor manera para hacerlo que caminar con nosotros, hacer nuestra vida. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jubileo-extraordinario-de-la-misericordia-apertura-de-la-puerta-santa-de-la-caridad-y-santa-misa-albergue-de-la-caritas-de-via-marsala-roma-18-de-diciembre-de-2015-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJubileo Extraordinario de la Misericordia: Apertura de la \u201cPuerta Santa de la Caridad\u201d y Santa Misa (Albergue de la C\u00e1ritas de V\u00eda Marsala, Roma, 18 de diciembre de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41178","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41178","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41178"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41178\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41178"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41178"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41178"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}