{"id":41188,"date":"2016-10-06T15:31:05","date_gmt":"2016-10-06T20:31:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-republica-centroafricana-apertura-de-la-puerta-santa-de-la-catedral-de-bangui-santa-misa-con-sacerdotes-religiosos-religiosas-catequistas-y-jovenes-catedral-de-bangui-29-de\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:05","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:05","slug":"viaje-apostolico-republica-centroafricana-apertura-de-la-puerta-santa-de-la-catedral-de-bangui-santa-misa-con-sacerdotes-religiosos-religiosas-catequistas-y-jovenes-catedral-de-bangui-29-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-republica-centroafricana-apertura-de-la-puerta-santa-de-la-catedral-de-bangui-santa-misa-con-sacerdotes-religiosos-religiosas-catequistas-y-jovenes-catedral-de-bangui-29-de\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico &#8211; Rep\u00fablica Centroafricana: Apertura de la Puerta santa de la Catedral de Bangui &#8211; Santa Misa con sacerdotes, religiosos, religiosas, catequistas y j\u00f3venes (Catedral de Bangui, 29 de noviembre de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2015\/outside\/documents\/papa-francesco-africa-2015.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO <br \/> A KENIA, UGANDA Y REP&Uacute;BLICA CENTROAFRICANA<\/a><br \/> (25-30 DE NOVIEMBRE DE 2015)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\" size=\"4\">APERTURA DE LA PUERTA SANTA DE LA CATEDRAL DE BANGUI <br \/> Y SANTA MISA CON SACERDOTES, RELIGIOSOS, RELIGIOSAS, CATEQUISTAS Y J&Oacute;VENES<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"> <font color=\"#663300\"><i>Catedral de Bangui (Rep&uacute;blica Centroafricana)<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"><br \/> I Domingo de Adviento, 29 de noviembre de 2015<\/font><\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/11\/29\/repcentrafricanamessa.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><i>PALABRAS<\/i><\/b><\/font><i><font color=\"#663300\"><b> DEL SANTO PADRE DURANTE EL RITO DE APERTURA DE LA PUERTA SANTA<\/b>&nbsp;<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bangui se convierte hoy en la capital espiritual del mundo. El A&ntilde;o Santo de la Misericordia llega anticipadamente a esta tierra. Una tierra que sufre desde hace a&ntilde;os la guerra, el odio, la incomprensi&oacute;n, la falta de paz. En esta tierra sufriente tambi&eacute;n est&aacute;n todos los pa&iacute;ses del mundo que est&aacute;n pasando por la cruz de la guerra. Bangui se convierte en la capital espiritual de la oraci&oacute;n por la misericordia del Padre. Pidamos todos nosotros paz, misericordia, reconciliaci&oacute;n, perd&oacute;n, amor. Pidamos la paz para Bangui, para toda la Rep&uacute;blica Centroafricana para todos los pa&iacute;ses que sufren la guerra, pidamos la paz.<\/p>\n<p>Todos juntos pidamos amor y paz. <\/p>\n<p>Y ahora, con esta oraci&oacute;n, comenzamos el A&ntilde;o Santo, aqu&iacute;, en esta capital espiritual del mundo, hoy.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\"> DEL SANTO PADRE<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>En este primer Domingo de Adviento, tiempo lit&uacute;rgico de la espera del Salvador y s&iacute;mbolo de la esperanza cristiana, Dios ha guiado mis pasos hasta ustedes, en este tierra, mientras la Iglesia universal se prepara para inaugurar el A&ntilde;o Jubilar de la Misericordia. Me alegra de modo especial que mi visita pastoral coincida con la apertura de este A&ntilde;o Jubilar en su pa&iacute;s. Desde esta Catedral, mi coraz&oacute;n y mi mente se extiende con afecto a todos los sacerdotes, consagrados y agentes de pastoral de este pa&iacute;s, unidos espiritualmente a nosotros en este momento. Por medio de ustedes, saludo tambi&eacute;n a todos los centroafricanos, a los enfermos, a los ancianos, a los golpeados por la vida. Algunos de ellos tal vez est&aacute;n desesperados y no tienen ya ni siquiera fuerzas para actuar, y esperan s&oacute;lo una limosna, la limosna del pan, la limosna de la justicia, la limosna de un gesto de atenci&oacute;n y de bondad.<\/p>\n<p> Al igual que los ap&oacute;stoles Pedro y Juan, cuando sub&iacute;an al templo y no ten&iacute;an ni oro ni plata que dar al pobre paral&iacute;tico, vengo a ofrecerles la fuerza y el poder de Dios que curan al hombre, lo levantan y lo hacen capaz de comenzar una nueva vida, &laquo;<i>cruzando a la otra orilla<\/i>&raquo; (<i>Lc <\/i>8,22).<\/p>\n<p> Jes&uacute;s no nos manda solos a la otra orilla, sino que en cambio nos invita a realizar la traves&iacute;a con &Eacute;l, respondiendo cada uno a su vocaci&oacute;n espec&iacute;fica. Por eso, tenemos que ser conscientes de que si no es con &Eacute;l no podemos pasar a la otra orilla, liber&aacute;ndonos de una concepci&oacute;n de familia y de sangre que divide, para construir una Iglesia-Familia de Dios abierta a todos, que se preocupa por los m&aacute;s necesitados. Esto supone estar m&aacute;s cerca de nuestros hermanos y hermanas, e implica un esp&iacute;ritu de comuni&oacute;n. No se trata principalmente de una cuesti&oacute;n de medios econ&oacute;micos, sino de compartir la vida del pueblo de Dios, dando raz&oacute;n de la esperanza que hay en nosotros (cf. <i>1 P<\/i> 3,15) y siendo testigos de la infinita misericordia de Dios que, como subraya el salmo responsorial de este domingo, &laquo;es bueno [y] ense&ntilde;a el camino a los pecadores&raquo; (<i>Sal<\/i> 24,8). Jes&uacute;s nos ense&ntilde;a que el Padre celestial &laquo;hace salir su sol sobre malos y buenos&raquo; (<i>Mt <\/i>5,45). Nosotros tambi&eacute;n, despu&eacute;s de haber experimentado el perd&oacute;n, tenemos que perdonar. Esta es nuestra vocaci&oacute;n fundamental: &laquo;Por tanto, sean perfectos, como es perfecto el Padre celestial&raquo; (<i>Mt <\/i>5,48). Una de las exigencias fundamentales de esta vocaci&oacute;n a la perfecci&oacute;n es el amor a los enemigos, que nos previene de la tentaci&oacute;n de la venganza y de la espiral de las represalias sin fin. Jes&uacute;s ha insistido mucho sobre este aspecto particular del testimonio cristiano (cf. <i>Mt <\/i>5,46-47). Los agentes de evangelizaci&oacute;n, por tanto, han de ser ante todo artesanos del perd&oacute;n, especialistas de la reconciliaci&oacute;n, expertos de la misericordia. As&iacute; podremos ayudar a nuestros hermanos y hermanas a &laquo;cruzar a la otra orilla&raquo;, revel&aacute;ndoles el secreto de nuestra fuerza, de nuestra esperanza, de nuestra alegr&iacute;a, que tienen su fuente en Dios, porque est&aacute;n fundados en la certeza de que &Eacute;l est&aacute; en la barca con nosotros. Como hizo con los Ap&oacute;stoles en la multiplicaci&oacute;n de los panes, el Se&ntilde;or nos conf&iacute;a sus dones para que nosotros los distribuyamos por todas partes, proclamando su palabra que afirma: &laquo;Ya llegan d&iacute;as en que cumplir&eacute; la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Jud&aacute;&raquo; (<i>Jr <\/i>33,14).<\/p>\n<p> En los textos lit&uacute;rgicos de este domingo, descubrimos algunas caracter&iacute;sticas de esta salvaci&oacute;n que Dios anuncia, y que se presentan como otros puntos de referencia para guiarnos en nuestra misi&oacute;n. Ante todo, la felicidad prometida por Dios se anuncia en t&eacute;rminos de justicia. El Adviento es el tiempo para preparar nuestros corazones a recibir al Salvador, es decir el &uacute;nico Justo y el &uacute;nico Juez que puede dar a cada uno la suerte que merece. Aqu&iacute;, como en otras partes, muchos hombres y mujeres tienen sed de respeto, de justicia, de equidad, y no ven en el horizonte se&ntilde;ales positivas. A ellos, &Eacute;l viene a traerles el don de su justicia (cf. <i>Jr<\/i> 33,15). Viene a hacer fecundas nuestras historias personales y colectivas, nuestras esperanzas frustradas y nuestros deseos est&eacute;riles. Y nos manda a anunciar, sobre todo a los oprimidos por los poderosos de este mundo, y tambi&eacute;n a los que sucumben bajo el peso de sus pecados: &laquo;En aquellos d&iacute;as se salvar&aacute; Jud&aacute;, y en Jerusal&eacute;n vivir&aacute;n tranquilos, y la llamar&aacute;n as&iacute;: \u201cEl Se&ntilde;or es nuestra justicia\u201d&raquo; (<i>Jr <\/i> 33,16). S&iacute;, Dios es Justicia. Por eso nosotros, cristianos, estamos llamados a ser en el mundo los art&iacute;fices de una paz fundada en la justicia.<\/p>\n<p> La salvaci&oacute;n que se espera de Dios tiene tambi&eacute;n el sabor del amor. En efecto, prepar&aacute;ndonos a la Navidad, hacemos nuestro de nuevo el camino del pueblo de Dios para acoger al Hijo que ha venido a revelarnos que Dios no es s&oacute;lo Justicia sino tambi&eacute;n y sobre todo Amor (cf. <i>1 Jn <\/i>4,8). Por todas partes, y sobre todo all&iacute; donde reina la violencia, el odio, la injusticia y la persecuci&oacute;n, los cristianos estamos llamados a ser testigos de este Dios que es Amor. Al mismo tiempo que animo a los sacerdotes, consagrados y laicos de este pa&iacute;s, que viven las virtudes cristianas, incluso heroicamente, reconozco que a veces la distancia que nos separa de ese ideal tan exigente del testimonio cristiano es grande. Por eso rezo haciendo m&iacute;as las palabras de san Pablo: &laquo;Que el Se&ntilde;or los colme y los haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos&raquo; (<i>1 Ts<\/i> 3,12). En este sentido, lo que dec&iacute;an los paganos sobre los cristianos de la Iglesia primitiva ha de estar presente en nuestro horizonte como un faro: &laquo;Miren c&oacute;mo se aman, se aman de verdad&raquo; (Tertuliano,<i> Apologetico<\/i>, 39, 7).<\/p>\n<p> Por &uacute;ltimo, la salvaci&oacute;n de Dios proclamada tiene el car&aacute;cter de un poder invencible que vencer&aacute; sobre todo. De hecho, despu&eacute;s de haber anunciado a sus disc&iacute;pulos las terribles se&ntilde;ales que preceder&aacute;n su venida, Jes&uacute;s concluye: &laquo;Cuando empiece a suceder esto, tengan &aacute;nimo y levanten la cabeza; se acerca su liberaci&oacute;n&raquo; (<i>Lc<\/i> 21,28). Y, si san Pablo habla de un amor &laquo;que crece y rebosa&raquo;, es porque el testimonio cristiano debe reflejar esta fuerza irresistible que narra el Evangelio. Jes&uacute;s, tambi&eacute;n en medio de una agitaci&oacute;n sin precedentes, quiere mostrar su gran poder, su gloria incomparable (cf. <i>Lc<\/i> 21,27), y el poder del amor que no retrocede ante nada, ni frente al cielo en convulsi&oacute;n, ni frente a la tierra en llamas, ni frente al mar embravecido. Dios es m&aacute;s fuerte que cualquier otra cosa. Esta convicci&oacute;n da al creyente serenidad, valor y fuerza para perseverar en el bien frente a las peores adversidades. Incluso cuando se desatan las fuerzas del mal, los cristianos han de responder al llamado de frente, listos para aguantar en esta batalla en la que Dios tendr&aacute; la &uacute;ltima palabra. Y ser&aacute; una palabra de amor.<\/p>\n<p> Lanzo un llamamiento a todos los que empu&ntilde;an injustamente las armas de este mundo: Depongan estos instrumentos de muerte; &aacute;rmense m&aacute;s bien con la justicia, el amor y la misericordia, garant&iacute;as de aut&eacute;ntica paz. Disc&iacute;pulos de Cristo, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos comprometidos en este pa&iacute;s que lleva un nombre tan sugerente, situado en el coraz&oacute;n de &Aacute;frica, y que est&aacute; llamado a descubrir al Se&ntilde;or como verdadero centro de todo lo que es bueno: la vocaci&oacute;n de ustedes es la de encarnar el coraz&oacute;n de Dios en medio de sus conciudadanos. Que el Se&ntilde;or nos afiance y nos haga presentarnos ante &laquo;Dios nuestro Padre santos e irreprochables en la venida de nuestro Se&ntilde;or Jes&uacute;s con todos sus santos&raquo; (<i>1 Ts<\/i> 3,13). Que as&iacute; sea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A KENIA, UGANDA Y REP&Uacute;BLICA CENTROAFRICANA (25-30 DE NOVIEMBRE DE 2015) APERTURA DE LA PUERTA SANTA DE LA CATEDRAL DE BANGUI Y SANTA MISA CON SACERDOTES, RELIGIOSOS, RELIGIOSAS, CATEQUISTAS Y J&Oacute;VENES Catedral de Bangui (Rep&uacute;blica Centroafricana) I Domingo de Adviento, 29 de noviembre de 2015 [Multimedia] PALABRAS DEL SANTO &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-republica-centroafricana-apertura-de-la-puerta-santa-de-la-catedral-de-bangui-santa-misa-con-sacerdotes-religiosos-religiosas-catequistas-y-jovenes-catedral-de-bangui-29-de\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje apost\u00f3lico &#8211; Rep\u00fablica Centroafricana: Apertura de la Puerta santa de la Catedral de Bangui &#8211; Santa Misa con sacerdotes, religiosos, religiosas, catequistas y j\u00f3venes (Catedral de Bangui, 29 de noviembre de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41188","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41188","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41188"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41188\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41188"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41188"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41188"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}