{"id":41196,"date":"2016-10-06T15:31:12","date_gmt":"2016-10-06T20:31:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-todos-los-santos-1-de-noviembre-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:12","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:12","slug":"santa-misa-en-la-solemnidad-de-todos-los-santos-1-de-noviembre-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-todos-los-santos-1-de-noviembre-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa en la Solemnidad de Todos los Santos (1 de noviembre de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE FRANCESCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Cementerio del Verano, Roma<br \/> Domingo 1 de noviembre de 2015<\/font><\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> [<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/11\/1\/omeliaverano.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el Evangelio hemos escuchado a Jes&uacute;s que ense&ntilde;a a sus disc&iacute;pulos y a la gente reunida en la colina cercana al lago de Galilea (cf. <i>Mt <\/i>5, 1-12). La palabra del Se&ntilde;or resucitado y vivo nos indica tambi&eacute;n a nosotros, hoy, el camino para alcanzar la verdadera beatitud, el camino que conduce al Cielo. Es un camino dif&iacute;cil de comprender porque va contra corriente, pero el Se&ntilde;or nos dice que quien va por este camino es feliz, tarde o temprano alcanza la felicidad.<\/p>\n<p>&laquo;Bienaventurados los pobres en el esp&iacute;ritu, porque de ellos es el reino de los cielos&raquo;. Podemos preguntarnos, &iquest;c&oacute;mo puede ser feliz una persona pobre de coraz&oacute;n, cuyo &uacute;nico tesoro es el reino de los cielos? La raz&oacute;n es precisamente &eacute;sta: que al tener el coraz&oacute;n despojado y libre de muchas cosas mundanas, esta persona es &laquo;esperada&raquo; en el reino de los cielos. <\/p>\n<p>&laquo;Bienaventurados los que lloran, porque ser&aacute;n consolados&raquo;. &iquest;C&oacute;mo pueden ser felices los que lloran? Sin embargo, qui&eacute;n en la vida nunca ha experimentado la tristeza, la angustia, el dolor, no conocer&aacute; jam&aacute;s la fuerza de la consolaci&oacute;n. En cambio, pueden ser felices cuantos tienen la capacidad de conmoverse, la capacidad de sentir en el coraz&oacute;n el dolor que hay en sus vidas y en la vida de los dem&aacute;s. &iexcl;Ellos ser&aacute;n felices! Porque la tierna mano de Dios Padre los consolar&aacute; y los acariciar&aacute;.<\/p>\n<p>&laquo;Bienaventurados los mansos&raquo;. Y nosotros al contrario, &iexcl;cu&aacute;ntas veces somos impacientes, nerviosos, siempre listos para quejarnos! Reclamamos tanto de los dem&aacute;s, pero cuando nos tocan a nosotros, reaccionamos alzando la voz, como si fu&eacute;ramos due&ntilde;os del mundo, mientras que en realidad todos somos hijos de Dios. M&aacute;s bien, pensemos en esas mam&aacute;s y pap&aacute;s que son muy pacientes con los hijos, que &laquo;los hacen enloquecer&raquo;. Este es el camino del Se&ntilde;or: el camino de la mansedumbre y la paciencia. Jes&uacute;s ha recorrido este camino: desde peque&ntilde;o ha soportado la persecuci&oacute;n y el exilio; y despu&eacute;s, siendo adulto, las calumnias, los enga&ntilde;os, las falsas acusaciones en los tribunales; y todo lo ha soportado con mansedumbre. Ha soportado por amor a nosotros incluso la cruz.<\/p>\n<p>&laquo;Bienaventurados los que tiene hambre y sed de justicia, porque ser&aacute;n saciados&raquo;. S&iacute;, los que tienen un fuerte sentido de la justicia, y no s&oacute;lo hacia los dem&aacute;s, sino antes que nada hacia ellos mismos, estos ser&aacute;n saciados, porque est&aacute;n listos para recibir la justicia m&aacute;s grande, la que solo Dios puede dar.<\/p>\n<p>Y luego, &laquo;bienaventurados los misericordiosos, porque encontrar&aacute;n misericordia&raquo;. Felices los que saben perdonar, que tienen misericordia por los dem&aacute;s y que no juzgan todo ni a todos, sino que buscan ponerse en el lugar de los otros. El perd&oacute;n es la cosa que todos necesitamos, nadie est&aacute; excluido. Por eso al inicio de la Misa nos reconocemos como lo que somos, es decir pecadores. Y no es una forma de decir, una formalidad: es un acto de verdad. &laquo;Se&ntilde;or, aqu&iacute; estoy, ten piedad de m&iacute;&raquo;. Y si sabemos dar a los dem&aacute;s el perd&oacute;n que pedimos para nosotros, somos bienaventurados. Como decimos en el &laquo;Padre Nuestro&raquo;: &laquo;Perdona nuestras ofensas, como tambi&eacute;n nosotros perdonamos a los que nos ofenden&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ser&aacute;n llamados hijos de Dios&raquo;. Miremos el rostro de los que van por ah&iacute; sembrando ciza&ntilde;a: &iquest;son felices? Los que buscan siempre la ocasi&oacute;n para enredar, para aprovecharse de los dem&aacute;s, &iquest;son felices? No, no pueden ser felices. En cambio, los que cada d&iacute;a, con paciencia, buscan sembrar la paz, son artesanos de paz, de reconciliaci&oacute;n, estos s&iacute; que son bienaventurados, porque son verdaderos hijos de nuestro Padre del Cielo, que siembra siempre y s&oacute;lo paz, a tal punto que ha enviado al mundo su Hijo como semilla de paz para la humanidad.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, este es el camino de la santidad, y es el mismo camino de la felicidad. Es el camino que ha recorrido Jes&uacute;s, es m&aacute;s, es &Eacute;l mismo este camino: quien camina con &Eacute;l y pasa a trav&eacute;s de &Eacute;l entra en la vida, en la vida eterna. Pidamos al Se&ntilde;or la gracia de ser personas sencillas y humildes, la gracia de saber llorar, la gracia de ser mansos, la gracia de trabajar por la justicia y la paz, y sobre todo la gracia de dejarnos perdonar por Dios para convertirnos en instrumentos de su misericordia.<\/p>\n<p>As&iacute; han hecho los santos, que nos han precedido en la patria celestial. Ellos nos acompa&ntilde;an en nuestra peregrinaci&oacute;n terrena, nos animan a ir adelante. Que su intercesi&oacute;n nos ayude a caminar en la v&iacute;a de Jes&uacute;s, y obtenga la felicidad eterna para nuestros hermanos y hermanas difuntos, por quienes ofrecemos esta misa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCESCO Cementerio del Verano, Roma Domingo 1 de noviembre de 2015 [Multimedia] &nbsp; En el Evangelio hemos escuchado a Jes&uacute;s que ense&ntilde;a a sus disc&iacute;pulos y a la gente reunida en la colina cercana al lago de Galilea (cf. 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