{"id":41200,"date":"2016-10-06T15:31:16","date_gmt":"2016-10-06T20:31:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-y-canonizacion-de-cuatro-beatos-18-de-octubre-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:16","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:16","slug":"santa-misa-y-canonizacion-de-cuatro-beatos-18-de-octubre-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-y-canonizacion-de-cuatro-beatos-18-de-octubre-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa y canonizaci\u00f3n de cuatro beatos (18 de octubre de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2015\/20151018-libretto-canonizzazione.pdf\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA Y CANONIZACI&Oacute;N DE LOS BEATOS: <br \/> &#8211; VICENTE GROSSI <br \/> &#8211; MAR&Iacute;A DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N <br \/> &#8211; LUIS MARTIN Y MAR&Iacute;A AZELIA GU&Eacute;RIN <\/font><\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font size=\"4\" color=\"#663300\"><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><font color=\"#663300\"><i>Plaza de San Pedro<br \/> XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, 18 de octubre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> [<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/10\/18\/canonizzazioni.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<p>Las lecturas b&iacute;blicas de hoy nos hablan del servicio y nos llaman a seguir a Jes&uacute;s a trav&eacute;s de la v&iacute;a de la humildad y de la cruz.<\/p>\n<p>El profeta Isa&iacute;as describe la figura del Siervo de Yahveh (53,10-11) y su misi&oacute;n de salvaci&oacute;n. Se trata de un personaje que no ostenta una genealog&iacute;a ilustre, es despreciado, evitado de todos, acostumbrado al sufrimiento. Uno del que no se conocen empresas grandiosas, ni c&eacute;lebres discursos, pero que cumple el plan de Dios con su presencia humilde y silenciosa y con su propio sufrimiento. Su misi&oacute;n, en efecto, se realiza con el sufrimiento, que le ayuda a comprender a los que sufren, a llevar el peso de las culpas de los dem&aacute;s y a expiarlas. La marginaci&oacute;n y el sufrimiento del Siervo del Se&ntilde;or hasta la muerte, es tan fecundo que llega a rescatar y salvar a las muchedumbres.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s es el Siervo del Se&ntilde;or: su vida y su muerte, bajo la forma total del servicio (cf. <i>Flp <\/i>2,7), son la fuente de nuestra salvaci&oacute;n y de la reconciliaci&oacute;n de la humanidad con Dios. El <i>kerigma<\/i>, coraz&oacute;n del Evangelio, anuncia que las profec&iacute;as del Siervo del Se&ntilde;or se han cumplido con su muerte y resurrecci&oacute;n. La narraci&oacute;n de san Marcos describe la escena de Jes&uacute;s con los disc&iacute;pulos Santiago y Juan, los cuales \u2013sostenidos por su madre\u2013 quer&iacute;an sentarse a su derecha y a su izquierda en el reino de Dios (cf. <i>Mc<\/i> 10,37), reclamando puestos de honor, seg&uacute;n su visi&oacute;n jer&aacute;rquica del reino. El planteamiento con el que se mueven estaba todav&iacute;a contaminado por sue&ntilde;os de realizaci&oacute;n terrena. Jes&uacute;s entonces produce una primera &laquo;convulsi&oacute;n&raquo; en esas convicciones de los disc&iacute;pulos haciendo referencia a su camino en esta tierra: &laquo;El c&aacute;liz que yo voy a beber lo beber&eacute;is \u2026 pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a m&iacute; concederlo, sino que es para quienes est&aacute; reservado&raquo; (vv. 39-40). Con la imagen del c&aacute;liz, les da la posibilidad de asociarse completamente a su destino de sufrimiento, pero sin garantizarles los puestos de honor que ambicionaban. Su respuesta es una invitaci&oacute;n a seguirlo por la v&iacute;a del amor y el servicio, rechazando la tentaci&oacute;n mundana de querer sobresalir y mandar sobre los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Frente a los que luchan por alcanzar el poder y el &eacute;xito, para hacerse ver, frente a los que quieren ser reconocidos por sus propios meritos y trabajos, los disc&iacute;pulos est&aacute;n llamados a hacer lo contrario. Por eso les advierte: &laquo;Sab&eacute;is que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No ser&aacute; as&iacute; entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor&raquo; (vv. 42-43). Con estas palabras se&ntilde;ala que en la comunidad cristiana el modelo de autoridad es el servicio. El que sirve a los dem&aacute;s y vive sin honores ejerce la verdadera autoridad en la Iglesia. Jes&uacute;s nos invita a cambiar de mentalidad y a pasar del af&aacute;n del poder al gozo de desaparecer y servir; a erradicar el instinto de dominio sobre los dem&aacute;s y vivir la virtud de la humildad.<\/p>\n<p>Y despu&eacute;s de haber presentado un ejemplo de lo que hay que evitar, se ofrece a s&iacute; mismo como ideal de referencia. En la actitud del Maestro la comunidad encuentra la motivaci&oacute;n para una nueva concepci&oacute;n de la vida: &laquo;Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos&raquo; (v. 45).<\/p>\n<p>En la tradici&oacute;n b&iacute;blica, el Hijo del hombre es el que recibe de Dios &laquo;poder, honor y reino&raquo; (<i>Dn <\/i>7,14). Jes&uacute;s da un nuevo sentido a esta imagen y se&ntilde;ala que &eacute;l tiene el poder en cuanto siervo, el honor en cuanto que se abaja, la autoridad real en cuanto que est&aacute; disponible al don total de la vida. En efecto, con su pasi&oacute;n y muerte &eacute;l conquista el &uacute;ltimo puesto, alcanza su mayor grandeza con el servicio, y la entrega como don a su Iglesia.<\/p>\n<p>Hay una incompatibilidad entre el modo de concebir el poder seg&uacute;n los criterios mundanos y el servicio humilde que deber&iacute;a caracterizar a la autoridad seg&uacute;n la ense&ntilde;anza y el ejemplo de Jes&uacute;s. Incompatibilidad entre las ambiciones, el carrerismo y el seguimiento de Cristo; incompatibilidad entre los honores, el &eacute;xito, la fama, los triunfos terrenos y la l&oacute;gica de Cristo crucificado. En cambio, s&iacute; que hay compatibilidad entre Jes&uacute;s &laquo;acostumbrado a sufrir&raquo; y nuestro sufrimiento. Nos lo recuerda la Carta a los Hebreos, que presenta a Cristo como el sumo sacerdote que comparte totalmente nuestra condici&oacute;n humana, menos el pecado: &laquo;No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado&raquo; (4,15). Jes&uacute;s realiza esencialmente un sacerdocio de misericordia y de compasi&oacute;n. Ha experimentado directamente nuestras dificultades, conoce desde dentro nuestra condici&oacute;n humana; el no tener pecado no le impide entender a los pecadores. Su gloria no est&aacute; en la ambici&oacute;n o la sed de dominio, sino en el amor a los hombres, en asumir y compartir su debilidad y ofrecerles la gracia que restaura, en acompa&ntilde;ar con ternura infinita, acompa&ntilde;ar su atormentado camino.<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros, en cuanto bautizado, participa del sacerdocio de Cristo; los fieles laicos del sacerdocio com&uacute;n, los sacerdotes del sacerdocio ministerial. As&iacute;, todos podemos recibir la caridad que brota de su Coraz&oacute;n abierto, tanto por nosotros como por los dem&aacute;s: llegando a ser &laquo;canales&raquo; de su amor, de su compasi&oacute;n, especialmente con los que sufren, los que est&aacute;n angustiados, los que han perdido la esperanza o est&aacute;n solos.<\/p>\n<p>Los santos proclamados hoy sirvieron siempre a los hermanos con humildad y caridad extraordinaria, imitando as&iacute; al divino Maestro. San Vicente Grossi fue un p&aacute;rroco celoso, preocupado por las necesidades de su gente, especialmente por la fragilidad de los j&oacute;venes. Distribuy&oacute; a todos con ardor el pan de la Palabra y fue buen samaritano para los m&aacute;s necesitados.<\/p>\n<p>Santa Mar&iacute;a de la Pur&iacute;sima, sacando de la fuente de la oraci&oacute;n y de la contemplaci&oacute;n, vivi&oacute; personalmente con gran humildad el servicio a los &uacute;ltimos, con una dedicaci&oacute;n particular hacia los hijos de los pobres y enfermos.<\/p>\n<p>Los santos esposos Luis Martin y Mar&iacute;a Azelia Gu&eacute;rin vivieron el servicio cristiano en la familia, construyendo cada d&iacute;a un ambiente lleno de fe y de amor; y en este clima brotaron las vocaciones de las hijas, entre ellas santa Teresa del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>El testimonio luminoso de estos nuevos santos nos estimulan a perseverar en el camino del servicio alegre a los hermanos, confiando en la ayuda de Dios y en la protecci&oacute;n materna de Mar&iacute;a. Ahora, desde el cielo, velan sobre nosotros y nos sostienen con su poderosa intercesi&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA Y CANONIZACI&Oacute;N DE LOS BEATOS: &#8211; VICENTE GROSSI &#8211; MAR&Iacute;A DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N &#8211; LUIS MARTIN Y MAR&Iacute;A AZELIA GU&Eacute;RIN HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza de San Pedro XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, 18 de octubre de 2015 [Multimedia] &nbsp; Las lecturas b&iacute;blicas de hoy nos hablan del servicio y nos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-y-canonizacion-de-cuatro-beatos-18-de-octubre-de-2015-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSanta Misa y canonizaci\u00f3n de cuatro beatos (18 de octubre de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41200","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41200","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41200"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41200\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41200"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}