{"id":41202,"date":"2016-10-06T15:31:18","date_gmt":"2016-10-06T20:31:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-de-apertura-de-la-xiv-asamblea-general-ordinaria-del-sinodo-de-los-obispos-4-de-octubre-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:18","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:18","slug":"santa-misa-de-apertura-de-la-xiv-asamblea-general-ordinaria-del-sinodo-de-los-obispos-4-de-octubre-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-de-apertura-de-la-xiv-asamblea-general-ordinaria-del-sinodo-de-los-obispos-4-de-octubre-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa de apertura de la XIV Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos (4 de octubre de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2015\/20151004-libretto-apertura-sinodo.pdf\">SANTA MISA DE APERTURA <br \/> DE LA XIV ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DEL S&Iacute;NODO DE LOS OBISPOS<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font size=\"4\" color=\"#663300\"><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, 4 de octubre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> [<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/10\/4\/santamessaperlaperturadelsinododeivescovi.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros su amor ha llegado en nosotros a su plenitud&raquo; (<i>1 Jn<\/i> 4,12).<\/p>\n<p>Las lecturas b&iacute;blicas de este domingo parecen elegidas a prop&oacute;sito para el acontecimiento de gracia que la Iglesia est&aacute; viviendo, es decir, la Asamblea Ordinaria del S&iacute;nodo de los Obispos sobre el tema de la familia que se inaugura con esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica.<\/p>\n<p>Dichas lecturas se centran en tres aspectos: <i>el drama de la soledad, el amor entre el hombre y la mujer, y la familia<\/i>.<\/p>\n<p><b>La soledad<\/b><\/p>\n<p>Ad&aacute;n, como leemos en la primera lectura, viv&iacute;a en el Para&iacute;so,&nbsp; pon&iacute;a los nombres a las dem&aacute;s creaturas, ejerciendo un dominio que demuestra su indiscutible e incomparable superioridad, pero aun as&iacute; se sent&iacute;a solo, porque &laquo;no encontraba ninguno como &eacute;l que lo ayudase&raquo; (<i>Gn<\/i> 2,20) y experimentaba la soledad.<\/p>\n<p>La soledad, el drama que a&uacute;n aflige a muchos hombres y mujeres. Pienso en los ancianos abandonados incluso por sus seres queridos y sus propios hijos; en los viudos y viudas; en tantos hombres y mujeres dejados por su propia esposa y por su propio marido; en tantas personas que de hecho se sienten solas, no comprendidas y no escuchadas; en los emigrantes y los refugiados que huyen de la guerra y la persecuci&oacute;n; y en tantos j&oacute;venes v&iacute;ctimas de la cultura del consumo, del usar y tirar, y de la cultura del descarte.<\/p>\n<p>Hoy se vive la paradoja de un mundo globalizado en el que vemos tantas casas de lujo y edificios de gran altura, pero cada vez menos calor de hogar y de familia; muchos proyectos ambiciosos, pero poco tiempo para vivir lo que se ha logrado; tantos medios sofisticados de diversi&oacute;n, pero cada vez m&aacute;s un profundo vac&iacute;o en el coraz&oacute;n; muchos placeres, pero poco amor; tanta libertad, pero poca autonom&iacute;a\u2026 Son cada vez m&aacute;s las personas que se sienten solas, y las que se encierran en el ego&iacute;smo, en la melancol&iacute;a, en la violencia destructiva y en la esclavitud del placer y del dios dinero.<\/p>\n<p>Hoy vivimos en cierto sentido la misma experiencia de Ad&aacute;n: tanto poder acompa&ntilde;ado de tanta soledad y vulnerabilidad; y la familia es su imagen. Cada vez menos seriedad en llevar adelante una relaci&oacute;n s&oacute;lida y fecunda de amor: en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en las buena y en la mala suerte. El amor duradero, fiel, recto, estable, f&eacute;rtil es cada vez m&aacute;s objeto de burla y considerado como algo anticuado. Parecer&iacute;a que las sociedades m&aacute;s avanzadas son precisamente las que tienen el porcentaje m&aacute;s bajo de tasa de natalidad y el mayor promedio de abortos, de divorcios, de suicidios y de contaminaci&oacute;n ambiental y social.<\/p>\n<p><b>El amor entre el hombre y la mujer<\/b><\/p>\n<p>Leemos en la primera lectura que el coraz&oacute;n de Dios se entristeci&oacute; al ver la soledad de Ad&aacute;n y dijo: &laquo;No est&aacute; bien que el hombre est&eacute; solo; voy a hacerle alguien como &eacute;l que le ayude&raquo; (<i>Gn<\/i> 2,18). Estas palabras muestran que nada hace m&aacute;s feliz al hombre que un coraz&oacute;n que se asemeje a &eacute;l, que le corresponda, que lo ame y que acabe con la soledad y el sentirse solo. Muestran tambi&eacute;n que Dios no ha creado al ser humano para vivir en la tristeza o para estar solo, sino para la felicidad, para compartir su camino con otra persona que le sea complementaria; para vivir la extraordinaria experiencia del amor: es decir de amar y ser amado; y para ver su amor fecundo en los hijos, como dice el salmo que se ha proclamado hoy (cf. <i>Sal<\/i> 128).<\/p>\n<p>Este es el sue&ntilde;o de Dios para su criatura predilecta: verla realizada en la uni&oacute;n de amor entre hombre y mujer; feliz en el camino com&uacute;n, fecunda en la donaci&oacute;n reciproca. Es el mismo designio que Jes&uacute;s resume en el Evangelio de hoy con estas palabras: &laquo;Al principio de la creaci&oacute;n Dios los cre&oacute; hombre y mujer. Por eso abandonar&aacute; el hombre a su padre y a su madre, se unir&aacute; a su mujer, y ser&aacute;n los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne&raquo; (<i>Mc<\/i> 10,6-8; cf. <i>Gn<\/i> 1,27; 2,24).<\/p>\n<p>Jes&uacute;s, ante la pregunta ret&oacute;rica que le hab&iacute;an dirigido \u2013 probablemente como una trampa, para hacerlo quedar mal ante la multitud que lo segu&iacute;a y que practicaba el divorcio, como realidad consolidada e intangible-, responde de forma sencilla e inesperada: restituye todo al origen, al origen de la creaci&oacute;n, para ense&ntilde;arnos que Dios bendice el amor humano, es &eacute;l el que une los corazones de un hombre y una mujer que se aman y los une en la unidad y en la indisolubilidad. Esto significa que el objetivo de la vida conyugal no es s&oacute;lo vivir juntos, sino tambi&eacute;n amarse para siempre. Jes&uacute;s restablece as&iacute; el orden original y originante.<\/p>\n<p><b>La familia<\/b><\/p>\n<p>&laquo;Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre&raquo; (<i>Mc<\/i> 10,9). Es una exhortaci&oacute;n a los creyentes a superar toda forma de individualismo y de legalismo, que esconde un mezquino ego&iacute;smo y el miedo de aceptar el significado autentico de la pareja y de la sexualidad humana en el plan de Dios.<\/p>\n<p>De hecho, s&oacute;lo a la luz de la locura de la gratuidad del amor pascual de Jes&uacute;s ser&aacute; comprensible la locura de la gratuidad de un amor conyugal &uacute;nico y <i>usque ad mortem.<\/i><\/p>\n<p>Para Dios, el matrimonio no es una utop&iacute;a de adolescente, sino un sue&ntilde;o sin el cual su creatura estar&aacute; destinada a la soledad. En efecto el miedo de unirse a este proyecto paraliza el coraz&oacute;n humano.<\/p>\n<p>Parad&oacute;jicamente tambi&eacute;n el hombre de hoy \u2013que con frecuencia ridiculiza este plan\u2013 permanece atra&iacute;do y fascinado por todo amor aut&eacute;ntico, por todo amor s&oacute;lido, por todo amor fecundo, por todo amor fiel y perpetuo. Lo vemos ir tras los amores temporales, pero sue&ntilde;a el amor autentico; corre tras los placeres de la carne, pero desea la entrega total.<\/p>\n<p>En efecto &laquo;ahora que hemos probado plenamente las promesas de la libertad ilimitada, empezamos a entender de nuevo la expresi&oacute;n \u201cla tristeza de este mundo\u201d. Los placeres prohibidos perdieron su atractivo cuando han dejado de ser prohibidos. Aunque tiendan a lo extremo y se renueven al infinito, resultan ins&iacute;pidos porque son cosas finitas, y nosotros, en cambio, tenemos sed de infinito&raquo; (Joseph Ratzinger, <i>Auf Christus schauen. Ein&uuml;bung in Glaube<\/i>, Hoffnung, Liebe, Freiburg 1989, p. 73).<\/p>\n<p>En este contexto social y matrimonial bastante dif&iacute;cil, la Iglesia est&aacute; llamada a vivir su misi&oacute;n en la fidelidad, en la verdad y en la caridad.<\/p>\n<p><b>Vive su misi&oacute;n en la fidelidad<\/b> a su Maestro como voz que grita en el desierto, para defender el amor fiel y animar a las numerosas familias que viven su matrimonio como un espacio en el cual se manifiestan el amor divino; para defender la sacralidad de la vida, de toda vida; para defender la unidad y la indisolubilidad del vinculo conyugal como signo de la gracia de Dios y de la capacidad del hombre de amar en serio.<\/p>\n<p><b>Vivir su misi&oacute;n en la verdad<\/b> que no cambia seg&uacute;n las modas pasajeras o las opiniones dominantes. La verdad que protege al hombre y a la humanidad de las tentaciones de autoreferencialidad y de transformar el amor fecundo en ego&iacute;smo est&eacute;ril, la uni&oacute;n fiel en vinculo temporal. &laquo;Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vac&iacute;o que se rellena arbitrariamente. &Eacute;ste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad&raquo; (Benedicto XVI, Enc. <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html#3\"> <i>Caritas in veritate, <\/i>3<\/a>).<\/p>\n<p><b>Y la Iglesia est&aacute; llamada a vivir su misi&oacute;n en la caridad<\/b> que no se&ntilde;ala con el dedo para juzgar a los dem&aacute;s, sino que \u2013fiel a su naturaleza como madre \u2013 se siente en el deber de buscar y curar a las parejas heridas con el aceite de la acogida y de la misericordia; de ser &laquo;hospital de campo&raquo;, con las puertas abiertas para acoger a quien llama pidiendo ayuda y apoyo; a&uacute;n m&aacute;s, de salir del propio recinto hacia los dem&aacute;s con amor verdadero, para caminar con la humanidad herida, para incluirla y conducirla a la fuente de salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Una Iglesia que ense&ntilde;a y defiende los valores fundamentales, sin olvidar que &laquo;el s&aacute;bado se hizo para el hombre y no el hombre para el s&aacute;bado&raquo; (<i>Mc<\/i> 2,27); y que Jes&uacute;s tambi&eacute;n dijo: &laquo;No necesitan m&eacute;dico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar justos, sino pecadores&raquo; (<i>Mc <\/i>2,17). Una Iglesia que educa al amor aut&eacute;ntico, capaz de alejar de la soledad, sin olvidar su misi&oacute;n de <i> buen samaritano de la humanidad herida.<\/i><\/p>\n<p>Recuerdo a san Juan Pablo II cuando dec&iacute;a: &laquo;El error y el mal deben ser condenados y combatidos constantemente; pero el hombre que cae o se equivoca debe ser comprendido y amado [\u2026] Nosotros debemos amar nuestro tiempo y ayudar al hombre de nuestro tiempo.&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1978\/documents\/hf_jp-ii_spe_19781230_azione-cattolica-ital.html\">Discurso a la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica italiana<\/a><\/i>, 30 diciembre 1978, 2 c: <i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa&ntilde;ola, 21 enero 1979, p.9). Y la Iglesia debe buscarlo, acogerlo y acompa&ntilde;arlo, porque una Iglesia con las puertas cerradas se traiciona a s&iacute; misma y a su misi&oacute;n, y en vez de ser puente se convierte en barrera: &laquo;El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se averg&uuml;enza de llamarlos hermanos&raquo; (<i>Hb<\/i> 2,11).<\/p>\n<p>Con este esp&iacute;ritu, le pedimos al Se&ntilde;or que nos acompa&ntilde;e en el S&iacute;nodo y que gu&iacute;e a su Iglesia a trav&eacute;s de la intercesi&oacute;n de la Sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a y de San Jos&eacute;, su cast&iacute;simo esposo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA DE APERTURA DE LA XIV ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DEL S&Iacute;NODO DE LOS OBISPOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica Vaticana XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, 4 de octubre de 2015 [Multimedia] &nbsp; &nbsp; &laquo;Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros su amor ha llegado en nosotros a su plenitud&raquo; (1 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-de-apertura-de-la-xiv-asamblea-general-ordinaria-del-sinodo-de-los-obispos-4-de-octubre-de-2015-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSanta Misa de apertura de la XIV Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos (4 de octubre de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41202","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41202","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41202"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41202\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41202"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41202"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41202"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}