{"id":41207,"date":"2016-10-06T15:31:26","date_gmt":"2016-10-06T20:31:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-estados-unidos-de-america-santa-misa-en-el-madison-square-garden-nueva-york-25-de-septiembre-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:26","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:26","slug":"viaje-apostolico-estados-unidos-de-america-santa-misa-en-el-madison-square-garden-nueva-york-25-de-septiembre-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-estados-unidos-de-america-santa-misa-en-el-madison-square-garden-nueva-york-25-de-septiembre-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico &#8211; Estados Unidos de Am\u00e9rica: Santa Misa en el Madison Square Garden (Nueva York, 25 de septiembre de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2015\/outside\/documents\/papa-francesco-cuba-usa-onu-2015.html\"> VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO <br \/> A CUBA, ESTADOS UNIDOS DE AM&Eacute;RICA <br \/> Y VISITA A LA SEDE DE LA ORGANIZACI&Oacute;N DE LAS NACIONES UNIDAS<\/a> &nbsp;<br \/> (19-28 DE SEPTIEMBRE DE 2015)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">SANTA MISA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Madison Square Garden, Nueva York<br \/> Viernes 25 de septiembre de 2015<\/font><\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/9\/25\/omelianyc.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estamos en el <i>Madison Square Garden<\/i>, lugar emblem&aacute;tico de esta ciudad, sede de importantes encuentros deportivos, art&iacute;sticos, musicales, que logra congregar a personas provenientes de distintas partes, no solo de esta ciudad, sino del mundo entero. En este lugar que representa las distintas facetas de la vida de los ciudadanos que se congregan por intereses comunes, hemos escuchado: &laquo;El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz&raquo; (<i>Is<\/i> 9,1). El pueblo que caminaba, el pueblo en medio de sus actividades, de sus rutinas; el pueblo que caminaba cargando sobre s&iacute; sus aciertos y sus equivocaciones, sus miedos y sus oportunidades. Ese pueblo ha visto una gran luz. El pueblo que caminaba con sus alegr&iacute;as y esperanzas, con sus desilusiones y amarguras, ese pueblo ha visto una gran luz.<\/p>\n<p>El Pueblo de Dios es invitado en cada &eacute;poca hist&oacute;rica a contemplar esta luz. Luz que quiere iluminar a las naciones. As&iacute;, lleno de j&uacute;bilo, lo expresaba el anciano Sime&oacute;n. Luz que quiere llegar a cada rinc&oacute;n de esta ciudad, a nuestros conciudadanos, a cada espacio de nuestra vida.<\/p>\n<p>&laquo;El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz&raquo;. Una de las particularidades del pueblo creyente pasa por su capacidad de ver, de contemplar en medio de sus &laquo;oscuridades&raquo; la luz que Cristo viene a traer. Ese pueblo creyente que sabe mirar, que saber discernir, que sabe contemplar la presencia viva de Dios en medio de su vida, en medio de su ciudad. Con el profeta hoy podemos decir: el pueblo que camina, respira, vive entre el &laquo;<i>smog<\/i>&raquo;, ha visto una gran luz, ha experimentado un aire de vida.<\/p>\n<p>Vivir en una ciudad es algo bastante complejo: contexto pluricultural con grandes desaf&iacute;os no f&aacute;ciles de resolver. Las grandes ciudades son recuerdo de la riqueza que esconde nuestro mundo: la diversidad de culturas, tradiciones e historias. La variedad de lenguas, de vestidos, de alimentos. Las grandes ciudades se vuelven polos que parecen presentar la pluralidad de maneras que los seres humanos hemos encontrado de responder al sentido de la vida en las circunstancias donde nos encontr&aacute;bamos. A su vez, las grandes ciudades esconden el rostro de tantos que parecen no tener ciudadan&iacute;a o ser ciudadanos de segunda categor&iacute;a. En las grandes ciudades, bajo el ruido del tr&aacute;nsito, bajo &laquo;el ritmo del cambio&raquo;, quedan silenciados tantos rostros por no tener &laquo;derecho&raquo; a ciudadan&iacute;a, no tener derecho a ser parte de la ciudad \u2013los extranjeros, sus hijos (y no solo) que no logran la escolarizaci&oacute;n, los privados de seguro m&eacute;dico, los sin techo, los ancianos solos\u2013, quedando al borde de nuestras calles, en nuestras veredas, en un anonimato ensordecedor. Y se convierten en parte de un paisaje urbano que lentamente se va naturalizando ante nuestros ojos y especialmente en nuestro coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Saber que Jes&uacute;s sigue caminando en nuestras calles, mezcl&aacute;ndose vitalmente con su pueblo, implic&aacute;ndose e implicando a las personas en una &uacute;nica historia de salvaci&oacute;n, nos llena de esperanza, una esperanza que nos libera de esa fuerza que nos empuja a aislarnos, a desentendernos de la vida de los dem&aacute;s, de la vida de nuestra ciudad. Una esperanza que nos libra de &laquo;conexiones&raquo; vac&iacute;as, de los an&aacute;lisis abstractos o de rutinas sensacionalistas. Una esperanza que no tiene miedo a involucrarse actuando como fermento en los rincones donde nos toque vivir y actuar. Una esperanza que nos invita a ver en medio del &laquo;<i>smog<\/i>&raquo; la presencia de Dios que sigue caminando en nuestra ciudad. Porque Dios est&aacute; en la ciudad.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo es esta luz que transita nuestras calles? &iquest;C&oacute;mo encontrar a Dios que vive con nosotros en medio del &laquo;<i>smog<\/i>&raquo; de nuestras ciudades? &iquest;C&oacute;mo encontrarnos con Jes&uacute;s vivo y actuante en el hoy de nuestras ciudades pluriculturales?<\/p>\n<p>El profeta Isa&iacute;as nos har&aacute; de gu&iacute;a en este &laquo;aprender a mirar&raquo;. Habl&oacute; de la luz, que es Jes&uacute;s. Y ahora nos presenta a Jes&uacute;s como &laquo;Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Pr&iacute;ncipe de la paz&raquo; (9,5-6). De esta manera, nos introduce en la vida del Hijo para que tambi&eacute;n esa sea nuestra vida.<\/p>\n<p>&laquo;Consejero maravilloso&raquo;. Los Evangelios nos narran c&oacute;mo muchos van a preguntarle: &laquo;Maestro, &iquest;qu&eacute; debemos hacer?&raquo;. El primer movimiento que Jes&uacute;s genera con su respuesta es proponer, incitar, motivar. Propone siempre a sus disc&iacute;pulos ir, salir. Los empuja a ir al encuentro de los otros, donde realmente est&aacute;n y no donde nos gustar&iacute;an que estuviesen. Vayan, una y otra vez, vayan sin miedo, vayan sin asco, vayan y anuncien esta alegr&iacute;a que es para todo el pueblo.<\/p>\n<p>&laquo;Dios fuerte&raquo;. En Jes&uacute;s Dios se hizo el <i>Emmanuel<\/i>, el Dios-con-nosotros, el Dios que camina a nuestro lado, que se ha mezclado en nuestras cosas, en nuestras casas, en nuestras &laquo;ollas&raquo;, como le gustaba decir a santa Teresa de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>&laquo;Padre para siempre&raquo;. Nada ni nadie podr&aacute; apartarnos de su Amor. Vayan y anuncien, vayan y vivan que Dios est&aacute; en medio de ustedes como un Padre misericordioso que sale todas las ma&ntilde;anas y todas las tardes para ver si su hijo vuelve a casa, y apenas lo ve venir corre a abrazarlo. Esto es lindo. Un abrazo que busca asumir, busca purificar y elevar la dignidad de sus hijos. Padre que, en su abrazo, es &laquo;buena noticia a los pobres, alivio de los afligidos, libertad a los oprimidos, consuelo para los tristes&raquo; (<i>Is<\/i> 61,1).<\/p>\n<p>&laquo;Pr&iacute;ncipe de la paz&raquo;. El andar hacia los otros para compartir la buena nueva que Dios es nuestro Padre, que camina a nuestro lado, nos libera del anonimato, de una vida sin rostros, una vida vac&iacute;a y nos introduce en la escuela del encuentro. Nos libera de la guerra de la competencia, de la autorreferencialidad, para abrirnos al camino de la paz. Esa paz que nace del reconocimiento del otro, esa paz que surge en el coraz&oacute;n al mirar especialmente al m&aacute;s necesitado como a un hermano.<\/p>\n<p>Dios vive en nuestras ciudades, la Iglesia vive en nuestras ciudades. Y Dios y la Iglesia, que viven en nuestras ciudades, quieren ser fermento en la masa, quieren mezclarse con todos, acompa&ntilde;ando a todos, anunciando las maravillas de Aquel que es Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Pr&iacute;ncipe de la paz.<\/p>\n<p>&laquo;El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz&raquo; y nosotros, cristianos, somos testigos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A CUBA, ESTADOS UNIDOS DE AM&Eacute;RICA Y VISITA A LA SEDE DE LA ORGANIZACI&Oacute;N DE LAS NACIONES UNIDAS &nbsp; (19-28 DE SEPTIEMBRE DE 2015) SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Madison Square Garden, Nueva York Viernes 25 de septiembre de 2015 [Multimedia] &nbsp; Estamos en el Madison Square Garden, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-estados-unidos-de-america-santa-misa-en-el-madison-square-garden-nueva-york-25-de-septiembre-de-2015-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje apost\u00f3lico &#8211; Estados Unidos de Am\u00e9rica: Santa Misa en el Madison Square Garden (Nueva York, 25 de septiembre de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41207","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41207","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41207"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41207\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41207"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41207"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41207"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}