{"id":41210,"date":"2016-10-06T15:31:30","date_gmt":"2016-10-06T20:31:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-cuba-santa-misa-en-la-basilica-menor-del-santuario-de-la-virgen-de-la-caridad-del-cobre-santiago-de-cuba-22-de-septiembre-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:30","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:30","slug":"viaje-apostolico-cuba-santa-misa-en-la-basilica-menor-del-santuario-de-la-virgen-de-la-caridad-del-cobre-santiago-de-cuba-22-de-septiembre-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-cuba-santa-misa-en-la-basilica-menor-del-santuario-de-la-virgen-de-la-caridad-del-cobre-santiago-de-cuba-22-de-septiembre-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico &#8211; Cuba: Santa Misa en la Bas\u00edlica menor del Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre (Santiago de Cuba, 22 de septiembre de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2015\/outside\/documents\/papa-francesco-cuba-usa-onu-2015.html\"> VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO <br \/> A CUBA, ESTADOS UNIDOS DE AM&Eacute;RICA <br \/> Y VISITA A LA SEDE DE LA ORGANIZACI&Oacute;N DE LAS NACIONES UNIDAS<\/a> &nbsp;<br \/> (19-28 DE SEPTIEMBRE DE 2015)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">SANTA MISA <\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica menor del Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, Santiago de Cuba<br \/> Martes 22 de septiembre de 2015<\/font><\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/9\/22\/omeliasantiago.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Evangelio que escuchamos nos pone de frente al movimiento que genera el Se&ntilde;or cada vez que nos visita: nos saca de casa. Son im&aacute;genes que una y otra vez estamos invitados a contemplar. La presencia de Dios en nuestra vida nunca nos deja quietos, siempre nos motiva al movimiento. Cuando Dios visita, siempre nos saca de casa. Visitados para visitar, encontrados para encontrar, amados para amar. <\/p>\n<p>Y&nbsp;ah&iacute; vemos a Mar&iacute;a, la primera disc&iacute;pula. Una joven quiz&aacute;s entre 15 y 17 a&ntilde;os, que en una aldea de Palestina fue visitada por el Se&ntilde;or anunci&aacute;ndole que ser&iacute;a la madre del Salvador. Lejos de &laquo;cre&eacute;rsela&raquo; y pensar que todo el pueblo ten&iacute;a que venir a atenderla o servirla, ella sale de casa y va a servir. Sale a ayudar a su prima Isabel. La alegr&iacute;a que brota de saber que Dios est&aacute; con nosotros, con nuestro pueblo, despierta el coraz&oacute;n, pone en movimiento nuestras piernas, &laquo;nos saca para afuera&raquo;, nos lleva a compartir la alegr&iacute;a recibida, y compartirla como servicio, como entrega en todas esas situaciones &laquo;embarazosas&raquo; que nuestros vecinos o parientes puedan estar viviendo. El Evangelio nos dice que Mar&iacute;a fue de prisa, paso lento pero constante, pasos que saben a d&oacute;nde van; pasos que no corren para &laquo;llegar&raquo; r&aacute;pido o van demasiado despacio como para no &laquo;arribar&raquo; jam&aacute;s. Ni agitada ni adormentada, Mar&iacute;a va con prisa, a acompa&ntilde;ar a su prima embarazada en la vejez. Mar&iacute;a, la primera disc&iacute;pula, visitada ha salido a visitar. Y desde ese primer d&iacute;a ha sido siempre su caracter&iacute;stica peculiar. Ha sido la mujer que&nbsp; visit&oacute; a tantos hombres y mujeres, ni&ntilde;os y ancianos, j&oacute;venes. Ha sabido visitar y acompa&ntilde;ar en las dram&aacute;ticas gestaciones de muchos de nuestros pueblos; protegi&oacute; la lucha de todos los que han sufrido por defender los derechos de sus hijos. Y ahora, ella todav&iacute;a no deja de traernos la Palabra de Vida, su Hijo nuestro Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Estas tierras tambi&eacute;n fueron visitadas por su maternal presencia. La patria cubana naci&oacute; y creci&oacute; al calor de la devoci&oacute;n a la Virgen de la Caridad. &laquo;Ella ha dado una forma propia y especial al alma cubana \u2013escrib&iacute;an los Obispos de estas tierras\u2013 suscitando los mejores ideales de amor a Dios, a la familia y a la Patria en el coraz&oacute;n de los cubanos&raquo;.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n lo expresaron vuestros compatriotas cien a&ntilde;os atr&aacute;s, cuando le ped&iacute;an al Papa Benedicto XV que declarara a la Virgen de la Caridad Patrona de Cuba, y escribieron:<\/p>\n<p>&laquo;Ni las desgracias ni las penurias lograron \u201capagar\u201d la fe y el amor que nuestro pueblo cat&oacute;lico profesa a esa Virgen, sino que, en las mayores vicisitudes de la vida, cuando m&aacute;s cercana estaba la muerte o m&aacute;s pr&oacute;xima la desesperaci&oacute;n, surgi&oacute; siempre como luz disipadora de todo peligro, como roc&iacute;o consolador\u2026, la visi&oacute;n de esa Virgen bendita, cubana por excelencia\u2026 porque as&iacute; la amaron nuestras madres inolvidables, as&iacute; la bendicen nuestras esposas&raquo;. As&iacute; escrib&iacute;an ellos hace cien a&ntilde;os.<\/p>\n<p>En este Santuario, que guarda la memoria del santo Pueblo fiel de Dios que camina en Cuba, Mar&iacute;a es venerada como Madre de la Caridad. Desde aqu&iacute; Ella custodia nuestras ra&iacute;ces, nuestra identidad, para que no nos perdamos en caminos de desesperanza. El alma del pueblo cubano, como acabamos de escuchar, fue forjada entre dolores, penurias que no lograron apagar la fe, esa fe que se mantuvo viva gracias a tantas abuelas que siguieron haciendo posible, en lo cotidiano del hogar, la presencia viva de Dios; la presencia del Padre que libera, fortalece, sana, da coraje y que es refugio seguro y signo de nueva resurrecci&oacute;n. Abuelas, madres, y tantos otros que con ternura y cari&ntilde;o fueron signos de visitaci&oacute;n, como Mar&iacute;a, de valent&iacute;a, de fe para sus nietos, en sus familias. Mantuvieron abierta una hendija peque&ntilde;a como un grano de mostaza por donde el Esp&iacute;ritu Santo segu&iacute;a acompa&ntilde;ando el palpitar de este pueblo. <\/p>\n<p>Y &laquo;cada vez que miramos a Mar&iacute;a volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cari&ntilde;o&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, 288). <\/p>\n<p>Generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, d&iacute;a tras d&iacute;a, estamos invitados a renovar nuestra fe. Estamos invitados a vivir la revoluci&oacute;n de la ternura como Mar&iacute;a, Madre de la Caridad. Estamos invitados a &laquo;salir de casa&raquo;, a tener los ojos y el coraz&oacute;n abierto a los dem&aacute;s. Nuestra revoluci&oacute;n pasa por la ternura, por la alegr&iacute;a que se hace siempre projimidad, que se hace siempre compasi&oacute;n \u2013que no es l&aacute;stima, es padecer con, para liberar\u2013 y nos lleva a involucrarnos, para servir, en la vida de los dem&aacute;s. Nuestra fe nos hace salir de casa e ir al encuentro de los otros para compartir gozos y alegr&iacute;as, esperanzas y frustraciones. Nuestra fe, nos saca de casa para visitar al enfermo, al preso, al que llora y al que sabe tambi&eacute;n re&iacute;r con el que r&iacute;e, alegrarse con las alegr&iacute;as de los vecinos. Como Mar&iacute;a, queremos ser una Iglesia que sirve, que sale de casa, que sale de sus templos, que sale de sus sacrist&iacute;as, para acompa&ntilde;ar la vida, sostener la esperanza, ser signo de unidad de un pueblo noble y digno. Como Mar&iacute;a, Madre de la Caridad, queremos ser una Iglesia que salga de casa para tender puentes, romper muros, sembrar reconciliaci&oacute;n. Como Mar&iacute;a, queremos ser una Iglesia que sepa acompa&ntilde;ar todas las situaciones &laquo;embarazosas&raquo; de nuestra gente, comprometidos con la vida, la cultura, la sociedad, no borr&aacute;ndonos sino caminando con nuestros hermanos, todos juntos. Todos juntos, sirviendo, ayudando. Todos hijos de Dios, hijos de Mar&iacute;a, hijos de esta noble tierra cubana.<\/p>\n<p>&Eacute;ste es nuestro cobre m&aacute;s precioso, &eacute;sta es nuestra mayor riqueza y el mejor legado que podemos dejar: como Mar&iacute;a, aprender a salir de casa por los senderos de la visitaci&oacute;n. Y aprender a orar con Mar&iacute;a porque su oraci&oacute;n es memoriosa, agradecida; es el c&aacute;ntico del Pueblo de Dios que camina en la historia. Es la memoria viva de que Dios va en medio nuestro; es memoria perenne de que Dios ha mirado la humildad de su pueblo, ha auxiliado a su siervo como lo hab&iacute;a prometido a nuestros padres y a su descendencia para siempre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A CUBA, ESTADOS UNIDOS DE AM&Eacute;RICA Y VISITA A LA SEDE DE LA ORGANIZACI&Oacute;N DE LAS NACIONES UNIDAS &nbsp; (19-28 DE SEPTIEMBRE DE 2015) SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Bas&iacute;lica menor del Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, Santiago de Cuba Martes 22 de septiembre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-cuba-santa-misa-en-la-basilica-menor-del-santuario-de-la-virgen-de-la-caridad-del-cobre-santiago-de-cuba-22-de-septiembre-de-2015-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje apost\u00f3lico &#8211; Cuba: Santa Misa en la Bas\u00edlica menor del Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre (Santiago de Cuba, 22 de septiembre de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41210","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41210","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41210"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41210\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41210"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41210"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41210"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}