{"id":41211,"date":"2016-10-06T15:31:31","date_gmt":"2016-10-06T20:31:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-cuba-santa-misa-en-la-plaza-de-la-revolucion-de-holguin-21-de-septiembre-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:31","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:31","slug":"viaje-apostolico-cuba-santa-misa-en-la-plaza-de-la-revolucion-de-holguin-21-de-septiembre-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-cuba-santa-misa-en-la-plaza-de-la-revolucion-de-holguin-21-de-septiembre-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico &#8211; Cuba: Santa Misa en la Plaza de la Revoluci\u00f3n de Holgu\u00edn (21 de septiembre de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2015\/outside\/documents\/papa-francesco-cuba-usa-onu-2015.html\"> VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO <br \/> A CUBA, ESTADOS UNIDOS DE AM&Eacute;RICA <br \/> Y VISITA A LA SEDE DE LA ORGANIZACI&Oacute;N DE LAS NACIONES UNIDAS<\/a> &nbsp;<br \/> (19-28 DE SEPTIEMBRE DE 2015)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">SANTA MISA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Plaza de la Revoluci&oacute;n, Holgu&iacute;n<br \/> Lunes 21 de septiembre de 2015<\/font><\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/9\/21\/omeliaholguin.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Celebramos la fiesta del ap&oacute;stol y evangelista san Mateo. Celebramos la historia de una conversi&oacute;n. &Eacute;l mismo, en su evangelio, nos cuenta c&oacute;mo fue el encuentro que marc&oacute; su vida, &eacute;l nos introduce en un &laquo;juego de miradas&raquo; que es capaz de transformar la historia.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, como otro cualquiera, mientras estaba sentado en la mesa de recaudaci&oacute;n de los impuestos, Jes&uacute;s pasaba, lo vio, se acerc&oacute; y le dijo: &laquo;\u201cS&iacute;gueme\u201d. Y &eacute;l, levant&aacute;ndose, lo sigui&oacute;&raquo;.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s lo mir&oacute;. Qu&eacute; fuerza de amor tuvo la mirada de Jes&uacute;s para movilizar a Mateo como lo hizo; qu&eacute; fuerza han de haber tenido esos ojos para levantarlo. Sabemos que Mateo era un publicano, es decir, recaudaba impuestos de los jud&iacute;os para d&aacute;rselos a los romanos. Los publicanos eran mal vistos, incluso considerados pecadores, y por eso viv&iacute;an apartados y despreciados de los dem&aacute;s. Con ellos no se pod&iacute;a comer, ni hablar, ni orar. Eran traidores para el pueblo: le sacaban a su gente para d&aacute;rselo a otros. Los publicanos pertenec&iacute;an a esta categor&iacute;a social.<\/p>\n<p>Y Jes&uacute;s se detuvo, no pas&oacute; de largo precipitadamente, lo mir&oacute; sin prisa, lo mir&oacute; con paz. Lo mir&oacute; con ojos de misericordia; lo mir&oacute; como nadie lo hab&iacute;a mirado antes. Y esa mirada abri&oacute; su coraz&oacute;n, lo hizo libre, lo san&oacute;, le dio una esperanza, una nueva vida como a Zaqueo, a Bartimeo, a Mar&iacute;a Magdalena, a Pedro y tambi&eacute;n a cada uno de nosotros. Aunque no nos atrevemos a levantar los ojos al Se&ntilde;or, &Eacute;l siempre nos mira primero. Es nuestra historia personal; al igual que muchos otros, cada uno de nosotros puede decir: yo tambi&eacute;n soy un pecador en el que Jes&uacute;s puso su mirada. Los invito, que hoy en sus casas, o en la iglesia, cuando est&eacute;n tranquilos, solos, hagan un momento de silencio para recordar con gratitud y alegr&iacute;a aquellas circunstancias, aquel momento en que la mirada misericordiosa de Dios se pos&oacute; en nuestra vida.<\/p>\n<p>Su amor nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. &Eacute;l sabe ver m&aacute;s all&aacute; de las apariencias, m&aacute;s all&aacute; del pecado, m&aacute;s all&aacute; del fracaso o de la indignidad. Sabe ver m&aacute;s all&aacute; de la categor&iacute;a social a la que podemos pertenecer. &Eacute;l ve m&aacute;s all&aacute; de todo eso. &Eacute;l ve esa dignidad de hijo, que todos tenemos, tal vez ensuciada por el pecado, pero siempre presente en el fondo de nuestra alma. Es nuestra dignidad de hijo. &Eacute;l ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los dem&aacute;s. Dej&eacute;monos mirar por Jes&uacute;s, dejemos que su mirada recorra nuestras calles, dejemos que su mirada nos devuelva la alegr&iacute;a, la esperanza, el gozo de la vida.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de mirarlo con misericordia, el Se&ntilde;or le dijo a Mateo: &laquo;S&iacute;gueme&raquo;. Y Mateo se levant&oacute; y lo sigui&oacute;. Despu&eacute;s de la mirada, la palabra. Tras el amor, la misi&oacute;n. Mateo ya no es el mismo; interiormente ha cambiado. El encuentro con Jes&uacute;s, con su amor misericordioso, lo transform&oacute;. Y all&aacute; atr&aacute;s qued&oacute; el banco de los impuestos, el dinero, su exclusi&oacute;n. Antes &eacute;l esperaba sentado para recaudar, para sacarle a los otros, ahora con Jes&uacute;s tiene que levantarse para dar, para entregar, para entregarse a los dem&aacute;s. Jes&uacute;s lo mir&oacute; y Mateo encontr&oacute; la alegr&iacute;a en el servicio. Para Mateo, y para todo el que sinti&oacute; la mirada de Jes&uacute;s, sus conciudadanos no son aquellos a los que &laquo;se vive&raquo;, se usa, se abusa. La mirada de Jes&uacute;s genera una actividad misionera, de servicio, de entrega. Sus conciudadanos son aquellos a quien &Eacute;l sirve. Su amor cura nuestras miop&iacute;as y nos estimula a mirar m&aacute;s all&aacute;, a no quedarnos en las apariencias o en lo pol&iacute;ticamente correcto.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s va delante, nos precede, abre el camino y nos invita a seguirlo. Nos invita a ir lentamente superando nuestros preconceptos, nuestras resistencias al cambio de los dem&aacute;s e incluso de nosotros mismos. Nos desaf&iacute;a d&iacute;a a d&iacute;a con una pregunta: &iquest;Crees? &iquest;Crees que es posible que un recaudador se transforme en servidor? &iquest;Crees que es posible que un traidor se vuelva un amigo? &iquest;Crees que es posible que el hijo de un carpintero sea el Hijo de Dios? Su mirada transforma nuestras miradas, su coraz&oacute;n transforma nuestro coraz&oacute;n. Dios es Padre que busca la salvaci&oacute;n de todos sus hijos. <\/p>\n<p>Dej&eacute;monos mirar por el Se&ntilde;or en la oraci&oacute;n, en la Eucarist&iacute;a, en la Confesi&oacute;n, en nuestros hermanos, especialmente en aquellos que se sienten dejados, m&aacute;s solos. Y aprendamos a mirar como &Eacute;l nos mira. Compartamos su ternura y su misericordia con los enfermos, los presos, los ancianos, las familias en dificultad. Una y otra vez somos llamados a aprender de Jes&uacute;s que mira siempre lo m&aacute;s aut&eacute;ntico que vive en cada persona, que es precisamente la imagen de su Padre. <\/p>\n<p>S&eacute; con qu&eacute; esfuerzo y sacrificio la Iglesia en Cuba trabaja para llevar a todos, aun en los sitios m&aacute;s apartados, la palabra y la presencia de Cristo. Una menci&oacute;n especial merecen las llamadas &laquo;casas de misi&oacute;n&raquo; que, ante la escasez de templos y de sacerdotes, permiten a tantas personas poder tener un espacio de oraci&oacute;n, de escucha de la Palabra, de catequesis, de vida de comunidad. Son peque&ntilde;os signos de la presencia de Dios en nuestros barrios y una ayuda cotidiana para hacer vivas las palabras del ap&oacute;stol Pablo: &laquo;Les ruego que anden como pide la vocaci&oacute;n a la que han sido convocados. Sean siempre humildes y amables, sean comprensivos, sobrellev&aacute;ndose mutuamente con amor; esfu&eacute;rcense en mantener la unidad del Esp&iacute;ritu con el v&iacute;nculo de la paz&raquo; (<i>Ef<\/i> 4,2).<\/p>\n<p>Deseo dirigir ahora la mirada a la Virgen Mar&iacute;a, Virgen de la Caridad del Cobre, a quien Cuba acogi&oacute; en sus brazos y le abri&oacute; sus puertas para siempre, y a Ella le pido que mantenga sobre todos y cada uno de los hijos de esta noble naci&oacute;n su mirada maternal y que esos &laquo;sus ojos misericordiosos&raquo; est&eacute;n siempre atentos a cada uno de ustedes, sus hogares, sus familias, a las personas que pueden estar sintiendo que para ellos no hay lugar. Que ella nos guarde a todos como cuid&oacute; a Jes&uacute;s en su amor. Y que Ella nos ense&ntilde;e a mirar a los dem&aacute;s como Jes&uacute;s nos mir&oacute; a cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A CUBA, ESTADOS UNIDOS DE AM&Eacute;RICA Y VISITA A LA SEDE DE LA ORGANIZACI&Oacute;N DE LAS NACIONES UNIDAS &nbsp; (19-28 DE SEPTIEMBRE DE 2015) SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Plaza de la Revoluci&oacute;n, Holgu&iacute;n Lunes 21 de septiembre de 2015 [Multimedia] &nbsp; Celebramos la fiesta del ap&oacute;stol y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-cuba-santa-misa-en-la-plaza-de-la-revolucion-de-holguin-21-de-septiembre-de-2015-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje apost\u00f3lico &#8211; Cuba: Santa Misa en la Plaza de la Revoluci\u00f3n de Holgu\u00edn (21 de septiembre de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41211","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41211","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41211"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41211\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41211"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41211"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}