{"id":41216,"date":"2016-10-06T15:31:38","date_gmt":"2016-10-06T20:31:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-bolivia-santa-misa-en-la-plaza-de-cristo-redentor-santa-cruz-de-la-sierra-9-de-julio-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:38","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:38","slug":"viaje-apostolico-bolivia-santa-misa-en-la-plaza-de-cristo-redentor-santa-cruz-de-la-sierra-9-de-julio-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-bolivia-santa-misa-en-la-plaza-de-cristo-redentor-santa-cruz-de-la-sierra-9-de-julio-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico &#8211; Bolivia: Santa Misa en la plaza de Cristo Redentor (Santa Cruz de la Sierra, 9 de julio de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2015\/outside\/documents\/papa-francesco-ecuador-bolivia-paraguay-2015.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO <br \/> A ECUADOR, BOLIVIA Y PARAGUAY<\/a> <br \/> (5-13 DE JULIO DE 2015)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA EN LA PLAZA DE CRISTO REDENTOR<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE <\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Santa Cruz de la Sierra, Bolivia<br \/> Jueves 9 de julio de 2015<\/font><\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/7\/9\/santacruzomelia.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hemos venido desde distintos lugares, regiones, poblados, para celebrar la presencia viva de Dios entre nosotros. Salimos hace horas de nuestras casas y comunidades para poder estar juntos, como Pueblo Santo de Dios. La cruz y la imagen de la misi&oacute;n nos traen el recuerdo de todas las comunidades que han nacido en el nombre de Jes&uacute;s en estas tierras, de las cuales nosotros somos sus herederos. <\/p>\n<p>En el Evangelio que acabamos de escuchar se nos describ&iacute;a una situaci&oacute;n bastante similar a la que estamos viviendo ahora. Al igual que esas cuatro mil personas, estamos nosotros queriendo escuchar la Palabra de Jes&uacute;s y recibir su vida. Ellos ayer y nosotros hoy junto al Maestro, Pan de vida.<\/p>\n<p>Me conmuevo cuando veo a muchas madres cargando a sus hijos en las espaldas. Como lo hacen aqu&iacute; tantas de ustedes. Llevando sobre s&iacute; la vida y el futuro de su gente. Llevando sus motivos de alegr&iacute;a, sus esperanzas. Llevando la bendici&oacute;n de la tierra en los frutos. Llevando el trabajo realizado por sus manos. Manos que han labrado el presente y tejer&aacute;n las ilusiones del ma&ntilde;ana. Pero tambi&eacute;n cargando sobre sus hombros desilusiones, tristezas y amarguras, la injusticia que parece no detenerse y las cicatrices de una justicia no realizada. Cargando sobre s&iacute; el gozo y el dolor de una tierra. Ustedes llevan sobre s&iacute; la memoria de su pueblo. Porque los pueblos tienen memoria, una memoria que pasa de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, los pueblos tienen una memoria en camino. <\/p>\n<p>Y no son pocas las veces que experimentamos el cansancio de este camino. No son pocas las veces que faltan las fuerzas para mantener viva la esperanza. Cu&aacute;ntas veces vivimos situaciones que pretenden anestesiarnos la memoria y as&iacute; se debilita la esperanza y se van perdiendo los motivos de alegr&iacute;a. Y comienza a ganarnos una tristeza que se vuelve individualista, que nos hace perder la memoria de pueblo amado, de pueblo elegido. Y esa p&eacute;rdida nos disgrega, hace que nos cerremos a los dem&aacute;s, especialmente a los m&aacute;s pobres.<\/p>\n<p>A nosotros nos puede suceder lo que a los disc&iacute;pulos de ayer, cuando vieron esa cantidad de gente que estaba ah&iacute;. Le piden a Jes&uacute;s que los despida: \u201cMand&aacute;los a casa\u201d, ya que es imposible alimentar a tanta gente. Frente a tantas situaciones de hambre en el mundo podemos decir: \u201cPerd&oacute;n, no nos dan los n&uacute;meros, no nos cierran las cuentas\u201d. Es imposible enfrentar estas situaciones, entonces la desesperaci&oacute;n termina gan&aacute;ndonos el coraz&oacute;n. <\/p>\n<p>En un coraz&oacute;n desesperado es muy f&aacute;cil que gane espacio la l&oacute;gica que pretende imponerse en el mundo, en todo el mundo, en nuestros d&iacute;as. Una l&oacute;gica que busca transformar todo en objeto de cambio, todo en objeto de consumo, todo negociable. Una l&oacute;gica que pretende dejar espacio a muy pocos, descartando a todos aquellos que no &laquo;producen&raquo;, que no se los considera aptos o dignos porque aparentemente &laquo;no nos dan los n&uacute;meros&raquo;. Y Jes&uacute;s, una vez m&aacute;s, vuelve a hablarnos y nos dice: \u201cNo, no, no es necesario excluirlos, no es necesario que se vayan, denles ustedes de comer\u201d.<\/p>\n<p>Es una invitaci&oacute;n que resuena con fuerza para nosotros hoy: \u201cNo es necesario excluir a nadie. No es necesario que nadie se vaya, basta de descartes, denles ustedes de comer\u201d. Jes&uacute;s nos lo sigue diciendo en esta plaza. S&iacute;, basta de descartes, denles ustedes de comer. La mirada de Jes&uacute;s no acepta una l&oacute;gica, una mirada que siempre \u201ccorta el hilo\u201d por el m&aacute;s d&eacute;bil, por el m&aacute;s necesitado. Tomando \u201cla posta\u201d &Eacute;l mismo nos da el ejemplo, nos muestra el camino. Una actitud en tres palabras, toma un poco de pan y unos peces, los bendice, los parte y entrega para que los disc&iacute;pulos lo compartan con los dem&aacute;s. Y este es el camino del milagro. Ciertamente no es magia o idolatr&iacute;a. Jes&uacute;s, por medio de estas tres acciones, logra transformar una l&oacute;gica del descarte en una l&oacute;gica de comuni&oacute;n, en una l&oacute;gica de comunidad. Quisiera subrayar brevemente cada una de estas acciones. <\/p>\n<p>Toma. El punto de partida es tomar muy en serio la vida de los suyos. Los mira a los ojos y en ellos conoce su vivir, su sentir. Ve en esas miradas lo que late y lo que ha dejado de latir en la memoria y el coraz&oacute;n de su pueblo. Lo considera y lo valora. Valoriza todo lo bueno que pueden aportar, todo lo bueno desde donde se puede construir. Pero no habla de los objetos, o de los bienes culturales, o de las ideas; sino habla de las personas. La riqueza m&aacute;s plena de una sociedad se mide en la vida de su gente, se mide en sus ancianos que logran transmitir su sabidur&iacute;a y la memoria de su pueblo a los m&aacute;s peque&ntilde;os. Jes&uacute;s nunca se saltea la dignidad de nadie, por m&aacute;s apariencia de no tener nada para aportar y compartir. Toma todo como viene.<\/p>\n<p>Bendice. Jes&uacute;s toma sobre s&iacute;, y bendice al Padre que est&aacute; en los cielos. Sabe que estos dones son un regalo de Dios. Por eso, no los trata como \u201ccualquier cosa\u201d ya que toda vida, toda esa vida, es fruto del amor misericordioso. &Eacute;l lo reconoce. Va m&aacute;s all&aacute; de la simple apariencia, y en este gesto de bendecir y alabar, pide a su Padre el don del Esp&iacute;ritu Santo. El bendecir tiene esa doble mirada, por un lado agradecer y por el otro poder transformar. Es reconocer que la vida siempre es un don, un regalo que puesto en las manos de Dios, adquiere una fuerza de multiplicaci&oacute;n. Nuestro Padre no nos quita nada, todo lo multiplica. <\/p>\n<p>Entrega. En Jes&uacute;s, no existe un tomar que no sea una bendici&oacute;n, y no existe una bendici&oacute;n que no sea una entrega. La bendici&oacute;n siempre es misi&oacute;n, tiene un destino, compartir, el condividir lo que se ha recibido, ya que s&oacute;lo en la entrega, en el com-partir es cuando las personas encontramos la fuente de la alegr&iacute;a y la experiencia de salvaci&oacute;n. Una entrega que quiere reconstruir la memoria de pueblo santo, de pueblo invitado a ser y a llevar la alegr&iacute;a de la salvaci&oacute;n. Las manos que Jes&uacute;s levanta para bendecir al Dios del cielo son las mismas que distribuyen el pan a la multitud que tiene hambre. Y podemos imaginarnos, podemos imaginar ahora c&oacute;mo iban pasando de mano en mano los panes y los peces hasta llegar a los m&aacute;s alejados. Jes&uacute;s logra generar una corriente entre los suyos, todos iban compartiendo lo propio, convirti&eacute;ndolo en don para los dem&aacute;s y as&iacute; fue como comieron hasta saciarse, incre&iacute;blemente sobr&oacute;: lo recogieron en siete canastas. Una memoria tomada, una memoria bendecida, una memoria entregada siempre sacia al pueblo.<\/p>\n<p>La Eucarist&iacute;a es el &laquo;<i>Pan partido para la vida del mundo<\/i>&raquo;, como dice el lema del V Congreso Eucar&iacute;stico que hoy inauguramos y tendr&aacute; lugar en Tarija. Es Sacramento de comuni&oacute;n, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento y nos da la certeza de lo que tenemos, de lo que somos, que si es tomado, si es bendecido y si es entregado, con el poder de Dios, con el poder de su amor, se convierte en pan de vida para los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Y la Iglesia celebra la Eucarist&iacute;a, celebra la memoria del Se&ntilde;or, el sacrificio del Se&ntilde;or. Porque la Iglesia es comunidad memoriosa. Por eso fiel al mandato del Se&ntilde;or, dice una y otra vez: &laquo;Hagan esto en memoria m&iacute;a&raquo; (<i>Lc<\/i> 22,19) Actualiza, hace real, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, en los distintos rincones de nuestra tierra, el misterio del Pan de vida. Nos lo hace presente, nos lo entrega. Jes&uacute;s quiere que participemos de su vida y a trav&eacute;s nuestro se vaya multiplicando en nuestra sociedad. No somos personas aisladas, separadas, sino somos el Pueblo de la memoria actualizada y siempre entregada. <\/p>\n<p>Una vida memoriosa necesita de los dem&aacute;s, del intercambio, del encuentro, de una solidaridad real que sea capaz de entrar en la l&oacute;gica del tomar, bendecir y entregar en la l&oacute;gica del amor. <\/p>\n<p>Mar&iacute;a, al igual que muchas de ustedes llev&oacute; sobre s&iacute; la memoria de su pueblo, la vida de su Hijo, y experiment&oacute; en s&iacute; misma la grandeza de Dios, proclamando con j&uacute;bilo que &Eacute;l &laquo;colma de bienes a los hambrientos&raquo; (<i>Lc<\/i> 1,53), que Ella sea hoy nuestro ejemplo para confiar en la bondad del Se&ntilde;or, que hace obras grandes con poca cosa, con la humildad de sus siervos. Que as&iacute; sea. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A ECUADOR, BOLIVIA Y PARAGUAY (5-13 DE JULIO DE 2015) SANTA MISA EN LA PLAZA DE CRISTO REDENTOR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Santa Cruz de la Sierra, Bolivia Jueves 9 de julio de 2015 [Multimedia] &nbsp; Hemos venido desde distintos lugares, regiones, poblados, para celebrar la presencia viva de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-bolivia-santa-misa-en-la-plaza-de-cristo-redentor-santa-cruz-de-la-sierra-9-de-julio-de-2015-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje apost\u00f3lico &#8211; Bolivia: Santa Misa en la plaza de Cristo Redentor (Santa Cruz de la Sierra, 9 de julio de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41216","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41216","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41216"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41216\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41216"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41216"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41216"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}