{"id":41217,"date":"2016-10-06T15:31:39","date_gmt":"2016-10-06T20:31:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-ecuador-santa-misa-en-el-parque-del-bicentenario-quito-7-de-julio-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:39","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:39","slug":"viaje-apostolico-ecuador-santa-misa-en-el-parque-del-bicentenario-quito-7-de-julio-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-ecuador-santa-misa-en-el-parque-del-bicentenario-quito-7-de-julio-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico &#8211; Ecuador: Santa Misa en el Parque del Bicentenario (Quito, 7 de julio de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2015\/outside\/documents\/papa-francesco-ecuador-bolivia-paraguay-2015.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO <br \/> A ECUADOR, BOLIVIA Y PARAGUAY<\/a> <br \/> (5-13 DE JULIO DE 2015)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA POR LA EVANGELIZACI&Oacute;N DE LOS PUEBLOS<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE <\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Parque Bicentenario, <\/i> <\/font><i><font color=\"#663300\">Quito<br \/> Martes 7 de julio de 2015<\/font><\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/7\/7\/bicentenarioomelia.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> La palabra de Dios nos invita a vivir la unidad para que el mundo crea.<\/p>\n<p> Me imagino ese susurro de Jes&uacute;s en la &uacute;ltima Cena como un grito en esta misa que celebramos en &laquo;El Parque Bicentenario&raquo;. Imagin&eacute;moslos juntos. El Bicentenario de aquel Grito de Independencia de Hispanoam&eacute;rica. &Eacute;se fue un grito, nacido de la conciencia de la falta de libertades, de estar siendo exprimidos, saqueados, &laquo;sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, 213).<\/p>\n<p> Quisiera que hoy los dos gritos concorden bajo el hermoso desaf&iacute;o de la evangelizaci&oacute;n. No desde palabras altisonantes, ni con t&eacute;rminos complicados, sino que nazca de &laquo;la alegr&iacute;a del Evangelio&raquo;, que &laquo;llena el coraz&oacute;n y la vida entera de los que se encuentran con Jes&uacute;s. Quienes se dejan salvar por &Eacute;l son liberados del pecado, de la tristeza, del vac&iacute;o interior, del aislamiento, de la conciencia aislada&raquo; (<i>ibid.<\/i>, 1). Nosotros, aqu&iacute; reunidos, todos juntos alrededor de la mesa con Jes&uacute;s somos un grito, un clamor nacido de la convicci&oacute;n de que su presencia nos impulsa a la unidad, &laquo;se&ntilde;ala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable&raquo; (<i>ibid.<\/i>, 14).<\/p>\n<p> &laquo;Padre, que sean uno para que el mundo crea&raquo;, as&iacute; lo dese&oacute; mirando al cielo. A Jes&uacute;s le brota este pedido en un contexto de env&iacute;o: Como t&uacute; me has enviado al mundo, yo tambi&eacute;n los he enviado al mundo. En ese momento, el Se&ntilde;or est&aacute; experimentando en carne propia lo peorcito de este mundo al que ama, aun as&iacute;, con locura: intrigas, desconfianzas, traici&oacute;n, pero no esconde la cabeza, no se lamenta. Tambi&eacute;n nosotros constatamos a diario que vivimos en un mundo lacerado por las guerras y la violencia. Ser&iacute;a superficial pensar que la divisi&oacute;n y el odio afectan s&oacute;lo a las tensiones entre los pa&iacute;ses o los grupos sociales. En realidad, son manifestaci&oacute;n de ese &laquo;difuso individualismo&raquo; que nos separa y nos enfrenta (cf. <i>ibid.<\/i>, 99), son manifestaci&oacute;n de la herida del pecado en el coraz&oacute;n de las personas, cuyas consecuencias sufre tambi&eacute;n la sociedad y la creaci&oacute;n entera. Precisamente, a este mundo desafiante, con sus ego&iacute;smos, Jes&uacute;s nos env&iacute;a, y nuestra respuesta no es hacernos los distra&iacute;dos, arg&uuml;ir que no tenemos medios o que la realidad nos sobrepasa. Nuestra respuesta repite el clamor de Jes&uacute;s y acepta la gracia y la tarea de la unidad.<\/p>\n<p> A aquel grito de libertad prorrumpido hace poco m&aacute;s de 200 a&ntilde;os no le falt&oacute; ni convicci&oacute;n ni fuerza, pero la historia nos cuenta que s&oacute;lo fue contundente cuando dej&oacute; de lado los personalismos, el af&aacute;n de liderazgos &uacute;nicos, la falta de comprensi&oacute;n de otros procesos libertarios con caracter&iacute;sticas distintas pero no por eso antag&oacute;nicas.<\/p>\n<p>Y la evangelizaci&oacute;n puede ser veh&iacute;culo de unidad de aspiraciones, sensibilidades, ilusiones y hasta de ciertas utop&iacute;as. Claro que s&iacute;; eso creemos y gritamos. &laquo;Mientras en el mundo, especialmente en algunos pa&iacute;ses, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos queremos insistir en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos \u201cmutuamente a llevar las cargas\u201d (<i>ibid.<\/i>, 67). El anhelo de unidad supone la dulce y confortadora alegr&iacute;a de evangelizar, la convicci&oacute;n de tener un inmenso bien que comunicar, y que comunic&aacute;ndolo, se arraiga; y cualquier persona que haya vivido esta experiencia adquiere m&aacute;s sensibilidad para las necesidades de los dem&aacute;s (cf. <i>ibid.<\/i>, 9). De ah&iacute;, la necesidad de luchar por la inclusi&oacute;n a todos los niveles, &iexcl;luchar por la inclusi&oacute;n a todos los niveles! Evitando ego&iacute;smos, promoviendo la comunicaci&oacute;n y el di&aacute;logo, incentivando la colaboraci&oacute;n. Hay que confiar el coraz&oacute;n al compa&ntilde;ero de camino sin recelos, sin desconfianzas. &laquo;Confiarse al otro es algo artesanal, porque<b> <\/b> la paz es algo artesanal&raquo; (<i>ibid.<\/i>, 244), es impensable que brille la unidad si la mundanidad espiritual nos hace estar en guerra entre nosotros, en una b&uacute;squeda est&eacute;ril de poder, prestigio, placer o seguridad econ&oacute;mica. Y esto a costillas de los m&aacute;s pobres, de los m&aacute;s excluidos, de los m&aacute;s indefensos, de los que no pierden su dignidad pese a que se la golpean todos los d&iacute;as. <\/p>\n<p>Esta unidad es ya una acci&oacute;n misionera &laquo;para que el mundo crea&raquo;. La evangelizaci&oacute;n no consiste en hacer proselitismo, el proselitismo es una caricatura de la evangelizaci&oacute;n, sino evangelizar es atraer con nuestro testimonio a los alejados, es acercarse humildemente a aquellos que se sienten lejos de Dios en<b> <\/b>la Iglesia, acercarse a los que se sienten juzgados y condenados a priori por los que se sienten perfectos y puros. Acercarnos a los que son temerosos o a los indiferentes para decirles: &laquo;El Se&ntilde;or tambi&eacute;n te llama a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor&raquo; (<i>ibid.<\/i>, 113). Porque nuestro Dios nos respeta hasta en nuestras bajezas y en nuestro pecado. Este llamamiento del Se&ntilde;or con qu&eacute; humildad y con qu&eacute; respeto lo describe el texto del Apocalipsis: \u201cMir&aacute;, estoy a la puerta y llamo, si quer&eacute;s abrir&#8230;\u201d.&nbsp; No fuerza, no hace saltar la cerradura, simplemente, toca el timbre, golpea suavemente y espera &iexcl;&eacute;se es nuestro Dios!<\/p>\n<p> La misi&oacute;n de la Iglesia, como sacramento de la salvaci&oacute;n, condice con su identidad como Pueblo en camino, con vocaci&oacute;n de incorporar en su marcha a todas las naciones de la tierra. Cuanto m&aacute;s intensa es la comuni&oacute;n entre nosotros, tanto m&aacute;s se ve favorecida la misi&oacute;n (cf. Juan Pablo II, <i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_20031016_pastores-gregis.html\"> Pastores gregis<\/a><\/i>, 22). Poner a la Iglesia en estado de misi&oacute;n nos pide recrear la comuni&oacute;n pues no se trata ya de una acci&oacute;n s&oacute;lo hacia afuera\u2026 nos misionamos tambi&eacute;n hacia adentro y misionamos hacia afuera manifest&aacute;ndonos como se manifiesta &laquo;una madre que sale al encuentro, como se manifiesta una casa acogedora, una escuela permanente de comuni&oacute;n misionera&raquo; (<i>Doc. de Aparecida<\/i>, 370).<\/p>\n<p> Este sue&ntilde;o de Jes&uacute;s es posible porque nos ha consagrado, por &laquo;ellos me consagro a m&iacute; mismo dice, para que ellos tambi&eacute;n sean consagrados en la verdad&raquo; (<i>Jn<\/i> 17,19). La vida espiritual del evangelizador nace de esta verdad tan honda, que no se confunde con algunos momentos religiosos que brindan cierto alivio; una espiritualidad quiz&aacute;s difusa. Jes&uacute;s nos consagra para suscitar un encuentro con &Eacute;l, persona a persona, un encuentro que alimenta el encuentro con los dem&aacute;s, el compromiso en el mundo y la pasi&oacute;n evangelizadora (cf. <i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\"> Evangelii gaudium<\/a><\/i>, 78). <\/p>\n<p> La intimidad de Dios, para nosotros incomprensible, se nos revela con im&aacute;genes que nos hablan de comuni&oacute;n, comunicaci&oacute;n, donaci&oacute;n, amor. Por eso la uni&oacute;n que pide Jes&uacute;s no es uniformidad sino la &laquo;multiforme armon&iacute;a que atrae&raquo; (<i>ibid.<\/i>, 117). La inmensa riqueza de lo variado, de lo m&uacute;ltiple que alcanza la unidad cada vez que hacemos memoria de aquel Jueves Santo, nos aleja de tentaciones de propuestas unicistas m&aacute;s cercanas a dictaduras, a ideolog&iacute;as, a sectarismos. La propuesta de Jes&uacute;s, la propuesta de Jes&uacute;s es concreta, es concreta, no es de idea. Es concreta: and&aacute; y hac&eacute; lo mismo, le dice a aquel que le pregunt&oacute; &iquest;Qui&eacute;n es tu pr&oacute;jimo? Despu&eacute;s de haber contado la par&aacute;bola del buen samaritano, and&aacute; y hac&eacute; lo mismo.<\/p>\n<p>Tampoco la propuesta de Jes&uacute;s es un arreglo hecho a nuestra medida, en el que nosotros ponemos las condiciones, elegimos los integrantes y excluimos a los dem&aacute;s. Una religiosidad de &eacute;lite\u2026 Jes&uacute;s reza para que formemos parte de una gran familia, en la que Dios es nuestro Padre, todos nosotros somos hermanos. Nadie es excluido y esto no se fundamenta en tener los mismos gustos, las mismas inquietudes, los mismos talentos. Somos hermanos porque, por amor, Dios nos ha creado y nos ha destinado, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos (cf. <i>Ef<\/i> 1,5). Somos hermanos porque &laquo;Dios infundi&oacute; en nuestros corazones el Esp&iacute;ritu de su Hijo, que clama &iexcl;Abba!, &iexcl;Padre!&raquo; (<i>Ga<\/i> 4,6). Somos hermanos porque, justificados por la sangre de Cristo Jes&uacute;s (cf. <i>Rm<\/i> 5,9), hemos pasado de la muerte a la vida haci&eacute;ndonos &laquo;coherederos&raquo; de la promesa (cf. <i>Ga<\/i> 3,26-29; <i>Rm<\/i> 8, 17). Esa es la salvaci&oacute;n que realiza Dios y anuncia gozosamente la Iglesia: formar parte de un &laquo;nosotros&raquo; que llega hasta el nosotros divino. <\/p>\n<p>Nuestro grito, en este lugar que recuerda aquel primero de libertad, actualiza el de San Pablo: &laquo;&iexcl;Ay de m&iacute; si no evangelizo!&raquo; (<i>1 Co<\/i> 9,16). Es tan urgente y apremiante como el de aquellos deseos de independencia. Tiene una similar fascinaci&oacute;n, tiene el mismo fuego que atrae. Hermanos, tengan los sentimientos de Jes&uacute;s. &iexcl;Sean un testimonio de comuni&oacute;n fraterna que se vuelve resplandeciente! <\/p>\n<p>Y qu&eacute; lindo ser&iacute;a que todos pudieran admirar c&oacute;mo nos cuidamos unos a otros. C&oacute;mo mutuamente nos damos aliento y c&oacute;mo nos acompa&ntilde;amos. El don de s&iacute; es el que establece la relaci&oacute;n interpersonal que no se genera dando &laquo;cosas&raquo;, sino d&aacute;ndose a s&iacute; mismo. En cualquier donaci&oacute;n se ofrece la propia persona. &laquo;Darse&raquo;, darse, significa dejar actuar en s&iacute; mismo toda la potencia del amor que es Esp&iacute;ritu de Dios y as&iacute; dar paso a su fuerza creadora. Y darse a&uacute;n en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles como aquel Jueves Santo de Jes&uacute;s, donde &Eacute;l sab&iacute;a c&oacute;mo se tej&iacute;an las traiciones y las intrigas pero se dio y se dio, se dio a nosotros mismos con su proyecto de salvaci&oacute;n. Don&aacute;ndose el hombre vuelve a encontrarse a s&iacute; mismo con su verdadera identidad de hijo de Dios, semejante al Padre y, como &eacute;l, dador de vida, hermano de Jes&uacute;s, del cual da testimonio. Eso es evangelizar, &eacute;sa es nuestra revoluci&oacute;n \u2013porque nuestra fe siempre es revolucionaria\u2013, &eacute;se es nuestro m&aacute;s profundo y constante grito. <\/p>\n<p>(Bendici&oacute;n)<\/p>\n<\/p>\n<p><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">Palabras improvisadas al final de la Misa en el Parque Bicentenario<\/font><\/b><\/p>\n<p><i>Queridos hermanos:<\/i><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Les agradezco esta concelebraci&oacute;n, este habernos reunido junto al Altar del Se&ntilde;or, que nos pide que seamos uno, que seamos verdaderamente hermanos, que la Iglesia sea una casa de hermanos. Que Dios los bendiga y les pido que no se olviden de rezar por m&iacute;.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A ECUADOR, BOLIVIA Y PARAGUAY (5-13 DE JULIO DE 2015) SANTA MISA POR LA EVANGELIZACI&Oacute;N DE LOS PUEBLOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Parque Bicentenario, Quito Martes 7 de julio de 2015 [Multimedia] &nbsp; La palabra de Dios nos invita a vivir la unidad para que el mundo crea. 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