{"id":41218,"date":"2016-10-06T15:31:41","date_gmt":"2016-10-06T20:31:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-ecuador-santa-misa-en-el-parque-de-los-samanes-guayaquil-6-de-julio-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:41","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:41","slug":"viaje-apostolico-ecuador-santa-misa-en-el-parque-de-los-samanes-guayaquil-6-de-julio-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-ecuador-santa-misa-en-el-parque-de-los-samanes-guayaquil-6-de-julio-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico &#8211; Ecuador: Santa Misa en el Parque de los Samanes (Guayaquil, 6 de julio de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2015\/outside\/documents\/papa-francesco-ecuador-bolivia-paraguay-2015.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO <br \/> A ECUADOR, BOLIVIA Y PARAGUAY<\/a> <br \/> (5-13 DE JULIO DE 2015)<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA POR LAS FAMILIAS<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE <\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Parque de los Samanes, Guayaquil<br \/> Lunes 6 de julio de 2015<\/font><\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/7\/6\/guayaquilomelia.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>El pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar es el primer signo portentoso que se realiza en la narraci&oacute;n del Evangelio de Juan. La preocupaci&oacute;n de Mar&iacute;a, convertida en s&uacute;plica a Jes&uacute;s: &laquo;No tienen vino&raquo; <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>Le dijo<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> y la referencia a &laquo;la hora&raquo; se comprender&aacute; despu&eacute;s, en los relatos de la Pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Y est&aacute; bien que sea as&iacute;, porque eso nos permite ver el af&aacute;n de Jes&uacute;s por ense&ntilde;ar, acompa&ntilde;ar, sanar y alegrar desde ese clamor de su madre: &laquo;No tienen vino&raquo;.<\/p>\n<p>Las bodas de Can&aacute; se repiten con cada generaci&oacute;n, con cada familia, con cada uno de nosotros y nuestros intentos por hacer que nuestro coraz&oacute;n logre asentarse en amores duraderos, en amores fecundos, en amores alegres. Demos un lugar a Mar&iacute;a, &laquo;la madre&raquo; como lo dice el evangelista. Y hagamos con ella ahora el itinerario de Can&aacute;.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a est&aacute; atenta, est&aacute; atenta en esas bodas ya comenzadas, es sol&iacute;cita a las necesidades de los novios. No se ensimisma, no se enfrasca en su mundo, su amor la hace &laquo;ser hacia&raquo; los otros. Tampoco busca a las amigas para comentar lo que est&aacute; pasando y criticar la mala preparaci&oacute;n de las bodas. Y como est&aacute; atenta, con su discreci&oacute;n, se da cuenta de que falta el vino. El vino es signo de alegr&iacute;a, de amor, de abundancia. Cu&aacute;ntos de nuestros adolescentes y j&oacute;venes perciben que en sus casas hace rato que ya no hay de ese vino. Cu&aacute;nta mujer sola y entristecida se pregunta cu&aacute;ndo el amor se fue, cu&aacute;ndo el amor se escurri&oacute; de su vida. Cu&aacute;ntos ancianos se sienten dejados fuera de la fiesta de sus familias, arrinconados y ya sin beber del amor cotidiano, de sus hijos, de sus nietos, de sus bisnietos. Tambi&eacute;n la carencia de ese vino puede ser el efecto de la falta de trabajo, de las enfermedades, situaciones problem&aacute;ticas que nuestras familias en todo el mundo atraviesan. Mar&iacute;a no es una madre &laquo;reclamadora&raquo;, tampoco es una suegra que vigila para solazarse de nuestras impericias, de nuestros errores o desatenciones. &iexcl;Mar&iacute;a, simplemente, es madre!: Ah&iacute; est&aacute;, atenta y sol&iacute;cita. Es lindo escuchar esto: &iexcl;Mar&iacute;a es madre! &iquest;Se animan a decirlo todos juntos conmigo? Vamos: <i>&iexcl;Mar&iacute;a es madre!<\/i> Otra vez: <i>&iexcl;Mar&iacute;a es madre!<\/i> Otra vez: <i>&iexcl;Mar&iacute;a es madre!<\/i><\/p>\n<p>Pero Mar&iacute;a, en ese momento que se percata que falta el vino, acude con confianza a Jes&uacute;s: esto significa que Mar&iacute;a reza. Va a Jes&uacute;s, reza. No va al mayordomo; directamente le presenta la dificultad de los esposos a su Hijo. La respuesta que recibe parece desalentadora: &laquo;&iquest;Y qu&eacute; podemos hacer t&uacute; y yo? Todav&iacute;a no ha llegado mi hora&raquo; (<i>Jn<\/i> 2,4). Pero, entre tanto, ya ha dejado el problema en las manos de Dios. Su apuro por las necesidades de los dem&aacute;s apresura la &laquo;hora&raquo; de Jes&uacute;s. Y Mar&iacute;a es parte de esa hora, desde el pesebre a la cruz. Ella que supo &laquo;transformar una cueva de animales en la casa de Jes&uacute;s, con unos pobres pa&ntilde;ales y una monta&ntilde;a de ternura&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, 286) y nos recibi&oacute; como hijos cuando una espada le atravesaba el coraz&oacute;n. Ella nos ense&ntilde;a a dejar nuestras familias en manos de Dios; nos ense&ntilde;a a rezar, encendiendo la esperanza que nos indica que nuestras preocupaciones tambi&eacute;n son preocupaciones de Dios.<\/p>\n<p>Y rezar siempre nos saca del per&iacute;metro de nuestros desvelos, nos hace trascender lo que nos duele, lo que nos agita o lo que nos falta a nosotros mismos y nos ayuda a ponernos en la piel de los otros, a ponernos en sus zapatos. La familia es una escuela donde la oraci&oacute;n tambi&eacute;n nos recuerda que hay un nosotros, que hay un pr&oacute;jimo cercano, patente: que vive bajo el mismo techo, que comparte la vida y est&aacute; necesitado.<\/p>\n<p>Y finalmente, Mar&iacute;a act&uacute;a. Las palabras &laquo;Hagan lo que &Eacute;l les diga&raquo; (v. 5), dirigidas a los que serv&iacute;an, son una invitaci&oacute;n tambi&eacute;n a nosotros, a ponernos a disposici&oacute;n de Jes&uacute;s, que vino a servir y no a ser servido. El servicio es el criterio del verdadero amor. El que ama sirve, se pone al servicio de los dem&aacute;s. Y esto se aprende especialmente en la familia, donde nos hacemos por amor servidores unos de otros. En el seno de la familia, nadie es descartado; todos valen lo mismo.<\/p>\n<p>Me acuerdo que una vez a mi mam&aacute; le preguntaron a cu&aacute;l de sus cinco hijos <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>nosotros somos cinco hermanos<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> a cu&aacute;l de sus cinco hijos quer&iacute;a m&aacute;s. Y ella dijo [muestra la mano]: como los dedos, si me pinchan &eacute;ste me duele lo mismo que si me pinchan &eacute;ste. Una madre quiere a sus hijos como son. Y en una familia los hermanos se quieren como son. Nadie es descartado.<\/p>\n<p>All&iacute; en la familia &laquo;se aprende a pedir permiso sin avasallar, a decir \u201cgracias\u201d como expresi&oacute;n de una sentida valoraci&oacute;n de las cosas que recibimos, a dominar la agresividad o la voracidad, y all&iacute; se aprende tambi&eacute;n a pedir perd&oacute;n cuando hacemos alg&uacute;n da&ntilde;o, cuando nos peleamos. Porque en toda familia hay peleas. El problema es despu&eacute;s, pedir perd&oacute;n. Estos peque&ntilde;os gestos de sincera cortes&iacute;a ayudan a construir una cultura de la vida compartida y del respeto a lo que nos rodea&raquo; (Enc. <i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#213\">Laudato si\u2019<\/a><\/i>, 213). La familia es el hospital m&aacute;s cercano, cuando uno est&aacute; enfermo lo cuidan ah&iacute;, mientras se puede. La familia es la primera escuela de los ni&ntilde;os, es el grupo de referencia imprescindible para los j&oacute;venes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran &laquo;riqueza social&raquo;, que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos. En efecto, estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos no son una forma de limosna, sino una verdadera &laquo;deuda social&raquo; respecto a la instituci&oacute;n familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien com&uacute;n de todos.<\/p>\n<p>La familia tambi&eacute;n forma una peque&ntilde;a Iglesia, la llamamos &laquo;Iglesia dom&eacute;stica&raquo;, que, junto con la vida, encauza la ternura y la misericordia divina. En la familia la fe se mezcla con la leche materna: experimentando el amor de los padres se siente m&aacute;s cercano el amor de Dios.<\/p>\n<p>Y en la familia <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>de esto todos somos testigos<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> los milagros se hacen con lo que hay, con lo que somos, con lo que uno tiene a mano\u2026 y muchas veces no es el ideal, no es lo que so&ntilde;amos, ni lo que &laquo;deber&iacute;a ser&raquo;. Hay un detalle que nos tiene que hacer pensar: el vino nuevo, ese vino tan bueno que dice el mayordomo en las bodas de Can&aacute;, nace de las tinajas de purificaci&oacute;n, es decir, del lugar donde todos hab&iacute;an dejado su pecado\u2026 Nace de lo \u2018peorcito\u2019 porque &laquo;donde abund&oacute; el pecado, sobreabund&oacute; la gracia&raquo; (<i>Rom<\/i> 5,20). Y en la familia de cada uno de nosotros y en la familia com&uacute;n que formamos todos, nada se descarta, nada es in&uacute;til. Poco antes de comenzar el A&ntilde;o Jubilar de la Misericordia, la Iglesia celebrar&aacute; el S&iacute;nodo Ordinario dedicado a las familias, para madurar un verdadero discernimiento espiritual y encontrar soluciones y ayudas concretas a las muchas dificultades e importantes desaf&iacute;os que la familia hoy debe afrontar. Los invito a intensificar su oraci&oacute;n por esta intenci&oacute;n, para que aun aquello que nos parezca impuro, como el agua de las tinajas nos escandalice o nos espante, Dios <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>haci&eacute;ndolo pasar por su &laquo;hora&raquo;<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> lo pueda transformar en milagro. La familia hoy necesita de este milagro.<\/p>\n<p>Y toda esta historia comenz&oacute; porque &laquo;no ten&iacute;an vino&raquo;, y todo se pudo hacer porque una mujer \u2013la Virgen\u2013 estuvo atenta, supo poner en manos de Dios sus preocupaciones, y actu&oacute; con sensatez y coraje. Pero hay un detalle, no es menor el dato final: gustaron el mejor de los vinos. Y esa es la buena noticia: el mejor de los vinos est&aacute; por ser tomado, lo m&aacute;s lindo, lo m&aacute;s profundo y lo m&aacute;s bello para la familia est&aacute; por venir. Est&aacute; por venir el tiempo donde gustamos el amor cotidiano, donde nuestros hijos redescubren el espacio que compartimos, y los mayores est&aacute;n presentes en el gozo de cada d&iacute;a. El mejor de los vinos est&aacute; en esperanza, est&aacute; por venir para cada persona que se arriesga al amor. Y en la familia hay que arriesgarse al amor, hay que arriesgarse a amar. Y el mejor de los vinos est&aacute; por venir, aunque todas las variables y estad&iacute;sticas digan lo contrario. El mejor vino est&aacute; por venir en aquellos que hoy ven derrumbarse todo. Murm&uacute;renlo hasta cre&eacute;rselo: el mejor vino est&aacute; por venir. Murm&uacute;renselo cada uno en su coraz&oacute;n: el mejor vino est&aacute; por venir. Y sus&uacute;rrenselo a los desesperados o a los desamorados: Tened paciencia, tened esperanza, haced como Mar&iacute;a, rezad, actuad, abrid el coraz&oacute;n, porque el mejor de los vinos va a venir. Dios siempre se acerca a las periferias de los que se han quedado sin vino, los que s&oacute;lo tienen para beber desalientos; Jes&uacute;s siente debilidad por derrochar el mejor de los vinos con aquellos a los que por una u otra raz&oacute;n, ya sienten que se les han roto todas las tinajas.<\/p>\n<p>Como Mar&iacute;a nos invita, hagamos &laquo;lo que el Se&ntilde;or nos diga&raquo;. Hagan lo que &Eacute;l les diga. Y agradezcamos que en este nuestro tiempo y nuestra hora, el vino nuevo, el mejor, nos haga recuperar el gozo de la familia, el gozo de vivir en familia. Que as&iacute; sea.<\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Que Dios los bendiga, los acompa&ntilde;e. Rezo por la familia de cada uno de ustedes, y ustedes hagan lo mismo como hizo Mar&iacute;a. Y, por favor, les pido que no se olviden de rezar por m&iacute;. &iexcl;Hasta la vuelta!<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A ECUADOR, BOLIVIA Y PARAGUAY (5-13 DE JULIO DE 2015) SANTA MISA POR LAS FAMILIAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Parque de los Samanes, Guayaquil Lunes 6 de julio de 2015 [Multimedia] &nbsp; El pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar es el primer signo portentoso que se realiza en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-ecuador-santa-misa-en-el-parque-de-los-samanes-guayaquil-6-de-julio-de-2015-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje apost\u00f3lico &#8211; Ecuador: Santa Misa en el Parque de los Samanes (Guayaquil, 6 de julio de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41218","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41218","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41218"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41218\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41218"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41218"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41218"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}