{"id":41220,"date":"2016-10-06T15:31:44","date_gmt":"2016-10-06T20:31:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-turin-concelebracion-eucaristica-piazza-vittorio-21-de-junio-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:44","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:44","slug":"visita-pastoral-a-turin-concelebracion-eucaristica-piazza-vittorio-21-de-junio-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-turin-concelebracion-eucaristica-piazza-vittorio-21-de-junio-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Visita pastoral a Tur\u00edn: Concelebraci\u00f3n eucar\u00edstica (Piazza Vittorio, 21 de junio de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2015\/inside\/documents\/papa-francesco-torino_2015.html\">VISITA PASTORAL DEL SANTO PADRE FRANCISCO <br \/> A TUR&Iacute;N<\/a><\/font><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/it\/travels\/2015\/inside\/documents\/papa-francesco-torino_2015.html\"><font color=\"#663300\"> <\/font><\/a> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Plaza Vittorio <br \/> Domingo 21 de junio de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/6\/21\/torinosantamessa.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la oraci&oacute;n colecta hemos rezado: &laquo;Conc&eacute;denos vivir siempre, Se&ntilde;or, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jam&aacute;s dejas de dirigir a quienes estableces en el s&oacute;lido fundamento de tu amor&raquo;. Y las lecturas que hemos escuchado nos muestran c&oacute;mo es este amor de Dios hacia nosotros: es un amor <i>fiel<\/i>, un amor que <i>recrea todo<\/i>, un amor <i>estable y seguro<\/i>.<\/p>\n<p>El Salmo nos ha invitado a dar gracias al Se&ntilde;or &laquo;porque es eterna su misericordia&raquo;. Este es <i>el amor fiel<\/i>, la <i>fidelidad<\/i>: es un amor que no defrauda, jam&aacute;s disminuye. Jes&uacute;s encarna este amor, es su Testigo. &Eacute;l nunca se cansa de amarnos, de soportarnos, de perdonarnos, y as&iacute;, nos acompa&ntilde;a en el camino de la vida, seg&uacute;n la promesa que hizo a sus disc&iacute;pulos: &laquo;Yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as, hasta el final de los tiempos&raquo; (<i>Mt<\/i> 28, 20). Por amor se hizo hombre, por amor muri&oacute; y resucit&oacute;, y por amor est&aacute; siempre a nuestro lado, en los momentos bellos y dif&iacute;ciles. Jes&uacute;s nos ama siempre, hasta el final, sin l&iacute;mites y sin medida. Y nos ama a todos, hasta el punto que cada uno de nosotros puede decir: &laquo;Ha dado su vida por m&iacute;&raquo;. &iexcl;Por m&iacute;! La fidelidad de Jes&uacute;s no se rinde ni siquiera ante nuestra infidelidad. Nos lo recuerda san Pablo: &laquo;Si somos infieles, &Eacute;l permanece fiel, porque no puede negarse a s&iacute; mismo&raquo; (<i>2 Tm<\/i> 2, 13). Jes&uacute;s permanece fiel, incluso cuando nos hemos equivocado, y nos espera para perdonarnos: &Eacute;l es el rostro del Padre misericordioso. Este es el amor fiel.<\/p>\n<p>El segundo aspecto: <i>el amor de Dios re-crea todo<\/i>, es decir, hace nuevas todas las cosas, como nos ha recordado la segunda Lectura. Reconocer los propios l&iacute;mites, las propias debilidades, es la puerta que abre al perd&oacute;n de Jes&uacute;s, a su amor que puede renovarnos profundamente, que puede re-crearnos. La salvaci&oacute;n puede entrar en el coraz&oacute;n cuando nos abrimos a la verdad y reconocemos nuestros errores, nuestros pecados; entonces hacemos experiencia, esa hermosa experiencia de Aqu&eacute;l que vino no por los sanos, sino por los enfermos, no por los justos, sino por los pecadores (cf. <i>Mt 9<\/i>, 12-13); experimentamos su paciencia \u2014&iexcl;tiene mucha!\u2014 su ternura, su voluntad de salvar a todos. &iquest;Y cu&aacute;l es el signo? El signo de que somos &laquo;nuevos&raquo; y que fuimos transformados por el amor de Dios es reconocerse despojado de las vestiduras gastadas y viejas de los rencores y las enemistades para vestir la t&uacute;nica limpia de la mansedumbre, la benevolencia, el servicio a los dem&aacute;s y la paz del coraz&oacute;n, propia de los hijos de Dios. El esp&iacute;ritu del mundo est&aacute; siempre en busca de novedades, pero solamente la fidelidad de Jes&uacute;s es capaz de la aut&eacute;ntica novedad, de hacernos hombres nuevos, de re-crearnos.<\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, <i>el amor de Dios es estable y seguro<\/i>, como los escollos rocosos que protegen de la violencia de las olas. Jes&uacute;s lo manifiesta en el milagro narrado por el Evangelio, cuando aplaca la tempestad, ordenando al viento y al mar (cf. <i>Mc<\/i> 4, 41). Los disc&iacute;pulos tienen miedo porque se dan cuenta que no pueden, pero &Eacute;l abre sus corazones a la valent&iacute;a de la fe. Ante el hombre que grita: &laquo;No puedo m&aacute;s&raquo;, el Se&ntilde;or sale su encuentro, le ofrece la roca de su amor, al cual cada uno puede aferrarse seguro de que no caer&aacute;. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces sentimos que no podemos m&aacute;s! Pero &Eacute;l est&aacute; a nuestro lado con la mano y el coraz&oacute;n abierto.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas turineses y piamonteses, nuestros antepasados sab&iacute;an bien lo que significaba ser &laquo;roca&raquo;, lo que significa &laquo;firmeza&raquo;. De ello un famoso poeta nuestro da un hermoso testimonio:<\/p>\n<p>&laquo;Rectos y sinceros, aparentan lo que son: \/ cabezas cuadradas, pulsos firmes e h&iacute;gado sano, \/ hablan poco, pero saben lo que dicen, \/ aunque caminan lento, van lejos. \/ Gente que no ahorra tiempo y sudor \/ \u2014raza nuestra libre y pertinaz\u2014. \/ Todo el mundo conoce qui&eacute;nes son \/ y, cuando pasan\u2026 todo el mundo los mira&raquo;.<\/p>\n<p>Podemos preguntarnos si hoy estamos firmes en esta roca que es el amor de Dios. C&oacute;mo vivimos el amor fiel de Dios hacia nosotros. Existe siempre el riesgo de olvidar ese amor grande que el Se&ntilde;or nos ha mostrado. Tambi&eacute;n nosotros, cristianos, corremos el riesgo de dejarnos paralizar por los miedos del futuro y buscar seguridades en cosas que pasan, o en un modelo de sociedad cerrada que busca excluir m&aacute;s que incluir. En esta tierra crecieron muchos santos y beatos que acogieron el amor de Dios y lo difundieron en el mundo, santos libres y pertinaces. Tras las huellas de estos testigos, tambi&eacute;n nosotros podemos vivir la alegr&iacute;a del Evangelio practicando la misericordia; podemos compartir las dificultades de mucha gente, de las familias, especialmente las m&aacute;s fr&aacute;giles y marcadas por la crisis econ&oacute;mica. Las familias tienen necesidad de sentir la caricia maternal de la Iglesia para seguir adelante en la vida conyugal, en la educaci&oacute;n de los hijos, en el cuidado de los ancianos y tambi&eacute;n en la transmisi&oacute;n de la fe a las j&oacute;venes generaciones.<\/p>\n<p>&iquest;Creemos que el Se&ntilde;or es fiel? &iquest;C&oacute;mo vivimos la novedad de Dios que todos los d&iacute;as nos transforma? &iquest;C&oacute;mo vivimos el amor firme del Se&ntilde;or, que se sit&uacute;a como una barrera segura contra las olas del orgullo y las falsas novedades? Que el Esp&iacute;ritu Santo nos ayude a ser siempre conscientes de este amor &laquo;rocoso&raquo; que nos hace estables y fuertes en los peque&ntilde;os o grandes sufrimientos, nos hace capaces de no cerrarnos ante la dificultad, de afrontar la vida con valent&iacute;a y mirar al futuro con esperanza. Como entonces en el lago de Galilea, tambi&eacute;n hoy en el mar de nuestra existencia Jes&uacute;s es Aqu&eacute;l que vence las fuerzas del mal y las amenazas de la desesperaci&oacute;n. La paz que &Eacute;l nos da es para todos; tambi&eacute;n para muchos hermanos y hermanas que huyen de guerras y persecuciones en busca de paz y libertad.<\/p>\n<p>Querid&iacute;simos, ayer festejasteis a la bienaventurada Virgen Consolata, de la Consolaci&oacute;n, que &laquo;est&aacute; ah&iacute;: peque&ntilde;a y firme, sin ostentaci&oacute;n: como una buena madre&raquo;. Encomendamos a nuestra madre el camino eclesial y civil de esta tierra: Que ella nos ayude a seguir al Se&ntilde;or para ser fieles, para dejarnos renovar todos los d&iacute;as y permanecer firmes en el amor. As&iacute; sea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL DEL SANTO PADRE FRANCISCO A TUR&Iacute;N CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Plaza Vittorio Domingo 21 de junio de 2015 [Multimedia] &nbsp; En la oraci&oacute;n colecta hemos rezado: &laquo;Conc&eacute;denos vivir siempre, Se&ntilde;or, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jam&aacute;s dejas de dirigir a quienes estableces en el s&oacute;lido fundamento &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-turin-concelebracion-eucaristica-piazza-vittorio-21-de-junio-de-2015-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVisita pastoral a Tur\u00edn: Concelebraci\u00f3n eucar\u00edstica (Piazza Vittorio, 21 de junio de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41220","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41220","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41220"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41220\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41220"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41220"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41220"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}