{"id":41222,"date":"2016-10-06T15:31:46","date_gmt":"2016-10-06T20:31:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-sarajevo-santa-misa-en-el-estadio-kosevo-6-de-junio-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:46","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:46","slug":"viaje-apostolico-a-sarajevo-santa-misa-en-el-estadio-kosevo-6-de-junio-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-sarajevo-santa-misa-en-el-estadio-kosevo-6-de-junio-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Sarajevo: Santa Misa en el Estadio Ko\u0161evo (6 de junio de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2015\/outside\/documents\/papa-francesco-sarajevo-2015.html\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br \/> A SARAJEVO (BOSNIA Y HERZEGOVINA)<\/font><\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Estadio Ko\u0161evo<br \/> S&aacute;bado 6 de junio de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/6\/6\/sarajevosantamessa.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p> En las lecturas b&iacute;blicas que hemos escuchado ha resonado varias veces la palabra &laquo;<i>paz<\/i>&raquo;. Palabra prof&eacute;tica por excelencia. Paz es el sue&ntilde;o de Dios, es el proyecto de Dios para la humanidad, para la historia, con toda la creaci&oacute;n. Y es un proyecto que encuentra siempre oposici&oacute;n por parte del hombre y por parte del maligno. Tambi&eacute;n en nuestro tiempo, el deseo de paz y el compromiso por construirla contrastan con el hecho de que en el mundo existen numerosos conflictos armados. Es una especie de tercera guerra mundial combatida &laquo;por partes&raquo;; y, en el contexto de la comunicaci&oacute;n global, se percibe <i>un clima de guerra.<\/i><\/p>\n<p> Hay quien este clima lo quiere crear y fomentar deliberadamente, en particular los que buscan la confrontaci&oacute;n entre las distintas culturas y civilizaciones, y tambi&eacute;n cuantos especulan con las guerras para vender armas. Pero la guerra significa ni&ntilde;os, mujeres y ancianos en campos de refugiados; significa desplazamientos forzados; significa casas, calles, f&aacute;bricas destruidas; significa, sobre todo, vidas truncadas. Vosotros lo sab&eacute;is bien, por haberlo experimentado precisamente aqu&iacute;, cu&aacute;nto sufrimiento, cu&aacute;nta destrucci&oacute;n, cu&aacute;nto dolor. Hoy, queridos hermanos y hermanas, se eleva una vez m&aacute;s desde esta ciudad el grito del pueblo de Dios y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad: &iexcl;Nunca m&aacute;s la guerra!<\/p>\n<p> Dentro de este clima de guerra, como un rayo de sol que atraviesa las nubes, resuena la palabra de Jes&uacute;s en el Evangelio: &laquo;Bienaventurados los constructores de paz&raquo; (<i>Mt <\/i>5,9). Es una llamada siempre actual, que vale para todas las generaciones. No dice: &laquo;Bienaventurados los predicadores de paz&raquo;: todos son capaces de proclamarla, incluso de forma hip&oacute;crita o aun enga&ntilde;osa. No. Dice: &laquo;Bienaventurados los constructores de paz&raquo;, es decir, los que la <i>hacen<\/i>. Hacer la paz es un <i>trabajo artesanal<\/i>: requiere pasi&oacute;n, paciencia, experiencia, tes&oacute;n. Bienaventurados quienes siembran paz con sus acciones cotidianas, con actitudes y gestos de servicio, de fraternidad, de di&aacute;logo, de misericordia\u2026 Estos, s&iacute;, &laquo;ser&aacute;n llamados hijos de Dios&raquo;, porque Dios siembra paz, siempre, en todas partes; en la plenitud de los tiempos ha sembrado en el mundo a su Hijo para que tuvi&eacute;semos paz. Hacer la paz es un trabajo que se realiza cada d&iacute;a, paso a paso, sin cansarse jam&aacute;s.<\/p>\n<p> Y <i>&iquest;c&oacute;mo se hace<\/i>, c&oacute;mo se construye la paz? Nos lo ha recordado de forma esencial el profeta Isa&iacute;as: &laquo;La obra de la justicia ser&aacute; la paz&raquo; (32,17). &laquo;<i>Opus iustitiae pax<\/i>&raquo;, seg&uacute;n la versi&oacute;n de la <i>Vulgata<\/i>,<i> <\/i>convertida en un lema c&eacute;lebre adoptado prof&eacute;ticamente por el Papa P&iacute;o XII. La paz es obra de la justicia. Tampoco aqu&iacute; retrata una justicia declamada, teorizada, planificada\u2026 sino una justicia <i>practicada<\/i>, vivida. Y el Nuevo Testamento nos ense&ntilde;a que el pleno cumplimiento de la justicia es amar al pr&oacute;jimo como a s&iacute; mismo (cf. <i>Mt <\/i>22,39; <i>Rm <\/i>13,9). Cuando nosotros seguimos, con la gracia de Dios, este mandamiento, &iexcl;c&oacute;mo cambian las cosas! &iexcl;Porque cambiamos nosotros! Esa persona, ese pueblo, que vemos como enemigo, en realidad tiene mi mismo rostro, mi mismo coraz&oacute;n, mi misma alma. Tenemos el mismo Padre en el cielo. Entonces, la verdadera justicia es hacer a esa persona, a ese pueblo, lo que me gustar&iacute;a que me hiciesen a m&iacute;, a mi pueblo (cf. <i>Mt <\/i>7,12).<\/p>\n<p> San Pablo, en la segunda lectura, nos ha indicado las <i>actitudes necesarias para la paz<\/i>: &laquo;Revest&iacute;os de compasi&oacute;n entra&ntilde;able, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Se&ntilde;or os ha perdonado: haced vosotros lo mismo&raquo; (3, 12-13).<\/p>\n<p> Estas son las actitudes para ser \u201cartesanos\u201d de paz en lo cotidiano, all&iacute; donde vivimos. Pero no nos enga&ntilde;emos creyendo que esto depende s&oacute;lo de nosotros. Caer&iacute;amos en un moralismo ilusorio. La paz es <i>don de Dios<\/i>, no en sentido m&aacute;gico, sino porque &Eacute;l, con su Esp&iacute;ritu, puede imprimir estas actitudes en nuestros corazones y en nuestra carne, y hacer de nosotros verdaderos instrumentos de su paz. y, profundizando m&aacute;s todav&iacute;a, el Ap&oacute;stol dice que la paz es don de Dios porque es fruto de su reconciliaci&oacute;n con nosotros. S&oacute;lo si se deja reconciliar con Dios, el hombre puede llegar a ser constructor de paz.<\/p>\n<p> Queridos hermanos y hermanas, hoy pedimos juntos al Se&ntilde;or, por la intercesi&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a, la gracia de tener un coraz&oacute;n sencillo, la gracia de la paciencia, la gracia de luchar y trabajar por la justicia, de ser misericordiosos, de construir la paz, de sembrar la paz y no guerra y discordia. Este es el camino que nos hace felices, que nos hace bienaventurados.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A SARAJEVO (BOSNIA Y HERZEGOVINA) SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Estadio Ko\u0161evo S&aacute;bado 6 de junio de 2015 [Multimedia] &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: En las lecturas b&iacute;blicas que hemos escuchado ha resonado varias veces la palabra &laquo;paz&raquo;. Palabra prof&eacute;tica por excelencia. Paz es el sue&ntilde;o de Dios, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-sarajevo-santa-misa-en-el-estadio-kosevo-6-de-junio-de-2015-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje apost\u00f3lico a Sarajevo: Santa Misa en el Estadio Ko\u0161evo (6 de junio de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41222","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41222","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41222"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41222\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41222"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41222"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41222"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}