{"id":41224,"date":"2016-10-06T15:31:49","date_gmt":"2016-10-06T20:31:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-pentecostes-24-de-mayo-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:49","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:49","slug":"santa-misa-en-la-solemnidad-de-pentecostes-24-de-mayo-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-pentecostes-24-de-mayo-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa en la Solemnidad de Pentecost\u00e9s (24 de mayo de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2015\/20150524-libretto-pentecoste.pdf\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE PENTECOST&Eacute;S<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>Bas&iacute;lica Vaticana&nbsp;<br \/> Domingo 24 de mayo de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> [<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/5\/24\/pentecoste.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Como el Padre me ha enviado, as&iacute; tambi&eacute;n os env&iacute;o yo\u2026 recibid el Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (<i>Jn <\/i>20, 21.22), as&iacute; dice Jes&uacute;s. La efusi&oacute;n que se dio en la tarde de la resurrecci&oacute;n se repite en el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, reforzada por extraordinarias manifestaciones exteriores. La tarde de Pascua Jes&uacute;s se aparece a sus disc&iacute;pulos y sopla sobre ellos su Esp&iacute;ritu (cf. <i>Jn<\/i> 20, 22); en la ma&ntilde;ana de Pentecost&eacute;s la efusi&oacute;n se produce de manera fragorosa, como un viento que se abate impetuoso sobre la casa e irrumpe en las mentes y en los corazones de los Ap&oacute;stoles. En consecuencia reciben una energ&iacute;a tal que los empuja a anunciar en diversos idiomas el evento de la resurrecci&oacute;n de Cristo: &laquo;Se llenaron todos de Esp&iacute;ritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas&raquo; (<i>Hch<\/i> 2, 4). Junto a ellos estaba Mar&iacute;a, la Madre de Jes&uacute;s, la primera disc&iacute;pula, y all&iacute; Madre de la Iglesia naciente. Con su paz, con su sonrisa, con su maternidad, acompa&ntilde;aba el gozo de la joven Esposa, la Iglesia de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>La Palabra de Dios, hoy de modo especial, nos dice que el Esp&iacute;ritu act&uacute;a, en las personas y en las comunidades que est&aacute;n colmadas de &eacute;l, las hace capaces de recibir a Dios \u201c<i>Capax Dei<\/i>\u201d, dicen los Santos Padres. Y &iquest;Qu&eacute; es lo que hace el Esp&iacute;ritu Santo mediante esta nueva capacidad que nos da? <i>Gu&iacute;a hasta la verdad plena<\/i> (<i>Jn <\/i>16, 13), <i>renueva la tierra<\/i> (<i>Sal<\/i> 103) y <i>da sus frutos<\/i> (<i>Ga<\/i> 5, 22-23). Gu&iacute;a, renueva y fructifica.<\/p>\n<p>En el Evangelio, Jes&uacute;s promete a sus disc&iacute;pulos que, cuando &eacute;l haya regresado al Padre, vendr&aacute; el Esp&iacute;ritu Santo que los &laquo;guiar&aacute; hasta la verdad plena&raquo; (<i>Jn<\/i> 16, 13). Lo llama precisamente &laquo;Esp&iacute;ritu de la verdad&raquo; y les explica que su acci&oacute;n ser&aacute; la de introducirles cada vez m&aacute;s en la comprensi&oacute;n de aquello que &eacute;l, el Mes&iacute;as, ha dicho y hecho, de modo particular de su muerte y de su resurrecci&oacute;n. A los Ap&oacute;stoles, incapaces de soportar el esc&aacute;ndalo de la pasi&oacute;n de su Maestro, el Esp&iacute;ritu les dar&aacute; una nueva clave de lectura para introducirles en la verdad y en la belleza del evento de la salvaci&oacute;n. Estos hombres, antes asustados y paralizados, encerrados en el cen&aacute;culo para evitar las consecuencias del viernes santo, ya no se avergonzar&aacute;n de ser disc&iacute;pulos de Cristo, ya no temblar&aacute;n ante los tribunales humanos. Gracias al Esp&iacute;ritu Santo del cual est&aacute;n llenos, ellos comprenden &laquo;toda la verdad&raquo;, esto es: que la muerte de Jes&uacute;s no es su derrota, sino la expresi&oacute;n extrema del amor de Dios. Amor que en la Resurrecci&oacute;n vence a la muerte y exalta a Jes&uacute;s como el Viviente, el Se&ntilde;or, el Redentor del hombre, el Se&ntilde;or de la historia y del mundo. Y esta realidad, de la cual ellos son testigos, se convierte en Buena Noticia que se debe anunciar a todos.<\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu Santo renueva \u2013gu&iacute;a y renueva\u2013 <i>renueva la tierra<\/i>. El Salmo dice: &laquo;Env&iacute;as tu esp&iacute;ritu\u2026 y repueblas la faz tierra&raquo; (<i>Sal<\/i> 103, 30). El relato de los Hechos de los Ap&oacute;stoles sobre el nacimiento de la Iglesia encuentra una correspondencia significativa en este salmo, que es una gran alabanza a Dios Creador. El Esp&iacute;ritu Santo que Cristo ha mandado de junto al Padre, y el Esp&iacute;ritu Creador que ha dado vida a cada cosa, son uno y el mismo. Por eso, el respeto de la creaci&oacute;n es una exigencia de nuestra fe: el \u201cjard&iacute;n\u201d en el cual vivimos no se nos ha confiado para que abusemos de &eacute;l, sino para que lo cultivemos y lo custodiemos con respeto (cf.<i> Gn<\/i> 2, 15). Pero esto es posible solamente si Ad&aacute;n \u2013 el hombre formado con tierra \u2013 se deja a su vez renovar por el Esp&iacute;ritu Santo, si se deja reformar por el Padre seg&uacute;n el modelo de Cristo, nuevo Ad&aacute;n. Entonces s&iacute;, renovados por el Esp&iacute;ritu, podemos vivir la libertad de los hijos en armon&iacute;a con toda la creaci&oacute;n y en cada criatura podemos reconocer un reflejo de la gloria del Creador, como afirma otro salmo: &laquo;&iexcl;Se&ntilde;or, Dios nuestro, que admirable es tu nombre en toda la tierra!&raquo; (<i>Sal<\/i> 8, 2.10). Gu&iacute;a, renueva y da, da fruto.<\/p>\n<p>En la carta a los G&aacute;latas, san Pablo quiere mostrar cual es el \u201c<i>fruto<\/i>\u201d que se manifiesta en la vida de aquellos que caminan seg&uacute;n el Esp&iacute;ritu (cf. 5, 22). Por un lado est&aacute; la &laquo;carne&raquo;, acompa&ntilde;ada por sus vicios que el Ap&oacute;stol nombra, y que son las obras del hombre ego&iacute;sta, cerrado a la acci&oacute;n de la gracia de Dios. En cambio, en el hombre que con fe deja que el Esp&iacute;ritu de Dios irrumpa en &eacute;l, florecen los dones divinos, resumidos en las nueve virtudes gozosas que Pablo llama &laquo;fruto del Esp&iacute;ritu&raquo;. De aqu&iacute; la llamada, repetida al inicio y en la conclusi&oacute;n, como un programa de vida: &laquo;Caminad seg&uacute;n el Esp&iacute;ritu&raquo; (<i>Ga<\/i> 5, 16.25).<\/p>\n<p>El mundo tiene necesidad de hombres y mujeres no cerrados, sino llenos de Esp&iacute;ritu Santo. El estar cerrados al Esp&iacute;ritu Santo no es solamente falta de libertad, sino tambi&eacute;n pecado. Existen muchos modos de cerrarse al Esp&iacute;ritu Santo: en el ego&iacute;smo del propio inter&eacute;s, en el legalismo r&iacute;gido \u2013 como la actitud de los doctores de la ley que Jes&uacute;s llama hip&oacute;critas -, en la falta de memoria de todo aquello que Jes&uacute;s ha ense&ntilde;ado, en el vivir la vida cristiana no como servicio sino como inter&eacute;s personal, entre otras cosas. En cambio, el mundo tiene necesidad del valor, de la esperanza, de la fe y de la perseverancia de los disc&iacute;pulos de Cristo. El mundo necesita los frutos, los dones del Esp&iacute;ritu Santo, como enumera san Pablo: &laquo;amor, alegr&iacute;a, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de s&iacute;&raquo; (<i>Ga<\/i> 5, 22). El don del Esp&iacute;ritu Santo ha sido dado en abundancia a la Iglesia y a cada uno de nosotros, para que podamos vivir con fe genuina y caridad operante, para que podamos difundir la semilla de la reconciliaci&oacute;n y de la paz. Reforzados por el Esp&iacute;ritu Santo \u2013que gu&iacute;a, nos gu&iacute;a a la verdad, que nos renueva a nosotros y a toda la tierra, y que nos da los frutos\u2013 reforzados en el esp&iacute;ritu y por estos m&uacute;ltiples dones, llegamos a ser capaces de luchar, sin concesi&oacute;n alguna, contra el pecado, de luchar, sin concesi&oacute;n alguna, contra la corrupci&oacute;n que, d&iacute;a tras d&iacute;a, se extiende cada vez m&aacute;s en el mundo, y de dedicarnos con paciente perseverancia a las obras de la justicia y de la paz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE PENTECOST&Eacute;S HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica Vaticana&nbsp; Domingo 24 de mayo de 2015 [Multimedia] &nbsp; &laquo;Como el Padre me ha enviado, as&iacute; tambi&eacute;n os env&iacute;o yo\u2026 recibid el Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (Jn 20, 21.22), as&iacute; dice Jes&uacute;s. 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