{"id":41228,"date":"2016-10-06T15:31:59","date_gmt":"2016-10-06T20:31:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/celebracion-eucaristica-en-el-pontificio-colegio-americano-del-norte-2-de-mayo-de-2015\/"},"modified":"2016-10-06T15:31:59","modified_gmt":"2016-10-06T20:31:59","slug":"celebracion-eucaristica-en-el-pontificio-colegio-americano-del-norte-2-de-mayo-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/celebracion-eucaristica-en-el-pontificio-colegio-americano-del-norte-2-de-mayo-de-2015\/","title":{"rendered":"Celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en el Pontificio Colegio Americano del Norte (2 de mayo de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA <br \/> EN EL PONTIFICIO COLEGIO AMERICANO DEL NORTE<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Jan&iacute;culo, Roma<br \/> S&aacute;bado 2 de mayo de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/5\/2\/pnac.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvaci&oacute;n hasta el conf&iacute;n de la tierra&raquo; (<i>Hch<\/i> 13, 47; cf. <i>Is<\/i> 49, 6). Estas palabras del Se&ntilde;or, en el pasaje de los Hechos de los Ap&oacute;stoles que acabamos de leer, nos presentan la misionariedad de la Iglesia que es enviada por Jes&uacute;s a salir para anunciar el Evangelio. As&iacute; sucedi&oacute;, desde el primer momento, con los disc&iacute;pulos cuando, desencadenada la persecuci&oacute;n, salieron de Jerusal&eacute;n (cf. <i>Hch<\/i> 8, 1-3). Esto es v&aacute;lido tambi&eacute;n para la multitud de misioneros que llevaron el Evangelio al Nuevo Mundo y al mismo tiempo defendieron a los ind&iacute;genas contra los abusos de los colonizadores. Entre ellos estaba tambi&eacute;n fray Jun&iacute;pero; su obra de evangelizaci&oacute;n nos trae a la memoria los primeros &laquo;12 ap&oacute;stoles franciscanos&raquo; que fueron los pioneros de la fe cristiana en M&eacute;xico. &Eacute;l fue protagonista de una nueva primavera evangelizadora en esas extensas tierras que, desde hac&iacute;a doscientos a&ntilde;os, hab&iacute;an sido alcanzadas por los misioneros provenientes de Espa&ntilde;a, desde Florida hasta California. Mucho tiempo antes que llegasen los peregrinos del <i>Mayflower<\/i> al litoral atl&aacute;ntico norte.<\/p>\n<p>La vida y el ejemplo de fray Jun&iacute;pero ponen de relieve tres aspectos: su impulso misionero, su devoci&oacute;n mariana y su testimonio de santidad.<\/p>\n<p>En primer lugar, fue <i>un<\/i> <i>incansable misionero<\/i>. &iquest;Qu&eacute; fue lo que llev&oacute; a fray Jun&iacute;pero a abandonar su patria, su tierra, su familia, la c&aacute;tedra universitaria y su comunidad franciscana en Mallorca, para ir hacia los extremos confines de la tierra? Sin duda, la pasi&oacute;n por anunciar el Evangelio <i>ad gentes<\/i>, o sea el &iacute;mpetu del coraz&oacute;n que quiere compartir con los m&aacute;s lejanos el don del encuentro con Cristo: el don que &eacute;l mismo en un primer momento hab&iacute;a recibido primero y experimentado en su plenitud de verdad y belleza. Como Pablo y Bernab&eacute;, como los disc&iacute;pulos en Antioqu&iacute;a y en toda Judea, &eacute;l fue colmado de alegr&iacute;a y de Esp&iacute;ritu Santo al difundir la Palabra del Se&ntilde;or. Este celo nos provoca, &iexcl;es un gran desaf&iacute;o para nosotros! Estos disc&iacute;pulos misioneros, que encontraron a Jes&uacute;s, Hijo de Dios, que a trav&eacute;s de &Eacute;l conocieron al Padre misericordioso y, movidos por la gracia del Esp&iacute;ritu Santo, se proyectaron hacia todas las periferias geogr&aacute;ficas, sociales y existenciales, para dar testimonio de la caridad, &iexcl;nos desaf&iacute;an! A veces nos detenemos a examinar escrupulosamente sus virtudes y, sobre todo, sus l&iacute;mites y sus miserias. Sin embargo, me pregunto si hoy somos capaces de responder con la misma generosidad y la misma valent&iacute;a a la llamada de Dios, que nos invita a dejarlo todo para adorarlo, para seguirlo, para encontrarlo en el rostro de los pobres, para anunciarlo a los que no han conocido a Cristo, y por ello, no se han sentido abrazados por su misericordia. El testimonio de fray Jun&iacute;pero nos llama a dejarnos implicar, en primera persona, en la misi&oacute;n continental, que encuentra sus propias ra&iacute;ces en la &laquo;<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>&raquo;.<\/p>\n<p>En segundo lugar, fray Jun&iacute;pero <i>encomend&oacute; su compromiso misionero a la Sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a<\/i>. Sabemos que antes de partir hacia California quiso ir a consagrar su vida a Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe, y a pedirle, para la misi&oacute;n que estaba por iniciar, la gracia de abrir el coraz&oacute;n de los colonizadores y de los ind&iacute;genas. En esta invocaci&oacute;n podemos ver todav&iacute;a a este humilde fraile arrodillado ante la &laquo;Madre del <i>mism&iacute;simo Dios<\/i>&raquo;, la &laquo;Morenita&raquo;, que llev&oacute; a su Hijo al Nuevo Mundo. La imagen de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe estaba presente \u2014o al menos lo estuvo\u2014 en las veintiuna misiones que fray Jun&iacute;pero fund&oacute; a lo largo de la costa de California. Desde entonces, Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe se convirti&oacute;, de hecho, en la Patrona de todo el continente americano. No es posible separarla del coraz&oacute;n del pueblo americano. En efecto, Ella constituye la ra&iacute;z com&uacute;n de este continente. &iexcl;La ra&iacute;z com&uacute;n de este continente! Es m&aacute;s, la actual misi&oacute;n continental se conf&iacute;a a Ella que es la primera y santa disc&iacute;pula misionera, presencia y compa&ntilde;&iacute;a, fuente de consolaci&oacute;n y esperanza. A ella que est&aacute; siempre a la escucha para cuidar a sus hijos americanos.<\/p>\n<p>En tercer lugar, hermanos y hermanas, contemplamos <i>el testimonio de santidad<\/i> de fray Jun&iacute;pero \u2014uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, santo de la catolicidad y especial protector de los hispanos del pa&iacute;s\u2014, para que todo el pueblo americano descubra la propia dignidad, consolidando cada vez m&aacute;s la propia pertenencia a Cristo y a su Iglesia.<\/p>\n<p>Que en la comuni&oacute;n universal de los santos y, en especial, en la corona de los santos americanos, nos acompa&ntilde;e fray Jun&iacute;pero Serra e interceda por nosotros, junto a tantos otros santos y santas que se han distinguido con diversos carismas:<\/p>\n<p>\u2014Contemplativas como Rosa de Lima, Mariana de Quito y Teresita de los Andes;<\/p>\n<p>\u2014Pastores que emanaban el perfume de Cristo y el olor de las ovejas, como Toribio de Mogrovejo, Francisco de Laval, Rafael Guizar Valencia;<\/p>\n<p>\u2014Humildes obreros de la Vi&ntilde;a del Se&ntilde;or, como Juan Diego y Catalina Tekakwhita;<\/p>\n<p>\u2014Servidores de los que sufren y de los marginados, como Pedro Claver, Mart&iacute;n de Porres, Dami&aacute;n de Molokai, Alberto Hurtado y Rosa Filipina Duchesne;<\/p>\n<p>\u2014Fundadoras de comunidades consagradas al servicio de Dios y de los m&aacute;s pobres, como Francisca Cabrini, Isabel Ana Seton y Catalina Drexel;<\/p>\n<p>\u2014Misioneros incansables como fray Francisco Solano, Jos&eacute; de Anchieta, Alonso de Barzana, Mar&iacute;a Antonia de Paz y Figueroa, Jos&eacute; Gabriel del Rosario Brochero;<\/p>\n<p>\u2014M&aacute;rtires como Roque Gonz&aacute;lez, Miguel Pro y Oscar Arnulfo Romero;<\/p>\n<p>y muchos otros santos y m&aacute;rtires que no menciono ahora, pero que rezan ante el Se&ntilde;or por sus hermanos y hermanas que son a&uacute;n peregrinos en esas tierras. Ha habido mucha santidad en Am&eacute;rica, mucha santidad sembrada.<\/p>\n<p>Que un viento impetuoso de santidad recorra el pr&oacute;ximo Jubileo extraordinario de la misericordia en todas las Am&eacute;ricas. Confiando en la promesa hecha por Jes&uacute;s, que hemos escuchado hoy en el Evangelio, pidamos a Dios esta particular efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p>Pidamos a Jes&uacute;s Resucitado, Se&ntilde;or de la historia, que la vida de nuestro continente americano se arraigue cada vez m&aacute;s en el Evangelio que ha recibido; que Cristo est&eacute; cada vez m&aacute;s presente en la vida de las personas, de las familias, de los pueblos y las naciones, para la mayor gloria de Dios.<\/p>\n<p>Y que esta gloria se manifieste en la cultura de la vida, la fraternidad, la solidaridad, la paz y la justicia, con amor preferencial y diligente hacia los m&aacute;s pobres, a trav&eacute;s del testimonio de los cristianos de las diversas comunidades y confesiones, de los creyentes de otras tradiciones religiosas y de los hombres de recta conciencia y de buena voluntad. &iexcl;Oh Se&ntilde;or Jes&uacute;s, nosotros somos solamente tus disc&iacute;pulos-misioneros, tus humildes cooperadores para que venga tu Reino!<\/p>\n<p>Llevando esta invocaci&oacute;n en el coraz&oacute;n, pido la intercesi&oacute;n de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe, y tambi&eacute;n la de fray Jun&iacute;pero y los dem&aacute;s santos y santas americanos, para que me conduzcan y me gu&iacute;en en mis pr&oacute;ximos viajes apost&oacute;licos a Am&eacute;rica del Sur y Am&eacute;rica del Norte. Por eso os pido a todos vosotros que continu&eacute;is rezando por m&iacute;. Am&eacute;n.<\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font size=\"4\" color=\"#663300\">SALUDO FINAL<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p>Deseo agradecer de coraz&oacute;n vuestra invitaci&oacute;n y la acogida recibida en este Pontificio Colegio Norteamericano. Saludo con gran afecto al rector, a todos los que residen, los sacerdotes norteamericanos que trabajan en la Curia romana, que estudian en Roma o transcurren su a&ntilde;o sab&aacute;tico en este lugar.<\/p>\n<p>Agradezco mucho a los cardenales y a los obispos que han concelebrado conmigo y, de modo especial, deseo mi m&aacute;s sincero agradecimiento por la presencia de su Excelencia monse&ntilde;or Joseph Edward Kurtz, presidente de la Conferencia episcopal de los Estados Unidos de Am&eacute;rica, y de su Excelencia monse&ntilde;or Jos&eacute; Horacio G&oacute;mez, arzobispo de los &Aacute;ngeles.<\/p>\n<p>Este encuentro, en la sede de vuestro y entorno a la mesa eucar&iacute;stica, es una bella y significativa premisa de mi viaje apost&oacute;lico a los Estados Unidos de Am&eacute;rica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN EL PONTIFICIO COLEGIO AMERICANO DEL NORTE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Jan&iacute;culo, Roma S&aacute;bado 2 de mayo de 2015 [Multimedia] &nbsp; &laquo;Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvaci&oacute;n hasta el conf&iacute;n de la tierra&raquo; (Hch 13, 47; cf. 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