{"id":41231,"date":"2016-10-06T15:32:03","date_gmt":"2016-10-06T20:32:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/celebracion-de-las-primeras-visperas-del-domingo-de-la-divina-misericordia-11-de-abril-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:32:03","modified_gmt":"2016-10-06T20:32:03","slug":"celebracion-de-las-primeras-visperas-del-domingo-de-la-divina-misericordia-11-de-abril-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/celebracion-de-las-primeras-visperas-del-domingo-de-la-divina-misericordia-11-de-abril-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Celebraci\u00f3n de las Primeras V\u00edsperas del Domingo de la Divina Misericordia (11 de abril de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2015\/20150411-libretto-consegna-bolla-anno-santo.pdf\">CELEBRACI&Oacute;N DE LAS PRIMERAS V&Iacute;SPERAS DEL II DOMINGO DE PASCUA O DE LA DIVINA MISERICORDIA<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> S&aacute;bado 11 de abril de 2015<\/font><\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> [<b><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/4\/11\/vespridivinamisericordia.html\">Multimedia<\/a><\/b>]<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todav&iacute;a resuena en todos nosotros el saludo de Jes&uacute;s Resucitado a sus disc&iacute;pulos la tarde de Pascua: &laquo;Paz a vosotros&laquo; (<i>Jn <\/i>20,19). La paz, sobre todo en estas semanas, sigue siendo el deseo de tantos pueblos que sufren la violencia inaudita de la discriminaci&oacute;n y de la muerte, s&oacute;lo por llevar el nombre de cristianos. Nuestra oraci&oacute;n se hace a&uacute;n m&aacute;s intensa y se convierte en un grito de auxilio al Padre, rico en misericordia, para que sostenga la fe de tantos hermanos y hermanas que sufren, a la vez que pedimos que convierta nuestros corazones, para pasar de la indiferencia a la compasi&oacute;n.<\/p>\n<p>San Pablo nos ha recordado que hemos sido salvados en el misterio de la muerte y resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or Jes&uacute;s. &Eacute;l es el Reconciliador, que est&aacute; vivo en medio de nosotros para mostrarnos el camino de la reconciliaci&oacute;n con Dios y con los hermanos. El Ap&oacute;stol recuerda que, a pesar de las dificultades y los sufrimientos de la vida, sigue creciendo la esperanza en la salvaci&oacute;n que el amor de Cristo ha sembrado en nuestros corazones. La misericordia de Dios se ha derramado en nosotros haci&eacute;ndonos justos, d&aacute;ndonos la paz.<\/p>\n<p>Una pregunta est&aacute; presente en el coraz&oacute;n de muchos: &iquest;por qu&eacute; hoy un Jubileo de la Misericordia? Simplemente porque la Iglesia, en este momento de grandes cambios hist&oacute;ricos, est&aacute; llamada a ofrecer con mayor intensidad los signos de la presencia y de la cercan&iacute;a de Dios. &Eacute;ste no es un tiempo para estar distra&iacute;dos, sino al contrario para permanecer alerta y despertar en nosotros la capacidad de ver lo esencial. Es el tiempo para que la Iglesia redescubra el sentido de la misi&oacute;n que el Se&ntilde;or le ha confiado el d&iacute;a de Pascua: ser signo e instrumento de la misericordia del Padre (cf. <i>Jn <\/i>20,21-23). Por eso el A&ntilde;o Santo tiene que mantener vivo el deseo de saber descubrir los muchos signos de la ternura que Dios ofrece al mundo entero y sobre todo a cuantos sufren, se encuentran solos y abandonados, y tambi&eacute;n sin esperanza de ser perdonados y sentirse amados por el Padre. Un A&ntilde;o Santo para sentir intensamente dentro de nosotros la alegr&iacute;a de haber sido encontrados por Jes&uacute;s, que, como Buen Pastor, ha venido a buscarnos porque est&aacute;bamos perdidos. Un Jubileo para percibir el calor de su amor cuando nos carga sobre sus hombros para llevarnos de nuevo a la casa del Padre. Un A&ntilde;o para ser tocados por el Se&ntilde;or Jes&uacute;s y transformados por su misericordia, para convertirnos tambi&eacute;n nosotros en testigos de misericordia. Para esto es el Jubileo: porque este es el tiempo de la misericordia. Es el tiempo favorable para curar las heridas, para no cansarnos de buscar a cuantos esperan ver y tocar con la mano los signos de la cercan&iacute;a de Dios, para ofrecer a todos, a todos, el camino del perd&oacute;n y de la reconciliaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Que la Madre de la Divina Misericordia abra nuestros ojos para que comprendamos la tarea a la que estamos llamados; y que nos alcance la gracia de vivir este Jubileo de la Misericordia con un testimonio fiel y fecundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DE LAS PRIMERAS V&Iacute;SPERAS DEL II DOMINGO DE PASCUA O DE LA DIVINA MISERICORDIA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica Vaticana S&aacute;bado 11 de abril de 2015 [Multimedia] &nbsp; Todav&iacute;a resuena en todos nosotros el saludo de Jes&uacute;s Resucitado a sus disc&iacute;pulos la tarde de Pascua: &laquo;Paz a vosotros&laquo; (Jn 20,19). 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