{"id":41234,"date":"2016-10-06T15:32:07","date_gmt":"2016-10-06T20:32:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-crismal-2-de-abril-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:32:07","modified_gmt":"2016-10-06T20:32:07","slug":"santa-misa-crismal-2-de-abril-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-crismal-2-de-abril-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Santa Misa Crismal (2 de abril de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2015\/20150402-libretto-crisma.pdf\">SANTA MISA CRISMAL<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> Jueves Santo 2 de abril de 2015<\/font><\/i><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/4\/2\/crisma.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Lo sostendr&aacute; mi mano y le dar&aacute; fortaleza mi brazo&raquo; (<i>Sal<\/i> 88,22), as&iacute; piensa el Se&ntilde;or cuando dice para s&iacute;: &laquo;He encontrado a David mi servidor y con mi aceite santo lo he ungido&raquo; (v. 21). As&iacute; piensa nuestro Padre cada vez que &laquo;encuentra&raquo; a un sacerdote. Y agrega m&aacute;s: &laquo;Contar&aacute; con mi amor y mi lealtad. &Eacute;l me podr&aacute; decir: T&uacute; eres mi padre, el Dios que me protege y que me salva&raquo; (v. 25.27).<\/p>\n<p>Es muy hermoso entrar, con el Salmista, en este soliloquio de nuestro Dios. &Eacute;l habla de nosotros, sus sacerdotes, sus curas; pero no es realmente un soliloquio, no habla solo: es el Padre que le dice a Jes&uacute;s: &laquo;Tus amigos, los que te aman, me podr&aacute;n decir de una manera especial: \u201dT&uacute; eres mi Padre\u201d&raquo; (cf. <i>Jn<\/i> 14,21). Y, si el Se&ntilde;or piensa y se preocupa tanto en c&oacute;mo podr&aacute; ayudarnos, es porque sabe que la tarea de ungir al pueblo fiel no es f&aacute;cil, es dura; nos lleva al cansancio y a la fatiga. Lo experimentamos en todas sus formas: desde el cansancio habitual de la tarea apost&oacute;lica cotidiana hasta el de la enfermedad y la muerte e incluso la consumaci&oacute;n en el martirio.<\/p>\n<p>El cansancio de los sacerdotes&#8230; &iquest;Sab&eacute;is cu&aacute;ntas veces pienso en esto: en el cansancio de todos vosotros? Pienso mucho y ruego a menudo, especialmente cuando el cansado soy yo. Rezo por los que trabaj&aacute;is en medio del pueblo fiel de Dios que os fue confiado, y muchos en lugares muy abandonados y peligrosos. Y nuestro cansancio, queridos sacerdotes, es como el incienso que sube silenciosamente al cielo (cf. <i>Sal<\/i> 140,2; <i>Ap<\/i> 8,3-4). Nuestro cansancio va directo al coraz&oacute;n del Padre.<\/p>\n<p>Estad seguros que la Virgen Mar&iacute;a se da cuenta de este cansancio y se lo hace notar enseguida al Se&ntilde;or. Ella, como Madre, sabe comprender cu&aacute;ndo sus hijos est&aacute;n cansados y no se fija en nada m&aacute;s. &laquo;Bienvenido. Descansa, hijo m&iacute;o. Despu&eacute;s hablaremos&#8230; &iquest;No estoy yo aqu&iacute;, que soy tu Madre?&raquo;, nos dir&aacute; siempre que nos acerquemos a Ella (cf. <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_regalo_de_Jes&uacute;s_a_su_pueblo\"> <i>Evangelii gaudium<\/i>, 286<\/a>). Y a su Hijo le dir&aacute;, como en Can&aacute;: &laquo;No tienen vino&raquo;.<\/p>\n<p>Sucede tambi&eacute;n que, cuando sentimos el peso del trabajo pastoral, nos puede venir la tentaci&oacute;n de descansar de cualquier manera, como si el descanso no fuera una cosa de Dios. No caigamos en esta tentaci&oacute;n. Nuestra fatiga es preciosa a los ojos de Jes&uacute;s, que nos acoge y nos pone de pie: &laquo;Venid a m&iacute; cuando est&eacute;is cansados y agobiados, que yo os aliviar&eacute;&raquo; (<i>Mt<\/i> 11,28). Cuando uno sabe que, muerto de cansancio, puede postrarse en adoraci&oacute;n, decir: &laquo;Basta por hoy, Se&ntilde;or&raquo;, y rendirse ante el Padre; uno sabe tambi&eacute;n que no se hunde sino que se renueva porque, al que ha ungido con &oacute;leo de alegr&iacute;a al pueblo fiel de Dios, el Se&ntilde;or tambi&eacute;n lo unge, &laquo;le cambia su ceniza en diadema, sus l&aacute;grimas en aceite perfumado de alegr&iacute;a, su abatimiento en c&aacute;nticos&raquo; (<i>Is<\/i> 61,3).<\/p>\n<p>Tengamos bien presente que una clave de la fecundidad sacerdotal est&aacute; en el modo como descansamos y en c&oacute;mo sentimos que el Se&ntilde;or trata nuestro cansancio. &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil es aprender a descansar! En esto se juega nuestra confianza y nuestro recordar que tambi&eacute;n somos ovejas y necesitamos que el Pastor nos ayude. Pueden ayudarnos algunas preguntas a este respecto.<\/p>\n<p>&iquest;S&eacute; descansar recibiendo el amor, la gratitud y todo el cari&ntilde;o que me da el pueblo fiel de Dios? O, luego del trabajo pastoral, &iquest;busco descansos m&aacute;s refinados, no los de los pobres sino los que ofrece el mundo del consumo? &iquest;El Esp&iacute;ritu Santo es verdaderamente para m&iacute; &laquo;descanso en el trabajo&raquo; o s&oacute;lo aquel que me da trabajo? &iquest;S&eacute; pedir ayuda a alg&uacute;n sacerdote sabio? &iquest;S&eacute; descansar de m&iacute; mismo, de mi auto-exigencia, de mi auto-complacencia, de mi auto-referencialidad? &iquest;S&eacute; conversar con Jes&uacute;s, con el Padre, con la Virgen y San Jos&eacute;, con mis santos protectores amigos para reposarme en <i>sus<\/i> exigencias \u2014que son suaves y ligeras\u2014, en <i>sus<\/i> complacencias \u2014a ellos les agrada estar en mi compa&ntilde;&iacute;a\u2014, en <i>sus<\/i> intereses y referencias \u2014a ellos s&oacute;lo les interesa la mayor gloria de Dios\u2014? &iquest;S&eacute; descansar de mis enemigos bajo la protecci&oacute;n del Se&ntilde;or? &iquest;Argumento y maquino yo solo, rumiando una y otra vez mi defensa, o me conf&iacute;o al Esp&iacute;ritu Santo que me ense&ntilde;a lo que tengo que decir en cada ocasi&oacute;n? &iquest;Me preocupo y me angustio excesivamente o, como Pablo, encuentro descanso diciendo: &laquo;S&eacute; en Qui&eacute;n me he confiado&raquo; (<i>2 Tm<\/i> 1,12)?<\/p>\n<p>Repasemos un momento las tareas de los sacerdotes que hoy nos proclama la liturgia: llevar a los pobres la Buena Nueva, anunciar la liberaci&oacute;n a los cautivos y la curaci&oacute;n a los ciegos, dar libertad a los oprimidos y proclamar el a&ntilde;o de gracia del Se&ntilde;or. E Isa&iacute;as agrega: curar a los de coraz&oacute;n quebrantado y consolar a los afligidos. <\/p>\n<p>No son tareas f&aacute;ciles, exteriores, como por ejemplo el trabajo material \u2014construir un nuevo sal&oacute;n parroquial, o delinear una cancha de f&uacute;tbol para los j&oacute;venes del Oratorio&#8230; \u2014; las tareas mencionadas por Jes&uacute;s implican nuestra capacidad de compasi&oacute;n, son tareas en las que nuestro coraz&oacute;n es &laquo;movido&raquo; y conmovido. Nos alegramos con los novios que se casan, re&iacute;mos con el beb&eacute; que traen a bautizar; acompa&ntilde;amos a los j&oacute;venes que se preparan para el matrimonio y a las familias; nos apenamos con el que recibe la unci&oacute;n en la cama del hospital, lloramos con los que entierran a un ser querido&#8230; Tantas emociones&#8230; Si tenemos el coraz&oacute;n abierto, esta menci&oacute;n y tanto afecto fatigan el coraz&oacute;n del Pastor. Para nosotros sacerdotes las historias de nuestra gente no son un noticiero: nosotros conocemos a nuestro pueblo, podemos adivinar lo que les est&aacute; pasando en su coraz&oacute;n; y el nuestro, al compadecernos (al padecer con ellos), se nos va deshilachando, se nos parte en mil pedacitos, se conmueve y hasta parece comido por la gente: &laquo;Tomad, comed&raquo;. Esa es la palabra que musita constantemente el sacerdote de Jes&uacute;s cuando va atendiendo a su pueblo fiel: &laquo;Tomad y comed, tomad y bebed&#8230;&raquo;. Y as&iacute; nuestra vida sacerdotal se va entregando en el servicio, en la cercan&iacute;a al pueblo fiel de Dios&#8230; que siempre, siempre cansa.<\/p>\n<p>Quisiera ahora compartir con vosotros algunos cansancios en los que he meditado.<\/p>\n<p>Est&aacute; el que podemos llamar &laquo;el cansancio de la gente, de las multitudes&raquo;: para el Se&ntilde;or, como para nosotros, era agotador \u2014lo dice el evangelio\u2014, pero es cansancio del bueno, cansancio lleno de frutos y de alegr&iacute;a. La gente que lo segu&iacute;a, las familias que le tra&iacute;an sus ni&ntilde;os para que los bendijera, los que hab&iacute;an sido curados, que ven&iacute;an con sus amigos, los j&oacute;venes que se entusiasmaban con el Rab&iacute;&#8230;, no le dejaban tiempo ni para comer. Pero el Se&ntilde;or no se hastiaba de estar con la gente. Al contrario, parec&iacute;a que se renovaba (cf. <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Una_eterna_novedad\"> <i>Evangelii gaudium<\/i>, 11<\/a>). Este cansancio en medio de nuestra actividad suele ser una gracia que est&aacute; al alcance de la mano de todos nosotros, sacerdotes (cf. <i>ib&iacute;d<\/i>., 279). <font face=\"Times New Roman\">&iexcl;<\/font>Qu&eacute; bueno es esto: la gente ama, quiere y necesita a sus pastores! El pueblo fiel no nos deja sin tarea directa, salvo que uno se esconda en una oficina o ande por la ciudad con vidrios polarizados. Y este cansancio es bueno, es sano. Es el cansancio del sacerdote con olor a oveja&#8230;, pero con sonrisa de pap&aacute; que contempla a sus hijos o a sus nietos peque&ntilde;os. Nada que ver con esos que huelen a perfume caro y te miran de lejos y desde arriba (cf. <i>ib&iacute;d<\/i>., 97). Somos los amigos del Novio, esa es nuestra alegr&iacute;a. Si Jes&uacute;s est&aacute; pastoreando en medio de nosotros, no podemos ser pastores con cara de vinagre, quejosos ni, lo que es peor, pastores aburridos. Olor a oveja y sonrisa de padres&#8230; S&iacute;, bien cansados, pero con la alegr&iacute;a de los que escuchan a su Se&ntilde;or decir: &laquo;Venid a m&iacute;, benditos de mi Padre&raquo; (<i>Mt<\/i> 25,34).<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n se da lo que podemos llamar &laquo;el cansancio de los enemigos&raquo;. El demonio y sus secuaces no duermen y, como sus o&iacute;dos no soportan la Palabra de Dios, trabajan incansablemente para acallarla o tergiversarla. Aqu&iacute; el cansancio de enfrentarlos es m&aacute;s arduo. No s&oacute;lo se trata de hacer el bien, con toda la fatiga que conlleva, sino que hay que defender al reba&ntilde;o y defenderse uno mismo contra el mal (cf.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_acedia_ego&iacute;sta\">Evangelii gaudium, <\/a> <\/i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_acedia_ego&iacute;sta\">83<\/a>). El maligno es m&aacute;s astuto que nosotros y es capaz de tirar abajo en un momento lo que construimos con paciencia durante largo tiempo. Aqu&iacute; necesitamos pedir la gracia de aprender a neutralizar \u2014es un h&aacute;bito importante: aprender a neutralizar\u2014: neutralizar el mal, no arrancar la ciza&ntilde;a, no pretender defender como superhombres lo que s&oacute;lo el Se&ntilde;or tiene que defender. Todo esto ayuda a no bajar los brazos ante la espesura de la iniquidad, ante la burla de los malvados. La palabra del Se&ntilde;or para estas situaciones de cansancio es: &laquo;No tem&aacute;is, yo he vencido al mundo&raquo; (<i>Jn<\/i> 16,33). Y esta palabra nos dar&aacute; fuerza.<\/p>\n<p>Y por &uacute;ltimo \u2014para que esta homil&iacute;a no os canse demasiado\u2014 est&aacute; tambi&eacute;n &laquo;el cansancio de uno mismo&raquo; (cf.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_acci&oacute;n_misteriosa_del_Resucitado_y_de_su_Esp&iacute;ritu\">Evangelii gaudium<\/a><\/i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_acci&oacute;n_misteriosa_del_Resucitado_y_de_su_Esp&iacute;ritu\">, 277<\/a>). Es quiz&aacute;s el m&aacute;s peligroso. Porque los otros dos provienen de estar expuestos, de salir de nosotros mismos a ungir y a trabajar (somos los que cuidamos). Este cansancio, en cambio, es m&aacute;s auto-referencial; es la desilusi&oacute;n de uno mismo pero no mirada de frente, con la serena alegr&iacute;a del que se descubre pecador y necesitado de perd&oacute;n, de ayuda: este pide ayuda y va adelante. Se trata del cansancio que da el &laquo;querer y no querer&raquo;, el haberse jugado todo y despu&eacute;s a&ntilde;orar los ajos y las cebollas de Egipto, el jugar con la ilusi&oacute;n de ser otra cosa. A este cansancio, me gusta llamarlo &laquo;coquetear con la mundanidad espiritual&raquo;. Y, cuando uno se queda solo, se da cuenta de que grandes sectores de la vida quedaron impregnados por esta mundanidad y hasta nos da la impresi&oacute;n de que ning&uacute;n ba&ntilde;o la puede limpiar. Aqu&iacute; s&iacute; puede haber cansancio malo. La palabra del Apocalipsis nos indica la causa de este cansancio: &laquo;Has sufrido, has sido perseverante, has trabajado arduamente por amor de mi nombre y no has desmayado. Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor&raquo; (2,3-4). S&oacute;lo el amor descansa. Lo que no se ama cansa y, a la larga, cansa mal.<\/p>\n<p>La imagen m&aacute;s honda y misteriosa de c&oacute;mo trata el Se&ntilde;or nuestro cansancio pastoral es aquella del que &laquo;habiendo amado a los suyos, los am&oacute; hasta el extremo&raquo; (<i>Jn<\/i> 13,1): la escena del lavatorio de los pies. Me gusta contemplarla como el <i>lavatorio del<\/i> <i>seguimiento<\/i>.<b> <\/b>El Se&ntilde;or purifica el seguimiento mismo, &eacute;l se &laquo;involucra&raquo; con nosotros (cf.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Primerear,_involucrarse,_acompa&ntilde;ar,_fructificar_y_festejar\">Evangelii gaudium<\/a><\/i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Primerear,_involucrarse,_acompa&ntilde;ar,_fructificar_y_festejar\">, 24<\/a>), se encarga en persona de limpiar toda mancha, ese mundano smog untuoso que se nos peg&oacute; en el camino que hemos hecho en su nombre.<\/p>\n<p>Sabemos que en los pies se puede ver c&oacute;mo anda todo nuestro cuerpo. En el modo de seguir al Se&ntilde;or se expresa c&oacute;mo anda nuestro coraz&oacute;n. Las llagas de los pies, las torceduras y el cansancio son signo de c&oacute;mo lo hemos seguido, por qu&eacute; caminos nos metimos buscando a sus ovejas perdidas, tratando de llevar el reba&ntilde;o a las verdes praderas y a las fuentes tranquilas (cf. <i>ib&iacute;d<\/i>. 270). El Se&ntilde;or nos lava y purifica de todo lo que se ha acumulado en nuestros pies por seguirlo. Eso es sagrado. No permite que quede manchado. As&iacute; como las heridas de guerra &eacute;l las besa, la suciedad del trabajo &eacute;l la lava.<\/p>\n<p>El seguimiento de Jes&uacute;s es lavado por el mismo Se&ntilde;or para que nos sintamos con derecho a estar &laquo;alegres&raquo;, &laquo;plenos&raquo;, &laquo;sin temores ni culpas&raquo; y nos animemos as&iacute; a salir e ir &laquo;hasta los confines del mundo, a todas las periferias&raquo;, a llevar esta buena noticia a los m&aacute;s abandonados, sabiendo que &eacute;l est&aacute; con nosotros, todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo. Y, por favor, pidamos la gracia de aprender a estar cansados, pero &iexcl;bien cansados!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA CRISMAL HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica Vaticana Jueves Santo 2 de abril de 2015 [Multimedia] &nbsp; &laquo;Lo sostendr&aacute; mi mano y le dar&aacute; fortaleza mi brazo&raquo; (Sal 88,22), as&iacute; piensa el Se&ntilde;or cuando dice para s&iacute;: &laquo;He encontrado a David mi servidor y con mi aceite santo lo he ungido&raquo; (v. 21). &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-crismal-2-de-abril-de-2015-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSanta Misa Crismal (2 de abril de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41234","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41234","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41234"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41234\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41234"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41234"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41234"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}