{"id":41236,"date":"2016-10-06T15:32:09","date_gmt":"2016-10-06T20:32:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-plebiscito-napoles-21-de-marzo-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:32:09","modified_gmt":"2016-10-06T20:32:09","slug":"visita-pastoral-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-plebiscito-napoles-21-de-marzo-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-plebiscito-napoles-21-de-marzo-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Visita pastoral: Concelebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la plaza Plebiscito (N\u00e1poles, 21 de marzo de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2015\/inside\/documents\/papa-francesco-pompei-napoli_2015.html\">VISITA PASTORAL DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br \/> A POMPEYA Y N&Aacute;POLES<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><font color=\"#663300\"><i>Plaza del Plebiscito, N&aacute;poles<br \/> S&aacute;bado 21 de marzo de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><font color=\"#663300\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/3\/21\/omelianapoli.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<p>El pasaje del Evangelio que hemos escuchado nos presenta una escena ambientada en el templo de Jerusal&eacute;n, al final de la fiesta jud&iacute;a de las tiendas, despu&eacute;s de que Jes&uacute;s proclamara una gran profec&iacute;a revel&aacute;ndose como fuente de &laquo;agua viva&raquo;, es decir el Esp&iacute;ritu Santo (cf. <i>Jn<\/i> 7, 37-39). Entonces la gente, muy impresionada, se puso a discutir acerca de &Eacute;l. Tambi&eacute;n hoy la gente discute sobre &Eacute;l. Algunos est&aacute;n entusiasmados y dicen que &laquo;es de verdad el profeta&raquo; (v. 40). Alguno incluso afirma: &laquo;Este es el Mes&iacute;as&raquo; (v. 41). Pero otros se oponen porque \u2014dicen\u2014 el Mes&iacute;as no viene de Galilea, sino de la estirpe de David, de Bel&eacute;n; y as&iacute;, sin saberlo, confirman precisamente la identidad de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Los jefes de los sacerdotes hab&iacute;an mandado a los guardias a arrestarlo, como se hace en las dictaduras, pero vuelven con la manos vac&iacute;as y dicen: &laquo;Jam&aacute;s ha hablado nadie como ese hombre&raquo; (v. 46). He aqu&iacute; la voz de la verdad, que resuena en esos hombres sencillos. <\/p>\n<p>La palabra del Se&ntilde;or, ayer como hoy, <i>provoca siempre una divisi&oacute;n: la Palabra de Dios divide, &iexcl;siempre! Provoca una divisi&oacute;n entre quien la acoge y quien la rechaza<\/i>. A veces tambi&eacute;n en nuestro coraz&oacute;n se enciende un contraste interior; esto sucede cuando advertimos la fascinaci&oacute;n, la belleza y la verdad de las palabras de Jes&uacute;s, pero al mismo tiempo las rechazamos porque nos cuestionan, nos ponen en dificultad y nos cuesta demasiado observarlas.<\/p>\n<p>Hoy he venido a N&aacute;poles para proclamar juntamente con vosotros: &iexcl;Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or! Pero no quiero decirlo s&oacute;lo yo: quiero escucharlo de vosotros, de todos, ahora, todos juntos &laquo;&iexcl;Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or!&raquo;, otra vez &laquo;&iexcl;Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or!&raquo;. <i> Nadie habla como &Eacute;l<\/i>. S&oacute;lo &Eacute;l tiene palabras de misericordia que pueden curar las heridas de nuestro coraz&oacute;n. S&oacute;lo &Eacute;l tiene palabras de vida eterna (cf. <i>Jn<\/i> 6, 68).<\/p>\n<p>La palabra de Cristo es poderosa: no tiene el poder del mundo, sino el de Dios, que es fuerte en la humildad, tambi&eacute;n en la debilidad. Su poder es el del amor: este es el poder de la Palabra de Dios. Un amor que no conoce confines, un amor que nos hace amar a los dem&aacute;s antes que a nosotros mismos. La palabra de Jes&uacute;s, el santo Evangelio, ense&ntilde;a que los aut&eacute;nticos bienaventurados son los pobres de esp&iacute;ritu, los no violentos, los mansos, los agentes de paz y de justicia. Esta es la fuerza que cambia al mundo. Esta es la palabra que da fuerza y es capaz de cambiar al mundo. No hay otro camino para cambiar al mundo. <\/p>\n<p>La palabra de Cristo <i>quiere llegar a todos<\/i>, en especial a quienes viven en las periferias de la existencia, para que encuentren en &Eacute;l el centro de su vida y la fuente de la esperanza. Y nosotros, que hemos tenido la gracia de recibir esta Palabra de Vida \u2014&iexcl;es una gracia recibir la Palabra de Dios!\u2014 estamos llamados a ir, a salir de nuestros recintos y, con ardor en el coraz&oacute;n, llevar a todos la misericordia, la ternura, la amistad de Dios: es un trabajo que corresponde a todos, pero de manera especial a vosotros sacerdotes. Llevar misericordia, llevar perd&oacute;n, llevar paz, llevar alegr&iacute;a en los Sacramentos y en la escucha. Que el pueblo de Dios encuentre en vosotros hombres misericordiosos como Jes&uacute;s. Al mismo tiempo que cada parroquia y cada realidad eclesial se convierta en un santuario para quien busca a Dios y casa acogedora para los pobres, los ancianos y quienes atraviesan situaciones de necesidad. <i>Ir y acoger<\/i>: as&iacute; late el coraz&oacute;n de la madre Iglesia y de todos sus hijos. Ve, ac&oacute;gelos. Ve, busca. Ve, lleva amor, misericordia, ternura.<\/p>\n<p>Cuando los corazones se abren al Evangelio, el mundo comienza a cambiar y la humanidad <i>resucita<\/i>. Si acogemos y vivimos cada d&iacute;a la Palabra de Jes&uacute;s, resucitamos con &Eacute;l.<\/p>\n<p>La Cuaresma que estamos viviendo hace resonar en la Iglesia este mensaje, mientras caminamos hacia la Pascua: en todo el pueblo de Dios se vuelve a encender la esperanza de resucitar con Cristo, nuestro Salvador. Que no venga en vano la gracia de esta Pascua, para el pueblo de Dios de esta ciudad. Que <i>la gracia de la Resurrecci&oacute;n sea acogida por cada uno de vosotros, para que N&aacute;poles se llene de la esperanza de Cristo Se&ntilde;or<\/i>. La esperanza: &laquo;Abrid paso a la esperanza&raquo;, dice el lema de mi visita. Lo digo a todos, de manera especial a los j&oacute;venes: abr&iacute;os al poder de Jes&uacute;s resucitado, y llevar&eacute;is frutos de vida nueva a esta ciudad: frutos de gestos que saben compartir, de reconciliaci&oacute;n, de servicio, de fraternidad. Dejaos envolver y abrazar por su misericordia, por la misericordia de Jes&uacute;s, la misericordia que s&oacute;lo Jes&uacute;s nos da.<\/p>\n<p>Queridos napolitanos, abrid paso a la esperanza y <i>no os dej&eacute;is robar la esperanza<\/i>. No ced&aacute;is a las tentaciones de ganancias f&aacute;ciles o de entradas deshonestas: esto es pan para hoy y hambre para ma&ntilde;ana. No te puede aportar nada. Reaccionad con firmeza ante las organizaciones que explotan y corrompen a los j&oacute;venes, los pobres y los d&eacute;biles, con el c&iacute;nico comercio de la droga y otros delitos. No os dej&eacute;is robar la esperanza. No permit&aacute;is que vuestra juventud sea explotada por esta gente. Que la corrupci&oacute;n y la delincuencia no desfiguren el rostro de esta bella ciudad. Y m&aacute;s a&uacute;n: que no desfiguren la alegr&iacute;a de vuestro coraz&oacute;n napolitano. A los criminales y a todos sus c&oacute;mplices hoy yo humildemente, como hermano, repito: convert&iacute;os al amor y a la justicia. Dejaos encontrar por la misericordia de Dios. Sed conscientes de que Jes&uacute;s os est&aacute; buscando para abrazaros, para besaros, para amaros a&uacute;n m&aacute;s. Con la gracia de Dios, que perdona todo y perdona siempre, es posible volver a una vida honrada. Os lo piden tambi&eacute;n las l&aacute;grimas de las madres de N&aacute;poles, mezcladas con las de Mar&iacute;a, la Madre celestial invocada en Piedigrotta y en numerosas iglesias de N&aacute;poles. Que estas l&aacute;grimas ablanden la dureza de los corazones y reconduzcan a todos por el camino del bien. <\/p>\n<p>Hoy comienza la primavera y la primavera trae esperanza: tiempo de esperanza. Y el hoy de N&aacute;poles es tiempo de rescate para N&aacute;poles: este es mi deseo y mi oraci&oacute;n por una ciudad que tiene en s&iacute; muchas potencialidades espirituales, culturales y humanas, y sobre todo gran capacidad de amar. Las autoridades, las instituciones, las diversas realidades sociales y los ciudadanos, todos juntos y concordes, pueden construir un futuro mejor. Y el futuro de N&aacute;poles no es replegarse resignada en s&iacute; misma: este no es vuestro futuro. Sino que el futuro de N&aacute;poles es abrirse con confianza al mundo, abrirse a la esperanza. Esta ciudad puede encontrar en la misericordia de Jes&uacute;s, que hace nuevas todas las cosas, la fuerza para seguir adelante con esperanza, la fuerza para muchas vidas, muchas familias y comunidades. Esperar es ya resistir al mal. Esperar es mirar al mundo con la mirada y con el coraz&oacute;n de Dios. Esperar es apostar por la misericordia de Dios que es Padre y perdona siempre y perdona todo.<\/p>\n<p>Dios, fuente de nuestra alegr&iacute;a y raz&oacute;n de nuestra esperanza, vive en nuestras ciudades. &iexcl;Dios vive en N&aacute;poles! Que su gracia y su bendici&oacute;n sostengan vuestro camino en la fe, en la caridad y en la esperanza, vuestros buenos prop&oacute;sitos y vuestros proyectos de rescate moral y social. Hemos proclamado todos juntos que Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or: dig&aacute;moslo una vez m&aacute;s al final: &laquo;&iexcl;Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or!&raquo;, todos tres veces: &laquo;&iexcl;Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or!&raquo;. <i>E ca \u2018a Maronna v\u2019accumpagne!<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL DEL SANTO PADRE FRANCISCO A POMPEYA Y N&Aacute;POLES CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Plaza del Plebiscito, N&aacute;poles S&aacute;bado 21 de marzo de 2015 [Multimedia] &nbsp; El pasaje del Evangelio que hemos escuchado nos presenta una escena ambientada en el templo de Jerusal&eacute;n, al final de la fiesta jud&iacute;a de las tiendas, despu&eacute;s &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-plebiscito-napoles-21-de-marzo-de-2015-video\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVisita pastoral: Concelebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la plaza Plebiscito (N\u00e1poles, 21 de marzo de 2015) (V\u00eddeo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41236","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41236","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41236"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41236\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41236"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41236"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41236"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}