{"id":41243,"date":"2016-10-06T15:32:19","date_gmt":"2016-10-06T20:32:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-san-miguel-arcangel-en-pietralata-8-de-febrero-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:32:19","modified_gmt":"2016-10-06T20:32:19","slug":"visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-san-miguel-arcangel-en-pietralata-8-de-febrero-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-san-miguel-arcangel-en-pietralata-8-de-febrero-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Visita pastoral a la parroquia romana San Miguel Arc\u00e1ngel en Pietralata (8 de febrero de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA A LA PARROQUIA ROMANA <br \/> &laquo;SAN MIGUEL ARC&Aacute;NGEL EN PIETRALATA&raquo;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i> <font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>V Domingo del Tiempo Ordinario, 8 de febrero de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><font color=\"#663300\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/2\/8\/parrocchiaromana.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"> <\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font>&nbsp;<\/p>\n<p>As&iacute; era la vida de Jes&uacute;s: &laquo;Recorri&oacute; toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios&raquo; (<i>Mc<\/i> 1, 39). Jes&uacute;s que predica y Jes&uacute;s que cura. Toda la jornada era as&iacute;: predica al pueblo, ense&ntilde;a la Ley, ense&ntilde;a el Evangelio. Y la gente lo busca para escucharlo y tambi&eacute;n porque sana a los enfermos. &laquo;Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados\u2026 Cur&oacute; a muchos enfermos de diversos males y expuls&oacute; a muchos demonios&raquo; (<i>Mc<\/i> 1, 32.34). Y nosotros estamos delante de Jes&uacute;s en esta celebraci&oacute;n: Jes&uacute;s es quien preside esta celebraci&oacute;n. Nosotros, sacerdotes, estamos en el nombre de Jes&uacute;s, pero es &Eacute;l quien preside, &Eacute;l es el verdadero Sacerdote que ofrece el sacrificio al Padre. Podemos preguntarnos si yo dejo que Jes&uacute;s me predique. Cada uno de nosotros: &laquo;&iquest;Dejo que Jes&uacute;s me predique, o yo s&eacute; todo? &iquest;Escucho a Jes&uacute;s o prefiero escuchar cualquier otra cosa, quiz&aacute; las habladur&iacute;as de la gente, o historias\u2026?&raquo;. Escuchar a Jes&uacute;s. Escuchar la predicaci&oacute;n de Jes&uacute;s. &laquo;&iquest;Y c&oacute;mo puedo hacer esto, padre? &iquest;En qu&eacute; canal de televisi&oacute;n habla Jes&uacute;s?&raquo;. Te habla en el Evangelio. Y esta es una costumbre que a&uacute;n no tenemos: ir a buscar la palabra de Jes&uacute;s en el Evangelio. Llevar siempre un Evangelio con nosotros, peque&ntilde;o, y tenerlo al alcance de la mano. Cinco minutos, diez minutos. Cuando voy de viaje, o cuando tengo que esperar\u2026, saco el Evangelio del bolsillo o de la bolsa y leo algo, o en casa. Y Jes&uacute;s me habla, Jes&uacute;s ah&iacute; me predica. Es la palabra de Jes&uacute;s. Y tenemos que acostumbrarnos a esto: o&iacute;r la palabra de Jes&uacute;s, escuchar la palabra de Jes&uacute;s en el Evangelio. Leer un pasaje, pensar un poco en qu&eacute; dice, en qu&eacute; me dice a m&iacute;. Si no oigo que me habla, paso a otro. Pero tener este contacto diario con el Evangelio, rezar con el Evangelio; porque as&iacute; Jes&uacute;s me predica, me dice con el Evangelio lo que quiere decirme. Conozco a gente que siempre lo lleva, y cuando tiene un poco de tiempo, lo abre, y as&iacute; encuentra siempre la palabra justa para el momento que est&aacute; viviendo. Esta es la primera cosa que quiero deciros: dejad que el Se&ntilde;or os predique. Escuchar al Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Y Jes&uacute;s sanaba: dejaos curar por Jes&uacute;s. Todos nosotros tenemos heridas, todos: heridas espirituales, pecados, enemistades, celos; tal vez no saludamos a alguien: &laquo;&iexcl;Ah! Me hizo esto, ya no lo saludo&raquo;. Pero hay que curar esto. &laquo;&iquest;Y c&oacute;mo hago?&raquo;. Reza y pide a Jes&uacute;s que lo sane. Es triste cuando en una familia los hermanos no se hablan por una estupidez, porque el diablo toma una estupidez y hace todo un mundo. Despu&eacute;s, las enemistades van adelante, muchas veces durante a&ntilde;os, y esa familia se destruye. Los padres sufren porque los hijos no se hablan, o la mujer de un hijo no habla con el otro, y as&iacute; los celos, las envidas\u2026 El diablo siembra esto. Y el &uacute;nico que expulsa los demonios es Jes&uacute;s. El &uacute;nico que cura estas cosas es Jes&uacute;s. Por eso, os digo a cada uno de vosotros: dejaos curar por Jes&uacute;s. Cada uno sabe d&oacute;nde tiene la herida. Cada uno de nosotros tiene una; no s&oacute;lo tiene una: dos, tres, cuatro, veinte. Cada uno sabe. Que Jes&uacute;s cure esas heridas. Pero, para esto, tengo que abrir el coraz&oacute;n, para que &Eacute;l venga. &iquest;Y c&oacute;mo abro el coraz&oacute;n? Rezando. &laquo;Pero, Se&ntilde;or, no puedo con esa gente, la odio, me ha hecho esto, esto y esto\u2026&raquo;. &laquo;Cura esta herida, Se&ntilde;or&raquo;. Si le pedimos a Jes&uacute;s esta gracia, &Eacute;l nos la conceder&aacute;. D&eacute;jate curar por Jes&uacute;s. Deja que Jes&uacute;s te cure. <\/p>\n<p>Deja que Jes&uacute;s te predique y deja que te cure. As&iacute;, yo tambi&eacute;n puedo predicar a los dem&aacute;s, ense&ntilde;ar las palabras de Jes&uacute;s, porque dejo que &Eacute;l me predique; y tambi&eacute;n puedo ayudar a curar tantas heridas, tantas heridas que hay. Pero antes tengo que hacerlo yo: dejar que &Eacute;l me predique y &Eacute;l me cure.<\/p>\n<p>Cuando el obispo va a visitar las parroquias, se hacen muchas cosas; tambi&eacute;n se puede hacer un prop&oacute;sito hermoso, peque&ntilde;o: el prop&oacute;sito de leer todos los d&iacute;as un pasaje del Evangelio, un pasaje breve, para dejar que Jes&uacute;s me predique. Y el otro prop&oacute;sito: rezar para que me deje curar las heridas que tengo. &iquest;De acuerdo? &iquest;Terminamos? &iquest;De acuerdo? Pero hag&aacute;moslo, porque har&aacute; bien a todos. Gracias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA A LA PARROQUIA ROMANA &laquo;SAN MIGUEL ARC&Aacute;NGEL EN PIETRALATA&raquo; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO V Domingo del Tiempo Ordinario, 8 de febrero de 2015 [Multimedia] &nbsp; As&iacute; era la vida de Jes&uacute;s: &laquo;Recorri&oacute; toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios&raquo; (Mc 1, 39). Jes&uacute;s que predica y Jes&uacute;s que cura. 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