{"id":41244,"date":"2016-10-06T15:32:21","date_gmt":"2016-10-06T20:32:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/fiesta-de-la-presentacion-del-senor-xix-jornada-mundial-de-la-vida-consagrada-2-de-febrero-de-2015-video\/"},"modified":"2016-10-06T15:32:21","modified_gmt":"2016-10-06T20:32:21","slug":"fiesta-de-la-presentacion-del-senor-xix-jornada-mundial-de-la-vida-consagrada-2-de-febrero-de-2015-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/fiesta-de-la-presentacion-del-senor-xix-jornada-mundial-de-la-vida-consagrada-2-de-febrero-de-2015-video\/","title":{"rendered":"Fiesta de la Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or &#8211; XIX Jornada Mundial de la Vida Consagrada (2 de febrero de 2015) (V\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2015\/20150202-libretto-presentazione-del-signore.pdf\"><font color=\"#663300\">FIESTA DE LA PRESENTACI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR<br \/> XIX JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA<\/font><\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> Lunes 2 de febrero de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"><b> [<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2015\/2\/2\/vitaconsacrata.html\">Multimedia<\/a>]<\/b><\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"30%\" size=\"1\" dir=\"ltr\" \/> <\/font> <\/p>\n<p dir=\"ltr\">&nbsp;<\/p>\n<p>Pongamos ante los ojos de la mente el icono de Mar&iacute;a Madre que va con el Ni&ntilde;o Jes&uacute;s en brazos. Lo lleva al Templo, lo lleva al pueblo, lo lleva a encontrarse con su pueblo.<\/p>\n<p>Los brazos de su Madre son como la &laquo;escalera&raquo; por la que el Hijo de Dios baja hasta nosotros, <i>la escalera de la condescendencia de Dios.<\/i> Lo hemos o&iacute;do en la primera Lectura, tomada de la Carta a los Hebreos: Cristo &laquo;ten&iacute;a que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel&raquo; (2,17). Es el doble camino de Jes&uacute;s: <i>baj&oacute;<\/i>, se hizo uno de nosotros, para <i>subirnos<\/i> con &Eacute;l al Padre, haci&eacute;ndonos semejantes a &Eacute;l. <\/p>\n<p>Este movimiento lo podemos contemplar en nuestro coraz&oacute;n imaginando la escena del Evangelio: Mar&iacute;a que entra en el templo con el Ni&ntilde;o en brazos. La Virgen es la que va caminando, pero su Hijo <i>va delante de ella. <\/i>Ella lo lleva, pero es &Eacute;l quien la lleva a Ella por ese camino de Dios, que viene a nosotros para que nosotros podamos ir a &Eacute;l.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s ha recorrido nuestro camino, y nos ha mostrado el &laquo;camino nuevo y vivo&raquo; (cf. <i>Hb <\/i>10,20) que es &Eacute;l mismo. <i>Y para nosotros, los consagrados, este es el &uacute;nico camino que, de modo concreto y sin alternativas, tenemos que recorrer con alegr&iacute;a y perseverancia<\/i>.<\/p>\n<p>Hasta en cinco ocasiones insiste el Evangelio en la <i>obediencia de Mar&iacute;a y Jos&eacute; a la \u201cLey del Se&ntilde;or\u201d <\/i>(cf. <i>Lc <\/i>2,22.23.24.27.39). Jes&uacute;s no vino para hacer su voluntad, sino la voluntad del Padre; y esto \u2013dijo &Eacute;l\u2013 era su &laquo;alimento&raquo; (cf. <i>Jn <\/i>4,34). As&iacute;, quien sigue a Jes&uacute;s se pone en el camino de la obediencia, imitando la &laquo;condescendencia&raquo; del Se&ntilde;or, abaj&aacute;ndose y haciendo suya la voluntad del Padre, incluso hasta la negaci&oacute;n y la humillaci&oacute;n de s&iacute; mismo (cf. <i>Flp <\/i>2,7-8). Para un religioso, caminar significa abajarse en el servicio, es decir, recorrer el mismo camino de Jes&uacute;s, que &laquo;no retuvo &aacute;vidamente el ser igual a Dios&raquo; (<i>Flp <\/i>2,6). Rebajarse haci&eacute;ndose siervo para servir.<\/p>\n<p>Y este camino adquiere <i>la forma de la regla, <\/i>que recoge el <i>carisma del fundador<\/i>, sin olvidar que la regla insustituible, para todos, es siempre el Evangelio. El Esp&iacute;ritu Santo, en su infinita creatividad, lo traduce tambi&eacute;n en diversas reglas de vida consagrada que nacen todas de la <i>sequela Christi<\/i>, es decir, de este camino de abajarse sirviendo.<\/p>\n<p>Mediante esta &laquo;ley&raquo; los consagrados pueden alcanzar la <i> sabidur&iacute;a,<\/i> que no es una actitud abstracta sino obra y don del Esp&iacute;ritu Santo. Y signo evidente de esa sabidur&iacute;a es la alegr&iacute;a. S&iacute;, la alegr&iacute;a evang&eacute;lica del religioso es consecuencia del camino de abajamiento con Jes&uacute;s\u2026 Y, cuando estamos tristes, nos vendr&aacute; bien preguntarnos: &laquo;&iquest;C&oacute;mo estoy viviendo esta dimensi&oacute;n <i>ken&oacute;tica<\/i>?&raquo;. <\/p>\n<p>En el relato de la Presentaci&oacute;n de Jes&uacute;s, la <i>sabidur&iacute;a<\/i> est&aacute; representada por los <i>dos ancianos, <\/i>Sime&oacute;n y Ana: personas <i>d&oacute;ciles al Esp&iacute;ritu Santo <\/i>(se los nombra 3 veces), guiadas por &Eacute;l, animadas por &Eacute;l. El Se&ntilde;or les concedi&oacute; la <i>sabidur&iacute;a<\/i> tras un largo camino de obediencia a su ley. Obediencia que, por una parte, humilla y abate, pero que por otra parte levanta y custodia la esperanza, haci&eacute;ndolos creativos, porque estaban llenos de Esp&iacute;ritu Santo. Celebran incluso una especie de liturgia en torno al Ni&ntilde;o cuando entra en el templo: Sime&oacute;n alaba al Se&ntilde;or y Ana &laquo;predica&raquo; la salvaci&oacute;n (cf. <i> Lc <\/i>2,28-32.38). Como Mar&iacute;a, tambi&eacute;n el anciano lleva al Ni&ntilde;o en sus brazos, pero, en realidad, es el Ni&ntilde;o quien toma y gu&iacute;a al anciano. La liturgia de las primeras V&iacute;speras de la Fiesta de hoy lo expresa con claridad y belleza: &laquo;<i>Senex puerum portabat, puer autem senem regebat<\/i>&raquo;. Tanto Mar&iacute;a, joven madre, como Sime&oacute;n, anciano &laquo;abuelo&raquo;, llevan al Ni&ntilde;o en brazos, pero es el mismo Ni&ntilde;o quien los gu&iacute;a a ellos.<\/p>\n<p>Es curioso advertir que, en esta ocasi&oacute;n, los creativos no son los j&oacute;venes sino los ancianos. Los j&oacute;venes, como Mar&iacute;a y Jos&eacute;, siguen la ley del Se&ntilde;or a trav&eacute;s de la obediencia; los ancianos, como Sime&oacute;n y Ana, ven en el Ni&ntilde;o el cumplimiento de la Ley y las promesas de Dios. Y son capaces de hacer fiesta: son creativos en la alegr&iacute;a, en la sabidur&iacute;a.<\/p>\n<p>Y el Se&ntilde;or <i>transforma la obediencia en sabidur&iacute;a <\/i>con la acci&oacute;n de su Esp&iacute;ritu Santo. <\/p>\n<p>A veces, Dios puede dar el don de la <i>sabidur&iacute;a<\/i> a un joven inexperto, pero a condici&oacute;n de que est&eacute; dispuesto a recorrer el camino de la obediencia y de la docilidad al Esp&iacute;ritu. Esta obediencia y docilidad no es algo te&oacute;rico, sino que est&aacute; bajo el r&eacute;gimen de la encarnaci&oacute;n del Verbo: docilidad y obediencia a un fundador, docilidad y obediencia a una regla concreta, docilidad y obediencia a un superior, docilidad y obediencia a la Iglesia. Se trata de una docilidad y obediencia concreta.<\/p>\n<p>Perseverando en el camino de la obediencia, madura la <i>sabidur&iacute;a<\/i> personal y comunitaria, y as&iacute; es posible tambi&eacute;n <i>adaptar las reglas a los tiempos: <\/i> de hecho, la verdadera &laquo;actualizaci&oacute;n&raquo; es obra de la <i>sabidur&iacute;a<\/i>, forjada en la docilidad y la obediencia.<\/p>\n<p>El <i>fortalecimiento<\/i> y la <i>renovaci&oacute;n<\/i> de la Vida Consagrada pasan por <i>un gran amor a la regla<\/i>, y tambi&eacute;n por la capacidad de <i>contemplar y escuchar a los mayores<\/i> de la Congregaci&oacute;n. As&iacute;, el &laquo;dep&oacute;sito&raquo;, el carisma de una familia religiosa, queda <i>custodiado tanto por la obediencia como por la sabidur&iacute;a<\/i>. Y este camino nos salva de vivir nuestra consagraci&oacute;n de manera \u201c<i>light\u201d<\/i>, desencarnada, como si fuera una gnosis, que reduce la vida religiosa a una \u201ccaricatura\u201d, una caricatura en la que se da un seguimiento sin renuncia, una oraci&oacute;n sin encuentro, una vida fraterna sin comuni&oacute;n, una obediencia sin confianza y una caridad sin trascendencia.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n nosotros, como Mar&iacute;a y Sime&oacute;n, queremos llevar hoy en brazos a Jes&uacute;s para que se encuentre con su pueblo, y seguro que lo conseguiremos si nos dejamos poseer por el misterio de Cristo. Guiemos el pueblo a Jes&uacute;s dej&aacute;ndonos a su vez guiar por &Eacute;l. Eso es lo que debemos ser: gu&iacute;as guiados.<\/p>\n<p>Que el Se&ntilde;or, por intercesi&oacute;n de Mar&iacute;a nuestra Madre, de San Jos&eacute; y de los santos Sime&oacute;n y Ana, nos conceda lo que le hemos pedido en la Oraci&oacute;n colecta: &laquo;Ser presentados delante de ti con el alma limpia&raquo;. As&iacute; sea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FIESTA DE LA PRESENTACI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR XIX JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas&iacute;lica Vaticana Lunes 2 de febrero de 2015 [Multimedia] &nbsp; Pongamos ante los ojos de la mente el icono de Mar&iacute;a Madre que va con el Ni&ntilde;o Jes&uacute;s en brazos. 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