{"id":41277,"date":"2016-10-07T23:24:33","date_gmt":"2016-10-08T04:24:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-2-13-18-huida-a-egipto-y-matanza-de-los-inocentes\/"},"modified":"2016-10-07T23:24:33","modified_gmt":"2016-10-08T04:24:33","slug":"mt-2-13-18-huida-a-egipto-y-matanza-de-los-inocentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-2-13-18-huida-a-egipto-y-matanza-de-los-inocentes\/","title":{"rendered":"Mt 2, 13-18: Huida a Egipto y matanza de los inocentes"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">13<\/span> Cuando ellos se retiraron, el \u00e1ngel del Se\u00f1or se apareci\u00f3 en sue\u00f1os a Jos\u00e9 y le dijo: \u00abLev\u00e1ntate, toma al ni\u00f1o y a su madre y huye a Egipto; qu\u00e9date all\u00ed hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al ni\u00f1o para matarlo\u00bb. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Jos\u00e9 se levant\u00f3, tom\u00f3 al ni\u00f1o y a su madre, de noche, se fue a Egipto <span class=\"versiculo\">15<\/span> y se qued\u00f3 hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Se\u00f1or por medio del profeta: \u00abDe Egipto llam\u00e9 a mi hijo\u00bb. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Al verse burlado por los magos, Herodes mont\u00f3 en c\u00f3lera y mand\u00f3 matar a todos los ni\u00f1os de dos a\u00f1os para abajo, en Bel\u00e9n y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que hab\u00eda averiguado de los magos. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Entonces se cumpli\u00f3 lo dicho por medio del profeta Jerem\u00edas: <span class=\"versiculo\">18<\/span> \u00abUn grito se oye en Ram\u00e1, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos y reh\u00fasa el consuelo, porque ya no viven\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_25-02-2000\">Homil\u00eda (25-02-2000):  <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">SANTA MISA CELEBRADA EN EL PALACIO DE DEPORTES DE EL CAIRO<br \/>Viernes 25 de febrero de 2000.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mt ,).<\/p>\n<p>1.\u00a0&#8220;De Egipto llam\u00e9 a mi hijo&#8221; (<i>Mt<\/i> 2,\u00a015).<\/p>\n<p> El evangelio de hoy nos recuerda la huida de la Sagrada Familia a Egipto, a donde vino a buscar refugio. &#8220;El \u00e1ngel del Se\u00f1or se apareci\u00f3 en sue\u00f1os a Jos\u00e9 y le dijo:\u00a0 &#8220;Lev\u00e1ntate, toma contigo al ni\u00f1o y a su madre y huye a Egipto; y qu\u00e9date all\u00ed hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al ni\u00f1o para matarlo&#8221;&#8221; (<i>Mt<\/i> 2, 13). De este modo, Cristo, &#8220;que se hizo hombre para que el hombre fuera capaz de recibir la divinidad&#8221; (san Atanasio de Alejandr\u00eda, <i>Contra los arrianos<\/i>, 2, 59), quiso recorrer nuevamente el camino de la llamada divina, el itinerario que hab\u00eda seguido su pueblo, para que \u00a0todos \u00a0sus miembros llegaran a ser hijos en el Hijo. Jos\u00e9 &#8220;se levant\u00f3, tom\u00f3 de noche al ni\u00f1o y a su madre, y se fue a Egipto; y estuvo all\u00ed hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el or\u00e1culo del Se\u00f1or por medio del profeta:\u00a0<i> de Egipto llam\u00e9 a mi hijo<\/i>&#8221; (<i>Mt<\/i> 2, 14-15).<br \/>La Providencia gui\u00f3 a Jes\u00fas por los caminos que en otros tiempos hab\u00edan recorrido los israelitas para ir a la tierra prometida, bajo el signo del cordero pascual, celebrando la Pascua. Tambi\u00e9n Jes\u00fas, el Cordero de Dios, fue llamado de Egipto por el Padre, para realizar en Jerusal\u00e9n la Pascua de la alianza nueva e irrevocable, la Pascua definitiva, la Pascua que da al mundo la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p> 2.\u00a0&#8220;De Egipto llam\u00e9 a mi hijo&#8221;. As\u00ed habla el \u00a0Se\u00f1or, que \u00a0hizo \u00a0salir a su pueblo de la condici\u00f3n de esclavitud (cf.<i>\u00a0Ex<\/i> 20, 2) para sellar con \u00e9l, en el monte Sina\u00ed, una alianza. La fiesta de la Pascua seguir\u00e1 siendo siempre el recuerdo de esa liberaci\u00f3n. Conmemora ese acontecimiento, que est\u00e1 presente en la memoria del pueblo de Dios. Cuando los israelitas partieron para su largo viaje, bajo la gu\u00eda de Mois\u00e9s, no pensaban que su peregrinaci\u00f3n a trav\u00e9s del desierto hasta la tierra prometida durar\u00eda cuarenta a\u00f1os. Mois\u00e9s mismo, que hab\u00eda sacado a su pueblo de Egipto y lo hab\u00eda guiado durante todo ese tiempo, no entr\u00f3 en la tierra prometida. Antes de morir, s\u00f3lo pudo contemplarla desde la cima del monte Nebo; luego confi\u00f3 la gu\u00eda del pueblo a su sucesor Josu\u00e9.<\/p>\n<p> 3.\u00a0Mientras los cristianos celebran el bimilenario del nacimiento de Jes\u00fas, debemos hacer esta peregrinaci\u00f3n a los lugares donde comenz\u00f3 y se desarroll\u00f3 la historia de la salvaci\u00f3n, una historia de amor irrevocable entre Dios y los hombres, presencia del Se\u00f1or de la historia en el tiempo y en la vida de los hombres. Hemos venido a Egipto siguiendo el itinerario por el que Dios gui\u00f3 a su pueblo, con Mois\u00e9s a la cabeza, para conducirlo a la tierra prometida. Nos ponemos en camino, iluminados por las palabras de libro del \u00c9xodo:\u00a0 dejando nuestra condici\u00f3n de esclavitud, vamos al monte Sina\u00ed, donde Dios sell\u00f3 su alianza con la casa de Jacob, por medio de Mois\u00e9s, en cuyas manos deposit\u00f3 las tablas del Dec\u00e1logo. \u00a1Qu\u00e9 hermosa es esta alianza! Nos muestra que Dios no deja de dirigirse al hombre para comunicarle la vida en abundancia. Nos pone en presencia de Dios y es expresi\u00f3n de su profundo amor a su pueblo. Invita al hombre a dirigirse a Dios, a dejarse envolver por su amor y a realizar las aspiraciones a la felicidad que lleva en s\u00ed. Si acogemos en esp\u00edritu las tablas de los diez mandamientos, viviremos plenamente de la ley que Dios ha puesto en nuestro coraz\u00f3n y participaremos en la salvaci\u00f3n que revel\u00f3 la Alianza sellada en el monte Sina\u00ed entre Dios y su pueblo, y que el Hijo de Dios nos ofrece mediante la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p> [&#8230;] <\/p>\n<p> 8.\u00a0Al unirnos al camino de fe de Mois\u00e9s, durante la peregrinaci\u00f3n jubilar que realizamos en estos d\u00edas, estamos invitados a avanzar hacia el monte del Se\u00f1or y a despojarnos de nuestras esclavitudes, para recorrer el camino de Dios. &#8220;Y Dios, viendo as\u00ed nuestras decisiones buenas y constatando que le atribuimos lo que realizamos, (&#8230;) nos recompensar\u00e1 con lo que le es propio, los dones espirituales, divinos y celestiales&#8221; (san Macario, <i>Homil\u00edas espirituales<\/i>, 26, 20). Para cada uno de nosotros el Horeb, el &#8220;monte de la fe&#8221;, est\u00e1 llamado a convertirse en &#8220;el lugar del encuentro y del pacto rec\u00edproco, en cierto sentido, el <i>monte del amor<\/i>&#8221; (<i>Carta sobre la peregrinaci\u00f3n a los lugares vinculados a la historia de la salvaci\u00f3n<\/i>, n. 6:\u00a0 <i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 2 de julio de 1999, p. 22). Precisamente all\u00ed el pueblo se comprometi\u00f3 a vivir adhiri\u00e9ndose totalmente a la voluntad divina, y Dios le asegur\u00f3 su benevolencia eterna. Este misterio de amor se realiza plenamente en la Pascua de la nueva Alianza, en el don que el Padre hace de su Hijo para la salvaci\u00f3n de toda la humanidad.<\/p>\n<p> Recibamos hoy, de manera renovada, la ley divina como un tesoro precioso. Convirt\u00e1monos, como Mois\u00e9s, en hombres y mujeres que intercedan ante el Se\u00f1or y, a la vez, transmitan a los hombres la ley, que es una llamada a la vida verdadera, que libera de los \u00eddolos y hace que toda existencia sea infinitamente hermosa y valiosa. Por su parte, los j\u00f3venes esperan con impaciencia que les ayudemos a descubrir el rostro de Dios, que les mostremos el camino que deben seguir, la senda del encuentro personal con Dios y los actos humanos dignos de nuestra filiaci\u00f3n divina; se trata de un camino ciertamente exigente, pero es la \u00fanica senda de liberaci\u00f3n que puede colmar su deseo de felicidad. Cuando estemos con Dios en el monte de la oraci\u00f3n, dej\u00e9monos inundar por su luz, para que en nuestro rostro resplandezca la gloria de Dios, invitando a los hombres a vivir de esta felicidad divina, que es la vida en plenitud.<\/p>\n<p> &#8220;De Egipto llam\u00e9 a mi hijo&#8221;. \u00a1Ojal\u00e1 que todos los hombres escuchen la llamada del Dios de la Alianza y descubran la alegr\u00eda de ser hijos!<br \/> <i><\/i><\/p>\n<h3><span id=\"Redemptoris_Custos_La_huida_a_Egipto\">Redemptoris Custos: La huida a Egipto.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abDe Egipto llam\u00e9 a mi Hijo\u00bb (Mt ,).<\/p>\n<p>14. Despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n en el templo el evangelista Lucas hace notar: \u00abAs\u00ed que cumplieron todas las cosas seg\u00fan la Ley del Se\u00f1or, <i>volvieron a Galilea<\/i>, a su ciudad de Nazaret. El ni\u00f1o crec\u00eda y se fortalec\u00eda, llen\u00e1ndose de sabidur\u00eda; y la gracia de Dios estaba sobre \u00e9l\u00bb (<i>Lc<\/i> 2, 39-40). <\/p>\n<p>Pero, <i>seg\u00fan el texto de Mateo<\/i>, antes de este regreso a Galilea, hay que situar un acontecimiento muy importante, para el que la Providencia divina recurre nuevamente a Jos\u00e9. Leemos: \u00abDespu\u00e9s que ellos (los Magos) se retiraron, el \u00e1ngel del Se\u00f1or se apareci\u00f3 en sue\u00f1os a Jos\u00e9 y le dijo: &#8220;<i>Lev\u00e1ntate, toma contigo al ni\u00f1o y a su madre y huye a Egipto<\/i>; y estate all\u00ed hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar el ni\u00f1o para matarle&#8221;\u00bb (<i>Mt<\/i> 2, 13). Con ocasi\u00f3n de la venida de los Magos de Oriente, Herodes supo del nacimiento del \u00abrey de los jud\u00edos\u00bb (<i>Mt<\/i> 2, 2). Y cuando partieron los Magos \u00e9l \u00abenvi\u00f3 a matar a todos los ni\u00f1os de Bel\u00e9n y de toda la comarca, de dos a\u00f1os para abajo\u00bb (<i>Mt<\/i> 2, 16). De este modo, matando a todos, quer\u00eda matar a aquel reci\u00e9n nacido \u00abrey de los jud\u00edos\u00bb, de quien hab\u00eda tenido conocimiento durante la visita de los magos a su corte. Entonces Jos\u00e9, habiendo sido advertido en sue\u00f1os, \u00abtom\u00f3 al ni\u00f1o y a su madre y <i>se retir\u00f3 a Egipto<\/i>; y estuvo all\u00ed <i>hasta la muerte de Herodes<\/i>; para que se cumpliera el or\u00e1culo del Se\u00f1or por medio del profeta: &#8220;De Egipto llam\u00e9 a mi hijo&#8221;\u00bb (<i>Mt<\/i> 2, 14-15; cf. <i>Os<\/i> 11, 1). <\/p>\n<p>De este modo, el camino de regreso de Jes\u00fas desde Bel\u00e9n a Nazaret pas\u00f3 a trav\u00e9s de Egipto. As\u00ed como Israel hab\u00eda tomado la v\u00eda del \u00e9xodo \u00aben condici\u00f3n de esclavitud\u00bb para iniciar la Antigua Alianza, Jos\u00e9, <i>depositario y cooperador del misterio providencial de Dios<\/i>, custodia tambi\u00e9n en el exilio a aquel que realiza la Nueva Alianza.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_09-04-1987\">Homil\u00eda (09-04-1987): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">VIAJE APOST\u00d3LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA <br \/>CELEBRACI\u00d3N DE LA PALABRA SOBRE EL TEMA DE LA INMIGRACI\u00d3N <br \/>Aeropuerto de Paran\u00e1 (Argentina).\u00a0Jueves 9 de abril de 1987.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mt ,).<\/p>\n<p> 2. Se ha proclamado hoy el Evangelio de la huida de la Sagrada Familia a Egipto y de su posterior retorno a Israel. \u00abUn \u00c1ngel del Se\u00f1or se apareci\u00f3 en sue\u00f1os a Jos\u00e9 y le dijo: \u201cLev\u00e1ntate, toma al Ni\u00f1o y a su Madre, huye a Egipto y permanece all\u00ed hasta que yo te avise\u201d&#8230; cuando muri\u00f3 Herodes, el \u00c1ngel del Se\u00f1or se apareci\u00f3 en sue\u00f1os a Jos\u00e9, que estaba en Egipto y le dijo: \u201cLev\u00e1ntate, toma al Ni\u00f1o y a su Madre, y regresa a la tierra de Israel\u201d\u00bb (<i>Mt<\/i> 2, 13. 19.20). <\/p>\n<p> El Se\u00f1or, que por su gran misericordia se hizo semejante en todo a sus hermanos los hombres, menos en el pecado (cf. <i>Hb<\/i> 2, 17), quiso tambi\u00e9n asumir, con su Madre Sant\u00edsima y San Jos\u00e9, esa <i>condici\u00f3n de emigrante<\/i>, ya al principio de su camino en este mundo. Poco despu\u00e9s de su nacimiento en Bel\u00e9n, la Sagrada Familia se vio obligada a emprender la v\u00eda del exilio. Quiz\u00e1 nos parece que la distancia a Egipto no es demasiado considerable; sin embargo, lo improvisado de la huida, la traves\u00eda del desierto con los precarios medios disponibles, y el encuentro con una cultura distinta, ponen de relieve suficientemente hasta qu\u00e9 punto Jes\u00fas ha querido compartir esta realidad, que no pocas veces acompa\u00f1a la vida del hombre. <\/p>\n<p> \u00a1Cu\u00e1ntos emigrantes de hoy y de siempre, pueden ver reflejada su situaci\u00f3n en la de Jes\u00fas, que debe alejarse de su pa\u00eds para poder sobrevivir! De todos modos, lo que debemos considerar en esta etapa de la vida de Cristo es, sobre todo, <i>el significado que tuvo en el designio salv\u00edfico del Padre<\/i>. Esa huida y permanencia en Egipto durante alg\u00fan tiempo, contribuyeron a que el Sacrificio de Cristo tuviera lugar a su hora (cf. <i>Jn<\/i> 13, 1), y en Jerusal\u00e9n (cf. <i>Mt<\/i> 20, 17-19). De modo an\u00e1logo, toda situaci\u00f3n de emigraci\u00f3n se halla \u00edntimamente vinculada a los planes de Dios. He ah\u00ed, pues, la perspectiva m\u00e1s profunda en que ha de considerarse el fen\u00f3meno de la emigraci\u00f3n. <\/p>\n<p> 6. El fen\u00f3meno de la migraci\u00f3n es tan antiguo como el hombre; quiz\u00e1 deba verse en \u00e9l un signo donde se vislumbra que nuestra vida en este mundo es un camino hacia la morada eterna. Nuestros padres en la fe reconocieron \u201cque eran extranjeros y peregrinos en la tierra\u201d (<i>Hb<\/i> 11, 3). Los cuarenta a\u00f1os de marcha por el desierto del pueblo elegido, debe considerarse como don de Dios y parte de su pedagog\u00eda, para que quedara por siempre grabado en sus vidas \u201cque no tenemos aqu\u00ed ciudad permanente, sino que buscamos la venidera\u201d (<i>Ib\u00edd<\/i>., 13, 14). Y San Pedro nos recuerda que somos \u201cforasteros y peregrinos\u201d (<i>1P<\/i> 2, 11) dondequiera que nos hallemos, para as\u00ed poner la esperanza en Dios y no en las cosas de esta tierra, para que nuestro deseo est\u00e9 siempre pendiente de los deseos del Se\u00f1or. <\/p>\n<p> Esto no significa que deb\u00e1is despreciar el mundo, o desentenderos de las actividades terrenas, o que no deb\u00e1is amar la patria donde vuestros padres o vosotros hab\u00e9is encontrado arraigo. Sino que el Se\u00f1or os llama insistentemente a <i>mirar m\u00e1s all\u00e1<\/i>, hacia el destino definitivo de vuestras vidas, y de la vida de la Iglesia: \u201cla casa del Padre\u201d (<i>Jn<\/i> 14, 2). Debemos permanecer en constante vigilancia, puesto que \u201cno tenemos aqu\u00ed ciudad permanente\u201d y no sabemos el d\u00eda ni la hora (cf <i>Mt<\/i> 25, 13) en que seremos llamados a la \u201cciudad venidera \u201d. <\/p>\n<p> La Iglesia de Cristo en este mundo es una Iglesia peregrina, una Iglesia en camino hacia la eternidad. Si vivimos, arraigados en el pa\u00eds donde nos encontramos y preocupados por su bien, y a la vez, siempre conscientes de nuestro destino eterno, realizaremos nuestro peregrinar desde esta patria hasta <i>la tierra prometida<\/i>, y se cumplir\u00e1n las palabras del salmo: <\/p>\n<p> El Se\u00f1or \u201cconvirti\u00f3 el desierto en un lago, \/ y la tierra reseca en un oasis: \/ all\u00ed puso a los hambrientos, \/ y ellos fundaron una ciudad habitable\u201d (<i>Sal<\/i> 107 [106], 25-36. <\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_04-06-1997\">Homil\u00eda (04-06-1997): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">VIAJE APOST\u00d3LICO A POLONIA. MISA EN EL SANTUARIO DE SAN JOS\u00c9<br \/>Kalisz, mi\u00e9rcoles 4 de junio de 1997.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mt ,).<\/p>\n<p>2.\u00a0\u00ab<i>Lev\u00e1ntate, toma contigo al ni\u00f1o y a su madre y huye a Egipto<\/i>\u00bb(<i>Mt<\/i>2,13). <\/p>\n<p>Jos\u00e9 oy\u00f3 estas palabras en sue\u00f1os. El \u00e1ngel le hab\u00eda dicho que huyera con el Ni\u00f1o, porque se cern\u00eda sobre \u00e9l un peligro mortal. El pasaje evang\u00e9lico que acabamos de leer nos informa de que atentaban contra la vida del Ni\u00f1o. En primer lugar, Herodes, pero tambi\u00e9n todos sus seguidores. De este modo, la liturgia de la palabra gu\u00eda nuestro pensamiento hacia el problema de la vida y de su defensa. <i>Jos\u00e9 de Nazaret, que salv\u00f3 a Jes\u00fas de la crueldad de Herodes, se nos presenta en este momento como un gran promotor de la causa de la defensa de la vida humana, desde el primer instante de la concepci\u00f3n hasta su muerte natural. <\/i>Por eso, queremos, en este lugar, encomendar a la divina Providencia y a san Jos\u00e9 la vida humana, especialmente la de los ni\u00f1os por nacer, en nuestra patria y en el mundo entero. La vida tiene un valor inviolable y una dignidad irrepetible, especialmente porque, como leemos en la liturgia de hoy, todo hombre est\u00e1 llamado a participar en la vida de Dios. San Juan escribe: \u00abMirad qu\u00e9 amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues \u00a1lo somos!\u00bb (<i>1 Jn <\/i>3, 1). <\/p>\n<p>Con los ojos de la fe podemos descubrir con especial claridad el valor infinito de todo ser humano. El Evangelio, al anunciar la buena nueva de Jes\u00fas, trae tambi\u00e9n la buena nueva del hombre, de su gran dignidad; ense\u00f1a la sensibilidad con respecto al hombre, a todo hombre, que, por estar dotado de un alma espiritual, es \u00abcapaz de Dios\u00bb. La Iglesia, cuando defiende el derecho a la vida, apela a un nivel m\u00e1s amplio, a un nivel universal que obliga a todos los hombres. El derecho a la vida no es una cuesti\u00f3n de ideolog\u00eda; no es s\u00f3lo un derecho religioso; se trata de un derecho del hombre. \u00a1El derecho m\u00e1s fundamental del hombre! Dios dice: \u00ab\u00a1No matar\u00e1s! \u00bb (<i>Ex <\/i> 20, 13). Este mandamiento es, a la vez, un principio fundamental y una norma del c\u00f3digo moral, inscrito en la conciencia de todo hombre. <\/p>\n<p> <i>La medida de la civilizaci\u00f3n, una medida universal, perenne, que abarca todas las culturas, es su relaci\u00f3n con la vida. <\/i>Una civilizaci\u00f3n que rechace a los indefensos merecer\u00eda el nombre de civilizaci\u00f3n b\u00e1rbara, aunque lograra grandes \u00e9xitos en los campos de la econom\u00eda, la t\u00e9cnica, el arte y la ciencia. La Iglesia, fiel a la misi\u00f3n que recibi\u00f3 de Cristo, a pesar de las debilidades y las infidelidades de muchos de sus hijos e hijas, ha anunciado con coherencia en la historia de la humanidad la gran verdad sobre el amor al pr\u00f3jimo, ha aliviado las divisiones sociales, ha superado las diferencias \u00e9tnicas y raciales, se ha inclinado sobre los enfermos y los hu\u00e9rfanos, sobre los ancianos, sobre los minusv\u00e1lidos y sobre los que carecen de hogar. Ha ense\u00f1ado con palabras y obras que nadie puede ser excluido de la gran familia humana, que nadie puede ser abandonado al margen de la sociedad. Si la Iglesia defiende la vida por nacer, es porque contempla tambi\u00e9n con amor y solicitud a toda mujer que debe dar a luz. <\/p>\n<p>Aqu\u00ed en Kalisz, donde san Jos\u00e9, gran defensor y sol\u00edcito protector de la vida de Jes\u00fas, es venerado de modo particular, <i>quiero recordaros las palabras que la madre Teresa de Calcuta dirigi\u00f3 a los participantes en la Conferencia internacional sobre <\/i>\u00ab<i>Poblaci\u00f3n y desarrollo <\/i>\u00bb, <i>convocada por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas <\/i>en el Cairo, en 1994: \u00abOs hablo desde lo m\u00e1s \u00edntimo de mi coraz\u00f3n; hablo a cada hombre en todos los pa\u00edses del mundo: a las madres, a los padres y a los hijos en las ciudades, en los pueblos y en las aldeas. Cada uno de nosotros hoy se encuentra aqu\u00ed gracias al amor de Dios que nos ha creado, y gracias a nuestros padres, que nos acogieron y quisieron darnos la vida. La vida es el mayor don de Dios. Por esto es triste ver lo que acontece hoy en tantas partes del mundo: la vida es deliberadamente destruida por la guerra, por la violencia, por el aborto. Y nosotros hemos sido creados por Dios para cosas m\u00e1s grandes: amar y ser amados. A menudo he afirmado, y estoy segura de ello, que el mayor destructor de la paz en el mundo de hoy es el aborto. Si una madre puede matar a su propio hijo, \u00bfqu\u00e9 podr\u00e1 impedirnos a ti y a m\u00ed matarnos rec\u00edprocamente? El \u00fanico que tiene derecho a quitar la vida es Aquel que la cre\u00f3. Nadie m\u00e1s tiene ese derecho; ni la madre, ni el padre, ni el doctor, ni una agencia, ni una conferencia, ni un gobierno. (&#8230;) Me aterra el pensamiento de todos los que matan su propia conciencia, para poder cometer el aborto. Despu\u00e9s de la muerte nos encontraremos cara a cara con Dios, Dador de la vida. \u00bfQui\u00e9n asumir\u00e1 la responsabilidad ante Dios por los millones y millones de ni\u00f1os a los que no se les dio la posibilidad de vivir, de amar y de ser amados? (&#8230;) Un ni\u00f1o es el don m\u00e1s grande para la familia, y para la naci\u00f3n. No rechacemos jam\u00e1s este don de Dios\u00bb. Esta larga cita es de la madre Teresa de Calcuta. Me alegra que la madre Teresa haya podido hablar en Kalisz. <\/p>\n<p>3.\u00a0Queridos hermanos y hermanas, <i>sed solidarios con la vida. Dirijo este llamamiento a todos mis compatriotas, independientemente de las convicciones religiosas de cada uno<\/i>. Lo dirijo a todos los hombres, sin excluir a ninguno. Desde este lugar, repito una vez m\u00e1s lo que dije en octubre del a\u00f1o pasado: \u00abUna naci\u00f3n que mata a sus propios hijos es una naci\u00f3n sin futuro\u00bb. Creedme que no me ha resultado f\u00e1cil decir estas cosas refiri\u00e9ndome a mi naci\u00f3n, pero yo deseo para ella un futuro, un futuro maravilloso. Es necesaria, por consiguiente, una movilizaci\u00f3n general de las conciencias y un esfuerzo \u00e9tico com\u00fan, para hacer realidad la gran estrategia de la defensa de la vida. <\/p>\n<p>Hoy el mundo se ha convertido en el campo de batalla del combate por la vida. Prosigue la lucha entre la civilizaci\u00f3n de la vida y la civilizaci\u00f3n de la muerte. Por eso, resulta tan importante la edificaci\u00f3n de la <i>cultura de la vida<\/i>: la creaci\u00f3n de obras y de modelos culturales, que subrayen la grandeza y la dignidad de la vida humana; la fundaci\u00f3n de instituciones cient\u00edficas y educativas que promuevan una visi\u00f3n correcta de la persona humana, de la vida conyugal y familiar; la creaci\u00f3n de ambientes que encarnen en la pr\u00e1ctica de la vida diaria el amor misericordioso que Dios dispensa a cada hombre, especialmente al que sufre, al d\u00e9bil y al pobre por nacer. <\/p>\n<p>S\u00e9 que en Polonia ya se est\u00e1 haciendo mucho por la defensa de la vida. <i>Doy las gracias a todos los que, de varias maneras, se prodigan en esta obra de edificaci\u00f3n de la <\/i>\u00ab<i>cultura de la vida<\/i>\u00bb. De modo particular, expreso mi gratitud y mi aprecio a todos los que, en nuestra patria, con gran sentido de responsabilidad ante Dios, ante la propia conciencia y ante la naci\u00f3n, defienden la vida humana y sostienen la dignidad del matrimonio y de la familia. Doy las gracias de todo coraz\u00f3n a la Federaci\u00f3n de los movimientos para la defensa de la vida, as\u00ed como a las Asociaciones de familias cat\u00f3licas y a todas las dem\u00e1s organizaciones e instituciones, que han surgido en gran n\u00famero en los \u00faltimos a\u00f1os en nuestro pa\u00eds. Doy las gracias a los m\u00e9dicos, a las enfermeras y a las personas que defienden la vida de los ni\u00f1os por nacer. Y pido a todos: \u00a1Velad por la vida! Seguid defendiendo la vida. Es la mayor contribuci\u00f3n que pod\u00e9is dar a la construcci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n del amor. \u00a1Ojal\u00e1 que el ej\u00e9rcito de los defensores de la vida aumente progresivamente! No os desalent\u00e9is. Es una gran misi\u00f3n que os conf\u00eda la Providencia. Que Dios, de quien procede toda vida, os bendiga&#8230; <\/p>\n<p>4.\u00a0El deber del servicio nos corresponde a todos y cada uno, pero es una responsabilidad que ata\u00f1e de modo particular <i>a la familia, que es una \u00abcomunidad de vida y amor\u00bb <\/i>(<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 48). <\/p>\n<p>Hermanos y hermanas, <i>no olvid\u00e9is<\/i>, ni siquiera por un instante, <i>el gran valor que significa en s\u00ed misma la familia<\/i>. Gracias a la presencia sacramental de Cristo, gracias a la alianza libremente sellada, con la que los c\u00f3nyuges se entregan rec\u00edprocamente, <i>la familia es una comunidad sagrada. Es una comuni\u00f3n de personas unidas por el amor<\/i>, del que san Pablo escribe: \u00abSe alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta, y no acaba nunca\u00bb (<i>1 Co <\/i>13, 6-8). <\/p>\n<p>Cada familia puede construir ese amor. Pero en el matrimonio s\u00f3lo y exclusivamente se puede lograr si los c\u00f3nyuges realizan una \u00abentrega sincera de s\u00ed mismos\u00bb (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 24), de forma incondicional y para siempre, sin poner l\u00edmite alguno. Este amor conyugal y familiar queda constantemente ennoblecido y perfeccionado por las preocupaciones y las alegr\u00edas comunes, por la mutua ayuda en los momentos dif\u00edciles. Cada uno se olvida de s\u00ed mismo por el bien de la persona amada. Un amor verdadero no se extingue nunca. Se convierte en fuente de fuerza y fidelidad conyugal. La familia cristiana, fiel a su alianza sacramental, se transforma en aut\u00e9ntico signo del amor gratuito y universal de Dios a los hombres. Este amor de Dios constituye el centro espiritual de la familia y su fundamento. A trav\u00e9s de este amor, la familia nace, se desarrolla, madura y es fuente de paz y felicidad para los padres y los hijos. Es un verdadero nido de vida y unidad.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, esposos y padres, el sacramento que os une, os une en Cristo. Os une con Cristo. \u00ab\u00a1Gran misterio es \u00e9ste!\u00bb (<i>Ef <\/i>5, 32). Dios \u00abos dio su amor\u00bb. Viene a vosotros, est\u00e1 presente en medio de vosotros y habita en vuestras almas, en vuestras familias, en vuestras casas. Lo sab\u00eda muy bien san Jos\u00e9. Por eso, no dud\u00f3 en encomendarse a Dios \u00e9l mismo y a su familia. En virtud de ese abandono, cumpli\u00f3 a fondo su misi\u00f3n, que Dios le confi\u00f3 con respecto a Mar\u00eda y a su Hijo. Sostenidos por el ejemplo y la protecci\u00f3n de san Jos\u00e9, dad un testimonio constante de entrega y generosidad. <i>Proteged y rodead de cari\u00f1o la vida de cada uno de vuestros hijos, de toda persona, especialmente de los enfermos, de los d\u00e9biles y de los minusv\u00e1lidos. <\/i>Dad testimonio de amor a la vida y compartidla con generosidad. <\/p>\n<p>San Juan escribe: \u00abMirad qu\u00e9 amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues \u00a1lo somos!\u00bb (<i>1 Jn <\/i>3,\u00a01). El hombre adoptado en Cristo como hijo de Dios es realmente part\u00edcipe de la filiaci\u00f3n del Hijo de Dios. Por eso, san Juan, desarrollando su pensamiento, prosigue as\u00ed: \u00abQueridos, ahora somos hijos de Dios y a\u00fan no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a \u00e9l, porque le veremos tal cual es\u00bb (<i>1 Jn <\/i>3, 2). Eso es el hombre. Esa es su plena e inefable dignidad. El hombre est\u00e1 llamado a ser part\u00edcipe de la vida de Dios; a conocer, iluminado por la fe, y a amar a su Creador y Padre, primero mediante todas sus criaturas aqu\u00ed en la tierra y, despu\u00e9s, en la visi\u00f3n beat\u00edfica de su divinidad por los siglos. <\/p>\n<p>Eso es el hombre. &#8230; El hombre se revela a cada paso: el hombre en la comunidad de la familia y de la naci\u00f3n; el hombre, part\u00edcipe de la vida de Dios. <\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_22-01-1998\">Homil\u00eda (22-01-1998): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Santa Clara, Cuba. 22 de enero de 1998.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mt ,).<\/p>\n<p>5. \u00ab<i>El \u00e1ngel del Se\u00f1or se le apareci\u00f3 en sue\u00f1os a Jos\u00e9 y le dijo: Lev\u00e1ntate y toma al ni\u00f1o y a su madre<\/i>\u00bb (<i>Mt<\/i> 2, 13). La Palabra revelada nos muestra c\u00f3mo Dios quiere proteger a la familia y preservarla de todo peligro. Por eso la Iglesia, animada e iluminada por el Esp\u00edritu Santo, trata de defender y proponer a sus hijos y a todos los hombres de buena voluntad <i> la verdad sobre los valores fundamentales del matrimonio cristiano y de la familia<\/i>. Asimismo, proclama, como deber ineludible, la santidad de este sacramento y sus exigencias morales, para salvaguardar la dignidad de toda persona humana.<\/p>\n<p>El matrimonio, con su car\u00e1cter de uni\u00f3n exclusiva y permanente, es sagrado porque tiene su origen en Dios. Los cristianos, al recibir el sacramento del matrimonio, participan en el plan creador de Dios y reciben las gracias que necesitan para cumplir su misi\u00f3n, para educar y formar a los hijos y responder al llamado a la santidad. Es una uni\u00f3n distinta de cualquier otra uni\u00f3n humana, pues se funda en la entrega y aceptaci\u00f3n mutua de los esposos con la finalidad de llegar a ser \u00ab<i>una sola carne<\/i>\u00bb (<i>Gn<\/i> 2, 24), viviendo en una comunidad de vida y amor, cuya vocaci\u00f3n es ser \u00absantuario de la vida\u00bb (cf. <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_25031995_evangelium-vitae.html\"> Evangelium vitae<\/a><\/i>, 59). Con su uni\u00f3n fiel y perseverante, los esposos contribuyen al bien de la instituci\u00f3n familiar y manifiestan que el hombre y la mujer tienen la capacidad de darse para siempre el uno al otro, sin que la donaci\u00f3n voluntaria y perenne anule la libertad, porque en el matrimonio cada personalidad debe permanecer inalterada y desarrollar la gran ley del amor: darse el uno al otro para entregarse juntos a la tarea que Dios les encomienda. Si la persona humana es el centro de toda instituci\u00f3n social, entonces la familia, primer \u00e1mbito de socializaci\u00f3n, debe ser una comunidad de personas libres y responsables que lleven adelante el matrimonio como un proyecto de amor, siempre perfeccionable, que aporta vitalidad y dinamismo a la sociedad civil.<\/p>\n<p>6. En la vida matrimonial <i>el servicio a la vida no se agota en la concepci\u00f3n, sino que se prolonga en la educaci\u00f3n de las nuevas generaciones<\/i>. <i> Los padres<\/i>, al haber dado la vida a los hijos, tienen la grav\u00edsima obligaci\u00f3n de educar a la prole y, por consiguiente, deben ser reconocidos como <i> los primeros y principales educadores de sus hijos<\/i>. Esta tarea de la educaci\u00f3n es tan importante que, cuando falta, dif\u00edcilmente puede suplirse (cf. Decl. <i>Gravissimum educationis<\/i>, 3). Se trata de un deber y de un derecho insustituible e inalienable. Es verdad que, en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n, a la autoridad p\u00fablica le competen derechos y deberes, ya que tiene que servir al bien com\u00fan; sin embargo, esto no le da derecho a sustituir a los padres. Por tanto, los padres, sin esperar que otros les reemplacen en lo que es su responsabilidad, deben poder escoger para sus hijos el estilo pedag\u00f3gico, los contenidos \u00e9ticos y c\u00edvicos y la inspiraci\u00f3n religiosa en los que desean formarlos integralmente. No esperen que todo les venga dado. Asuman su misi\u00f3n educativa, buscando y creando los espacios y medios adecuados en la sociedad civil.<\/p>\n<p><i>Se ha de procurar, adem\u00e1s, a las familias una casa digna y un hogar unido<\/i>, de modo que puedan gozar y transmitir una educaci\u00f3n \u00e9tica y un ambiente propicio para el cultivo de los altos ideales y la vivencia de la fe.<\/p>\n<p>7. Queridos hermanos y hermanas, queridos esposos y padres, queridos hijos: He deseado recordar algunos aspectos esenciales del proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia para ayudarlos a vivir con generosidad y entrega ese camino de santidad al que muchos est\u00e1n llamados. Acojan con amor la Palabra del Se\u00f1or proclamada en esta Eucarist\u00eda&#8230; <\/p>\n<p>Muy grande es la vocaci\u00f3n a la vida matrimonial y familiar, inspirada en la Palabra de Dios y seg\u00fan el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret. Amados cubanos: \u00a1Sean fieles a la palabra divina y a este modelo! Queridos maridos y mujeres, padres y madres, familias&#8230;: \u00a1Conserven en su vida ese modelo sublime, ayudados por la gracia que se les ha dado en el sacramento del matrimonio! Que Dios, Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, habite en sus hogares. As\u00ed, las familias cat\u00f3licas de Cuba contribuir\u00e1n decisivamente a la gran causa divina de la salvaci\u00f3n del hombre en esta tierra bendita que es su Patria y su Naci\u00f3n. <i> \u00a1Cuba: cuida a tus familias para que conserves sano tu coraz\u00f3n!<\/i><\/p>\n<p>Que la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre de todos los cubanos, Madre en el Hogar de Nazaret, interceda por todas las familias de Cuba para que, renovadas, vivificadas y ayudadas en sus dificultades, vivan en serenidad y paz, superen los problemas y dificultades, y todos sus miembros alcancen la salvaci\u00f3n que viene de Jesucristo, Se\u00f1or de la historia y de la humanidad. A \u00c9l la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h3><span id=\"Evangelium_Vitae_En_la_precariedad_de_la_existencia_humana_Jesus_lleva_a_termino_el_sentido_de_la_vida\">Evangelium Vitae: En la precariedad de la existencia humana Jes\u00fas lleva a t\u00e9rmino el sentido de la vida.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mt ,).<\/p>\n<p>33. En la vida misma de Jes\u00fas, desde el principio al fin, se da esta singular \u00ab dial\u00e9ctica \u00bb entre la experiencia de la precariedad de la vida humana y la afirmaci\u00f3n de su valor. En efecto, la precariedad marca la vida de Jes\u00fas desde su nacimiento. Ciertamente encuentra <i>acogida <\/i>en los justos, que se unieron al \u00ab s\u00ed \u00bb decidido y gozoso de Mar\u00eda (cf. <i>Lc <\/i>1, 38). Pero tambi\u00e9n siente, en seguida, el <i>rechazo <\/i>de un mundo que se hace hostil y busca al ni\u00f1o \u00ab para matarle \u00bb (<i>Mt <\/i>2, 13), o que permanece indiferente y distra\u00eddo ante el cumplimiento del misterio de esta vida que entra en el mundo: \u00ab no ten\u00edan sitio en el alojamiento \u00bb (<i>Lc <\/i>2, 7). Del contraste entre las amenazas y las inseguridades, por una parte, y la fuerza del don de Dios, por otra, brilla con mayor intensidad la gloria que se irradia desde la casa de Nazaret y del pesebre de Bel\u00e9n: esta vida que nace es salvaci\u00f3n para toda la humanidad (cf. <i>Lc <\/i>2, 11).<\/p>\n<p>Jes\u00fas asume plenamente las contradicciones y los riesgos de la vida: \u00ab siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza \u00bb (<i>2 Cor <\/i>8, 9). La pobreza de la que habla Pablo no es s\u00f3lo despojarse de privilegios divinos, sino tambi\u00e9n compartir las condiciones m\u00e1s humildes y precarias de la vida humana (cf. <i>Flp <\/i>2, 6-7). Jes\u00fas vive esta pobreza durante toda su vida, hasta el momento culminante de la cruz: \u00ab se humill\u00f3 a s\u00ed mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exalt\u00f3 y le otorg\u00f3 el nombre que est\u00e1 sobre todo nombre \u00bb (<i>Flp <\/i>2, 8-9). Es precisamente <i>en su muerte<\/i> donde <i>Jes\u00fas revela toda la grandeza y el valor de la vida, <\/i>ya que su entrega en la cruz es fuente de vida nueva para todos los hombres (cf. <i>Jn <\/i>12, 32). En este peregrinar en medio de las contradicciones y en la misma p\u00e9rdida de la vida, Jes\u00fas es guiado por la certeza de que est\u00e1 en las manos del Padre. Por eso puede decirle en la cruz: \u00ab Padre, en tus manos pongo mi esp\u00edritu \u00bb (<i>Lc <\/i>23, 46), esto es, mi vida. \u00a1Qu\u00e9 grande es el valor de la vida humana si el Hijo de Dios la ha asumido y ha hecho de ella el lugar donde se realiza la salvaci\u00f3n para toda la humanidad! <\/p>\n<p><b><i>\u00ab Llamados&#8230; a reproducir la imagen de su Hijo \u00bb <\/i>(<i>Rm <\/i>8, 28-29): <i>la gloria de Dios resplandece en el rostro del hombre<\/i><\/b><\/p>\n<h3><span id=\"Carta_El_nacimiento_y_el_peligro\">Carta: El nacimiento y el peligro.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">A las Familias, 2 de febrero de 1994.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mt ,).<\/p>\n<p>21. La breve narraci\u00f3n de la infancia de Jes\u00fas nos refiere casi simult\u00e1neamente, de manera muy significativa, el <i>nacimiento <\/i>y el <i>peligro <\/i>que hubo de afrontar enseguida. Lucas relata las palabras prof\u00e9ticas pronunciadas por el anciano Sime\u00f3n cuando el Ni\u00f1o fue presentado al Se\u00f1or en el templo, cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de su nacimiento. Sime\u00f3n habla de \u00abluz\u00bb y de \u00absigno de contradicci\u00f3n\u00bb; despu\u00e9s predice a Mar\u00eda: \u00abA ti misma una espada te atravesar\u00e1 el alma\u00bb (cf. <i>Lc <\/i>2, 32-35). Sin embargo, Mateo se refiere a las asechanzas tramadas contra Jes\u00fas por Herodes: informado por los Magos, que hab\u00edan ido de Oriente para ver al nuevo rey que deb\u00eda nacer (cf. <i>Mt <\/i>2, 2), se siente amenazado en su poder y, despu\u00e9s de marchar ellos, ordena matar a todos los ni\u00f1os menores de dos a\u00f1os de Bel\u00e9n y alrededores. Jes\u00fas escapa de las manos de Herodes gracias a una particular intervenci\u00f3n divina y a la solicitud paterna de Jos\u00e9, que lo lleva junto con su Madre a Egipto, donde se quedar\u00e1n hasta la muerte de Herodes. Despu\u00e9s regresan a Nazaret, su ciudad natal, donde la Sagrada Familia inicia el largo per\u00edodo de una existencia escondida, que se desarrolla en el cumplimiento fiel y generoso de los deberes cotidianos (cf. <i>Mt <\/i>2, 1-23; <i>Lc <\/i>2, 39-52).<\/p>\n<p>Reviste una <i>elocuencia prof\u00e9tica <\/i>el hecho de que Jes\u00fas, desde su nacimiento, se encontrara ante amenazas y peligros. Ya desde ni\u00f1o es \u00absigno de contradicci\u00f3n\u00bb. Elocuencia prof\u00e9tica presenta, adem\u00e1s, el drama de los ni\u00f1os inocentes de Bel\u00e9n, matados por orden de Herodes y, seg\u00fan la antigua liturgia de la Iglesia, part\u00edcipes del nacimiento y de la pasi\u00f3n redentora de Cristo\u00bb50. Mediante su \u00abpasi\u00f3n\u00bb, completan \u00ablo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia\u00bb (<i>Col <\/i>1, 24).<\/p>\n<p>En los evangelios de la infancia, el <i>anuncio de la vida, <\/i>que se hace de modo admirable con el nacimiento del Redentor, se contrapone fuertemente a la <i>amenaza a la vida, <\/i>una vida que abarca enteramente el misterio de la Encarnaci\u00f3n y de la realidad divino-humana de Cristo. El Verbo se hizo carne (cf. <i>Jn <\/i>1, 14), Dios se hizo hombre. A este sublime misterio se refer\u00edan frecuentemente los Padres de la Iglesia: \u00abDios se hizo hombre, para que el hombre, en \u00e9l y por medio de \u00e9l, llegara a ser Dios\u00bb51. Esta verdad de la fe es a la vez la verdad sobre el ser humano. Muestra la gravedad de todo atentado contra la vida del ni\u00f1o en el seno de la madre. Aqu\u00ed, precisamente aqu\u00ed, nos encontramos en las <i>ant\u00edpodas <\/i>del \u00abamor hermoso\u00bb. Pensando exclusivamente en la satisfacci\u00f3n, se puede llegar incluso a matar el amor, matando su fruto. Para la cultura de la satisfacci\u00f3n el \u00abfruto bendito de tu seno\u00bb (<i>Lc <\/i>1, 42) llega a ser, en cierto modo, un \u00abfruto maldito\u00bb.<\/p>\n<p>?C\u00f3mo no recordar, a este respecto, las desviaciones que el llamado <i>estado de derecho <\/i>ha sufrido en numerosos pa\u00edses? Un\u00edvoca y categ\u00f3rica es la ley de Dios respecto a la vida humana. Dios manda: \u00abNo matar\u00e1s\u00bb (<i>Ex <\/i>20, 13). <i>Por tanto, ning\u00fan legislador humano puede afirmar: te es l\u00edcito matar, tienes derecho a matar, deber\u00edas matar. <\/i>Desgraciadamente, esto ha sucedido en la historia de nuestro siglo, cuando han llegado al poder, de manera incluso democr\u00e1tica, fuerzas pol\u00edticas que han emanado leyes contrarias al derecho de todo hombre a la vida, en nombre de presuntas y aberrantes razones eugen\u00e9sicas, \u00e9tnicas o parecidas. Un fen\u00f3meno no menos grave, incluso porque consigue vasta conformidad o consentimiento de opini\u00f3n p\u00fablica, es el de las legislaciones que no respetan el derecho a la vida desde su concepci\u00f3n. ?C\u00f3mo se podr\u00edan aceptar moralmente unas leyes que permiten matar al ser humano a\u00fan no nacido, pero que ya vive en el seno materno? El derecho a la vida se convierte, de esta manera, en decisi\u00f3n exclusiva de los adultos, que se aprovechan de los mismos parlamentos para realizar los propios proyectos y buscar sus propios intereses.<\/p>\n<p>Nos encontramos ante una enorme amenaza contra la vida: no s\u00f3lo la de cada individuo, sino tambi\u00e9n la de toda la civilizaci\u00f3n. La afirmaci\u00f3n de que esta civilizaci\u00f3n se ha convertido, bajo algunos aspectos, en \u00abcivilizaci\u00f3n de la muerte\u00bb recibe una preocupante confirmaci\u00f3n. ?No es quiz\u00e1s un <i>acontecimiento prof\u00e9tico <\/i>el hecho de que el nacimiento de Cristo haya estado acompa\u00f1ado del peligro por su existencia? S\u00ed, tambi\u00e9n la vida de Aquel que al mismo tiempo es Hijo del hombre e Hijo de Dios estuvo amenazada, estuvo en peligro desde el principio, y s\u00f3lo de milagro evit\u00f3 la muerte.<\/p>\n<p>Sin embargo, en los \u00faltimos decenios se notan algunos s\u00edntomas confortadores de un <i>despertar de las conciencias, <\/i>que afecta tanto al mundo del pensamiento como a la misma opini\u00f3n p\u00fablica. Crece, especialmente entre los j\u00f3venes, una nueva conciencia de respeto a la vida desde su concepci\u00f3n; se difunden los<i> movimientos pro-vida. <\/i>Es un signo de esperanza para el futuro de la familia y de toda la humanidad.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_17-02-1988_Jesucristo_aquel_que_8220se_despojo_de_si_mismo8221\">Catequesis (17-02-1988): Jesucristo: aquel que &#8220;se despoj\u00f3 de s\u00ed mismo&#8221;<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia General, Mi\u00e9rcoles 17 de febrero de 1988.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mt ,).<\/p>\n<p>4. De hecho, vemos en los Evangelios que<i> la vida<\/i> terrena <i>de Cristo<\/i> estuvo marcada desde el comienzo con<i> el sello de la pobreza<\/i>. Esto se pone de relieve ya en la narraci\u00f3n del nacimiento, cuando el Evangelista Lucas hace notar que &#8220;no ten\u00edan sitio (Mar\u00eda y Jos\u00e9) en el alojamiento&#8221; y que Jes\u00fas fue dado a luz en un establo y <i>acostado en un pesebre<\/i> (cf. <i>Lc<\/i> 2, 7). Por Mateo sabemos que ya en los primeros meses de su vida <i>experiment\u00f3 la suerte del pr\u00f3fugo<\/i> (cf. <i>Mt <\/i>2, 13-15). La vida escondida en Nazaret se desarroll\u00f3 en condiciones extremadamente modestas, las de una familia cuyo jefe era un carpintero (cf. <i>Mt<\/i> 13, 55), y en el mismo oficio trabajaba Jes\u00fas con su padre putativo (cf.<i> Mc<\/i> 6, 3). Cuando comenz\u00f3 su ense\u00f1anza, <i>una extrema pobreza<\/i> sigui\u00f3 acompa\u00f1\u00e1ndolo, como atestigua de alg\u00fan modo \u00c9l mismo refiri\u00e9ndose a la precariedad de sus condiciones de vida, impuestas por su ministerio de evangelizaci\u00f3n. &#8220;Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene d\u00f3nde reclinar la cabeza&#8221; (<i>Lc <\/i>9, 58).<\/p>\n<p>5.<i> La misi\u00f3n mesi\u00e1nica <\/i>de Jes\u00fas encontr\u00f3 desde el principio objeciones e incomprensiones, a pesar de los &#8220;signos&#8221; que realizaba. Estaba bajo observaci\u00f3n y era perseguido por los que ejerc\u00edan el poder y ten\u00edan influencia sobre el pueblo.<i> Por \u00faltimo, fue acusado, condenado y crucificado<\/i>: la m\u00e1s infamante de todas las clases de penas de muerte, que se aplicaba s\u00f3lo en los casos de cr\u00edmenes de extrema gravedad especialmente, a los que no eran ciudadanos romanos y a los esclavos. Tambi\u00e9n por esto se puede decir con el Ap\u00f3stol que Cristo asumi\u00f3, literalmente, la &#8220;condici\u00f3n de siervo&#8221; (<i>Fil<\/i> 2, 7).<\/p>\n<p>6. Con este &#8220;<i>despojamiento<\/i> de s\u00ed mismo&#8221;, que <i>caracteriza<\/i> profundamente <i>la verdad sobre Cristo <\/i>verdadero<i> hombre<\/i>, podernos decir que se restablece la verdad del hombre universal: se restablece y se &#8220;repara&#8221;. Efectivamente, cuando leemos que el Hijo &#8220;no retuvo \u00e1vidamente el ser igual a Dios&#8221;, no podemos dejar de percibir en estas palabras una <i>alusi\u00f3n<\/i> a la primera y originaria tentaci\u00f3n a la que el hombre y la mujer cedieron &#8220;en el principio&#8221;: &#8220;<i>ser\u00e9is como dioses, conocedores del bien y del mal<\/i>&#8221; (<i>G\u00e9n <\/i>3, 5). El hombre hab\u00eda ca\u00eddo en la tentaci\u00f3n para ser &#8220;igual a Dios&#8221;, aunque era s\u00f3lo una criatura. <i>Aqu\u00e9l que es Dios-Hijo, &#8220;no retuvo \u00e1vidamente el ser igual a Dios&#8221;<\/i> y al hacerse hombre &#8220;se despoj\u00f3 de s\u00ed mismo&#8221;, rehabilitando con esta opci\u00f3n a todo hombre, por pobre y despojado que sea. en su dignidad originaria.<\/p>\n<p>7. Pero para expresar este misterio de la &#8220;Kenosis&#8221; de Cristo, San Pablo utiliza tambi\u00e9n otra palabra: &#8220;<i>se humill\u00f3 a s\u00ed mismo<\/i>&#8220;. Esta palabra la inserta \u00e9l en el contexto de la realidad de la redenci\u00f3n. Efectivamente, escribe que Jesucristo &#8220;se humill\u00f3 a s\u00ed mismo, obedeciendo<i> hasta la muerte<\/i> y muerte<i> de cruz<\/i>&#8221; (<i>Fil<\/i> 2, 8). Aqu\u00ed se describe la &#8220;Kenosis&#8221; de Cristo en su dimensi\u00f3n definitiva. Desde el punto de vista humano es <i>la dimensi\u00f3n del despojamiento<\/i> mediante la pasi\u00f3n y la muerte infamante. Desde el punto de vista divino es <i>la redenci\u00f3n <\/i>que realiza el amor misericordioso del Padre por medio del Hijo que obedeci\u00f3 voluntariamente por amor al Padre y a los hombres a los que ten\u00eda que salvar. En ese momento se produjo un nuevo comienzo de la gloria de Dios en la historia del hombre: la gloria de Cristo, su Hijo hecho hombre. En efecto, el texto paulino dice: &#8220;Por lo cual <i>Dios le exalt\u00f3 <\/i>y le otorg\u00f3 el Nombre, que est\u00e1 sobre todo nombre&#8221; (<i>Fil<\/i> 2, 9).<\/p>\n<p>8. He aqu\u00ed c\u00f3mo comenta San Atanasio este texto de la Carta a los Filipenses: &#8220;Esta expresi\u00f3n<i> le exalt\u00f3,<\/i> no pretende significar que haya sido exaltada la naturaleza del Verbo: en efecto, este \u00faltimo ha sido y ser\u00e1 siempre igual a Dios. Por el contrario, quiere indicar la exaltaci\u00f3n de la naturaleza humana. Por tanto estas palabras no fueron pronunciadas sino despu\u00e9s de la Encarnaci\u00f3n del Verbo para que apareciese claro que t\u00e9rminos como <i> humillado<\/i> y <i>exaltado<\/i> se refieren \u00fanicamente a la dimensi\u00f3n humana. Efectivamente, s\u00f3lo lo que es humilde es susceptible de ser ensalzado&#8221; (Atanasio, <i>Adversus Arianos Oratio I<\/i>, 41). Aqu\u00ed a\u00f1adiremos solamente que toda la naturaleza humana \u2014toda la humanidad\u2014 humillada en la condici\u00f3n penosa a la que la redujo el pecado, halla en la exaltaci\u00f3n de Cristo-hombre la fuente de su nueva gloria.<\/p>\n<p>9. No podemos terminar sin hacer una \u00faltima alusi\u00f3n al hecho de que Jes\u00fas ordinariamente habl\u00f3 de s\u00ed mismo como del &#8220;Hijo del hombre&#8221; (por ejemplo<i> Mc <\/i>2, 10. 28; 14, 67; <i>Mt<\/i> 8, 20; 16, 27; 24, 27;<i> Lc<\/i> 9, 22; 11, 30; <i>Jn <\/i>1, 51; 8, 28; 13, 31, etc.). Esta expresi\u00f3n, seg\u00fan la sensibilidad del lenguaje com\u00fan de entonces, pod\u00eda indicar tambi\u00e9n que \u00c9l es verdadero hombre como todos los dem\u00e1s seres humanos y, sin duda, contiene la referencia a su real humanidad.<\/p>\n<p>Sin embargo <i>el significado estrictamente b\u00edblico<\/i>, tambi\u00e9n en este caso, se debe establecer teniendo en cuenta el contexto hist\u00f3rico resultante de la tradici\u00f3n de Israel, expresada e influenciada por la profec\u00eda <i>de Daniel<\/i> que da origen a esa formulaci\u00f3n de un concepto mesi\u00e1nico (cf. <i>Dn<\/i> 7, 13-14). &#8220;Hijo del hombre&#8221; en este contexto no significa s\u00f3lo un hombre com\u00fan perteneciente al g\u00e9nero humano, sino que se refiere a un personaje que recibir\u00e1 de Dios una dominaci\u00f3n universal y que transciende cada uno de los tiempos hist\u00f3ricos, en la era escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En la boca de Jes\u00fas y en los textos de los Evangelistas la f\u00f3rmula est\u00e1 por tanto cargada de un sentido pleno que abarca lo divino y lo humano, cielo y tierra, historia y escatolog\u00eda, como el mismo Jes\u00fas nos hace comprender cuando, testimoniando ante Caif\u00e1s que era Hijo de Dios, predice con fuerza: &#8220;a partir de ahora ver\u00e9is al Hijo del <i>hombre sentado a la diestra del Padre y venir sobre las nubes del cielo<\/i>&#8221; (<i>Mt <\/i>26, 64). En el Hijo del hombre est\u00e1 por consiguiente inmanente el poder y la gloria de Dios. Nos hallamos nuevamente ante el \u00fanico Hombre-Dios, verdadero Hombre y verdadero Dios. La catequesis nos lleva continuamente a \u00c9l para que creamos y, creyendo, oremos y adoremos.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_14-01-2007\">\u00c1ngelus (14-01-2007): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Domingo 14 de enero de 2007. Jornada mundial del emigrante y del refugiado.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abToma la madre y al ni\u00f1o y vete a Egipto\u00bb (Mt ,).<\/p>\n<p>Este domingo se celebra la Jornada mundial del emigrante y del refugiado. Con esta ocasi\u00f3n he dirigido a todos los hombres de buena voluntad, y en particular a las comunidades cristianas, un <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/messages\/migration\/documents\/hf_ben-xvi_mes_20061018_world-migrants-day.html\">Mensaje<\/a> especial dedicado a la <i>familia emigrante<\/i>. Podemos contemplar a la Sagrada Familia de Nazaret, icono de todas las familias, porque refleja la imagen de Dios custodiada en el coraz\u00f3n de cada familia humana, aun cuando est\u00e9 debilitada y, a veces, desfigurada por las pruebas de la vida. El evangelista san Mateo narra que, poco despu\u00e9s del nacimiento de Jes\u00fas, san Jos\u00e9 se vio obligado a huir a Egipto, llevando consigo al Ni\u00f1o y a su Madre, para escapar de la persecuci\u00f3n del rey Herodes (cf. <i>Mt<\/i> 2, 13-15). <\/p>\n<p>En el drama de la Familia de Nazaret vislumbramos la dolorosa condici\u00f3n de numerosos emigrantes, especialmente de los refugiados, los exiliados, los desplazados, los pr\u00f3fugos y los perseguidos. En particular, reconocemos las dificultades de la familia emigrante como tal:\u00a0 las molestias, las humillaciones, las estrecheces, las fragilidades. <\/p>\n<p>En realidad, el fen\u00f3meno de la movilidad humana es muy amplio y variado. Seg\u00fan datos recientes de las Naciones Unidas, los emigrantes por razones econ\u00f3micas son hoy casi doscientos millones; los refugiados, cerca de nueve millones; y los estudiantes internacionales, alrededor de dos millones. A este gran n\u00famero de hermanos y hermanas debemos a\u00f1adir los desplazados \u00a0internos \u00a0y \u00a0los \u00a0irregulares, teniendo en cuenta que de cada uno depende, \u00a0de \u00a0alguna \u00a0manera, \u00a0una \u00a0familia. <\/p>\n<p>Por tanto, es importante tutelar a los emigrantes y a sus familias mediante el apoyo de protecciones espec\u00edficas en el \u00e1mbito legislativo, jur\u00eddico y administrativo, y tambi\u00e9n a trav\u00e9s de una red de servicios, de centros de escucha y de organismos de asistencia social y pastoral. Espero que se llegue pronto a una gesti\u00f3n equilibrada de los flujos migratorios y de la movilidad humana en general, para que redunden en beneficio de toda la familia humana, comenzando por medidas concretas que favorezcan la emigraci\u00f3n regular y las reagrupaciones familiares, prestando una atenci\u00f3n particular a las mujeres y a los ni\u00f1os. <\/p>\n<p>En efecto, tambi\u00e9n en el vasto campo de las migraciones internacionales es preciso poner siempre en el centro a la persona humana. Solamente el respeto de la dignidad humana de todos los emigrantes, por una parte, y el reconocimiento de los valores de la sociedad por parte de los emigrantes mismos, por otra, hacen posible la integraci\u00f3n correcta de las familias en los sistemas sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos de los pa\u00edses de acogida. <\/p>\n<p>Queridos amigos, la realidad de las migraciones no se ha de ver nunca s\u00f3lo como un problema, sino tambi\u00e9n y sobre todo como un gran recurso para el camino de la humanidad. Y de modo especial la familia emigrante es un recurso, con tal de que se la respete como tal y no sufra da\u00f1os irreparables, sino que pueda permanecer unida o reagruparse, para cumplir su misi\u00f3n de cuna de la vida y primer \u00e1mbito de acogida y de educaci\u00f3n de la persona humana. Pid\u00e1moslo juntos al Se\u00f1or, por intercesi\u00f3n de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda y de santa Francisca Javier Cabrini, patrona de los emigrantes. <\/p>\n<h2><span id=\"Darras_Historia_de_Nuestro_Senor_Jesucristo\">Darras: Historia de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Degollacion_de_los_inocentes\">Degollaci\u00f3n de los inocentes<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Cap\u00edtulo III, 4.Audiencia General, Mi\u00e9rcoles 17 de febrero de 1988.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mt ,).<\/p>\n<p>19. Los ilustres adoradores que enviaba el Oriente a la cuna de Bel\u00e9n, eran extra\u00f1os a las pasiones que agitaban entonces la Judea, desde el trono del viejo Herodes hasta la tienda del pastor. Aun cuando no nos dijera el Evangelista que llegaban de una regi\u00f3n lejana, la confianza con que se explican, sin pensar en qu\u00e9 pudieran dispertar toda la c\u00f3lera de un tirano, bastar\u00eda para probarlo. Su buena fe es tan evidente para nosotros, como lo fue para el mismo Herodes; y forma, respecto de la narraci\u00f3n evang\u00e9lica una garant\u00eda de autenticidad incontestable. Los jud\u00edos, v\u00edctimas hac\u00eda treinta a\u00f1os de la inexorable crueldad del rey Idumeo, debieron temblar por la vida de los nobles extranjeros; mezcl\u00e1ndose sin duda este sentimiento a la emoci\u00f3n que excit\u00f3, bajo el punto de vista de las esperanzas nacionales, la llegada de los Magos, entre los habitantes de Jerusal\u00e9n. La conducta de Herodes, en esta circunstancia, concuerda con todo lo que nos dice la historia sobre su insidiosa pol\u00edtica, su profundo disimulo y su astuta sagacidad. Ten\u00eda el m\u00e1s vivo inter\u00e9s en conocer el pensamiento \u00edntimo del Sanhedr\u00edn, de los Sacerdotes y de los Escribas sobre el misterioso rey, esperado por toda la Judea. Present\u00e1banse a los ojos del monarca las tradiciones mesi\u00e1nicas, familiares a los Hebreos de raza, educados en el estudio de la Ley y de los Profetas, bajo un aspecto muy diferente de la realidad. Ya hemos dicho m\u00e1s arriba que hab\u00eda so\u00f1ado Herodes en explotarlas, en beneficio de su poder, y que sus cortesanos, con el nombre de Herodianos, aplicaban a la monarqu\u00eda de su se\u00f1or los caracteres prof\u00e9ticos del imperio de Cristo. Esta lisonja, atestiguada por Josefo, supon\u00eda en Herodes una ignorancia absoluta de los pormenores tradicionales, relativos al advenimiento del Mes\u00edas. As\u00ed se comprende la premura con que explota en beneficio propio, la llegada de los Magos, para enterarse oficialmente de la trascendencia de las esperanzas nacionales. La convocaci\u00f3n de los Sacerdotes y de los Escribas era una medida doblemente h\u00e1bil; por una parte ense\u00f1aba a Herodes el punto preciso que tendr\u00eda que vigilar su tiran\u00eda en lo sucesivo, y por otra, ofrec\u00eda a su car\u00e1cter desconfiado la ocasi\u00f3n de medir, por las respuestas individuales de cada doctor, el grado de importancia que daba a las profec\u00edas, y por consiguiente, el inter\u00e9s m\u00e1s o menos sincero qu\u00e9 le inspiraba el r\u00e9gimen actual. Esta pol\u00edtica serv\u00eda mucho mejor los proyectos del tirano que lo que los hubiera servido una severidad prematura. He aqu\u00ed por qu\u00e9 afecta para con los Magos un sistema de hip\u00f3crita simpat\u00eda. \u00abId, les dice, y preguntad a todos los que puedan daros noticias sobre el Ni\u00f1o, y cuando le hay\u00e1is encontrado, volved a dec\u00edrmelo para ir yo tambi\u00e9n a adorarle\u00bb. Los nobles extranjeros hubieran ido sin saberlo, a aumentar la polic\u00eda del viejo rey. El Interrogate diligenter de Herodes es un rasgo maestro de doblez y de perfidia. Para desbaratar esta p\u00e9rfida t\u00e1ctica, no bien hayan tributado los Magos a los pies de Jes\u00fas reci\u00e9n nacido los productos simb\u00f3licos de su patria, el oro de la monarqu\u00eda, el incienso de la divinidad, y la mirra de la humanidad mortal, se volver\u00e1n a su pa\u00eds por otro camino. El Hijo de Mar\u00eda ser\u00e1 llevado al Egipto, y los sanguinarios proyectos del tirano se realizar\u00e1n demasiado tarde.<\/p>\n<p>20. \u00abVi\u00e9ndose Herodes burlado de los Magos, contin\u00faa San Mateo, se irrit\u00f3 mucho, y enviando ministros, hizo matar todos los ni\u00f1os que hab\u00eda en Bel\u00e9n y en todos sus contornos, desde la edad de dos a\u00f1os abajo, seg\u00fan el tiempo de la aparici\u00f3n de la estrella que le hab\u00edan indicado los Magos. Entonces se cumpli\u00f3 lo que dijo el Profeta Jerem\u00edas. Un clamor ha resonado en Rama entre llantos y alaridos. \u00a1Es Raquel que llora a sus hijos y reh\u00fasa todo consuelo porque no existen!\u00bb Hall\u00e1base resuelta por Herodes la degollaci\u00f3n de las inocentes v\u00edctimas de Bel\u00e9n desde el d\u00eda en que llam\u00f3 la atenci\u00f3n del tirano la respuesta del Sanhedr\u00edn, sobre la ciudad real designada por los Profetas, como la cuna futura del Mes\u00edas. La sangrienta ejecuci\u00f3n debi\u00f3 seguir pr\u00f3ximamente a la partida de los Magos, siendo uno de los hechos hist\u00f3ricos mejor consignados por los testimonios extr\u00ednsecos. Nadie ignora las palabras de Augusto sobre este suceso. La noticia de la degollaci\u00f3n de Bel\u00e9n lleg\u00f3 a la corte del Emperador al mismo tiempo que la de la ejecuci\u00f3n de Antipater, hijo mayor de Herodes. Al saber, dice Macrobio, que acababa de hacer degollar el rey de los Jud\u00edos, en Siria, a todos los ni\u00f1os de dos a\u00f1os abajo, y que hab\u00eda sido muerto  su propio hijo por la orden paternal, exclam\u00f3 Augusto: \u00abM\u00e1s vale ser puerco de Herodes que hijo suyo\u00bb Semejante crueldad subleva la delicadeza de nuestros modernos racionalistas, pues no creen ni en los milagros del poder divino, ni en los monstruosos extrav\u00edos de la ambici\u00f3n humana. Y no obstante, la b\u00e1rbara medida aplicada por el tirano Idumeo a s\u00f3lo los ni\u00f1os de Bel\u00e9n, hab\u00eda sido decretada cincuenta a\u00f1os antes por el Senado de Roma, contra todos los que nacieran en el a\u00f1o fat\u00eddico, en que, deb\u00eda \u00abdar a luz la naturaleza un rey\u00bb, seg\u00fan los or\u00e1culos sibilinos.- No lo ignoraba Augusto, porque este decreto, sancionado por la feroz exaltaci\u00f3n de los senadores republicanos, pero repudiado por la conciencia del pueblo, se hab\u00eda dado en el a\u00f1o mismo que precedi\u00f3 al nacimiento de este emperador. As\u00ed, no hay en su ir\u00f3nica exclamaci\u00f3n sombra de censura sobre la cruel pol\u00edtica de Herodes; no hay ni un acento de piedad en favor de las tiernas v\u00edctimas y de las l\u00e1grimas de sus madres. A los ojos de Augusto, ha obrado Herodes con prudencia, segando esas tiernas flores; su \u00fanica falta es haber muerto a su propio hijo, de la cual bastar\u00e1 para absolverle el dicho imperial. \u00a1He aqu\u00ed lo que era la humanidad en manos del despotismo de Roma y de los agentes coronados que sosten\u00eda el Capitolio en todas las provincias! Vespasiano hac\u00eda buscar, al d\u00eda siguiente de la toma de Jerusal\u00e9n, todos los miembros de la familia real de David, haci\u00e9ndolos degollar, a sangre fr\u00eda, para ahogar en su origen la persistencia de las aspiraciones populares que se obstinaban en esperar un libertador salido del tronco de la familia de Jess\u00e9. \u00a1Tan cierto es que los Romanos \u00abpensaron largo tiempo que exist\u00eda en torno suyo alg\u00fan representante de la antigua dinast\u00eda\u00bb jud\u00eda! \u00a1Tan cierto es que el advenimiento del Salvador, prometido en las puertas del Ed\u00e9n, predicho por los profetas y esperado por el mundo oprimido, turbaba el sue\u00f1o de los opresores y hac\u00eda temblar el imperio de Satan\u00e1s, erigido en todos los tronos!<\/p>\n<p>21. Las lamentaciones de Raquel que se escuchaban en este d\u00eda en las campi\u00f1as de Roma, resonar\u00e1n hasta el fin de los siglos, como testimonio acusador de la ferocidad verdaderamente diab\u00f3lica a que vino Jes\u00fas a arrancar el universo. El sepulcro de Raquel est\u00e1  a algunos pasos del Praesepium, donde quiso tener su cuna el Ni\u00f1o-Dios. Las ruinas de Roma coronan sus alturas. Mu\u00e9strase en los flancos de la monta\u00f1a una gruta, donde seg\u00fan nos ense\u00f1a la tradici\u00f3n local, buscaron un refugio muchas madres perseguidas por los soldados de Herodes, y fueron degolladas con los ni\u00f1os a quienes cubr\u00edan con sus brazos. \u00bfQu\u00e9 ha llegado a ser, por tanto, el reinado sanguinario de Herodes? \u00bfQui\u00e9n es el soberano que reina hoy en el Capitolio en el sitio en que cre\u00eda la justicia imperial de Augusto castigar suficientemente, con un fr\u00edvolo juego de palabras, el atentado de Bel\u00e9n y al autor coronado de tal carnicer\u00eda? El Vicario de Jesucristo est\u00e1 sentado en el trono de Augusto, que ha llegado a ser la silla de la paternidad santa que irradia sobre el mundo. Desde all\u00ed env\u00eda a las m\u00e1rgenes de los r\u00edos de la China, a recoger millares de ni\u00f1os que abandona todos los a\u00f1os la barbarie idol\u00e1trica, sin piedad y sin remordimientos. \u00a1Cu\u00e1ntas v\u00edctimas arrancadas a la muerte en el nombre del Ni\u00f1o Dios, que escap\u00f3 de la c\u00f3lera de Herodes! \u00a1Cu\u00e1ntas almas rescatadas para el cielo, en nombre de los Inocentes degollados en Bel\u00e9n van a acrecentar diariamente el s\u00e9quito del Cordero! La humanidad entera tiene, pues, el derecho de repetir el c\u00e1ntico de la Iglesia: \u00abSalve, flores de los m\u00e1rtires que ha segado en el mismo umbral de la vida el perseguidor de Cristo, como troncha la tempestad las rosas nacientes! Primicias de la inmolaci\u00f3n de Jes\u00fas, tierno reba\u00f1o de v\u00edctimas: vuestras manos inocentes juguetean al pie del altar con las palmas y las coronas\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13 Cuando ellos se retiraron, el \u00e1ngel del Se\u00f1or se apareci\u00f3 en sue\u00f1os a Jos\u00e9 y le dijo: \u00abLev\u00e1ntate, toma al ni\u00f1o y a su madre y huye a Egipto; qu\u00e9date all\u00ed hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al ni\u00f1o para matarlo\u00bb. 14 Jos\u00e9 se levant\u00f3, tom\u00f3 al ni\u00f1o y a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-2-13-18-huida-a-egipto-y-matanza-de-los-inocentes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 2, 13-18: Huida a Egipto y matanza de los inocentes\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41277","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41277","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41277"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41277\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}