{"id":41286,"date":"2016-10-07T23:24:53","date_gmt":"2016-10-08T04:24:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-5-33-37-discurso-evangelico-el-perjurio\/"},"modified":"2016-10-07T23:24:53","modified_gmt":"2016-10-08T04:24:53","slug":"mt-5-33-37-discurso-evangelico-el-perjurio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-5-33-37-discurso-evangelico-el-perjurio\/","title":{"rendered":"Mt 5, 33-37: Discurso evang\u00e9lico &#8211; El perjurio"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">33<\/span> Tambi\u00e9n hab\u00e9is o\u00eddo que se dijo a los antiguos: \u201cNo jurar\u00e1s en falso\u201d y \u201cCumplir\u00e1s tus juramentos al Se\u00f1or\u201d. <span class=\"versiculo\">34<\/span> Pero yo os digo que no jur\u00e9is en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; <span class=\"versiculo\">35<\/span> ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusal\u00e9n, que es la ciudad del Gran Rey. <span class=\"versiculo\">36<\/span> Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. <span class=\"versiculo\">37<\/span> Que vuestro hablar sea s\u00ed, s\u00ed, no, no. Lo que pasa de ah\u00ed viene del Maligno. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Doroteo_de_Gaza\"> Doroteo de Gaza<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Instrucciones_Nueva_ley_Responder_al_mal_con_el_bien\"> Instrucciones: Nueva ley: Responder al mal con el bien<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abHab\u00e9is o\u00eddo que se dijo&#8230; pero yo os digo\u00bb (Mt 5,33-37)<br \/>[fr]<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>La ley dec\u00eda: \u00abojo por ojo, diente por diente\u00bb (Ex 21, 24). Pero el Se\u00f1or exhorta no s\u00f3lo a recibir con paciencia el golpe de quien nos abofetea, sino m\u00e1s aun a presentarle humildemente la otra mejilla. (Mt 5,38-39). Pues el objeto de la ley era ense\u00f1arnos a no hacer lo que no quer\u00edamos sufrir. Nos imped\u00eda pues hacer el mal, por miedo de sufrir. Pero lo que ahora se pide, lo repito, es arrojar el odio, el amor del placer, el amor de la gloria y dem\u00e1s pasiones. <\/p>\n<p>En una palabra, el designio de Cristo nuestro se\u00f1or es precisamente ense\u00f1arnos c\u00f3mo hemos venido a cometer todos esos pecados y c\u00f3mo hemos sucumbido en todos estos perversos d\u00edas. Nos ha pues primero, liberado por el santo bautismo concedi\u00e9ndonos la remisi\u00f3n de los pecados; despu\u00e9s nos ha dado el poder de hacer el bien, si queremos, y de no ser arrastrados de manera forzada en el mal.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco_de_Sales\"> Francisco de Sales<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=32\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco de Sales\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Carta_Deja_el_juicio_solo_a_Dios\"> Carta: Deja el juicio s\u00f3lo a Dios<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abSea vuestra palabra: s\u00ed, s\u00ed; no, no.\u00bb (Mt 5, 37)<br \/>A Santa Juana de Chantal. XIV, 114<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Os ruego que nunca habl\u00e9is mal del pr\u00f3jimo, ni dig\u00e1is nada, por poco que sea, que pueda ofenderle. Pero no por eso hay que favorecer el mal, ni halagarle ni taparle, sino hablar directamente y francamente mal del mal. Y censurar, las cosas censurables, cuando el bien de aquel a quien nos dirigimos lo requiere. Porque en ello se glorifica a Dios. <\/p>\n<p>Y sobre todo, al censurar el vicio, salvar en lo posible a la persona viciosa; adem\u00e1s, la bondad de Dios es tan grande, que en un momento el pecador puede impetrar su gracia. Y nadie puede asegurar que el que ayer era pecador y malo, lo siga siendo hoy. <\/p>\n<p>Cuando miramos las acciones del pr\u00f3jimo, ve\u00e1moslas por su lado mejor, y si no podemos excusar ni la acci\u00f3n ni la intenci\u00f3n del que quiz\u00e1 es bueno, suspendamos el juicio y procuremos quitarlo de nuestro interior, dejando el juicio a Dios. <\/p>\n<p>Cuando no podamos excusar el pecado, tengamos al menos compasi\u00f3n con quien lo comete, atribuy\u00e9ndolo a la causa m\u00e1s disculpable, como ignorancia o enfermedad. <\/p>\n<p>La caridad teme enfrentarse con el mal y teme a\u00fan m\u00e1s el irlo a buscar. Cuando lo encuentra, se desv\u00eda de \u00e9l, lo disimula y cierra los ojos para no verlo.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"De_la_Iglesia_Catolica_El_Nombre_de_Dios\"> De la Iglesia Cat\u00f3lica: El Nombre de Dios<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abYo os digo, no jur\u00e9is en modo alguno\u00bb (Mt 5,34)<br \/>nn. 2142-2155 <\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>I. El Nombre del Se\u00f1or es santo <\/p>\n<p>El segundo mandamiento <em> prescribe respetar el nombre del Se\u00f1or<\/em>. Pertenece, como el primer mandamiento, a la virtud de la religi\u00f3n y regula m\u00e1s particularmente el uso de nuestra palabra en las cosas santas.<\/p>\n<p>Entre todas las palabras de la Revelaci\u00f3n hay una, singular, que es la revelaci\u00f3n de su Nombre. Dios conf\u00eda su Nombre a los que creen en \u00c9l; se revela a ellos en su misterio personal. El don del Nombre pertenece al orden de la confidencia y la intimidad. \u00abEl nombre del Se\u00f1or es santo\u00bb. Por eso el hombre no puede usar mal de \u00e9l. Lo debe guardar en la memoria en un silencio de adoraci\u00f3n amorosa (cf <em>Za<\/em> 2, 17). No lo emplear\u00e1 en sus propias palabras, sino para bendecirlo, alabarlo y glorificarlo (cf <em>Sal<\/em> 29, 2; 96, 2; 113, 1-2).<\/p>\n<p>La deferencia respecto a su Nombre expresa la que es debida al misterio de Dios mismo y a toda la realidad sagrada que evoca. El <em> sentido de lo sagrado<\/em> pertenece a la virtud de la religi\u00f3n:<\/p>\n<blockquote><p> \u00abLos sentimientos de temor y de \u00ablo sagrado\u00bb \u00bfson sentimientos cristianos o no? [&#8230;] Nadie puede dudar razonablemente de ello. Son los sentimientos que tendr\u00edamos, y en un grado intenso, si tuvi\u00e9semos la visi\u00f3n del Dios soberano. Son los sentimientos que tendr\u00edamos si verific\u00e1semos su presencia. En la medida en que creemos que est\u00e1 presente, debemos tenerlos. No tenerlos es no verificar, no creer que est\u00e1 presente\u00bb (Juan Enrique Newman, <em>Parochial and Plain Sermons<\/em>, v. 5, <em>Sermon<\/em> 2). <\/p><\/blockquote>\n<p>El fiel cristiano debe dar testimonio del nombre del Se\u00f1or confesando su fe sin ceder al temor (cf <em>Mt<\/em> 10, 32; <em>1 Tm<\/em> 6, 12). La predicaci\u00f3n y la catequesis deben estar penetradas de adoraci\u00f3n y de respeto hacia el nombre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p>El segundo mandamiento proh\u00edbe <em>abusar del nombre de Dios<\/em>, es decir, todo uso inconveniente del nombre de Dios, de Jesucristo, de la Virgen Mar\u00eda y de todos los santos.<\/p>\n<p>Las <em>promesas<\/em> hechas a otro en nombre de Dios comprometen el honor, la fidelidad, la veracidad y la autoridad divinas. Deben ser respetadas en justicia. Ser infiel a ellas es abusar del nombre de Dios y, en cierta manera, hacer de Dios un mentiroso (cf <em>1 Jn<\/em> 1, 10).<\/p>\n<p>La <em>blasfemia<\/em> se opone directamente al segundo mandamiento. Consiste en proferir contra Dios \u2014interior o exteriormente\u2014 palabras de odio, de reproche, de desaf\u00edo; en injuriar a Dios, faltarle al respeto en las expresiones, en abusar del nombre de Dios. Santiago reprueba a \u00ablos que blasfeman el hermoso Nombre (de Jes\u00fas) que ha sido invocado sobre ellos\u00bb (<em>St<\/em> 2, 7). La prohibici\u00f3n de la blasfemia se extiende a las palabras contra la Iglesia de Cristo, los santos y las cosas sagradas. Es tambi\u00e9n blasfemo recurrir al nombre de Dios para justificar pr\u00e1cticas criminales, reducir pueblos a servidumbre, torturar o dar muerte. El abuso del nombre de Dios para cometer un crimen provoca el rechazo de la religi\u00f3n. <\/p>\n<p>La blasfemia es contraria al respeto debido a Dios y a su santo nombre. Es de suyo un pecado grave (cf CIC <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/ESL0020\/__P50.HTM\">can. 1396<\/a>).<\/p>\n<p><em>Las palabras mal sonantes<\/em> que emplean el nombre de Dios sin intenci\u00f3n de blasfemar son una falta de respeto hacia el Se\u00f1or. El segundo mandamiento proh\u00edbe tambi\u00e9n el <em>uso m\u00e1gico<\/em> del Nombre divino.<\/p>\n<blockquote><p>\u00abEl Nombre de Dios es grande all\u00ed donde se pronuncia con el respeto debido a su grandeza y a su Majestad. El nombre de Dios es santo all\u00ed donde se le nombra con veneraci\u00f3n y temor de ofenderle\u00bb (San Agust\u00edn, <em>De sermone Domini in monte,<\/em> 2, 5, 19). <\/p><\/blockquote>\n<p><strong>II. Tomar el Nombre del Se\u00f1or en vano<\/strong><\/p>\n<p>El segundo mandamiento <em>proh\u00edbe el juramento en falso<\/em>. Hacer juramento o jurar es tomar a Dios por testigo de lo que se afirma. Es invocar la veracidad divina como garant\u00eda de la propia veracidad. El juramento compromete el nombre del Se\u00f1or. \u00abAl Se\u00f1or tu Dios temer\u00e1s, a \u00e9l le servir\u00e1s, por su nombre jurar\u00e1s\u00bb (<em>Dt<\/em> 6, 13).<\/p>\n<p>La reprobaci\u00f3n del juramento en falso es un deber para con Dios. Como Creador y Se\u00f1or, Dios es la norma de toda verdad. La palabra humana est\u00e1 de acuerdo o en oposici\u00f3n con Dios que es la Verdad misma. El juramento, cuando es veraz y leg\u00edtimo, pone de relieve la relaci\u00f3n de la palabra humana con la verdad de Dios. El falso juramento invoca a Dios como testigo de una mentira.<\/p>\n<p>Es <em>perjuro<\/em> quien, bajo juramento, hace una promesa que no tiene intenci\u00f3n de cumplir, o que, despu\u00e9s de haber prometido bajo juramento, no mantiene. El perjurio constituye una grave falta de respeto hacia el Se\u00f1or que es due\u00f1o de toda palabra. Comprometerse mediante juramento a hacer una obra mala es contrario a la santidad del Nombre divino.<\/p>\n<p>Jes\u00fas expuso el segundo mandamiento en el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a: \u00abHab\u00e9is o\u00eddo que se dijo a los antepasados: \u00abno perjurar\u00e1s, sino que cumplir\u00e1s al Se\u00f1or tus juramentos\u00bb. Pues yo os digo que no jur\u00e9is en modo alguno&#8230; sea vuestro lenguaje: \u00abs\u00ed, s\u00ed\u00bb; \u00abno, no\u00bb: que lo que pasa de aqu\u00ed viene del Maligno\u00bb (<em>Mt<\/em> 5, 33-34.37; cf <em>St<\/em> 5, 12). Jes\u00fas ense\u00f1a que todo juramento implica una referencia a Dios y que la presencia de Dios y de su verdad debe ser honrada en toda palabra. La discreci\u00f3n del recurso a Dios al hablar va unida a la atenci\u00f3n respetuosa a su presencia, reconocida o menospreciada en cada una de nuestras afirmaciones.<\/p>\n<p>Siguiendo a san Pablo (cf <em>2 Co<\/em> 1, 23; <em>Ga<\/em> 1, 20), la Tradici\u00f3n de la Iglesia ha comprendido las palabras de Jes\u00fas en el sentido de que no se oponen al juramento cuando \u00e9ste se hace por una causa grave y justa (por ejemplo, ante el tribunal). \u00abEl juramento, es decir, la invocaci\u00f3n del Nombre de Dios como testigo de la verdad, s\u00f3lo puede prestarse con verdad, con sensatez y con justicia\u00bb (CIC <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/ESL0020\/__P4D.HTM\">can. 1199, \u00a71<\/a>).<\/p>\n<p>La santidad del nombre divino exige no recurrir a \u00e9l por motivos f\u00fatiles, y no prestar juramento en circunstancias que pudieran hacerlo interpretar como una aprobaci\u00f3n de una autoridad que lo exigiese injustamente. Cuando el juramento es exigido por autoridades civiles ileg\u00edtimas, puede ser rehusado. Debe serlo, cuando es impuesto con fines contrarios a la dignidad de las personas o a la comuni\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-10_tiempo-ordinario_dia-07-sabado_par\">Tiempo Ordinario: S\u00e1bado X (Par o A\u00f1o II) <\/a><br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\">Tiempo Ordinario: S\u00e1bado X (Impar o A\u00f1o I) <br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>33 Tambi\u00e9n hab\u00e9is o\u00eddo que se dijo a los antiguos: \u201cNo jurar\u00e1s en falso\u201d y \u201cCumplir\u00e1s tus juramentos al Se\u00f1or\u201d. 34 Pero yo os digo que no jur\u00e9is en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusal\u00e9n, que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-5-33-37-discurso-evangelico-el-perjurio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 5, 33-37: Discurso evang\u00e9lico &#8211; El perjurio\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41286","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41286","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41286"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41286\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41286"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41286"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41286"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}