{"id":41300,"date":"2016-10-07T23:26:18","date_gmt":"2016-10-08T04:26:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-9-27-31-jesus-cura-a-dos-ciegos\/"},"modified":"2016-10-07T23:26:18","modified_gmt":"2016-10-08T04:26:18","slug":"mt-9-27-31-jesus-cura-a-dos-ciegos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-9-27-31-jesus-cura-a-dos-ciegos\/","title":{"rendered":"Mt 9, 27-31: Jes\u00fas cura a dos ciegos"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">27<\/span> Cuando Jes\u00fas sal\u00eda de all\u00ed, dos ciegos lo segu\u00edan gritando: \u00abTen compasi\u00f3n de nosotros, hijo de David\u00bb. <span class=\"versiculo\">28<\/span> Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos y Jes\u00fas les dijo: \u00ab\u00bfCre\u00e9is que puedo hacerlo?\u00bb. Contestaron: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or\u00bb. <span class=\"versiculo\">29<\/span> Entonces les toc\u00f3 los ojos, diciendo: \u00abQue os suceda conforme a vuestra fe\u00bb. <span class=\"versiculo\">30<\/span> Y se les abrieron los ojos. Jes\u00fas les orden\u00f3 severamente: \u00ab\u00a1Cuidado con que lo sepa alguien!\u00bb. <span class=\"versiculo\">31<\/span> Pero ellos, al salir, hablaron de \u00e9l por toda la comarca. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo\">San Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">27.<\/span> Al milagro de la hija del pr\u00edncipe y al de la mujer enferma, sigue el de los ciegos, a fin de que lo que all\u00ed se demostr\u00f3 con ocasi\u00f3n de la muerte y la enfermedad, se demuestre aqu\u00ed con ocasi\u00f3n de la ceguera. Por eso dice: <span class=\"citaBiblia\">&#8220;Y saliendo Jes\u00fas de all\u00ed<\/span> (esto es, de la casa del pr\u00edncipe), <span class=\"citaBiblia\">le siguieron dos ciegos clamando y diciendo: Compadeceos de nosotros, hijo de David&#8221;.<\/span><\/p>\n<p>Oigan Marci\u00f3n, Maniqueo y todos los dem\u00e1s herejes, que destrozan el Antiguo Testamento y aprendan por qu\u00e9 el Salvador es llamado hijo de David, pues \u00bfc\u00f3mo pudo ser llamado hijo de David, si no naci\u00f3 en la carne?<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">28.<\/span> Y, sin embargo, no curaba en los caminos y como al paso, a los que se lo suplicaban (como ellos pensaban), sino despu\u00e9s de haber llegado a sus casas y haberse acercado ellos a El para que entrara. Discute primero su fe, a fin de que puedan recibir de esta manera la luz de la verdadera fe. Por eso se dice: <span class=\"citaBiblia\">&#8220;Y habiendo llegado a la casa, se le aproximaron los ciegos y les dijo Jes\u00fas: \u00bfCre\u00e9is que yo puedo hacer esto con vosotros?&#8221;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"comentario\">30b.<\/span> Les mand\u00f3 el Se\u00f1or el silencio por amor a la humildad y para evitar todo brillo y vanidad. Pero ellos agradecidos no pudieron dejar en el silencio tan grande beneficio.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_homiliae_in_Matthaeum_hom_321\">San Juan Cris\u00f3stomo, <i>homiliae in Matthaeum,<\/i> hom. 32,1<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">27.<\/span> No es peque\u00f1a la acusaci\u00f3n que aqu\u00ed hace a los jud\u00edos. Mientras los que carecen de vista reciben la fe por el o\u00eddo, ellos que ten\u00edan vista y presenciaban los milagros se declaraban contra la fe. Ve aqu\u00ed el deseo de los ciegos, porque no se acercan simplemente a Jes\u00fas, sino que le suplican y le piden una sola cosa: que tenga misericordia de ellos. Y le llaman hijo de David; porque les parec\u00eda que con este nombre lo honraban.<\/p>\n<p>Es necesario advertir, que Jes\u00fas hizo muchas veces milagros despu\u00e9s de hab\u00e9rselo suplicado, a fin de que nadie creyera que se val\u00eda de los milagros como de un medio para adquirir una fama brillante.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">28-31.<\/span> De nuevo nos ense\u00f1a Jes\u00fas en este lugar a despreciar la gloria que dan los hombres y estando pr\u00f3xima la casa, conduce a ella a los ciegos, para darles la salud en particular.<\/p>\n<p>Y no solamente por esto, sino para hacerles ver que eran dignos de ser curados y para reprender a aquellos que pretend\u00edan que puesto que s\u00f3lo la misericordia salva, todos deb\u00edamos salvarnos. Y por eso les exige la fe, para elevarlos a cosas m\u00e1s sublimes y puesto que le llamaron hijo de David, deb\u00edan pensar de El otras cosas m\u00e1s elevadas, de ah\u00ed es que no dijo: \u00bfCre\u00e9is que yo puedo suplicar al Padre?, sino: \u00bfcre\u00e9is que yo puedo hacer esto? y su respuesta fue: \u00a1Ciertamente, Se\u00f1or! No le llaman otra vez hijo de David, sino que se elevan a mayor altura y confiesan su dominio y entonces El mismo les impone sus manos y les toca los ojos dici\u00e9ndoles: <span class=\"citaBiblia\">&#8220;H\u00e1gase en vosotros seg\u00fan vuestra fe&#8221;.<\/span> Les dijo esto para confirmarlos m\u00e1s en su fe y para contestar a aquellos que dec\u00edan que no eran m\u00e1s que una adulaci\u00f3n las palabras que dijeron al Se\u00f1or. Despu\u00e9s de esto sigue la curaci\u00f3n: <span class=\"citaBiblia\">&#8220;y fueron abiertos sus ojos&#8221;.<\/span> Despu\u00e9s que fueron curados, les manda un silencio absoluto sobre este acto y, no lo manda sencillamente, sino con gran energ\u00eda. Jes\u00fas les dirigi\u00f3 con fuerza estas palabras: <span class=\"citaBiblia\">&#8220;cuidad que nadie lo sepa. Pero ellos salieron de all\u00ed y lo publicaron por todo el pa\u00eds&#8221;.<\/span><\/p>\n<p>No est\u00e1 en oposici\u00f3n con esto lo que se dice en otro lugar: <span class=\"citaI\">&#8220;Ve y anuncia la gloria de Dios&#8221;<\/span> (Lc 8,39). El nos ense\u00f1a que lo que debemos impedir, es el que nos alaben a nosotros, a causa de nosotros mismos, pero no debemos impedir, sino antes al contrario, mandar el que todas las obras tengan por objeto la gloria de Dios y se hagan por El.<\/p>\n<h2><span id=\"Remigio\">Remigio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">27.<\/span> Con raz\u00f3n, pues, le llaman hijo de David, porque la Virgen Mar\u00eda trae su origen de la estirpe de David.<\/p>\n<p>No ignoraba El que pod\u00eda dar la vista a los ciegos, si efectivamente ten\u00edan \u00e9stos fe; sino que les hizo esa pregunta, con el objeto de que al confesar ellos de palabra su fe interior, merecieran mayor recompensa seg\u00fan aquello de San Pablo: <span class=\"citaI\">&#8220;La confesi\u00f3n de la boca es para la salud&#8221;<\/span> (Rom 10).<\/p>\n<p>En sentido aleg\u00f3rico, <span class=\"citaB\"> los dos ciegos representan los dos pueblos, el jud\u00edo y el gentil;<\/span> o tambi\u00e9n las dos facciones, que se formaron en tiempo de Roboam, del pueblo jud\u00edo. Cristo se dirigi\u00f3 a los que de uno y otro pueblo cre\u00edan en El con el objeto de iluminarlos en su casa, esto es, en la Iglesia, porque fuera de la unidad de la Iglesia no puede haber salvaci\u00f3n. Y aquellos de entre los jud\u00edos que creyeron en El, fueron los que divulgaron por toda la tierra la venida del Se\u00f1or.<\/p>\n<h2><span id=\"Rabano\">R\u00e1bano<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">28-30.<\/span><span class=\"citaB\"> La casa<\/span> del pr\u00edncipe es la sinagoga sujeta a Mois\u00e9s y la de Jes\u00fas, la Jerusal\u00e9n celestial. Los dos ciegos siguen al Se\u00f1or en su paso por este mundo y de regreso a su casa. Pues muchos de entre los jud\u00edos y gentiles, despu\u00e9s de predicado el evangelio por los Ap\u00f3stoles, comenzaron a seguirle. Despu\u00e9s que subi\u00f3 a los cielos, entr\u00f3 en su casa, esto es, en su Iglesia y los ilumin\u00f3 all\u00ed.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_Moralia_19\">San Gregorio Magno, <i>Moralia,<\/i> 19<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">30-31.<\/span> Debemos preguntar aqu\u00ed: \u00bfen qu\u00e9 consiste que el mismo Omnipotente (para quien son una misma cosa el querer y el poder), manda que no se publiquen sus milagros y, sin embargo, son publicados como a pesar suyo, por los mismos que recibieron la luz? Da en esto un ejemplo a los disc\u00edpulos, que quieren seguir sus huellas, para que oculten ellos sus propias virtudes y dejen, a pesar suyo, a los dem\u00e1s el que las divulguen, a fin de que se aprovechen todos de tan buenas obras. Oc\u00faltelas, pues, el deseo y publ\u00edquelas la necesidad: sirva la ocultaci\u00f3n para la propia salvaci\u00f3n y su publicaci\u00f3n para utilidad ajena.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Hilario_in_Matthaeum_9\">San Hilario, <i>in Matthaeum,<\/i> 9<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">30.<\/span> O tambi\u00e9n manda el Se\u00f1or callar a los ciegos porque el ministerio de la predicaci\u00f3n pertenece a los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermones_Dichosa_por_la_fe\">Sermones: Dichosa por la fe<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 18; PL 38, 128.<\/p>\n<p class=\"st1\">Se le abrieron los ojos<\/p>\n<p>        &#8220;Vendr\u00e1 nuestro Dios manifiestamente, y no permanecer\u00e1 en silencio&#8221; (Sal 49,3 Vulgata). En efecto, Cristo el Se\u00f1or, nuestro Dios, el Hijo de Dios, vino a escondidas en su primera venida, y vendr\u00e1 de forma manifiesta en la segunda. Cuando vino oculto, no fue conocido m\u00e1s que por sus servidores; Cuando se manifieste, se dar\u00e1 a conocer a buenos y malos. Cuando vino oculto, fue para ser juzgado, cuando se manifieste con claridad, ser\u00e1 para ser \u00e9l el juez. En otro tiempo fue juzgado, y se qued\u00f3 en silencio, el profeta ya hab\u00eda predicho este silencio: &#8220;Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, no abr\u00eda la boca&#8221; (Isa\u00edas 53, 7), pero &#8220;nuestro Dios vendr\u00e1 manifiestamente, y no permanecer\u00e1 en silencio\u00bb&#8230;<br \/>\n        Ahora lo que llamamos felicidad en este mundo, los malos tambi\u00e9n la tienen, y lo que llamamos desgracia en este mundo, tambi\u00e9n la poseen los buenos. Si los hombres no creen en estas realidades, y no creen en las realidades futuras, es porque observan que los bienes y los males de este mundo pertenecen por igual a buenos y malos. Si ambicionan las riquezas, ven que estas arrastran a los peores hombres, as\u00ed como a los buenos.<br \/>\n        Si tienen horror a la pobreza y la miseria de esta vida, ven que \u00e9stas hacen sufrir no s\u00f3lo a los malos, sino tambi\u00e9n a los buenos, y dicen en su coraz\u00f3n: &#8220;Dios no ve nada&#8221; (Sal 93,7), no le interesan los asuntos de los hombres. Nos deja completamente al azar, rodando en el profundo abismo de este mundo, y no nos muestra su providencia. Y desprecian a los preceptos de Dios, porque no ven que se manifieste su justicia&#8230;<br \/>\n        Dios se reserva un mont\u00f3n de cosas para el juicio final, pero algunas de estas cosas, se juzgan ahora, con el fin de que aquellos que no esperan el juicio, teman y se conviertan. Porque Dios no condena, sino que salva, y por lo tanto es paciente con los malos, para que lleguen a ser buenos.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Maximo_de_Turin_obispo\">San M\u00e1ximo de Tur\u00edn, obispo <\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Sobre el salmo 14; PL 57, 361-364.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u201cLa Palabra era la luz verdadera, que con su venida al mundo ilumina a todo hombre.\u201d (Jn 1,9)<\/p>\n<p>    El d\u00eda que hizo el Se\u00f1or (cf Sal 118,24) penetra todo, contiene todo, abarca a la vez cielo y tierra y abismos. Cristo, la luz verdadera no se detiene ante los muros ni se quebranta por los elementos, ni se oscurece ante las tinieblas. La luz de Cristo es d\u00eda sin ocaso, d\u00eda sin fin; por todas partes resplandece, por todas partes penetra, en todas partes permanece. Cristo es el d\u00eda, seg\u00fan el ap\u00f3stol: \u201cLa noche est\u00e1 muy avanzada y el d\u00eda se acerca.\u201d (Rm 13,12) La noche est\u00e1 avanzada, dice, precede el d\u00eda. Comprended aqu\u00ed que desde que la luz de Cristo aparece, las tinieblas del diablo se dispersan y la noche del pecado se desvanece; el esplendor eterno echa fuera las sombras pasadas y cesa el progreso mal\u00e9fico del mal. <\/p>\n<p>    La Escritura afirma que la luz de Cristo ilumina el cielo, la tierra y los abismos. Brilla sobre la tierra: \u201cEl es la luz verdadera que ilumina a todo hombre.\u201d (Jn 1,9) Brilla en los abismos: \u201cA los que habitan en tierra de sombras una luz les ha brillado.\u201d (cf Is 9,1) Y en los cielos, permanece la luz de este d\u00eda, como lo dice David: \u201cSu linaje ser\u00e1 eterno; su trono como el sol en mi presencia.\u201d (Sal 89,37)<\/p>\n<h2><span id=\"San_Anselmo_obispo\">San Anselmo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Proslogion\">Prosl\u00f3gion<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Libro 1: Opera omnia, ed. Schmitt, Seckau [Austria] 1938, 1, 97-100. <br \/>\nLiturgia de las Horas, Viernes I de Adviento Par.<\/p>\n<p class=\"st1\">El deseo de contemplar a Dios<\/p>\n<p>Ea, hombrecillo, deja un momento tus ocupaciones habituales; entra un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos. Arroja fuera de ti las preocupaciones agobiantes; aparta de ti tus inquietudes trabajosas. Ded\u00edcate alg\u00fan rato a Dios y descansa siquiera un momento en su presencia. Entra en el aposento de tu alma; excluye todo, excepto Dios y lo que pueda ayudarte para buscarle; y as\u00ed, cerradas todas las puertas, ve en pos de \u00e9l. Di, pues, alma m\u00eda, di a Dios: \u00abBusco tu rostro; Se\u00f1or, anhelo ver tu rostro\u00bb.<\/p>\n<p>Y ahora, Se\u00f1or, mi Dios, ense\u00f1a a mi coraz\u00f3n d\u00f3nde y c\u00f3mo buscarte, d\u00f3nde y c\u00f3mo encontrarte.<\/p>\n<p>Se\u00f1or, sino est\u00e1s aqu\u00ed, \u00bfd\u00f3nde te buscar\u00e9, estando ausente? Si est\u00e1s por doquier, \u00bfc\u00f3mo no descubro tu presencia? Cierto es que habitas en una claridad inaccesible. Pero \u00bfd\u00f3nde se halla esa inaccesible claridad?, \u00bfc\u00f3mo me acercar\u00e9 a ella? \u00bfQui\u00e9n me conducir\u00e1 hasta ah\u00ed para verte en ella? Y luego, \u00bfcon qu\u00e9 se\u00f1ales, bajo qu\u00e9 rasgo te buscar\u00e9? Nunca jam\u00e1s te vi, Se\u00f1or, Dios m\u00edo; no conozco tu rostro.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 har\u00e1, alt\u00edsimo Se\u00f1or, \u00e9ste tu desterrado tan lejos de ti? \u00bfQu\u00e9 har\u00e1 tu servidor, ansioso de tu amor, y tan lejos de tu rostro? Anhela verte, y tu rostro est\u00e1 muy lejos de \u00e9l. Desea acercarse a ti, y tu morada es inaccesible. Arde en el deseo de encontrarte, e ignora d\u00f3nde vives. No suspira m\u00e1s que por ti, y jam\u00e1s ha visto tu rostro.<\/p>\n<p>Se\u00f1or, t\u00fa eres mi Dios, mi due\u00f1o, y con todo, nunca te vi. T\u00fa me has creado y renovado, me has concedido todos los bienes que poseo, y a\u00fan no te conozco. Me creaste, en fin, para verte, y todav\u00eda nada he hecho de aquello para lo que fui creado.<\/p>\n<p>Entonces, Se\u00f1or, \u00bfhasta cu\u00e1ndo? \u00bfHasta cu\u00e1ndo te olvidar\u00e1s de nosotros, apartando de nosotros tu rostro? \u00bfCu\u00e1ndo, por fin, nos mirar\u00e1s y escuchar\u00e1s? \u00bfCu\u00e1ndo llenar\u00e1s de luz nuestros ojos y nos mostrar\u00e1s tu rostro? \u00bfCu\u00e1ndo volver\u00e1s a nosotros?<\/p>\n<p>M\u00edranos, Se\u00f1or; esc\u00fachanos, ilum\u00ednanos, mu\u00e9strate a nosotros. Manifi\u00e9stanos de nuevo tu presencia para que todo nos vaya bien; sin eso todo ser\u00e1 malo. Ten piedad de nuestros trabajos y esfuerzos para llegar a ti, porque sin ti nada podemos.<\/p>\n<p>Ens\u00e9\u00f1ame a buscarte y mu\u00e9strate a quien te busca; porque no puedo ir en tu busca a menos que t\u00fa me ense\u00f1es, y no puedo encontrarte si t\u00fa no te manifiestas. Deseando te buscar\u00e9, buscando te desear\u00e9, amando te hallar\u00e9 y hall\u00e1ndote te amar\u00e9.<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Enciclica_Lumen_fidei\">Enc\u00edclica \u201cLumen fidei\u201d<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">n. 14.<\/p>\n<p class=\"st1\">Se abrir\u00e1n vuestros ojos<\/p>\n<p>    La luz de la fe: la tradici\u00f3n de la Iglesia ha indicado con esta expresi\u00f3n el gran don tra\u00eddo por Jesucristo, que en el Evangelio de san Juan se presenta con estas palabras: \u201cYo he venido al mundo como luz, y as\u00ed, el que cree en m\u00ed no quedar\u00e1 en tinieblas\u201d (Jn 12,46). Tambi\u00e9n san Pablo se expresa en los mismos t\u00e9rminos: \u201cPues el Dios que dijo: \u201cBrille la luz del seno de las tinieblas\u201d, ha brillado en nuestros corazones\u201d (2 Co 4,6).<\/p>\n<p>    Y es que la caracter\u00edstica propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar toda la existencia del hombre. Porque una luz tan potente no puede provenir de nosotros mismos; ha de venir de una fuente m\u00e1s primordial, tiene que venir, en definitiva, de Dios. La fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida. Transformados por este amor, recibimos ojos nuevos, experimentamos que en \u00e9l hay una gran promesa de plenitud y se nos abre la mirada al futuro.<\/p>\n<p>    La fe, que recibimos de Dios como don sobrenatural, se presenta como luz en el sendero, que orienta nuestro camino en el tiempo. Por una parte, procede del pasado; es la luz de una memoria fundante, la memoria de la vida de Jes\u00fas, donde su amor se ha manifestado totalmente fiable, capaz de vencer a la muerte. Pero, al mismo tiempo, como Jes\u00fas ha resucitado y nos atrae m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, la fe es luz que viene del futuro, que nos desvela vastos horizontes, y nos lleva m\u00e1s all\u00e1 de nuestro \u201cyo\u201d aislado, hacia la m\u00e1s amplia comuni\u00f3n. Nos damos cuenta, por tanto, de que la fe no habita en la oscuridad, sino que es luz en nuestras tinieblas\u2026 Deseo hablar precisamente de esta luz de la fe para que crezca e ilumine el presente, y llegue a convertirse en estrella que muestre el horizonte de nuestro camino en un tiempo en el que el hombre tiene especialmente necesidad de luz.<\/p>\n<h2><span id=\"Hildebrand_monje_cisterciense\">Hildebrand, monje cisterciense<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Opusculo_sobre_la_contemplacion\">Op\u00fasculo sobre la contemplaci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"st1\">\u201cTen piedad de nosotros, hijo de David\u201d<\/p>\n<p>    Jes\u00fas bendito, mi esperanza, mi expectativa, mi amor, tengo que decirte una cosa, algo sobre ti, una palabra llena de dolor y miseria. T\u00fa eres el Verbo, el \u00fanico engendrado del Padre no-engendrado, hecho carne por mi, Palabra salida del coraz\u00f3n del Padre, Palabra pronunciada por el Padre una sola vez (cf Hb 9,26), Palabra a trav\u00e9s de la cual \u201cen los \u00faltimos d\u00edas\u201d (Hb 1,2) tu Padre celestial me ha hablado, d\u00edgnate escuchar, t\u00fa, Palabra de Dios, la palabra que abundantes deseos hacen salir de mi coraz\u00f3n. Escucha y ve: mi alma est\u00e1 triste y turbada cuando cada d\u00eda me dicen: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu Dios?\u201d (Sl 41,4). No puedo responder nada, temo que no est\u00e9s aqu\u00ed, no siento tu presencia.<\/p>\n<p>    Mi coraz\u00f3n arde en deseos de ver a mi Se\u00f1or. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n, en efecto, mi paciencia y mi constancia? Eres t\u00fa, Se\u00f1or, Dios m\u00edo, y \u00bfqu\u00e9 voy a hacer? Te busco y no te encuentro; te deseo y no te veo; te persigo y no te alcanzo. \u00bfCu\u00e1l es mi fuerza para que te pueda tener? \u00bfHasta d\u00f3nde puedo soportar? \u00bfHay algo m\u00e1s triste que mi alma? \u00bfAlgo m\u00e1s miserable? \u00bfAlgo m\u00e1s probado? \u00bfCrees t\u00fa, amor m\u00edo, que mi tristeza se cambiar\u00e1 en gozo cuando te ver\u00e9? (Jn 16,20)\u2026 \u201cHabla, Se\u00f1or, que tu siervo escucha\u201d (1S 3,9). \u00a1Se\u00f1or, mi Dios, que yo pueda escuchar lo que tu me dices. Di a mi alma: Yo soy tu salvaci\u00f3n! (Sl 84,9;34,3). Dime algo m\u00e1s, Se\u00f1or, y habla de manera que yo pueda escuchar: \u201cHijo m\u00edo, t\u00fa est\u00e1s siempre conmigo, y todo lo m\u00edo es tuyo\u201d (Lc 15,31). \u00a1Ah!, Verbo de Dios Padre, eso es lo que he querido escuchar.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia-2\">Homil\u00eda<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00edas sobre Mateo, n. 32<\/p>\n<p><span class=\"citaBiblia\">Partido de ah\u00ed Jes\u00fas, lo segu\u00edan dos ciegos dando voces y diciendo: Ten piedad de nosotros, Hijo de David. Entrando en casa, se le acercaron los ciegos y les dijo Jes\u00fas: \u00bfCre\u00e9is que yo puedo hacer esto? Respondi\u00e9ronle: \u00a1S\u00ed, Se\u00f1or! Entonces toc\u00f3 sus ojos diciendo: \u00a1H\u00e1gase en vosotros seg\u00fan vuestra fe! Y se abrieron sus ojos <\/span> (Mt 9,27-30).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 a ellos que clamaban los hace esperar? Es que de nuevo nos ense\u00f1a aqu\u00ed a huir de la vanagloria. Como la casa estaba cerca, los llev\u00f3 all\u00e1 para sanarlos aparte. Y esto se hace manifiesto por lo que luego les orden\u00f3: que a nadie lo dijeran. Y no es peque\u00f1a culpa para los jud\u00edos que quienes no pod\u00edan usar de sus ojos, abrazaran la fe por s\u00f3lo lo que o\u00edan; mientras que los jud\u00edos usan de sus ojos y ven sus milagros y tienen como testigos sus propias miradas, pero proceden al rev\u00e9s de los ciegos.<\/p>\n<p>Observa el fervor de los ciegos, tanto por los clamores como por la forma de su petici\u00f3n. No solamente se le acercan, sino que lanzan grandes clamores. Y no dicen otra cosa sino: \u00a1compad\u00e9cete! Y lo llaman Hijo de David, por parecerles que es un apelativo honor\u00edfico; pues muchas veces los profetas, a los reyes a quienes quer\u00edan honrar y publicar como grandes, los llamaban as\u00ed. Y llegados a la casa, por segunda vez los interroga Jes\u00fas. Generalmente procuraba sanar a quienes se lo ped\u00edan, para que nadie pensara que por ostentaci\u00f3n se lanzaba a hacer milagros. Pero tambi\u00e9n para manifestar que aquellos enfermos eran dignos de ser curados. Y para que nadie dijera que, si por sola su misericordia los sanaba, ten\u00eda que sanarlos a todos. La misericordia tiene cierta medida que se toma de la fe de los que ruegan.<\/p>\n<p>A estos ciegos no les exige \u00fanicamente la fe; sino que, puesto que lo hab\u00edan llamado Hijo de David, para elevarlos a m\u00e1s altas regiones y ense\u00f1arles lo que propiamente hab\u00edan de creer acerca de \u00e9l, les pregunta: \u00bfCre\u00e9is que tengo potestad para hacer esto? No les pregunt\u00f3 \u00bfCre\u00e9is que puedo rogar a mi Padre, o que se me pueda suplicar? Sino: \u00bfque yo tengo potestad para hacer esto? Y \u00bfqu\u00e9 le responden ellos? \u00bfS\u00ed, Se\u00f1or! Ya no lo llaman Hijo de David, sino que se levantan m\u00e1s alto y lo confiesan como Se\u00f1or. Entonces finalmente les impone la mano y les dice: H\u00e1gase en vosotros seg\u00fan vuestra fe. Lo hace para confirmarlos en la fe y para manifestar que ellos en parte han cooperado a la obra, y para dar testimonio de que sus palabras no proven\u00edan de adulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque no dijo: \u00c1branse vuestros ojos. Sino: H\u00e1gase seg\u00fan vuestra fe. Cosa que dec\u00eda aun estando presentes muchos, queriendo confirmar en sus almas la fe antes de las curaciones corporales; y tambi\u00e9n para dar m\u00e1s celebridad a unos y hacer a otros m\u00e1s empe\u00f1osos. As\u00ed procedi\u00f3 en el caso del paral\u00edtico. Antes de consolidar su cuerpo, levanta su alma que yac\u00eda, dici\u00e9ndole: Conf\u00eda, hijo: tus pecados te son perdonados. Y a la joven que resucit\u00f3, la tom\u00f3 de la mano y con darle el alimento manifest\u00f3 qui\u00e9n le hab\u00eda hecho el beneficio. Y lo mismo en el caso del centuri\u00f3n, lo atribuy\u00f3 todo a la fe. Y cuando salv\u00f3 a los disc\u00edpulos de la tempestad en el mar, antes que nada los liber\u00f3 de su falta de firmeza en la fe. Lo mismo hace ahora. Porque conoc\u00eda los secretos de sus corazones antes de que los ciegos hablaran; y para encender en otros el mismo fervor, hizo resplandecer a \u00e9stos, publicando, tras de la curaci\u00f3n, la que en ellos se ocultaba.<\/p>\n<p>Hecha la curaci\u00f3n, les ordena que a nadie cuenten el milagro; y no se lo manda como quiera, sino que con gran vehemencia se lo proh\u00edbe. Pues dice: Con tono severo les advirti\u00f3: Mirad que nadie lo sepa. Pero ellos, una vez fuera, divulgaron la cosa por toda aquella tierra. No pudieron contenerse y se convirtieron en pregoneros y evangelizadores; y habi\u00e9ndoseles ordenado callar lo sucedido, no pudieron obedecer. Y si en otra parte dice Jes\u00fas: Anda y refiere la gloria de Dios, esto no contradice a lo dicho antes, sino que, al rev\u00e9s, admirablemente consuena con ello. Porque con lo de los ciegos nos ense\u00f1\u00f3 a no predicarnos a nosotros mismos; m\u00e1s a\u00fan, a impedir a quienes quisieran celebrarnos, y aun a mand\u00e1rselo.<\/p>\n<h2><span id=\"Simeon_el_Nuevo_Teologo_monje_griego\">Sime\u00f3n el Nuevo Te\u00f3logo, monje griego.<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos\">Escritos<\/span><\/h3>\n<p>\u201cEntonces toc\u00f3 sus ojos&#8230;\u201d (Mt 9,27)<\/p>\n<p>    \u00a1Busquemos al \u00fanico que nos puede devolver la libertad, sig\u00e1mosle sin parar, con todo nuestro deseo, \u00e9l cuya belleza toca los corazones, \u00e9l que los atrae hacia su amor y los une a \u00e9l para siempre! S\u00ed, por medio de nuestras acciones corramos  todos hacia \u00e9l. No nos dejemos vencer por nadie ni enga\u00f1arnos por nadie, ni distraernos por nadie en nuestra b\u00fasqueda. <\/p>\n<p>    Sobretodo, no digamos que Dios no manifiesta su presencia a los hombres. No digamos que a los hombres es imposible ver la luz de Dios&#8230;.ni siquiera que es imposible verlo hoy. Gracias a Dios, nunca ha sido imposible, a condici\u00f3n de desearlo de veras. \u00a1D\u00e9monos cuenta cu\u00e1l es la belleza de nuestro Maestro! No cerremos los ojos de nuestro coraz\u00f3n fij\u00e1ndolos en las realidades mundanas. S\u00ed, que las preocupaciones por las cosas de este mundo no nos hagan esclavos de la gloria humana, hasta tal punto de abandonar a aquel que es la luz de la vida eterna.<\/p>\n<p>    \u00a1Caminemos, juntos hacia \u00e9l, con un solo coraz\u00f3n, un solo esp\u00edritu, una sola alma! Humildemente clamemos a \u00e9l, nuestro Maestro bueno, nuestro Se\u00f1or misericordioso, \u00e9l que es el \u201c\u00fanico amigo de los hombres\u201d (Sab 1,6) \u00a1Busqu\u00e9mosle porque se nos revelar\u00e1, aparecer\u00e1, se manifestar\u00e1, \u00e9l que es nuestra esperanza!<\/p>\n<h3><span id=\"Himno\">Himno<\/span><\/h3>\n<p class=\"st1\">La ceguedad de los hombres <\/p>\n<p>[Cristo habla:]<\/p>\n<p>Cuando cree a Ad\u00e1n, le di el don de poderme ver<br \/>\ny por ese don establecerse en la dignidad de los \u00e1ngeles&#8230;<br \/>\nCon sus ojos corporales ve\u00eda todo lo que yo hab\u00eda creado<br \/>\npero tambi\u00e9n con los ojos de la inteligencia,<br \/>\nve\u00eda mi rostro, me ve\u00eda a m\u00ed, que soy su Creador.<br \/>\nContemplaba mi gloria<br \/>\ny conversaba conmigo en todo momento.<br \/>\nPero, cuando transgrediendo mi mandamiento,<br \/>\nsabore\u00f3 el \u00e1rbol, se volvi\u00f3 ciego<br \/>\ny cay\u00f3 en la oscuridad de la muerte&#8230;<\/p>\n<p>Pero me apiad\u00e9 de \u00e9l y vine de lo alto.<br \/>\nYo, el absolutamente invisible,<br \/>\ncompart\u00ed con \u00e9l la opacidad de la carne.<br \/>\nRecibiendo de la carne un principio, llegu\u00e9 a ser hombre<br \/>\ny fui visto por todos.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, pues, acept\u00e9 hacer todo esto?<br \/>\nPorque la verdadera raz\u00f3n<br \/>\nde haber creado yo a Ad\u00e1n es esta: que me pudiera ver.<br \/>\nCuando se volvi\u00f3 ciego,<br \/>\ny, detr\u00e1s de \u00e9l todos sus descendientes al mismo tiempo,<br \/>\nyo no pod\u00eda soportar estar en la gloria divina<br \/>\ny abandonar&#8230; a los que hab\u00eda creado con mis manos;<br \/>\npero me hice en todo semejante a los hombres,<br \/>\ncorp\u00f3reo con los corp\u00f3reos,<br \/>\ny me un\u00ed voluntariamente a ellos.<br \/>\nVes t\u00fa cu\u00e1l es mi deseo de ser visto por los hombres&#8230;<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo, pues, puedes decir que me escondo de ti,<br \/>\nque no me dejo ver<br \/>\nEn verdad, yo brillo, pero t\u00fa, no me miras.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ireneo_obispo_y_martir\">San Ireneo, obispo y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado\">Tratado<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Contra las herej\u00edas, Lib.4 cap.37, n. 5<\/p>\n<p class=\"st1\">El ser humano fue creado libre <\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo en cuanto a las obras [el ser humano fue creado libre], sino tambi\u00e9n en cuanto a la fe, el Se\u00f1or ha respetado la libertad y el libre arbitrio del hombre, cuando dijo: <span class=\"citaBiblia\">&#8220;Que se haga conforme a tu fe&#8221;<\/span> (Mt 9,29). Esto muestra que el ser humano tiene su propia fe, porque tambi\u00e9n tiene su libre arbitrio. Y tambi\u00e9n: <span class=\"citaI\">&#8220;Todo es posible al que cree&#8221;<\/span> (Mc 9,23). Y: <span class=\"citaI\">&#8220;Vete, que te suceda seg\u00fan tu fe&#8221;<\/span> (Mt 8,13). Todos los textos semejantes prueban que el ser humano tiene libertad para creer. Por eso <span class=\"citaI\">&#8220;el que cree tiene la vida eterna, mas el que no cree en el Hijo no tiene la vida eterna, sino que la c\u00f3lera de Dios permanece en \u00e9l&#8221;<\/span> (Jn 3,36). Por este motivo el Se\u00f1or mostr\u00f3 que el ser humano tiene su bien propio, que es su arbitrio y su libertad, como dijo a Jerusal\u00e9n: <span class=\"citaI\">&#8220;\u00a1Cu\u00e1ntas veces quise recoger a tus hijos como la gallina bajo sus alas, pero no quisiste! He aqu\u00ed que tu casa quedar\u00e1 desierta&#8221;<\/span> (Mt 23,37-38).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>27 Cuando Jes\u00fas sal\u00eda de all\u00ed, dos ciegos lo segu\u00edan gritando: \u00abTen compasi\u00f3n de nosotros, hijo de David\u00bb. 28 Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos y Jes\u00fas les dijo: \u00ab\u00bfCre\u00e9is que puedo hacerlo?\u00bb. 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