{"id":41303,"date":"2016-10-07T23:26:23","date_gmt":"2016-10-08T04:26:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-10-1-7-mision-de-los-doce\/"},"modified":"2016-10-07T23:26:23","modified_gmt":"2016-10-08T04:26:23","slug":"mt-10-1-7-mision-de-los-doce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-10-1-7-mision-de-los-doce\/","title":{"rendered":"Mt 10, 1-7: Misi\u00f3n de los Doce"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Llam\u00f3 a sus doce disc\u00edpulos y les dio autoridad para expulsar esp\u00edritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Estos son los nombres de los doce ap\u00f3stoles: el primero, Sim\u00f3n, llamado Pedro, y Andr\u00e9s, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; <span class=\"versiculo\">3<\/span> Felipe y Bartolom\u00e9, Tom\u00e1s y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; <span class=\"versiculo\">4<\/span> Sim\u00f3n el de Can\u00e1, y Judas Iscariote, el que lo entreg\u00f3. <span class=\"versiculo\">5<\/span> A estos doce los envi\u00f3 Jes\u00fas con estas instrucciones:<br \/>\n\u00abNo vay\u00e1is a tierra de paganos ni entr\u00e9is en las ciudades de Samar\u00eda, <span class=\"versiculo\">6<\/span> sino id a las ovejas descarriadas de Israel. <span class=\"versiculo\">7<\/span> Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_obispo\">San Ambrosio, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_al_evangelio_de_Lucas\">Comentario al evangelio de Lucas<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">V, 44-45<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abY Judas Iscariote, el mismo que lo entreg\u00f3\u00bb<\/p>\n<p>\u00abJes\u00fas llam\u00f3 a sus disc\u00edpulos y escogi\u00f3 a doce\u00bb para enviarlos,  sembradores de la fe, a propagar la ayuda y la salvaci\u00f3n de los hombre en  el mundo entero. Fijaos en este plan divino: no son ni sabios, ni ricos, ni  nobles, sino pecadores y publicanos los que escogi\u00f3 para enviarlos, de  manera que nadie pudiera pensar que hab\u00edan sido arrastrados con habilidad, rescatados por sus riquezas, atra\u00eddos a su gracia por el prestigio  de poder o notoriedad. Lo hizo as\u00ed para que la victoria fuera fruto de la  legitimidad y no del prestigio de la palabra.<\/p>\n<p>Escogi\u00f3 al mismo Judas, no por inadvertencia sino con conocimiento de  causa. \u00a1Qu\u00e9 grandeza la de esta verdad que incluso un servidor enemigo no  puede debilitar! \u00a1Qu\u00e9 rasgo de car\u00e1cter el del Se\u00f1or que prefiere que, a  nuestros ojos quede mal su juicio antes que su amor! Carg\u00f3 con la  debilidad humana hasta el punto que ni tan s\u00f3lo rechaz\u00f3 este aspecto de la  debilidad humana. Quiso el abandono, quiso la traici\u00f3n, quiso ser  entregado por uno de sus ap\u00f3stoles para que t\u00fa, si un compa\u00f1ero te  abandona, si un compa\u00f1ero te traiciona, tomes con calma este error de  juicio y la dilapidaci\u00f3n de tu bondad.<\/p>\n<h2><span id=\"Isaac_de_la_Stella_monje\">Isaac de la Stella, monje<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_35_tradcf_SC_202_p259\">Serm\u00f3n 35 (trad.cf SC 202, p.259)<\/span><\/h3>\n<p>Enviado a las ovejas perdidas  Cristo vino a buscar a la \u00fanica oveja que se hab\u00eda perdido (Mt 18,12). Es por ella que el Buen Pastor, cuya venida desde siempre hab\u00eda sido prometida, ahora ha sido enviado en el tiempo; es para ella que ha nacido y ha sido entregado. Ella es \u00fanica, sacada de los jud\u00edos y de las naciones, sacada de todas las naciones; \u00fanica en el misterio, m\u00faltiple en las personas, m\u00faltiple por el cuerpo seg\u00fan la naturaleza, \u00fanica por el Esp\u00edritu seg\u00fan la gracia; en resumen, una sola oveja y una multitud innumerable. Es por eso que el que vino a buscar a la \u00fanica oveja ha sido enviado  \u00aba las ovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb (Mt 15,24)&#8230; Ahora bien, lo que el Pastor reconoce como suyo \u00abnadie puede arranc\u00e1rselo de su mano\u00bb (Jn 10, 28). Porque no se puede forzar el poder, enga\u00f1ar la sabidur\u00eda, destruir la caridad.<\/p>\n<p>As\u00ed es como habla \u00e9l con toda seguridad: \u00abDe los que me has dado, Padre, ninguno se ha perdido\u00bb (Jn 17,22). Ha sido enviado como verdad para los enga\u00f1ados, como sabidur\u00eda para los que eran insensatos, como remedio para los enfermos, como rescate para los cautivos, y como alimento para los que mor\u00edan de hambre. Su persona es para todos, por ello se puede decir que ha sido enviado \u00aba las ovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb, para que no est\u00e9n perdidas para siempre.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">nn. 3-5<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_20-04-1988_La_mision_de_Cristo_Predicar_la_Buena_Nueva_a_los_pobres\">Catequesis, Audiencia general (20-04-1988): La misi\u00f3n de Cristo: Predicar la Buena Nueva a los pobres<\/span><\/h3>\n<p>3. Desde el comienzo de la actividad mesi\u00e1nica, Jes\u00fas manifiesta, en primer lugar, su misi\u00f3n prof\u00e9tica. Jes\u00fas anuncia el Evangelio. \u00c9l mismo dice que &#8220;ha venido&#8221; (del Padre) (cf. <i>Mc<\/i> 1, 38), que &#8220;ha sido enviado&#8221; para &#8220;anunciar la Buena Nueva del reino de Dios&#8221; (cf. <i>Lc<\/i> 4, 43).<\/p>\n<p>A diferencia de su precursor Juan el Bautista, que ense\u00f1aba a orillas del Jord\u00e1n, en un lugar desierto, a quienes iban all\u00ed desde distintas partes, Jes\u00fas sale al encuentro <i>de aquellos a quienes \u00c9l debe anunciar la Buena Nueva<\/i>. Se puede ver en este movimiento hacia la gente un reflejo del dinamismo propio del misterio mismo de la Encarnaci\u00f3n: el ir de Dios hacia los hombres. As\u00ed, los Evangelistas nos dicen que Jes\u00fas &#8220;recorr\u00eda toda Galilea, ense\u00f1ando en sus sinagogas&#8221; (<i>Mt<\/i> 4, 23), y que &#8220;<i>iba por ciudades y pueblos<\/i>&#8221; (<i>Lc<\/i> 8, 1). De los textos evang\u00e9licos resulta que la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas se desarroll\u00f3 casi exclusivamente en el territorio de la Palestina, es decir, entre Galilea y Judea, con visitas tambi\u00e9n a Samar\u00eda (cf. p. ej., <i>Jn<\/i> 4, 3-4), paso obligado entre las dos regiones principales. Sin embargo, el Evangelio menciona adem\u00e1s la &#8220;regi\u00f3n de Tiro y Sid\u00f3n&#8221;, o sea, Fenicia (cf. <i>Mc<\/i> 7, 31; <i>Mt<\/i> 15, 21), y tambi\u00e9n la Dec\u00e1polis, es decir, &#8220;la regi\u00f3n de los gerasenos&#8221;, a la otra orilla del lago de Galilea (cf. <i>Mc<\/i> 5, 1 y <i>Mc<\/i> 7, 31). Estas alusiones prueban que Jes\u00fas sal\u00eda, a veces, fuera de los l\u00edmites de Israel (en sentido \u00e9tnico), a pesar de que \u00c9l subraya repetidamente que <i>su misi\u00f3n se dirige principalmente &#8220;a la casa de Israel<\/i>&#8221; (<i>Mt<\/i> 15, 24). Asimismo, cuando env\u00eda a los disc\u00edpulos a una primera prueba de apostolado misionero, les recomienda expl\u00edcitamente: &#8220;No tom\u00e9is caminos de gentiles ni entr\u00e9is en ciudad de samaritanos; dirig\u00edos m\u00e1s bien a las ovejas perdidas de Israel&#8221; (<i>Mt<\/i> 10, 5-6). Sin embargo, al mismo tiempo, \u00c9l mantiene uno de los coloquios mesi\u00e1nicos de mayor importancia en Samar\u00eda, junto al pozo de Siquem (cf. <i>Jn<\/i> 4, 1-26).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los mismos Evangelistas testimonian tambi\u00e9n que <i>las multitudes que segu\u00edan a Jes\u00fas<\/i> estaban formadas por gente proveniente no s\u00f3lo de Galilea, Judea y Jerusal\u00e9n, sino tambi\u00e9n &#8220;de Idumea, del otro lado del Jord\u00e1n, de los alrededores de Tiro y Sid\u00f3n&#8221; (<i>Mc<\/i> 3, 7-8; cf. tambi\u00e9n <i>Mt<\/i> 4, 12-15).<\/p>\n<p>4. Aunque Jes\u00fas afirma claramente que su misi\u00f3n est\u00e1 ligada a la &#8220;casa de Israel&#8221;, al mismo tiempo, da a entender, que la doctrina predicada por \u00c9l \u2014la Buena Nueva\u2014 <i>est\u00e1 destinada a todo el g\u00e9nero humano<\/i>. As\u00ed, por ejemplo, refiri\u00e9ndose a la profesi\u00f3n de fe del centuri\u00f3n romano, Jes\u00fas preanuncia: &#8220;Y os digo que vendr\u00e1n muchos de Oriente y Occidente y se pondr\u00e1n a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos&#8230;&#8221; (<i>Mt<\/i> 8, 11). Pero, s\u00f3lo despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, ordena a los Ap\u00f3stoles: &#8220;Id, pues, y haced disc\u00edpulos a todas las gentes&#8221; (<i>Mt<\/i> 28, 19). <\/p>\n<p>5. \u00bfCu\u00e1l es el contenido esencial de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas? Se puede responder con una palabra: <i>el Evangelio, es decir, Buena Nueva<\/i>. En efecto, Jes\u00fas comienza su predicaci\u00f3n con estas palabras: &#8220;El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios est\u00e1 cerca; convert\u00edos y creed en la Buena Nueva&#8221; (<i>Mc<\/i> 1, 15).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino mismo &#8220;Buena Nueva&#8221; indica <i>el car\u00e1cter fundamental del mensaje de Cristo<\/i>. Dios desea responder al deseo de bien y felicidad, profundamente enraizado en el hombre. Se puede decir que el Evangelio, que es esta respuesta divina, posee un car\u00e1cter &#8220;optimista&#8221;. Sin embargo, no se trata de un <i> optimismo puramente temporal, un eudemonismo superficial<\/i>; no es un anuncio del &#8220;para\u00edso en la tierra&#8221;. La &#8220;Buena Nueva&#8221; de Cristo plantea a quien la oye <i> exigencias<\/i> esenciales <i>de naturaleza moral<\/i>; indica la necesidad de renuncias y sacrificios; est\u00e1 relacionada, en definitiva, con el misterio redentor de la cruz. Efectivamente, en el centro de la &#8220;Buena Nueva&#8221; est\u00e1 <i>el programa de las bienaventuranzas<\/i> (cf. <i>Mt<\/i> 5, 3-11), que precisa de la manera m\u00e1s completa la clase de felicidad que Cristo ha venido a anunciar y revelar a la humanidad, peregrina todav\u00eda en la tierra hacia sus destinos definitivos y eternos. \u00c9l dice: &#8220;Bienaventurados los pobres de esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos&#8221;. Cada una de las ocho bienaventuranzas tiene una estructura parecida a \u00e9sta. Con el mismo esp\u00edritu, <i>Jes\u00fas llama &#8220;bienaventurado&#8221;<\/i> al criado, cuyo amo &#8220;lo encuentre en vela \u2014es decir, activo\u2014, a su regreso&#8221; (cf. <i>Lc<\/i> 12, 37). Aqu\u00ed se puede vislumbrar tambi\u00e9n la perspectiva escatol\u00f3gica y eterna de la felicidad revelada y anunciada por el Evangelio.<\/p>\n<h3><span id=\"Redemptoris_Missio_La_primera_forma_de_evangelizacion_es_el_testimonio\">Redemptoris Missio: La primera forma de evangelizaci\u00f3n es el testimonio<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">n. 42<\/p>\n<p>42. El hombre contempor\u00e1neo cree m\u00e1s a los testigos que a los maestros; cree m\u00e1s en la experiencia que en la doctrina, en la vida y los hechos que en las teor\u00edas. El testimonio de vida cristiana es la primera e insustituible forma de la misi\u00f3n: Cristo, de cuya misi\u00f3n somos continuadores, es el \u00ab Testigo \u00bb por excelencia (<i>Ap<\/i> 1, 5; 3, 14) y el modelo del testimonio cristiano. El Esp\u00edritu Santo acompa\u00f1a el camino de la Iglesia y la asocia al testimonio que \u00e9l da de Cristo (cf. <i>Jn <\/i>15, 26-27).<\/p>\n<p>La primera forma de testimonio es <i>la vida misma del misionero, la de la familia cristiana y de la comunidad eclesial, <\/i>que hace visible un nuevo modo de comportarse. El misionero que, aun con todos los l\u00edmites y defectos humanos, vive con sencillez seg\u00fan el modelo de Cristo, es un signo de Dios y de las realidades trascendentales. Pero todos en la Iglesia, esforz\u00e1ndose por imitar al divino Maestro, pueden y deben dar este testimonio, que en muchos casos es el \u00fanico modo posible de ser misioneros.<\/p>\n<p>El testimonio evang\u00e9lico, al que el mundo es m\u00e1s sensible, es el de la atenci\u00f3n a las personas y el de la caridad para con los pobres y los peque\u00f1os, con los que sufren. La gratuidad de esta actitud y de estas acciones, que contrastan profundamente con el ego\u00edsmo presente en el hombre, hace surgir unas preguntas precisas que orientan hacia Dios y el Evangelio. Incluso el trabajar por la paz, la justicia, los derechos del hombre, la promoci\u00f3n humana, es un testimonio del Evangelio, si es un signo de atenci\u00f3n a las personas y est\u00e1 ordenado al desarrollo integral del hombre.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_15-03-2006_La_voluntad_de_Jesus_sobre_la_Iglesia_y_la_eleccion_de_los_Doce\">Catequesis, Audiencia general (15-03-2006): La voluntad de Jes\u00fas sobre la Iglesia y la elecci\u00f3n de los Doce<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">nn. 5-10<\/p>\n<p>5. Aunque su predicaci\u00f3n es siempre una exhortaci\u00f3n a la conversi\u00f3n personal, en realidad \u00e9l tiende continuamente a la constituci\u00f3n del pueblo de Dios, que ha venido a reunir, purificar y salvar. Por eso, resulta unilateral y carente de fundamento la interpretaci\u00f3n individualista, propuesta por la teolog\u00eda liberal, del anuncio que Cristo hace del Reino. En el a\u00f1o 1900, el gran te\u00f3logo liberal Adolf von Harnack la resume as\u00ed en sus lecciones sobre <i>La esencia del cristianismo<\/i>: &#8220;El reino de Dios viene, porque viene a <i>cada uno <\/i>de los hombres, tiene acceso a su alma, y ellos lo acogen. Ciertamente, el reino de Dios es el <i>se\u00f1or\u00edo <\/i>de Dios, pero es el se\u00f1or\u00edo del Dios santo en cada coraz\u00f3n&#8221; (<i>Tercera lecci\u00f3n, <\/i>p. 100 s). En realidad, este individualismo de la teolog\u00eda liberal es una acentuaci\u00f3n t\u00edpicamente moderna: desde la perspectiva de la tradici\u00f3n b\u00edblica y en el horizonte del juda\u00edsmo, en el que se sit\u00faa la obra de Jes\u00fas aunque con toda su novedad, resulta evidente que toda la misi\u00f3n del Hijo encarnado tiene una finalidad comunitaria: \u00e9l ha venido precisamente para unir a la humanidad dispersa, ha venido para congregar, para unir al pueblo de Dios. <\/p>\n<p> 6. Un signo evidente de la intenci\u00f3n del Nazareno de reunir a la comunidad de la Alianza, para manifestar en ella el cumplimiento de las promesas hechas a los Padres, que hablan siempre de convocaci\u00f3n, unificaci\u00f3n, unidad, es <i>la instituci\u00f3n de los Doce. <\/i>Hemos escuchado el Evangelio sobre esta instituci\u00f3n de los Doce. Leo una vez m\u00e1s su parte central: &#8220;Subi\u00f3 al monte y llam\u00f3 a los que \u00e9l quiso, y vinieron donde \u00e9l. Instituy\u00f3 Doce, para que estuvieran con \u00e9l, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituy\u00f3 a los Doce&#8230;&#8221; (<i>Mc <\/i>3, 13-16; cf. <i>Mt <\/i>10, 1-4; <i>Lc <\/i>6, 12-16). En el lugar de la revelaci\u00f3n, &#8220;el monte&#8221;, Jes\u00fas, con una iniciativa que manifiesta absoluta conciencia y determinaci\u00f3n, constituye a los Doce para que sean con \u00e9l testigos y anunciadores del acontecimiento del reino de Dios. <\/p>\n<p> 7. Sobre la historicidad de esta llamada no existen dudas, no s\u00f3lo en virtud de la antig\u00fcedad y de la multiplicidad de los testimonios, sino tambi\u00e9n por el simple motivo de que all\u00ed aparece el nombre de Judas, el ap\u00f3stol traidor, a pesar de las dificultades que esta presencia pod\u00eda crear a la comunidad naciente. El n\u00famero Doce, que remite evidentemente a las doce tribus de Israel, ya revela el significado de acci\u00f3n prof\u00e9tico-simb\u00f3lica impl\u00edcito en la nueva iniciativa de refundar el pueblo santo.<br \/>Superado desde hac\u00eda tiempo el sistema de las doce tribus, la esperanza de Israel anhelaba su reconstituci\u00f3n como signo de la llegada del tiempo escatol\u00f3gico (pensemos en la conclusi\u00f3n del libro de Ezequiel: 37, 15-19; 39, 23-29; 40-48). Al elegir a los Doce, para introducirlos en una comuni\u00f3n de vida consigo y hacerles part\u00edcipes de su misi\u00f3n de anunciar el Reino con palabras y obras (cf. <i>Mc <\/i>6, 7-13; <i>Mt <\/i>10, 5-8; <i>Lc <\/i>9, 1-6; 6, 13), Jes\u00fas quiere manifestar que ha llegado el tiempo definitivo en el que se constituye de nuevo el pueblo de Dios, el pueblo de las doce tribus, que se transforma ahora en un pueblo universal, su Iglesia. <\/p>\n<p> 8. Con su misma existencia los Doce \u2014procedentes de diferentes or\u00edgenes\u2014 son un llamamiento a todo Israel para que se convierta y se deje reunir en la nueva Alianza, cumplimiento pleno y perfecto de la antigua. El hecho de haberles encomendado en la \u00faltima Cena, antes de su Pasi\u00f3n, la misi\u00f3n de celebrar su memorial, muestra c\u00f3mo Jes\u00fas quer\u00eda transmitir a toda la comunidad en la persona de sus jefes el mandato de ser, en la historia, signo e instrumento de la reuni\u00f3n escatol\u00f3gica iniciada en \u00e9l. En cierto sentido podemos decir que precisamente la \u00faltima Cena es el acto de la fundaci\u00f3n de la Iglesia, porque \u00e9l se da a s\u00ed mismo y crea as\u00ed una nueva comunidad, una comunidad unida en la comuni\u00f3n con \u00e9l mismo. <\/p>\n<p> 9. Desde esta perspectiva, se comprende que el Resucitado les confiera \u2014con la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu\u2014 el poder de perdonar los pecados (cf. <i>Jn <\/i>20, 23). Los doce Ap\u00f3stoles son as\u00ed el signo m\u00e1s evidente de la voluntad de Jes\u00fas respecto a la existencia y la misi\u00f3n de su Iglesia, la garant\u00eda de que entre Cristo y la Iglesia no existe ninguna contraposici\u00f3n: son inseparables, a pesar de los pecados de los hombres que componen la Iglesia. Por tanto, es del todo incompatible con la intenci\u00f3n de Cristo un eslogan que estuvo de moda hace algunos a\u00f1os: &#8220;Jes\u00fas s\u00ed, Iglesia no&#8221;. Este Jes\u00fas individualista elegido es un Jes\u00fas de fantas\u00eda. No podemos tener a Jes\u00fas prescindiendo de la realidad que \u00e9l ha creado y en la cual se comunica. <\/p>\n<p> 10. Entre el Hijo de Dios encarnado y su Iglesia existe una profunda, inseparable y misteriosa continuidad, en virtud de la cual Cristo est\u00e1 presente hoy en su pueblo. Es siempre contempor\u00e1neo nuestro, es siempre contempor\u00e1neo en la Iglesia construida sobre el fundamento de los Ap\u00f3stoles, est\u00e1 vivo en la sucesi\u00f3n de los Ap\u00f3stoles. Y esta presencia suya en la comunidad, en la que \u00e9l mismo se da siempre a nosotros, es motivo de nuestra alegr\u00eda. S\u00ed, Cristo est\u00e1 con nosotros, el Reino de Dios viene.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_15-06-2008\">Homil\u00eda (15-06-2008)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Visita Pastoral a Santa Mar\u00eda de Leuca y Brindisi <br \/>\nMisa en el Muelle de San Apolinar en el Puerto de Brindisi<br \/>\nDomingo 15 de junio de 2008. nn. 8.10-13<\/p>\n<p>8. El pasaje evang\u00e9lico de hoy nos presenta un momento decisivo de esa revelaci\u00f3n. Cuando Jes\u00fas llam\u00f3 a los Doce, quer\u00eda referirse simb\u00f3licamente a las tribus de Israel, que se remontan a los doce hijos de Jacob. Por eso, al poner en el centro de su nueva comunidad a los Doce, dio a entender que vino a cumplir el plan del Padre celestial, aunque solamente\u00a0en\u00a0Pentecost\u00e9s aparecer\u00e1 el rostro nuevo de la Iglesia:\u00a0 cuando los Doce, &#8220;llenos del Esp\u00edritu Santo&#8221; (<i>Hch<\/i> 2, 3-4), proclamar\u00e1n el Evangelio hablando en todas las lenguas. Entonces se manifestar\u00e1 la Iglesia universal, reunida en un solo Cuerpo, cuya Cabeza es Cristo resucitado, y\u00a0al mismo tiempo enviada por \u00e9l a todas las naciones, hasta los \u00faltimos confines de la tierra (cf. <i>Mt<\/i> 28, 20). <\/p>\n<p>10. Como hemos escuchado, a los Doce &#8220;les dio autoridad para expulsar esp\u00edritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia&#8221; (<i>Mt<\/i> 10, 1). Los Doce deber\u00e1n cooperar con Jes\u00fas en la instauraci\u00f3n del reino de Dios, es decir, en su se\u00f1or\u00edo ben\u00e9fico, portador de vida, y de vida en abundancia, para la humanidad entera. En definitiva, la Iglesia, como Cristo y juntamente con \u00e9l, est\u00e1 llamada y ha sido enviada a instaurar el Reino de vida y a destruir el dominio de la muerte, para que triunfe en el mundo la vida de Dios, para que triunfe Dios, que es Amor. <\/p>\n<p>11. Esta obra de Cristo siempre es silenciosa; no es espectacular. Precisamente en la humildad de ser Iglesia, de vivir cada d\u00eda el Evangelio, crece el gran \u00e1rbol de la vida verdadera. Con estos inicios humildes, el Se\u00f1or nos anima para que, tambi\u00e9n en la humildad de la Iglesia de hoy, en la pobreza de nuestra vida cristiana, podamos ver su presencia y tener as\u00ed la valent\u00eda de salir a su encuentro y de hacer presente en esta tierra su amor, que es una fuerza de paz y de vida verdadera. <\/p>\n<p>12. As\u00ed pues, el plan de Dios consiste en difundir en la humanidad y en todo el cosmos su amor, fuente de vida. No es un proceso espectacular; es un proceso humilde, pero que entra\u00f1a la verdadera fuerza del futuro y de la historia. Por consiguiente, es un proyecto que el Se\u00f1or quiere realizar respetando nuestra libertad, porque el amor, por su propia naturaleza, no se puede imponer. Por tanto, la Iglesia es, en Cristo, el espacio de acogida y de mediaci\u00f3n del amor de Dios. Desde esta perspectiva se ve claramente c\u00f3mo la <i>santidad<\/i> y el <i> car\u00e1cter misionero<\/i> de la Iglesia constituyen dos caras de la misma medalla:\u00a0 s\u00f3lo en cuanto santa, es decir, en cuanto llena del amor divino, la Iglesia puede cumplir su misi\u00f3n; y precisamente en funci\u00f3n de esa tarea Dios la eligi\u00f3 y santific\u00f3 como su propiedad personal. <\/p>\n<p>13. Por tanto, nuestro primer deber, precisamente para sanar a este mundo, es ser santos, conformes a Dios. De este modo obra en nosotros una fuerza santificadora y transformadora que act\u00faa tambi\u00e9n sobre los dem\u00e1s, sobre la historia. En el binomio &#8220;santidad-misi\u00f3n&#8221; \u2014la santidad siempre es fuerza que transforma a los dem\u00e1s\u2014 se est\u00e1 centrando vuestra comunidad eclesial, queridos hermanos y hermanas, durante este tiempo del S\u00ednodo diocesano. <\/p>\n<p>14. Al respecto, es \u00fatil tener presente que los doce Ap\u00f3stoles no eran hombres perfectos, elegidos por su vida moral y religiosa irreprensible. Ciertamente, eran creyentes, llenos de entusiasmo y de celo, pero al mismo tiempo estaban marcados por sus l\u00edmites humanos, a veces incluso graves. As\u00ed pues, Jes\u00fas no los llam\u00f3 por ser ya santos, completos, perfectos, sino para que lo fueran, para que se transformaran a fin de transformar as\u00ed la historia. Lo mismo sucede con nosotros y con todos los cristianos. <\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Autores_Varios_Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Mision_de_los_discipulos\">Autores Varios: Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Misi\u00f3n de los disc\u00edpulos<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 987-989<\/p>\n<p>La secci\u00f3n que comentamos comienza hablando de los doce disc\u00edpulos como si se tratase de algo perfectamente conocido y que no necesita ninguna aclaraci\u00f3n, aunque, en realidad, no han sido mencionados hasta ahora en el evangelio. Pero la Iglesia a la que se dirige Mateo conoc\u00eda perfectamente esta instituci\u00f3n de los Doce; por eso se hace innecesaria toda explicaci\u00f3n. La intenci\u00f3n de Mateo al presentar a los Doce resulta bien clara teniendo en cuenta su mentalidad y tendencias. Ha presentado ya, en repetidas ocasiones, a Jes\u00fas como el nuevo Mois\u00e9s. Un nuevo Mois\u00e9s que funda un nuevo pueblo de Dios. Ahora bien, el antiguo pueblo de Dios constaba de doce tribus; el nuevo pueblo de Dios tiene las mismas caracter\u00edsticas de universalidad que se hallan simbolizadas en el n\u00famero doce. Jes\u00fas, nuevo Mois\u00e9s, funda el nuevo pueblo de Dios, la Iglesia.\u00a0<\/p>\n<p>En la lista de los Doce \u2014aparte del lugar privilegiado de Pedro, nombrado siempre el primero y en Mateo con mayor \u00e9nfasis que en los otros Sin\u00f3pticos\u2014 hay nombres en los que un\u00e1nimemente coincide la tradici\u00f3n, como en Santiago, Juan, Andr\u00e9s, Judas el traidor&#8230; En otros encontramos variantes incluso en el nombre. Esto quiere decir que, en su mayor\u00eda, los ap\u00f3stoles no fueron personalidades tan destacadas que su nombre llegase a hacerse c\u00e9lebre en todas las Iglesias, que hab\u00edan nacido ya cuando nuestro evangelio fue puesto por escrito, m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras jud\u00edas. En su mayor\u00eda desarrollaron su actividad en Jerusal\u00e9n o en el pa\u00eds jud\u00edo. Posteriormente nacer\u00eda la leyenda para llenar esta laguna. Lo importante de los Doce, lo que la Iglesia acentu\u00f3 desde primera hora, es que Jes\u00fas la hab\u00eda fundado sobre aquellos doce a los que \u00e9l llam\u00f3 <i>ap\u00f3stoles, <\/i>es decir, enviados especiales para una misi\u00f3n bien concreta.\u00a0<\/p>\n<p>El encargo de misi\u00f3n se resume en la continuaci\u00f3n de la obra de Jes\u00fas: les da sus mismos poderes y les encarga que prediquen el evangelio: proximidad-presencia del Reino. La imagen que Mateo nos ofrece aqu\u00ed de estos ap\u00f3stoles es la correspondiente a la del maestro en relaci\u00f3n con los disc\u00edpulos.\u00a0<\/p>\n<p>Esta secci\u00f3n nos ofrece una de las afirmaciones m\u00e1s escandalosas del evangelio de Mateo: &#8220;no tom\u00e9is el camino de los gentiles&#8230;&#8221; \u00bfC\u00f3mo es posible, sobre todo en un evangelio tan dominado por el universalismo de la salud \u2014desde la narraci\u00f3n de los Magos hasta el mandamiento de &#8220;id por el mundo entero&#8230;&#8221; (28,18)\u2014 que haya quedado este rasgo de particularismo rabioso y precisamente en labios de Jes\u00fas? Las explicaciones han sido muchas y, tal vez por eso, ninguna haya sido satisfactoria. La limitaci\u00f3n a la casa de Israel tuvo lugar durante el ministerio terreno de Jes\u00fas; despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n se romper\u00edan las fronteras. Ser\u00eda una explicaci\u00f3n. Otra ir\u00eda en la l\u00ednea siguiente: la misi\u00f3n a los gentiles era mucho m\u00e1s f\u00e1cil; el evangelio hab\u00eda encontrado entre ellos una actitud de abertura, mientras que en el mundo jud\u00edo era de rechazo. Era necesario, por tanto, insistir en la urgencia de evangelizaci\u00f3n a los jud\u00edos que, por razones de dificultad, eran abandonados. Una tercera explicaci\u00f3n que exponemos con modestia, precisamente por ser nuestra, explicar\u00eda la frase del modo siguiente: a) en la primitiva Iglesia hubo dos tendencias, una particularista \u2014que insist\u00eda en los privilegios jud\u00edos\u2014 y otra universalista \u2014que propugnaba el destino universal y absoluto del evangelio; b) la tendencia particularista deb\u00eda estar justificada por las palabras de Jes\u00fas; en consecuencia, c) esta tendencia <i>invent\u00f3 <\/i>estas palabras y las puso en labios de Jes\u00fas. Mateo, como buen cronista, lo encontr\u00f3 en la tradici\u00f3n y lo transmiti\u00f3 tal y como a \u00e9l le hab\u00eda llegado. \u00bfEs v\u00e1lida esta tercera explicaci\u00f3n?\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Servidores_de_la_Palabra\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Servidores de la Palabra<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 91-92<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">G\u00e9nesis 41 55-57;42,5-7a.17-24a<\/p>\n<p>\u00a1Jos\u00e9 est\u00e1 al fin en presencia de sus hermanos! Cu\u00e1nto camino recorrido desde el d\u00eda en que el joven fue vendido por sus hermanos mayores, celosos de la predilecci\u00f3n que su padre sent\u00eda por \u00e9l&#8230; Jos\u00e9, que re\u00fane en su persona todas las cualidades exigibles para ocupar un puesto privilegiado en las cortes de Egipto y de Jerusal\u00e9n, ha llegado a ser Gran Visir; tiene poder sobre las reservas de trigo, que \u00e9l recomienda almacenar en los a\u00f1os de abundancia para poder hacer frente a los a\u00f1os de escasez.\u00a0<\/p>\n<p>Lo que preocupa ahora a Jos\u00e9 es saber si sus hermanos han cambiado. Los somete a una prueba: deber\u00e1n volver a Palestina para buscar a Benjam\u00edn, el hermano menor, hijo de Jacob y Raquel, pero \u00e9l retendr\u00e1 prisionero a Sime\u00f3n. De este modo los hermanos se encontrar\u00e1n en la misma situaci\u00f3n que anta\u00f1o, cuando, altivamente, hab\u00edan vuelto a presencia de su padre despu\u00e9s de haberse desembarazado de Jos\u00e9. Pero, si bien antes su coraz\u00f3n estuvo lleno de odio, ahora est\u00e1 cargado de angustia y remordimientos. Han cambiado, pues, y Jos\u00e9 podr\u00e1 congratularse con ellos de este cambio. Como anta\u00f1o, la voz de Rub\u00e9n se deja o\u00edr; es la voz de la conciencia, la que sal\u00eda en defensa de Jos\u00e9.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 32<\/p>\n<p>\u00bfEra de esperar un himno para esta ocasi\u00f3n? Es el salmo 32, que canta por adelantado la alegr\u00eda por la feliz conclusi\u00f3n de la historia de Jos\u00e9 y sus hermanos.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 10, 1-7<\/p>\n<p>&#8220;Rogad, pues, al due\u00f1o de la mies que env\u00ede obreros a su mies&#8221;. Jes\u00fas aparece aqu\u00ed como un pastor lleno de solicitud que quiere reunir las ovejas dispersas durante tanto tiempo. Se precisan ayudantes que, a su vez, ejerzan tambi\u00e9n con la autoridad del amo. Sin embargo, Jes\u00fas se va solo &#8220;a ense\u00f1ar y a proclamar el mensaje en los pueblos de la regi\u00f3n &#8221; (11,1). Los disc\u00edpulos, al contrario de lo que relatan Marcos y Lucas, no saldr\u00e1n hasta despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Entretanto, \u00bfqui\u00e9nes son estos disc\u00edpulos llamados aqu\u00ed, por primera y \u00fanica vez, los &#8220;doce ap\u00f3stoles&#8221;? Son los &#8220;Doce&#8221;, es decir, los que encarnan la conciencia que los cristianos tuvieron enseguida de ser el Israel aut\u00e9ntico. En este mismo sentido se puede comprender la extra\u00f1a consigna de Jes\u00fas de que no vayan a regiones de paganos, ni entren en los pueblos de Samar\u00eda, sino que vayan m\u00e1s bien &#8220;a las ovejas perdidas de la casa de Israel&#8221;. Ha habido sin duda una progresi\u00f3n en el pensamiento de Jes\u00fas, y de la Iglesia, en lo concerniente a la misi\u00f3n, pero la recomendaci\u00f3n parece dirigirse especialmente a un Israel escatol\u00f3gico, es decir, a la Iglesia. Las &#8220;ovejas perdidas de la casa de Israel&#8221; se referir\u00edan en este caso a todos aquellos que han rechazado el Reino. En cuanto a las &#8220;regiones de los paganos&#8221; y a &#8220;los pueblos de Samar\u00eda&#8221;, simbolizar\u00edan &#8220;un modo de ser y una manera de vivir juntos&#8221;, opuestos a Jes\u00fas. Se tratar\u00eda, pues, en estas instrucciones de evitar todo comportamiento opuesto a Jes\u00fas y de ir hacia todos los que han rechazado el Reino.\u00a0<\/p>\n<p>Llam\u00f3 a doce y los envi\u00f3 en misi\u00f3n. Todo el dinamismo de la Alianza se encuentra resumido en dos palabras: llamar&#8230; enviar&#8230; La Iglesia, a trav\u00e9s de los siglos,, estar\u00e1 motivada por este doble movimiento. &#8220;\u00a1Proclamad que el Reino est\u00e1 pr\u00f3ximo!&#8221; Como Iglesia de Dios, nos declaramos servidores de la palabra de gracia, al servicio de la Alianza. Jes\u00fas ha consagrado toda su vida a este servicio; sus palabras y sus actos no ten\u00edan otra finalidad que la de crear entre los hombres lazos tan fraternales que el Esp\u00edritu pudiera consagrarlos y hacer as\u00ed nacer el Reino. Servir a la Alianza es renovar entre los hombres los lazos que la vida deshace incansablemente. Los excluidos son reintegrados en la comuni\u00f3n; los pecadores son rescatados, y el perd\u00f3n puede cimentar un nuevo cuerpo; los extranjeros mismos tienen su parte en la heredad familiar y pertenecen en adelante a la Casa de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas se entreg\u00f3 hasta el final, hasta reunir todo en El en torno a la cruz, a este servicio de la Alianza. Hoy elige a doce disc\u00edpulos y funda la nueva Israel. La Palabra se ha cumplido y la Alianza ha sido sellada. A trav\u00e9s de los tiempos, la Iglesia ser\u00e1 para el mundo el sacramento del cumplimiento de la promesa: la prenda de la Alianza entre Dios y los hombres.\u00a0<\/p>\n<p>Dios de paz,<br \/>\ntu Esp\u00edritu nos revela tu proyecto; <br \/>\n\u00a1quieres establecer con los hombres una nueva Alianza!<br \/>\nConc\u00e9denos la gracia de preparar los caminos del Reino;<br \/>\n\u00a1env\u00edanos como pregoneros de tu promesa!<\/p>\n<h2><span id=\"Adolfo_M_Castano_Fonseca_Evangelio_de_Marcos_Evangelio_de_Mateo_Mision_y_Testimonio\">Adolfo M. Casta\u00f1o Fonseca, Evangelio de Marcos. Evangelio de Mateo: Misi\u00f3n y Testimonio<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Biblioteca B\u00edblica B\u00e1sica. Verbo Divino (2010), pp.339-341<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de mencionar el sentimiento de compasi\u00f3n de Jes\u00fas por la gente (9,36-38), el EvMt presenta a los heraldos del Evangelio del Reino y las instrucciones que \u00e9stos reciben de su Maestro. As\u00ed, el llamado y env\u00edo de los \u00abDoce\u00bb constituye una especie de respuesta a los males que aquejan al pueblo. La narraci\u00f3n subraya la autorizaci\u00f3n otorgada por Jes\u00fas a sus elegidos y la confianza absoluta que ellos deben tener en aquel que los envi\u00f3. La potestad para predicar y hacer milagros es expresi\u00f3n del poder del Se\u00f1or presente en su comunidad.\u00a0<\/p>\n<p>El env\u00edo de los disc\u00edpulos se convierte en una especie de paradigma del env\u00edo permanente que recibe la comunidad mesi\u00e1nica, investida de poder, pero tambi\u00e9n expuesta al rechazo; se trata de los mismos que, en su momento, el Resucitado enviar\u00e1 a todos los pueblos para que los conviertan a su vez en \u00abdisc\u00edpulos\u00bb (cf. 28,19).\u00a0<\/p>\n<p>El EvMt utiliza varias veces el t\u00e9rmino \u00abdisc\u00edpulo\u00bb en el \u00abdiscurso de la misi\u00f3n y del testimonio\u00bb (9,36\u201310,42). Enfatiza, adem\u00e1s del env\u00edo <i>a las ovejas perdidas de la Casa de Israel <\/i>(10,6) y de los prodigios que pueden llevar a cabo en nombre de Cristo (10,8), la radicalidad en el seguimiento (10,9-10.37-39) y las pruebas y sufrimientos que deben enfrentar en el cumplimiento de su misi\u00f3n (10,11-36).\u00a0<\/p>\n<p>Lo primero que se debe destacar es la frase inicial:\u00a0<\/p>\n<p><i>Jes\u00fas llam\u00f3 a sus doce disc\u00edpulos y les dio poder para expulsar esp\u00edritus impuros, y para curar toda clase de enfermedades y toda dolencia <\/i>(10,1).\u00a0<\/p>\n<p>Aqu\u00ed llama \u00abdisc\u00edpulos\u00bb a los \u00abdoce\u00bb, es decir, a los mismos que en el siguiente vers\u00edculo, cuando mencione el nombre de cada uno, va a llamar \u00abap\u00f3stoles\u00bb (de hecho el t\u00e9rmino \u00abap\u00f3stol\u00bb s\u00f3lo se encuentra en Mt 10,2). Mientras Lc 6,13 establece una distinci\u00f3n entre ambos \u2013los disc\u00edpulos constituir\u00edan una especie de grupo grande, de entre los cuales Jes\u00fas elige a sus \u00abdoce ap\u00f3stoles\u00bb\u2013, Mateo prefiere identificarlos, lo cual pone de manifiesto, entre otras cosas, el peso que de suyo tiene para \u00e9l el t\u00e9rmino \u00abdisc\u00edpulo\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>Por tanto, los disc\u00edpulos en el EvMt no son s\u00f3lo los que aprenden (sentido etimol\u00f3gico de <i>mathet\u00eas<\/i>), sino tambi\u00e9n los que son enviados con una misi\u00f3n <i>(ap\u00f3stolos)<\/i>. De este modo, podemos ver c\u00f3mo discipulado y env\u00edo parecen bastante vinculados. M\u00e1s a\u00fan, es posible afirmar que para este evangelista el peso y la riqueza que otorga al disc\u00edpulo abarca tambi\u00e9n la caracter\u00edstica de su env\u00edo, el \u00abapostolado\u00bb propiamente tal.\u00a0<\/p>\n<p>Una serie de dichos, originalmente independientes, pero con afinidad entre ellos, forman una secci\u00f3n importante del discurso (10,26-31). El rechazo que van a sufrir los disc\u00edpulos de Jes\u00fas en vez de ser causa de des\u00e1nimo debe motivar a una gran confianza en el Padre celestial, quien cuida con esmero de sus hijos. Esta confianza total incluye tambi\u00e9n la decisi\u00f3n valiente para confesar p\u00fablicamente la fe. Las motivaciones del Maestro para que sus disc\u00edpulos sean fuertes ante las hostilidades llegan a un grado demasiado alto, incluso insospechado. Ya no se trata s\u00f3lo de resistir los embates de aquellos enemigos extra\u00f1os, sino de aguantar incluso los que vienen desde el seno de la propia familia. La causa de la divisi\u00f3n estriba en profesar con decisi\u00f3n la fe en Jes\u00fas, algo que fue una realidad muy dura entre los primeros cristianos, pero que a\u00fan ahora puede tener lugar. Los sufrimientos son ilustrados con la imagen siempre elocuente de la cruz, en referencia directa a los sufrimientos del mismo Cristo (10,34-39).\u00a0<\/p>\n<p>El discurso culmina con frases en las que Jes\u00fas avala de forma absoluta el trabajo misionero de sus enviados. La aceptaci\u00f3n o el rechazo no son dirigidos s\u00f3lo a \u00e9stos, sino que es en realidad a favor o en contra de quien los env\u00eda. La garant\u00eda que el mismo Jes\u00fas otorga es donde se funda la seguridad de los disc\u00edpulos misioneros.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Salvador_Carrillo_Alday_El_evangelio_segun_san_Mateo\">Salvador Carrillo Alday, El evangelio segu\u0301n san Mateo<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2010), pp. 150-152<\/p>\n<p>Jes\u00fas llama a sus doce disc\u00edpulos \u2013cuya instituci\u00f3n Mateo no narra, sino que supone\u2013 y los dota con poder sobre los demonios y las enfermedades. Los exorcismos y las curaciones se entrelazan y derivan del mismo poder. Para la Biblia, el dolor, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte son consecuencia y signo del pecado y del dominio de Satan\u00e1s (Gn 3,16-19); sanar las enfermedades es, por tanto, signo de la destrucci\u00f3n del reino del mal.\u00a0<\/p>\n<p>Los doce disc\u00edpulos (10,1) son ahora llamados los doce ap\u00f3stoles (Lc 6,13). Al llamarlos \u201cdisc\u00edpulos\u201d, los une al gran n\u00famero de los que segu\u00edan a Jes\u00fas; al llamarlos \u201cap\u00f3stoles\u201d, los distingue de todo el grupo. El n\u00famero responde a las doce tribus de Israel y es s\u00edmbolo de un nuevo Israel restaurado.\u00a0<\/p>\n<p>La lista de los Doce nos ha llegado, con peque\u00f1os cambios en el orden de las personas, a trav\u00e9s de cuatro fuentes (Mt 10,2-4; Mc 3,16-19; Lc 6,13-16; Hch 1,13). El primero en ser mencionado es siempre Sim\u00f3n Pedro (*). El pen\u00faltimo de la lista es llamado Sim\u00f3n el Cananeo (celoso), que pertenec\u00eda al grupo religioso de los zelotas, caracterizado por la vehemencia y rigidez de su integrismo religioso y su oposici\u00f3n violenta a la ocupaci\u00f3n romana. El \u00faltimo es Judas, llamado el Iscariote por ser oriundo de Keriot, poblado del sur de Judea (Am 2,2), o por la palabra aramea \u201cmentiroso\u201d, apodo que se le dio despu\u00e9s de traicionar a Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>(*) Sobre los diferentes cat\u00e1logos de los Doce, cf. <i>Biblia de Jerusal\u00e9n<\/i>: nota a Mt 10,2, y TOB, p. 69.\u00a0<\/p>\n<p><i>Primeras instrucciones:\u00a0<\/i><\/p>\n<ol>\n<li>La primera misi\u00f3n deb\u00eda evitar tierra de gentiles y samaritanos y dirigirse \u00fanicamente a los hijos de Israel. La expresi\u00f3n <i>\u201covejas perdidas\u201d <\/i>puede referirse a todo Israel, seg\u00fan Ez 34,2-6, o \u201cal pueblo de la tierra\u201d (<i>am ha arets<\/i>), que era la gente pobre, marginada y despreciada, por la que Jes\u00fas sent\u00eda especial inclinaci\u00f3n, si bien no exclusiva.\n<\/li>\n<li>El mensaje central de los ap\u00f3stoles debe ser el mismo de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas: <i>\u201cel Reino de los Cielos est\u00e1 cerca\u201d<\/i>.\n<\/li>\n<\/ol>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Apostoles_y_su_mision\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Ap\u00f3stoles y su misi\u00f3n<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo I, pp. 218-221<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Los doce ap\u00f3stoles (10,1-4).<\/p>\n<p>1 <i>Y convocando a sus disc\u00edpulos, les dio poder de arrojar esp\u00edritus impuros y de curar toda enfermedad y toda dolencia. 2 Los nombres de los doce ap\u00f3stoles son \u00e9stos: El primero Sim\u00f3n, llamado Pedro, y su hermano Andr\u00e9s; Santiago, el de Zebedeo, y su hermano Juan; 3 Felipe y Bartolom\u00e9; Tom\u00e1s y Mateo, el publicano; Santiago, el de Alfeo, y Tadeo; 4 Sim\u00f3n, el cananeo, y Judas Iscariote, el que luego lo entreg\u00f3.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Los doce ap\u00f3stoles aqu\u00ed aparecen como un colegio, que ya est\u00e1 elegido y pertenece definitivamente a Jes\u00fas. San Mateo no ha relatado la elecci\u00f3n 42. Jes\u00fas les da <i>poder <\/i>sobre los demonios y sobre todas las enfermedades. M\u00e1s tarde se a\u00f1ade el encargo de predicar (10,7s). El evangelista emplea las mismas expresiones con que tambi\u00e9n describe el poder de Jes\u00fas (9,35), y as\u00ed muestra que los ap\u00f3stoles resultan enteramente iguales a \u00e9l, deben ser su brazo extendido. L o s ap\u00f3stoles actuar\u00e1n como \u00e9l y tambi\u00e9n confirmar\u00e1n su palabra con milagros.\u00a0<\/p>\n<p>Luego siguen los <i>nombres <\/i>de los doce ap\u00f3stoles. De forma significativa, en primer lugar est\u00e1 Sim\u00f3n con el sobrenombre d e Pedro. Mucho m \u00e1 s adelante leemos d e qu\u00e9 modo Sim\u00f3n adquiri\u00f3 este nombre (16,18). Aqu\u00ed hay un cat\u00e1logo o una lista oficial en la que tiene que estar este sobrenombre.\u00a0<\/p>\n<p>Primeramente se mencionan los dos pares de hermanos, cuya vocaci\u00f3n ya se ha descrito al principio, y que seguramente desde el tiempo m\u00e1s antiguo fueron considerados en la Iglesia como los primeros llamados (4,18-22).\u00a0<\/p>\n<p>En el evangelio s\u00f3lo de dos de los ap\u00f3stoles nombrados a continuaci\u00f3n llegamos a conocer pormenores: del publicano Mateo (Lev\u00ed), que en su despacho de cobrador de impuestos fue llamado por Jes\u00fas para que le siguiera (9,9), y de Judas, el traidor. En el evangelio de san Juan se nos dan m\u00e1s informes de Felipe y Bartolom\u00e9 y de Tom\u00e1s .\u00a0<\/p>\n<p>En total no es mucho lo que se nos cuenta. Se puede entender que la leyenda m\u00e1s tarde quisiera llenar las lagunas que nos dejaron los evangelistas. \u00c9stos no quisieron satisfacer la curiosidad y el sentido piadoso, sino que con su escasez quisieron indicar siempre solamente a uno : a Jes\u00fas, el Mes\u00edas. Cada uno, incluso quien ha obtenido el cargo m\u00e1s elevado \u2014el ap\u00f3stol\u2014, es y lo ha recibido todo solamente de \u00e9l.\u00a0<\/p>\n<p>Los nombres permiten sacar muchas conclusiones sobre la <i>composici\u00f3n <\/i>del grupo de los ap\u00f3stoles. Hay nombres griegos junto a otros jud\u00edos; diferentes comarcas d e Palestina entran en consideraci\u00f3n seg\u00fan la procedencia; sencillos pescadores est\u00e1n junto a un miembro del radical partido de los zelotas y disc\u00edpulos de Juan el Bautista (Santiago y Juan). El grupo de que se rodea Jes\u00fas, parece haber sido abigarrado, los ap\u00f3stoles no constituyen un s\u00e9quito de disc\u00edpulos aplicados y d\u00f3ciles, pero tampoco son aduladores y serviles. A Jes\u00fas le ha sido dif\u00edcil formar a los ap\u00f3stoles y en apariencia ha logrado poco de ellos.\u00a0<\/p>\n<p>Pero cuando realmente se hab\u00edan convertido y el Esp\u00edritu Santo los hab\u00eda enardecido, entonces pasaron a ser testigos valerosos y dispuestos a morir, y columnas b\u00e1sicas sobre las que se levant\u00f3 la Iglesia.\u00a0<\/p>\n<p>Uno de los misterios m\u00e1s terribles de la historia es que <i>Judas <\/i>fuera uno de los ap\u00f3stoles. Los l\u00edmites entre el reino de Dios y el imperio de Sat\u00e1n est\u00e1n muy pr\u00f3ximos. El traidor, que pertenec\u00eda al grupo m\u00e1s \u00edntimo, se convierte en el instrumento del esp\u00edritu maligno. Jes\u00fas se ha entregado a estos hombres, a quienes distingui\u00f3 con una misi\u00f3n tan excelsa, y se ha arriesgado a que uno de ellos le entregue a la muerte&#8230;\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles (10,5-16).\u00a0<\/p>\n<p>5 A estos doce los envi\u00f3 Jes\u00fas, d\u00e1ndoles estas instrucciones: No vay\u00e1is a tierra de gentiles, ni entr\u00e9is en ciudad de samaritanos;\u00a0 6 id m\u00e1s bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel.\u00a0<\/p>\n<p>Ahora Jes\u00fas env\u00eda a los ap\u00f3stoles. Para la misi\u00f3n Jes\u00fas da una instrucci\u00f3n precisa: primero sobre el lugar, luego sobre el contenido. No deben ir ni al encuentro de los gentiles ni de los samaritanos (hostiles y considerados como medio paganos), sino solamente a los israelitas. Con esta prohibici\u00f3n no se determina que los gentiles o los samaritanos no deban tener parte alguna en el reino de Dios y en las bendiciones del tiempo mesi\u00e1nico. Jes\u00fas s\u00f3lo dispone el <i>orden, <\/i>el camino que debe tomar la salvaci\u00f3n seg\u00fan decreto divino, que manda ir de los jud\u00edos a los gentiles. As\u00ed entendi\u00f3 Jes\u00fas su misi\u00f3n, y como se infiere de los Evangelios, se ha atenido estrictamente a esta manera de entender: \u00abNo he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb (15,24). Esta limitaci\u00f3n puede haber resultado dura para Jes\u00fas. Tambi\u00e9n esta obediencia forma parte de la abnegaci\u00f3n del Hijo de Dios, mediante el cual estamos redimidos.\u00a0<\/p>\n<p>En todo esfuerzo apost\u00f3lico y pastoral se ha de tener en cuenta que no interesa la multitud de los trabajos, ni la extensi\u00f3n del recinto, sino hacer lo que es voluntad de Dios en el estrecho territorio determinado por \u00e9l.\u00a0<\/p>\n<p>En la misi\u00f3n posterior ya no puede aplicarse esta regla a los ap\u00f3stoles, puesto que a los <i>gentiles <\/i>ya se les han abierto de par en par las puertas. Estas palabras de Jes\u00fas tienen que estar aqu\u00ed para que cualquier jud\u00edo vea que Dios primero ha ofrecido la salvaci\u00f3n a Israel. El Mes\u00edas y sus mensajeros le han servido exclusivamente a \u00e9l. Si ahora los gentiles han encontrado la fe que Israel recusaba (cf. 8,10-12), puede decirse, con fundamento, que los jud\u00edos no tienen excusa.\u00a0<\/p>\n<p><i>7<\/i> <i>Id y predicad que el reino de los cielos est\u00e1 cerca.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Los ap\u00f3stoles han de predicar lo mismo que Jes\u00fas predicaba: <i>El reino de los cielos est\u00e1 cerca. <\/i>Es el tiempo de la gran cosecha, de la donaci\u00f3n \u00fanica de Dios a su pueblo, es el tiempo de cumplir, por tanto el tiempo de la conversi\u00f3n y de la penitencia. El poder que han obtenido (10,1), tambi\u00e9n deben probarlo en la curaci\u00f3n de enfermedades, incluso en la resurrecci\u00f3n de muertos y en la expulsi\u00f3n de esp\u00edritus malignos, y as\u00ed ser\u00e1n iguales a Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">La lista de los ap\u00f3stoles\u00a0<\/p>\n<p>Mt <b>10,1-4 &#8211; Mc 3,14-19 &#8211; Lc 6,13-16 &#8211; Act 1,13<\/b><\/p>\n<p>Son cuatro las listas que de los ap\u00f3stoles transmiten los libros del \u039d. \u03a4.: los tres sin\u00f3pticos y los Hechos de los Ap\u00f3stoles. De estas cuatro listas, en dos, Mc-Lc, se da ex profeso el momento y el modo como los elige. En los Hechos se dan los nombres de once, ya que Judas est\u00e1 excluido; y Mt s\u00f3lo cuenta, incidentalmente, el <i>hecho <\/i>de que hab\u00eda doce ap\u00f3stoles, cuyos nombres da. Para la tradici\u00f3n pes\u00f3 m\u00e1s el <i>hecho <\/i>y el <i>oficio, <\/i>que un orden de nomenclatura. Esta forma incidental de referir un hecho de importancia suprema es un buen \u00edndice de su misma autenticidad evang\u00e9lica y su reconocimiento hist\u00f3rico de la tradici\u00f3n y catequesis primitiva. El mismo hecho de poner que \u201cse los llam\u00f3\u201d (\u03c0 \u03c1\u03bf\u03c3 \u03ba\u03b1\u03bb\u03ad\u03c3\u03b1\u03bc\u03b5 \u03bd\u03bf\u03c2), y darse despu\u00e9s sus nombres, junto a la variedad de \u201cllamamientos\u201d con que aparecen en los evangelios, parece sugerir una colocaci\u00f3n honor\u00edf\u00edco-solemne de Mt aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Las listas de los ap\u00f3stoles aparecen a un mismo tiempo con fijeza y variedad de nombres.\u00a0 [Son tradicionalmente 4 listas distintas.]<\/p>\n<p>No deja de sorprender c\u00f3mo estas cuatro listas de los ap\u00f3stoles aparezcan estructuradas en tres grupos de cuatro ap\u00f3stoles cada uno \u2014 las tres \u201ccuadrigas,\u201d como los llamaban los antiguos \u2014, excepto en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, en los que se suprime el nombre de Judas Iscariote, ya que en dicho libro se narra a continuaci\u00f3n la elecci\u00f3n de San Mat\u00edas para sustituirle; lo mismo que no deja de sorprender c\u00f3mo el nombre del ap\u00f3stol que encabeza cada una de estas \u201ccuadrigas\u201d es el mismo en las cuatro listas, mientras que en los grupos se cambia indistintamente el orden de los nombres, aunque no deja de haber coincidencias. \u00bfA qu\u00e9 se deben estas coincidencias y divergencias?<\/p>\n<p>En la lista apost\u00f3lica de Mt, todos los ap\u00f3stoles aparecen en binas unidos por la conjunci\u00f3n <i>y. <\/i>Acaso indique las binas en que los envi\u00f3 a predicar, ya que, seg\u00fan Mc, fueron \u201cde dos en dos\u201d (Mc 6:7).<\/p>\n<p>Pero lo que tiene una persistencia constante, indicando adem\u00e1s intento e importancia especiales, es el que al comienzo de <i>todas <\/i>las listas, no s\u00f3lo figura el nombre de Sim\u00f3n Pedro, sino que Mt a\u00f1ade adem\u00e1s al hacer el relato de las listas de los ap\u00f3stoles: \u201cHe aqu\u00ed los nombres de los doce ap\u00f3stoles: primero, Sim\u00f3n, llamado Pedro.\u201d Esta expresi\u00f3n \u201cprimero\u201d ser\u00eda absolutamente innecesaria al principio de una lista de nombres sin que sigan otros ordinales para los siguientes componentes &#8216;. Hoy es admitido, incluso por cr\u00edticos, que no se trata de una primac\u00eda de listas o de ancianidad.<\/p>\n<p>Lucas dice que Cristo llam\u00f3 a los Doce, \u201ca los cuales dio el nombre de ap\u00f3stoles\u201d (Lc 6:13). El nombre de \u201cap\u00f3stoles\u201d no era desconocido en Israel. Su nombre era en hebreo <i>shalu\u00e1h oshaliah, <\/i>y en <i>arameoshaluha&#8217;, <\/i>es decir, \u201cenviado.\u201d El sumo sacerdote de Jerusal\u00e9n se comunicaba con las comunidades jud\u00edas de la \u201dDi\u00e1spora\u201d mediante \u201cenviados\u201d (ap\u00f3stoles), sea en forma de simples correos (Act 28:21), sea en forma de verdaderos delegados dotados de poderes (Act 7:12). Despu\u00e9s de la ruina de Jerusal\u00e9n, el patriarca jud\u00edo de Jabne ten\u00eda sus \u201cap\u00f3stoles,\u201d correos, a los que confiaba cartas \u201ccirculares\u201d.<\/p>\n<p>Si el nombre era conocido, en cambio, el oficio que se les confiaba es totalmente nuevo y permanente. El \u201cenv\u00edo\u201d que Dios hizo a Isa\u00edas (Is 6:8) y Jerem\u00edas (Jer 1:7-10) no tiene, en relaci\u00f3n con el poder de los doce ap\u00f3stoles, m\u00e1s que un valor puramente anal\u00f3gico. El Colegio Apost\u00f3lico, que Cristo fund\u00f3, es \u00fanico por su finalidad y sus poderes.<\/p>\n<p><b>El n\u00famero de doce es de abolengo b\u00edblico.<\/b> Alude al n\u00famero de los <i>doce <\/i>patriarcas y de las <i>doce <\/i>tribus. Ellos iban a ser los jefes de las \u201ctribus\u201d del nuevo Israel que Cristo fundaba. Y tan sagrado e intencional fue este n\u00famero de doce <b>en el prop\u00f3sito de Cristo,<\/b> que, despu\u00e9s de la traici\u00f3n y muerte de Judas, Pedro se crey\u00f3 en el deber de completarlo (Ac 1:15-17.21.22), recayendo la suerte sobre Mat\u00edas (Act 1:23-26).<\/p>\n<p>Los doce nombres de los ap\u00f3stoles en su valor etimol\u00f3gico y con indicaciones bibliogr\u00e1fico-evang\u00e9licas son las siguientes:<\/p>\n<p><i>Sim\u00f3n.<\/i> \u2014 Su nombre en hebreo es <i>Shim&#8217;on, <\/i>nombre muy com\u00fan y significa el que oye, el obediente. Cristo le puso por sobrenombre Pedro, en arameo <i>Kepha&#8217;, <\/i>piedra, roca. Los evangelistas recogen este nuevo nombre, que era el que ten\u00eda un excepcional sentido para ellos. S\u00f3lo aparecer\u00e1 el solo nombre de Sim\u00f3n, en muy contados pasajes, que son, adem\u00e1s, aquellos en los que Cristo se dirige, como era l\u00f3gico, a Sim\u00f3n 5; a veces se cita Sim\u00f3n al referir, en estilo directo, las escenas de primera hora, m\u00e1xime en Mc, que refleja la catequesis de Pedro y primitiva, o cuando supone un auditorio en el que el nombre usual de Pedro es Sim\u00f3n (Lc 24:34). En otros casos se usa el nombre de Sim\u00f3n Pedro, que si, por una parte, el primero es signo de identificaci\u00f3n, el segundo lo es de simbolismo y dignidad. En el resto, lo m\u00e1s frecuente es llamarlo, sin m\u00e1s, Pedro. Es el reflejo del cambio de nombre que Cristo le hizo, y reflejo del uso que de \u00e9l se fue haciendo en funci\u00f3n y comprensi\u00f3n de la nueva dignidad. Este nuevo nombre de Pedro no prevaleci\u00f3 ya a partir de la elecci\u00f3n definitiva al apostolado (Mc 3:16; 6:14), parece que en un principio Pedro continu\u00f3 llam\u00e1ndose Sim\u00f3n (Mc 1:16.22.36; Lc 5:3-5.10).<\/p>\n<p>En Juan, el anuncio del cambio del nombre de Sim\u00f3n en Pedro se le anuncia desde el primer encuentro con Cristo (Jn 1:42); pero el cambio del nombre se hace posteriormente (Mt 16:18); ni hay el menor inconveniente contra ello, porque en los sin\u00f3pticos, en las listas de los ap\u00f3stoles, al nombrar a Sim\u00f3n, a\u00f1aden los tres: \u201cllamado Pedro,\u201d ya que esto no es m\u00e1s que <i>un adelantamiento <\/i>del momento hist\u00f3rico del cambio de nombre. Como lo es tambi\u00e9n en el relato de Jn.<\/p>\n<p>Es interesante notar el intento especial que ten\u00eda Cristo al cambiar el nombre a Sim\u00f3n en funci\u00f3n de su primac\u00eda. Precisamente por tener el cambio una vinculaci\u00f3n fundamental con ese hecho hist\u00f3rico es por lo que pervivi\u00f3 el nombre cambiado. Mientras que Mc dice, al dar la lista de los ap\u00f3stoles, que a Juan y Santiago \u201cles puso por nombre Boanerges, que quiere decir hijos del trueno\u201d (Mc 3:17), sin embargo, su nombre no tuvo transcendencia. Es ello una prueba del intento distinto que tuvo de cambiarle el nombre a Sim\u00f3n, lo mismo que la captaci\u00f3n que de \u00e9l tuvo la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>El uso de sobrenombres es popular y usual en el ambiente palestino. Los cinco Macabeos ten\u00edan cada uno el suyo propio (1 Mac 2:2-5).<\/p>\n<p>Pedro era galileo de Betsaida (Jn 1:44); hijo de Jonas (Mt) o de Juan (Jn); pescador (4:18; Mc 1:16); estando en Judea en la parte del Jord\u00e1n donde el Bautista bautizaba, se dice que es tra\u00eddo a Cristo por su hermano Andr\u00e9s (Jn 1:41.42); m\u00e1s tarde, estando echando las redes junto con su hermano Andr\u00e9s, Cristo los llam\u00f3 a seguirle (Mt 4:18.19; Mc 1:16.17); y aun siendo due\u00f1o de la barca y teniendo \u201csocios\u201d (Lc 5:3.10), lo dej\u00f3 todo y le sigui\u00f3 (Mt 4:20; Mc 1:18). M\u00e1s tarde, en el serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, y es a lo que responde su nombre en estas listas, es cuando es llamado, como se dijo, al apostolado.<\/p>\n<p><i>Andr\u00e9s.<\/i> \u2014 Su nombre es griego (\u0391\u03bd\u03b4\u03c1\u03ad\u03b1\u03c2), y significa \u201cviril.\u201d Este nombre aparece hoy en los escritos talm\u00fadicos bajo la forma de <i>Andrai. <\/i>Ni puede extra\u00f1ar el que un jud\u00edo tuviese un nombre griego. Andr\u00e9s era de Betsaida (Jn 1:44), en Galilea, la cual estaba mixtificada y en contacto con los gentiles. Andr\u00e9s era hermano de Sim\u00f3n Pedro (Mt 4:18; Mc 1:16; Jn 1:40); hab\u00eda sido \u201cdisc\u00edpulo\u201d del Bautista (Jn 1:40); como Pedro, era pescador en Galilea (Mt 4:18; Mc. 16). Andr\u00e9s, por las indicaciones del Bautista, busca a Cristo (Jn 1:37-40); fue a donde se hospedaba en el Jord\u00e1n, y pas\u00f3 all\u00ed con El el resto del d\u00eda (Jn 1:39); a su vuelta, dijo a Sim\u00f3n, su hermano, que hab\u00eda encontrado al Mes\u00edas (Jn 1:41), y \u201cle condujo a Jes\u00fas\u201d (Jn 1:42). M\u00e1s tarde, estando juntos los dos echando las redes en el mar, Cristo pas\u00f3 por all\u00ed, y los llam\u00f3 para que le siguieran (Mt 4:18.19; Mc 1:16.17), y dejando todo, le siguieron (Mt 4:20; Mc 1:18).<\/p>\n<p>Mt y Lc ponen el nombre de Andr\u00e9s el segundo de la lista. La raz\u00f3n debe de ser lo que ellos mismos a\u00f1aden despu\u00e9s de dar su nombre: \u201cAndr\u00e9s, su hermano,\u201d o porque fueron llamados al apostolado simult\u00e1neamente. En cambio, Mc, en la lista de los ap\u00f3stoles, lo pone despu\u00e9s del nombre de \u201cSantiago, el hijo del Zebedeo, y de Juan, el hermano de Santiago.\u201d Esto acaso se deba al prestigio e intimidad que tuvieron Juan y Santiago con el Se\u00f1or; lo que acaso hubiese consagrado tambi\u00e9n su uso en la catequesis de la que procede Mc para este punto.<\/p>\n<p><i>Santiago y Juan. <\/i>\u2014 El primero, en su transcripci\u00f3n griega, es Jacobo (\u0399\u03ac\u03ba\u03c9\u03b2\u03bf\u03c2). Es hermano de San Juan. Se le llamaba ordinariamente Santiago el Mayor, para diferenciarlo de Santiago de Alfeo, tambi\u00e9n ap\u00f3stol (Mc 15:40).<\/p>\n<p>Juan, \u201chermano de Santiago\u201d (Mt-Mc). Su nombre griego corresponde al hebreo <i>Yehohanan, <\/i>del que el griego traduce la forma apocopada, y significa \u201cYahv\u00e9 fue benigno\u201d o \u201cYahv\u00e9 hizo gracia.\u201d<\/p>\n<p>Como su hermano Santiago el Mayor, debieron de ser oriundos de Betsaida (Jn 1:44, comp. con Mt 1:16-20). Son hijos de Zebedeo y Salom\u00e9 (Mc 15:40, comp. con Mt 27:56 y Jn 19:25).<\/p>\n<p>Juan fue primero disc\u00edpulo del Bautista (Jn 1:35-40). Luego sigue al Se\u00f1or de Judea a Galilea, y all\u00ed es testigo, con los otros ap\u00f3stoles, del milagro de Cana (Jn 2:1-11).<\/p>\n<p>Se dedicaba con su hermano a las faenas de la pesca (Mt 4:21; Mc 1:19). Pasando un d\u00eda Cristo junto al lago de Genesaret, los vio, llam\u00f3 a ambos, y, dejando todo, le siguieron (Mt 4:21.22; Mc 1:19.20).<\/p>\n<p>Cristo mismo les puso por sobrenombre \u201dBoanerges.\u201d Mc, que es el \u00fanico que recoge esta noticia, al mismo tiempo traduce su significado: \u201cEs decir, hijos del trueno.\u201d Corresponde al hebreo <i>bene regesh, <\/i>es decir, conforme al uso hebreo de expresar la dependencia por el nombre <i>ben: <\/i>\u201chijos tonantes\u201d. Generalmente se admite que con este sobrenombre se trata de caracterizar el temperamento y celo ardiente de ambos ap\u00f3stoles, como lo manifiestan en su vida (Mc 3:17); pero tambi\u00e9n algunos Padres lo interpretaron de su ardiente predicaci\u00f3n, o por la teolog\u00eda de San Juan. As\u00ed, Or\u00edgenes habla del \u201ctrueno m\u00edstico\u201d 7. De ambas cosas se acusan \u00edndices en los episodios de su vida relatados en los evangelios. Sin embargo, no se ve bien a qu\u00e9 expresi\u00f3n hebrea o aramea pueda corresponder esta transcripci\u00f3n griega que da Mc. Tambi\u00e9n se propone el <i>bene regez= <\/i>\u201chijos de ira.\u201d No se dio a\u00fan una explicaci\u00f3n satisfactoria del cambio voc\u00e1lico al principio de palabra (cf. R. Bardy, R. Se. Re\u00ed. [1925] p. 166-7; [1928] p.344).<\/p>\n<p><i>Felipe.<\/i> \u2014 Con su nombre empieza en las cuatro listas el segundo grupo de ap\u00f3stoles. Su nombre es griego, pero es conocido en hebreo talm\u00fadico, con diversos matices. Su nombre griego, como el de Andr\u00e9s, se explica bien por ser Felipe de Betsaida (Jn 1:44; 12:21), en Galilea. Felipe es tra\u00eddo a Cristo por Andr\u00e9s (Jn 1:43). Y, luego de venir a Cristo, se transforma en un celoso propagandista de Cristo-Mes\u00edas, catequizando para la causa a Natanael (Jn 1:45.46.49). Ya siendo ap\u00f3stol, es citado m\u00e1s veces en los evangelios (Jn 6:5-7; 12:21.22; 14:8.9).<\/p>\n<p><i>Bartolom\u00e9.<\/i> \u2014 La forma griega de su nombre corresponde al arameo <i>bartholmai, <\/i>\u201chijo de Talmai.\u201d Este nombre \u2014 Talmai \u2014 es conocido en la literatura b\u00edblica como nombre de un rey (2 Sam 3:3). Josefo lo transcribe por \u201cTholomaios\u201d. A este tipo responde la versi\u00f3n griega de Bartolom\u00e9, que transcriben los evangelios.<\/p>\n<p>Hoy es generalmente admitido por los autores que Bartolom\u00e9 es la misma persona que Natanael (Jn l:45ss). Aunque esta identificaci\u00f3n no la registra la antig\u00fcedad, la propuso Ruperto Tuitiense (+ 1129), y sobre todo se hizo m\u00e1s usual despu\u00e9s del siglo XVI. Las razones para esta identificaci\u00f3n son las siguientes:<\/p>\n<p>1) Los sin\u00f3pticos nunca hablan de Natanael; en las listas de los ap\u00f3stoles, s\u00f3lo figura Bartolom\u00e9; en cambio, Juan nunca cita a Bartolom\u00e9, sino a Natanael, tanto entre las vocaciones \u201capost\u00f3licas\u201d de primera hora (Jn 1:35-51) como al final, cuando Cristo despu\u00e9s de resucitado se aparece junto al Lago (Jn 21:1.2).<\/p>\n<p>2) En las vocaciones \u201capost\u00f3licas\u201d de primera hora figuran: Andr\u00e9s, Sim\u00f3n Pedro, Felipe y Natanael, al cual trae Felipe a Cristo como al Mes\u00edas, y Cristo hace un excepcional elogio de \u00e9l (Jn 1:35-51). No se ve motivo para excluir del <i>apostolado <\/i>a Natanael, que figura <b>en la primera l\u00ednea \u201cvocacional\u201d con Andr\u00e9s, Pedro y Felipe,<\/b> y a la misma \u201chora\u201d que \u00e9stos, y del que, aparte de Pedro, se hace adem\u00e1s un elogio excepcional.<\/p>\n<p>3) En las tres listas de los sin\u00f3pticos figuran juntos Felipe y Bartolom\u00e9, acaso debido a que el primero trae a Bartolom\u00e9 a Cristo Mes\u00edas. Y esta misma uni\u00f3n se ve en la narraci\u00f3n de Juan, en la que Felipe aparece en uni\u00f3n de Natanael (Jn 1:45-49) .<\/p>\n<p>Por otra parte, de sobra es sabido el posible uso de dos nombres entre los jud\u00edos. Aqu\u00ed habr\u00eda una persona con dos nombres: uno el personal, Natanael, y otro el patron\u00edmico, Bartolom\u00e9, o sea, \u201cel hijo de Tolmai,\u201d como tambi\u00e9n se habla de Juan y Santiago el Mayor sin citar sus nombres, diciendo sin m\u00e1s: \u201cSe acerc\u00f3 (a Cristo) la madre de los hijos del Zebedeo\u201d (Mt 20:20).<\/p>\n<p><i>Tom\u00e1s.<\/i> \u2014 Es nombre arameo. Juan mismo da tres veces la traducci\u00f3n griega de \u00e9l: \u201cD\u00eddimo\u201d (Jn 11:16; 20:24; 21:2). Es un sobrenombre significando \u201cdos veces,\u201d \u201cgemelo.\u201d Corresponde a la ra\u00edz hebrea <i>te&#8217;om, <\/i>duplicar, y al arameo <i>te&#8217;oma, <\/i>duplicado, gemelo, mellizo, y del cual el nombre evang\u00e9lico no es m\u00e1s que una transcripci\u00f3n griega del nombre arameo.<\/p>\n<p>De los pocos datos evang\u00e9licos se acusa su decisi\u00f3n generosa (Jn 11:16) y su franqueza un poco ingenua (Jn 14:5).<\/p>\n<p><i>Mateo.<\/i> \u2014 Las cuatro listas ponen a este ap\u00f3stol por su nombre de Mateo. Es nombre arameo. Responde a <i>Mathai. <\/i>Procede de la ra\u00edz <i>nathan, <\/i>dar, y la abreviatura de <i>Yahweh, <\/i>y significa \u201cdon o gracia de Yahv\u00e9.\u201d<\/p>\n<p>Alg\u00fan autor pretende derivar su etimolog\u00eda del hebreo <i>&#8216;emeth, <\/i>fiel. Citan la forma <i>Amittai, <\/i>el Fiel (Jon 1:1), que habr\u00eda perdido el alef inicial. Significar\u00eda su nombre: \u201cfidelidad de Yahv\u00e9.\u201d Pero esta etimolog\u00eda parece mucho menos probable.<\/p>\n<p>Mateo es uno de los ap\u00f3stoles que tienen dos nombres. De la contraposici\u00f3n de los tres relatos de la vocaci\u00f3n de Mateo se ve que Mateo es la misma persona que Lev\u00ed (Mt 9:9; Mc 2:13; Lc 5:27). El uso de dos nombres hebreos es bien conocido (1 Mac 2:2-5). As\u00ed, en los Hechos (4:36) se cita a Jos\u00e9 Bernab\u00e9. Josefo dice que Caifas era sobrenombre a\u00f1adido al suyo de Jos\u00e9.<\/p>\n<p>Mateo se llama a s\u00ed mismo en la lista de los ap\u00f3stoles con el nombre de \u201cMateo el publicano.\u201d Era hijo de Alfeo (Mc 2:14). Llamado por el Se\u00f1or, dej\u00f3 todo por seguirle (Mt 9:9, par.). Como publicano, deb\u00eda de ser hombre de buena posici\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Aunque en la antig\u00fcedad Heracle\u00f3n, secuaz del gn\u00f3stico Valent\u00edn, hac\u00eda personas distintas a Mateo y Lev\u00ed 12, hip\u00f3tesis que tambi\u00e9n admiti\u00f3 Clemente Alejandrino 13, Or\u00edgenes 14 y alg\u00fan moderno, los relatos evang\u00e9licos hacen ver que la \u201cvocaci\u00f3n\u201d de Lev\u00ed y Mateo son la misma escena. Por lo que parece se impone la identificaci\u00f3n de personajes con duplicidad de nombre.<\/p>\n<p><i>Santiago.<\/i> \u2014 Las cuatro listas apost\u00f3licas lo diferencian de Santiago el hijo del Zebedeo, diciendo de \u00e9l que es \u201chijo de Alfeo.\u201d Pero Mc lo llama expl\u00edcitamente en otro pasaje \u201cSantiago el Menor\u201d (Mc 15:40).<\/p>\n<p>Era hijo de Alfeo y de Mar\u00eda (Mt 27:56), y debe de ser el hermano de Jos\u00e9, Sim\u00f3n y Judas (Mt 13:55).<\/p>\n<p>Es tema discutido si este Santiago el Menor es la misma persona a quien San Pablo pone como una de las \u201ccolumnas de la iglesia\u201d de Jerusal\u00e9n, junto con Pedro y Juan (Gal 2:9), y que en la primitiva Iglesia se le llamaba \u201cel hermano (pariente) del Se\u00f1or\u201d (Gal 1:19), y que fue primer obispo de Jerusal\u00e9n (Act 15:13).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es tema discutido si este Alfeo de quien es hijo Santiago es la misma persona que Cleop\u00e1s o Cleof\u00e1s (Jn 19:25).<\/p>\n<p>Lo niega, v.gr., Dalman , lo dificulta Lagrange, facilita la identificaci\u00f3n Strack-Billerbeck.<\/p>\n<p><i>Tadeo.<\/i> \u2014 S\u00f3lo citan este nombre las listas de Mt y Mc. Pero, como los ap\u00f3stoles que Cristo eligi\u00f3 son doce, este ap\u00f3stol aparece tambi\u00e9n con dos nombres en las listas apost\u00f3licas. Como en las cuatro listas coinciden los nombres de todos los ap\u00f3stoles excepto \u00e9ste, se sigue, por exclusi\u00f3n, que el Tadeo de Mt y Mc es la misma persona que citan Lc y los Hechos con el nombre de \u201cJudas de Santiago\u201d (Lc 6:16; Act 1:13). Los evangelistas no pod\u00edan ignorar los nombres de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Algunos manuscritos de Mt (10:3), de los cuales el m\u00e1s importante es el c\u00f3dice Beza, en lugar de Tadeo ponen Lebbeo. El nombre de Tadeo se une con la ra\u00edz aramea <i>taddaya, tadde, <\/i>que significa seno, pecho. Por eso, su significado aqu\u00ed debe de ser, fundamentalmente, \u201camado\u201d o \u201cesforzado.\u201d<\/p>\n<p>A esto lleva el otro nombre o sobrenombre con que aparece en mucho c\u00f3dices y muchos testimonios de la antig\u00fcedad, pues Lebbeo corresponde al hebreo <i>libbai, <\/i>que procede de la ra\u00edz <i>leb, <\/i>\u201ccoraz\u00f3n.\u201d A no ser que este nombre fuese topon\u00edmico de Lebba, peque\u00f1a aldea de Galilea.<\/p>\n<p>En cambio, algunos autores sostienen que se trata de una deformaci\u00f3n del griego <i>Theudas, <\/i>que a su vez ser\u00eda abreviaci\u00f3n de <i>theodoros<\/i>. En este caso, tendr\u00eda un sobrenombre griego y otro sobrenombre arameo, aparte de su nombre propio. De aqu\u00ed que en la antig\u00fcedad se le llamase el ap\u00f3stol \u201cde los tres nombres\u201d (<i>tr\u00ednomos<\/i>).<i> <\/i>Acaso Mt-Mc lo citan con este nombre para evitar confusiones, de no poner apelativo, con el traidor.<\/p>\n<p>Su nombre verdadero era Judas, que para diferenciarlo se le llamaba \u201cJudas de Santiago.\u201d Normalmente se hab\u00eda de suplir la elipsis as\u00ed: \u201cJudas (hijo) de Santiago\u201d; pero tambi\u00e9n puede en ocasiones indicar otra relaci\u00f3n. Tal ser\u00eda: \u201cJudas (hermano) de Santiago,\u201d por referencia a Santiago el Menor, obispo de Jerusal\u00e9n, y tan conocido, que acaso se quer\u00eda consignar qui\u00e9n fuese este Judas haci\u00e9ndolo por referencia a su hermano (Mt 13:55; Mc 6:3). Esto mismo sugiere lo que se lee en la ep\u00edstola de Judas: \u201cJudas, siervo de Jesucristo y <i>hermano <\/i>de Santiago\u201d (Jds 1).<\/p>\n<p><i>Sim\u00f3n el Cananeo.<\/i> \u2014 El nombre de Sim\u00f3n era muy frecuente. Se le distingue de Pedro por el apelativo del Cananeo, \u03c7\u03b1\u03bd\u03b1\u03bd\u03b1\u0390\u03bf\u03c2.<\/p>\n<p>Algunos pensaron que se le llamaba as\u00ed por ser oriundo de Cana de Galilea. Pero, aparte de otras razones, deber\u00eda dar filol\u00f3gicamente un nombre distinto del que trae el texto.<\/p>\n<p>El verdadero sentido aqu\u00ed de \u201ccananeo,\u201d que no tiene nada que ver con el pa\u00eds de los cananeos, lo dan en los lugares paralelos Lc y Act. Pues al nombrar a Sim\u00f3n lo califican \u201cel Zelotes\u201d (<i>el llamado <\/i>\u03b6\u03b7\u03bb\u03c9\u03c4\u03ae\u03bd). Zelotes era el calificativo de los que compon\u00edan el partido \u201cnacionalista\u201d exaltado que llev\u00f3 a Israel a la cat\u00e1strofe del 70. Precisamente \u201ccanannaios\u201d es la forma grecizada de la palabra aramea <i>qannai <\/i>o <i>qar\u00edana, <\/i>que significa <i>celante, <\/i>zelotes. El calificativo que se da a Sim\u00f3n no lleva por necesidad t\u00e9cnica el recordarle como antiguo miembro del partido sedicioso y fan\u00e1tico de los zelotes. Si hubiese pertenecido a \u00e9l, siendo nota desfavorable, posiblemente no se hubiese conservado este apelativo. Pero con \u00e9l pod\u00eda tambi\u00e9n denominarse un car\u00e1cter apasionado. Pod\u00eda haber sido un \u201cceloso\u201d cumplidor de la Ley. Es la palabra que usa San Pablo para decir esto de s\u00ed mismo (Gal 1:14). Acaso con este calificativo se quiera primeramente <b>destacar una nota psicol\u00f3gica que se hab\u00eda encarnado en su celo por el cumplimiento de la Ley.<\/b><\/p>\n<p><i>Judas Iscariote. \u2014 Excepto <\/i>la lista de los Hechos, que suprime este nombre, los tres sin\u00f3pticos, a! dar en \u00faltimo lugar el nombre de Judas, le ponen, como otras veces se dice en los evangelios, el ep\u00edteto de \u201cel que le entreg\u00f3.\u201d Era a un tiempo un estigma, y aqu\u00ed sobre todo un elemento diferencial del otro \u201cJudas de Santiago\u201d (Lc).<\/p>\n<p>A Judas, el traidor, se le califica como \u201cJudas Iscariote.\u201d Pero Juan da m\u00e1s completo su nombre en el texto griego: \u201cJudas (hijo) de Sim\u00f3n Iscariote\u201d (Jn 6:71). <i>Iscariot <\/i>puede ser traducci\u00f3n griega del hebreo <i>ish qerioth, <\/i>que significa \u201chombre de Qerioth.\u201d En el Talmud se leen abundantes expresiones an\u00e1logas indicando el lugar de origen; v.gr., \u201cJudas de Kefar-Akko\u201d por \u201cJudas el hombre de Kefar-Akko,\u201d etc. El apelativo topon\u00edmico era a la vez patron\u00edmico, como se ve por Juan (6:7), que hace ver que era tambi\u00e9n el apelativo del padre de Judas. Se conocen localidades con este nombre, sea en la tribu de Jud\u00e1 (Jos 15:25), sea en el pa\u00eds de Moab (Jer 48:24).<\/p>\n<p>Aunque el nombre de <i>Qerioth <\/i>es hebreo, y se habla en arameo, se ha explicado bien c\u00f3mo en los medios jud\u00edos se conservaban nombres hebreos en medio de textos arameos.<\/p>\n<p>Recientemente se ha insistido en interpretar este nombre no como patron\u00edmico o topon\u00edmico, sino como sin\u00f3nimo de \u201chip\u00f3crita\u201d o \u201ctraidor\u201d; estigma con que pasar\u00eda a la tradici\u00f3n. Tambi\u00e9n se ha propuesto que Iscariote sea una transcripci\u00f3n sem\u00edtica del lat\u00edn <i>sicanus <\/i>(\u03c3\u03c5 \u03b1\u03c1\u03af\u03c4\u03b7\u03c2, cambiado en \u0399\u03c3\u03ba\u03b1\u03c1\u03b9\u03ce\u03c4\u03b7\u03c2) equivalente a <i>zelotes, <\/i>que eran los opositores fan\u00e1ticos a la dominaci\u00f3n romana 23; o en habitante de Jeric\u00f3 = corrupci\u00f3n de (Cullmann).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Instrucci\u00f3n y poder dados a los ap\u00f3stoles<\/p>\n<p>El resto del cap\u00edtulo 10 de Mt es todo \u00e9l un discurso \u201capost\u00f3lico.\u201d Atiende a la instrucci\u00f3n de los ap\u00f3stoles. Sin embargo, se nota una diferencia muy acusada entre dos secciones del mismo; en la primera (v.5-16) se dirige a los ap\u00f3stoles para la misi\u00f3n que van a tener en Israel; la segunda (v. 17-42), aun dirigido a los ap\u00f3stoles, al menos en el contexto de Mt, tiene un horizonte m\u00e1s amplio: mira a un apostolado fuera de Palestina. Adem\u00e1s, sentencias incluidas en este discurso pertenecen a otros contextos (Lc 10:4-12).<\/p>\n<p>Mc y Lc traen tambi\u00e9n esta misi\u00f3n palestina de los ap\u00f3stoles, con las instrucciones que Cristo les da, aunque en forma m\u00e1s sint\u00e9tica que Mt; pero se ve que son las mismas. Se acusa, pues, la sustancia hist\u00f3rica de esta instrucci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>Sobre el momento hist\u00f3rico en que tiene lugar esta misi\u00f3n no es f\u00e1cil saberlo. Los tres sin\u00f3pticos lo ponen en momentos distintos.<\/p>\n<p>Acaso el orden de Mc sea el que responde m\u00e1s al momento hist\u00f3rico de esta misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles. El de Mt es un procedimiento <i>l\u00f3gico.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Llam\u00f3 a sus doce disc\u00edpulos y les dio autoridad para expulsar esp\u00edritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia. 2 Estos son los nombres de los doce ap\u00f3stoles: el primero, Sim\u00f3n, llamado Pedro, y Andr\u00e9s, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; 3 Felipe y Bartolom\u00e9, Tom\u00e1s y Mateo el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-10-1-7-mision-de-los-doce\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 10, 1-7: Misi\u00f3n de los Doce\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41303","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41303","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41303"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41303\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41303"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41303"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41303"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}