{"id":41304,"date":"2016-10-07T23:26:25","date_gmt":"2016-10-08T04:26:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-10-7-13-discurso-apostolico-mision-de-los-doce-gratuidad\/"},"modified":"2016-10-07T23:26:25","modified_gmt":"2016-10-08T04:26:25","slug":"mt-10-7-13-discurso-apostolico-mision-de-los-doce-gratuidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-10-7-13-discurso-apostolico-mision-de-los-doce-gratuidad\/","title":{"rendered":"Mt 10, 7-13: Discurso apost\u00f3lico &#8211; Misi\u00f3n de los Doce (Gratuidad)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">7<\/span> Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis hab\u00e9is recibido, dad gratis. <span class=\"versiculo\">9<\/span> No os procur\u00e9is en la faja oro, plata ni cobre; <span class=\"versiculo\">10<\/span> ni tampoco alforja para el camino, ni dos t\u00fanicas, ni sandalias, ni bast\u00f3n; bien merece el obrero su sustento. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Cuando entr\u00e9is en una ciudad o aldea, averiguad qui\u00e9n hay all\u00ed de confianza y quedaos en su casa hasta que os vay\u00e1is. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Al entrar en una casa, saludadla con la paz; <span class=\"versiculo\">13<\/span> si la casa se lo merece, vuestra paz vendr\u00e1 a ella. Si no se lo merece, la paz volver\u00e1 a vosotros. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco\"> Francisco<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=76\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Evangelii_Gaudium_Salvar_al_hombre_en_su_plenitud\"> Evangelii Gaudium: Salvar al hombre en su plenitud<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abProclamad que est\u00e1 llegando el Reino de los cielos\u00bb (Mt 10,7)<br \/>n. 181<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>El Reino que se anticipa y crece entre nosotros lo toca todo y nos recuerda aquel principio de discernimiento que Pablo VI propon\u00eda con relaci\u00f3n al verdadero desarrollo: \u00abTodos los hombres y todo el hombre\u00bb. Sabemos que \u00abla evangelizaci\u00f3n no ser\u00eda completa si no tuviera en cuenta la interpelaci\u00f3n rec\u00edproca que en el curso de los tiempos se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre\u00bb. Se trata del criterio de universalidad, propio de la din\u00e1mica del Evangelio, ya que el Padre desea que todos los hombres se salven y su plan de salvaci\u00f3n consiste en \u00abrecapitular todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo\u00bb (<em>Ef <\/em>1,10). El mandato es: \u00abId por todo el mundo, anunciad la Buena Noticia a toda la creaci\u00f3n\u00bb (<em>Mc<\/em> 16,15), porque \u00abtoda la creaci\u00f3n espera ansiosamente esta revelaci\u00f3n de los hijos de Dios\u00bb (<em>Rm <\/em>8,19). Toda la creaci\u00f3n quiere decir tambi\u00e9n todos los aspectos de la vida humana, de manera que \u00abla misi\u00f3n del anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo tiene una destinaci\u00f3n universal. Su mandato de caridad abraza todas las dimensiones de la existencia, todas las personas, todos los ambientes de la convivencia y todos los pueblos. Nada de lo humano le puede resultar extra\u00f1o\u00bb. La verdadera esperanza cristiana, que busca el Reino escatol\u00f3gico, siempre genera historia.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\"> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica_Recibiste_para_dar\"> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica: Recibiste para dar<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abGratis lo recibistesi; dadlo gratis\u00bb (Mt 10,8)<br \/>nn. 2121-2122.1506-1510<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>La <em>simon\u00eda<\/em> (cf <em>Hch<\/em> 8, 9-24) se define como la compra o venta de cosas espirituales. A Sim\u00f3n el mago, que quiso comprar el poder espiritual del que vio dotado a los Ap\u00f3stoles, Pedro le responde: \u00abVaya tu dinero a la perdici\u00f3n y t\u00fa con \u00e9l, pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero\u00bb (<em>Hch<\/em> 8, 20). As\u00ed se ajustaba a las palabras de Jes\u00fas: \u00abGratis lo recibisteis, dadlo gratis\u00bb (<em>Mt <\/em>10, 8; cf<em> <\/em>ya<em> Is<\/em> 55, 1). Es imposible apropiarse de los bienes espirituales y de comportarse respecto a ellos como un poseedor o un due\u00f1o, pues tienen su fuente en Dios. S\u00f3lo es posible recibirlos gratuitamente de \u00c9l.<\/p>\n<p>\u00abFuera de las ofrendas determinadas por la autoridad competente, el ministro no debe pedir nada por la administraci\u00f3n de los sacramentos, y ha de procurar siempre que los necesitados no queden privados de la ayuda de los sacramentos por raz\u00f3n de su pobreza\u00bb (CIC <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/ESL0020\/__P2R.HTM\">can. 848<\/a>). La autoridad competente puede fijar estas \u00abofrendas\u00bb atendiendo al principio de que el pueblo cristiano debe contribuir al sostenimiento de los ministros de la Iglesia. \u00abEl obrero merece su sustento\u00bb (<em>Mt<\/em> 10, 10; cf <em>Lc<\/em> 10, 7; <em>1 Co<\/em> 9, 5-18; <em>1 Tm<\/em> 5, 17-18).<\/p>\n<p><strong>\u00abSanad a los enfermos&#8230;\u00bb<\/strong> <\/p>\n<p>Cristo invita a sus disc\u00edpulos a seguirle tomando a su vez su cruz (cf <em>Mt<\/em> 10,38). Sigui\u00e9ndole adquieren una nueva visi\u00f3n sobre la enfermedad y sobre los enfermos. Jes\u00fas los asocia a su vida pobre y humilde. Les hace participar de su ministerio de compasi\u00f3n y de curaci\u00f3n: \u00abY, y\u00e9ndose de all\u00ed, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ung\u00edan con aceite a muchos enfermos y los curaban\u00bb (<em>Mc<\/em> 6,12-13).<\/p>\n<p>El Se\u00f1or resucitado renueva este env\u00edo (\u00abEn mi nombre [&#8230;] impondr\u00e1n las manos sobre los enfermos y se pondr\u00e1n bien\u00bb, <em>Mc<\/em> 16,17-18) y lo confirma con los signos que la Iglesia realiza invocando su nombre (cf. <em>Hch<\/em> 9,34; 14,3). Estos signos manifiestan de una manera especial que Jes\u00fas es verdaderamente \u00abDios que salva\u00bb (cf <em>Mt<\/em> 1,21; <em>Hch<\/em> 4,12).<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo da a algunos un carisma especial de curaci\u00f3n (cf <em>1 Co<\/em> 12,9.28.30) para manifestar la fuerza de la gracia del Resucitado. Sin embargo, ni siquiera las oraciones m\u00e1s fervorosas obtienen la curaci\u00f3n de todas las enfermedades. As\u00ed san Pablo aprende del Se\u00f1or que \u00abmi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza\u00bb (<em>2 Co<\/em> 12,9), y que los sufrimientos que tengo que padecer, tienen como sentido lo siguiente: \u00abCompleto en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia\u00bb (<em>Col<\/em> 1,24).<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Sanad a los enfermos!\u00bb (<em>Mt<\/em> 10,8). La Iglesia ha recibido esta tarea del Se\u00f1or e intenta realizarla tanto mediante los cuidados que proporciona a los enfermos, como por la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n con la que los acompa\u00f1a. Cree en la presencia vivificante de Cristo, m\u00e9dico de las almas y de los cuerpos. Esta presencia act\u00faa particularmente a trav\u00e9s de los sacramentos, y de manera especial por la Eucarist\u00eda, pan que da la vida eterna (cf <em>Jn<\/em> 6,54.58) y cuya conexi\u00f3n con la salud corporal insin\u00faa san Pablo (cf <em>1 Co<\/em> 11,30).<\/p>\n<p>No obstante, la Iglesia apost\u00f3lica tuvo un rito propio en favor de los enfermos, atestiguado por Santiago: \u00abEst\u00e1 enfermo alguno de vosotros? Llame a los presb\u00edteros de la Iglesia, que oren sobre \u00e9l y le unjan con \u00f3leo en el nombre del Se\u00f1or. Y la oraci\u00f3n de la fe salvar\u00e1 al enfermo, y el Se\u00f1or har\u00e1 que se levante, y si hubiera cometido pecados, le ser\u00e1n perdonados\u00bb (<em>St<\/em> 5,14-15). La Tradici\u00f3n ha reconocido en este rito uno de los siete sacramentos de la Iglesia (cf DS 216; 1324-1325; 1695-1696; 1716-1717).<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"\">por hacer<br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>7 Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. 8 Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis hab\u00e9is recibido, dad gratis. 9 No os procur\u00e9is en la faja oro, plata ni cobre; 10 ni tampoco alforja para el camino, ni dos t\u00fanicas, ni sandalias, ni bast\u00f3n; bien merece el obrero &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-10-7-13-discurso-apostolico-mision-de-los-doce-gratuidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 10, 7-13: Discurso apost\u00f3lico &#8211; Misi\u00f3n de los Doce (Gratuidad)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41304","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41304","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41304"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41304\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41304"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41304"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41304"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}