{"id":41305,"date":"2016-10-07T23:26:27","date_gmt":"2016-10-08T04:26:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-10-7-15-instrucciones-para-la-mision\/"},"modified":"2016-10-07T23:26:27","modified_gmt":"2016-10-08T04:26:27","slug":"mt-10-7-15-instrucciones-para-la-mision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-10-7-15-instrucciones-para-la-mision\/","title":{"rendered":"Mt 10, 7-15: Instrucciones para la Misi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">7<\/span> Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis hab\u00e9is recibido, dad gratis. <span class=\"versiculo\">9<\/span> No os procur\u00e9is en la faja oro, plata ni cobre; <span class=\"versiculo\">10<\/span> ni tampoco alforja para el camino, ni dos t\u00fanicas, ni sandalias, ni bast\u00f3n; bien merece el obrero su sustento. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Cuando entr\u00e9is en una ciudad o aldea, averiguad qui\u00e9n hay all\u00ed de confianza y quedaos en su casa hasta que os vay\u00e1is. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Al entrar en una casa, saludadla con la paz; <span class=\"versiculo\">13<\/span> si la casa se lo merece, vuestra paz vendr\u00e1 a ella. Si no se lo merece, la paz volver\u00e1 a vosotros.<br \/> <span class=\"versiculo\">14<\/span> Si alguno no os recibe o no escucha vuestras palabras, al salir de su casa o de la ciudad, sacudid el polvo de los pies. <span class=\"versiculo\">15<\/span> En verdad os digo que el d\u00eda del juicio les ser\u00e1 m\u00e1s llevadero a Sodoma y Gomorra, que a aquella ciudad. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Concilio_Vaticano_II_Lumen_Gentium\">Concilio Vaticano II, Lumen Gentium<\/span><\/h2>\n<p>3. Vino, por tanto, el Hijo, enviado por el Padre, quien nos eligi\u00f3 en El antes  de la creaci\u00f3n del mundo y nos predestin\u00f3 a ser hijos adoptivos, porque se  complaci\u00f3 en restaurar en El todas las cosas (cf. <i>Ef<\/i> 1,4-5 y 10).  As\u00ed, pues, Cristo, en cumplimiento de la voluntad del Padre, inaugur\u00f3 en la  tierra el reino de los cielos, nos revel\u00f3 su misterio y con su obediencia  realiz\u00f3 la redenci\u00f3n. La Iglesia o reino de Cristo, presente actualmente en  misterio, por el poder de Dios crece visiblemente en el mundo. Este comienzo y  crecimiento est\u00e1n simbolizados en la sangre y en el agua que manaron del  costado abierto de Cristo crucificado (cf. <i>Jn<\/i> 19,34) y est\u00e1n profetizados en  las palabras de Cristo acerca de su muerte en la cruz: \u00abY yo, si fuere levantado  de la tierra, atraer\u00e9 a todos a m\u00ed\u00bb (<i>Jn<\/i> 12,32 gr.). La obra de nuestra redenci\u00f3n  se efect\u00faa cuantas veces se celebra en el altar el sacrificio de la cruz, por  medio del cual \u00abCristo, que es nuestra Pascua, ha sido inmolado\u00bb (<i>1 Co<\/i> 5,7). Y,  al mismo tiempo, la unidad de los fieles, que constituyen un solo cuerpo en  Cristo, est\u00e1 representada y se realiza por el sacramento del pan eucar\u00edstico  (cf. <i>1 Co<\/i> 10,17). Todos los hombres est\u00e1n llamados a esta uni\u00f3n con Cristo, luz  del mundo, de quien procedemos, por quien vivimos y hacia quien caminamos.<\/p>\n<p>4. Consumada la obra que el Padre encomend\u00f3 realizar al Hijo sobre la tierra  (cf. <i>Jn<\/i> 17,4), fue enviado el Esp\u00edritu Santo el d\u00eda de Pentecost\u00e9s a fin de  santificar indefinidamente la Iglesia y para que de este modo los fieles tengan  acceso al Padre por medio de Cristo en un mismo Esp\u00edritu (cf. <i>Ef<\/i> 2,18). El es  el Esp\u00edritu de vida o la fuente de agua que salta hasta la vida eterna (cf. <i> Jn<\/i>  4,14; 7,38-39), por quien el Padre vivifica a los hombres, muertos por el  pecado, hasta que resucite sus cuerpos mortales en Cristo (cf. <i>Rm<\/i> 8,10-11). El  Esp\u00edritu habita en la Iglesia y en el coraz\u00f3n de los fieles como en un templo  (cf. <i>1 Co<\/i> 3,16; 6,19), y en ellos ora y da testimonio de su adopci\u00f3n como hijos  (cf. <i>Ga<\/i> 4,6; <i>Rm<\/i> 8,15-16 y 26). Gu\u00eda la Iglesia a toda la verdad (cf. <i>Jn<\/i> 16,  13), la unifica en comuni\u00f3n y ministerio, la provee y gobierna con diversos  dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos y la embellece con sus frutos (cf. <i>Ef<\/i> 4,11-12;  <i>1 Co<\/i> 12,4; <i>Ga<\/i> 5,22). Con la fuerza del Evangelio rejuvenece la Iglesia, la  renueva incesantemente y la conduce a la uni\u00f3n consumada con su Esposo [<sup>3<\/sup>].  En efecto, el Esp\u00edritu y la Esposa dicen al Se\u00f1or Jes\u00fas: \u00a1Ven! (cf. <i>Ap<\/i> 22,17).<\/p>\n<p>Y as\u00ed toda la Iglesia aparece como \u00abun pueblo reunido en virtud de la unidad del  Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u00bb [<sup>4<\/sup>].<\/p>\n<p>5. El misterio de la santa Iglesia se manifiesta en su fundaci\u00f3n. Pues nuestro  Se\u00f1or Jes\u00fas dio comienzo a la Iglesia predicando la buena nueva, es decir, la  llegada del reino de Dios prometido desde siglos en la Escritura: \u00abPorque el  tiempo est\u00e1 cumplido, y se acerc\u00f3 el reino de Dios\u00bb (<i>Mc<\/i> 1,15; cf. <i>Mt<\/i> 4,17). Ahora  bien, este reino brilla ante los hombres en la palabra, en las obras y en la  presencia de Cristo. La palabra de Dios se compara a una semilla sembrada en el  campo (cf. <i>Mc<\/i> 4,14): quienes la oyen con fidelidad y se agregan a la peque\u00f1a  grey de Cristo (cf. <i>Lc<\/i> 12,32), \u00e9sos recibieron el reino; la semilla va despu\u00e9s  germinando poco a poco y crece hasta el tiempo de la siega (cf. <i>Mc<\/i> 4,26-29). Los milagros de Jes\u00fas, a su vez, confirman  que el reino ya lleg\u00f3 a la tierra: \u00abSi expulso los demonios por el dedo de Dios,  sin duda que el reino de Dios ha llegado a vosotros\u00bb (<i>Lc<\/i> 11,20; cf. <i>Mt<\/i> 12,28).  Pero, sobre todo, el reino se manifiesta en la persona misma de Cristo, Hijo de  Dios e Hijo del hombre, quien vino \u00aba servir y a dar su vida para la redenci\u00f3n  de muchos\u00bb (<i>Mc<\/i> 10,45).<\/p>\n<p>Mas como Jes\u00fas, despu\u00e9s de haber padecido muerte de cruz por los hombres,  resucit\u00f3, se present\u00f3 por ello constituido en Se\u00f1or, Cristo y Sacerdote para  siempre (cf. <i>Hch<\/i> 2,36; <i>Hb<\/i> 5,6; 7,17-21) y derram\u00f3 sobre sus disc\u00edpulos el  Esp\u00edritu prometido por el Padre (cf. <i>Hch<\/i> 2,33). Por esto la Iglesia, enriquecida  con los dones de su Fundador y observando fielmente sus preceptos de caridad,  humildad y abnegaci\u00f3n, recibe la misi\u00f3n de anunciar el reino de Cristo y de Dios  e instaurarlo en todos los pueblos, y constituye en la tierra el germen y el  principio de ese reino. Y, mientras ella paulatinamente va creciendo, anhela  simult\u00e1neamente el reino consumado y con todas sus fuerzas espera y ansia  unirse con su Rey en la gloria.<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p><span class=\"textoNota\">[3] Cf. San Ireneo, Adv. Haer., III, 24, 1; PG 7, 966. Harvey, 2, 131: ed. Sagnard. Sources Chr., p. 398.<\/span><br \/>\n<span class=\"textoNota\">[4] San Cipriano, De Orat. Dom., 23: PL 4, 553. Hartel, III A. p. 285. San Agust\u00edn, Serm., 71, 20, 53: PL 38, 463 s. San J. Damasceno, Adv. iconocl., 12: PG 96, 1358D.<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"San_Efren_diacono\">San Efr\u00e9n, di\u00e1cono<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Diatesaron_8_3-4_La_Paz_del_Evangelio\">Diatesaron 8, 3-4: La Paz del Evangelio<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSi la casa se lo merece, la paz que le dese\u00e1is vendr\u00e1 a ella\u00bb<\/p>\n<p>\u00abCuando entr\u00e9is en una casa, decid primero: Paz a esta casa\u00bb (Lc 10,5) para que el mismo Se\u00f1or entre en ella y se quede all\u00ed, como cerca de Mar\u00eda\u2026 Esta salutaci\u00f3n es el misterio de la fe que ilumina el mundo; por ella se ahoga la enemistad, se acaba la guerra y los hombres se reconocen mutuamente. El efecto de esta salutaci\u00f3n estaba escondido como debajo de un velo, a pesar de ser prefigurado en el misterio de la resurrecci\u00f3n\u2026 cada vez que la luz se levanta y que la aurora echa fuera la noche. A partir de este env\u00edo hecho por Cristo, los hombres han comenzado a dar y a recibir esta salutaci\u00f3n, fuente de curaci\u00f3n y de bendici\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Esta salutaci\u00f3n, con su escondido poder\u2026 es suficiente para llegar, ampliamente, a todos los hombres. Por eso Nuestro Se\u00f1or ha enviado, como precursores, a sus disc\u00edpulos a llevarla para que ella haga realidad la paz que llevan, por su voz, los ap\u00f3stoles, sus enviados, y prepare el camino ante ellos. Fue sembrada en todas las casas\u2026; entraba en todos los que la o\u00edan, para separar y poner a parte a sus hijos que la reconoc\u00edan. Quedaba en ellos pero denunciaba a los que le eran extra\u00f1os porque no la acog\u00edan.<\/p>\n<p>Esta salutaci\u00f3n de paz no se acaba nunca, saliendo de los ap\u00f3stoles llega a sus hermanos desvel\u00e1ndoles los tesoros inagotables del Se\u00f1or\u2026 Presente tanto en los que la daban como en los que la acog\u00edan, este anuncio de la paz no sufr\u00eda ni disminuci\u00f3n ni divisi\u00f3n. Anunciaba que el Padre est\u00e1 cerca de todos y en todos; revelaba que la misi\u00f3n del Hijo est\u00e1 enteramente cerca de todos aunque su fin sea junto a su Padre. No cesa de proclamar que las im\u00e1genes est\u00e1n ya cumplidas y que la verdad hace huir las sombras.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Buenaventura\">San Buenaventura<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Vida_de_San_Francisco_El_Senor_os_de_la_paz\">Vida de San Francisco: El Se\u00f1or os d\u00e9 la paz.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Leyenda mayor, cap. 3 (Traducci\u00f3n: Jes\u00fas Larr\u00ednaga, o.f.m. (BAC 399) Madrid, 1998, 7\u00aa edici\u00f3n (reimpresi\u00f3n), p\u00e1gs. 377-500.)<\/p>\n<p class=\"refHomilia\">\u00abPor los caminos proclamad que el Reino de los cielos est\u00e1 cerca\u00bb (cf. Mt 10,7)<\/p>\n<p>En cierta ocasi\u00f3n asist\u00eda devotamente a una misa que se celebraba en memoria de los ap\u00f3stoles, se ley\u00f3 aquel evangelio en que Cristo, al enviar a sus disc\u00edpulos a predicar, les traza la forma evang\u00e9lica de vida que hab\u00edan de observar, esto es, que no posean oro o plata, ni tengan dinero en los cintos, que no lleven alforja para el camino, ni usen dos t\u00fanicas ni calzado, ni se provean tampoco de bast\u00f3n.<\/p>\n<p>Francisco, tan pronto como oy\u00f3 estas palabras y comprendi\u00f3 su alcance, el enamorado de la pobreza evang\u00e9lica se esforz\u00f3 por grabarlas en su memoria, y lleno de indecible alegr\u00eda exclam\u00f3: \u201cEsto es lo que quiero, esto lo que de todo coraz\u00f3n ans\u00edo\u201d. Y al momento se quita el calzado de sus pies, arroja el bast\u00f3n, detesta la alforja y el dinero y, contento con una sola y corta t\u00fanica, se desprende la correa, y en su lugar se ci\u00f1e con una cuerda, poniendo toda su solicitud en llevar a cabo lo que hab\u00eda o\u00eddo y en ajustarse completamente a la forma de vida apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Desde entonces, el var\u00f3n de Dios, fiel a la inspiraci\u00f3n divina, comenz\u00f3 a plasmar en s\u00ed la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica y a invitar a los dem\u00e1s a penitencia. Sus palabras no eran vac\u00edas ni objeto de risa, sino llenas de la fuerza del Esp\u00edritu Santo, calaban muy hondo en el coraz\u00f3n, de modo que los oyentes se sent\u00edan profundamente impresionados.  Al comienzo de todas sus predicaciones saludaba al pueblo, anunci\u00e1ndole la paz con estas palabras: \u201c\u00a1El Se\u00f1or os d\u00e9 la paz!\u201d Tal saludo lo aprendi\u00f3 por revelaci\u00f3n divina, como \u00e9l mismo lo confes\u00f3 m\u00e1s tarde&#8230; As\u00ed, pues, tan pronto como lleg\u00f3 a o\u00eddos de muchos la noticia de la verdad, tanto de la sencilla doctrina como de la vida del var\u00f3n de Dios, algunos hombres, impresionados con su ejemplo, comenzaron a animarse a hacer penitencia, y, abandonadas todas las cosas, se unieron a \u00e9l, acomod\u00e1ndose a su vestido y vida.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_Cuatro_pilares_de_la_paz\">Discurso: Cuatro pilares de la paz.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">En As\u00eds el 27-05-1986<\/p>\n<p> 7. No existe la paz sin un amor apasionado por la paz. No existe la paz sin una incansable determinaci\u00f3n por conseguir la paz.<\/p>\n<p> La paz espera a sus profetas. Juntos hemos llenado nuestros ojos de visiones de paz que liberan energ\u00edas para construir un nuevo lenguaje de paz, para nuevos gestos de paz; gestos que rompen las funestas cadenas de las divisiones heredadas del pasado hist\u00f3rico o engendradas por las ideolog\u00edas modernas.<\/p>\n<p> La paz espera a sus constructores. Estrechemos nuestras manos con nuestros hermanos y hermanas para animarlos a construir la paz sobre estos cuatro pilares: verdad, justicia, amor y libertad (cf. <em>Pacem in terris<\/em>).<\/p>\n<p> La paz es una cantera abierta a todos y no solamente a los especialistas, sabios y estrategas. La paz es una responsabilidad universal; se mantiene a trav\u00e9s de miles de peque\u00f1os actos de la vida diaria. En su modo cotidiano de convivir con los dem\u00e1s, las personas optan por o contra la paz. Nosotros confiamos la causa de la paz particularmente a los j\u00f3venes. Que los j\u00f3venes contribuyan a liberar la historia del camino desviado por el que se descarr\u00eda la humanidad.<\/p>\n<p> La paz est\u00e1 no solamente en manos de los individuos, sino tambi\u00e9n de las naciones. Son las naciones las que tienen el honor de poder basar su acci\u00f3n por la paz sobre la convicci\u00f3n de la sacralidad de la dignidad humana y del reconocimiento de la incuestionable igualdad de los hombres entre s\u00ed. Con toda seriedad invitamos a los responsables de las naciones y de las organizaciones internacionales a mostrarse incansables en crear estructuras de di\u00e1logo all\u00ed donde la paz se encuentre amenazada o se halle ya comprometida. Ofrecemos nuestro apoyo a sus frecuentemente denodados esfuerzos para mantener o restablecer la paz. Animamos de nuevo a la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas a responder plenamente a la amplitud y grandeza de su misi\u00f3n universal en favor de la paz.<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Evangelii_Gaudium_El_Reino_que_nos_reclama\">Evangelii Gaudium: El Reino que nos reclama<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">nn. 181-182<\/p>\n<p>180. Leyendo las Escrituras queda por dem\u00e1s claro que la propuesta del Evangelio no es s\u00f3lo la de una relaci\u00f3n personal con Dios. Nuestra respuesta de amor tampoco deber\u00eda entenderse como una mera suma de peque\u00f1os gestos personales dirigidos a algunos individuos necesitados, lo cual podr\u00eda constituir una \u00abcaridad a la carta\u00bb, una serie de acciones tendentes s\u00f3lo a tranquilizar la propia conciencia. La propuesta<i> es el Reino de Dios<\/i> (cf. <i>Lc<\/i> 4,43); se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida en que \u00c9l logre reinar entre nosotros, la vida social ser\u00e1 \u00e1mbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos. Entonces, tanto el anuncio como la experiencia cristiana tienden a provocar consecuencias sociales. Buscamos su Reino: \u00abBuscad ante todo el Reino de Dios y su justicia, y todo lo dem\u00e1s vendr\u00e1 por a\u00f1adidura\u00bb (<i>Mt<\/i> 6,33). El proyecto de Jes\u00fas es instaurar el Reino de su Padre; \u00c9l pide a sus disc\u00edpulos: \u00ab\u00a1Proclamad que est\u00e1 llegando el Reino de los cielos!\u00bb (<i>Mt <\/i>10,7). <\/p>\n<p>181. El Reino que se anticipa y crece entre nosotros lo toca todo y nos recuerda aquel principio de discernimiento que Pablo VI propon\u00eda con relaci\u00f3n al verdadero desarrollo: \u00abTodos los hombres y todo el hombre\u00bb<sup>[145]<\/sup>. Sabemos que \u00abla evangelizaci\u00f3n no ser\u00eda completa si no tuviera en cuenta la interpelaci\u00f3n rec\u00edproca que en el curso de los tiempos se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre\u00bb<sup>[146]<\/sup>. Se trata del criterio de universalidad, propio de la din\u00e1mica del Evangelio, ya que el Padre desea que todos los hombres se salven y su plan de salvaci\u00f3n consiste en \u00abrecapitular todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo\u00bb (<i>Ef <\/i>1,10). El mandato es: \u00abId por todo el mundo, anunciad la Buena Noticia a toda la creaci\u00f3n\u00bb (<i>Mc<\/i> 16,15), porque \u00abtoda la creaci\u00f3n espera ansiosamente esta revelaci\u00f3n de los hijos de Dios\u00bb (<i>Rm <\/i>8,19). Toda la creaci\u00f3n quiere decir tambi\u00e9n todos los aspectos de la vida humana, de manera que \u00abla misi\u00f3n del anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo tiene una destinaci\u00f3n universal. Su mandato de caridad abraza todas las dimensiones de la existencia, todas las personas, todos los ambientes de la convivencia y todos los pueblos. Nada de lo humano le puede resultar extra\u00f1o\u00bb<sup>[147]<\/sup>. La verdadera esperanza cristiana, que busca el Reino escatol\u00f3gico, siempre genera historia.<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\">\n[145] Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 14: AAS 59 (1967), 264.<br \/>\n[146] Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 diciembre 1975), 29: AAS 68 (1976), 25.<br \/>\n[147] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida (29 junio 2007), 380.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Autores_Varios_Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Normas_para_la_mision\">Autores Varios: Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Normas para la misio\u0301n<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 989-991<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas deben continuar la obra del Maestro. Deben anunciar la presencia del Reino. El poder hacer milagros de curaci\u00f3n debe ser el argumento de la verdad de lo que anuncian: la presencia del reino de Dios. Tanto la predicaci\u00f3n de los disc\u00edpulos como sus obras deben anunciar la proximidad del reinado de Dios. El anuncio del Reino, la invocaci\u00f3n de Dios como rey, hace presente el Reino.\u00a0<\/p>\n<p>Este contenido de la predicaci\u00f3n de los disc\u00edpulos se halla expresado en nuestra secci\u00f3n en las afirmaciones relativas a la paz. El deseo de paz era el saludo habitual entre los jud\u00edos; pero aqu\u00ed es algo m\u00e1s. La paz est\u00e1 descrita con el mismo grado de eficacia que la palabra de Dios: si Dios manda algo, esto se realiza; si pronuncia una palabra, no vuelve a \u00e9l vac\u00eda (Is 45,23; 55,11). Donde se desea la paz, se realiza aquello que se ha pedido. Se trata, pues, de la paz que equivale al reino de Dios. La paz eterna, la de Dios, la plena armon\u00eda entre Dios y el hombre, entre el hombre y el hombre&#8230; la reconciliaci\u00f3n, todo esto se hizo realidad en la presencia de Cristo (Me 5,34; Rom 5,1; Ef 2,14: Cristo nuestra paz). Por eso el anuncio de la paz es el anuncio de Cristo y de todo lo que \u00e9l significa para el hombre. Una paz que permanecer\u00e1 entre los dignos y que se ausentar\u00e1 de los indignos.\u00a0<\/p>\n<p>Esta personificaci\u00f3n de la paz pone de relieve la doble actitud ante la palabra \u2014paz de Dios: actitud de aceptaci\u00f3n o de rechazo. No se trata de ninguna clase de maldici\u00f3n. Sencillamente la paz no se queda con aqu\u00e9llos que la rechazan. Lo que el Antiguo Testamento hab\u00eda dicho del Mes\u00edas, que ser\u00eda el pr\u00edncipe de la paz (Is 9,5), se dice ahora utilizando \u00fanicamente la palabra del saludo normal, s\u00f3lo que con mayor profundidad de sentido.\u00a0<\/p>\n<p>Sacudid el polvo de vuestras sandalias. La frase tampoco significa ninguna clase de maldici\u00f3n. Simboliza sencillamente la exclusi\u00f3n del Reino de aqu\u00e9llos que se han excluido de \u00e9l mediante el rechazo de la paz ofrecida: no tendr\u00e1n parte en el Reino. Este gesto de sacudir el polvo de las sandalias era corriente cuando un jud\u00edo regresaba a la patria: se sacud\u00eda el polvo de los pies para indicar que los gentiles no ten\u00edan parte en el destino del pueblo elegido, en la posesi\u00f3n de la tierra prometida. Pero este gesto tiene en las palabras de Jes\u00fas un significado m\u00e1s trascendente: la actitud de rechazo de la palabra de Dios, de la paz, tiene como consecuencia inevitable la palabra &#8220;condenaci\u00f3n&#8221;, exclusi\u00f3n definitiva del Reino, una suerte peor que la de Sodoma y Gomorra.\u00a0<\/p>\n<p>Las normas de absoluta privaci\u00f3n que son impuestas a los disc\u00edpulos: no llev\u00e9is ni oro, ni plata, ni sandalias, ni bast\u00f3n&#8230; parecen absolutamente inviables. \u00bfRealmente se les ped\u00eda eso? Estas exigencias parecen estar tomadas de las normas establecidas para asistir a dar culto a Dios en el templo: &#8220;que nadie entre en el templo con bast\u00f3n, zapatos, ni con la bolsa del dinero&#8230;&#8221; Partiendo de esta norma jud\u00eda se dir\u00eda simplemente que los disc\u00edpulos, en la realizaci\u00f3n de su tarea evangelizadora, se hallan ante Dios (como en el templo) y deben conducirse como estando en la presencia de Dios, sabiendo que el \u00e9xito de la misi\u00f3n depende de Dios. Dir\u00edamos que se manda a los disc\u00edpulos ir &#8220;desarmados&#8221;, para poner de relieve que se trata de la obra de Dios, del anuncio de su palabra, no de una obra humana. Como normas de absoluto ascetismo resultan inexplicables, \u00bfc\u00f3mo puede un hombre marchar sin sandalias o sin bast\u00f3n por el desierto&#8230;?\u00a0<\/p>\n<p>Finalmente, los disc\u00edpulos son presentados como obreros enviados a la vi\u00f1a del Se\u00f1or. Son, por tanto, dignos de su salario. El Nuevo Testamento repite en otras ocasiones estas palabras de Jes\u00fas (1 Cor 9,14; 1 Tim 5,18). San Pablo, que cita las palabras de Jes\u00fas, renunci\u00f3 a este privilegio (1 Cor 9,12; 1 Tes 2,9; 2 Tes 3,7-8&#8230;) para tener mayor libertad en la evangelizaci\u00f3n y poder contestar adecuadamente a posibles correligionarios jud\u00edos. El se glor\u00eda de haberse ganado la vida con el trabajo de sus manos.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_La_Palabra_como_unico_equipaje\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: La Palabra como \u00fanico equipaje<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 93-94<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">G\u00e9nesis 44, 18-21. 23b-29; 45, 1-5<\/p>\n<p>Jos\u00e9 quiso que creyeran que el peque\u00f1o Benjam\u00edn hab\u00eda robado su copa; no es que fuera en s\u00ed un crimen demasiado grave, pero lo que complicaba las cosas era la circunstancia de que se trataba de la copa que se usaba en los ritos adivinatorios. Por ello la suerte de Benjam\u00edn estaba en juego en toda esta historia.\u00a0<\/p>\n<p>De este modo, el astuto virrey separ\u00f3 paulatinamente a Benjam\u00edn de sus hermanos. \u00bfQu\u00e9 es lo que \u00e9stos pueden hacer? \u00bfVan a abandonar al ni\u00f1o a su suerte en la tierra de Egipto para salvar ellos su propia vida? La respuesta est\u00e1 contenida en el conmovedor razonamiento deJud\u00e1, centrado indirectamente en el recuerdo del hermano desaparecido. Describe los esfuerzos de los hermanos para conseguir que Jacob autorice al fin la partida de Benjam\u00edn y la resistencia de \u00e9ste ante la idea de dejar partir a Egipto al segundo de los hijos de Raquel. Deja traslucir tambi\u00e9n hasta qu\u00e9 punto ha cambiado el coraz\u00f3n de los hermanos, y de qu\u00e9 modo tan sincero y natural Jud\u00e1 se ofrece a ocupar el puesto de Benjam\u00edn en la prisi\u00f3n, a cambio de la libertad de \u00e9ste. Todo lo que est\u00e1 bien acaba bien, y ya s\u00f3lo queda en esta historia la celebraci\u00f3n gozosa del encuentro de Jos\u00e9 con su viejo padre. Pero, antes, Jos\u00e9 no olvida dar gracias a Dios por su intercesi\u00f3n: Yahv\u00e9 ha concertado los hilos de esta historia, una historia de salvaci\u00f3n, puesto que conduce a los hermanos culpables hasta la luz de la reconciliaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 104<\/p>\n<p>El salmo 104 es la clase de himno que celebra los grandes hechos de Dios en la historia del pueblo jud\u00edo. Los vers\u00edculos elegidos narran la historia de Jos\u00e9 hasta su encumbramiento en la tierra de Egipto.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 10, 7-15<\/p>\n<p>Las primeras consignas que Jes\u00fas da a los ap\u00f3stoles se resumen en dos actitudes: mostrarse conformes con los designios de Dios y estar siempre disponibles. El ap\u00f3stol obrar\u00e1 en conformidad con Aquel a quien representa; como El, anunciar\u00e1 la llegada del Reino en la historia de los hombres; lo har\u00e1 tanto por medio de la predicaci\u00f3n como por los gestos de poder que acompa\u00f1ar\u00e1n a esta predicaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol deber\u00e1 mostrarse tambi\u00e9n disponible. Esta disponibilidad resulta perfectamente bien expresada en lengua griega, cuando Jes\u00fas pide que nieguen al amo de la mies que env\u00ede obreros a su mies. En efecto, en el texto se dice &#8220;echar fuera&#8221;, como si el hecho de salir para realizar esta misi\u00f3n exigiese de ellos un desarraigo para ser situados en el camino adecuado (J. Radermakers); subraya as\u00ed la iniciativa divina. El apostolado no es un derecho, sino un don que se recibe gratuitamente.\u00a0<\/p>\n<p>Esta disponibilidad caracterizar\u00e1 tambi\u00e9n simb\u00f3licamente a las ciudades en las que la paz, proclamada por los ap\u00f3stoles, podr\u00e1 asentarse. En efecto, s\u00f3lo aquellas que acojan a los disc\u00edpulos en su calidad de representantes de Dios, ser\u00e1n juzgadas dignas. Las dem\u00e1s ser\u00e1n objeto de una sentencia m\u00e1s severa que la que se abati\u00f3 sobre Sodoma y Gomorra.\u00a0<\/p>\n<p>Si hubi\u00e9ramos programado alg\u00fan cursillo de formaci\u00f3n habr\u00edamos redactado un resumen de lo que hab\u00eda que recordar y habr\u00edamos planificado la estrategia a seguir: en el momento de la partida hubi\u00e9ramos corrido tras los que se dispon\u00edan a viajar como madres sol\u00edcitas, para advertirles: &#8220;\u00bfNo has olvidado nada? Ten cuidado, te he puesto un paquete de dulces por si&#8230;&#8221;\u00a0<\/p>\n<p>\u00a1Nada de eso! Jes\u00fas dijo a sus amigos que se fueran sin llevarse nada. \u00a1Ni pan, ni bolso de viaje, ni dinero en el bolsillo! Ni una indicaci\u00f3n, ni el menor consejo. Nada, salvo un bast\u00f3n para que sirviera de apoyo a la debilidad del cuerpo y unas sandalias fuertes para que soportasen muchas horas de marcha. Jes\u00fas les dijo, \u00fanicamente, que aceptasen la hospitalidad. En suma, les hizo dependientes de aquellos a los que ten\u00edan que evangelizar. \u00a1La pobreza absoluta!\u00a0<\/p>\n<p>Ten\u00edan que partir sin ninguna otra cosa que la Palabra, el Mensaje, la Buena Noticia, el Aliento del Esp\u00edritu Santo que hace avanzar al mensajero. Lo importante no es que el discurso sea h\u00e1bil, que la estrategia o la pedagog\u00eda sean las adecuadas, sino m\u00e1s bien el ardor del Esp\u00edritu, la Vida que va al encuentro de la vida. El mensajero lleva la \u00fanica carga de la Palabra que porta y la que va a engendrar.\u00a0<\/p>\n<p>Incansablemente, hablar\u00e1n del Maestro sin comprender bien ni siquiera ellos mismos lo que dicen, divididos entre la incredulidad y la fe. &#8220;\u00a1Hay entre vosotros uno al que ni siquiera conoc\u00e9is, al que no conocemos! &#8221; Cuanto m\u00e1s hablaban del Se\u00f1or, mejor comprend\u00edan que con El se inauguraba un tiempo nuevo: &#8220;\u00a1Creed en la Buena Noticia: el Reino de\u00a0<\/p>\n<p>Dios est\u00e1 ah\u00ed!&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>Hermanos m\u00edos, la fe es as\u00ed&#8230; Empieza a tomar cuerpo con el testimonio y el reparto. La fe se despierta en el momento en que, sin ning\u00fan soporte previo ni el menor socorro exterior, acepta el riesgo de una palabra, de una vida. La fe no es una impedimenta bien atada que se transmite sin m\u00e1s; se inventa, se hace profunda, se consolida compartiendo. Se trata simplemente de creer en el Se\u00f1or emprendiendo la ruta con El. Jes\u00fas envi\u00f3 a los disc\u00edpulos a la misi\u00f3n. \u00a1Bienaventurada la Iglesia que s\u00f3lo cuenta con la ruta para afirmar su fe!\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Salvador_Carrillo_Alday_El_evangelio_segun_san_Mateo\">Salvador Carrillo Alday, El evangelio segu\u0301n san Mateo<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2010), pp. 152-153<\/p>\n<p><i>Cuatro primeras instrucciones [para la Misi\u00f3n]:\u00a0<\/i><\/p>\n<ol>\n<li>La primera misi\u00f3n deb\u00eda evitar tierra de gentiles y samaritanos y dirigirse \u00fanicamente a los hijos de Israel. La expresi\u00f3n <i>\u201covejas perdidas\u201d <\/i>puede referirse a todo Israel, seg\u00fan Ez 34,2-6, o \u201cal pueblo de la tierra\u201d (<i>am ha arets<\/i>), que era la gente pobre, marginada y despreciada, por la que Jes\u00fas sent\u00eda especial inclinaci\u00f3n, si bien no exclusiva.\n<\/li>\n<li>El mensaje central de los ap\u00f3stoles debe ser el mismo de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas: <i>\u201cel Reino de los Cielos est\u00e1 cerca\u201d<\/i>.\n<\/li>\n<li>La proclamaci\u00f3n del Reino debe ir acompa\u00f1ada de signos externos: curaciones, resurrecci\u00f3n de muertos, purificaci\u00f3n de leprosos, exorcismos. Adem\u00e1s, el Evangelio no debe valorarse en t\u00e9rminos de econom\u00eda, pues es un don gratuito que viene de Dios y hay que comunicarlo gratuitamente. Este ideal ser\u00e1 matizado con la frase del v. 10b: <i>\u201cEl obrero merece su sustento\u201d. <\/i>\n<\/li>\n<li>Los misioneros no deben inquietarse por otras cosas, as\u00ed fueren necesarias. Dios les proveer\u00e1 del sustento a trav\u00e9s de las personas evangelizadas.\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>El enviado debe ser acogido por quien sea digno de ello, y permanecer all\u00ed durante el tiempo de la evangelizaci\u00f3n. El saludo de paz, <i>shalom<\/i>, es un deseo eficaz de una bendici\u00f3n concreta de Dios sobre la casa: tiene la garant\u00eda de la promesa de Jes\u00fas. Por el contrario, cuando no se reciba al mensajero que anuncia la venida del Reino, no hay que llevarse de all\u00ed ni el polvo en las sandalias (Hch 13,51). Sobre la historia de Sodoma y Gomorra, cf. Gn 18,16\u201319,29.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">1) Cristo les Confiere Poder sobre los \u201cEsp\u00edritus\u201d y las Enfermedades (Mc 6:7-13; Lc 9:1-2).<\/p>\n<p>Por otra parte, el poder sobre los demonios, enemigos del reino de Dios (Mt 8:29; 12:23; Jn 12:31, etc.), y el poder sobre toda enfermedad, acusa un mismo poder de origen y finalidad. Puesto que tambi\u00e9n las enfermedades son una consecuencia del pecado y del reinado de Sat\u00e1n, como Mt mismo ense\u00f1a al ver en la obra taumat\u00fargica de Cristo de expulsar demonios y curar enfermedades el cumplimiento de Isa\u00edas sobre el Mes\u00edas, Siervo de Yahv\u00e9, expiando los pecados y sus consecuencias (Mt 8:16.17). Al dotar Cristo as\u00ed a los ap\u00f3stoles de este polifac\u00e9tico poder taumat\u00fargico en su misi\u00f3n, predicando la llegada del reino, buscaba dos cosas:<\/p>\n<p><i>a) <\/i>Una, dotarlos de credenciales infalibles <b>de lo que ense\u00f1aban, <\/b>al ver que en ellos estaba la mano de Dios,<b> y que, si Dios no estuviese con ellos, no pod\u00edan realizarlo<\/b>, como le dijo Nicodemo a Cristo (Jn 3:2).<\/p>\n<p><i>b) <\/i>Pero tambi\u00e9n, al ver el cumplimiento espec\u00edfico de tales milagros, que se recordase el vaticinio profetice <b>sobre los d\u00edas mesi\u00e1nicos, en diversos pasajes alusivos a esto<\/b> (Is 26:19; 29:18ss; 35:5ss; 61:1); y con ello, que los recibiesen como embajadores del Mes\u00edas, y, en consecuencia, a \u00e9l como tal. No es otro el argumento que <b>el mismo Cristo dio a los disc\u00edpulos del Bautista cuando le preguntaron si El era el Mes\u00edas.<\/b> Les remiti\u00f3 a los milagros que hac\u00eda, los cuales cumpl\u00edan el vaticinio mesi\u00e1nico de Isa\u00edas (Mt 11:2-6; Lc 7:18-23).<\/p>\n<p>Pero si les confiere el poder de hacer milagros, les exige el ejercicio gratis de los mismos. Es don sobrenatural para beneficencia de los hombres en funci\u00f3n de la extensi\u00f3n del reino y gloria de Dios. Por eso, lo que recibieron gratuitamente, lo administrar\u00e1n gratuitamente.<\/p>\n<p>Posiblemente Cristo, con estas palabras, alude a las costumbres de los rabinos de cobrar estipendios por la doctrina ense\u00f1ada. Son varios los textos de la <i>Mishna <\/i>que recomiendan que se estudie la Ley no para \u201chacerse rico\u201d.<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol-misionero tiene derecho a su sustento material (v. 10), ya que su trabajo es absorbente y en \u00e9l debe ocuparse. Es un trabajo en parte material, que necesita compensaci\u00f3n, retribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero el carisma de los milagros, del que aqu\u00ed se trata, no tiene trabajo material; es puro don gratuito de Dios y no se puede exigir retribuci\u00f3n por \u00e9l, y de esta prohibici\u00f3n de Cristo sale, por una deducci\u00f3n inmediata, la condena de la <i>simon\u00eda. <\/i>Tal es el caso de Sim\u00f3n Mago (Act 8:9-23), lo mismo que los abusos simon\u00edacos de los mensajeros de dioses y diosas que ven\u00edan de Siria por Palestina, enriqueci\u00e9ndose con sus misiones.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">2) Misi\u00f3n Limitada a Palestina (v.5).<\/p>\n<p>Cristo les manda se limiten solamente a Palestina. Que no vayan a los gentiles ni a las ciudades de los samaritanos en plan de misi\u00f3n, no de paso (Jn 4:4ss). Estos eran considerados como jud\u00edos esp\u00fareos en lo \u00e9tnico y como cism\u00e1ticos en lo religioso, por lo cual los jud\u00edos los ten\u00edan en el mayor desprecio. A Cristo, para insultarle, le llamaron \u201csamaritano\u201d; casi como hombre \u201cposeso\u201d del demonio (Jn 8:48).<\/p>\n<p>Mateo refleja exactamente este estado de cosas, respecto a los samaritanos, antes del levantamiento jud\u00edo final bajo Adriano. A partir de este momento los jud\u00edos cambian en su apreciaci\u00f3n, siendo favorables a los samaritanos, como se ve reflejado en el mismo Talmud 29.<\/p>\n<p>La frase \u201cno ir a ciudad\u201d (\u03b5\u03b9\u03c2 \u03c0\u03cc\u03bb\u03b9\u03bd) de samaritanos se refiere a la regi\u00f3n. Probablemente es debido a una traducci\u00f3n material aramea de <i>medir\u00eda <\/i>que en lengua palestinense significar\u00eda <i>provincia <\/i>o <i>regi\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p>Los ap\u00f3stoles han de ir a llevar el Evangelio a \u201clas ovejas perdidas de la casa de Israel\u201d (Mt 15:24). Cristo ha sido enviado directamente a evangelizar a Israel; s\u00f3lo como excepci\u00f3n lo hizo con los samaritanos (Jn 4:4ss), cur\u00f3 a unos endemoniados en el pa\u00eds de los \u201cgerasenos\u201d (Mt 8:28) y a la hija de una cananea (Mt 15:21ss). Sin embargo, en el plan de Dios, Israel ten\u00eda el privilegio, como elegido y transmisor de las promesas mesi\u00e1nicas. As\u00ed lo ense\u00f1a San Pablo (Act 13:46; Rom 1:16). Y Cristo mismo lo supone en otra par\u00e1bola (Mt 22:1-10). Al fin esto era dar cumplimiento al anuncio del reino mesi\u00e1nico hecho por los profetas (Is 60,lss), que se extender\u00eda, mediante Israel, a todas las naciones despu\u00e9s de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, al promulgar el Evangelio y bautismo a todas las gentes (Mt 28:19-20). Ahora se dirigir\u00e1n a las \u201covejas perdidas de la casa de Israel,\u201d a causa de la conducta de sus jefes <b>frente a Cristo Mes\u00edas, y la desorientaci\u00f3n que produc\u00edan en el pueblo.<\/b><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">3) El tema de su predicaci\u00f3n (v.7 = Lc 9:2; Mc 6:12).<\/p>\n<p>El tema de la predicaci\u00f3n que han de llevar a esas gentes es que \u201cse acerca el reino de los cielos\u201d (\u03ae\u03c4\u03b6\u03c7\u03b5\u03bd). Es la misma frase tem\u00e1tica con la que el Bautista preparaba la \u201cvenida del Mes\u00edas\u201d (3:2), y la que se pone en boca <b>del mismo Cristo<\/b> (Mt 4:17). Mc, en el lugar paralelo, expl\u00edcita m\u00e1s: y \u201cmarchados, predicaban que se arrepintiesen\u201d (\u03bc\u03b5\u03c4\u03b1\u03bd\u03ce\u03c3\u03b9\u03bd) (Mc 6:12). Esta frase responde al <i>shub <\/i>de los profetas, y que despu\u00e9s de Jerem\u00edas cobra el especial matiz de volverse a la Alianza, <b>al aut\u00e9ntico pacto y vivencia de la ley de Yahv\u00e9.<\/b> Los evangelistas destacan el aspecto moral, <b>que incluye el verdadero pacto,<\/b> en el cual encontrar\u00e1n la verdadera orientaci\u00f3n <b>al mesianismo.<\/b><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">4) pobreza misional (v.9-15, Mc 6:8-11, Lc 9:3.5).<\/p>\n<p>Cristo les recomienda despu\u00e9s la pobreza. El esp\u00edritu de pobreza con que se deben conducir. Y lo expresa con t\u00e9rminos hiperb\u00f3licos orientales.<\/p>\n<p><i>a) <\/i>No deben llevar ni oro, ni plata, ni cobre en su cinto. No deben, pues, llevar monedas de ning\u00fan tipo. Los orientales guardaban usualmente el dinero en los pliegues de su cinto o en un peque\u00f1o bolsillo anejo al mismo. Y hasta lo hacen en un peque\u00f1o escondrijo de su t\u00fanica o de su turbante o <i>kuffieh. <\/i>Incluso entre los romanos se usaba el cintur\u00f3n para guardar el dinero 30.<\/p>\n<p><i>b) <\/i>Tampoco deben llevar un saco de viaje para su camino con las provisiones convenientes.<\/p>\n<p><i>c) <\/i>Tampoco deb\u00edan llevar duplicidad de vestidos: \u201cdos t\u00fanicas.\u201d De los escritos rab\u00ednicos se desprende que los jud\u00edos ten\u00edan la costumbre de vestir dos t\u00fanicas (Lc 3:11), y de las mujeres se cita que usaban tres, cinco y hasta siete 31.<\/p>\n<p><i>d) <\/i>No deben llevar \u201ccalzado\u201d (Mt), \u201csandalias\u201d (Mc). Y eso que los viajes que les aguardaban por caminos pedregosos les hab\u00edan de ser penosos. Marcos admitir\u00e1 el que puedan ir calzados, redacci\u00f3n que seguramente es primitiva sobre Lc (9:5) y Mt. Estos probablemente acent\u00faan la nota de austeridad para no aparecer inferiores a ciertos predicadores ambulantes helenistas que recorr\u00edan las ciudades con una exhibici\u00f3n penitencial llamativa.<\/p>\n<p><i>e) <\/i>Ni \u201cbast\u00f3n\u201d (\u03c1\u03ac\u03b2\u03b4\u03bf\u03bd), que era un vulgar palo cogido para apoyarse o defenderse. Alg\u00fan autor piensa que se refiriese al bast\u00f3n para guiar las ovejas, prohibiendo la clava que a veces llevaban los pastores para defenderse. Manifiestamente no es esta sutileza el sentido de Cristo en esta frase.<\/p>\n<p>Y han de ir as\u00ed, \u201cporque el obrero es acreedor a su sustento.\u201d A su trabajo le es justo un \u201csalario\u201d conveniente en justicia (\u03bc\u03b9\u03c3\u03b8\u03cc\u03c2), dir\u00e1 Lucas (1 Tim 5:17ss; 1 Cor 9:7-14). As\u00ed se pueden entregar de lleno al apostolado. Es la recomendaci\u00f3n que Cristo mismo hace a los setenta y dos disc\u00edpulos en su misi\u00f3n palestina. Despu\u00e9s de haber buscado alojamiento digno, les dice: \u201cPermaneced en esa casa y comed y bebed lo que os sirvan, porque el obrero es digno de su salario\u201d (Lc 10:7). Dios sabe proveer por los medios de su Providencia, incluidos los recursos humanos.<\/p>\n<p>El pensamiento de Cristo no es que se prescinda de todo esto que se enumera, sino que con ello se acusa el <i>esp\u00edritu <\/i><b>que ha de informar a los misioneros.<\/b> No deben tener apego a lo que no sea necesario. El mismo les dice en otra ocasi\u00f3n: \u201cCuando os envi\u00e9 sin bolsa, sin alforjas, sin calzado, \u00bfos falt\u00f3 alguna cosa? Nada, dijeron ellos. Y les a\u00f1adi\u00f3: Pues ahora el que tenga bolsa, t\u00f3mela, e igualmente la alforja, y el que no la tenga, venda su manto y compre una espada\u201d (Lc 22:35-36). Es, pues, el esp\u00edritu de pobreza lo que arriba se recomienda a los ap\u00f3stoles y no precisamente la materialidad de su ejercicio, lo que normalmente ser\u00eda estar, por temeridad, <b>al margen mismo de la providencia de Dios<\/b>. En esta redacci\u00f3n coinciden Mateo y Lucas. Marcos, sin embargo, presenta alguna divergencia: \u201cEncarg\u00e1ndoles \u2014 dice \u2014 que no tomasen para el camino nada m\u00e1s que un bast\u00f3n, ni pan, ni alforjas, ni dinero en el cinto, y que se calzasen con sandalias y que no llevasen dos t\u00fanicas\u201d (Mc 6:8-9). La raz\u00f3n de tal divergencia no es otra que una citaci\u00f3n \u201cquoad sensum,\u201d tan ordinaria en el lenguaje humano, <b>lo mismo que en el estilo b\u00edblico y evang\u00e9lico.<\/b><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">El hospedaje del ap\u00f3stol (v.11-15, Mc 6:10-11, Lc. 9:4-5).<\/p>\n<p>Se piensa que les da un consejo sobre la solicitud que han de tener para conservar su dignidad en el hospedaje. No deben hacerlo en cualquier casa, sino en la que la honestidad y honor de sus due\u00f1os no pueda venir en desdoro de su dignidad misional. Tampoco en casa de alg\u00fan \u201cgentil\u201d que all\u00ed viviese (v.5b).<\/p>\n<p>Sin embargo, puede ser otro el sentido. Mt emplea este t\u00e9rmino \u201cser digno\u201d (\u03b4l\u03cc\u03c2 \u03b5\u03c3\u03c4\u03af\u03bd) en un sentido m\u00e1s <i>din\u00e1mico: <\/i>personas capaces de \u201crecibir\u201d (v.14) la predicaci\u00f3n del reino. Recibir a un ap\u00f3stol (v.14) <b>era <i>escuchar <\/i>sus palabras de ap\u00f3stol.<\/b><\/p>\n<p>Una vez hospedados, \u201cquedaos all\u00ed hasta que part\u00e1is.\u201d Era una raz\u00f3n de gratitud y cortes\u00eda ambiental. Un cambio sin motivo indicar\u00eda en ellos ligereza. Se lee en la literatura rab\u00ednica: \u201c\u00bfHasta cu\u00e1ndo un hombre no debe cambiar de alojamiento? (gratuitamente) Rab dijo: Hasta que el hu\u00e9sped no le golpee. Samuel dijo: Hasta que no se le tiren las cosas a la espalda.\u201d 34 Era tema frecuente.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el ap\u00f3stol, al entrar en la casa, le desear\u00e1 la paz. Este texto, que \u00fanicamente trae Mateo, es una traducci\u00f3n libre, hecha por el traductor griego, pues dice: \u201cY, entrando en la casa, saludadla.\u201d Por todo lo que sigue hace ver que el saludo dirigido fue la paz. Por eso la formulaci\u00f3n del original aramaico de Mateo debe ser semejante al texto de Lucas, en la misi\u00f3n de los sesenta y dos disc\u00edpulos: \u201cEn cualquier casa que entr\u00e9is, decid primero: La paz sea con esta casa\u201d (Lc 9:5). La \u201cpaz,\u201d en el concepto semita, es todo tipo de bienes espirituales y temporales, aqu\u00ed mesi\u00e1nicos.<\/p>\n<p>\u201cSi la casa fuese digna de esta paz,\u201d o como dice Lucas, \u201csi hubiese all\u00ed alg\u00fan hijo de la paz, venga sobre ella vuestra paz; si no lo fuese, vuestra paz vuelva a vosotros.\u201d Es interesante destacar la concepci\u00f3n tan popular de una paz que, emanada de Dios, no puede quedar sin efecto; por lo que necesariamente debe reposar sobre alguno. Si ella no descansa sobre la casa hospitalaria, vuelve a los misioneros, que son los que se benefician de ella.<\/p>\n<p>Pero si \u201cno os reciben\u201d o \u201cno escuchan vuestras palabras\u201d al pedir alojamiento como ap\u00f3stoles de Cristo, entonces, \u201csaliendo de aquella casa o ciudad o de cualquier lugar, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.\u201d<\/p>\n<p>Estaba en las concepciones jud\u00edas que, si uno ven\u00eda de viaje de regiones gentiles y no se purificaba al entrar en Israel, la profanaba con el polvo que tra\u00eda de esas regiones. Por eso estaba obligado a sacudir sus vestidos y zapatos antes de entrar en Israel 37. Gesto que materialmente usaron Pablo y Bernab\u00e9 en Antioqu\u00eda de Pisidia cuando los jud\u00edos levantaron una persecuci\u00f3n contra ellos (Act 13:51). Cristo aqu\u00ed, m\u00e1s que legislar un gesto, ense\u00f1a una doctrina. Y es la culpa de los que as\u00ed se portan con los ap\u00f3stoles del Evangelio. Pues los que as\u00ed obran est\u00e1n en tierra \u201cgentil,\u201d porque se hallan en situaci\u00f3n culpable de error fundamental. Por eso, \u201cen verdad os digo que m\u00e1s tolerable suerte tendr\u00e1 la tierra de Sodoma y Gomorra en el d\u00eda del juicio que aquella ciudad\u201d (Lc 10:12). La cat\u00e1strofe de Sodoma y Gomorra (Gen 18:23-33; 18:1-29) era en la historia de Israel la manifestaci\u00f3n por excelencia del castigo divino e imagen cl\u00e1sica de la maldad (Is 1:9-10; 3:9; 13:19). Una vez que los milagros les hab\u00edan acreditado como legados de Dios, no se les pod\u00eda rechazar. Era cerrar los ojos a la luz mesi\u00e1nica. Y en este sentido la culpa de \u00e9stos era mayor que la aberraci\u00f3n moral, pagana, de Sodoma y Gomorra.<\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_La_expulsion_de_demonios\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt), La expulsi\u00f3n de demonios<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo I, pp. 221-225<\/p>\n<p class=\"cv\">28-29<\/p>\n<p>1 <i>Id y predicad que el reino de los cielos est\u00e1 cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos,\u00a0arrojad demonios.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Los ap\u00f3stoles han de predicar lo mismo que Jes\u00fas predicaba: <i>El reino de los cielos est\u00e1 cerca. <\/i>Es el tiempo de la gran cosecha, de la donaci\u00f3n \u00fanica de Dios a su pueblo, es el tiempo de cumplir, por tanto el tiempo de la conversi\u00f3n y de la penitencia. El poder que han obtenido (10,1), tambi\u00e9n deben probarlo en la curaci\u00f3n de enfermedades, incluso en la resurrecci\u00f3n de muertos y en la expulsi\u00f3n de esp\u00edritus malignos, y as\u00ed ser\u00e1n iguales a\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas. En boca de Jes\u00fas, se resume lo que hemos o\u00eddo por extenso: la curaci\u00f3n de todas las enfermedades (4,23s; 8,17), la resurrecci\u00f3n de muertos (9,18s.23-26), la purificaci\u00f3n de la lepra (8,1-4) y la expulsi\u00f3n de los demonios (4,24; 8,16.28-34; 9,32). S\u00f3lo muy escasas veces nos enteramos de que los ap\u00f3stoles hicieran tales cosas en tiempo de Jes\u00fas &#8220;. M\u00e1s tarde aquel poder se desarroll\u00f3 mucho; especialmente los Hechos de los ap\u00f3stoles cuentan los milagros que hace Pedro en nombre de Jes\u00fas (Act 3,1-10; 5,12-16; 9,31-43). En tiempos apost\u00f3licos, en tiempos de la primitiva Iglesia, la predicaci\u00f3n va acompa\u00f1ada de se\u00f1ales y milagros. Este acompa\u00f1amiento procede de aquellos dones especiales que el Se\u00f1or dio a los ap\u00f3stoles para que pudieran cumplir su misi\u00f3n. M\u00e1s tarde se manifiestan una que otra vez estos dones, especialmente en la vida de los santos. Entonces el don de hacer milagros es un nuevo y especial regalo de Dios, pero no va unido a un cargo\u00a0particular ni a un tiempo determinado como en la primitiva Iglesia apost\u00f3lica.\u00a0<\/p>\n<p>8b 9 <i>Gratis recibisteis, dad gratis. No os procur\u00e9is oro,\u00a0plata, ni moneda de cobre para vuestros cinturones; alforja para el camino, ni dos t\u00fanicas, ni sandalias, ni bast\u00f3n; pues el obrero merece su sustento.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n debe quedar libre de toda apariencia de <i>codicia. <\/i>Jes\u00fas comunica gratuitamente sus dones, y as\u00ed deben tambi\u00e9n ser retransmitidos. Tambi\u00e9n ha sido un principio del tiempo apost\u00f3lico que el misionero act\u00fae sin remuneraci\u00f3n, pero que sea sustentado por los fieles. Como sucedi\u00f3 a Jes\u00fas, la predicaci\u00f3n s\u00f3lo puede tener \u00e9xito si no se lleva a cabo por la ganancia como negocio. No deben ganar ninguna cantidad de dinero, ni monedas de plata, ni de oro, por tanto monedas de valor m\u00e1s elevado, ni tampoco las menos valiosas de cobre, la calderilla. Cuando emprendan el viaje, deben confiar plenamente en Dios. \u00c9l los alimentar\u00e1, como alimenta a los p\u00e1jaros y a los lirios del campo. Cuando est\u00e9n enteramente entregados a su servicio, Dios se cuidar\u00e1 de todo lo dem\u00e1s.\u00a0<\/p>\n<p>La <i>sobriedad y <\/i>la sencillez tambi\u00e9n son distintivos del equipo que prescribe Jes\u00fas. Los ap\u00f3stoles deben dejar en casa la alforja para llevar las provisiones de boca y otros accesorios de viaje, como la segunda t\u00fanica de recambio.\u00a0<\/p>\n<p>Causa extra\u00f1eza que tampoco puedan llevar sandalias ni bast\u00f3n, que no son precisamente un lujo. Quiz\u00e1s las sandalias haya que entenderlas como calzado duradero, resistente por un largo tiempo y para la monta\u00f1a, no como las sandalias ligeras sin las que no se puede\u00a0correr por las melladas rocas calc\u00e1reas. \u00bfY el bast\u00f3n? \u00bfDebe quedarse en casa para no molestar a los ap\u00f3stoles? En cualquier caso se exige una pobreza extremada. <i>Pues el obrero merece su sustento. <\/i>Los misioneros recibir\u00e1n en el camino todo lo que se requiere adem\u00e1s de lo absolutamente necesario. M\u00e1s a\u00fan, tienen un derecho, que m\u00e1s tarde tambi\u00e9n usan, fuera de san Pablo. La regla apost\u00f3lica sobrevive en diferentes formas hasta nuestros d\u00edas. Las comunidades sustentan a todos los que les sirven con la palabra y los sacramentos. Ambas partes habr\u00edan de tener en cuenta que en los sentimientos fraternales hay una correspondencia de dar y tomar, la cual est\u00e1 limitada a lo necesario por la regla apost\u00f3lica.\u00a0<\/p>\n<p>11 <i>En cualquier ciudad o aldea en que entr\u00e9is, informaos de qui\u00e9n hay de confianza en ella, y alojaos all\u00ed hasta el momento de partir. n Al entrar en la casa, dirigidle el saludo de paz; <\/i>13 <i>y si la casa lo merece, descienda vuestra paz sobre ella; pero si no lo merece, vu\u00e9lvase a vosotros vuestra paz. <\/i>14 <i>Y si algunos no os reciben ni escuchan vuestras palabras, salid de esa casa o de aquella ciudad,\u00a0y sacudid el polvo de vuestros pies. <\/i>15 <i>Os lo aseguro: habr\u00e1 menor rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra en el d\u00eda del juicio que para esa ciudad.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>\u00a0La presente secci\u00f3n contiene las instrucciones de Jes\u00fas para el alojamiento de los misioneros. Cuando lleguen a un lugar, deben primero indagar qu\u00e9 <i>casa <\/i>es adecuada para ellos. Una vez se hayan informado, deben permanecer all\u00ed mientras ejerzan su actividad en aquel lugar. De este modo se dice indirectamente que no se alojen en varias\u00a0casas, ni se muden de una casa a otra.<\/p>\n<p>En los primeros\u00a0tiempos de la misi\u00f3n parece que se han tenido malas experiencias a este prop\u00f3sito, por lo cual esta regla de Jes\u00fas fue aplicada tambi\u00e9n m\u00e1s tarde. Podr\u00edan producirse celos y envidia, diversas murmuraciones rumurosas que perjudicaban el mensaje.\u00a0<\/p>\n<p>Cuando los misioneros lleguen a una casa, deben saludar a sus moradores. Es el <i>saludo de paz, <\/i>usual en oriente incluso en nuestros d\u00edas. San Lucas dice m\u00e1s expl\u00edcitamente: \u00abY en cualquier casa en que entr\u00e9is, decid primero: Paz a esta casa\u00bb (Le 10,5). Cuando van como mensajeros del reino, el saludo de la paz ya no es una f\u00f3rmula de cortes\u00eda. Lo que ellos traen consigo, el poder de salvar y la virtud milagrosa del reino de Dios, entrar\u00e1 en aquella casa. Es la paz de Dios que viene a la casa, que ha sido favorecida con una gracia. Pero si la casa no est\u00e1 dispuesta para Dios y sus enviados, si no contesta al saludo de paz con alegr\u00eda y prontitud, los mensajeros no pueden conseguir nada: la paz que han deseado y ofrecido, vuelve a ellos. Cuando el sacerdote viene a visitar a un enfermo, dice al entrar en la habitaci\u00f3n: \u00abLa paz del Se\u00f1or sea con esta casa\u00bb. Si no necesitamos pronunciar estas solemnes palabras, con todo deber\u00edamos tener esta intenci\u00f3n, cuando visitamos una casa como mensajeros del Se\u00f1or, especialmente si es una casa de incr\u00e9dulos: Traemos la paz de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>Esto se ha dicho de cada casa, m\u00e1s en concreto de la comunidad dom\u00e9stica, de la familia con los hijos, los abuelos y todos los servidores. Una casa puede rehusar la oferta de la paz. Tambi\u00e9n puede pasar que toda una ciudad rechace a los mensajeros, no los deje entrar o no los escuche. Es el <i>fracaso, <\/i>tal como Jes\u00fas lo ha vivido tambi\u00e9n. El fracaso m\u00e1s doloroso lo tuvo Jes\u00fas en su ciudad paterna de Nazaret (13,53-58). Sobre todo san Pablo fracas\u00f3 muchas veces &#8220;. Cuando tengan un fracaso,\u00a0no deben lamentarse quejumbrosos, tampoco han de inculparse a s\u00ed mismos, ni presentar ninguna excusa ni esperar nuevas tentativas. Se trata de una oferta de Dios presentada una sola vez. Si se desconoce esta hora, nunca vuelve. Deben sencillamente marcharse e incluso sacudirse el polvo de sus zapatos en aquel lugar, como se\u00f1al de que Dios y ellos ya no tienen nada que ver con los moradores de la casa. Todo depende de la decisi\u00f3n, que es \u00fanica y no puede volverse a tomar.\u00a0<\/p>\n<p>No faltar\u00e1 el <i>castigo. <\/i>Los habitantes de Sodoma y Gomorra, aquellas perversas ciudades que fueron destruidas por la ira de Dios, saldr\u00e1n mejor librados en el juicio que los habitantes de una de las ciudades que ahora no atiendan al llamamiento de Dios. Es preciso prestar atenci\u00f3n a estas palabras, si se quiere entender correctamente el proceso que sufri\u00f3 Jes\u00fas posteriormente.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_papa\">San Gregorio Magno, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda:<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Hom. 4<\/p>\n<p>Escuchemos lo que manda el Se\u00f1or a aquellos a quienes env\u00eda a predicar: <i>.Id anunciando que est\u00e1 llegando el Reino de los Cielos\u00bb <\/i>(Mt 10,7).\u00a0<\/p>\n<p>Antes del env\u00edo, dio a los santos predicadores el poder de hacer milagros, a fin de que aquellos que predicaban cosas nuevas realizaran tambi\u00e9n cosas extraordinarias, como se a\u00f1ade de inmediato: <i>\u00abCurad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad a los leprosos,\u00a0expulsad a los demonios\u00bb <\/i>(Mt 10,8). Los milagros visibles resplandecen para atraer los corazones de aquellos que los admiran a la fe en las cosas invisibles, mucho mas admirables.\u00a0<\/p>\n<p>Tras haber concedido la autoridad de la predicaci\u00f3n y la facultad de avalarla con los milagros, dice nuestro Redentor: <i>oGratis lo recibisteis, dadlo gratis\u00bb <\/i>(Mt 10,8). Preve\u00eda, en efecto, que algunos habr\u00edan de intentar usar los carismas recibidos del Esp\u00edritu Santo con fines de lucro y habr\u00edan de reducir la virtud de hacer milagros a instrumento de avaricia. Hay algunos que, aunque no reciben premios en dinero, buscan, no obstante, la retribuci\u00f3n de la alabanza humana. Estos no dan gratis lo que han recibido de manera gratuita, puesto que intentan recabar de un ministerio sagrado el precio de la alabanza. Por eso, el profeta, pretendiendo describir al hombre justo, dice muy bien de el que <i>\u00absacude de sus manos todo regalo\u00bb <\/i>(Is 33,15). N\u00f3tese que no dice solo que sacude de sus manos \u00abel regalo\u00bb, sino \u00abtodo regalo\u00bb, porque hay varios regalos: est\u00e1 el regalo del obsequio, el regalo de mano, el regalo de lengua. El regalo del obsequio consiste en la b\u00fasqueda del poder; el regalo de mano es el dinero; el regalo de lengua es la alabanza.\u00a0<\/p>\n<p>Ahora bien, vosotros, hermanos querid\u00edsimos, que vest\u00eds el habito secular, mientras vais a conocer cuales son vuestros deberes, fijad los ojos de la mente asimismo en vuestras obligaciones. El bien que os hac\u00e9is rec\u00edprocamente, hacedlo de manera gratuita. Del mismo modo que intent\u00e1is ocultar vuestras malas acciones, para que no las vean los otros, procurad esconder sobre todo vuestras acciones buenas, para no recibir por ellas alabanzas de los hombres. No hag\u00e1is nunca el mal por ning\u00fan motivo; haced siempre el bien, pero no lo hag\u00e1is nunca para obtener una retribuci\u00f3n temporal. El tiempo pasa veloz. Preparemonos enseguida a presentarnos ante Dios ricos de buenas obras, con la ayuda de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que vive y reina en la unidad del Esp\u00edritu Santo por los siglos de los siglos<\/p>\n<h2><span id=\"Giorgio_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_Normas_para_la_mision\">Giorgio Zevini, Lectio Divina (Mateo): Normas para la misi\u00f3n<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 153-157.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p>El evangelio no nos comunica, en primer lugar, las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, sino a \u00e9l mismo, a su persona: al escuchar la Palabra, escuchamos su coraz\u00f3n. En este fragmento le hemos seguido en su camino a lo largo de las calzadas de los hombres y hemos captado su mirada pos\u00e1ndose ampliamente sobre las multitudes, con una compasi\u00f3n infinita. En efecto, conoce las penas, las fatigas, las esperanzas de cada uno de ellos&#8230; Su mirada se vuelve despu\u00e9s hacia sus disc\u00edpulos, a nosotros, para invitarnos a compartir su mismo amor por el hombre. Jes\u00fas nos conf\u00eda el anhelo de su coraz\u00f3n y nos conf\u00eda el doble mandato de la oraci\u00f3n y de la misi\u00f3n; condici\u00f3n necesaria para ambas es la pobreza del coraz\u00f3n, compuesta de gratitud y de gratuidad. Tambi\u00e9n nosotros hemos sido \u00abovejas sin pastor\u00bb: el Se\u00f1or ha podido alcanzarnos, cuidarnos, se\u00f1alarnos el camino de la vida que desemboca en la alegr\u00eda eterna. Pero quedan muchos hermanos nuestros que vagan todav\u00eda sin meta, buscando en vano el consuelo y la felicidad&#8230;, y a ellos quiere llegar Jes\u00fas a trav\u00e9s de los \u00absuyos\u00bb, es decir, a trav\u00e9s de nosotros.\u00a0<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros puede convertirse, con la gracia de Dios, en obrero de su mies; Jes\u00fas nos llama junto a s\u00ed a cada uno de nosotros, como a los ap\u00f3stoles, para enviarnos lejos, a distancias que no se miden en kil\u00f3metros. \u00a1Que lejos puede estar nuestro ambiente de trabajo del Se\u00f1or! Sin embargo, el quiere hacernos conscientes de que hemos sido enviados a proponer, no a conquistar. Puede suceder que lo demos todo -por lo dem\u00e1s, todo nos hab\u00eda venido de \u00e9l- y que veamos frustrada nuestra obra. El fracaso no debe detener al disc\u00edpulo, sino volver a ponerle en camino: la paz de Cristo que lleva a los hermanos le acompa\u00f1ar\u00e1 ense\u00f1\u00e1ndole en su intimidad la sabidur\u00eda (cf. 50,8) para hacerle cada vez mas sagaz y, al mismo tiempo, sencillo.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>Sabemos cu\u00e1l fue la reacci\u00f3n de los disc\u00edpulos ante la desconcertante noticia que cambi\u00f3 la faz del mundo: lo dejaron todo al instante. Y Jes\u00fas dice enseguida que esta bella noticia es preciso proclamarla a todas las gentes, por doquier, por todo el mundo. Querr\u00edamos que este anuncio sacudiera tambi\u00e9n nuestra conciencia. Es una bella noticia para m\u00ed, y puede ser nueva. Es nueva cada vez que la escucho.\u00a0<\/p>\n<p><i>\u00ab\u00a1Creed en el Evangelio!\u00bb. <\/i>Tambi\u00e9n aqu\u00ed se cuela la palabra <i>creer. <\/i>No se trata de la aceptaci\u00f3n de una verdad abstracta, sino de abandonarse a Jes\u00fas, que se revela como la \u00fanica salvaci\u00f3n, como el Reino que est\u00e1 aqu\u00ed. Es darle cr\u00e9dito, darle carta blanca: es un abandonarse del todo en el Se\u00f1or con todo nuestro ser. De ah\u00ed la importancia del acto de predicar: <i>\u00abpredicada todo el mundo\u00bb <\/i>(cf. Mc 16,15). Tal vez hemos olvidado el car\u00e1cter casi sacramental de esta predicaci\u00f3n. Cuando se dice \u00abEvangelio de Cristo\u00bb, tenemos un genitivo, se trata de un genitivo objetivo y subjetivo al mismo tiempo: objetivo, porque Cristo es el objeto del anuncio, pues le anunciamos a \u00e9l, pero tambi\u00e9n es subjetivo, porque es \u00e9l quien anuncia a trav\u00e9s de nosotros. Muchas veces nos desanimamos en nuestro ministerio y decimos: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 sirve mi predicaci\u00f3n?\u00bb. \u00bfCreo que el Evangelio es en mi boca el Evangelio de Cristo en sentido subjetivo, fuerza de salvaci\u00f3n, por tanto, para todo el que se abre a la Palabra, que tiene una fuerza maravillosa en s\u00ed misma?\u00a0<\/p>\n<p>A buen seguro, no es preciso tomar esto en un sentido m\u00e1gico. La Palabra es tal, si es acogida, si es escuchada: habla al coraz\u00f3n, quiere \u00abun coraz\u00f3n a la escucha\u00bb. Pero es poderosa, es eficaz,\u00a0<\/p>\n<p>lleva a cabo la salvaci\u00f3n. Y para nosotros es siempre un comienzo: hoy debo acoger la Palabra que me salva: <i>\u00abOjal\u00e1 escuch\u00e9is hoy su voz, no endurezc\u00e1is vuestro coraz\u00f3n&#8230;\u00bb <\/i>(Sal 94,8).\u00a0<\/p>\n<p>Es posible que muchas veces la gente, al vernos trabajar generosamente (el Se\u00f1or lo quiera), d\u00e9 la impresi\u00f3n de decirnos: \u00bfQu\u00e9 te hace hacerlo? Deber\u00edamos tener una respuesta \u00fanica: \u00a1S\u00f3lo \u00e9l! \u00a1S\u00f3lo \u00e9l me lleva a hacerlo! Aqu\u00ed reside todo el cristianismo, si queremos reducirlo a lo esencial. Esta adhesi\u00f3n total a la persona de Cristo se convierte en el sentido \u00fanico de la vida: <i>\u00abPara m\u00ed la vida es Cristo\u00bb <\/i>(Flp 1,21).\u00a0<\/p>\n<p>Nuestra pastoral es toda una pedagog\u00eda del encuentro con Cristo; coger a los hermanos de la mano, llevarlos al encuentro de Jes\u00fas, el \u00fanico Salvador, y retirarnos despu\u00e9s en silencio (M. Magrassi, <i>Per me vivere \u00e9 Cristo, <\/i>La Scala, Noci 1991, 28-36, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>7 Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. 8 Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. 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