{"id":41312,"date":"2016-10-07T23:27:29","date_gmt":"2016-10-08T04:27:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-11-28-30-mi-yugo-es-suave-mi-carga-ligera\/"},"modified":"2016-10-07T23:27:29","modified_gmt":"2016-10-08T04:27:29","slug":"mt-11-28-30-mi-yugo-es-suave-mi-carga-ligera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-11-28-30-mi-yugo-es-suave-mi-carga-ligera\/","title":{"rendered":"Mt 11, 28-30: Mi yugo es suave, mi carga ligera"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">28<\/span> Venid a m\u00ed todos los que est\u00e1is cansados y agobiados, y yo os aliviar\u00e9. <span class=\"versiculo\">29<\/span> Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y encontrar\u00e9is descanso para vuestras almas. <span class=\"versiculo\">30<\/span> Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_homiliae_in_Matthaeum_hom_382-3\">San Juan Cris\u00f3stomo, homiliae in Matthaeum, hom. 38,2-3<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">28.<\/span> El hab\u00eda encendido el deseo de sus disc\u00edpulos por todo lo que precede, que no es m\u00e1s que la expresi\u00f3n de su inefable virtud y ahora los llama a s\u00ed por las palabras: <span class=\"ct\">&#8220;Venid a m\u00ed todos los que trabaj\u00e1is y est\u00e1is cargados&#8221;<\/span>.<\/p>\n<p>Y no dice: Venid \u00e9ste y aquel, sino todos los que est\u00e1is en las preocupaciones, en las tristezas y en los pecados; no para castigaros, sino para perdonaros los pecados. Venid, no porque necesite de vuestra gloria, sino porque quiero vuestra salvaci\u00f3n. Por eso dice: <span class=\"ct\">&#8220;Y yo os aligerar\u00e9&#8221;<\/span>. No dijo: Yo os salvar\u00e9 solamente, sino (lo que es mucho m\u00e1s) os aliviar\u00e9, esto es, os colocar\u00e9 en una completa paz.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">29.<\/span> Por eso El desde el principio comienza la exposici\u00f3n de las leyes divinas por la humildad y propone la recompensa en las palabras: <span class=\"ct\">&#8220;Y encontrar\u00e9is la tranquilidad en vuestras almas&#8221;<\/span>. Esta es la mayor recompensa, porque con ello no s\u00f3lo se hace uno \u00fatil para los dem\u00e1s, sino que encuentra en s\u00ed mismo la tranquilidad y concede esta recompensa antes de la que ha de dar en el tiempo venidero, ya que en ese tiempo se gozar\u00e1 de una tranquilidad eterna.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">30.<\/span> Y para que no se llenaran de temor al o\u00edr las palabras, carga y yugo, a\u00f1ade: <span class=\"ct\">&#8220;Porque mi yugo&#8230;&#8221;<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_sermones_691-2_70_1\">San Agust\u00edn, sermones 69,1-2 ; 70, 1<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">28.<\/span> \u00bfPor qu\u00e9 nos cansamos todos, sino porque somos mortales, que llevamos vasos de barro que nos ponen en tantas angustias? Pero si los vasos fr\u00e1giles de la carne nos angustian, nos desplegamos en los espacios de la caridad. \u00bfA qu\u00e9 dice: <span class=\"ct\">&#8220;Venid a m\u00ed todos los que trabaj\u00e1is&#8221;,<\/span> sino para que no nos cansemos?<\/p>\n<p><span class=\"cv\">29.<\/span> <span class=\"ct\">&#8220;Aprendend de m\u00ed&#8230;&#8221;<\/span> No a crear el mundo, no a hacer en \u00e9l grandes prodigios, sino aprended de m\u00ed a ser manso y humilde de coraz\u00f3n. \u00bfQuieres ser grande? Comienza entonces por ser peque\u00f1o. \u00bfTratas de levantar un edificio grande y elevado? Piensa primero en la base de la humildad. Y cuanto m\u00e1s trates de elevar el edificio, tanto m\u00e1s profundamente debes de cavar su fundamento. \u00bfY hasta d\u00f3nde ha de tocar la c\u00fapula de nuestro edificio? Hasta la presencia de Dios.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">30.<\/span> Los que llevaron intr\u00e9pidamente sobre sus cabezas el yugo del Se\u00f1or, han afrontado peligros tan dif\u00edciles, que parece como que son llamados, no del trabajo al descanso, sino de la inacci\u00f3n al trabajo, como dice el Ap\u00f3stol de s\u00ed mismo (2Cor 6): El Esp\u00edritu Santo es ciertamente el que renueva de d\u00eda en d\u00eda al hombre interior en medio de las ruinas del hombre exterior y una vez que ha gustado la tranquilidad espiritual, en esta afluencia de las delicias de Dios, en la esperanza de los bienes eternos, todo lo presente pierde su aspereza y todo lo pesado se aligera. Sufren los hombres el ser despedazados y quemados, no solamente a fin de no sufrir los dolores eternos, sino a\u00fan para evitar mediante un dolor muy vivo pero moment\u00e1neo, otros sufrimientos prolongados. \u00bfQu\u00e9 tormentas e inclemencias no sufren los comerciantes, a fin de conseguir riquezas banales? Las mismas penas experimentan los que no buscan esas riquezas como los que las buscan. Pero en \u00e9stos no son tan terribles, porque el amor suaviza y hace f\u00e1ciles las cosas m\u00e1s inclemente y dif\u00edciles. \u00bfCon cu\u00e1nta m\u00e1s raz\u00f3n har\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil todo lo dif\u00edcil, la caridad que tiene por objeto la verdadera felicidad, que no la pasi\u00f3n, que en cuanto est\u00e1 de su parte tiende a un fin miserable?<\/p>\n<h2><span id=\"San_Hilario_in_Matthaeum_11\">San Hilario, in Matthaeum, 11<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">28.<\/span> Llama a s\u00ed a todos los que trabajan por las dificultades de la ley y la carga del pecado.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">29-30.<\/span> Y nos propone la idea consoladora del yugo suave y de la carga ligera, a fin de dar a los que creen en El unos indicios del bien que s\u00f3lo El ha visto en el Padre.<\/p>\n<p>\u00bfY cu\u00e1l es este yugo m\u00e1s suave y cu\u00e1l esta carga m\u00e1s ligera? Buscar ser m\u00e1s considerado, abstenerse de maldades, querer el bien, odiar el mal, amar a todos, no odiar a nadie, perseguir lo eterno, no aferrarse a las cosas presentes, no querer hacer a otro lo que no se quiere para s\u00ed.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo\">San Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">28.<\/span> Asegura el profeta Zacar\u00edas, que es carga muy pesada la del pecado, diciendo: <span class=\"citaI\">&#8220;que la iniquidad est\u00e1 sentada sobre una masa de plomo&#8221;<\/span> (Zac 5,7) y el Salmista complet\u00f3 esta verdad con las palabras: <span class=\"citaI\">&#8220;mis iniquidades est\u00e1n pesando sobre m\u00ed&#8221;<\/span> (Sal 37,5).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">29-30.<\/span>\u00bfC\u00f3mo el Evangelio es m\u00e1s suave que la ley, puesto que \u00e9sta s\u00f3lo castiga el homicidio y el adulterio y el Evangelio hasta la ira y la concupiscencia? (Mt 5). Hay en la ley muchos preceptos, que seg\u00fan ense\u00f1a con toda erudici\u00f3n el Ap\u00f3stol (Hch 15) son impracticables. En la ley se exige la obra, en el Evangelio la intenci\u00f3n, con la que puede obtenerse la recompensa sin que se haya realizado la obra. El Evangelio nos manda lo que nos es posible, esto es, el no desear y esto queda dentro de nuestras facultades. La ley, al castigar al adulterio, no castiga la intenci\u00f3n, sino el hecho. Figuraos que en una persecuci\u00f3n ha sido violada una virgen, el Evangelio la recibe como virgen porque no ha pecado por su voluntad, pero la ley la repudia porque ha sido violada.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno\">San Gregorio Magno<\/span><\/h2>\n<p>Es ciertamente un yugo \u00e1spero y una dura sumisi\u00f3n el estar sometido a las cosas temporales, el ambicionar las terrenales, el retener las que mueren, el querer estar siempre en lo que es inestable, el apetecer lo que es pasajero y el no querer pasar con lo que pasa. Porque mientras desaparecen, a pesar de nuestros deseos, todas estas cosas que por la ansiedad de poseerlas aflig\u00edan nuestra alma, nos atormentan despu\u00e9s por miedo de perderlas (<i>Moralia, 30<\/i>).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 carga pesada impone a nuestras almas el que nos manda evitar todo deseo que nos pueda perturbar? \u00bfQu\u00e9 cosa m\u00e1s ligera que el abstenerse de la maldad, querer el bien, no querer el mal, amar a todos, no aborrecer a nadie, alcanzar lo eterno, no engolfarse en lo presente y el no hacer a otro lo que no quisi\u00e9ramos que nos hicieran a nosotros? (<i>Moralia, 4, 39<\/i>).<\/p>\n<h2><span id=\"Rabano\">R\u00e1bano<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">28.<\/span> No s\u00f3lo os aliviar\u00e9, sino que os saciar\u00e9 con un manjar interior.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">29.<\/span> El yugo del Se\u00f1or Jesucristo es el Evangelio que une y asocia en una sola unidad a los jud\u00edos y a los gentiles. Este yugo es el que se nos manda que pongamos sobre nosotros mismos, esto es, que tengamos como gran honor el llevarlo, no vaya ser que poni\u00e9ndolo debajo de nosotros, esto es despreci\u00e1ndolo, lo pisoteemos con los pies enlodados de los vicios. Por eso a\u00f1ade: <span class=\"ct\">&#8220;Aprended de m\u00ed&#8221;.<\/span><\/p>\n<p>Mand\u00e1ndonos nuestro Salvador que seamos sobrios en las costumbres y humildes en nuestros sentimientos, nos manda tambi\u00e9n que no ofendamos a nadie, que no despreciemos a nadie y que tengamos dentro de nuestro coraz\u00f3n todas las virtudes que manifestamos en nuestras obras exteriores.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">30.<\/span> Pero c\u00f3mo se entiende que es suave el yugo de Cristo, cuando se dice m\u00e1s arriba: <span class=\"citaI\">&#8220;\u00bfEs estrecha la senda que conduce a la vida?&#8221;<\/span> (Mt 7,14). Porque lo que al principio se nos hace dificultoso, pasado alg\u00fan tiempo, mediante la dulzura inefable del amor, se nos hace sumamente f\u00e1cil.<\/p>\n<h2><span id=\"Remigio\">Remigio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">28.<\/span> Venid, dice, no con los pies, sino con las costumbres; no con el cuerpo, sino con la fe, porque \u00e9sta es la entrada espiritual que nos aproxima a Dios. Por eso dice: <span class=\"ct\">&#8220;Tomad mi yugo sobre vosotros&#8221;.<\/span><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_del_Nino_Jesus\">Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Oracion_para_obtener_la_humildad\">Oraci\u00f3n para obtener la humildad<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Oraci\u00f3n n. 20<\/p>\n<p><span class=\"subTitulo\">\u00abSed disc\u00edpulos m\u00edos\u00bb <\/span><\/p>\n<p>Oh Jes\u00fas, cuando estabais en la tierra como viajero, hab\u00e9is dicho: \u00abAprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y encontrar\u00e9is vuestro descanso.\u00bb Oh poderoso monarca de los cielos, s\u00ed, mi alma encuentra reposo vi\u00e9ndoos revestido bajo la forma y naturaleza de esclavo(Fl 2,7),abaj\u00e1ndoos hasta lavar los pies a los ap\u00f3stoles. Es entonces cuando me acuerdo de estas palabras que hab\u00e9is pronunciado para ense\u00f1arnos a practicar la humildad: \u00abOs he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros tambi\u00e9n lo hag\u00e1is; el criado no es m\u00e1s que su amo. Puesto que sab\u00e9is esto, dichosos vosotros si lo pon\u00e9is en pr\u00e1ctica\u00bb (Jn 13, 15-17). Comprendo, Se\u00f1or, estas palabras salidas de vuestro coraz\u00f3n manso y humilde, las quiero practicar con la ayuda de vuestra gracia.<\/p>\n<p>Quiero abajarme humildemente y someter mi voluntad a la de mis hermanas, no contradecirlas en nada y sin examinar si ellas tienen o no derecho a mandarme. Nadie, Amado m\u00edo, ten\u00eda ese derecho sobre Vos, y sin embargo hab\u00e9is obedecido no s\u00f3lo a la santa Virgen y a san Jos\u00e9, sino incluso a vuestros verdugos. Y en nuestro tiempo, es en la hostia que veo os abaj\u00e1is al m\u00e1ximo. \u00a1Qu\u00e9 grande es vuestra humildad, oh divino Rey de la gloria&#8230; Oh Amado m\u00edo, bajo el velo de la blanca hostia es cuando me parec\u00e9is m\u00e1s manso y humilde de coraz\u00f3n!&#8230; \u00a1Oh Jes\u00fas, manso y humilde de coraz\u00f3n, haced mi coraz\u00f3n semejante al vuestro!<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Juan_van_Ruysbroeck\">Beato Juan van Ruysbroeck<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Los_siete_peldanos_de_la_escala_espiritual\">Los siete pelda\u00f1os de la escala espiritual<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Cap\u00edtulo 4<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCargad con mi yugo; llegad a ser mis disc\u00edpulos\u00bb <\/p>\n<p>Por la humildad vivimos con Dios y Dios vive con nosotros en una paz verdadera; en ella se encuentra el fundamento vivo de la santidad. Se puede comparar a una fuente de donde surgen cuatro r\u00edos de virtudes y de vida eterna (cf Gn 2,10)&#8230; El primer r\u00edo que brota de un suelo realmente humilde es la obediencia&#8230;; el o\u00eddo se hace humilde para escuchar las palabras de verdad y de vida que brotan de la sabidur\u00eda de Dios, mientras que las manos est\u00e1n siempre dispuestas a cumplir su muy amada voluntad&#8230; Cristo, la Sabidur\u00eda de Dios, se ha hecho pobre para que nosotros lleguemos a ser ricos (2Co 8,9), se ha convertido en siervo para hacernos reinar, muri\u00f3 finalmente para darnos la vida&#8230; Para que sepamos c\u00f3mo saber y servir, nos dice: &#8220;Aprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, la delicadeza es el segundo r\u00edo de virtudes que brota del suelo de la humildad. \u00abBienaventurado el manso, porque poseer\u00e1 la tierra\u00bb (Mt 5,4), es decir su alma y su cuerpo, est\u00e1n en paz. Pues en el hombre suave y humilde descansa el Esp\u00edritu del Se\u00f1or; y cuando nuestro esp\u00edritu se eleva y une con el Esp\u00edritu de Dios, llevamos el yugo de Cristo, que es agradable y suave, y llevamos su carga ligera&#8230;<\/p>\n<p>De esta mansedumbre \u00edntima brota un tercer r\u00edo que consiste en vivirlo todo con paciencia. Por la tribulaci\u00f3n y el sufrimiento el Se\u00f1or nos visita. Si recibimos estos env\u00edos con un coraz\u00f3n gozoso, viene \u00c9l mismo, ya que dijo por su profeta: &#8220;Estoy con \u00e9l en la tribulaci\u00f3n: lo librar\u00e9 y glorificar\u00e9\u00bb (Sal. 90,15)&#8230;<\/p>\n<p>El cuarto y \u00faltimo r\u00edo de vida humilde es el abandono de la propia voluntad y de toda b\u00fasqueda personal. Este r\u00edo toma su fuente en el sufrimiento llevado pacientemente. El hombre humilde&#8230;renuncie a su propia voluntad y aband\u00f3nese espont\u00e1neamente en las manos de Dios. Llegando a ser una sola voluntad y una sola libertad con la voluntad divina&#8230; Y este es el contenido mismo de la humildad&#8230; La voluntad de Dios, que es la libertad, incluso, que nos quita el esp\u00edritu de temor y nos hace libres, liberados y vac\u00edos de nosotros mismos&#8230; Dios nos da, entonces, el Esp\u00edritu de los elegidos que nos hace gritar con el Hijo: \u00abAbba, Padre\u00bb (Rm 8,15).<\/p>\n<h2><span id=\"Pedro_de_Celle\">Pedro de Celle<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Cordero_manso_y_humilde\">Serm\u00f3n: Cordero manso y humilde<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n III para el Adviento<\/p>\n<p class=\"subTitulo\"> El Cordero de Dios, manso y humilde de coraz\u00f3n<\/p>\n<p>Se\u00f1or, env\u00edanos al Cordero; es el cordero el que nos hace falta y no el le\u00f3n (Ap 5,5-6). El cordero que no se irrita y cuya dulzura jam\u00e1s se enturbia; el cordero que nos dar\u00e1 su lana blanca, como nieve para recalentar en nosotros lo que est\u00e1 fr\u00edo, para cubrir lo que en nosotros est\u00e1 desnudo; el cordero que nos dar\u00e1 a comer su carne por temor a que perezcamos de debilidad en el camino (Jn 6,51; Mt15,32).<\/p>\n<p>Env\u00edalo lleno de sabidur\u00eda, porque en su prudencia divina vencer\u00e1 el esp\u00edritu orgulloso; env\u00edalo lleno de fuerza, porque dijo que el &#8220;Se\u00f1or es fuerte y poderoso en el combate&#8221; (Sal. 23,8); env\u00edalo lleno de dulzura, porque &#8220;descender\u00e1 como el roc\u00edo sobre el vell\u00f3n&#8221; (Sal. 71,6 Vulg); env\u00edalo como una v\u00edctima, porque debe ser vendido e inmolado para nuestro rescate (Mt 26,15; Jn 19,36; Ex 12,46); env\u00edalo, no para exterminar a los pecadores, porque debe &#8220;venir a llamarlos y no los justos&#8221; (Mt 9,13); env\u00edalo por fin &#8221; digno de recibir la fuerza y la divinidad, digno de desatar los siete sellos del libro sellado&#8221; (Ap 4,11; 5,9), es decir el misterio incomprensible de la Encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"Beata_Teresa_de_Calcuta\">Beata Teresa de Calcuta<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"El_amor_mas_grande_humildad_y_oracion\">El amor m\u00e1s grande: humildad y oraci\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">Aprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n<\/p>\n<p>Para ser santos necesitamos humildad y oraci\u00f3n. Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3 el modo de orar y tambi\u00e9n nos dijo que aprendi\u00e9ramos de \u00c9l a ser mansos y humildes de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero no llegaremos a ser nada de eso a menos que conozcamos lo que es el silencio. La humildad y la oraci\u00f3n se desarrollan de un o\u00eddo, de una mente y de una lengua que han vivido en silencio con Dios, porque en el silencio del coraz\u00f3n es donde habla \u00c9l.<\/p>\n<p>Impong\u00e1monos realmente el trabajo de aprender la lecci\u00f3n de la santidad de Jes\u00fas, cuyo coraz\u00f3n era manso y humilde. La primera lecci\u00f3n de ese coraz\u00f3n es un examen de conciencia; el resto, el amor y el servicio, lo siguen inmediatamente. El examen no es un trabajo que hacemos solos, sino en compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. No debemos perder el tiempo dando in\u00fatiles miradas a nuestras miserias sino emplearlo en elevar nuestros corazones a Dios para dejar que su luz nos ilumine.<\/p>\n<p>Si la persona es humilde nada la perturbar\u00e1, ni la alabanza ni la ignominia, porque se conoce, sabe qui\u00e9n es. Si la acusan no se desalentar\u00e1; si alguien la llama santa no se pondr\u00e1 sobre un pedestal. Si eres santo dale gracias a Dios; si eres pecador, no sigas si\u00e9ndolo. Cristo nos dice que aspiremos muy alto, no para ser como Abraham o David ni ninguno de los santos, sino para ser como nuestro padre celestial.No me elegisteis vosotros a M\u00ed, fui Yo quien os eligi\u00f3 a vosotros&#8230; (Juan 15, 16).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Elredo_de_Rielvaux\">San Elredo de Rielvaux<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"El_espejo_de_la_caridad_La_clave_de_este_yugo_es_la_caridad\">El espejo de la caridad: La clave de este yugo es la caridad<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">I, 30-31<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEncontrareis vuestro descanso\u00bb<\/p>\n<p>Por lo tanto, los que se quejan de la aspereza de este yugo, quiz\u00e1s es porque, o no abandonaron plenamente el grav\u00edsimo yugo de la concupiscencia mundana, o, abandon\u00e1ndolo, volvieron a tomarlo con mayor confusi\u00f3n suya&#8230; \u00bfQu\u00e9 hay m\u00e1s dulce o qu\u00e9 m\u00e1s tranquilo que no angustiarse por los torpes movimientos de la carne&#8230;?<\/p>\n<p>En fin, \u00bfqu\u00e9 hay tan pr\u00f3ximo a la tranquilidad divina como no conmoverse por las injurias recibidas, ni asustarse por ning\u00fan da\u00f1o o persecuci\u00f3n; tener igual constancia en los sucesos pr\u00f3speros que en los adversos y tratar igual al amigo y al enemigo, haci\u00e9ndose semejante al que &#8220;hace salir su sol sobre buenos y malos, y deja caer la lluvia sobre justos e injustos\u00bb? (Mt 5,45).<\/p>\n<p>Todo esto se encuentra en la caridad, y no se halla sino en la caridad. En ella est\u00e1 la verdadera tranquilidad, la verdadera suavidad, porque ella es el yugo del Se\u00f1or, y si la tomamos invitados por el Se\u00f1or, encontraremos descanso para nuestras almas, pues &#8220;el yugo del Se\u00f1or es suave y ligera su carga\u00bb. Por \u00faltimo, &#8220;la caridad es paciente, es benigna, no tiene celos, no obra mal, no se infla, no es ambiciosa&#8221; (1Co 13,4-5).<\/p>\n<p>Las dem\u00e1s virtudes son para nosotros, o como veh\u00edculo para el cansado, o como vi\u00e1tico para el caminante, o como linterna para alumbrar en la oscuridad, o como arma para los que luchan; mas la caridad, aunque como las restantes virtudes es necesaria para todos, sin embargo, es descanso en especial para el fatigado, morada para el caminante, plenitud de claridad para el que llega y perfecta corona para el vencedor.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_08-06-1988\">Catequesis, Audiencia general (08-06-1988)<\/span><\/h3>\n<p>4. [\u2026] la revelaci\u00f3n [que realiza Cristo] del amor al Padre incluye tambi\u00e9n su\u00a0<i>amor a los hombres<\/i>. \u00c9l &#8220;pasa haciendo el bien&#8221; (cf.\u00a0<i>Act<\/i>\u00a010, 38). Toda su misi\u00f3n terrena est\u00e1 colmada de actos de amor hacia los hombres, especialmente hacia los m\u00e1s peque\u00f1os y necesitados. &#8220;Venid a m\u00ed todos los que est\u00e1is fatigados y sobrecargados y yo os dar\u00e9 descanso&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a011, 28). &#8220;Venid&#8221;: es una invitaci\u00f3n que supera el circulo de los coet\u00e1neos que Jes\u00fas pod\u00eda encontrar en los d\u00edas de su vida y de su sufrimiento sobre la tierra; es una llamada para los pobres de todos los tiempos, siempre actual, tambi\u00e9n hoy, siempre volviendo a brotar en los labios y en el coraz\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>5. Paralela a esta exhortaci\u00f3n hay otra: &#8220;<i>Aprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n<\/i>y hallar\u00e9is descanso para vuestras almas&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a011, 29). La mansedumbre y humildad de Jes\u00fas llegan a ser atractivas para quien es llamado a acceder a su escuela: &#8220;Aprended de m\u00ed&#8221;. Jes\u00fas es &#8220;<i>el testigo fiel<\/i>&#8221;\u00a0<i>del amor que Dios nutre para con el hombre<\/i>. En su testimonio est\u00e1n asociados la verdad divina y el amor divino. Por eso entre la palabra y la acci\u00f3n, entre\u00a0<i>lo que \u00c9l hace y lo que \u00c9l ense\u00f1a hay una profunda cohesi\u00f3n<\/i>, se dir\u00eda que casi una homogeneidad. Jes\u00fas no s\u00f3lo ense\u00f1a el amor como el mandamiento supremo, sino que\u00a0<i>\u00c9l mismo lo cumple del modo m\u00e1s perfecto<\/i>. No s\u00f3lo proclama las bienaventuranzas en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, sino que ofrece en S\u00ed mismo la encarnaci\u00f3n de este serm\u00f3n durante toda su vida. No s\u00f3lo plantea la exigencia de amar a los enemigos, sino que \u00c9l mismo la cumple, sobre todo en el momento de la crucifixi\u00f3n: &#8220;Padre, perd\u00f3nales, porque no saben lo que hacen&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a023, 34).<\/p>\n<p>6. Pero esta &#8220;mansedumbre y humildad de coraz\u00f3n&#8221; en modo alguno significa debilidad. Al contrario,\u00a0<i>Jes\u00fas es exigente<\/i>. Su Evangelio es exigente. \u00bfNo ha sido \u00c9l quien ha advertido: &#8220;El que no toma su cruz y me sigue detr\u00e1s no es digno de m\u00ed?. Y poco despu\u00e9s: &#8220;El que encuentre su vida la perder\u00e1 y el que pierda su vida por m\u00ed la encontrar\u00e1&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a010, 38-39). Es una especie de radicalismo no s\u00f3lo en el lenguaje evang\u00e9lico, sino en las exigencias reales del seguimiento de Cristo, de las que no duda en reafirmar con frecuencia toda su amplitud: &#8220;No pens\u00e9is que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a010, 34). Es un modo fuerte de decir que el Evangelio es tambi\u00e9n una fuente de &#8220;inquietud&#8221; para el hombre. Jes\u00fas quiere hacernos comprender que el Evangelio es exigente y que exigir quiere decir tambi\u00e9n agitar las conciencias, no permitir que se recuesten en una falsa &#8220;paz&#8221;, en la cual se hacen cada vez m\u00e1s insensibles y obtusas, en la medida en que en ellas se vac\u00edan de valor las realidades espirituales, perdiendo toda resonancia. Jes\u00fas dir\u00e1 ante Pilato: &#8220;Para esto he venido al mundo:<i>para dar testimonio de la verdad<\/i>&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a018, 37). Estas palabras conciernen tambi\u00e9n a la luz que El proyecta sobre el campo entero de las acciones humanas, borrando la oscuridad de los pensamientos y especialmente de las conciencias para hacer triunfar la verdad en todo hombre. Se trata, pues, de ponerse del lado de la verdad. &#8220;Todo el que es de la verdad escucha mi voz&#8221; dir\u00e1 Jes\u00fas (<i>Jn<\/i>\u00a018, 37). Por ello, Jes\u00fas es exigente. No duro o inexorablemente severo: pero fuerte y sin equ\u00edvocos cuando llama a alguien a vivir en la verdad.<\/p>\n<p>8. [&#8230;] el Evangelio de la mansedumbre y de la humildad va al mismo paso que el Evangelio de las exigencias morales y hasta de las severas amenazas a quienes no quieren convertirse.\u00a0<i>No hay contradicci\u00f3n<\/i>\u00a0entre el uno y el otro. Jes\u00fas vive de la verdad que anuncia y del amor que revela y es \u00e9ste un amor exigente como la verdad de la que deriva. Por lo dem\u00e1s, el amor ha planteado\u00a0<i>las mayores exigencias a Jes\u00fas mismo<\/i>\u00a0en la hora de Getseman\u00ed, en la hora del Calvario, en la hora de la cruz. Jes\u00fas ha aceptado y secundado estas exigencias hasta el fondo, porque, como nos advierte el Evangelista, \u00c9l &#8220;am\u00f3 hasta el extremo&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a013, 1). Se trata de un amor fiel, por lo cual, el d\u00eda antes de su muerte, pod\u00eda decir al Padre: &#8220;Las palabras que t\u00fa me diste se las he dado a ellos&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a017, 8).<\/p>\n<p>9. Como &#8220;testigo fiel&#8221; Jes\u00fas ha cumplido\u00a0<i>la misi\u00f3n<\/i>\u00a0recibida del Padre en la profundidad\u00a0<i>del misterio trinitario<\/i>. Era una misi\u00f3n eterna, incluida en el pensamiento del Padre que lo engendraba y predestinaba a cumplirla &#8220;en la plenitud de los tiempos&#8221; para la salvaci\u00f3n del hombre \u2014de todo hombre\u2014 y para el bien perfecto de toda la creaci\u00f3n. Jes\u00fas ten\u00eda conciencia de esta misi\u00f3n suya en el centro del plan creador y redentor del Padre; y, por ello, con todo el realismo de la verdad y del amor tra\u00eddos al mundo, pod\u00eda decir: &#8220;Cuando sea levantado de la tierra, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a012, 32).<\/p>\n<h3><span id=\"Angelus_16-11-1980\">\u00c1ngelus (16-11-1980)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">En\u00a0Osnabr\u00fcck (Alemania)<\/p>\n<p>[&#8230;]Este amor [de Dios] es el fundamento de nuestra esperanza y el aliento de nuestra vida. Dios nos ha mostrado de un modo insuperable en Jesucristo cu\u00e1nto ama a cada hombre y cu\u00e1n inmensa es la dignidad que a trav\u00e9s de \u00c9l le ha conferido. Precisamente aquellos que deben padecer alg\u00fan impedimento f\u00edsico o espiritual, deben reconocerse como amigos de Jes\u00fas, como amados especialmente por \u00c9l. \u00c9l mismo dice: &#8220;Venid a m\u00ed todos los que est\u00e1is fatigados y cargados, que yo os aliviar\u00e9. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y hallar\u00e9is descanso para vuestras almas, pues mi yugo es blando y mi carga ligera&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a011, 28-30). Pues lo que parece a los hombres debilidad y flaqueza, es para Dios motivo de especial amor y cuidado. Y este criterio divino se convierte para la Iglesia y para cada uno de los cristianos en tarea y en obligaci\u00f3n. A nosotros los cristianos no nos importa mucho si alguien est\u00e1 enfermo o sano; lo que en \u00faltimo t\u00e9rmino nos importa es lo siguiente: \u00bfEst\u00e1s dispuesto a realizar en todas las circunstancias de tu vida y en tu comportamiento como verdadero cristiano con plena conciencia de fe, la dignidad que Dios te ha concedido, o prefieres desperdiciarla delante de Dios en una vida de superficialidad y de falta de responsabilidad, de culpa y de pecado? Tambi\u00e9n como impedidos pod\u00e9is vosotros haceros santos, pod\u00e9is todos vosotros alcanzar la alta meta que Dios tiene reservada para cada hombre, la criatura de su amor.<\/p>\n<p>Cada hombre recibe de Dios una vocaci\u00f3n personal, su especial tarea salv\u00edfica. Como se nos ha demostrado siempre, la voluntad de Dios es para nosotros en \u00faltima instancia un mensaje de\u00a0<i>alegr\u00eda,\u00a0<\/i>un mensaje para nuestra salvaci\u00f3n eterna. Esto es tambi\u00e9n v\u00e1lido para vosotros que, como hombres f\u00edsicamente impedidos, hab\u00e9is sido llamados a un modo especial de seguimiento de Cristo, el seguimiento de la cruz. Cristo os invita, a trav\u00e9s de las palabras que antes hemos citado, a aceptar vuestras debilidades como su yugo, como la senda que sigue sus huellas. S\u00f3lo de este modo conseguir\u00e9is no sentiros abrumados por esa penosa carga. La \u00fanica respuesta adecuada a la llamada de Dios a seguir a Cristo, como siempre \u00c9l concretamente lo ha demostrado, es la respuesta de la Beata Virgen Mar\u00eda: &#8220;H\u00e1gase en mi seg\u00fan tu palabra&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a01, 38). S\u00f3lo vuestro pronto &#8220;s\u00ed&#8221; a la voluntad de Dios, que a menudo se escapa a nuestro modo natural de ver las cosas, puede haceros felices y regalaros ya desde ahora una \u00edntima alegr\u00eda que no puede ser anulada por ninguna necesidad externa.<\/p>\n<p>&#8230;Todos nosotros somos peregrinos en una carrera muy corta, y en uno u otro momento finaliza el camino para cada uno de nosotros con la muerte. Aun en los momentos de salud experimentamos la mayor parte de nosotros los signos de la limitaci\u00f3n y de la debilidad, de la fragilidad y de las dificultades. Permanezcamos, por tanto, en com\u00fan y fraternal solidaridad los que tenemos m\u00e1s o menos salud y los que estamos m\u00e1s o menos impedidos, pues s\u00f3lo de este modo se puede desarrollar de una manera eficaz una convivencia familiar y social que sea digna del hombre.<\/p>\n<p>&#8230;Ante Dios desaparecen todas las diferencias terrenas s\u00f3lo permanece como decisiva la medida de la esperanza creyente y del amor generoso que cada uno lleve en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>En la oraci\u00f3n del\u00a0<i>\u00c1ngelus\u00a0<\/i>contemplamos con las tres familiares Avemar\u00edas el Misterio nuclear de nuestra fe la Encarnaci\u00f3n de Dios en el seno de la Virgen Mar\u00eda. Del mismo modo como\u00a0<i>Mar\u00eda\u00a0<\/i>manifest\u00f3 su &#8220;s\u00ed&#8221; a este plan de Dios, tambi\u00e9n nosotros confesamos nuestro &#8220;fiat&#8221; nuestro &#8220;s\u00ed&#8221; a nuestra\u00a0<i>vocaci\u00f3n.\u00a0<\/i>Respondamos confiadamente con un s\u00ed, sea a la vocaci\u00f3n del sufrimiento, sea a la vocaci\u00f3n de la ayuda y del servicio. Y as\u00ed como de Mar\u00eda se hizo carne la Palabra de Dios y nuestro hermano, as\u00ed tambi\u00e9n nuestro camino ser\u00e1 fruct\u00edfero con la fuerza de Dios. Un sufrimiento aceptado en confianza, un servicio asumido en el amor: \u00e9ste es el camino por el que el Se\u00f1or quiere venir hoy al mundo.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_03-07-2011\">\u00c1ngelus (03-07-2011)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Plaza de San Pedro<\/p>\n<p>Hoy en el Evangelio el Se\u00f1or Jes\u00fas nos repite unas palabras que conocemos muy bien, pero que siempre nos conmueven: \u00abVenid a m\u00ed todos los que est\u00e1is cansados y agobiados, y yo os aliviar\u00e9. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n; y encontrar\u00e9is descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a011, 28-30). Cuando Jes\u00fas recorr\u00eda los caminos de Galilea anunciando el reino de Dios y curando a muchos enfermos, sent\u00eda compasi\u00f3n de las muchedumbres, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas sin pastor (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a09, 35-36). Esa mirada de Jes\u00fas parece extenderse hasta hoy, hasta nuestro mundo. Tambi\u00e9n hoy se posa sobre tanta gente oprimida por condiciones de vida dif\u00edciles y tambi\u00e9n desprovista de v\u00e1lidos puntos de referencia para encontrar un sentido y una meta a la existencia. Multitudes extenuadas se encuentran en los pa\u00edses m\u00e1s pobres, probadas por la indigencia; y tambi\u00e9n en los pa\u00edses m\u00e1s ricos son numerosos los hombres y las mujeres insatisfechos, incluso enfermos de depresi\u00f3n. Pensemos en los innumerables desplazados y refugiados, en cuantos emigran arriesgando su propia vida. La mirada de Cristo se posa sobre toda esta gente, m\u00e1s a\u00fan, sobre cada uno de estos hijos del Padre que est\u00e1 en los cielos, y repite: \u00abVenid a m\u00ed todos\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas promete que dar\u00e1 a todos \u00abdescanso\u00bb, pero pone una condici\u00f3n: \u00abTomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb. \u00bfEn qu\u00e9 consiste este \u00abyugo\u00bb, que en lugar de pesar aligera, y en lugar de aplastar alivia? El \u00abyugo\u00bb de Cristo es la ley del amor, es su mandamiento, que ha dejado a sus disc\u00edpulos (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a013, 34; 15, 12). El verdadero remedio para las heridas de la humanidad \u2014sea las materiales, como el hambre y las injusticias, sea las psicol\u00f3gicas y morales, causadas por un falso bienestar\u2014 es una regla de vida basada en el amor fraterno, que tiene su manantial en el amor de Dios. Por esto es necesario abandonar el camino de la arrogancia, de la violencia utilizada para ganar posiciones de poder cada vez mayor, para asegurarse el \u00e9xito a toda costa. Tambi\u00e9n por respeto al medio ambiente es necesario renunciar al estilo agresivo que ha dominado en los \u00faltimos siglos y adoptar una razonable \u00abmansedumbre\u00bb. Pero sobre todo en las relaciones humanas, interpersonales, sociales, la norma del respeto y de la no violencia, es decir, la fuerza de la verdad contra todo abuso, es la que puede asegurar un futuro digno del hombre.<\/p>\n<p>[\u2026] Que la Virgen nos ayude a \u00abaprender\u00bb de Jes\u00fas la humildad verdadera, a tomar con decisi\u00f3n su yugo ligero, para experimentar la paz interior y ser, a nuestra vez, capaces de consolar a otros hermanos y hermanas que recorren con fatiga el camino de la vida.<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Paz_de_Cristo_Paz_de_Francisco\">Homil\u00eda: Paz de Cristo, Paz de Francisco<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">En la Plaza de San Francisco de As\u00eds el 04-10-2013<\/p>\n<p>[\u2026] 2. En el evangelio hemos escuchado estas palabras: \u00abVenid a m\u00ed todos los que est\u00e1is cansados y agobiados, y yo os aliviar\u00e9. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a011,28-29).<\/p>\n<p>\u00c9sta es la segunda cosa que Francisco nos atestigua:\u00a0<i>quien sigue a Cristo, recibe la verdadera paz, aquella que s\u00f3lo \u00e9l, y no el mundo, nos puede dar<\/i>. Muchos asocian a san Francisco con la paz, pero pocos profundizan. \u00bfCu\u00e1l es la paz que Francisco acogi\u00f3 y vivi\u00f3 y nos transmite? La de Cristo, que pasa a trav\u00e9s del amor m\u00e1s grande, el de la Cruz. Es la paz que Jes\u00fas resucitado dio a los disc\u00edpulos cuando se apareci\u00f3 en medio de ellos (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a020,19.20).<\/p>\n<p>La paz franciscana no es un sentimiento almibarado. Por favor: \u00a1ese san Francisco no existe! Y ni siquiera es una especie de armon\u00eda pante\u00edsta con las energ\u00edas del cosmos\u2026 Tampoco esto es franciscano, tampoco esto es franciscano, sino una idea que algunos han construido. La paz de san Francisco es la de Cristo, y la encuentra el que \u00abcarga\u00bb con su \u00abyugo\u00bb, es decir su mandamiento: Amaos los unos a los otros como yo os he amado (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a013,34; 15,12). Y este yugo no se puede llevar con arrogancia, con presunci\u00f3n, con soberbia, sino s\u00f3lo se puede llevar con mansedumbre y humildad de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Nos dirigimos a ti, Francisco, y te pedimos: ens\u00e9\u00f1anos a ser \u00abinstrumentos de la paz\u00bb, de la paz que tiene su fuente en Dios, la paz que nos ha tra\u00eddo el Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Un_nombre_que_hace_historia\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Un nombre que hace historia<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 115-118<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00c9xodo 3, 13-20.<\/p>\n<p>Para comprender este pasaje, es necesario remitirse a la \u00e9poca de redacci\u00f3n del libro del \u00c9xodo. El contexto es el del siglo VIII antes de Cristo, en el reino del norte, con la situaci\u00f3n creada por la sedentarizaci\u00f3n de las tribus y la adopci\u00f3n m\u00e1s o menos generalizada del culto a los baales, los dioses cananeos de la fertilidad. Esta es la \u00e9poca de Elias y Oseas, que se irguieron entonces como defensores del Dios de los patriarcas; es tambi\u00e9n la del escritor eloh\u00edsta, cuyos escritos persegu\u00edan el mismo\u00a0fin que la palabra de los profetas.\u00a0<\/p>\n<p>El eloh\u00edsta quiere explicar el nombre de Yahv\u00e9 a sus contempor\u00e1neos. Este prop\u00f3sito est\u00e1 tanto m\u00e1s justificado cuanto que, en el culto a la fertilidad, las f\u00f3rmulas m\u00e1gicas juegan un gran papel y requieren una pronunciaci\u00f3n muy exacta del nombre de la divinidad evocada. \u00bfQu\u00e9 explicaci\u00f3n sugiere el escritor? Utilizando el juego de la paronomasia, relaciona el vocablo &#8220;Yahv\u00e9&#8221; con una forma simple del verbo &#8220;ser&#8221; (h\u00e1w\u00e1h); R. de Vaux propone traducirlo por &#8220;Yo soy el que Existe&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>En todo caso, no hay que caer en la tentaci\u00f3n de dar a la explicaci\u00f3n un sentido metaf\u00edsico, que no ser\u00eda acorde con el pensamiento hebraico. Podemos hacer varias observaciones a este respecto. En primer lugar, en el vers\u00edculo 10, Dios llama a Israel &#8220;su pueblo&#8221;, afirmando as\u00ed la existencia de lazos privilegiados entre ellos. Adem\u00e1s, en el v. 12, al confiar a Mois\u00e9s un signo, Yahv\u00e9 hab\u00eda a\u00f1adido: &#8220;Yo estoy contigo&#8221;. Sin duda, el Dios de los antepasados hab\u00eda estado tambi\u00e9n con Abraham, con Isaac y con Jacob, pero entonces era a t\u00edtulo personal o familiar. Aqu\u00ed, &#8220;Yahv\u00e9 esta con Mois\u00e9s al servicio del pueblo&#8221; (R. de Vaux) para hacerlo salir de Egipto. I&#8217;or tanto, en el acontecimiento mismo del \u00c9xodo es donde el pueblo va a saber que su Dios es el \u00danico Existente, un dios &#8220;que no tiene una historia divina a la manera de los dioses paganos de la mitolog\u00eda, porque \u00e9l es siempre,sencilla y absolutamente, el Existente, que dirige la historia humana; un Dios que se manifiesta no en los fen\u00f3menos naturales de un ciclo de estaciones cronol\u00f3gicas, como los dioses de la fecundidad y de la vegetaci\u00f3n, sino en acontecimientos que se suceden en el tiempo y (\u00a1tic \u00e9l dirige siempre hacia un fin&#8221; (R. de Vaux).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 104.<\/p>\n<p>&#8220;Es el memorial por el que me alabar\u00e9is&#8221; : Israel no olvidara nunca que Yahv\u00e9 lo ha conducido &#8220;de la servidumbre al servicio&#8221;.\u00a0 El salmo 104 invita a recordar y a dar gracias.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 11, 28-30.<\/p>\n<p>&#8220;Mi yugo es llevadero y mi carga ligera&#8221;. Las palabras de Jes\u00fas tienen un sabor innegable a pol\u00e9mica. Alude a los escribas que, cifrando su esperanza en una observaci\u00f3n excesivamente rigurosa de la Ley, hab\u00edan acabado por imponer una carga insoportable a la &#8220;gente sencilla&#8221;, a quienes por otra parte ellos desde\u00f1aban. En el fondo de sus palabras, Jes\u00fas propone una ley sencilla, que se resume en un solo mandamiento: el del amor.\u00a0<\/p>\n<p>Ciertamente, esta ley no deja de ser tremendamente exigente, y todo hombre es deudor de ella, pero no deja de ser la ley de un Dios de amor y de misericordia. Conviene recordar aqu\u00ed que las bienaventuranzas son un don del Reino, un don gratuito, y no virtudes que el hombre tenga que adquirir. Cuando los escribas hablan de m\u00e9ritos, Jes\u00fas habla de la simple aceptaci\u00f3n del Reino en la fe. Por eso puede afirmar, muy justamente, que es &#8220;manso y humilde de coraz\u00f3n&#8221;; ante todo, es un ser peque\u00f1o y humilde a quien el Padre ha confiado todas las cosas. Si queremos conocer vida, tenemos que adscribirnos a su escuela de sabidur\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Yo he dicho: He decidido ocuparme de vosotros y de lo que se os hace padecer en Egipto. He dicho: He bajado para librarte de las manos de los egipcios y subirte de esa tierra a una tierra f\u00e9rtil y espaciosa, una tierra que mana leche y miel, la tierra de Cana\u00e1n&#8221;. Esto es lo que Dios afirma para ser identificado: &#8221; \u00a1He decidido ocuparme de vosotros!&#8221;. Esta es la \u00fanica afirmaci\u00f3n que autoriza a Dios a decir &#8220;Yo soy&#8221; y a dirigirse al hombre dici\u00e9ndole &#8220;T\u00fa&#8221;: &#8220;El Se\u00f1or tu Dios, el Dios de los hebreos, ha venido a buscarnos&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>Los hombres hab\u00edan intentado siempre designar a sus dioses. Simbolismos mitol\u00f3gicos, representaciones sagradas, \u00eddolos cuyos favores se intenta conseguir a cualquier precio; estas creaciones de los hombres no tienen nunca en cuenta la tierra de los hombres. Los dioses de los hombres son tan divinos que se desinteresan de los asuntos de los hombres, retirados en un mundo alejado del nuestro, en un para\u00edso en el que viven una vida propia. Este Dios que interpela a Mois\u00e9s revela su nombre, asombroso, inesperado&#8230; Dios se llama &#8220;Dios de vuestros antepasados&#8221;,\u00a0&#8220;el Dios de los hebreos&#8221;, &#8220;Yo soy&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>No tenemos otro lugar para hablar de Dios que su relaci\u00f3n con la historia de los hombres. Dios no tiene ninguna otra identidad que aportarnos: ha venido al encuentro de los hombres y, en cierto sentido, el futuro de los hombres es su propio futuro. Dios no se define en s\u00ed mismo, sino que su nombre aparece ligado a la relaci\u00f3n que mantiene con su pueblo a trav\u00e9s de una historia de alianza com\u00fan. Dios entra en la cantera de nuestra historia y nosotros nos remitimos a nuestra historia con El. Su nombre (y para la Biblia el nombre supone m\u00e1s que una simple designaci\u00f3n; revela y,de alg\u00fan modo, transmite la realidad misma de quien lo lleva), lo que \u00e9l es, lo sabremos edificando nuestra vida con El. Lo que Dios es, es tambi\u00e9n lo que ser\u00e1. La historia de los hombres ser\u00e1, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, el lugar siempre en movimiento en el que Dios adviene, en donde nace, en el que se engendra.\u00a0<\/p>\n<p>Dios se ha hecho nuestro &#8220;pr\u00f3jimo&#8221;, Dios se ha comprometido con el destino de los hombres&#8230; Aqu\u00ed est\u00e1 la locura de la fe: \u00a1Dios ha tomado partido por los hombres! &#8220;He decidido ocuparme de vosotros! \u00a1Yo soy el que soy!&#8221; Aqu\u00ed estamos, remitidos a un nombre que no es exactamente un nombre. Dios es un sin nombre, porque nadie puede tener dominio sobre \u00e9l. Dios se nombra s\u00f3lo en su acto. Nunca veremos a Dios de frente, s\u00f3lo podremos reconocerlo all\u00ed por donde ha pasado. Y este paso es bien claro: &#8220;He bajado para libraros de esa tierra de Egipto que os oprime&#8221;. El gesto que revela la identidad de Dios es una liberaci\u00f3n. Nuestra fe es fe en un Dios-que-se-hace-con-nosotros. Porque ha decidido hacer suyo nuestro propio futuro.\u00a0<\/p>\n<p>T\u00fa no eres un extra\u00f1o para nosotros<br \/>\ny, ya que has decidido alzarte en nuestro favor,<br \/>\nmantenemos la apuesta de pertenecerte. <br \/>\nHombres de carne y sangre, hombres rebeldes,\u00a0<br \/>\nno somos m\u00e1s que tierra,\u00a0<br \/>\nextranjeros en nuestra propia morada. <\/p>\n<p>Pero tu Esp\u00edritu hace de nosotros tu pueblo: <br \/>\nque \u00e9l nos conduzca al d\u00eda de la libertad.\u00a0<br \/>\nCreados de nuevo por su poder, <br \/>\nseremos tu herencia y tu heredad.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Salvador_Carrillo_Alday_El_evangelio_segun_san_Mateo\">Salvador Carrillo Alday, El evangelio segu\u0301n san Mateo<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2010), pp. 164-169<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">El &#8220;Himno de J\u00fabilo&#8221; (Mt 11,25-30)<\/p>\n<p>La paternidad de Dios toca su punto culminante en el \u201cHimno de j\u00fabilo\u201d que se lee en Mt 11,25-30 y Lc 10,21-22. Mateo ha colocado este himno de glorificaci\u00f3n al Padre como contrapartida a las escenas de incredulidad que preceden en el evangelio (Mt 11,16-24). En su redacci\u00f3n final es un himno s\u00e1lmico que consta de tres estrofas: vv. 25-26, v. 27, vv. 28-30. Lucas revela que <i>\u201cen aquel momento, Jes\u00fas se llen\u00f3 de gozo, en el Esp\u00edritu Santo\u201d <\/i>(Lc 10,21), y dijo:\u00a0<\/p>\n<p><i>Primera estrofa\u00a0<\/i><\/p>\n<p>25 <i>Yo te bendigo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a los peque\u00f1os.<\/i> 26 <i>S\u00ed, Padre, pues tal ha sido tu benepl\u00e1cito.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>El himno comienza con una \u201cconfesi\u00f3n\u201d a Dios. La confesi\u00f3n es alabanza y glorificaci\u00f3n. Jes\u00fas eleva su alma a Dios, su Padre (<i>Abb\u00e1<\/i>), para alabarlo, bendecirlo y darle gracias por sus altos designios. \u00c9l es el Se\u00f1or de todo el universo: los cielos y la tierra le pertenecen por completo.\u00a0<\/p>\n<p>La alabanza de Jes\u00fas a su Padre no es tanto porque \u00e9l haya ocultado cosas a los que se creen sabios e inteligentes, escribas y fariseos, cuanto porque ha revelado a los peque\u00f1os y sencillos los secretos del Reino: <i>\u201cA vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos&#8230; \u00a1Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros o\u00eddos, porque oyen!\u201d <\/i>(Mt 13,11.16-17).\u00a0<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n del Reino, que supera los niveles del conocimiento natural del hombre, es dada a los hombres sencillos como un don y un regalo. El Reino y su revelaci\u00f3n son como un tesoro escondido que se descubre o como una perla de gran valor que se encuentra (Mt 13,44-46).\u00a0<\/p>\n<p>Con el enf\u00e1tico <i>\u201cs\u00ed, Padre\u201d, <\/i>Jes\u00fas reconoce que esta revelaci\u00f3n a los peque\u00f1os responde a un benepl\u00e1cito divino, a un decreto divino predeterminante.\u00a0<\/p>\n<p><i>Segunda estrofa\u00a0<\/i><\/p>\n<p>27 <i>Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo, sino el Padre, ni al Padre lo conoce bien nadie, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>77 La expresi\u00f3n griega y su correspondiente latina, <i>\u201cConfiteor tibi, Pater\u201d, <\/i>han sido traducidas de varias maneras: \u201cYo te alabo, Padre\u201d; \u201cTe alabo\u201d; \u201cYo te bendigo\u201d; \u201cBendito seas\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>Este pasaje, por su contenido doctrinal, ha sido llamado con raz\u00f3n un \u201c<i>logion <\/i>juanino\u201d dentro de los evangelios sin\u00f3pticos. Es de una riqueza doctrinal de primer orden.\u00a0<\/p>\n<p><i>\u201cTodo me ha sido entregado por mi Padre\u201d. <\/i>Esta frase hace pensar en Jes\u00fas como el rey mesi\u00e1nico; m\u00e1s a\u00fan, el Hijo por excelencia, el Hijo de Dios, a quien el Padre le ha comunicado todo poder: <i>\u201cMe ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra\u201d <\/i>(Mt 28,18; cf. Jn 3,35). Como trasfondo b\u00edblico est\u00e1 la misteriosa figura del Hijo del hombre, que recibe de Dios <i>\u201cun imperio eterno que nunca pasar\u00e1 y un Reino que jam\u00e1s ser\u00e1 destruido\u201d <\/i>(Dn 7,13-14).\u00a0<\/p>\n<p><i>\u201cNadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre nadie lo conoce, sino el Hijo\u201d. <\/i>Entre las cosas que el Padre ha entregado al Hijo est\u00e1, en primer t\u00e9rmino, un <i>\u201cconocimiento\u201d <\/i>mutuo, \u00fanico y exclusivo que s\u00f3lo pertenece como propio al Padre y al Hijo. Se trata de un \u201cconocimiento profundo\u201d, envuelto en amor, como lo expresa el verbo hebreo \u201cconocer\u201d. Esta igualdad en el conocimiento supone igualdad en la naturaleza. Jes\u00fas y el Padre aparecen en el mismo nivel de naturaleza, de naturaleza divina.\u00a0<\/p>\n<p><i>\u201cY aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u201d. <\/i>Jes\u00fas es el \u00fanico revelador del Padre, porque es el Hijo \u00fanico que lo conoce de una manera inmediata y plena (Sab 9,17). La doctrina de Jes\u00fas revelador ser\u00e1 caracter\u00edstica del evangelio de Juan y recibir\u00e1 en \u00e9l un desarrollo particular (Jn 1,18; 3,11; 7,28; 8,18; 17,8).\u00a0<\/p>\n<p>En definitiva, \u201cesta impresionante palabra de Jes\u00fas, que pertenece a una de las fuentes m\u00e1s antiguas de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, esclarece \u2013de manera reveladora\u2013 la conciencia que Jes\u00fas posee de las relaciones absolutamente \u00fanicas que tiene con Dios. \u00c9l lo conoce de una manera tan inmediata y tan plena que les descubre todos sus secretos y hace de \u00e9l el \u00fanico intermediario por quien esos secretos pueden ser manifestados a los hombres\u201d.\u00a0<\/p>\n<p><i>Jes\u00fas y la Sabidur\u00eda\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Este pasaje evoca importantes textos de la literatura sapiencial sobre la Sabidur\u00eda divina.\u00a0<\/p>\n<p>1. Por una parte, en ellos se dice que s\u00f3lo Dios sabe y conoce d\u00f3nde habita la Sabidur\u00eda, que s\u00f3lo \u00e9l la sondea y que, sin el auxilio de la revelaci\u00f3n, ning\u00fan hombre la puede conocer: <i>\u201cMas la Sabidur\u00eda \u00bfde d\u00f3nde viene? \u00bfCu\u00e1l es la sede de la Inteligencia?&#8230; S\u00f3lo Dios ha distinguido su camino, s\u00f3lo \u00e9l conoce su lugar\u201d <\/i>(Job 28,12.23). <i>\u201cLa ra\u00edz de la Sabidur\u00eda \u00bfa qui\u00e9n fue revelada?, sus recursos \u00bfqui\u00e9n los conoci\u00f3? S\u00f3lo uno hay sabio, en extremo temible, el que en su trono est\u00e1 sentado. El Se\u00f1or mismo la cre\u00f3, la vio y la cont\u00f3 y la derram\u00f3 sobre todas sus obras\u201d <\/i>(Eclo 1,6-9; cf. Bar 3,37-38).\u00a0<\/p>\n<p>2. Por otra parte, solamente la Sabidur\u00eda conoce a Dios y estuvo cerca de \u00e9l, como colaboradora, en la creaci\u00f3n del mundo: <i>\u201cCuando asent\u00f3 los cielos, all\u00ed estaba yo; cuando traz\u00f3 un c\u00edrculo sobre la faz del abismo, cuando al mar dio su precepto <\/i>\u2013<i>y las aguas no rebasar\u00e1n su orilla\u2013, cuando asent\u00f3 los cimientos de la tierra, yo estaba all\u00ed como arquitecto\u201d <\/i>(Prov 8,27-30). <i>\u201cContigo est\u00e1 la Sabidur\u00eda, que conoce tus obras, que estaba presente cuando hac\u00edas el mundo, que sabe lo que es agradable a tus ojos y lo que es conforme a tus mandamientos <\/i>(Sab 9,9).\u00a0<\/p>\n<p>3. Siendo la Sabidur\u00eda la compa\u00f1era de Dios, s\u00f3lo ella puede revelar lo que le es grato y puede descubrir los secretos del cielo, impenetrables para el hombre. Por eso, el sabio suplica al Se\u00f1or: <i>\u201c\u00a1Env\u00edala de los santos cielos, m\u00e1ndala de tu trono de gloria!, para que a mi lado participe en mis trabajos y sepa yo lo que te es agradable\u201d <\/i>(Sab 9,10). <i>\u201cY \u00bfqui\u00e9n habr\u00eda conocido tu voluntad, si t\u00fa no le hubieses dado la Sabidur\u00eda y no le hubieses enviado de lo alto tu Esp\u00edritu Santo?\u201d <\/i>(Sab 9,17).\u00a0<\/p>\n<p>Por tanto, como conclusi\u00f3n natural, la Sabidur\u00eda invita a que se acerquen a ella para gustar de sus frutos: <i>\u201c\u00a1Venid a m\u00ed los que me dese\u00e1is y saciaos de mis frutos!\u201d <\/i>(Eclo 24,19). Sentarse en la escuela de la Sabidur\u00eda es un beneficio incomparable, pues ella otorga a los hombres reposo y consuelo, en espera de gozar de la inmortalidad que por ella se tendr\u00e1 (Sab 8,9.13; Eclo 24; Bar 3,9-4,4).\u00a0<\/p>\n<p>San Pablo ha dado a Cristo el t\u00edtulo de \u201cSabidur\u00eda de Dios\u201d:\u00a0<\/p>\n<p><i>\u201cDe \u00e9l os viene que est\u00e9is en Cristo Jes\u00fas, al cual hizo Dios para nosotros Sabidur\u00eda de origen divino, justicia, santificaci\u00f3n y redenci\u00f3n\u201d <\/i>(1 Cor 1,30).\u00a0<\/p>\n<p><i>Tercera estrofa\u00a0<\/i><\/p>\n<p>28 <i>Venid a m\u00ed todos los que est\u00e1is fatigados y sobrecargados, y yo os dar\u00e9 descanso.<\/i><br \/>\n29 <i>Tomad sobre vosotros mi yugo<\/i><br \/>\n<i>y aprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n,\u00a0<\/i><br \/>\n<i>y hallar\u00e9is descanso para vuestras almas.<\/i><br \/>\n30 <i>Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>\u201c\u00a1Venid a m\u00ed&#8230;!\u201d. <\/i>Jes\u00fas invita a ir a \u00e9l, como la Sabidur\u00eda divina invitaba a los hombres a que se acercaran a ella para recibir sus ense\u00f1anzas (Prov 8,32-35; Eclo 24,19). El cansancio y la sobrecarga se refieren a la multitud de exigencias que los maestros de la Ley impon\u00edan a la gente.\u00a0<\/p>\n<p><i>\u201cTomad sobre vosotros mi yugo&#8230;\u201d. <\/i>Jes\u00fas, que conoce \u00edntimamente los secretos del Padre y que es su Hijo enviado para revelar el misterio del Reino, invita ahora a los peque\u00f1os a que le sigan, a que tomen sobre s\u00ed el yugo suave y la carga ligera de su doctrina \u2013la doctrina del Reino\u2013, opuesta al yugo y a la carga de la Ley que defend\u00edan los fariseos.\u00a0<\/p>\n<p><i>\u201cAprended de m\u00ed&#8230;\u201d. <\/i>As\u00ed como la Sabidur\u00eda divina invitaba a sentarse en su escuela, as\u00ed Jes\u00fas invita a los sencillos a que vengan a escucharle y a recibir descanso. La expresi\u00f3n <i>\u201caprended de m\u00ed\u201d <\/i>no tiene solamente el significado de \u201cescuchadme\u201d, \u201catended a mis ense\u00f1anzas\u201d, \u201chacedme caso\u201d, sino todav\u00eda m\u00e1s: vivid y practicad, que <i>\u201csoy de coraz\u00f3n manso y humilde\u201d.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Esta \u00faltima expresi\u00f3n es propia de los <i>anavim<\/i>, los pobres, los sencillos, los humildes. Hay que comprender el calificativo de \u201cpobres\u201d en su sentido religioso, como lo hacen los profetas del destierro y los postex\u00edlicos. En los salmos, los <i>anavim <\/i>son los pobres, los humildes, los pacientes, los justos, los piadosos, los que temen a Yahveh, los menospreciados, y se oponen a los ricos, a los orgullosos, a los perversos, a los malos (cf. Is 11,4; Sof 3,12; Is 26,6; Sal 25,9.11; 34,3.19).\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas invita a que se adhieran con confianza a su mensaje, y la raz\u00f3n es convincente: \u00e9l es de la misma categor\u00eda que los pobres y humildes. Al declararse <i>\u201cmanso y humilde de coraz\u00f3n\u201d, <\/i>lo es ante todo delante de Dios y se manifiesta como el primero de los <i>anavim<\/i>.\u00a0<\/p>\n<p><i>\u201cY encontrar\u00e9is descanso para vuestras almas\u201d. <\/i>Ir a Jes\u00fas, recibir su doctrina, seguir sus ense\u00f1anzas, es fuente de paz, de seguridad, de descanso espiritual.\u00a0<\/p>\n<p><i>\u201cPorque mi yugo es suave y mi carga ligera\u201d. <\/i>En estas \u00faltimas palabras, Jes\u00fas resume su pensamiento. La revelaci\u00f3n del Reino \u2013con todo lo que supone y exige\u2013, el conocimiento \u00edntimo del Padre y la doctrina que \u00e9l ense\u00f1a son, sin embargo, \u201cun yugo suave y una carga ligera\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>Concluyendo, el \u201cHimno de j\u00fabilo\u201d es una de las perlas m\u00e1s valiosas de todo el evangelio. Dif\u00edcilmente puede concebirse como una obra de la comunidad cristiana o de los redactores evang\u00e9licos, siendo, como es, una s\u00edntesis tan parad\u00f3jica y tan profunda.\u00a0<\/p>\n<p>Este himno de bendici\u00f3n y de glorificaci\u00f3n al Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, debe ser una de las palabras m\u00e1s aut\u00e9nticas de Jes\u00fas, cuyo centro y culmen est\u00e1 en la revelaci\u00f3n de la intimidad que existe entre el Padre y el Hijo, entre Dios y Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada_Invitacion_a_venir_a_El\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada: Invitaci\u00f3n a venir a \u00c9l<\/span><\/h2>\n<p><sup>28<\/sup> Venid a m\u00ed todos los que est\u00e1is fatigados y cargados, que yo os aliviar\u00e9. <sup>29<\/sup> Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y hallar\u00e9is descanso para vuestras almas, <sup>30<\/sup> pues mi yugo es blando, y mi carga, ligera.<\/p>\n<p>Per\u00edcopa propia de Mt. Su situaci\u00f3n hist\u00f3rica es discutida. Por eso este <i>logion <\/i>se considera separadamente.<\/p>\n<p>Cristo hace una invitaci\u00f3n <b>a \u201ctodos\u201d los que trabajan \u201ccon cansancio\u201d y est\u00e1n \u201ccargados.\u201d <\/b>Son dos expresiones sin\u00f3nimas, sobre todo en la estructura binaria de estas sentencias del Salvador, lo mismo que frecuentemente en otras expresiones \u201csapienciales.\u201d Estos trabajos no deben de ser los trabajos y labores f\u00edsicos, aunque se pueda pensar en ellos, en este evangelio \u201cetizado\u201d de Mt adaptado y extendido <b>a la vida cotidiana.<\/b><\/p>\n<p>\u201cTomar el yugo\u201d de la <i>Thorah, <\/i>del cielo, de los preceptos, era una expresi\u00f3n usual en el rabinismo y que aparece en el A.T. Significa que el hombre est\u00e1 sometido a ellos como el <i>esclavo <\/i>a su trabajo (cf. Jer c.28; Is 58:6; etc.).<\/p>\n<p>Como van a ser aliviados por la doctrina de Cristo (v.30), se trata del farise\u00edsmo y de sus pr\u00e1cticas y leyes. Su doctrina era \u201cformulista\u201d e \u201cinsoportable\u201d por sus infinitos preceptos y una minuciosa reglamentaci\u00f3n asfixiante (Lc 11:46).<\/p>\n<p>\u201cEl jud\u00edo estaba envuelto en 613 prescripciones del c\u00f3digo mosaico, reforzadas de tradiciones sin n\u00famero; la vida del fariseo era una intolerable servidumbre. El \u00faltimo libro de la <i>Mishna, <\/i>que comprende doce tratados, est\u00e1 todo entero consagrado a estas prescripciones minuciosas. Imposible dejar su casa, tomar alimento, hacer una acci\u00f3n cualquiera sin exponerse a mil infracciones. El temor de caer en ellas paralizaba el esp\u00edritu y anulaba el sentido superior de la moral natural. Toda la religi\u00f3n degeneraba en un formalismo mezquino.\u201d Est\u00e1n \u201cfatigados\u201d y \u201ccargados\u201d de toda esa seca e insoportable reglamentaci\u00f3n. A todos \u00e9sos les dice que \u201cvengan a El,\u201d y El, con su doctrina de amor, les \u201caliviar\u00e1,\u201d literalmente os \u201cdescansar\u00e1\u201d (\u03b1\u03bd\u03b1\u03c0\u03b1\u03cd\u03c3\u03c9), lo que es un descanso \u201crestaurador\u201d.<\/p>\n<p>Frente a este hast\u00edo, Cristo les invita a tomar \u201csu yugo.\u201d Este era usual entre los jud\u00edos como sin\u00f3nimo de la Ley <sup>36<\/sup>. El yugo de Cristo es su doctrina. Paralel\u00edsticamente les dice algo que suele traducirse por \u201caprended de m\u00ed\u201d (\u03bc\u03ac\u03b8\u03b5\u03c4\u03b5 \u03b1\u03c0&#8217; \u03b5\u03bc\u03bf\u03cd). Pero esta traducci\u00f3n no es ambiental. Usada frecuentemente en el Talmud, dice: \u201cEntrad en mi escuela,\u201d aproxim\u00e1ndose a \u201csed instruidos por m\u00ed.\u201d Frente al aprendizaje del rabinismo, <b>Cristo se proclama Maestro, y frente a las prescripciones rab\u00ednicas \u201cinsoportables\u201d<\/b> \u2014 \u201dimportabilia\u201d \u2014, El les ofrece unas prescripciones \u00fanicas: \u201cporque soy manso y humilde de coraz\u00f3n.\u201d El coraz\u00f3n es para los semitas la sede de los afectos y conducta. Tal es la actitud del esp\u00edritu de Cristo. A la mansedumbre se opone la ira, el ser \u00e1spero; a la humildad, la soberbia. El magisterio de los fariseos y doctores de la Ley era soberbio y buscaban con ello \u201cla gloria unos de otros\u201d (Jn 5:44). De ah\u00ed, f\u00e1cilmente, el tono \u00e1spero e iracundo contra todo el que no se sometiera a sus lecciones. Prueba de ello es su odio a Cristo. Mas todo lo opuesto es el magisterio de \u00c9l.<\/p>\n<p>En el tercer miembro de este <i>logion, <\/i>a los que vengan a su magisterio, tomen su yugo, les promete que \u201challar\u00e9is descanso para vuestras almas.\u201d \u201cAlma\u201d (\u03c8\u03c5\u03c7\u03ae) est\u00e1 por persona (Jer 6:16). Porque no s\u00f3lo su \u201cyugo es blando\u201d y su \u201ccarga ligera,\u201d sino que da \u201cvida abundante\u201d (Jn 10:10), y, con ella \u2014 la gracia \u2014, la vida se restaura, se expansiona, se hace sobrenaturalmente gozosa. No en vano las palabras de Cristo \u2014 su doctrina \u2014 son \u201cesp\u00edritu y vida\u201d (Jn 6:33). Esta dulzura estaba profetizada del Mes\u00edas (Zac 1:9ss;cf. Mt5:11).<\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt)<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo I, pp. 260-261.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">El yugo llevadero (11,28-30).<\/p>\n<p>28 <i>Venid a m\u00ed todos los que est\u00e1is rendidos y agobiados por el trabajo, que yo os dar\u00e9 descanso. <\/i>29 <i>Cargad con mi yugo y aprended de m\u00ed, porque soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y hallar\u00e9is descanso para vosotros; <\/i>30 <i>porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>De nuevo Jes\u00fas tiene ante su vista las mismas personas a que estaba dedicado con todo el amor: los pobres y hambrientos, los ignorantes y la gente sencilla, los apenados y enfermos. Siempre le han rodeado, le han llevado sus enfermos, han escuchado sus palabras, y tambi\u00e9n han procurado tocar aunque s\u00f3lo fuera una borla de su vestido. Tambi\u00e9n ha ido a ellos por propio impulso\u00a0<\/p>\n<p>y ha comido con los desechados. Ahora <i>llama <\/i>a s\u00ed a <i>todos ellos <\/i>y les promete aliviarlos. Son como ovejas sin pastor, est\u00e1n abatidos y desfallecidos (9,36). Est\u00e1n abrumados y gimen bajo el yugo. \u00c9sta es la carga de su vida agobiada y penosa, pero sobre todo la carga de una interpretaci\u00f3n insoportable de la ley. Esta doble carga les cansa y les deja embotados. En cambio Jes\u00fas los quiere aligerar y darles alegr\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p>Los escribas les imponen como yugo cruel y \u00e1spero las prescripciones de la ley, como un campesino impone el yugo al animal de tiro. Los escribas convierten en una carga insoportable de centenares de distintas prescripciones la ley que fue dada para la salvaci\u00f3n y la vida (Ez 20,13). Nadie pod\u00eda cumplir tantas prescripciones; ni ellos mismos eran capaces de cumplirlas. Jes\u00fas tiene un <i>yugo llevadero. <\/i>Es un yugo que se adapta bien, se ci\u00f1e ajustado y se amolda f\u00e1cilmente alrededor de la nuca. Aunque tiene exigencias duras, y ense\u00f1a la ley de una forma mucho m\u00e1s radical (serm\u00f3n de la monta\u00f1a), este yugo de Jes\u00fas es provechoso al hombre. No le causa heridas con el roce, y el hombre no se desuella sangrando. \u00abSus mandamientos no son pesados\u00bb (Un 5,3) porque son sencillos y s\u00f3lo exigen entrega y amor.\u00a0<\/p>\n<p>No obstante la voluntad de Dios es un yugo y una carga. Pero se vuelven ligeros si se hace lo que dice Jes\u00fas: <i>Aprended de m\u00ed. <\/i>Jes\u00fas tambi\u00e9n lleva las dos cosas: su misi\u00f3n para \u00e9l es yugo y peso. Con todo, \u00e9l los ha aceptado como siervo humilde de Dios. Se ha hecho inferior y cumple con toda sumisi\u00f3n lo que Dios le ha encargado, se hace servidor de todos. Aunque el Padre se lo ha entregado todo, se ha hecho como el \u00ednfimo esclavo.\u00a0<\/p>\n<p>Si se acepta as\u00ed el yugo de la nueva doctrina, entonces se cumple la promesa: <i>y hallar\u00e9is descanso para vosotros. <\/i>Este descanso no es la tranquilidad adormecedora del bienestar burgu\u00e9s o la paz f\u00e9tida con el mal (Jes\u00fas ha hablado de la espada [10,34]). Jes\u00fas promete el descanso para el lastre abrumador de la vida cotidiana, para el cumplimiento de la voluntad de Dios en todas las cosas peque\u00f1as. El que vive entreg\u00e1ndose a Dios, y ejercita incesantemente el amor, es levantado interiormente y se serena.\u00a0<\/p>\n<p>Nuestra fe nunca puede convertirse en carga agobiante, en el yugo que nos cause heridas con el roce. Entonces se apreciar\u00eda la fe de una forma falsa. Si se procura realmente cumplir los mandamientos de Dios, entonces el yugo de Jes\u00fas nunca es una fuente menguante de consuelo y de apacible serenidad. En esto tendr\u00eda que ser posible conocer al disc\u00edpulo de Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Giorgio_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_El_Evangelio_para_los_sencillos\">Giorgio Zevini, Lectio Divina (Mateo): El Evangelio para los sencillos<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 181-186.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>Se ha definido esta per\u00edcopa como el <i>Magnificat <\/i>de Jesus, como su himno de jubilo. Tambi\u00e9n la refiere en parte Lucas, en un contexto semejante al de Mateo, donde se trata del desconocimiento o de la acogida brindada a Jesus (este Ultimo aspecto ha sido omitido por Mateo). El sentido mas inmediato del fragmento es, por tanto, que la intuici\u00f3n de los misterios del Reino <i>(estas cosas.) <\/i>y de la identidad de Jesus es puro don del Padre. Ese don ha sido escondido \u00aba <i>los sabios y\u00a0prudentes\u00bb, <\/i>tan convencidos de conocer los caminos de Dios que rechazan al enviado, a pesar de sus obras y sus milagros (vv. 19s). Con todo, Jesus realiza estas afirmaciones mientras esta en oraci\u00f3n, en una rebosante acci\u00f3n de gracias: su condena no es tanto una condena de la sabiondez religiosa de los fariseos como m\u00e1s bien una exaltaci\u00f3n de la humildad de Dios, que es verdaderamente un <i>\u00abDios escondido\u00bb <\/i>(Is 45,15) para el que no quiere hacerse peque\u00f1o, sencillo. Jes\u00fas, en la exultaci\u00f3n de su alabanza, adora la voluntad del Padre (v. 26) y revela su propio v\u00ednculo \u00fanico e inefable con \u00e9l. El Hijo es el verdadero peque\u00f1o que lo recibe todo del Padre; por eso -mientras que su mismo misterio permanece velado- \u00e9l conoce a Dios como nadie y hace participar tambi\u00e9n a los suyos de su propio conocimiento filial. Los vv. 28-30 constituyen la invitaci\u00f3n del Maestro (cf. Eclo 51,23-27) o, mejor a\u00fan, de la misma Sabidur\u00eda a aprender el camino de la vida (cf. Prov 8,1-11; Mt 11,19b). Una imagen b\u00edblica comparaba la ley y su estudio a fondo con un yugo: Jes\u00fas exhorta ahora a sus disc\u00edpulos a asumir <i>su <\/i>yugo y <i>su <\/i>ense\u00f1anza, que liberan del peso insostenible de innumerables y detallados preceptos. La norma a seguir desde ahora es el mismo Maestro, manso y humilde de coraz\u00f3n, que impone a los que le siguen el yugo suave de la caridad.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p>El fragmento evang\u00e9lico nos hace penetrar no s\u00f3lo en la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, sino en su mismo coraz\u00f3n, y no como intrusos, sino como hu\u00e9spedes invitados y esperados. La misi\u00f3n de Jes\u00fas se ha encontrado con desconfianza y cierres; sin embargo, es capaz de elevar la mirada al cielo y bendecir al Padre, que es el Se\u00f1or del cielo y de la tierra. Junto con Cristo podemos contemplar dos \u00f3rdenes de grandeza completamente distintos e irreductibles. Por un lado, est\u00e1 la grandeza seg\u00fan los criterios humanos, la de los sabios que se elevan sobre los dem\u00e1s por la presunta superioridad de su inteligencia; por otro, est\u00e1 la grandeza de Dios, que se hace peque\u00f1o para entregarse a los peque\u00f1os, se revela en la sencillez para hablar al coraz\u00f3n de los m\u00e1s sencillos. Jes\u00fas exulta por la humildad de Dios y la hace suya: el Hijo eterno conoce perfectamente al Padre, pero viene y se queda entre nosotros como el m\u00e1s peque\u00f1o de todos, para ense\u00f1arnos la humildad y la confianza como v\u00eda segura del conocimiento de Dios. La aut\u00e9ntica m\u00edstica cristiana pasa por este camino. Lo que la distingue no son las visiones o revelaciones extraordinarias, sino la comuni\u00f3n con el Hijo, la asimilaci\u00f3n a \u00e9l, manso y humilde de coraz\u00f3n. La posibilidad de esa vida m\u00edstica se nos ofrece a diario: podemos escuchar a Jes\u00fas, que nos invita a unirnos a \u00e9l, a aprender de \u00e9l, en cada circunstancia. Si somos capaces de responderle realizando el Evangelio -y podemos realizarlo plenamente incluso entre las paredes dom\u00e9sticas- entonces crecer\u00e1 en nosotros una intuici\u00f3n sencilla e inefable de los misterios de la fe, y la vida cotidiana se convertir\u00e1 en el lugar de nuestra exultaci\u00f3n. Liberados del pesado fardo del obrar \u00abpor deber\u00bb, as\u00ed como de la tiran\u00eda de nuestro ego\u00edsmo, podremos asumir el <i>\u00abyugo suave\u00bb <\/i>de Jes\u00fas, el mandamiento nuevo del amor, cuya <i>\u00abcarga ligera\u00bb <\/i>eleva hacia lo alto a quien la lleva.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>El Se\u00f1or llama diciendo: \u00ab <i>Venid a m\u00ed todos los que est\u00e1is fatigados y agobiados, y yo os aliviare\u00bb. <\/i>No llama a este o a aquel en particular, sino que se dirige a todos los que est\u00e1n atormentados por las preocupaciones, por la tristeza o se encuentran en pecado. <i>Venid <\/i>no porque yo quiera pediros cuentas de vuestras culpas, sino para perdonarlas. <i>Venid <\/i>no porque yo tenga necesidad de vuestras alabanzas, sino porque tengo una ardiente sed de vuestra salvaci\u00f3n. Yo, en efecto, dice, os aliviare, os pondr\u00e9 en absoluta seguridad.\u00a0<\/p>\n<p>No os espant\u00e9is, por tanto, cuando o\u00eds hablar de <i>yugo, <\/i>porque ese yugo es <i>suave, <\/i>ni teng\u00e1is miedo cuando oig\u00e1is hablar de <i>carga, <\/i>porque es <i>ligera. <\/i>Entonces, por que ha hablado antes -dir\u00e9is vosotros- de la puerta estrecha y del camino angosto? Nos parece as\u00ed cuando somos perezosos y nos encontramos abatidos espiritualmente, pero si pones en practica y cumples las palabras de Cristo, la carga ser\u00e1 ligera. Pero \u00bfcomo se puede cumplir lo que dice Jesus? Podr\u00e1s hacerlo si te vuelves humilde, manso y modesto. Esta virtud es, en efecto, la madre de toda la filosof\u00eda cristiana. Por ese motivo, cuando Jesus empieza a enseriar sus leyes divinas, empieza por la humildad. Promete que esta gran virtud ser\u00e1 recompensada. Esta no ser\u00e1 -dice en sustancia- \u00fatil solo a los otros, porque vosotros ser\u00e9is los primeros en recibir sus frutos, puesto que os sentir\u00e9is confortados en vuestras almas. El Se\u00f1or te da ya, incluso antes de la vida eterna, la recompensa y te ofrece la corona del combate. \u00ab\u00bfQue temes?\u00bb -parece decir el Se\u00f1or-. \u00bfTemes parecer digno de desprecio, si eres humilde? M\u00edrame a ml: considera todos los ejemplos que te he dado y entonces reconocer\u00e1s claramente que gran bien es la humildad\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>En consecuencia, no tengas miedo, ni huyas de este yugo que te libera de todos los otros. Som\u00e9tete a \u00e9l con gran fervor y reconocer\u00e1s entonces cuan suave es. No te oprimir\u00e1 el cuello, pues se te impondr\u00e1 \u00fanicamente para enseriarte a caminar armoniosamente; te conducir\u00e1 por la v\u00eda real y te preservar\u00e1 de los abismos que se abren a tus dos lados y, al final, te har\u00e1 proceder con facilidad por el camino angosto. As\u00ed pues, ya que procura semejantes bienes y proporciona tal seguridad y alegr\u00eda, llevemos este yugo con toda el alma y con todo el fervor del coraz\u00f3n. De este modo podremos encontrar alivio para nuestras almas aqu\u00ed en la tierra y obtener los bienes eternos en el cielo, por la gracia y el amor de nuestro Se\u00f1or Jesucristo (Juan Cris\u00f3stomo, <i>Comentario al evangelio de san Mateo, <\/i>38, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>28 Venid a m\u00ed todos los que est\u00e1is cansados y agobiados, y yo os aliviar\u00e9. 29 Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y encontrar\u00e9is descanso para vuestras almas. 30 Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera\u00bb. 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