{"id":41319,"date":"2016-10-07T23:28:02","date_gmt":"2016-10-08T04:28:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-10-17-parabola-del-sembrador-ii\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:02","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:02","slug":"mt-13-10-17-parabola-del-sembrador-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-10-17-parabola-del-sembrador-ii\/","title":{"rendered":"Mt 13, 10-17: Par\u00e1bola del sembrador (ii)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">10<\/span> Se le acercaron los disc\u00edpulos y le preguntaron: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 les hablas en par\u00e1bolas?\u00bb. <span class=\"versiculo\">11<\/span> \u00c9l les contest\u00f3: \u00abA vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Porque al que tiene se le dar\u00e1 y tendr\u00e1 de sobra, y al que no tiene, se le quitar\u00e1 hasta lo que tiene. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Por eso les hablo en par\u00e1bolas, porque miran sin ver y escuchan sin o\u00edr ni entender. <span class=\"versiculo\">14<\/span> As\u00ed se cumple en ellos la profec\u00eda de Isa\u00edas: \u201cOir\u00e9is con los o\u00eddos sin entender; mirar\u00e9is con los ojos sin ver; <span class=\"versiculo\">15<\/span> porque est\u00e1 embotado el coraz\u00f3n de este pueblo, son duros de o\u00eddo, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni o\u00edr con los o\u00eddos, ni entender con el coraz\u00f3n, ni convertirse para que yo los cure\u201d. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros o\u00eddos porque oyen. <span class=\"versiculo\">17<\/span> En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y o\u00edr lo que o\u00eds y no lo oyeron. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<p>Ver <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/mt-13_01-23\/\" target=\"_blank\">Catena aurea de la par\u00e1bola completa: Mt 13, 1-23<\/a><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_Deseo_de_ver_a_Cristo\">Discurso: Deseo de ver a Cristo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Discurso sobre los Salmos, Sal. 118, n\u00b0 20 ; CCL 40, 1730<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMuchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis\u00bb (Mt 13,17)<\/p>\n<p>El profeta dice en un salmo: \u201cMe consumo ansiando tu salvaci\u00f3n y espero en  tu palabra\u201d (118,81)&#8230; \u00bfQui\u00e9n expresa este deseo ardiente si no &#8220;la raza escogida,  el sacerdocio real, la naci\u00f3n santa, el pueblo escogido por Dios&#8221;  (1Pe 2,9), cada uno  en su \u00e9poca, en todos los que vivieron, que viven y que vivir\u00e1n, desde el origen del  g\u00e9nero humano hasta el fin de este mundo?&#8230; Por eso el Se\u00f1or mismo les dijo a sus  disc\u00edpulos: &#8220;Muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis&#8221;. Es pues  su voz, la que hay que reconocer en este salmo&#8230; Este deseo jam\u00e1s ces\u00f3 en los  santos y contin\u00faa ahora, en &#8220;el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia&#8221; (Col. 1,18),  hasta que venga &#8220;El Deseado de las naciones&#8221; (Ag 2,8 tipos de Vulg)&#8230;<\/p>\n<p>En los primeros tiempos de la Iglesia, antes de la encarnaci\u00f3n en la Virgen,  exist\u00edan santos que deseaban la llegada de Cristo en la carne; y desde entonces  hasta su Ascensi\u00f3n exist\u00edan otros santos que desean la manifestaci\u00f3n de Cristo para  juzgar a vivos y muertos. Desde el comienzo hasta el final de los tiempos, este  deseo de la Iglesia jam\u00e1s perdi\u00f3 su ardor, incluso tampoco mientras el Se\u00f1or vivi\u00f3  sobre tierra en compa\u00f1\u00eda de sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Pedro_Crisologo_obispo\">San Pedro Cris\u00f3logo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Dios_se_hizo_cercano_en_Cristo\">Serm\u00f3n: Dios se hizo cercano en Cristo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm. 147; PL 52, 594-596<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abBienaventurados vuestros ojos porque ven\u00bb (Mt 13,16)<\/p>\n<p>Desde que Dios ha visto que el mundo estaba trastornado por el temor, ha puesto en acto su amor para llamarlo de nuevo a s\u00ed, su gracia para invitarlo, su ternura para abrazarlo. En tiempo del diluvio&#8230; llama a No\u00e9 para engendrar un mundo nuevo, lo alienta con dulces palabras, pone en \u00e9l su familiar confianza, le instruye con bondad sobre el presente y con su gracia le consuela sobre el porvenir&#8230; Le ayuda en su trabajo y encierra en el arca lo que hab\u00eda de ser germen del mundo entero a fin de que el amor a su alianza alejara de \u00e9l el temor&#8230;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s Dios llama a Abraham de entre las naciones, engrandece su nombre y le hace padre de los creyentes. Le acompa\u00f1a en su camino, le protege en pa\u00eds extra\u00f1o, le colma de riquezas, le honra con victorias, le asegura con promesas, le arranca de las injusticias, le consuela en su hospitalidad y le maravilla con un nacimiento inesperado a fin de atraerle por la gran dulzura del amor divino; as\u00ed le ense\u00f1a a&#8230; adorar a Dios am\u00e1ndolo y ya no m\u00e1s temblando.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, a trav\u00e9s de sue\u00f1os, Dios consuela a Jacob en su hu\u00edda. Al regresar le provoca al combate y, durante la lucha, le estrecha entre sus brazos a fin de que ame al padre de los combates y ya no le tema m\u00e1s. Despu\u00e9s llama a Mois\u00e9s y le habla con amor de padre para invitarle a liberar a su pueblo.<\/p>\n<p>En todos estos acontecimientos, la llama de la caridad divina ha abrasado el coraz\u00f3n de los hombres&#8230;, y estos, con el alma herida, han comenzado a desear ver a Dios con sus ojos de carne&#8230; El amor no se conforma con no ver al que ama. \u00bfNo es cierto que todos los santos han considerado como cosa sin importancia todo lo que pod\u00edan obtener a no ser el ver a Dios?&#8230; Que nadie, pues, piense que Dios se ha equivocado viniendo a los hombres a trav\u00e9s de un hombre. Se ha encarnado entre nosotros para ser visto por nosotros.<\/p>\n<h2><span id=\"Juan_Taulero\">Juan Taulero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Los_humildes_ven_a_Dios\">Serm\u00f3n: Los humildes ven a Dios<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm. 53<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMuchos profetas desearon ver lo que vosotros veis y no lo vieron\u00bb (Mt 13,17)<\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or dijo: \u00ab&#8230;muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros  veis y no lo vieron, y o\u00edr lo que o\u00eds y no lo oyeron\u00bb (Mt 13,17. Por \u00abprofetas\u00bb hay  que entender los grandes esp\u00edritus sutiles, pensadores que est\u00e1n apegados a sus  razonamientos y sutilezas de su raz\u00f3n natural y se envanecen en ello. Estos \u00abojos\u00bb no son dichosos. Por \u00abjustos\u00bb hay que entender hombres que se erigen en  maestros, con energ\u00eda y poder para dominarse a si mismos, ser due\u00f1os de sus  palabras, de sus obras, de su lengua y que pueden hacer todo lo que quieren,  ayunos, vigilias de oraci\u00f3n etc. Pero lo tienen en mucho, como si fuera algo  extraordinario y desprecian a los dem\u00e1s. Estos tampoco son los ojos dichosos  porque no ven lo que realmente hace feliz.<\/p>\n<p>Todos \u00e9stos quer\u00edan ver y no vieron. Quer\u00edan ver y se manten\u00edan en su  voluntad propia&#8230; La propia voluntad cubre los ojos interiores como una membrana  o una pel\u00edcula cubre el ojo exterior y no le deja ver&#8230;Mientras te mantienes en tu  propia voluntad, estar\u00e1s privado del gozo de ver por el ojo interior. Porque toda  aut\u00e9ntica felicidad procede del verdadero abandono, del desapego de la propia  voluntad. Esto nace del fondo de la humildad&#8230;. Cuanto m\u00e1s peque\u00f1o y humilde  uno es, tanto menos se est\u00e1 apegado a la voluntad.<\/p>\n<p>Cuando todo est\u00e1 en paz, el alma ve su propia esencia y todas sus facultades;  se reconoce como imagen de Aquel de donde ha salido. Los ojos que dirigen la  mirada hasta este fondo se pueden llamar con propiedad, ojos dichosos, por lo que  ven. Uno descubre entonces la maravilla de las maravillas, lo que hay de m\u00e1s puro,  de m\u00e1s seguro. Esto no se nos puede quitar nunca&#8230; \u00a1Caminemos por este camino  para llegar a tener ojos dichosos! \u00a1Que Dios nos ayude!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>10 Se le acercaron los disc\u00edpulos y le preguntaron: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 les hablas en par\u00e1bolas?\u00bb. 11 \u00c9l les contest\u00f3: \u00abA vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. 12 Porque al que tiene se le dar\u00e1 y tendr\u00e1 de sobra, y al que no tiene, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-10-17-parabola-del-sembrador-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 13, 10-17: Par\u00e1bola del sembrador (ii)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41319","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41319","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41319"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41319\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41319"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41319"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41319"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}