{"id":41320,"date":"2016-10-07T23:28:04","date_gmt":"2016-10-08T04:28:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-18-23-parabola-del-sembrador-iii\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:04","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:04","slug":"mt-13-18-23-parabola-del-sembrador-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-18-23-parabola-del-sembrador-iii\/","title":{"rendered":"Mt 13, 18-23: Par\u00e1bola del Sembrador (iii)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">18<\/span> Vosotros, pues, o\u00edd lo que significa la par\u00e1bola del sembrador: <span class=\"versiculo\">19<\/span> si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su coraz\u00f3n. Esto significa lo sembrado al borde del camino. <span class=\"versiculo\">20<\/span> Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegr\u00eda; <span class=\"versiculo\">21<\/span> pero no tiene ra\u00edces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecuci\u00f3n por la palabra, enseguida sucumbe. <span class=\"versiculo\">22<\/span> Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducci\u00f3n de las riquezas ahogan la palabra y se queda est\u00e9ril. <span class=\"versiculo\">23<\/span> Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<p>Ver <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/mt-13_01-23\/\" target=\"_blank\">Catena aurea de la par\u00e1bola completa: Mt 13, 1-23<\/a><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Donde_caera_la_semilla_sembrada_en_ti\">Serm\u00f3n: \u00bfDonde caer\u00e1 la semilla sembrada en ti?<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 101; PL 38, 605<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCiento o sesenta o treinta por uno\u00bb (Mt 13,23)<\/p>\n<p>La siembra ha sido echada por los ap\u00f3stoles y profetas, pero es el Se\u00f1or, \u00e9l mismo, el que siembra. Es el Se\u00f1or, \u00e9l mismo, quien est\u00e1 presente en ellos desde el momento en que es el mismo Se\u00f1or quien siega. Porque sin \u00e9l ellos no son nada, mientras que \u00e9l, sin ellos, sigue siendo perfecto. En efecto, \u00e9l les dice: \u00abSin m\u00ed nada pod\u00e9is hacer\u00bb (Jn 15,5). Sembrando, pues, en las naciones, \u00bfqu\u00e9 es lo que dice Cristo? \u00abSali\u00f3 el sembrador a sembrar.\u00bb (Mt 13,3). En otro texto son los segadores los que son enviados a segar;  el sembrador quien sale a sembrar, y no se queja de su trabajo. En efecto \u00bfqu\u00e9 importa que el grano caiga en el camino, o sobre piedras  o entre zarzas? \u00a1Si dejara entrar en \u00e9l el des\u00e1nimo por la ingrato de estos lugares no llegar\u00eda hasta la buena tierra!&#8230;<\/p>\n<p>Se trata de nosotros: \u00bfseremos el camino, o las piedras, o las zarzas? \u00bfQueremos ser la tierra buena? Dispongamos nuestro coraz\u00f3n para que d\u00e9 treinta, sesenta, cien, mil veces m\u00e1s. Treinta veces, mil veces, es siempre trigo y nada m\u00e1s que trigo. No seamos este camino en el que la simiente es pisoteada por los viandantes y nuestro enemigo se apodera de ella como si fuera un p\u00e1jaro. Tampoco seamos estas piedras en las que una tierra poco profunda hace crecer demasiado r\u00e1pidamente un grano que despu\u00e9s no puede soportar el calor del sol. Nunca jam\u00e1s estas zarzas, las codicias de este mundo, este empe\u00f1o en hacer el mal. En efecto \u00bfhay algo peor que hacer todos estos esfuerzos para una vida que nos aparta de llegar a la verdadera vida? \u00bfHay alguien m\u00e1s desdichado que cuidar tanto la vida para llegar a perderla? \u00bfHay algo m\u00e1s triste que temer la muerte para caer en poder de la muerte? Arranquemos las espinas, preparemos el terreno, recibamos la simiente, perseveremos hasta la siega, aspiremos a ser recibidos en los graneros.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_papa\"> San Gregorio Magno, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Custodiar_la_Palabra\">Homil\u00eda: Custodiar la Palabra<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00edas sobre los evangelios, XV, 1-4<\/p>\n<p>La humana fragilidad no debe presumir de explicar a\u00fan lo que ya est\u00e1 explicado por la misma verdad. Ahora bien, no faltan cosas, en la misma explicaci\u00f3n hecha por el Se\u00f1or, sobre las que deb\u00e9is reflexionar seriamente&#8230; \u00bfQui\u00e9n me hubiera cre\u00eddo si yo hubiera querido ver en las espinas la representaci\u00f3n de las riquezas? Sobre todo por el hecho de que las espinas pinchan, mientras que las riquezas deleitan. Sin embargo, las riquezas son espinas porque laceran la mente con las picaduras de los pensamientos que llevan consigo; m\u00e1s a\u00fan, hieren y hacen brotar sangre cuando arrastran hasta el pecado. Con raz\u00f3n el Se\u00f1or no s\u00f3lo las llama \u00abriquezas\u00bb, sino \u00abriquezas enga\u00f1osas\u00bb: enga\u00f1osas porque no pueden permanecer por mucho tiempo en nuestra posesi\u00f3n; enga\u00f1osas porque no nos liberan de la pobreza. S\u00f3lo son verdaderas aquellas riquezas que nos hacen ricos en virtudes. Por consiguiente, hermanos, si codici\u00e1is ser ricos, amad las verdaderas riquezas. Si busc\u00e1is la excelencia del verdadero honor, tended al Reino celeste. Si am\u00e1is la gloria de las dignidades, apresuraos para ser inscritos en la curia suprema de los \u00e1ngeles y de los santos.\u00a0<\/p>\n<p>Custodiad en el coraz\u00f3n las palabras del Se\u00f1or que o\u00eds con vuestros o\u00eddos. En efecto, la Palabra divina es alimento de la mente. As\u00ed como un est\u00f3mago d\u00e9bil rechaza el alimento material, as\u00ed puede ser rechazada la Palabra o\u00edda. Ahora bien, del mismo modo que el que no retiene los alimentos se encuentra, ciertamente, en peligro de muerte, temed tambi\u00e9n el peligro de la vida eterna si, despu\u00e9s de haber recibido el alimento de la santa exhortaci\u00f3n, no guard\u00e1is en la memoria las palabras de vida. Cuidado: todo lo que hac\u00e9is pasa, y, quer\u00e1is o no, cada d\u00eda os acerc\u00e1is, sin tener jam\u00e1s ni un momento de pausa, al juicio eterno. \u00bfPor qu\u00e9 amar lo que deb\u00e9is abandonar? \u00bfPor qu\u00e9 desatender aquello a lo que debemos llegar?&#8230; Sin embargo, aunque el terreno bueno da fruto <i>con paciencia, <\/i>las obras buenas que hacemos no son nada si no somos capaces de soportar tambi\u00e9n pacientemente los males. Cuanto m\u00e1s asciende alguien en la perfecci\u00f3n, tanto m\u00e1s crece contra \u00e9l la adversidad del mundo. De ah\u00ed se sigue que veamos a muchos que hacen el bien y, con todo, gimen bajo el peso de pesados fardos de tribulaciones. Seg\u00fan la palabra del Se\u00f1or, \u00e9stos dan fruto mediante la paciencia: acogiendo ahora con humildad los azotes, ser\u00e1n recibidos, despu\u00e9s de los azotes, en el descanso celestial. As\u00ed, la uva que se pisa se transforma en vino deleitoso; as\u00ed la aceituna que se exprime con fuerza, se libera de su grasa y se transforma en aceite; as\u00ed, mediante la trilla, se separa el grano del cascabillo y llega limpio al granero\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cesareo_de_Arles_obispo\">San Cesareo de Arles, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Recibir_la_Palabra_en_tierra_buena\">Serm\u00f3n: Recibir la Palabra en tierra buena<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 7, 1<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCay\u00f3 en tierra buena y dio fruto\u00bb (cf. Mt 13, 8.23)<\/p>\n<p>Que Cristo os ayude, hermanos muy amados, a acoger siempre la lectura de la  palabra de Dios con un coraz\u00f3n \u00e1vido y sediento. As\u00ed vuestra fiel obediencia os  llenar\u00e1 de gozo espiritual. Pero, si vosotros quer\u00e9is saborear la dulzura de las santas  Escrituras y aprovecharos como es debido de los preceptos divinos, deb\u00e9is  sustraeros durante algunas horas a vuestras preocupaciones materiales. Volved a  leer las palabras de Dios en vuestras casas, dedicaos enteramente a su  misericordia. As\u00ed lograr\u00e9is que se realice en vosotros eso que est\u00e1 escrito del  hombre dichoso:   \u00abMeditar\u00e1 d\u00eda y noche la ley del Se\u00f1or\u00bb (Sal 1, 2) y tambi\u00e9n:  \u00abDichosos los que escrutan sus mandatos, los que le buscan con sincero coraz\u00f3n\u00bb  (Sal 118, 2).<\/p>\n<p>Los buenos comerciantes no buscan sacar beneficios de una sola mercanc\u00eda sino de  muchas. Los agricultores buscan un mayor rendimiento sembrando diversas clases  de semillas. Vosotros, que busc\u00e1is beneficios espirituales, no os content\u00e9is  escuchando s\u00f3lo en la iglesia los textos sagrados. Leed esos textos en vuestras  casas; cuando los d\u00edas son cortos, aprovechad las largas veladas. Y as\u00ed podr\u00e9is  acumular un fermento espiritual en los graneros de vuestro coraz\u00f3n y dejar bien  colocado el tesoro de vuestras almas, las perlas preciosas de las Escrituras.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Padre_Pio_de_Pietrelcina\">San Padre P\u00edo de Pietrelcina<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Dar_fruto_liberados_de_las_preocupaciones_del_mundo\">Carta: Dar fruto, liberados de las preocupaciones del mundo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Epistolario 3, 579; CE 54<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab&#8230; Da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno.\u00bb (Mt 13, 23)<\/p>\n<p>Avanza con simplicidad en los caminos del Se\u00f1or, y no te preocupes. Detesta  tus defectos, s\u00ed, pero tranquilamente, sin agitaci\u00f3n ni inquietud. Debemos tener paciencia para con ellos, y sacar provecho de ellos gracias a una santa humildad. Si  te falta la paciencia, tus imperfecciones, en lugar de desaparecer, no har\u00e1n m\u00e1s  que crecer. Porque no hay nada que refuerce tanto nuestros defectos como la  inquietud y la obsesi\u00f3n de liberarse de ellos.<\/p>\n<p>Cultiva tu vi\u00f1a de com\u00fan acuerdo con Jes\u00fas. Tuya es la tarea de quitar las  piedras y arrancar la ciza\u00f1a. Pertenece a Jes\u00fas la tarea de sembrar, plantar,  cultivar y regar. Pero incluso en tu trabajo, es tambi\u00e9n \u00e9l quien obra. Porque sin  Cristo, no podr\u00edas hacer nada.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Pacto\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Pacto<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 138-140.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00c9xodo 20, 1-17.<\/p>\n<p>\u00a1Diez preceptos para un pueblo libre! Los diez mandamientos han sido muy controvertidos y acusados de encerrar al hombre en un cors\u00e9 demasiado r\u00edgido. Sin embargo, si los observamos con mirada objetiva, nos daremos cuenta de que van precedidos de una alusi\u00f3n a la benevolencia divina: este Dios que legisla as\u00ed es el mismo que que ha liberado a Israel de la casa de servidumbre. Adem\u00e1s, la estructura de los diez mandamientos hace una llamada constante a la creatividad. Efectivamente, la formulaci\u00f3n negativa de la mayor\u00eda de ellos no indica solamente los pasos que no hay que dar, sino que deja tambi\u00e9n el campo libre al esp\u00edritu de iniciativa del hombre, para explorar en ellos todas las posibilidades del amor. Comprendemos por qu\u00e9 Israel ha acogido siempre el Dec\u00e1logo como una fuente de beneficios: este pueblo hab\u00eda comprendido que con el Dec\u00e1logo Dios les hab\u00eda dado la posibilidad de vivir.\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el origen de los diez preceptos? Es admitido generalmente que formaban un todo antes de su inserci\u00f3n como consecuencia de la teofan\u00eda del Sina\u00ed. Para H. Cazelles, estos preceptos podr\u00edan derivarse de una lista cultual que recog\u00eda las condiciones de admisi\u00f3n en un santuario del\u00a0desierto (ver, por ejemplo, el salmo 14) : &#8220;No te har\u00e1s im\u00e1genes talladas, ni figuraci\u00f3n alguna de la presencia de la divinidad. No har\u00e1s culto idol\u00e1trico. No tomar\u00e1s en falso el nombre de Yahv\u00e9, tu Dios, que te ha sacado de la\u00a0tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre. No dar\u00e1s asilo al asesino. No te dirigir\u00e1s a Yahv\u00e9 despu\u00e9s de haber realizado violencia sexual, robo, falso testimonio o luego de haber atentado contra los bienes del pr\u00f3jimo&#8221;\u00a0<br \/>(A la recherche de Mo\u00efse, p. 96).\u00a0<\/p>\n<p>Observaremos tambi\u00e9n que la condena de las im\u00e1genes (v. 4) es uno de los resultados de la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica. Prohibida en el sur desde el siglo IX antes de Jesucristo, la fabricaci\u00f3n de im\u00e1genes de metal debi\u00f3 de subsistir en el norte hasta el siglo VIII antes de Jesucristo. As\u00ed, Yahv\u00e9 se revelaba como un Dios &#8220;celoso&#8221;, es decir, un Dios &#8220;que reacciona con pasi\u00f3n, fuerza y energ\u00eda para dirigir a su pueblo, que no se deja aprisionar por una imagen que no acepta a otros dioses a su lado&#8221; (R. de Vaux). En una palabra, Yahv\u00e9 es un Dios vivo.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 18b<\/p>\n<p>El salmo 18b es una profesi\u00f3n de fe en la ley divina.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 13, 18-23.<\/p>\n<p>Se trata esta vez de o\u00edr y de comprender. Unos comprenden: son los disc\u00edpulos, a quienes los misterios del Reino de Dios han sido confiados; los dem\u00e1s \u2014los que se oponen al Reino\u2014 oyen, pero no entienden.\u00a0<\/p>\n<p>Observaremos que el paso de la par\u00e1bola a su explicaci\u00f3n ha modificado la perspectiva, evidenciando la identificaci\u00f3n sucesiva de los oyentes, primero con la simiente, luego con los terrenos. Si la par\u00e1bola ten\u00eda un alcance escatol\u00f3gico, la explicaci\u00f3n delata preocupaciones pastorales e insiste en las diversas actitudes de los que escuchan la Palabra. S\u00f3lo la buena tierra es capaz de producir fruto. As\u00ed pues, es probable que nos encontremos aqu\u00ed en presencia de una relectura llevada a cabo por las primeras comunidades en funci\u00f3n de sus preocupaciones.\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Yo soy el Se\u00f1or tu Dios&#8230;&#8221; El pueblo de Israel no tendr\u00e1 bastante con toda su historia secular para agotar la novedad radical de esta confesi\u00f3n de fe. El que es soberano, se\u00f1or, poder, vida y luz, aquel a quien podemos llamar Dios, de repente se afirma como puesto en nuestras manos, comprometido con nuestras palabras de hombres, mezclado con nuestras esperanzas fugaces y confiado a nuestros pensamientos. En una palabra, cuando Dios revela su nombre, desvela al mismo tiempo que es un compa\u00f1ero. Su t\u00edtulo es el de &#8220;Dios de la Alianza&#8221;, y Jes\u00fas dir\u00e1 al mismo tiempo: &#8220;\u00a1Padre Nuestro!&#8221;\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Yo soy el Se\u00f1or tu Dios&#8230; &#8221; La religi\u00f3n que unir\u00e1 a los hombres con Dios estar\u00e1 tejida de dependencia y de obediencia: dependencia con respecto al Dios creador, Due\u00f1o del universo y Se\u00f1or de todas las cosas; obediencia con respecto a Aquel que ha liberado a su pueblo para anudar con \u00e9l lazos de ternura y misericordia. &#8220;Yo soy el Se\u00f1or tu Dios&#8221;: s\u00f3lo a la luz de esta denominaci\u00f3n, la Ley recupera todo su sentido. Las exigencias de Dios a Israel no ocupan el primer lugar; van precedidas de la proclamaci\u00f3n de la buena noticia de la liberaci\u00f3n del pueblo. La observancia de la Ley no ser\u00e1 como una especie de contrato que atrae sobre s\u00ed la benevolencia divina; la obediencia a los mandamientos, por el contrario, es una respuesta de reconocimiento y de amor a las iniciativas de Dios. Liberado por Dios que lo ha encontrado, el pueblo debe vivir en adelante como un pueblo libre. Diez preceptos \u2014es el t\u00e9rmino con el que los jud\u00edos denominan al dec\u00e1logo\u2014 para iluminar toda una vida. Diez preceptos para llevar a cabo una traves\u00eda. Diez preceptos para pasar de la esclavitud a la libertad. &#8220;Yo soy el Se\u00f1or tu Dios&#8230;&#8221; Aceptar la Alianza es vaciarse de todo lo que nos estorba: ama a Aquel que te ama, \u00a1no olvides que el Sant\u00edsimo te ama, como ama a todos los hombres! No olvides que te ama para que t\u00fa tambi\u00e9n le ames.\u00a0<\/p>\n<p>Diez preceptos que son los derechos del hombre liberado. Pacto que depende de la fidelidad del hombre. Pero \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda una libertad no comprometida? \u00bfUna simiente que no hubiera sido arrojada al surco? La Alianza se entrega a todos los riesgos de una palabra que se puede rechazar; la fecundidad misma de la Revelaci\u00f3n de Dios est\u00e1 expuesta a las intemperies del coraz\u00f3n del hombre. La semilla se emplea para la cosecha; pero cu\u00e1ntos riesgos, inquietudes y fracasos antes de que llegue la abundante cosecha! La par\u00e1bola de la semilla nos afirma que la cosecha est\u00e1 asegurada y que el Reino est\u00e1 al final de la historia, pero nos ense\u00f1a tambi\u00e9n las leyes del posible fracaso. La palabra est\u00e1 hecha para ser o\u00edda, la Alianza para provocar una respuesta, y la libertad se nos ha dado para engendrar la libertad.\u00a0<\/p>\n<p>Nuestro coraz\u00f3n es a menudo una tierra ingrata, <br \/>\ny olvidamos cumplir tu voluntad.\u00a0<br \/>\n\u00a1Confirma, Se\u00f1or, tu alianza, y lib\u00e9ranos con tu palabra!\u00a0<\/p>\n<p>Nos dejamos seducir por lo f\u00e1cil<br \/>\ny bendecimos la obra de nuestras manos.\u00a0<br \/>\n\u00a1Confirma, Se\u00f1or, tu alianza y lib\u00e9ranos con tu palabra!\u00a0<\/p>\n<p>Tantas preocupaciones se adue\u00f1an de nuestra vida <br \/>\nque dejamos que se arruine nuestra libertad.\u00a0<br \/>\n\u00a1Confirma, Se\u00f1or, tu alianza y lib\u00e9ranos con tu palabra!\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador, 13:18-23 (Mc 4:13-20; Lc 8:11-15).<\/p>\n<p>Los tres sin\u00f3pticos narran a continuaci\u00f3n la explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola. La alegorizaci\u00f3n de la par\u00e1bola no habr\u00eda inconveniente en atribuirla, fundamentalmente, a Cristo. Es problema an\u00e1logo a la misma primera parte, donde la parabolizaci\u00f3n se matiza mucho. Y aqu\u00ed hay temas que Cristo toca en su vida, v.gr., el joven que deja a Cristo por las riquezas (v.22), etc.<\/p>\n<p>Lagrange, Plummer, etc., admiten como originaria de Cristo esta alegorizaci\u00f3n de diversas clases de oyentes, aunque en la redacci\u00f3n se utilizase un l\u00e9xico de la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>Para otros, J. Jerem\u00edas, Taylor, la alegorizaci\u00f3n se deber\u00eda a la Iglesia primitiva, que adaptar\u00eda la par\u00e1bola fundamental a necesidades concretas de su medio ambiente. Para otros (Bonnard) par\u00e1bola y explicaci\u00f3n ser\u00edan de Mt, aunque elaboradas sobre el \u201cfuerte eco\u201d de la de Cristo. La matizaci\u00f3n tan minuciosa y \u201cmoralista\u201d en el alegorismo de la misma, lo mismo que el lenguaje usado en ella, que no se usa en otros pasajes evang\u00e9licos, y s\u00ed en los escritos de la Iglesia primitiva, llevar\u00eda a esto, sin alterar el fundamento hist\u00f3rico de la par\u00e1bola primitiva de Cristo.<\/p>\n<p>Para ellos \u00e9sta ser\u00eda la siguiente: as\u00ed como la semilla llega a la cosecha a pesar de las m\u00faltiples dificultades por las que ha de pasar, igualmente el reino llegar\u00e1 a su meta de establecimiento a pesar de las dificultades y contrariedades que se le opongan. Y acaso al exponerla tuviese ya el trasfondo de las dificultades y frustraciones de Nazaret, Coroza\u00edn, Betsaida (Mt 13:53-58, par). La \u201cadaptaci\u00f3n\u201d en este caso har\u00eda ver dificultades \u201cmorales\u201d por las que el reino no se establece, mientras que el reino fructifica \u201cmoralmente\u201d en proporci\u00f3n a las condiciones del sujeto.<\/p>\n<p>En efecto, a esto lleva el abundante l\u00e9xico usado en los tres sin\u00f3pticos a este prop\u00f3sito; el que se encuentren en este fragmento afirmaciones sobre \u201cla Palabra\u201d que nada tienen que ver con el resto de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, y s\u00ed son corrientes en la \u00e9poca apost\u00f3lica; se desplaza el acento de lo escatol\u00f3gico \u2014 probablemente originario de la par\u00e1bola \u2014 a lo psicol\u00f3gico; y parece confirmar esto la ausencia de esta interpretaci\u00f3n en el <i>Evangelio de Tom\u00e1s, <\/i>ap\u00f3crifo de la primera mitad del siglo \u03c0, que tiene la exposici\u00f3n de la par\u00e1bola, pero no la explicaci\u00f3n. Y parecen percibirse ecos de las grandes persecuciones contra la Iglesia (v.21) bajo Domiciano (a. 81-96). Lo mismo que las \u201cseducciones\u201d es tema corriente en esta \u00e9poca (Ef 4:22; Col 2:8; 2 Tes 2:10; etc.).<\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Explicacion_de_la_parabola_del_sembrador\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, pp. 26-29<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo lo dicho, resulta evidente que la explicaci\u00f3n s\u00f3lo se da a los que <i>entienden. <\/i>Ellos llegar\u00e1n a conocer el verdadero sentido de la par\u00e1bola. Aunque no estuviera aqu\u00ed est\u00e1 exposici\u00f3n o se diera de una forma algo distinta, en el fondo entender\u00edamos as\u00ed la par\u00e1bola bas\u00e1ndonos en la fe. Pero la explicaci\u00f3n es un ejemplo de c\u00f3mo es acogido el discurso de Jes\u00fas por el creyente, la Iglesia y su proclamaci\u00f3n apost\u00f3lica, y c\u00f3mo es aplicado a la situaci\u00f3n propia de ellos. Es una disertaci\u00f3n para los que est\u00e1n dentro, y no para los que est\u00e1n fuera. Es una especie de declaraci\u00f3n de s\u00ed mismo y un resultado de la experiencia misional, tal como pudo inferirse de la pr\u00e1ctica de la Iglesia.\u00a0<\/p>\n<p>Sorprende el rigor con que la explicaci\u00f3n se adapta a la estructura de la par\u00e1bola. En conjunto ambas discurren paralelas. Seg\u00fan san Marcos al principio de la exposici\u00f3n estaba la frase lac\u00f3nica: \u00abEl sembrador va sembrando la palabra\u00bb (Me 4,14). Con esta frase se interpret\u00f3 exactamente la importancia de la semilla en el sentido de la par\u00e1bola. Se trata de la palabra, del mensaje del reino, de la nueva de la venida de la salvaci\u00f3n. San Mateo pasa en seguida a describir los sucesos y en ellos hace recaer dos acentos importantes: se trata del oyente (\u00abcuando uno oye&#8230;\u00bb) y de \u00abla palabra del reino\u00bb (13,19). Con las dos expresiones Jes\u00fas ya establece la direcci\u00f3n de lo que ha explicado. Deben presentarse diferentes <i>clases de oyentes <\/i>del mensaje de salvaci\u00f3n del reino de Dios. Esta direcci\u00f3n no coincide exactamente con la de la par\u00e1bola. En \u00e9sta se encuentra en primer t\u00e9rmino lo que sucede en la siembra, es decir la obra de Dios en la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas. En la explicaci\u00f3n est\u00e1 en primer t\u00e9rmino la recepci\u00f3n subjetiva y la diferente respuesta que se da a la palabra. En la par\u00e1bola hay que robustecerse con la esperanza del \u00e9xito otorgado con seguridad. En la explicaci\u00f3n hay que precaverse del riesgo que amenaza, de la completa destrucci\u00f3n de la semilla. As\u00ed pues, el peso fuerte de un est\u00edmulo confiado en vista del menguado \u00e9xito se cambia en una exhortaci\u00f3n a dar buena acogida al mensaje. Escucharemos, pues, esta explicaci\u00f3n, y nos daremos por aludidos con ella. De este modo los dos textos \u2014par\u00e1bola y explicaci\u00f3n \u2014 se complementan ventajosamente.\u00a0<\/p>\n<p>El camino, al que ha sido echada la semilla, y del que ha sido quitada a picotazos por los p\u00e1jaros, es comparado con una persona, que ha escuchado, pero no ha entendido. S\u00f3lo las palabras llegaron a su o\u00eddo, pero el sentido de las palabras no penetr\u00f3 en su coraz\u00f3n. Ha percibido exteriormente el sonido, pero no ha abierto de veras su manera de pensar al contenido de la palabra, y por tanto al mismo Dios. <i>Sat\u00e1n <\/i>se acerca r\u00e1pido y arrebata lo que se ha o\u00eddo superficialmente. Un segundo grupo de hombres lo forman los que al principio escuchan y reciben con entusiasmo, pero no se mantienen firmes. El terreno es demasiado tenue, la semilla no puede echar ra\u00edces. Vienen las tribulaciones y la persecuci\u00f3n. Se cansan, <i>se escandalizan <\/i>y recusan. As\u00ed como el grano se seca por los rayos del sol. as\u00ed tambi\u00e9n perece su fe, que todav\u00eda no se ha fortalecido. Un tercer grupo tambi\u00e9n escucha la palabra y la acepta, pero no puede defenderla contra las exigencias y los dem\u00e1s ofrecimientos seductores de la vida. <i>Las preocupaciones y las riquezas <\/i>impiden el crecimiento de la palabra, y permanece est\u00e9ril. Tambi\u00e9n aqu\u00ed hab\u00eda una fe aut\u00e9ntica, pero ni pudo imponerse ni tomar a su servicio toda la vida. Pero el Evangelio exige la completa disposici\u00f3n y el primer derecho. \u00abNo pod\u00e9is servir a Dios y a Mamm\u00f3n\u00bb (6,24c<i>). <\/i>\u00abNo os afan\u00e9is por vuestra vida: qu\u00e9 vais a comer; ni por vuestro cuerpo: con qu\u00e9 lo vais a vestir&#8230;\u00bb (6,25).\u00a0<\/p>\n<p>Por fin el \u00faltimo grupo, del que todo depende y que debe ser expuesto principalmente en la par\u00e1bola, son los que <i>oyen <\/i>y <i>entienden. <\/i>Estos entienden bien, no s\u00f3lo al principio e imperfectamente, ni tan s\u00f3lo por alg\u00fan tiempo o mientras resulte f\u00e1cil y d\u00e9 alegr\u00eda creer, sino en las tribulaciones e indigencias, en la dura pol\u00e9mica con las otras fuerzas que quieren dominar nuestra vida. Entender en estas condiciones es entender plenamente, es una comprensi\u00f3n de que Dios quiere ser Se\u00f1or por completo, siempre y en todas partes, es comprender que el hecho de ser disc\u00edpulo importa un compromiso para toda la vida en su altura y amplitud. Al que as\u00ed ha \u00abentendido\u00bb se le da constantemente, se le provee ub\u00e9rrimamente con dones de Dios, lleva mucho fruto. A cada cual seg\u00fan la medida de su conocimiento se le da el ciento por uno, el sesenta o el treinta.\u00a0<\/p>\n<p>La Iglesia apost\u00f3lica sabe que hay <i>diferencias en la manera de entender. <\/i>No consiguen la plena madurez del conocimiento todos los que se han adherido a la fe. La fe da en germen el conocimiento y la sabidur\u00eda de Dios. Pero, con la medida de amor y renuncia aportada por el individuo, se decide cuan profundamente es introducido \u00e9l en el conocimiento de Dios. San Pablo fue uno de los que Dios obsequi\u00f3 con un conocimiento inusitado. La carta a los Hebreos tambi\u00e9n distingue entre la fe incipiente una verdad primordial (la \u00ableche\u00bb), y una sabidur\u00eda m\u00e1s elevada (la \u00abcomida s\u00f3lida\u00bb) para los perfectos (Heb 5,11ss). La misma manera de ver encontramos tambi\u00e9n en la par\u00e1bola de los talentos (25,14-30). Son diferentes los dones que el Se\u00f1or de la casa reparte antes de partir de viaje. Tambi\u00e9n es proporcionalmente distinta la ganancia que obtienen los criados. A los que han tenido \u00e9xito seg\u00fan la medida de sus dones, se les a\u00f1aden nuevos dones en la rendici\u00f3n de cuentas. Pero el criado perezoso que hab\u00eda enterrado su talento, no s\u00f3lo es arrojado a las tinieblas exteriores, sino que se le quita lo poco que ten\u00eda y se a\u00f1ade al que ya pose\u00eda la mayor parte: \u00abQuitadle ese talento, y d\u00e1dselo al que tiene los diez. Porque a todo el que tiene, se le dar\u00e1 y tendr\u00e1 de sobra; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar\u00e1\u00bb 25,28s). Los dones de Dios son diferentes, y el hombre no tiene derecho a interrogar a Dios sobre ellos o a quejarse de \u00e9l. La comunidad debe admirar y recibir agradecido la riqueza de Dios y la variedad de sus dones. Se alegra de todos los que no s\u00f3lo dan fruto al treinta por uno, sino al sesenta o al ciento por uno, como los santos de entre ellos.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>18 Vosotros, pues, o\u00edd lo que significa la par\u00e1bola del sembrador: 19 si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su coraz\u00f3n. Esto significa lo sembrado al borde del camino. 20 Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-18-23-parabola-del-sembrador-iii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 13, 18-23: Par\u00e1bola del Sembrador (iii)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41320","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41320","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41320"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41320\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41320"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41320"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41320"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}