{"id":41321,"date":"2016-10-07T23:28:06","date_gmt":"2016-10-08T04:28:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-24-30-parabola-del-trigo-y-la-cizana\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:06","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:06","slug":"mt-13-24-30-parabola-del-trigo-y-la-cizana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-24-30-parabola-del-trigo-y-la-cizana\/","title":{"rendered":"Mt 13, 24-30: Par\u00e1bola del trigo y la ciza\u00f1a"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">24<\/span> Les propuso otra par\u00e1bola: \u00abEl reino de los cielos se parece a un hombre que sembr\u00f3 buena semilla en su campo; <span class=\"versiculo\">25<\/span> pero, mientras los hombres dorm\u00edan, un enemigo fue y sembr\u00f3 ciza\u00f1a en medio del trigo y se march\u00f3. <span class=\"versiculo\">26<\/span> Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareci\u00f3 tambi\u00e9n la ciza\u00f1a. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Entonces fueron los criados a decirle al amo: \u201cSe\u00f1or, \u00bfno sembraste buena semilla en tu campo? \u00bfDe d\u00f3nde sale la ciza\u00f1a?\u201d. <span class=\"versiculo\">28<\/span> \u00c9l les dijo: \u201cUn enemigo lo ha hecho\u201d. Los criados le preguntan: \u201c\u00bfQuieres que vayamos a arrancarla?\u201d. <span class=\"versiculo\">29<\/span> Pero \u00e9l les respondi\u00f3: \u201cNo, que al recoger la ciza\u00f1a pod\u00e9is arrancar tambi\u00e9n el trigo. <span class=\"versiculo\">30<\/span> Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega dir\u00e9 a los segadores: Arrancad primero la ciza\u00f1a y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero\u201d\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<p>Ver <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/mt-13_24-43\/\" target=\"_blank\">Catena aurea  de Mt 13, 24-43<\/a><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_Flor_entre_las_espinas\">Discurso: Flor entre las espinas<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Discurso sobre los salmos, Sal. 99, 8-9<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLos justos resplandecieron como el sol en el Reino de su Padre\u00bb<\/p>\n<p>&#8220;Cuando esto que es perecedero en nosotros llegue a ser imperecedero y  cuando esto que es mortal se revista de inmortalidad&#8221; (1Co 15,54), entonces ser\u00e1  la dulzura perfecta, el j\u00fabilo perfecto, la alabanza sin fin, el amor sin peligro&#8230; Y  aqu\u00ed abajo, \u00bf no saborearemos ninguna alegr\u00eda?. Sin duda, encontramos aqu\u00ed abajo  la alegr\u00eda; disfrutamos aqu\u00ed en la esperanza de una vida futura, una alegr\u00eda con la  que seremos plenamente saciados en el cielo.<\/p>\n<p>Pero es necesario que el trigo tenga que soportar estar al lado de la ciza\u00f1a  Los granos est\u00e1n mezclados con la paja y la flor crece entre las espinas. En efecto,  \u00bfqui\u00e9n dijo a la Iglesia \u00abComo la flor entre las espinas, as\u00ed tambi\u00e9n mi amada en  medio de las j\u00f3venes\u00bb (Ct 2,2)?. \u00abEn medio de mis hijas\u00bb, es decir, no entre las  extranjeras. Oh Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 consolaciones nos das? \u00bfQu\u00e9 consuelo? o bien \u00bfqu\u00e9  espanto? \u00bfLlamas espinas a tus propias hijas? Espinas son, responde, por su  conducta, pero hijas por mis sacramentos&#8230;<\/p>\n<p>Pero, entonces \u00bfd\u00f3nde deber\u00e1 refugiarse el cristiano, para no lamentarse en  medio de los falsos hermanos? \u00bfD\u00f3nde ir\u00e1? \u00bfQu\u00e9 har\u00e1? \u00bfHuir\u00e1 al desierto? Las  oportunidades de ca\u00edda le seguir\u00e1n. \u00bfSe separar\u00e1, el que va por buen camino por  no soportar m\u00e1s a ninguno de sus semejantes? Pero, dime, a este, antes de su  conversi\u00f3n, \u00bfha podido soportarlo alguien? Si, por consiguiente, con el pretexto de  que avanza, no quiere soportar a ninguna persona, por este hecho, es evidente que  todav\u00eda no ha avanzado nada. Escuchad atentamente estas palabras: &#8220;Soportaos  los unos a otros con amor. Procurad mantener la unidad en el Esp\u00edritu con el  v\u00ednculo de la paz\u00bb (Ef 4,2-3). \u00bfNo hay nada en ti, que otro no tenga que soportar?<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Parece_pero_no_es\">Homil\u00eda: Parece, pero no es.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00edas sobre san Mateo, 46, 1-2<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abDejadlos crecer juntos\u00bb<\/p>\n<p>El m\u00e9todo del diablo es el de mezclar siempre la verdad con el error, revestido \u00e9ste con las apariencias y colores de la verdad, de manera que pueda seducir f\u00e1cilmente a los que se dejan enga\u00f1ar. Por eso el Se\u00f1or s\u00f3lo habla de la ciza\u00f1a porque esta planta se parece al trigo. Seguidamente indica c\u00f3mo lo hace para enga\u00f1ar: \u00abmientras la gente dorm\u00eda\u00bb. Por ah\u00ed se ve el grave peligro que corren los jefes, sobre todo aquellos a quienes les ha sido confiada la guarda del campo; por otra parte, ese peligro no amenaza s\u00f3lo a los jefes, sino tambi\u00e9n a los subordinados. Esto mismo nos ense\u00f1a que el error viene despu\u00e9s de la verdad&#8230; Cristo nos dice todo esto para ense\u00f1arnos a no dormirnos&#8230;, de ah\u00ed la necesidad de la vigilancia de un guardia. Y tambi\u00e9n nos dice: \u00abEl que persevere hasta el final, se salvar\u00e1\u00bb (Mt 10,22).<\/p>\n<p>Considera ahora el celo de los criados: quieren arrancar la ciza\u00f1a inmediatamente; es cierto que, aunque les falte reflexi\u00f3n, dan pruebas de su solicitud por la simiente. S\u00f3lo buscan una cosa que no es vengarse del que ha sembrado la ciza\u00f1a sino de salvar la cosecha; por eso quieren echar totalmente el mal del campo&#8230; \u00bfY qu\u00e9 responde el Maestro? Se lo priva por dos razones: la primera el temor de perjudicar el trigo; la segunda, la certeza de que un castigo inevitable se abatir\u00e1 sobre los que est\u00e1n afectados de esa enfermedad mortal. Si queremos que se les castigue sin que se perjudique la cosecha, debemos esperar el momento conveniente&#8230; Por otra parte \u00bfes posible que una parte de esa ciza\u00f1a se convierta en trigo? Si lo arranc\u00e1is ahora pod\u00e9is perjudicar la pr\u00f3xima cosecha arrancando a los que podr\u00edan llegar a ser mejores.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_25-09-1991\">Catequesis, Audiencia General (25-09-1991)<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">El crecimiento del reino de Dios seg\u00fan las par\u00e1bolas evang\u00e9licas<\/p>\n<p>1. Como dijimos en la catequesis anterior, no es posible comprender el origen de la Iglesia sin tener en cuenta todo lo que Jes\u00fas predic\u00f3 y realiz\u00f3 (cf. <i>Hch <\/i>1, 1). Precisamente de este tema habl\u00f3 a sus disc\u00edpulos, y nos ha dejado su ense\u00f1anza fundamental en las par\u00e1bolas del reino de Dios. Entre \u00e9stas, revisten importancia particular las que enuncian y nos permiten descubrir el car\u00e1cter de desarrollo hist\u00f3rico y espiritual que es propio de la Iglesia seg\u00fan el proyecto de su mismo Fundador.<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas dice: \u00abEl reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de d\u00eda, el grano brota y crece, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. La tierra da el fruto por s\u00ed misma; primero hierba, luego espiga, despu\u00e9s trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega\u00bb (<i>Mc<\/i> 4, 26-29). Por tanto, el reino de Dios crece aqu\u00ed en la tierra, en la historia de la humanidad, en virtud de una siembra inicial, es decir, de una fundaci\u00f3n que viene de Dios, y de uno obrar misterioso de Dios mismo, que la Iglesia sigue cultivando a lo largo de los siglos. En la acci\u00f3n de Dios en relaci\u00f3n con el Reino tambi\u00e9n est\u00e1 presente la \u00abhoz\u00bb del sacrificio: el desarrollo del Reino no se realiza sin sufrimiento. \u00c9ste es el sentido de la par\u00e1bola que narra el evangelio de Marcos.<\/p>\n<p>4. En la par\u00e1bola del sembrador y la semilla, el crecimiento del reino de Dios se presenta ciertamente como fruto de la acci\u00f3n del sembrador; pero la siembra produce fruto en relaci\u00f3n con el terreno y con las condiciones clim\u00e1ticas: \u00abuna ciento, otra sesenta, otra treinta\u00bb (<i>Mt <\/i>13, 8). El terreno representa la disponibilidad interior de los hombres. Por consiguiente, a juicio de Jes\u00fas, tambi\u00e9n el hombre condiciona el crecimiento del reino de Dios. La voluntad libre del hombre es responsable de este crecimiento. Por eso Jes\u00fas recomienda que todos oren: \u00abVenga tu Reino\u00bb (cf. <i>Mt <\/i>6, 10; <i>Lc <\/i>11, 2). Es una de las primeras peticiones del <i>Pater noster.<\/i><\/p>\n<p>5. Una de las par\u00e1bolas que narra Jes\u00fas acerca del crecimiento del reino de Dios en la tierra, nos permite descubrir con mucho realismo el car\u00e1cter de lucha que entra\u00f1a el Reino a causa de la presencia y la acci\u00f3n de un \u00abenemigo\u00bb que \u00absiembra ciza\u00f1a (gram\u00ednea) en medio del grano\u00bb. Dice Jes\u00fas que cuando \u00abbrot\u00f3 la hierba y produjo fruto, apareci\u00f3 entonces tambi\u00e9n la ciza\u00f1a\u00bb. Los siervos del amo del campo querr\u00edan arrancarla, pero \u00e9ste no se lo permite, \u00abno sea que, al recoger la ciza\u00f1a, arranqu\u00e9is a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, dir\u00e9 a los segadores: recoged primero la ciza\u00f1a y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero\u00bb (<i>Mt <\/i>13, 24-30). Esta par\u00e1bola explica la coexistencia y, con frecuencia, el entrelazamiento del bien y del mal en el mundo, en nuestra vida y en la misma historia de la Iglesia. Jes\u00fas nos ense\u00f1a a ver las cosas con realismo cristiano y a afrontar cada problema con claridad de principios, pero tambi\u00e9n con prudencia y paciencia. Esto supone una visi\u00f3n trascendente de la historia, en la que se sabe que todo pertenece a Dios y que todo resultado final es obra de su Providencia. Como quiera que sea, no se nos oculta aqu\u00ed el destino final \u2015de dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica\u2015 de los buenos y los malos; est\u00e1 simbolizado por la recogida del grano en el granero y la quema de la ciza\u00f1a.<\/p>\n<p>6. Jes\u00fas mismo da la explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador a petici\u00f3n de sus disc\u00edpulos (cf. <i>Mt <\/i>13, 36-43). En sus palabras se transparenta la dimensi\u00f3n temporal y escatol\u00f3gica del reino de Dios.<\/p>\n<p>Dice a los suyos: \u00abA vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios\u00bb (<i>Mc<\/i> 4, 11). Los instruye acerca de este misterio y, al mismo tiempo, con su palabra y su obra \u00abprepara un Reino para ellos, as\u00ed como el Padre lo prepar\u00f3 para \u00e9l [el Hijo]\u00bb (cf. <i>Lc<\/i> 22, 29). Esta preparaci\u00f3n se lleva a cabo incluso despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. En efecto, leemos en los <i>Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/i> que \u00abse les apareci\u00f3 durante cuarenta d\u00edas y les hablaba acerca de lo referente al reino de Dios\u00bb (cf. <i>Hch <\/i>1, 3) hasta el d\u00eda en que \u00abfue elevado al cielo y se sent\u00f3 a la diestra de Dios\u00bb (<i>Mc<\/i> 16, 19). Eran las \u00faltimas instrucciones y disposiciones para los Ap\u00f3stoles sobre lo que deb\u00edan hacer despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n y Pentecost\u00e9s, a fin de que comenzara concretamente el reino de Dios en los or\u00edgenes de la Iglesia.<\/p>\n<p>9. [&#8230;] Desde el principio hasta el fin, la existencia de la Iglesia se inscribe en la admirable perspectiva escatol\u00f3gica del reino de Dios, y su historia se despliega desde el primero hasta el \u00faltimo d\u00eda.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_John_Henry_Newman\">Beato John Henry Newman<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Iglesia_santa_y_pecadora\">Serm\u00f3n: Iglesia santa y pecadora<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Sermones predicados en varias ocasiones, n\u00b0 9, 2.6<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abDejadlos crecer juntos hasta la cosecha\u00bb<\/p>\n<p>Hay esc\u00e1ndalos en la Iglesia, cosas censurables y vergonzosas; ning\u00fan  cat\u00f3lico podr\u00e1 negarlo. Tiene siempre que asumir el reproche y la verg\u00fcenza de ser  la madre de hijos indignos; tiene hijos que son buenos, y otros que son malos&#8230;  Dios habr\u00eda podido instituir una Iglesia que fuera pura; pero predijo que la ciza\u00f1a  sembrada por el enemigo, crecer\u00eda con el trigo hasta la cosecha, en el fin del  mundo. Afirm\u00f3 que su Iglesia ser\u00eda semejante a una red de pescador &#8220;que recoge  peces de todas clases&#8221; y que no se escogen hasta el atardecer (Mt 13,47s).<\/p>\n<p>Yendo m\u00e1s lejos todav\u00eda, declar\u00f3 que los malos y los imperfectos, le  importaban m\u00e1s que los buenos.&#8221;Muchos son los llamados, dijo, pero pocos los  escogidos&#8221; (Mt 22,14), y su ap\u00f3stol dice &#8220;que subsiste un resto, elegido por gracia&#8221;  (Rm 11,5). Existe, pues sin cesar, en la historia y en la vida de los cat\u00f3licos, el  juego de hechos ampliamente contradictorios&#8230; Pero no nos avergonzamos, ni  escondemos el rostro entre las manos, al contrario, levantamos nuestras manos y  nuestra cara hacia nuestro Redentor.<\/p>\n<p>&#8220;Como los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus se\u00f1ores&#8230;, as\u00ed est\u00e1n  nuestros ojos en el Se\u00f1or, Dios nuestro, esperando su misericordia&#8221; (Sal. 122,2)&#8230;  Acudimos a ti, juez justo, porque eres t\u00fa el que nos mira. No hacemos ning\u00fan caso  a los hombres, mientras te tenemos, a ti&#8230;, mientras tenemos tu presencia en  nuestras asambleas, tu testimonio y tu aprobaci\u00f3n en nuestros corazones.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Esta par\u00e1bola est\u00e1 insertada en una per\u00edcopa m\u00e1s extensa, por ello, adem\u00e1s de los comentarios presentes aqu\u00ed se recomienda ver: <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/mt-13_24-43\/#Comentarios_exegticos\" target=\"_blank\">Comentarios exeg\u00e9ticos a <strong>Mt 13, 24-43<\/strong><\/a><\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Unidos_por_la_sangre\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Unidos por la sangre<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 141-143.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">E\u0301xodo 24, 3-8.<\/p>\n<p>A pesar de los an\u0303adidos, que indican una redaccio\u0301n posterior del texto, se admite generalmente que Ex 24, 3-8 depende de la tradicio\u0301n elohi\u0301sta. Se ha establecido una alianza por mediacio\u0301n de Moise\u0301s, sellada por medio de un rito de sangre arcaico como la presencia de jo\u0301venes laicos para proceder a la inmolacio\u0301n de las vi\u0301ctimas. Dividida en dos partes, la sangre es rociada sobre el altar y sobre el pueblo, lo cual significa que las dos partes de la alianza son en adelante como miembros de una misma familia.<\/p>\n<p>Las doce piedras, que suponen la fusio\u0301n de las tribus en un solo pueblo, dan testimonio del asentamieto en Canaa\u0301n. Dichas piedras constituyen un memorial, pues se supone que han &#8220;oi\u0301do&#8221; el compromiso de los contratantes. El sacrificio de comunio\u0301n denuncia tambie\u0301n una modificacio\u0301n de la tradicio\u0301n; supone que la sangre vertida era la de una comida de sacrificio, en la que la ofrenda y la comunio\u0301n iban al uni\u0301sono. Jesu\u0301s celebrara\u0301 su u\u0301ltima cena con ide\u0301ntico espi\u0301ritu; tomara\u0301 de nuevo las mismas palabras de Moise\u0301s para establecer el nuevo contrato de vida entre Dios y el Israel de los tiempos nuevos.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 49.<\/p>\n<p>El salmo 49 parece un alegato que denuncia la ruptura de la alianza. Estos salmos provienen del reino del norte y han servido de prea\u0301mbulo en las ceremonias de renovacio\u0301n de la alianza. Los primeros versi\u0301culos situ\u0301an la accio\u0301n en el culto, sugiriendo que el establecimiento de una alianza forma parte de la lucha emprendida por Yahve\u0301 contra el caos, con motivo de la creacio\u0301n del mundo.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 13, 24-30.<\/p>\n<p>La para\u0301bola del sembrador anunciaba la victoria final de Dios: una buena tierra recogera\u0301 el grano y dara\u0301 un fruto abundante. Pero muchos, en tiempos de Jesu\u0301s, hubieran querido anticipar el tiempo de la recoleccio\u0301n, como Juan el Bautista, que habi\u0301a descrito al Mesi\u0301as con los rasgos de un juez severo. La para\u0301bola de la cizan\u0303a constituye una ene\u0301rgica re\u0301plica a todos aquellos impacientes. Lo mismo que Jesu\u0301s no duda en frecuentar la compan\u0303i\u0301a de pecadores, Dios tolera la presencia de injustos entre los justos. Dicho de otra manera: se niega a hacer de su Iglesia una comunidad de &#8220;perfectos&#8221;. Esto seri\u0301a, por otra parte, muy poco realista: en la tierra hay hombres buenos y hombres malos. Pero Dios tiene confianza en el grano que ha sembrado y deja que el suelo produzca su fruto&#8230; Para el di\u0301a del juicio, hay que esperar que la mies haya crecido. Infinita paciencia de Dios.<\/p>\n<p>Es una larga historia que conduce a la mesa que nosotros hemos puesto; es la historia de un amor, de una alianza. Elaborada en la noche de los tiempos, esta historia habi\u0301a encontrado su ritmo en la larga marcha del desierto, cuando Israel no teni\u0301a otro aliado que su Dios. &#8220;Todas esas palabras que el Sen\u0303or ha dicho, todo cuanto dice Yahve\u0301, lo cumpliremos y obedeceremos&#8221;: este pueblo se compromete con la libertad, para hacerse parti\u0301cipe de la alianza santa. Se trata de unos esponsales sellados con la ternura. Dios ha elegido a su pueblo e Israel responde: &#8220;Tu eres mi Dios&#8221;. Al pie de la montan\u0303a, el antiguo rito de la sangre proclama que en adelante Yahve\u0301 y su pueblo sera\u0301n de la misma sangre, una sangre compartida como la de las alianzas. La sangre de Dios correra\u0301 por las venas de Israel, el pueblo elegido: la alianza es comunio\u0301n, comunidad de vida, matrimonio; Dios y su pueblo forman una sola carne. Pero, una vez atravesado el desierto, Israel se hara\u0301 voluble y manchara\u0301 vergonzosamente su traje de recie\u0301n casada. Rechazara\u0301 su alianza y se prostituira\u0301. Los sacerdotes vigilara\u0301n y cada di\u0301a, en el templo, se vertera\u0301 la sangre a modo de expiacio\u0301n, como un rito de perdo\u0301n; la sangre no significara\u0301 ya la humilde fraternidad entre Dios y el hombre.<\/p>\n<p>Pero Dios preparaba ya una nueva alianza en la que la sangre, ofrecida por amor, iba a ser fuente de vida. &#8220;\u00a1Esta es la sangre de la Alianza!&#8221;&#8230; Dios mismo, como en los tiempos del desierto, reanudaba los vi\u0301nculos olvidados. En la hora en que los hombres inmolaban el Cordero pascual, Jesu\u0301s bendice la copa y, con ese gesto ancestral, representa el sentido de su muerte, de su vida entregada. Toma la copa con la que se da gracias y revela que, en adelante, Dios derramara\u0301 su sangre para que todos vivan de su vida.<\/p>\n<p>La alianza, que reanudaba sin fin el antiguo rito de la sangre,ha llegado a su cumplimiento: Jesu\u0301s murio\u0301 como vivio\u0301, como servidor de la Alianza. En aquella u\u0301ltima noche, declara el don que hace de si\u0301 mismo para el triunfo del pacto secular. Cuando dice: &#8220;Esta es mi sangre&#8221;, significa que su vida sera\u0301 ofrecida, como siempre lo ha sido, para anudar esos vi\u0301nculos de sangre entre Dios y los hombres. Jesu\u0301s inmola su vida en este pacto de la Alianza; pone su vida sobre la mesa. La copa esta\u0301 sobre nuestra mesa. El viejo rito de la sangre ya no es un rito. La sangre del Hijo corre por nuestras venas. Y nos dice: &#8220;\u00bfPode\u0301is beber la copa que yo voy a beber?&#8221; Ellos respondieron: &#8220;Podemos&#8221;; y bebieron todos. \u00bfPodemos hacerlo nosotros? \u00bfPodemos llevar el amor hasta el final, vivir de la vida de Dios? \u00bfDejar que la alianza nos renueve hasta no formar ma\u0301s que uno con el que nos ama? \u00bfComulgar en El comulgando en su copa? La copa esta\u0301 sobre nuestra mesa, presencia real de Dios que llega hasta el final: &#8220;\u00a1Esta es la sangre de la Alianza que el Sen\u0303or hace con vosotros!&#8221;<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Par\u00e1bola de la ciza\u00f1a.<\/p>\n<p>Propia de Mt. Acaso fue predicada junto al Lago (Mt 13:36). La forma literaria introductoria: \u201cEl reino <i>es semejante a.<\/i>\u201d es la forma m\u00e1s usual de exponer los rabinos sus comparaciones. Es una par\u00e1bola; sus elementos son ambientales palestinos, aunque hay algunos rasgos alg\u00fan tanto irreales: los trabajadores que preguntan al due\u00f1o, extra\u00f1ados, por la ciza\u00f1a que hay en el campo, siendo natural su mezcla con el trigo. Pero se trata de destacar elementos para la alegorizaci\u00f3n. Esta ciza\u00f1a es el <i>lolium temulentum,<\/i> como ya escrib\u00eda San Jer\u00f3nimo, muy dif\u00edcil de discernirla del trigo hasta echar espiga, por la semejanza que tiene con \u00e9l. Al juda\u00edsmo era impensable la coexistencia del bien y del mal \u2014 m\u00e1xime prolongados \u2014 en los d\u00edas mesi\u00e1nicos. De ello se hacen eco, verbigracia, los <i>Salmos de Salom\u00f3n<\/i> (2:38; 4:27; etc.; cf. Is 60:21). La venida del Mes\u00edas ser\u00eda s\u00fabita y terminar\u00eda no s\u00f3lo con los enemigos materiales, sino que har\u00eda una purificaci\u00f3n total. Expuesto el cuadro, pasa a exponer otras dos par\u00e1bolas. Algunos autores piensan que esta par\u00e1bola sea un \u201cduplicado\u201d de la par\u00e1bola de la semilla que crece secretamente (Mc 4:26-29). No parece probable. Es demasiado desemejante su estructura y finalidad. Lo que se ve es el choque con el juda\u00edsmo pol\u00e9mico del tiempo de Mt.<\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Explicacion_de_la_parabola_del_sembrador\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, pp. 30-33<\/p>\n<p>Sigue otra para\u0301bola basada en la vida del campo. Es similar a la del sembrador por pertenecer al mismo a\u0301mbito de vida, por la contemplacio\u0301n del campo, de la sementera y de la cosecha. Tambie\u0301n esta\u0301 estrechamente ligada con la para\u0301bola de la red barredera (13,47s). Las dos constituyen como una doble para\u0301bola. No son raros tales ejemplos . <sup>[8]<\/sup><\/p>\n<p>Tenemos que representarnos, en forma viva, lo que aqui\u0301 se nos <i>narra<\/i>. Un campesino ha estado durante el di\u0301a en el campo, para sembrarlo. Un vecino que le odia mortalmente, lo ha observado. Se le ocurre un pensamiento abominable y lo realiza aquella misma noche. Pasa disimuladamente y sin ser visto por el mismo campo y esparce la semilla de cizan\u0303a. El vecino duerme tranquilo y, al principio, no se nota nada, pero cuando el trigo germina, aparece tambie\u0301n la cizan\u0303a, en cantidad tan grande que sorprende. El hecho de que no fuera notada antes, puede ser debido a que una determinada cizan\u0303a, el joyo, al comienzo tiene un parecido sorprendente con el trigo. Pero ahora por primera vez se puede ver todo el infortunio. Los criados proponen al campesino la cuestio\u0301n en si\u0301 razonable de si no se tiene que arrancar la cizan\u0303a. Pero quiza\u0301s ya es demasiado tarde para ello, dado que ya \u00abse forma la espiga\u00bb (13,26). No obstante sorprende que el campesino rechace la propuesta. Quiere que ambos crezcan juntos, para que el trigo no sufra ningu\u0301n perjuicio, escardando el terreno. No tiene ningu\u0301n sentido que se escarde ahora. En lugar de esto habra\u0301 pronto la siega, y entonces los segadores cumplira\u0301n el encargo del campesino de poner aparte la cizan\u0303a y atarla en gavillas para quemarla. En Palestina la madera es escasa, por eso se desea tener material suplementario de combustio\u0301n. Pero el trigo se guardara\u0301 en el granero.<\/p>\n<p>La conducta del campesino es extran\u0303a de suyo. Cualquier hombre razonable, primero se ocupara\u0301 en quitar la cizan\u0303a para que el grano tenga ma\u0301s aire. \u00bfNo ha de temer el agricultor que la cizan\u0303a crezca ma\u0301s aprisa y ma\u0301s alta que el trigo, y lo ahogue, como se describe en la para\u0301bola precedente? (13,7). Esta sorpresa ya indica la direccio\u0301n, en que hay que buscar la declaracio\u0301n, el sentido de la para\u0301bola. Lo que se quiere declarar, lo transparenta ma\u0301s esta para\u0301bola de la cizan\u0303a que la del sembrador. Se nota ma\u0301s claramente a quie\u0301n se alude, cuando se habla del <i>padre de familia<\/i> (13,27). El vocablo es caracteri\u0301stico de san Mateo y se emplea con frecuencia de tal modo que el oyente haya de pensar en Dios o en Jesu\u0301s, el padre de la familia de los disci\u0301pulos <sup>[9]<\/sup>. Pero adema\u0301s hay otro sembrador, un \u00abenemigo\u00bb (13,25.28). De las condiciones existentes en el campo no es responsable solamente el <i>padre de familia.<\/i> Si cuando se habla de e\u0301l se sen\u0303ala a Dios, al hablar del <i>enemigo<\/i> se sen\u0303ala a su gran antagonista y rival, el malo y enemigo por antonomasia (cf. 13,19.38). Aqui\u0301 se hace resaltar la siega con ma\u0301s fuerza que en la primera para\u0301bola. Al fin el juicio esta\u0301 en perspectiva.<\/p>\n<p>Pero lo principal consiste en otra cosa. Es la <i>decisio\u0301n<\/i> del padre de familia. Se rechaza la propuesta de los criados, que es reemplazada por la decisio\u0301n del sen\u0303or de la casa. Esta decisio\u0301n ha de respetarse, es decir, la cizan\u0303a y el trigo han de permanecer juntos hasta la siega. Toda separacio\u0301n y juicio antes de tiempo es una intromisio\u0301n en el plan del sen\u0303or de la casa. E\u0301l se ha reservado el juicio. Soporta la cizan\u0303a y tambie\u0301n el perjuicio que causa al trigo. Cuanto ma\u0301s lejos del hombre este\u0301 esta manera de pensar, tanto ma\u0301s ha de aceptarla. Esta decisio\u0301n no se revoca&#8230;<\/p>\n<p>Para el disci\u0301pulo del reino la <i>situacio\u0301n del mundo<\/i> es difi\u0301cilmente soportable, es una constante tentacio\u0301n de su confianza o de su propia voluntad de poner orden antes de tiempo. El di\u0301a de la siega se quitara\u0301 el tormento de los corazones de los buenos, y a los malos les sobrevendra\u0301 el destino que les corresponde. Dios tiene los hilos sujetos en la mano. Sabe que todo es llevado a la finalidad que e\u0301l y ningu\u0301n otro ha establecido. Dios sabe que el trigo no se perdera\u0301, sino que se conserva para ser recogido en el granero divino. Deben observar una actitud como la de Dios los que se han subordinado al dominio de la voluntad divina.<\/p>\n<p>Se requiere una gran fe y mucha bondad y madura sabiduri\u0301a para poder pensar asi\u0301. Dios se ha reservado el juicio para si\u0301 solo, \u00aba mi\u0301 me corresponde la venganza; yo dare\u0301 el pago merecido, dice el Sen\u0303or\u00bb (Rom 12,19). Cuando los disci\u0301pulos quisieron hacer bajar fuego sobre una aldea samaritana que rehuso\u0301 alojar a Jesu\u0301s y a los suyos, Jesu\u0301s se lo prohibio\u0301 (Le 9,54s). \u00abNo juzgue\u0301is y no sere\u0301is juzgados\u00bb (7,1).<\/p>\n<p>Notas:<br \/>\n[8] Cf. el grano de mostaza y la levadura en 13,31-33; el tesoro y la perla en 31,44-46, la oveja perdida y la dracma perdida en 15,4-10, etc. <br \/>\n[9] Cf. 10,25; 20,1.11; 21.33.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>24 Les propuso otra par\u00e1bola: \u00abEl reino de los cielos se parece a un hombre que sembr\u00f3 buena semilla en su campo; 25 pero, mientras los hombres dorm\u00edan, un enemigo fue y sembr\u00f3 ciza\u00f1a en medio del trigo y se march\u00f3. 26 Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareci\u00f3 tambi\u00e9n la ciza\u00f1a. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-24-30-parabola-del-trigo-y-la-cizana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 13, 24-30: Par\u00e1bola del trigo y la ciza\u00f1a\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41321","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41321","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41321"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41321\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41321"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41321"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41321"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}