{"id":41323,"date":"2016-10-07T23:28:09","date_gmt":"2016-10-08T04:28:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-31-35-parabolas-del-grano-de-mostaza-y-del-fermento\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:09","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:09","slug":"mt-13-31-35-parabolas-del-grano-de-mostaza-y-del-fermento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-31-35-parabolas-del-grano-de-mostaza-y-del-fermento\/","title":{"rendered":"Mt 13, 31-35: Par\u00e1bolas del grano de mostaza y del fermento"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">31<\/span> Les propuso otra par\u00e1bola: \u00abEl reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; <span class=\"versiculo\">32<\/span> aunque es la m\u00e1s peque\u00f1a de las semillas, cuando crece es m\u00e1s alta que las hortalizas; se hace un \u00e1rbol hasta el punto de que vienen los p\u00e1jaros del cielo a anidar en sus ramas\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">33<\/span> Les dijo otra par\u00e1bola: \u00abEl reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta\u00bb. <span class=\"versiculo\">34<\/span> Jes\u00fas dijo todo esto a la gente en par\u00e1bolas y sin par\u00e1bolas no les hablaba nada, <span class=\"versiculo\">35<\/span> para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta: \u00abAbrir\u00e9 mi boca diciendo par\u00e1bolas; anunciar\u00e9 lo secreto desde la fundaci\u00f3n del mundo\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<p>Ver <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/mt-13_24-43\/\" target=\"_blank\">Catena aurea  de Mt 13, 24-43<\/a><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_La_parabola_de_la_levadura\">Homil\u00eda: La par\u00e1bola de la levadura<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00edas sobre san Mateo, n\u00ba 46, 2-3<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\n<p>El Se\u00f1or presenta seguidamente la imagen de la levadura: &#8230; de la misma manera que la levadura comunica su fuerza a la masa de la harina, as\u00ed vosotros transformar\u00e9is al mundo entero&#8230; No pong\u00e1is esta objeci\u00f3n: \u00bfQu\u00e9 podremos hacer nosotros, que no somos sino doce, puestos en medio de una multitud tan grande? Precisamente, lo que har\u00e1 que resplandezca vuestro poder es que har\u00e9is frente a la multitud sin recular&#8230; Es tan s\u00f3lo Cristo quien da su fuerza a la levadura: ha mezclado entre la multitud a los que cre\u00edan en \u00e9l a fin que nos comuniquemos unos  a otros nuestros conocimientos. Que nadie, pues, le reproche el peque\u00f1o n\u00famero de esos disc\u00edpulos porque el poder del mensaje es grande; y cuando la masa ya ha fermentado, ella misma a su vez, se convierte en levadura para el resto&#8230;<\/p>\n<p>Y si doce hombres han puesto en pie la tierra entera \u00a1cu\u00e1n malos somos que, a pesar de ser un n\u00famero considerable, no llegamos a convertir ni a los que nos rodean, siendo as\u00ed que con los que somos deber\u00eda ser suficiente para ser la levadura de miles de mundos! \u2013 Pero vosotros dec\u00eds que \u00a1esos doce eran los Ap\u00f3stoles! &#8211; \u00bfEntonces, qu\u00e9? \u00bfEs que no estaban ellos en las mismas condiciones que vosotros? \u00bfNo viv\u00edan en las ciudades? \u00bfNo compart\u00edan nuestra manera de ser? \u00bfNo trabajaban en sus profesiones? \u00bfO es que pens\u00e1is que eran \u00e1ngeles bajados del cielo? Dec\u00eds que ellos hicieron milagros. Pero no es por eso que les admiramos. \u00bfHasta cu\u00e1ndo seguiremos hablando de milagros para esconder nuestra pereza?&#8230; Entonces \u00bfde d\u00f3nde viene la grandeza de los ap\u00f3stoles? \u2013 De su menosprecio por las riquezas, de su dejar de lado la gloria&#8230; Es la manera de vivir la que da el verdadero resplandor y hace llegar a nosotros la gracia del Esp\u00edritu.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Macario_de_Egipto_monje\">San Macario de Egipto, monje<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda:<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Hom. n\u00ba 24 [atribuida]<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHasta que la pasta fermente\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la trasgresi\u00f3n de Ad\u00e1n, los pensamientos del alma, lejos del amor de Dios, se dispersaron y se mezclaron con pensamientos materiales y terrestres. Porque Ad\u00e1n, por su trasgresi\u00f3n, recibi\u00f3 en s\u00ed mismo la levadura de las malas tendencias y, as\u00ed, por participaci\u00f3n, todos los nacidos de \u00e9l y de toda la raza de Ad\u00e1n tienen parte en esta levadura. Seguidamente, la malas disposiciones crecieron y se desarrollaron entre los hombres hasta el punto que llegaron a toda clase de desordenes. Finalmente, la humanidad entera se vio penetrada de la levadura de la malicia&#8230;<\/p>\n<p>De manera an\u00e1loga, durante su estancia en la tierra, el Se\u00f1or quiso sufrir por todos los hombres; rescatarlos con su propia sangre, introducir la levadura celeste de su bondad en las almas de los creyentes humillados bajo el yugo del pecado. Quiso perfeccionar en ellas la justicia de los preceptos y de todas las virtudes hasta que, penetradas de esta nueva levadura, se unieran para el bien y formaran \u00abun solo esp\u00edritu con el Se\u00f1or\u00bb seg\u00fan la palabra de san Pablo (1C 6,17). El alma que est\u00e1 totalmente penetrada de la levadura del Esp\u00edritu Santo ya no puede tener en ella el mal y la malicia tal como est\u00e1 escrito: \u00abEl amor no lleva cuentas del mal\u00bb (1Co 13,5). Sin esta levadura celeste, dicho de otra manera, sin la fuerza del Esp\u00edritu Santo, es imposible que el alma sea trabajada por la dulzura del Se\u00f1or y llegue a la vida verdadera.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General\">Catequesis, Audiencia General ()<\/span><\/h3>\n<p class=\"refSubTitulo\">Cooperar a la llegada del reino de Dios en el mundo<\/p>\n<p>2. Con el Evangelio del Reino, Cristo se remite a las Escrituras sagradas que, con la imagen de un rey, celebran el se\u00f1or\u00edo de Dios sobre el cosmos y sobre la historia. As\u00ed leemos en el Salterio:\u00a0 &#8220;Decid a los pueblos:\u00a0 &#8220;El Se\u00f1or es rey; \u00e9l afianz\u00f3 el orbe, y no se mover\u00e1; \u00e9l gobierna a los pueblos rectamente&#8221;&#8221; (<i>Sal<\/i>\u00a096, 10). Por consiguiente, el Reino es la acci\u00f3n eficaz, pero misteriosa, que Dios lleva a cabo en el universo y en el entramado de las vicisitudes humanas. Vence las resistencias del mal con paciencia, no con prepotencia y de forma clamorosa.<\/p>\n<p>Por eso, Jes\u00fas compara el Reino con el grano de mostaza, la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas, pero destinada a convertirse en un \u00e1rbol frondoso (cf. <i> Mt<\/i> 13, 31-32), o con la semilla que un hombre echa en la tierra:\u00a0 &#8220;duerma o se levante, de noche o de d\u00eda, el grano brota y crece, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo&#8221; (<i>Mc<\/i> 4, 27). El Reino es gracia, amor de Dios al mundo, para \u00a0nosotros \u00a0fuente de serenidad y confianza:\u00a0 &#8220;No temas, peque\u00f1o reba\u00f1o -dice Jes\u00fas-, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino&#8221; (<i>Lc <\/i>12, 32). Los temores, los afanes y las \u00a0angustias \u00a0desaparecen, porque el reino de Dios est\u00e1 en medio de nosotros en la persona de Cristo (cf.<i>\u00a0Lc<\/i> 17, 21).<\/p>\n<p>3.\u00a0Con todo, el hombre no es un testigo inerte del ingreso de Dios en la historia. Jes\u00fas nos invita a &#8220;buscar&#8221; activamente &#8220;el reino de Dios y su justicia&#8221; y a considerar esta b\u00fasqueda como nuestra preocupaci\u00f3n principal (cf.<i>\u00a0Mt <\/i>6,\u00a033). A los que &#8220;cre\u00edan que el reino de Dios aparecer\u00eda de un momento a otro&#8221; (<i>Lc<\/i> 19, 11), les recomienda una actitud activa en vez de una espera pasiva, cont\u00e1ndoles la par\u00e1bola de las diez minas encomendadas para hacerlas fructificar (cf. <i>Lc<\/i> 19, 12-27). Por su parte, el ap\u00f3stol san Pablo declara que &#8220;el reino de Dios no es cuesti\u00f3n de comida o bebida, sino -ante todo- de justicia&#8221; (<i>Rm<\/i> 14, 17) e insta a los fieles a poner sus miembros al servicio de la justicia con vistas a la santificaci\u00f3n (cf. <i>Rm<\/i> 6, 13.\u00a019).<\/p>\n<p> As\u00ed pues, la persona humana est\u00e1 llamada a cooperar con sus manos, su mente y su coraz\u00f3n al establecimiento del reino de Dios en el mundo. Esto es verdad de manera especial con respecto a los que est\u00e1n llamados al apostolado y que son, como dice san Pablo, &#8220;cooperadores del reino de Dios&#8221; (<i>Col<\/i> 4, 11), pero tambi\u00e9n es verdad con respecto a toda persona humana.<\/p>\n<p>5. As\u00ed pues, todos los justos de la tierra, incluso los que no conocen a Cristo y a su Iglesia, y que, bajo el influjo de la gracia, buscan a Dios con coraz\u00f3n sincero (cf. <i>Lumen gentium<\/i>, 16), est\u00e1n llamados a edificar el reino de Dios, colaborando con el Se\u00f1or, que es su art\u00edfice primero y decisivo. Por eso, debemos ponernos en sus manos, confiar en su palabra y dejarnos guiar por \u00e9l como ni\u00f1os inexpertos que s\u00f3lo en el Padre encuentran la seguridad:\u00a0 &#8220;El que no reciba el reino de Dios como ni\u00f1o -dijo Jes\u00fas-, no entrar\u00e1 en \u00e9l&#8221; (<i>Lc<\/i> 18, 17).<\/p>\n<p>Con este esp\u00edritu debemos hacer nuestra la invocaci\u00f3n:\u00a0 &#8220;\u00a1Venga tu reino!&#8221;. En la historia de la humanidad esta invocaci\u00f3n se ha elevado innumerables veces al cielo como un gran anhelo de esperanza:\u00a0 &#8220;\u00a1Venga a nosotros la paz de tu reino!&#8221;, exclama Dante en su par\u00e1frasis del Padrenuestro (<i>Purgatorio<\/i> XI, 7). Esa invocaci\u00f3n nos impulsa a dirigir nuestra mirada al regreso de Cristo y alimenta el deseo de la venida final del reino de Dios. Sin embargo, este deseo no impide a la Iglesia cumplir su misi\u00f3n en este mundo; al contrario, la compromete a\u00fan m\u00e1s (cf. <i>Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, <\/i>n. 2818), a la espera de poder cruzar el umbral del Reino, del que la Iglesia es germen e inicio (cf.<i>\u00a0Lumen gentium<\/i>, 5), cuando llegue al mundo en plenitud. Entonces, como nos asegura san Pedro en su segunda carta, &#8220;se os dar\u00e1 amplia entrada en el reino eterno de nuestro Se\u00f1or y Salvador Jesucristo&#8221; (<i>2 P<\/i> 1, 11).<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Evangelii_Gaudium_El_Reino_de_Dios_esta_presente\">Evangelii Gaudium: El Reino de Dios est\u00e1 presente<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">24-11-2013<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La acci\u00f3n misteriosa del Resucitado y de su Esp\u00edritu<\/p>\n<p>276. Su resurrecci\u00f3n no es algo del pasado; entra\u00f1a una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrecci\u00f3n. Es una fuerza imparable. Verdad que muchas veces parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no ceden. Pero tambi\u00e9n es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto. En un campo arrasado vuelve a aparecer la vida, tozuda e invencible. Habr\u00e1 muchas cosas negras, pero el bien siempre tiende a volver a brotar y a difundirse. Cada d\u00eda en el mundo renace la belleza, que resucita transformada a trav\u00e9s de las tormentas de la historia. Los valores tienden siempre a reaparecer de nuevas maneras, y de hecho el ser humano ha renacido muchas veces de lo que parec\u00eda irreversible. \u00c9sa es la fuerza de la resurrecci\u00f3n y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo.<\/p>\n<p>277. Tambi\u00e9n aparecen constantemente nuevas dificultades, la experiencia del fracaso, las peque\u00f1eces humanas que tanto duelen. Todos sabemos por experiencia que a veces una tarea no brinda las satisfacciones que desear\u00edamos, los frutos son reducidos y los cambios son lentos, y uno tiene la tentaci\u00f3n de cansarse. Sin embargo, no es lo mismo cuando uno, por cansancio, baja moment\u00e1neamente los brazos que cuando los baja definitivamente dominado por un descontento cr\u00f3nico, por una acedia que le seca el alma. Puede suceder que el coraz\u00f3n se canse de luchar porque en definitiva se busca a s\u00ed mismo en un carrerismo sediento de reconocimientos, aplausos, premios, puestos; entonces, uno no baja los brazos, pero ya no tiene garra, le falta resurrecci\u00f3n. As\u00ed, el Evangelio, que es el mensaje m\u00e1s hermoso que tiene este mundo, queda sepultado debajo de muchas excusas. <\/p>\n<p>278. La fe es tambi\u00e9n creerle a \u00c9l, creer que es verdad que nos ama, que vive, que es capaz de intervenir misteriosamente, que no nos abandona, que saca bien del mal con su poder y con su infinita creatividad. Es creer que \u00c9l marcha victorioso en la historia \u00aben uni\u00f3n con los suyos, los llamados, los elegidos y los fieles\u00bb (<i>Ap<\/i> 17,14). Cre\u00e1mosle al Evangelio que dice que el Reino de Dios ya est\u00e1 presente en el mundo, y est\u00e1 desarroll\u00e1ndose aqu\u00ed y all\u00e1, de diversas maneras: <strong>como la semilla peque\u00f1a que puede llegar a convertirse en un gran \u00e1rbol<\/strong> (cf. <i>Mt<\/i> 13,31-32), <strong>como el pu\u00f1ado de levadura, que fermenta una gran masa<\/strong> (cf. <i>Mt<\/i> 13,33), y como la buena semilla que crece en medio de la ciza\u00f1a (cf. <i>Mt <\/i>13,24-30), y siempre puede sorprendernos gratamente. Ah\u00ed est\u00e1, viene otra vez, lucha por florecer de nuevo. La resurrecci\u00f3n de Cristo provoca por todas partes g\u00e9rmenes de ese mundo nuevo; y aunque se los corte, vuelven a surgir, porque la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or ya ha penetrado la trama oculta de esta historia, porque Jes\u00fas no ha resucitado en vano. \u00a1No nos quedemos al margen de esa marcha de la esperanza viva!<\/p>\n<p>279. Como no siempre vemos esos brotes, nos hace falta una <strong>certeza interior<\/strong> y es la convicci\u00f3n de que Dios puede actuar en cualquier circunstancia, tambi\u00e9n en medio de aparentes fracasos, porque \u00abllevamos este tesoro en recipientes de barro\u00bb (<i>2 Co<\/i> 4,7). Esta certeza es lo que se llama<i>\u00a0<\/i>\u00ab<em>sentido de misterio\u00bb. E<\/em>s saber con certeza que quien se ofrece y se entrega a Dios por amor seguramente ser\u00e1 fecundo (cf. <i>Jn<\/i> 15,5). Tal fecundidad es muchas veces invisible, inaferrable, no puede ser contabilizada. Uno sabe bien que su vida dar\u00e1 frutos, pero sin pretender saber c\u00f3mo, ni d\u00f3nde, ni cu\u00e1ndo. Tiene la seguridad de que no se pierde ninguno de sus trabajos realizados con amor, no se pierde ninguna de sus preocupaciones sinceras por los dem\u00e1s, no se pierde ning\u00fan acto de amor a Dios, no se pierde ning\u00fan cansancio generoso, no se pierde ninguna dolorosa paciencia. Todo eso da vueltas por el mundo como una fuerza de vida. A veces nos parece que nuestra tarea no ha logrado ning\u00fan resultado, pero la misi\u00f3n no es un negocio ni un proyecto empresarial, no es tampoco una organizaci\u00f3n humanitaria, no es un espect\u00e1culo para contar cu\u00e1nta gente asisti\u00f3 gracias a nuestra propaganda; es algo mucho m\u00e1s profundo, que escapa a toda medida. Quiz\u00e1s el Se\u00f1or toma nuestra entrega para derramar bendiciones en otro lugar del mundo donde nosotros nunca iremos. El Esp\u00edritu Santo obra como quiere, cuando quiere y donde quiere; nosotros nos entregamos pero sin pretender ver resultados llamativos. S\u00f3lo sabemos que nuestra entrega es necesaria. Aprendamos a descansar en la ternura de los brazos del Padre en medio de la entrega creativa y generosa. Sigamos adelante, d\u00e9moslo todo, pero dejemos que sea \u00c9l quien haga fecundos nuestros esfuerzos como a \u00c9l le parezca.<\/p>\n<p>280. Para mantener vivo el ardor misionero hace falta una <strong>decidida confianza en el Esp\u00edritu Santo,<\/strong> porque \u00c9l \u00abviene en ayuda de nuestra debilidad\u00bb (<i>Rm<\/i> 8,26). Pero esa confianza generosa tiene que alimentarse y para eso necesitamos invocarlo constantemente. \u00c9l puede sanar todo lo que nos debilita en el empe\u00f1o misionero. Es verdad que esta confianza en lo invisible puede producirnos cierto v\u00e9rtigo: es como sumergirse en un mar donde no sabemos qu\u00e9 vamos a encontrar. Yo mismo lo experiment\u00e9 tantas veces. Pero no hay mayor libertad que la de dejarse llevar por el Esp\u00edritu, renunciar a calcularlo y controlarlo todo, y permitir que \u00c9l nos ilumine, nos gu\u00ede, nos oriente, nos impulse hacia donde \u00c9l quiera. \u00c9l sabe bien lo que hace falta en cada \u00e9poca y en cada momento. \u00a1Esto se llama ser misteriosamente fecundos!<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Esta par\u00e1bola est\u00e1 insertada en una per\u00edcopa m\u00e1s extensa, por ello ver tambi\u00e9n: <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/mt-13_24-43\/#Comentarios_exegticos\" target=\"_blank\">Comentarios exeg\u00e9ticos a <strong>Mt 13, 24-43<\/strong><\/a><\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Aqui_tienes_a_tu_dios\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Aqu\u00ed tienes a tu dios<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 144-147.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Exodo 32, 15-24.30-34.<\/p>\n<p>El relato del\u00a0 becerro de oro sigue planteando problemas dif\u00edciles, y no parece que los exegetas vayan a ponerse de acuerdo, ni desde el punto de vista de la localizaci\u00f3n de las tradiciones, ni acerca de la relaci\u00f3n del episodio con el cisma religioso de las provincias del norte. Sin embargo, podemos afirmar sin duda que, en su estado actual, Ex 32 revela una reflexi\u00f3n en profundidad sobre el futuro de la alianza, alternativamente rota y restablecida. A este respecto, la teolog\u00eda que ofrecen los vv. 30-34 es importante. Por una parte, hace de Mois\u00e9s un profeta, puesto que lo muestra solidario de su pueblo hasta el extremo de hacerle pedir la muerte (&#8220;o b\u00f3rrame de tu libro&#8221;: v. 32). Por otra parte, insiste en la responsabilidad personal (v. 33) del pueblo, lo cual denota una reflexi\u00f3n post-ex\u00edlica. En cuanto al v. 34, demuestra que la historia ha proseguido despu\u00e9s de la ruptura, subrayando as\u00ed la paciencia divina. El lugar que ocupa el episodio es igualmente significativo; se sit\u00faa entre la versi\u00f3n eloh\u00edsta del compromiso de la alianza (Ex 24) y la versi\u00f3n yahvista de su restablecimiento (Ex 34). Estas preocupaciones dejan ver la mano del redactor deuteronomista. Pero, por otra parte, no podemos por menos de sentirnos sorprendidos por la tentativa de excusar a Aar\u00f3n, lo cual es t\u00edpicamente sacerdotal. El episodio del becerro de oro es verdaderamente concomitante con la historia jud\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p>El cisma religioso, al que Jeroboam I arrastr\u00f3 a las tribus del norte (1 Re 12), fue un momento importante de esta historia. Para favorecer la independencia del nuevo Estado, el soberano cism\u00e1tico hab\u00eda abierto de nuevo los antiguos santuarios de Dan y de Betel, lo que suscit\u00f3 la reprobaci\u00f3n en los ambientes prof\u00e9ticos, sobre todo en el momento de la reforma de Jos\u00edas, que favoreci\u00f3 la unicidad del culto. Sin embargo, hay que se\u00f1alar que, en s\u00ed mismo, el culto de Jeroboam no era idol\u00e1trico. En efecto, el becerro de oro no era m\u00e1s que un pedestal fabricado para sustentar la estatua del dios, y en esto no difer\u00eda en nada de los serafines del templo de Jerusal\u00e9n. En consecuencia, es evidente que la condena dirigida contra los antiguos santuarios refleja la lucha entablada, tanto por parte de los profetas como por parte del eloh\u00edsta, contra los cultos cananeos. Por otra parte, los c\u00edrculos yahvistas de Jerusal\u00e9n hicieron todo lo que estaba en su mano para ridiculizar los &#8220;becerros&#8221; de Jeroboam.\u00a0<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 es lo que prohib\u00edan exactamente los dos primeros preceptos del dec\u00e1logo? El primero prohib\u00eda rendir culto a ning\u00fan otro Dios que no fuera Yahv\u00e9; no negaba, pues, expl\u00edcitamente la existencia de otros dioses, sino que todos sus esfuerzos se centraban en dejar claro que hab\u00eda un pacto exclusivo entre Yahv\u00e9 e Israel, y preparaba as\u00ed el dogma monote\u00edsta para el momento en que el pueblo tomase cabal conciencia de la impotencia de unos dioses que no le serv\u00edan de nada. El segundo mandamiento habla s\u00f3lo de las im\u00e1genes de Yahv\u00e9; su aplicaci\u00f3n fue progresiva en Israel. Pr\u00e1cticamente, alud\u00eda a las pr\u00e1cticas m\u00e1gicas favorecidas por la posesi\u00f3n privada de estatuas cultuales, pero de hecho preconizaba la transcendencia y la libertad divinas.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 105.<\/p>\n<p>El salmo 105 pertenece al g\u00e9nero de las confesiones nacionales. Su redacci\u00f3n actual podr\u00eda ser post-ex\u00edlica. Habr\u00eda servido, ante todo, para las ceremonias de renovaci\u00f3n de la alianza, que desarrollaban el tema del pueblo infiel, a pesar de las liberalidades divinas.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 13, 31-35.<\/p>\n<p>Una semilla min\u00fascula, un poco de levadura: los comienzos del Reino son insignificantes. Adivinamos aqu\u00ed, punzante, la preocupaci\u00f3n, la desconfianza casi, con que los disc\u00edpulos contemplan los principios oscuros de Jes\u00fas o de su Iglesia. Persecuciones por todas partes; decididamente, parece lejos el d\u00eda glorioso de Yahv\u00e9, anunciado con sonido de trompetas por algunos profetas.\u00a0<\/p>\n<p>Pero \u00bfqui\u00e9n es la semilla? \u00bfQui\u00e9n es la levadura que hace fermentar la masa? Despu\u00e9s de la par\u00e1bola del sembrador, el lector sabe que se trata de la Palabra divina, encarnada en Jesucristo. Pero Jes\u00fas es puesto en duda; tambi\u00e9n la Iglesia lo es en nuestros d\u00edas: todo esto forma parte de las vicisitudes del Reino. Tanto la min\u00fascula semilla de mostaza como la levadura encierran la promesa de una fecundidad extraordinaria. La peque\u00f1a simiente sobre todo, que germina en una gran planta, mayor que las hortalizas, nos recuerda la ense\u00f1anza de la apolog\u00eda del cedro (Ez 17) o de la visi\u00f3n de Nabucodonosor (Dn 4), en la que se expresaba la esperanza de Israel en el juicio final, que humillar\u00eda a las ciudades orgullosos. Aunque los principios sean humildes, el fin ser\u00e1 grandioso. El lenguaje de las par\u00e1bolas tiene un alcance prof\u00e9tico, como se evoca en la cita del Salmo 77 (v. 35).\u00a0<\/p>\n<p>Toda fraternidad humana, toda amistad, todo amor, comienzan por un per\u00edodo de exaltaci\u00f3n, el del descubrimiento. Luego viene la rutina de los d\u00edas: es entonces cuando se experimenta la solidez de los v\u00ednculos y se manifiesta su profundidad.\u00a0<\/p>\n<p>Mois\u00e9s desciende de la monta\u00f1a y rompe las Tablas de la Ley al pie del Sina\u00ed. Sin duda, no hubo un momento en que Mois\u00e9s fuera m\u00e1s dram\u00e1ticamente consciente de la diferencia entre lo que deber\u00eda ser la conducta de un pueblo digno de su vocaci\u00f3n y la realidad de una fidelidad pecadora. Es un momento capital de la historia b\u00edblica. Al bajar de la monta\u00f1a, Mois\u00e9s sabe ya que el pueblo adora al becerro de oro; no teme ser sorprendido por la realidad, que no podr\u00eda ser peor de lo que \u00e9l se imagina. Pero el choque es realmente brutal, el esc\u00e1ndalo que siente es tan violento, la realidad es tan provocadora, el becerro y la Ley son tan opuestos uno a otro, que hay que romper, golpear, destruir. \u00a1No hay compromiso posible!\u00a0<\/p>\n<p>Ante la insistencia del pueblo, Aar\u00f3n hab\u00eda pedido que le trajeran todos los arillos de oro y todas las joyas. Hab\u00eda hecho un molde y en \u00e9l un becerro de oro fundido, y ante \u00e9l hab\u00eda exclamado: &#8221; \u00a1Israel, ah\u00ed tienes a tu Dios, el que te ha sacado de la tierra de Egipto!&#8221; Y hab\u00eda proclamado:\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;\u00a1Ma\u00f1ana habr\u00e1 fiesta en honor de Yahv\u00e9!&#8221; El pueblo estaba cansado de Yahv\u00e9, fatigado de ese Dios invisible. Como todos los pueblos, los hijos de Israel hubieran querido una divinidad al alcance de su mano, es decir, visible: un Dios presente en un lugar conocido, para poder ir sencillamente a su encuentro, rogarle directamente, forzarle a reconocer todo lo que se esperaba de El. Un Dios \u00fatil, utilizable&#8230; Mois\u00e9s ha desaparecido en la monta\u00f1a durante cuarenta d\u00edas; el pueblo ha quedado solo y desamparado en el desierto. Necesita seguridad, quiere tener a su Dios visible en medio de \u00e9l.\u00a0<\/p>\n<p>Estas son las razones por las que el becerro y la Ley son irreconciliables. La Ley supone una marcha, un futuro y un riesgo: el pueblo no tendr\u00e1 otra seguridad que la de una palabra dada, una fidelidad divina asegurada. El becerro, por su parte, simboliza la religi\u00f3n que aprisiona, que encierra, que contiene prohibiciones, tab\u00faes culpabilizadores: hay que respetar reglas, no vivir una libertad activa. Pero un Dios libre, como el Dios de la Alianza, no puede ser utilizado para el propio provecho, para un provecho individual.\u00a0<\/p>\n<p>Mois\u00e9s se ha erigido en defensor de un Dios as\u00ed. Se har\u00e1 tambi\u00e9n el defensor de su pueblo ante Dios mismo. Este &#8220;hombre que tutea a Dios&#8221; (cfr. Ex 5, 22-23) encuentra, dada su intimidad con El, r\u00e9plicas de una sinceridad extrema: &#8221; Si no quieres perdonar sus pecados, m\u00e1tame a m\u00ed!&#8221; Dios aplacar\u00e1 su c\u00f3lera: &#8220;Ve ahora y conduce al pueblo al lugar adonde yo te he dicho&#8221;; la Alianza es paciencia y fe en el porvenir. Pues Dios conoce bien que la cosecha tarda en llegar. Ha aprendido el tiempo de la paciencia, inventando caminos nuevos que le har\u00e1n recuperar a su pueblo infiel. Pues Dios no podr\u00e1 nunca sentirse satisfecho con las reverencias y acatamientos de hombres esclavos.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a1Padre nuestro, que haces salir el sol<br \/>\ntanto sobre los buenos como sobre los pecadores,\u00a0<br \/>\nbendito sea tu Nombre!\u00a0<\/p>\n<p>Tu Palabra es irrevocable<br \/>\ny tu fidelidad restaura tu alianza;\u00a0<br \/>\npor eso te bendecimos por Jes\u00fas, salvador nuestro.\u00a0<\/p>\n<p>El es el grano lanzado a la tierra,\u00a0<br \/>\nresucitado al sol de la Pascua,<br \/>\nfuturo de la promesa.\u00a0<\/p>\n<p>El es la levadura que se mezcla con la masa<br \/>\ny desde hoy mismo empieza a crecer tu Reino.\u00a0<br \/>\nYa que no te cansas de nuestra torpeza,\u00a0<br \/>\nDios de infinita paciencia, te bendecimos\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Par\u00e1bola del grano de mostaza, 13:31-32 (Mc. 4:30-32; Lc 13:18-19).<\/p>\n<p>La frase \u201ca qu\u00e9 compararemos\u201d tal cosa, es f\u00f3rmula tambi\u00e9n usual rab\u00ednica. La mostaza se la echa en el \u201ccampo\u201d (Mt) o en la tierra\u201d (Mc); Lc pone en \u201csu huerto.\u201d Pero esto es adaptaci\u00f3n a su p\u00fablico gentil, pues la mostaza estaba prohibido sembrarla en los huertos o jardines, seg\u00fan los jud\u00edos.<\/p>\n<p>La frase \u201cla m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas\u201d es ambiental y t\u00e9rmino ordinario de comparaci\u00f3n de las cosas peque\u00f1as. Se dec\u00eda: \u201cpeque\u00f1o como un grano de mostaza.\u201d\u00a0<\/p>\n<p>En Oriente abundan las diversas clases de mostaza. Esta es la vulgar mostaza (<i>mustum ardens<\/i>),<i> <\/i>la cual crece r\u00e1pidamente, puede llegar a tres o cuatro metros y se hace le\u00f1osa en su base, pos\u00e1ndose en ella los p\u00e1jaros en bandadas.<\/p>\n<p>Los \u00e1rabes hablan de \u201c\u00e1rboles de mostaza.\u201d Por eso se dice en la par\u00e1bola que se hizo \u00e1rbol, pues tiene el \u201ctallo como de madera\u201d (Biever). El verbo usado (\u03c7\u03b1\u03c4\u03b1\u03c3\u03c7\u03b7\u03bd\u03bf\u03c5\u03bd) no significaba propiamente \u201canidar,\u201d sino simplemente \u201cestablecerse,\u201d \u201chabitar\u201d. Es adem\u00e1s un t\u00e9rmino t\u00e9cnico <b>\u201cescatol\u00f3gico\u201d para la incorporaci\u00f3n de los gentiles al pueblo de Dios. <\/b>El \u00e1rbol alto era tambi\u00e9n imagen corriente del poder terreno (Ez c.31; Dan c.4).<\/p>\n<p>Es una par\u00e1bola, pues sus elementos descriptivos son reales directos. La comparaci\u00f3n fundamental es \u00e9sta: \u201cHe aqu\u00ed la paradoja (doctrinal): de lo m\u00ednimo se har\u00e1 lo m\u00e1ximo.\u201d Es la universalidad de la Iglesia. Bien lo ha probado la historia.<\/p>\n<p>No es semita que sea parte esencial de la par\u00e1bola el \u201dfieri\u201d de su crecimiento, aunque lo supone. El objetivo directo es hacer ver el <i>hecho: <\/i>el Reino de peque\u00f1o se har\u00e1 grande, universal. Incluso en Mc-Lc, que en la narraci\u00f3n de esta par\u00e1bola ponen su crecimiento, parecen ser elementos descriptivos del objetivo directo de la par\u00e1bola. Tampoco se trata de corregir el error pol\u00edtico-nacionalista jud\u00edo de una inauguraci\u00f3n s\u00fabita y esplendorosa del Reino. El tema no es la <i>instauraci\u00f3n s\u00fabita, <\/i>sino la <i>extensi\u00f3n <\/i>del mismo. Ni el elemento de los p\u00e1jaros parece pueda tener un valor aleg\u00f3rico por los fieles, aunque esta imagen est\u00e9 en el A.T. (Dan 4:11.21; Ez 17:23; 31:6) y surja espont\u00e1nea en el lector de la par\u00e1bola, porque no es el tema directo de la misma.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Par\u00e1bola del fermento, 13:33 (Lc 13:20-21).<\/p>\n<p>La escena es de un gran realismo palestino. El \u201csato\u201d (\u03c3\u03ac\u03c4\u03bf\u03bd) es la traducci\u00f3n del arameo <i>sa&#8217;tha&#8217; <\/i>(hebreo, <i>se oh<\/i>).<i> <\/i>Era medida usual para \u00e1ridos, como ya testificaba San Jer\u00f3nimo. El <i>se&#8217;ah <\/i>es la tercera parte del <i>epha, <\/i>y \u00e9ste ten\u00eda algo m\u00e1s de 13 litros; tres <i>se&#8217;ah <\/i>de harina eran unos 13 litros.<\/p>\n<p>El tema de la misma es claro: el vigor que tiene el Reino para hacer fermentar a \u201ctodo\u201d el mundo. Es semejante a la anterior, y se pensar\u00eda en una forma binaria de exposici\u00f3n o de agrupaci\u00f3n literaria.<\/p>\n<p>Varios autores (J\u00fclicher, Loisy) piensan que es otra forma redaccional id\u00e9ntica a la anterior. Hay diferencia literaria. En la primera se habla del <i>hecho de la universalidad, <\/i>lo que supone el vigor para la extensi\u00f3n; en \u00e9sta se acusa m\u00e1s directamente el <i>vigor <\/i>que tiene para la fermentaci\u00f3n, extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>El motivo hist\u00f3rico por que se pronuncian estas dos par\u00e1bolas ha podido ser la necesidad de afirmar el Reino que Cristo ense\u00f1aba, tan distinto del esperado ambientalmente. Par\u00e1bolas de respuesta a \u201cdudas,\u201d especialmente ambientales de pol\u00e9mica judeo-cristiana. Y hasta, acaso, <b>se destaca frente al brillo triunfal del Reino esperado,<\/b> que aqu\u00ed la \u201cmasa\u201d del fermento \u2014 Reino \u2014 se \u201cescondi\u00f3.\u201d<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Reflexi\u00f3n del evangelista, 13:34-35 (Mc 4:33-34).<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n rotunda que nada hablaba sin \u201cpar\u00e1bolas\u201d es una hip\u00e9rbole oriental. Este pasaje est\u00e1 entroncado con el tema anterior de la finalidad de las par\u00e1bolas. Pero Mt quiere, conforme a su m\u00e9todo, justificarlo con alg\u00fan testimonio prof\u00e9tico.<\/p>\n<p>Cita un pasaje del salmo 78:2. El salmo es de Asaf, y \u00e9ste era considerado profeta en la Escritura (2 Par 29:30) y en el uso de los rabinos. Acaso aluda al esp\u00edritu prof\u00e9tico de los Salmos. En qu\u00e9 sentido se utilice este vers\u00edculo, es discutido. Conforme a la argumentaci\u00f3n rab\u00ednica, que supon\u00eda la Escritura llena de misterios y sentidos ignotos, todo lo que de alguna manera pod\u00eda relacionarse con un pasaje b\u00edblico se lo consideraba como vinculado. No que Mt estuviese iniciado en estos procedimientos, como lo estaba San Pablo (1 Cor 10:1), pero estos procedimientos pod\u00edan haber trascendido de las explicaciones sinagogales o ser procedentes de o tras \u201cfuentes.\u201d Otros piensan en un sentido \u201ct\u00edpico\u201d: lo que suced\u00eda a Asaf era \u201ctipo\u201d de lo que suceder\u00eda en Cristo. As\u00ed San Jer\u00f3nimo, Lagrange. Para Maldonado se trata de un sentido \u201cacomodado\u201d. Buzy admite que \u201ces tambi\u00e9n posible haya sido considerado por el evangelista en sentido amplio, como una profec\u00eda de los tiempos mesi\u00e1nicos.\u201d Durand, en cambio, escribe: \u201cSi el evangelista a\u00f1ade que todo esto tuvo lugar., etc., es para hacer entender que se verificaba de nuevo en Jes\u00fas lo que el salmista hab\u00eda escrito de s\u00ed mismo, no por una simple coincidencia, sino en funci\u00f3n de una analog\u00eda de situaci\u00f3n que estaba en el plan de Dios.\u201d\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"S_Carrillo_El_evangelio_segun_san_Mateo_Parabola_del_grano_de_mostaza_y_la_levadura\">S. Carrillo, El evangelio segu\u0301n san Mateo: Par\u00e1bola del grano de mostaza y la levadura<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2010), pp. 186-188<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Par\u00e1bola del grano de mostaza (13,31-32; MC 4,30-32; LC 13,18-19)\u00a0<\/p>\n<p>El Reino de los Cielos es comparado con un grano de mostaza85. En realidad, la comparaci\u00f3n no es con el grano, la m\u00e1s peque\u00f1a de las semillas, sino con el t\u00e9rmino final de su desarrollo, cuando, transformado (hiperb\u00f3licamente) en un \u00e1rbol, puede albergar a las aves del cielo que vienen a hacer en \u00e9l su nido. A orillas del lago Tiber\u00edades, la planta de mostaza alcanza una altura de tres a cuatro metros. El contraste de la par\u00e1bola est\u00e1 entre el principio y el fin. La semilla de mostaza, tan peque\u00f1a que apenas se puede percibir, se convertir\u00e1 en un \u00e1rbol, en cuyas ramas anidar\u00e1n las aves del cielo.\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed ser\u00e1 el Reino de los Cielos. A los ojos humanos, el Reino que Jes\u00fas predica e implanta tiene or\u00edgenes humildes, pero su vitalidad es tal que crecer\u00e1, superando toda previsi\u00f3n humana. Para los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, la par\u00e1bola de debi\u00f3 ser un aliento frente a los insignificantes principios del Reino y la oposici\u00f3n a su mensaje.\u00a0<\/p>\n<p>Cuando el evangelista escribe, la Iglesia, peque\u00f1a en sus principios, ha ido creciendo en virtud de la savia divina que corre por ella, y su capacidad ser\u00e1 tal que podr\u00e1n venir a fijar en ella su tienda todas las naciones de la tierra.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Par\u00e1bola de la levadura (13,33; LC 13,20-21)\u00a0<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n est\u00e1 en el t\u00e9rmino del proceso, en la cantidad de masa fermentada por la levadura. Una mujer oculta un poco de levadura en tres medidas de harina. Una medida equivale a quince litros. Eran, por tanto, cuarenta y cinco litros de harina, que proporciona pan para cien personas. Esta cantidad de masa, exagerada para las necesidades de una mujer de casa, encierra una hip\u00e9rbole. Para el evangelista, se trata de realidades divinas. Es una par\u00e1bola de contraste entre el principio y el t\u00e9rmino. Un poco de levadura es capaz de fermentar cuarenta y cinco litros de harina.\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed sucede con el Reino de los Cielos que Jes\u00fas est\u00e1 implantando. Sus principios son min\u00fasculos y ocultos, como la poca levadura que la mujer esconde en los cuarenta y cinco litros de harina. El verbo \u201cesconder\u201d quiere significar que la fuerte actividad de Dios, aunque secreta e invisible, es soberanamente eficaz.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">VV. 34-35<\/p>\n<p>Esta unidad sirve para interrumpir la serie de las par\u00e1bolas, invitando al lector a la reflexi\u00f3n. El evangelista insiste en el m\u00e9todo empleado por Jes\u00fas: comunicar sus ense\u00f1anzas en par\u00e1bolas, con ejemplos, a fin de ser comprendido. Con este procedimiento, Jes\u00fas lleva a cumplimiento una palabra del salmo 78,2, que es considerado como profec\u00eda. La segunda parte de la cita es una ampliaci\u00f3n de Mateo, que refiere a los misterios del Reino (v. 11). Jes\u00fas tiene libre acceso a los secretos eternos de la mente de Dios.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Grano_de_mostaza_y_levadura\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Grano de mostaza y levadura<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, pp. 33-38<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Par\u00e1bola del grano de mostaza (13,31-32).<\/p>\n<p><i>La pregunta <\/i>de la que proviene la par\u00e1bola, puede haber sido semejante a la pregunta de la par\u00e1bola del sembrador. \u00bfC\u00f3mo debe representarse el poderoso reino de Dios en unos principios tan raqu\u00edticos? \u00bfQu\u00e9 debemos conservar en este peque\u00f1o n\u00famero, en la exigua eficacia del apostolado de Jes\u00fas, en el tenue eco del llamamiento de Jes\u00fas? \u00bfEs todo eso digno de Dios y del tiempo incipiente de la salvaci\u00f3n?\u00a0<\/p>\n<p>En Palestina es proverbial que el grano de mostaza es la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas. Pero el arbusto desarrollado de la mostaza crece r\u00e1pidamente hasta una altura de dos o tres metros, y es visible desde lejos. Es verdad que no se convierte en un \u00ab\u00e1rbol\u00bb, como se dice en la par\u00e1bola. Aqu\u00ed se introduce otra imagen, que es familiar al Antiguo Testamento, la imagen del <i>\u00e1rbol universal: <\/i>\u00abAs\u00ed dice el Se\u00f1or Dios: Yo mismo tomar\u00e9 de la cumbre del cedro, de sus ramas m\u00e1s altas yo arrancar\u00e9 un tierno ramo. Lo plantar\u00e9 sobre una monta\u00f1a muy elevada. Sobre un monte elevado de Israel lo plantar\u00e9. Echar\u00e1 ramas y dar\u00e1 frutos. Se convertir\u00e1 en un magn\u00edfico cedro. Todos los p\u00e1jaros habitar\u00e1n a la sombra de sus ramas\u00bb (Ez 17,22s). El profeta menciona la antigua imagen del \u00e1rbol universal, el vetusto s\u00edmbolo de la fertilidad, de la vida y de la estabilidad. El mismo Dios plantar\u00e1 de nuevo el \u00e1rbol en el tiempo futuro <sup>[10]<\/sup>. Jes\u00fas hace aparecer la imagen y habla del \u00e1rbol, al que vuelan los p\u00e1jaros del cielo y anidan en sus ramas. As\u00ed suceder\u00e1 al fin con la obra de Dios, que empieza humildemente como una insignificante semilla.\u00a0<\/p>\n<p>Poniendo la mirada en este tiempo futuro el disc\u00edpulo soporta con alegr\u00eda el tiempo presente. Sabe que los peque\u00f1os principios actuales y las sencillas se\u00f1ales no pueden compararse con la obra consumada. El disc\u00edpulo <i>conf\u00eda en Dios <\/i>enteramente y sin reserva, conf\u00eda en que Dios puede hacer grande una cosa tan exigua. Dios puede sacar de estas piedras hijos de Abraham, es decir, puede formarse un pueblo de la nada (cf. 3,9). Dios tiene normas distintas de las que tenemos los hombres. Lo exiguo ante \u00e9l es grande, y lo grande que tienen los hombres, ante \u00e9l es horrible.\u00a0<\/p>\n<p>En la par\u00e1bola todav\u00eda resuena otro pensamiento, el <i>del crecimiento. <\/i>No s\u00f3lo debe aparecer gr\u00e1ficamente la relaci\u00f3n entre la peque\u00f1a semilla y el gran \u00e1rbol, sino tambi\u00e9n la \u00edndole din\u00e1mica del reino de Dios, en constante crecimiento y progreso, siempre encaminado a su objetivo. El reino prosigue y adelanta, Dios conduce los acontecimientos hacia su glorioso objetivo. El creyente est\u00e1 seguro de esta meta y de la acci\u00f3n de Dios, eficaz e impulsora de la historia, a pesar de que con frecuencia no aparezca como tal, sino que, por el contrario, d\u00e9 la impresi\u00f3n de deterioro y no de mejora, y aun cuando otras veces el hombre se crea envuelto en el eterno girar del retorno de lo id\u00e9ntico.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Par\u00e1bola de la levadura (13,33).<\/p>\n<p>Esta par\u00e1bola se cuenta con mucha llaneza y concisi\u00f3n en un vers\u00edculo. Una mujer quiere cocer pan. A la gran cantidad de harina se a\u00f1ade una porci\u00f3n insignificante de levadura, la mujer mezcla las dos, las cubre con un pa\u00f1o y las deja. Despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo ha ocurrido algo admirable: toda la harina ha fermentado. La peque\u00f1a cantidad hizo un gran efecto. Como en la par\u00e1bola del grano de mostaza tambi\u00e9n aqu\u00ed se trata, en primer lugar, de lo sorprendente, del cambio brusco, de la comparaci\u00f3n asombrosa entre el <i>principio y el fin. <\/i>As\u00ed sucede con el reino de Dios. Por sus humildes indicios no se puede juzgar su pleno poder, desarrollo y grandeza.\u00a0<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed todav\u00eda es m\u00e1s importante el pensamiento de la eficacia. La peque\u00f1a parte de levadura tiene en s\u00ed una <i>vigorosa fuerza vital. <\/i>La levadura puede hacer fermentar una gran masa de harina, de forma que pueda cocerse y producir pan. Es, por as\u00ed decir, el principio vital del conjunto.\u00a0<\/p>\n<p>El peque\u00f1o n\u00famero y la cantidad min\u00fascula no pueden enga\u00f1ar. Ante Dios no s\u00f3lo tiene validez otra medida en la relaci\u00f3n entre lo grande y lo peque\u00f1o, sino tambi\u00e9n entre lo <i>eficaz y lo d\u00e9bil. <\/i>Interiormente est\u00e1 lleno de fuerza vital lo que exteriormente puede parecer d\u00e9bil e indigente. Con la debilidad externa del mensajero se desarrolla la fuerza interna del mensaje <sup>[11]<\/sup>. Son realmente divinos el nuevo coraz\u00f3n y el nuevo esp\u00edritu, que Dios ha prometido y que ahora quiere formar en la plenitud del tiempo.\u00a0<\/p>\n<p>La persona que se subordin\u00f3 por completo al dominio de Dios y se dej\u00f3 transformar por \u00e9l es como una levadura para su ambiente. La efectiva fuerza vital, que fluye y palpita en esta persona, comprende todo lo que est\u00e1 alrededor de ella y se le conf\u00eda. No s\u00f3lo los grandes acontecimientos, sino nuestra peque\u00f1a vida cotidiana nos muestran esta fuerza vital, si est\u00e1 incorporada en personas vivientes. Tambi\u00e9n nos muestran su eficacia y su capacidad de irradiaci\u00f3n sobre los dem\u00e1s.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas ha dicho al <i>peque\u00f1o grupo <\/i>de sus disc\u00edpulos: \u00abVosotros sois la luz del mundo&#8230;, vosotros sois la sal de la tierra&#8230;, no puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte\u00bb (cf. 5,14-16). \u00bfConocemos el tesoro que Dios ha insertado en nuestra vida? \u00bfCreemos que estamos llamados para dedicarnos a nuestro ambiente con esta fuerza, para hacerlo fermentar con la vida de Dios, aunque lo hagamos con tentativas muy humildes, poco vistosas y quebradas por nuestras debilidades y fragilidad? Esta es la vida de <i>Dios.\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La ense\u00f1anza por medio de par\u00e1bolas (13,34-35).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n siguen dos vers\u00edculos sobre el sentido del lenguaje de Jes\u00fas en las par\u00e1bolas. Estos vers\u00edculos concluyen esta secci\u00f3n de ense\u00f1anza del pueblo, que se contrapone a la parte siguiente, que s\u00f3lo se dirige a los disc\u00edpulos. Con relaci\u00f3n al pasaje anterior (13,10-15) estos dos vers\u00edculos tienen otra direcci\u00f3n. Deben mostrar que el modo de hablar de Jes\u00fas en las par\u00e1bolas corresponde a la Escritura. Las palabras del Antiguo Testamento no est\u00e1n en ning\u00fan profeta, sino en el libro de los salmos, aunque de una forma algo distinta: \u00abYo abrir\u00e9 a las par\u00e1bolas mi boca. Expondr\u00e9 los arcanos de los tiempos idos&#8230;\u00bb (Sal 77,2). Jes\u00fas s\u00f3lo habla al pueblo con par\u00e1bolas, porque el pueblo no presta atenci\u00f3n al mensaje y no cree. Las par\u00e1bolas s\u00f3lo pueden ser aclaradas a los que les gusta escuchar y ya han entendido. Aqu\u00ed el evangelista sigue utilizando este pensamiento de 13,10-15. El embotamiento de Israel no se debe a Dios ni a Jes\u00fas, su causa no es la manera enigm\u00e1tica de la proclamaci\u00f3n del Se\u00f1or. Este posible error est\u00e1 excluido por la palabra de la Escritura, seg\u00fan la cual el\u00a0elegido de Dios ha de hablar con par\u00e1bolas. Eso quiere decir el evangelista, as\u00ed lo pudieron entonces entender los jud\u00edos, a quienes era familiar esta manera de expresarse de la Escritura.\u00a0<\/p>\n<p>Se reconoce claramente que estos vers\u00edculos (como tambi\u00e9n 13,10-15) incluyen la experiencia del <i>tiempo posterior. <\/i>La misi\u00f3n entre los jud\u00edos en conjunto hab\u00eda fracasado. Israel no s\u00f3lo hab\u00eda rechazado al Mes\u00edas, sino tambi\u00e9n a los misioneros despu\u00e9s de pentecost\u00e9s. Se vuelve la mirada a los acontecimientos y se procura dilucidar la recusaci\u00f3n, que dif\u00edcilmente se puede comprender. Un medio para entender es la explicaci\u00f3n del lenguaje parab\u00f3lico del Se\u00f1or. Aqu\u00ed se introduce la separaci\u00f3n entre oyentes sol\u00edcitos y embotados. A los primeros se les hace comprender las par\u00e1bolas a\u00f1adi\u00e9ndoles la explicaci\u00f3n de las mismas (cf. las explicaciones de las par\u00e1bolas del sembrador y de la ciza\u00f1a). Pero los dem\u00e1s, los que est\u00e1n fuera, s\u00f3lo llegan a conocer las par\u00e1bolas sin la clave, es decir sin la explicaci\u00f3n, porque se han colocado fuera.\u00a0<\/p>\n<p>Tenemos que esforzarnos por separar entre s\u00ed las dos cosas: la par\u00e1bola primitiva, tal como Jes\u00fas la ha contado y nos la transmite inmediatamente, y por otra parte la <i>explicaci\u00f3n de las par\u00e1bolas <\/i>en general, que son un fragmento de la teolog\u00eda cristiana primitiva y que deb\u00edan ayudar a poner en claro el endurecimiento de Israel para la Iglesia de aquel tiempo. Dios ofrece el pleno sentido y la verdadera comprensi\u00f3n de sus misterios s\u00f3lo a los que han abierto su esp\u00edritu y su coraz\u00f3n para entenderlos. As\u00ed suced\u00eda en Israel, as\u00ed sucede en la Iglesia.\u00a0<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p><span class=\"textoNota\">[10] En otros pasajes del Antiguo Testamento, tambi\u00e9n se emplea este \u00e1rbol como s\u00edmbolo del poder de un soberano o reino, que se opone al poder de Dios y por eso es condenado; cf. Ez 31,1ss; Dan 4,6ss.\u00a0<br \/>\n[11] Cf. Gal 4 , 1 3 ; 1Cor 1,25.27; 2 , 3 ; 2Cor 12,8s, y G. RICHTER, <i>Deutsches W\u00f6rterbuch sum Neuen Testament, <\/i>Ratisbona 1962, p. 799s.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>31 Les propuso otra par\u00e1bola: \u00abEl reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; 32 aunque es la m\u00e1s peque\u00f1a de las semillas, cuando crece es m\u00e1s alta que las hortalizas; se hace un \u00e1rbol hasta el punto de que vienen los p\u00e1jaros del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-31-35-parabolas-del-grano-de-mostaza-y-del-fermento\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 13, 31-35: Par\u00e1bolas del grano de mostaza y del fermento\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41323","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41323","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41323"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41323\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41323"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41323"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41323"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}