{"id":41324,"date":"2016-10-07T23:28:11","date_gmt":"2016-10-08T04:28:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-36-43-explicacion-parabola-de-la-cizana\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:11","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:11","slug":"mt-13-36-43-explicacion-parabola-de-la-cizana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-36-43-explicacion-parabola-de-la-cizana\/","title":{"rendered":"Mt 13, 36-43: Explicaci\u00f3n par\u00e1bola de la ciza\u00f1a"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">36<\/span> Luego dej\u00f3 a la gente y se fue a casa. Los disc\u00edpulos se le acercaron a decirle: \u00abExpl\u00edcanos la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a en el campo\u00bb. <span class=\"versiculo\">37<\/span> \u00c9l les contest\u00f3:<br \/>\n\u00abEl que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; <span class=\"versiculo\">38<\/span> el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la ciza\u00f1a son los partidarios del Maligno; <span class=\"versiculo\">39<\/span> el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los \u00e1ngeles. <span class=\"versiculo\">40<\/span> Lo mismo que se arranca la ciza\u00f1a y se echa al fuego, as\u00ed ser\u00e1 al final de los tiempos: <span class=\"versiculo\">41<\/span> el Hijo del hombre enviar\u00e1 a sus \u00e1ngeles y arrancar\u00e1n de su reino todos los esc\u00e1ndalos y a todos los que obran iniquidad, <span class=\"versiculo\">42<\/span> y los arrojar\u00e1n al horno de fuego; all\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes. <span class=\"versiculo\">43<\/span> Entonces los justos brillar\u00e1n como el sol en el reino de su Padre. El que tenga o\u00eddos, que oiga. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<p>Ver <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/mt-13_24-43\/\" target=\"_blank\">Catena aurea  de Mt 13, 24-43<\/a><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Hilario_de_Poitiers_obispo\">San Hilario de Poitiers, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_sobre_la_Trinidad\">Tratado sobre la Trinidad:<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">De Trinitate, XI, 39-40<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLos justos resplandecer\u00e1n como el sol en el Reino de su Padre\u00bb (Mt 13,43)<\/p>\n<p>&#8220;Cristo le devolver\u00e1 el Reino a su Padre&#8221;, dice san Pablo (1Co 15,24), no en  sentido de que renunciar\u00eda a su poder devolvi\u00e9ndole su Reino, sino porque somos  nosotros quienes seremos el Reino de Dios, cuando hayamos sido hechos conforme  a la gloria de su cuerpo, constituidos Reino de Dios por la glorificaci\u00f3n de su  cuerpo. Es a nosotros a quienes devolver\u00e1 al Padre, como Reino, seg\u00fan lo que est\u00e1  dicho en el Evangelio: &#8220;Venid, benditos de mi Padre, tomad posesi\u00f3n del reino  preparado para vosotros desde la creaci\u00f3n del mundo&#8221; (Mt 25,34).<\/p>\n<p>&#8220;Los justos brillar\u00e1n como el sol en el Reino de su Padre&#8221;. Porque el Hijo le  entregar\u00e1 a Dios, como su Reino, a aquellos a los que convid\u00f3 a su Reino, a  aquellos a quienes prometi\u00f3 la bienaventuranza de este misterio, por estas  palabras: &#8220;Bienaventurados los limpios de coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios&#8221; (Mt  5,8)&#8230; he aqu\u00ed que aquellos que devuelve a su Padre como su Reino, ven a Dios.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or mismo explic\u00f3 a sus ap\u00f3stoles en qu\u00e9 consiste este Reino: &#8220;El Reino  de Dios est\u00e1 dentro de vosotros&#8221; (Lc 17,21). Y si alguno quiere saber qui\u00e9n es el  que devuelve el Reino, que escuche: &#8220;Cristo resucit\u00f3 de entre los muertos, para ser  entre los muertos el primer resucitado. Ya que la muerte vino por un hombre,  tambi\u00e9n por un hombre viene la resurrecci\u00f3n &#8221; (1Co 15,20-21). Todo esto concierne  al misterio del Cuerpo, porque Cristo es el primer resucitado de entre los muertos&#8230;  Es pues, para el progreso de la humanidad asumida por Cristo, que &#8220;Dios lo ser\u00e1  todo en todos&#8221; (1Co 15,28).<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Calcuta_religiosa\">Santa Teresa de Calcuta, religiosa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Un_camino_muy_sencillo\">Un camino muy sencillo<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLa buena semilla son los ciudadanos del Reino\u00bb (Mt 13,38)<\/p>\n<p>No hay dos mundos: el f\u00edsico y el espiritual; no hay m\u00e1s que uno: el Reino de Dios \u00aben la tierra como en el cielo\u00bb (Mt 6,10).<\/p>\n<p>Muchos de entre nosotras dicen al orar: \u00abPadre nuestro que est\u00e1s en los cielos\u00bb. Piensan que Dios est\u00e1 all\u00e1 arriba lo que da lugar a tener la idea de una separaci\u00f3n  entre los dos mundos. A muchos occidentales les gusta hacer una distinci\u00f3n entre la materia y el esp\u00edritu. Pero cualquier verdad es una y la realidad tambi\u00e9n. Si admitimos la encarnaci\u00f3n de Dios, que para los cristianos se da en la persona de Jesucristo, entonces empezamos a tomar las cosas en serio.<\/p>\n<h2><span id=\"Carta_a_Diogneto\">Carta a Diogneto<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">La paciencia de Dios<\/p>\n<p>El Se\u00f1or y Creador del universo, Dios, que ha hecho todas las cosas y las ha  dispuesto con orden, se ha mostrado no solamente lleno de amor a los hombres,  sino tambi\u00e9n paciente. \u00c9l ha sido siempre, es y seguir\u00e1 siendo el mismo: caritativo,  bueno, dulce, veraz; \u00e9l solo es bueno. Sin embargo, cuando concibi\u00f3 su grande e  inefable plan, s\u00f3lo se lo comunic\u00f3 a su Hijo \u00fanico. Mientras que manten\u00eda en el  misterio el plan de su sabidur\u00eda y lo reservaba, parec\u00eda descuidarnos y no  preocuparse de nosotros. Pero cuando lo revel\u00f3 por medio de su Hijo amado y  manifest\u00f3 lo que hab\u00eda preparado desde el principio, nos lo ofreci\u00f3 todo a la vez: la  participaci\u00f3n en sus beneficios, la visi\u00f3n y la inteligencia. \u00bfQui\u00e9n de nosotros  hubiera podido esperarlo?<\/p>\n<p>Dios, pues, lo hab\u00eda todo dispuesto aparte con su Hijo: pero, hasta estos \u00faltimos  tiempos, nos ha permitido dejarnos llevar por nuestras inclinaciones desordenadas,  arrastrados por los placeres y las pasiones. No es que \u00e9l se complaciera lo m\u00e1s  m\u00ednimo en nuestros pecados: \u00fanicamente toleraba ese tiempo de iniquidad sin  darle su consentimiento. Preparaba el tiempo actual de la justicia para que,  convencidos de haber sido indignos de la vida durante este per\u00edodo por raz\u00f3n de  nuestros pecados, nos hici\u00e9ramos dignos ahora por la bondad divina, y que despu\u00e9s  de habernos mostrado incapaces de entrar por nosotros mismos en le Reino de  Dios, por su poder nos hac\u00edamos capaces &#8230; Dios no nos ha odiado, ni rechazado,  no ha guardado rencor, sino que durante mucho tiempo ha tenido paciencia con  nosotros.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_13-08-1986\">Catequesis, Audiencia General (13-08-1986)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">nn. 8-9<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La ca\u00edda de los \u00e1ngeles rebeldes<\/p>\n<p>8. Seg\u00fan la Sagrada Escritura, y especialmente el Nuevo Testamento, el dominio y el influjo de Satan\u00e1s y de los dem\u00e1s esp\u00edritus malignos se extiende al <i>mundo entero<\/i>. Pensemos en la par\u00e1bola de Cristo sobre el campo (que es el mundo), sobre la buena semilla y sobre la mala semilla que el diablo siembra en medio del grano tratando de arrancar de los corazones el bien que ha sido &#8220;sembrado&#8221; en ellos (cf. <i>Mt<\/i> 13, 38-39). Pensemos en las numerosas exhortaciones a la vigilancia (cf.<i> Mt <\/i>26, 41; 1 <i>Pe <\/i>5, 8), a la oraci\u00f3n y al ayuno (cf. <i>Mt <\/i>17, 21). Pensemos en esta fuerte afirmaci\u00f3n del Se\u00f1or: &#8220;Esta especie (de demonios) no puede ser expulsada por ning\u00fan medio sino es por la oraci\u00f3n&#8221; (<i>Mc<\/i> 9, 29). La acci\u00f3n de Satan\u00e1s consiste ante todo en <i>tentar a los hombres para el mal<\/i>, influyendo sobre su imaginaci\u00f3n y sobre las facultades superiores para poder situarlos en direcci\u00f3n contraria a la ley de Dios. Satan\u00e1s <i>pone a prueba incluso a Jes\u00fas<\/i> (cf. <i>Lc <\/i>4, 3-13) en la tentativa extrema de contrastar las exigencias de la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n tal como Dios le ha preordenado.<\/p>\n<p>No se excluye que en ciertos casos el esp\u00edritu maligno llegue incluso a ejercitar su influjo no s\u00f3lo sobre las cosas materiales, sino tambi\u00e9n <i>sobre el cuerpo del hombre<\/i>, por lo que se habla de &#8220;posesiones diab\u00f3licas&#8221; (cf. <i> Mc <\/i>5, 2-9). No resulta siempre f\u00e1cil discernir lo que hay de preternatural en estos casos, ni la Iglesia condesciende o secunda f\u00e1cilmente la tendencia a atribuir muchos hechos e intervenciones directas al demonio; pero en l\u00ednea de principio no se puede negar que, en su af\u00e1n de da\u00f1ar y conducir al mal, Satan\u00e1s pueda llegar a esta extrema manifestaci\u00f3n de su superioridad.<\/p>\n<p>9. Debemos finalmente a\u00f1adir que las impresionantes palabras del Ap\u00f3stol Juan: &#8220;El mundo todo est\u00e1 bajo el maligno&#8221; (1 <i>Jn <\/i>5, 19), aluden tambi\u00e9n <i>a la presencia de Satan\u00e1s en la historia de la humanidad<\/i>, una presencia que se hace m\u00e1s fuerte a medida que el hombre y la sociedad se alejan de Dios. El influjo del esp\u00edritu maligno puede &#8220;<i>ocultarse<\/i>&#8221; de forma m\u00e1s profunda y eficaz: pasar inadvertido corresponde a sus &#8220;intereses&#8221;: La habilidad de Satan\u00e1s en el mundo es la de inducir a los hombres a negar su existencia en nombre del racionalismo y de cualquier otro sistema de pensamiento que busca todas las escapatorias con tal de no admitir la obra del diablo. Sin embargo, <i>no presupone la eliminaci\u00f3n de la libre voluntad y de la responsabilidad del hombre <\/i>y menos a\u00fan la frustraci\u00f3n de la acci\u00f3n salv\u00edfica de Cristo. Se trata m\u00e1s bien de un conflicto entre las fuerzas oscuras del mal y las de la redenci\u00f3n. Resultan elocuentes a este prop\u00f3sito las palabras que Jes\u00fas dirigi\u00f3 a Pedro al comienzo de la pasi\u00f3n:&#8221; &#8230;Sim\u00f3n, Satan\u00e1s os busca para cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe&#8221; (<i>Lc <\/i>22, 31).<\/p>\n<p>Comprendemos as\u00ed por que Jes\u00fas en la plegaria que nos ha ense\u00f1ado, el &#8220;Padrenuestro&#8221;, que es la plegaria del reino de Dios, termina casi bruscamente, a diferencia de tantas otras oraciones de su tiempo, record\u00e1ndonos nuestra condici\u00f3n de <i>expuestos a las insidias del Mal-Maligno<\/i>. El cristiano, dirigi\u00e9ndose al Padre con el esp\u00edritu de Jes\u00fas e invocando su reino, grita con la fuerza de la fe: no nos dejes caer en la tentaci\u00f3n, l\u00edbranos del Mal, del Maligno. Haz, oh Se\u00f1or, que no cedamos ante la infidelidad a la cual nos seduce aquel que ha sido infiel desde el comienzo.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_04-09-1991\">Catequesis, Audiencia General (04-09-1991)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">nn. 5-8<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Reino de Dios, reino de Cristo<\/p>\n<p>5. Pero, aunque se realice y se desarrolle en este mundo, el reino de Dios tiene su finalidad en los \u00abcielos\u00bb. Trascendente en su origen, lo es tambi\u00e9n en su fin, que se alcanza en la eternidad, siempre que nos mantengamos fieles a Cristo en esta vida y a lo largo del tiempo. Jes\u00fas nos advierte de esto cuando dice que, haciendo uso de su poder de \u00abjuzgar\u00bb (<i>Jn<\/i> 5, 27), el Hijo del hombre ordenar\u00e1, al fin del mundo, recoger \u00abde su Reino todos los esc\u00e1ndalos\u00bb, es decir, todas las injusticias cometidas tambi\u00e9n en el \u00e1mbito del reino de Cristo. Y \u00abentonces \u2015agrega Jes\u00fas\u2015 los justos brillar\u00e1n como el sol en el reino de su Padre\u00bb (<i>Mt <\/i>13, 41. 43). Entonces tendr\u00e1 lugar la realizaci\u00f3n plena y definitiva del \u00abreino del Padre\u00bb, a quien el Hijo entregar\u00e1 a los elegidos salvados por \u00e9l en virtud de la redenci\u00f3n y de la obra del Esp\u00edritu Santo. El reino mesi\u00e1nico revelar\u00e1 entonces su identidad con el reino de Dios (cf. <i>Mt <\/i>25, 34; <i>1 Cor<\/i> 15, 24).<\/p>\n<p>Existe, pues, un ciclo hist\u00f3rico del reino de Cristo, Verbo encarnado, pero el alfa y la omega de este reino \u2015se podr\u00eda decir, con mayor propiedad, el fondo en el que se abre, vive, se desarrolla y alcanza su cumplimiento pleno\u2015 es el <i> mysterium Trinitatis<\/i>. Ya hemos dicho, y lo volveremos a tratar a su debido tiempo, que en este misterio hunde sus ra\u00edces el <i>mysterium Ecclesiae.<\/i><\/p>\n<p>6. El punto de paso y de enlace de un misterio con el otro es Cristo, que ya hab\u00eda sido anunciado y esperado en la Antigua Alianza como un Rey-Mes\u00edas con el que se identificaba el reino de Dios. En la Nueva Alianza Cristo identifica el reino de Dios con su propia persona y misi\u00f3n. En efecto, no s\u00f3lo proclama que con \u00e9l el reino de Dios est\u00e1 en el mundo; ense\u00f1a, adem\u00e1s, a \u00abdejar por el reino de Dios\u00bb todo lo que es m\u00e1s preciado para el hombre (cf.<i> Lc <\/i>18, 29-30); y, en otro punto, a dejar todo esto \u00abpor su nombre\u00bb (cf. <i>Mt <\/i>19, 29), o \u00abpor m\u00ed y por el Evangelio\u00bb (<i>Mc<\/i> 10, 29).<\/p>\n<p>Por consiguiente, el reino de Dios se identifica con el reino de Cristo. Est\u00e1 presente en \u00e9l, en \u00e9l se act\u00faa, y de \u00e9l pasa, por su misma iniciativa, a los Ap\u00f3stoles y, por medio de ellos, a todos los que habr\u00e1n de creer en \u00e9l: \u00abYo, por mi parte, dispongo un reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para m\u00ed\u00bb (<i>Lc<\/i> 22, 29). Es un reino que consiste en una expansi\u00f3n de Cristo mismo en el mundo, en la historia de los hombres, como vida nueva que se toma de \u00e9l y que se comunica a los creyentes en virtud del Esp\u00edritu Santo-Par\u00e1clito, enviado por \u00e9l (cf. <i>Jn <\/i>1, 16; 7, 38-39; 15, 26; 16, 7).<\/p>\n<p>7. El reino mesi\u00e1nico, que Cristo instaura en el mundo, revela y precisa definitivamente su significado en el \u00e1mbito de la pasi\u00f3n y la muerte en la cruz. Ya en la entrada en Jerusal\u00e9n se produjo un hecho, dispuesto por Cristo, que Mateo presenta como el cumplimiento de la profec\u00eda de Zacar\u00edas sobre el \u00abrey montado en un pollino, cr\u00eda de asna\u00bb (<i>Za <\/i>9, 9; <i>Mt <\/i>21, 5). En la mente del profeta, en la intenci\u00f3n de Jes\u00fas y en la interpretaci\u00f3n del evangelista, el pollino simbolizaba la mansedumbre y la humildad. Jes\u00fas era el rey manso y humilde que entraba en la ciudad dav\u00eddica, en la que con su sacrificio iba a cumplir las profec\u00edas acerca de la verdadera realeza mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>Esta realeza se manifiesta de forma muy clara durante el interrogatorio al que fue sometido Jes\u00fas ante el tribunal de Pilato. Las acusaciones contra Jes\u00fas eran \u00abque alborotaba al pueblo, prohib\u00eda pagar tributos al C\u00e9sar y dec\u00eda que era Cristo rey\u00bb (<i>Lc <\/i>23, 2). Por eso, Pilato pregunta al Acusado si es rey. Y \u00e9sta es la respuesta de Cristo: \u00abMi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi gente habr\u00eda combatido para que no fuera entregado a los jud\u00edos; pero mi reino no es de aqu\u00ed\u00bb. El evangelista narra que \u00abentonces Pilato le dijo: &#8220;\u00bfLuego t\u00fa eres rey?&#8221;. Respondi\u00f3 Jes\u00fas: &#8220;S\u00ed, como dices, soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz&#8221; (<i>Jn<\/i> 18, 36-37).<\/p>\n<p>8. Esa declaraci\u00f3n concluye toda la antigua profec\u00eda que corre a lo largo de la historia de Israel y llega a ser realidad y revelaci\u00f3n en Cristo. Las palabras de Jes\u00fas nos permiten vislumbrar los resplandores de luz que surcan la oscuridad del misterio sintetizado en el trinomio: reino de Dios, reino mesi\u00e1nico y pueblo de Dios convocado en la Iglesia.<\/p>\n<p>Siguiendo esta estela de luz prof\u00e9tica y mesi\u00e1nica, podemos entender mejor y repetir, con mayor comprensi\u00f3n de las palabras, la plegaria que nos ense\u00f1\u00f3 Jes\u00fas (<i>Mt<\/i> 6, 10): \u00abVenga tu reino\u00bb. Es el reino del Padre, reino que ha entrado en el mundo con Cristo; es el reino mesi\u00e1nico que, por obra del Esp\u00edritu Santo, se desarrolla en el hombre y en el mundo para volver al seno del Padre, en la gloria de los Cielos.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_25-09-1991\">Catequesis, Audiencia General (25-09-1991)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">nn. 6-9<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">El crecimiento del reino de Dios seg\u00fan las par\u00e1bolas evang\u00e9licas<\/p>\n<p>6. Jes\u00fas mismo da la explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador a petici\u00f3n de sus disc\u00edpulos (cf. <i>Mt <\/i>13, 36-43). En sus palabras se transparenta la dimensi\u00f3n temporal y escatol\u00f3gica del reino de Dios.<\/p>\n<p>Dice a los suyos: \u00abA vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios\u00bb (<i>Mc<\/i> 4, 11). Los instruye acerca de este misterio y, al mismo tiempo, con su palabra y su obra \u00abprepara un Reino para ellos, as\u00ed como el Padre lo prepar\u00f3 para \u00e9l [el Hijo]\u00bb (cf. <i>Lc<\/i> 22, 29). Esta preparaci\u00f3n se lleva a cabo incluso despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. En efecto, leemos en los <i>Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/i> que \u00abse les apareci\u00f3 durante cuarenta d\u00edas y les hablaba acerca de lo referente al reino de Dios\u00bb (cf. <i>Hch <\/i>1, 3) hasta el d\u00eda en que \u00abfue elevado al cielo y se sent\u00f3 a la diestra de Dios\u00bb (<i>Mc<\/i> 16, 19). Eran las \u00faltimas instrucciones y disposiciones para los Ap\u00f3stoles sobre lo que deb\u00edan hacer despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n y Pentecost\u00e9s, a fin de que comenzara concretamente el reino de Dios en los or\u00edgenes de la Iglesia.<\/p>\n<p>7. Tambi\u00e9n las palabras dirigidas a Pedro en Cesarea de Filipo se inscriben en el \u00e1mbito de la predicaci\u00f3n sobre el Reino. En efecto, le dice: \u00abA ti te dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos\u00bb (<i>Mt <\/i>16, 19), inmediatamente despu\u00e9s de haberlo llamado <i>piedra<\/i>, sobre la que edificar\u00e1 su Iglesia, que ser\u00e1 invencible para las \u00abpuertas del Hades\u00bb (cf. <i>Mt<\/i> 16, 18). Es una promesa que en ese momento se formula con el verbo en futuro, \u00abedificar\u00e9\u00bb, porque la fundaci\u00f3n definitiva del reino de Dios en este mundo todav\u00eda ten\u00eda que realizarse a trav\u00e9s del sacrificio de la cruz y la victoria de la resurrecci\u00f3n. Despu\u00e9s de este hecho, Pedro y los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles tendr\u00e1n viva conciencia de su vocaci\u00f3n a \u00abanunciar las alabanzas de Aquel que les ha llamado de las tinieblas a su luz admirable\u00bb (cf. <i>1 Pe<\/i> 2, 9). Al mismo tiempo, todos tendr\u00e1n tambi\u00e9n conciencia de la verdad que brota de la par\u00e1bola del sembrador, es decir, que \u00abni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que hace crecer\u00bb, como escribi\u00f3 san Pablo (<i>1 Cor <\/i>3, 7).<\/p>\n<p>8. El autor del <i>Apocalipsis<\/i> da voz a esta misma conciencia del Reino cuando afirma en el canto al Cordero: \u00abPorque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y naci\u00f3n; y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes\u00bb (<i>Ap <\/i>5, 9. 10). El ap\u00f3stol Pedro precisa que fueron hechos tales \u00abpara ofrecer sacrificios espirituales aceptos a Dios por mediaci\u00f3n de Jesucristo\u00bb (cf. <i>1 P<\/i> 2, 5). Todas \u00e9stas son expresiones de la verdad aprendida de Jes\u00fas quien, en las par\u00e1bolas del sembrador y la semilla, del grano bueno y la ciza\u00f1a, y del grano de mostaza que se siembra y luego se convierte en un \u00e1rbol, hablaba de un reino de Dios que, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, crece en las almas gracias a la fuerza vital que deriva de su muerte y su resurrecci\u00f3n; un Reino que crecer\u00e1 hasta el tiempo que Dios mismo previ\u00f3.<\/p>\n<p>9. \u00abLuego, el fin \u2015anuncia san Pablo\u2015 cuando [Cristo] entregue a Dios Padre el Reino, despu\u00e9s de haber destruido todo Principado, Dominaci\u00f3n y Potestad\u00bb (<i>1 Cor <\/i>15, 24). En realidad, \u00abcuando hayan sido sometidas a \u00e9l todas las cosas, entonces tambi\u00e9n el Hijo se someter\u00e1 a Aquel que ha sometido a \u00e9l todas las cosas, para que Dios sea todo en todo\u00bb (<i>1 Cor<\/i> 15, 28).<\/p>\n<p>Desde el principio hasta el fin, la existencia de la Iglesia se inscribe en la admirable perspectiva escatol\u00f3gica del reino de Dios, y su historia se despliega desde el primero hasta el \u00faltimo d\u00eda.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_28-07-1999\">Catequesis, Audiencia General (28-07-1999)<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">El infierno como rechazo definitivo de Dios<\/p>\n<p><i><b><\/b><\/i><\/p>\n<p>1. Dios es Padre infinitamente bueno y misericordioso. Pero, por desgracia, el hombre, llamado a responderle en la libertad, puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perd\u00f3n, renunciando as\u00ed para siempre a la comuni\u00f3n gozosa con \u00e9l. Precisamente esta tr\u00e1gica situaci\u00f3n es lo que se\u00f1ala la doctrina cristiana cuando habla de condenaci\u00f3n o infierno. No se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida. La misma dimensi\u00f3n de infelicidad que conlleva esta oscura condici\u00f3n puede intuirse, en cierto modo, a la luz de algunas experiencias nuestras terribles, que convierten la vida, como se suele decir, en \u00abun infierno\u00bb.<\/p>\n<p>Con todo, en sentido teol\u00f3gico, el infierno es algo muy diferente: es la \u00faltima consecuencia del pecado mismo, que se vuelve contra quien lo ha cometido. Es la situaci\u00f3n en que se sit\u00faa definitivamente quien rechaza la misericordia del Padre incluso en el \u00faltimo instante de su vida.<\/p>\n<p>2. Para describir esta realidad, la sagrada Escritura utiliza un lenguaje simb\u00f3lico, que se precisar\u00e1 progresivamente. En el Antiguo Testamento, la condici\u00f3n de los muertos no estaba a\u00fan plenamente iluminada por la Revelaci\u00f3n. En efecto, por lo general, se pensaba que los muertos se reun\u00edan en el sheol, un lugar de tinieblas (cf. <i>Ez<\/i> 28, 8; 31, 14; <i>Jb<\/i> 10, 21 ss; 38, 17; <i>Sal<\/i> 30, 10; 88, 7. 13), una fosa de la que no se puede salir (cf. <i>Jb<\/i> 7, 9), un lugar en el que no es posible dar gloria a Dios (cf. <i>Is<\/i> 38, 18; <i>Sal<\/i> 6, 6).<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento proyecta nueva luz sobre la condici\u00f3n de los muertos, sobre todo anunciando que Cristo, con su resurrecci\u00f3n, ha vencido la muerte y ha extendido su poder liberador tambi\u00e9n en el reino de los muertos.<\/p>\n<p>Sin embargo, la redenci\u00f3n sigue siendo un ofrecimiento de salvaci\u00f3n que corresponde al hombre acoger con libertad. Por eso, cada uno ser\u00e1 juzgado \u00abde acuerdo con sus obras\u00bb (<i>Ap<\/i> 20, 13). Recurriendo a im\u00e1genes, el Nuevo Testamento presenta el lugar destinado a los obradores de iniquidad como un horno ardiente, donde \u00abser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes\u00bb (<i>Mt<\/i> 13, 42; cf. 25, 30. 41) o como la gehenna de \u00abfuego que no se apaga\u00bb (<i>Mc<\/i> 9, 43). Todo ello es expresado, con forma de narraci\u00f3n, en la par\u00e1bola del rico epul\u00f3n, en la que se precisa que el infierno es el lugar de pena definitiva, sin posibilidad de retorno o de mitigaci\u00f3n del dolor (cf. <i>Lc<\/i> 16, 19-31).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el Apocalipsis representa pl\u00e1sticamente en un \u00ablago de fuego\u00bb a los que no se hallan inscritos en el libro de la vida, yendo as\u00ed al encuentro de una \u00absegunda muerte\u00bb (<i>Ap<\/i> 20, 13ss). Por consiguiente, quienes se obstinan en no abrirse al Evangelio, se predisponen a \u00abuna ruina eterna, alejados de la presencia del Se\u00f1or y de la gloria de su poder\u00bb (<i>2 Ts<\/i> 1, 9).<\/p>\n<p>3. Las im\u00e1genes con las que la sagrada Escritura nos presenta el infierno deben interpretarse correctamente. Expresan la completa frustraci\u00f3n y vaciedad de una vida sin Dios. El infierno, m\u00e1s que un lugar, indica la situaci\u00f3n en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegr\u00eda. As\u00ed resume los datos de la fe sobre este tema el <i>Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica<\/i>: \u00abMorir en pecado mortal sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de \u00e9l para siempre por nuestra propia y libre elecci\u00f3n. Este estado de autoexclusi\u00f3n definitiva de la comuni\u00f3n con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra <i>infierno<\/i>\u00bb (n. 1033).<\/p>\n<p>Por eso, la \u00abcondenaci\u00f3n\u00bb no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso \u00e9l no puede querer sino la salvaci\u00f3n de los seres que ha creado. En realidad, es la criatura la que se cierra a su amor. La \u00abcondenaci\u00f3n\u00bb consiste precisamente en que el hombre se aleja definitivamente de Dios, por elecci\u00f3n libre y confirmada con la muerte, que sella para siempre esa opci\u00f3n. La sentencia de Dios ratifica ese estado.<\/p>\n<p>4. La fe cristiana ense\u00f1a que, en el riesgo del \u00abs\u00ed\u00bb y del \u00abno\u00bb que caracteriza la libertad de las criaturas, alguien ha dicho ya \u00abno\u00bb. Se trata de las criaturas espirituales que se rebelaron contra el amor de Dios y a las que se llama demonios (cf. concilio IV de Letr\u00e1n: <i>DS<\/i> 800-801). Para nosotros, los seres humanos, esa historia resuena como una advertencia: nos exhorta continuamente a evitar la tragedia en la que desemboca el pecado y a vivir nuestra vida seg\u00fan el modelo de Jes\u00fas, que siempre dijo \u00abs\u00ed\u00bb a Dios.<\/p>\n<p>La condenaci\u00f3n sigue siendo una posibilidad real, pero no nos es dado conocer, sin especial revelaci\u00f3n divina, cu\u00e1les seres humanos han quedado implicados efectivamente en ella. El pensamiento del infierno -y mucho menos la utilizaci\u00f3n impropia de las im\u00e1genes b\u00edblicas no debe crear psicosis o angustia; pero representa una exhortaci\u00f3n necesaria y saludable a la libertad, dentro del anuncio de que Jes\u00fas resucitado ha vencido a Satan\u00e1s, d\u00e1ndonos el Esp\u00edritu de Dios, que nos hace invocar \u00abAbb\u00e1, Padre\u00bb (<i>Rm<\/i> 8, 15; <i>Ga<\/i> 4, 6).<\/p>\n<p>Esta perspectiva, llena de esperanza, prevalece en el anuncio cristiano. Se refleja eficazmente en la tradici\u00f3n lit\u00fargica de la Iglesia, como lo atestiguan, por ejemplo, las palabras del Canon Romano: \u00abAcepta, Se\u00f1or, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa (&#8230;), l\u00edbranos de la condenaci\u00f3n eterna y cu\u00e9ntanos entre tus elegidos\u00bb.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Esta par\u00e1bola est\u00e1 insertada en una per\u00edcopa m\u00e1s extensa, por ello ver tambi\u00e9n: <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/mt-13_24-43\/#Comentarios_exegticos\" target=\"_blank\">Comentarios exeg\u00e9ticos a <strong>Mt 13, 24-43<\/strong><\/a><\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Encuentro\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Encuentro<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 148-150.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00c9xodo 33, 7-11. 18-23; 34, 4b-9. 28.<\/p>\n<p>Compuesto de fragmentos diversos, el cap\u00edtulo 33 est\u00e1 unificado por el tema de la presencia divina. En efecto, el pueblo se encuentra en un momento clave de su historia y se hace preguntas. Por una parte, Mois\u00e9s ha recibido la orden de abandonar el Sina\u00ed y dirigirse a la tierra prometida a los antepasados; pero, como m\u00e1s tarde Pedro en el monte Tabor, se pregunta si no ser\u00eda preferible quedarse en la monta\u00f1a de la revelaci\u00f3n. Por otra parte, el pueblo tiene conciencia de haber pecado gravemente y ya no est\u00e1 seguro de que la providencia divina le vaya a dar su protecci\u00f3n durante el camino. Para responder a estas angustiosas preguntas, el cap\u00edtulo 33 acumula todo lo que las tradiciones divinas dec\u00edan respecto a la presencia de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>En primer lugar, reafirma el principio de la transcendencia divina. Ya que el pueblo se ha manchado con el pecado, Yahv\u00e9 no subir\u00e1 con \u00e9l, ir\u00e1 a vivir fuera del campamento, bajo la tienda de reuni\u00f3n. Nos encontramos, pues, en presencia de un concepto m\u00e1s antiguo que la tradici\u00f3n sacerdotal, ya que \u00e9sta situaba siempre la tienda divina en el interior del campamento; la tienda exterior no es tanto una vivienda como un lugar de consulta. A continuaci\u00f3n, el texto precisa la forma en que Dios se har\u00e1 presente a su pueblo. Si bien es verdad que la criatura humana no puede ver a Dios cara a cara sin morir, Este se hace sensiblemente presente por medio de signos reconocibles desde la creaci\u00f3n y a todo lo largo de la historia. Israel ver\u00e1 siempre a Dios simbolizado en la presencia tangible de una nube que baja y se extiende.\u00a0<\/p>\n<p>La alianza se ha restablecido. Ex 34 constituye la versi\u00f3n yahvista de la alianza sina\u00edtica; su aspecto de renovaci\u00f3n es s\u00f3lo un artificio literario, debido a la inserci\u00f3n del episodio del becerro de oro; y su &#8220;dec\u00e1logo&#8221; est\u00e1 formado, salvo dos excepciones que recuerdan los primeros preceptos de Ex 20, por un calendario religioso posterior a la instalaci\u00f3n en Cana\u00e1n. Obs\u00e9rvense las palabras con las que se presenta Yahv\u00e9. Se trata probablemente de f\u00f3rmulas lit\u00fargicas estereotipadas, que el fiel deb\u00eda repetir en el culto; su car\u00e1cter antropom\u00f3rfico parece perder su antig\u00fcedad, lo mismo que la noci\u00f3n de responsabilidad colectiva, en la que, sin embargo, prevalece la gracia sobre la severidad.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 102.<\/p>\n<p>El himno, formado por el salmo 102, repite la afirmaci\u00f3n de la benevolencia divina.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 13, 36-43.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola de la ciza\u00f1a exhortaba al disc\u00edpulo a tener la paciencia necesaria para la espera del judo final. La explicaci\u00f3n no tiene m\u00e1s alcance que el juicio mismo. Nos encontramos ante un mensaje lleno de firmeza y de confianza y transmitido a una Iglesia que es blanco de la persecuci\u00f3n. Los cristianos deben saber que el mal no triunfar\u00e1.\u00a0<\/p>\n<p>\u00bf Tenemos que identificar el reino del Hijo del hombre con la Iglesia o con el mundo? La explicaci\u00f3n no apoya ninguna de las dos tesis, ni tampoco la propia par\u00e1bola, pues el juicio se dirige tanto a los hijos del Reino como a los hijos del Maligno. El campo en el que est\u00e1n sembrados el buen grano y la ciza\u00f1a es el mundo, el campo cerrado en que se enfrentan la luz y las tinieblas. De nuevo la referencia a Jes\u00fas es b\u00e1sica, puesto que el juicio tiene lugar en funci\u00f3n de su persona.\u00a0<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La Biblia encierra un caudal de admirables escenas de ternura. Los relatos del \u00c9xodo nos han habituado, hasta aqu\u00ed, a la grandeza, al poder y a la dignidad. Una vez franqueadas estas grandes etapas, el texto parece cambiar de prop\u00f3sito: nos muestra a un Mois\u00e9s que se ha convertido en alguien familiar a Dios. \u00a1Conmovedor cara a cara!: &#8220;Yahv\u00e9 hablaba con Mois\u00e9s cara a cara, como habla un hombre con su amigo&#8221;. San Juan de la Cruz habla en alg\u00fan momento de &#8220;los viejos amigos de Dios&#8221;. Eso lo consiguen los que, con altibajos, no dejan de mantener comunicaci\u00f3n constante con Dios. Se ha establecido una familiaridad entre Mois\u00e9s y Dios, de modo que la tienda se ha convertido en &#8220;un lugar de Encuentro, de Reuni\u00f3n&#8221;. Como dos enamorados que tienen su rinc\u00f3n secreto, Dios y Mois\u00e9s fijan en \u00e9l sus encuentros.\u00a0<\/p>\n<p>Mientras trata con Dios los asuntos de su pueblo, Mois\u00e9s se arriesga a pedir lo que todo hombre ansia cuando ha vivido la experiencia de Dios vivo, por pobre que sea esta experiencia: &#8220;Mu\u00e9strame tu gloria&#8230;&#8221; I .a respuesta es admirable: &#8220;Mira, hay un lugar junto a m\u00ed, tu te colocar\u00e1s sobre la roca. Cuando pase mi gloria, yo te pondr\u00e9 en el hueco de la roca y te cubrir\u00e9 con mi mano mientras paso&#8230;&#8221; Mois\u00e9s, el &#8220;confidente de Dios&#8221; como lo llama el Cor\u00e1n, trab\u00f3 amistad con Dios como nadie, salvo Jes\u00fas. Ver\u00e1 lo que se puede ver de Dios: &#8220;Retirar\u00e9 mi mano y me ver\u00e1s de espaldas.&#8221; Nadie puede ver a Dios de frente sin morir: a Dios siempre se le reconocer\u00e1 por su paso. El encuentro no agota el misterio, por el contrario, remite a un m\u00e1s all\u00e1, a un &#8220;siempre m\u00e1s lejos&#8221;. La fe est\u00e1 como &#8220;imantada&#8221; por el misterio divino; el creyente ser\u00e1 siempre un &#8220;seguidor&#8221;. Nadie puede alcanzar a Dios: \u00e9l va siempre delante.\u00a0<\/p>\n<p>Ya antes de la salida de Egipto, Dios hab\u00eda anunciado el lugar de su revelaci\u00f3n: &#8220;Soy el que ser\u00e9&#8221;. El encuentro remite a la historia. Mois\u00e9s no ver\u00e1 de Dios m\u00e1s que la huella de su paso. La revelaci\u00f3n se identifica con la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n: Dios no tiene otro lugar para descubrir su faz que el paso a trav\u00e9s de la historia de los hombres, de una parte otra, desde el G\u00e9nesis hasta el Apocalipsis. Como los pasos en la nieve indican una presencia e invitan a encuentros inesperados, as\u00ed la acci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios se abre a la manifestaci\u00f3n de su identidad: Dios s\u00f3lo es conocido por los que van detr\u00e1s, y la tienda misma, lugar del encuentro, se desplaza con el pueblo a medida que sus peregrinaciones avanzan tambi\u00e9n. La Alianza es una persecuci\u00f3n de Dios por parte del creyente, y la revelaci\u00f3n un \u00e9xodo para Dios. Pienso en la reflexi\u00f3n de la espiritualidad farisea sobre la Shekinah. Sabemos que \u00e9sta habla de la &#8220;Gloria&#8221; de Dios o de su &#8220;Presencia&#8221; para nombrar a Dios mismo, preservando su misterio. Esta denominaci\u00f3n tiene su origen en la ra\u00edz &#8220;Shakan&#8221;, que significa la &#8220;residencia de Dios&#8221;. As\u00ed pues, en la espiritualidad farisea, la Shekinah significa &#8220;Dios-en-exilio&#8221;. La tienda, que es el lugar de la Revelaci\u00f3n, lo es tambi\u00e9n del &#8220;Dios-en-exilio&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Me ver\u00e1s de espaldas&#8221;. Hemos encerrado a Dios en f\u00f3rmulas, hemos reducido la revelaci\u00f3n a una serie de definiciones ortodoxas, como si hubi\u00e9ramos visto el rostro del &#8220;Totalmente Otro&#8221;. &#8220;Me ver\u00e1s de espaldas&#8221;&#8230; Hay un s\u00f3lo lugar en el que podemos encontrar al Inefable, conocer al Incognoscible: nuestra historia de hombres, en la que se encarna la Alianza. La revelaci\u00f3n s\u00f3lo puede ser un \u00e9xodo com\u00fan, y el encuentro un descubrimiento, no una contemplaci\u00f3n posesiva. El deseo que nos empuja a decir: &#8220;Mu\u00e9strame tu gloria&#8221; se convierte entonces en una humilde invocaci\u00f3n, la de Mois\u00e9s al final de su emocionante cara a cara: &#8220;\u00a1D\u00edgnate, Se\u00f1or, acompa\u00f1arnos!&#8221;\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa,<br \/>\nhacia quien empuja el deseo,<br \/>\nT\u00fa, cuyo amor<br \/>\nya conoce nuestro coraz\u00f3n?<br \/>\n\u00a1Dios todopoderoso, Dios vulnerable,<br \/>\nDios que te llamas Padre,<br \/>\nDios de nuestra historia, Dios de la Alianza!\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, que te encadenas por amor,\u00a0<br \/>\noh Dios, a quien podemos herir de muerte,\u00a0<br \/>\nDios que perdonas y resucitas?\u00a0<br \/>\nDios de ternura,<br \/>\nDios a quien no podemos contemplar sin morir,<br \/>\nDios de Jes\u00fas y Dios de los cielos infinitos,<br \/>\nes a ti a quien cantamos.<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a, 13:36-43.<\/p>\n<p>La alegorizaci\u00f3n de la par\u00e1bola es de gran inter\u00e9s. Se destacan los vers\u00edculos que tienen un valor especial. Se hace a los disc\u00edpulos \u201cen casa,\u201d a petici\u00f3n suya.<\/p>\n<p>V.37. El sembrador es el Hijo del hombre. No es usual ni t\u00e9cnico por Mes\u00edas. Tomado de Daniel (7:13), <b>lo utilizar\u00e1 Cristo para hacer su profesi\u00f3n mesi\u00e1nica ante el Sanedr\u00edn<\/b> v.38a. El campo es el \u201cmundo\u201d (\u03c7\u03cc\u03c3\u03bc\u03bf\u03c2). Esta expresi\u00f3n no puede recibir aqu\u00ed el sentido restringido de Israel, sino que significa todo el mundo. Toda la alegorizaci\u00f3n se desenvuelve teniendo en cuenta <b>el fin del mundo y el juicio de Dios sobre los seres humanos<\/b>. Se expresa <b>la <i>universalidad <\/i>del reino.<\/b><\/p>\n<p>V.38c-39. En un vers\u00edculo se habla del Maligno como sin\u00f3nimo <b>del Diablo<\/b>. En arameo, Maligno como sin\u00f3nimo de Diablo es desconocido. En arameo, el nombre de Diablo es \u201cSatan\u00e1s.\u201d Diablo falta en Mc, y pertenece a un estadio literario posterior evang\u00e9lico. Los \u201chijos del Maligno\u201d o del \u201cMal\u201d lo son por cualidad suya.<\/p>\n<p>V.39b. La siega es la consumaci\u00f3n del siglo presente (Mt 24:3; 28:20; Heb 9:26).<\/p>\n<p>V.41. En este juicio final (v.39b), los \u00e1ngeles aparecen como ministros de la justicia divina (Mt 24:3; 28:20; Heb 9:26). Pero es de la m\u00e1xima importancia doctrinal la afirmaci\u00f3n que Cristo mismo \u201cenviar\u00e1 <i>a sus \u00e1ngeles\u201d <\/i>para su obra de justicia. Se presenta a Cristo como <i>due\u00f1o <\/i>de los <i>\u00e1ngeles. <\/i>Pero esto en el A.T. es atributo de Dios. Con ello se equipara Cristo a Yahv\u00e9, que <i>mandar\u00e1 a sus \u00e1ngeles <\/i>a que guarden los caminos del justo (Sal 91:11; Heb 1:7).<\/p>\n<p>Lexicogr\u00e1ficamente es extra\u00f1a la expresi\u00f3n: los <i>\u00e1ngeles del Hijo del hombre, <\/i>expresi\u00f3n que no se encuentra en el \u039d. \u03a4. m\u00e1s que en Mt (16:27; 24:31). Igualmente la expresi\u00f3n del <i>Reino del Hijo del hombre, <\/i>tambi\u00e9n exclusiva de Mt (13:41; 16:28). El concepto del Reino de Cristo no se encuentra en el estadio primitivo de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica. Supone una mayor penetraci\u00f3n <b>de la naturaleza de Cristo<\/b> y un estadio algo posterior que suponga esta formulaci\u00f3n literaria.<\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles recoger\u00e1n en esa hora todos los \u201cesc\u00e1ndalos\u201d; son, propiamente, los hombres escandalosos; mejor, los <i>actos <\/i>de los hombres en cuanto son ocasi\u00f3n de peligro (Mt 16:23).<\/p>\n<p>V.42. La expresi\u00f3n griega usada \u03c7\u03ac\u03bc\u03b9\u03bd\u03bf\u03c2, lo mismo puede significar \u201ccamino\u201d que \u201chorno\u201d (Ap 9:2). Esta es la que aqu\u00ed conviene (Dan 3:6). En tiempo de Cristo, el \u201cHorno de fuego\u201d y la \u201cGehenna\u201d vinieron a ser las dos im\u00e1genes usuales del infierno. El suplicio que all\u00ed les aguarda es expresado con la f\u00f3rmula amplia, usual y popular \u2014 estereotipada \u2014, del \u201cllanto y crujir de dientes\u201d (Mt 8:12; 13:42.50; 21:13; 25:30, etc.). El \u201cllanto\u201d es met\u00e1fora que expresa dolor; \u201crechinar de dientes,\u201d furor de la desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>V.43. Los \u201cjustos,\u201d en contraposici\u00f3n, \u201cbrillar\u00e1n.\u201d. <b>La luz aparece en la Escritura como s\u00edmbolo de gloria y felicidad.<\/b> Este pasaje\u00a0 est\u00e1 descrito adem\u00e1s con elementos apocal\u00edpticos, an\u00e1logos a otros pasajes (Dan 12:13; Sal 3:7; Eclo 50:6:7), lo mismo que al IV de Esdras, buena s\u00edntesis de los apocal\u00edpticos (4 Esd 7:97).<\/p>\n<p>Esta interpretaci\u00f3n alegorizada de la par\u00e1bola, \u00bfa qui\u00e9n se debe? J. Jerem\u00edas ha hecho ver con abundancia de datos ling\u00fc\u00edsticos y de contenido \u2014 y a su obra se remite, pues su an\u00e1lisis aqu\u00ed ser\u00eda excesivamente amplio \u2014 que la <i>interpretaci\u00f3n <\/i>aleg\u00f3rica de esta par\u00e1bola procede del mismo Mateo. Si el estilo es de Mateo, muchos de estos conceptos pertenecen, algunos fundamentales ya se indicaron, a un estadio teol\u00f3gico posterior al de la hora primitiva e hist\u00f3rica. Y una confirmaci\u00f3n de eso se ve en el ap\u00f3crifo <i>Evangelio de Tom\u00e1s, <\/i>de la primera mitad del siglo II, en el que se expone la par\u00e1bola, pero no aparece la \u201cinterpretaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>El tema primitivo de la par\u00e1bola debi\u00f3 de ser una exhortaci\u00f3n a la paciencia a causa de la <i>coexistencia <\/i>de la ciza\u00f1a con el trigo, tomados estos t\u00e9rminos en sentido de malos y buenos. La Iglesia primitiva la alegoriz\u00f3 \u2014 Mateo \u2014 <b>en sentido escatol\u00f3gico en funci\u00f3n de las necesidades concretas que hab\u00eda contra la Iglesia naciente,<\/b> parte por las pol\u00e9micas judeo-cristianas, y parte por la situaci\u00f3n de coexistencia de fieles y pecadores; junto con la presencia de herejes. Pero en el trasfondo se percibe la necesidad primitiva de la exhortaci\u00f3n a la paciencia hasta <b>que llegue esta hora judicial de Cristo.<\/b><\/p>\n<p>La \u201ccoexistencia\u201d de buenos y malos en la Iglesia era preocupaci\u00f3n grande, y conven\u00eda justificarla. No era el mesianismo el sue\u00f1o ideal que presentaba el IV libro de Esdras (6:27.28) en plena \u00e9poca cristiana y con m\u00e1xima difusi\u00f3n. As\u00ed situada, esta ense\u00f1anza aparece con una cierta necesidad. El \u201cescatologismo\u201d encuentra un fuerte rechazo en esta alegor\u00eda. El valor doctrinal secundario es grande: se ense\u00f1a la existencia del cielo e infierno, lo mismo que dos fases \u2014 terrena y celeste \u2014 eclesiales.<\/p>\n<h2><span id=\"S_Carrillo_El_evangelio_segun_san_Mateo_Interpretacion_de_la_parabola_de_la_cizana\">S. Carrillo, El evangelio segu\u0301n san Mateo: Interpretaci\u00f3n de la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2010), pp. 188-189<\/p>\n<p>Como en el caso de la explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador, trat\u00e1ndose ahora del trigo y la ciza\u00f1a, se presenta una interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica de la Iglesia apost\u00f3lica86. Mateo, en una catequesis aleg\u00f3rica, interpreta y desarrolla los datos primitivos. Es una exhortaci\u00f3n que se empe\u00f1a en describir el \u00faltimo juicio con el fin de eliminar la falsa seguridad en la que podr\u00edan vivir ciertos cristianos. Esta interpretaci\u00f3n <i>actualizada <\/i>es conforme al pensamiento de Jes\u00fas, que habl\u00f3 de la vida eterna y del castigo eterno.\u00a0<\/p>\n<p>Mateo restringe la explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola a la ciza\u00f1a. Se trata de una cadena de siete interpretaciones aleg\u00f3ricas: el que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la ciza\u00f1a son los hijos del Maligno; el enemigo es el Diablo; la siega es la consumaci\u00f3n del mundo; los segadores son los \u00e1ngeles.\u00a0<\/p>\n<p>Los vv. 40-43 constituyen un peque\u00f1o Apocalipsis que pinta pl\u00e1sticamente la consumaci\u00f3n del siglo \u2013el fin de los tiempos o el fin del mundo\u2013, del que Jes\u00fas habl\u00f3 en diferentes ocasiones. Los elementos principales son:\u00a0<\/p>\n<ol>\n<li>\u2013 \u00a0<i>\u201cEl Hijo del hombre\u201d, Jes\u00fas, <\/i>que, al fin de los tiempos, vendr\u00e1 entre nubes con gran poder y gloria (Mt 24,30).\n<\/li>\n<li>\u2013 \u00a0<i>\u201cLos \u00e1ngeles\u201d <\/i>de ese mismo Hijo del hombre, que reunir\u00e1n todos los esc\u00e1ndalos (se entiende \u201cpersonas\u201d) y a los obradores de iniquidad (Mt 24,31).\n<\/li>\n<li>\u2013 \u00a0<i>\u201cEl horno de fuego\u201d <\/i>es s\u00edmbolo b\u00edblico de purificaci\u00f3n o de castigo; lo utiliza el AT y se encuentra tambi\u00e9n en labios del Bautista y de Jes\u00fas (Mt 3,10-12; 5,22; 18,8-9; 25,41).\n<\/li>\n<li>\u2013 \u00a0<i>\u201cEl llanto y el rechinar de dientes\u201d <\/i>es una expresi\u00f3n apocal\u00edptica utilizada particularmente por Mateo para referirse al castigo de los malos (Mt 8,12; 13,40.50; 22,13; 24,51; 25,30).\n<\/li>\n<li>\u2013 \u00a0<i>\u201cLos justos brillar\u00e1n como el sol en el Reino de su Padre <\/i>es eco del Apocalipsis de Daniel 12,4. <\/li>\n<\/ol>\n<p>Hay que se\u00f1alar que con la expresi\u00f3n \u201cel Reino del Hijo del hombre\u201d, exclusiva de Mt 13,41 y 16,28, se traslada de Dios al Hijo del hombre el dominio del Reino. Lo mismo puede aplicarse a la expresi\u00f3n \u201clos \u00e1ngeles del Reino del Hijo del hombre\u201d.<\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Explicacion_de_la_parabola_de_la_cizana\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, pp. 38-44<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Par\u00e1bola del grano de mostaza (13,31-32).<\/p>\n<p>Jes\u00fas regresa a la casa de donde (13,1) hab\u00eda salido.\u00a0<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n oficial a todos est\u00e1 separada de la instrucci\u00f3n especial a los disc\u00edpulos. Ahora los disc\u00edpulos piden expresamente una explicaci\u00f3n: Expl\u00edcanos la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a del campo. Luego sigue una explicaci\u00f3n, que en esta forma est\u00e1 una sola vez en toda la tradici\u00f3n evang\u00e9lica. En primer lugar casi todas las personas y acciones del relato son transferidas a la realidad religiosa, y son enumeradas como en una lista <i>. <\/i>El Hijo del hombre es el sembrador; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino; la ciza\u00f1a son los hijos del malo; el enemigo es el diablo; la siega es el final de los tiempos; los segadores son los \u00e1ngeles. En esta enumeraci\u00f3n ya se ve que en la explicaci\u00f3n se pretende algo esencialmente distinto de lo que se pretend\u00eda en la par\u00e1bola. En \u00e9sta se trataba de la decisi\u00f3n del padre de familia de dejar crecer <i>ahora <\/i>la ciza\u00f1a y el trigo, aqu\u00ed se trata de la <i>siega futura, <\/i>de la muerte definitiva de la ciza\u00f1a y del trigo.\u00a0<\/p>\n<p>Por la par\u00e1bola se descubre el drama del juicio final. Este drama debi\u00f3 realmente inducir a explicar y nombrar las distintas figuras. Pero la explicaci\u00f3n manifiesta un profundo deseo de la antigua Iglesia. Los predicadores ten\u00edan inter\u00e9s en impugnar una <i>temeraria seguridad <\/i>que pod\u00eda difundirse entre los llamados a la salvaci\u00f3n. Al mismo tiempo se puso ante la mirada la gravedad y el terror del juicio, hacia el que tambi\u00e9n se dirigen los que se han salvado, con la esperanza de ser tambi\u00e9n salvados le segunda vez.\u00a0<\/p>\n<p>Se revela el drama del fin del mundo. Quien domina el mundo y en todas partes arroja su semilla es el <i>Hijo del hombre. <\/i>No el humilde peregrino de Galilea, ni el supuesto revolucionario fracasado y condenado a muerte, ni tampoco el rey del tiempo final, que venia sobre las nubes del cielo y fue contemplado por el profeta como \u00abuno que parec\u00eda el Hijo del hombre\u00bb (Dan 7,13); sino el Se\u00f1or del <i>tiempo actual del mundo, <\/i>computado desde la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas hasta su segunda venida para el juicio, el Se\u00f1or de las comunidades y de todas las naciones.\u00a0<\/p>\n<p>El campo puede significar simplemente <i>el mundo. <\/i>No se hace ninguna diferencia entre el terreno laborable primitivo, el pueblo de la alianza del Antiguo Testamento (el pueblo primeramente destinado a la salvaci\u00f3n), y los pueblos paganos que se agregan. Todos ellos son ahora sin distinci\u00f3n terreno laborable para la semilla del divino sembrador. De \u00e9l procede la buena semilla, \u00e9stos son <i>los hijos del reino. <\/i>Reino aqu\u00ed es una dicci\u00f3n abreviada de la forma m\u00e1s completa \u00abreino de los cielos\u00bb o \u00abreino de Dios\u00bb. Los hijos del reino son los que a \u00e9l est\u00e1n llamados y han seguido este llamamiento por propia decisi\u00f3n. Ahora ya forman parte del reino, pero conseguir\u00e1n un d\u00eda la plena filiaci\u00f3n, si de su actual vocaci\u00f3n tambi\u00e9n dimana la definitiva elecci\u00f3n . As\u00ed pues, los hijos del reino son los aspirantes a poseerlo definitivamente. Aunque no tengan ninguna garant\u00eda, tienen una esperanza justificada de conseguir esta posesi\u00f3n, porque han sido llamados y han seguido este llamamiento. Es un honroso t\u00edtulo ser hijo del reino de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>Se oponen con violencia los <i>hijos del malo, <\/i>que el demonio ha diseminado y de \u00e9l proceden. Aqu\u00ed no se distingue entre los que s\u00f3lo est\u00e1n comprometidos en parte con el malo, y otros que est\u00e1n enteramente a merced de \u00e9l. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los hijos del reino tambi\u00e9n son tentados y pueden caer, es decir, est\u00e1n constantemente amenazados por el malo. La mirada se dirige al fin, en el que cada uno ha obtenido su \u00abforma\u00bb definitiva y su decisi\u00f3n ha madurado plenamente para una cosa o la otra.\u00a0<\/p>\n<p>Incluso entre los miembros <i>de la comunidad <\/i>los hay propiamente malos. Hay quienes han pretendido destruir, sembrar discordia, causar confusi\u00f3n, seducir y atraer a la apostas\u00eda. Aqu\u00ed no se ha de preguntar si dichos miembros son enteramente malos y ya no son capaces de conversi\u00f3n o si s\u00f3lo se han convertido temporalmente en el instrumento del malo. En cualquier caso cooperan con el malo y contra Dios y su obra. Los que tienen el nombre y la dignidad de hijos del reino, pueden ser interiormente hijos del malo. Esto se hace patente al fin. La segunda parte de la explicaci\u00f3n cuenta c\u00f3mo se llevar\u00e1 a cabo la separaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">vv. 40-43<\/p>\n<p>Lo que sucede en el campo, cuando se recoge la ciza\u00f1a y se quema en el fuego, eso tambi\u00e9n ocurrir\u00e1 al fin del mundo. El Hijo del hombre es el que juzga. En esta segunda parte de la par\u00e1bola se habla sobre todo del <i>destino de los malos. <\/i>Se los debe prevenir. Solamente al final se les opondr\u00e1n los justos: brillar\u00e1n como el sol, en el reino del Padre (13,43a). Los malos ya no tendr\u00e1n ninguna esperanza, sino que ser\u00e1n arrojados muy lejos de Dios. Las expresiones corresponden al tiempo y son corrientes para los rabinos como para todos los contempor\u00e1neos de Jes\u00fas. All\u00ed est\u00e1 el \u00abhorno del fuego\u00bb, y reina el \u00abllanto y el rechinar de dientes\u00bb. Estas expresiones tienen que ser explicadas para que las comprendamos. Porque no se trata de tormentos f\u00edsicos, sino de la exclusi\u00f3n definitiva de la gloria y de la vida de Dios. Por esta exclusi\u00f3n los condenados se sumergen en la desesperaci\u00f3n y en la rabia impotente.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0En este pasaje llegamos a conocer mejor la \u00edndole de estos hijos del malo. Se nombran dos grupos, los \u00abescandalosos\u00bb y los que \u00abcometen la maldad\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>En san Mateo se habla con frecuencia de los <i>esc\u00e1ndalos <\/i>y de los que los provocan. Esta expresi\u00f3n no debe ser privada de su fuerza. El esc\u00e1ndalo afecta siempre a la totalidad de la persona y principalmente a la fe. El que se escandaliza, pierde la fe, se aleja de Dios y de su llamamiento, quiz\u00e1s por un motivo insignificante. Dar esc\u00e1ndalo a un tercero significa ser motivo de ca\u00edda para el otro, que deja de cumplir con su dignidad de cristiano. Tales escandalosos son los peores seductores, contra los que se previene con las m\u00e1s graves amenazas (cf. 18,6s). En este pasaje pueden entenderse los esc\u00e1ndalos en sentido personal u objetivo. Cabe suponer que se ha incluido en ellos todo lo que la comunidad cristiana consideraba como tal: los que se escandalizan y caen, y por este motivo se convierten, a su vez, en ocasi\u00f3n de tropiezo para sus propios hermanos en la fe y para los extra\u00f1os, y los que, como esc\u00e1ndalos vivientes, merodean por la comunidad y, mediante sus doctrinas err\u00f3neas y sus graves extrav\u00edos, seducen a otros. Una fuerza realmente inquietante.\u00a0<\/p>\n<p>El segundo grupo lo forman los que <i>cometen la maldad. <\/i>\u00bfQu\u00e9 clase de gente es \u00e9sta? En el sentido del evangelista son personas sin ley, porque ellos mismos se constituyen en ley: son sus propios legisladores. La verdadera ley del nuevo pueblo de Dios es la perfecta <i>ley del amor <\/i>(22,40) cumplida por Jes\u00fas (cf. 5,17), \u00abla perfecta ley de la libertad\u00bb (Sant 1,25). En esta ley se ha perfeccionado la ley del Antiguo Testamento. Esta ley ahora ha venido a ser la norma competente para los disc\u00edpulos de Jes\u00fas. Se puede contravenir a esta ley, si se recae en el servicio de la ley del Antiguo Testamento y cada uno por su parte procura cumplir puntualmente los mandamientos que all\u00ed se dan, y quiere obligar a los dem\u00e1s a cumplirlos. \u00c9ste era el peligro de una direcci\u00f3n que proced\u00eda de la Iglesia madre de Jerusal\u00e9n y contra la cual san Pablo se resisti\u00f3 apasionadamente. Pero tambi\u00e9n se puede contravenir a esta ley, rechaz\u00e1ndola en general y si uno se llena de ilusiones y se entrega a una falsa libertad y, con ello, al desenfreno y a la disoluci\u00f3n (cf. Gal 6,13s). Ambos grupos son culpables. Ambos hacen traici\u00f3n a lo propio de la obra de Jes\u00fas, a la nueva <i>vida del amor <\/i>en la perfecci\u00f3n de la nueva ley. No tienen esperanza de ser liberados, si han conducido a la comunidad por caminos err\u00f3neos y se colocaron fuera de la salvaci\u00f3n, que Jes\u00fas tambi\u00e9n a ellos les hab\u00eda tra\u00eddo.\u00a0<\/p>\n<p>Se puede desacertar en la Iglesia la voluntad de Dios y el orden de vida establecido por Jes\u00fas, si se recae en la manera legal de pensar del Antiguo Testamento o si se rechaza por principio la manera de pensar perfeccionada por Jes\u00fas, la \u00abley de Cristo\u00bb (Gal 6,2). Tambi\u00e9n hoy d\u00eda se dan las dos tentaciones, tambi\u00e9n hay portavoces y seductores para una u otra de las dos clases de corrupci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Estos dos grupos ya muestran que se piensa sobre todo, aunque no exclusivamente, en las relaciones <i>dentro de la Iglesia. <\/i>La ciza\u00f1a tambi\u00e9n crece en las propias filas. En ellas hay traidores, embusteros, personas insensibles, pecadores de toda clase, herejes y seductores. \u00bfC\u00f3mo es esto posible, si la Iglesia es el pueblo santo de Dios, y los creyentes son disc\u00edpulos de tal maestro? El espanto debido a esta causa fue al principio mucho m\u00e1s intenso del que hoy d\u00eda sentimos, aunque agobie gravemente a todos los que adoptan una actitud seria. Los creyentes de todos los tiempos lo han experimentado como carga y prueba, a menudo como una prueba mayor y m\u00e1s molesta que las tribulaciones provenientes de un poder estatal corrompido o de artes de seducir en tiempos de inmoralidad. \u00a1Cu\u00e1ntas veces se intent\u00f3 salir de esta sociedad poco selecta, y fundar una Iglesia de los limpios y santos! Estas palabras aqu\u00ed nos dicen que tambi\u00e9n el otro sembrador est\u00e1 constantemente actuando, y que no es de la incumbencia de los hombres el juicio ni la separaci\u00f3n por la violencia; se nos dice que el hombre debe esperar ansiosamente el gran juicio que lleva a cabo el Hijo del hombre por encargo de Dios. \u00abCuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los \u00e1ngeles con \u00e9l, entonces se sentar\u00e1 en su trono de gloria. Todas las naciones ser\u00e1n congregadas ante \u00e9l, que separar\u00e1 a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos\u00bb (25,31s).\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>36 Luego dej\u00f3 a la gente y se fue a casa. Los disc\u00edpulos se le acercaron a decirle: \u00abExpl\u00edcanos la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a en el campo\u00bb. 37 \u00c9l les contest\u00f3: \u00abEl que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; 38 el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-13-36-43-explicacion-parabola-de-la-cizana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 13, 36-43: Explicaci\u00f3n par\u00e1bola de la ciza\u00f1a\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41324","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41324","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41324"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41324\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}