{"id":41328,"date":"2016-10-07T23:28:18","date_gmt":"2016-10-08T04:28:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-14-13-21-primera-multiplicacion-de-los-panes\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:18","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:18","slug":"mt-14-13-21-primera-multiplicacion-de-los-panes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-14-13-21-primera-multiplicacion-de-los-panes\/","title":{"rendered":"Mt 14, 13-21: Primera multiplicaci\u00f3n de los panes"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">13<\/span> Al enterarse Jes\u00fas se march\u00f3 de all\u00ed en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo sigui\u00f3 por tierra desde los poblados. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Al desembarcar vio Jes\u00fas una multitud, se compadeci\u00f3 de ella y cur\u00f3 a los enfermos. <span class=\"versiculo\">15<\/span> Como se hizo tarde, se acercaron los disc\u00edpulos a decirle: \u00abEstamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida\u00bb. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Jes\u00fas les replic\u00f3: \u00abNo hace falta que vayan, dadles vosotros de comer\u00bb. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Ellos le replicaron: \u00abSi aqu\u00ed no tenemos m\u00e1s que cinco panes y dos peces\u00bb. <span class=\"versiculo\">18<\/span> Les dijo: \u00abTra\u00e9dmelos\u00bb. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Mand\u00f3 a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n, parti\u00f3 los panes y se los dio a los disc\u00edpulos; los disc\u00edpulos se los dieron a la gente. <span class=\"versiculo\">20<\/span> Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. <span class=\"versiculo\">21<\/span> Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y ni\u00f1os. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Atanasio_obispo\">San Atanasio, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_El_que_tenga_hambre_que_acuda_a_El\">Carta: El que tenga hambre que acuda a \u00c9l<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta Pascual n\u00ba 24<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abJes\u00fas se march\u00f3 a un lugar desierto y solitario\u00bb (Mt 14,13)<\/p>\n<p>Cada uno de los santos debi\u00f3 evitar &#8220;la v\u00eda ancha y espaciosa&#8221; (Mt 7,13), para permanecer s\u00f3lo, aparte, y all\u00ed, vivir en la virtud: El\u00edas, Eliseo, Jacob [\u2026] El desierto y el abandono de los tumultos de la vida le proporcionan al hombre la amistad de Dios; as\u00ed Abraham, cuando sali\u00f3 del pa\u00eds de los caldeos, fue llamado &#8220;amigo de Dios&#8221; (Jc 2,23). El gran Mois\u00e9s tambi\u00e9n, en el momento de su salida del pa\u00eds de  Egipto [\u2026] habl\u00f3 con Dios cara a cara, fue salvado de las manos de sus enemigos y atraves\u00f3 el desierto. Todos ellos son la imagen de la salida de las tinieblas hacia la luz admirable, y de la subida hacia la ciudad que est\u00e1 al cielo (He 11,16), la prefiguraci\u00f3n de la verdadera felicidad y de la fiesta eterna.<\/p>\n<p>En cuanto a nosotros, tenemos cerca de nosotros la realidad que sombras y s\u00edmbolos anunciaban, quiero decir la imagen del Padre, nuestro Se\u00f1or Jesucristo (Cuello 2,17; 1,15). Si lo recibimos como alimento en todo tiempo, y si marcamos con su sangre las puertas de nuestras almas, seremos liberados de los trabajos del Fara\u00f3n y sus inspectores (Ex 12,7; 5,6s). [\u2026] Ahora hemos encontrado el camino para pasar de la tierra al cielo\u2026 En otro tiempo, a trav\u00e9s de Mois\u00e9s, el Se\u00f1or preced\u00eda a los hijos de Israel en una columna de fuego y de nubarr\u00f3n; ahora, \u00e9l mismo nos llama diciendo: &#8220;Si alguien tiene sed, que venga a m\u00ed y que beba; del que cree en m\u00ed, brotar\u00e1n r\u00edos de agua viva que saltar\u00e1n hasta la vida eterna&#8221; (Jn 7,37s).<\/p>\n<p>Qu\u00e9 cada uno se prepare pues con un deseo ardiente para ir a esta fiesta; que escuche al Salvador llamarlo, porque es \u00e9l quien nos consuela a todos y cada uno en particular. El que tenga hambre que acuda a \u00c9l: \u00c9l es el verdadero pan (Jn 6,32). El que tenga sed que venga: \u00c9l es la fuente de agua viva (Jn 4,10). Que el enfermo venga a \u00c9l: es el Verbo, la Palabra de Dios, que cura a los enfermos. Si alguien est\u00e1 agobiado por el peso del pecado y se arrepiente, que se refugie en sus pies: \u00c9l es el descanso y el puerto de la salvaci\u00f3n. Que el pecador tenga confianza, porque dijo: &#8220;venid a m\u00ed todos los que est\u00e1is cansados y agobiados, que yo os aliviar\u00e9\u201d (Mt 11,28).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Hilario_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Hilario, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Admiracion\">Comentario: Admiraci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario al evangelio de Mateo, 14, 12<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abAlz\u00f3 la mirada al cielo, pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n\u00bb (Mt 14,19)<\/p>\n<p> El Se\u00f1or, despu\u00e9s de haber tomado los cinco panes, levant\u00f3 su mirada al cielo para ensalzar a Aquel de quien \u00e9l mismo recibe el ser. No estaba obligado a mirar al Padre con sus ojos de carne; quer\u00eda hacer comprender a los all\u00ed presentes de qui\u00e9n hab\u00eda recibido el poder para realizar un acto de tanto poder. Da  inmediatamente los panes a sus disc\u00edpulos. No es por la multiplicaci\u00f3n que los cinco panes se han convertido en muchos m\u00e1s. Los pedazos se suceden unos a otros y enga\u00f1an a los que los rompen; \u00a1como si hubieran hecho los pedazos con anterioridad! La materia sigue despleg\u00e1ndose&#8230;<\/p>\n<p>No te sorprenda, pues, que las fuentes manen, que haya racimos en las cepas, que los arroyuelos de vino nazcan de los racimos. Todos los recursos de la tierra se propagan seg\u00fan un ritmo anual que no falla. Una tal multiplicaci\u00f3n de los panes, revela la acci\u00f3n del autor del universo. Normalmente \u00c9l impone un l\u00edmite al crecimiento porque conoce a fondo las leyes de la materia. En la creaci\u00f3n visible se da un trabajo invisible. El misterio de la presente acci\u00f3n es obra del Se\u00f1or de los misterios celestiales. El poder de Aquel que act\u00faa est\u00e1 por encima de toda la naturaleza, y el m\u00e9todo de ese Poder desborda la comprensi\u00f3n del hecho. Queda tan s\u00f3lo la admiraci\u00f3n por ese poder.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_31-07-2011_Encarnacion_y_Redencion\">\u00c1ngelus (31-07-2011): Encarnaci\u00f3n y Redenci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Palacio apost\u00f3lico de Castelgandolfo<br \/> Domingo 31 de julio de 2011.<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>El Evangelio de este domingo describe el milagro de la multiplicaci\u00f3n de los panes, que Jes\u00fas realiza para una multitud de personas que lo segu\u00edan para escucharlo y ser curados de diversas enfermedades (cf. <i>Mt <\/i>14, 14). Al atardecer, los disc\u00edpulos sugieren a Jes\u00fas que despida a la multitud, para que puedan ir a comer. Pero el Se\u00f1or tiene en mente otra cosa: \u00abDadles vosotros de comer\u00bb (<i>Mt<\/i> 14, 16). Ellos, sin embargo, no tienen \u00abm\u00e1s que cinco panes y dos peces\u00bb. Jes\u00fas entonces realiza un gesto que hace pensar en el sacramento de la Eucarist\u00eda: \u00abAlzando la mirada al cielo, pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n, parti\u00f3 los panes y se los dio a los disc\u00edpulos, y los disc\u00edpulos se los dieron a la gente\u00bb (<i>Mt<\/i> 14, 19). El milagro consiste en compartir fraternamente unos pocos panes que, confiados al poder de Dios, no s\u00f3lo bastan para todos, sino que incluso sobran, hasta llenar doce canastos. El Se\u00f1or invita a los disc\u00edpulos a que sean ellos quienes distribuyan el pan a la multitud; de este modo los instruye y los prepara para la futura misi\u00f3n apost\u00f3lica: en efecto, deber\u00e1n llevar a todos el alimento de la Palabra de vida y del Sacramento.<\/p>\n<p>En este signo prodigioso se entrelazan la encarnaci\u00f3n de Dios y la obra de la redenci\u00f3n. Jes\u00fas, de hecho, \u00abbaja\u00bb de la barca para encontrar a los hombres. San M\u00e1ximo el Confesor afirma que el Verbo de Dios \u00abse dign\u00f3, por amor nuestro, hacerse presente en la carne, derivada de nosotros y conforme a nosotros, menos en el pecado, y exponernos la ense\u00f1anza con palabras y ejemplos convenientes a nosotros\u00bb (<i>Ambiguum <\/i>33: <i>PG<\/i> 91, 1285 C). El Se\u00f1or nos da aqu\u00ed un ejemplo elocuente de su compasi\u00f3n hacia la gente. Esto nos lleva a pensar en tantos hermanos y hermanas que en estos d\u00edas, en el Cuerno de \u00c1frica, sufren las dram\u00e1ticas consecuencias de la carest\u00eda, agravadas por la guerra y por la falta de instituciones s\u00f3lidas. Cristo est\u00e1 atento a la necesidad material, pero quiere dar algo m\u00e1s, porque el hombre siempre \u00abtiene hambre de algo m\u00e1s, necesita algo m\u00e1s\u00bb (<i>Jes\u00fas de Nazaret, <\/i>Madrid 2007, p. 315). En el pan de Cristo est\u00e1 presente el amor de Dios; en el encuentro con \u00e9l \u00abnos alimentamos, por as\u00ed decirlo, del Dios vivo, comemos realmente el \u201cpan del cielo\u201d\u00bb (<i>ib.<\/i>, p. 316). Queridos amigos, \u00aben la Eucarist\u00eda Jes\u00fas nos hace testigos de la compasi\u00f3n de Dios por cada hermano y hermana. Nace as\u00ed, en torno al Misterio eucar\u00edstico, el servicio de la caridad para con el pr\u00f3jimo\u00bb (<i><a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_ben-xvi_exh_20070222_sacramentum-caritatis.html#Eucarist%C3%ADa,_misterio_que_se_ha_de_ofrecer_al_mundo\">Sacramentum caritatis<\/a>, <\/i>88). Nos lo testimonia tambi\u00e9n san Ignacio de Loyola, fundador de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, de quien hoy la Iglesia hace memoria. En efecto, Ignacio eligi\u00f3 vivir \u00abbuscando a Dios en todas las cosas, y am\u00e1ndolo en todas las criaturas\u00bb (cf. <i>Constituciones de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, <\/i>III, 1, 26). Confiemos a la Virgen Mar\u00eda nuestra oraci\u00f3n, para que abra nuestro coraz\u00f3n a la compasi\u00f3n hacia el pr\u00f3jimo y al compartir fraterno.<\/p>\n<h3><span id=\"Sacramentum_Caritatis_pan_partido_para_la_vida_del_mundo\">Sacramentum Caritatis: pan partido para la vida del mundo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Post-Sinodal sobre la Eucarist\u00eda (22-02-2007), n. 88.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Eucarist\u00eda: pan partido para la vida del mundo<\/p>\n<p>88. \u00abEl pan que yo dar\u00e9 es mi carne para la vida del mundo\u00bb (<i>Jn<\/i> 6,51). Con estas palabras el Se\u00f1or revela el verdadero sentido del don de su propia vida por todos los hombres y nos muestran tambi\u00e9n la \u00edntima compasi\u00f3n que \u00c9l tiene por cada persona. En efecto, los Evangelios nos narran muchas veces los sentimientos de Jes\u00fas por los hombres, de modo especial por los que sufren y los pecadores (cf. <i>Mt <\/i>20,34; <i>Mc <\/i>6,54; <i>Lc<\/i> 9,41). Mediante un sentimiento profundamente humano, \u00c9l expresa la intenci\u00f3n salvadora de Dios para todos los hombres, a fin de que lleguen a la vida verdadera. Cada celebraci\u00f3n eucar\u00edstica actualiza sacramentalmente el don de su propia vida que Jes\u00fas hizo en la Cruz por nosotros y por el mundo entero.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, en la Eucarist\u00eda Jes\u00fas nos hace testigos de la compasi\u00f3n de Dios por cada hermano y hermana. Nace as\u00ed, en torno al Misterio eucar\u00edstico, el servicio de la caridad para con el pr\u00f3jimo, que \u00abconsiste precisamente en que, en Dios y con Dios, amo tambi\u00e9n a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco. Esto s\u00f3lo puede llevarse a cabo a partir del encuentro \u00edntimo con Dios, un encuentro que se ha convertido en comuni\u00f3n de voluntad, llegando a implicar el sentimiento. Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya s\u00f3lo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo\u00bb. De ese modo, en las personas que encuentro reconozco a hermanos y hermanas por los que el Se\u00f1or ha dado su vida am\u00e1ndolos \u00abhasta el extremo\u00bb (<i>Jn<\/i> 13,1).<\/p>\n<p>Por consiguiente, nuestras comunidades, cuando celebran la Eucarist\u00eda, han de ser cada vez m\u00e1s conscientes de que el sacrificio de Cristo es para todos y que, por eso, la Eucarist\u00eda impulsa a todo el que cree en \u00c9l a hacerse \u00abpan partido\u00bb para los dem\u00e1s y, por tanto, a trabajar por un mundo m\u00e1s justo y fraterno. Pensando en la multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces, hemos de reconocer que Cristo sigue exhortando tambi\u00e9n hoy a sus disc\u00edpulos a comprometerse en primera persona: \u00abdadles vosotros de comer\u00bb (<i>Mt<\/i> 14,16). En verdad, la vocaci\u00f3n de cada uno de nosotros consiste en ser, junto con Jes\u00fas,<i> pan partido para la vida del mundo<\/i>.<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_03-08-2014_Tres_mensajes\">\u00c1ngelus (03-08-2014): Tres mensajes<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Plaza de San Pedro<br \/> Domingo 3 de agosto de 2014.<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/i><\/p>\n<p>Este domingo el Evangelio nos presenta el milagro de la multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces (<i>Mt<\/i> 14, 13-21). Jes\u00fas lo realiz\u00f3 en el lago de Galilea, en un sitio aislado donde se hab\u00eda retirado con sus disc\u00edpulos tras enterarse de la muerte de Juan el Bautista. Pero muchas personas lo siguieron y lo encontraron; y Jes\u00fas, al verlas, sinti\u00f3 compasi\u00f3n y cur\u00f3 a los enfermos hasta la noche. Los disc\u00edpulos, preocupados por la hora avanzada, le sugirieron que despidiese a la multitud para que pudiesen ir a los poblados a comprar algo para comer. Pero Jes\u00fas, tranquilamente, respondi\u00f3: \u00abDadles vosotros de comer\u00bb (<i>Mt<\/i> 14, 16); y haciendo que le acercasen cinco panes y dos peces, los bendijo, y comenz\u00f3 a repartirlos y a darlos a los disc\u00edpulos, que los distribu\u00edan a la gente. Todos comieron hasta saciarse e incluso sobr\u00f3.<\/p>\n<p>En este hecho podemos percibir <strong>tres mensajes<\/strong>. <strong>El primero es la <i>compasi\u00f3n<\/i><\/strong>. Ante la multitud que lo segu\u00eda y \u2014por decirlo as\u00ed\u2014 \u00abno lo dejaba en paz\u00bb, Jes\u00fas no reacciona con irritaci\u00f3n, no dice: \u00abEsta gente me molesta\u00bb. No, no. Sino que reacciona con un sentimiento de compasi\u00f3n, porque sabe que no lo buscan por curiosidad, sino por necesidad. Pero estemos atentos: compasi\u00f3n \u2014lo que siente Jes\u00fas\u2014 no es sencillamente sentir piedad; \u00a1es algo m\u00e1s! Significa <i>com-patir<\/i>, es decir, identificarse con el sufrimiento de los dem\u00e1s, hasta el punto de cargarla sobre s\u00ed. As\u00ed es Jes\u00fas: sufre junto con nosotros, sufre con nosotros, sufre por nosotros. Y la se\u00f1al de esta compasi\u00f3n son las numerosas curaciones que hizo. Jes\u00fas nos ense\u00f1a a anteponer las necesidades de los pobres a las nuestras. Nuestras exigencias, incluso siendo leg\u00edtimas, no ser\u00e1n nunca tan urgentes como las de los pobres, que no tienen lo necesario para vivir. Nosotros hablamos a menudo de los pobres. Pero cuando hablamos de los pobres, \u00bfnos damos cuenta de que ese hombre, esa mujer, esos ni\u00f1os no tienen lo necesario para vivir? Que no tienen para comer, no tienen para vestirse, no tienen la posibilidad de tener medicinas&#8230; Incluso que los ni\u00f1os no tienen la posibilidad de ir a la escuela. Por ello, nuestras exigencias, incluso siendo leg\u00edtimas, no ser\u00e1n nunca tan urgentes como las de los pobres que no tienen lo necesario para vivir.<\/p>\n<p><strong>El segundo mensaje es el<i> compartir<\/i><\/strong>. El primero es la compasi\u00f3n, lo que sent\u00eda Jes\u00fas, el segundo es el compartir. Es \u00fatil confrontar la reacci\u00f3n de los disc\u00edpulos, ante la gente cansada y hambrienta, con la de Jes\u00fas. Son distintas. Los disc\u00edpulos piensan que es mejor despedirla, para que puedan ir a buscar el alimento. Jes\u00fas, en cambio, dice: dadles vosotros de comer. Dos reacciones distintas, que reflejan dos l\u00f3gicas opuestas: los disc\u00edpulos razonan seg\u00fan el mundo, para el cual cada uno debe pensar en s\u00ed mismo; razonan como si dijesen: \u00abArreglaos vosotros mismos\u00bb. Jes\u00fas razona seg\u00fan la l\u00f3gica de Dios, que es la de compartir. Cu\u00e1ntas veces nosotros miramos hacia otra parte para no ver a los hermanos necesitados. Y este mirar hacia otra parte es un modo educado de decir, con guante blanco, \u00abarreglaos solos\u00bb. Y esto no es de Jes\u00fas: esto es ego\u00edsmo. Si hubiese despedido a la multitud, muchas personas hubiesen quedado sin comer. En cambio, esos pocos panes y peces, compartidos y bendecidos por Dios, fueron suficientes para todos. \u00a1Y atenci\u00f3n! No es magia, es un \u00absigno\u00bb: un signo que invita a tener fe en Dios, Padre providente, quien no hace faltar \u00abnuestro pan de cada d\u00eda\u00bb, si nosotros sabemos compartirlo como hermanos. <\/p>\n<p>Compasi\u00f3n, compartir. Y <strong>el tercer mensaje: el prodigio de los panes preanuncia <i> la Eucarist\u00eda<\/i><\/strong>. Se lo ve en el gesto de Jes\u00fas que \u00ablo bendijo\u00bb (v. 19) antes de partir los panes y distribuirlos a la gente. Es el mismo gesto que Jes\u00fas realizar\u00e1 en la \u00faltima Cena, cuando instituir\u00e1 el memorial perpetuo de su Sacrificio redentor. En la Eucarist\u00eda Jes\u00fas no da un pan, sino <i>el<\/i> pan de vida eterna, se dona a S\u00ed mismo, entreg\u00e1ndose al Padre por amor a nosotros. Y nosotros tenemos que ir a la Eucarist\u00eda con estos sentimientos de Jes\u00fas, es decir, la compasi\u00f3n y la voluntad de compartir. Quien va a la Eucarist\u00eda sin tener compasi\u00f3n hacia los necesitados y sin compartir, no est\u00e1 bien con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Compasi\u00f3n, compartir, Eucarist\u00eda. Este es el camino que Jes\u00fas nos indica en este Evangelio. Un camino que nos conduce a afrontar con fraternidad las necesidades de este mundo, pero que nos conduce m\u00e1s all\u00e1 de este mundo, porque parte de Dios Padre y vuelve a \u00c9l. Que la Virgen Mar\u00eda, Madre de la divina Providencia, nos acompa\u00f1e en este camino.<\/p>\n<h3><span id=\"Misericordiae_Vultus_Amor_infinito_de_Dios\">Misericordiae Vultus: Amor infinito de Dios<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Bula de convocaci\u00f3n del Jubileo Extraordinario de la Misericordia<br \/> 11 de abril de 2015.<\/p>\n<p>8.\u2002[&#8230;] La misi\u00f3n que Jes\u00fas ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. \u00abDios es amor\u00bb (<i>1 Jn <\/i>4,8.16), afirma por la primera y \u00fanica vez en toda la Sagrada Escritura el evangelista Juan. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jes\u00fas. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo \u00fanico e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En \u00c9l todo habla de misericordia. Nada en \u00c9l es falto de compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, ante la multitud de personas que lo segu\u00edan, viendo que estaban cansadas y extenuadas, perdidas y sin gu\u00eda, sinti\u00f3 desde lo profundo del coraz\u00f3n una intensa compasi\u00f3n por ellas (cfr <i>Mt <\/i>9,36). A causa de este amor compasivo cur\u00f3 los enfermos que le presentaban (cfr <i>Mt <\/i>14,14) y con pocos panes y peces calm\u00f3 el hambre de grandes muchedumbres (cfr <i>Mt <\/i>15,37). Lo que mov\u00eda a Jes\u00fas en todas las circunstancias no era sino la misericordia, con la cual le\u00eda el coraz\u00f3n de los interlocutores y respond\u00eda a sus necesidades m\u00e1s reales&#8230;<\/p>\n<p>9.\u2002En las par\u00e1bolas dedicadas a la misericordia, Jes\u00fas revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jam\u00e1s se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasi\u00f3n y la misericordia. En [la misericordia] encontramos el n\u00facleo del Evangelio y de nuestra fe, porque la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el coraz\u00f3n y que consuela con el perd\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Como se puede notar, la misericordia en la Sagrada Escritura es la palabra clave para indicar el actuar de Dios hacia nosotros. \u00c9l no se limita a afirmar su amor, sino que lo hace visible y tangible. El amor, despu\u00e9s de todo, nunca podr\u00e1 ser una palabra abstracta. Por su misma naturaleza es vida concreta: intenciones, actitudes, comportamientos que se verifican en el vivir cotidiano. La misericordia de Dios es su responsabilidad por nosotros. \u00c9l se siente responsable, es decir, desea nuestro bien y quiere vernos felices, colmados de alegr\u00eda y serenos. Es sobre esta misma amplitud de onda que se debe orientar el amor misericordioso de los cristianos. Como ama el Padre, as\u00ed aman los hijos. Como \u00c9l es misericordioso, as\u00ed estamos nosotros llamados a ser misericordiosos los unos con los otros.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Multiplicacion_de_los_panes\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Multiplicaci\u00f3n de los panes<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1024-1026<\/p>\n<p>En esta narraci\u00f3n o\u00edmos el eco del Antiguo Testamento y de las esperanzas mesi\u00e1nicas. Los libros de los Reyes nos cuentan historias semejantes: el pan o la harina se multiplic\u00f3 en tiempos del profeta Elias (IRe 17,9-16) y tambi\u00e9n en los de El\u00edseo, gracias a la palabra de Yahveh, que dice: &#8220;comer\u00e1n y sobrar\u00e1&#8221; (2 Re 4,42). Entre los bienes mesi\u00e1nicos figuraba la esperanza de un pan milagroso que saciar\u00eda el hambre del pueblo como en tiempos de Mois\u00e9s. A ello alude el cuarto evangelio cuando dice: &#8220;no fue Mois\u00e9s quien os dio el pan del cielo; mi Padre os dar\u00e1 el verdadero pan del cielo&#8221; (Jn 6,32).\u00a0<\/p>\n<p>La multiplicaci\u00f3n de los panes realizada por Jes\u00fas pretende poner de relieve que han llegado los d\u00edas mesi\u00e1nicos. El Mes\u00edas deb\u00eda dar respuesta a todas las necesidades humanas. Por eso, no bastaba narrar milagros de curaci\u00f3n. Son incluidos en el evangelio tambi\u00e9n aqu\u00e9llos que presentan a Jes\u00fas como Se\u00f1or frente a las necesidades externas, pero no menos urgentes del hombre: el hambre. Su se\u00f1or\u00edo se extiende tambi\u00e9n sobre ella; aunque el esfuerzo humano necesario para remediarla entre dentro del marco establecido por Dios en su providencia.\u00a0<\/p>\n<p>Los evangelios, por otra parte, han dado un singular relieve a las comidas de Jes\u00fas. Y sus narraciones se han ido cargando de un denso contenido teol\u00f3gico. Aquellas comidas eran el signo del pan imperecedero, del pan vivo y que da la vida. El pan ordinario se convierte en flecha indicadora del pan eucar\u00edstico. La referencia a este pan no puede ser m\u00e1s clara en nuestro texto: las palabras de Jes\u00fas, &#8220;tom\u00f3 los panes, levant\u00f3 los ojos al cielo, los bendijo y parti\u00e9ndolos&#8230;&#8221; son pr\u00e1cticamente las mismas de la instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda (26,26-27). En la intenci\u00f3n de Mateo es claro que un pan hace referencia al otro. Jes\u00fas es el pan verdadero que satisface todas las necesidades humanas.\u00a0<\/p>\n<p>Como acabamos de ver, la escena tiene una densa carga lit\u00fargica. Lo ponen tambi\u00e9n de relieve las palabras introductorias de esta historia, que, a primera vista, parecen absolutamente intrascendentes. Es la \u00fanica vez que Mateo nos habla de este retiro de Jes\u00fas (que, seg\u00fan la narraci\u00f3n de Marcos, era su costumbre habitual). Este retiro de Jes\u00fas a un lugar solitario tiene, para Mateo, un inter\u00e9s cultual: Jes\u00fas sale del retiro para curar a los enfermos y alimentar milagrosamente al pueblo, despu\u00e9s de lo cual volver\u00e1 a retirarse para orar (14,23). \u00bfNo tendremos aqu\u00ed una alusi\u00f3n a las funciones del sumo sacerdote jud\u00edo que sal\u00eda de lo oculto, del Santo de los Santos, para bendecir al pueblo? (Lev 16). Jes\u00fas aparece as\u00ed como el sumo sacerdote de la nueva alianza que bendice, cura y alimenta a su pueblo.\u00a0<\/p>\n<p>Finalmente, en la comunidad escatol\u00f3gica, la que surgi\u00f3 como consecuencia de la presencia del Mes\u00edas, desaparecer\u00eda toda enfermedad y toda necesidad. Nuestro relato alude a esta nueva comunidad creada por Jes\u00fas. De hecho Jes\u00fas cur\u00f3 a los enfermos y satisfizo el hambre de los necesitados.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_La_prueba_de_la_fe\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: La prueba de la fe<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 168-170.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">N\u00fameros 11, 4b-15.<\/p>\n<p>Una parte del libro de los N\u00fameros cuenta la larga marcha del pueblo de Dios desde el Sina\u00ed (cap. 10) hasta su llegada a la orilla del Jord\u00e1n o llanura de Moab, frente a Jeric\u00f3 (cap. 22). El enfoque del relato es religioso, como se constata en la simplificaci\u00f3n del marco geogr\u00e1fico, que sirve de base a una reflexi\u00f3n profunda sobre la experiencia del desierto. A este respecto, podemos decir que la traves\u00eda del desierto aparece &#8220;como un per\u00edodo de puesta a punto cuyos hechos m\u00e1s sobresalientes son crisis a menudo dram\u00e1ticas&#8221; . El libro de los N\u00fameros revela los favores con que el pueblo elegido ha sido colmado, al mismo tiempo que subraya su pecado y el castigo que tuvo como consecuencia de \u00e9ste. Por ello, los cuarenta a\u00f1os que permaneci\u00f3 en el desierto aparecen como un tiempo de purificaci\u00f3n, que cost\u00f3 la vida a toda una generaci\u00f3n, de forma que, una vez solo y convertido en un pueblo totalmente purificado, pudo alcanzar la Tierra prometida.\u00a0<\/p>\n<p>Pero \u00bfcu\u00e1l es el pecado del que se habla en el relato? Es el que indica la reflexi\u00f3n, tanto jud\u00eda como cristiana. El pueblo prefiri\u00f3 los alimentos terrestres a los que Dios le daba. La aventura del desierto le daba miedo, y hubiera querido recuperar la humillante seguridad que le ofrec\u00eda Egipto. La prueba del desierto fue un combate entre el materialismo y la fe, cuya prenda era la libertad. La oraci\u00f3n de Mois\u00e9s nos lo demuestra, desgarrado por este conflicto, a la vez totalmente descorazonado y conservando, no obstante, intacta su confianza en Dios.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 80.<\/p>\n<p>El salmo 80 ilustra el hecho de que la estancia en el desierto fue un tema de reflexi\u00f3n permanente para Israel. Este salmo contiene toda una requisitoria contra los que han roto la alianza del Sina\u00ed; debe de reflejar las tradiciones del santuario de Siquem.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 14, 13-21.<\/p>\n<p>Presa de compasi\u00f3n hacia la multitud, Jes\u00fas cura a los enfermos que le traen, pero ya no les ense\u00f1a. En adelante, ya no ense\u00f1ar\u00e1 m\u00e1s al gent\u00edo, sino que se dedicar\u00e1 \u00edntegramente a la formaci\u00f3n de sus disc\u00edpulos y del grupo que le sigue m\u00e1s de cerca. De este modo, Mateo estrecha el campo de acci\u00f3n del Maestro y lo limita casi exclusivamente a la comunidad-Iglesia. Esta ser\u00e1 cada vez m\u00e1s el centro del Evangelio, pues en ella se encarna el Reino anunciado por el serm\u00f3n de la monta\u00f1a y por las par\u00e1bolas.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos asumen importantes responsabilidades en esta Iglesia. No solamente comparten la autoridad de Jes\u00fas sobre los esp\u00edritus impuros y el pecado, sino que adem\u00e1s son los encargados de hacer participar al pueblo cristiano de los beneficios eucar\u00edsticos, como se evidencia en el relato de la multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces. En efecto, si bien las alusiones al \u00c9xodo, que eran la riqueza principal del relato en Marcos, han desaparecido pr\u00e1cticamente del episodio en Mateo, la coloraci\u00f3n eucar\u00edstica es, en \u00e9ste, m\u00e1s clara, y el papel de los disc\u00edpulos m\u00e1s subrayado. El v. 19, por ejemplo, es un calco casi perfecto del relato de Mateo sobre la instituci\u00f3n; es \u00e9l tambi\u00e9n el que da una base hist\u00f3rica a la acci\u00f3n de los ap\u00f3stoles. Desde este momento, \u00bfno es normal que Jes\u00fas espere de \u00e9stos una fe sin reservas?\u00a0<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Jes\u00fas monta en una barca para dirigirse a un lugar del desierto. El desierto, tierra de ayuno y de sed, pero tambi\u00e9n tierra donde el Se\u00f1or alimenta a su pueblo y le habla al coraz\u00f3n. La salida de Egipto, la traves\u00eda del mar, un largo caminar sobre tierras ardientes, son el tiempo de la verdad, de las dudas y de los cuestionamientos. lis un tiempo de prueba, en una palabra.\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Cuando supo la muerte de Juan Bautista, Jes\u00fas se retir\u00f3 de all\u00ed en una barca, a un lugar tranquilo, para estar a solas&#8221;. Es una hora dif\u00edcil, la oposici\u00f3n es cada vez m\u00e1s fuerte, la controversia cada vez m\u00e1s dura. El Precursor ha ca\u00eddo ya bajo los golpes; pronto conocer\u00e1 tambi\u00e9n Jes\u00fas la dura suerte de los profetas que le han precedido. &#8220;Al llegar la noche, los disc\u00edpulos le dijeron: el lugar est\u00e1 desierto y se hace tarde&#8221;. Es la hora de la pasi\u00f3n que comienza, la misma hora en que, en una sala alta y apartada del gent\u00edo, Jes\u00fas reunir\u00e1 a los suyos en la \u00faltima cena, la noche en que ser\u00e1 entregado. En este contexto de pruebas y de derrota, de sufrimiento y de muerte, Jes\u00fas comparte con sus disc\u00edpulos el pan. Por esta raz\u00f3n nuestra eucarist\u00eda hoy no ignora tampoco el peso de todo el dolor humano, personal y colectivo.\u00a0<\/p>\n<p>&#8221; Cuando Jes\u00fas desembarc\u00f3 y vio aquel gran gent\u00edo, sinti\u00f3 compasi\u00f3n de ellos y cur\u00f3 a los enfermos que tra\u00edan&#8221;. Ante esta multitud fatigada, el coraz\u00f3n de Dios se conmueve hasta las entra\u00f1as; Jes\u00fas va a partir el pan. Ya en el desierto, Jes\u00fas hab\u00eda alimentado a su pueblo en abundancia. El man\u00e1 y las codornices que bastaba con recoger cada ma\u00f1ana hab\u00edan puesto de manifiesto su solicitud. Los hombres deber\u00e1n guardar memoria de tanta previsi\u00f3n. Su desierto, lugar de hambre y de sed, ser\u00e1 en adelante memoria del fest\u00edn y de la fiesta. La gran miseria del mundo no ha sido eliminada, sin duda alguna; sin duda, Jes\u00fas no ha liberado a los hombres de la preocupaci\u00f3n angustiosa de tener que ganarse el pan cotidiano. Pero, por una vez, sucedi\u00f3 que todos hab\u00edan comido hasta saciarse, que todos los hombre vivieron en la abundancia. Cuando Jes\u00fas se manifest\u00f3, nada les falt\u00f3; la misericordia de Dios vino sobre ellos y el desierto cambi\u00f3 de sentido. &#8220;El desierto es hermoso, dec\u00eda el Peque\u00f1o Pr\u00edncipe de Saint-Exup\u00e9ry, porque esconde un pozo en alguna parte&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>El desierto es, pues, a la vez un lugar de hambre y lugar de saciedad m\u00e1s all\u00e1 de toda medida. Imaginaos: \u00a1recogieron doce cestas con los restos de lo que sobr\u00f3! Cuando uno ha decidido partir, llega un momento en que echa de menos lo que dej\u00f3 y no es capaz de gozar con el pensamiento de lo que le espera. Es un intermedio penoso. As\u00ed pues, el desierto quedar\u00e1 para siempre como el s\u00edmbolo de nuestra fe sometida a prueba. Hemos dejado las satisfacciones ilusorias de nuestros sue\u00f1os y la seguridad temporal de nuestras justificaciones demasiado f\u00e1ciles, pero a\u00fan no estamos en posesi\u00f3n de la gloria de los salvados, y no conocemos a\u00fan la alegr\u00eda perfecta de la comuni\u00f3n ininterrumpida. S\u00ed, nuestro \u00e9xodo dura todav\u00eda; pero \u00a1un poco de pan partido nos espera en la etapa del anochecer, para permitirnos ir m\u00e1s lejos, hacia la Tierra Prometida!\u00a0<\/p>\n<p>Dios, Providencia nuestra, te bendecimos,<br \/>\nporque t\u00fa no abandonas en la regi\u00f3n de la sed y de la soledad\u00a0<br \/>\na los caminantes en busca de la tierra prometida.\u00a0<br \/>\nPan del viaje y del desierto,\u00a0<br \/>\nvino de la fiesta que nos espera,\u00a0<br \/>\ntu eucarist\u00eda es la alegr\u00eda del peregrino.<br \/>\n\u00a1Por la mesa en donde se alimenta nuestra esperanza\u00a0<br \/>\nseas bendito, Padre, por los siglos de los siglos!\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Primera multiplicaci\u00f3n de los panes, 14:13-21 (Mc 6:30-46; Lc 10:17;\u00a0Jn 6:1-15).<\/p>\n<p>Cf. Comentario a Jn 6:1-15.<\/p>\n<p>Los cuatro evangelistas dan este relato. Se estudia en Jn. Aqu\u00ed se destacan algunos elementos.<\/p>\n<p>Mc-Lc lo vinculan a la vuelta de los disc\u00edpulos de su misi\u00f3n y muerte del Bautista; Mt, a la muerte de \u00e9ste; Jn lo inserta en la actividad galilaica de Cristo. Mc-Lc acaso lo sit\u00faan evocado por un mayor agudizamiento de la fama de Jes\u00fas con la misi\u00f3n de los disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>En la perspectiva literaria de Mt, Cristo se retira en barca a un lugar desierto a causa de la noticia de la muerte del Bautista; Mc-Lc se fijan m\u00e1s en otro aspecto, sin excluir \u00e9ste: un descanso despu\u00e9s de la actividad en la que debieron de tener un \u00e9xito de cierto volumen; reactiv\u00e1ndose la fama de Cristo misional, van a un lugar desierto, cerca de Betsaida (Lc).<\/p>\n<p>Betsaida Julias hab\u00eda sido embellecida por el tetrarca Filipo<i><sup> <\/sup><\/i>y pertenec\u00eda a su territorio de la Gaulan\u00edtide (el actual <i>Dejaulam). <\/i>El intento de Lc es citar la ciudad m\u00e1s destacada como punto de orientaci\u00f3n para sus lectores \u00e9tnico-cristianos, ya que Cristo iba buscando \u201cun lugar desierto\u201d (Mt-Mc) \u2014 y los alrededores de Betsaida son regi\u00f3n des\u00e9rtica \u2014, pues buscaba un lugar de reposo para sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>La \u201cmultitud\u201d que oy\u00f3 esto y que le iba a buscar deb\u00eda de ser en gran parte de gentes que se iban concentrando all\u00ed para ir a la muy cercana Pascua, en caravanas, a Jerusal\u00e9n. Acaso estas gentes se encontraron en Cafarna\u00fam, centro caravanero para ir a Jerusal\u00e9n por el valle del Jord\u00e1n, evitando as\u00ed las molestias de ir por Samar\u00eda. De Cafarna\u00fam a Betsaida hay a pie 10 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>Se explica. Cristo iba en barca. Un retraso por coloquio o con viento en contra permiti\u00f3 a las gentes llegar a aquella zona antes que El.<\/p>\n<p>Hubo curaciones. Mc dir\u00e1 que se compadeci\u00f3 de ellos porque \u201cestaban como ovejas sin pastor,\u201d frase de evocaci\u00f3n b\u00edblica (Ez 34:5), que aqu\u00ed tiene su aplicaci\u00f3n por estar a merced del farise\u00edsmo y sin la ense\u00f1anza del verdadero Pastor (Ez c.34).<\/p>\n<p>Mt pone \u201checha la tarde,\u201d mientras Lc dice que el \u201cd\u00eda comenzaba a declinar.\u201d Esto parecer\u00eda indicar el momento preciso de la hora, pero posiblemente no es m\u00e1s que un modismo aramaico (<i>natah hayyon<\/i>).<i> <\/i>Es el substrato que le da F. Delitzsch en su \u039d. \u03a4. hebreo, y que no significa m\u00e1s que el espacio que va desde el medio d\u00eda hasta la puesta del sol (Jer 6:4). Aqu\u00ed est\u00e1 en funci\u00f3n del tiempo necesario para poder ir a proveerse de v\u00edveres y alojamientos (Mc). Lo que no se dice ni se niega es que pudiesen quedar, en algunos, peque\u00f1as provisiones de repuesto, de lo que hubiesen llevado, pero que era insuficiente en absoluto para resolver el problema de su abastecimiento. Lo improvisado de la ida y la prolongaci\u00f3n de la ense\u00f1anza hab\u00eda terminado con unos v\u00edveres o totalmente en muchos, o con lo elemental en casi todos. La expresi\u00f3n que Mc-Lc usan: para que puedan ir a proveerse a \u201clos campos.,\u201d tiene frecuentemente, en el A.T. y en los LXX, el sentido de peque\u00f1os villorrios, en contraposici\u00f3n a las ciudades (Mc 5:14; 6:56).<\/p>\n<p>Este es el momento elegido por Cristo para la multiplicaci\u00f3n de los panes. Su comentario se hace en Jn 6:1-15.<\/p>\n<p>Una indicaci\u00f3n cronol\u00f3gica complementaria a la Pascua es que Jes\u00fas manda que se \u201csentasen\u201d sobre la \u201chierba\u201d \u201cverde\u201d (Mc), y que Jn matiza a\u00fan m\u00e1s, \u201cmucha hierba verde.\u201d \u201cEstas condiciones no se realizan en la ribera del Lago m\u00e1s que desde la mitad de marzo hasta abril.\u201d Estaban recostados en grupos de 50 y 100; la frase usada por Mc evoca los arriates de un jard\u00edn y pod\u00eda ser una buena base de recuento.<\/p>\n<p>Se destaca en los tres sin\u00f3pticos que Cristo \u201celev\u00f3 los ojos al cielo.\u201d Lo omite Juan, probablemente por raz\u00f3n tipol\u00f3gica. <b>Este gesto de Cristo era frecuente en su oraci\u00f3n <\/b>(Jn 11:41.42; 17:1). En cambio, no era usual en las costumbres rab\u00ednicas. Rab\u00ed Ismael bar Jos\u00e9 (c.180) dec\u00eda: \u201cLa regla es que el que ora ha de tener los ojos bajos y el coraz\u00f3n elevado al cielo.\u201d\u00a0<\/p>\n<p>Los tres sin\u00f3pticos ponen por \u201cbendecir\u201d la palabra propia (\u03b5\u03cd\u03bb\u03bf\u03b3\u03ad\u03c9), pero Jn, en este mismo lugar, pone, para lo mismo, \u201cdar gracias\u201d (\u03b5\u03cd\u03c7\u03b1\u03c1\u03b9\u03c3\u03c4\u03ad\u03c9). En cambio, los sin\u00f3pticos en la segunda multiplicaci\u00f3n de los panes ponen \u201cdar gracias.\u201d Esto hace ver que lo usan como sin\u00f3nimo, sin que haya que suponerse con ellas una previa acci\u00f3n de gracias a la bendici\u00f3n, o \u00e9sta hecha en forma de acci\u00f3n de gracias. La costumbre rab\u00ednica hab\u00eda establecido que no se comiese o bebiese sin bendecir los alimentos, pues equival\u00eda a un pecado de infidelidad. Las f\u00f3rmulas sol\u00edan comenzar: \u201cAlabado se\u00e1is, Yahv\u00e9, nuestro Dios, rey del mundo.\u201d. Y El mismo lo \u201cparti\u00f3\u201d y se lo \u201cdio\u201d a los disc\u00edpulos para repartirlo a la muchedumbre. \u00bfEl milagro se hizo en las manos de Cristo o en la de los disc\u00edpulos? Acaso lo primero supusiese un incesante e inacabable ir y venir a Cristo.<\/p>\n<p>El milagro fue tan abundante, que todos se \u201csaciaron\u201d (\u03ad\u03c7\u03bf\u03c1\u03c4\u03ac\u03c3\u03b8\u03b7\u03c3\u03b1). \u03a5 \u201crecogieron\u201d doce cestos sobrantes. Era uso jud\u00edo recoger, despu\u00e9s de las comidas, los trozos de comida ca\u00eddos a tierra. El \u201ccesto\u201d (\u03c7\u03cc\u03c6\u03af\u03bd\u03bf\u03c2) era el que usaban las gentes r\u00fasticas. Estaban hechos de peque\u00f1as ramas de sauce. Este era el tipo de bagaje ordinario jud\u00edo en sus desplazamientos. Juvenal dec\u00eda de ellos que su ajuar era el \u201cc\u00f3fino\u201d y el heno. Y por su uso habitual, Marcial los llama \u201ccist\u00edferos\u201d. En estos \u201cc\u00f3finos\u201d de las gentes o de los ap\u00f3stoles se recogi\u00f3 el sobrante. El milagro se constataba bien: las sobras eran m\u00e1s que la materia de cinco panes para el milagro.<\/p>\n<p>En el trasfondo de este hecho est\u00e1 la evocaci\u00f3n de Mois\u00e9s, viniendo a ser ello una \u201ctipolog\u00eda\u201d de esta obra de Cristo. A las gentes que no tienen qu\u00e9 comer en el <i>desierto <\/i>(N\u00fam 11:13.14), Mois\u00e9s, con su oraci\u00f3n, logra el <i>man\u00e1. <\/i>En esta \u00e9poca se esperaba que el Mes\u00edas saliese del \u201cdesierto,\u201d y aparecieron por entonces varios pseudomes\u00edas, que llevaban las gentes al desierto, donde las promet\u00edan se\u00f1ales prodigiosas y de donde saldr\u00edan triunfadores. Josefo cuenta estos casos, sus nombres y su fin desastrado.<\/p>\n<p>Igualmente, en los d\u00edas mesi\u00e1nicos, como renovaci\u00f3n de los d\u00edas del desierto, se esperaba una lluvia perpetua de man\u00e1.<\/p>\n<p>Todo esto pod\u00eda provocar una explosi\u00f3n de entusiasmo mesi\u00e1nico en torno a Cristo, y que Jn relata; quisieron proclamarle rey: el Mes\u00edas-Rey que por entonces se esperaba. La Pascua estaba pr\u00f3xima, las caravanas a la Ciudad Santa a punto. Quisieron venir para, seguramente, <b>llevarle a su frente a Jerusal\u00e9n y proclamarle Rey-Mes\u00edas en el templo,<\/b> como se lee en algunos escritos rab\u00ednicos que hab\u00eda de ser. Pero Cristo despach\u00f3 a las turbas y disc\u00edpulos, para que no se dejasen contagiar <b>de aquel mesianismo pol\u00edtico,<\/b> que no era el aut\u00e9ntico, ni la hora de su plena proclamaci\u00f3n, y El mismo se march\u00f3 \u201csolo\u201d a un monte a hacer oraci\u00f3n\u201d (Mt-Mc). <b>La oraci\u00f3n de Cristo se registra varias veces en los evangelios<\/b>.<\/p>\n<p>De una manera sencilla se cuenta uno de los portentos de Cristo. Las teor\u00edas racionalistas se desbaratan unas a otras para explicarlo.<\/p>\n<p>\u201cAunque a\u00fan no sea la Eucarist\u00eda, <b>este pan milagroso es evidentemente su figura y preparaci\u00f3n, como lo han pensado los Padres y tambi\u00e9n los mismos evangelistas.<\/b> Tal se ve al comparar los t\u00e9rminos con los que describen esta distribuci\u00f3n solemne y los de la Cena (Mt 26:26) y Jn (c.6), que une a este milagro el discurso sobre el \u201cPan de vida\u201d. Donde esta tipolog\u00eda est\u00e1 m\u00e1s acusada es en Jn.<\/p>\n<p>Autores modernos han presentado a prop\u00f3sito de este milagro un problema que es interesante registrar. En el tema de la multiplicaci\u00f3n de los panes se quiere ver un trasfondo, que ser\u00eda <b>un movimiento pol\u00edtico para proclamar rey a Cristo.<\/b><\/p>\n<p>Esto en Jn es claro (Jn 6:14.15). Como efecto del milagro \u2014 y probablemente de toda la fama de Cristo \u2014, surgi\u00f3 este movimiento del milagro de Cristo multiplicador del pan \u2013\u201cman\u00e1\u201d \u2014 y en un lugar \u201cdesierto,\u201d lo que evocaba <b>sobre El no s\u00f3lo ser otro Mois\u00e9s, sino el Mes\u00edas esperado.<\/b> Pero todo est\u00e1 en c\u00f3mo se plantee esto. Se alegan, entre otras, las siguientes y principales razones.<\/p>\n<p>En Mc (6:31), que es el relato inmediatamente anterior a la multiplicaci\u00f3n de los panes, Cristo se retira a un lugar solitario con los disc\u00edpulos, \u201cpara descansar un poco\u201d (Mc 6:31a), y, en el segundo hemistiquio, se lee: \u201cpues eran muchos los que iban y ven\u00edan\u201d (Mc 6:31) a donde estaban antes del retiro (Mc 9:32). Pero la gente se dio cuenta de su marcha y les \u201csiguieron\u201d (Mt-Lc), incluso se les \u201cadelantaron\u201d (Mc) cuando iban a este lugar de descanso. \u00bfA qu\u00e9 iba esta gente? \u00bfA qu\u00e9 se deb\u00eda esta concentraci\u00f3n? Se piensa por autores recientes que en un posible movimiento pol\u00edtico en torno a Cristo. Se habr\u00eda visto en El, a trav\u00e9s de su fama, un posible caudillo mesi\u00e1nico. Que algo de esto pod\u00eda estar latente es posible, pues la resoluci\u00f3n de hacerlo rey, que se lee en Jn (6:14.15), fue el chispazo final de un ambiente ante aquel milagro. Pero pensar en que iban all\u00ed en plan de tramar esta conspiraci\u00f3n, no parece lo m\u00e1s probable. Pues Cristo, al ver a las multitudes, \u201cse conmovi\u00f3 por ellos\u201d (Mt-Mc), y \u201ccur\u00f3 a sus enfermos\u201d (Mt), y \u201ccomenz\u00f3 a ense\u00f1arles muchas cosas\u201d (Mc), que fue hablarles del reino de Dios (Lc). Si Cristo supusiese que en las visitas anteriores \u2014 \u201diban y ven\u00edan y ni para comer ten\u00edan tiempo\u201d (Mc 6:31b) \u2014 se tratase de hablar acaso con los ap\u00f3stoles o de ir a verle para, con las impresiones recogidas, armar un complot pol\u00edtico-mesi\u00e1nico, El, que para evitar esto despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de los panes, aleja a las turbas y ap\u00f3stoles, y marcha El solo a un monte, no parece que se les hubiese puesto de antemano a tiro, sobre todo con un milagro tan llamativo. Otra cosa es que, a causa de su fama, hubiese pasado esto por la mente de muchas gentes, como en otras ocasiones pas\u00f3 (Mt 12:23), y precisamente a causa de un milagro (Mt 12:23), y otra muy distinta el que esas idas y venidas supusiesen una ida en plan de complot pol\u00edtico. Su ida se explica muy bien, como en otras ocasiones, m\u00e1s que por o\u00edr la doctrina, por la esperanza y provecho de sus milagros, que es precisamente lo que se dice en Juan a estas gentes que buscan a Cristo despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de los panes (Jn 6:26.28).<\/p>\n<p>Para sostener esta hip\u00f3tesis se trata de confirmarla con otros datos. En Mc se dice que el n\u00famero de personas alimentadas era de \u201c5.000 hombres.\u201d De donde se deduce que eran precisamente s\u00f3lo hombres los que iban para un complot, ya que en Mt (14:21), pues Lc tiene una frase gen\u00e9rica, se a\u00f1ade: \u201csin mujeres y ni\u00f1os.\u201d Para eliminar esto se puede decir que la frase podr\u00eda, en absoluto, querer decir que eran s\u00f3lo hombres. Podr\u00eda encontrar esto aparente apoyo en Jn, en donde se dice que, para el milagro, se acomodaron los <i>hombres <\/i>(Jn 6:10). Y luego del milagro se dice: \u201cviendo los <i>hombres <\/i>el milagro que hab\u00eda hecho\u201d (v.14), quieren venir para hacerle rey. Si la segunda vez es l\u00f3gico que fuesen los <i>hombres solos, <\/i>la primera vez \u201chombres\u201d puede ser un nombre gen\u00e9rico por gentes, o porque, conforme a las costumbres orientales, estaban separados hombres y mujeres con ni\u00f1os. Pues al desembarcar vio \u201cmucha gente\u201d (Mc) y \u201ccur\u00f3 a sus enfermos,\u201d y \u201cgentes\u201d est\u00e1 normalmente por una multitud de todo tipo de personas de ambos sexos. Ni es cre\u00edble que fuesen para ser curados s\u00f3lo los \u201chombres.\u201d<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, para esto, se interpreta la frase que al verlos los acogi\u00f3, porque \u201cestaban como ovejas sin pastor,\u201d en el sentido de que necesitaban un jefe o general, sentido que, en ocasiones, tiene la frase (N\u00fam 27:16v). Pero es incre\u00edble que los evangelistas la utilicen en este sentido <b>aplic\u00e1ndola al reino espiritual de Cristo.<\/b> Y Lc, que es el que la cita, la interpreta, precisamente, por hablarles del reino de Dios (Lc 9:11). Estaban desamparadas de la verdadera doctrina del Buen Pastor (Ez 34:5v; Jn 10, Iv).<\/p>\n<p>En cambio, es probable que Cristo despidi\u00f3 a las turbas y \u201cforz\u00f3\u201d (Mt-Mc) a embarcarse a los ap\u00f3stoles porque deb\u00edan de estar a punto de unirse al movimiento pol\u00edtico-mesi\u00e1nico, pero que se produjo despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n, y que relata Jn (6:14.15). No parece, pues, que se trate de una trama previa, sino de un ambiente propicio \u2014 por la fama de Cristo \u2014, lo que hizo estallar, con toda la evocaci\u00f3n mosaica que hab\u00eda en aquel milagro y en aquella topograf\u00eda des\u00e9rtica, el movimiento de entusiasmo para hacer a Cristo rey.<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_Primera_multiplicacion_de_los_panes\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): Primera multiplicaci\u00f3n de los panes<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 245-251.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>Todos los evangelistas refieren este acontecimiento extraordinario, clasificado por los exegetas en el genero literario de los \u00abmilagros de donaci\u00f3n\u00bb. El relato evang\u00e9lico -modelado sobre el de Eliseo (2 Re 4,42-44)- ha tomado una enorme resonancia en la tradici\u00f3n eclesial, y en la narraci\u00f3n mateana -mucho m\u00e1s concisa respecto a la de Marco- el milagro se revela como una aut\u00e9ntica \u00abteofan\u00eda\u00bb ante los disc\u00edpulos todav\u00eda titubeantes. Se les invita a creer cada vez m\u00e1s firmemente en el poder sobrenatural de Jes\u00fas y -consecuencia de la fe- a compartir con los otros los dones recibidos para crear comuni\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>En el relato se pueden se\u00f1alar f\u00e1cilmente tres vetas de significado diferentes, aunque la Palabra en cuanto tal no cesa nunca de enriquecerse con valores simb\u00f3licos que la hacen inagotable. Hay, en primer lugar, un sentido <i>mesi\u00e1nico <\/i>por el que el milagro puede ser considerado como la realizaci\u00f3n del don del verdadero man\u00e1 (cf. Ex 16,4-35): Jes\u00fas es el nuevo Mois\u00e9s que sacia el hambre de la multitud de peregrinos en camino, a trav\u00e9s del desierto de la vida, hacia la verdadera Tierra Prometida. \u00c9ste es el aspecto subrayado en particular en el pasaje paralelo del evangelio seg\u00fan Juan, donde se dice que Jes\u00fas, reconocido como Mes\u00edas y buscado por la muchedumbre para hacerlo rey, se aleja: aceptar\u00e1 reinar \u00fanicamente desde lo alto de la cruz.\u00a0<\/p>\n<p>En segundo lugar, aparece el sentido <i>eclesial: <\/i>Jes\u00fas implica a sus disc\u00edpulos en el milagro, pidi\u00e9ndoles su colaboraci\u00f3n en la distribuci\u00f3n de los panes y los peces bendecidos por \u00e9l a la muchedumbre (v. 19). Son ya una imagen viva de la Iglesia que continuar\u00e1, en todos los lugares y en todos los tiempos, anunciando el Evangelio y distribuyendo el \u00abpan de la vida\u00bb, la eucarist\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, son muchos los elementos ling\u00fc\u00edsticos que ponen de relieve el <i>sentido eucar\u00edstico <\/i>del milagro; n\u00f3tese, por ejemplo, el uso de los verbos \u00abtomar\u00bb, \u00abbendecir\u00bb, \u00abpartir\u00bb, \u00abdar\u00bb, as\u00ed como el recuerdo contenido en la expresi\u00f3n <i>\u00abal anochecer\u00bb <\/i>(v. 15), que es igual a la empleada por Mateo para introducir el relato de la instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda durante la \u00faltima cena. El gran milagro anticipa, por tanto, para las muchedumbres el reconocimiento de Jes\u00fas como Pan vivo bajado del cielo para saciar el hambre humana, de suerte que todos puedan tomar no s\u00f3lo lo que necesitan, sino recoger tambi\u00e9n <i>\u00abdoce canastos llenos de los trozos sobrantes\u00bb <\/i>(v. 20): en este detalle particular se entrev\u00e9 ya la dimensi\u00f3n misionera de la Iglesia.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p>Puede suceder que despu\u00e9s de haber seguido generosamente a Jes\u00fas un buen trecho del camino, adentr\u00e1ndonos con \u00e9l en un terreno que se va haciendo cada vez m\u00e1s des\u00e9rtico, nos venga la tentaci\u00f3n de preguntarnos: \u00ab\u00bfEs razonable lo que estoy haciendo? Tal vez no haya que exagerar. Es bello estar con \u00e9l, pero, m\u00e1s all\u00e1 de la poes\u00eda, es preciso tener en cuenta muchas necesidades concretas y cotidianas\u00bb. Nos inclinamos f\u00e1cilmente, en efecto, a creer que los problemas que debemos resolver exigen una respuesta inmediata y eficiente, incompatible por completo con la entrega gratuita a Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>La duda puede insinuarse tambi\u00e9n en el coraz\u00f3n de los disc\u00edpulos, es decir, de los que han sido llamados a seguir a Jes\u00fas m\u00e1s de cerca. \u00bfEs sensato -se preguntan algunos- no tener en cuenta las exigencias normales y humanas, cuyo primer y claro ejemplo es el comer y el beber? Sin embargo, Jes\u00fas, a trav\u00e9s de este relato, referido escrupulosamente por todos los evangelistas, nos recuerda que quien opta por seguirle no queda decepcionado. Del \u00absigno\u00bb hemos pasado a la \u00abrealidad\u00bb. Tras la cena del Jueves Santo, multitudes de hombres han podido experimentar a lo largo de los siglos que aliment\u00e1ndose de Jes\u00fas, verdadero Pan bajado del cielo para colmarnos de toda dulzura, es posible afrontar situaciones trabajosas sin ceder a la tentaci\u00f3n de la duda y del des\u00e1nimo.\u00a0<\/p>\n<p>Aquel anochecer, Jes\u00fas puso entre las manos de los disc\u00edpulos el pan y los peces bendecidos para que los distribuyeran: respond\u00eda a su temor implic\u00e1ndolos directamente en el milagro que estaba realizando. Ellos obedecieron y experimentaron la alegr\u00eda de ser dispensadores del verdadero pan que sacia toda hambre.\u00a0<\/p>\n<p>La pobreza humana no es nunca un obst\u00e1culo para Dios: abandon\u00e1ndonos con sencillez a la acci\u00f3n de la gracia recibimos la fuerza para llevar a cabo la misi\u00f3n que se nos ha confiado. Si despu\u00e9s nos sobrevienen dudas y perplejidades que podr\u00edan comprometer nuestro camino espiritual, es sensato confiarnos humildemente al juicio de quienes tienen en la Iglesia la tarea del discernimiento y hacer exactamente lo que nos indiquen. Es m\u00e1s necesario que nunca invocar al Esp\u00edritu, a fin de que haga comprender a cada cristiano -y a cada consagrado en particular- que Jes\u00fas no abandona a quien lo deja todo para seguirle. El esta all\u00ed, dispuesto a cambiar todo desierto en un lugar de convite para una fiesta sin fin, a la que debemos desear invitar a todos los hermanos, seguros de que para todos ellos habr\u00e1 alimento en abundancia. Y puesto que mientras falte alguien a la fiesta no podr\u00e1 ser plena la alegr\u00eda, la Iglesia se prodiga para hacer llegar a todos la apremiante invitaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>Yo, que antes era el despreciado, soy ahora el preferido, ahora he sido antepuesto a los elegidos. Yo, que antes era el pueblo de pecadores despreciado, me encuentro ahora en una condici\u00f3n de vida venerable que me une a la sagrada realidad del cielo y he sido admitido ahora a la dignidad de comensal del cielo. Para procurarme el alimento no me hacen falta lluvias abundantes ni la laboriosa producci\u00f3n de la tierra ni frutos de plantas. No pido ni r\u00edos ni fuentes para mi sed. Mi alimento es Cristo; mi bebida, la sangre de Dios. Ahora no espero entradas anuales para saciarme: Cristo se me ofrece cada d\u00eda. No tendr\u00e9 miedo de que cualquier intemperie meteorol\u00f3gica o cualquier p\u00e9rdida de la cosecha agr\u00edcola me lo meng\u00fcen, con tal de que la devoci\u00f3n me lo preserve con cuidado asiduo. Mi alimento es tal que quien lo come ya no tiene hambre; mi alimento es tal que no engrasa el cuerpo, sino que robustece el coraz\u00f3n del hombre.\u00a0<\/p>\n<p>El pan del cielo, el verdadero, me lo guarda el Padre. El pan de Dios, que da la vida a este mundo, ha bajado del cielo para mi.\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfPor que pides que te ofrezca el pan que el da a todos, cada dIa, siempre? Te corresponde a ti coger este pan. Ac\u00e9rcate a este pan y lo cogeras. De \u00e9l se ha dicho: \u00ab<i>Todos los que se alejan de ti, morir\u00e1n<\/i>\u00bb<i> <\/i>(Sal 72,27). Si te alejaras de el, morir\u00edas; si te acercaras a el, vivir\u00edas. Este es el pan de la vida; por consiguiente, el que come la vida no puede morir. \u00bfComo podr\u00e1 morir quien tiene la vida por alimento? \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 desaparecer el que tenga la vida como sustento? Acercaos a \u00e9l y saciaos: \u00e9l es pan. Acercaos a \u00e9l y bebed: \u00e9l es fuente. Acercaos a \u00e9l y alumbraos: \u00e9l es luz. Acercaos a \u00e9l y ser\u00e9is libres: <i>\u00abDonde est\u00e1 el esp\u00edritu del Se\u00f1or, all\u00ed est\u00e1 la libertad\u00bb <\/i>(2 Cor 3,17). Acercaos a \u00e9l y libraos de los lazos: \u00e9l es perd\u00f3n de los pecados. \u00bfOs pregunt\u00e1is qui\u00e9n es \u00e9l? Escuchad lo que dice \u00e9l mismo: <i>\u00abYo soy el pan de vida. El que venga a m\u00ed <\/i><i>ya no tendr\u00e1 hambre, y el que cree en m\u00ed ya no tendr\u00e1 sed<\/i>\u00bb (Ambrosio, Comentario al salmo 118, 18, 26-28, passim).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>Hoy, como hace dos mil a\u00f1os, Cristo ve venir hacia \u00e9l muchedumbres numerosas que tienen hambre, por las que siente compasi\u00f3n, a las que llama, a las que pide el coraz\u00f3n. Hoy como entonces, las provisiones, los recursos de la Iglesia, parecen irrisorios. Jes\u00fas pide, antes que nada, un acto de confianza, un gesto de abandono en sus manos; les dice: \u00abSentaos\u00bb. Intentemos comprender: les ha pedido, naturalmente, lo que m\u00e1s les costaba. Mientras estaban de pie, no depend\u00edan m\u00e1s que de ellos mismos, ten\u00edan la !posibilidad de irse a comer a sus casas&#8230; Es decir, pod\u00edan marcharse. Ahora bien, al sentarse, renunciaban a bastarse a s\u00ed mismos, a arregl\u00e1rselas por ellos mismos; depend\u00edan de \u00e9l, estaban entregados, como las hostias sobre la patena del ofertorio. Me parece que muchos dudaron ante aquella invitaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 habr\u00edamos hecho nosotros en su lugar? Al final algunos se sentaron y otros lo hicieron a continuaci\u00f3n. Y por fin lleg\u00f3 el gran momento, cuando se sentaron los cinco mil. Despu\u00e9s empez\u00f3 a circular el pan, pero el milagro ya hab\u00eda tenido lugar antes. El milagro m\u00e1s grande lo hab\u00eda obtenido el Se\u00f1or de ellos: el milagro de su fe y de su amor. \u00bfY nosotros?\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfCreemos en \u00e9l? \u00bfCreemos que Cristo es capaz de saciar nuestra hambre? Nos dir\u00eda antes de cualquier milagro: \u00ab\u00bfCrees en m\u00ed? \u00bfCrees que puedo cambiar tu vida, llenarla, renovarla? \u00bfCrees que soy bastante poderoso y que te amo bastante para que puedas vivir, gracias a m\u00ed, una vida diferente de la que has vivido hasta ahora, de la que has vivido sin m\u00ed?\u00bb. Queremos creer, s\u00ed, pero no vivimos de la fe. Siempre tendremos razones, \u00f3ptimas razones, para no creer. La fe seguir\u00e1 siendo siempre un acto por encima de nuestras fuerzas naturales, una gracia a la que deberemos abrirnos, una oscuridad que deberemos soportar. Tener fe significa tener bastante luz para soportar un margen de oscuridad. Cuanto m\u00e1s oremos, m\u00e1s nos comunicaremos, m\u00e1s amaremos a Dios y a nuestro pr\u00f3jimo, y m\u00e1s convencidos estaremos de la realidad y de la presencia del objeto de nuestra fe (L. Evely, A <i>confronto co&#8217; <\/i>Vangelo, Citadella, As\u00eds 1969, 183-191, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Primera_multiplicacion_de_panes\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Primera multiplicaci\u00f3n de panes<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, pp. 60-64<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 13-14<\/p>\n<p><i>13 <\/i><i>Cuando Jes\u00fas recibi\u00f3 esta noticia, se alej\u00f3 de all\u00ed a solas en una barca a un lugar desierto. Pero, al enterarse la gente, lo siguieron por tierra desde las ciudades. <\/i>14 <i>Al desembarcar y ver a tanta gente, sinti\u00f3 gran compasi\u00f3n por ellos y cur\u00f3 a sus enfermos.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Jes\u00fas sube a una barca en el lago de Genesaret y se dirige solo a un lugar solitario. No permanece mucho tiempo as\u00ed, porque la gente se entera y le siguen a pie por la orilla del lago. Vienen juntos de todas las poblaciones circundantes, por tanto tambi\u00e9n de los pueblos situados a la orilla del lago. Cuando Jes\u00fas baja de la barca, ve la gran multitud. \u00a1Qu\u00e9 escena! Jes\u00fas siente gran compasi\u00f3n por ellos y cura a sus enfermos. Lo que impulsa as\u00ed a la gente hacia Jes\u00fas no es s\u00f3lo el afecto humano, el entusiasmo que suscita un gran orador, los sentimientos de gratitud por los beneficios logrados. Lo que impulsa a la gente es la percepci\u00f3n de lo sobrehumano, que falt\u00f3 a los paisanos de Nazaret, el anhelo oculto del bien y de la rectitud, de la verdadera vida. Jes\u00fas no puede responder de otra manera, contest\u00f3 como hizo Dios a trav\u00e9s de los siglos, \u00e1 saber con su <i>misericordia. <\/i>Dios se compadece del hombre. El estado del hombre afecta su coraz\u00f3n, la indigencia le conmueve.\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 15-18<\/p>\n<p>15 <i>Llegada la tarde, se le acercaron los disc\u00edpulos, y le dijeron: Esto es un despoblado, y la hora ya avanz\u00f3; despide, pues, a la gente, que vayan a las aldeas a comprarse alimentos. <\/i>16 <i>Pero Jes\u00fas les dijo: No tienen por qu\u00e9 irse; dadles vosotros de comer. <\/i>17 <i>&#8220;Ellos le replican: No tenemos aqu\u00ed m\u00e1s que cinco panes y dos peces. <\/i>18 <i>\u00c9l contest\u00f3: Tra\u00e9dmelos aqu\u00ed.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Entre tanto llega la tarde, y los disc\u00edpulos lo indican al Maestro. La hora es avanzada y el lugar es solitario. Sobre todo aqu\u00ed no se puede comprar nada para comer. La conversaci\u00f3n entre Jes\u00fas y los disc\u00edpulos resulta algo artificiosa. Desde el principio Jes\u00fas sabe lo que quiere hacer, y el lector lo nota. Pero los disc\u00edpulos deben aprender algo, sus pensamientos dirigidos a las cosas terrenas deben ampliarse y crecer en el <i>conocimiento del Maestro. <\/i>Ha pasado ya mucho tiempo y todav\u00eda no saben a qui\u00e9n tienen consigo.\u00a0<\/p>\n<p>Desorientados, hacen la observaci\u00f3n de que solamente hay cinco panes y dos peces para comer. Eso resulta muy infantil. \u00bfQu\u00e9 significa la <i>rid\u00edcula cantidad <\/i>ante el poder que tiene Jes\u00fas? Naturalmente los disc\u00edpulos no pueden saciar al pueblo, como les encarga Jes\u00fas: \u00abDadles vosotros de comer.\u00bb Muy poco es lo que pueden hacer los disc\u00edpulos, de una forma semejante a lo que m\u00e1s tarde se dice de la fe, en la curaci\u00f3n del muchacho lun\u00e1tico (cf. 17,16ss). La mirada debe dirigirse a Jes\u00fas. Los disc\u00edpulos est\u00e1n ante el pueblo con las manos vac\u00edas, pero Jes\u00fas puede alimentar a la multitud. As\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1n los maestros y pastores delante del pueblo con las manos vac\u00edas, s\u00f3lo pueden entregar el pan que Jes\u00fas les ofrece.\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 19-21<\/p>\n<p>19 <i>Y mandando a la gente sentarse sobre la hierba, tom\u00f3 los cinco panes y los dos peces, levant\u00f3 los ojos al cielo, dijo la bendici\u00f3n, parti\u00f3 los panes y se los dio a sus disc\u00edpulos, y los disc\u00edpulos al pueblo. <\/i>20 <i>Todos comieron hasta quedar saciados; y recogieron, de los pedazos sobrantes, doce canastos llenos. <\/i>21 <i>Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y ni\u00f1os.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>El pueblo se coloca sobre el c\u00e9sped. Ahora Jes\u00fas est\u00e1 en el centro, todos los ojos parecen estar dirigidos a \u00e9l. En el c\u00edrculo m\u00e1s reducido alrededor de \u00e9l est\u00e1n los disc\u00edpulos, que han tra\u00eddo los panes y los peces, a continuaci\u00f3n el pueblo se ha colocado por doquier. Jes\u00fas toma los alimentos, mira al Padre que est\u00e1 en el cielo y le <i>alaba. <\/i>As\u00ed como el padre de una familia jud\u00eda antes de la comida da la bendici\u00f3n sobre los manjares y da gracias a Dios por sus dones, as\u00ed hace aqu\u00ed Jes\u00fas como padre de todo el pueblo: \u00abAlabado seas, Yahveh, nuestro Dios, rey del mundo, que haces que el pan se forme de la tierra.\u00bb Jes\u00fas parte el pan y los peces, y los da a los disc\u00edpulos para que los repartan. Los disc\u00edpulos a su vez lo entregan a las multitudes. Todos comen y quedan saciados, m\u00e1s a\u00fan, incluso se re\u00fane una gran cantidad de restos, que muestra que se ha distribuido con superabundancia, y que en realidad todos quedaron saciados. Esto es una bendici\u00f3n realmente divina.\u00a0<\/p>\n<p>Ha resultado m\u00e1s bien fortuito que Jes\u00fas hiciera este gran <i>signo. <\/i>Se trata, en efecto, de un gran signo. Jes\u00fas no ha eliminado la necesidad del hambre ni ha quitado a los hombres la preocupaci\u00f3n por el pan cotidiano. Pero una vez tuvo lugar: todos quedaron saciados, m\u00e1s a\u00fan. tuvieron superabundantemente. Cuando <i>Jes\u00fas <\/i>estaba <i>entre ellos, <\/i>no les faltaba nada y todos estaban contentos. La misericordia de Dios descendi\u00f3 sobre ellos, y todos eran uno en sus comidas en com\u00fan y no sufr\u00edan penuria. Pero este signo no fue dado para aturdir o subyugar a los hombres a manera de los prodigios espectaculares que el esp\u00edritu maligno hab\u00eda reclamado a Jes\u00fas (cf. 4,lss). Fue resultado de la situaci\u00f3n. As\u00ed como Jes\u00fas concede su misericordia al individuo que se adhiere a \u00e9l con fidelidad, as\u00ed tambi\u00e9n a la gran muchedumbre que est\u00e1 necesitada. As\u00ed procede Dios siempre con el hombre.\u00a0<\/p>\n<p>En el desierto Dios hab\u00eda alimentado al pueblo de una manera prodigiosa y los hab\u00eda preservado de perecer. \u00abLlegada, pues, la tarde, vinieron codornices, que cubrieron todo el campamento, y por la ma\u00f1ana se hall\u00f3 esparcido tambi\u00e9n un roc\u00edo alrededor de \u00e9l, y cuando el roc\u00edo se evapor\u00f3, hab\u00eda sobre la superficie de la tierra una cosa fina, como granos, fina como la escarcha en el suelo. Lo que visto por los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: \u00bfQu\u00e9 es esto? Porque no sab\u00edan lo que era. A los cuales dijo Mois\u00e9s: \u00c9ste es el pan que el Se\u00f1or os ha dado para comer\u00bb (\u00c9x 16,13-15). Las proezas que hizo Dios en el tiempo glorioso de Israel \u00bfresurgen ahora en la primavera del pueblo? \u00bfEst\u00e1 Dios de nuevo cerca de su pueblo como en el gran tiempo pasado? \u00a1Qu\u00e9 sensaci\u00f3n de dicha y nueva confianza tienen que haber sentido aquellos hombres!\u00a0<\/p>\n<p>Este acontecimiento tambi\u00e9n es una <i>imagen de la Iglesia <\/i>y as\u00ed debe ser considerado. Jes\u00fas est\u00e1 en el centro como el dador de todos los dones buenos, el dador del pan y de la palabra. Luego viene el grupo de los disc\u00edpulos. Est\u00e1n muy cerca de \u00e9l y entregan sus dones, son su brazo extendido. El pueblo est\u00e1 situado alrededor de \u00e9l y puede disfrutar de su presencia. Jes\u00fas alza la vista al cielo, cuando da la bendici\u00f3n. Jes\u00fas hace \u00ablas obras que el Padre le ha encomendado\u00bb (Jn 5,36). Ya no es el mediador, como era Mois\u00e9s. \u00c9l mismo es el dador y fuente de la vida. Tal es la experiencia de s\u00ed misma que tiene la Iglesia, cuando se re\u00fane para celebrar la eucarist\u00eda. As\u00ed vivir\u00e1n solidariamente con Dios y no tendr\u00e1n penuria todos los que est\u00e1n elegidos para las bodas regias en el reino de Dios. En Dios est\u00e1 la superabundancia y la plenitud de la misericordia. Solamente en \u00e9l se sacia todo el hambre que pueda sentir el hombre.\u00a0<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><strong>Domingo XVIII Tiempo Ordinario (A)<\/strong><\/li>\n<li>Lunes XVIII Tiempo Ordinario<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13 Al enterarse Jes\u00fas se march\u00f3 de all\u00ed en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo sigui\u00f3 por tierra desde los poblados. 14 Al desembarcar vio Jes\u00fas una multitud, se compadeci\u00f3 de ella y cur\u00f3 a los enfermos. 15 Como se hizo tarde, se acercaron los disc\u00edpulos a decirle: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-14-13-21-primera-multiplicacion-de-los-panes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 14, 13-21: Primera multiplicaci\u00f3n de los panes\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41328","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41328","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41328"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41328\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41328"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41328"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41328"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}