{"id":41329,"date":"2016-10-07T23:28:24","date_gmt":"2016-10-08T04:28:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-14-22-36-jesus-camina-sobre-las-aguas\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:24","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:24","slug":"mt-14-22-36-jesus-camina-sobre-las-aguas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-14-22-36-jesus-camina-sobre-las-aguas\/","title":{"rendered":"Mt 14, 22-36: Jes\u00fas camina sobre las aguas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">22<\/span> Enseguida Jes\u00fas apremi\u00f3 a sus disc\u00edpulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras \u00e9l desped\u00eda a la gente. <span class=\"versiculo\">23<\/span> Y despu\u00e9s de despedir a la gente subi\u00f3 al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba all\u00ed solo. <span class=\"versiculo\">24<\/span> Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. <span class=\"versiculo\">25<\/span> A la cuarta vela de la noche se les acerc\u00f3 Jes\u00fas andando sobre el mar. <span class=\"versiculo\">26<\/span> Los disc\u00edpulos, vi\u00e9ndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Jes\u00fas les dijo enseguida: \u00ab\u00a1\u00c1nimo, soy yo, no teng\u00e1is miedo!\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">28<\/span> Pedro le contest\u00f3: \u00abSe\u00f1or, si eres t\u00fa, m\u00e1ndame ir a ti sobre el agua\u00bb. <span class=\"versiculo\">29<\/span> \u00c9l le dijo: \u00abVen\u00bb. Pedro baj\u00f3 de la barca y ech\u00f3 a andar sobre el agua acerc\u00e1ndose a Jes\u00fas; <span class=\"versiculo\">30<\/span> pero, al sentir la fuerza del viento, le entr\u00f3 miedo, empez\u00f3 a hundirse y grit\u00f3: \u00abSe\u00f1or, s\u00e1lvame\u00bb. <span class=\"versiculo\">31<\/span> Enseguida Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano, lo agarr\u00f3 y le dijo: \u00ab\u00a1Hombre de poca fe! \u00bfPor qu\u00e9 has dudado?\u00bb. <span class=\"versiculo\">32<\/span> En cuanto subieron a la barca amain\u00f3 el viento. <span class=\"versiculo\">33<\/span> Los de la barca se postraron ante \u00e9l diciendo: \u00abRealmente eres Hijo de Dios\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">34<\/span> Terminada la traves\u00eda, llegaron a tierra en Genesaret. <span class=\"versiculo\">35<\/span> Y los hombres de aquel lugar apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le trajeron a todos los enfermos. <span class=\"versiculo\">36<\/span> Le ped\u00edan tocar siquiera la orla de su manto. Y cuantos la tocaban quedaban curados. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Origenes_presbitero\">Or\u00edgenes, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Jesus_nos_invita_a_embarcarnos\">Comentario: Jes\u00fas nos invita a embarcarnos<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario al evangelio de Mateo, Libro 11, cap. 5-6 : PG 13, 913; SC 162<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLes apremi\u00f3 para que se adelantaran a la otra orilla\u00bb (Mt 14,22)<\/p>\n<p>&#8220;Jes\u00fas oblig\u00f3 a los disc\u00edpulos a subir a la barca y a esperarlo en la otra orilla, mientras desped\u00eda a la muchedumbre&#8221;. La muchedumbre no pod\u00eda ir hacia la otra orilla; no eran hebreos en el sentido espiritual de la palabra, que se traduce como: &#8220;la gente de la otra orilla&#8221;. Esta obra fue reservada para los disc\u00edpulos de Jes\u00fas: irse a la otra orilla, sobrepasar lo visible y corporal, estas realidades temporales, y llegar los primeros hacia lo invisible y eterno. [\u2026] Y sin embargo los disc\u00edpulos no pudieron preceder a Jes\u00fas sobre la otra orilla [\u2026]; posiblemente quer\u00eda hacerles pasar por la experiencia de que sin \u00c9l no era posible llegar all\u00ed. [\u2026] \u00bfQu\u00e9 barca es a la que Jes\u00fas obliga a los disc\u00edpulos a subir? \u00bfNo ser\u00eda la lucha contra las tentaciones y las circunstancias dif\u00edciles? [\u2026]<\/p>\n<p>Luego subi\u00f3 a la monta\u00f1a, a un lugar aparte, para orar. \u00bfPor qui\u00e9n reza? Probablemente por la muchedumbre, para que, reenviados despu\u00e9s de haber comido los panes bendecidos, no hagan nada de contrario a esta llamada de Jes\u00fas. Por los disc\u00edpulos tambi\u00e9n [\u2026], para que no les ocurra nada malo en el mar a causa del oleaje y el viento fuerte. Tengo ganas de decir que es gracias a la oraci\u00f3n que Jes\u00fas hace a su Padre por lo que los disc\u00edpulos no sufrieron ning\u00fan da\u00f1o, mientras que el mar, las olas y el viento se ensa\u00f1aban contra ellos. [&#8230;]<\/p>\n<p>Y nosotros, si un d\u00eda nos enfrentamos con tentaciones inevitables, acord\u00e9monos que Jes\u00fas nos oblig\u00f3 a embarcarnos; no es posible alcanzar la otra orilla sin pasar por la prueba del oleaje y del viento huracanado. Luego, cuando nos veamos rodeados por numerosas y penosas dificultades, cansados de navegar en medio de ellas con la pobreza de nuestros medios, pensemos que nuestra barca est\u00e1 entonces en medio del mar, y que este oleaje busca &#8220;hacer naufragar nuestra fe&#8221; (1Tm 1,19) [\u2026] Manteng\u00e1monos seguros hasta que cercano el fin de la noche, cuando &#8220;la noche est\u00e1 avanzada y el d\u00eda est\u00e1 cerca&#8221; (Rm 13,12), el Hijo de Dios llegar\u00e1 andando sobre las aguas y calmando la tempestad. <\/p>\n<h2><span id=\"San_Hilario_de_Poitiers_obispo\">San Hilario de Poitiers, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Gritar_al_Senor\">Comentario: Gritar al Se\u00f1or<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario al evangelio de san Mateo, 14, 15 : SC 258<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame!\u00bb (Mt 14,30)<\/p>\n<p>El hecho de que, de todos los pasajeros de la barca, Pedro se atreva a  responder y pida al Se\u00f1or que le mande ir hacia \u00c9l sobre las aguas, indica la  disposici\u00f3n de su coraz\u00f3n en el momento de la Pasi\u00f3n. Entonces, \u00e9l s\u00f3lo, andando  sobre las huellas del Se\u00f1or, despreciando las agitaciones del mundo, comparables a  las del mar, le ha acompa\u00f1ado con el mismo valor para despreciar la muerte. Pero  su falta de seguridad revela su debilidad en la tentaci\u00f3n que le esperaba; pues,  aunque ha osado avanzar, se ha hundido. La debilidad de la carne y el temor de la  muerte han obligado a llegar hasta la fatalidad del repudio. Sin embargo, grita y  pide al Se\u00f1or la salvaci\u00f3n. Este grito es el gemido de su arrepentimiento&#8230;<\/p>\n<p>Hay una cosa a considerar acerca de Pedro: \u00e9l ha superado a todos los dem\u00e1s  por la fe, pues mientras estaban en la ignorancia, fue el primero en responder: \u00abT\u00fa  eres el Hijo de Dios vivo\u00bb (Mt 16,16). Fue el primero en rechazar la Pasi\u00f3n,  pensando que era una desgracia (Mt 16,22), fue el primer en prometer que morir\u00eda  y no renegar\u00eda nunca (Mt 26,35), fue el primero en negarse a que se le lavaran los  pies (Jn 13,8) ; ha sacado tambi\u00e9n su espada contra quienes prend\u00edan del Se\u00f1or (Jn 18,10). La calma que conocieron el viento y el mar cuando el Se\u00f1or se subi\u00f3 a  la barca representa la paz y la tranquilidad de la Iglesia eterna cuando regrese  gloriosamente. Porque entonces vendr\u00e1 y se manifestar\u00e1, causando un gran  asombro a todos: &#8220;realmente, T\u00fa eres el Hijo de Dios&#8221;. Todos los hombres har\u00e1n  entonces la confesi\u00f3n clara y p\u00fablica de que el Hijo de Dios ha tra\u00eddo la paz a la  Iglesia, no s\u00f3lo en la humildad de la carne, sino en la gloria del cielo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Solo_podemos_salvarnos_gritando_al_Senor\">Serm\u00f3n: S\u00f3lo podemos salvarnos gritando al Se\u00f1or<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n (atribuido), Ap\u00e9ndice n. 192 : PL 39, 2100<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abM\u00e1ndame ir hacia ti andando sobe el agua\u00bb (Mt 14,28)<\/p>\n<p>Cuando Pedro, lleno de audacia, anda sobre el mar, sus pasos tiemblan, pero su  afecto se refuerza&#8230;; sus pies se hunden, pero \u00e9l se coge a la mano de Cristo. La fe le sostiene cuando percibe que las olas se abren; turbado por la tempestad, se asegura en su amor por el Salvador. Pedro camina sobre el mar movido m\u00e1s por su afecto que por sus pies&#8230;<\/p>\n<p>No mira donde pondr\u00e1 sus pies; no ve m\u00e1s que el rastro de los pasos de aquel que ama. Desde la barca, donde estaba seguro, ha visto a su Maestro y, guiado por su amor, se pone en el mar. Ya no ve el mar, ve tan s\u00f3lo a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pero desde que, asustado por la fuerza del viento, aturdido por la tempestad, el temor comienza a velar su fe&#8230;, el agua se oculta bajo sus pies. La fe se debilita, y tambi\u00e9n el agua. Entonces grita: \u00ab\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame!\u00bb. Inmediatamente Jes\u00fas extiende la mano, lo agarra y le dice: \u00abHombre de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 has dudado? \u00bfTan poca fe tienes que no has podido llegar hasta m\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9 no has tenido suficiente fe para llegar hasta el final apoy\u00e1ndote en ella? Debes saber que, desde ahora, s\u00f3lo esta fe te sostendr\u00e1 por encima de las olas\u00bb. As\u00ed pues, hermanos, Pedro duda un instante, va a perecer, pero se salva invocando al Se\u00f1or&#8230; Ahora bien, este mundo es un mar en el que el demonio levanta las olas y donde las tentaciones hacen que se multipliquen los naufragios; tan s\u00f3lo podemos salvarnos gritando al Se\u00f1or, y \u00e9l extender\u00e1 la mano para agarrarnos. Invoqu\u00e9mosle, pues, sin cesar.<\/p>\n<h3><span id=\"Sermon_Con_Cristo_vencemos_las_tentaciones\">Serm\u00f3n: Con Cristo vencemos las tentaciones<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 75<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Pedro camina sobre las aguas (Mt 14, 24\u201433)<\/p>\n<p><b>1.<\/b> La lectura evang\u00e9lica que acabamos de escuchar exhorta a la humildad de todos nosotros a ver y reconocer d\u00f3nde estamos y a d\u00f3nde tenemos que tender y apresurarnos. En efecto, no deja de simbolizar algo la barca que transportaba a los disc\u00edpulos y que, en medio de las olas, zozobraba a causa del viento contrario. Y no sin motivo el Se\u00f1or, tras dejar a la muchedumbre, subi\u00f3 al monte para orar en soledad; luego, al volver al lado de sus disc\u00edpulos caminando sobre el mar, los hall\u00f3 en peligro y, tras subir a la barca, los alent\u00f3 y calm\u00f3 las olas (Cf Mt 14,24-27.32). \u00bfQu\u00e9 tiene de maravilloso que pueda calmar todo el que lo cre\u00f3 todo? Sin embargo, despu\u00e9s que subi\u00f3 a la barca, se le acercaron los que iban en ella y le dijeron: <i>Verdaderamente t\u00fa eres el Hijo de Dios<\/i> (Mt 14,33). Pero, antes de tener esa certeza, se hab\u00edan turbado al verle sobre el mar, pues dijeron: <i>Es un fantasma<\/i> (Mt 14,26). Mas, cuando subi\u00f3 a la barca, elimin\u00f3 de sus corazones la duda del esp\u00edritu, pues corr\u00eda m\u00e1s peligro su esp\u00edritu por la duda que su cuerpo por las olas.<\/p>\n<p><b>2.<\/b> Mediante el conjunto de cosas que hizo, el Se\u00f1or nos advierte c\u00f3mo hemos de vivir aqu\u00ed. De hecho, en esta vida temporal no hay nadie que no sea peregrino, aunque no todos deseen regresar a la patria. Al mismo tiempo, sufrimos el oleaje y las tempestades que se desatan durante el trayecto mismo, pero es necesario que, al menos, nos hallemos en la barca. Porque si en la barca hay peligro, fuera de ella la muerte es segura. Por mucha fuerza que tenga en sus brazos el que nada en el pi\u00e9lago, en alg\u00fan momento, derrotado por la inmensidad del mar, tragado por las olas, se ahoga. Es, pues, necesario que vayamos en la barca, esto es, que nos lleve un madero para poder atravesar este mar. Y este madero que trasnporta nuestra debilidad es la cruz del Se\u00f1or, con la que nos signamos y nos libramos de ahogarnos en este mundo. Sufrimos las olas, pero all\u00ed est\u00e1 Dios para socorrernos.<\/p>\n<p><b>3.<\/b> El monte al que, despu\u00e9s de despedir a la multitud, subi\u00f3 el Se\u00f1or a orar en solitario significa lo alto de los cielos. En efecto, dejada la muchedumbre, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n el Se\u00f1or subi\u00f3 \u00e9l solo al cielo, y all\u00ed intercede por nosotros, como dice el Ap\u00f3stol (Cf Rm 8,34). Por tanto, el que, tras despedir a la multitud, el Se\u00f1or subiese al monte a orar \u00e9l solo, significa algo. \u00c9l, primog\u00e9nito entre los muertos (Cf Col 1,18), es el \u00fanico que, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n corporal, est\u00e1 a la derecha del Padre, como pont\u00edfice y abogado de nuestras preces (Cf Hb 7,24-25; Ap 8,3). La Cabeza de la Iglesia est\u00e1 ya arriba, para que los dem\u00e1s miembros le sigan hasta el final de los tiempos. Por tanto, si intercede por nosotros, solo \u00e9l ora, como habiendo subido a la cima de un monte, por encima de las criaturas m\u00e1s sublimes.<\/p>\n<p><b>4.<\/b> Entre tanto, la barca que lleva a los disc\u00edpulos, esto es, la Iglesia, fluct\u00faa y es sacudida por tempestades, es decir, las tentaciones. Y no cesa el viento contrario, el diablo que la combate y se esfuerza por impedir que llegue al descanso. Pero es mayor el que intercede por nosotros. Pues en esa fluctuaci\u00f3n en que nos debatimos nos da confianza, viniendo a nosotros y confort\u00e1ndonos; lo \u00fanico que se requiere es que, al vernos turbados en la barca, no salgamos de ella, arroj\u00e1ndonos al mar. Porque, aunque la barca fluct\u00fae, es una barca: solo ella lleva a los disc\u00edpulos y recibe a Cristo. Es cierto que peligra en el mar; pero sin ella la perdici\u00f3n es inmediata. Mantente, pues, en la barca y ruega a Dios. Cuando todas las decisiones resultan ineficaces, cuando es insuficiente el h\u00e1bil manejo del tim\u00f3n y el mismo despliegue de las velas resulta m\u00e1s peligroso que \u00fatil; cuando tienen que prescindir de toda ayuda y fuerza humana, a los marineros solo les queda la voluntad de rogar y elevar su voz a Dios. Por tanto, quien concede a los navegantes llegar al puerto, \u00bfva a abandonar a su Iglesia, de modo que no la conduzca a su descanso?<\/p>\n<p><b>5.<\/b> Sin embargo, hermanos, la barca no sufre graves sacudidas, a no ser cuando se ausenta el Se\u00f1or. Quien est\u00e1 dentro de la Iglesia \u00bftiene ausente al Se\u00f1or? \u00bfCu\u00e1ndo tiene ausente al Se\u00f1or? Cuando le vence alguna apetencia indebida. Pues as\u00ed se entiende lo dicho en forma figurada en cierto pasaje de la Escritura: <i>Que el sol no se ponga sobre vuestra c\u00f3lera; ni deis lugar al diablo<\/i> (Ef 4,26-27). No se entiende de este sol, que tiene la supremac\u00eda entre los cuerpos celestes visibles y que podemos ver en com\u00fan tanto nosotros como las bestias, sino de la luz que no ven sino los corazones puros de los fieles, seg\u00fan est\u00e1 escrito: <i>Era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo<\/i> (Jn 1,9). Pues esta luz del sol visible ilumina tambi\u00e9n a las bestias m\u00e1s peque\u00f1as y ef\u00edmeras. Luz verdadera es, por consiguiente, la justicia y la sabidur\u00eda, que deja de ver el esp\u00edritu cuando queda como cubierto con un velo por la turbaci\u00f3n que produce la c\u00f3lera. Y entonces sucede como si se pusiera el sol sobre la iracundia del hombre. As\u00ed en esta nave, cuando Cristo est\u00e1 ausente, cada cual es sacudido por sus tempestades: sus iniquidades y apetencias perversas. La Ley, por ejemplo, te dice: <i>No levantes falso testimonio<\/i> (Ex 20,16; Dt 5,20). Si adviertes que el testimonio es ver\u00eddico, tienes luz en el esp\u00edritu; pero si, vencido por la codicia de un torpe lucro, decides ofrecer un testimonio falso, ya comienza a sacudirte la tempestad, al haberse ausentado Cristo. Fluctuar\u00e1s en el oleaje de tu avaricia, peligrar\u00e1s en medio de la tempestad de tus concupiscencias y quedar\u00e1s casi sumergido por la ausencia de Cristo.<\/p>\n<p><b>6<\/b> \u00a1Cu\u00e1nto hay que temer que la nave se salga de su ruta y mire atr\u00e1s! Eso acontece cuando, abandonada la esperanza de los premios celestes, alguien, bajo el impulso de un deseo il\u00edcito, se vuelve hacia las cosas visibles y ef\u00edmeras. En efecto, quien se ve sacudido por las tentaciones de sus liviandades y, no obstante, dirige su mirada hacia las realidades interiores, no ha llegado a perder la esperanza, si suplica perd\u00f3n para sus pecados y se centra en superar y atravesar el mar brav\u00edo y enfurecido. En cambio, quien desv\u00eda la ruta de s\u00ed mismo hasta decir en su coraz\u00f3n: \u00abDios no me ve, pues no piensa en m\u00ed, ni se preocupa de si peco\u00bb, ese vuelve la proa, se deja arrastrar por la tormenta y es devuelto al punto de partida. Porque son muchos los pensamientos que hay en el coraz\u00f3n humano, y la barca, al estar ausente Cristo, sufre la sacudida del oleaje de este mundo y de las muchas tempestades.<\/p>\n<p><b>7.<\/b> La cuarta vigilia de la noche representa su parte final, ya que cada vigilia consta de tres horas. Significa, pues, que ya al fin de este mundo viene en socorro el Se\u00f1or y se le ve caminar sobre las aguas (Cf Mt 14,25). Aunque esta barca se encuentre sacudida por las tentaciones cual si fueran borrascas, ve, no obstante, al Dios glorificado caminar sobre todas las turgencias del mar, esto es, sobre todos los poderes de este mundo. Previamente, con referencia a su pasi\u00f3n, puesto que seg\u00fan la carne nos daba un ejemplo de humildad, se dijo que se amansaron las olas del mar <i>que ca\u00edan sobre \u00e9l<\/i>, olas a las que se someti\u00f3 voluntariamente por nosotros, para que se cumpliese la profec\u00eda: <i>Vine a la profundidad del mar y la tempestad me sumergi\u00f3<\/i> (Sal 68,3). De hecho, no rechaz\u00f3 los testigos falsos ni el clamor tumultuoso de los que gritaban: <i>Sea crucificado<\/i> (Mt 27,22-23; Cf Mc 15,13; Lc 23,21; Jn 19,15). No aplast\u00f3 con su poder, sino que toler\u00f3 con su paciencia los corazones rabiosos y las bocas de los furiosos. Le hicieron cuanto quisieron, puesto que se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz(Cf Flp 2,8). Mas, despu\u00e9s de resucitar de entre los muertos, al ser el \u00fanico que ora por los disc\u00edpulos que se hallan en la Iglesia como en una barca, transportados por la fe en su cruz como en un madero y expuestos al peligro de las tentaciones de este mundo como al del oleaje del mar, su nombre comenz\u00f3 a ser honrado tambi\u00e9n en este mundo, en el que fue despreciado, acusado y entregado a la muerte. Y todo con la finalidad de que el que, al sufrir la pasi\u00f3n en su carne, hab\u00eda venido a la profundidad del mar y a quien hab\u00eda sumergido la tempestad, pisotease con el honor de su nombre la cerviz de los orgullosos, cual espuma de las olas. Del mismo modo que ahora vemos como caminando sobre el mar al Se\u00f1or, bajo cuyos pies advertimos sometida toda la rabia de este mundo.<\/p>\n<p><b>8.<\/b> A los peligros de las tempestades hay que a\u00f1adir los errores de los herejes. Y no faltan quienes tientan la voluntad de los que van en la nave, diciendo que Cristo no naci\u00f3 de la Virgen, ni tuvo un cuerpo real, sino que a los ojos de los dem\u00e1s parec\u00eda ser algo que realmente no era Estas opiniones her\u00e9ticas han surgido tambi\u00e9n ahora, cuando el nombre de Cristo es glorificado en todos los pueblos, como si Cristo ya caminase sobre el mar. Los disc\u00edpulos, sometidos a la prueba, dijeron: <i>Es un fantasma<\/i> (Mt 14,26). Pero el Se\u00f1or nos alienta con su voz contra esos apestados diciendo: <i>Confiad, soy yo, no tem\u00e1is<\/i> (Mt 14,27). En efecto, los hombres concibieron esa idea de Cristo impulsados por un vano temor, considerando su honor y majestad; pero, asustados por verlo, por as\u00ed decir, caminar sobre el mar, no piensan que pudo nacer en la carne quien mereci\u00f3 ser glorificado en la carne. En este hecho est\u00e1 figurada su extraordinaria dignidad, y por eso juzgan que es un fantasma. Mas, cuando \u00e9l dice: <i>Soy yo<\/i> (Mt 14,27), \u00bfqu\u00e9 otra cosa dice sino que no existe en \u00e9l lo que carece de consistencia real? Por tanto, si nos mostr\u00f3 carne, era carne; si huesos, eran huesos; si cicatrices, eran cicatrices. Pues <i>en \u00e9l no hay S\u00ed y No<\/i>,<i> sino que<\/i> \u2014como dice el Ap\u00f3stol\u2014 <i>en \u00e9l solo hay S\u00ed<\/i> (2Co 1,19). De aqu\u00ed proceden las palabras: <i>Confiad, soy yo, no tem\u00e1is<\/i> (Mt 14,27). Es decir, no os espante tanto mi dignidad que quer\u00e1is privarme de mi ser verdadero; aunque camino sobre el mar, aunque tengo bajo mis pies el orgullo y ostentaci\u00f3n seculares, como oleaje furioso, no obstante, me he manifestado como hombre verdadero; no obstante, mi Evangelio anuncia la verdad sobre m\u00ed: que nac\u00ed de una virgen; que, siendo la Palabra, me hice carne(Cf Jn 1,14); que dije verdaderamente: <i>Palpad y ved que un esp\u00edritu no tiene huesos, como veis que yo tengo<\/i> (Lc 24,39); que las manos del ap\u00f3stol que dud\u00f3 tocaron las verdaderas cicatrices de mis llagas (Cf Jn 20,27). Por consiguiente, <i>Soy yo, no tem\u00e1is<\/i>.<\/p>\n<p><b>9.<\/b> Mas este hecho, es decir, el que los disc\u00edpulos pensaran que era un fantasma, no simboliza solo a los que niegan que el Se\u00f1or tuviera carne verdadera y con su ciega maldad perturban a veces a los que van en la barca, sino tambi\u00e9n a los que piensan que de alguna manera el Se\u00f1or minti\u00f3 y no creen que vaya a tener lugar la amenaza vertida contra los imp\u00edos. Como si fuera en parte veraz y en parte mentiroso, como un fantasma que se manifiesta en las palabras, como que es y no es. Pero los que entienden en la forma debida las palabras del que dice: <i>Soy yo, no tem\u00e1is<\/i> (Mt 14,27), ya creen todas las palabras de Se\u00f1or, de modo que, igual que esperan los premios que promete, temen las penas que conmina. Pues, como es verdad lo que dir\u00e1 a los que est\u00e9n a la derecha: <i>Venid, benditos de mi Padre, a recibir el reino que ten\u00e9is preparado desde el comienzo del mundo<\/i> (Mt 25,34), as\u00ed es tambi\u00e9n verdad lo que oir\u00e1n los que se hallen a la izquierda: <i>Id al fuego eterno, que est\u00e1 preparado para el diablo y sus \u00e1ngeles<\/i> (Mt 25,41). Ahora bien, la opini\u00f3n de acuerdo con la cual algunos hombres piensan que Cristo no amenaz\u00f3 con castigos reales a los inicuos y malvados ha surgido del ver que muchos pueblos e innumerables muchedumbres se han sometido a su nombre; la consecuencia es que a ellos les parece que Cristo era un fantasma porque caminaba sobre el mar; dicho de otro modo, si les parece que minti\u00f3 al intimar las penas, es porque \u2014dig\u00e1moslo as\u00ed\u2014 no puede perder pueblos tan innumerables, que se han sometido a su nombre y dignidad. Pero esc\u00fachenle decir:<i> Soy yo.<\/i> No teman, pues, quienes, creyendo que Cristo fue veraz en todo lo que dijo, no solo desean sus promesas, sino que tambi\u00e9n rehuyen sus amenazas; porque, aunque camina sobre el mar, es decir, aunque le est\u00e1n sometidos todos los hombres en este mundo, no es un fantasma, y por eso no miente cuando dice: <i>No todo el que me dice Se\u00f1or, Se\u00f1or, entrar\u00e1 en el reino de los cielos<\/i> (Mt 7,21).<\/p>\n<p><b>10.<\/b> \u00bfQu\u00e9 significa, entonces, el que Pedro se atrevi\u00f3 a ir hasta \u00e9l sobre las aguas? Pedro representa las m\u00e1s de las veces a la Iglesia. Al decir: <i>Se\u00f1or, si eres T\u00fa, m\u00e1ndame ir a Ti sobre<\/i> <i>las aguas<\/i> (Mt 14,28), \u00bfqu\u00e9 otra cosa juzgamos que dice sino: \u00abSe\u00f1or, si eres veraz y no mientes en nada, sea glorificada tambi\u00e9n tu Iglesia en este mundo, pues eso anunci\u00f3 de ti la profec\u00eda\u00bb? Camine, pues, sobre las aguas y as\u00ed llegue hasta ti aquella a la que se dijo: <i>Suplicar\u00e1n tu rostro los ricos del pueblo<\/i> (Sal 44,13). Como la alabanza humana no tienta al Se\u00f1or, pero, en cambio, los hombres se ven a menudo sacudidos en la Iglesia por las alabanzas y honores humanos hasta casi hundirse, por eso Pedro vacil\u00f3 en el mar, aterrado por la gran violencia de la tempestad. Pues \u00bfqui\u00e9n no teme las palabras: <i>Los que os llaman felices os inducen a error y confunden las sendas de vuestros pies?<\/i> (Is 43,12) Y como el esp\u00edritu lucha contra el deseo de alabanza humana, bueno es que en tal peligro recurra a la oraci\u00f3n y a la s\u00faplica, no sea que al que cautiva la alabanza, lo arrastre y sumerja el reproche. Grite Pedro que vacila en medio de las olas y diga: <i>Se\u00f1or, s\u00e1lvame<\/i> (Mt 14,30). El Se\u00f1or le alarga la mano y, aunque en tono de reproche, le dice:<i> (Hombre) de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 has dudado?<\/i> (Mt 14,31) \u00bfPor qu\u00e9 no te gloriaste solo en el Se\u00f1or (Cf 1Co1,31), poniendo tus ojos \u00fanicamente en aquel al que te dirig\u00edas? No obstante, le saca del oleaje y no deja perecer al que confiesa su debilidad y le solicita su auxilio. Una vez recibido el Se\u00f1or en la barca, confirmada la fe, eliminada toda vacilaci\u00f3n y calmadas las tempestades del mar, para dirigirse ya a la tierra estable y segura, todos le adoran diciendo: <i>Verdaderamente, t\u00fa eres el Hijo de Dios<\/i> (Mt 14,33). Pues este es el gozo eterno, por cuya consecuci\u00f3n se conoce y ama la Verdad l\u00edmpida, la Palabra de Dios y la Sabidur\u00eda por la que fueron creadas todas las cosas y su sublime misericordia.<\/p>\n<h3><span id=\"Sermon_La_Iglesia_en_medio_del_mundo\">Serm\u00f3n: La  Iglesia en medio del mundo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 76<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Pedro camina sobre las aguas (Mt 14, 24\u201433)<\/p>\n<p><b>1.<\/b> El pasaje evang\u00e9lico que se nos acaba de leer trata del Se\u00f1or Jesucristo caminando sobre las aguas del mar, y del ap\u00f3stol Pedro al que el miedo le hizo vacilar cuando caminaba sobre ellas y a quien la falta de fe le hundi\u00f3 y la confesi\u00f3n sac\u00f3 de nuevo a flote. Dicho pasaje nos exhorta a ver en el mar el mundo presente y en el ap\u00f3stol Pedro, una figura de la \u00fanica Iglesia. Efectivamente, Pedro mismo, el primero en la serie de los ap\u00f3stoles, inflamad\u00edsimo en el amor de Cristo, responde con frecuencia en solitario en nombre de todos. Adem\u00e1s, cuando el Se\u00f1or Jesucristo pregunt\u00f3 qui\u00e9n dec\u00eda la gente que era \u00e9l, los disc\u00edpulos le contestaron aduciendo las diferentes opiniones de los hombres; y cuando el Se\u00f1or les interrog\u00f3 por segunda vez con estas palabras: <i>Y vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?<\/i> (Mt 16,15), Pedro contest\u00f3: <i>T\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo<\/i> (Mt 16,16). Uno solo respondi\u00f3 por muchos: la unidad en los muchos. Entonces le dijo el Se\u00f1or: <i>Bienaventurado eres, Sim\u00f3n Bar\u2014Jona, porque no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos<\/i> (Mt 16,17). Luego a\u00f1adi\u00f3: <i>Y yo te digo<\/i> (Mt 16,18), como si dijera: \u00abYa que t\u00fa me has dicho: <i>T\u00fa eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo<\/i>, tambi\u00e9n yo te digo:<i>T\u00fa eres Pedro<\/i>\u00bb. Efectivamente, antes se llamaba Sim\u00f3n. Este nombre, Pedro, con que le designamos se lo impuso el Se\u00f1or, para que, bajo ese s\u00edmbolo, fuese figura de la Iglesia. Dado que Cristo es la piedra, Pedro es el pueblo cristiano, pues \u00abpiedra\u00bb es el nombre originario. Pedro viene de piedra, no piedra de Pedro, como cristiano proviene de Cristo, no Cristo de cristiano. Por tanto \u2014le dice\u2014, <i>t\u00fa eres Pedro y sobre esta piedra<\/i> (Mt 16,18) que has confesado, <i>sobre esta piedra<\/i> que has reconocido al decir: <i>T\u00fa eres Cristo, el Hijo del Dios vivo<\/i>, <i>edificar\u00e9 mi Iglesia<\/i> (Mt 16,16-17ss), es decir, sobre m\u00ed mismo, el Hijo del Dios vivo, edificar\u00e9 mi Iglesia. Sobre m\u00ed te edificar\u00e9 a ti, no me edificar\u00e9 a m\u00ed sobre ti.<\/p>\n<p><b>2.<\/b> De hecho, queriendo algunos hombres edificar sobre hombres, dec\u00edan: <i>Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas<\/i> (1Co 1,12), esto es, Pedro. Y otros, que no quer\u00edan ser edificados sobre Pedro, sino sobre la piedra, dec\u00edan: <i>Yo soy de Cristo<\/i> (1Co 1,12). Cuando el ap\u00f3stol Pablo vio que \u00e9l era elegido y Cristo despreciado, dijo: <i>\u00bfEst\u00e1 dividido Cristo? \u00bfAcaso ha sido Pablo crucificado por vosotros? \u00bfO hab\u00e9is sido bautizados en el nombre de Pablo?<\/i> (1Co 1,13) Si no lo fuisteis en el nombre de Pablo, tampoco en el de Pedro, sino en el de Cristo; para que Pedro fuese edificado sobre la piedra, no la piedra sobre Pedro.<\/p>\n<p><b>3.<\/b> Por tanto, el mismo Pedro, proclamado bienaventurado por la Piedra, figura de la Iglesia, el primero entre los ap\u00f3stoles, nada m\u00e1s escuchar que era bienaventurado, que era Pedro, que estaba edificado sobre la Piedra, mostr\u00f3 su desagrado despu\u00e9s de o\u00edr que el Se\u00f1or mencionaba su pasi\u00f3n y la presentaba a sus disc\u00edpulos como ya cercana. Temi\u00f3 perder al que iba a morir, al que hab\u00eda confesado como fuente de la vida. Desquiciado, le dijo: <i>Lejos de ti, Se\u00f1or; eso no ocurrir\u00e1<\/i> (Mt 16,22). Ten piedad de ti, Dios; no quiero que mueras. Pedro dec\u00eda a Cristo: \u00abNo quiero que mueras\u00bb, pero era preferible lo que dec\u00eda Cristo a Pedro: \u00abQuiero morir por ti\u00bb. Por \u00faltimo, acto seguido, reprende al que hab\u00eda alabado poco antes, y al que hab\u00eda declarado bienaventurado, le llama Satan\u00e1s: <i>Ponte detr\u00e1s de m\u00ed, Satan\u00e1s <\/i>\u2014le dijo\u2014,<i> porque me sirves de esc\u00e1ndalo, pues no piensas como Dios, sino como los hombres<\/i> (Mt 16,23). \u00bfQu\u00e9 quiere que hagamos de lo que somos, quien as\u00ed nos reprocha ser hombres? \u00bfQuer\u00e9is saber qu\u00e9 desea que hagamos? Escuchad el salmo: <i>Yo dije \u00abdioses sois\u00bb, todos hijos del Excelso<\/i> (Sal 86,1). Pero, si pens\u00e1is a modo humano, <i>vosotros<\/i> <i>como hombres morir\u00e9is<\/i> (Sal 87,1). Al mismo Pedro, en un momento, en el intervalo de unas pocas palabras, se le llam\u00f3 primero bienaventurado y luego Satan\u00e1s. Te asombra la diferencia de apelativos, \u00a1presta atenci\u00f3n a los diferentes motivos! \u00bfPor qu\u00e9 te extra\u00f1a que antes fuera bienaventurado y despu\u00e9s Satan\u00e1s? Mira el motivo por el que era bienaventurado: <i>Porque no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos<\/i> (Mt 16,17). La raz\u00f3n de ser bienaventurado: <i>porque no te lo revel\u00f3 la carne ni la sangre<\/i> (Mt 16,17). Si eso te lo hubieran revelado la carne y la sangre, habr\u00edas hablado de lo tuyo; mas como<i> no te lo ha revelado la carne y la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos<\/i> (Mt 16,17), hablaste de lo m\u00edo, no de lo tuyo. \u00bfPor qu\u00e9 de lo m\u00edo? Porque <i>todo lo que tiene el Padre es m\u00edo<\/i> (Jn 16,15). Advi\u00e9rtelo; ya has o\u00eddo el motivo por el que era bienaventurado y por el que era Pedro. Mas \u00bfpor qu\u00e9 era lo que nos aterra y no queremos repetir? \u00bfPor qu\u00e9, sino porque hablaba de lo suyo? <i>No piensas como Dios, sino como los hombres<\/i> (Mt 16,23).<\/p>\n<p><b>4.<\/b> Poniendo nuestra mirada en este miembro de la Iglesia, discernamos qu\u00e9 proviene de Dios y qu\u00e9 de nosotros, pues entonces ya no vacilaremos, entonces nos fundamentaremos en la piedra. Nos mantendremos firmes y estables frente a los vientos, lluvias, r\u00edos (Cf Mt 7,24-25; Lc 6,48), es decir, frente a las tentaciones de este mundo. Con todo, mirad a Pedro que entonces nos simbolizaba: tan pronto se muestra confiado como vacila; tan pronto confiesa que Cristo es inmortal, como teme que muera. De ah\u00ed que la Iglesia de Cristo, igual que tiene hombres fuertes, los tiene tambi\u00e9n d\u00e9biles; no puede existir ni sin los fuertes, ni sin los d\u00e9biles. Por eso dice el Ap\u00f3stol: <i>Nosotros los fuertes debemos llevar la carga de los d\u00e9biles<\/i> (Rm 15,1). Cuando Pedro dice: <i>T\u00fa eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo<\/i> (Mt 16,16), simboliza a los fuertes; pero cuando se asusta y vacila y no quiere que Cristo sufra la pasi\u00f3n, cuando teme la muerte y no reconoce a la Vida, simboliza a los d\u00e9biles en la Iglesia. As\u00ed, pues, en un \u00fanico ap\u00f3stol, esto es, en Pedro, el primero y m\u00e1s importante en la serie de los ap\u00f3stoles, en el que estaba figurada la Iglesia, hubo que simbolizar a ambas categor\u00edas de personas, esto es, la de los fuertes y la de los d\u00e9biles, puesto que la Iglesia no existe sin la una y sin la otra.<\/p>\n<p><b>5.<\/b> A esto hace referencia tambi\u00e9n lo que se acaba de leer: <i>Se\u00f1or, si eres t\u00fa, m\u00e1ndame ir a ti sobre las aguas. Si eres t\u00fa, m\u00e1ndame<\/i> (Mt 14,28): porque no puede hacerlo confiando en m\u00ed, sino en ti Reconoci\u00f3 lo que ten\u00eda proveniente de s\u00ed y lo que ten\u00eda proveniente de aquel, gracias a cuya voluntad \u2014as\u00ed crey\u00f3\u2014 pod\u00eda lo que ninguna humana debilidad puede. Por tanto, <i>si eres t\u00fa, m\u00e1ndame<\/i>, pues nada m\u00e1s mandarlo, se har\u00e1; lo que no puedo yo presumiendo de mis fuerzas, lo puedes t\u00fa mand\u00e1ndolo. Y el Se\u00f1or le dijo: <i>Ven<\/i> (Mt 14,28). Y contando con la palabra del que se lo mandaba y con la presencia del que le sosten\u00eda y le gobernaba, Pedro, sin vacilar y sin demora, salt\u00f3 al agua y comenz\u00f3 a caminar. Pudo lo mismo que el Se\u00f1or, no en s\u00ed, sino en el Se\u00f1or. <i>Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas, mas ahora sois luz; pero en el Se\u00f1or<\/i> (Ef 5,8). Lo que nadie puede hacer confiando en Pablo, o en Pedro, o en cualquier otro de los Ap\u00f3stoles, puede hacerlo confiando en el Se\u00f1or. Por eso Pablo, despreci\u00e1ndose \u00fatilmente, y encareci\u00e9ndole a \u00e9l, dice justamente: <i>\u00bfAcaso fue crucificado Pablo por vosotros, o fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?<\/i> (1Co 1,13) No, por tanto, en m\u00ed, sino conmigo; no por mi poder, sino por el suyo.<\/p>\n<p><b>6.<\/b> Pedro, pues, camin\u00f3 sobre las aguas por mandato del Se\u00f1or, sabiendo que por s\u00ed mismo no lo pod\u00eda conseguir. Por la fe pudo lo que la debilidad humana no habr\u00eda sido capaz de hacer. Estos son los fuertes en la Iglesia. Prestad atenci\u00f3n, escuchad, entended, actuad. Porque en ning\u00fan momento hay que actuar con los fuertes para que se vuelvan d\u00e9biles, sino con los d\u00e9biles para que se vuelvan fuertes. Pero a muchos les impide ser fuertes el presumir serlo. Nadie recibir\u00e1 de Dios la fortaleza, sino quien se siente d\u00e9bil en s\u00ed mismo. <i>Haciendo caer Dios una lluvia voluntaria para su heredad<\/i> (Sal 67,10). \u00bfPor qu\u00e9 os anticip\u00e1is vosotros, que sab\u00e9is lo que voy a decir? Moderad la velocidad para que nos sigan los m\u00e1s lentos. Esto he dicho y esto digo: o\u00edd, comprended, actuad. S\u00f3lo obtiene de Dios la fortaleza quien se siente d\u00e9bil en s\u00ed mismo. Como dice el salmo, es <i>lluvia voluntaria<\/i> (Sal 67,10); voluntaria: no debida a nuestros m\u00e9ritos, <i>voluntaria<\/i>. <i>Haciendo caer Dios una lluvia voluntaria para su heredad; en efecto, se ha hecho d\u00e9bil, pero t\u00fa la has hecho perfecta<\/i> (Sal 67,10). Porque hiciste caer una lluvia voluntaria, no atendiendo a los m\u00e9ritos humanos, sino a tu gracia y misericordia. Luego se ha debilitado la heredad misma y se ha reconocido d\u00e9bil en s\u00ed misma para ser fuerte en ti. No habr\u00eda sido fortalecida si no se hubiera hecho d\u00e9bil, para ser perfeccionada por ti en ti.<\/p>\n<p><b>7.<\/b> Contempla a Pablo, una partecita de esa heredad; m\u00edrale debilitado cuando dice:<i> No merezco el nombre de ap\u00f3stol, pues persegu\u00ed a la Iglesia de Dios<\/i> (1Co 15,9). \u00bfPor qu\u00e9, entonces, eres ap\u00f3stol? <i>Por la gracia de Dios soy lo que soy<\/i> (1Co 15,10). <i>No <\/i>lo <i>merezco, pero por la gracia de Dios soy lo que soy<\/i>. Pablo se hizo d\u00e9bil, t\u00fa, en cambio, lo hiciste perfecto. Ahora bien, dado que es lo que es por la gracia de Dios, mira lo que sigue: <i>Y su gracia no ha sido est\u00e9ril en m\u00ed, sino que trabaj\u00e9 m\u00e1s que todos ellos<\/i> (1Co 15,10). Estate atento, no sea que pierdas por tu presunci\u00f3n lo que mereciste por tu debilidad. Bien, bien dichas est\u00e1n estas palabras: <i>No merezco el nombre de ap\u00f3stol; por su gracia soy lo que soy; y su gracia no ha sido est\u00e9ril en m\u00ed<\/i> (1Co 15 9ss). Todo muy bien dicho. Pero <i>he trabajado m\u00e1s que todos ellos: <\/i>da la impresi\u00f3n de que comienzas a atribuirte lo que antes hab\u00edas atribuido a Dios. F\u00edjate y sigue: <i>pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo<\/i> (1Co15,10). Muy bien, hombre d\u00e9bil: Ser\u00e1s exaltado con la m\u00e1xima fortaleza ya que no eres ingrato. Eres el mism\u00edsimo Pablo, peque\u00f1o en ti, grande en el Se\u00f1or. T\u00fa eres quien rogaste tres veces al Se\u00f1or que alejase de ti el aguij\u00f3n de la carne, el \u00e1ngel de Satan\u00e1s, que te abofeteaba (Cf 2Co 12,7-8). Y \u00bfqu\u00e9 se te dijo? \u00bfQu\u00e9 o\u00edste cuando eso pediste? <i>Te basta mi gracia, pues la virtud alcanza su perfecci\u00f3n en la debilidad<\/i> (1Co 12,9). He aqu\u00ed que \u00e9l se hizo d\u00e9bil, pero t\u00fa lo hiciste perfecto.<\/p>\n<p><b>8.<\/b> As\u00ed tambi\u00e9n dice Pedro: <i>M\u00e1ndame ir a ti sobre las aguas<\/i> (Mt 14,28). Me atrevo como hombre, pero no ruego a un hombre. M\u00e1ndelo el Dios\u2014hombre, para poder lo que no puede un hombre. Y \u00e9l dijo: <i>\u00a1Ven!<\/i> (Mt 14,29)Descendi\u00f3 de la barca y comenz\u00f3 a caminar sobre las aguas; y pudo Pedro, porque lo hab\u00eda mandado la piedra. Ved lo que pudo Pedro en el Se\u00f1or. \u00bfQu\u00e9 pudo por s\u00ed mismo? Sintiendo un viento fuerte, temi\u00f3 y, al comenzar a hundirse, exclam\u00f3: <i>\u00a1Se\u00f1or, l\u00edbrame, que perezco!<\/i> (Mt 14,30) Confi\u00f3 en el Se\u00f1or y lo pudo gracias al Se\u00f1or; titube\u00f3 como hombre, volvi\u00f3 al Se\u00f1or. <i>Si dec\u00eda se ha movido mi pie<\/i> (Sal 93,18). Habla un salmo, es voz de un santo c\u00e1ntico; y, si la reconocemos, es tambi\u00e9n voz nuestra: m\u00e1s a\u00fan, si queremos, es tambi\u00e9n nuestra. Si dec\u00eda <i>se ha movido mi pie<\/i>. \u00bfPor qu\u00e9 se ha movido, sino porque es m\u00edo? \u00bfY c\u00f3mo sigue? <i>Tu misericordia, Se\u00f1or, me ayudaba<\/i> (Sal 93,18). No mi poder, sino tu misericordia. \u00bfAcaso el Se\u00f1or abandon\u00f3 al que vacilaba, si le oy\u00f3 cuando le invocaba? \u00bfD\u00f3nde queda aquello:<i> Qui\u00e9n invoc\u00f3 al Se\u00f1or, y fue abandonado por \u00e9l<\/i>? (Si 2,12) \u00bfY esto otro: <i>Todo el que invoque el nombre del Se\u00f1or ser\u00e1 salvo<\/i>? (Jo 2,32) Otorgando al momento el auxilio de su diestra, el Se\u00f1or levant\u00f3 al que se hund\u00eda y reprendi\u00f3 al que desconfiaba: (<i>Hombre) de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 has dudado?<\/i> (Mt 14,31) Te fiaste de m\u00ed, dudaste de m\u00ed.<\/p>\n<p><b>9.<\/b> Ea, hermanos, hay que concluir el serm\u00f3n. Considerad el tiempo presente como si fuese el mar, un viento huracanado o una gran borrasca. El propio deseo il\u00edcito es para cada uno una tempestad. Amas a Dios: caminas sobre el mar: tienes el orgullo mundano bajo tus pies. Amas el tiempo presente, te engullir\u00e1. Sabe devorar a sus amadores, no llevarlos. Pero, si tu coraz\u00f3n fluct\u00faa a causa del deseo il\u00edcito, invoca la divinidad de Cristo. \u00bfJuzg\u00e1is como viento contrario la adversidad del tiempo presente? Cuando hay guerras, revueltas, hambre, peste; cuando aun a cada hombre particular le sobreviene una calamidad propia, entonces se piensa que el viento es adverso y se estima que es el momento de invocar a Dios. En cambio, cuando el tiempo presente sonr\u00ede con la felicidad temporal, como que se juzga que el viento no es contrario. Por eso, no preguntes si el tiempo est\u00e1 apacible; \u00a1pregunta por tu deseo il\u00edcito! Mira si reina la calma en ti; mira si no te derriba un viento interior; mira eso. Propio de una gran virtud es luchar contra la felicidad, para que la felicidad misma no te arrastre, no te corrompa, no te derribe. Es propio de una gran virtud \u2014repito\u2014 luchar contra la felicidad. Propio de una gran felicidad es no dejarse vencer por la felicidad. Aprended a conculcar el tiempo presente; acordaos de confiar en Cristo. Y si tu pie se mueve, si vacilas, si no logras superar algo, si comienzas a hundirte, di: <i>\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame, que perezco!<\/i> (Mt 14,30) Di: <i>Perezco<\/i>, para no perecer. Porque solo te libera de la muerte de la carne quien muri\u00f3 por ti en la carne. Vueltos hacia el Se\u00f1or&#8230;<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Escuchar_al_Senor_en_medio_de_la_tempestad\">Homil\u00eda: Escuchar al Se\u00f1or en medio de la tempestad<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Hom. 50 sobre San Mateo<\/p>\n<p> \u00bfPOR QU\u00c9 sube al monte? Para ense\u00f1arnos que para orar a Dios es c\u00f3moda la soledad y el desierto. Por esto con frecuencia se retira a sitios desiertos, y ah\u00ed pasa la noche en oraci\u00f3n. Nos amonesta as\u00ed que es necesario buscar sitio y tiempo oportuno para orar con tranquilidad. La soledad es madre de la tranquilidad y puerto de la quietud, que nos libra de todo alboroto. Por esa causa subi\u00f3 Cristo al monte, mientras los disc\u00edpulos andaban agitados por las olas, y como en otrora iban azotados por la tempestad. S\u00f3lo que en la otra ocasi\u00f3n sufr\u00edan teni\u00e9ndolo a El en la barca, pero ahora se encuentran solos y separados de Jes\u00fas. Es porque El los va conduciendo poco a poco a m\u00e1s altos grados de virtud a fin de que luego todo lo soporten con fortaleza. Por eso, cuando al principio ten\u00edan que experimentar el peligro, estaba \u00e9l presente, aunque dorm\u00eda, para acudir prontamente en auxilio de ellos. Ahora, en cambio, para ejercitarlos en m\u00e1s perfecta paciencia, no procede as\u00ed, sino que est\u00e1 ausente. Permite que se levante la tempestad estando ya ellos en medio del mar, con el objeto de que no les quede pr\u00e1cticamente esperanza de salvaci\u00f3n. Y los deja agitados por las olas durante toda la noche, creo que para despertar su coraz\u00f3n adormecido; porque tal es el efecto del terror que producen las tempestades y la noche. Y mediante ese terror, los inflam\u00f3 en m\u00e1s desearlo y que tuvieran una m\u00e1s continua memoria en El.<\/p>\n<p> Tales fueron los motivos de que no les acudiera enseguida. Pues dice el evangelista: En la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar. Les ense\u00f1aba as\u00ed a no buscar un acabe inmediato de los males, sino llevar con fortaleza lo que les acontec\u00eda. De modo que mientras esperaban ser liberados, se acreci\u00f3 el peligro y el temor subi\u00f3 de punto. Pues dice Mateo: Al verlo ellos andar sobre el mar, se turbaron y dec\u00edan: Es un fantasma. Y de miedo comenzaron a gritar. As\u00ed procede siempre Jes\u00fas. Cuando se prepara a borrar las tristezas, echa por delante otras m\u00e1s pesadas y tremendas, como sucedi\u00f3 en este caso. La tempestad no menos que aquella visi\u00f3n los perturb\u00f3. Pero, como ya dije. El ni aclar\u00f3 las tinieblas, ni se descubri\u00f3 inmediatamente, ejercit\u00e1ndolos con el continuo terror y ense\u00f1\u00e1ndoles a tener paciencia.<\/p>\n<p> As\u00ed procedi\u00f3 con Job cuando iba a quitarle el terror y la tentaci\u00f3n. Permiti\u00f3 que el final fuera m\u00e1s terrible a\u00fan, no por la muerte de sus hijos, ni por las injurias de su mujer, sino por los insultos de sus amigos y de sus criados. Y al tiempo en que Jacob fue librado en tierra extra\u00f1a de sus trabajos, fue cuando Dios permiti\u00f3 que fuera perseguido y sufriera mayor perturbaci\u00f3n. Pues fue cuando su suegro lo amenaz\u00f3 de muerte. Y luego cay\u00f3 en extremo peligro con la visita de su hermano Mas, como no convenga que los justos sean tentados por muy largo tiempo, Dios, cuando van ya a salir del certamen, les aumenta las pruebas para su mayor ganancia. Lo mismo procedi\u00f3 con Abrah\u00e1n, cuyo certamen postrero fue el de inmolar a su hijo Isaac. Porque lo intolerable, entonces se torna tolerable cuando viene estando ya uno, como quien dice, en la puerta y se acerca la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p> As\u00ed lo hizo entonces Cristo. No se les dio a conocer hasta que gritaron de miedo. Pero cuanto mayor hab\u00eda sido el terror, tanto m\u00e1s grata fue su presencia. Cuando clamaron, dice el evangelista, al punto les habl\u00f3 Jes\u00fas y les dijo: Tened confianza; soy yo, no tem\u00e1is. Estas palabras les quitaron el temor y les infundieron confianza. Como no lo pod\u00edan entonces conocer por su rostro y a causa de aquel modo inaudito de caminar y ser de noche, se les dio a conocer por la voz. Y \u00bfqu\u00e9 hace Pedro? Es siempre fervoroso, y siempre se adelanta a los dem\u00e1s. Y le dice: Se\u00f1or, si eres t\u00fa, m\u00e1ndame ir a ti sobre las aguas. No le dice ruega, ni suplica, sino manda. \u00bfObservas su gran fervor y cu\u00e1nta es su fe? Aunque por esto con frecuencia se hallara en peligro, por emprender lo que estaba sobre sus fuerzas. Aqu\u00ed ped\u00eda algo exorbitante, pero s\u00f3lo por amor a Jes\u00fas y no por vana ostentaci\u00f3n. Porque no dijo: Manda que yo ande sobre las aguas; sino \u00bfqu\u00e9?: M\u00e1ndame ir a ti. Es que nadie lo superaba en el amor. Lo mismo hizo despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, pues no soport\u00f3 el ir al sepulcro con los dem\u00e1s, sino que se adelant\u00f3 corriendo. De modo que da pruebas no solamente de su amor, sino tambi\u00e9n de su fe. Ni crey\u00f3 que s\u00f3lo Jes\u00fas pod\u00eda andar sobre las aguas, sino que pod\u00eda dar a otros la misma facultad; y anhelaba llegar hasta El cu\u00e1nto antes.<\/p>\n<p> Y Jes\u00fas le contest\u00f3: Ven. Y habiendo bajado de la barca Pedro, anduvo sobre las aguas y vino hacia Jes\u00fas. Pero viendo el viento fuerte, temi\u00f3; y comenzando a hundirse, grit\u00f3: Se\u00f1or, s\u00e1lvame. Al instante Jes\u00fas le tendi\u00f3 la mano, lo tom\u00f3 y le dijo: Hombre de poca je \u00bfpor qu\u00e9 dudaste? Esto es m\u00e1s admirable que lo primero, y por eso aconteci\u00f3 enseguida. Porque tras de haber demostrado que imperaba sobre el mar, hizo luego un mayor milagro. En la ocasi\u00f3n anterior \u00fanicamente imper\u00f3 a los vientos Pero ahora anda \u00e9l sobre las aguas y concede a otro que tambi\u00e9n ande as\u00ed. Si all\u00e1 al principio le hubiera dado ese mandato, Pedro quiz\u00e1 no habr\u00eda hecho lo que ahora hizo, pues a\u00fan no ten\u00eda tanta fe.<\/p>\n<p> Mas \u00bfpor qu\u00e9 se lo concedi\u00f3? Porque si le hubiera contestado: No puedes hacerlo, Pedro, fervoroso como era, le habr\u00eda contradicho. Por esto quiso que se persuadiera por el hecho mismo, a fin de que para en adelante fuera m\u00e1s modesto. Mas Pedro, ni aun as\u00ed se pudo contener. Y habiendo bajado de la barca, lo sacud\u00edan las olas porque \u00e9l tem\u00eda. Las olas hac\u00edan que \u00e9l se agitara; el viento, que temiera. Juan a\u00f1ade que ellos quer\u00edan recibir a Jes\u00fas en la barca; y que la nave lleg\u00f3 al punto a tierra, a donde iban. Viene a significar lo mismo, o sea que, cuando ya estaban para tocar tierra, El subi\u00f3 a la barca.<\/p>\n<p> Habiendo, pues, Pedro bajado de la barca, iba hacia Jes\u00fas, no tan gozoso de andar sobre las aguas como de acercarse a Cristo. Pero habiendo logrado lo que era m\u00e1s, peligr\u00f3 en lo que era menos. Es decir por el \u00edmpetu del viento y no por el mar. Tal es la humana naturaleza: con frecuencia, tras de vencer en lo grande, es vencida en lo peque\u00f1o. As\u00ed le sucedi\u00f3 a El\u00edas con Jezabel y a Mois\u00e9s en Egipto y a David con Ber-sab\u00e9. Y lo mismo a Pedro. Todav\u00eda con el terror de la visi\u00f3n se atrevi\u00f3 a andar sobre las olas; y en cambio no se pudo sostener contra el \u00edmpetu del viento, y eso que ya estaba al lado de Cristo. De nada te aprovechar\u00e1 estar al lado de Cristo si no est\u00e1s junto a El por la fe.<\/p>\n<p> El suceso demostr\u00f3 la gran distancia que hab\u00eda entre el Maestro y el disc\u00edpulo, y sirvi\u00f3 a los otros de consuelo. Porque si m\u00e1s tarde se irritaron por la petici\u00f3n de los dos hermanos, mucho m\u00e1s se habr\u00edan irritado en el caso presente, pues a\u00fan no hab\u00edan recibido el Esp\u00edritu Santo. M\u00e1s tarde ya no fueron as\u00ed, porque en todo conceden el primado a Pedro y para la p\u00fablica predicaci\u00f3n le ceden el primer lugar, aunque pareciera algo m\u00e1s rudo que los otros. Mas \u00bfpor qu\u00e9 no imper\u00f3 a los vientos, que se aplacaran, sino que extendi\u00f3 su mano y tom\u00f3 a Pedro? Porque se necesitaba el acto de fe de Pedro. Porque cuando no hacemos lo que est\u00e1 de nuestra parte, tambi\u00e9n cesa lo que a Dios toca. Y as\u00ed, demostrando a Pedro que aquel su hundirse no se deb\u00eda a los vientos impetuosos, sino a su poca fe, le dice: Hombre de poca fe \u00bfpor qu\u00e9 dudaste? De modo que si no hubiera sido d\u00e9bil su fe, aun contra la fuerza del viento se habr\u00eda \u00e9l mantenido f\u00e1cilmente. En tom\u00e1ndolo Jes\u00fas, dej\u00f3 de soplar el viento, demostrando as\u00ed que en nada lo habr\u00eda da\u00f1ado si hubiera sido firme su fe. A la manera que al polluelo salido del nido antes de tiempo y ya casi desplom\u00e1ndose, la madre lo sustenta sobre sus alas y lo vuelve al nido, as\u00ed Cristo hizo con Pedro.<\/p>\n<p> Y habiendo subido a la barca ces\u00f3 el viento. Antes dec\u00edan: \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste que hasta los vientos y el mar le obedecen? Pero ahora no. Pues dice el evangelista: Los que estaban en la barca se postraron ante \u00e9l, diciendo: Verdaderamente t\u00fa eres el Hijo de Dios. \u00bfObservas c\u00f3mo lentamente los va conduciendo a todos a cosas m\u00e1s sublimes? Porque anduvo sobre las aguas y porque orden\u00f3 a Pedro hacer lo mismo, y cuando peligraba lo salv\u00f3, se les acrecent\u00f3 la fe en gran manera. En la otra ocasi\u00f3n increp\u00f3 al mar; ahora no lo increpa, demostrando su poder de otro modo m\u00e1s excelente. Por esto dec\u00edan los disc\u00edpulos: Verdaderamente t\u00fa eres el Hijo de Dios. Y \u00bfqu\u00e9? \u00bfacaso los reprendi\u00f3 porque as\u00ed hablaban? En absoluto al contrario. Los confirm\u00f3 en lo que dec\u00edan cuidando m\u00e1s poderosamente de los que se le acercaban, y no como anteriormente.<\/p>\n<p> Terminada la navegaci\u00f3n, dice el evangelista, vinieron a la regi\u00f3n de Genesaret; y reconoci\u00e9ndolo los hombres de aquel lugar, esparcieron la noticia por toda la comarca y le presentaron todos los enfermos, suplic\u00e1ndole que los dejase siquiera tocar la orla de su vestido, y todos los que lo tocaban quedaban sanos. Porque ya no hac\u00edan como anteriormente, ni lo llevaban a sus casas, ni le ped\u00edan que los tocara con su mano y que lo ordenara con su palabra; sino que, con m\u00e1s alta sabidur\u00eda y con mayor fe, alcanzaban la curaci\u00f3n. La mujer que padec\u00eda flujo de sangre sirvi\u00f3 de maestra a todos para esta forma de fe. Y para mostrar el evangelista que ya mucho antes Jes\u00fas hab\u00eda ido por aquellas tierras, dice: Y reconoci\u00e9ndolo los hombres de aquel lugar, esparcieron la noticia por toda la comarca y le presentaron todos los enfermos.<\/p>\n<p> El tiempo en que lo vieron no s\u00f3lo no acab\u00f3 con su fe, sino que la acrecent\u00f3 y la conserv\u00f3 floreciente, \u00a1Ea, pues! toquemos tambi\u00e9n nosotros la orla de su vestido. M\u00e1s a\u00fan: si queremos, podemos \u00edntegro poseerlo. Pues ahora se nos ha puesto delante su cuerpo; no \u00fanicamente su vestido, sino su cuerpo; y no para que solamente lo toquemos, sino para que lo comamos y nos saciemos. Acerqu\u00e9monos, pues, todos los que andamos enfermos. Porque si los que tocaban la orla de su vestido, tan gran virtud participaban \u00bfcu\u00e1nto mayor la participar\u00e1n quienes \u00edntegro lo reciben? Pero recibirlo con fe no es solamente recibir el cuerpo que se nos ofrece, sino tocarlo con un coraz\u00f3n limpio y con tales afectos como que a Cristo en persona te acercas. Pero \u00bfes que no oyes su voz? Mas lo ves yaciendo en la hostia. M\u00e1s a\u00fan: percibes su voz que te habla por medio de los evangelistas.<\/p>\n<p> Tened, pues, fe en que ahora se celebra aquella misma cena en la que El se recost\u00f3; porque \u00e9sta en nada difiere de aqu\u00e9lla. No es que \u00e9sta la celebre el hombre y aqu\u00e9lla Cristo; sino que ambas las celebra Cristo. En consecuencia, cuando ves al sacerdote que te entrega la hostia, no pienses ser el sacerdote quien eso hace, sino que esa mano que se alarga es la de Cristo. Pues as\u00ed como cuando el sacerdote bautiza, no es \u00e9l quien bautiza sino Dios que con su invisible virtud toca la cabeza, de manera que no se atreve a acercarse y tocar ni un \u00e1ngel ni un arc\u00e1ngel ni otro alguno, as\u00ed sucede ac\u00e1. Como Dios es el \u00fanico que regenera, eso es don de s\u00f3lo El.<\/p>\n<p> \u00bfNo has visto c\u00f3mo entre nosotros, cuando alguno es adoptado por hijo, no se encomienda eso a los criados, sino que los adoptantes personalmente se presentan ante el juez? Pues del mismo modo, tampoco Dios ha encargado semejante ministerio a los \u00e1ngeles, sino que est\u00e1 presente en persona y ordena y dice: No llam\u00e9is padre a nadie sobre la tierra. Y no es porque desprecie a los padres, sino para que antepongas a ellos tu Creador, que te ha inscrito entre sus hijos. Quien te dio lo que era m\u00e1s, o sea a s\u00ed mismo, mucho m\u00e1s se dignar\u00e1 darte su cuerpo. Demos, pues, fe a los sacerdotes y a los encargados por ellos, acerca del m\u00e1s grande don que se nos ha concedido. Oig\u00e1moslos y temblemos. Nos ha dado su sacrat\u00edsima carne en comida; se nos ha puesto a la mesa El mismo inmolado. \u00bfQu\u00e9 excusa tendremos cuando con tal alimento apacentados en tal forma pecamos? \u00bfcuando comiendo el Cordero nos convertimos en lobos? \u00bfcuando comiendo la Oveja luego robamos a la manera de leones? Misterio tan grande nos obliga no s\u00f3lo a vivir siempre limpios de rapi\u00f1as, sino aun de la m\u00e1s leve enemistad.<\/p>\n<p> Porque este misterio es misterio de paz, que no nos deja apegarnos a las riquezas. Si Cristo por nosotros no se perdon\u00f3 a S\u00ed mismo \u00bfde qu\u00e9 castigo no seremos dignos si nos adherimos a las riquezas y descuidamos el alma, por la que El no se perdon\u00f3 a s\u00ed mismo? Instituy\u00f3 Dios que los jud\u00edos anualmente celebraran fiestas para recordar sus beneficios; pero a ti te los recuerda diariamente, mediante estos misterios sagrados. No te averg\u00fcences de la cruz, porque estos son nuestros motivos de honor, estos son nuestros misterios, este don es nuestro ornato: \u00a1de \u00e9l nos gloriamos! Si yo dijera que Dios extendi\u00f3 los cielos y la tierra y derram\u00f3 los mares y envi\u00f3 profetas y \u00e1ngeles, no habr\u00e9 dicho nada que iguale a este misterio. Porque este es el resumen de todos los bienes: que no haya perdonado a su propio Hijo para salvar a los que le eran enemigos.<\/p>\n<p> En consecuencia, que no se acerque a esta mesa ning\u00fan Judas, ning\u00fan Sim\u00f3n Mago, pues ambos perecieron por su avaricia. Huyamos de semejante abismo. No pensemos que nos basta para la salvaci\u00f3n el que, tras de haber despojado a viudas y pupilos, ofrezcamos al altar c\u00e1lices de oro con adornos de piedras preciosas. Si quieres de verdad honrar este santo Sacrificio, ofrece tu alma por la que Cristo fue inmolado. A ella hazla de oro. Pero si es de calidad inferior al plomo y aun al barro \u00bfqu\u00e9 lucrar\u00e1s con que el c\u00e1liz sea de oro? No cuidemos, pues, \u00fanicamente de ofrecer c\u00e1lices de oro, sino que \u00e9stos sean fabricados de lo adquirido en justo trabajo Entonces ser\u00e1n m\u00e1s preciosos que el oro, pues provendr\u00e1n no de avaricias ni de rapi\u00f1as. No es la iglesia orfebrer\u00eda ni plater\u00eda, sino reuni\u00f3n de \u00e1ngeles; de manera que lo que necesitamos son almas, ya que los c\u00e1lices Dios los admite en vista de las almas. No era de plata la mesa aquella ni de oro el c\u00e1liz aquel en que Cristo dio su sangre a los disc\u00edpulos; y sin embargo, mesa y c\u00e1liz eran a la vez preciosos y temibles, porque todo estaba lleno del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p> \u00bfQuieres honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies cuando anda desnudo. No lo vayas a honrar aqu\u00ed dentro con pa\u00f1os de seda, mientras all\u00e1 fuera lo olvidas a El, afligido del fr\u00edo y la desnudez. El que dijo: Esto es mi cuerpo, y de verdad realiz\u00f3 lo que dec\u00eda, ese mismo dijo tambi\u00e9n: Me visteis hambriento y no me disteis de comer; y tambi\u00e9n: Cuando no lo hicisteis con uno de estos peque\u00f1uelos, conmigo no lo hicisteis. El cuerpo sagrado no necesita aqu\u00ed de vestido, sino de un alma pura; en cambio all\u00e1 fuera necesita de muchos cuidados. Aprendamos a ser sabios y a honrar a Cristo en la forma que \u00e9l quiere. Porque para quien recibe honor, el honor m\u00e1s grato es aquel que \u00e9l mismo desea y no el que nosotros ideemos. Pensaba Pedro honrar a Cristo cuando le imped\u00eda lavarle los pies; pero eso que \u00e9l intentaba no era honor, sino todo lo contrario. Pues tambi\u00e9n t\u00fa h\u00f3nralo en la forma que El mismo orden\u00f3 con ley, repartiendo tus riquezas con los pobres. No necesita Dios de vasos de oro, sino de almas de oro.<\/p>\n<p> Y no digo esto para prohibir que semejantes dones se ofrezcan, sino rog\u00e1ndoos que juntamente con ellos y aun antes que ellos, se haga limosna. Cristo acepta esos dones, pero mucho m\u00e1s la limosna. Porque en esos dones solamente el que los ofrece saca utilidad, pero en la limosna tambi\u00e9n el que lo recibe. En aqu\u00e9llos puede haber ocasi\u00f3n de vanagloria y vana ostentaci\u00f3n; pero en la limosna solamente hay benignidad. \u00bfQu\u00e9 utilidad se sigue de que la mesa de Cristo est\u00e9 cargada de vasos de oro, mientras El perece de hambre? Antes que nada sacia t\u00fa al hambriento, y luego, de lo sobrante, adorna a Cristo en su mesa. \u00bfC\u00e1liz de oro fabricas y no das un vaso de agua? \u00bfQu\u00e9 necesidad hay de ornamentar la mesa con telas tejidas de oro y en cambio no dar a Cristo ni siquiera lo necesario para el indispensable vestido? \u00bfqu\u00e9 utilidad se saca de eso?<\/p>\n<p> Porque, ven ac\u00e1 y dime: si vieras t\u00fa a uno privado del necesario sustento, pero dej\u00e1ndolo as\u00ed muerto de hambre, te pusieras a adornar la mesa revisti\u00e9ndola de oro y nada m\u00e1s hicieras \u00bfte dar\u00eda ese pobre las gracias? \u00bfacaso no m\u00e1s bien se encolerizar\u00eda? Y \u00bfqu\u00e9 si lo vieras vestido de ropas desgarradas y aterido de fr\u00edo y t\u00fa, omitiendo darle vestido, le erigieras columnas de oro y pregonaras ser en su honor lo que hac\u00edas? \u00bfAcaso no pensar\u00eda que lo burlabas y que le hac\u00edas la mayor de las injurias? Pues piensa del mismo modo acerca de Cristo, cuando pasa El errabundo y necesitado de hogar; mientras que t\u00fa, tras de negarle el hospedaje, te pusieras a exornar el pavimento y los capiteles y las columnas y a suspender l\u00e1mparas con cadenas de plata; y a \u00e9l, encarcelado y atado, ni siquiera te dignaras dirigirle una mirada.<\/p>\n<p> Y no digo esto para prohibir que semejantes adornos se empleen, sino para que juntamente se cuide de ambas cosas. M\u00e1s a\u00fan: yo os exhorto a que primero hag\u00e1is las limosnas y despu\u00e9s lo dem\u00e1s. A nadie se le ha acusado por no haber proporcionado semejantes adornos; mientras que a quienes descuidan la limosna, les est\u00e1 preparada la gehena y el fuego inextinguible y han de tolerar semejante suplicio en compa\u00f1\u00eda de los demonios. No por adornar tu casa, descuides a tu hermano que se halla en aflicci\u00f3n; porque \u00e9l es templo m\u00e1s precioso que este otro material. De \u00e9ste pueden arrancar los cimientos los reyes paganos, los tiranos, los ladrones; pero cuanto hagas benignamente por tu hermano hambriento, peregrino, desnudo, no puede arrebatarlo ni el demonio mismo, sino que queda guardado en el tesoro aquel intangible.<\/p>\n<p> \u00bfQu\u00e9 dice Jes\u00fas?: A los pobres siempre los tendr\u00e9is con vosotros, pero a M\u00ed no siempre me tendr\u00e9is. Esto sobre todo debe movernos a misericordia: que no siempre, sino solamente en esta vida, tendremos a Cristo hambriento. Y si quieres penetrar el sentido \u00edntegro de su sentencia, \u00f3yelo. Esto no lo dijo a los disc\u00edpulos, aun cuando as\u00ed parezca, sino que fue acomodado a la debilidad de la mujer aquella. Por ser a\u00fan imperfecta y porque ellos la molestaban, habl\u00f3 as\u00ed a fin de consolarla. Y se ve claro por lo que dijo: \u00bfPor qu\u00e9 molest\u00e1is a esta mujer? Que a El siempre lo tengamos con nosotros, El mismo lo afirm\u00f3: Yo estar\u00e9 con vosotros siempre, hasta la consumaci\u00f3n del mundo. Queda pues en claro, de todo eso, que Cristo no dijo aquello sino para que la reprensi\u00f3n de los disc\u00edpulos no da\u00f1ara la fe que brotaba en aquella mujer.<\/p>\n<p> No opongamos, pues, este pasaje, que fue dicho en aquellas circunstancias; sino que, leyendo cuantas leyes hay en el Antiguo Testamento y en el Nuevo, pongamos gran cuidado en hacer limosna. Esto limpia del pecado. Pues dice Cristo: Dad limosna y todo ser\u00e1 puro para vosotros. Ella vale m\u00e1s que los sacrificios, pues dice: Misericordia quiero y no sacrificio. Ella abre los cielos, pues al centuri\u00f3n Cornelio le dijo el \u00e1ngel: Tus oraciones y limosnas han sido recordadas ante Dios.S M\u00e1s necesaria es la limosna que la virginidad, pues por haber olvidado aqu\u00e9lla las v\u00edrgenes necias fueron excluidas del t\u00e1lamo, mientras las otras eran recibidas.<\/p>\n<p> Sabiendo todo esto, sembremos largamente para recoger con mayor abundancia; y que as\u00ed consigamos los bienes futuros, por gracia y benignidad de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, a quien sea la gloria por todos los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Isaac_el_Sirio_monje\">San Isaac, el Sirio, monje<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_La_fe_lo_puede_todo\">Serm\u00f3n: La fe lo puede todo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Sermones asc\u00e9ticos, 1\u00aa serie, n\u00ba 62<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 has dudado?\u00bb (Mt 14,31)<\/p>\n<p>El que tiene el coraz\u00f3n fundamentado en la esperanza de la fe no le falta nunca nada. No tiene nada, pero la fe hace que lo posea todo, tal como est\u00e1 escrito: \u00abTodo cuanto pid\u00e1is con fe en la oraci\u00f3n, lo recibir\u00e9is\u00bb y \u00abEl Se\u00f1or est\u00e1 cerca, que nada os preocupe\u00bb (Mt 21,22; Flp 4,5-6).<\/p>\n<p>La inteligencia esta buscando siempre medios que le permitan conservar lo que ha adquirido; pero la fe dice que \u00absi el Se\u00f1or no construye la casa en vano se cansan los alba\u00f1iles; si el Se\u00f1or no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas\u00bb (Sl 126,1). Jam\u00e1s el que ora viviendo en fe no vive tan s\u00f3lo del conocimiento intelectual. Esa sabidur\u00eda hace elogio del temor; dice un sabio: \u00abBienaventurado el que teme en su coraz\u00f3n\u00bb. Pero \u00bfqu\u00e9 dice la fe? \u00abAl comenzar a temer, se hunde\u00bb. Y tambi\u00e9n: \u00ab Hab\u00e9is recibido no un esp\u00edritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un esp\u00edritu de hijos adoptivos que nos da la libertad de la fe y de la esperanza en Dios\u00bb (Rm 8,15-24).<\/p>\n<p>Siempre al miedo le sigue la duda&#8230;; siempre el miedo y la duda se manifiestan en la b\u00fasqueda de las causas y en el examen de los hechos porque el intelecto no se apacigua jam\u00e1s. A menudo el alma se ve expuesta a imprevistos, a dificultades, a numerosos tropiezos que la ponen en peligro, pero no pueden ayudarla en nada ni el intelecto ni las diversas formas de sabidur\u00eda. Por el contrario, la fe jam\u00e1s es vencida por ninguna de estas dificultades&#8230; \u00bfTe das cuenta de la debilidad del conocimiento y del poder de la fe?&#8230; La fe dice: \u00abTodo es posible al que cree, porque no hay nada imposible para Dios\u00bb (Mc 9,23; 10,27). \u00a1Oh inefable riqueza! \u00a1Oh mar que lleva en sus olas tales riquezas y desborda de maravillosos tesoros por el poder de la fe!<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Isabel_de_la_Trinidad_virgen\">Santa Isabel de la Trinidad, virgen<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Ejercicios_Espirituales_Adoracion_constante\">Ejercicios Espirituales: Adoraci\u00f3n constante<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">\u00daltimos Ejercicios Espirituales, manuscrito B, d\u00eda octavo (Agosto 1906)<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLos que estaban en la barca se postraron ante \u00c9l\u00bb (cf. Mt 14,33)<\/p>\n<p>\u201cY se postraban ante \u00c9l, y le adoraban y arrojaban sus coronas delante del  trono diciendo: Digno eres, Se\u00f1or, de recibir la gloria, el honor y el poder\u201d (Ap.  4,10s). \u00bfC\u00f3mo imitar en el cielo de mi alma esta acci\u00f3n permanente que los  Bienaventurados realizan en el cielo de la gloria? \u00bfC\u00f3mo realizar esa alabanza, esa  continua adoraci\u00f3n?  San Pablo me descubre este misterio cuando escribe a sus disc\u00edpulos de \u00c9feso:  \u201cQue el Padre os conceda, por medio de su esp\u00edritu, ser fortalecidos poderosamente  en el hombre interior, de suerte, que Jesucristo more por la fe en vuestros  corazones, arraigados y fundados en la caridad\u201d. (cf Ef. 3,16s).<\/p>\n<p>Estar arraigado y fundado en el amor me parece que es la condici\u00f3n necesaria  para cumplir dignamente el oficio de \u201c<em>Laudem gloriae<\/em>\u201d (Ef. 1,6.12.14). El alma que  penetra y mora en estas profundidades de Dios&#8230; y todo lo realiza en \u00c9l, con \u00c9l y  por \u00c9l y para \u00c9l&#8230; esa alma se arraiga m\u00e1s profundamente en Aquel que ama a  trav\u00e9s de sus movimientos, aspiraciones y actos por muy insignificantes que sean.  Todo rinde en ella homenaje al Dios tres veces santo. El alma es, por as\u00ed decirlo, un  <em>Sanctus<\/em> eterno, una continua Alabanza de gloria.<\/p>\n<p>\u201cEllos se prosternan, le adoran y arrojan sus coronas ante el trono\u201d&#8230; En  primer lugar, el alma debe humillarse, sumergirse en el abismo de su nada,  penetrando tan profundamente en \u00e9l&#8230; que \u201challe la paz verdadera, inalterable y  perfecta, que nada puede turbar, pues ha descendido tanto que nadie ir\u00e1 all\u00ed a  buscarla\u201d. Es entonces cuando el alma podr\u00e1 adorar.<\/p>\n<h2><span id=\"Santo_Tomas_Moro_martir\">Santo Tom\u00e1s Moro, m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Nada_puede_pasarme_que_Dios_no_quiera\">Carta: Nada puede pasarme que Dios no quiera<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta escrita en la prisi\u00f3n a su hija, 1534<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame!\u00bb (Mt 14,30)<\/p>\n<p>No quiero, mi querida Margarita, desconfiar de la bondad de Dios, por m\u00e1s d\u00e9bil y fr\u00e1gil que me sienta. M\u00e1s a\u00fan, si a causa del terror y el espanto viera que estoy ya a punto de ceder, me acordar\u00e9 de san Pedro, cuando, por su poca fe, empezaba a hundirse por un solo golpe de viento, y har\u00e9 lo que \u00e9l hizo. Gritar\u00e9 a Cristo: \u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame\u201d. Espero que, entonces, \u00e9l tendi\u00e9ndome la mano me sujetar\u00e1 y no dejar\u00e1 que me hunda.<\/p>\n<p>Y, si permitiera que mi semejanza con Pedro fuera a\u00fan m\u00e1s all\u00e1, de tal modo que llegara a la ca\u00edda total y a jurar y perjurar (lo que Dios por su misericordia, aparte lejos de m\u00ed, y haga que una tal ca\u00edda redunde m\u00e1s bien en perjuicio que en provecho m\u00edo), a\u00fan en este caso espero que el Se\u00f1or me dirija, como a Pedro, una mirada llena de misericordia (cf Lc 22,61) y me levante de nuevo, para que vuelva a salir en defensa de la verdad y descargue as\u00ed mi conciencia, y soporte con fortaleza el castigo y la verg\u00fcenza de mi anterior negaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ten, pues, \u00e1nimo, hija m\u00eda y no te preocupes por m\u00ed, sea lo que sea que me pase en este mundo. Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que \u00e9l quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Senor_del_mar\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Se\u00f1or del mar<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1026-1028<\/p>\n<p>Jes\u00fas marcha sobre las aguas como Se\u00f1or del mar. As\u00ed nuestra historia se halla en estrecha relaci\u00f3n con la anterior. En la multiplicaci\u00f3n de los panes, Jes\u00fas se hab\u00eda dado a conocer como el Mes\u00edas a la muchedumbre. Caminando sobre el mar, al estilo de una teofan\u00eda o cristofan\u00eda, Jes\u00fas se revela a los disc\u00edpulos que le reconocen como el Hijo de Dios. Se da incluso el paso importante que va, desde el Mes\u00edas, a la confesi\u00f3n del Hijo de Dios. Un notable progreso en la fe. Al lector del evangelio de Mateo no debe sorprenderle esta confesi\u00f3n de fe de los disc\u00edpulos. Nuestro evangelista ha afirmado la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas expl\u00edcita o impl\u00edcitamente en otras ocasiones: la voz que se dej\u00f3 o\u00edr desde el cielo con ocasi\u00f3n de su bautismo, la historia de las tentaciones, la confesi\u00f3n de los esp\u00edritus malos e, impl\u00edcitamente, cuando se habla de la filiaci\u00f3n divina de los disc\u00edpulos (5,9.16.45.48), que deriva de la de Jes\u00fas (6,9).\u00a0<\/p>\n<p>Pudi\u00e9ramos tener la impresi\u00f3n de que este milagro tiene como finalidad \u00fanica la demostraci\u00f3n de la divinidad de Cristo. En otra ocasi\u00f3n (ver el comentario a 8,1-4) dijimos que los milagros evang\u00e9licos no tienen esa finalidad. Tambi\u00e9n en nuestro caso, el milagro es predicaci\u00f3n y anuncio del evangelio, porque es provocado por la necesidad en que se ven los disc\u00edpulos. Como consecuencia de haberla remediado Jes\u00fas de forma tan milagrosa surge el reconocimiento de Jes\u00fas como el Hijo de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>Dijimos que nuestra historia tiene aspecto de teofan\u00eda. En el Antiguo Testamento, aunque sea en textos po\u00e9ticos, se describe la soberan\u00eda de Yahveh recurriendo tambi\u00e9n al dominio que tiene sobre las olas del mar &#8220;&#8230;por el mar fue tu camino, por las grandes olas tu sendero&#8221; (Sal 77,20), &#8220;&#8230;camina sobre las alturas del mar&#8221; (Job 9,8). La marcha de Jes\u00fas sobre las aguas le coloca al mismo nivel en que era puesto Yahveh en el Antiguo Testamento. Habla por si misma de la divinidad de Cristo. Pero nuestra historia pone de relieve al mismo tiempo una peculiaridad singular: este Hijo de Dios recurre con frecuencia a la oraci\u00f3n; en la que pasa largas horas: &#8220;subi\u00f3 al monte para orar. <i>Entrada ya la noche&#8230;&#8221; <\/i>Exactamente es lo que recoge la fe cristiana al confesarlo verdadero Dios y verdadero hombre. Con necesidad de recurrir con frecuencia a la oraci\u00f3n, como todo mortal, y dando el ejemplo de su necesidad para el hombre.\u00a0<\/p>\n<p>La segunda gran lecci\u00f3n de nuestra per\u00edcopa gira en torno a la figura de Pedro. Quiere poner a prueba la palabra de Jes\u00fas, que ya se les ha presentado en su categor\u00eda divina con la frase &#8220;Yo soy&#8221;, &#8220;&#8230;si eres t\u00fa&#8230;&#8221; La fe de Pedro busca su apoyo m\u00e1s en el milagro que en la palabra de Jes\u00fas. Fe, por tanto, muy imperfecta, porque la verdadera fe se halla determinada por una abertura total a Dios y una confianza absoluta en su palabra, aun en las necesidades m\u00e1s extremas de la vida. La fe imperfecta (&#8220;hombres de poca fe&#8221;) es precisamente aqu\u00e9lla que se acepta como consecuencia de algo extraordinario y milagroso. Ante las fuerzas de las olas Pedro dud\u00f3. Una duda que equivale a falta de fe, falta de confianza en la palabra de Dios o de Jes\u00fas, como en el caso presente (no debi\u00f3 dudar de la palabra de Jes\u00fas). Pedro comienza a caminar hacia Jes\u00fas (v. 29) y, sin embargo, la violencia del viento y de las olas le hace dudar y comienza a hundirse (v. 30). Dos rasgos que parecen excluirse: caminar hacia Jes\u00fas y hundirse. La paradoja se resuelve diciendo que, desde que comenz\u00f3 la duda, dej\u00f3 de caminar hacia Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>La actitud de Pedro es verdaderamente paradigm\u00e1tica. En ella se personifica y simboliza todo caminar hacia Jes\u00fas. Un caminar que no est\u00e1 exento de duda (28,17; Rom 14,1.23) porque, junto a la certeza y seguridad absolutas que la palabra de Dios garantiza, est\u00e1 el riesgo de salir de uno mismo hacia lo que no vemos. S\u00f3lo una fe perfecta, como la de Abraham \u2014que sali\u00f3 de su tierra hacia lo desconocido, fi\u00e1ndose exclusivamente en la palabra de Dios\u2014, supera el riesgo humano en la seguridad divina. El riesgo de la fe est\u00e1 precisamente en que a nuestros pies les falta la arena, como en las grandes resacas&#8230; y entonces nos vemos suspendidos en el vac\u00edo. Entonces el \u00fanico grito apropiado es el lanzado por Pedro: &#8220;Se\u00f1or, s\u00e1lvame&#8221;. Acudir a Jes\u00fas convencidos de lo que significa y realiza su nombre: &#8220;salvador&#8221; (1,21).\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Entre_el_viento_y_la_tempestad\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Entre el viento y la tempestad<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 171-173.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">N\u00fameros 12, 1-13.<\/p>\n<p>Para muchos autores, N\u00fameros 12 ha fusionado dos tradiciones. La primera, yahvista, s\u00f3lo ha dejado algunas huellas y cuenta las cr\u00edticas de que fue objeto el matrimonio de Mois\u00e9s con una mujer madianita, sin que se sepa exactamente el motivo de la cr\u00edtica. Mar\u00eda, la hermana de Mois\u00e9s, fue castigada con la lepra a causa de estas cr\u00edticas, y s\u00f3lo debi\u00f3 su curaci\u00f3n a la intervenci\u00f3n de aquel a quien hab\u00eda criticado.\u00a0<\/p>\n<p>La segunda fuente, que es eloh\u00edsta, resulta particularmente interesante. En efecto, por encima del debate suscitado por la supremac\u00eda de Mois\u00e9s con respecto a Yahv\u00e9, aparece todo el conflicto entre los profetas de vocaci\u00f3n y los profetas de oficio. Este conflicto apasion\u00f3 al reino del Norte en el siglo VIII.\u00a0<\/p>\n<p>Por una parte, existen los profetas de oficio; por otra, los carism\u00e1ticos.A los primeros, Yahv\u00e9 s\u00f3lo les habla en visiones o en sue\u00f1os; sus medios de interpretaci\u00f3n no se diferencian de los de los profetas extranjeros, como Balaam, por ejemplo (cfr Nm 22-23). A estos profetas que s\u00f3lo conocen a Dios &#8220;como a tientas&#8221; (J. de Vaux, citando Hch 17,27), el autor eloh\u00edsta opone la autoridad de Mois\u00e9s y, a trav\u00e9s de ella, la de los profetas de vocaci\u00f3n, que est\u00e1n en contacto directo con el esp\u00edritu de Yahv\u00e9. Este carisma est\u00e1, por otra parte, ligado a su misi\u00f3n misma, pues lo que les es confiado es nada menos que toda la &#8220;casa&#8221; del Se\u00f1or.\u00a0<\/p>\n<p>El salmo 50 responde al conflicto surgido entre Mois\u00e9s y sus colaboradores; es el conflicto del pueblo con Yahv\u00e9.\u00a0<\/p>\n<p>Mateo 14, 22-36. \u00bfEs para frenar el entusiasmo de los disc\u00edpulos por lo que Jes\u00fas les hace subir en una barca? El, en todo caso, se refugia en la soledad para orar. \u00bfEn qui\u00e9n piensa, sino en aquellos a quienes la tempestad amenaza? Est\u00e1n en gran peligro, pues se ha levantado el viento y les es contrario. Saliendo de su soledad, Jes\u00fas va hacia ellos y los tranquiliza. Pero \u00bfqui\u00e9n es exactamente Jes\u00fas? En un lenguaje que recuerda el de las teofan\u00edas del Antiguo Testamento, este episodio evoca el paso del Mar Rojo. Detr\u00e1s del &#8220;fantasma&#8221; de Jes\u00fas, se perfila el Dios del \u00c9xodo, que tiene poder sobre el mar y protege a su pueblo. En cuanto a los disc\u00edpulos que ocupan la barca, \u00bfno representan a la Iglesia? I&#8217;.l papel de Pedro es muy destacado, y cuando grita: &#8220;\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvanos!&#8221;, toda la comunidad grita con \u00e9l.\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfHacia qu\u00e9 tierra prometida navega esta barca? La duda de Pedro, la profesi\u00f3n de fe de los disc\u00edpulos y su gesto de adoraci\u00f3n, todo sugiere una aparici\u00f3n pascual. Es, pues, al Se\u00f1or de la Iglesia al que Pedro invoca, y la tempestad que sacude la barca evoca los dramas que jalonar\u00e1n la historia de la Iglesia, quiz\u00e1 la \u00faltima tribulaci\u00f3n antes del retorno de Cristo. Entonces se comprobar\u00e1 la fe de la comunidad, saciada de dones eucar\u00edsticos y reconfortada por la presencia de su Se\u00f1or.\u00a0<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Una barca sacudida por los vientos&#8230; A la Iglesia no le falta humor para reconocerse en esa cascara de nuez a la deriva. \u00bfQui\u00e9nes somos nosotros, en efecto, sino hombres y mujeres dominados por el miedo? \u00a1Dios existe! Por supuesto que s\u00ed, pero la duda puede anidar en lacerantes problemas que brotan en el fondo de nosotros mismos: el sufrimiento y la injusticia que afectan a tantos hombres, la desesperanza que renace siempre en nuestro mundo, seres desgarrados por la vida, abrumados por la existencia, tantas protestas de Dios, tantos testimonios aportados por la acusaci\u00f3n en el tribunal de la vida&#8230; \u00bfAcaso Dios ha muerto?\u00a0<\/p>\n<p>Una barca puede, sin duda, escapar de los vientos y de las tempestades; por mucho que sepamos que &#8220;las potencias de la muerte no tendr\u00e1n poder&#8221; contra la Iglesia, cada &#8220;crisis&#8221; nos hace temblar hasta el punto de impedirnos afrontar l\u00facidamente los problemas reales y poner remedio oportuno. Heridos por la historia y por la vida de todos los d\u00edas, estamos prisioneros de nuestros miedos y somos v\u00edctimas de nuestras incertidumbres. La condici\u00f3n del disc\u00edpulo es estar dividido entre la duda y la fe. El disc\u00edpulo de Jes\u00fas atraviesa el desierto en solidaridad con sus hermanos, los hombres que habitan un mundo destruido, martirizado, inquietante, asombroso y maravilloso a la vez. Entonces, \u00bfqui\u00e9nes somos nosotros para levantarnos y afirmar, contra viento y marea, que Dios conducir\u00e1 a la historia a buen puerto? \u00bfCon qu\u00e9 derecho se levanta la Iglesia, pese a sus interrogantes, sus dudas y hasta sus temores, para declarar a los hombres: \u00a1No teng\u00e1is miedo!&#8221;?\u00a0<\/p>\n<p>Podemos hacerlo. La Iglesia debe hacerlo, porque Jes\u00fas viene de noche; camina sobre las olas y viene a nuestro encuentro en medio de la tormenta. \u00bfHab\u00e9is observado cu\u00e1nto le gusta a Dios venir de noche? Por ejemplo, la noche del \u00c9xodo: Yahv\u00e9 liberaba de noche a su pueblo de la servidumbre egipcia. O la noche del nacimiento en Bel\u00e9n, ante el asombro de los pastores. O la noche que cay\u00f3 sobre el G\u00f3lgota cuando el Hijo puso su vida en manos del Padre. O la noche del sepulcro, cuando el grano arrojado en tierra ech\u00f3 sus ra\u00edces para mover la pesada piedra&#8230; &#8221; \u00a1Soy yo!&#8221;&#8230; Jes\u00fas no da ninguna se\u00f1al de reconocimiento, no pronuncia ning\u00fan nombre; \u00e9l s\u00f3lo puede decirlo de esa manera: &#8220;\u00a1Soy yo!&#8221;. Jes\u00fas viene en medio de la tempestad para arrastrar a los suyos hacia la orilla y la paz.\u00a0<\/p>\n<p>El Dios que buscamos no se nos impone; no nos fuerza a base de argumentos o de pruebas. El Dios que buscamos viene de noche, en medio de la tempestad y entre las tribulaciones de la historia. Apenas ha sido reconocido, escapa de nuevo, como el viento que se niega a ser apresado.\u00a0<\/p>\n<p>&#8221; \u00a1Ven, soy yo!&#8221; Entonces la Iglesia no solamente puede agarrar la barra del esquife traqueteado, sino que incluso puede arriesgarse a andar sobre las mismas olas. No teme mojarse, pues all\u00ed donde los hombres se enfrentan con la tempestad de la vida, all\u00ed es donde tiene ella su existencia. \u00a1El lugar normal de la fe es la aventura y el riesgo!\u00a0<\/p>\n<p>Conc\u00e9dele a tu Iglesia, Dios Todopoderoso,\u00a0<br \/>\nque busque sin cesar tu rostro.\u00a0<br \/>\nQue se arriesgue a andar sobre las olas<br \/>\ny se atreva a pronunciar el nombre que engendra la paz:\u00a0<br \/>\n&#8220;\u00a1Eres t\u00fa, el Se\u00f1or!&#8221;\u00a0<\/p>\n<p>Conc\u00e9dele a nuestro mundo, Dios y Padre nuestro,\u00a0<br \/>\nque sepa resistir en la tempestad.\u00a0<br \/>\n\u00a1Que se arriesgue a inventar su futuro\u00a0<br \/>\ny que no sucumba a la fatalidad!\u00a0<\/p>\n<p>\u00a1Concede a nuestra asamblea, Padre de ternura,\u00a0<br \/>\nque viva la aventura de la fe!\u00a0<br \/>\n\u00a1Que cesen en ella el temor de la noche,<br \/>\nel temor de la duda, y la huida del silencio!\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">\n<p>Jes\u00fas camina sobre las aguas, 14:22-33 (Mc 6:45-52; Jn 6:16-21).<\/p>\n<p>Para evitar aquellos entusiasmos, prematuros y err\u00f3neos, mesi\u00e1nicos, Cristo \u201cforz\u00f3\u201d a los ap\u00f3stoles a separarse de las turbas, haci\u00e9ndoles ir en barca a \u201cla otra orilla\u201d, que es \u201chacia Betsaida,\u201d en Mc, o \u201chacia Cafarna\u00fam,\u201d seg\u00fan Jn. Se proponen diversas soluciones. Pero en Mt no hay problema topogr\u00e1fico. Acaso se trata de factores redaccionales orientadores de los diversos lectores a quienes van destinados los evangelios, por conocer mejor estos puntos de referencia que se les hacen. Otras soluciones son m\u00e1s o menos viables.<\/p>\n<p>\u201cYa tarde,\u201d los ap\u00f3stoles embarcaron. Se hab\u00edan alejado varios \u201cestadios\u201d de la costa, pues \u201cla barca estaba ya en medio del mar\u201d (v.24). El \u201cestadio\u201d era una medida griega de longitud, equivalente a unos 185 metros. Ya en la \u201cnoche\u201d (Jn), Cristo los ve bregar, luchando por avanzar, pues se \u201clevant\u00f3 un gran viento,\u201d que les \u201cera contrario\u201d (Mt-Mc), por lo que el mar \u201cten\u00eda gran oleaje\u201d (Jn). La depresi\u00f3n de la cuenca del Jord\u00e1n en 200 metros bajo el nivel del Mediterr\u00e1neo f\u00e1cilmente trae estas marejadas y tormentas. Cristo, desde el mont\u00edculo en que or\u00f3, los ve\u00eda. Esta visi\u00f3n es perfectamente natural, pues a la luz de la luna \u2014 acaso estaba en el cuarto creciente de la luna del 15 de Nis\u00e1n (Pascua) \u2014 pod\u00eda divisarlo bien.<\/p>\n<p>Cuando los ap\u00f3stoles hab\u00edan avanzado s\u00f3lo unos 25 \u00f3 30 \u201cestadios,\u201d que son unos cuatro y medio o cinco kil\u00f3metros, y el lago ten\u00eda en su direcci\u00f3n de este-oeste unos 11 kil\u00f3metros, vino Cristo a ellos \u201ccaminando sobre las aguas\u201d cuando era \u201csobre (Mc) la cuarta vigilia de la noche.\u201d Los jud\u00edos de la \u00e9poca de Cristo hab\u00edan aceptado la divisi\u00f3n de la noche en cuatro \u201cvigilias,\u201d aunque los antiguos jud\u00edos s\u00f3lo conoc\u00edan tres. Comenzaban en la puesta del sol, sobre las seis de la tarde, nueve de la noche, medianoche y tres de la ma\u00f1ana; a \u00e9sta llamaban \u201cma\u00f1ana,\u201d que se extend\u00eda hasta el orto.<\/p>\n<p>Fue en esta cuarta vigilia cuando vieron a Jes\u00fas \u201ccaminando sobre el mar\u201d y que \u201cven\u00eda hacia ellos\u201d (Mc), se \u201caproximaba a la barca\u201d (Jn), pero \u201chizo adem\u00e1n de pasar de largo\u201d (Mc).<\/p>\n<p>En un primer momento pensaron en un fantasma. \u00bfC\u00f3mo pensar que una persona humana caminase sobre el agua? Ellos gritaron por el miedo. Los ap\u00f3stoles se muestran f\u00e1ciles a estas creencias (Lc 24:37; Act 12:15) en casos de apariciones de Cristo; no son esp\u00edritus cr\u00e9dulos ni sugestivos a creaciones alucinantes del mismo. Adem\u00e1s, la creencia popular era rica en estas historias, y hasta eran consideradas de mal ag\u00fcero (Sab 17:4.14).<\/p>\n<p>Pero Cristo se da a conocer y los tranquiliza. A esto Pedro \u201crespondi\u00f3\u201d (\u03b1\u03c0\u03bf\u03ba\u03c1\u03b9\u03b8\u03b5\u03af\u03c2); es la forma griega que responde al verbo hebreo <i>&#8216;anah, <\/i>que significa \u201cresponder\u201d o \u201ctomar la palabra,\u201d \u201chablar\u201d. Pedro le pide, se dir\u00eda que aturdidamente, por el paso del miedo al gozo, que si en verdad es El, que le mande ir caminando sobre las aguas a El. Es notable esta transformaci\u00f3n. Y \u00bfpor qu\u00e9 no aguardar a ir con todos en la barca o esperar que El se subiese, pues \u201cquer\u00edan recibirlo en la barca\u201d? (Jn). \u00bfPor qu\u00e9 aquel \u00edmpetu suyo? \u00a1Pedro! Es el Pedro de siempre: el del \u00edmpetu, el del amor, el de la flaqueza.<\/p>\n<p>A la orden de Cristo va, pero ante el oleaje teme y comienza a hundirse. Es f\u00e1cil figurarse la escena de Pedro medio hundi\u00e9ndose ante aquel oleaje. Pero recurre a Cristo, que, d\u00e1ndole la mano, le dice: \u201c\u00a1Poca fe! (\u03bf\u03bb\u03b7\u03b3\u03bf\u03c0\u03b9\u03c3\u03c4\u03b5). \u00bfPor qu\u00e9 dudaste?\u201d El hundimiento de Pedro estaba vinculado a su desconfianza. Y tambi\u00e9n fue prueba y ense\u00f1anza para quien ser\u00eda pastor. Se ve en esta escena un \u201ctipismo,\u201d acaso querido por Mt, relacionado con la hora de las pruebas de la Iglesia naciente. Es en la confianza en Cristo y en su poder como los hundimientos se superan. Pero en el intento de Mt parece estar, primordialmente, el querer destacar la preeminencia de Pedro sobre los disc\u00edpulos, puesto que es tema que tiene Mt, especialmente, en esta parte del evangelio (Benoit).<\/p>\n<p>\u201cY en cuanto subieron (Cristo y Pedro) a la barca, ces\u00f3 el viento,\u201d destaca con intenci\u00f3n Mt. Para J\u03b7 sucede esto \u201cen seguida\u201d (\u03b5\u03c5\u03b8\u03ad\u03c9\u03c2), \u201cllegando a donde iban\u201d (Jn 6:21). \u00bfEs simple coincidencia este cesar del viento? \u00bfO es un nuevo milagro? En la perspectiva de los evangelistas, <b>estos hechos se los suele ver como una prueba del poder de Cristo<\/b> (Mt 13:27; Mc 4:41; Lc 8:25).<\/p>\n<p>Cabr\u00eda pensar que al cesar el viento se facilit\u00f3 el remar y as\u00ed llegar muy pronto a la orilla. La forma \u03b5\u03c5\u03b8\u03ad\u03c9\u03c2 no tiene valor inflexible ni por necesidad de inmediato. Si esto se interpreta de una proximidad de Betsaida, situada en la costa oriental, acaso fuera posible. Pero si se pone en la ribera occidental, como estaban en medio del lago, y \u00e9ste tiene de ancho unos once kil\u00f3metros, les faltar\u00edan sobre unos cinco o seis kil\u00f3metros. En este caso, el milagro se impone.<\/p>\n<p>Mc tiene un pasaje propio que se estudia en el <i>Comentario a Mc 6:51-52. <\/i>En Jn, al decirles no tem\u00e1is, \u201cyo soy\u201d (\u03b5\u03b3\u03ce \u03b5\u03b9\u03bc\u03af), puede tambi\u00e9n tener, se estudia en otros pasajes de Jn, el valor deliberado de evocar a Yahv\u00e9: Cristo-Yahv\u00e9.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos, impresionados, se \u201cpostraron\u201d (\u03c0\u03c1\u03bf\u03c3\u03b5\u03ba\u03cd\u03bd\u03b7\u03c3\u03b1\u03bd) para decirle: \u201cVerdaderamente eres Hijo de Dios.\u201d El t\u00e9rmino primero no significa, de suyo, una verdadera \u201cadoraci\u00f3n\u201d cultual; &#8211; es una forma de mostrar inferioridad y respeto a superiores, verbigracia, reyes o jerarqu\u00edas.<\/p>\n<p>El uso de \u201cHijo de Dios,\u201d \u03c6\u03b5\u03bf\u03c5 \u03c5\u03b9\u03cc\u03c2 <i>\u03b9) <\/i>sin art\u00edculo, no es obst\u00e1culo para que se identifique <b>con el Mes\u00edas o con el verdadero Hijo de Dios<\/b>. En Mt ya se hab\u00eda hablado antes de la divinidad de Cristo en varios pasajes (due\u00f1o del s\u00e1bado, superior al templo, etc\u00e9tera). En Job, Dios aparece como due\u00f1o que \u201ccamina sobre las crestas del mar\u201d (Job 9:8). Y en aquel ambiente, caminar sobre algo, v.gr., sobre un pa\u00eds, era dominarlo, ser due\u00f1o del mismo. Aqu\u00ed caminar sobre el mar era dominarlo, ser due\u00f1o del mismo. Pero como en Jn llaman a Cristo, despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de los panes, \u201cel Santo de Dios\u201d (Jn 6:69; Mc 1:24), con sentido mesi\u00e1nico, la expresi\u00f3n de Mt aqu\u00ed debe de ser una <i>interpretaci\u00f3n <\/i>posterior, pero con el sentido de proclamar la divinidad de Cristo. Como era la fe de la Iglesia y el sentido en que hab\u00edan de interpretarlo los lectores a quienes iba destinado, y por la proclamaci\u00f3n que se hace en la frase.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Jes\u00fas hace curaciones en la regi\u00f3n de Genesaret, 14:34-36 (Mc 6:53-56).<\/p>\n<p>El desembarco se hace en Genesaret. Generalmente se admite que se refiere a la regi\u00f3n galilea llamada as\u00ed, extensi\u00f3n denominada hoy el-Guweir, y que ocupa una superficie de cinco kil\u00f3metros de ancho y dos de largo, entre Megdel y Tel! el-Oreim\u00e9<i>. <\/i>Era una regi\u00f3n de gran fertilidad, poblada de villas. Josefo la llama un \u201cpara\u00edso.\u201d<\/p>\n<p>Cristo no deb\u00eda de venir a predicar, sino a descansar con sus disc\u00edpulos, ya que no pudo antes a causa de las turbas. Pero pronto fue reconocido. La noticia se extendi\u00f3 y le trajeron enfermos de toda aquella regi\u00f3n. Cristo, el tiempo que estuvo all\u00ed, que debi\u00f3 de ser de breves d\u00edas (Jn 6:22-25), no residi\u00f3 en un solo lugar, pues le tra\u00edan enfermos \u201ca donde cre\u00edan que estaba\u201d (Mc 6:55.56). Era en su ruta hacia Cafarna\u00fam.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u201cplazas\u201d (Mc 6:56), en donde tambi\u00e9n los curaba en su ruta, pues all\u00ed le ponen tambi\u00e9n a los enfermos, puede tener un significado amplio. Pues <i>dyop\u00e1<\/i> significa generalmente un lugar p\u00fablico y espacioso, que es el significado que conviene aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Le suplicaban \u201ctocar solamente el ruedo (\u03c7\u03c1\u03b1\u03c3\u03c0\u03ad\u03b4\u03bf\u03c5) de su manto\u201d (Mt-Mc) y se \u201ccuraban.\u201d Este ruego de los enfermos, \u00bfest\u00e1 acaso influenciado, real o literariamente, por el anterior prodigio de la hemorro\u00edsa? (Mt 9:21 par.). Este sentido de creencia un poco m\u00e1gico puede ser sentir primitivo de las turbas.<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_Jesus_camina_sobre_las_aguas_y_las_curaciones\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): Jes\u00fas camina sobre las aguas y las curaciones<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 253-259.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>El episodio narrado tiene un claro valor simb\u00f3lico y contiene un mensaje teol\u00f3gico que no es dif\u00edcil identificar. La barca que atraviesa, con los disc\u00edpulos a bordo, las aguas agitadas por el viento es imagen de la Iglesia sacudida por los acontecimientos tumultuosos de la historia. Del mismo modo que ya en el Primer Testamento YHWH hab\u00eda sacado de Egipto al pueblo elegido y lo hab\u00eda guiado por el desierto hasta la tierra prometida, as\u00ed tambi\u00e9n ahora Jes\u00fas socorre al peque\u00f1o n\u00facleo que constituir\u00e1 el comienzo de las comunidades del nuevo Israel, de la humanidad entera redimida por su sangre.\u00a0<\/p>\n<p>Mateo subraya ulteriormente el sentido eclesial del episodio refiriendo -s\u00f3lo \u00e9l- el asunto de Pedro: asegurado por Jes\u00fas, camina sobre las aguas, pero inmediatamente despu\u00e9s, preso de la duda, empieza a hundirse; mientras siente que se lo tragan las aguas -de la muerte- invoca la salvaci\u00f3n, y la mano de Cristo le salva (vv. 28-31); el Maestro y el disc\u00edpulo suben, por fin, a la barca; vuelve la bonanza, que asegura una navegaci\u00f3n tranquila y segura. Por lo que respecta al g\u00e9nero literario, podemos hablar de un \u00abrelato de epifan\u00eda\u00bb: Jes\u00fas, al mostrar su soberan\u00eda sobre los elementos naturales desencadenados -s\u00edmbolo del mal-, parece anticipar la manifestaci\u00f3n de su victoria pascual sobre la muerte. Las palabras <i>\u00ab\u00a1\u00e1nimo! Soy yo, no tem\u00e1is\u00bb <\/i>(v. 27) revelan la identidad divina del Nazareno; la expresi\u00f3n <i>\u00abSoy yo\u00bb <\/i>retorna, en efecto, la f\u00f3rmula del nombre de YHWH (cf. \u00c9x 3,14).\u00a0<\/p>\n<p>Los vv. 28-31, referidos a Pedro, aluden despu\u00e9s a la funci\u00f3n primacial del ap\u00f3stol en la Iglesia. Pedro puede caminar sobre las fuerzas del mal como el Maestro, aunque su fe es insuficiente -e hombre <i>de poca fe\u00bb <\/i>(v. 31), y necesita la ayuda de Jes\u00fas. El v. 33 -propio de Mateo- concluye el relato con una profesi\u00f3n coral de fe en Cristo: \u00abY <i>los que estaban en ella se postraron ante Jes\u00fas, diciendo: &#8220;Verdaderamente eres Hijo de Dios&#8221;\u00bb. <\/i>Leyendo el episodio en clave pascual, esta \u00abconfesi\u00f3n\u00bb de los disc\u00edpulos corresponde al acto de adoraci\u00f3n que ellos mismos realizaron cuando le encontraron en Galilea despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n (Mt 28,17).\u00a0<\/p>\n<p>El fragmento va seguido de un resumen que pone de relieve el poder salv\u00edfico de Jes\u00fas (vv. 34-36). Llega por vez primera junto a Genesaret, pueblo situado en la f\u00e9rtil llanura de la ribera noroccidental del lago de Galilea, y enseguida le traen <i>\u00abtodos los enfermos\u00bb <\/i>y \u00e9l los cura a <i>\u00abtodos\u00bb: <\/i>es el Salvador de cada hombre, y cada hombre, gracias a \u00e9l, puede volver a esperar en la salvaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p>Hay una especie de hilo de oro que acomuna a los personajes perfilados en el fragmento evang\u00e9lico propuesto: la fe. Se requiere la fe a los disc\u00edpulos, que, por orden de Jes\u00fas, deben subir solos a la barca, mientras que su Maestro despide a la muchedumbre entusiasmada por haber sido saciada de pan en el desierto. Una fe-obediencia dura y probada por las largas horas de traves\u00eda en medio de olas agitadas, con el tormentoso pensamiento de que ha sido precisamente Jes\u00fas quien les ha abandonado en la noche, en la dificultad, en el desconcierto. Se vuelve a pedir de nuevo la fe a los disc\u00edpulos cuando le ven avanzar -\u00a1como un fantasma!- sobre las aguas agitadas por el viento. Por consiguiente, es otra vez \u00e9l quien les pone en dificultades, en vez de socorrerles.\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se pone a prueba la fe de Pedro. Es el quien pide: <i>\u00abSe\u00f1or, si eres t\u00fa, m\u00e1ndame ir hacia ti sobre las <\/i><i>aguas., <\/i>pero, ciertamente, no le resulta f\u00e1cil despegarse de la barca de los compa\u00f1eros para aventurarse, en medio de la tempestad, al encuentro del misterioso personaje que le ha animado a no tener miedo. Su fe se revela verdaderamente escasa, como la de los disc\u00edpulos, como la de todos nosotros; sin embargo, en el momento de mayor peligro, ese \u00abpoco de feo -no m\u00e1s grande que un grano de mostaza- le hace brotar del coraz\u00f3n el grito de una autentica oraci\u00f3n gracias a la cual encuentra ayuda de inmediato.\u00a0<\/p>\n<p>El verdadero problema de los disc\u00edpulos y tambi\u00e9n el nuestro es precisamente el de ser capaces de postrarnos ante Jes\u00fas y decirle con todas nuestras fuerzas: \u00abVerdaderamente, t\u00fa eres el Hijo de Dios. Si, verdaderamente, tu eres el Se\u00f1or de lo imposible, que has venido a hacerte nuestro imprevisible compa\u00f1ero de camino en el arduo viaje de la vida. Dios Alt\u00edsimo y, sin embargo, sumamente pr\u00f3ximo\u00bb. Precisamente porque es Dios, sus pensamientos superan nuestros pensamientos, sus caminos no son nuestros caminos; el camino que elige para nosotros no es nunca el que nosotros nos esperar\u00edamos, no es nunca el m\u00e1s obvio. Por lo general, el hombre se siente presa del temor frente a lo imprevisto, y a menudo se siente incluso paralizado por el miedo y la angustia. Ahora bien, cuando lo imprevisto viene de Dios, tiene una marca inequ\u00edvoca: trae consigo una paz profunda, porque es fruto del amor.\u00a0<\/p>\n<p>Eso es lo que importa comprender, como hab\u00edan intuido los pobres enfermos de Genesaret, que acudieron <i>todos <\/i>a Jes\u00fas sin miedo. Su deseo era tocar siquiera la orla de su manto para obtener la salvaci\u00f3n. Creer es precisamente la humilde certeza de quien no desea otra cosa que encontrar a Jes\u00fas, poner ante el su propia pobreza y miseria con la seguridad de que ser\u00e1 sanado por el.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>Est\u00e1 el mar, est\u00e1 la tempestad. No te queda m\u00e1s que gritar: <i>\u00a1Se\u00f1or, que perezco!\u00bb <\/i>(Mt 14,30). Que te presente la mano aquel que camina intr\u00e9pido sobre las olas; que te levante en tu ansiedad; que, uni\u00e9ndote a el, consolide tu seguridad. Que te hable en lo \u00edntimo y te diga: Mira hacia m\u00ed; \u00bfves lo que he soportado? Tu soportas tal vez a un hermano malvado o a un enemigo exterior, acaso no los he soportado yo? Se estremec\u00edan en el exterior los jud\u00edos, y en el interior me traicionaba el disc\u00edpulo. Enfurece, pues, la tempestad? Porque es el quien salva del miedo y de la tempestad. Tal vez tu barca esta siendo sacudida violentamente porque el duerme en ti. El mar se volv\u00eda cada vez m\u00e1s violento; la navecilla en la que viajaban los disc\u00edpulos se vela sacudida, y Cristo dorm\u00eda. Por fin, se acuerdan de que dorm\u00eda entre ellos el dominador y el creador de los vientos. Y entonces se acercaron a Cristo y despertaron. El dio ordenes a los vientos y se produjo una gran bonanza (cf. Mt 8,23-26).\u00a0<\/p>\n<p>Es natural que tu coraz\u00f3n se turbe si te olvidas de aquel en quien crees. Tus sufrimientos te parecen intolerables porque no vuelves a pensar en lo que Cristo soport\u00f3 por ti. Si Cristo no te viene a la mente, es que duerme para ti. Despierta a Cristo, recupera la fe. Cristo duerme en ti si te has olvidado de los padecimientos de Cristo; Cristo vela en ti cuando te acuerdas de ellos. Y cuando hayas contemplado con todo el coraz\u00f3n lo que sufri\u00f3, \u00bfacaso no soportar\u00e1s tambi\u00e9n t\u00fa de buen \u00e1nimo -y hasta alegr\u00e1ndote- tus dolores, al encontrar cierta semejanza entre lo que sufres t\u00fa y lo que tuvo que sufrir tu rey? As\u00ed pues, cuando empieces a consolarte y a alegrarte con estos pensamientos, ser\u00e1 serial de que \u00e9l se ha despertado, de que ha dado \u00f3rdenes a los vientos y se ha producido la bonanza (Agust\u00edn de Hipona, <i>Comentarios a los Salmos, <\/i>54, 10).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>Evangelio de miedo, Evangelio de gritos. Human\u00edsimo Evangelio. Primero Jes\u00fas est\u00e1 ausente, despu\u00e9s aparece como un fantasma, a continuaci\u00f3n como una mano firme que te coge. Un <i>crescendo de<\/i> fe. Tres experiencias de Dios dentro de una liturgia c\u00f3smica, de olas, de viento, de noche, de violencia. Se trata de nuestra liturgia existencial, de la historia de nuestros d\u00edas, de nuestros miedos y de los milagros invocados. Y de los hundimientos y de manos que te atrapan. <i>\u00abYa al final de la noche\u00bb, <\/i>s\u00f3lo tras una larga noche de lucha viene Jes\u00fas hacia los suyos. Y nosotros querr\u00edamos que viniera enseguida, a las primeras se\u00f1ales de fatiga, a los primeros signos de peligro. \u00bfTal vez estamos abandonados? \u00bfEs posible que los disc\u00edpulos est\u00e9n abandonados a s\u00ed mismos? No. No pidamos milagros al Se\u00f1or, sino energ\u00edas para la noche; la barca avanza no por el amainar del viento, sino por el prodigio de los remeros que no se rinden porque saben que al final de la noche est\u00e1 el Se\u00f1or, como resurrecci\u00f3n, como pacificaci\u00f3n, como atracadero. Quiero dar las gracias a Pedro por su human\u00edsima oscilaci\u00f3n entre la fe y la duda: <i>\u00ab\u00a1Se\u00f1or, ay\u00fadame!\u00bb. <\/i>Porque toda duda puede ser redimida, incluso s\u00f3lo por una plegaria, gritada en la noche, o en la tempestad, o en el viento. Porque el problema no es Dios; somos nosotros y nuestra corta fe. El milagro no sirve para creer: sirve el encuentro con el Se\u00f1or, sentir su mano.\u00a0<\/p>\n<p>Porque el milagro primero no es la tempestad calmada; el milagro es la fuerza para continuar remando en medio de la borrasca, con el viento en contra, escrutando lo que falta para que acabe la noche (E. M. Ronchi, <i>Dietro i mormorii dell&#8217;arpa, <\/i>Sollo il Monte &#8211; B\u00e9rgamo 1999, 243, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Jesus_camina_sobre_las_aguas_y_cura\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Jes\u00fas camina sobre las aguas y cura<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, pp. 64-70.<\/p>\n<p class=\"refHomilia\">Jes\u00fas camina sobre las aguas (14,22-33).\u00a0<\/p>\n<p><i>Pedro <\/i>por primera vez desempe\u00f1a en este pasaje un papel independiente (14,28-31). De forma semejante, ocupar\u00e1 el primer plano en la confesi\u00f3n de la mesianidad de Jes\u00fas (16,17-19) y al final de toda esta secci\u00f3n se encuentra un pasaje que evoca una conversaci\u00f3n entre \u00e9l y Jes\u00fas (17,24-27). Estos tres pasajes s\u00f3lo se hallan en san Mateo y demuestran que este evangelista puede inspirarse en una m\u00e1s amplia tradici\u00f3n petrina. Se descubren an\u00e1logos reflejos en otros pasajes del mismo Evangelio,\u00a0<\/p>\n<p>por ejemplo, en 10,2, donde se designa a Pedro como \u00abprimero\u00bb, y sobre todo en varios pasajes, donde act\u00faa como portavoz de los ap\u00f3stoles (15,15; 17,4; 18,21; 19,27). A pesar de que el Evangelio de san Mateo imprime su acento en el ap\u00f3stol, no cabe afirmar que su figura quede idealizada o indebidamente enaltecida. En la conversaci\u00f3n entre Jes\u00fas y Pedro despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de la mesianidad, san Mateo m\u00e1s subray\u00f3 lo menos grato para el ap\u00f3stol (16,22s), y no disimula tampoco el papel desairado de Pedro durante el proceso de Jes\u00fas (26,69-75).\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 22-23<\/p>\n<p>22 <i>Mand\u00f3 a sus disc\u00edpulos que subieran a la barca y pasaran antes que \u00e9l a la otra orilla, mientras \u00e9l desped\u00eda al pueblo. <\/i>23 <i>Despu\u00e9s de despedirlo, subi\u00f3 al monte para orar a solas. Al anochecer, estaba \u00e9l all\u00ed solo.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Jes\u00fas <i>manda <\/i>a los disc\u00edpulos subir a la barca. \u00bfPor qu\u00e9 se usa esta en\u00e9rgica frase? \u00bfNecesitaban este apremio, porque quer\u00edan permanecer cerca de Jes\u00fas o no le quer\u00edan dejar solo? Les da el encargo de partir antes que \u00e9l a la orilla opuesta, de recorrer el trayecto que ya hab\u00edan recorrido de d\u00eda (14,13). Quiere quedarse solo con la gente y \u00abdespedirla\u00bb. Pero adem\u00e1s busca una mayor soledad. En cuanto la muchedumbre se ha dispersado, se va <i>al monte, <\/i>para orar solo. En un lugar elevado, en el monte se experimenta la proximidad de Dios, de forma m\u00e1s inmediata. Jes\u00fas busca la quietud de la oraci\u00f3n, de aquella oraci\u00f3n que s\u00f3lo puede fluir entre \u00e9l y el Padre. Ning\u00fan ser humano puede entrometerse en ella ni tampoco ser testigo de ella. Es una oraci\u00f3n distinta de la que Jes\u00fas hab\u00eda pronunciado antes sobre los panes y los peces. Aquella fue la bendici\u00f3n oficial de la mesa y la oraci\u00f3n usada para bendecir que tiene que rezar el padre de familia para el pueblo y en su nombre. En esta oraci\u00f3n solitaria, se efectuar\u00eda un trueque vital inefable. Jes\u00fas es impulsado a la soledad, tiene que forzar a los disc\u00edpulos a subir a la barca.\u00a0<\/p>\n<p>Basta quedarse absorto en esta escena: Jes\u00fas unido con Dios en la obscuridad de la noche, en el monte, en la soledad. All\u00ed est\u00e1 el puente entre Dios y los hombres. El mediador es \u00abCristo Jes\u00fas hombre\u00bb (ITim 2,5).\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 24-27<\/p>\n<p>24 <i>Entretanto, la barca se hab\u00eda alejado ya muchos estadios de la costa y se encontraba combatida por \u00a1as olas, pues el viento era contrario. <\/i><i>25 <\/i><i>A la cuarta vigilia de la noche, fue hacia ellos caminando sobre el mar. <\/i>26 <i>Los disc\u00edpulos, al verlo caminar sobre el mar, se sobresaltaron y dijeron: \u00a1Es un fantasma! Y se pusieron a gritar por el miedo. <\/i><i>27 <\/i><i>Pero Jes\u00fas les habl\u00f3 en seguida: \u00a1\u00c1nimo! \u00a1Soy yo! \u00a1No teng\u00e1is miedo!\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Entretanto la barca en que van los disc\u00edpulos, va siguiendo su rumbo, pero el viento que sopla en direcci\u00f3n contraria, dificulta su navegaci\u00f3n y por eso adelantan penosamente. Notan <i>cuan escasas son sus fuerzas <\/i>y cuan dif\u00edcilmente pueden luchar con la fuerte tormenta que se avecina. Es una tortura fatigosa. Entonces sucede que Jes\u00fas va al encuentro de ellos sobre las aguas hacia el amanecer. Los disc\u00edpulos son presa de espanto y creen ver un fantasma. Aunque son hombres duros y han soportado muchas horas dif\u00edciles en el lago, echan a gritar. El evangelista no teme decirlo abiertamente.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas les da voces: \u00ab\u00a1\u00c1nimo! \u00a1Soy yo! \u00a1No teng\u00e1is miedo!\u00bb Siempre sucede lo mismo. El hombre siente su debilidad, cuando se encuentra con Dios o con las cosas divinas. El \u00e1nimo decae y el temor hace que el coraz\u00f3n quede oprimido. Jes\u00fas no da ninguna se\u00f1al para ser reconocido ni menciona ning\u00fan nombre. S\u00f3lo dice llanamente: <i>Soy yo. <\/i>Con estas dos palabras est\u00e1 todo dicho, porque s\u00f3lo hay un hombre que pueda hablar as\u00ed, de modo tan incondicional y absoluto, sin identificar su personalidad ni presentarse con pormenores. Los disc\u00edpulos no deb\u00edan conocerle ni por su voz ni por su figura ni por un adem\u00e1n. S\u00f3lo deben saber que quien puede decir: \u00abSoy yo\u00bb, tiene que ser \u00e9l. Entonces el hombre no pide una legitimaci\u00f3n, no pide se\u00f1ales ni prodigios que lo atestig\u00fcen, no pregunta por el nombre identidad y origen (\u00abSabemos de d\u00f3nde es \u00e9ste\u00bb). Todos esos detalles se vuelven accesorios ya que Jes\u00fas sabe que ante \u00e9l solamente existe la confianza sin reservas y la entrega total, que desvanecen el temor&#8230;\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 28-31<\/p>\n<p>28 <i>Pedro le contest\u00f3: Se\u00f1or, si eres t\u00fa, m\u00e1ndame ir hacia ti sobre las aguas. <\/i>29 <i>Ven, le respondi\u00f3. Pedro entonces salt\u00f3 de la barca y, caminando sobre las aguas, fue hacia Jes\u00fas. <\/i><i>30<\/i><i>Pero, viendo el viento que hab\u00eda, tuvo miedo, y al comenzar a hundirse, lanz\u00f3 un grito: \u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame! <\/i>31 <i>Inmediatamente Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano y lo sostuvo, mientras le dec\u00eda: \u00a1Hombre de poca fe! \u00bfPor qu\u00e9 has dudado?\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Este pasaje, que s\u00f3lo trata de Pedro y de Jes\u00fas, \u00fanicamente est\u00e1 en san Mateo. Pedro dirige la palabra a Jes\u00fas con el t\u00edtulo soberano de <i>Se\u00f1or. <\/i>Pedro ha entendido. Si <i>eres t\u00fa, <\/i>m\u00e1ndame ir hacia ti sobre las aguas. \u00abNada ser\u00e1 imposible\u00bb al que cree (17,20s). Si es Jes\u00fas, no s\u00f3lo carece de peligro el abismo del mar, sino que tambi\u00e9n se despierta el ansia de ir a Jes\u00fas. Pedro se deja llevar por este anhelo. El Se\u00f1or le contesta lac\u00f3nicamente: \u00abVen\u00bb. La confianza audaz perdura, Pedro salta de la barca, corre con una efectiva seguridad sobre el agua y va hasta Jes\u00fas. Entonces Pedro nota de repente el fuerte viento y se estremece. Su coraz\u00f3n de nuevo se atemoriza, y al instante empieza a hundirse. Invoca por segunda vez a Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame!\u00bb Jes\u00fas le alza y le pregunta en son de reproche: \u00ab\u00a1Hombre de poca fe! \u00bfPor qu\u00e9 has dudado?\u00bb Cuando se est\u00e1 pr\u00f3ximo a Jes\u00fas, no se puede perder la firmeza ni dudar. El conocimiento de la presencia de Jes\u00fas sostiene sobre el agua y refrena la fuerza del viento.\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 32-33<\/p>\n<p>32 <i>Y cuando subieron los dos a la barca, el viento se calm\u00f3. <\/i>33 <i>Los que estaban en la barca se postraron ante \u00e9l, exclamando: Realmente, eres Hijo de Dios.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Jes\u00fas sube a la barca y en el acto el viento se calma. No se requiere una orden peculiar como antes (cf. 8,26). La presencia sola de Jes\u00fas sosiega y reprime los elementos excitados. Los disc\u00edpulos quedan subyugados y postr\u00e1ndose rinden homenaje al Maestro con la siguiente confesi\u00f3n: <i>Realmente, eres Hijo de Dios. <\/i>Son unas palabras grandiosas. As\u00ed pues, \u00bfhan entendido los disc\u00edpulos el misterioso milagro de los panes en un lugar solitario, el poder de Jes\u00fas para caminar sin riesgo sobre el lago, sus palabras excelsas: \u00absoy yo\u00bb y la f\u00e1cil salvaci\u00f3n de Pedro, cuando empezaba a hundirse? Aqu\u00ed se ha llegado a un punto culminante. En la noche sobre la superficie del lago reconocen repentinamente a qui\u00e9n tienen ante s\u00ed. Vino a ser como una iluminaci\u00f3n del conocimiento, la esplendorosa figura del maestro brillando s\u00fabitamente ante ellos en la obscuridad. M\u00e1s all\u00e1 de las reflexiones de la inteligencia, de la ponderaci\u00f3n de los argumentos, de la interrogaci\u00f3n cr\u00edtica y de la confianza irresoluta, brota lo m\u00e1s profundo que los disc\u00edpulos pueden llegar a experimentar: el Hijo de Dios est\u00e1 entre ellos.\u00a0<\/p>\n<p>Aqu\u00ed los sucesos se concentran por completo en Pedro. Es el primer ap\u00f3stol (cf. 10,2), habla y procede en representaci\u00f3n de los dem\u00e1s 1S. Aqu\u00ed Pedro todav\u00eda es m\u00e1s, a saber el <i>primero de los creyentes <\/i>y el modelo de todos ellos. En esta escena se hace patente de una manera dram\u00e1tica lo que significa <i>creer. <\/i>La percepci\u00f3n de la frase soberana: \u00abSoy yo\u00bb, llama al hombre y lo atrae. Luego el ansia de ir a \u00e9l y estar con \u00e9l. Los pasos sin riesgo, sostenidos por la confianza y el amor, sobre los abismos. Tambi\u00e9n el desfallecimiento de la confianza y el decaimiento moment\u00e1neo de la fuerza. Si desfallece la confianza, aunque solamente sea un poco, el hombre tiene s\u00fabitamente la sensaci\u00f3n del peligro de fuera. Tambi\u00e9n se puede decir a la inversa: si el hombre se deja impresionar por los peligros, inmediatamente se desmorona la confianza. Se convierte en presa de fuerzas que amenazan, si no recurre a la \u00fanica mano salvadora, la del maestro. Aqu\u00ed hay confianza y fe, pero todav\u00eda son \u00abpeque\u00f1as\u00bb. No puede quedar ni reservarse ning\u00fan residuo, s\u00f3lo sostiene la fe incondicional. As\u00ed pues, lo que aconteci\u00f3 a Pedro es un modelo para los creyentes. Pedro representa la Iglesia, m\u00e1s tarde se le constituye en piedra fundamental de la misma (cf. 16,18).\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed est\u00e1 toda la Iglesia ante su maestro. Sabe que en \u00faltimo t\u00e9rmino est\u00e1 sustra\u00edda a todo peligro y preservada del total hundimiento en la historia, si tiene esta fe. \u00abSi no cre\u00e9is, no subsistir\u00e9is\u00bb (Is <i>1,9b). <\/i>Esto puede aplicarse tanto al pueblo de la antigua alianza como al de la nueva. Pero el pueblo de la nueva alianza tiene a Jes\u00fas en el centro, y a \u00e9l puede decirle: \u00abRealmente, eres Hijo de Dios.\u00bb Oye la voz alentadora de Jes\u00fas: \u00a1\u00c1nimo! \u00a1Soy yo! \u00a1No teng\u00e1is miedo!\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Curaciones en Genesaret (14,34-36).<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 34-36<\/p>\n<p>34 <i>Terminada la traves\u00eda, arribaron a la costa de Genesaret. <\/i>35 <i>Apenas lo reconocieron los hombres de aquel lugar, divulgaron la noticia por toda aquella comarca, y le presentaron todos los enfermos, <\/i>36 <i>y le rogaban que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto. Y todos los que tocaron, quedaron completamente sanos.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Una vez concluido el viaje, los disc\u00edpulos desembarcan con Jes\u00fas en la costa. Aqu\u00ed sucede lo mismo que antes. Se acude en masa, se difunde la noticia a todos los pueblos circundantes, se trae a los enfermos y la multitud se api\u00f1a en torno a \u00e9l. El lector sabe los sucesos misteriosos de la noche. Ha o\u00eddo la confesi\u00f3n: Realmente, eres Hijo de Dios. No le llama la atenci\u00f3n que la gente procure tocarle, aunque s\u00f3lo sea el ribete de su vestido. Tampoco le sorprende que crean recibir algo de la corriente de fuerza y de vida por el contacto. Tambi\u00e9n ellos son curados. Su <i>fe <\/i>puede ser <i>infantil <\/i>y <i>sencilla, <\/i>pero la misericordia de Jes\u00fas tampoco retrocede ante ella. Esta fe para Jes\u00fas no es demasiado exigua ni falta de iluminaci\u00f3n, para que no sea obsequiada con el mismo regalo.\u00a0<\/p>\n<p>Esta fe no se manifiesta en la s\u00faplica expl\u00edcita de ser curado, ni en una confesi\u00f3n de la confianza en el poder prodigioso de Jes\u00fas. Es una fe sencilla y sin palabras. Le gusta el adem\u00e1n externo, el contacto con el vestido, y en ellos esta fe expresa todo lo que siente el coraz\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas no ha censurado a la gente y tampoco reprendi\u00f3 a la mujer que padec\u00eda flujo de sangre (cf. 9,20-22). Jes\u00fas puede o\u00edr y entender el lenguaje del coraz\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>No debemos pensar ni juzgar con altivez los ademanes de la fe sencilla, con tal que no sean supersticiosos, sino veraces y sinceros.\u00a0<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><strong>Domingo XIX Tiempo Ordinario (A)<\/strong><\/li>\n<li>Martes XVIII Tiempo Ordinario (\u00bfExcepto en el Ciclo A?)<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>22 Enseguida Jes\u00fas apremi\u00f3 a sus disc\u00edpulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras \u00e9l desped\u00eda a la gente. 23 Y despu\u00e9s de despedir a la gente subi\u00f3 al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba all\u00ed solo. 24 Mientras tanto la barca iba ya &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-14-22-36-jesus-camina-sobre-las-aguas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 14, 22-36: Jes\u00fas camina sobre las aguas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41329","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41329","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41329"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41329\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41329"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41329"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41329"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}