{"id":41332,"date":"2016-10-07T23:28:29","date_gmt":"2016-10-08T04:28:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-16-13-19-profesion-de-fe-de-pedro\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:29","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:29","slug":"mt-16-13-19-profesion-de-fe-de-pedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-16-13-19-profesion-de-fe-de-pedro\/","title":{"rendered":"Mt 16, 13-19: Profesi\u00f3n de fe de Pedro"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">13<\/span> Al llegar a la regi\u00f3n de Cesarea de Filipo, Jes\u00fas pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que es el Hijo del hombre?\u00bb. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Ellos contestaron: \u00abUnos que Juan el Bautista, otros que El\u00edas, otros que Jerem\u00edas o uno de los profetas\u00bb. <span class=\"versiculo\">15<\/span> \u00c9l les pregunt\u00f3: \u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?\u00bb. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Sim\u00f3n Pedro tom\u00f3 la palabra y dijo: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo del Dios vivo\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">17<\/span> Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Bienaventurado t\u00fa, Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos. <span class=\"versiculo\">18<\/span> Ahora yo te digo: t\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotar\u00e1. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Te dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Hipona_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn de Hipona, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Se_llama_Pedro\">Serm\u00f3n: Se llama Pedro<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n [atribuido] [Falta referencia].<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abTe llamar\u00e1s Pedro\u00bb (Jn 1,42).<\/p>\n<p>\u00abT\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia\u00bb. Este nombre de Pedro le fue dado porque fue el primero que puso los fundamentos de la fe en las naciones, y es la roca indestructible sobre la que descansan los cimientos y el conjunto del edificio de Jesucristo. Se llama Pedro por su fidelidad, y el Se\u00f1or recibe este mismo nombre por su poder, seg\u00fan lo dice san Pablo: \u00abTodos bebieron la misma bebida espiritual pues beb\u00edan de la roca espiritual que los segu\u00eda; y la roca era Cristo\u00bb (1Co 10,4). S\u00ed, el ap\u00f3stol escogido para ser el colaborador de su obra mereci\u00f3 compartir un mismo nombre espiritual con Cristo. Juntos han construido el mismo edificio. Es Pedro quien planta, es el Se\u00f1or quien da el crecimiento, es tambi\u00e9n el Se\u00f1or quien env\u00eda a los que han de regar (cf 1Co 3,6s).<\/p>\n<p>Lo sab\u00e9is, mis amados hermanos, es a partir de sus propias faltas, en el momento en que sufr\u00eda su Salvador, que el bienaventurado Pedro fue elevado. Es despu\u00e9s de haber negado al Se\u00f1or que lleg\u00f3 a ser el primero junto a \u00e9l. Volvi\u00e9ndose m\u00e1s fiel al llorar la fe que hab\u00eda traicionado, recibi\u00f3 una gracia todav\u00eda m\u00e1s grande que la que hab\u00eda perdido. Cristo le confi\u00f3 su reba\u00f1o para que lo condujera como el buen pastor y \u00e9l, que hab\u00eda sido d\u00e9bil, se convirti\u00f3 en el sost\u00e9n de todos. \u00c9l que, preguntado sobre su fe, hab\u00eda sucumbido, tuvo que establecer s\u00f3lidamente a los dem\u00e1s en el fundamento inquebrantable de la fe. Es por eso que es llamado la piedra fundamental de la piedad de las Iglesias.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Odon_de_Cluny\">San Od\u00f3n de Cluny<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_La_firmeza_que_Cristo_otorga_a_Pedro_la_confiere_a_los_demas_apostoles\">Serm\u00f3n: La firmeza que Cristo otorga a Pedro, la confiere a los dem\u00e1s ap\u00f3stoles.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 1: PL 133,  712-713.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abT\u00fa eres Pedro\u00bb (Mt 16,18).<\/p>\n<p>El beat\u00edsimo Pedro, pr\u00edncipe del colegio  apost\u00f3lico, por ser el primero que confes\u00f3 al Se\u00f1or, fue constituido piedra de  la Iglesia y custodio de las llaves del reino. Se le impone el nombre por su  profesi\u00f3n de fe; se le confiere el t\u00edtulo en raz\u00f3n del poder otorgado, cuando  mereci\u00f3 escuchar de labios del Se\u00f1or:  <i>Y yo te digo,  <\/i>es decir, como el Padre te ha revelado mi  divinidad, as\u00ed yo doy a conocer tu excelencia, porque <i>t\u00fa eres Pedro, <\/i> mientras que yo soy la piedra inamovible, la piedra angular, que he hecho de los  dos pueblos una sola cosa. Yo soy el cimiento fuera del cual nadie puede colocar  otro, pero t\u00fa tambi\u00e9n eres piedra, porque te apoyas en mi fortaleza, de modo que  los poderes que me son propios, los comparto contigo por participaci\u00f3n. <i>Sobre  esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotar\u00e1. <\/i> Sobre esta roca \u2014dice\u2014 levantar\u00e9 un templo para la eternidad y de esta firmeza de  fe se alzar\u00e1 hacia el cielo la sublimidad de mi Iglesia.<\/p>\n<p> Contra esta confesi\u00f3n nada podr\u00e1n  los poderes del infierno ni las cadenas de la muerte la amordazar\u00e1n. Esta voz es  voz de vida y as\u00ed como eleva hasta el cielo a sus confesores, arroja al infierno  a sus negadores. Por eso se le dice al beat\u00edsimo Pedro:  <i>Te dar\u00e9 las llaves del reino de los  cielos; lo que ates en la tierra, quedar\u00e1 atado en el cielo, y lo que desates en  la tierra, quedar\u00e1 desatado en el cielo.<\/i><\/p>\n<p>\u00a1Oh inestimable e  inmensa bondad! Que un hombre todav\u00eda en la tierra tenga poder sobre los cielos.  Mirad, desde ahora y a una indicaci\u00f3n de Pedro, se abren las puertas del reino  de Dios. El recibi\u00f3 de Cristo las llaves del reino del cielo. \u00a1Oh qu\u00e9 remedio  tan eficaz y tan al alcance de la mano! El mundo tiene a su alcance el reino de  Dios, con s\u00f3lo recurrir a Pedro. Puso a Pedro, el portero del cielo, para que le  representara en la tierra, a fin de que a nadie le resultara dif\u00edcil el acceso  al cielo.<\/p>\n<p> Estos poderes pasaron, es verdad, a  los dem\u00e1s ap\u00f3stoles y la instituci\u00f3n de este decreto se fue transmitiendo m\u00e1s  tarde a los sucesivos jefes de la Iglesia. Y sin embargo, no sin motivo se  conf\u00eda a uno, lo que a todos iba destinado. Se le conf\u00eda singularmente a Pedro,  porque la conducta de Pedro es presentada como modelo a todos los responsables  de la Iglesia.<\/p>\n<p> Inminente ya la pasi\u00f3n, y sabiendo  el Se\u00f1or que la constancia de los disc\u00edpulos iba a ser sometida a dura prueba,  le dijo a Pedro: <i>Sim\u00f3n, Sim\u00f3n, mira que Satan\u00e1s osha reclamado para cribaros  como trigo. Pero yo he pedido por ti para que tu fe no se apague. Y t\u00fa, cuando  te recobres, da firmeza a tus hermanos. <\/i>El riesgo de ser tentados de  cobard\u00eda era igualmente compartido por todos los ap\u00f3stoles y todos necesitaban  por igual de la protecci\u00f3n divina; y sin embargo el Se\u00f1or asume especialmente el  cuidado de Pedro y pide concretamente por la fe de Pedro, como si la situaci\u00f3n  de los dem\u00e1s estuviera asegurada, mientras permaneciera invicto el \u00e1nimo del  pr\u00edncipe de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p> En Pedro se fortalece la constancia de los  dem\u00e1s, y la econom\u00eda de la gracia divina se dispone de manera que, la firmeza  que Cristo confiere a Pedro, de Pedro la reciben los dem\u00e1s ap\u00f3stoles.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Yo_te_dare8230\">Homil\u00eda: Yo te dar\u00e9&#8230;<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda 54, 1-2 sobre el evangelio de san Mateo: PG 58, 533-536.<\/p>\n<p class=\"st1\">Cristo entreg\u00f3 las llaves a aquel que  extendi\u00f3 la Iglesia por todo el orbe de la tierra.<\/p>\n<p><i>T\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo de Dios vivo.  \u00a1Dichoso t\u00fa, Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, porque eso no te lo ha revelado  nadie de carne y hueso. <\/i>\u00bfPor qu\u00e9  Pedro es proclamado dichoso? Por haberlo confesado propiamente Hijo. No podemos  conocer por otro medio al Hijo sino por el Padre, ni al Padre, sino por el mismo  Hijo. Aqu\u00ed tenemos palmaria-mente demostrada tanto la igualdad de honor, como la  consustancialidad. \u00bfY qu\u00e9 le respondi\u00f3 Cristo?  <i>T\u00fa eres Sim\u00f3n, el hijo de  Jon\u00e1s; t\u00fa te llamar\u00e1s Cefas. <\/i> Puesto que t\u00fa \u2014dice\u2014 has proclamado  a mi Padre, yo nombro al que te engendr\u00f3. Lo que equivale a decir: Lo mismo que  t\u00fa eres hijo de Jon\u00e1s, yo soy el Hijo de mi Padre.<\/p>\n<p> En realidad, parecer\u00eda superfluo decir: <i>T\u00fa  eres hijo de Jon\u00e1s: <\/i>pero como Pedro a\u00f1adi\u00f3 \u00abHijo de Dios\u00bb, para demostrar  que \u00e9l era Hijo de Dios, lo mismo que Pedro era hijo de Jon\u00e1s, de la misma  sustancia que el Padre, por eso a\u00f1adi\u00f3 aquel inciso. <i>Ahora te digo yo: \u00abT\u00fa  eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia\u00bb, <\/i>esto es, sobre la fe  que has confesado.<\/p>\n<p> Con esto declara que iban a ser muchos los  que aceptar\u00edan la fe y, elevando los sentimientos del ap\u00f3stol, lo constituye  pastor de su Iglesia. <i> Y el poder del infierno no la derrotar\u00e1. <\/i> Y si a ella no la  derrotar\u00e1n, mucho menos me derrotar\u00e1n a m\u00ed. As\u00ed que no te turbes, cuando oyeres  que he sido entregado y crucificado. A continuaci\u00f3n le concede una nueva  distinci\u00f3n: <i>Te dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos. <\/i>\u00bfQu\u00e9 significa  ese <i>te dar\u00e9? <\/i>Lo mismo que el Padre te ha dado capacidad para que me  conocieras, as\u00ed tambi\u00e9n yo <i>te dar\u00e9.<\/i><\/p>\n<p> Y no dijo: \u00abRogar\u00e9 al Padre\u00bb, no obstante  tratarse de una gran demostraci\u00f3n de autoridad y de un don de inefable valor,  sino: <i>Te dar\u00e9. <\/i>Pero pregunto: \u00bfqu\u00e9 es lo que das? <i>Las llaves del reino  de los cielos; lo que ates en la tierra, quedar\u00e1 atado en el cielo, y lo que  desates en la tierra, quedar\u00e1 desatado en el cielo <\/i>\u00bfY c\u00f3mo el conceder  sentar-se a la derecha y a la izquierda no va a estar en poder de quien dijo: <i> Te dar\u00e9? <\/i>\u00bfNo ves c\u00f3mo eleva a Pedro a una m\u00e1s sublime opini\u00f3n de \u00e9l, c\u00f3mo se  revela a s\u00ed mismo, y c\u00f3mo, mediante esta doble promesa, demuestra que \u00e9l es el  Hijo de Dios? Lo que propiamente es competencia exclusiva de solo Dios, eso es  lo que Cristo promete dar a Pedro. A saber: perdonar pecados, mantener  inconmovible a la Iglesia en medio de tantas agitaciones, convertir a un  pescador en alguien m\u00e1s firme que la roca, aunque todo el mundo se ponga en  contra. Lo mismo le dec\u00eda el Padre a Jerem\u00edas: que le convertir\u00eda en columna de  hierro, en muralla de bronce. Pero con esta diferencia: Jerem\u00edas era colocado  frente a un solo pueblo; Pedro, en cambio, frente a todo el mundo.<\/p>\n<p> Me gustar\u00eda preguntar a quienes pretenden ver  disminuida la dignidad del Hijo, \u00bfcu\u00e1les son mayores: los dones que el Padre  concede a Pedro o los que le otorga el Hijo? Porque el Padre le hace la  revelaci\u00f3n del Hijo; en cambio el Hijo le comisiona para que propague por todo  el mundo tanto el conocimiento del Padre como el suyo propio, otorga a un hombre  mortal todo poder en el cielo, al entregar las llaves a aquel que extendi\u00f3 la  Iglesia por todo el orbe de la tierra, y mostr\u00f3 ser m\u00e1s firme que los cielos,  pues dijo: <i>El cielo y la tierra  pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n.<\/i><\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_07-06-2006_Pedro_la_roca_sobre_la_que_Cristo_fundo_su_Iglesia\">Catequesis (07-06-2006): Pedro, la roca sobre la que Cristo fund\u00f3 su Iglesia.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia general, Mi\u00e9rcoles 7 de junio de 2006.<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Reanudamos las catequesis semanales que comenzamos esta primavera. En la \u00faltima, hace quince d\u00edas, habl\u00e9 de Pedro como del primero de los Ap\u00f3stoles. Hoy queremos volver una vez m\u00e1s sobre esta grande e importante figura de la Iglesia. El evangelista san Juan, al relatar el primer encuentro de Jes\u00fas con Sim\u00f3n, hermano de Andr\u00e9s, atestigua un hecho singular:\u00a0 Jes\u00fas, &#8220;fijando su mirada en \u00e9l, le dijo:\u00a0 &#8220;T\u00fa eres Sim\u00f3n, el hijo de Juan; t\u00fa te llamar\u00e1s Cefas&#8221;, que quiere decir &#8220;Piedra&#8221;&#8221; (<i>Jn<\/i> 1, 42). <\/p>\n<p> Jes\u00fas no sol\u00eda cambiar el nombre a sus disc\u00edpulos. Si se except\u00faa el sobrenombre de &#8220;hijos del trueno&#8221;, que dirigi\u00f3 en una circunstancia precisa a los hijos de Zebedeo (cf. <i>Mc<\/i> 3, 17) y que ya no volvi\u00f3 a usar, nunca atribuy\u00f3 un nuevo nombre a uno de sus disc\u00edpulos. En cambio, s\u00ed lo hizo con Sim\u00f3n, llam\u00e1ndolo &#8220;Cefas&#8221;, nombre que luego fue traducido en griego por <i>Petros<\/i>, en lat\u00edn <i>Petrus<\/i>. Y fue traducido precisamente porque no era s\u00f3lo un nombre; era un &#8220;mandato&#8221; que <i> Petrus<\/i> recib\u00eda as\u00ed del Se\u00f1or. El nuevo nombre, <i>Petrus, <\/i>se repetir\u00e1 muchas veces en los evangelios y acabar\u00e1 sustituyendo a su nombre originario, Sim\u00f3n. <\/p>\n<p> El dato cobra especial relieve si se tiene en cuenta que, en el Antiguo Testamento, el cambio del nombre por lo general implicaba la encomienda de una misi\u00f3n (cf. <i>Gn<\/i> 17, 5; 32, 28 ss, etc.). De hecho, la voluntad de Cristo de atribuir a Pedro una importancia particular dentro del Colegio apost\u00f3lico se manifiesta a trav\u00e9s de numerosos indicios:\u00a0 en Cafarna\u00fam, el Maestro se hospeda en la casa de Pedro (cf. <i>Mc<\/i> 1, 29); cuando la muchedumbre se agolpaba a su alrededor a la orilla del lago de Genesaret, entre las dos barcas all\u00ed amarradas Jes\u00fas escoge la de Sim\u00f3n (cf. <i>Lc <\/i>5, 3); cuando en circunstancias particulares Jes\u00fas se llevaba s\u00f3lo a tres disc\u00edpulos, a Pedro siempre se le nombra como primero del grupo:\u00a0 as\u00ed sucede en la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo (cf. <i>Mc<\/i> 5, 37; <i>Lc<\/i> 8, 51), en la Transfiguraci\u00f3n (cf.<i>\u00a0Mc<\/i> 9, 2; <i>Mt<\/i> 17, 1; <i>Lc<\/i> 9, 28) y, por \u00faltimo, durante la agon\u00eda en el huerto de Getseman\u00ed (cf. <i>Mc <\/i>14, 33; <i>Mt<\/i>\u00a026, 37). <\/p>\n<p> Adem\u00e1s, a Pedro se dirigen los recaudadores del impuesto para el templo y el Maestro paga s\u00f3lo por s\u00ed y por Pedro (cf. <i>Mt<\/i> 17, 24-27); Pedro es el primero a quien lava los pies en la \u00faltima Cena (cf. <i>Jn<\/i> 13, 6) y ora s\u00f3lo por \u00e9l para que no desfallezca en la fe y pueda confirmar luego en ella a los dem\u00e1s disc\u00edpulos (cf.<i>\u00a0Lc<\/i> 22, 30-31). <\/p>\n<p> Por lo dem\u00e1s, Pedro mismo es consciente de su situaci\u00f3n peculiar:\u00a0 es \u00e9l quien a menudo toma la palabra en nombre de los dem\u00e1s; habla para pedir la explicaci\u00f3n de una par\u00e1bola (cf. <i>Mt<\/i> 15, 15) o el sentido exacto de un precepto (cf. <i>Mt<\/i> 18, 21) o la promesa formal de una recompensa (<i>Mt<\/i> 19, 27). En particular, es \u00e9l quien resuelve algunas situaciones embarazosas interviniendo en nombre de todos. Por ejemplo, cuando Jes\u00fas, entristecido por la incomprensi\u00f3n de la multitud despu\u00e9s del discurso sobre el &#8220;pan de vida&#8221;, pregunta:\u00a0 &#8220;\u00bfTambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is iros?&#8221;, Pedro da una respuesta perentoria:\u00a0 &#8220;Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos? T\u00fa tienes palabras de vida eterna&#8221; (<i>Jn<\/i> 6, 67-69). <\/p>\n<p> Igualmente decidida es la profesi\u00f3n de fe que, tambi\u00e9n en nombre de los Doce, hace en Cesarea de Filipo. A Jes\u00fas, que le pregunta &#8220;Y vosotros \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?&#8221;, Pedro responde:\u00a0 &#8220;T\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo&#8221; (<i>Mt<\/i> 16, 15-16). Acto seguido, Jes\u00fas pronuncia la declaraci\u00f3n solemne que define, de una vez por todas, el papel de Pedro en la Iglesia:\u00a0 &#8220;Y yo a mi vez te digo que t\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia (&#8230;). A ti te dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos&#8221; (<i>Mt<\/i> 16, 18-19). <\/p>\n<p> Las tres met\u00e1foras que utiliza Jes\u00fas son en s\u00ed muy claras:\u00a0 Pedro ser\u00e1 el <i> cimiento de roca <\/i>sobre el que se apoyar\u00e1 el edificio de la Iglesia; tendr\u00e1 <i>las llaves <\/i>del reino de los cielos para abrir y cerrar a quien le parezca oportuno; por \u00faltimo, podr\u00e1 <i>atar o desatar, <\/i>es decir, podr\u00e1 decidir o prohibir lo que considere necesario para la vida de la Iglesia, que es y sigue siendo de Cristo. Siempre es la Iglesia de Cristo y no de Pedro. As\u00ed queda descrito con im\u00e1genes muy pl\u00e1sticas lo que la reflexi\u00f3n sucesiva calificar\u00e1 con el t\u00e9rmino:\u00a0 &#8220;primado de jurisdicci\u00f3n&#8221;. <\/p>\n<p> Esta posici\u00f3n de preeminencia que Jes\u00fas quiso conferir a Pedro se constata tambi\u00e9n despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n:\u00a0 Jes\u00fas encarga a las mujeres que lleven el anuncio a Pedro, distingui\u00e9ndolo entre los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles (cf. <i>Mc<\/i> 16, 7); la Magdalena acude corriendo a \u00e9l y a Juan para informar que la piedra ha sido removida de la entrada del sepulcro (cf. <i>Jn<\/i> 20, 2) y Juan le cede el paso cuando los dos llegan ante la tumba vac\u00eda (cf. <i>Jn<\/i> 20, 4-6); despu\u00e9s, entre los Ap\u00f3stoles, Pedro es el primer testigo de la aparici\u00f3n del Resucitado (cf.<i>\u00a0Lc<\/i> 24, 34; <i>1 Co<\/i> 15, 5). Este papel, subrayado con decisi\u00f3n (cf. <i>Jn<\/i> 20, 3-10), marca la continuidad entre su preeminencia en el grupo de los Ap\u00f3stoles y la preeminencia que seguir\u00e1 teniendo en la comunidad nacida con los acontecimientos pascuales, como atestigua el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles (cf. <i>Hch <\/i>1, 15-26; 2,\u00a014-40; 3,\u00a012-26; 4,\u00a08-12; 5,\u00a01-11.\u00a029; 8,\u00a014-17; 10; etc.). <\/p>\n<p> Su comportamiento \u00a0es \u00a0considerado tan decisivo que es objeto de observaciones y tambi\u00e9n de cr\u00edticas (cf.<i>\u00a0Hch<\/i> 11, 1-18; <i>Ga<\/i> 2, 11-14). En el as\u00ed llamado Concilio de Jerusal\u00e9n Pedro desempe\u00f1a una funci\u00f3n directiva (cf. <i>Hch<\/i> 15 y <i>Ga<\/i> 2, 1-10) y, precisamente por el hecho de ser el testigo de la fe aut\u00e9ntica, Pablo mismo reconoce en \u00e9l su papel de &#8220;primero&#8221; (cf. <i>1 Co<\/i> 15, 5; <i>Ga<\/i> 1, 18; 2, 7 s; etc.). <\/p>\n<p> Adem\u00e1s, el hecho de que varios de los textos clave referidos a Pedro puedan enmarcarse en el contexto de la \u00faltima Cena, en la que Cristo le confiere el ministerio de confirmar a los hermanos (cf. <i>Lc<\/i> 22, 31 s), muestra c\u00f3mo el ministerio confiado a Pedro es uno de los elementos constitutivos de la Iglesia que nace del memorial pascual celebrado en la Eucarist\u00eda. <\/p>\n<p> El hecho de insertar el primado de Pedro en el contexto de la \u00faltima Cena, en el momento de la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, Pascua del Se\u00f1or, indica tambi\u00e9n el sentido \u00faltimo de este primado:\u00a0 Pedro, para todos los tiempos, debe ser el custodio de la comuni\u00f3n con Cristo; debe guiar a la comuni\u00f3n con Cristo; debe cuidar de que la red no se rompa, a fin de que as\u00ed perdure la comuni\u00f3n universal. S\u00f3lo juntos podemos estar con Cristo, que es el Se\u00f1or de todos. La responsabilidad de Pedro consiste en garantizar as\u00ed la comuni\u00f3n con Cristo con la caridad de Cristo, guiando a la realizaci\u00f3n de esta caridad en la vida diaria. <\/p>\n<p> Oremos para que el primado de Pedro, encomendado a pobres personas humanas, sea siempre ejercido en este sentido originario que quiso el Se\u00f1or, y para que lo reconozcan cada vez m\u00e1s en su verdadero significado los hermanos que todav\u00eda no est\u00e1n en comuni\u00f3n con nosotros. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13 Al llegar a la regi\u00f3n de Cesarea de Filipo, Jes\u00fas pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que es el Hijo del hombre?\u00bb. 14 Ellos contestaron: \u00abUnos que Juan el Bautista, otros que El\u00edas, otros que Jerem\u00edas o uno de los profetas\u00bb. 15 \u00c9l les pregunt\u00f3: \u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?\u00bb. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-16-13-19-profesion-de-fe-de-pedro\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 16, 13-19: Profesi\u00f3n de fe de Pedro\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41332","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41332","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41332"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41332\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41332"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41332"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41332"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}