{"id":41333,"date":"2016-10-07T23:28:30","date_gmt":"2016-10-08T04:28:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-16-24-28-negarse-a-si-mismo-y-cargar-la-cruz\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:30","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:30","slug":"mt-16-24-28-negarse-a-si-mismo-y-cargar-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-16-24-28-negarse-a-si-mismo-y-cargar-la-cruz\/","title":{"rendered":"Mt 16, 24-28: Negarse a s\u00ed mismo y cargar la cruz"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">24<\/span> Entonces dijo a los disc\u00edpulos: \u00abSi alguno quiere venir en pos de m\u00ed, que se niegue a s\u00ed mismo, tome su cruz y me siga. <span class=\"versiculo\">25<\/span> Porque quien quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero el que la pierda por m\u00ed, la encontrar\u00e1. <span class=\"versiculo\">26<\/span> \u00bfPues de qu\u00e9 le servir\u00e1 a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? \u00bfO qu\u00e9 podr\u00e1 dar para recobrarla? <span class=\"versiculo\">27<\/span> Porque el Hijo del hombre vendr\u00e1, con la gloria de su Padre, entre sus \u00e1ngeles, y entonces pagar\u00e1 a cada uno seg\u00fan su conducta. <span class=\"versiculo\">28<\/span> En verdad os digo que algunos de los aqu\u00ed presentes no gustar\u00e1n la muerte hasta que vean al Hijo del hombre en su reino\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Paulino_de_Nola_obispo\">San Paulino de Nola, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_El_sentido_de_la_Cruz\">Carta: El sentido de la Cruz<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta 38, 3-4.6<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl que tome su cruz que me siga\u00bb (cf. Mt 16,24)<\/p>\n<p>Al cumplirse el misterioso designio de su bondad, el Se\u00f1or tom\u00f3 la condici\u00f3n de  esclavo y se digno rebajarse hasta la muerte de cruz(Fl 2,8). Para realizar en  nuestro coraz\u00f3n, por medio de una humillaci\u00f3n visible, aquella celestial  sublimaci\u00f3n, para nosotros invisibles. Considera pues, de qu\u00e9 altura nos  precipitamos desde el principio, y comprender\u00e1s que por voluntad de la divina sabidur\u00eda y por su bondad somos restituidos a la vida. Con Ad\u00e1n ca\u00edmos en la  soberbia; por eso somos humillados en Cristo para poder cancelar la antigua culpa  con el remedio de la virtud contraria, de modo que los que con la soberbia  ofendimos a Dios, le aplaquemos poni\u00e9ndonos a su servicio.<\/p>\n<p>Alegr\u00e9monos, y gocemos en aquel que nos ha hecho objeto de su lucha y de su  victoria, diciendo:\u00bbTened valor, oye vencido al mundo\u00bb(Jn 16,33)&#8230; El invencible,  pelear\u00e1 por nosotros y vencer\u00e1 en nosotros. Entonces el pr\u00edncipe de las tinieblas  ser\u00e1 echado fuera, aunque no ciertamente fuera del mundo, sino fuera del hombre,  cuando al penetrar en nosotros la fe, es obligado a salir fuera y dejar libre el puesto  a Cristo; cuya presencia pone en fuga al pecado y significa el destierro de la derrota  de la serpiente&#8230;<\/p>\n<p>Que los oradores guarden su elocuencia, los fil\u00f3sofos su sabidur\u00eda, los reyes sus  reinos; para nosotros la gloria las riquezas y el reino, es Cristo; nuestra sabidur\u00eda,  es la locura del Evangelio; la fuerza es, la debilidad de la carne, y la gloria, es el  esc\u00e1ndalo de la cruz.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Buenaventura_doctor_de_la_Iglesia\">San Buenaventura, doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Vida_de_San_Francisco_La_Cruz_un_ardor_maravilloso\">Vida de San Francisco: La Cruz, un ardor maravilloso<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Leyenda mayor, cap.13.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl que quiera venir conmigo, que se niegue a s\u00ed mismo, que cargue con su  cruz y me siga\u00bb (Mt 16,24).<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os antes de entregar su esp\u00edritu a Dios&#8230; comenz\u00f3 a experimentar en s\u00ed  un mayor c\u00famulo de dones y gracias divinas&#8230; comprendi\u00f3 el var\u00f3n lleno de Dios que como hab\u00eda imitado a Cristo en las acciones de su vida, as\u00ed tambi\u00e9n deb\u00eda  configurarse con \u00c9l en las aflicciones y dolores de la pasi\u00f3n&#8230; no se intimid\u00f3 en  absoluto, sino que se sinti\u00f3 a\u00fan m\u00e1s fuertemente animado&#8230;y elev\u00e1ndose, pues, a  Dios a impulsos del ardor ser\u00e1fico de sus deseos y transformado por su tierna  compasi\u00f3n en Aquel que a causa de su extremada caridad, quiso ser crucificado:  cierta ma\u00f1ana de un d\u00eda pr\u00f3ximo a la fiesta de la Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz,  mientras oraba en uno de los flancos del monte Alverne, vio bajar de lo m\u00e1s alto  del cielo a un seraf\u00edn que ten\u00eda seis alas tan \u00edgneas como resplandecientes. En  vuelo rapid\u00edsimo avanz\u00f3 hacia el lugar donde se encontraba el var\u00f3n de Dios,  deteni\u00e9ndose en el aire. Apareci\u00f3 entonces entre las alas la efigie de un hombre  crucificado, cuyas manos y pies estaban extendidos a modo de cruz y clavados a  ella.<\/p>\n<p>Ante tal aparici\u00f3n qued\u00f3 lleno de estupor el Santo y experiment\u00f3 en su  coraz\u00f3n un gozo mezclado de dolor. Se alegraba, en efecto, con aquella graciosa  mirada con que se ve\u00eda contemplado por Cristo bajo la imagen de un seraf\u00edn; pero,  al mismo tiempo, el verlo clavado a la cruz era como una espada de dolor  compasivo que atravesaba su alma.<\/p>\n<p>Estaba sumamente admirado ante una visi\u00f3n tan misteriosa, sabiendo que el  dolor de la pasi\u00f3n de ning\u00fan modo pod\u00eda avenirse con la dicha inmortal de un  seraf\u00edn. Por fin, el Se\u00f1or le dio a entender que aquella visi\u00f3n le hab\u00eda sido  presentada as\u00ed por la divina Providencia, para que el amigo de Cristo supiera de  antemano que hab\u00eda de ser transformado totalmente en la imagen de Cristo  crucificado, no por el martirio de la carne, sino por el incendio de su esp\u00edritu. As\u00ed  sucedi\u00f3, porque al desaparecer la visi\u00f3n dej\u00f3 en su coraz\u00f3n un ardor maravilloso, y  no fue menos maravillosa la efigie de las se\u00f1ales que imprimi\u00f3 en su carne.<\/p>\n<h2><span id=\"Tomas_de_Kempis\">Tom\u00e1s de Kempis<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Imitacion_de_Cristo_Si_desechas_una_cruz_hallaras_otra_peor\">Imitaci\u00f3n de Cristo: Si desechas una cruz hallar\u00e1s otra peor.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Libro II, caps. 11-12<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00c9l que quiera venir detr\u00e1s de m\u00ed, que renuncie a s\u00ed mismo, que cargue con su cruz y me siga\u00bb (Mt16,24).<\/p>\n<p>Jesucristo tiene ahora muchos amadores de su reino celestial, mas muy pocos que lleven su cruz. Tiene muchos que desean la consolaci\u00f3n, y muy pocos que quieran la tribulaci\u00f3n. Encuentra muchos compa\u00f1eros para la mesa, y pocos para la abstinencia. Todos quieren gozar con El, mas pocos quieren sufrir algo por El. Muchos siguen a Jes\u00fas hasta el partir del pan (Lc 24,35), m\u00e1s pocos hasta beber el c\u00e1liz de la pasi\u00f3n (Mt 20,22). Muchos honran sus milagros, mas pocos siguen el vituperio de la cruz. Muchos aman a Jes\u00fas, cuando no hay adversidades. Muchos le alaban y bendicen cuando reciben de El algunas consolaciones: mas si Jes\u00fas se escondiese y los dejase un poco, caer\u00edan en una profunda desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s los que aman a Jes\u00fas, por el mismo Jes\u00fas, y no por alguna propia consolaci\u00f3n suya, lo bendicen en toda tribulaci\u00f3n y angustia del coraz\u00f3n, tanto como en tiempo de consolaci\u00f3n. Y aunque nunca m\u00e1s les quisiese dar consolaci\u00f3n, siempre le alabar\u00edan, y le querr\u00edan dar gracias. \u00a1Oh! \u00a1Cu\u00e1nto puede el amor puro de Jes\u00fas sin mezcla del propio provecho o inter\u00e9s!<\/p>\n<p>Si de buena voluntad llevas la cruz, ella te llevar\u00e1, y guiar\u00e1 al fin deseado, adonde ser\u00e1 el fin del padecer, aunque aqu\u00ed no lo sea. Si contra tu voluntad la llevas, cargas y te la haces m\u00e1s pesada: y sin embargo conviene que sufras. Si desechas una cruz, sin duda hallar\u00e1s otra, y puede ser que m\u00e1s grave.<\/p>\n<p>\u00bfPiensas tu escapar de lo que ninguno de los mortales pudo? \u00bfQui\u00e9n de los Santos fue en el mundo sin cruz y tribulaci\u00f3n? Nuestro Se\u00f1or Jesucristo por cierto, en cuanto vivi\u00f3 en este mundo, no estuvo una hora sin dolor de pasi\u00f3n. Porque conven\u00eda, dice, que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos, y as\u00ed entrase en su gloria (Lc 24,46s). Pues \u00bfc\u00f3mo buscas t\u00fa otro camino sino este camino real, que es la vida de la santa cruz?<\/p>\n<p>[&#8230;] Mas este tal as\u00ed afligido de tantas maneras, no est\u00e1 sin el alivio de la consolaci\u00f3n; porque siente el gran fruto que le crece con llevar su cruz. Porque cuando se sujeta a ella de su voluntad, toda la carga de la tribulaci\u00f3n se convierte en confianza de la divina consolaci\u00f3n. [&#8230;] Esto no es virtud humana, sino gracia de Cristo, que tanto puede y hace en la carne flaca, que lo que naturalmente siempre aborrece y huye, lo acometa y acabe con fervor de esp\u00edritu. No es seg\u00fan la condici\u00f3n humana llevar la cruz, amar la cruz [&#8230;]. Si miras a ti, no podr\u00e1s por ti cosa alguna de \u00e9stas: mas si conf\u00edas en Dios, El te enviar\u00e1 fortaleza del cielo, y har\u00e1 que te est\u00e9n sujetos el mundo y la carne. Y no temer\u00e1s al diablo tu enemigo, si estuvieses armado de fe, y se\u00f1alado con la cruz de Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cesareo_de_Arlesobispo\">San Ces\u00e1reo de Arles,obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Quien_quiera_seguir_de_verdad_a_Cristo_encontrara_contradicciones\">Serm\u00f3n: Quien quiera seguir de verdad a Cristo encontrar\u00e1 contradicciones<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Sermon 159 : CCL 104, 650.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 puede dar el hombre a cambio de su vida?\u00bb (Mt 16,26).<\/p>\n<p>Pecando, el hombre hab\u00eda cubierto su ruta de obst\u00e1culos, pero \u00e9sta ha sido  superada cuando Cristo la pis\u00f3 con su resurrecci\u00f3n e hizo, de un sendero estrecho,  una avenida digna de un Rey. La humildad y la caridad son los dos pies que  permiten desplazarse con rapidez. Todos somos atra\u00eddos por las alturas de la  caridad, pero la humildad es el primer escal\u00f3n que es preciso subir. \u00bfPor qu\u00e9  levantas el pie m\u00e1s alto que t\u00fa mismo? \u00bfQuieres caer y no subir? Comienza por el  primer escal\u00f3n, es decir por la humildad, y despu\u00e9s ella te har\u00e1 subir.<\/p>\n<p>Por ello nuestro Se\u00f1or y Salvador no se limit\u00f3 a decir: &#8220;que renuncie a s\u00ed  mismo&#8221;, sino que a\u00f1adi\u00f3: &#8220;que coja su cruz y que me siga&#8221;. \u00bfQu\u00e9 significa, que  coja su cruz? Que soporte todo lo que le es penoso, y as\u00ed es como llegar\u00e1 a mi  casa. Desde que haya comenzado a seguirme, conform\u00e1ndose a mi vida y a mis  mandamientos, encontrar\u00e1 en su camino bastante gente que le contradecir\u00e1, que  tratar\u00e1n de desviarlo, que no s\u00f3lo se burlaran de \u00e9l, sino que le perseguir\u00e1n. Estas  personas no se encuentran \u00fanicamente entre los paganos que est\u00e1n fuera de la  Iglesia; sino incluso entre los que parecen estar en la Iglesia, si se juzgan  externamente&#8230;<\/p>\n<p>Por consiguiente, si t\u00fa deseas seguir a Cristo, lleva su Cruz sin m\u00e1s demora y  sobrelleva a los malvados sin dejarte vencer&#8230; \u00abSi alguno quiere caminar en pos de  m\u00ed, que coja su cruz y que me siga\u00bb. En consecuencia, si queremos poner esto en  pr\u00e1ctica, tratemos, con la ayuda de Dios, de hacer nuestra la palabra del ap\u00f3stol  san Pablo: &#8220;Si tenemos qu\u00e9 comer y qu\u00e9 vestir, d\u00e9monos por satisfechos&#8221;. Es de  temer, que si deseamos m\u00e1s bienes terrestres de los que necesitamos,  \u00abqueri\u00e9ndonos enriquecer&#8221;, no &#8220;caigamos en la trampa de la tentaci\u00f3n, en una  multitud de deseos absurdos y peligrosos, que conducen a las personas a la ruina y  la perdici\u00f3n&#8221; (1Tm 6,8-9). Se digne, el Se\u00f1or, tomarnos bajo su protecci\u00f3n y nos  libre de esta tentaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Padre_Pio_de_Pietrelcina\">San [Padre] P\u00edo de Pietrelcina<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">FSP, 119; Ep 3, 441; CE, 21; Ep 3, 413<\/p>\n<p class=\"refHomilia\">\u00abQue tome su cruz y me siga\u00bb (Mt 16,24)<\/p>\n<p>A lo largo de tu vida Cristo no te pide que lleves con \u00e9l toda su pesada cruz, sino tan s\u00f3lo una peque\u00f1a parte aceptando tus sufrimientos. No tienes nada que temer. Por el contrario, tente por muy dichosa de haber sido juzgada digna de tener parte en los sufrimientos del Hombre-Dios. Por parte del Se\u00f1or, no se trata de un abandono ni de un castigo; por el contrario, es un testimonio de su amor, de un gran amor para contigo. Debes dar gracias al Se\u00f1or y resignarte a beber el c\u00e1liz de Getseman\u00ed.<\/p>\n<p>A veces el Se\u00f1or te hace sentir el peso de la cruz, este peso te parece insoportable y, sin embargo, lo llevas porque el Se\u00f1or, rico en amor y misericordia, te tiende la mano y te da la fuerza necesaria. El Se\u00f1or, ante la falta de compasi\u00f3n de los hombres, tiene necesidad de personas que sufran con \u00e9l. Es por esta raz\u00f3n por la que te lleva por los caminos dolorosos de los que me hablas en tu carta. As\u00ed pues, que el Se\u00f1or sea siempre bendito, porque su amor trae suavidad en medio de la amargura; \u00e9l cambia los sufrimientos pasajeros de esta vida en m\u00e9ritos para la eternidad.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Presencia_del_Reino\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Presencia del Reino<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1037-1039.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos deben correr la misma suerte que el Maestro. Las sentencias sobre la necesidad de cargar la cruz y entregar la vida lo ponen de relieve. La fidelidad total en el seguimiento de Cristo implica frecuentemente dificultades y hasta persecuciones. Aceptar el discipulado cristiano sin condiciones, con todas las implicaciones que lleva consigo, es cargar con la cruz. Se trata de los disc\u00edpulos de un hombre que muri\u00f3 en la cruz. Si los disc\u00edpulos no pueden aspirar a ser m\u00e1s que el Maestro deben estar dispuestos a lo mismo (ver el comentario a 10,24-33).\u00a0<\/p>\n<p>El proverbio que habla de la necesidad de entregar la vida para poseerla y de la p\u00e9rdida de quien la guarda para poseerla, est\u00e1 en la misma l\u00ednea. Se habla de entregar o perder la vida &#8220;corporal&#8221; \u2014se presuponen las persecuciones e incluso el martirio\u2014 para hallar o afianzarse en la vida espiritual. El disc\u00edpulo de Jes\u00fas no se pertenece, pertenece a la familia de Jes\u00fas (ver el comentario a 10,24-33). Le ha entregado la vida. Pero esta entrega de la vida ha sido hecha al autor de la vida. Entonces la vida &#8220;corporal&#8221; entregada adquiere toda la dimensi\u00f3n de la vida eterna. Por el contrario, aferrarse a la vida &#8220;corporal&#8221; sali\u00e9ndose de la esfera de la vida inextinguible, significa entrar en el c\u00edrculo inexorable de la muerte.\u00a0<\/p>\n<p>El discurso sobre el verdadero discipulado (cap. 10) habla constantemente de exigencias, renuncias, incluso de entregar la vida, por razones de fidelidad al Maestro. Tiene que haber una buena raz\u00f3n para que el hombre se decida ante un programa como \u00e9ste. Y esta raz\u00f3n, para que exista la proporci\u00f3n debida entre lo entregado y lo que se recibe, tiene que estar al nivel de la vida misma. La vida es el supremo valor. Debe ser la vida la que determina y condiciona el valor de las cosas. Luchar por ellas no tiene sentido si peligra la vida misma. \u00bfPara qu\u00e9 servir\u00e1n despu\u00e9s? (Le 12,16-21). El hombre con vocaci\u00f3n de almacenista no tiene valor ni sentido a los ojos de Dios. Toda ganancia, por cuantiosa que sea, es un maJ negocio si el hombre se autodestruye con ella. En el momento \u00faltimo, cuando el hombre se enfrente con el Hijo del hombre, no constar\u00e1 lo que tiene o tuvo sino lo que es e hizo. Este ser\u00e1 el baremo a la hora de la retribuci\u00f3n. Las obras siguen al hombre como prolongaci\u00f3n suya que son. Los bienes quedan atr\u00e1s, como adherencias que fueron. La entrega de la vida \u00fanicamente puede justificarse por la vida.\u00a0<\/p>\n<p>La frase conclusiva de estas sentencias ha creado y sigue creando problemas. La venida del Hijo del hombre en su gloria tiene un primer sentido de referencia al juicio final, tanto en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas como en el juda\u00edsmo contempor\u00e1neo. \u00bfQuiere decir Jes\u00fas que el juicio final estar\u00eda tan pr\u00f3ximo que alguno de los presentes no habr\u00eda muerto cuando tuviese lugar? En caso afirmativo, Jes\u00fas se habr\u00eda equivocado. Pensamos que el principio de interpretaci\u00f3n de este pasaje dudoso \u2014no hablamos de soluci\u00f3n porque no creemos que exista, al menos una soluci\u00f3n satisfactoria\u2014 debe verse en la relaci\u00f3n del Hijo del hombre con el Reino. \u00bfC\u00f3mo vino el Hijo del hombre en su reino?\u00a0<\/p>\n<p>Una interpretaci\u00f3n muy generalizada ve esta venida del Hijo del hombre en su reino en <i>la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n <\/i>por Roma el a\u00f1o 70 de nuestra era. Este acontecimiento ser\u00eda como el juicio final del antiguo pueblo de Dios. Pero esta posibilidad no es la \u00fanica. Una venida del Hijo del hombre en su gloria tuvo lugar en <i>el momento de la resurrecci\u00f3n. <\/i>Precisamente el reino comienza a establecerse desde ella. Sin ella no hubiese sido posible. Y esta venida no la vieron todos los presentes, no porque muchos hubiesen muerto ya \u2014esto seria forzar demasiado el texto\u2014 sino porque no es visible sino a los ojos de la fe. Otra venida importante del Hijo del hombre en su reino tuvo lugar con <i>la instalaci\u00f3n y configuraci\u00f3n de la iglesia, <\/i>del evangelio que se iba abriendo paso m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras jud\u00edas. Sin duda que muchos de los all\u00ed presentes fueron testigos de ello.\u00a0<\/p>\n<p>Finalmente digamos que, seg\u00fan la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, el reino no se limita ni mucho menos a una realidad que aparecer\u00e1 en el futuro (\u00e9sta era la concepci\u00f3n espec\u00edficamente jud\u00eda). Este aspecto de futuridad pertenece a la fase de consumaci\u00f3n del reino. Mientras llega esa fase ha habido y habr\u00e1 momentos importantes que pueden calificarse de venidas del Hijo del hombre en su reino. Esto sin contar \u2014pero d\u00e1ndolas por supuesto\u2014 las experiencias de la venida del reino a nivel individual.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Memoria\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Memoria<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 182-183.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Deuteronomio 4, 32-40.<\/p>\n<p>Por s\u00ed solo, este pasaje basta para presentar la teolog\u00eda del Deuteronomio, basada fundamentalmente en dos grandes temas, ambos enraizados a su vez en la conciencia que el pueblo tiene de su especificidad en el conjunto de las naciones. Israel sabe, en efecto, que \u00e9l es el pueblo elegido por Dios; por consiguiente, puede llamar a Yahv\u00e9 &#8220;nuestro Dios&#8221;. Esta convicci\u00f3n profunda reposa en la experiencia, pues Dios se ha revelado en el marco de una historia concreta, y esta historia es la de Israel, que el Deuteronomio no deja de proponer al pueblo para que sea meditada. Los acontecimientos reveladores son como los signos de la fidelidad divina; en este pasaje se mencionan la salida de Egipto, la teofan\u00eda del Sina\u00ed y el don de la tierra a los antepasados. Incluso la facultad de poder discernir a Dios en los acontecimientos de la historia es considerada como un don divino (v. 35).\u00a0<\/p>\n<p>Por consiguiente, Israel puede reconocerse a s\u00ed mismo como la parte personal del Se\u00f1or. Sin embargo, esta elecci\u00f3n conlleva muy graves responsabilidades. El hecho de que Dios se revele a \u00e9l tan concretamente exige de Israel una respuesta activa a las iniciativas divinas. La obediencia a la Ley no se sit\u00faa ya en un mero plano moralista ni se basa en una \u00e9tica de m\u00e9ritos, sino que es una respuesta amorosa.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 76.<\/p>\n<p>El salmo 76 es compuesto, pero los vers\u00edculos que aqu\u00ed se contemplan pertenecen en su mayor\u00eda a un himno individual. Est\u00e1 indicado para la meditaci\u00f3n sobre los favores divinos.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 16, 24-28.<\/p>\n<p>La Iglesia de Mateo es una Iglesia sometida a persecuci\u00f3n. Por ello, a la luz de los acontecimientos que han marcado la vida de Jes\u00fas, el evangelista se esfuerza en explicar a los cristianos la significaci\u00f3n de los momentos dif\u00edciles que atraviesan. \u00bfPor qu\u00e9 iba a ser diferente su destino al del Siervo doliente al que han consagrado su fe? Si viven realmente del esp\u00edritu del Se\u00f1or, tendr\u00e1n que sufrir necesariamente el odio del mundo. Sin duda, como cualquier otro ser humano, los cristianos quieren &#8220;encontrar su vida&#8221;; deben aprender a recibirla de otro. La vida de los bautizados es una &#8220;pascua&#8221;; necesitan, como Pedro, &#8220;pasar&#8221; de los razonamientos humanos al pensamiento divino.\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Pregunta a los tiempos antiguos, desde el d\u00eda en que Dios cre\u00f3 al hombre en la tierra: \u00bfHa vuelto a suceder algo tan grande, se ha conocido nunca algo parecido?&#8221; Ante las interrogantes del pueblo que duda de su futuro, ante las desesperanzas de los hijos de Israel que han visto su existencia zarandeada por las transformaciones de la historia, \u00e9sta es la respuesta que aporta la fe secular de la Biblia: mira a tu pasado, descubre la fidelidad de Dios a la Alianza que \u00e9l ha establecido con tus padres; \u00a1hoy te han hecho ver que es tu Se\u00f1or y el Due\u00f1o de la historia de los hombres!\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Pregunta a los tiempos antiguos.&#8221; Tu memoria es mucho m\u00e1s que el recuerdo fr\u00edo de un acontecimiento muerto: es la prueba de que todo lo que te ha sucedido sigue vivo. &#8220;Pregunta a los tiempos antiguos&#8221;: la fe es en primer lugar una palabra que se oye y a la cual se responde, un don que se acoge. Pues nuestra memoria no es s\u00f3lo personal; es colectiva. La Iglesia es la que vive la gran memoria, la que celebra el encuentro de Dios con la humanidad. Y la Iglesia no es otra cosa que esta gran memoria de la humanidad en su historia com\u00fan con Dios.\u00a0<\/p>\n<p>Nuestra memoria com\u00fan, eclesial, resulta ser, pues, el lugar de la revelaci\u00f3n. &#8220;Pregunta a los tiempos antiguos&#8221;: no es la recomendaci\u00f3n de un sabio nost\u00e1lgico. Es el lugar mismo en el que se enra\u00edza la posibilidad de nuestra fe, com\u00fan y personal. Pues nuestro &#8220;recuerdo&#8221; es algo m\u00e1s que la simple evocaci\u00f3n de unos hechos de un pasado turbulento, superado. Se trata de saber lo que somos a partir del acontecimiento inicial que nos ha forjado y que contin\u00faa haci\u00e9ndolo. Si miramos a &#8220;lo que nos ha sucedido&#8221;, podemos comprobar que es para nacer a la le hoy. Cuando evocamos nuestro pasado, cuando lo celebramos, es con el \u00fanico fin de que suceda de nuevo hoy lo que entonces se manifest\u00f3. Si volvemos nuestra mirada hacia los actos hist\u00f3ricos de la alianza, es para que el poder de los acontecimientos que celebramos surta sus electos hoy. Cuando nos relatamos a nosotros mismos los primeros d\u00edas del amor de Dios y de la humanidad, es para descubrir, maravillados, el poder de providencia que llevaban consigo. D\u00eda a d\u00eda, siglo a siglo, se levanta as\u00ed el velo de la aventura entre Dios y su pueblo: la memoria de la Iglesia entera es el lugar del descubrimiento progresivo de la revelaci\u00f3n de Dios, en un movimiento incesante.\u00a0<\/p>\n<p>Dios y Padre nuestro,<br \/>\ntu Nombre ha entrado en nuestra historia.<br \/>\ny nosotros podemos ya saber qui\u00e9n eres\u00a0<br \/>\ny recibir a Jes\u00fas, tu Enviado.\u00a0<br \/>\nTe pedimos\u00a0<br \/>\nque ese nombre permanezca en nuestra memoria,\u00a0<br \/>\ny que su fuerza ilumine nuestra vida.\n<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Condiciones para seguir a Cristo, 16:24-27 (Mc. 8:34-35; Lc 9:23-26).<\/p>\n<p>Los tres sin\u00f3pticos sit\u00faan este pasaje inmediatamente a continuaci\u00f3n del anterior relato. Sin embargo, el \u201centonces\u201d de Mt no tiene m\u00e1s valor que el de simple uni\u00f3n literaria parat\u00e1ctica. Por eso no se puede precisar que estas ense\u00f1anzas hayan tenido lugar en la regi\u00f3n de Ces\u00e1rea de Filipo. Probablemente este \u201cbloque\u201d tiene, en el intento de los evangelistas, un contexto l\u00f3gico con lo anterior. Expuesto el anuncio de la pasi\u00f3n y muerte de Cristo, se le advierte al disc\u00edpulo que ha de imitarle, y que se le anuncian as\u00ed las persecuciones que le aguardan. En Mt-Lc, Cristo se dirige a los disc\u00edpulos; en Mc, adem\u00e1s de los disc\u00edpulos, convoca a la multitud. Probablemente es para indicar la universalidad de la ense\u00f1anza. Parte de los dichos aqu\u00ed insertados, Mt los trae en el discurso de \u201cmisi\u00f3n\u201d (Mt 10:38-39). Tambi\u00e9n Lc pone en otro contexto algunas de las sentencias de Mc.<\/p>\n<p>La primera ense\u00f1anza es que el hombre ha de \u201cnegarse a s\u00ed mismo,\u201d y esto \u201ccualquiera que quiera venir en pos de m\u00ed.\u201d Y, adem\u00e1s, \u201ctomar su cruz,\u201d que Lc matizar\u00e1 \u201cde cada d\u00eda\u201d; y llevar esta cruz y \u201cseguir\u201d a Cristo. La sentencia est\u00e1 vista con la portada de las experiencias contra los disc\u00edpulos del reino \u2014 primitivamente debi\u00f3 de ser un anuncio m\u00e1s general para el ingreso en el reino \u2014 y que adem\u00e1s Lc le da tambi\u00e9n un sentido m\u00e1s \u201cmoral,\u201d al hacer ver la cruz de \u201ccada d\u00eda.\u201d Las persecuciones contra la Iglesia naciente ya se hab\u00edan desatado a la hora de la composici\u00f3n de los evangelios, y a estos nuevos \u201cdisc\u00edpulos\u201d apunta el evangelista.<\/p>\n<p>Estas las sintetizaron en la cruz. Aunque la cruz era de uso penal romano, los jud\u00edos hab\u00edan visto ya estos cortejos ir a la muerte. Al morir Herodes el Grande, Varo hab\u00eda hecho crucificar a 2.000 jud\u00edos. Y desde el tiempo del procurador Cuadrato hasta el asedio se citan numerosos casos de crucifixi\u00f3n. El mismo hecho de la crucifixi\u00f3n de Cristo con \u201cdos ladrones\u201d no era m\u00e1s que un episodio usual de estos procedimientos romanos. La entrega a Cristo en las persecuciones pod\u00eda llegar a la muerte.<\/p>\n<p>En el ambiente jud\u00edo contempor\u00e1neo de Cristo no se conoc\u00eda en su medio ortodoxo, aunque parece que algunas fracciones lo admit\u00edan, <b>la idea de un Mes\u00edas paciente, menos a\u00fan que hubiese de morir en cruz.<\/b> De ah\u00ed la extra\u00f1eza de Pedro. Y una buena sugerencia de la historicidad de las predicciones de Cristo sobre su muerte.<\/p>\n<p>Y se le exig\u00eda esto al disc\u00edpulo de Cristo. Era oportuno recordarlo en \u00e9poca de persecuciones. Al fin, no era m\u00e1s que ir con la cruz al Calvario \u201csiguiendo\u201d a Cristo. Para la redacci\u00f3n se pens\u00f3 en el Cirineo llevando la cruz \u201cdetr\u00e1s\u201d de Cristo (Lc 23:26). Este es su sentido primitivo. Anal\u00f3gicamente, y en un orden \u201cetizado\u201d y cotidiano, ha de tom\u00e1rsela \u201ccada d\u00eda\u201d (Lc 9:23; 1 Cor 15:31). Mc insistir\u00e1 en que esta persecuci\u00f3n y p\u00e9rdida de la vida es \u201cpor mi causa y por <i>el Evangelio,\u201d <\/i>palabra \u00e9sta que proviene del uso de la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>A esto se a\u00f1ade una comparaci\u00f3n: \u201c\u00bfQu\u00e9 aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?\u201d \u201cAlma,\u201d conforme al uso semita, est\u00e1 por \u201cvida.\u201d La comparaci\u00f3n era proverbial. Sobre el 90 (a.C), Sime\u00f3n bar Schatach gozaba al o\u00edr en boca de los paganos: \u201cAlabado sea el Dios de los jud\u00edos, m\u00e1s que ganarse el universo entero.\u201d\u00a0<\/p>\n<p>Esta \u201cvida\u201d del hombre del texto evang\u00e9lico no se refiere a la simple p\u00e9rdida de la vida f\u00edsica, <b>sino de la \u201cvida\u201d <i>eterna<\/i><\/b><i>. <\/i>Si aisladamente fuese un proverbio en el que se comparase la p\u00e9rdida de la simple vida f\u00edsica con el universo, en este contexto no lo es. Pues se trata de \u201cperder la vida por m\u00ed\u201d (Mt), \u201cpor mi causa.\u201d (Mc).<\/p>\n<p>Como t\u00e9rmino de esta actitud que se adopte, el juicio final dar\u00e1 la sanci\u00f3n oportuna. <b>Era una convicci\u00f3n firme esa hora \u201cescatol\u00f3gica\u201d final en Israel.<\/b><\/p>\n<p>Este juicio final va a ser ejercido por el Mes\u00edas. La literatura rab\u00ednica no admite esto; s\u00f3lo a t\u00edtulo muy excepcional aparece en algunos apocalipsis ap\u00f3crifos. En esta hora, El mismo, el \u201cHijo del hombre,\u201d vendr\u00e1 a ejercitar este juicio \u201cen la gloria de su Padre\u201d (Mt-Mc), y que Lc dir\u00e1 que es \u201csu gloria,\u201d adem\u00e1s de la del Padre, que cita. Y los tres resaltan el elemento ang\u00e9lico apocal\u00edptico que le acompa\u00f1a: vendr\u00e1 tambi\u00e9n acompa\u00f1ado de \u201csus\u201d (Mt) santos \u201c\u00e1ngeles.\u201d<\/p>\n<p>Jes\u00fas se presenta aqu\u00ed como due\u00f1o de la humanidad, <b>como Se\u00f1or de los \u00e1ngeles, y viniendo en la \u201cgloria de su Padre.\u201d<\/b> Con todo lo cual se acusa su grandeza, su trascendencia divina: \u201csu gloria.\u201d <b>Aquella \u201cgloria\u201d de Yahv\u00e9 que ahora a El se aplica <\/b>(Jn 1:14).<\/p>\n<p>En esa hora \u201cretribuir\u00e1 a cada uno seg\u00fan sus obras\u201d (Mt). Es la responsabilidad personal la que entra en juego.<\/p>\n<p>Y ser\u00e1, expresado en paralelismo literario, un avergonzarse de aquellos que se avergonzaron \u2014 que no se \u201cnegaron\u201d \u2014 de \u201cm\u00ed y de mi doctrina\u201d (Mc-Lc). Y Mc a\u00f1ade que Jes\u00fas se avergonzar\u00e1 de los que tuvieron esa actitud de desprecio a El \u201cante esta generaci\u00f3n ad\u00faltera y pecadora.\u201d Dos expresiones cargadas de sentido b\u00edblico y que orientaban, como antes se dijo, al mesianismo.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Anuncio de la venida del Reino, 16:28 (Mc 9:1; Lc 9:27).<\/p>\n<p>En los tres sin\u00f3pticos se incluye a continuaci\u00f3n una ense\u00f1anza de Cristo sobre la venida de su reino. Pero no es f\u00e1cil saber su situaci\u00f3n hist\u00f3rica. Probablemente est\u00e1 en un contexto l\u00f3gico con el v. 27.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza que aqu\u00ed se hace es una afirmaci\u00f3n muy solemne. Jes\u00fas, lo recogen los tres evangelistas, antepone la expresi\u00f3n \u201cam\u00e9n,\u201d traducci\u00f3n literal del hebreo, con lo que resalta la verdad de lo que ense\u00f1a.<\/p>\n<p>Y \u00e9sta es: que <i>\u201cno gustar\u00e1n <\/i>la muerte.\u201d \u201cGustar la muerte\u201d es f\u00f3rmula no usada en el A.T., pero muy usual en los escritos rab\u00ednicos para indicar el experimentar algo. \u00bfEs, sencillamente, que \u201calgunos de los aqu\u00ed presentes\u201d no morir\u00e1n sin que vean \u201cal Hijo del hombre venir en su reino\u201d? (Mt). Pero manifiestamente no se puede referir esto a la parus\u00eda. Y esto no s\u00f3lo porque supondr\u00eda error \u201cescatologista\u201d en Cristo, sino tambi\u00e9n porque El mismo dijo que de esa hora ni El lo sab\u00eda para comunicarlo (Mt 24:36; Mc 13:32). De ah\u00ed el que fije ese fin para \u201cesta generaci\u00f3n.\u201d En el lugar paralelo de Mt, Mc lo dice: <b>ser\u00e1 el \u201creino de Dios que viene en poder<\/b>.\u201d Ser\u00e1, pues, una manifestaci\u00f3n \u201cde poder\u201d que har\u00e1 ver a \u201calgunos\u201d de la misma generaci\u00f3n contempor\u00e1nea de Cristo la presencia del reino de Dios, y, en consecuencia, ver\u00e1n en ese \u201cpoder\u201d la mano y la obra del \u201cHijo del hombre,\u201d <b>que as\u00ed viene con esa manifestaci\u00f3n de su reino.<\/b> Lc omite lo de \u201cpoder,\u201d y lo redacta as\u00ed:.\u201d. hasta que vean el reino de Dios\u201d (9:27). \u00bfLo omite deliberadamente, para evitar dificultad? \u00bfLo recoge as\u00ed en la \u201cfuente\u201d? \u00bfO es una frase el\u00edptica, que supone lo mismo de Mt-Mc? \u00bfO acaso es por su gen\u00e9rica tendencia a \u201ddesescatologizar\u201d?<\/p>\n<p>Esta \u201cvisi\u00f3n\u201d y presencia de poder no requiere una presencia sensible, sino \u201cmoral.\u201d Se expone esto en el \u201cdiscurso escatol\u00f3gico\u201d (Mt c.24).<\/p>\n<p>Cu\u00e1l haya sido esa manifestaci\u00f3n concreta del \u201cpoder,\u201d es discutido. Los autores han propuesto:<\/p>\n<p><i>a) <\/i>Se realiz\u00f3 en el triunfo suyo en la resurrecci\u00f3n (Boismard) o en Pentecost\u00e9s (Calvino). Pero esta posici\u00f3n parece requerir una mayor perspectiva de tiempo, en funci\u00f3n de esa generaci\u00f3n presente, ya que, de hecho, no s\u00f3lo \u201calgunos,\u201d sino \u201ctoda esa generaci\u00f3n\u201d lo presenciar\u00eda.<\/p>\n<p><i>b) <\/i>Otros piensan en el hecho de la difusi\u00f3n del Evangelio y el establecimiento de la Iglesia, sobre todo teniendo en cuenta las manifestaciones carism\u00e1ticas del Esp\u00edritu Santo y de los milagros frecuentes en la primitiva Iglesia (Bonslrven, Wettstein, Bleck).<\/p>\n<p><i>c) <\/i>Generalmente se piensa en la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n el a\u00f1o 70, profetizada por el mismo Cristo, y que traer\u00e1 la dispersi\u00f3n judaica durante veinte siglos, estableci\u00e9ndose, en cambio, por todo el mundo el reino anunciado por Cristo (cf. Mt 10:23b). Pues el t\u00e9rmino b\u00edblico de una generaci\u00f3n son 40 a\u00f1os. Lo que lleva a esto.<\/p>\n<p><i>d) <\/i>O. Cullmann da una interpretaci\u00f3n distinta. \u201cLo que importa teol\u00f3gicamente en la predicaci\u00f3n de la proximidad del reino. es la afirmaci\u00f3n impl\u00edcita que, <i>despu\u00e9s <\/i>de la venida de Cristo, nosotros vivimos ya una <i>era nueva <\/i>y que, por consiguiente, el <i>se acerc\u00f3. <\/i>Ciertamente los primeros cristianos han medido esta proximidad pensando en algunas decenas de a\u00f1os. El error se explica, psicol\u00f3gicamente, de la misma manera que se fijan datos prematuros para el fin de una guerra, una vez que se est\u00e1 persuadido que la batalla decisiva tuvo lugar.\u201d<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 los cristianos se equivocaron al citar \u2014 o interpretar \u2014 unas palabras de Cristo? De haber visto su no, o improbable, cumplimiento no las hubiesen puesto en el evangelio de Mtg-Lc.<\/p>\n<p>Un dato sobre esto se ve en la segunda ep\u00edstola de San Pedro, cuya composici\u00f3n debe ser muy cercana al Mtg \u2014 sobre el a. 80 \u2014, y en la que algunos se quejan, diciendo: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la promesa de su venida\u201d \u2014 parus\u00eda \u2014 ? \u201cPorque desde que murieron los padres\u201d \u2014 la primera generaci\u00f3n cristiana \u2014 \u201ctodo sigue igual\u201d (2 Pe 3:4; cf. 2 Pe 3:16). Es una valoraci\u00f3n aqu\u00ed, en la que, probablemente, habi\u00e9ndose separado ya \u2014 ante los hechos \u2014 el deseo de los <i>cristianos <\/i>de una parus\u00eda inminente, se pod\u00eda ver la referencia de esas palabras a la <b>destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n <\/b>(cf. Comentario a Mt c.24 y 25).<\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_El_seguimiento_de_Cristo\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): El seguimiento de Cristo<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, pp. 106-111.<\/p>\n<p class=\"cv\">v. 24<\/p>\n<p>24 <i>Entonces Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: El que quiera venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, cargue con su cruz y s\u00edgame.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Jes\u00fas hab\u00eda llamado en particular a los disc\u00edpulos con la orden: \u00abS\u00edgueme.\u00bb En esta palabras se fund\u00f3 la solidaridad, la uni\u00f3n personal de los disc\u00edpulos con \u00e9l. En el sentido literal los disc\u00edpulos le hab\u00edan seguido a donde \u00e9l iba, y hab\u00edan compartido su vida. Este seguimiento exterior, la acci\u00f3n de ir literalmente en pos de \u00e9l tiene que convertirse en <i>seguimiento interior. <\/i>El seguimiento interior requiere otras condiciones distintas del abandono de casa y hogar, familia y profesi\u00f3n. Es el estado del alma dispuesta para sufrir la pasi\u00f3n. S\u00f3lo entonces el seguimiento pasa a ser seguimiento en sentido propio, y se llega a ser verdadero disc\u00edpulo.\u00a0<\/p>\n<p><i>Negarse a s\u00ed mismo <\/i>significa no conocerse ya en cierto modo a s\u00ed mismo, renunciar a s\u00ed mismo. No es una renuncia con resignaci\u00f3n, cansancio de vivir o con indiferencia, dado que en la propia vida ya no se encuentra ning\u00fan sentido, sino como libre acci\u00f3n dirigida hacia un objetivo, como renuncia de algo que tiene menos valor para lograr una cosa m\u00e1s elevada, tal como Jes\u00fas ha renunciado a s\u00ed mismo. Porque \u00e9l \u00absiendo de condici\u00f3n divina, no hizo alarde de ser igual a Dios, sino que se despoj\u00f3 a s\u00ed mismo, tomando condici\u00f3n de esclavo&#8230; se humill\u00f3 a s\u00ed mismo, haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz\u00bb (Flp 2,6-8).\u00a0<\/p>\n<p>La segunda condici\u00f3n es <i>cargar con la cruz. <\/i>Esta es una expresi\u00f3n para indicar que se est\u00e1 dispuesto a morir. El condenado ten\u00eda que llevar su cruz hasta el sitio de la ejecuci\u00f3n. El que coge el madero y lo pone sobre sus hombros, ha aceptado su destino. Sabe que est\u00e1 condenado y que terminar\u00e1 en este madero. En esta expresi\u00f3n el tono principal est\u00e1 en la <i>decisi\u00f3n, <\/i>en la acci\u00f3n resuelta de coger el madero. El verdadero disc\u00edpulo tiene que estar dispuesto a esta acci\u00f3n, si quiere seguir a su Maestro. Dado que es un modismo, no tiene que aludirse necesariamente a la disposici\u00f3n para sufrir la muerte f\u00edsica. La verdadera decisi\u00f3n que importa tomar, es la misma que en la negaci\u00f3n de s\u00ed mismo. Las dos expresiones se complementan mutuamente y se refieren a lo mismo: la firme voluntad y resoluci\u00f3n de renunciar a s\u00ed mismo y desasirse de s\u00ed, posiblemente \u2014 si tal fuera la voluntad de Dios \u2014 hasta la muerte real, hasta la renuncia de la vida corporal. \u00a1Qu\u00e9 norma para seguir a Jes\u00fas!\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">v. 25<\/p>\n<p>25 <i>Pues quien quiera poner a salvo su vida, la perder\u00e1; pero quien pierda su vida por m\u00ed, la encontrar\u00e1.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Se eligen dos nuevos vocablos opuestos entre s\u00ed, para expresar el mismo pensamiento: <i>poner a salvo <\/i>y <i>perder. <\/i>En \u00faltimo t\u00e9rmino se trata de las dos acciones, o de conservar, recoger y asegurar definitivamente la vida, o de perder; de la completa destrucci\u00f3n, de la vaciedad y falta de sentido. El hombre tiene ante s\u00ed las dos posibilidades. Uno de los caminos es el que conduce a la vida, y el otro el que conduce a la perdici\u00f3n (cf. 7,13s).\u00a0<\/p>\n<p>Las palabras de Jes\u00fas suenan a modo de paradoja y dif\u00edcilmente calan en nuestra vida. Aqu\u00ed se habla desde un plano distinto y con una l\u00f3gica distinta de la humana. Todos aspiran a <i>poner a salvo su vida, <\/i>a conservarla. Quien as\u00ed procede, dice Jes\u00fas, en realidad la perder\u00e1. Consigue lo contrario de lo que quiere. Y viceversa, consigue la vida el que la hab\u00eda perdido, es decir el que hab\u00eda renunciado a ella. \u00bfEs un trueque misterioso? La verdad de estas palabras se muestra solamente a quien intenta vivir de ellas. Los disc\u00edpulos ya las han o\u00eddo antes en ]a gran instrucci\u00f3n dirigida a ellos (10,39). Aqu\u00ed, en la nueva situaci\u00f3n del camino de Jes\u00fas, se exige un nuevo grado de ejecuci\u00f3n. Lo que all\u00ed estaba en el fragmento did\u00e1ctico acerca de los disc\u00edpulos, tiene que hacerse aqu\u00ed en el camino hacia Jerusal\u00e9n.<br \/>\nLa vida de todo disc\u00edpulo conoce estos diferentes grados.\u00a0<\/p>\n<p>A un conocimiento m\u00e1s profundo corresponde una exigencia superior en la vida, as\u00ed como a la inversa una realizaci\u00f3n m\u00e1s profunda ofrece nueva comprensi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 26<\/p>\n<p>26<i>Porque \u00bfqu\u00e9 provecho sacar\u00e1 un hombre con ganar el mundo entero, si malogra su vida? \u00bfO qu\u00e9 dar\u00e1 un hombre a cambio de su vida?\u00a0<\/i><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que propiamente interesa? Tener la verdadera vida y no ser v\u00edctimas de la muerte, salvarse y no ser castigado eternamente. En relaci\u00f3n con <i>este objetivo <\/i>de la vida humana todos los dem\u00e1s objetivos son de segundo orden. M\u00e1s a\u00fan, si alguien pudiera llamar suyo al \u00abmundo entero\u00bb, no sacar\u00eda ning\u00fan provecho, si su vida quedara perdida.\u00a0<\/p>\n<p>En la sentencia del juicio el hombre no puede sustituir la vida con nada como contrapeso ni pagar nada como precio de ella.\u00a0<\/p>\n<p>No se trata del \u00abalma\u00bb en oposici\u00f3n al cuerpo. El Antiguo Testamento y los contempor\u00e1neos de Jes\u00fas ven juntos el alma y el cuerpo. Hacen distinci\u00f3n entre el ser humano vivo o muerto. Lo que otorga valor al hombre, lo que le hace hombre, es <i>\u00a1a vida. <\/i>Pero al concepto de vida contradice la realidad <i>de la muerte. <\/i>El hombre anhela tener siempre la vida, vivir eternamente. Eso ocurre por el poder y la misericordia de Dios. Dios puede asegurar la vida del hombre, incluso m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, otorg\u00e1ndosela de nuevo. Este vers\u00edculo apunta a esta vida eterna, que procede de Dios y es revelaci\u00f3n de su amor. Si el hombre se ha hecho indigno de esta vida, de ning\u00fan modo la puede conseguir. Es el bien m\u00e1s excelso, no se puede contrapesar con nada. Nuestro anhelo debe estar dirigido a conseguir esta verdadera vida. Jes\u00fas ha desechado todos los reinos del mundo \u00abcon su esplendor\u00bb (cf. 4,8), obedeciendo a Dios hasta la renuncia de su vida terrena.\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 27-28<\/p>\n<p>27 <i>Porque el Hijo del hombre vendr\u00e1 en la gloria de su Padre con sus \u00e1ngeles, y entonces dar\u00e1 a cada uno conforme a su conducta. <\/i><i>28 <\/i><i>Os lo aseguro: Hay algunos de los aqu\u00ed presentes que no experimentar\u00e1n la muerte sin que vean al Hijo del hombre venir en su reino.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>En el juicio se decide acerca de cada cual si obtiene la vida. El Hijo del hombre vendr\u00e1 a juzgar en la gloria de su Padre. S\u00f3lo el creyente sabe que Jes\u00fas habla de s\u00ed mismo. \u00bfNo podr\u00eda ser otro <i>el Hijo del hombre? <\/i>\u00bfC\u00f3mo se debe pensar en su venida, cuando \u00e9l ya est\u00e1 presente, y por cierto, como se dice a menudo con la misma expresi\u00f3n, \u00abha venido\u00bb (por ejemplo <i>9,13b)? <\/i>La plenitud del tiempo \u00bfno ser\u00eda a\u00fan la plenitud total que contiene la obra del Mes\u00edas, la definitiva manifestaci\u00f3n de Dios en el mundo?\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas habla con deliberaci\u00f3n de una manera velada. Toca un ulterior misterio del orden de la salvaci\u00f3n. Aqu\u00ed es poco lo que llegamos a conocer sobre este misterio y tenemos que esperar hasta el cap\u00edtulo 24. En este pasaje las palabras deben ayudar a comprender la pasi\u00f3n del disc\u00edpulo. Recuerdan el juicio del cual tienen conocimiento todos los jud\u00edos creyentes. All\u00ed se <i>recompensa seg\u00fan el valor de cada uno. <\/i>Se da la sentencia seg\u00fan como se haya vivido. Los unos alcanzan la vida. los otros incurren en la perdici\u00f3n. La obra o el hecho que puede llevarse a cabo con la mayor seguridad de la vida es la renuncia a la propia vida por amor de Jes\u00fas (cf. 16,25)&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>Es especialmente dif\u00edcil de entender la segunda afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas. Dice que algunos de los que est\u00e1n aqu\u00ed, es decir, de los presentes, no morir\u00e1n hasta que vean venir al Hijo del hombre en su reino. La comprensi\u00f3n nos resultar\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil, si no se dijera que el Hijo del hombre <i>viene. <\/i>Entonces podr\u00edamos traducir \u00aben su gloria real\u00bb, y podr\u00edamos pensar en el tiempo posterior a la resurrecci\u00f3n, cuando Jes\u00fas estar\u00e1 revestido de la gloria de Dios. Pero la venida se refiere a una \u00fanica venida, la misma de la que se acaba de hablar, o sea la venida para el juicio (16,27). Estas palabras no logramos descifrarlas. Como 10,23 contienen la idea de que la conclusi\u00f3n de la historia <i>est\u00e1 cerca <\/i>y hay que esperarla pronto. Algunos contempor\u00e1neos la presenciar\u00e1n, as\u00ed como san Pablo al principio tambi\u00e9n pensaba que podr\u00eda presenciar personalmente la. segunda venida de Cristo 40.\u00a0<\/p>\n<p>El Evangelio contiene misterios que no comprendemos. San Mateo respeta las palabras en su tenor, porque hab\u00edan sido transmitidas. Es tan leal y fiel que no suprime nada ni da ninguna interpretaci\u00f3n nueva. \u00bfO es que acaso contiene realmente el recuerdo de un tiempo en que el mismo Jes\u00fas cre\u00eda que el reino consumado de Dios sobrevendr\u00eda en breve, ser\u00eda implantado por \u00e9l en su calidad de Hijo del hombre? \u00abEn cuanto al d\u00eda aquel y la hora, nadie lo sabe, ni los \u00e1ngeles de los cielos, ni el Hijo, sino el Padre s\u00f3lo\u00bb (24,36). Incluso estas palabras del Evangelio han de tomarse en serio. No podemos decir con seguridad si el mismo Jes\u00fas pensaba tal como indican las palabras de la llegada del Hijo del hombre (16,28). \u00bfHabr\u00eda, pues Dios llevado al Mes\u00edas despacio y gradualmente al conocimiento de su plan por medio del gran modelo del <i>siervo paciente de Dios <\/i>en el libro de Isa\u00edas, por medio de la creciente hostilidad de los jefes del pueblo y por medio de la exigua fe del pueblo? Jes\u00fas como verdadero hombre tambi\u00e9n tuvo que aprender de una manera humana y le tuvo que ser posible crecer en \u00absabidur\u00eda y estatura\u00bb (Le 2,52). \u00bfQuiz\u00e1s para \u00e9l s\u00f3lo m\u00e1s tarde ha resplandecido la cruz como \u00abpoder de Dios y sabidur\u00eda de Dios\u00bb (ICor 1,24)?\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>24 Entonces dijo a los disc\u00edpulos: \u00abSi alguno quiere venir en pos de m\u00ed, que se niegue a s\u00ed mismo, tome su cruz y me siga. 25 Porque quien quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero el que la pierda por m\u00ed, la encontrar\u00e1. 26 \u00bfPues de qu\u00e9 le servir\u00e1 a un hombre ganar el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-16-24-28-negarse-a-si-mismo-y-cargar-la-cruz\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 16, 24-28: Negarse a s\u00ed mismo y cargar la cruz\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41333","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41333","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41333"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41333\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41333"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41333"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41333"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}