{"id":41335,"date":"2016-10-07T23:28:33","date_gmt":"2016-10-08T04:28:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-17-14-20-jesus-cura-a-un-epileptico\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:33","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:33","slug":"mt-17-14-20-jesus-cura-a-un-epileptico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-17-14-20-jesus-cura-a-un-epileptico\/","title":{"rendered":"Mt 17, 14-20: Jes\u00fas cura a un epil\u00e9ptico"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">14<\/span> Cuando volvieron adonde estaba la gente, se acerc\u00f3 a Jes\u00fas un hombre que, de rodillas, <span class=\"versiculo\">15<\/span> le dijo: \u00abSe\u00f1or, ten compasi\u00f3n de mi hijo que es lun\u00e1tico y sufre mucho: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Se lo he tra\u00eddo a tus disc\u00edpulos y no han sido capaces de curarlo\u00bb. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Jes\u00fas tom\u00f3 la palabra y dijo: \u00ab\u00a1Generaci\u00f3n incr\u00e9dula y perversa! \u00bfHasta cu\u00e1ndo estar\u00e9 con vosotros, hasta cu\u00e1ndo tendr\u00e9 que soportaros? Tra\u00e9dmelo\u00bb. <span class=\"versiculo\">18<\/span> Jes\u00fas increp\u00f3 al demonio y sali\u00f3; en aquel momento se cur\u00f3 el ni\u00f1o. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Los disc\u00edpulos se acercaron a Jes\u00fas y le preguntaron aparte: \u00ab\u00bfY por qu\u00e9 no pudimos echarlo nosotros?\u00bb. <span class=\"versiculo\">20<\/span> Les contest\u00f3: \u00abPor vuestra poca fe. En verdad os digo que, si tuvierais fe como un grano de mostaza, le dir\u00edais a aquel monte: \u201cTrasl\u00e1date desde ah\u00ed hasta aqu\u00ed\u201d, y se trasladar\u00eda. Nada os ser\u00eda imposible\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_de_Jerusalen_obispo\">San Cirilo de Jerusal\u00e9n, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_bautismales\">Catequesis bautismales:<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Catequesis 5, 10-11 : PG 33, 518-519<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abAum\u00e9ntanos la fe\u00bb (Lc 17,5)<\/p>\n<p>La palabra \u00abfe\u00bb es \u00fanica en cuanto vocablo, pero tiene una doble significaci\u00f3n.  En efecto, hay un aspecto de la fe que se refiere a los dogmas; se trata del  asentimiento sobre alguna verdad dada. Este aspecto de la fe es provechoso al  alma, seg\u00fan dice el Se\u00f1or: \u00abEl que escucha mis palabras y cree en el que me ha  enviado, tiene la vida eterna\u00bb (Jn 5,24)&#8230;<\/p>\n<p>Pero hay un segundo aspecto de la fe: es la fe que nos es dada,  gratuitamente, por Cristo como un carisma, como un don espiritual. \u00abUno recibe del  Esp\u00edritu el hablar con sabidur\u00eda; otro, el hablar con inteligencia, seg\u00fan el mismo  Esp\u00edritu. Hay quien, por el mismo Esp\u00edritu, recibe el don de la fe; y otro, por el  mismo Esp\u00edritu, don de curar\u00bb (1Co 12, 8-9). Esta fe que nos es dada como una  gracia por el Esp\u00edritu, no es solamente la fe dogm\u00e1tica, sino que tiene el poder de  realizar aquello que sobrepasa a las fuerzas humanas. El que posee esta fe, dir\u00e1 a  esta monta\u00f1a: \u00abDespl\u00e1zate de aqu\u00ed a all\u00e1, y se desplazar\u00e1\u00bb. Porque cuando se  pronuncia una palabra con fe \u00abno con dudas sino con fe en que suceder\u00e1 lo que  dice\u00bb (Mc 11,23), entonces recibe la gracia de verlo realizado. Es hablando de esta  fe que se dice: \u00abSi ten\u00e9is una fe como un grano de mostaza\u00bb. En efecto, el grano  de mostaza es muy peque\u00f1o pero posee una energ\u00eda de fuego; simiente min\u00fascula,  se desarrolla hasta el punto de que extiende sus largas ramas y puede incluso  albergar a los p\u00e1jaros (Mt 13,32). De la misma manera la fe act\u00faa en el alma  haci\u00e9ndole realizar grandes gestas en un abrir y cerrar de ojos.<\/p>\n<p>Cuando un alma es iluminada por la fe, hace presente a Dios y le contempla  tanto cuanto es posible. Abraza hasta los l\u00edmites del universo y, antes del final de  los tiempos, ve ya realizado el juicio y cumplidas las promesas.<\/p>\n<h2><span id=\"Santo_Tomas_Moro_martir\">Santo Tom\u00e1s Moro, m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Dialogo_de_la_fortaleza_contra_la_tribulacion\">Di\u00e1logo de la fortaleza contra la tribulaci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Tengo fe, Se\u00f1or! Pero dudo, ay\u00fadame\u00bb<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or, aumenta nuestra fe\u00bb (Lc 17,5). Meditemos las palabras de Cristo y digamos: si no dej\u00e1ramos que nuestra fe se entibiara e incluso de enfriarse, que perdiera su fuerza gastando el tiempo con nuestros pensamientos sobre cosas vanas, dejar\u00edamos de conceder la importancia que tienen a las cosas de este mundo, y recoger\u00edamos nuestra fe dej\u00e1ndola sola en un peque\u00f1o rinc\u00f3n de nuestra alma.<\/p>\n<p>  Despu\u00e9s de haber arrancado todas las malas hierbas del huerto de nuestro coraz\u00f3n, la sembrar\u00edamos, como el grano de mostaza, y la semilla crecer\u00eda. Con una firme confianza en la palabra de Dios arrancar\u00edamos una monta\u00f1a de aflicciones; mientras que si nuestra fe tambalea no har\u00e1 mover ni tan s\u00f3lo una topinera. Para terminar esta conversaci\u00f3n, quisiera decir que, puesto que toda consolaci\u00f3n espiritual supone existente una base de fe, y que nadie m\u00e1s que Dios nos la puede dar, no debemos cansarnos nunca de ped\u00edrsela.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Curacion_de_un_epileptico\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Curaci\u00f3n de un epil\u00e9ptico<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1043-1044.<\/p>\n<p>En el contexto general de las instrucciones dadas por Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos, su poder de realizar milagros de curaci\u00f3n queda reducido al m\u00ednimum. No obstante, los evangelistas no han querido que desapareciese del todo de sus relatos esa realidad del poder de Jes\u00fas. Por eso Mateo inserta aqu\u00ed la narraci\u00f3n de la curaci\u00f3n de un epil\u00e9ptico. Otra raz\u00f3n que justificar\u00eda la presencia del milagro en este contexto la tendr\u00edamos en la experiencia de la iglesia naciente: los exorcistas no siempre ten\u00edan \u00e9xito en sus conjuros. \u00bfPor qu\u00e9 ocurr\u00eda aquello? La presente historia dar\u00eda una explicaci\u00f3n: porque or\u00e1is poco (es la respuesta de Marcos); por vuestra falta de fe (es la respuesta de Mateo).\u00a0<\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos de la antig\u00fcedad atribu\u00edan las enfermedades epil\u00e9pticas al influjo de la luna. Tambi\u00e9n hoy son llamadas lun\u00e1ticas las personas que act\u00faan de forma muy irregular, como determinadas por los cambios de la luna o de las estaciones. El padre del ni\u00f1o enfermo se arrodill\u00f3 ante Jes\u00fas. Es un rasgo frecuente en la narraci\u00f3n de Mateo (8,2; 9,18; 14,33; 20,20; 28,9.17), que pretende con ello acentuar la figura divina de Jes\u00fas, definiendo, al mismo tiempo, la actitud del hombre ante \u00e9l: actitud de adoraci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>El milagro de curaci\u00f3n aparece en seguida en toda su funcionalidad: sirve como de recuadro para hablar del poder de la fe. Era necesario insistir ante la ausencia de la fe. Ausencia en el pueblo a quien predica: &#8220;generaci\u00f3n incr\u00e9dula y perversa&#8221; como la hab\u00eda llamado tambi\u00e9n Mois\u00e9s (Deut 32,5). Ausencia tambi\u00e9n entre los mismos disc\u00edpulos, &#8220;hombres de poca fe&#8221;. La &#8220;poca fe&#8221; es una fe titubeante. Y una fe &#8220;titubeante&#8221; es algo parad\u00f3jico. La fe, en cuanto tal, se apoya en Dios, pone en \u00e9l toda su confianza. Ahora bien, Dios es la &#8220;roca&#8221; de Israel. Apoyarse sobre \u00e9l, da seguridad, como la casa construida sobre cimiento s\u00f3lido.\u00a0<\/p>\n<p>La fe aut\u00e9ntica, aunque sea &#8220;peque\u00f1a&#8221; como un grano de mostaza es participaci\u00f3n en el poder de Dios, cuenta con el poder de Dios omnipotente (Rom 4,17-21). Precisamente por eso puede decirse de ella que &#8220;traslada los montes&#8221;. Es una descripci\u00f3n po\u00e9tica del poder del creador ante el cual no encuentra obst\u00e1culo alguno ni lo m\u00e1s s\u00f3lido que pueda encontrarse fuera de \u00e9l: los montes (Sal 90,1-2; 114,4: los montes saltan como cabritillos). Para Dios nada hay imposible (Lc 1,37). El creyente, por el hecho de serlo, debe salvar tambi\u00e9n todos los obst\u00e1culos.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Shema_Israel\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Shem\u00e1 Israel<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 184-186.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Deuteronomio 6, 4-13.<\/p>\n<p>&#8220;No habr\u00e1 para ti otros dioses delante de mi&#8221; (5, 7). Despu\u00e9s de haber repetido las diez Palabras del Dec\u00e1logo, el <i>Deuteronomio <\/i>se dedica a comentar el primer mandamiento por medio de una catequesis que todav\u00eda hoy sigue inspirando la oraci\u00f3n lit\u00fargica de los jud\u00edos. En efecto, Dt. 6, 4-9 constituye, junto con 11, 13-21 y Nm 15, 37-41, el <i>Shem\u00e1 Israel.<\/i> Sucesivamente, el <i>Deuteronomio<\/i> exhorta a sus lectores a amar a Dios (vv. 4-9), a no olvidarlo cuando reina la prosperidad (vv. 10-25) y, finalmente, a evitar todo contacto con los paganos. En el centro de la exhortaci\u00f3n, un principio: <i>Dios es el \u00danico<\/i>. Posiblemente se haga aqu\u00ed referencia impl\u00edcita a favor de la centralizaci\u00f3n del culto en Jerusal\u00e9n. La f\u00f3rmula afirmar\u00eda en este caso que &#8220;el Dios de Israel no puede estar dividido, como podr\u00eda sugerir el hecho de que hubiera im\u00e1genes y santuarios m\u00faltiples.&#8221; En todo caso, los comentaristas son un\u00e1nimes en destacar la diferencia de clima entre &#8220;el precepto fr\u00edo y apremiante del Dec\u00e1logo&#8221; y &#8220;la exhortaci\u00f3n c\u00e1lida que despierta resonancias y conmueve todas las fibras del ser humano&#8221; (P Buis). Dios no es ya \u00fanicamente aquel a quien hay que temer, tambi\u00e9n aquel que es digno de amor, &#8220;lo que nadie se hab\u00eda atrevido a decir antes del Deuteronomio&#8221; . Este amor no tiene, por otra parte, nada de plat\u00f3nico; al contrario, compromete a toda la persona y es sin\u00f3nimo de fidelidad a trav\u00e9s de todos los momentos de la existencia, como queda demostrado en las parejas de contrarios, tan caracter\u00edsticas de la literatura sem\u00edtica para expresar la totalidad.<\/p>\n<p>Pero tras esta exhortaci\u00f3n podemos encontrar tambi\u00e9n una experiencia concreta, la de la sedentarizaci\u00f3n que conocieron las tribus, una vez instaladas en tierras de Cana\u00e1n; experiencia ambigua, puesto que, tanto en el reino del norte como en el del sur, va acompa\u00f1ada de injusticias sociales y de repetidos abandonos de Yahv\u00e9, a quien el pueblo y sus responsables han postergado ante los dioses de la fertilidad de los cananeos. Como ha denunciado insistentemente Oseas, el pueblo no solamente se ha dejado seducir por los bienes materiales, sino que ha llegado a olvidar que Yahv\u00e9 era el autor de esos dones. Podr\u00edamos a\u00f1adir que, m\u00e1s tarde, Jes\u00fas denunciar\u00e1 a los portadores de filacterias: porque hab\u00edan olvidado que una fidelidad material sin amor est\u00e1 vac\u00eda de sentido.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 17.<\/p>\n<p>El salmo 17 es bastante complejo. Podemos distinguir en \u00e9l una acci\u00f3n de gracias individual (vv. 3-7, 17-30) y un poema de agradecimiento pronunciado por el soberano como consecuencia de una victoria obtenida sobre el enemigo (vv. 32-51). Los dem\u00e1s vers\u00edculos forman un poema teof\u00e1nico (vv. 8-16). La liturgia hace hincapi\u00e9 en la fidelidad de Yahv\u00e9, a la que compara con una roca, s\u00edmbolo de estabilidad.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 17,14-20.<\/p>\n<p>El hecho de que el leccionario haya recogido el relato de la transfiguraci\u00f3n no debe impedirnos captar su importancia para Mateo. Posteriormente a los acontecimientos de Ces\u00e1rea, que son como una llamada apremiante, dirigida a los disc\u00edpulos para que acepten la figura mesi\u00e1nica del Siervo doliente, la transfiguraci\u00f3n relaciona de manera inseparable el tema de la gloria con el del sufrimiento. Reconociendo, por otra parte, el valor del martirio de Juan Bautista, los disc\u00edpulos manifiestan, efectivamente, un principio de comprensi\u00f3n de los misterios del Reino (17, 1-13).<\/p>\n<p>Ya es tiempo de volver al lado de la gente. Se acerca a Jes\u00fas un hombre cuyo hijo sufre ataques de epilepsia y al que los disc\u00edpulos no han podido curar. Mientras que Marcos achaca esta incapacidad a la falta de preparaci\u00f3n de los disc\u00edpulos (s\u00f3lo la oraci\u00f3n y el ayuno pueden arrojar a esta clase de demonio), Mateo hace decir a Jes\u00fas: &#8220;Es a causa de vuestra poca fe.&#8221; Adem\u00e1s, Jes\u00fas denuncia la desconfianza que le rodea: la muchedumbre es tan incr\u00e9dula como la generaci\u00f3n del desierto, y hasta los mismos disc\u00edpulos dudan en llevar su compromiso m\u00e1s all\u00e1. Y, sin embargo, bastar\u00eda con un poco de fe para cambiarlo todo. Una fe del tama\u00f1o de un grano de mostaza, esa planta que, al crecer, alcanza un tama\u00f1o impresionante.<\/p>\n<p>Mois\u00e9s est\u00e1 en el monte Nebo. Detr\u00e1s quedan largos, muy largos a\u00f1os de poder, de luchas, de esperanzas. Y al fin, despu\u00e9s de tantas idas y venidas, la meta est\u00e1 a la vista: desde lo alto de la monta\u00f1a, la llanura del Jord\u00e1n y la superficie deslumbrante del mar Muerto se ofrecen a la vista. Aqu\u00ed est\u00e1, al fin, &#8220;la tierra que el Se\u00f1or prometi\u00f3 dar a nuestros padres&#8221;. Inmensa alegr\u00eda de Mois\u00e9s, \u00a1una alegr\u00eda tan grande que le podr\u00eda causar la muerte! Mois\u00e9s sabe, en efecto, que va a morir. Pero antes tiene que hablar a este pueblo que se congrega a su alrededor y con el que tan frecuentemente hab\u00eda tenido que cargar \u00e9l solo. Tiene que hablar, tiene que recordar el pasado, las luchas y el pecado de los hijos de Israel. Y, sobre todo, tiene que recordar el don de Dios, la elecci\u00f3n inexplicable que ha hecho de este pueblo, su paciencia de educador, su perd\u00f3n incesantemente renovado &#8230;; en una palabra, su amor incomprensible, \u00fanico. Y en respuesta, hay que llamar al pueblo a que se comprometa: &#8220;El Se\u00f1or nuestro Dios es el \u00fanico&#8230; Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con todas tus fuerzas.&#8221;\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;\u00a1Amar\u00e1s a tu Dios!&#8221; \u00bfPuede ser Dios en verdad alguien a quien se ama? Indudablemente para el hombre religioso, Dios es Aquel a quien se respeta, a quien se teme, a quien se admira, ante quien se siente la propia debilidad. Pero \u00bfpodemos realmente atrevernos a amar a este ser &#8220;Todopoderoso&#8221;, el &#8220;\u00danico&#8221;? No, si no se recuerda la experiencia \u00fanica de la Alianza. Un pueblo que ayer estaba aplastado, sin libertad y sin tierra propia, ha gozado en el desierto de la promesa divina; ha aprendido a saber lo que es la libertad, se ha beneficiado de la ayuda sol\u00edcita de su Dios. Cuando la fe lee todo esto, no puede menos de exclamar: &#8220;\u00a1Dios nos ama!&#8221;&#8230; &#8220;Si el Se\u00f1or se ha ligado con vosotros y os ha elegido, no es por ser vosotros los m\u00e1s numerosos de entre todos los pueblos, pues sois el m\u00e1s peque\u00f1o de todos, sino por el amor que os tiene y por guardar el juramento que hizo a vuestros padres; por eso os ha sacado de Egipto con mano poderosa y os ha librado de la casa de servidumbre, de la mano del Fara\u00f3n, rey de Egipto. Has de saber, pues, que Yahv\u00e9, tu Dios, es Dios fiel, que guarda la alianza&#8221; (Dt 7, 7-9). El amor de Dios por Israel es algo m\u00e1s que la benevolencia universal del creador hacia todos los seres, es una elecci\u00f3n, un compromiso un tanto insensato y \u00fanico.\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo asombrarse entonces de que esta elecci\u00f3n, de que esta pasi\u00f3n exija una correspondencia igual, una respuesta que est\u00e9 a la altura del amor del otro: &#8220;Amar\u00e1s con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con todas tus fuerzas?&#8221; El <i>Shema Israel,<\/i> recitado ma\u00f1ana y tarde por todo jud\u00edo piadoso, no quiere decir s\u00f3lo &#8220;Escucha, Israel&#8221;, sino tambi\u00e9n: &#8220;\u00a1Ten cuidado, Israel!&#8221; Ten cuidado, porque lo que es natural al hombre es la idolatr\u00eda; la fe pertenece al orden del amor y de la pasi\u00f3n. &#8220;Amar\u00e1s a tu Dios, que es el \u00danico.&#8221;\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Llevar\u00e1s muy dentro del coraz\u00f3n todos estos mandamientos que yo te doy. Inc\u00falcaselos a tus hijos, y cuando est\u00e9s en tu casa, cuando viajes, cuando te acuestes, cuando te levantes, habla siempre de ellos. \u00c1tatelos a tus manos, para que te sirvan de se\u00f1al; p\u00f3ntelos en la frente, entre tus ojos; escr\u00edbelos en las jambas de tu casa y en las puertas de tus ciudades.&#8221; El amante repite por todas partes el nombre de la amada, escribe en cualquier lugar el nombre que hace cantar a su vida. Escucha, Israel: tu existencia, de ahora en adelante, estar\u00e1 marcada por el signo del amor y la pasi\u00f3n. Acordarse es observar: en esas dos palabras se condensa toda la historia de tu salvaci\u00f3n, de la alianza.\u00a0<\/p>\n<p>Dios de la Alianza eterna,<br \/>\nno olvidamos las haza\u00f1as de tu promesa<br \/>\ny hacemos memoria<br \/>\nde las bendiciones concedidas a nuestros padres.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a1Bendito sea tu sant\u00edsimo nombre,\u00a0<br \/>\nbendito seas, T\u00fa, el \u00danico,<br \/>\nT\u00fa, el Eterno, que te dignas amamos!\u00a0<\/p>\n<p>Te lo pedimos:<br \/>\ngraba tus mandamientos en nuestro coraz\u00f3n,\u00a0<br \/>\ninscribe tu pasi\u00f3n en la obra de nuestras manos;\u00a0<br \/>\n\u00a1haz que cumplamos lo que mandas,<br \/>\npara ser bendecidos por toda la eternidad!\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">La curaci\u00f3n de un ni\u00f1o lun\u00e1tico, 17:14-21 (Mc 9:14-29; Lc 9:37-43).<\/p>\n<p>La escena tiene lugar despu\u00e9s de la transfiguraci\u00f3n. Y seg\u00fan Lc, \u201cal d\u00eda siguiente.\u201d Fue cuando Cristo, con los ap\u00f3stoles de testigos, bajaba del monte, y al acercarse a los otros ap\u00f3stoles que hab\u00edan quedado al pie de la monta\u00f1a, se encontr\u00f3 con que hab\u00eda mucha gente con ellos, y \u201cdiscutiendo\u201d con los ap\u00f3stoles algunos \u201cescribas,\u201d Cristo les pregunta a los ap\u00f3stoles qu\u00e9 es lo que discut\u00edan con aqu\u00e9llos. Acaso para situar, si era preciso, las cosas en su punto. Aliados de atr\u00e1s los escribas con los fariseos (Mt 15:1), que no s\u00f3lo pon\u00edan emboscadas dial\u00e9cticas a Cristo, sino que ya hab\u00edan resuelto perderle (Mt 12:14), hab\u00eda motivo para pensar en una emboscada con sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>En este cuadro se destaca de la muchedumbre un hombre, que cay\u00f3 de rodillas ante El y comenz\u00f3 a gritar (Lc), conforme a su emoci\u00f3n y su temperamento oriental, dici\u00e9ndole que ten\u00eda un hijo, que era \u201c\u00fanico\u201d (Lc), \u201cjoven\u201d (\u03c0\u03b1i\u03c2) y estaba lun\u00e1tico (Mt). Mc va a dar del padecimiento de este muchacho una descripci\u00f3n minuciosa.<\/p>\n<p>Este joven ten\u00eda \u201cun esp\u00edritu <i>mudo\u201d <\/i>(Mc). Y cuando se \u201capoderaba\u201d de \u00e9l, \u201clo arroja por <i>tierra, echa espuma, <\/i>se revuelve\u201d (v.20), \u201cle rechinan <i>los dientes<\/i>,\u201d<i> <\/i>\u201cda alaridos\u201d (Lc), \u201cgrita\u201d (Mc v.26), \u201cqueda r\u00edgido,\u201d \u201ccomo muerto\u201d (Mc v.26). Son los s\u00edntomas, como Mt dice, de un \u201clun\u00e1tico.\u201d<\/p>\n<p>Pero a\u00fan hay m\u00e1s, pues \u201ccon frecuencia\u201d el \u201cesp\u00edritu\u201d lo ha arrojado \u201cal fuego,\u201d \u201cal agua,\u201d \u201cpara acabar con \u00e9l.\u201d<\/p>\n<p>Y \u201cdif\u00edcilmente lo deja\u201d el esp\u00edritu \u201cdespu\u00e9s de haberlo maltratado.\u201d Y todo esto le suced\u00eda \u201cdesde la ni\u00f1ez.\u201d<\/p>\n<p>Seg\u00fan las concepciones err\u00f3neas de los antiguos orientales, la enfermedad, como mal, era causada por un \u201cesp\u00edritu.\u201d As\u00ed, Sa\u00fal, que aparece con unos s\u00edntomas neur\u00f3ticos t\u00edpicos, es descrito en su estado nada menos que por haberle Yahv\u00e9 \u201cenviado un mal esp\u00edritu\u201d (1 Sam 16:14). Precisamente la m\u00fasica ten\u00eda sobre sus crisis un efecto sedante (1 Sam 16:15).<\/p>\n<p>En esta misma concepci\u00f3n popular, a los epil\u00e9pticos, como es el caso de \u00e9ste, se los llamaba ordinariamente \u201clun\u00e1ticos,\u201d como es el nombre que de \u00e9l da Mt, porque se admit\u00eda, por efecto de una experiencia, m\u00e1s o menos obtenida de casuales coincidencias, que tales enfermos experimentaban m\u00e1s fuertes crisis en las \u00e9pocas de luna nueva o luna llena. La medicina antigua pasa a los escritos rab\u00ednicos, y \u00e9stos discut\u00edan si estas crisis epil\u00e9pticas eran por influjo directo de la luna en las fases dichas en estos enfermos u otros semejantes, m\u00e1s propicio a\u00fan en estas fases lunares. Era el mismo concepto de los medios greco-romanos.<\/p>\n<p>\u00bfSe trata s\u00f3lo de un enfermo epil\u00e9ptico, cuyos s\u00edntomas evang\u00e9licos corresponden a las tres fases de la epilepsia conforme al diagn\u00f3stico m\u00e9dico, o es, adem\u00e1s, un verdadero caso de posesi\u00f3n diab\u00f3lica? Todo el problema est\u00e1 en saber si repugna, en el caso de curaciones f\u00edsicas reales, el que Jesucristo se acomode al modo de hablar de las gentes y del medio ambiente. Hay quien as\u00ed lo piensa. Parece que no hay, en principio, esta incompatibilidad. Jes\u00fas, ni para sus curaciones ni para acusar su poder de taumaturgo, necesita dar precisamente un diagn\u00f3stico cient\u00edfico. Como tampoco corrige en cada caso lo que era creencia vulgar: que toda enfermedad era efecto de un pecado (Jn 9:2). Y, admitiendo en el mismo Evangelio casos de curaciones demon\u00edacas, parece que es el contexto el que valorar\u00e1, en simple ex\u00e9gesis, si se trata de una verdadera posesi\u00f3n o de una acomodaci\u00f3n al lenguaje ambiental.<\/p>\n<p>No parece sea decisivo el decirse que frecuentemente \u201clo arrojaba (el esp\u00edritu) al agua y al fuego para acabar con \u00e9l\u201d (Mc). Es un modo de hablar. El ser mudo, si no es por la misma epilepsia, podr\u00eda explicarse por alguna otra enfermedad posiblemente cong\u00e9nita, o que fuese todo ello efecto de una enfermedad tenida en su ni\u00f1ez.<\/p>\n<p>Ya en la antig\u00fcedad se reconoc\u00eda por el m\u00e9dico Celio Aureliano c\u00f3mo este tipo de enfermos estaban especialmente expuestos a mil peligros externos, entre ellos el de caer al agua de los r\u00edos o del mar. Podr\u00eda ser tambi\u00e9n un caso de semidesesperaci\u00f3n producido por efecto de los habituales ataques de epilepsia.<\/p>\n<p>Cristo manda traer al joven, que en aquel momento, por todo el contexto, no debe de estar en el ataque. Sin embargo, cuando se lo traen a Cristo, se produce el ataque con s\u00edntomas epil\u00e9pticos. Parece estar en cierta analog\u00eda con los casos de \u201cendemoniados,\u201d que a la vista de Cristo le reconoc\u00edan y ped\u00edan no los perdiese (Mt 8:28.29). Sin embargo, el ataque pudo producirse entonces por efecto de la misma emoci\u00f3n. El hecho de que el esp\u00edritu malo lo arroja al fuego para hacerle perecer, seg\u00fan la descripci\u00f3n popular de Mc, no postula, en absoluto, una verdadera posesi\u00f3n diab\u00f3lica, sino una redacci\u00f3n colorista y ambiental de Mc, y tambi\u00e9n de Lc, en contraste con la descripci\u00f3n sobria de Mt, probablemente del Mtg.<\/p>\n<p>El padre del enfermo urge a Cristo para que lo cure, pues hab\u00eda recurrido ya a los disc\u00edpulos, pero \u00e9stos \u201cno hab\u00edan podido\u201d curarle (Mc 9:18; Lc 9:40). Y eso que hab\u00edan recibido el carisma de las curaciones (Mt 10:1 par.). En Mc se acusa en este hombre una fe muy imperfecta: \u201cSi t\u00fa puedes algo, compad\u00e9cete de nosotros.\u201d Acaso el fracaso de los disc\u00edpulos le desanim\u00f3 en parte. Pero de Cristo le viene el \u00e1nimo preparatorio: \u201cTodo es posible al que cree\u201d (Mc). Es el boicot que se nota en los evangelios a la obra de Cristo; su obra milagrosa la realiza en funci\u00f3n de la confianza, no es una obra de magia. Y esta fe surge en \u00e9l: \u201c\u00a1Creo, ayuda mi incredulidad!\u201d<\/p>\n<p>El v.17 de Mt es cr\u00edticamente muy discutido. Acaso pas\u00f3 a \u00e9l por influjo del otro evangelio, pues est\u00e1 en Lc. Es la respuesta de Cristo a esta obra de incredulidad en El, despu\u00e9s de tantos prodigios hechos. \u201c\u00a1Oh generaci\u00f3n incr\u00e9dula y perversa! \u00bfHasta cu\u00e1ndo voy a estar con vosotros y os voy a sufrir?\u201d (Lc). \u00bfPor qu\u00e9 no admit\u00edan sus prodigios, y por qu\u00e9 no sacaban las consecuencias de sus \u201csignos\u201d? Este \u201clun\u00e1tico\u201d era \u201ctipo\u201d de esta generaci\u00f3n \u201cpose\u00edda\u201d por el dominio fariseo.<\/p>\n<p>Cristo manda traer al enfermo. Al acercarse, Cristo increp\u00f3 al \u201cesp\u00edritu,\u201d y se produce una convulsi\u00f3n violenta hasta quedar como muerto. En Lc el relato cambia. Se lo trae, se produce la convulsi\u00f3n, y viene la increpaci\u00f3n de Cristo al \u201cesp\u00edritu.\u201d Son las peque\u00f1as variantes red acci\u00f3nales. En Mc, Cristo le toma de la mano, lo levanta y se mantuvo en pie.<\/p>\n<p>El poder taumat\u00fargico de Cristo apareci\u00f3 a todos con un dominio absoluto. La curaci\u00f3n instant\u00e1nea de una epilepsia, si no se admite la \u201cposesi\u00f3n\u201d diab\u00f3lica, cuando se halla en estado de trance, no admite hip\u00f3tesis sugestivas. Lo que, por otra parte, nada resolver\u00eda, ya que una lesi\u00f3n org\u00e1nica de la corteza cerebral no se puede curar por sugesti\u00f3n, menos a\u00fan cuando la sugesti\u00f3n no cabe por hallarse en estado de inconsciencia, ni por suceder instant\u00e1neamente.<\/p>\n<p>Vueltos a casa, los disc\u00edpulos le preguntan por qu\u00e9 ellos no hab\u00edan podido curar a aquel muchacho, pues hab\u00edan recibido el poder de expulsar demonios \u2014 exorcismo \u2014 y curar enfermedades (Mt 10:1.8; Mc 6:7:12; Lc 9:1.6b). Y lo hab\u00edan ejercido con \u00e9xito (Mt 10,8; Mc 6:13).<\/p>\n<p>Aunque la respuesta final es la misma en Mt-Mc, Lc la omite. Mt intercala un preludio en el que les habla de \u201cvuestra poca fe.\u201d Acaso, en la subconsciencia, confiaron en su poder como si fuera propio de ellos, sin acusar plenamente su reconocimiento y dependencia al dador de carismas.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n que utiliza sobre el \u201cgrano de mostaza\u201d y el \u201ctrasladar montes\u201d eran met\u00e1foras usadas en el ambiente rab\u00ednico. Como t\u00e9rmino comparativo de lo m\u00ednimo se usaba el \u201cgrano de mostaza,\u201d lo mismo que el \u201ctrasladar un monte\u201d era met\u00e1fora usual para indicar que una cosa se realizar\u00eda fuera de los modos ordinarios.<\/p>\n<p>\u201cEsta clase\u201d no puede echarse o curarse <b>si no es con \u201coraci\u00f3n y ayuno\u201d <\/b>(Mt), o \u201ccon oraci\u00f3n\u201d (Mc). La lecci\u00f3n de Mt (v. 21) no es seguro que sea genuina en este vers\u00edculo, ni tampoco debe de ser lecci\u00f3n genuina el \u201cayuno\u201d que se une a la \u201coraci\u00f3n\u201d en este pasaje de Mc. La frase \u201cesta clase\u201d admite dos interpretaciones:<\/p>\n<p>\u201cEsta clase,\u201d es decir, esta raza: los demonios.; o puede admitir otra m\u00e1s espec\u00edfica: \u201cesta clase\u201d de demonios. Los que admiten esta segunda interpretaci\u00f3n se basan en que los ap\u00f3stoles ya hab\u00edan expulsado demonios (Mc 6:13), por lo que aqu\u00ed se precisar\u00eda una especie de ellos. Pero la raz\u00f3n no es convincente. De ser as\u00ed, no cabr\u00eda duda de que se trataba de un caso de verdadera posesi\u00f3n. Pero la primera interpretaci\u00f3n es completamente posible en este mismo contexto. Su sentido ser\u00eda: \u201cesta clase,\u201d las enfermedades que se atribu\u00edan a los esp\u00edritus demon\u00edacos, s\u00f3lo se pueden curar milagrosamente. Es decir, con el recurso pleno a Dios, que concede libremente el uso de estos carismas, y sin que el hombre los mistifique y boicotee con una semiconsciente autosuficiencia suya o con una falta de recurso y confianza plena \u2014 \u201dpoca fe\u201d \u2014 en Dios. Era, en el fondo, lo que hab\u00eda sucedido a la intervenci\u00f3n de los ap\u00f3stoles en este caso y lo que se dec\u00eda en aquel medio ambiente y se recoge en el Talmud: \u201cTodo el que ora sin ser escuchado, debe ayunar.\u201d\u00a0 Era una lecci\u00f3n para los exorcistas cristianos; acaso se refleja esta situaci\u00f3n de ellos.<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_El_epileptico_curado\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): El epil\u00e9ptico curado<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 307-313.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>Tras haber pedido ayuda en vano a los Doce, un hombre -que por su humilde actitud recuerda al centuri\u00f3n (cf. Mt 8,6) y a la cananea (Mt 15,22)- suplica a Jes\u00fas que cure a su hijo epil\u00e9ptico. Con su palabra autorizada y eficaz, Jes\u00fas, realizando un exorcismo, lleva a cabo de inmediato la curaci\u00f3n. Partiendo del relato de este milagro -narrado con la m\u00e1xima concentraci\u00f3n y sin detalle alguno-, el fragmento evang\u00e9lico refiere la ense\u00f1anza de Jes\u00fas sobre la fe. Los t\u00e9rminos que dan unidad a la composici\u00f3n aparecen expresados en sus afirmaciones -o, mejor, en su desconsolado lamento- sobre la <i>\u00abgeneraci\u00f3n incr\u00e9dula y perversa\u00bb <\/i>(17,17) y sobre la \u00ab<i>poca fe<\/i>\u00bb<i> <\/i>de los disc\u00edpulos (17,20). \u00bfA quien se refiere? La primera sentencia, de claro sabor b\u00edblico, no parece referirse directa o exclusivamente a los disc\u00edpulos, sino m\u00e1s bien -por sus fuertes resonancias veterotestamentarias (cf. Dt 32,5; Nm 14,27)- parecen ser una severa advertencia dirigida al pueblo elegido y, por consiguiente, al nuevo Israel, a todos los que sienten la tentaci\u00f3n de ceder a la tentaci\u00f3n de la incredulidad y, en consecuencia, de alejarse cada vez m\u00e1s de Dios y de su plan de salvaci\u00f3n. Se llegar\u00e1, de hecho, hasta el rechazo claro de Jes\u00fas, el enviado definitivo del Padre.\u00a0<\/p>\n<p>Y \u00bfc\u00f3mo va la salud espiritual de los disc\u00edpulos? Ellos, que lo han dejado todo para seguir a Jes\u00fas, no han conseguido curar al muchacho por su apoca <i>fe. <\/i>\u00abPoca fe\u00bb no es sin\u00f3nimo de \u00abincredulidad\u00bb; se trata m\u00e1s bien de una fe enferma, resquebrajada por las dudas, miedos, desconfianza. Es una fe que no convierte su relaci\u00f3n vital con Cristo en el perno y en el fulcro de toda acci\u00f3n. Jes\u00fas dice, en efecto, que bastar\u00eda un grano de fe autentica para trasladar las monta\u00f1as. La afirmaci\u00f3n hiperb\u00f3lica es una invitaci\u00f3n a creer en el poder de la fe, que crece precisamente en las situaciones de mayor sufrimiento y prueba, y se hace madura cuando ya no se escandaliza ante el signo de la cruz. Jes\u00fas anuncia, por segunda vez, su pr\u00f3xima \u00abentrega\u00bb en manos de los hombres, y los disc\u00edpulos vuelven a experimentar tristeza. Solo al precio de su muerte, solo con su resurrecci\u00f3n y el don del Esp\u00edritu, Jes\u00fas estar\u00e1 siempre en medio de los suyos para hacer de la generaci\u00f3n <i>incr\u00e9dula y perversa <\/i>su pueblo santo, que anuncia con coraje el Evangelio de la salvaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p>Dejemonos aferrar por la escena evang\u00e9lica puesta ante los ojos de nuestro coraz\u00f3n. En el centro se encuentra -soberano- Jes\u00fas con toda su amable divino- humanidad. Nosotros nos encontramos en la figura del padre que suplica con pesadumbre para obtener una curaci\u00f3n imposible, aunque tambi\u00e9n en la del hijito que esta obligado a padecer la tiran\u00eda de su mal: un continuo pasar -podr\u00edamos decir parafraseando- de la esperanza m\u00e1s viva a la desesperaci\u00f3n m\u00e1s negra. Henos, pues, aqu\u00ed, suplicantes e impotentes, bajo la mirada misericordiosa de Jes\u00fas, que espera \u00fanicamente nuestra fe para llevar a cabo lo imposible y para hacernos, a nuestra vez, capaces de realizar otros gestos de sincera caridad. No son f\u00e1ciles de pronunciar, por ejemplo, las palabras de estima y de perd\u00f3n, y no es f\u00e1cil acoger sin discriminaciones al pr\u00f3jimo, restituir a una vida de plena comuni\u00f3n a quien vive aprisionado por sus propios miedos y se siente descartado por todos&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>Se trata del milagro de la fe como adhesi\u00f3n incondicionada a Jes\u00fas, el \u00fanico Salvador del hombre, venido en la carne a \u00abcontarnos\u00bb, a \u00abmostrarnos\u00bb al vivo,&#8217; el amor del Padre: una dilecci\u00f3n que no conoce limites, que llega a \u00abentregar\u00bb a su Hijo \u00danico, al Hijo de su amor, en manos de nuestra volubilidad e impiedad.\u00a0<\/p>\n<p>Es el milagro que Jes\u00fas espera poder realizar cada d\u00eda en sus disc\u00edpulos y en todo el mundo, porque su amor no puede estar contento hasta que no haya llegado a todos. Ahora bien, nosotros nos sentimos siempre como \u00abhombres <i>de poca fe\u00bb <\/i>y hasta como <i>\u00abgeneraci\u00f3n incr\u00e9dula y perversa., <\/i>que no es capaz de creer en el poder de la Palabra de Jes\u00fas, sino que est\u00e1 tr\u00e1gicamente inclinada a dejarse arrastrar por la \u00abmentalidad del mundo\u00bb. Sin embargo, la Palabra permanece clara y sencilla: basta con un grano de fe, basta con un acto de sincero abandono, con el humilde reconocimiento de nuestra pobreza, para que las monta\u00f1as de nuestro orgullo puedan rebajarse, convirti\u00e9ndose en caminos llanos por los que caminar al encuentro del Se\u00f1or, que siempre viene, que siempre nos espera, que siempre est\u00e1 dispuesto a entregarse a la muerte para darnos a todos vida en abundancia.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>Es bueno y saludable visitar a los hu\u00e9rfanos y a las viudas, en particular a las pobres y cargadas de hijos. Y tambi\u00e9n es conveniente y bueno que los hermanos en Cristo visiten a los que est\u00e1n atormentados por esp\u00edritus malos, realizando por ellos, como conviene, oraciones agradables a Dios, o sea, no basadas en un discurso elegante y bien preparado: los que act\u00faan as\u00ed se parecen a un bronce que resuena o a un c\u00edmbalo que reti\u00f1e (cf. 1 Cor 13,1), y con todas sus palabras no ayudan a los que exorcizan. En efecto, no act\u00faan con fe recta y seg\u00fan la ense\u00f1anza del Se\u00f1or, que dijo: <i>\u00abEsta clase de demonios no puede ser expulsada sino con la oraci\u00f3n y el <\/i><i>ayuno\u00bb <\/i>(Mc 9,29). Y habla de una oraci\u00f3n incesante, atenta, esto es, la oraci\u00f3n del que suplica e invoca a Dios con alegr\u00eda de coraz\u00f3n, con suma vigilancia y castidad, sin odio ni malignidad.\u00a0<\/p>\n<p>Vayamos, pues, a ver al hermano o a la hermana enfermos y visit\u00e9moslos como conviene, sin deseo de ganancia, sin estr\u00e9pito ni chismorreos, sin revestirnos de una falsa piedad y sin soberbia, sino con el esp\u00edritu bondadoso y humilde de Cristo. Los exorcismos se desarrollan en medio del ayuno y la oraci\u00f3n, no haciendo alardes de doctrina, no con discursos elegantes y estudiados, sino dando verdaderamente pruebas de haber recibido de Dios la gracia de la curaci\u00f3n. As\u00ed pues, vosotros, a quienes se ha dicho: \u00abGratis <i>lo recibisteis, dadlo gra<\/i><i>tis\u00bb <\/i>(Mt 10,8), perseverad incesantemente, con constancia, en ayunos, oraciones, vigilias y en vuestras buenas obras, para gloria de Dios. Mortificad las pasiones con la virtud del Esp\u00edritu Santo. Quien obra as\u00ed es un templo del Esp\u00edritu Santo, expulsa los demonios y Dios le ayuda, porque es una acci\u00f3n verdaderamente buena socorrer de este modo a los enfermos. Y ser\u00e1 grande la recompensa reservada a los que sirven en la fe a los hermanos con los dones que Dios les ha concedido (Pseudo-Clemente, A <i>las v\u00edrgenes, <\/i>12).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p><b>En el Reino de Dios, en el pa\u00eds donde se enhebran los camellos por los ojos de las agujas, suceden otros muchos hechos curiosos<\/b>: \u00e1rboles que crecen en el mar y monta\u00f1as que se trasladan como los bastidores de un teatro.\u00a0<\/p>\n<p>En el mundo del alma hay macizos inminentes, que quitan espacio al amor y acaban sofoc\u00e1ndolo. No hay otra soluci\u00f3n que arrancarlos y echarlos m\u00e1s all\u00e1: una operaci\u00f3n incre\u00edble, aunque toda verdadera vida interior esta repleta de estos milagros. Y puesto que no hay trabajo m\u00e1s urgente, en el mundo del alma, que el de mover las monta\u00f1as, la Fe, que lo permite, es un genero de primera necesidad. Y es un genero perecedero: se consume cada d\u00eda y cada d\u00eda hay que pedirla.\u00a0<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros sabe lo terrible que es encontrarse, en el interior de nuestro propio esp\u00edritu, frente a estos pe\u00f1ascos sin hendiduras que obstaculizan cualquier camino. Frente a ellos surge, fort\u00edsima, la tentaci\u00f3n de detenernos. Por eso, Jes\u00fas nos dice que basta un poco de Fe en el bien para que se realice lo imposible y se allane el camino.\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el camino de la Iglesia encuentra estos obst\u00e1culos insuperables. Ante las monta\u00f1as que cierran el camino del pueblo de Dios hay quien propone medirlas con gran cuidado: altura, anchura, profundidad, volumen. Ocupaci\u00f3n admirable, larga y complicada, tras la cual las monta\u00f1as siguen en su sitio y el pueblo de Dios contin\u00faa sin saber a donde ir. Hay quien propone excavarlas y trasladar los escombros con carretillas. Ahora bien, excavar las monta\u00f1as es un trabajo largo y provoca f\u00e1cilmente el desaliento. Jes\u00fas indica un medio absolutamente heterog\u00e9neo: la Fe.\u00a0<\/p>\n<p>Existe, por ejemplo, la convicci\u00f3n de que solo la violencia puede conducir a los hombres a la salvaci\u00f3n. Si no se traslada esta monta\u00f1a, hay que renunciar a creer en el poder del amor. Otro enorme macizo es la persuasi\u00f3n de que todas las relaciones humanas est\u00e1n determinadas por factores econ\u00f3micos, con una concatenaci\u00f3n tan implacable que no deja ning\u00fan espacio a la justicia, ni a la misericordia, ni a la fraternidad ni, en general, a cualquier otro valor que no sea configurable econ\u00f3micamente. Si no conseguimos remover estas monta\u00f1as, el hombre este! perdido.\u00a0<\/p>\n<p>Al ver Mahoma que no consegu\u00eda remover la monta\u00f1a, fue el a ella. He aqu\u00ed una diferencia fundamental entre Mahoma y Jes\u00fas. Seg\u00fan el evangelio, son precisamente las monta\u00f1as las que deben desplazarse; no se debe ir a ellas. Puede ser que, de una manera inconsciente, nos hagamos disc\u00edpulos del profeta del islam. Al no tener demasiada confianza en la carga revolucionaria de la fe, acabamos por convencernos de que necesitamos ir a los macizos. Alguno llega a abrazarlos incluso con tanto entusiasmo que se queda el mismo fosilizado. Con todo, mientras alguien crea verdaderamente, no hay nada que temer. Su grano de mostaza har\u00e1 volar cadenas enteras de montes (G. Biffi, <i>Meditazioni sulla vita ecclesiale, <\/i>Piemme, Casale M. 1993, 17-19).\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Curacion_de_un_lunatico\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Curaci\u00f3n de un lun\u00e1tico<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, pp. 118-122.<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 14-16.<\/p>\n<p>14 <i>Cuando llegaron a donde estaba la multitud, se le acerc\u00f3 un hombre, se arrodill\u00f3 ante \u00e9l, <\/i>15 <i>y le dijo: Se\u00f1or, ten compasi\u00f3n de mi hijo, que est\u00e1 lun\u00e1tico y se encuentra muy mal, y muchas veces cae al fuego y otras al agua. <\/i>16 <i>Lo he llevado u tus disc\u00edpulos, pero no han sido capaces de curarlo.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>As\u00ed como el centuri\u00f3n hab\u00eda rogado por su criado, y la mujer cananea por su hija, as\u00ed ahora un hombre ruega por su joven hijo. Es lun\u00e1tico, y se lastima de diversos modos por esta enfermedad <sup>[41]<\/sup>. El hombre quiz\u00e1s no quer\u00eda molestar a Jes\u00fas, como el centuri\u00f3n, que no se consideraba digno de recibir a Jes\u00fas en su casa (8,8). Por eso intenta lograr primero la curaci\u00f3n de su hijo por medio de los <i>disc\u00edpulos, <\/i>y les ruega que liberen al muchacho de la enfermedad. Los disc\u00edpulos <i>no consiguieron <\/i>curarlo. El inter\u00e9s del evangelista se ha concentrado en esta observaci\u00f3n del hombre. Al evangelista no le interesa tanto la curaci\u00f3n del muchacho como la instrucci\u00f3n de los disc\u00edpulos sobre la fe. Lo que sucede en la curaci\u00f3n se convierte en una catequesis sobre la fe.\u00a0<\/p>\n<p>Puesto que los disc\u00edpulos no le pudieron ayudar, el hombre tiene que volverse a Jes\u00fas. Se le aproxima, se postra de rodillas, y le suplica que tenga compasi\u00f3n de su hijo. \u00bfQu\u00e9 har\u00e1 Jes\u00fas? \u00bfRecompensar\u00e1 la confianza, como siempre ha hecho hasta ahora, y socorrer\u00e1 al enfermo sin decir nada?\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 17-18.<\/p>\n<p>17 <i>Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00a1Oh generaci\u00f3n incr\u00e9dula y pervertida! \u00bfHasta cu\u00e1ndo tendr\u00e9 que estar con vosotros? \u00bfHasta cu\u00e1ndo tendr\u00e9 que soportaros? Tra\u00e9dmelo ac\u00e1. <\/i>18 <i>Jes\u00fas le increp\u00f3, el demonio sali\u00f3 del muchacho y \u00e9ste qued\u00f3 curado desde aquel momento.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>La respuesta de Jes\u00fas al ruego del hombre hace temblar. Con un gemido lastimero exclama: \u00ab\u00bfHasta cu\u00e1ndo tendr\u00e9 que estar con vosotros? \u00bfHasta cu\u00e1ndo tendr\u00e9 que soportaros?\u00bb Hac\u00eda ya mucho tiempo que hab\u00eda empezado la pasi\u00f3n del Mes\u00edas, sin que lo notaran los hombres, ni siquiera los disc\u00edpulos. Son dolores que no podemos imaginarnos y que no podemos padecer. Tan graves dolores del alma no est\u00e1n causados por sufrimientos corporales ni tampoco por decepciones humanas, sino por el hecho de <i>soportar la incredulidad, <\/i>la experiencia de la esterilidad, de la aridez del campo y de la ineficacia del trabajo. Jes\u00fas abri\u00f3 su alma \u00abcon gritos y l\u00e1grimas\u00bb en los d\u00edas de su vida mortal (Heb 5,7). No s\u00f3lo conmueve su alma la muerte, sino desde ya mucho tiempo antes la incredulidad. Jes\u00fas abri\u00f3 su alma s\u00f3lo a Dios, en el silencio de la noche, en la soledad del monte. Aqu\u00ed la queja y el dolor brotan de \u00e9l en p\u00fablico y sin reservas.\u00a0<\/p>\n<p>Y por si fuera poco, tambi\u00e9n los disc\u00edpulos pertenecen a la <i>generaci\u00f3n incr\u00e9dula y pervertida. <\/i>Aunque en otras ocasiones est\u00e9n separados del pueblo y de los adversarios, aunque se les llame dichosos, porque ven y oyen (13,16s), aqu\u00ed parece que se haya olvidado todo. Es la fr\u00eda muralla de la incredulidad la que est\u00e1 en frente de Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>Este rasgo profundamente humano, que aqu\u00ed sale a la luz, para nosotros es conmovedor y al mismo tiempo consolador. Conmovedor, porque llegamos a ser testigos de c\u00f3mo sufre el Mes\u00edas, a pesar de que solamente nos trae bienes. Consolador, porque Jes\u00fas se muestra como verdadero hombre, para quien no es extra\u00f1o ning\u00fan movimiento de las facultades sensitivas ni ninguna conmoci\u00f3n del alma, que tambi\u00e9n nos afecte a nosotros.<br \/>\nJes\u00fas manda que le traigan el joven y lo cura. Bastan unas palabras imperativas: <i>Jes\u00fas le mand\u00f3. <\/i>Entonces desaparece la enfermedad que hab\u00eda hecho presa en \u00e9l. Jes\u00fas estaba enteramente de parte de Dios, y para \u00e9l nada es imposible. Por eso Jes\u00fas posee un poder \u00fanico, porque su propia confianza y su entrega a Dios son tan perfectas.\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 19-20.<\/p>\n<p>19 <i>Entonces, acerc\u00e1ndose los disc\u00edpulos a Jes\u00fas, le preguntaron aparte: \u00bfPor qu\u00e9 nosotros no hemos podido arrojarlo? <\/i>20 <i>\u00c9l les contesta: Por vuestra poca je. Porque os aseguro que, si tuvierais una je del tama\u00f1o de un granito de mostaza, dir\u00edais a este monte: Trasl\u00e1date de aqu\u00ed all\u00e1, y se trasladar\u00eda; y nada os ser\u00eda imposible <\/i><sup>[42]<\/sup>.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s sigue una conversaci\u00f3n entre Jes\u00fas y los disc\u00edpulos, a la cual estaba dirigida la narraci\u00f3n de san Mateo. De nuevo se retiran y son instruidos separadamente. Los disc\u00edpulos preguntan por qu\u00e9 no pod\u00edan curar al muchacho. Jes\u00fas contesta concisa y atinadamente: <i>Por vuestra poca je. <\/i>Aqu\u00ed se hace una distinci\u00f3n. Ellos no pertenecen en el sentido estricto de la frase a la \u00abgeneraci\u00f3n incr\u00e9dula\u00bb. Su defecto no es la incredulidad, sino la poca fe, la fe insuficiente, todav\u00eda no desarrollada, que ha llegado a la plena comprensi\u00f3n y vigor, y que domina a todo el hombre. La fe existe, pero es mediocre, pusil\u00e1nime, endeble.\u00a0<\/p>\n<p>Si estuviera plenamente desarrollada, \u00abdir\u00edais a este monte: Trasl\u00e1date de aqu\u00ed all\u00e1 y se trasladar\u00eda\u00bb. Es un ejemplo muy gr\u00e1fico. Se dice en serio. Naturalmente en la vida de los disc\u00edpulos y de la Iglesia no se trata de cambiar de lugar las monta\u00f1as. La fe tiene que conseguir otra cosa, ha de <i>transformar a los hombres <\/i>y hacerlos aptos para Dios. Como el ojo de la aguja en lo que dijo el Se\u00f1or sobre la riqueza (19,24), aqu\u00ed el monte ha sido tambi\u00e9n escogido como ejemplo gr\u00e1fico. La fe \u00edntegra lo puede todo. Es audaz y arrojada, y se atreve a lo que en apariencia es imposible, como acontece con Pedro cuando salta de la barca para andar sobre el agua. La fe deja a Dios la solicitud por la comida y la bebida y por las dem\u00e1s necesidades de la vida, cuando ha comprendido la \u00fanica cosa necesaria (cf. 6,33). Sobre todo no se debilita ni se equivoca en la prueba, en el sufrimiento, en la enfermedad, en la persecuci\u00f3n, maledicencia, ultraje, incluso en la obscuridad de la muerte.\u00a0<\/p>\n<p>El que en todo eso logra no agarrarse a su vida, sino dejarla en manos de Dios, hace algo mayor que mover un monte de un lugar a otro.\u00a0<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p><span class=\"textoNota\">[41]. Entonces era tenida por una forma de posesi\u00f3n demon\u00edaca. Cf. el relato circunstanciado de Mc 9,14-29, en que se describe la enfermedad como epilepsia.<\/span><br \/>\n<span class=\"textoNota\">[42]. El vers\u00edculo 21 dice as\u00ed: \u00abY. adem\u00e1s, que esta casta de demonios no se expulsa sino mediante la oraci\u00f3n y el ayuno.\u00bb El vers\u00edculo falta aproximadamente en la mitad de los manuscritos antiguos y es probable que se haya introducido aqu\u00ed a causa del pasaje paralelo de Marcos 9,29.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>14 Cuando volvieron adonde estaba la gente, se acerc\u00f3 a Jes\u00fas un hombre que, de rodillas, 15 le dijo: \u00abSe\u00f1or, ten compasi\u00f3n de mi hijo que es lun\u00e1tico y sufre mucho: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. 16 Se lo he tra\u00eddo a tus disc\u00edpulos y no han sido capaces &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-17-14-20-jesus-cura-a-un-epileptico\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 17, 14-20: Jes\u00fas cura a un epil\u00e9ptico\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41335","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41335","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41335"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41335\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41335"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41335"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41335"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}