{"id":41338,"date":"2016-10-07T23:28:38","date_gmt":"2016-10-08T04:28:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-18-15-20-conflictos-en-el-seno-de-la-comunidad\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:38","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:38","slug":"mt-18-15-20-conflictos-en-el-seno-de-la-comunidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-18-15-20-conflictos-en-el-seno-de-la-comunidad\/","title":{"rendered":"Mt 18, 15-20: Conflictos en el seno de la comunidad"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">15<\/span> Si tu hermano peca contra ti, repr\u00e9ndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Si no les hace caso, d\u00edselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, consid\u00e9ralo como un pagano o un publicano. <span class=\"versiculo\">18<\/span> En verdad os digo que todo lo que at\u00e9is en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos, y todo lo que desat\u00e9is en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Os digo, adem\u00e1s, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dar\u00e1 mi Padre que est\u00e1 en los cielos. <span class=\"versiculo\">20<\/span> Porque donde dos o tres est\u00e1n reunidos en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Cesareo_de_Arles_obispo\">San Ces\u00e1reo de Arles, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_La_medicina_de_la_confesion\">Serm\u00f3n: La medicina de la confesi\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n al pueblo, n\u00ba 59.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTodo lo que desat\u00e9is en la tierra quedar\u00e1 desatado en el cielo\u00bb (Mt 18,18)<\/p>\n<p>Todas las Santas Escrituras nos advierten, para nuestro bien, que debemos confesar nuestros pecados constantemente y con humildad, no s\u00f3lo delante de Dios sino tambi\u00e9n ante un hombre santo y temeroso de Dios. Es eso lo que el Esp\u00edritu Santo, por boca del ap\u00f3stol Santiago, nos recomienda: \u00abConfesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que se\u00e1is curados\u00bb (5,16)&#8230; y el salmista dice: \u00ab&#8217;Confesar\u00e9 al Se\u00f1or mi culpa&#8217; y t\u00fa perdonaste mi culpa y mi pecado\u00bb (31,5).<\/p>\n<p>Estamos siempre heridos por nuestros pecados; por eso mismo debemos recurrir siempre a la medicina de la confesi\u00f3n. En efecto, si Dios quiere que confesemos nuestros pecados, no es porque \u00e9l mismo no pueda conocerlos, sino porque el diablo desea tener de qu\u00e9 acusarnos ante el tribunal del Juez eterno; por eso quisiera que pens\u00e1ramos antes en excusarlos que en acusarlos. Nuestro Dios, por el contrario, porque es bueno y misericordioso, quiere que los confesemos en este mundo para que en el otro no seamos confundidos a prop\u00f3sito de los mismos. Si los confesamos, \u00e9l se muestra clemente; si los declaramos, \u00e9l los perdona&#8230; Y nosotros, hermanos, somos vuestros m\u00e9dicos espirituales: con solicitud buscamos curar vuestras almas.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Divorcio_entre_fe_y_vida\">Homil\u00eda: Divorcio entre fe y vida<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda 8 sobre la carta a los Romanos, 8; PG 60, 464-466.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abAll\u00ed estoy yo, en medio de ellos\u00bb (Mt 18,20)<\/p>\n<p>Cuando os digo de imitar al ap\u00f3stol Pablo, no es que os diga: Resucitad a los muertos, curad a los leprosos. Sino que os digo lo mejor: tened caridad. Tened el mismo amor que animaba a san Pablo, porque esta virtud es muy superior al poder de hacer milagros. All\u00ed donde hay caridad, el Hijo de Dios reina con su Padre y el Esp\u00edritu Santo. \u00c9l mismo lo ha dicho: \u00abDonde dos o tres est\u00e1n reunidos en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos\u00bb. Amar es encontrarse unidos, es el car\u00e1cter de una amistad tan fuerte como real.<\/p>\n<p>Me dir\u00e9is: \u00bfEs que hay gente tan miserable como para no desear tener a Cristo en medio de ellos? S\u00ed, nosotros mismos, hijos m\u00edos; le echamos de entre nosotros cuando luchamos los unos contra los otros. Me dir\u00e9is: \u00bfQu\u00e9 dices? \u00bfNo ves como estamos reunidos en su nombre, todos dentro las mismas paredes, en el recinto de la misma iglesia, atentos a la voz de nuestro pastor? No hay la m\u00e1s peque\u00f1a disensi\u00f3n en la unidad de nuestros c\u00e1nticos y plegarias, escuchando juntos a nuestro pastor. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la discordia?<\/p>\n<p>S\u00e9 bien que estamos en el mismo aprisco y bajo el mismo pastor. Y no puedo llorar m\u00e1s amargamente&#8230; Porque si en este momento est\u00e1is pac\u00edficos y tranquilos, al salir de la iglesia \u00e9ste critica al otro; uno injuria p\u00fablicamente a otro, uno se encuentra devorado por la envidia, los celos o la avaricia; el otro medita la venganza, otro la sensualidad, la duplicidad o el fraude. [&#8230;] Respetad, respetad pues, esta mesa santa de la cual comulgamos todos; respetad a Cristo inmolado por todos; respetad el sacrificio que se ofrece sobre este altar en medio de nosotros.<\/p>\n<h2><span id=\"Tertuliano_teologo\">Tertuliano, te\u00f3logo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_El_hermano_es_Cristo\">Obras: El hermano es Cristo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">La Penitencia, 10<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abDonde dos o tres est\u00e1n reunidos en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos\u00bb (Mt 18,20)<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 crees que son diferentes de ti los que viven como hermanos, son servidores de un mismo Se\u00f1or, y todo lo tienen en com\u00fan, la esperanza, el temor, el gozo, la pena, el sufrimiento (puesto que tienen una sola alma venida del mismo Se\u00f1or y del mismo Padre)? \u00bfPor qu\u00e9 dudas de los que han tenido las mismas ca\u00eddas que t\u00fa, como si tuvieran que alegrarse de tus ca\u00eddas? El cuerpo no puede alegrase del mal que sufre uno de sus miembros; es preciso que todo \u00e9l se duela y trabaje para curarse.<\/p>\n<p>All\u00ed donde dos fieles est\u00e1n unidos, all\u00ed est\u00e1 la Iglesia, pero la Iglesia es Cristo. As\u00ed pues, cuando t\u00fa abrazas las rodillas de tus hermanos, tocas a Cristo, y es a Cristo a quien suplicas. Y cuando los hermanos, por su parte, derraman l\u00e1grimas por ti, es Cristo quien sufre, es Cristo quien pide al Padre. Lo que el Hijo pide pronto est\u00e1 concedido.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Calcuta_religiosa\">Santa Teresa de Calcuta, religiosa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_El_sacramento_del_perdon\">Escritos: El  sacramento del perd\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">El amor m\u00e1s grande<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTodo lo que desatareis en la tierra, ser\u00e1 desatado en el cielo\u00bb (Mt 18,18)<\/p>\n<p>El otro d\u00eda un periodista me hizo una curiosa pregunta: \u00bfIncluso usted tiene que confesarse? S\u00ed, le dije. Me confieso cada semana.  Entonces Dios tiene que ser muy exigente, si hasta usted tiene que confesarse.<\/p>\n<p>Seguro que su hijo a veces se equivoca, le dije. Y \u00bfqu\u00e9 ocurre cuando viene y  le dice \u00abpap\u00e1, lo siento\u00bb?, \u00bfqu\u00e9 hace usted? Lo rodea con sus brazos y lo besa.  \u00bfPor qu\u00e9? Pues porque esa es su manera de decirle que lo ama.<\/p>\n<p>Dios hace lo mismo. Nos ama tiernamente. Por lo tanto cuando pecamos o cometemos un error, lo que debemos hacer es  servirnos de eso para acercarnos m\u00e1s a Dios. Dig\u00e1mosle humildemente: \u00abS\u00e9 que  no deber\u00eda haber hecho esto, pero incluso esta falta te la ofrezco\u00bb.<\/p>\n<p>Si hemos pecado o cometido un error, dig\u00e1mosle: \u00ab\u00a1Lo siento! Me  arrepiento\u00bb. Dios es un Padre que perdona. Su clemencia es mayor que nuestros  pecados. \u00c9l nos perdonar\u00e1.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Correccion_fraterna\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Correcci\u00f3n fraterna<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1049-1050.<\/p>\n<p>Para la comprensi\u00f3n de las normas que establece esta peque\u00f1a secci\u00f3n es necesario tomar como punto de partida la frase conclusiva de la per\u00edcopa precedente: Dios no quiere que se pierda ninguno de estos peque\u00f1uelos&#8230; Consiguientemente los dirigentes de la comunidad, antes de decidirse a separar de la misma a alguien que se haya&#8221;extraviado&#8221;, deben seguir el camino de la correcci\u00f3n fraterna. La organizaci\u00f3n de la iglesia, seg\u00fan esta per\u00edcopa de Mateo, se halla calcada sobre el patr\u00f3n de la sinagoga. Era una &#8220;congregaci\u00f3n&#8221; de la que se exclu\u00eda a todo aqu\u00e9l que no aceptase al juda\u00edsmo como medio \u00fanico de salvaci\u00f3n. Los que as\u00ed pensaban eran considerados como los paganos o los publ\u00edcanos.\u00a0<\/p>\n<p>La norma de la iglesia debe ser diferente. El camino a seguir, para todos, debe ser el de la correcci\u00f3n fraterna. No deb\u00eda existir por principio la separaci\u00f3n o excomuni\u00f3n autom\u00e1tica ante un pecado determinado, sea cual fuere (as\u00ed proced\u00eda la sinagoga; Jes\u00fas condena este procedimiento y no quiere que su iglesia act\u00fae como ella). Esto no obstante, puede llegar el momento en que los dirigentes de la iglesia deban aplicar esta sanci\u00f3n \u00faltima. Las mismas palabras de Jes\u00fas les autorizan para hacerlo. Esta es la raz\u00f3n por la cual aparecen aqu\u00ed las palabras de Jes\u00fas a Pedro d\u00e1ndole la m\u00e1xima autoridad de atar y desatar (16,16ss.).\u00a0<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n viene el proverbio sobre la eficacia de la oraci\u00f3n. El &#8220;acuerdo&#8221; alude a la plegaria comunitaria hecha en el lugar destinado al culto. All\u00ed era donde se reun\u00edan &#8220;dos o tres en el nombre de Cristo&#8221;. El verdadero poder de la comunidad reside en la oraci\u00f3n (Rom 15,30; 1 Tes 5,25; Col 4,3). Este poder ilimitado de la oraci\u00f3n se halla en la misma linea de otras palabras de Jes\u00fas: pedid, buscad, llamad&#8230; (7,7-11). Se supone que la oraci\u00f3n est\u00e1 hecha con las caracter\u00edsticas que Jes\u00fas fij\u00f3 en la oraci\u00f3n espec\u00edficamente cristiana, el Padrenuestro.\u00a0<\/p>\n<p>La \u00faltima sentencia, que garantiza la presencia de Jes\u00fas donde se hallen reunidos dos o tres en su nombre, tiene tambi\u00e9n paralelos en la literatura rab\u00ednica. De un rabino de la \u00e9poca es la frase siguiente: &#8220;Donde hay dos reunidos en el estudio de la Ley, la <i>shekin\u00e1 <\/i>(la gloria o presencia divina) est\u00e1 en medio de ellos&#8221;. Jes\u00fas est\u00e1 presente en la iglesia: todo lo que ella predica, hace o sufre es palabra, hecho o sufrimiento de Cristo. Esto supone que el centro de inter\u00e9s ya no es la ley, sino la persona de Cristo. Supone igualmente que la reuni\u00f3n tiene lugar en el nombre de Cristo, es decir, con las mismas inquietudes y finalidad que determinaron su vida mientras estuvo entre los hombres.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Unidos\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Unidos<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 194-195.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Deuteronomio 34,1-12.<\/p>\n<p>Formado por una mezcla de tradiciones, este relato de la muerte de Mois\u00e9s conmueve por su concisi\u00f3n. Antes de morir, Mois\u00e9s \u2014que, seg\u00fan el mandato de Yahv\u00e9, no atravesar\u00e1 el Jord\u00e1n\u2014 es invitado a tomar simb\u00f3licamente posesi\u00f3n de la tierra prometida por Dios a los antepasados.\u00a0<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, tiene la discreci\u00f3n de mantener en el anonimato la localizar\u00edan de la tumba. \u00bfPor temor, quiz\u00e1, a que el fervor popular se apoderara del personaje? Los \u00faltimos vers\u00edculos son un elogio del desaparecido, pero se trata de un elogio mesurado que, ante todo, subraya el car\u00e1cter singular de la relaci\u00f3n que un\u00eda a Mois\u00e9s con su Dios. Estos vers\u00edculos sirven, en realidad, de introducci\u00f3n a la continuaci\u00f3n de la obra deuteronomista, o sea, la que se denomina &#8220;los profetas anteriores&#8221;, de Josu\u00e9 a 2 Reyes. La muerte de Mois\u00e9s no impide, pues, que la historia contin\u00fae. Pero la leyenda tampoco se qued\u00f3 atr\u00e1s: toda una tradici\u00f3n piensa que el mismo Dios o sus \u00e1ngeles se ocuparon de dar sepultura a Mois\u00e9s, y un ap\u00f3crifo jud\u00edo, la Asunci\u00f3n de Mois\u00e9s, sugiere que el mundo entero fue su ata\u00fad.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 65.<\/p>\n<p>El salmo 65 est\u00e1 formado por un himno (vv. 1-12) y un salmo de acci\u00f3n de gracias (vv. 13-20). El salmista invita a Israel a cantar su reconocimiento: \u00bfqu\u00e9 no ha hecho Yahv\u00e9 por su pueblo? Algunos vers\u00edculos evocan una liturgia que celebraba la victoria de Dios sobre el enemigo tradicional.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 18,15-20.<\/p>\n<p>Si una oveja se extrav\u00eda, la comunidad debe tomar a su cargo al pecador y hacer todo lo posible para librarlo de su pecado. Sin embargo, si el hermano se obstina en seguir en el camino del mal, \u00e9l mismo se sit\u00faa fuera de la Iglesia santa, que no puede tolerar la confusi\u00f3n. Esta restricci\u00f3n no significa que el pecador obstinado deje de ser objeto de la solicitud de la comunidad; al contrario, el hecho de que sea para ella una especie de publicano no hace sino evocar la solicitud de Jes\u00fas para con los pecadores.\u00a0<\/p>\n<p>En este contexto, distinto del de Ces\u00e1rea de Filipo, Mateo ha incluido el vers\u00edculo concerniente al poder de las llaves, expresando as\u00ed la conciencia que tiene la Iglesia de ser una comunidad de salvaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n. Efectivamente, la solicitud de la comunidad para con el pecador da testimonio de la ternura de Dios, y la comunidad se constituye as\u00ed en el lugar donde se experimenta el perd\u00f3n divino; la Iglesia es &#8220;la primera etapa decisiva de la sacramentalidad de la penitencia&#8221; (Gh. Pinckers).\u00a0<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La Iglesia no es una yuxtaposici\u00f3n de creyentes, sino un cuerpo, un pueblo. Es un pueblo que conoce la experiencia de la liberaci\u00f3n, un pueblo que pasar\u00e1 a la otra orilla del Jord\u00e1n, a la Tierra Prometida. &#8220;\u00a1Si tu hermano peca, repr\u00e9ndelo!&#8221; En los d\u00edas del G\u00e9nesis, Ca\u00edn se hab\u00eda rebelado: &#8220;\u00bfSoy yo acaso el guardi\u00e1n de mi hermano?&#8221;; hoy el evangelio interroga: &#8220;\u00bfQu\u00e9 has hecho con tu hermano?&#8221;\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfPodemos ver en todo ello un principio de procedimiento, un &#8220;embri\u00f3n&#8221; de derecho can\u00f3nico, con etapas previstas y sanciones, incluso con exclusi\u00f3n de la comunidad? De hecho, nos hallamos en un clima totalmente distinto; los \u00faltimos vers\u00edculos de esta p\u00e1gina del evangelio no permiten ninguna duda: en el fondo de todo ello subyace la oraci\u00f3n com\u00fan en presencia de Cristo. La amonestaci\u00f3n fraterna, el recurso a los testigos, la sentencia emitida por la Iglesia no son m\u00e1s que la aplicaci\u00f3n de esa paciencia y esa misericordia de Dios. Somos de una &#8220;raza comunitaria&#8221; y no estamos unidos entre nosotros por ninguna ley ni por necesidad alguna de intereses; vivimos juntos, porque juntos experimentamos una misma ternura y un \u00fanico perd\u00f3n. La Iglesia es una comunidad santa, porque est\u00e1 santificada por una palabra de gracia.\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Si tu hermano ha pecado, ve y h\u00e1blale.&#8221; La fe y el perd\u00f3n se intercambian; la gracia se comparte. En los d\u00edas de la torre de Babel, los hombres hab\u00edan robado la palabra, la hab\u00edan secuestrado en provecho propio, la hab\u00edan desnaturalizado queriendo poseerla. Hab\u00edan dejado de comprenderse entre s\u00ed y se hab\u00edan dispersado, enemigos unos de otros. En los d\u00edas de Pentecost\u00e9s, los hombres recibir\u00e1n el Esp\u00edritu, y una lengua com\u00fan vendr\u00e1 a posarse sobre cada uno de ellos. Es en el compartir y en la fraternidad donde se producir\u00e1 el intercambio de la Palabra de gracia. La obediencia de la fe crea la comunicaci\u00f3n, la Iglesia. La Alianza se ofrece siempre al pueblo para que se convierta en una asamblea santa.\u00a0<\/p>\n<p>Dios y Padre nuestro,<br \/>\ntu Hijo nos ha dado esta seguridad:\u00a0<br \/>\n&#8220;Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra\u00a0<br \/>\npara pedir cualquier cosa,<br \/>\nla obtendr\u00e1n de mi Padre celestial.&#8221;\u00a0<\/p>\n<p>No mires nuestras divisiones,<br \/>\nsino f\u00edjate m\u00e1s bien en la confianza de tu Iglesia,\u00a0<br \/>\nque es un\u00e1nime en pedir la paz y la unidad:\u00a0<br \/>\nconc\u00e9dele esa paz\u00a0<br \/>\npara que viva de ella ahora y para siempre.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">La correcci\u00f3n fraterna, 18:15-17 (Lc 17:3).<\/p>\n<p>Lc lo trae en otro contexto. En \u00e9l, \u201chermano\u201d es equivalente a hombre; en Mt \u201chermano\u201d es, por el contexto (v.17), equivalente a cristiano. Se parte de una falta del pr\u00f3jimo para exponerse la actitud cristiana ante la misma. La expresi\u00f3n \u201ccontra ti\u201d es lecci\u00f3n cr\u00edticamente muy discutida.<\/p>\n<p>Si se trata de una verdadera falta, se ha de buscar el bien del \u201chermano\u201d; por eso, lo primero es hac\u00e9rselo notar para remediarlo. Pero \u201ca solas,\u201d por justicia, caridad y actitud pedag\u00f3gica. Si \u201coye,\u201d se habr\u00e1 ganado un hombre para Dios.<\/p>\n<p>Si no hace caso, queda la prueba testifical, que ya exig\u00eda la Ley (Dt 17:6; 19:17). Pero en esta perspectiva cristiana no excluye, sino destaca preferentemente, la testificaci\u00f3n privada, no jur\u00eddica. Naturalmente que no se condena ni excluye \u00e9sta. Es otra la perspectiva. Es la benevolencia en el castigo (1 Cor 6:1-8).<\/p>\n<p>Si tampoco es eficaz, queda el recurso a la Iglesia, probablemente jer\u00e1rquica (v.18), aunque alguno piensa en el influjo ben\u00e9fico que puede recibir de la \u201casamblea,\u201d sentido que quieren dar a \u03b5\u03ba\u03ba\u03bb\u03b7\u03c3\u03af\u03b1.<\/p>\n<p>Si no oye, es ya mala voluntad o cerraz\u00f3n, y puede considerarlo \u201ccomo gentil o publicano.\u201d Parece ser esto ya redacci\u00f3n de alguna Iglesia con necesidades especiales. Lo que ya aparece es la Iglesia constituida, por lo que su redacci\u00f3n refleja este estadio. Aparte de la testificaci\u00f3n judicial, se dec\u00eda en la <i>Torah: <\/i>\u201cEl que reprende a su pr\u00f3jimo (jud\u00edo) por amor a Dios, tendr\u00e1 parte con Dios.\u201d\u00a0<\/p>\n<p>No se trata, desde luego, de establecer una reglamentaci\u00f3n jur\u00eddica; se supone la Iglesia ya constituida, y se da una instrucci\u00f3n sobre el buen uso de la misma en la comunidad. Cristo no estableci\u00f3 reglas, sino principios.<\/p>\n<p>En el momento hist\u00f3rico en que Cristo pronuncia la sentencia, acaso pudo ser una censura sobre el rigorismo juridicista de la sinagoga, y que se aplicar\u00eda ahora a los usos disciplinarios de una comunidad eclesial, posiblemente siro-palestinense.<\/p>\n<p>\u00bfExige esta ense\u00f1anza de Jesucristo la realizaci\u00f3n sistem\u00e1tica de ese triple estadio de recursos? Los incluir\u00e1 en ocasiones. Pero la ense\u00f1anza directa de Jesucristo es el <i>celo <\/i>y <i>discreci\u00f3n <\/i>en el ejercicio de la caridad. Puede ser una argumentaci\u00f3n por \u201cacumulaci\u00f3n\u201d y anal\u00f3gica a otra ense\u00f1anza sobre la caridad, dada por Jesucristo, en la que aparece un triple estadio ante el \u201cjuicio,\u201d el \u201csanedr\u00edn\u201d y la \u201cgehenna de fuego\u201d (Mt 5:21-22).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Los poderes de la Iglesia, 18:18.<\/p>\n<p>En esta forma \u201cacumulativa\u201d se somete, por \u00faltimo, al que no reconoce su \u201cpecado,\u201d al juicio de la Iglesia. La doctrina que se ense\u00f1a es de importancia capital. La Iglesia se halla dotada de verdaderos poderes judiciales: puede castigar, y esto supone que puede juzgar. No es m\u00e1s que la ense\u00f1anza de la Iglesia como sociedad perfecta, dotada de todos los medios \u2014 poderes \u2014 para poder realizar su fin. Por eso se dir\u00e1 expresamente que todo lo que atareis en la tierra quedar\u00e1 atado en el cielo, y viceversa. Las expresiones \u201catar\u201d y \u201cdesatar,\u201d conforme a la literatura rab\u00ednica, significan \u201cpermitir\u201d o \u201cprohibir\u201d. La Iglesia, por tanto, est\u00e1 dotada de estos plenos poderes. En el contexto se refiere a los ap\u00f3stoles \u2014 \u03bc\u03b1\u03b8\u03b7\u03c4\u03b1\u03b9 \u2014 (Mt 18:1). Si el recurso a la Iglesia supone en \u00e9sta tal tipo de poderes, <b>el destacarse aqu\u00ed el poder de los ap\u00f3stoles hace ver que se pone en cuanto eran \u201cjefes\u201d de la Iglesia.<\/b><\/p>\n<p>Este poder conferido a la Iglesia en nada va contra el pleno poder personal conferido a Pedro, y que relata el mismo Mt (16:13-19). Pero este poder conferido a la Iglesia, en el contexto es a los ap\u00f3stoles (v.18:1), y lo exige aqu\u00ed el mismo texto: \u201cCuanto <i>atareis. <\/i>(<i>vosotros<\/i>).\u201d<i> <\/i>No es, pues, poder conferido al laicado ni a cada uno de los fieles. Porque el poder que tiene la Iglesia \u2014 sociedad \u2014 supone una jerarqu\u00eda, que es la que formalmente est\u00e1 dotada de tales poderes. Y si el v. 18 estuviese desplazado de su propio lugar, habr\u00eda que reconocer que su inserci\u00f3n aqu\u00ed ser\u00eda una interpretaci\u00f3n de Mt al v.17, y siempre quedar\u00eda el \u201cpoder\u201d que se concede a la Iglesia, sin decirse que se concede a cada uno de los fieles, lo que tiene que ser, adem\u00e1s, interpretado en funci\u00f3n de esta jerarqu\u00eda, pues el \u201cd\u00edselo a la Iglesia\u201d supone el dec\u00edrselo al que tiene el \u201cpoder,\u201d que es la jerarqu\u00eda. Lo contrario ser\u00eda, sencillamente, imposibilitar el recurso al \u201cpoder\u201d de la Iglesia. A lo que se une, con valor interpretativo, a la hora de la composici\u00f3n de los evangelios, la ense\u00f1anza y vida pr\u00e1ctica de la misma.<\/p>\n<p>Acaso podr\u00eda sugerir el tenerlo como \u201cun pagano y un publicano\u201d, el que estaban <i>separados, <\/i>no pertenecientes a la Iglesia, o que \u00e9sta lo hubiese separado oficialmente de la misma \u2014 \u201dexcomuni\u00f3n\u201d (1 Coro 5:4-5) \u2014, por lo que se le podr\u00eda tener por todos, sin esc\u00e1ndalo, como a \u201cun pagano y a un publicano.\u201d Eran, por otra parte, los poderes que ya exist\u00edan en la Sinagoga \u2014 el <i>herem<\/i> \u2014, y que eran eficazmente ejercidos por la jerarqu\u00eda, como aparece incluso en el Evangelio (Jn 9:22). Sin embargo, el texto no pone expresamente una excomuni\u00f3n oficial, sino s\u00f3lo \u201csea para ti\u201d como un separado. Acaso sea un modo de suponerla o de advertir que es digno de ella.<\/p>\n<p>Bonnard piensa que <i>atar y desatar, <\/i>en este contexto, no significa, probablemente, prohibir o permitir, sentido corriente en la casu\u00edstica rab\u00ednica, sino pronunciarse contra una medida disciplinar propuesta en la Iglesia contra un hermano.\u201d El v.18 tiene todo el aspecto de estar fuera de su propio contexto, pues no tiene una conexi\u00f3n literaria inmediata con el v.17. Lo tendr\u00eda mejor con el v.14; cf. Mt 18:12 (\u201cvosotros\u201d). Por tanto, permanece con la amplitud de poderes que requiere la misi\u00f3n de la jerarqu\u00eda de la Iglesia (cf. Act 15:6.23.28; comp. Act 15:22).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La oraci\u00f3n colectiva, 18:19-20.<\/p>\n<p>Este tema debe de ser evocado por la palabra <i>Iglesia. <\/i>Esta presencia de Cristo har\u00eda ver la rectitud de sus juicios.<\/p>\n<p>Si dos o m\u00e1s oran juntos al Padre celestial, \u201clo conseguir\u00e1n.\u201d En la perspectiva se supone que no pedir\u00e1n nada al margen de lo que deba pedirse. Aparte que aqu\u00ed en lo que principalmente se insiste es en la eficacia de la oraci\u00f3n en com\u00fan. \u00bfPor qu\u00e9 esta eficacia? Porque, cuando \u00e9stos est\u00e1n reunidos \u201cen mi nombre\u201d \u2014 conforme al sentido rab\u00ednico, \u201cpor causa de \u00e9l.,\u201d \u201cen nombre de \u00e9l.\u201d \u2014, \u201call\u00ed estoy yo en medio de ellos.\u201d Era ya creencia en Israel la fuerza religiosa de la oraci\u00f3n hecha en reuni\u00f3n, en sinagoga. As\u00ed dec\u00eda un rabino \u201cque las oraciones hechas en las sinagogas, al momento en que la comunidad ora, son o\u00eddas.\u201d Esto se deduce del <i>midrasch <\/i>de Job (36:5): Dios no desprecia la multitud.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas potencializa esta oraci\u00f3n cristiana por tres motivos: <i>a) <\/i>por no exigir la oraci\u00f3n en \u201csinagoga,\u201d sino que le basta la reuni\u00f3n de \u201cdos o tres\u201d; <i>b) <\/i>porque han de estar reunidos en <i>su <\/i>\u201cnombre\u201d; <i>c) <\/i>por la garant\u00eda de estar El mismo presente entre los que oran as\u00ed. Esta reuni\u00f3n con Cristo, que no les har\u00e1 pedir nada al margen de su voluntad (Jn 15:7.17), les har\u00e1 recibir, adem\u00e1s de la fuerza de su vinculaci\u00f3n (Jn 15:5; 14:13.14; 15:16; 16:23.24), la presencia m\u00edstica y complacida de Jesucristo \u201cen medio de ellos.\u201d El tono \u201csapiencial\u201d con que est\u00e1 formulada la concesi\u00f3n de lo que se pida, indica el poder de Cristo.<\/p>\n<p>Se defiende, por razones filol\u00f3gicas y alguna otra observaci\u00f3n, que esta reuni\u00f3n de \u201cdos o tres\u201d se refiere a un acto lit\u00fargico, y que precisamente estos \u201cdos o tres\u201d son los oficiantes. Sus razones, de inter\u00e9s algunas, no son decisivas. Aunque la redacci\u00f3n acuse un tono eclesial, el n\u00facleo fundamental es de Cristo. Acaso, primitivamente, Cristo habl\u00f3 de la presencia de Yahv\u00e9 en las reuniones religiosas ambientales, que, naturalmente, <b>se identificaron con Cristo al saberle Dios<\/b>. Aunque tambi\u00e9n es muy probable que Cristo animase a los suyos <b>con la promesa de <\/b>su presencia entre ellos (cf. Mt 28:20), y que, conocida plenamente su divinidad, <b>se identificase con la presencia de Yahv\u00e9 entre los suyos.<\/b><\/p>\n<p>Buzy ha hecho a este prop\u00f3sito una consideraci\u00f3n sumamente sugestiva. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cLos jud\u00edos cre\u00edan en la presencia de <i>la Shekin\u00e1 <\/i>entre ellos; en suma, en la presencia de Dios.\u201d Rab\u00ed Ranina bar Teradjon (sobre 135) dec\u00eda: \u201cSi dos personas est\u00e1n reunidas y hablan de la <i>Torah <\/i>(la Ley), <i>La Shekin\u00e1 <\/i>mora entre ellos.\u201d <i>La Shekin\u00e1 <\/i>era la sensibilizaci\u00f3n de la presencia de Dios. \u201cCuando los fieles se ocupan uno con otro, Yahv\u00e9 los oye y los escucha. \u00bfPor qu\u00e9 Dios se llama <i>maqom, <\/i>\u201cEl Lugar\u201d? Porque, en todo lugar donde se encuentran los justos, all\u00ed tambi\u00e9n se encuentra Dios entre ellos.\u201d Pero despu\u00e9s que Jes\u00fas habita entre los hombres, El es entre ellos una <i>Shekin\u00e1, <\/i>una <i>habitaci\u00f3n <\/i>concreta y viva de Dios. Hoy estamos acostumbrados a esta afirmaci\u00f3n y a todas las afirmaciones semejantes. Pero es preciso que la costumbre (en su sentido ambiental) no nos vele el sentido y la fuerte intenci\u00f3n de tales palabras. Ellas equivalen a una nueva afirmaci\u00f3n de la divinidad. Todos los textos que mencionan una presencia misteriosa en el seno de una comunidad dicen que es la de Dios. Pero ahora Jes\u00fas sustituye a <i>La Shekin\u00e1, <\/i>a la \u201cPiedra,\u201d al \u201cLugar.\u201d El reivindica para s\u00ed el tributo de la presencia y de la omnipresencia. \u00bfQui\u00e9n osar\u00eda hablar as\u00ed? Una criatura no podr\u00eda, sin sacrilegio, sustituir a Dios. Aquel que osa compararse a Dios lo hace en un tono el m\u00e1s seguro y tranquilo. La sola explicaci\u00f3n plausible es que Jes\u00fas se considera Dios.\u201d\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_La_correccion_fraterna\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): La correcci\u00f3n fraterna<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), Cf. pp. 329-335.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>[&#8230;] En profunda continuidad con el mensaje de la par\u00e1bola [de la oveja perdida], se ponen de manifiesto, en la segunda parte del discurso eclesial (vv. 15-20), dos aspectos fundamentales de la vida cristiana: el deber de la correcci\u00f3n fraterna y el valor de la oraci\u00f3n comunitaria.\u00a0<\/p>\n<p>Si la par\u00e1bola (vv. 12-15) da a conocer la voluntad de Dios de que ninguna se pierda, la correcci\u00f3n fraterna y la oraci\u00f3n comunitaria constituyen los medios privilegiados para llegar a ese fin. Dado que la comunidad no est\u00e1 compuesta de santos, sino de hombres inclinados al pecado, hace falta un camino de conversi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>En primer lugar, la oraci\u00f3n concorde de todos los miembros de la comunidad puede impetrar la gracia del arrepentimiento y de la vuelta del hermano pecador. En segundo lugar, la correcci\u00f3n rec\u00edproca tambi\u00e9n es expresi\u00f3n de caridad. En consecuencia, es tarea de todos la correcci\u00f3n de los hermanos que se equivocan, con tal de que se haga verdaderamente con benevolencia y del modo m\u00e1s oportuno.\u00a0<\/p>\n<p>Mateo enumera un procedimiento disciplinar articulado en tres momentos diferentes marcados por algunos <i>\u00absi&#8230;\u00bb <\/i>en un proceso creciente de intervenciones hasta el remedio extremo de tener que considerar al hermano como <i>\u00abun pagano o un publicano\u00bb. <\/i>Con todo, esto no significa considerarlo separado de Cristo, que es precisamente \u00abamigo\u00bb de los pecadores, sino ponerlo en condiciones de experimentar la privaci\u00f3n del gran bien que es la comunidad eclesial. \u00c9sta, a su vez, se empe\u00f1ar\u00e1 todav\u00eda m\u00e1s en orar por la conversi\u00f3n del hermano y por su vuelta al seno de la Iglesia.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>He aqu\u00ed una comunidad particular, concreta, amasada de Evangelio y de culpa, de amor y de ego\u00edsmo. Un disc\u00edpulo ha cometido una \u00abculpa\u00bb en su interior. \u00bfQu\u00e9 se puede hacer? \u00bfDejar que se pierda? \u00bfMarginarlo? \u00bfJuzgarlo? La imagen del buen pastor en busca de la ovejilla perdida sugiere otro estilo. Hay que poner en acci\u00f3n la pedagog\u00eda de la paciencia para \u00abganarse\u00bb al pecador. Tres notas caracterizan la progresi\u00f3n apremiante del perd\u00f3n. Antes de hacer p\u00fablico al que yerra est\u00e1 el di\u00e1logo a dos. Es el momento del amor discreto. Despu\u00e9s se sugiere la implicaci\u00f3n de \u00abuna o dos personas\u00bb: no como testigos de la culpabilidad del imputado, sino como hermanos dotados de autoridad para garantizar una mayor eficacia en la correcci\u00f3n fraterna. Es el paso del amor apremiante. Y, por \u00faltimo, la Iglesia: con la fuerza de su poder de misericordia y de verdad, toda la comunidad debe hacerse cargo del que yerra. Pero tambi\u00e9n ella puede fracasar. Sin embargo, ni siquiera sobre el rechazo perverso del pecador pende un juicio de exclusi\u00f3n definitiva&#8230; No queda entonces m\u00e1s que la fantas\u00eda inagotable de la misericordia de Dios en sus llamadas sin l\u00edmite. En suma, la comunidad fraterna est\u00e1 completamente abierta a vencer el coraz\u00f3n del pecador. La misma \u00abpasi\u00f3n\u00bb que siente por el hermano que se equivoca se convierte en sinfon\u00eda hacia lo alto, en sinfon\u00eda de una oraci\u00f3n incre\u00edblemente eficaz. Y esto es posible viviendo en una adhesi\u00f3n singular: el estar reunidos en el nombre de Jes\u00fas. La f\u00f3rmula es precisa: expresa la direcci\u00f3n de una fraternidad que tiende al Se\u00f1or. De este modo, la comunidad eclesial se convierte en un lugar extraordinario: es el signo del pastor bueno que va en busca de la oveja perdida; es el signo de la presencia de Jes\u00fas en lo m\u00e1s vivo de una comunidad orante para dar eficacia a la oraci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>La \u00abcorrecci\u00f3n fraterna\u00bb es algo necesario en cada familia, en cada comunidad. A buen seguro, no resulta f\u00e1cil usar el tono de la discreci\u00f3n frente al error del que yerra; dan ganas de ech\u00e1rselo en cara, probablemente con la jactancia de ser sinceros. No es f\u00e1cil usar la paciencia frente a la culpa ajena. Dan ganas de tomar el atajo del juicio, unas veces duro hasta la arrogancia y otras severo hasta la presunci\u00f3n de ser justos. Y cuando, en una familia o en una comunidad, el que se equivoca se siente asediado por el aliento del juicio, se distancia y se aleja cada vez m\u00e1s. Ya no siente ning\u00fan eco de la misericordia de Dios. Har\u00eda falta un milagro para volver la mirada hacia su casa. Ahora bien, el primer milagro sugerido por Jes\u00fas es la obstinaci\u00f3n de la misericordia, que sabe mirar al otro con el coraje de llamarle hermano; que sabe mirar hacia lo alto con el coraje de dirigirse a Dios con el nombre de \u00abPadre\u00bb (E. Masseroni, <i>La Parola come pone. Il vangelo della domenica. Anno A, <\/i>San Paolo, Cinisello B. 1998, 173-175).\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_La_correccion_fraterna\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): La correcci\u00f3n fraterna<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, Cf. pp. 141-149.<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 15-17.<\/p>\n<p>15 <i>Si tu hermano comete un pecado, ve y repr\u00e9ndelo a solas t\u00fa con \u00e9l. Si te escucha, ya ganaste a tu hermano; <\/i><i>16 <\/i><i>pero, si no te escucha, toma todav\u00eda contigo a uno o dos, para que todo asunto se decida a base de dos o tres testigos, <\/i><i>17 <\/i><i>y si no les hace caso, dilo a la Iglesia, y si tampoco a la Iglesia hace caso, sea para ti como un gentil o un publicano.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>El tercer tema del discurso podr\u00eda titularse <i>el pecado en la comunidad. <\/i>Ya se habl\u00f3 de este tema al tratar de la solicitud por los peque\u00f1os. Con todo no se fija la mirada en este caso de una manera accesoria, sino directa. No parece que se diga que el hermano haya faltado <i>contra m\u00ed, <\/i>como dicen algunas traducciones (\u00absi pecare tu hermano contra ti\u00bb)<sup>[52]<\/sup>. En primer lugar se trata del hecho del pecado como tal. Puede atemorizar que se cuente con esta posibilidad. \u00bfNo deber\u00eda bastar para siempre la conversi\u00f3n que se ha efectuado y ha conducido a la fe?\u00a0<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se fijan los ojos de una manera realista en la posibilidad del pecado. La Iglesia no es una comunidad de puros y santos.\u00a0<\/p>\n<p><i>El hermano <\/i>que se da cuenta de la ca\u00edda del pr\u00f3jimo debe dar <i>el primer paso. <\/i>Tiene que \u00abacercarse\u00bb y reprender al pecador. En la ley del Antiguo Testamento se da la siguiente orden: \u00abNo aborrezcas en tu coraz\u00f3n a tu hermano, sino corr\u00edgele abiertamente, para no caer en pecado por su causa. No procures la venganza, ni conserves la memoria de la injuria de tus conciudadanos. Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. Yo soy el Se\u00f1or\u00bb (Lev 19,17s). En este texto como en el de san Mateo debe nombrarse sin rodeos la culpa. El pecador debe llegar a comprender. El derecho de corregir es propio del hermano, porque es hermano. En la antigua alianza era el pr\u00f3jimo, que estaba ligado con los lazos de la sangre y de la patria com\u00fan; ahora es el hermano, que est\u00e1 unido con la misma fe y religi\u00f3n. El primer paso debe darse a solas, para que la culpa permanezca lo m\u00e1s escondida posible y, as\u00ed, se proteja el honor del pr\u00f3jimo.\u00a0<\/p>\n<p>Ser\u00eda magn\u00edfico que este primer paso ya condujera al \u00e9xito. Si el pr\u00f3jimo abre su o\u00eddo, no rehusa comprender y acepta el servicio de su hermano, entonces se ha logrado todo lo que se pretend\u00eda. Ha sido ganado. Se dice del que se ha corregido que su acci\u00f3n fue el fundamento del \u00e9xito. Se ha <i>recuperado <\/i>al que hab\u00eda ca\u00eddo en pecado, est\u00e1 de nuevo en la comunidad y es hermano como antes. A la inversa se puede concluir que el pecador antes se hab\u00eda colocado al margen de la comunidad. La falta tiene que haber sido grave, ya que un extrav\u00edo insignificante no hubiese causado esta separaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Pero si el pr\u00f3jimo cierra su o\u00eddo, debe hacerse <i>una segunda tentativa. <\/i>Seg\u00fan una antigua disposici\u00f3n de la ley, s\u00f3lo se considera como v\u00e1lido un testimonio que es confirmado por dos o tres de la misma manera. \u00abNo bastar\u00e1 para nadie un solo testigo, cualquiera que sea el pecado y el crimen, sino que todo caso se decidir\u00e1 por deposici\u00f3n de dos o tres testigos\u00bb (Dt 19,15). Aqu\u00ed se aplica esta disposici\u00f3n del procedimiento judicial para vigorizar la advertencia y evitar el \u00faltimo paso. Dos o tres juntos deben testificar las circunstancias del delito y hacer regresar al que yerra.\u00a0<\/p>\n<p>Si esta tentativa tampoco tiene \u00e9xito, el caso debe presentarse <i>a la Iglesia. <\/i>Aqu\u00ed la palabra <i>ekklesia <\/i>designa la comunidad de los fieles congregada en el lugar. La comunidad debe repetir la advertencia con todo el peso de su autoridad. Ante ella, el caso se hace ahora p\u00fablico. La comunidad ofrece el \u00faltimo retorno posible, despu\u00e9s ya no habr\u00eda otra oportunidad. Por otra parte, es dif\u00edcil decir de qu\u00e9 manera hay que hablar con la comunidad y de qu\u00e9 modo \u00e9sta puede ser efectiva. \u00bfEs el presidente (\u00bfel obispo?) o un colegio de ancianos (presb\u00edteros) el que decide convocar una asamblea plenaria de toda la comunidad o una comisi\u00f3n determinada, prevista para tales casos? Estas preguntas han de quedar en suspenso, ya que el texto no ofrece ning\u00fan punto de apoyo para contestarlas. Lo \u00fanico que puede decirse con seguridad es que el veredicto que se pronuncia de una u otra forma, contiene el dictamen de toda la Iglesia (local). La misma Iglesia decide, y aqu\u00ed lo hace como suprema y \u00faltima instancia.\u00a0<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tambi\u00e9n se tiene en cuenta la posibilidad de que el pecador rechace la advertencia. La actitud que entonces adopta, se reviste con una expresi\u00f3n proverbial. <i>Sea para ti como un gentil o un publicano. <\/i>Aqu\u00ed todav\u00eda no se dice que la Iglesia pronuncie y ponga en ejecuci\u00f3n una sentencia formal (sin embargo, cf. 18,18). La idea m\u00e1s bien parece ser que sin este requisito ya s\u00f3lo por ser pecador est\u00e1 fuera de la fraternidad y ahora se le considera y designa expresamente como tal. Lo que primero ha efectuado por delito propio personal, ahora tambi\u00e9n vale por parte de la colectividad. Se ha desmembrado, y luego la comunidad confirma este estado del pecador por la sola causa de que ha repelido la mano que se le ofrec\u00eda para la conversi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan la manera de pensar del Antiguo Testamento el gentil no pertenece al pueblo escogido de Dios. El publicano est\u00e1 fuera de la colectividad de hijos honorables de Israel, ya que seg\u00fan la apreciaci\u00f3n general ejerce un oficio inmundo y vive del pacto con el poder pagano de ocupaci\u00f3n. Ninguno de los dos es, en sentido pleno, hijo del pueblo santo. Los jud\u00edos los consideran como personas que <i>est\u00e1n fuera. <\/i>As\u00ed como la comunidad de Israel mira a estos dos grupos de hombres, as\u00ed tambi\u00e9n debe suceder en la Iglesia.\u00a0<\/p>\n<p>Esta relegaci\u00f3n del hermano pecador resulta dura. Pero la dureza queda justificada en cierto modo si se considera la solicitud pastoral que alienta en esta medida. Estas palabras dan a entender la magnitud de la exigencia y la elevada conciencia de s\u00ed misma habida por la comunidad cristiana. El miembro que se entrega al pecado y persevera en esta sujeci\u00f3n, ha roto el puente y ha salido de la familia. S\u00f3lo cuando los hermanos han hecho todo lo que est\u00e1 en su poder, puede cortarse el v\u00ednculo. \u00danicamente teniendo en cuenta el vers\u00edculo siguiente puede contestarse si la sentencia debe estar en vigor perpetuamente o s\u00f3lo hasta un retorno que se espera en un tiempo posterior. En este pasaje, se expresa con cu\u00e1nta severidad se enjuicia el pecado&#8230;\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">v. 18.<\/p>\n<p>18 <i>Os lo aseguro: todo lo que at\u00e9is en la tierra, atado ser\u00e1 en el cielo, y todo lo que desat\u00e9is en la tierra, desatado ser\u00e1 en el cielo.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Estas palabras hacen que lo precedente aparezca a una nueva luz. Apoy\u00e1ndose en ellas, cabe afirmar que la Iglesia como <b>tal <\/b>puede dictar sentencia en virtud de la que el pecador queda privado de su comunidad con ella. La coherencia con lo precediente es tan estrecha y la conexi\u00f3n de la sentencia (18,18) tan \u00edntima, que resulta forzoso admitir una transposici\u00f3n a este lugar para dar remate a los v. 15-17. Sin ella hubiese quedado aislada la sentencia y dif\u00edcilmente conectable.\u00a0<\/p>\n<p>Estas palabras tienen su paralelo en las de la promesa dirigidas a Pedro. \u00abTe dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ates en la tierra, atado ser\u00e1 en los cielos, y todo lo que desates en la tierra, desatado ser\u00e1 en los cielos\u00bb (Mt 16,19). La diferencia entre los dos textos consiste en que la facultad de atar y desatar aqu\u00ed se otorga a Pedro y all\u00ed a la Iglesia. Detr\u00e1s est\u00e1 la <i>unidad en la materia tratada. <\/i>Las dos facultades proceden de Jesucristo. La Iglesia, incluso la \u00abcomunidad\u00bb reunida en el lugar, est\u00e1 autorizada para decidir sobre la vinculaci\u00f3n de sus miembros. Esta decisi\u00f3n es de suma eficacia. La toman los hombres \u00aben la tierra\u00bb y produce un efecto inmediato \u00aben el cielo\u00bb. La sentencia terrena es completamente igual a la del cielo, la humana es enteramente igual a la divina. No s\u00f3lo de forma que una sentencia dictada por la Iglesia, posteriormente sea puesta en vigor por Dios, sino de un modo todav\u00eda mucho m\u00e1s inmediato: en la sentencia terrena se cumple la sentencia divina. La decisi\u00f3n de la Iglesia tiene autoridad divina, lo cual vale para los dos actos: declarar la vinculaci\u00f3n de los miembros y la p\u00e9rdida de la categor\u00eda de miembro.\u00a0<\/p>\n<p>No s\u00f3lo hay que atar (excomulgar) sino tambi\u00e9n desatar. De aqu\u00ed se puede concluir que la exclusi\u00f3n del pecador no ha de ser definitiva, sino que ha de dejar abierta la <i>posibilidad de convertirse <\/i>y de reanudar las relaciones precedentes. As\u00ed, incluso en la forma m\u00e1s dura de la correcci\u00f3n, se percibe la solicitud por la salvaci\u00f3n del hermano y el anhelo de que se convierta.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a1Cuan estrechamente enlazadas entre s\u00ed est\u00e1n en este texto el delito personal del individuo y la vida de toda la comunidad! El delito no queda supeditado solamente a la Iglesia \u00aboficial\u00bb, es decir, al actual sacramento de la penitencia, sino a la <i>responsabilidad de todos los miembros. <\/i>Esta responsabilidad est\u00e1 en primer lugar dividida y se expresa en una actividad distribuida. Primero se obliga al individuo a la correcci\u00f3n fraterna, luego otros deben prestar ayuda y s\u00f3lo al fin se debe apelar a la \u00faltima instancia. La actuaci\u00f3n extrasacramental y la sacramental est\u00e1n, pues, relacionadas entre s\u00ed, pero las dos juntas se encaminan a la salvaci\u00f3n del pecador. Para reavivar la pr\u00e1ctica del sacramento de la penitencia se habr\u00eda ganado mucho, si esta diversidad coordinada penetrara con m\u00e1s vigor en nuestra conciencia.\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">v. 19.<\/p>\n<p>19 <i>Os aseguro que si dos de vosotros unen sus voces en la tierra para pedir cualquier cosa, la conseguir\u00e1n de mi Padre que est\u00e1 en los cielos.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Aqu\u00ed propiamente no se habla de la oraci\u00f3n en el nombre de Jes\u00fas. El peso recae en lo comunitario. Los hermanos deben convenir entre s\u00ed y llegar a un acuerdo sobre lo que deben pedir. El n\u00famero m\u00e1s reducido de la comunidad, o sea dos hermanos solos ya bastan para garantizar la promesa. Entre el cielo y la tierra existe una inmediata acci\u00f3n rec\u00edproca. Lo que aqu\u00ed se resuelve y es sostenido en com\u00fan delante de Dios, podemos estar seguros de que ser\u00e1 escuchado. Con ello no se dice que la oraci\u00f3n privada del individuo no tenga esta seguridad, sino solamente que hay una garant\u00eda absoluta de que el Padre celestial atiende el ruego com\u00fan. El que as\u00ed ruega, conoce y desempe\u00f1a su papel como \u00abni\u00f1o\u00bb. No conf\u00eda en s\u00ed, sino en la inteligencia de los hermanos en la elecci\u00f3n de lo que piden, y en la virtud del ruego com\u00fan, y juntamente con ellos conf\u00eda en el poder de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>No se nombra <i>lo que se pide en la oraci\u00f3n. <\/i>\u00abCualquier cosa\u00bb es una expresi\u00f3n general. Ciertamente se supone que s\u00f3lo puede pedirse lo que, con esp\u00edritu de fe y de solidaridad con Dios y con Jesucristo, se conoce como importante y como digno de ser escuchado. Mediante esta pr\u00e1ctica comunitaria resulta mayor la garant\u00eda de que se trata de una cosa digna de ser atendida. Pero aqu\u00ed hay que fijarse en la conexi\u00f3n entre el procedimiento correccional y la oraci\u00f3n de la comunidad. Est\u00e1n mutuamente conectadas la solicitud por el pecador y la oraci\u00f3n. Las s\u00faplicas de la Iglesia por el hermano que se aparta del camino, tambi\u00e9n forman parte de lo que pide la Iglesia en la oraci\u00f3n. Est\u00e1n sostenidos por la oraci\u00f3n com\u00fan todos los actos de corregir y amonestar, de hacer venir los testigos y de pronunciar la sentencia, de excluir de la comunidad y de readmitir en la misma.<\/p>\n<p class=\"cv\">v. 20.<\/p>\n<p>20 <i>Porque donde est\u00e1n dos o tres congregados por raz\u00f3n de mi nombre, all\u00ed estoy yo entre ellos.<\/i>\u00a0<\/p>\n<p>El peque\u00f1o grupo que se re\u00fane para orar, est\u00e1 asistido por la presencia del Se\u00f1or. Jes\u00fas est\u00e1 presente entre ellos, si est\u00e1n juntos <i>por raz\u00f3n de su nombre. <\/i>Eso quiere decir que la comunidad entre ellos se funda en la com\u00fan confesi\u00f3n de Jes\u00fas, el Mes\u00edas. \u00c9ste es el plano en que ellos est\u00e1n, la fuerza aglutinante que los junta. Con el nombre se alude a toda la existencia y ser del que se nombra. Si est\u00e1n congregados por raz\u00f3n del nombre, la efectividad y el poder del Se\u00f1or, entonces Jes\u00fas est\u00e1 presente de una forma verdadera y real. La confesi\u00f3n com\u00fan, en cierto modo le fuerza a estar presente. Aqu\u00ed tambi\u00e9n se piensa en el grupo m\u00e1s peque\u00f1o posible, bastan \u00abdos o tres\u00bb para hacer patente aqu\u00ed y en este momento la gloria del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En la recopilaci\u00f3n de los proverbios de los padres, que es una parte notable de la tradici\u00f3n rab\u00ednica, hay una frase que manifiesta el mismo pensamiento aplicado a la ley del pueblo de Dios: \u00abPero si dos est\u00e1n sentados juntos y se ocupan de las palabras de la <i>torah, <\/i>la <i>shekin\u00e1 <\/i>est\u00e1 entre ellos (Abot 3,2). <i>Shekin\u00e1 <\/i>significa \u00abla habitaci\u00f3n\u00bb, \u00abla presencia\u00bb<sup>[53]<\/sup>. La meditaci\u00f3n comunitaria de las <i>palabras de la ley, <\/i>que contienen la voluntad de Dios, hacen que est\u00e9 presente el mismo Dios. Ahora es el mismo Se\u00f1or glorificado el que est\u00e1 entre los disc\u00edpulos. Jes\u00fas a quien se llama la \u00abimagen del Dios invisible\u00bb (cf. Col 1,15), que vino por mandato del Padre, de cuya voluntad dio perfecto testimonio y que \u00abpuso su morada\u00bb (cf. Jn 1,14) mucho m\u00e1s cerca de Yahveh que ning\u00fan otro puede ser llamado en un sentido muy profundo <i>shekin\u00e1, <\/i>la habitaci\u00f3n de Dios en la tierra. En \u00e9l est\u00e1 Dios presente por completo. Vive como Se\u00f1or glorificado en medio de su grupo fiel, vive tan cerca, como antes viv\u00eda siendo un hombre entre los hombres.\u00a0<\/p>\n<p>Si se mira todo el texto en conjunto (18,15-20), resplandece en \u00e9l una profunda <i>imagen de la Iglesia. <\/i>\u00c9sta tiene su firmeza en la com\u00fan confesi\u00f3n del nombre de Jes\u00fas, del nombre s\u00f3lo por medio del cual tenemos la salvaci\u00f3n (cf. Act 4,12). En esta confesi\u00f3n el mismo Jes\u00fas se hace presente. Con \u00e9l Dios mora entre los hombres, \u00e9l es la habitaci\u00f3n de Dios. Mediante la presencia de Jes\u00fas se encauza la oraci\u00f3n comunitaria y se le da seguridad de ser atendida. Mediante esta presencia un veredicto de la comunidad logra tambi\u00e9n la garant\u00eda de la validez divina.\u00a0<\/p>\n<p>Esta promesa es el motivo de la inquebrantable conciencia que la Iglesia tiene de s\u00ed misma, y de su indestructible gozo aqu\u00ed en la tierra.\u00a0<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<div class=\"textoNota\">52. En muchos manuscritos importantes se dice \u00abcontra ti\u00bb, expresi\u00f3n que no se encuentra en otra serie de manuscritos. A la luz de la cr\u00edtica textual, no hay dificultades en admitirla como perteneciente al texto original. La otra lectura es m\u00e1s dif\u00edcil; este aditamento pudo haberse deslizado por paralelismo con Mt 18,21 y Lc 17,4. Si se prescinde de esta a\u00f1adidura, el texto resulta m\u00e1s radical.<br \/>\n53. \u00abEn la literatura rab\u00ednica, <i>shekin\u00e1 <\/i>es la denominaci\u00f3n de Dios en cuanto habita en medio de su pueblo\u00bb (H. HAAG, <i>Diccionario de la Biblia. <\/i>Herder, Barcelona 1967 col. 1812). Nota del traductor.\u00a0<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>15 Si tu hermano peca contra ti, repr\u00e9ndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. 16 Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. 17 Si no les hace caso, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-18-15-20-conflictos-en-el-seno-de-la-comunidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 18, 15-20: Conflictos en el seno de la comunidad\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41338","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41338","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41338"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41338\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41338"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41338"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41338"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}