{"id":41341,"date":"2016-10-07T23:28:47","date_gmt":"2016-10-08T04:28:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-19-3-12-matrimonio-y-divorcio\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:47","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:47","slug":"mt-19-3-12-matrimonio-y-divorcio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-19-3-12-matrimonio-y-divorcio\/","title":{"rendered":"Mt 19, 3-12: Matrimonio y divorcio"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">3<\/span> Se acercaron a Jes\u00fas unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: \u00ab\u00bfEs l\u00edcito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?\u00bb. <span class=\"versiculo\">4<\/span> \u00c9l les respondi\u00f3: \u00ab\u00bfNo hab\u00e9is le\u00eddo que el Creador, en el principio, los cre\u00f3 hombre y mujer, <span class=\"versiculo\">5<\/span> y dijo: \u201cPor eso dejar\u00e1 el hombre a su padre y a su madre, y se unir\u00e1 a su mujer, y ser\u00e1n los dos una sola carne\u201d? <span class=\"versiculo\">6<\/span> De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre\u00bb. <span class=\"versiculo\">7<\/span> Ellos insistieron: \u00ab\u00bfY por qu\u00e9 mand\u00f3 Mois\u00e9s darle acta de divorcio y repudiarla?\u00bb. \u00c9l les contest\u00f3: <span class=\"versiculo\">8<\/span> \u00abPor la dureza de vuestro coraz\u00f3n os permiti\u00f3 Mois\u00e9s repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era as\u00ed. <span class=\"versiculo\">9<\/span> Pero yo os digo que, si uno repudia a su mujer \u2014no hablo de uni\u00f3n ileg\u00edtima\u2014 y se casa con otra, comete adulterio\u00bb. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Los disc\u00edpulos le replicaron: \u00abSi esa es la situaci\u00f3n del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse\u00bb. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Pero \u00e9l les dijo: \u00abNo todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Hay eunucos que salieron as\u00ed del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Pedro_Crisologo_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Pedro Cris\u00f3logo, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_El_Matrimonio_hace_de_dos_seres_uno_solo\">Serm\u00f3n: El Matrimonio hace de dos seres uno solo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n n. 99.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abNo son dos, sino una sola carne\u00bb (Mt 19,6)<\/p>\n<p>\u201cGran misterio \u00e9ste&#8230;\u201d (Ef 5,32)<\/p>\n<p>\u201cPor lo dem\u00e1s, entre cristianos, ni la mujer sin el var\u00f3n, ni el var\u00f3n sin la  mujer&#8221;.(1Cor 11,11) Es lo que dice San Pablo. En el evangelio, el hombre y la mujer  se encaminan juntos hacia el Reino. Cristo llama al hombre y a la mujer sin  separarlos. Dios los une y la naturaleza los junta, d\u00e1ndoles, por una conformidad  admirable poder participar en las mismas funciones y las mismas obras. Por el lazo  del matrimonio, Dios hace de dos seres uno solo y de uno solo hace dos, de manera  que el uno descubre en el otro un segundo \u201cyo-mismo\u201d, sin perder su personalidad  ni confundirse con el otro.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 en las im\u00e1genes que Dios nos da de su Reino hace intervenir al hombre y  a la mujer? \u00bfPor qu\u00e9 sugiere Dios tanta grandeza con unos ejemplos que pueden  parecer bien fr\u00e1giles y desproporcionados? Hermanos, hay un misterio grande  escondido en esta pobreza. Seg\u00fan la palabra de Pablo: \u201cGran misterio \u00e9ste, que yo  relaciono con la uni\u00f3n de Cristo y de la Iglesia&#8221;(Ef 5,32).<\/p>\n<p>Estas palabras evocan el misterio m\u00e1s grande de la humanidad: el hombre y la  mujer han puesto fin a la condena del mundo, una condena que duraba desde  siglos. Ad\u00e1n, el primer hombre, y Eva, la primer mujer, son conducidos del \u00e1rbol  del conocimiento del bien y del mal al fuego del fermento evang\u00e9lico. Los ojos que  el \u00e1rbol de la tentaci\u00f3n hab\u00eda cerrado a la verdad, abri\u00e9ndolos a la ilusi\u00f3n del mal,  son abiertos por la luz del evangelio y cerrados al mal. Estas bocas enfermas por el  fruto del \u00e1rbol envenenado, son curadas por el sabor delicioso de la salvaci\u00f3n, de  aquel \u00e1rbol cuyo sabor de fuego abrasa los corazones.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<p>NOTA: Este texto es uno de los fundamentos de la llamada &#8220;Teolog\u00eda del Cuerpo&#8221;, desarrollada por el Papa Juan Pablo en varias catequesis durante las audiencias de los mi\u00e9rcoles. Hay mucho contenido en dichas audiencias. Aqu\u00ed s\u00f3lo se colocan algunas. Ser\u00eda quiz\u00e1 interesante recopilar de forma ordenada un resumen de todas ellas por vers\u00edculos de este pasaje evang\u00e9lico<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_02-04-1980\">Catequesis, Audiencia General (02-04-1980)<\/span><\/h3>\n<p>1. [&#8230;] En su respuesta Cristo se remiti\u00f3 dos veces al \u201cprincipio\u201d y, por esto, tambi\u00e9n nosotros, en el curso de nuestros an\u00e1lisis, hemos tratado de esclarecer del modo m\u00e1s profundo posible el significado de este \u201cprincipio\u201d, que es la primera herencia de cada uno de los seres humanos en el mundo, var\u00f3n y mujer, el primer testimonio de la identidad humana seg\u00fan la palabra revelada, la primera fuente de la certeza de su vocaci\u00f3n como persona creada a imagen de Dios mismo.<\/p>\n<p> 2. La respuesta de Cristo tiene un significado hist\u00f3rico, pero no s\u00f3lo hist\u00f3rico. Los hombres de todos los tiempos plantean la pregunta sobre el mismo tema. Tambi\u00e9n lo hacen nuestros contempor\u00e1neos los cuales, sin embargo, en sus preguntas no se remiten a la ley de Mois\u00e9s, que admit\u00eda el libelo de repudio, sino a otras circunstancias y a otras leyes. Estas preguntas suyas est\u00e1n cargadas de problemas, desconocidos a los interlocutores contempor\u00e1neos de Cristo. Sabemos qu\u00e9 preguntas concernientes al matrimonio y a la familia han hecho al \u00faltimo Concilio, al Papa Pablo VI, y se formulan continuamente en el per\u00edodo post conciliar, d\u00eda tras d\u00eda, en las m\u00e1s diversas circunstancias. Las hacen muchas personas, esposos, novios, j\u00f3venes, pero tambi\u00e9n escritores, publicistas, pol\u00edticos, economistas, dem\u00f3grafos, en una palabra, la cultura y la civilizaci\u00f3n contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p> Pienso que entre las respuestas que Cristo dar\u00eda <i>a los hombres de nuestro tiempo <\/i>y a sus preguntas, frecuentemente tan impacientes, <i>todav\u00eda ser\u00eda fundamental <\/i>la que dio a los fariseos. Al contestar a sus preguntas, Cristo <i>se remitir\u00eda ante todo al \u201cprincipio\u201d.<\/i> Lo har\u00eda quiz\u00e1 de modo tanto m\u00e1s decisivo y esencial, cuanto que la situaci\u00f3n interior y a la vez cultural del hombre de hoy parece alejarse de ese \u201cprincipio\u201d y asumir formas y dimensiones que divergen de la imagen b\u00edblica del \u201cprincipio\u201d en puntos evidentemente cada vez m\u00e1s distantes. <\/p>\n<p> Sin embargo, Cristo no quedar\u00eda \u201csorprendido\u201d por ninguna de estas situaciones, y supongo que continuar\u00eda haciendo referencia sobre todo al \u201cprincipio\u201d. <\/p>\n<p> 3. Por esto la respuesta de Cristo exig\u00eda un an\u00e1lisis particularmente profundo. En efecto, esa respuesta evoca verdades fundamentales y elementales sobre el ser humano, como var\u00f3n y mujer. Es la respuesta a trav\u00e9s de la cual entrevemos la estructura misma de la identidad humana en las dimensiones del misterio de la creaci\u00f3n y, al mismo tiempo en la perspectiva del misterio de la redenci\u00f3n. Sin esto, no hay modo de construir una antropolog\u00eda teol\u00f3gica y, en su contexto, una \u201cteolog\u00eda del cuerpo\u201d, de la que traiga origen tambi\u00e9n la visi\u00f3n plenamente cristiana del matrimonio y de la familia. Lo puso de relieve Pablo VI cuando en su Enc\u00edclica dedicada a los problemas del matrimonio y de la procreaci\u00f3n, en su significado humana y cristianamente responsable, hizo referencia a la \u201cvisi\u00f3n integral del hombre\u201d (<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae.html\">Humanae vitae<\/a><\/i>, 7). Se puede decir que, en la respuesta a los fariseos. Cristo present\u00f3 a los interlocutores tambi\u00e9n esta \u201cvisi\u00f3n integral del hombre\u201d, sin la cual no se puede dar respuesta alguna adecuada a las preguntas relacionadas con el matrimonio y la procreaci\u00f3n. Precisamente esta visi\u00f3n integral del hombre debe ser construida seg\u00fan el \u201cprincipio\u201d. <\/p>\n<p> Esto es igualmente v\u00e1lido para la mentalidad contempor\u00e1nea, tal como lo era, a\u00fan cuando de modo diverso, para los interlocutores de Cristo. Efectivamente, somos hijos de una \u00e9poca en la que, por el desarrollo de varias disciplinas, esta visi\u00f3n integral del hombre puede ser f\u00e1cilmente rechazada y sustituida por m\u00faltiples <i>concepciones parciales<\/i> que, deteni\u00e9ndose sobre uno u otro aspecto del <i>compositum humanum<\/i>, no alcanzan al <i>integrum <\/i>del hombre, o lo dejan fuera del propio campo visivo. Se insertan luego diversas tendencias culturales que \u2014seg\u00fan estas verdades parciales\u2014 formulan sus propuestas e indicaciones pr\u00e1cticas sobre el comportamiento humano y, a\u00fan m\u00e1s frecuentemente, sobre c\u00f3mo <i>comportarse con el \u201chombre\u201d. <\/i>El hombre se convierte, pues, m\u00e1s en un objeto de determinadas t\u00e9cnicas, que en el sujeto responsable de la propia acci\u00f3n. La respuesta que Cristo dio a los fariseos exige tambi\u00e9n que el hombre, var\u00f3n y mujer, sea este sujeto, es decir, un sujeto que decida sobre sus propias acciones a la luz de la verdad integral sobre s\u00ed mismo, en cuanto verdad originaria, o sea, fundamento de las experiencias aut\u00e9nticamente humanas. Esta es la verdad que Cristo nos hace buscar en el \u201cprincipio\u201d. Por eso nos dirigimos a los primeros cap\u00edtulos del <i>G\u00e9nesis<\/i>.<\/p>\n<p> 4. El estudio de estos cap\u00edtulos, acaso m\u00e1s que de otros, nos hace conscientes del significado y de la necesidad de la \u201cteolog\u00eda del cuerpo\u201d. El \u201cprincipio\u201d nos dice relativamente poco sobre el cuerpo humano, en el sentido naturalista y contempor\u00e1neo de la palabra. Desde este punto de vista, en el estudio presente, nos encontramos a un nivel del todo precient\u00edfico. No sabemos casi nada sobre las estructuras interiores y sobre las regulaciones que reinan en el organismo humano. Sin embargo, al mismo tiempo \u2014quiz\u00e1 a causa de la antig\u00fcedad del texto\u2014, la verdad importante para la visi\u00f3n integral del hombre se revela de modo m\u00e1s sencillo y pleno. Esta verdad <i>se refiere al significado del cuerpo humano en la estructura del sujeto personal<\/i>. Sucesivamente, la reflexi\u00f3n sobre esos textos arcaicos nos permite extender este significado a toda la esfera de la intersubjetividad humana, especialmente en la perenne relaci\u00f3n var\u00f3n-mujer. Gracias a esto, adquirimos, seg\u00fan esta relaci\u00f3n, una \u00f3ptica que debemos poner necesariamente en la base de toda la ciencia contempor\u00e1nea acerca de la sexualidad humana, en sentido bio-fisiol\u00f3gico. Esto no quiere decir que debamos renunciar a esta ciencia o privarnos de sus resultados. Al contrario: si \u00e9stos deben servir para ense\u00f1arnos algo sobre la educaci\u00f3n del hombre, en su masculinidad y feminidad, y acerca de la esfera del matrimonio y de la procreaci\u00f3n, es necesario \u2014a trav\u00e9s de todos y cada uno de los elementos de la ciencia contempor\u00e1nea\u2014 llegar siempre a lo que es fundamental y esencialmente personal, tanto en cada individuo, var\u00f3n o mujer, cuanto en sus relaciones rec\u00edprocas. <\/p>\n<p> Y precisamente en este punto es donde la reflexi\u00f3n sobre el texto arcaico del <i>G\u00e9nesis<\/i> se manifiesta insustituible. Constituye realmente el \u201cprincipio\u201d de la teolog\u00eda del cuerpo. El hecho de que <i>la teolog\u00eda comprenda tambi\u00e9n al cuerpo <\/i>no debe maravillar ni sorprender a nadie que sea consciente del misterio y de la realidad de la Encarnaci\u00f3n. Por el hecho de que el Verbo de Dios se ha hecho carne, el cuerpo ha entrado, dir\u00eda, por la puerta principal en la teolog\u00eda, esto es, en la ciencia que tiene como objeto la divinidad. La Encarnaci\u00f3n \u2014y la redenci\u00f3n que brota de ella\u2014 se ha convertido tambi\u00e9n en la fuente definitiva de la sacramentalidad del matrimonio, del que trataremos m\u00e1s ampliamente a su debido tiempo. <\/p>\n<p> 5. Las preguntas que se plantean al hombre contempor\u00e1neo son tambi\u00e9n preguntas de los cristianos: de aquellos que se preparan para el sacramento del matrimonio o de aquellos que ya viven en el matrimonio, que es el sacramento de la Iglesia. Estas no son s\u00f3lo las preguntas de las ciencias, sino, y a\u00fan m\u00e1s, las preguntas de la vida humana. Muchos hombres y muchos cristianos buscan en el matrimonio la realizaci\u00f3n de su vocaci\u00f3n. Muchos quieren encontrar en \u00e9l el camino de la <i> salvaci\u00f3n<\/i> y de la <i>santidad<\/i>. <\/p>\n<p> Para ellos es particularmente importante la respuesta que Cristo dio a los fariseos, celadores del Antiguo Testamento. Los que buscan la realizaci\u00f3n de la propia vocaci\u00f3n humana y cristiana en el matrimonio, ante todo est\u00e1n llamados a hacer de esta \u201cteolog\u00eda del cuerpo\u201d, cuyo \u201cprincipio\u201d encuentran en los primeros cap\u00edtulos del <i>G\u00e9nesis<\/i>, el contenido de su vida y de su comportamiento. Efectivamente, \u00a1cu\u00e1n indispensable es, en el camino de esta vocaci\u00f3n, la conciencia profunda del significado del cuerpo, en su masculinidad y feminidad!, \u00a1cu\u00e1n necesaria es una conciencia precisa del significado esponsalicio del cuerpo, de su significado generador, dado que todo esto, que forma el contenido de la vida de los esposos, debe encontrar constantemente su dimensi\u00f3n plena y personal en la convivencia, en el comportamiento, en los sentimientos! Y esto, tanto m\u00e1s en el trasfondo de una civilizaci\u00f3n, que est\u00e1 bajo la presi\u00f3n de un modo de pensar y valorar materialista y utilitario. La bio-fisiolog\u00eda contempor\u00e1nea puede suministrar muchas informaciones precisas sobre la sexualidad humana. Sin embargo, el conocimiento de la dignidad personal del cuerpo humano y del sexo se saca tambi\u00e9n de otras fuentes. Una fuente particular es la Palabra de Dios mismo, que contiene la revelaci\u00f3n del cuerpo, esa que se remonta al \u201cprincipio\u201d. <\/p>\n<p> \u00a1Qu\u00e9 significativo es que Cristo, en la respuesta a todas estas preguntas, mande al hombre volver, en cierto modo, al umbral de su historia teol\u00f3gica! Le ordena ponerse en el l\u00edmite entre la inocencia-felicidad originaria y la herencia de la primera ca\u00edda. \u00bfAcaso no le quiere decir, de este modo, que el camino por el que \u00c9l conduce al hombre, var\u00f3n-mujer, en el sacramento del matrimonio, esto es, el camino de la \u201credenci\u00f3n del cuerpo\u201d, debe consistir en <i>recuperar esta dignidad<\/i> en la que se realiza simult\u00e1neamente el aut\u00e9ntico significado del cuerpo humano, su significado personal y \u201cde comuni\u00f3n\u201d?<\/p>\n<p> 6. Por ahora, terminamos la primera parte de nuestras meditaciones dedicadas a este tema tan importante. Para dar una respuesta m\u00e1s exhaustiva a nuestras preguntas, tal vez apremiantes, sobre el matrimonio \u2014o todav\u00eda m\u00e1s exactamente: sobre el significado del cuerpo\u2014, no podemos detenernos solamente en lo que Cristo respondi\u00f3 a los fariseos, haciendo referencia al \u201cprincipio\u201d (cf. <i>Mt <\/i>19, 3 ss.: <i>Mc <\/i>10, 2 ss.). Tambi\u00e9n debemos tomar en consideraci\u00f3n todas las dem\u00e1s enunciaciones, entre las cuales destacan especialmente dos, de car\u00e1cter particularmente sint\u00e9tico: <i>la primera<\/i>, la del serm\u00f3n de la monta\u00f1a, a prop\u00f3sito de las posibilidades del coraz\u00f3n humano respecto a la concupiscencia del cuerpo (cf. <i>Mt <\/i>5, 8), y <i>la segunda<\/i>, aquella en que Jes\u00fas se refiere a la resurrecci\u00f3n futura (cf. <i>Mt<\/i> 22, 24-30; <i>Mc<\/i> 12, 18-27; <i>Lc<\/i> 20, 27-36).<\/p>\n<p> Estas dos enunciaciones ser\u00e1n objeto de nuestras sucesivas reflexiones.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_10-03-1982\">Catequesis, Audiencia General (10-03-1982)<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">Virginidad o celibato<\/p>\n<p> 1. Comenzamos hoy a reflexionar sobre la virginidad o celibato \u00abpor el reino de los cielos\u00bb.<\/p>\n<p> La cuesti\u00f3n de la llamada a una donaci\u00f3n exclusiva de s\u00ed a Dios en la virginidad y en el celibato, hunde profundamente sus ra\u00edces en el terreno evang\u00e9lico de la teolog\u00eda del cuerpo. Para poner de relieve las dimensiones que le son propias, es necesario tener presentes las palabras, con las que Cristo hizo referencia al \u00abprincipio\u00bb, y tambi\u00e9n aquellas con las que \u00c9l se remiti\u00f3 a la resurrecci\u00f3n de los cuerpos. La constataci\u00f3n: \u00abCuando resuciten de entre los muertos, ni se casar\u00e1n ni ser\u00e1n dadas en matrimonio\u00bb (<i>Mc<\/i> 12, 25) indica que hay una condici\u00f3n de vida, sin matrimonio, en la que el hombre, var\u00f3n y mujer, halla a un tiempo la plenitud de la donaci\u00f3n personal y de la intersubjetiva comuni\u00f3n de las personas, gracias a la glorificaci\u00f3n de todo su ser sicosom\u00e1tico en la uni\u00f3n perenne con Dios. Cuando la llamada a la continencia \u00abpor el reino de los cielos\u00bb encuentra eco en alma humana, en las condiciones de la temporalidad, esto es, en las condiciones en que las personas de ordinario \u00abtoman mujer y toman marido\u00bb (<i>Lc<\/i> 20, 34), no resulta dif\u00edcil percibir all\u00ed <i>una sensibilidad especial del esp\u00edritu humano<\/i>, que ya en las condiciones de la temporalidad <i>parece anticipar <\/i>aquello de lo que el hombre ser\u00e1 part\u00edcipe en la resurrecci\u00f3n futura.<\/p>\n<p> 2. Sin embargo, Cristo no habl\u00f3 de este problema, de esta vocaci\u00f3n particular, en el contexto inmediato de su conversaci\u00f3n con los saduceos (cf. <i>Mt<\/i> 22, 23-30; <i>Mc<\/i> 12, 18-25; <i>Lc<\/i> 20, 27-36), cuando se refiri\u00f3 a la resurrecci\u00f3n de los cuerpos. En cambio, hab\u00eda hablado de ella (ya antes) en el contexto de la conversaci\u00f3n con los fariseos sobre el matrimonio y sobre las bases de su indisolubilidad, casi como prolongaci\u00f3n de ese coloquio (cf. <i>Mt<\/i> 19, 3-9). Sus palabras conclusivas se refieren al as\u00ed llamado libelo de repudio, permitido por Mois\u00e9s en algunos casos. Dice Cristo: \u00abPor la dureza de vuestro coraz\u00f3n os permiti\u00f3 Mois\u00e9s repudiar a vuestras mujeres, pero al principio no fue as\u00ed. Y yo os digo que quien repudia a su mujer (salvo caso de adulterio) y se casa con otra, adultera\u00bb (<i>Mt<\/i> 19, 8-9). Entonces, los disc\u00edpulos que \u2014como se puede deducir del contexto\u2014 estaban escuchando atentamente aquella conversaci\u00f3n, y en particular las \u00faltimas palabras pronunciadas por Jes\u00fas, le dijeron as\u00ed: \u00abSi tal es la condici\u00f3n del hombre con la mujer, preferible es no casarse\u00bb (<i>Mt<\/i> 19, 10). Cristo les da la respuesta siguiente: \u00abNo todos entienden esto, <i>sino aquellos a quienes ha sido dado<\/i>. Porque hay eunucos que nacieron as\u00ed del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, y hay eunucos que <i>a s\u00ed mismo se han hecho tales por amor al reino de los cielos<\/i>. El que pueda entender, que entienda\u00bb (<i>Mt <\/i>19, 11-12).<\/p>\n<p> 3. Respecto a esta conversaci\u00f3n referida por Mateo, se nos puede plantear la pregunta: \u00bfQu\u00e9 pensaban los disc\u00edpulos, cuando, despu\u00e9s de haber o\u00eddo la respuesta de Jes\u00fas hab\u00eda dado a los fariseos sobre el matrimonio y su indisolubilidad, hicieron la observaci\u00f3n: \u00abSi tal es la condici\u00f3n del hombre con la mujer, preferible es no casarse\u00bb? En todo caso, Cristo crey\u00f3 oportuna esa circunstancia para hablarles de la continencia voluntaria por el reino de los cielos. Al decir esto, no toma posici\u00f3n directamente respecto al enunciado de los disc\u00edpulos, ni permanece en la l\u00ednea de su razonamiento <a title=\"\" href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a>. Por tanto, no responde: \u00abconviene casarse\u00bb o \u00abno conviene casarse\u00bb. La cuesti\u00f3n de la continencia por el reino de los cielos no se contrapone al matrimonio, ni se basa sobre un juicio negativo con relaci\u00f3n a su importancia. Por lo dem\u00e1s, Cristo, al hablar precedentemente de la indisolubilidad del matrimonio, se hab\u00eda referido al \u00abprincipio\u00bb, esto es, al misterio de la creaci\u00f3n, indicando as\u00ed la primera y fundamental fuente de su valor. En consecuencia, para responder a la pregunta de los disc\u00edpulos, o mejor, para esclarecer el problema planteado por ellos. Cristo <i>recurre a otro principio<\/i>. Los que hacen en la vida esta opci\u00f3n \u00abpor el reino de los cielos\u00bb, no observan la continencia por el hecho de que \u00abno conviene casarse\u00bb, o sea, no por el motivo de un supuesto valor negativo del matrimonio, sino en vista del valor particular que est\u00e1 vinculado con esta opci\u00f3n y que hay que descubrir y aceptar personalmente como vocaci\u00f3n propia. Y por esto, Cristo dice: \u00abEl que pueda entender, que entienda\u00bb (<i>Mt<\/i> 19, 12). En cambio, inmediatamente antes dice: \u00abNo todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado\u00bb (<i>Mt<\/i> 19, 11).<\/p>\n<p> 4. Como se ve, Cristo en su respuesta al problema que le planteaban los disc\u00edpulos, <i>precisa claramente una regla para comprender <\/i>sus palabras. En la doctrina de la Iglesia est\u00e1 vigente la convicci\u00f3n de que estas palabras no expresan <i>un mandamiento<\/i> que obliga a todos, sino <i>un consejo <\/i> que se refiere s\u00f3lo a algunas personas <a title=\"\" href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[2]<\/a>: precisamente a las que est\u00e1n en condiciones \u00abde entenderlo\u00bb. Y est\u00e1n en condiciones \u00abde entenderlo\u00bb aquellos \u00aba quienes ha sido dado\u00bb. Las palabras citadas indican claramente el momento de la oraci\u00f3n personal y, a la vez, el momento de la gracia particular, esto es, del don que el hombre recibe para hacer tal opci\u00f3n. Se puede decir que la opci\u00f3n de la continencia por el reino de los cielos es una orientaci\u00f3n carism\u00e1tica hacia aquel estado escatol\u00f3gico, en que los hombres \u00abno tomar\u00e1n mujer ni marido\u00bb; sin embargo, entre ese estado del hombre en la resurrecci\u00f3n de los cuerpos y la opci\u00f3n voluntaria de la continencia por el reino de los cielos y como fruto de una en la vida terrena y en el estado hist\u00f3rico del hombre ca\u00eddo y redimido, hay una diferencia esencial. El \u00ab<i>no casarse<\/i>\u00bb<i> escatol\u00f3gico <\/i>ser\u00e1 un \u00abestado\u00bb, es decir, el modo propio y fundamental de la existencia de los seres humanos, hombres y mujeres, en sus cuerpos glorificados. <i>La continencia <\/i>por el reino de los cielos, <i>como fruto de una opci\u00f3n carism\u00e1tica<\/i>, es una excepci\u00f3n respecto al otro estado, esto es, al estado del que el hombre desde \u00abel principio\u00bb vino a ser y es part\u00edcipe, durante toda la existencia terrena.<\/p>\n<p> 5. Es muy significativo que Cristo no vincula directamente sus palabras sobre la continencia por el reino de los cielos con el anuncio del \u00abotro mundo\u00bb, donde \u00abno tomar\u00e1n mujer ni marido\u00bb (<i>Mc<\/i> 12, 25). En cambio, sus palabras se encuentran \u2014como ya hemos dicho\u2014 en la prolongaci\u00f3n del coloquio con los fariseos, en el que Jes\u00fas se remiti\u00f3 \u00abal principio\u00bb, indicando la instituci\u00f3n del matrimonio por parte del Creador y recordando el car\u00e1cter indisoluble que, en el designio de Dios, corresponde a la unidad conyugal del hombre y de la mujer.<\/p>\n<p> El consejo y, por lo tanto, la opci\u00f3n carism\u00e1tica de la continencia por el reino de los cielos est\u00e1n unidos, en las palabras de Cristo, con el reconocimiento m\u00e1ximo del orden \u00abhist\u00f3rico\u00bb de la existencia humana, relativo al alma y al cuerpo. Bas\u00e1ndonos en el contexto inmediato de las palabras sobre la continencia por el reino de los cielos en la vida terrena del hombre, es preciso ver en la vocaci\u00f3n a esta continencia <i>un tipo de excepci\u00f3n de lo que es m\u00e1s bien una regla com\u00fan de esta vida<\/i>. Esto es lo que Cristo pone de relieve, sobre todo. Que luego, esta excepci\u00f3n incluya en s\u00ed el anticipo de la vida escatol\u00f3gica, en la que no se da matrimonio, y propia del \u00abotro mundo\u00bb (esto es, del estadio final del \u00abreino de los cielos\u00bb), esto es algo de lo que Cristo no habla aqu\u00ed directamente. De hecho, se trata, no de la continencia <i> en el <\/i>reino de los cielos, sino de la continencia \u00ab<i>por<\/i> el reino de los cielos\u00bb. La idea de la virginidad o del celibato, como anticipo y signo escatol\u00f3gico <a title=\"\" href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[3]<\/a>, se deriva de la asociaci\u00f3n de las palabras pronunciadas aqu\u00ed con las que Jes\u00fas dijo en otra oportunidad, a saber, en la conversaci\u00f3n con los saduceos, cuando proclam\u00f3 la futura resurrecci\u00f3n de los cuerpos.<\/p>\n<p> Volveremos sobre este tema durante las pr\u00f3ximas reflexiones.<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a>. Sobre los problemas m\u00e1s detallados de la ex\u00e9gesis de este pasaje, cf., por ejemplo, L. Sabourin, <i>II Vangelo di Matteo. Teologia e esegesi,<\/i> vol. II, Roma, 1977, Ediciones Paulinas, p\u00e1gs. 834-836; <i>The Positive Values of Consecrated Celibacy<\/i>, en \u00abThe Way\u00bb, Suplement 10, summer 1970, p\u00e1g. 51; J. Blinzler, <i>Eisin eunuchoi. Zur Auslegunng von Mt 19, 12,<\/i> \u00abZeitschrift f\u00fcr die Neutestamentiliche Wissenschaft\u00bb, 48, 1977, p\u00e1g. 268 ss. <\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2]<\/a>. \u00abLa santidad de la Iglesia tambi\u00e9n se fomenta de una manera especial con los m\u00faltiples consejos que el Se\u00f1or propone en el Evangelio para que los observen sus disc\u00edpulos. Entre ellos destaca el precioso don de la divina gracia, concedido a algunos por el Padre (cf. <i>Mt<\/i> 19, 11; <i>1 Cor<\/i> 7, 7), para que se consagren a solo Dios con un coraz\u00f3n que en la virginidad o en el celibato se mantiene m\u00e1s f\u00e1cilmente indiviso\u00bb (<i>Lumen gentium, <\/i>42). <\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[3]<\/a>. Cf., por ejemplo, <i>Lumen gentium,<\/i> 44; <i>Perfectae caritatis<\/i>, 12. <\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_24-11-1982\">Catequesis, Audiencia General (24-11-1982)<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">La sacramentalidad del matrimonio a la luz del Evangelio<\/p>\n<p> 1. Hemos analizado la Carta a los Efesios y, sobre todo, el pasaje del cap\u00edtulo 5, 22-23, desde el punto de vista de la sacramentalidad del matrimonio. Examinemos ahora el mismo texto desde la \u00f3ptica de las palabras del Evangelio.<\/p>\n<p> Las palabras de Cristo dirigidas a los fariseos (cf. <i>Mt<\/i> 19) se refieren al matrimonio como sacramento, o sea, a la revelaci\u00f3n primordial del querer y actuar salv\u00edfico de Dios \u00abal principio\u00bb, en el misterio mismo de la creaci\u00f3n. En virtud de este querer y actuar salv\u00edfico de Dios, el hombre y la mujer, al unirse entre s\u00ed de manera que se hacen \u00abuna sola carne\u00bb (<i>G\u00e9n<\/i> 2, 24), estaban destinados, a la vez, a estar unidos \u00aben la verdad y en la caridad\u00bb como hijos de Dios (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 24), hijos adoptivos en el Hijo Primog\u00e9nito, amado desde la eternidad. A esta unidad y a esta comuni\u00f3n de personas, a semejanza de la uni\u00f3n de las Personas divinas (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i> 24), est\u00e1n dedicadas las palabras de Cristo, que se refieren al matrimonio como sacramento primordial y, al mismo tiempo, confirman ese sacramento sobre la base del misterio de la redenci\u00f3n. Efectivamente, la originaria \u00abunidad en el cuerpo\u00bb del hombre y de la mujer no cesa de forjar la historia del hombre en la tierra, aunque haya perdido la limpidez del sacramento, del signo de la salvaci\u00f3n, que pose\u00eda \u00abal principio\u00bb.<\/p>\n<p> 2. Si Cristo ante sus interlocutores, en el Evangelio de Mateo y Marcos (cf. <i>Mt<\/i> 19; <i>Mc<\/i> 10), <i>confirma el matrimonio<\/i> como <i> sacramento instituido por el Creador \u00abal principio\u00bb<\/i> \u2014si en conformidad con esto, exige su indisolubilidad\u2014, con esto mismo <i>abre<\/i> el matrimonio a la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios, a <i>las fuerzas que brotan \u00abde la redenci\u00f3n del cuerpo\u00bb<\/i> y que ayudan a superar las consecuencias del pecado y a construir la unidad del hombre y de la mujer seg\u00fan el designio eterno del Creador. La acci\u00f3n salv\u00edfica que se deriva del misterio de la redenci\u00f3n asume la originaria acci\u00f3n santificante de Dios en el misterio mismo de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p> 3. Las palabras del Evangelio de Mateo (cf. <i>Mt<\/i> 19, 3-9 y <i>Mc<\/i> 10, 2-12), tienen, al mismo tiempo, una elocuencia \u00e9tica muy expresiva. Estas palabras confirman \u2014bas\u00e1ndose en el misterio de la redenci\u00f3n\u2014 el sacramento primordial y, a la vez, <i>establecen un ethos adecuado<\/i>, al que ya en nuestras reflexiones anteriores hemos llamado \u00abethos de la redenci\u00f3n\u00bb. El ethos evang\u00e9lico y cristiano, en su esencia teol\u00f3gica, es <i>el ethos de la redenci\u00f3n<\/i>. Ciertamente, podemos hallar para ese ethos una interpretaci\u00f3n racional, una interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica de car\u00e1cter personalista; sin embargo, en su esencia teol\u00f3gica, es un ethos de la redenci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan: <i>un ethos<\/i> de <i>la redenci\u00f3n del cuerpo<\/i>. La redenci\u00f3n se convierte, a la vez, en la base para comprender la dignidad particular del cuerpo humano, enraizada en la dignidad personal del hombre y de la mujer. La raz\u00f3n de esta dignidad est\u00e1 precisamente en la ra\u00edz de la indisolubilidad de la alianza conyugal.<\/p>\n<p> 4. Cristo hace referencia al car\u00e1cter indisoluble del matrimonio como sacramento primordial y, al confirmar este sacramento sobre la base del misterio de la redenci\u00f3n, saca de ello, al mismo tiempo, las conclusiones de naturaleza \u00e9tica: \u00abEl que repudia a su mujer y se casa con otra, adultera contra aqu\u00e9lla, y si la mujer repudia al marido y se casa con otro, comete adulterio\u00bb (<i>Mc<\/i> 10, 11 s.; cf. <i>Mt<\/i> 19, 9). Se puede afirmar que de este modo <i>la redenci\u00f3n<\/i> se le <i>da<\/i> al hombre <i>como gracia<\/i> de la nueva alianza con Dios en Cristo, y a la vez <i>se le asigna como ethos<\/i>: como forma de la moral correspondiente a la acci\u00f3n de Dios en el misterio de la redenci\u00f3n. Si el matrimonio como sacramento es un signo eficaz de la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios \u00abdesde el principio\u00bb, a la vez \u2014a la luz de las palabras de Cristo que estamos meditando\u2014, este <i>sacramento<\/i> constituye tambi\u00e9n <i> una exhortaci\u00f3n<\/i> dirigida al hombre, <i>var\u00f3n y mujer, a fin de que participen concienzudamente en la redenci\u00f3n del cuerpo<\/i>.<\/p>\n<p> 5. La dimensi\u00f3n \u00e9tica de la redenci\u00f3n del cuerpo se delinea de modo especialmente profundo, cuando meditamos sobre las palabras que pronunci\u00f3 Cristo en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a con relaci\u00f3n al mandamiento \u00abNo adulterar\u00e1s\u00bb. \u00abHab\u00e9is o\u00eddo que fue dicho: No adulterar\u00e1s. Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer dese\u00e1ndola, ya adulter\u00f3 con ella en su coraz\u00f3n\u00bb (<i>Mt<\/i> 5, 27-28). Hemos dedicado un amplio comentario a esta frase lapidaria de Cristo, con la convicci\u00f3n de que tiene un significado fundamental para toda la teolog\u00eda del cuerpo, sobre todo en la dimensi\u00f3n del hombre \u00abhist\u00f3rico\u00bb. Y, aunque estas palabras no se refieren directa e inmediatamente al matrimonio, como sacramento, sin embargo, <i>es imposible separarlas de todo el sustrato sacramental<\/i>, en que, por lo que se refiere al pacto conyugal, est\u00e1 colocada la existencia del hombre como var\u00f3n y mujer: tanto en el contenido originario del misterio de la creaci\u00f3n, como tambi\u00e9n, luego, en el contexto del misterio de la redenci\u00f3n. Este sustrato sacramental se refiere siempre a las personas concretas, penetra en lo que es el hombre y la mujer (o mejor, en qui\u00e9n es el hombre y la mujer) en la propia dignidad originaria de imagen y semejanza con Dios, a causa de la creaci\u00f3n, y al mismo tiempo en la misma dignidad heredada a pesar del pecado y \u00abasignada\u00bb de nuevo continuamente como tarea al hombre mediante la realidad de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p> 6. Cristo, que <i>en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a<\/i> da la propia <i> interpretaci\u00f3n del mandamiento \u00abNo adulterar\u00e1s\u00bb<\/i> \u2014interpretaci\u00f3n constitutiva del nuevo ethos\u2014 con las mismas lapidarias palabras asigna como tarea a cada hombre la dignidad de cada mujer; y simult\u00e1neamente (aunque del texto s\u00f3lo se deduce esto de modo indirecto) asigna tambi\u00e9n a cada mujer la dignidad de cada hombre <a title=\"\" href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a>. Finalmente, asigna a cada uno \u2014tanto al hombre como a la mujer\u2014 la propia dignidad: <i>en cierto sentido, el \u00absacrum\u00bb, de la persona y esto en consideraci\u00f3n <\/i>de su feminidad o masculinidad, <i>en consideraci\u00f3n del \u00abcuerpo\u00bb<\/i>. No resulta dif\u00edcil poner de relieve que las palabras pronunciadas por Cristo en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a se refieren al ethos. Al mismo tiempo, no resulta dif\u00edcil afirmar, despu\u00e9s de una reflexi\u00f3n profunda, que estas palabras brotan de la profundidad misma de la redenci\u00f3n del cuerpo. A\u00fan cuando no se refieran directamente al matrimonio como sacramento, no es dif\u00edcil constatar que alcanzan su propio pleno significado en relaci\u00f3n con el sacramento: tanto el primordial, que est\u00e1 vinculado al misterio de la creaci\u00f3n, como el otro en el que el hombre \u00abhist\u00f3rico\u00bb, despu\u00e9s del pecado y a causa de su estado pecaminoso hereditario, debe volver a encontrar la dignidad y la santidad de la uni\u00f3n conyugal \u00aben el cuerpo\u00bb, bas\u00e1ndose en el misterio de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p> 7. En el serm\u00f3n de la monta\u00f1a \u2014como tambi\u00e9n en la conversaci\u00f3n con los fariseos acerca de la indisolubilidad del matrimonio\u2014 Cristo habla desde lo profundo de ese misterio divino. Y, a la vez, se <i>adentra en la profundidad misma del misterio humano<\/i>. Por esto apela al \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, a ese \u00ablugar \u00edntimo\u00bb, donde combaten en el hombre el bien y el mal, el pecado y la justicia, la concupiscencia y la santidad. Hablando de la concupiscencia (de la mirada concupiscente: cf. <i>Mt<\/i> 5, 28), Cristo hace conscientes a sus oyentes de que cada uno lleva en s\u00ed, juntamente con el misterio del pecado, la dimensi\u00f3n interior \u00abdel hombre de la concupiscencia\u00bb (que es triple: \u00abconcupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y orgullo de la vida\u00bb, <i>1Jn<\/i> 2, 16). Precisamente a este <i>hombre<\/i> de <i>la concupiscencia se le <\/i>da en el matrimonio <i>el sacramento <\/i>de la redenci\u00f3n <i>como gracia <\/i>y signo de la alianza con Dios, y <i>se le asigna como ethos<\/i>. Y simult\u00e1neamente, en relaci\u00f3n con el matrimonio como sacramento, le es asignado como ethos a cada hombre, var\u00f3n y mujer; se le asigna a su \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, a su conciencia, a sus miradas y a su comportamiento. El matrimonio \u2014seg\u00fan las palabras de Cristo (cf. <i>Mt<\/i> 19, 4)\u2014 es sacramento desde \u00abel principio\u00bb mismo y, a la vez, bas\u00e1ndose en el estado pecaminoso \u00abhist\u00f3rico\u00bb del hombre, es sacramento que surge del misterio de la \u00abredenci\u00f3n del cuerpo\u00bb.<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a> El texto de San Marcos, que habla de la indisolubilidad del matrimonio, afirma claramente que tambi\u00e9n la mujer se convierte en sujeto de adulterio, cuando repudia al marido y se casa con otro (cf. <i>Mc<\/i> 10, 12). <\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Matrimonio_y_celibato\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Matrimonio y celibato<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1052-1053.<\/p>\n<p>Las discusiones en torno al divorcio son m\u00e1s viejas que el evangelio. Tan antiguas como el hombre. En tiempos de Cristo la discusi\u00f3n sobre el tema estaba polarizada en dos escuelas: la representada por el rabino Hillel, laxista en grado sumo, admit\u00eda el divorcio por cualquier causa: era suficiente para despedir a la mujer, d\u00e1ndole el libelo de repudio, que se le hubiese quemado o simplemente ahumado la comida. As\u00ed interpretaron la Ley en esta escuela (Deut 24,1). Una Ley gen\u00e9rica que autorizaba el divorcio &#8220;si el marido encontraba algo &#8220;vergonzoso&#8221; en ella&#8221;, La otra escuela, la de Shammai, rigorista, entend\u00eda que la excepci\u00f3n del Deuteronomio se refer\u00eda \u00fanicamente al caso de adulterio.\u00a0<\/p>\n<p>La respuesta de Jes\u00fas se remonta por encima de la ley, apoy\u00e1ndose en un principio jud\u00edo de ex\u00e9gesis: &#8220;lo m\u00e1s original es lo m\u00e1s aut\u00e9ntico&#8221;. Y lo m\u00e1s original es la creaci\u00f3n. Dios les cre\u00f3 hombre y mujer para la realizaci\u00f3n de una vida en com\u00fan. Esto es lo que significa &#8220;una sola carne&#8221;. Por consiguiente, la voluntad original de Dios va directamente en contra del divorcio. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, Mois\u00e9s lo autoriz\u00f3? Jes\u00fas responde diciendo: la ley de Mois\u00e9s no es un mandamiento, sino una permisi\u00f3n motivada por las circunstancias y que va en contra de la voluntad original de Dios manifestada en la creaci\u00f3n. Jes\u00fas se coloca por encima de las escuelas y no entra en la cuesti\u00f3n pr\u00e1ctica que las ten\u00eda divididas en su interpretaci\u00f3n. Se remonta a los principios desde los que debe ser juzgada la cuesti\u00f3n. Y, desde luego, se inclina claramente a favor de la interpretaci\u00f3n rigorista, la de Shammai, sobre la ley dada por Mois\u00e9s. Es la condenaci\u00f3n moral del divorcio.\u00a0<\/p>\n<p>La intransigencia de Jes\u00fas frente al divorcio pareci\u00f3 excesiva a sus disc\u00edpulos. Siendo as\u00ed las cosas, lo mejor es no casarse. Pero, por otra parte, el matrimonio era obligatorio para todo jud\u00edo que no fuese impotente. Obligatoriedad basada en el mandamiento divino: &#8220;creced y multiplicaos&#8221; (Gen 1,28). La dificultad, por tanto, es clara: el matrimonio es querido por Dios; el divorcio, permitido en la ley de Mois\u00e9s, deber\u00eda pertenecer a la naturaleza de las cosas; matrimonio, sin la permisi\u00f3n del divorcio, ser\u00eda absurdo. Por duro que sea, responde Jes\u00fas, debe haber hombres consecuentes con estas exigencias: &#8220;aqu\u00e9llos a quienes es dado&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>La renuncia al matrimonio puede ser causada o bien por la impotencia \u2014aqu\u00e9llos que por naturaleza son impotentes o fueron hechos tales por los hombres\u2014 o bien por la decisi\u00f3n libre del hombre tomada por las exigencias impuestas por el reino. Por supuesto bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, sin la cual no tendr\u00eda sentido. Conocemos el caso de un rabino que renunci\u00f3 al matrimonio por una dedicaci\u00f3n exclusiva al estudio de la Ley. El celibato debe estar motivado por las exigencias del reino, pero estas exigencias no son aplicables a todos. Como ocurr\u00eda tambi\u00e9n entre los esenios: entre ellos exist\u00edan los c\u00e9libes y los casados. El celibato cristiano es comprensible \u00fanicamente desde el misterio del reino. Por eso a\u00f1ade Jes\u00fas: &#8220;el que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga&#8221;.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Reaprender_a_Dios\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Reaprender a Dios<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 201-203.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Josu\u00e9 24,1-13.<\/p>\n<p>(Este comentario es tambi\u00e9n v\u00e1lido para el s\u00e1bado: Jos 24,14-29).<\/p>\n<p>Las doce tribus, la liga anficti\u00f3nica, la alianza de Siquem&#8230; : Jos 24 ha hecho correr mucha tinta, sobre todo desde que se dio a conocer la tesis de M. Noth, que quer\u00eda ver en este relato el acta de la asociaci\u00f3n de las doce tribus. Por otra parte, G. von Rad relacionaba Jos 24 con otros pasajes para intentar reconstruir una ceremonia de renovaci\u00f3n de la alianza, que habr\u00eda tenido lugar en el marco de la fiesta de las Tiendas. Ambas hip\u00f3tesis han sufrido fuertes cr\u00edticas; la primera, porque no puede hablarse de una uni\u00f3n de las tribus antes de Sa\u00fal; la segunda, porque ni relatos hist\u00f3ricos ni calendarios religiosos dan cuenta de tal ceremonia (pero \u00bfbasta esta raz\u00f3n para descartarla definitivamente?).\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 relata entonces Jos 24? Pese a su redacci\u00f3n tard\u00eda, la narraci\u00f3n contiene elementos antiguos: la elecci\u00f3n entre el Dios de la conquista y las divinidades locales o mesopot\u00e1micas (vv. 14-15), la respuesta de los participantes y la conclusi\u00f3n de la alianza, seguida de la erecci\u00f3n de una estela. En el fondo, lo importante es saber lo que representan exactamente las &#8220;tribus&#8221; reunidas en Siquem. Y como hay que descartar que se refiera a &#8220;todo Israel&#8221;, la mejor soluci\u00f3n es pensar en una asociaci\u00f3n entre el grupo de Efra\u00edn y las tribus que no hab\u00edan bajado a Egipto. De este modo, la alianza del Sina\u00ed se habr\u00eda extendido progresivamente, primero a las tribus del sur de Cades, y luego a las del norte en Siquem.\u00a0<\/p>\n<p>Se ha querido ver en la alianza de Siquem la formulaci\u00f3n de los tratados de vasallaje hititas. Como mucho, se puede a afirmar que se encuentran algunos elementos comunes, como la retrospectiva hist\u00f3rica y la estela. El pr\u00f3logo hist\u00f3rico se presenta bajo la forma de una profesi\u00f3n de fe que recuerda la \u00e9poca de los patriarcas, el \u00e9xodo, la permanencia en el desierto y la ocupaci\u00f3n del territorio de Cana\u00e1n hasta &#8220;el hoy del pueblo que saca su alimento de la tierra dada por Yahv\u00e9.&#8221; En cuanto a la estela, recuerda a las piedras sobre las que se escrib\u00edan los tratados; su funci\u00f3n era prolongar, aunque fuera en forma de reproche, el recuerdo de la alianza pactada.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 135.<\/p>\n<p>El salmo 135, como la estela, recuerda la historia de Yahv\u00e9 y de su pueblo.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 19, 3-12.<\/p>\n<p>&#8220;Hacerse como ni\u00f1os.&#8221; Los episodios que jalonan la marcha de Jes\u00fas hacia Jerusal\u00e9n \u00bfno patentizan la imposibilidad de vivir el Evangelio? \u00bfEs posible perdonar setenta veces siete cuando en la comunidad fundamental que es la pareja fracasa tan a menudo el amor? Jes\u00fas responde a la pregunta de los fariseos indicando que, en la intenci\u00f3n divina, el matrimonio es indisoluble. Si Mois\u00e9s se vio obligado a conceder el divorcio, fue por causa de la &#8220;dureza del coraz\u00f3n&#8221; humano; de todas formas no es l\u00edcito volver a casarse, pues la exigencia de fidelidad al c\u00f3nyuge repudiado sigue vigente.\u00a0<\/p>\n<p>Pero \u00bfes posible vivir la ley del Reino? La reacci\u00f3n de los disc\u00edpulos evidencia las dificultades que engendra la ley de la indisolubilidad. La respuesta de Jes\u00fas, por otra parte, no niega estas dificultades, pero, adem\u00e1s de los eunucos de nacimiento y los que han sido hechos eunucos por los hombres, a\u00f1ade una tercera categor\u00eda: los eunucos &#8220;que a s\u00ed mismo se han hecho tales por el Reino de los Cielos&#8221;, es decir, seg\u00fan el contexto mateano, los que, despu\u00e9s de haberse separado de su mujer, observan la continencia. En t\u00e9rminos modernos, se dir\u00eda que, si bien la separaci\u00f3n de cuerpos es l\u00edcita, el divorcio no lo es. La ley mosaica se ha radicalizado. En efecto, insistiendo en la irrevocabilidad del libelo del repudio, Dt. 24 subrayaba la importancia de la decisi\u00f3n tomada. Ahora, Jes\u00fas a\u00f1ade que un nuevo matrimonio no es posible. Pero \u00bfson viables las exigencias del Reino al margen de aquel que las funda? \u00bfNo hay que aceptar el Reino como una gracia?\u00a0<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&#8220;\u00a1Mam\u00e1, cu\u00e9ntame una historia!&#8221; Los ni\u00f1os necesitan so\u00f1ar, vivir en compa\u00f1\u00eda de sus h\u00e9roes; el cuento es indispensable para ense\u00f1arles lo que es la vida&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>En el umbral de su nueva existencia, \u00a1tambi\u00e9n los hijos de Israel necesitan historias y h\u00e9roes! De un peque\u00f1o residuo de clanes hay que formar una federaci\u00f3n de tribus, unidas por una misma fe. En Siquem, Josu\u00e9 pone los primeros cimientos de dicha uni\u00f3n y relata la historia de la Alianza. De esta forma nace el credo de la unidad.\u00a0<\/p>\n<p>Dios se da a conocer a base de relatos, y \u00fanicamente vive a trav\u00e9s de la historia contada por los creyentes. \u00a1Este es el aparente esc\u00e1ndalo de nuestra fe! Dios s\u00f3lo es Dios-con-nosotros en el momento en que el creyente lo descubre como tal&#8230; La Historia s\u00f3lo es Alianza porque los creyentes se comprometen en ella&#8230; Dios es el Dios-de-los-creyentes, porque, en definitiva, \u00a1Dios no ha mostrado jam\u00e1s otra cosa que el rostro de hombres y mujeres que creen en \u00e9l! Los propios disc\u00edpulos de Jes\u00fas no vieron m\u00e1s que a un hombre que cre\u00eda en Dios, un Hijo que cre\u00eda en el Padre.\u00a0<\/p>\n<p>Dios se da a conocer a base de relatos. \u00a1Esta es la raz\u00f3n fundamental por la que nos interesamos por esas historias b\u00edblicas de otros tiempos! La Biblia nos &#8220;cuenta a Dios&#8221;. Los sucesos del desierto y de la entrada en Cana\u00e1n no son un recuerdo conmovedor; son sucesos graves, decisivos, prof\u00e9ticos, pues la Tierra Prometida es el objetivo de todos los desiertos por donde los hombres caminan. La historia contada e interpretada por hombres de otras \u00e9pocas sigue siendo el lugar en el que se engendra nuestra fe, y nuestra \u00fanica oraci\u00f3n consiste en decir: &#8220;\u00a1Cu\u00e9ntame una historia! &#8221;\u00a0<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>T\u00fa eres, Se\u00f1or, el Dios de nuestros padres;\u00a0<br \/>\npor su fe nos concedes conocerte,<br \/>\npor su esperanza nos permites\u00a0<br \/>\nabrirnos a tu promesa.<br \/>\n\u00a1Bendito seas por todos esos hombres y mujeres\u00a0<br \/>\nque esbozaron tu rostro en el curso de los tiempos!\u00a0<br \/>\nHaz que tu Esp\u00edritu nos d\u00e9 acceso a tu revelaci\u00f3n,\u00a0<br \/>\nicono de mil rostros<br \/>\ndesvelado a trav\u00e9s de los siglos.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">La indisolubilidad del matrimonio, 19:3-9 (Mc 10:2-12; Mt 5:31-32; Lc 16:18).<\/p>\n<p>La escena surge presentada a Jesucristo por un grupo de fariseos. Sus intenciones eran, ya muy de antes, manifiestamente hostiles contra El. Y esto mismo se declara aqu\u00ed: \u201cpretend\u00edan tentarle\u201d (Mt-Mc).<\/p>\n<p>Le van a presentar, con el fin de enemistarle, una cuesti\u00f3n que era entonces muy debatida entre las dos grandes escuelas de interpretaci\u00f3n de la Ley: la de Shamma\u00ed y Hillel.<\/p>\n<p>En la Ley se le\u00eda lo siguiente: \u201cSi un hombre toma una mujer y es su marido, y \u00e9sta luego no le agrada, porque ha notado en ella algo indecoroso (<i>&#8216;erwat dabar<\/i>),<i> <\/i>le escribir\u00e1 el libelo de repudio. Una vez que sali\u00f3 de la casa de \u00e9l, podr\u00e1 ella ser mujer de otro hombre\u201d (Dt 24:1-2).<\/p>\n<p>Este texto de la Ley era sumamente discutido en las escuelas de interpretaci\u00f3n jud\u00eda. Para la escuela de Hillel bastaba cualquier motivo, incluso el m\u00e1s intrascendente o caprichoso, v.gr., el no haberle preparado bien la comida. El mismo hecho de encontrar otra mujer m\u00e1s hermosa, como motivo de divorcio, era considerado, seg\u00fan rab\u00ed Aqiba, como excesivo por \u201cvarios maestros\u201d. Y rab\u00ed Aqiba (t sobre 135) dec\u00eda \u201cque se pod\u00eda divorciar\u201d incluso si hall\u00f3 una mujer m\u00e1s hermosa, pues en el Deuteronomio se dice: \u201cSi ella no encuentra gracia a sus ojos\u201d sin restricci\u00f3n alguna. Josefo repudia a su mujer, madre ya de tres hijos, porque no le agradaban sus costumbres. La escuela de Shamma\u00ed interpretaba este pasaje de la Ley s\u00f3lo en sentido de adulterio.<\/p>\n<p>Acaso estos fariseos, reflejando este ambiente y buscando tentarle, le presentan la cuesti\u00f3n de si es \u201cl\u00edcito repudiar \u2014 verdadero divorcio \u2014 a la mujer (Mc) por cualquier causa.\u201d Literalmente, \u201cdarle libelo de repudio,\u201d el llamado \u201cescrito de divorcio\u201d (<i>sepher kerithuth \u2014 <\/i>\u03ac\u03c0\u03bf\u03c3\u03c4\u03ac\u03c3\u03b9\u03bf\u03bd).<\/p>\n<p>Probablemente buscaban: si lo acepta, se le acusa del laxismo de la escuela de Hillel; si no lo autoriza, se le compromet\u00eda y enemistaba con la escuela y poder\u00edo de los hillelistas.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas los desconcierta exponiendo una v\u00eda distinta, que era la de la revelaci\u00f3n primitiva. En el G\u00e9nesis se expone claramente la creaci\u00f3n de los dos sexos y la uni\u00f3n inseparable de ellos. \u201cDe manera que ya no son dos, sino una sola carne\u201d en el sentido de una persona; \u201cy una sola carne\u201d no se puede dividir sin matarla. Y Cristo pronuncia una sentencia definitiva, restituyendo el matrimonio a su indisolubilidad primitiva: \u201cLo que Dios uni\u00f3, no lo separe el hombre.\u201d Expone el sentido profundo de esta sentencia.<\/p>\n<p>Mt trae tambi\u00e9n aqu\u00ed la pregunta que le hacen los mismos fariseos, objet\u00e1ndole a esta ley primitiva de la indisolubilidad del matrimonio: si eso fue as\u00ed, si el matrimonio en su instituci\u00f3n fue indisoluble, no se explica que Mois\u00e9s, legislador del pueblo de Dios, concediese el <i>divorcio: <\/i>sea lo \u201cpermitiese\u201d (Mc v.4), sea lo \u201cmandase\u201d (Mt v.7), respondiendo esto m\u00e1s a la letra de la formulaci\u00f3n del Deuteronomio (24:1). La diferencia de f\u00f3rmula lo explican, en parte, los destinatarios jud\u00edos (Mt) y gentiles-romanos (Mc), a quienes van destinados sus evangelios.<\/p>\n<p>Pero nuevamente la palabra de Cristo situ\u00f3 la verdad de las cosas. Mois\u00e9s, en efecto, \u201cpermiti\u00f3\u201d el repudio, no lo \u201cmand\u00f3.\u201d Pero \u201cen <i>un principio <\/i>no suced\u00eda as\u00ed.\u201d El matrimonio, aludiendo al G\u00e9nesis, se ense\u00f1a que es de instituci\u00f3n divina. El matrimonio en su instituci\u00f3n creadora, por su naturaleza, era <i>indisoluble. <\/i>Y si Mois\u00e9s hizo esto, s\u00f3lo lo <i>permiti\u00f3, <\/i>fue una concesi\u00f3n que se autoriz\u00f3, como una dispensa temporal, a causa \u201cde vuestro car\u00e1cter duro\u201d (cf. Dt 10:16; Jer 4:4), ante las condiciones ambientales m\u00e1s o menos primitivas. Pero aquel par\u00e9ntesis de concesi\u00f3n ya termin\u00f3. Y Jesucristo restituy\u00f3 el matrimonio a su indisolubilidad primitiva.<\/p>\n<p>Y nuevamente viene la sanci\u00f3n de Jesucristo sobre este punto, con un inciso que crea una dificultad ya cl\u00e1sica. Dijo as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cEl que repudie a su mujer, excepto el caso de <i>fornicaci\u00f3n <\/i>(\u03b1\u03ae \u03b5\u03c0\u03af \u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03b1), y se casa con otra, comete adulterio.\u201d En Mc, reflejando el ambiente greco-romano, se pone tambi\u00e9n la condenaci\u00f3n del divorcio cuando la iniciativa parte de la mujer, lo que reconoc\u00eda este derecho. Es una \u201cadaptaci\u00f3n\u201d del principio.<\/p>\n<p>El problema aqu\u00ed encerrado es el inciso \u201cexcepto el caso de fornicaci\u00f3n,\u201d pues a primera vista parecer\u00eda que se hace la concesi\u00f3n del verdadero divorcio en caso de \u201cadulterio,\u201d lo cual va contra lo que se dice formalmente en la misma Escritura (Mc 10:11; Lc 16:18; 1 Cor 7:10-11) y contra la ense\u00f1anza de lo que se define en Trento: que no es disoluble el matrimonio por \u201cadulterio de uno de los c\u00f3nyuges.\u201d \u00bfC\u00f3mo interpretar esto? Los autores han alegado diversas explicaciones.<\/p>\n<p>1) Se tratar\u00eda de un caso de <i>interpolaci\u00f3n. <\/i>\u201cEsta hip\u00f3tesis parece suficientemente apoyada por las vacilaciones de la tradici\u00f3n manuscrita.\u201d Lo tiene como interpolado Larra\u00f1aga, quien, en cambio, admite su genuinidad en Mt 5:32. Pero esto no puede imponerse a la masa de los manuscritos del texto. Y buena prueba de ello es que los autores cr\u00edticos admiten como genuina esta lecci\u00f3n. Ni resolver\u00eda nada no admitirla y admitirla en el otro pasaje de Mt 5:32.<\/p>\n<p>2) Seg\u00fan otros autores, siguiendo a San Jer\u00f3nimo, Jesucristo admitir\u00eda aqu\u00ed el divorcio <i>imperfecto <\/i>(separaci\u00f3n <i>quoad thorum<\/i>),<i> <\/i>pero siguiendo firme el v\u00ednculo matrimonial. Ser\u00eda s\u00f3lo separaci\u00f3n de cohabitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero esto est\u00e1 contra el mismo texto sagrado, donde se <i>responde <\/i>a la pregunta que se le hace. Y \u00e9sta es que Mois\u00e9s permit\u00eda \u201crepudiar,\u201d divorciarse de una mujer y <i>casarse <\/i>con otra. Adem\u00e1s, el divorcio imperfecto era desconocido entre los jud\u00edos. Ni se ve por qu\u00e9 Jesucristo autorizar\u00eda s\u00f3lo este divorcio imperfecto en caso de \u201cfornicaci\u00f3n\u201d y no tambi\u00e9n en otros casos, v.gr., de serias desavenencias conyugales.<\/p>\n<p>3) Otra posici\u00f3n es la que da al t\u00e9rmino que usa Mt (\u03c0\u03b1\u03c1\u03b5\u03c7\u03c4\u03cc\u03c2), (Mt 5:32) sentido <i>inclusivo. <\/i>Se dir\u00eda: no es l\u00edcito nunca dar libelo de repudio, <i>ni incluso <\/i>en el caso de adulterio.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la f\u00f3rmula de este pasaje de Mt (\u03bc\u03b7 \u03b5\u03c0\u03af \u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03b1) puede, en absoluto, tener sentido inclusivo. Pues, aunque en griego \u201cni siquiera\u201d se expresa normalmente por otra forma (\u03bc\u03b7 \u03b4\u03b5), pero no siempre es necesario, como se ve en numerosos ejemplos &#8221;. Pero si tiene este sentido <i>inclusivo <\/i>no se explica por qu\u00e9, si se establece la indisolubilidad <i>absoluta <\/i>\u2014 <i>en todos los casos<\/i> \u2014 del matrimonio, se destaca aqu\u00ed ex profeso que <i>tambi\u00e9n <\/i>en el caso de adulterio. \u00bfEs que se quiere condenar con ello la \u00fanica concesi\u00f3n rigorista de la escuela de Shamma\u00ed, que interpretaba la concesi\u00f3n del Deuteronomio (24:1) el <i>erwat dabar, <\/i>de solo el adulterio? Por otra parte, es seguro que aqu\u00ed \u03bc\u03b7 \u03b5\u03c0\u03af \u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03bf: tiene un valor <i>inclusivo y <\/i>no <i>exceptivo? <\/i>Pues son muchos los que lo interpretan en este \u00faltimo sentido. Y Jesucristo \u00bfpretend\u00eda intervenir en una cuesti\u00f3n de escuelas rab\u00ednicas?<\/p>\n<p>4) Se propuso tambi\u00e9n, siguiendo a San Agust\u00edn, un sentido especial <i>exceptivo<\/i>. A la pregunta de los fariseos, Cristo responder\u00eda exponiendo la indisolubilidad del matrimonio, pero sobre el tema del \u201cadulterio\u201d <i>prescindir\u00eda. <\/i>Dir\u00eda: no es l\u00edcito nunca el divorcio, y en cuanto se plantea por causa de adulterio, <i>prescindo <\/i>de tratar y resolver este caso. Casi nadie sigue hoy esta soluci\u00f3n (Benoit). Porque esa frase es tan ambigua que lo mismo podr\u00eda querer decir esto que otra cosa. Y, por tanto, no se podr\u00eda saber lo que quer\u00eda responder. \u00bfY responder\u00eda Cristo con una <i>evasiva <\/i>sobre un punto esencial, cuando acaba de proclamar la indisolubilidad absoluta del matrimonio?<\/p>\n<p>5) Se sostiene que la f\u00f3rmula tiene su valor de <i>excepci\u00f3n. <\/i>No ser\u00eda l\u00edcito el divorcio en el caso de adulterio. Los que adoptan esta posici\u00f3n, la plantean en la hip\u00f3tesis de las dos escuelas jud\u00edas: la laxista de Hillel y la rigorista de Shamma\u00ed. Cristo <i>s\u00f3lo <\/i>dir\u00eda que, <i>en esa doble interpretaci\u00f3n, <\/i>lo m\u00e1s normal era realizar el divorcio <i>\u00fanicamente <\/i>en caso de adulterio. As\u00ed I. Grimm, Sickenberger, A. Fern\u00e1ndez. Se explicar\u00eda, dicen, el que Mc omita lo que es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de escuelas jud\u00edas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de afirmar Jesucristo la indisolubilidad absoluta del matrimonio, es incre\u00edble que la restrinja, y menos a\u00fan que venga a mezclarse en una querella de escuelas jud\u00edas, ni menos a\u00fan pretender con ello desvirtuar la proposici\u00f3n esencial, que ya rige desde su misma instituci\u00f3n, referida en el G\u00e9nesis. Pues no es s\u00f3lo cuesti\u00f3n cristiana; es la interpretaci\u00f3n de la instituci\u00f3n misma matrimonial \u201cen un principio.\u201d<\/p>\n<p>6) Diversos autores interpretan la <i>palabra fornicaci\u00f3n <\/i>del inciso, sea de \u201cincesto\u201d (1 Cor 5:1) y de las uniones ilegales entre familiares; v.gr., en la sinagoga de Dura-Europos se encontraron actas matrimoniales de hermanos; sea en el sentido m\u00e1s ordinario de \u201cconcubinato.\u201d Sobre todo de ciertos matrimonios aparentemente tales, pero en realidad ilegales. Responder\u00edan al tipo de <i>zanuth. <\/i>Fue propuesto primeramente por D\u00f3llinger. Posteriormente lo siguieron otros autores (Schegg, Patrizzi, Aberle, Prat). Pero quien la renov\u00f3 con gran documentaci\u00f3n fue Bonsirven en su obra <i>Le divorce dans le Nouveau Testament <\/i>(1948). Para \u00e9l \u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03b1 significa <i>toda <\/i>uni\u00f3n matrimonial ileg\u00edtima o inv\u00e1lida: \u201cUn matrimonio nulo, inv\u00e1lido, il\u00edcito, irregular de cualquier manera\u201d (p.50). A\u00f1adiendo que \u201cla legislaci\u00f3n (mosaica) y la jurisprudencia (rab\u00ednica) no hab\u00edan a\u00fan distinguido los matrimonios nulos o inv\u00e1lidos de los il\u00edcitos o irregulares\u201d (p.59). As\u00ed cita \u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03b1 con este amplio significado, v.gr., en 1 Cor 5:1 (incesto); Act 15:20.29; 21:25 (el concilio de Jerusal\u00e9n, donde la prohibici\u00f3n ser\u00edan todas las prescripciones mosaicas de Lev c.18), Heb 12:16 (matrimonio mixto o il\u00edcito), Tob 8:9 (matrimonio de fornicaci\u00f3n, nulo, en contraposici\u00f3n al que contrae Tob\u00edas por \u201cfidelidad\u201d a la Ley).<\/p>\n<p>7) M. Baltensweiler y Bonnard siguen, en parte, esta l\u00ednea. \u201cSabemos que la casu\u00edstica jud\u00eda <i>autorizaba <\/i>ciertas <i>uniones prohibidas <\/i>por el Lev\u00edtico (c.18) en el caso de <i>paganos convertidos <\/i>a la fe jud\u00eda.\u201d El texto de Mt ir\u00eda contra estos abusos: no m\u00e1s repudiaciones que las uniones ilegales previstas en el cap\u00edtulo 18 del Lev\u00edtico.<\/p>\n<p>8) A.-M. Dubarle en su art\u00edculo <i>Mariage et divorce dans l&#8217;\u00c9vangile, <\/i>dice que en los evangelistas, y en especial en Mt; se nota un deseo de armonizar el N.T. con la Ley (Mt 5:17ss). En la Ley se reconoce el divorcio (cf. Ex 21:7-11; Dt 21:10-14; 24:1-4). Y, entre los diversos pasajes, est\u00e1 \u00e9ste discutible (Dt 2:1-4). Est\u00e1 \u2014 dice \u2014 adem\u00e1s entre pasajes que tratan de proteger al d\u00e9bil y desafortunado. Lo que el Evangelio quiere, pues, condenar es el que se tome la <i>iniciativa <\/i>de la ruptura conyugal. Pero, al menos no lo dice el Evangelio, no condena al que, por ser v\u00edctima de ella, se case de nuevo. Por eso, este doble \u201cinciso\u201d de Mt \u2014 no de Cristo \u2014, como \u201cexcepci\u00f3n\u201d a la condena del divorcio, no puede negarse sin m\u00e1s, ya que se entronca con esa citada tendencia de misericordia del A.T. En caso de tener que contradecirla \u2014 a\u00f1ade \u2014, Mt hubiese tenido que declararlo abiertamente. Por lo que Dubarle traduce \u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03b1, no por el simple adulterio, sino por una mala conducta \u201cm\u00e1s que adulterio simple y moment\u00e1neo\u201d: por \u201cun desorden, grave y prolongado en esta materia.\u201d Mt se mantiene, pues, en la l\u00ednea dura: s\u00f3lo lo permite en las uniones ilegales que cita Lev\u00edtico (c.18). A\u00f1ade que los estudios de Franssen \u2014 de 1950 a 1955 \u2014 han hecho ver que el concilio de Trento no quiso condenar <i>directamente <\/i>que el adulterio disolv\u00eda el v\u00ednculo matrimonial (denzsch. n.1807).<\/p>\n<p>Esta posici\u00f3n falla. No se ve esa armonizaci\u00f3n del N.T. con la Ley en el \u201cserm\u00f3n del Monte,\u201d cuando los contrastes son tan fuertes. Y la frase de Cristo que \u201cno vino a destruir la Ley, sino a <i>llenarla <\/i>(\u03c0\u03bb\u03b7\u03c1\u03ce\u03c3\u03b1\u03b9), es muy amplia: cumpli\u00f3 parte de ella, suprimi\u00f3 tambi\u00e9n parte de la misma, y la llev\u00f3 a una nueva perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ni se ve que el Evangelio quiera <i>s\u00f3lo <\/i>condenar la <i>iniciativa <\/i>de la ruptura vincular, dejando en libertad a la otra parte para contraer nuevo matrimonio. Pues si en Mc (10:11-12) se extiende <i>la iniciativa <\/i>del divorcio a la mujer, por causa del mundo greco-romano, tambi\u00e9n se dice que el que repudia a \u201csu mujer\u201d y se casa con otra, comete \u201cadulterio\u201d; luego es que es <i>mando <\/i>de la primera. Y Lc (16:18) acent\u00faa a\u00fan: que el que se casa con la \u201crepudiada\u201d tambi\u00e9n comete \u201cadulterio\u201d; se\u00f1al de que la \u201crepudiada\u201d es <i>leg\u00edtima mujer del primer marido. <\/i>Mt tiene una <i>excepci\u00f3n, <\/i>pero no se sigue que se refiera a la disoluci\u00f3n vincular, sino a otro tipo \u2014 luego se ver\u00e1 \u2014 de seudomatrimonios \u201dzanuth.\u201d S\u00f3lo Pablo tiene una verdadera <i>excepci\u00f3n <\/i>con el \u201cprivilegio paulino\u201d (1 Cor 7:12ss). La casu\u00edstica jud\u00eda admit\u00eda ciertas uniones prohibidas por el Lev\u00edtico (c.18), en el caso de ciertos paganos convertidos a la fe (cf. Strachb., III p.353-358). Esta <i>excepci\u00f3n <\/i>vincular de Pablo se enuncia as\u00ed: \u201cEso <i>lo digo yo, <\/i>no el Se\u00f1or\u201d (1 Cor 7:12.). \u00bfPodr\u00eda Pablo, personalmente, hacer esta <i>dispensa <\/i>de un principio general de Cristo, y que \u00e9l mismo reconoce, ser del Se\u00f1or? (1 Cor 10:11). La afirmaci\u00f3n de Cristo, haciendo la interpretaci\u00f3n <i>aut\u00e9ntica <\/i>del principio de <i>indisolubilidad <\/i>matrimonial, en su misma instituci\u00f3n, es demasiado grave para hacer esta dispensa por una prudencia de benevolencia, porque \u201clo digo yo,\u201d de Pablo. Se apela al \u201cpoder de las llaves,\u201d pero lo que es de instituci\u00f3n divina, y ratificado y definido por el Magisterio, aparte del canon antes citado (Franssen), s\u00f3lo se puede admitir que Pablo lo hace en virtud de un \u201cprivilegio\u201d divino-apost\u00f3lico. Y si se lo condena <i>indirectamente, <\/i>se lo condena. Y si no lo quisiese condenar, entonces \u00bfpor qu\u00e9 se lo condena? Por \u00faltimo, la traducci\u00f3n que da Dubarle de \u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03b1 es gratuita y t\u00e9cnicamente \u2014 para precisar ese tipo de matrimonios \u2014 ininteligible.<\/p>\n<p>9) A. Isaksson propuso otra teor\u00eda. Se referir\u00eda este pasaje de Mt (\u03bc\u03b7 \u03b5\u03c0\u03af \u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03b1) a la prescripci\u00f3n de la Ley jud\u00eda, seg\u00fan la cual el marido que en la primera noche matrimonial descubr\u00eda que su mujer no era virgen ten\u00eda la obligaci\u00f3n de exponer esta circunstancia p\u00fablicamente al tribunal, al d\u00eda siguiente h\u00e1bil, divorci\u00e1ndose por esta raz\u00f3n. Esto, dice, era tan evidente para los oyentes de Cristo, que no vio probablemente la necesidad de especificarlo. Pero Mt, m\u00e1s tarde, al escribir el evangelio, vio la necesidad de aclararlo. Isaksson explica que el matrimonio es algo civil y que a la autoridad compet\u00eda exclusivamente determinar si en un caso concreto se hab\u00eda de aplicar esta cl\u00e1usula o no.<\/p>\n<p>No es esta hip\u00f3tesis nada evidente. La virginidad f\u00edsica puede ser perdida sin culpa. \u00bfC\u00f3mo determinar entonces el tribunal si en este caso deb\u00eda o no haber separaci\u00f3n por culpabilidad? \u00bfA cu\u00e1ntos abusos no se podr\u00eda prestar esto? \u00bfQui\u00e9n entender\u00eda que con el t\u00e9rmino <i>zanuth <\/i>(\u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03b1) se refer\u00eda espec\u00edficamente a esto? La determinaci\u00f3n de Cristo es absoluta, no hacen falta tribunales. Por ambiente y por corresponder este t\u00e9rmino exactamente a lo que se indicar\u00e1 luego, la soluci\u00f3n que se propone es otra.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pensar ante esta dificultad y ante las varias soluciones propuestas?<\/p>\n<p><i>a) <\/i>Las part\u00edculas que se usan en los dos pasajes de Mt (\u03c0\u03b1\u03c1\u03b5\u03ba\u03c4\u03cc\u03c2 y \u03bc\u03b7 \u03b5\u03c0\u03af \u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03b1) tienen valor <i>exceptivo <\/i>y no inclusivo, por las razones siguientes:<\/p>\n<p>1) Las dos veces, que sale \u03c0\u03b1\u03c1\u03b5\u03ba\u03c4\u03cc\u03c2 en el N.T. (Act;26:29; 2 Cor 11:28) tiene sentido <i>negativo-exceptivo.<\/i><\/p>\n<p>2) Las versiones antiguas latinas, \u00edtala y Vulgata, lo mismo que las sir\u00edacas y copias, traducen estas part\u00edculas de los <i>dos pasajes de Mt <\/i>con valor <i>exceptivo.<\/i><\/p>\n<p>3) En las variantes cr\u00edticas de manuscritos correspondientes a los c\u00f3dices B, C, D, muchos min\u00fasculos, Or\u00edgenes, Eusebio, San Basilio y acaso San Cris\u00f3stomo, ponen, en lugar de \u03bc\u03b7 \u03b5\u03c0\u03af, \u03c0\u03b1\u03c1\u03b5\u03ba\u03c4\u03cc\u03c2, en sentido <i>exceptivo. <\/i>A esto dice Bonsirven: \u201cEsta particularidad, proviniendo de familias diferentes y precisas, no supone simplemente una confusi\u00f3n de dos textos paralelos, sino que testimonian que se ha querido muy pronto interpretar 19:9 como una<i> excepci\u00f3n <\/i>a la prohibici\u00f3n del divorcio.\u201d<\/p>\n<p>4) Si estas part\u00edculas hubiesen de ser interpretadas en un sentido <i>inclusivo <\/i>y no <i>exceptivo, <\/i>siendo el pasaje dif\u00edcil, y siendo la soluci\u00f3n tan f\u00e1cil, como era interpretar estas part\u00edculas en sentido <i>inclusivo, <\/i>valor que pueden tener absolutamente consideradas, \u00bfpor qu\u00e9 la tradici\u00f3n, entre la que hab\u00eda excelentes fil\u00f3logos griegos, no las interpret\u00f3 en sentido <i>inclusivo?<\/i><\/p>\n<p>b) <i>Se trata de una verdadera separaci\u00f3n conyugal.<\/i> \u2014 Jesucristo restituye aqu\u00ed el matrimonio a su indisolubilidad primitiva, a la indisolubilidad en la misma instituci\u00f3n matrimonial, en contraposici\u00f3n a la concesi\u00f3n mosaica. Por tanto, el divorcio, habiendo habido verdadero matrimonio, queda de nuevo invalidado.<\/p>\n<p>Pero, por otra parte, hay, en el caso que se considera, una <i>excepci\u00f3n <\/i>en el mismo. Excepci\u00f3n que no puede darse conforme a la afirmaci\u00f3n terminante de si hubo matrimonio verdadero; matrimonio que est\u00e9 incluido en las condiciones de validez de la misma instituci\u00f3n matrimonial, a la que restaura en toda su pureza.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed se sigue que esa <i>excepci\u00f3n <\/i>en el matrimonio no debe ser el \u201cadulterio,\u201d como algunos interpretaban el \u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03b1 de esta cl\u00e1usula exceptiva, presentando \u00e9ste como un hecho social no legitimado por la Ley, puesto que \u00e9ste no es matrimonio ni puede aparecer nunca, legalmente, con forma matrimonial.<\/p>\n<p>Esta <i>excepci\u00f3n <\/i>debe de ser una excepci\u00f3n en una forma matrimonial que sea un matrimonio <i>realmente inv\u00e1lido ante la moral, <\/i>pero que, al mismo tiempo, aparezca <i>legalmente como v\u00e1lido. <\/i>Por lo que no pudiera tener una equiparaci\u00f3n social ni moral al concubinato o adulterio. \u00bfSe dio este tipo matrimonial en Israel? S\u00ed. Y esto es lo que hacen ver los escritos rab\u00ednicos.<\/p>\n<p>En \u00e9stos aparece un triple tipo de matrimonio inv\u00e1lido, que llaman <i>zanuth = fornicaci\u00f3n = <\/i>\u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03b1. Estas tres clases de matrimonio <i>zanuth <\/i>son las siguientes:<\/p>\n<p><i>a) <\/i>Matrimonio <i>nulo, <\/i>pero que es contra\u00eddo con <i>buena fe, <\/i>y, por tanto, sin culpa. Lo llaman los rabinos <i>\u201czanuth <\/i>por error o inadvertencia.\u201d<\/p>\n<p><i>b) <\/i>Matrimonio <i>nulo, <\/i>pero que es tal por contraerse con <i>mala fe, <\/i>es decir, sabiendo la <i>invalidez <\/i>del mismo. Lo llaman los rabinos \u201c<i>zanuth <\/i>por malicia\u201d o tambi\u00e9n <i>sh\u00e9m zenuth, <\/i>con nombre de <i>zanuth.<\/i><\/p>\n<p><i>c) <\/i>Matrimonio <i>nulo <\/i>por el <i>modo <\/i>como se realiza. Lo llamaban los rabinos <i>d\u00e9rek zenuth, <\/i>por \u201ccamino o v\u00eda de fornicaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>De los muchos pasajes de estos matrimonios <i>zanuth <\/i>que se citan en la Mishna, se citar\u00e1 s\u00f3lo alg\u00fan caso, remitiendo al lector para otros a las obras de Bonsirven.<\/p>\n<p>Un tema muy discutido por los rabinos era el caso de una mujer casada que, habiendo desaparecido su marido, se casaba de nuevo, y si, viviendo con este segundo, aparec\u00eda luego su primer marido, \u00bfqu\u00e9 se deb\u00eda hacer en este caso? Entre las muchas discusiones sobre esto, tambi\u00e9n se dec\u00eda: \u201cSi el segundo matrimonio no ha sido autorizado (por el tribunal), ella puede volver a su primer marido.\u201d Pero si hab\u00eda sido autorizado, se lo consideraba v\u00e1lido.<\/p>\n<p>Y hasta se llegaba a admitir por algunos rabinos que un matrimonio <i>nulo <\/i>se hac\u00eda, en algunos casos, <i>v\u00e1lido <\/i>despu\u00e9s de la <i>consumaci\u00f3n <\/i>del mismo.<\/p>\n<p>De lo expuesto, a prop\u00f3sito de este pasaje de Mt, se sigue lo siguiente:<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de Cristo se discut\u00eda vivamente sobre un tipo de matrimonio <i>zanuth, <\/i>o de \u201cfornicaci\u00f3n,\u201d que, cuando era contra\u00eddo de <i>buena fe <\/i>\u2014 <i>zanuth <\/i>por inadvertencia \u2014, era considerado por unos rabinos v\u00e1lido y por otros inv\u00e1lido, aunque fuese inv\u00e1lido ante la ley natural.<\/p>\n<p>Pero esto, desde el punto de vista de la moral natural, era inv\u00e1lido, y no val\u00eda para convalidarlo ni la buena fe, ni la autorizaci\u00f3n o interpretaci\u00f3n rab\u00ednica, ni la consumaci\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p>Pero, de hecho, esta interpretaci\u00f3n hac\u00eda que se tuviese por v\u00e1lido este matrimonio en el sector a que afectaban sus doctrinas, aunque, ante la misma moral natural, objetivamente considerado, fuese un concubinato. Mas, ampliamente divulgado este punto por efecto de las discusiones rab\u00ednicas y por su traducci\u00f3n a la pr\u00e1ctica, por lo menos en el sector en que influyesen estos doctores, se impon\u00eda, a la hora de cesar la autorizaci\u00f3n mosaica del divorcio, que se interpretase tambi\u00e9n la moralidad de este tipo de matrimonios <i>zanuth. <\/i>Y es lo que Jesucristo hace respondiendo precisamente a la insidia que le tienden \u201cunos fariseos\u201d (Mt 19:3; Mc 10:2), en cuyos sectores se discut\u00edan vivamente estas posiciones frente al matrimonio.<\/p>\n<p>As\u00ed, la traducci\u00f3n de este pasaje de Mt debe ser: \u201cEl que repudia a su mujer \u2014 excepto el caso de <i>zanuth<\/i> \u2014 y se casa con otra, adultera.\u201d<\/p>\n<p>Esto mismo explica varias cosas en el evangelio de Mt y en el lugar paralelo de Mc (10:11.12) y Lc (16:18).<\/p>\n<p>En Mt explica que para expresar el motivo de este <i>matrimonio a disolverse <\/i>se usa un t\u00e9rmino (\u03c0\u03bf\u03c1\u03bd\u03b5\u03af\u03b1), mientras que para decir que el que, excepto en este caso, se casa con la <i>mujer divorciada, <\/i>adultera, usa otro t\u00e9rmino (\u03bc\u03bf\u03af\u03c7\u03ac\u03c4\u03b1\u03b9). En el contexto con este segundo t\u00e9rmino se expresa ciertamente el <i>adulterio; <\/i>en cambio, con el otro ha de expresarse otra cosa distinta, no sin\u00f3nima de adulterio. Lo que, en este caso, era ese tipo de matrimonio inv\u00e1lido de buena fe.<\/p>\n<p>Explica en Mt el que <i>se exija <\/i>la disoluci\u00f3n de este tipo de matrimonio inv\u00e1lido, mientras que no se cita este par\u00e9ntesis exceptivo en los lugares correspondientes de Mc-Lc.<\/p>\n<p>En efecto, Mt escribe su evangelio para jud\u00edos. En esta \u00e9poca, estas discusiones estaban muy vivas en el rabinismo. Por eso hac\u00eda falta recoger esta ense\u00f1anza de Cristo, para que los primeros cristianos palestinos procedentes del juda\u00edsmo, conocedores de este ambiente, supiesen claramente a qu\u00e9 atenerse. En cambio, esto falta en los evangelios de Mc-Lc. Escritos para la gentilidad y desconocedores de este tipo de matrimonios inv\u00e1lidos, no hac\u00eda falta plantearles ni resolverles este problema. De ah\u00ed su omisi\u00f3n en la intenci\u00f3n de estos evangelistas o de sus catequesis primitivas.<\/p>\n<p>Explica tambi\u00e9n en Mt que sea esta ense\u00f1anza en respuesta a una insidia planteada abiertamente por \u201clos fariseos,\u201d <i>en cuyo ambiente rab\u00ednico se planteaban y discut\u00edan estos temas.<\/i><\/p>\n<p>Explica tambi\u00e9n la <i>brevedad <\/i>de este inciso. Posiblemente se explic\u00f3 con m\u00e1s detenci\u00f3n y claridad este punto de importancia tan capital en las catequesis. Pero tambi\u00e9n es posible que Mt o sus catequesis hubiesen cre\u00eddo oportuno resumir este punto, haci\u00e9ndose cargo que, estando muy vivas estas discusiones entre los rabinos a la hora de la composici\u00f3n de su evangelio, bastar\u00eda un breve inciso para recordar y dar resumidamente la doctrina de Jesucristo sobre este punto.<\/p>\n<p>Y de todo lo expuesto se deduce que este tipo de matrimonio <i>zanuth <\/i>contra\u00eddo con buena fe, hasta el momento de conocerse este error sustancial, que lo invalidaba, era una uni\u00f3n estable moral, pues se estaba en \u00e9l de buena fe y por error invencible, <i>y legal, <\/i>pues la ley lo sancionaba y gozaba de todos los privilegios concedidos por la misma al verdadero matrimonio. Y, por lo tanto, <i>requer\u00eda, <\/i>no para disolver el v\u00ednculo, puesto que no exist\u00eda, aunque s\u00ed, de hecho, el <i>libelo de repudio; <\/i>pues, considerado jur\u00eddicamente como legal, su disoluci\u00f3n legal y la justificaci\u00f3n moral de esta disoluci\u00f3n requer\u00edan tambi\u00e9n un testimonio legal, cuyo medio normal era dar el libelo de repudio a aquella situaci\u00f3n estable y hasta entonces moral y legal.<\/p>\n<p>Sin duda este inciso es una interpretaci\u00f3n cristiana, extendiendo el verdadero sentido de la indisolubilidad matrimonial a las cuestiones rab\u00ednicas, cerrando as\u00ed la misma excepci\u00f3n que admit\u00eda la escuela rigorista de Shamma\u00ed y este tipo ambiental de matrimonios <i>zanuth.<\/i><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La guarda voluntaria de la continencia, 19:10-12.<\/p>\n<p>Jesucristo expone metaf\u00f3ricamente la dignidad y excelencia de la continencia voluntaria: la virginidad.<\/p>\n<p>La pregunta se la van a hacer sus disc\u00edpulos, posiblemente despu\u00e9s de esta disputa y ya \u201cen casa\u201d (Mc 10:10). Como ya se dijo, este tipo de \u201cdi\u00e1logos\u201d pod\u00eda ser, conforme al uso ambiental rab\u00ednico, un procedimiento de matizaci\u00f3n. La respuesta de Cristo al tema de la indisolubilidad del matrimonio fue tan tajante, que caus\u00f3 verdadera sorpresa en los disc\u00edpulos. Buena prueba fue c\u00f3mo los disc\u00edpulos interpretaron las palabras de Jesucristo en sentido de una indisolubilidad absoluta. Por eso le dicen que, si tal es la \u201ccausa\u201d (\u03b1\u03af\u03c4\u03b9\u03b1) de los hombres. Esta palabra \u201ccausa\u201d es considerada como un latinismo, pero pudiera ser la traducci\u00f3n material de un arama\u00edsmo. As\u00ed, en sir\u00edaco, la forma <i>ellet\u00e1, <\/i>\u201ccausa,\u201d es usual en el sentido de cosa (<i>res<\/i>). Por eso le dicen que, \u201csi tal es la <i>condici\u00f3n <\/i>del hombre con la mujer, no conviene casarse.\u201d Naturalmente, no se habla aqu\u00ed de un divorcio imperfecto, que era desconocido de los jud\u00edos, sino en la hip\u00f3tesis, como se ve en el pasaje anterior, de no poder volver a casarse.<\/p>\n<p>Pero Jesucristo respondi\u00f3 a aquel lenguaje de la naturaleza no s\u00f3lo reafirmando impl\u00edcitamente cuanto hab\u00eda dicho, sino presentando la excelencia de algo m\u00e1s grande y m\u00e1s dif\u00edcil: la virginidad.<\/p>\n<p>Mas esto, su <i>comprensi\u00f3n, <\/i>en el sentido no s\u00f3lo intelectual, sino de adhesi\u00f3n y pr\u00e1ctica (v.12), es un privilegio de aquellos \u201ca quienes ha sido dado\u201d: es circunloquio por don de Dios.<\/p>\n<p>Este don de Dios, la virginidad, va a ser expresado en contraste con dos grupos de \u201ceunucos,\u201d de impotentes para el matrimonio.<\/p>\n<p>La contraposici\u00f3n tercera de Cristo est\u00e1 opuesta a los dos grupos de eunucos que conoc\u00eda el rabinismo. Se lee que \u00e9stos divid\u00edan los eunucos en dos grupos: unos eran los \u201ceunucos del seno materno,\u201d llamados tambi\u00e9n \u201ceunucos del cielo\u201d o \u201cdel calor,\u201d y los \u201ceunucos de los hombres.\u201d\u00a0<\/p>\n<p>Jesucristo, frente a estos dos grupos de impotentes matrimoniales, los que eran as\u00ed por nacimiento y los que fueron reducidos a tal estado por los hombres con finalidades penales o pasionales, o a tipo de los cultos orientales, presenta un tipo metaf\u00f3rico de eunucos \u201cque a s\u00ed mismos se hicieron tales a causa del reino de los cielos.\u201d Pensaron algunos si las tres expresiones hab\u00eda que tomarlas en el mismo sentido real. Or\u00edgenes, por ejemplo, lleg\u00f3, con esta finalidad, a su mutilaci\u00f3n f\u00edsica. Evidentemente no puede ser \u00e9ste el sentido de las palabras de Cristo. No ya por la inmoralidad de este acto, sino tambi\u00e9n porque El mismo sit\u00faa la interpretaci\u00f3n de estas palabras, frente al contraste de las dos mutilaciones f\u00edsicas anteriores, advirtiendo que \u201cel que pueda entender, que entienda.\u201d<\/p>\n<p>Este prop\u00f3sito de virginidad se entiende, en comparaci\u00f3n de los otros dos ejemplos propuestos, de un estado. La antig\u00fcedad interpret\u00f3 este pasaje de virginidad perpetua. El concilio de Trento ha interpretado este \u201cprop\u00f3sito,\u201d de virginidad perpetua. Tambi\u00e9n San Pablo ha expuesto ampliamente la excelencia de la virginidad (1 Cor 7:25ss).<\/p>\n<p>Esta proclamaci\u00f3n de la excelencia de la virginidad sobre el matrimonio, ense\u00f1ada por Jesucristo, chocaba fuertemente con el concepto jud\u00edo de la vida. No se conceb\u00eda no casarse. Si en un Jerem\u00edas se explicaba o disculpaba por su profetismo, en los dem\u00e1s no se conceb\u00eda. Se cuenta, como excepci\u00f3n, el caso de rab\u00ed bar Azzai, que no se cas\u00f3 por dedicarse exclusivamente al estudio de la Thor\u00e1 (Ley), y fue nada menos que acusado por rab\u00ed Eleazar bar Azaria, ambos en el siglo u, de quebrantar el precepto del G\u00e9nesis que dec\u00eda: \u201cCreced y multiplicaos.\u201d<\/p>\n<p>En vista de no concordar este prop\u00f3sito con el ambiente palestino, ni con lo esencial del tema tratado aqu\u00ed (cf.l Cor 7:25), se propone que se refiera el texto al hecho de guardar celibato la parte inocente de una separaci\u00f3n que no puede ser vincular. Parecer\u00eda, sin embargo, muy estrecha esta interpretaci\u00f3n. No se puede ignorar las corrientes esenias-qumr\u00e1micas sobre el celibato, y que tuvieron que influir en el ambiente. Si Pablo habl\u00f3 tambi\u00e9n, como se indic\u00f3, de la excelencia de la <i>virginidad <\/i>(1 Cor 7:25ss), acaso no repugnase esto en la iglesia mateana. Este celibato debe de ser ya una extensi\u00f3n y reflexi\u00f3n cristiana, de la ense\u00f1anza de Cristo, a la hora de la composici\u00f3n de los evangelios.<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_El_perdon_y_el_deudor_despiadado\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): El perd\u00f3n y el deudor despiadado<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 349-355.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo 19 se abre con una escena particularmente emblem\u00e1tica: mientras Jes\u00fas, rodeado de una enorme muchedumbre, se ocupa de curar a los enfermos, se le acercan algunos fariseos para ponerle una \u00abpregunta trampa\u00bb a prop\u00f3sito de una controvertida cuesti\u00f3n rab\u00ednica sobre el divorcio. \u00bfHay que seguir las indicaciones de Shammai o las de Hillel? El primero, exponente de la escuela rigorista, admit\u00eda la posibilidad de disolver el matrimonio s\u00f3lo en caso de adulterio; el segundo se inclinaba a permitirlo <i>\u00abpor cualquier motivo\u00bb. <\/i>Jes\u00fas, en vez de insertarse en una de las dos escuelas, ofrece, tambi\u00e9n en este caso, una respuesta nueva, abre una perspectiva que no admite ambig\u00fcedad o componendas: al mismo tiempo que reafirma con vigor el principio de la indisolubilidad del matrimonio, va m\u00e1s all\u00e1 de lo que hab\u00eda concedido Mois\u00e9s en la ley <i>\u00abpor vuestra incapacidad para entender\u00bb.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Jes\u00fas, remont\u00e1ndose al proyecto originario de Dios, afirma con absoluta claridad que el hombre y la mujer unidos en matrimonio forman, por voluntad divina, <i>\u00abuna sola carne\u00bb <\/i>(cf. Gn 2,24). En consecuencia, el divorcio es siempre una opci\u00f3n humana que se opone al designio divino. Frente a la turbaci\u00f3n de los disc\u00edpulos por la severidad de la ley matrimonial propuesta por el Maestro, \u00e9ste no mitiga sus palabras. As\u00ed las cosas, concluyen que es mejor no casarse, y Jes\u00fas pronuncia unas palabras cargadas de misterio: <i>\u00abNo todos pueden hacer esto, sino s\u00f3lo aquellos a quienes Dios se lo concede\u00bb <\/i>(v. 11).\u00a0<\/p>\n<p>El texto -de controvertida interpretaci\u00f3n-, seguramente arcaico y pronunciado por Jes\u00fas, est\u00e1 claro en su significado fundamental. Hay tres tipos de personas que no se unen en matrimonio: los inh\u00e1biles para \u00e9l por malformaci\u00f3n f\u00edsica, los que se han vuelto tales por obra de hombres y, por \u00faltimo, los que optan voluntariamente por renunciar al matrimonio para dedicarse con coraz\u00f3n indiviso y con todas sus fuerzas a Dios y a la difusi\u00f3n de su Reino. Comprender la belleza de la virginidad y de la castidad consagradas es puro don del Padre, que <i>\u00abha escondido estas cosas a los sabios y prudentes, y se las ha dado a conocer a los sencillos\u00bb <\/i>(Mt 11,25). \u00c9sa es la raz\u00f3n por la que Jes\u00fas invita a los disc\u00edpulos a hacerse como ni\u00f1os: s\u00f3lo as\u00ed tendr\u00e1n la pureza necesaria para acoger el Reino de los Cielos como don gratuito y la frescura para responder al don con la entrega total del propio ser.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p>El fragmento evang\u00e9lico nos invita a preguntarnos con qu\u00e9 disposiciones nos acercamos a Jes\u00fas y a la escucha de su Palabra: \u00bfcon \u00e1nimo sencillo y dispuesto a acoger su mensaje o bien con una actitud inclinada a juzgarlo y adaptarlo para legitimar nuestras propias decisiones tomadas por comodidad?\u00a0<\/p>\n<p>Sea cual sea nuestra actitud, es cierto que Jes\u00fas no se deja aprisionar en nuestras mezquindades, sino que siempre -incluso cuando partimos un poco mal dispuestos- nos invita a dar un salto de calidad y nos renueva incansablemente su confianza, nos indica la meta final, para cuya consecuci\u00f3n ninguna fatiga es excesiva. El designio del Padre sobre el hombre desde el principio -seg\u00fan se nos recuerda en este pasaje- un maravilloso proyecto de amor. Ahora bien, el amor tiene una ley imprescindible: requiere nuestra entrega plena y total. Solo a ese precio se puede saborear toda su belleza. Esto vale tanto en el caso del matrimonio como en cualquier modalidad de consagraci\u00f3n religiosa.\u00a0<\/p>\n<p>Cuando se entra en el camino del amor no hay atajos ni rebajas. El amor es por su propia naturaleza totalizador: es necesario perder la propia vida para poder recuperarla; es necesario permanecer fieles a las opciones realizadas para ser fecundos en el bien. Se trata de un mensaje anacr\u00f3nico, imposible de proponer en nuestra \u00e9poca y en nuestra cultura, en la que impera la ley del placer? Jesus es un Maestro incomodo, pero sin el el hombre acaba por no ser ni siquiera el mismo: fuera del proyecto que Dios ha trazado para el nunca podr\u00e1 sentirse realizado. Incompleto en s\u00ed mismo, sediento de felicidad, es una criatura que anhela la plenitud, aunque tiene miedo de dar los pasos, de dar el salto de calidad que puede llevarle a la plenitud. Solo Jesus puede curar su \u00abesclerocardia\u00bb, su obstinada rebeli\u00f3n contra las ordenes de Dios, una rebeli\u00f3n que, lejos de llevarle a la libertad, le produce tristeza y muerte. Jesus nos pone una vez m\u00e1s a los ni\u00f1os como ejemplo: la realizaci\u00f3n humana se obtiene con un retorno consciente a los or\u00edgenes. El tiempo de la vida presente nos ha sido dado para que, a trav\u00e9s de un camino de purificaci\u00f3n, volvamos a ser como cuando salimos de las manos de nuestro Padre y Creador: peque\u00f1os, sin complicaciones, abiertos a acoger con alegr\u00eda y con asombro el don de la vida para darlo a otros a nuestra vez.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>Como podr\u00edamos describir la dicha de un matrimonio contra\u00eddo ante la Iglesia, confirmado por la oblaci\u00f3n, sellado por la bendici\u00f3n, proclamado por los \u00e1ngeles y ratificado por el Padre celestial? Que bella pareja forman los dos creyentes que comparten la misma esperanza, el mismo ideal, el mismo modo de vivir, el mismo esp\u00edritu de servicio. Los dos hermanos, ambos al servicio del Se\u00f1or, sin divisi\u00f3n alguna en la carne y en el esp\u00edritu, son, en efecto, dos en una sola carne. Al ser una sola carne son tambi\u00e9n un solo esp\u00edritu: juntos oran, juntos se postran, juntos hacen penitencia; rec\u00edprocamente se exhortan y se instruyen, rec\u00edprocamente se sostienen. Ambos intervienen en la santa asamblea y juntos participan en la mesa divina. Est\u00e1n unidos en la prueba y en la alegr\u00eda. Ninguno se esconde del otro, ninguno huye del otro, ninguno es un peso para el otro.\u00a0<\/p>\n<p>Visitan gustosamente al que esta enfermo, ayudan al que To necesita. Dan con generosidad, se prodigan con sinceridad, atienden a los compromisos diarios con seriedad y nunca est\u00e1n mudos cuando se trata de alabar al Se\u00f1or. Cristo, que To ve todo y lo oye todo, se alegra y les env\u00eda su paz. Donde est\u00e1n los dos, all esta Cristo; y donde esta el, no hay sitio para el maligno (Tertuliano, A <i>las mujeres, <\/i>2, 6-9).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>Si hay un campo en el que Jes\u00fas se muestra riguroso y hasta exigente es precisamente el del amor, aparentemente todav\u00eda m\u00e1s exigente de lo que se mostr\u00f3 Mois\u00e9s antes que \u00e9l. A\u00f1ade tambi\u00e9n una raz\u00f3n contra la que se quebrar\u00edan todas las objeciones: <i>\u00abLo que Dios ha unido que no lo separe el hombre\u00bb. <\/i>Est\u00e1 claro. El hombre y la mujer que se han comprometido en el amor no lo han hecho solos. En el mismo momento se comprometieron en Dios, porque quien se compromete en el amor se compromete en Dios. Porque Dios es amor. Y eso no puede ser sencillo para nadie, aunque, de hecho, nada es m\u00e1s sencillo. Quien cree verdaderamente en Dios, ha presentido al menos el amor; as\u00ed, en el amor humano que ha sentido nacer en su coraz\u00f3n, ha conocido algo de Dios. Cuando se ha empezado a conocer a Dios, cuando se ha encontrado un poco de su amor, ya no es posible amar por juego o amar s\u00f3lo por un tiempo y, despu\u00e9s, vivir para ver. Quien ha empezado a amar, ama para siempre y a pesar de todo, a pesar de cualquier fallo que pueda cometer el ser amado, tal como Dios nos ama para siempre, sean cuales sean nuestros fallos.\u00a0<\/p>\n<p>Amar para siempre. \u00bfC\u00f3mo es posible? \u00bfNo prueba la experiencia lo contrario? Son muchas las parejas que se rompen en los primeros a\u00f1os. Y aun cuando subsista una fidelidad inviolada, \u00bfpuede decirse que el amor verdadero sobrevive para siempre? Tanto para el hombre como para la mujer ser\u00eda imposible si, al entrar en el amor, no hubieran entrado en Dios. Al entrar en el amor como creyentes, se entra en la vida y en el juego de Dios. Y Dios mismo se convierte en el garante del amor que nos ofrece cada d\u00eda como regalo, un amor humano en el que su amor est\u00e1 presente como en filigrana. No depende de nosotros salvar nuestro amor. Es Dios quien lo salva y sale garante del mismo.\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 modo salva nuestro amor? Inici\u00e1ndonos poco a poco en las costumbres de su amor. Ahora bien, es propio de su amor ser entrega y perd\u00f3n. Dios no lleva cuentas de nuestras ca\u00eddas. All\u00ed donde abund\u00f3 el pecado, sobreabund\u00f3 la gracia (Rom 5,20). No lleva cuentas de nuestros fallos. No se venga nunca de nuestros golpes bajos, sino que ama siempre m\u00e1s, es decir, perdona&#8230; Perdonar significa ser cada vez m\u00e1s fuertes en el amor. Significa tambi\u00e9n permitir al amor aumentar y hacerse m\u00e1s profundo. Los enamorados que todav\u00eda no han tenido nada que perdonarse no se conocen verdaderamente. Est\u00e1n vencidos todav\u00eda rec\u00edprocamente por una imagen ideal que el uno proyecta sobre el otro: imagen que se relaciona m\u00e1s con las propias necesidades inconscientes que con la realidad del otro. Ahora bien, no podemos amar al otro m\u00e1s que en su realidad. Ser capaz de perdonar significa salir de nosotros mismos, reconocer al otro tambi\u00e9n con sus defectos, en lo que m\u00e1s nos asemeja, porque tambi\u00e9n nosotros somos fr\u00e1giles.\u00a0<\/p>\n<p>Cimentarse en el amor significa siempre cimentarse en Dios. Esto es verdad por lo que se refiere al matrimonio, pero tambi\u00e9n es verdad referido a todo amor, en particular para aquellos que han renunciado al matrimonio para vivir en el celibato por el Evangelio. Tambi\u00e9n ellos, aunque de otra forma, se cimientan, se arriesgan, en un amor no menos dif\u00edcil. No puede haber menos amor en sus vidas, porque Dios no est\u00e1 menos en ellos. Cuanto m\u00e1s est\u00e9 Dios en una vida, m\u00e1s amor habr\u00e1 (A. Louf, <i>Solo l&#8217;amore baster\u00e1, <\/i>Piemme, Casale M. 1987, 174-176).\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Matrimonio_y_celibato\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Matrimonio y celibato<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, Cf. pp. 158-167.<\/p>\n<p>La parte principal corresponde a Mc 10,1-12. La estructura del pasaje did\u00e1ctico sobre el divorcio est\u00e1 m\u00e1s conforme con la realidad en san Mateo, aunque el texto de este evangelista tambi\u00e9n depende de san Marcos. San Mateo aprovecha la ocasi\u00f3n para a\u00f1adir un p\u00e1rrafo m\u00e1s sobre el celibato (19,10-12). As\u00ed pues, esta parte de Mateo se centra en dos puntos, el uno expone la ordenaci\u00f3n nueva del matrimonio, el otro, el camino especial del celibato, para los disc\u00edpulos \u00abque puedan entender\u00bb (19,12).\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 3-6.<\/p>\n<p>3 <i>Se le acercaron unos fariseos para tentarlo y le preguntaron: \u00bfPuede uno despedir a su mujer por un motivo cualquiera? <\/i>4 <i>\u00c9l respondi\u00f3: \u00bfNo hab\u00e9is le\u00eddo que el que los cre\u00f3, desde el principio, var\u00f3n y hembra los hizo?\u00a0<\/i> (Gen 1,27). 5 <i>Y a\u00f1adi\u00f3: Por eso mismo, dejar\u00e1 el hombre al padre y a la madre para unirse a su mujer, <\/i>y <i>ser\u00e1n los dos una sola carne <\/i>(Gen 2,24). <i>6 <\/i><i>De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Por consiguiente lo que Dios uni\u00f3, no lo separe el hombre.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>La pregunta de los fariseos aqu\u00ed no se refiere a si en general est\u00e1 permitido disolver un matrimonio. Seg\u00fan el derecho vigente este permiso era evidente por raz\u00f3n de la ley del Antiguo Testamento. La pregunta m\u00e1s bien inquiere si est\u00e1 permitido el divorcio <i>por un motivo cualquiera. <\/i>Detr\u00e1s de la pregunta est\u00e1 la diferencia de dos tesis que eran sostenidas en tiempo de Jes\u00fas. Una tesis proced\u00eda del famoso rabino Hilel, seg\u00fan la cual pr\u00e1cticamente un divorcio pod\u00eda ocurrir por cualquier motivo, por insignificante que fuera. La opini\u00f3n m\u00e1s severa la sosten\u00eda el rabino Samay, quien s\u00f3lo consideraba como motivo suficiente los delitos morales, sobre todo los pecados de lascivia <sup>[59]<\/sup>. Jes\u00fas debe adoptar una actitud en esta cuesti\u00f3n discutida. Se le quiere \u00abtentar\u00bb con esta cuesti\u00f3n. Seg\u00fan la respuesta que Jes\u00fas diese, se le podr\u00eda tachar de laxismo o de rigor en la interpretaci\u00f3n de la ley.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas en primer lugar no aborda la pregunta especial, sino el fondo de la cuesti\u00f3n. En la ley no solamente se contiene la disposici\u00f3n sobre el divorcio tomada de la ley mosaica (Dt 24,1), sino tambi\u00e9n la ordenaci\u00f3n del matrimonio seg\u00fan el relato de la creaci\u00f3n. Lo primitivo tiene una primac\u00eda jur\u00eddica sobre lo tard\u00edo. Lo que era <i>al principio, <\/i>no se invalida por lo que le siga. El Creador es anterior a Mois\u00e9s (19,7). Al principio, Dios establece una ordenaci\u00f3n que excluye la posibilidad del divorcio. \u00c9ste es un pensamiento al que nos hemos acostumbrado demasiado y cuya grandeza ya no experimentamos plenamente.\u00a0<\/p>\n<p>El ser humano no es creado por Dios como ser \u00fanico, sino con dos formas, a saber hombre y mujer. Pero las dos formas est\u00e1n tan mutuamente relacionadas y tan ordenadas la una a la otra, que tienden a constituir de los dos una sola entidad. La fuerza del sexo y el ansia del complemento personal es tan intenso que sobrepujan el v\u00ednculo de la sangre. Se deja al padre y a la madre para buscar la nueva unidad de vida con el otro consorte. Los que se han encontrado, se convierten en <i>una sola carne.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>\u00c9sta es la expresi\u00f3n m\u00e1s fuerte que puede concebirse. Con esta expresi\u00f3n el hebreo no solamente piensa en la uni\u00f3n sexual de los cuerpos, sino en la fusi\u00f3n de todo el ser humano terreno con el otro. Ya conocemos la expresi\u00f3n \u00abla carne y la sangre\u00bb como designaci\u00f3n del modo terreno de vivir del hombre, a diferencia del modo de vivir dado por Dios, lo cual se descubrir\u00e1 en \u00faltimo t\u00e9rmino como \u00abvida eterna\u00bb <sup>[60]<\/sup>.\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan el relato del Gen 2,24, el Creador no ha pronunciado por s\u00ed mismo las palabras: \u00abPor eso mismo, dejar\u00e1 el hombre al padre y a la madre.\u00bb Pero el evangelista quiere decir que la ordenaci\u00f3n de la naturaleza que aqu\u00ed manifiesta el autor sagrado, es instituci\u00f3n divina. As\u00ed brota en las palabras de Jes\u00fas el concepto de principio en su pura originalidad. Lo que Dios hizo y dijo al principio, vale para siempre, nunca puede ser derogado ni puede mudarse por un precepto adicional o por una disposici\u00f3n suplementaria <sup>[61]<\/sup>. Dios ha establecido la unidad mediante su voluntad creadora, que puso en los hombres este anhelo natural y su satisfacci\u00f3n. Pero la <i>unidad <\/i>no estriba solamente en la satisfacci\u00f3n del impulso corporal, sino en toda la vida. Por eso Jes\u00fas puede decir que <i>Dios <\/i>es quien uni\u00f3. Lo que as\u00ed fue unido, no puede ser separado por el hombre, porque el hombre es criatura y se le llama para que obedezca. El matrimonio es m\u00e1s que una unificaci\u00f3n corporal; comprende toda la altura y profundidad, la anchura y longitud de la vida. En toda la vida ha de hacerse de dos uno. \u00c9sta es la voluntad de Dios y la ordenaci\u00f3n primitiva de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>El hombre interviene arbitrariamente y se evade de esta voluntad y ordenaci\u00f3n del Creador. Jes\u00fas no solamente cita el Antiguo Testamento, sino que consolida <i>de nuevo <\/i>y con autoridad propia <i>la ordenaci\u00f3n <\/i>primitiva <i>del matrimonio. <\/i>La frase \u00ablo que Dios uni\u00f3, no lo separe el hombre\u00bb es la interpretaci\u00f3n del texto del Antiguo Testamento y el nuevo mandato propio de Jes\u00fas. Este precepto tiene aplicaci\u00f3n al pueblo de Dios en el Nuevo Testamento, o sea la Iglesia, y a cada miembro de la misma. Pero los que no son disc\u00edpulos de Jes\u00fas, tambi\u00e9n tendr\u00e1n que dejarse guiar por este alto concepto, si realmente tienen inter\u00e9s en la persona humana. A la larga s\u00f3lo la m\u00e1s alta reivindicaci\u00f3n puede bastar al ser humano. Todos los compromisos entre la debilidad humana y la flexibilidad jur\u00eddica en \u00faltimo t\u00e9rmino redundan en perjuicio del hombre.\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 7-9.<\/p>\n<p>7 <i>Ellos le replican: \u00bfPor qu\u00e9, entonces, Mois\u00e9s mand\u00f3 darle el acta de divorcio para despedirla? <\/i>8 <i>\u00c9l les contesta: Mois\u00e9s, mirando a la dureza de vuestro coraz\u00f3n, os permiti\u00f3 despedir a vuestras mujeres. Pero no fue as\u00ed desde el principio. <\/i>9 <i>Por eso yo os digo: El que despide a su mujer <\/i>\u2014 <i>no en caso de fornicaci\u00f3n <\/i>\u2014 <i>y se casa con otra, comete adulterio.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Jes\u00fas ha dicho lo fundamental, ahora lo formula una vez m\u00e1s en una \u00abley\u00bb (19,9). Queda por contestar la pregunta de los fariseos si est\u00e1 permitido disolver el matrimonio por un motivo cualquiera. Vuelve a conducir a esta pregunta la objeci\u00f3n, seg\u00fan la cual en la ley <i>tambi\u00e9n <\/i>se da la posibilidad del divorcio. Jes\u00fas contesta: No lo ha mandado <i>Dios, <\/i>sino <i>Mois\u00e9s. <\/i>Para nosotros eso es tan dif\u00edcil de entender como para los jud\u00edos de aquel tiempo. Puesto que Dios nos habla por medio de Mois\u00e9s, el mandamiento de Mois\u00e9s \u00bfno es mandamiento de Dios? Ciertamente lo es, pero tiene menor autoridad. Primero porque lo anterior mantiene la primac\u00eda con respecto a lo posterior; segundo, porque el mandamiento de Mois\u00e9s fue dado por \u00e9l de modo indirecto <sup>[62]<\/sup>, mientras que el orden de la creaci\u00f3n fue establecido directamente por Dios.\u00a0<\/p>\n<p>Todo eso, desde luego, no se expresa en la respuesta de Jes\u00fas; son argumentos teol\u00f3gicos que van impl\u00edcitos en el di\u00e1logo.\u00a0<\/p>\n<p>Lo que Jes\u00fas dice para explicar este mandamiento de divorcio, es algo muy distinto, que impresionar\u00e1 a sus oyentes. Existe ya una diferencia en el mismo hecho de que Mois\u00e9s no ha mandado, sino permitido. No se trata de un mandamiento, que debe estimular y conducir a la vida, sino de una concesi\u00f3n que se hace a la debilidad del hombre. Mois\u00e9s lo ha permitido mirando a <i>la dureza de vuestro coraz\u00f3n. <\/i>Esta imagen designa la sordera y apat\u00eda de coraz\u00f3n de Israel ante la orden de Dios. La hallaremos asociada a la \u00abincredulidad\u00bb (Mc 16,14). Un tono prof\u00e9tico penetra en el di\u00e1logo jur\u00eddico. Mois\u00e9s os dio esta libertad, porque conoc\u00eda vuestra condici\u00f3n y preve\u00eda que ser\u00edais negligentes e ind\u00f3ciles ante la voluntad de Dios. El hecho de que todav\u00eda se practique el divorcio no es se\u00f1al de que se cumpla fielmente el mandamiento, sino, todo lo contrario: atestigua la obstinaci\u00f3n de Israel.\u00a0<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n que Jes\u00fas da a lo que dispone la ley mosaica, no es una explicaci\u00f3n hist\u00f3rica o jur\u00eddica. Antes bien es una <i>llamada prof\u00e9tica, <\/i>que tambi\u00e9n ahora tiene un alcance profundo. El hombre s\u00f3lo es capaz de cumplir en particular el mandamiento divino, si se conf\u00eda, totalmente a la voluntad de Dios. Quien se obstina frente a ella y es indolente, o persevera arbitrariamente en su propia voluntad, llegado el caso fallar\u00e1 y, por consiguiente, se ver\u00e1 obligado a invocar la libertad de divorciarse.\u00a0<\/p>\n<p>Esto se afirma, de forma inequ\u00edvoca, en las \u00faltimas palabras. El hombre que despide a su mujer, no ha <i>anulado <\/i>el <i>matrimonio <\/i>que exist\u00eda entre ambos. Contin\u00faa existiendo, y si el hombre vuelve a casarse, comete adulterio. Para la mujer tiene aplicaci\u00f3n lo inverso, que s\u00f3lo san Marcos dice expl\u00edcitamente (Mc 10,12). Incluso la a\u00f1adidura discutida \u00abno en caso de fornicaci\u00f3n\u00bb no puede cambiar nada en el principio dado por Jes\u00fas. Si se entiende esta adici\u00f3n en el sentido que de alg\u00fan modo se pueda disolver el v\u00ednculo del matrimonio como tal, entonces se desplomar\u00eda toda la doctrina de Jes\u00fas expuesta en 19,3-903. La Iglesia, por encargo de su Se\u00f1or, se mantiene aferrada hasta el d\u00eda de hoy en esta firme resoluci\u00f3n. Porque la Iglesia tambi\u00e9n observa la misma obediencia que ha de exigir a cada uno de sus miembros.\u00a0<\/p>\n<p>Por eso es tan importante este di\u00e1logo, porque muestra la posici\u00f3n de Jes\u00fas ante la <i>ley. <\/i>Aqu\u00ed Jes\u00fas deroga formalmente una disposici\u00f3n de la ley del Antiguo Testamento, as\u00ed como antes ha anulado la legislaci\u00f3n del Antiguo Testamento sobre la pureza (15,1-20). Sigue estando en vigor que Jes\u00fas no ha venido para abolir \u00abla ley o los profetas\u00bb, sino para \u00abdarle cumplimiento\u00bb (5.17). Pero tambi\u00e9n puede formar parte del cumplimiento de la ley que una disposici\u00f3n particular sea derogada o sustituida por una nueva orden. Esto aqu\u00ed no ocurre por la propia plenitud de poderes, sino por el recurso a la primitiva voluntad del Creador. Se hacen valer de nuevo la pureza y la genuina intenci\u00f3n de la voluntad de Dios, tal como han sido expresadas al principio. Pero el hecho de que el orden de la creaci\u00f3n y el mandamiento de Mois\u00e9s se puedan contraponer mutuamente y el hecho de que el orden inicial se ponga de nuevo en vigor s\u00f3lo pueden explicarse por la pretensi\u00f3n de Jes\u00fas de ser el definitivo revelador de la voluntad de Dios. S\u00f3lo puede hacerlo <i>el Mes\u00edas. <\/i>En cualquier otro ser\u00eda una presunci\u00f3n blasfema. Aqu\u00ed aparece de nuevo el estilo que ya conocemos: \u00abPero yo os digo\u00bb (5,22)&#8230;\u00a0<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 10-12.<\/p>\n<p>10 <i>Los disc\u00edpulos le dicen: Si tal es la situaci\u00f3n del hombre con respecto a la mujer, no conviene casarse. <\/i>11 <i>\u00c9l les respondi\u00f3: No todos entienden esta doctrina, sino aquellos a quienes se ha concedido. <\/i>12<i>Porque hay incapacitados para el matrimonio que nacieron as\u00ed del seno materno, y hay incapacitados a quienes as\u00ed los hicieron los hombres, y hay incapacitados que ellos mismos se hicieron as\u00ed por el reino de los cielos. Quien pueda entender, entienda.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Si hay que ligarse mutua e indisolublemente para toda la vida, entonces resulta gravoso casarse. As\u00ed puede entenderse la r\u00e9plica aterrada de los disc\u00edpulos. La libertad del hombre \u00bfno est\u00e1 entonces coartada de un modo insoportable? \u00bfS\u00f3lo tiene el hombre ante s\u00ed el <i>camino del matrimonio, <\/i>y adem\u00e1s con este v\u00ednculo, que aqu\u00ed se tiene la sensaci\u00f3n de que es una carga y una tortura? Esta r\u00e9plica dada con la primitiva manera de pensar del hombre vulgar, hace que Jes\u00fas a\u00f1ada otras palabras, que abren un <i>segundo camino.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Estas palabras se introducen de un modo significativo con la observaci\u00f3n de que no todos son capaces de entender lo que se dice a continuaci\u00f3n. S\u00f3lo son capaces de entender aquellos <i>a quienes se ha concedido. <\/i>Esto tambi\u00e9n es un misterio del reino de los cielos, cuya comprensi\u00f3n se concede desde arriba. El hombre no la tiene por sus propias fuerzas, sino por don de Dios (cf. 13,11). Nos podemos disponer para esta comprensi\u00f3n, pero no nos la podemos dar. Se puede estar agradecido por ella, si alguien la obtuvo, pero no se puede reprochar a nadie que no la tenga.<\/p>\n<p>De lo que se trata se nos aclara en la \u00faltima parte de la respuesta (que consta de tres grados): hay incapacitados para el matrimonio que ellos mismos se hicieron as\u00ed <i>por el reino de los cielos. <\/i>El reino de Dios reclama todo el inter\u00e9s del hombre. Tambi\u00e9n puede reclamar la renuncia al matrimonio y a la familia, m\u00e1s a\u00fan, como se dice en estos vers\u00edculos, la renuncia voluntaria y permanente a la satisfacci\u00f3n del apetito sexual. Entonces todo el vigor \u00edntegro del hombre puede emplearse para el servicio del reino de Dios. Toca a <i>todos <\/i>los disc\u00edpulos emprender la aventura de buscar primero el reino de Dios y su justicia (6,33); pero s\u00f3lo a <i>algunos <\/i>de ellos realizarla y aplicar su persona a ello con tal amplitud, que incluso abandonen la tendencia innata en el hombre de dar satisfacci\u00f3n a su vida sexual. Los <i>capaces de entender <\/i>son aquellos a quienes se les ha concedido. Aqu\u00ed probablemente no s\u00f3lo se piensa en la comprensi\u00f3n, sino tambi\u00e9n en el seguimiento de esta otra vocaci\u00f3n. Para dicho seguimiento en primer lugar se requiere la inteligencia, pero adem\u00e1s la renuncia magn\u00e1nima. Puesto que la palabra de Jes\u00fas queda as\u00ed vibrando y postula consciente apertura en el oyente, preferimos tambi\u00e9n dejarla con esta apertura. En la vida de la Iglesia a trav\u00e9s de los siglos se testifica que esta aventura magn\u00e1nima se emprende en forma duradera, y tambi\u00e9n se testifican los frutos para el reino de Dios, que se originan de esta renuncia.\u00a0<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<div class=\"textoNota\">\n59. La diferencia entre estas opiniones dogm\u00e1ticas se funda en la vaga formulaci\u00f3n de Dt 24,1, seg\u00fan la cual el divorcio puede tener lugar, si el hombre ha visto en ella una tara imputable. Sobre la pol\u00e9mica rab\u00ednica y los diferentes motivos para divorciarse, cf. BILLERBECK I, p. 312-320.\u00a0<br \/>\n60. Cf. lo que se dice en la p. 96 acerca de 16,17.<br \/>\n61. Cf. el pensamiento similar de Gal 3,15-20.<br \/>\n62. Cf. Gal 3,19s.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>3 Se acercaron a Jes\u00fas unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: \u00ab\u00bfEs l\u00edcito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?\u00bb. 4 \u00c9l les respondi\u00f3: \u00ab\u00bfNo hab\u00e9is le\u00eddo que el Creador, en el principio, los cre\u00f3 hombre y mujer, 5 y dijo: \u201cPor eso dejar\u00e1 el hombre a su padre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-19-3-12-matrimonio-y-divorcio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 19, 3-12: Matrimonio y divorcio\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41341","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41341","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41341"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41341\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41341"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41341"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41341"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}