{"id":41343,"date":"2016-10-07T23:28:50","date_gmt":"2016-10-08T04:28:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-19-16-22-el-joven-rico-i-un-tesoro-en-el-cielo\/"},"modified":"2016-10-07T23:28:50","modified_gmt":"2016-10-08T04:28:50","slug":"mt-19-16-22-el-joven-rico-i-un-tesoro-en-el-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-19-16-22-el-joven-rico-i-un-tesoro-en-el-cielo\/","title":{"rendered":"Mt 19, 16-22: El joven rico (i) &#8211; Un tesoro en el cielo"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">16<\/span> Se acerc\u00f3 uno a Jes\u00fas y le pregunt\u00f3: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?\u00bb. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me preguntas qu\u00e9 es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos\u00bb. <span class=\"versiculo\">18<\/span> \u00c9l le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCu\u00e1les?\u00bb. Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00abNo matar\u00e1s, no cometer\u00e1s adulterio, no robar\u00e1s, no dar\u00e1s falso testimonio, <span class=\"versiculo\">19<\/span> honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb. <span class=\"versiculo\">20<\/span> El joven le dijo: \u00abTodo eso lo he cumplido. \u00bfQu\u00e9 me falta?\u00bb. <span class=\"versiculo\">21<\/span> Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00abSi quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres \u2014as\u00ed tendr\u00e1s un tesoro en el cielo\u2014 y luego ven y s\u00edgueme\u00bb. <span class=\"versiculo\">22<\/span> Al o\u00edr esto, el joven se fue triste, porque era muy rico. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Atanasio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Esta_lectura_es_para_nosotros\">Obras: Esta lectura es para nosotros<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">La vida de san Antonio, padre de monjes, 2-4.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTendr\u00e1s un tesoro en el cielo\u00bb (Mt 19,21)<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de sus padres, cuando Antonio ten\u00eda entre dieciocho y veinte a\u00f1os&#8230;, un d\u00eda entr\u00f3 en la iglesia en el momento en que le\u00edan el Evangelio y escuch\u00f3 lo que dijo el Se\u00f1or a un rico: \u00abSi quieres ser perfecto, ves, vende todo lo que tienes y d\u00e1selo a los pobres; despu\u00e9s, ven, s\u00edgueme y tendr\u00e1s un tesoro en el cielo.\u00bb Antonio tuvo la sensaci\u00f3n de que esta lectura estaba dicha para \u00e9l. Sali\u00f3 inmediatamente y dio a los habitantes del pueblo todas sus propiedades familiares. Despu\u00e9s de haber vendido todos sus bienes muebles, reparti\u00f3 entre los pobres todo el oro que la venta de sus bienes le hab\u00eda proporcionado, poniendo a un lado una peque\u00f1a parte para mantener a su hermana.<\/p>\n<p>Otro d\u00eda que entr\u00f3 tambi\u00e9n en la iglesia, oy\u00f3 que el Se\u00f1or dec\u00eda en el Evangelio: \u00abNo os preocup\u00e9is por el d\u00eda de ma\u00f1ana\u00bb (Mt 6,34). No pudiendo soportar el haber guardado alguna parte de sus bienes, la distribuy\u00f3 tambi\u00e9n entre los m\u00e1s pobres. Confi\u00f3 a unas v\u00edrgenes conocidas y fieles que viv\u00edan juntas en una casa, el cuidado de su hermana para que la educaran. Y desde entonces, viviendo cerca de su casa, se consagr\u00f3 al trabajo asc\u00e9tico, atento sobre s\u00ed mismo y perseverando en una vida austera&#8230;<\/p>\n<p>Trabajaba con sus propias manos porque hab\u00eda escuchado esta frase: \u00abSi alguno no quiere trabajar, que no coma\u00bb (2Tes 3,10). Compraba su alimento de pan con lo que ganaba y distribu\u00eda entre los indigentes el resto que le quedaba. Oraba sin cesar porque hab\u00eda aprendido que es necesario \u00aborar sin cesar\u00bb (Lc 21,36) en privado. Prestaba tal atenci\u00f3n a lo que le\u00eda de las Escrituras que no se olvidaba de nada sino que lo reten\u00eda todo; desde entonces su memoria pod\u00eda suplir sus libros. Todos los habitantes del pueblo y la gente de bien que lo visitaban asiduamente, vi\u00e9ndole vivir as\u00ed, le llamaban amigo de Dios. Unos lo amaban como si fuera su hijo, otros como si fuera su hermano.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Asis\">San Francisco de As\u00eds<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Vida_La_alegria_del_desprendimiento_espiritual\">Vida: La alegr\u00eda del desprendimiento espiritual.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Relato de tres compa\u00f1eros de San Francisco de As\u00eds, nn.27-29.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSi quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres \u2014as\u00ed tendr\u00e1s un tesoro en el cielo\u2014\u00bb (Mt 19,21)<\/p>\n<p>Un d\u00eda, Messire Bernard se acerc\u00f3 en secreto a Francisco que entonces  todav\u00eda no ten\u00eda ning\u00fan compa\u00f1ero. \u201cHermano, dice Bernardo, por amor de mi  Se\u00f1or, quien me los ha confiado, quiero distribuir todos mis bienes de la manera que t\u00fa juzgues m\u00e1s conveniente.\u201d Francisco respondi\u00f3: \u201cMa\u00f1ana iremos a la iglesia  y el libro de los evangelios nos dir\u00e1 de qu\u00e9 manera el Se\u00f1or instruye a sus  disc\u00edpulos.\u201d<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana siguiente se levantaron y fueron, junto con otro hombre que  se llamaba Pedro y que tambi\u00e9n quer\u00eda ser fraile menor, a la iglesia&#8230; Entraron para  orar y como no ten\u00edan instrucci\u00f3n y no sab\u00edan d\u00f3nde encontrar la palabra del  evangelio sobre la renuncia del mundo, ped\u00edan al Se\u00f1or que se dignase mostrarles  su voluntad al abrir los evangelios.<\/p>\n<p>Una vez terminada la oraci\u00f3n, el bienaventurado Francisco tom\u00f3 el libro, se  arrodill\u00f3 delante del altar y lo abri\u00f3. En el lugar abierto se present\u00f3 el consejo del  Se\u00f1or: \u201cSi quieres ser perfecto, va, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres y  tendr\u00e1s un tesoro en el cielo\u201d (Mt 19,21). Al leer esto, el bienaventurado Francisco  se alegr\u00f3 mucho y dio gracias a Dios. Pero, como ten\u00eda una gran devoci\u00f3n a la  Sant\u00edsima Trinidad, quer\u00eda tener la confirmaci\u00f3n por un triple testimonio. Abri\u00f3,  pues, el libro de los evangelios por segunda y por tercera vez. En el segundo lugar  encontr\u00f3: \u201cNo llev\u00e9is nada por el camino\u201d (cf Lc 9,3) y en el tercero: \u201cEl que quiera  venir en pos de m\u00ed, que renuncie a s\u00ed mismo, que cargue con su cruz de cada d\u00eda y  me siga\u201d (Lc 9,23ss). Francisco dijo: \u201cHermanos, he aqu\u00ed nuestra vida y nuestra  Regla y la de todos los que querr\u00e1n juntarse a nuestro grupo. Id, y lo que hab\u00e9is  comprendido, ponedlo en pr\u00e1ctica.\u201d<\/p>\n<p>Bernardo, que era muy rico, se fue: vendi\u00f3 todo lo que pose\u00eda, reuni\u00f3 una  gran cantidad de dinero y lo distribuy\u00f3 todo entre los pobres de la ciudad&#8230; A partir  de aquella hora, los tres vivieron seg\u00fan la Regla del santo evangelio que el Se\u00f1or  les hab\u00eda mostrado. Esto es lo que dice el bienaventurado Francisco en su  testamento: \u201cEl mismo Se\u00f1or me ha revelado que deb\u00eda vivir seg\u00fan el santo  evangelio.\u201d<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_de_la_Cruz_doctor_de_la_Iglesia\">San Juan de la Cruz, doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Vende_tu_voluntad\">Obras: Vende tu voluntad<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Avisos y m\u00e1ximas 169-175.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abVen, s\u00edgueme\u00bb (Mt 19,21)<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s te separes de las cosas de la tierra, m\u00e1s te acercar\u00e1s a las del cielo y m\u00e1s encontrar\u00e1s las riquezas de Dios.<\/p>\n<p>El que sabr\u00e1 morir a todo, encontrar\u00e1 vida en todo. Ap\u00e1rtate del mal, haz el bien, busca la paz (Sal 33,14).<\/p>\n<p>El que se queja o murmura no es nada perfecto, ni tan s\u00f3lo buen cristiano.<\/p>\n<p>Es humilde el que se esconde en su propia nada y sabe abandonarse a Dios. Es pac\u00edfico el que sabe soportar al pr\u00f3jimo y soportarse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Si quieres ser perfecto, vende tu voluntad y dala a los pobres de esp\u00edritu, despu\u00e9s vu\u00e9lvete hacia Cristo para obtener de \u00e9l la suavidad y la humildad, y s\u00edguele hasta el Calvario y el sepulcro.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Clemente_de_Alejandria\">San Clemente de Alejandr\u00eda<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Puede_salvarse_el_rico\">Homil\u00eda: \u00bfPuede salvarse el rico?<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda \u201c\u00bfPuede salvarse el rico?\u201d, 8-9 : PG 9,603.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSi t\u00fa quieres\u00bb (Mt 19,21a).<\/p>\n<p>Este joven aunque cree que nada le falta a su virtud, sabe que todav\u00eda le falta la vida. Por eso viene ped\u00edrselo a aquel que puede conced\u00e9rselo. Est\u00e1 seguro de estar en regla con la Ley; sin embargo implora al Hijo de Dios. De una fe pasa a otra fe. Las amarras de la Ley no lo defend\u00edan bien de los vaivenes; inquieto, deja este amarre peligroso y viene para echar el ancla al puerto del Salvador. Jes\u00fas no le reprocha por haber faltado a alg\u00fan art\u00edculo de la Ley, sino que le mira con cari\u00f1o (Mc 10,21), emocionado por esta aplicaci\u00f3n de buen alumno. No obstante lo declara todav\u00eda imperfecto: es buen obrero de la Ley, pero perezoso para la vida eterna.<\/p>\n<p>Est\u00e1 bien, sin duda alguna; &#8220;la Ley santa&#8221; es como un pedagogo (Rm 7,12; Ga 3,24) que instruye por el temor y conduce hacia los mandatos sublimes de Jes\u00fas y hacia su gracia. &#8220;Jes\u00fas es la plenitud de la Ley para justificar totalmente a los que creen en \u00e9l&#8221; (Rm 10,4). No es un esclavo que fabrica esclavos, sino que \u00c9l da la categor\u00eda de hijos, hermanos, coherederos, a todos los que cumplen la voluntad del Padre (Rm 8,17; Mt 12,50)&#8230; Esta palabra &#8220;si quieres&#8221; muestra admirablemente la libertad del joven; s\u00f3lo depende de \u00e9l escoger, es due\u00f1o de su decisi\u00f3n. Pero es Dios quien da, porque es el Se\u00f1or. Da a todos los que la desean y emplean todo su ardor y ruegan, con el fin de que la salvaci\u00f3n sea su propia elecci\u00f3n. Enemigo de la violencia, Dios no fuerza a nadie, sino que ofrece la gracia a los que la buscan, se la ofrece a los que lo piden, abre a los que llaman (Mt 7,7).<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Encantados_por_la_serpiente\">Homil\u00eda: Encantados por la serpiente<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Misa en la Capilla de la Domus Sanctae Marthae<br \/>Lunes 25 de mayo de 2015.<\/p>\n<p>Ilusi\u00f3n de felicidad y de poder, falta de horizontes y de esperanza. El Evangelio del joven rico ilumina la dif\u00edcil relaci\u00f3n del hombre con la riqueza.<\/p>\n<p>El pasaje evang\u00e9lico de hoy podr\u00eda llevar el t\u00edtulo: \u00abEl itinerario desde la alegr\u00eda y la esperanza a la tristeza y la cerraz\u00f3n en s\u00ed mismo\u00bb. Ese joven, en efecto, quer\u00eda seguir a Jes\u00fas y al verlo fue a su encuentro, entusiasmado, para plantearle la pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 tengo que hacer para heredar la vida eterna?\u201d. A quien el Se\u00f1or, tras la invitaci\u00f3n a vivir los mandamientos, exhorta: \u00abUna cosa te falta: anda, vende lo que tienes, d\u00e1selo a los pobres, as\u00ed tendr\u00e1s un tesoro en el cielo\u00bb. Y el joven, \u00abfrunci\u00f3 el ce\u00f1o y se march\u00f3 triste porque era muy rico\u00bb.<\/p>\n<p>Del entusiasmo a la tristeza: \u00abQuer\u00eda seguir a Jes\u00fas y se march\u00f3 por otro camino\u00bb. \u00bfEl motivo? \u00abEstaba apegado a sus bienes. Ten\u00eda muchos bienes. Y en el balance vencieron los bienes\u00bb.<\/p>\n<p>La actitud de Jes\u00fas ante tal reacci\u00f3n es clara: \u00abDijo a sus disc\u00edpulos: \u201c\u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil les ser\u00e1 entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!\u201d\u00bb. En efecto hay un misterio en la posesi\u00f3n de las riquezas. Las riquezas tienen la capacidad de seducir, de conducirnos hacia la seducci\u00f3n y hacernos creer que estamos en un para\u00edso terrestre. Recuerdo que en los a\u00f1os setenta vi por primera vez un barrio cercado, de gente pudiente; estaba cerrado para defenderse de los ladrones, para estar seguros. Hab\u00eda tambi\u00e9n gente buena, pero se hab\u00edan encerrado en esa especie de \u00abpara\u00edso terrestre\u00bb. Esto sucede cuando existe la cerraz\u00f3n para defender los bienes: se pierde \u00abel horizonte\u00bb. Y \u00abes triste una vida sin horizonte\u00bb.<\/p>\n<p>Hay que considerar que las cosas cerradas se estropean, se corrompen, entran en descomposici\u00f3n. El apego a las riquezas es el inicio de todo tipo de corrupci\u00f3n, por doquier: corrupci\u00f3n personal, corrupci\u00f3n en los negocios, incluso la peque\u00f1a corrupci\u00f3n comercial \u2014como la practicada por quienes restan alg\u00fan gramo al peso justo de una mercader\u00eda\u2014, corrupci\u00f3n pol\u00edtica, corrupci\u00f3n en la educaci\u00f3n&#8230; Cuantos viven apegados al propio poder, a las propias riquezas, se creen en el para\u00edso. Son cerrados, no tienen horizonte, no tienen esperanza. Al final tendr\u00e1n que dejarlo todo.<\/p>\n<p>En el evangelio encontramos otra par\u00e1bola en la que Jes\u00fas habla del hombre que con traje elegante \u00abtodos los d\u00edas ten\u00eda grandes banquetes\u00bb: este hombre estaba tan encerrado en s\u00ed mismo que ya no ve\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de su nariz: no ve\u00eda que all\u00ed, en la puerta de su casa hab\u00eda un hombre que ten\u00eda hambre y tambi\u00e9n estaba enfermo, con llagas. Lo mismo nos sucede a nosotros: el apego a las riquezas nos hace creer que todo est\u00e1 bien, que hay un para\u00edso terrestre, pero nos quita la esperanza y nos quita el horizonte. Y vivir sin horizonte es una vida est\u00e9ril, vivir sin esperanza es una vida triste.<\/p>\n<p>Pero, es necesario hablar no solo del \u00abapego\u00bb, sino tambi\u00e9n del hecho de \u00abadministrar bien las riquezas\u00bb. Las riquezas, en efecto, son para el bien com\u00fan, para todos, y si el Se\u00f1or se las concede a alguien, es para el bien de todos, no para s\u00ed mismo, no para que las encierre en su coraz\u00f3n, que luego as\u00ed se convierte en corrupto y triste. Jes\u00fas usa una expresi\u00f3n fuerte: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil les ser\u00e1 entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!\u00bb. Las riquezas son como la serpiente en el para\u00edso terrestre, encantan, enga\u00f1an, nos hacen creer que somos poderosos, como Dios. Y al final nos quitan lo mejor, la esperanza, y nos lanzan en lo peor, en la corrupci\u00f3n. Por ello Jes\u00fas afirma: \u00abM\u00e1s f\u00e1cil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos\u00bb.<\/p>\n<p>De esto deriva un consejo v\u00e1lido para cada uno: quien posee riquezas debe orientarse a la primera bienaventuranza: \u201cFelices los pobres de esp\u00edritu\u201d; es decir tomar distancia de este apego y hacer que las riquezas que el Se\u00f1or le ha dado sean para el bien com\u00fan. La \u00fanica forma de obrar es abrir la mano, abrir el coraz\u00f3n, abrir el horizonte. Si, en cambio, tienes tu mano cerrada, tienes el coraz\u00f3n cerrado como el del hombre que organizaba banquetes y llevaba vestidos lujosos, no tienes horizontes, no ves a los dem\u00e1s que pasan necesidad y terminar\u00e1s como ese hombre: lejos de Dios. Lo mismo sucedi\u00f3 al joven rico: contaba con la senda de la felicidad, la buscaba y&#8230; lo pierde todo. Por su apego a las riquezas termina como un derrotado.<\/p>\n<p>Debemos, por lo tanto, pedir a Jes\u00fas la gracia de no apegarnos a las riquezas para no correr el peligro de la cerraz\u00f3n del coraz\u00f3n, la corrupci\u00f3n y la esterilidad.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_El_joven_rico\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): El joven rico<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1055-1056.<\/p>\n<p>Este c\u00e9lebre encuentro de Jes\u00fas con el joven rico se halla referido por los tres Sin\u00f3pticos. Se ha puesto de relieve las diferencias entre Mateo y los otros dos Sin\u00f3pticos. El joven (s\u00f3lo Mateo le llama as\u00ed) se dirige a Jes\u00fas llam\u00e1ndole &#8220;Maestro&#8221; (Maestro &#8220;bueno&#8221; a\u00f1aden Marcos y Lucas). Lo m\u00e1s sorprendente se encuentra en la respuesta de Jes\u00fas: &#8220;\u00bfqu\u00e9 me preguntas acerca de los buenos?&#8221;. &#8220;Uno solo es el bueno&#8221;. Nuestro evangelista ha intentado, como es su costumbre, evitar el esc\u00e1ndalo que supondr\u00edan las palabras de Jes\u00fas seg\u00fan la versi\u00f3n de Marcos y Lucas: &#8220;\u00bfpor qu\u00e9 me llamas bueno? Nadie es bueno, sino s\u00f3lo Dios&#8221; (Mc 10,18). Entonces, \u00bfJes\u00fas no era bueno? \u00bfC\u00f3mo se explican estas palabras?\u00a0<\/p>\n<p>Evidentemente Mateo intent\u00f3 suavizar las palabras de Jes\u00fas y la paradoja que suponen, porque, si \u00e9l no era bueno, \u00bfcon qu\u00e9 derecho interviene en la vida de un hombre imponi\u00e9ndole las mismas exigencias que a los disc\u00edpulos m\u00e1s estrictos? Lo que Marcos parece negar de palabra, lo afirma con los hechos. Mateo dice, m\u00e1s suavemente, lo mismo que Marcos: uno solo es &#8220;el bueno&#8221; (v. 17). Dios no es mencionado por su nombre. Se le designa por uno de sus suced\u00e1neos, &#8220;el bueno&#8221;, que se hab\u00edan inventado para no pronunciar, por respeto, el nombre de Dios. Es la \u00fanica vez que, en todo el Nuevo Testamento, se llama as\u00ed a Dios. Por el contrario &#8220;lo bueno&#8221; se llamaba, desde el profeta Amos, a todo aquello que se halla exigido por la voluntad de Dios: &#8220;buscad lo bueno y vivir\u00e9is&#8221; (Am 5,14) es frase paralela con &#8220;buscadme y vivir\u00e9is&#8221; (Am 5,4.6). Cuando alguien preguntaba por &#8220;lo bueno&#8221; estaba situ\u00e1ndose en la recta relaci\u00f3n con Dios.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas contesta enumerando alguno de los mandamientos y a\u00f1ade el precepto del amor al pr\u00f3jimo (Lev 19,18), que era considerado como el resumen m\u00e1s acabado de la ley. El joven rico afirma que \u00e9l ha cumplido todo eso. Entonces Jes\u00fas, sin criticar este esfuerzo desplegado en el cumplimiento de la ley, le abre las\u00a0exigencias del reino de Dios que \u00e9l predicaba (en la linea de las c\u00e9lebres ant\u00edtesis, 5,20ss, y en las exigencias de perfecci\u00f3n como el Padre celestial es perfecto, 5,48; ver los comentarios correspondientes).\u00a0<\/p>\n<p>Al joven rico le parece excesivo el precio que tiene que pagar para entrar en el discipulado de Jes\u00fas, porque era muy rico. El esperaba de Jes\u00fas otra cosa: que le hubiese mandado hacer obras buenas, dar limosna en mayor cantidad, algo que pudiese hacer desde su riqueza sin perturbar su vida. Para ser disc\u00edpulo de Jes\u00fas se pide que el hombre entero \u2014sin distinci\u00f3n entre lo que \u00e9l es y lo que tiene\u2014 siga las directrices del maestro y llegue,\u00a0cuando la voluntad de Dios as\u00ed se exprese, a renuncias totales, a la total desvinculaci\u00f3n de aquello en lo que el hombre suele apoyarse, teniendo como motivaci\u00f3n \u00faltima &#8220;el reino de los cielos&#8221;.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Sin_equipaje\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: \u00a1Sin equipaje!<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 208-209.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Jueces 2, 11-19.<\/p>\n<p>El per\u00edodo de los Jueces, que comprende algo menos de dos siglos, va desde la conquista de Cana\u00e1n hasta la instauraci\u00f3n de la monarqu\u00eda. El autor b\u00edblico s\u00f3lo ha recogido de este per\u00edodo una sucesi\u00f3n de infidelidades que \u00e9l contrapone al sereno fervor de los tiempos de Josu\u00e9 (cfr. Jue 2,6-10). Ciertamente, las tribus no tardaron en adoptar las divinidades locales, los Baales y la Astart\u00e9s, traicionando as\u00ed a la alianza sina\u00edtica. El libro describe los avatares de la conquista, con sus golpes de mano, sus \u00e9xitos y sus fracasos. Ahora bien, las derrotas fueron interpretadas como otros tantos juicios divinos; el pueblo ve\u00eda en ellas el justo castigo a su infidelidad. El autor del libro de los Jueces no ha hecho, pues, sino expresar la interpretaci\u00f3n que el propio Israel ha dado a este per\u00edodo; y lo ha hecho seg\u00fan un esquema muy t\u00edpico de cuatro tiempos, del que es un buen ejemplo el pasaje que hoy consideramos. En efecto, se habla en \u00e9l, sucesivamente, de la falta cometida (vv. 11-13), del castigo (vv. 14-15a), que pone al pueblo en una situaci\u00f3n desesperada que le lleva al arrepentimiento (V. 15b) y, finalmente, de la salvaci\u00f3n que significaba la aparici\u00f3n de los &#8220;jueces &#8220;. El juez es, fundamentalmente, un liberador que, en un momento dado, saca a una o u otra tribu de la situaci\u00f3n desesperada en que se encuentra. Durante el per\u00edodo de los Jueces, efectivamente, las tribus siguieron siendo independientes las unas de las otras: &#8220;hac\u00eda cada uno lo que le parec\u00eda bien&#8221; (Jue 17,6). De este modo experiment\u00f3 Israel la paciencia de Dios.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 105.<\/p>\n<p>El salmo 105 es una confesi\u00f3n nacional que desarrolla el tema del pueblo pecador. Insiste en el hecho de la idolatr\u00eda, pero tambi\u00e9n hace notar que la conquista no hab\u00eda suprimido a la poblaci\u00f3n local, con la que Israel se fue mezclando progresivamente.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 19, 16-22.<\/p>\n<p>&#8220;Si quieres ser perfecto&#8230;&#8221;. Ya en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a recomendaba Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos que fueran perfectos como el Padre celestial. A este hombre, que pasa por ser un maestro en el arte de observar los mandamientos, Jes\u00fas le invita, pues, a superarse a s\u00ed mismo.\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Si quieres&#8230;&#8221;: la invitaci\u00f3n, aunque sea acuciante, respeta profundamente la libertad.\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;El joven se fue muy triste&#8221;. \u00bfHa percibido dentro de su coraz\u00f3n las dificultades que tal superaci\u00f3n conlleva? \u00bfSe va entristecido porque constata el abismo que separa las exigencias legales del radicalismo evang\u00e9lico?\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Entonces, \u00bfqui\u00e9n puede salvarse?&#8221;, preguntar\u00e1n los disc\u00edpulos. Tienen que aprender a\u00fan que el Reino es pura gracia. Pero, entonces, es asunto nuestro comprender que los &#8220;consejos&#8221; de Jes\u00fas no se dirigen a una minor\u00eda religiosa; est\u00e1n dirigidos a todo hombre de buena voluntad que acepte abrir su coraz\u00f3n al trabajo del Esp\u00edritu.\u00a0<\/p>\n<p>Un hombre se acerca a Jes\u00fas. En su rostro se lee el fervor. Quiere alcanzar el bien, la perfecci\u00f3n: &#8220;Maestro, \u00bfqu\u00e9 tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?&#8221; Conocemos la respuesta: Jes\u00fas pide demasiado, y este hombre posee muchos bienes. &#8220;Vete, vende todo lo que tienes y d\u00e1selo a los pobres; luego, ven y s\u00edgueme&#8221;. Pero el joven, al o\u00edr esto, se fue, porque pose\u00eda muchos bienes. El Reino s\u00f3lo es accesible para los que vayan sin equipaje, con el coraz\u00f3n ligero; todos los m\u00e9ritos, toda la ciencia, toda la piedad, no podr\u00e1n abrir las puertas del Reino. S\u00f3lo entrar\u00e1 el que se presente con las manos vac\u00edas. &#8220;\u00bfQu\u00e9 importa si est\u00e1is sujetos por un cable o por un hilo, desde el momento en que esa atadura os hace prisioneros y os impide avanzar?&#8221;, comentar\u00e1 San Juan de la Cruz.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a1Bienaventurados los pobres! S\u00f3lo los que sigan a Jes\u00fas, que se ha despojado de todo hasta el extremo de tenderse desnudo en la cruz, s\u00f3lo ellos poseer\u00e1n el Reino&#8230; &#8220;Se fue muy triste, porque pose\u00eda muchos bienes&#8221;: nuestra alegr\u00eda consiste en pasar la vida abriendo en nuestras manos y en nuestro coraz\u00f3n un lugar para Reino de los Cielos que pasa.\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;\u00a1Vende todo lo que tienes!&#8221;. Vete hacia Dios sin proyectos, sin recuerdos, sin biblioteca. Vete sin mapas para descubrirlo, sabiendo que El est\u00e1 en el camino y no al final. No intentes encontrarlo por medios originales; d\u00e9jate encontrar por \u00e9l entre la pobreza de una vida corriente.\u00a0<\/p>\n<p>Abandona tus muchos bienes y al\u00e9grate de que tu inteligencia no sirva de nada frente a las cosas de Dios. Y si tu oraci\u00f3n est\u00e1 despojada de emociones, sabr\u00e1s que a Dios no se llega con los sentimientos. Si careces de valor, te alegrar\u00e1s de ser capaz de esperanza. Y si piensas que tu vida es demasiado miserable para ser llamado a entrar en el Reino, estar\u00e1s cerca de descubrir la misericordia y de vivir la caridad. &#8220;Maestro, \u00bfqu\u00e9 tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?&#8221; &#8220;\u00a1Abre las manos para ser rico de Dios!&#8221; &#8220;\u00a1Ven, s\u00edgueme: el camino que lleva a la cruz ser\u00e1 tu camino de vida!&#8221;\u00a0<\/p>\n<p>T\u00fa rechazaste el poder de las riquezas,\u00a0<br \/>\nproclamaste dichosos a los pobres que te siguen.\u00a0<br \/>\nSe\u00f1or, Dios nuestro,<br \/>\nhunde en nosotros tu mirada,\u00a0<br \/>\npues son muchos los bienes que nos impiden avanzar.\u00a0<br \/>\n\u00a1Por tu amor, haznos pobres,<br \/>\npara que avancemos sin m\u00e1s futuro que el tuyo!\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">El peligro de las riquezas, 19:16-26 (Mc 10:17-27; Lc 18:18-27).<\/p>\n<p>El protagonista de esta escena es en Mc-Lc \u201cuno\u201d; en Mt (v.22) es un joven (\u03bd\u03b5\u03b1\u03bd\u03af\u03c3\u03ba\u03bf\u03c2), que adem\u00e1s es una persona importante. Lc dice de \u00e9l que era una persona importante, y lo determina con un t\u00e9rmino amplio (\u03b1\u03c1\u03c7\u03ce\u03bd), pero que supone tener alguna dignidad a no ser que le llame as\u00ed a causa de su influjo por sus riquezas (v.22). En Mt esta persona es un \u201cjoven,\u201d que dice que todos los mandamientos \u201clos ha guardado.\u201d En cambio, en Mc-Lc, dice que todo esto lo he guardado \u201cdesde mi juventud.\u201d Parecer\u00eda, pues, que ya no era un joven. Es efecto de las \u201cfuentes\u201d y de los procedimientos redaccionales.<\/p>\n<p>Al preguntarle por \u201c<b>la vida eterna,\u201d<\/b> t\u00e9rmino caracter\u00edstico del ambiente del cuarto evangelio, <b>se refiere a la fase \u201cescatol\u00f3gica\u201d final de \u00e9sta<\/b> (Dan 12:2). \u00bfPiensa este joven \u2014 acaso con tendencias de \u201desenio\u201d \u2014 en nuevas pr\u00e1cticas? \u00bfO quiere ver claro en aquel prolijo mar de preceptos rab\u00ednicos? \u00bfBusca algo m\u00e1s que el \u201cdec\u00e1logo\u201d? Es interesante considerar el t\u00edtulo que le da a Cristo, y que aparece modificado en los evangelios.<\/p>\n<p>\u201cMaestro, \u00bfqu\u00e9 <i>cosa buena <\/i>har\u00e9 para alcanzar la vida eterna?\u201d (Mt).<\/p>\n<p>\u201cMaestro <i>bueno, <\/i>\u00bfqu\u00e9 har\u00e9 para lograr la vida eterna?\u201d (Mc-Lc).<\/p>\n<p>El cambio redaccional se advierte en Mtg, que acaso lo formula as\u00ed para que no se desvirt\u00fae en sus lectores el sentido de divinidad adonde parece llevan con su calificativo Mc-Lc.<\/p>\n<p>Cristo le replica que por qu\u00e9 le llama \u201cbueno,\u201d que s\u00f3lo \u201cuno es bueno\u201d (Mt), o \u201cnadie es bueno, sino s\u00f3lo Dios\u201d (Mc-Lc). En la literatura rab\u00ednica se lee que, en determinadas circunstancias, se ha de alabar a Dios, diciendo: \u201cBendito sea <i>el Bueno <\/i>y bienhechor\u201d. \u00bfQu\u00e9 pretende Cristo con destacar que s\u00f3lo es bueno Dios?<\/p>\n<p>Cr\u00edticas racionalistas pretenden que con ello Jesucristo niega o desconoce \u2014 conciencia evolutiva \u2014 que El es Dios. Y valoran el texto de Mt como un arreglo artificioso para evitar que Jesucristo evite rechazar el t\u00edtulo de \u201cbueno,\u201d y, en consecuencia, evitar el situarse en una esfera divina. Pero seguramente que <b>estas palabras de Cristo llevan una intenci\u00f3n especial.<\/b> En la literatura rab\u00ednica no se dio el t\u00edtulo por antonomasia de \u201cel bueno\u201d a ning\u00fan rabino; s\u00f3lo a t\u00edtulo excepcional, rab\u00ed Ele\u00e1zaro (s.III) oy\u00f3 en sue\u00f1os: \u201cSalud al rab\u00ed <i>bueno <\/i>de parte de Dios.\u201d\u00a0<\/p>\n<p>Pero lo que tiene aqu\u00ed m\u00e1s inter\u00e9s es la respuesta de Cristo, resaltando que s\u00f3lo Dios es \u201cbueno,\u201d o \u201del Bueno.\u201d \u00bfPor qu\u00e9 esto? \u00bfQu\u00e9 intenta Cristo con llamar la atenci\u00f3n sobre una cosa tan evidente? Se ha propuesto:<\/p>\n<p><i>a) <\/i>Cristo querr\u00eda con ello declinar el homenaje de semejante t\u00edtulo, o acaso querr\u00eda reprender con ello, t\u00e1citamente, las excesivas alabanzas que usaban y gustaban los rabinos (Mt 23:6ss).<\/p>\n<p><i>b) <\/i>Una interpretaci\u00f3n m\u00e1s ordinaria <b>en la tradici\u00f3n es que Cristo querr\u00eda con ello indicar que s\u00f3lo Dios es la fuente de la verdadera bondad, <\/b>y que las criaturas s\u00f3lo pueden ofrecer una participaci\u00f3n y reflejo de ella. Se ha hecho ver c\u00f3mo en la literatura rab\u00ednica, en el Talmud, <b>Dios es denominado, sin m\u00e1s, <i>el Bueno<\/i><\/b>.<\/p>\n<p><i>c) <\/i>Sugerir\u00eda, al llamar la atenci\u00f3n <b>sobre el concepto \u201cbueno\u201d exclusivo de Dios,<\/b> y que el joven le atribuye, que reflexionase sobre la profundidad del mismo, aunque, naturalmente, \u00e9l no llegase entonces a una conclusi\u00f3n tan alta. Por eso, al hacer esta advertencia sobre una cosa tan evidente, hace ver que lleva un intento especial. Son, por otra parte, procedimientos usados <i>por <\/i>Cristo (Mt 22:41 ss, par. y comentario h.l.). Adem\u00e1s, Cristo sabe que es Dios; <b>esta consideraci\u00f3n ontol\u00f3gica,<\/b> \u00bfestar\u00e1 disociada, en su intento, de su repercusi\u00f3n psicol\u00f3gica en El mismo, que es Dios?<\/p>\n<p>La respuesta de Cristo al joven <b>es el cumplimiento de los mandamientos<\/b>. Pero se advierte que no es ninguno directamente acerca de Dios. Probablemente se debe a destacar la funci\u00f3n positiva de sus riquezas en servicio del pr\u00f3jimo. No basta decir \u201cSe\u00f1or,\u201d hay que poner por obra los mandamientos. \u00bfPor qu\u00e9 el joven hace esta pregunta? \u00bfVa llevado de deseos de perfecci\u00f3n? Al menos, la respuesta de Cristo va en esta direcci\u00f3n. \u00bfO es que piensa, como se dec\u00eda en el medio religioso jud\u00edo, que se precisan determinadas pr\u00e1cticas? \u201c\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 hijo (o digno) del siglo venidero?\u201d Y rab\u00ed Eliezer dec\u00eda: \u201cEl que reza tres veces al d\u00eda el salmo 145.\u201d La respuesta de Cristo, en cualquier caso, le orienta a la vida perfecta: \u201cSi quieres <i>ser perfecto <\/i>(\u03c4\u03ad\u03bb\u03b5\u03b9\u03bf\u03c2).\u201d<\/p>\n<p>Todo jud\u00edo sab\u00eda que, cumpliendo los \u201cmandamientos,\u201d se salvaba. Mc destaca la mirada de dilecci\u00f3n que Cristo tiene para este joven que hab\u00eda cumplido los mandamientos. La respuesta de Cristo en Mt es para la \u201cperfecci\u00f3n,\u201d en Mc-Lc es una formulaci\u00f3n menos matizada, que produce el espejismo literario de estar en la misma l\u00ednea del \u201cdec\u00e1logo,\u201d de necesidad para el <i>ingreso <\/i>en la vida eterna. Es efecto redaccional acaso por proceder de \u201cfuentes\u201d distintas. Pero el pensamiento es claro, pues no puede estar este \u201cconsejo\u201d en la necesidad del \u201cdec\u00e1logo.\u201d<\/p>\n<p>Ni esta \u201cperfecci\u00f3n\u201d se impone a todos, como se ve en la pr\u00e1ctica cristiana, que si en ocasiones pudo venirse a este desprendimiento (Act 4:32), se reconoc\u00eda no ser obligatoria (Act 5:2.4). Acaso esta persona que aspira a una vida m\u00e1s perfecta fuese movida a ella por los influjos ambientales esenios de perfecci\u00f3n, pero en donde la vida estaba asegurada.<\/p>\n<p>El joven que va a Cristo porque ve el rutinarismo s\u00f3lo del mosa\u00edsmo de entonces y la grandeza de Cristo que anuncia el reino, se encuentra, de pronto, con una doctrina de perfecci\u00f3n, que le har\u00eda desprenderse de sus riquezas \u2014 era muy rico \u2014, darlas a los pobres, para tener un tesoro seguro en el cielo, donde no se lo robar\u00e1n ladrones ni lo destruir\u00e1 la polilla. Es el <i>ment\u00f3 <\/i>a la obra buena.<\/p>\n<p>Sobre un caso concreto, Cristo expone toda una doctrina de perfecci\u00f3n. Es la doctrina de los profetas sobre el amor eficaz al pr\u00f3jimo. Se citaba honor\u00edficamente alg\u00fan caso de rabinos que, para dedicarse al estudio de la Ley, hab\u00edan vendido sus bienes. Pero en el programa de Cristo hay m\u00e1s: hay que \u201cseguirle.\u201d En varios c\u00f3dices de Mc se a\u00f1ade: \u201cVen y s\u00edgueme, llevando la cruz.\u201d Su genuinidad es muy discutida, pero expresa bien el sentido de las palabras de Cristo. Con ellas, \u00bfle incita a ser uno de sus \u201cdisc\u00edpulos\u201d? (Mc 10:1; Lc 10:1). Parece muy probable. Son las mismas palabras que le dirigi\u00f3 a Pedro, a Andr\u00e9s (Mt 4:19 par.) a Juan, a Santiago (Mt 4:21), a Mateo (Mt 9:9 par.) y a Felipe (Jn 1:43). El sentido hondo moral no es otro que el programa que Cristo ense\u00f1\u00f3 en otra ocasi\u00f3n: \u201cEl que quiera venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz y s\u00edgame\u201d (Mt 16:24 par.). La perspectiva de Cristo era la perfecci\u00f3n por la cruz. Invitarle al \u201cdiscipulado\u201d no es lo mismo que a ser uno de sus \u201cdoce ap\u00f3stoles.\u201d<\/p>\n<p>Pero el joven no lo acept\u00f3. Mc, colorista, dir\u00e1 que \u201cfrunci\u00f3 el entrecejo,\u201d \u201ccontrajo la cara\u201d (\u03c3\u03c4\u03c5\u03b3\u03bd\u03ac\u03c3\u03b1\u03c2) al o\u00edr esto. Los tres evangelistas recogen el motivo: \u201cporque ten\u00eda muchos bienes.\u201d No hubo respuesta. S\u00f3lo fue su rostro ensombrecido y. su \u201cmarcha.\u201d Los ojos de Cristo, que le \u201camaron,\u201d le vieron irse. \u201cEn el pensamiento evang\u00e9lico es una de las <i>posesiones <\/i>m\u00e1s contrarias a la vida cristiana\u201d (Bonnard).<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_El_joven_rico\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): El joven rico<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 357-365.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>El presente fragmento, dotado de una composici\u00f3n unitaria, tiene como tema central el seguimiento de Cristo y la consiguiente relaci\u00f3n con los bienes materiales <i>en vistas a la vida eterna, <\/i>que resulta ser el punto culminante de la per\u00edcopa. La pregunta inicial dirigida por el joven a Jes\u00fas -\u00abMaestro, <i>\u00bfqu\u00e9 he de hacer de bueno para obtener la vida eterna?\u00bb- <\/i>la recoge el mismo Jes\u00fas en la sentencia del v. 29, que encierra la promesa hecha a los disc\u00edpulos: \u00abY <i>todo el que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras por mi causa, recibir\u00e1 cien veces m\u00e1s y heredar\u00e1 la vida eterna\u00bb.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Entre la introducci\u00f3n y la conclusi\u00f3n, el discurso est\u00e1 articulado en escenas sucesivas que van ahondando y ampliando el horizonte. La negativa del joven a vender sus bienes permite a Jes\u00fas comunicar una ense\u00f1anza general sobre el peligro \u00ednsito en las riquezas, siempre en vistas a la vida eterna (vv. 23-26). Sus palabras suscitan dos preguntas diferentes en los disc\u00edpulos. La primera llena de turbaci\u00f3n: <i>\u00abEntonces, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 salvarse?\u00bb <\/i>(v. 25); en cambio, la segunda -expresada por Pedro- tiene todav\u00eda como centro el fin por el que tiene sentido renunciar a las riquezas. Ese fin es la vida eterna, y, todav\u00eda antes, una m\u00e1s profunda y aut\u00e9ntica comuni\u00f3n con Dios y con todos los hombres. Para emplear otra expresi\u00f3n presente en el fragmento, el fin es la consecuci\u00f3n de la <i>\u00abperfecci\u00f3n\u00bb <\/i>(v. 21).\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, ser\u00e1 bueno subrayar que \u00e9sta -seg\u00fan una opini\u00f3n acreditada entre los ex\u00e9getas- no debe entenderse como la propuesta de un \u00abplus\u00bb reservado a un grupo restringido de disc\u00edpulos. Al contrario, indica simplemente el \u00abcumplimiento\u00bb, vivir hasta el fondo -sin componendas o medias tintas- seg\u00fan la l\u00f3gica del Evangelio. Nadie puede \u00abentrar en la vida\u00bb manteniendo el coraz\u00f3n apegado a los bienes perecederos. La condici\u00f3n para ser verdaderamente libres para Dios es la de seguir a Jes\u00fas poniendo s\u00f3lo en \u00e9l -y no en las riquezas- nuestra propia confianza. Como ya ha afirmado el evangelista, el Reino de Dios pertenece a los pobres en el esp\u00edritu (cf. Mt 5,3), que en su peque\u00f1ez y humildad reciben como don de Dios precisamente todo lo que es imposible a las fuerzas humanas: la gracia para resistir al poder seductor de las riquezas. La salvaci\u00f3n eterna no es nunca un derecho, ni siquiera para los disc\u00edpulos que lo han dejado todo para seguir a Jes\u00fas; es un don que la bondad divina derrama sobre quien quiere y como quiere (cf. 20,1-16), con el inconfundible estilo de\u00a0otorgar privilegio a quien menos se lo espera: precisamente a los \u00faltimos. Jes\u00fas concluye, pues, su ense\u00f1anza introduciendo de manera solemne <i>-\u00abOs aseguro que&#8230;\u00bb <\/i>(v. 28)- la promesa dirigida a los disc\u00edpulos: ellos -pobres pescadores, publicanos y pecadores- ser\u00e1n asociados a su gloria real en la <i>regeneraci\u00f3n, <\/i>es decir, cuando, al final de los tiempos, aparecer\u00e1 la nueva creaci\u00f3n, en donde una vez m\u00e1s ser\u00e1n rebajadas las ambiciones humanas y exaltada la pobreza.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p><i>\u00abEn cierta ocasi\u00f3n se acerc\u00f3 uno&#8230;\u00bb <\/i>Tambi\u00e9n hoy nos encontramos -como si de un espejo n\u00edtido se tratara- frente a la imagen de aquel joven que de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n seguir\u00e1 interrogando por nosotros a Jes\u00fas sobre lo que tiene que hacer de bueno para \u00abobtener\u00bb la vida eterna. He aqu\u00ed una buena pregunta que debe hacernos reflexionar. \u00bfDeseamos nosotros la vida eterna? \u00bfEsta dirigido al cielo nuestro coraz\u00f3n? Sin embargo, esta pregunta, que revela un deseo profundo, esconde tambi\u00e9n una grave incomprensi\u00f3n, que Jes\u00fas pone inmediatamente de relieve.\u00a0<\/p>\n<p>La vida eterna no se \u00abconsigue\u00bb haciendo algo bueno, sino que se recibe amando al \u00fanico que es bueno. Se nota en aquel joven la existencia de algo as\u00ed como una fractura entre deseo y vida. Parece como si nos encontr\u00e1ramos ante un so\u00f1ador al que le gusta identificarse con el papel del h\u00e9roe, pero, despu\u00e9s, en la pr\u00e1ctica, ni siquiera se atreve a levantar la mirada por miedo a cruzar su mirada con la de Jes\u00fas y encontrarse, a su pesar, movilizado de verdad en la gran aventura que es la vida cristiana, para la que no se pide otro requisito m\u00e1s que un coraz\u00f3n libre y ardiente, dispuesto a seguir al Se\u00f1or sin c\u00e1lculos ni programas.\u00a0<\/p>\n<p>El joven hab\u00eda preguntado que deb\u00eda hacer; se le dice que se libere de todo lo que pod\u00eda \u00abhacer\u00bb y se ponga a \u00abseguir\u00bb, dejando que el mismo Dios \u00abhaga\u00bb de \u00e9l lo que quiera, con soberana libertad. El ansia de saber por anticipado todos los pasos que debemos dar supone un gran peligro para la vida espiritual; es un grave riesgo detenerse a calcular los gastos y los intereses a fin de poder decidir si nos conviene o no comprometernos&#8230; Si tuvi\u00e9ramos que esperar a ser adecuados para la vocaci\u00f3n, nunca podr\u00edamos dar el primer paso. <i>\u00abEntonces, <\/i>\u00bfqui\u00e9n <i>podr\u00e1 salvarse?\u00bb. <\/i>Es imposible para el hombre -haga lo que haga-, pero no para Dios.\u00a0<\/p>\n<p>He aqu\u00ed, pues, la invitaci\u00f3n a abandonarnos confiados al Dios de lo imposible, capaz de encender en nuestro peque\u00f1o coraz\u00f3n la llama ardiente de su amor, venciendo toda resistencia. Se respira un aire de miedo: el gran miedo ante la puerta estrecha, el miedo de pasar por el \u00ab<i>ojo de la aguja<\/i>\u00bb<i> <\/i>del no tener seguridades. As\u00ed preferimos acallar las preguntas ultimas, puestas amorosamente en nuestro coraz\u00f3n por Dios casi como una br\u00fajula que, en medio de la espesa niebla de los afanes mundanos, nos indica de una manera decidida la direcci\u00f3n adecuada para llegar a la casa del Padre. Preferimos tambi\u00e9n renunciar a ser verdaderamente j\u00f3venes, content\u00e1ndonos con una vida \u00abirreprochable\u00bb, aunque vieja y cansada, encerrada en la monoton\u00eda de unos gestos siempre iguales, o llena de rumor, como para pretender impedir que resuene m\u00e1s agudo en el silencio el eco de la Palabra viva y penetrante, capaz de hacer brotar l\u00e1grimas de sincero arrepentimiento.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de sus padres quedo solo con una \u00fanica hermana mucho m\u00e1s joven. Ten\u00eda entonces unos dieciocho o veinte a\u00f1os, y tom\u00f3 cuidado de la casa y de su hermana. Menos de seis meses despu\u00e9s de la muerte de sus padres, iba, como de costumbre, de camino hacia la iglesia. Mientras caminaba, iba meditando y reflexionaba c\u00f3mo los ap\u00f3stoles lo dejaron todo y siguieron al Salvador (Mt 4,20; 19,27); c\u00f3mo, seg\u00fan se refiere en los Hechos (4,35-37), la gente vend\u00eda lo que ten\u00eda y lo pon\u00eda a los pies de los ap\u00f3stoles para su distribuci\u00f3n entre los necesitados; y qu\u00e9 grande es la esperanza prometida en los cielos a los que obran as\u00ed (Ef 1,18; Col 1,5).\u00a0<\/p>\n<p>Pensando estas cosas, entr\u00f3 a la iglesia. Sucedi\u00f3 que en ese momento se estaba leyendo el evangelio, y se escuch\u00f3 el pasaje en el que el Se\u00f1or dice al joven rico: \u00abSi quieres ser perfecto, vende lo que tienes y d\u00e1selo a los pobres; luego ven, s\u00edgueme, y tendr\u00e1s un tesoro en el cielo\u00bb (Mt 19,21). Como si Dios le hubiese puesto el recuerdo de los santos y como si la lectura hubiera sido dirigida especialmente a \u00e9l, Antonio sali\u00f3 inmediatamente de la iglesia y dio la propiedad que ten\u00eda de sus antepasados: 80 hect\u00e1reas, tierra muy f\u00e9rtil y muy hermosa. No quiso que ni \u00e9l ni su hermana tuvieran ya nada que ver con ella. Vendi\u00f3 todo lo dem\u00e1s, los bienes muebles que pose\u00eda, y entreg\u00f3 a los pobres la considerable suma recibida, dejando s\u00f3lo un poco para su hermana.\u00a0<\/p>\n<p>Pero de nuevo entr\u00f3 en la iglesia y escuch\u00f3 aquella palabra del Se\u00f1or en el evangelio: \u00abNo os preocup\u00e9is por el ma\u00f1ana\u00bb (Mt 6,34). No pudo soportar mayor espera, sino que fue y distribuy\u00f3 a los pobres tambi\u00e9n esto \u00faltimo. Coloc\u00f3 a su hermana donde v\u00edrgenes conocidas y de confianza, entreg\u00e1ndosela para que fuese educada. Entonces \u00e9l mismo dedic\u00f3 todo su tiempo a la vida asc\u00e9tica, atento a s\u00ed mismo, cerca de su propia casa. No exist\u00edan a\u00fan tantas celdas monacales en Egipto, y ning\u00fan monje conoc\u00eda siquiera el lejano desierto. Todo el que quer\u00eda enfrentarse consigo mismo sirviendo a Cristo, practicaba la vida asc\u00e9tica solo, no lejos de su aldea.\u00a0<\/p>\n<p>Por aquel tiempo hab\u00eda en la aldea vecina un anciano que desde su juventud llevaba una vida asc\u00e9tica en soledad. Cuando Antonio lo vio, \u00abtuvo celo por el bien\u00bb (G\u00e1l 4,18) y se estableci\u00f3 inmediatamente en la vecindad de la ciudad. Desde entonces, cuando o\u00eda que en alguna parte hab\u00eda un alma que se esforzaba, se iba, como sabia abeja, a buscarla y no volv\u00eda sin haberla visto; s\u00f3lo regresaba despu\u00e9s de haber recibido, por decirlo as\u00ed, provisiones para su jornada de virtud.\u00a0<\/p>\n<p>Ah\u00ed, pues, pas\u00f3 el tiempo de su iniciaci\u00f3n y afirm\u00f3 su determinaci\u00f3n de no volver m\u00e1s a la casa de sus padres ni de pensar en sus parientes, sino de dedicar todas sus inclinaciones y energ\u00edas a la pr\u00e1ctica continua de la vida asc\u00e9tica. Hac\u00eda trabajo manual, pues hab\u00eda o\u00eddo que \u00abel que no quiere trabajar tampoco tiene derecho a comer\u00bb (2 Tes 3,10). De sus entradas guardaba algo para su manutenci\u00f3n y el resto lo daba a los pobres. Oraba constantemente, habiendo aprendido que debemos orar en privado (Mt 6,6) sin cesar (Lc 18,1; 21,36; 1 Tes 5,17). Adem\u00e1s, estaba tan atento a la lectura de la Escritura que nada se le escapaba: reten\u00eda todo, y as\u00ed su memoria le serv\u00eda en lugar de libros (Atanasio, <i>Vida de san Antonio, 2-4).\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es un deseo? Puede ser un simple voto, pero tambi\u00e9n puede llegar a dominar la vida de una persona. Semejantes deseos plasman la vida. Con todo, lo que deseamos de hecho puede ser muy diferente de lo que creemos que debemos desear. Podemos aspirar a tener un determinado deseo, como amar la verdad o a Dios, pero, al mismo tiempo, podemos ser conscientes de que esto es, en realidad, poco m\u00e1s que un voto en nuestra vida, mientras que otros deseos hacen presa en nosotros con una fuerza que nos ata. Hay v\u00ednculos poderosos que pueden tomar el control sobre nosotros en lo que se refiere a nuestro trabajo, a la familia, a la religi\u00f3n, al dinero, a las artes, a la diversi\u00f3n, al ordenador, etc. Ninguna de estas realidades es un mal en s\u00ed misma, pero todos sabemos como nos sentimos al ser presa de un deseo que nos absorbe hasta el punto de que, contrariamente a todo nuestro sano criterio de juicio, comenzamos a organizar en torno a \u00e9l toda nuestra vida.\u00a0<\/p>\n<p>Los deseos requieren una atenci\u00f3n esmerada y sabia, inteligencia y educaci\u00f3n. Frente a tal situaci\u00f3n, las personas con sentido com\u00fan buscan, generalmente, el \u00abequilibrio\u00bb. Sin embargo, no basta. Es como si percibi\u00e9ramos que, en cierto modo, hemos sido hechos precisamente para el exceso.\u00a0<\/p>\n<p>Hay dos verdades cristianas grandes y sencillas respecto al deseo. La primera es que Dios nos desea. Tal vez sea esta, entre todas, la verdad m\u00e1s dif\u00edcil de aferrar. \u00bfNos despertamos cada ma\u00f1ana asombrados de que Dios nos ame, conscientes de que esta es la fuente suprema de toda delicia, de la dignidad y del valor que tenemos? \u00bfDejamos que nuestra jornada se plasme por el deseo de Dios de entrar en relaci\u00f3n con nosotros? \u00bfEstamos habituados a considerarnos a nosotros mismos, a los otros y la creaci\u00f3n a la luz del deseo que Dios alimenta, es decir, de que todos nosotros podemos florecer? \u00bfDeseamos, simplemente, gozar de Dios? En verdad, es amar a Dios lo que da armon\u00eda a todos los otros deseos. Este es el gran deseo, capaz de plasmar toda nuestra vida.\u00a0<\/p>\n<p>La segunda gran verdad cristiana respecto al deseo es que todos estamos invitados a desear lo que Dios desea&#8230; Pero cuidado: Dios tiende a tomarnos en serio (y alegremente) de lo que nos tomamos nosotros mismos. Al plantear t\u00edmidamente los grandes interrogantes sobre el significado y la forma de nuestra vida, es probable que encontremos respuestas que superan por completo nuestra imaginaci\u00f3n. Es muy com\u00fan encontrarnos reflexionando en un segundo momento -cuando una vida que parec\u00eda relativamente administrable ha conocido el multiforme exceso de Dios- como en realidad no ten\u00edamos la menor idea de aquello en que nos est\u00e1bamos adentrando (D. F. Ford, <i>Dare forma alla vita, <\/i>Qiqajon, Magnano 2003, 59ss, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_La_pregunta_del_joven_rico\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): La pregunta del joven rico<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, Cf. pp. 169-173.<\/p>\n<p>16 <i>Luego se le acerc\u00f3 uno y le pregunt\u00f3: Maestro, \u00bfqu\u00e9 har\u00eda yo de bueno para poseer vida eterna? <\/i>17 <i>\u00c9l le contest\u00f3: \u00bfPor qu\u00e9 me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno. Pero, si quieres entrar en la vida, observa los mandamientos. <\/i>18 <i>D\u00edcele aqu\u00e9l: \u00bfCu\u00e1les? Jes\u00fas respondi\u00f3: Aquello de no matar\u00e1s, no cometer\u00e1s adulterio, no robar\u00e1s, no levantar\u00e1s falso testimonio,<\/i> 19 <i>honra al padre y a la madre, y amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. <\/i>20 <i>El joven le replica: Todas esas cosas las he cumplido. \u00bfQu\u00e9 me falta todav\u00eda?\u00a0<\/i><\/p>\n<p>En el camino un hombre se acerca a Jes\u00fas, como otros hicieron antes que \u00e9l (cf. 8,19.21). Su pregunta no se refiere a lo que debe hacer para seguir al Maestro ni a las condiciones que le ser\u00e1n impuestas, sino al fin perseguido con este seguimiento, que es la <i>vida eterna. <\/i>Nuestro hombre conoce el fin, pero pregunta por el camino. A este camino tiene que conducir algo <i>bueno. <\/i>La bondad de la vida humana aqu\u00ed en la tierra, y de la vida eterna (donada por Dios) all\u00ed en el cielo, se corresponden mutuamente.\u00a0<\/p>\n<p>Adem\u00e1s el que pregunta sabe que se tiene que <i>hacer <\/i>algo. El don de Dios no se lograr\u00e1 con independencia del esfuerzo del hombre, aunque nunca se puede merecer en el sentido propio. Ya es much\u00edsimo saber estas dos cosas y poder preguntar tan atinadamente.\u00a0<\/p>\n<p>La respuesta en primer lugar, y sin atenerse a la pregunta estricta, se refiere al concepto de lo \u00abbueno\u00bb. La respuesta s\u00f3lo llega a ser plenamente inteligible con el texto de san Marcos, en el que el joven rico hab\u00eda dado a Jes\u00fas el tratamiento de \u00abMaestro bueno\u00bb, y Jes\u00fas le hab\u00eda contestado: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me llamas bueno? Nadie es bueno, sino uno, Dios\u00bb (Mc 10,18). San Mateo enfoca la pregunta de otra manera y coloca lo bueno en sentido objetivo ante lo bueno en sentido personal. <i>S\u00f3lo Dios es bueno, <\/i>y por tanto tambi\u00e9n es el dechado de todo lo bueno que hay. As\u00ed pues, cuando se pregunta a Jes\u00fas por lo bueno, se le pregunta por Dios. S\u00f3lo por Dios se mide todo lo bueno que el hombre puede conocer y anhelar como valor. Es la plenitud de lo bueno, y cada una de las cosas buenas que se ven y hacen participa en el bien absoluto, que es el mismo Dios.\u00a0<\/p>\n<p>Prosigue la respuesta propiamente dicha, a saber <i>guardar los mandamientos, <\/i>que son los mandamientos de Dios. Jes\u00fas no los nombra todos, sino algunos de los diez mandamientos, que tienen m\u00e1s importancia, y adem\u00e1s se a\u00f1ade \u2014 y as\u00ed se hace resaltar \u2014 el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo. No se nombran los tres primeros mandamientos de la tabla del dec\u00e1logo, que se refieren a Dios y a su servicio, sino que solamente se nombran los que se refieren al hombre y a su servicio. Como complemento no se a\u00f1ade el mandamiento de amar a Dios, sino el de amar al pr\u00f3jimo. As\u00ed se indica la direcci\u00f3n de la respuesta de Jes\u00fas: Importa hacer lo bueno en <i>favor del hombre <\/i>si se quiere alcanzar la vida eterna. El que pregunta en general por la vida eterna, ya sabe que se tiene que obedecer a Dios, honrarle y amarle. Pero lo otro se Je tiene que decir de una forma que se grabe.\u00a0<\/p>\n<p>El punto central e importante del di\u00e1logo radica en la segunda pregunta: <i>\u00bfQu\u00e9 me falta todav\u00eda? <\/i>La primera contestaci\u00f3n que dio Jes\u00fas, est\u00e1 en el Antiguo Testamento. Se la pod\u00eda dar el piadoso jud\u00edo, y los escribas tambi\u00e9n lo han hecho alguna que otra vez. El camino de la salvaci\u00f3n ya est\u00e1 contenido en el Antiguo Testamento si se entiende en la forma debida y no se ahogan sus exigencias capitales con innumerables prescripciones particulares. No obstante, el joven puede declarar sin reservas que ha cumplido todo lo que Jes\u00fas menciona. Dif\u00edcilmente podr\u00e1 salir airosa esta confianza ante un criterio estricto. Pero la respuesta tambi\u00e9n quiere indicar que todo eso le es bien conocido y no contiene ninguna novedad. Sin embargo, hay que poder decir algo nuevo, porque la persona y la actividad de Jes\u00fas para \u00e9l tienen una apariencia nueva. El joven desde el principio debi\u00f3 de esperar que Jes\u00fas le diera una orden especial que excediera lo ordinario. Ya que el Se\u00f1or en primer lugar le da una respuesta tradicional que expresa la unidad con lo que se ha ido transmitiendo en Israel, el joven ahora tiene que preguntar expresamente por lo nuevo: \u00bfQu\u00e9 me falta todav\u00eda?\u00a0<\/p>\n<p>21 <i>Jes\u00fas le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende todos tus bienes y d\u00e1selos a los pobres, que as\u00ed tendr\u00e1s un tesoro en los cielos; luego ven y s\u00edgueme. <\/i>22 <i>Pero, cuando el joven oy\u00f3 estas palabras, se fue lleno de tristeza, pues pose\u00eda muchos bienes.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo responder\u00e1 Jes\u00fas? \u00bfA\u00f1adir\u00e1 un und\u00e9cimo mandamiento a los diez que ya existen, o explicar\u00e1, como hizo m\u00e1s tarde, el \u00fanico mandamiento del amor como resumen de toda la ley? (22,34-40). En primer lugar est\u00e1 la palabra \u00abperfecto\u00bb. Ya la o\u00edmos en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a (5,48). Como en aquel serm\u00f3n, esta palabra aqu\u00ed tambi\u00e9n sirve para expresar el objetivo sint\u00e9tico de lo que Dios reclama. La frase <i>si quieres ser perfecto <\/i>no se dice como pregunta, que deje esta volici\u00f3n al arbitrio del individuo (un consejo), as\u00ed como tampoco se dijo como pregunta la locuci\u00f3n de la primera parte del di\u00e1logo: \u00abSi quieres entrar en la vida\u00bb (19,17). Es lo que vale para todos los que quieren ser disc\u00edpulos, porque para todos vale la misma finalidad de la vida eterna. Todos deben ser perfectos como su Padre celestial. No basta solamente conocer los distintos mandamientos y cumplirlos puntualmente, s\u00f3lo basta la perfecci\u00f3n. La justicia de los disc\u00edpulos debe superar la de los escribas y fariseos (5,20). El mismo Dios debe ser la medida de las acciones del hombre. El cristianismo no consiste en cumplir los mandamientos, sino en entregarse perfectamente y en amar sin limitaciones.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas adem\u00e1s dice que el joven debe vender lo que posee, desprenderse del producto de la venta, y luego debe seguirle. Estas palabras del Maestro hay que entenderlas como <i>llamada personal, <\/i>que s\u00f3lo puede aplicarse a este joven y a su situaci\u00f3n. Tiene muchos bienes, y su coraz\u00f3n est\u00e1 pendiente de ellos, aunque haya cumplido los mandamientos. Por eso no es \u00abperfecto\u00bb, porque su coraz\u00f3n no est\u00e1 indiviso en Dios, sino que est\u00e1 dividido, porque tambi\u00e9n ama lo que posee. A\u00fan no sabe nada de la nueva resoluci\u00f3n firme que Jes\u00fas ha tra\u00eddo: \u00abNo pod\u00e9is servir a Dios y a Mamm\u00f3n\u00bb <i>(6,24c). <\/i>El joven a\u00fan no puede distinguir entre el tesoro en la tierra, que destruyen la polilla y el or\u00edn, y que roban los ladrones, y el tesoro en Dios (cf. 6,19-21). Por eso el joven es invitado a emplear su tesoro en la tierra como tesoro en el cielo. Si as\u00ed lo hace, entonces se ver\u00e1 que a \u00e9l primero le interesa Dios y por tanto en realidad tambi\u00e9n le interesa la vida eterna.\u00a0<\/p>\n<p>Lo que aqu\u00ed se dice de la perfecci\u00f3n en general (junto son 5,48), puede aplicarse a todos los disc\u00edpulos y los une sin hacer diferencias. Lo que se dice sobre la venta de lo que se posee, en primer lugar tiene aplicaci\u00f3n al que pregunt\u00f3. Pero cualquier disc\u00edpulo de Jes\u00fas reconoce a manera de ejemplo lo que importa. Primeramente escuchar\u00e1 el llamamiento a la perfecci\u00f3n. Pero este llamamiento para el disc\u00edpulo quiz\u00e1s contiene una reclamaci\u00f3n concreta distinta de la de desprenderse de lo que posee. No se trata de liberarse de los bienes como tales, sino de la libertad para Dios. Pero esta libertad s\u00f3lo se puede obtener en el <i>seguimiento de Jes\u00fas. <\/i>Por eso tiene validez que cuando hayas hecho todo lo que te hace libre, entonces tienes que seguirme. Y tambi\u00e9n es verdad que s\u00f3lo puede conservarse la plena libertad para Dios en el seguimiento de Jes\u00fas. La ley vital de Jes\u00fas: Dios solo y en primer t\u00e9rmino, tambi\u00e9n puede aplicarse a sus disc\u00edpulos. El disc\u00edpulo sabe que en el Evangelio al usar el verbo \u00abseguir\u00bb de ordinario se piensa en la disposici\u00f3n para el sufrimiento y en participar en la pasi\u00f3n de Jes\u00fas&#8230;\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>16 Se acerc\u00f3 uno a Jes\u00fas y le pregunt\u00f3: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?\u00bb. 17 Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me preguntas qu\u00e9 es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos\u00bb. 18 \u00c9l le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCu\u00e1les?\u00bb. 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