{"id":41346,"date":"2016-10-07T23:29:06","date_gmt":"2016-10-08T04:29:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-20-1-16-parabola-de-los-obreros-de-la-vina\/"},"modified":"2016-10-07T23:29:06","modified_gmt":"2016-10-08T04:29:06","slug":"mt-20-1-16-parabola-de-los-obreros-de-la-vina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-20-1-16-parabola-de-los-obreros-de-la-vina\/","title":{"rendered":"Mt 20, 1-16: Par\u00e1bola de los obreros de la vi\u00f1a"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Pues el reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer sali\u00f3 a contratar jornaleros para su vi\u00f1a. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Despu\u00e9s de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mand\u00f3 a la vi\u00f1a. <span class=\"versiculo\">3<\/span> Sali\u00f3 otra vez a media ma\u00f1ana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo <span class=\"versiculo\">4<\/span> y les dijo: \u201cId tambi\u00e9n vosotros a mi vi\u00f1a y os pagar\u00e9 lo debido\u201d. <span class=\"versiculo\">5<\/span> Ellos fueron. Sali\u00f3 de nuevo hacia mediod\u00eda y a media tarde, e hizo lo mismo. <span class=\"versiculo\">6<\/span> Sali\u00f3 al caer la tarde y encontr\u00f3 a otros, parados, y les dijo: \u201c\u00bfC\u00f3mo es que est\u00e1is aqu\u00ed el d\u00eda entero sin trabajar?\u201d. <span class=\"versiculo\">7<\/span> Le respondieron: \u201cNadie nos ha contratado\u201d. \u00c9l les dijo: \u201cId tambi\u00e9n vosotros a mi vi\u00f1a\u201d. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Cuando oscureci\u00f3, el due\u00f1o dijo al capataz: \u201cLlama a los jornaleros y p\u00e1gales el jornal, empezando por los \u00faltimos y acabando por los primeros\u201d. <span class=\"versiculo\">9<\/span> Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibir\u00edan m\u00e1s, pero ellos tambi\u00e9n recibieron un denario cada uno. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo: <span class=\"versiculo\">12<\/span> \u201cEstos \u00faltimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del d\u00eda y el bochorno\u201d.<br \/> <span class=\"versiculo\">13<\/span> \u00c9l replic\u00f3 a uno de ellos: \u201cAmigo, no te hago ninguna injusticia. \u00bfNo nos ajustamos en un denario? <span class=\"versiculo\">14<\/span> Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este \u00faltimo igual que a ti. <span class=\"versiculo\">15<\/span> \u00bfEs que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? \u00bfO vas a tener t\u00fa envidia porque yo soy bueno?\u201d. <span class=\"versiculo\">16<\/span> As\u00ed, los \u00faltimos ser\u00e1n primeros y los primeros, \u00faltimos\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_homiliae_in_Evangelia_191\">San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 19,1<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-2. <\/span>El Padre de familia, es decir, nuestro Creador, tiene una vi\u00f1a, esto es, la Iglesia universal, que ha arrojado tantos sarmientos cuantos son los santos que ha producido, desde el justo Abel hasta el \u00faltimo santo que produzca hasta el fin del mundo. En ning\u00fan tiempo ha dejado el Se\u00f1or de mandar predicadores como trabajadores que enviaba para cultivar su vi\u00f1a a fin de que instruyeran a su pueblo. Porque El ha trabajado en el cultivo de su vi\u00f1a, primeramente por los patriarcas, despu\u00e9s por los doctores de la Ley y los profetas y \u00faltimamente por los ap\u00f3stoles, como sus operarios. Se puede decir que todo hombre que obra con recta intenci\u00f3n es de alguna manera y en cierta medida trabajador de su vi\u00f1a.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana del mundo es el tiempo transcurrido desde Ad\u00e1n hasta No\u00e9 y por eso se dice: <span class=\"citaBiblia\">\u00abQue sali\u00f3 a primera hora de la ma\u00f1ana a contratar obreros para su vi\u00f1a.\u00bb<\/span> Y a\u00f1ade el modo de ajustarlos en estas palabras: <span class=\"ct\">\u00abHabi\u00e9ndose ajustado con los obreros en un denario al d\u00eda, los envi\u00f3 a su vi\u00f1a.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">3. <\/span>La hora de tercia, de la que se dice: <span class=\"ct\">\u00abSali\u00f3 luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados\u2026\u00bb <\/span> comprende el tiempo que media desde No\u00e9 hasta Abraham.<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n se llama ocioso a aquel que vive para s\u00ed y se recrea en los placeres de su carne, porque \u00e9se no trabaja para recoger los frutos de las obras de Dios.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">5. <\/span> La hora de sexta comprende desde Abraham hasta Mois\u00e9s y la de nona desde Mois\u00e9s hasta la venida del Se\u00f1or. Por eso sigue: <span class=\"ct\">\u00abVolvi\u00f3 a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">6-7. <\/span> La hora und\u00e9cima comprende el tiempo que media desde su venida hasta el fin del mundo. El trabajador de la ma\u00f1ana, de la hora de tercia, de sexta y de nona, es el pueblo jud\u00edo, que por sus elegidos no cesa de trabajar en la vi\u00f1a del Se\u00f1or, desde el principio del mundo, esforz\u00e1ndose en honrar a Dios con la rectitud de su fe. Los gentiles son los llamados a la hora und\u00e9cima. Por eso sigue: <span class=\"ct\">\u00abTodav\u00eda sali\u00f3 a eso de la hora und\u00e9cima y, al encontrar a otros que estaban all\u00ed, les dice: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1is aqu\u00ed todo el d\u00eda parados?&#8221;\u00bb<\/span>. Porque estaban ociosos todo el d\u00eda, sin haber hecho esfuerzo alguno en ninguna de las tan largas \u00e9pocas del mundo para cultivar su vi\u00f1a; pero reparad en la respuesta que dan cuando fueron preguntados: <span class=\"ct\">\u00abD\u00edcenle: &#8220;Es que nadie nos ha contratado.&#8221; D\u00edceles: &#8220;Id tambi\u00e9n vosotros a la vi\u00f1a.&#8221;\u00bb<\/span> Efectivamente, ning\u00fan patriarca, ni ning\u00fan profeta se hab\u00eda acercado a ellos. \u00bfY qu\u00e9 otra cosa significa la contestaci\u00f3n: &#8220;Ninguno nos ha llamado a jornal&#8221;, sino el que nadie les hab\u00eda predicado el camino de la vida.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">9. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abVinieron, pues, los de la hora und\u00e9cima y cobraron un denario cada uno.\u00bb<\/span>El mismo denario, que con tanto deseo estuvieron esperando todos, reciben tanto los que trabajaron a la hora und\u00e9cima, como los que trabajaron desde la primera hora, porque igual recompensa, la de la vida eterna, consiguen los que fueron llamados desde el principio del mundo, como los que vengan a Dios hasta el fin del mundo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">12. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abLlevar el peso del d\u00eda y el calor\u00bb<\/span>  es estar fatigado durante el tiempo de una larga vida, por la lucha contra los est\u00edmulos de la carne. Pero se puede preguntar: \u00bfC\u00f3mo es posible que murmuren los que son llamados al Reino de los Cielos? Porque el que murmura, no recibe el Reino de los Cielos y el que recibe, no puede murmurar.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">11. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abY al cobrarlo, murmuraban contra el propietario\u00bb<\/span> &#8220;El murmurar&#8221; quiere decir que todos los antiguos patriarcas, a pesar de haber vivido en la justicia, no pudieron entrar en el reino, hasta la venida del Se\u00f1or y por eso es propio de ellos el haber murmurado. Mientras que nosotros no podemos murmurar, porque a pesar de haber venido a la hora und\u00e9cima y de haber nacido despu\u00e9s de la venida del Mediador, entramos en el reino en seguida que abandonamos nuestros cuerpos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15\t. <\/span> Y como nosotros recibimos la corona de la bienaventuranza por efecto de la bondad del Se\u00f1or, a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00ab\u00bfEs que no puedo hacer con lo m\u00edo lo que quiero?\u00bb<\/span>. Grande insensatez del hombre es murmurar contra la bondad de Dios. Porque podr\u00eda quejarse de Dios cuando no le diera lo que le debe; pero no tiene motivo para formular sus quejas cuando El no da lo que no le debe. Por eso a\u00f1ade con tanta claridad: <span class=\"ct\">\u00ab\u00bfO va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?&#8221;.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">16. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abAs\u00ed, los \u00faltimos ser\u00e1n primeros y los primeros, \u00faltimos.\u00bb<\/span> Muchos vienen a la fe, pero son pocos los que llegan al Reino de los Cielos, porque son muchos los que siguen a Dios con los labios y huyen de El con sus costumbres. De todo esto, podemos sacar dos consecuencias. Primera, que nadie debe presumir de s\u00ed mismo. Porque aunque uno haya sido llamado a la fe, no sabe si estar\u00e1 elegido para el Reino; y segunda, que nadie debe desconfiar de la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo, aunque lo vea entregado al vicio, porque todos ignoramos los tesoros de la misericordia de Dios. O de otra manera, nuestra ma\u00f1ana es la ni\u00f1ez; la hora de tercia la adolescencia, porque el calor que en esa edad se desarrolla, es como el del sol cuando sube a lo m\u00e1s elevado de su carrera; la hora de sexta es la juventud, \u00e9poca en que el hombre adquiere toda su robustez y la de nona es la vejez, edad en que falta el calor de la juventud, como al sol cuando se retira de los puestos elevados de su carrera. Por \u00faltimo, la hora und\u00e9cima, es la edad que se llama decrepitud o veterana.<\/p>\n<p>Estuvieron ociosos hasta la hora und\u00e9cima todos los que se retrasaron en vivir, seg\u00fan Dios, hasta la hora \u00faltima. A \u00e9stos, sin embargo, los llama el padre de las familias y muchas veces los recompensa en primer lugar, porque mueren y van al reino antes que aquellos, que son llamados desde los primeros a\u00f1os de su infancia.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Crisostomo_opus_imperfectum_in_Matthaeum_hom_34\">Pseudo-Cris\u00f3stomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 34<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1. <\/span>El padre de familia es Cristo, y el cielo y la tierra son como su \u00fanica casa y su familia todas las criaturas. Su vi\u00f1a es la justicia, en la que se encuentran todas las clases de justicia, como plantas distintas de una misma vi\u00f1a; por ejemplo, la mansedumbre, la castidad, la paciencia y otras virtudes, todas las cuales est\u00e1n comprendidas en el nombre general de justicia y los cultivadores de esta vi\u00f1a son los hombres. Por eso se dice: <span class=\"ct\">\u00abque sali\u00f3 a primera hora de la ma\u00f1ana a contratar obreros para su vi\u00f1a.\u00bb<\/span>. Dios ha grabado la justicia en nuestras facultades, no para su utilidad, sino para la nuestra. Sabed, pues, que nosotros somos conducidos a la vi\u00f1a como asalariados. Y as\u00ed como nadie lleva a un asalariado a su vi\u00f1a con el objeto \u00fanico de que coma, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros hemos sido llamados por Cristo al trabajo, no s\u00f3lo para que obtengamos nuestra utilidad personal, sino para la mayor gloria de Dios; y as\u00ed como el asalariado se ocupa primero de su trabajo y despu\u00e9s de su alimentaci\u00f3n diaria, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros debemos ocuparnos primero de lo que se refiere a la gloria de Dios y despu\u00e9s de lo que concierne a nuestra utilidad. As\u00ed como el mercenario emplea todo el d\u00eda en las obras de su se\u00f1or y s\u00f3lo consagra una hora para su alimentaci\u00f3n, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros debemos emplear todo el tiempo de nuestra vida en la gloria de Dios y no conceder m\u00e1s que un poco de tiempo a nuestras necesidades temporales y as\u00ed como el mercenario se averg\u00fcenza de entrar en la casa de su se\u00f1or y de pedirle pan el d\u00eda en que no trabaja, \u00bfc\u00f3mo vosotros no os avergonz\u00e1is de entrar en la Iglesia y de estar delante de Dios el d\u00eda en que no practic\u00e1is una obra buena?<\/p>\n<p><span class=\"cv\">3-4. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abSali\u00f3 luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados\u2026\u00bb<\/span> Los hombres viven en este mundo vendiendo y comprando y sustentan sus vidas con sus rec\u00edprocos enga\u00f1os.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podemos decir que es ocioso, no el pecador, porque \u00e9se est\u00e1 muerto, sino el que no trabaja en las obras de Dios. \u00bfQuer\u00e9is, pues, no estar ociosos? No tom\u00e9is los bienes de otros y dad los que son vuestros y cultivando la planta de la misericordia, habr\u00e9is trabajado en la vi\u00f1a del Se\u00f1or. Sigue: <span class=\"ct\">\u00abY les dijo: \u201cId tambi\u00e9n vosotros a mi vi\u00f1a, y os dar\u00e9 lo que sea justo.\u201d\u00bb<\/span>Es de advertir que s\u00f3lo a los primeros les fija un denario, mientras que somete a los otros a un precio indeterminado, dici\u00e9ndoles: &#8220;Os dar\u00e9 lo que es justo&#8221;. El Se\u00f1or sab\u00eda que Ad\u00e1n pecar\u00eda y que despu\u00e9s de \u00e9l perecer\u00edan todos los hombres en el diluvio y para que en ninguna ocasi\u00f3n se pudiese decir que Ad\u00e1n hab\u00eda abandonado la justicia porque ignoraba la recompensa que hab\u00eda de recibir, se concert\u00f3 con \u00e9l. Mas no hizo convenio con los otros, porque estaba dispuesto a retribuirles de una manera superior a lo que pod\u00eda esperar un asalariado.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">5. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abVolvi\u00f3 a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo.\u00bb<\/span> Uni\u00f3 la hora de sexta con la de nona, porque en ese tiempo llam\u00f3 al pueblo jud\u00edo y se revel\u00f3 con m\u00e1s frecuencia a los hombres para dar todas las disposiciones, porque ya se aproximaba el tiempo como definitivo de la salvaci\u00f3n de todos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abAl atardecer, dice el due\u00f1o de la vi\u00f1a a su administrador: &#8220;Llama a los obreros y p\u00e1gales el jornal, empezando por los \u00faltimos hasta los primeros.&#8221;\u00bb<\/span>\u00bfQu\u00e9 es lo que ha concertado con nosotros y cu\u00e1l el precio de este contrato? La promesa de la vida eterna. Las naciones estaban solas y no conoc\u00edan a Dios, ni sus promesas.<\/p>\n<p>Advertid que, cuando da la recompensa, es por la tarde y no a la otra ma\u00f1ana. Por consiguiente, tendr\u00e1 lugar el juicio dentro del presente siglo y entonces se dar\u00e1 a cada uno su recompensa. Y esto por dos razones: primera, porque la recompensa de la justicia es la misma bienaventuranza eterna; de donde resulta, que antes de la eternidad, esto es, en esta vida, tendr\u00e1 lugar el juicio. Y la segunda, porque el juicio preceder\u00e1 al d\u00eda de la eternidad, a fin de que los pecadores no vean la felicidad de aquel d\u00eda.<br \/>\nSigue: &#8220;Dice el Se\u00f1or a su mayordomo&#8221;, es decir, el Hijo al Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8c. <\/span> Siempre damos con m\u00e1s gusto a aqu\u00e9llos a quienes damos alguna cosa gratuitamente, porque entonces concedemos las cosas s\u00f3lo por nuestra honra. Por consiguiente, dando Dios su recompensa a todos los santos, se muestra justo, y d\u00e1ndosela a los gentiles, misericordioso; seg\u00fan las palabras de San Pablo ( Rom 15,9): &#8220;En cuanto a los gentiles, no tienen ellos m\u00e1s que alabar a Dios por su misericordia&#8221;. Y por eso se dice: <span class=\"ct\">\u00abempezando por los \u00faltimos hasta los primeros.\u00bb<\/span> El Se\u00f1or efectivamente, a fin de manifestar su inefable misericordia, da su recompensa; primeramente a los \u00faltimos y a los m\u00e1s indignos y despu\u00e9s a los primeros. Su excesiva misericordia no tiene en cuenta el orden.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">9. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abVinieron, pues, los de la hora und\u00e9cima y cobraron un denario cada uno.\u00bb<\/span> Todos reciben la misma recompensa: la de la vida eterna. Y esto es justo. Porque el que naci\u00f3 al principio del siglo, no vivi\u00f3 m\u00e1s que el tiempo marcado a su vida; \u00bfy qu\u00e9 perjuicio le ha resultado con que continuara despu\u00e9s de su muerte el mundo? Y los que nacen al final, no viven menos tiempo que los d\u00edas que les han sido destinados; \u00bfy qu\u00e9 utilidad les reporta, con respecto al c\u00f3mputo de su trabajo, que el mundo termine pronto, puesto que cumplen con la tarea de su vida antes del fin del mundo? Adem\u00e1s, no depende del hombre el haber nacido antes o despu\u00e9s, porque esto depende de la voluntad divina. Y ciertamente, no debe reivindicar para s\u00ed el primer puesto el que ha nacido primero, ni debe considerarse como m\u00e1s despreciable al que ha nacido despu\u00e9s. <\/p>\n<p><span class=\"cv\">10-12. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abAl venir los primeros pensaron que cobrar\u00edan m\u00e1s, pero ellos tambi\u00e9n cobraron un denario cada uno. Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario\u2026\u00bb<\/span> Mas si es verdad lo que hemos dicho, que los primeros y \u00faltimos no han vivido ni m\u00e1s ni menos tiempo que el que ten\u00edan marcado y a unos y otros ha arrebatado la muerte, \u00bfqu\u00e9 raz\u00f3n tienen para decir: <span class=\"ct\">\u00ab\u2026 nosotros hemos aguantado el peso del d\u00eda y el calor.&#8221;\u00bb<\/span> Sin duda conocer que est\u00e1 cerca el fin de los tiempos nos da fuerza para alcanzar la justicia. Por ello el Se\u00f1or, d\u00e1ndonos un arma para la lucha, dec\u00eda ( Mt 4,17): &#8220;El Reino de los Cielos est\u00e1 pr\u00f3ximo&#8221;. Para ellos era motivo de debilidad saber que el mundo durar\u00eda a\u00fan mucho tiempo. Por esto, si bien no han vivido todo un siglo, sin embargo parece que hubieran soportado el peso de sus cien a\u00f1os. O bien: &#8220;el peso de todo el d\u00eda&#8221;, son los mandamientos pesados de la ley; &#8220;el calor&#8221; es la abrasadora tentaci\u00f3n del error, inflamada por los esp\u00edritus malignos en sus corazones, a fin de irritarlos para emulaci\u00f3n de todos estos gentiles. De estos, los que creen en Cristo, salieron libres de los lazos y est\u00e1n a salvo por la plenitud de gracia, que lo resume todo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">11-13. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abY al cobrarlo, murmuraban contra el propietario&#8230;\u00bb<\/span>Mas no se quejan de no haber recibido lo que se les hab\u00eda prometido, sino de que los otros hubiesen recibido m\u00e1s de lo que merec\u00edan. Esto es propio de los envidiosos, que siempre se quejan de lo que se da a otros como si se les quitara a ellos; de donde resulta que la envidia es hija de la vanagloria y por eso, el que aqu\u00ed se queja, no se queja de ser el segundo m\u00e1s que por los vivos deseos que tiene de ser el primero. Por esta raz\u00f3n, rechaza el Se\u00f1or este movimiento de la envidia diciendo: <span class=\"ct\">\u00ab\u00bfNo te ajustaste conmigo en un denario?\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">16. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abAs\u00ed, los \u00faltimos ser\u00e1n primeros y los primeros, \u00faltimos.\u00bb<\/span> Llama a los primeros postreros y a los postreros primeros, no porque los postreros sean m\u00e1s dignos que los primeros, sino para manifestar que la \u00e9poca diferente de su vocaci\u00f3n no establece entre ellos diferencia alguna. Las palabras: &#8220;Muchos son los llamados y pocos los escogidos&#8221;; no se refieren a los santos de que hemos hablado arriba, sino a las naciones, entre las que habr\u00e1 muchos que ser\u00e1n llamados y pocos los que ser\u00e1n escogidos.<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_homilia_10_in_Matthaeum\">Or\u00edgenes, homilia 10 in Matthaeum<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">2. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abHabi\u00e9ndose ajustado con los obreros en un denario al d\u00eda, los envi\u00f3 a su vi\u00f1a.\u00bb<\/span> Podemos decir que todo el siglo presente no es m\u00e1s que un solo d\u00eda. Porque aunque para nosotros es mucho un siglo, para la vida de Dios es un tiempo muy corto.<\/p>\n<p>Yo soy de opini\u00f3n, que la palabra denario se aplica a la salud.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">3. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abSali\u00f3 luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados\u2026\u00bb<\/span> La plaza es todo lo que est\u00e1 fuera de la vi\u00f1a, esto es, de la Iglesia de Cristo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">4. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abY les dijo: \u201cId tambi\u00e9n vosotros a mi vi\u00f1a, y os dar\u00e9 lo que sea justo.\u201d\u00bb<\/span>Porque El hab\u00eda invitado a los trabajadores de la hora de tercia para toda la obra y se reserv\u00f3 el distribuirles la recompensa justa hasta despu\u00e9s de ver lo que hab\u00edan trabajado. Porque pod\u00edan haber trabajado lo mismo que los que estaban desde por la ma\u00f1ana muy temprano, desplegando en poco tiempo una energ\u00eda de trabajo que compensase la falta de trabajo de por la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">6b. <\/span> Las palabras: <span class=\"ct\"> \u00abPor qu\u00e9 est\u00e1is aqu\u00ed todo el d\u00eda parados?&#8221;\u00bb<\/span> ( Mt 20,6) no se dirigen a los que habiendo comenzado por el esp\u00edritu, concluyen por la carne, si despu\u00e9s vuelven al esp\u00edritu para vivir otra vez espiritualmente. Y no decimos esto para disuadir a los hijos lascivos, que han gastado con su vida lujuriosa todos los tesoros evang\u00e9licos, a que vuelvan a la casa de su Padre, sino para hacer ver que hay una gran diferencia entre ellos y aquellos que pecaron en su juventud, cuando a\u00fan no ten\u00edan conocimiento de lo que ense\u00f1a la fe.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abAl atardecer, dice el due\u00f1o de la vi\u00f1a a su administrador: &#8220;Llama a los obreros y p\u00e1gales el jornal, empezando por los \u00faltimos hasta los primeros.&#8221;\u00bb<\/span> Dice a su mayordomo, esto es, a alguno de los \u00e1ngeles destinado a distribuir las recompensas o tambi\u00e9n a uno de los numerosos administradores, seg\u00fan aquellas palabras de San Pablo ( G\u00e1l 4,2): &#8220;Que el heredero, mientras es peque\u00f1o, est\u00e1 bajo el poder de los administradores y tutores&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8b. <\/span> Mas los primeros trabajadores, que no tienen m\u00e1s testimonio que el de su fe, no recibieron la promesa de Dios porque el Padre de familia nos ha reservado a nosotros alguna cosa mejor, no queriendo que sean terminadas sus obras sin nuestros trabajos. Nosotros que somos de Cristo y que hemos alcanzado su misericordia, esperamos recibir la recompensa antes que los dem\u00e1s, mientras que los que trabajaron inicialmente, la tendr\u00e1n despu\u00e9s que nosotros, por eso se dice: <span class=\"ct\">\u00abLlama a los obreros y p\u00e1gales el jornal\u2026\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">13-14. <\/span> Pueda ser que dirigiera a Ad\u00e1n estas palabras: <span class=\"ct\">\u00abNo te hago ninguna injusticia. \u00bfNo te ajustaste conmigo en un denario?&#8230; Pues toma lo tuyo y vete.\u00bb<\/span> El denario, esto es, la salvaci\u00f3n es lo tuyo; yo quiero dar a este \u00faltimo tanto como a ti. Se puede creer, sin faltar a la verdad, que este \u00faltimo, que trabaj\u00f3 una hora y sin duda m\u00e1s que los que le precedieron, es el ap\u00f3stol San Pablo.<\/p>\n<h2><span id=\"Remigio\">Remigio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1. <\/span>Habiendo dicho el Se\u00f1or: &#8220;Que muchos de los que est\u00e1n los primeros ser\u00e1n los \u00faltimos y los \u00faltimos los primeros&#8221; ( Mt 19,29), a\u00f1ade, en apoyo de esta verdad, la siguiente par\u00e1bola: <span class=\"ct\">\u00abEn efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que sali\u00f3 a primera hora de la ma\u00f1ana a contratar obreros para su vi\u00f1a.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">2. <\/span>El denario era una moneda que val\u00eda antiguamente diez ases y que ten\u00eda la efigie del emperador. Con raz\u00f3n, pues, el denario representa en este pasaje la recompensa por la observancia del Dec\u00e1logo. Por eso el Se\u00f1or dice de una manera significativa: <span class=\"ct\">\u00abHabi\u00e9ndose ajustado con los obreros en un denario al d\u00eda, los envi\u00f3 a su vi\u00f1a.\u00bb<\/span>. Porque en el campo de la Iglesia trabajan todos por la esperanza de una recompensa futura.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abAl atardecer, dice el due\u00f1o de la vi\u00f1a a su administrador: &#8220;Llama a los obreros y p\u00e1gales el jornal, empezando por los \u00faltimos hasta los primeros.&#8221;\u00bb<\/span> Nuestro Se\u00f1or Jesucristo es el Padre de familia y el mayordomo de la vi\u00f1a; como tambi\u00e9n es \u00c9l mismo la puerta y el portero. Porque El es quien ha de venir a juzgarnos y a dar a cada uno seg\u00fan sus obras y cuando reuniere a todos en su juicio, para que cada uno reciba seg\u00fan sus obras, entonces es cuando llama a los trabajadores y les da la recompensa.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abPero \u00e9l contest\u00f3 a uno de ellos: &#8220;Amigo, no te hago ninguna injusticia. \u00bfNo te ajustaste conmigo en un denario?\u00bb<\/span> Por este &#8220;uno&#8221; pueden entenderse todos los jud\u00edos, que recibieron la fe y a quienes el Se\u00f1or llama, por raz\u00f3n de esta misma fe &#8220;amigos&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">14. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abPues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este \u00faltimo lo mismo que a ti.\u00bb<\/span>Es decir, recibid vuestra recompensa y marchaos a la gloria. Yo quiero dar a este \u00faltimo, esto es, al pueblo gentil (seg\u00fan sus m\u00e9ritos) tanto como a vosotros.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15b-16. <\/span> <span class=\"ct\">\u00ab\u00bfO va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?&#8221;.\u00bb<\/span> El ojo significa la intenci\u00f3n. Los jud\u00edos tuvieron un ojo malvado, es decir, una intenci\u00f3n perversa, porque ten\u00edan envidia de la salud de los gentiles. Las palabras del Se\u00f1or: <span class=\"ct\">\u00abAs\u00ed, los \u00faltimos ser\u00e1n primeros y los primeros, \u00faltimos.\u00bb<\/span> Nos dan a entender el objeto que se propuso el Se\u00f1or en esta par\u00e1bola, es decir, manifestarnos el tr\u00e1nsito de los jud\u00edos, desde la cabeza a la cola y el tr\u00e1nsito nuestro, desde la cola a la cabeza.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_homiliae_in_Matthaeum_hom_643-4\">San Juan Cris\u00f3stomo, homiliae in Matthaeum, hom. 64,3-4<\/span><\/h2>\n<p>La diferencia de las almas de los trabajadores est\u00e1 bien marcada en el hecho de ser llamados unos por la ma\u00f1ana, otros a la hora de tercia y as\u00ed sucesivamente. El Se\u00f1or los llam\u00f3 a todos cuando estaban en disposici\u00f3n de obedecer, cosa que hizo con el buen ladr\u00f3n, a quien llam\u00f3 el Se\u00f1or cuando vio que obedecer\u00eda. Mas si dicen: &#8220;Porque ninguno nos ha llamado a jornal&#8221; ( Mt 20,7), es preciso tener presente, como ya hemos dicho antes, que no debemos investigar todos los detalles de la par\u00e1bola, adem\u00e1s de que no es el Salvador quien dice eso, sino los trabajadores. Y en el mismo hecho del Salvador, en cuanto est\u00e1 de su parte, llamar a todos a la primera hora, significa que el Salvador no excluy\u00f3 a nadie como lo indican las siguientes palabras: &#8220;Sali\u00f3 muy de ma\u00f1ana a ajustar trabajadores&#8221; ( Mt 20,1).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">16. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abAs\u00ed, los \u00faltimos ser\u00e1n primeros y los primeros, \u00faltimos.\u00bb<\/span> En estas palabras( Mt 20,16) indica el Se\u00f1or de una manera encubierta que se refer\u00eda a los que resplandecieron primero en la virtud y despu\u00e9s la despreciaron; y adem\u00e1s, a aquellos que se separaron del mal y se sobrepusieron a muchos. Esta par\u00e1bola fue, pues, compuesta con el objeto de avivar m\u00e1s los deseos de aquellos que se convert\u00edan al Se\u00f1or en sus \u00faltimos a\u00f1os y que por lo mismo ten\u00edan la idea de que ellos recibir\u00edan menos recompensa que los dem\u00e1s.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin\">San Agust\u00edn<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">8c. <\/span> <span class=\"ct\">\u00ab\u2026Empezando por los \u00faltimos hasta los primeros.\u00bb<\/span> Los \u00faltimos son considerados como los primeros porque se les ha diferido su recompensa por menos tiempo (de spiritu et littera, 24). <\/p>\n<p><span class=\"cv\">13. <\/span> <span class=\"ct\">\u00ab\u00bfNo te ajustaste conmigo en un denario?\u00bb<\/span> Da a todos un denario, recompensa de todos, porque a todos ser\u00e1 igualmente dada la misma vida eterna. Habr\u00e1 en la vida eterna, en la casa del Padre, muchas moradas y resaltar\u00e1 en ellas, de un modo diferente, el brillo de los m\u00e9ritos de cada uno. El denario, que es el mismo para todos, significa, que todos vivir\u00e1n el mismo tiempo en el cielo y la diferencia de mansiones, indica la gloria distinta de los santos (de sancta virginitate, 26).<br \/>\nmn<\/p>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo\">San Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">13-14. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abNo te hago ninguna injusticia. \u00bfNo te ajustaste conmigo en un denario?&#8230; Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este \u00faltimo lo mismo que a ti.\u00bb<\/span>El denario tiene la efigie del rey. Hab\u00e9is recibido, pues, la recompensa que os he prometido, es decir, mi imagen y semejanza, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s quer\u00e9is? Y vosotros dese\u00e1is, no tanto el recibir m\u00e1s, como el que otro no reciba nada. Tomad lo vuestro y marchaos.<\/p>\n<h2><span id=\"Rabano\">R\u00e1bano<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">8. <\/span> Es justo que, despu\u00e9s de haberles tomado el Se\u00f1or cuenta de los trabajos del d\u00eda, llegue el momento tan deseado de la recompensa: <span class=\"ct\">\u00abAl atardecer\u2026&#8221;\u00bb<\/span>; esto es, cuando el d\u00eda de todo el universo se fuere inclinando hacia la tarde de la consumaci\u00f3n de todas las cosas.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_papa_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Los_trabajadores_de_la_vina_del_Senor\">Homil\u00eda: Los trabajadores de la vi\u00f1a del Se\u00f1or<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00edas sobre el Evangelio, n\u00b0 19<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl Reino de los cielos se parece a un propietario&#8230;\u00bb (Mt 20,1).<\/p>\n<p>El Reino de los cielos se compara a un padre de familia que contrata  trabajadores para cultivar su vi\u00f1a. Sin embargo \u00bfqui\u00e9n puede ser m\u00e1s justamente  comparado con este padre de familia que nuestro Creador, que gobierna lo que ha  creado, y ejerce en este mundo el derecho de propiedad sobre sus elegidos como  un maestro sobre los servidores que tiene en su casa? Posee una vi\u00f1a, la Iglesia  universal, que ha tenido siempre, por as\u00ed decirlo, sarmientos que han producido  santos, desde Abel, el justo, hasta el \u00faltimo elegido que nacer\u00e1 al final del mundo.<\/p>\n<p>Este Padre de familia contrata trabajadores para cultivar su vi\u00f1a, desde el  amanecer, a la hora tercera, a la sexta, en la novena y a la 11\u00aa hora, ya que no ha  cesado, del comienzo del mundo hasta el final, de reunir predicadores para instruir  a la multitud de fieles. El amanecer del d\u00eda, para el mundo, era desde Ad\u00e1n a No\u00e9;  la tercera hora, de No\u00e9 a Abraham; la sexta, de Abraham a Mois\u00e9s; la novena, de  Mois\u00e9s hasta la llegada del Se\u00f1or; y la 11\u00aa hora, de la venida del Se\u00f1or hasta el  final del mundo. Los santos ap\u00f3stoles han sido enviados para anunciar en esta  \u00faltima hora, y aunque han llegado tarde, han recibido un salario completo.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or no deja en ning\u00fan momento de enviar obreros para cultivar su vi\u00f1a,  es decir para ense\u00f1ar a su pueblo. Porque mientras hac\u00eda fructificar las buenas  costumbres de su pueblo por los patriarcas, y luego por los doctores de la ley y los  profetas, y, por \u00faltimo, los ap\u00f3stoles, trabajaba, en cierto modo, cultivando su vi\u00f1a  por medio de sus trabajadores. Todos aquellos que, a una fe recta, han unido las  buenas obras, han sido los obreros de esta vi\u00f1a.<\/p>\n<p>Los trabajadores del principio del d\u00eda, de la tercera, de la sexta y de la novena  hora representan, pues, el antiguo pueblo hebreo, que, se aplica&#8230; desde el  comienzo del mundo, a dar culto a Dios con una fe recta, y por tanto, no ha cesado,  por as\u00ed decirlo, de trabajar en el cultivo de la vid. Pero a la 11\u00aa hora, son llamados  los paganos, y es a ellos a quienes se destinan estas palabras: &#8220;\u00bfpor qu\u00e9 hab\u00e9is  estado all\u00ed, toda la jornada, sin hacer nada? &#8221; pues a lo largo de mucho tiempo, los  paganos se hab\u00edan descuidado de trabajar para la vida eterna, y estaban ah\u00ed, en  cierta forma, toda la jornada, sin hacer nada. Pero observad, hermanos, lo que  responden a la pregunta que se les ha planteado: \u00abporque nadie nos ha  contratado\u00bb. En efecto, ning\u00fan patriarca, ni ning\u00fan profeta hab\u00edan llegado a ellos. Y  \u00bfqu\u00e9 quiere decir: &#8220;nadie nos ha contratado para trabajar&#8221; sino: &#8220;nadie nos ha  predicado el camino de la vida&#8221;?<\/p>\n<p>Pero nosotros, \u00bfqu\u00e9 excusa pondremos, si no hacemos buenas obras?  Recordemos que hemos recibido la fe, al salir del seno de nuestra madre,  escuchado las palabras de vida desde nuestra cuna, y fueron las ubres de la santa  Iglesia el alimento de la doctrina celestial al mismo tiempo que la leche materna.<\/p>\n<p>Podemos repartir estas diversas horas del d\u00eda entre los a\u00f1os de vida  del hombre. El amanecer, es la infancia de nuestra inteligencia. La tercera  hora puede aplicarse a la adolescencia, porque el sol deslumbra ya, por  decirlo as\u00ed, desde la altura, en los ardores de la juventud que empiezan a  calentarse. La sexta hora, es la edad de la madurez: el sol se establece all\u00ed  como su punto de equilibrio, ya que el hombre est\u00e1 en la plenitud de su  fuerza. La novena hora designa la vejez, d\u00f3nde el sol desciende, en cierto  modo, desde lo alto del cielo, para que los ardores de la edad madura se  refresquen. En fin, la und\u00e9cima hora es la edad que se nombra como vejez  avanzada&#8230;<\/p>\n<p>Unos son conducidos a una vida honrada desde la infancia, otros  durante la adolescencia, otros en la edad madura, otros en la vejez y otros  por fin en edad muy avanzada, es como si fueran llamados a la vid, a  diferentes horas del d\u00eda. Examinad pues vuestro modo de vivir, hermanos,  y ved si vosotros actu\u00e1is como obreros de Dios. Reflexionad bien, y  considerad si trabaj\u00e1is en la vid del Se\u00f1or&#8230; El que se descuid\u00f3 de vivir  para Dios hasta su \u00faltima edad, es como el obrero que ha estado sin hacer  nada hasta la und\u00e9cima hora&#8230; &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 hab\u00e9is estado todo el d\u00eda sin  hacer nada?&#8221; Es como si dij\u00e9ramos claramente: &#8220;Si no hab\u00e9is querido vivir  para Dios durante vuestra juventud y edad madura, arrepent\u00edos, por lo  menos, en vuestra \u00faltima edad&#8230; Venid, a pesar de todo, hacia los caminos  de la vida&#8221;&#8230; \u00bfNo fue a la und\u00e9cima hora cuando el ladr\u00f3n regres\u00f3? (Lc  23,39s) No fue por su edad avanzada, sino por el suplicio con que se  encontr\u00f3 al llegar a la tarde de su vida. Confes\u00f3 a Dios sobre la cruz, y expir\u00f3 casi en el momento en el que el Se\u00f1or le daba su sentencia. Y el  Due\u00f1o de todo, admitiendo al ladr\u00f3n antes que a Pedro en el descanso del  para\u00edso, distribuy\u00f3 bien el salario comenzando por el \u00faltimo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_de_Jerusalen_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Cirilo de Jerusal\u00e9n, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_El_hombre_de_la_hora_undecima\">Catequesis: El hombre de la hora und\u00e9cima<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Catequesis bautismal, 13.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abAmigo, no te hago ninguna injusticia\u00bb (Mt 20,13).<\/p>\n<p>Uno de los ladrones crucificados con Jes\u00fas exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Acu\u00e9rdate de mi, Se\u00f1or! Es ahora que me dirijo a ti&#8230; No te voy a decir mis obras porque me hacen temblar. Cualquier hombre se siente bien dispuesto hacia su compa\u00f1ero de camino, y aqu\u00ed me tienes como compa\u00f1ero de camino hacia la muerte. Acu\u00e9rdate de mi, tu compa\u00f1ero de viaje, no ahora, sino cuando llegues a tu Reino\u00bb (Lc 24,42).<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el poder que te ha iluminado, buen ladr\u00f3n? \u00bfQui\u00e9n te ha ense\u00f1ado a adorar as\u00ed al que es despreciado y crucificado contigo? \u00a1Oh luz eterna que iluminas a los que viven en tinieblas! (Lc 1,79) \u00ab\u00c1nimo&#8230; En verdad te digo que hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso, puesto que hoy has escuchado mi voz y no se te ha endurecido el coraz\u00f3n (Sal 94,8). Porque Ad\u00e1n desobedeci\u00f3, pronto fue expulsado del huerto del para\u00edso&#8230; T\u00fa que hoy obedeces a la fe, hoy ser\u00e1s salvado. Para Ad\u00e1n, el \u00e1rbol fue ocasi\u00f3n de ca\u00edda; a ti, el \u00e1rbol te hace entrar en el para\u00edso&#8230;<\/p>\n<p>Oh gracia inmensa e inexpresable: Abraham, el fiel por excelencia, no hab\u00eda todav\u00eda entrado cuando entra el ladr\u00f3n. Pablo se siente lleno de estupor y dice: \u00ab\u00a1All\u00ed donde creci\u00f3 el pecado, m\u00e1s desbordante fue la gracia!\u00bb (Rm 5,20). Los que hab\u00edan trabajado todo el d\u00eda, no hab\u00edan entrado todav\u00eda en el Reino, y a \u00e9l, el hombre de la hora und\u00e9cima, se le admite sin hacerle esperar. Que nadie murmure contra el due\u00f1o: \u00abNo hago ninguna injusticia a nadie. \u00bfEs que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos?\u00bb El ladr\u00f3n quiere ser justo&#8230;, me basta su fe&#8230; Yo, el pastor, he encontrado la oveja perdida, y la cargo sobre mis hombros (Lc 15,5) porque ella me ha dicho: \u00abMe he equivocado, pero acu\u00e9rdate de mi, Se\u00f1or, cuando llegues a tu Reino\u00bb.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Dios_nos_cultiva\">Serm\u00f3n: Dios nos cultiva.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 87<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Los obreros de la und\u00e9cima hora (Mt 20, 1-16).<\/p>\n<p><b>1.<\/b>\u00a0En el santo Evangelio hab\u00e9is o\u00eddo una par\u00e1bola que se adecua al momento presente. Versa sobre los obreros de la vi\u00f1a. Estamos en la \u00e9poca de la vendimia f\u00edsica; hay, sin embargo, otra vendimia espiritual en la que Dios goza ante el fruto de su vi\u00f1a. Nosotros damos culto a Dios, y Dios nos cultiva a nosotros. Pero nuestro culto a Dios no es tal que con \u00e9l le hagamos mejor, pues no le tributamos culto con el arado, sino con la adoraci\u00f3n. \u00c9l, en cambio, nos cultiva igual que un agricultor cultiva a su campo. Por tanto, el hecho de que \u00e9l nos cultive nos hace mejores, porque tambi\u00e9n el agricultor con el cultivo mejora su campo. Y \u00e9l busca en nosotros el fruto: que le demos culto a \u00e9l. El cultivo que \u00e9l realiza en nosotros consiste en que no cesa de extirpar con su palabra la mala semilla de nuestros corazones, de abrir nuestro coraz\u00f3n con su palabra como con un arado, de plantar las semillas de los preceptos y de esperar el fruto de la piedad. En efecto, si aceptamos en nuestro coraz\u00f3n este cultivo de forma que le demos culto debidamente, no somos ingratos para con nuestro agricultor, sino que le pagamos con el fruto que le agrada. Y este nuestro fruto no le enriquece a \u00e9l, pero a nosotros nos hace m\u00e1s dichosos.<\/p>\n<p><b>2.<\/b>\u00a0Ved y escuchad que \u2014como he dicho\u2014 Dios nos cultiva a nosotros. Que nosotros tributamos culto a Dios no es necesario que os lo demuestre. En efecto, toda persona tiene en la boca que los hombres dan culto a Dios. En cambio, que Dios cultiva a los hombres es algo que casi asusta a quien lo oye, puesto que no es habitual decir que Dios cultiva a los hombres, sino que los hombres dan culto a Dios. Debo, pues, demostraros que tambi\u00e9n Dios cultiva a los hombres, no sea que se piense que he empleado una palabra poco afortunada y alguno discuta conmigo en su interior y, desconociendo lo que he dicho, me reprenda. Lo que me he propuesto demostraros a vosotros es esto: que tambi\u00e9n Dios nos cultiva; pero ya dije: para hacernos mejores, como al campo. Dice el Se\u00f1or en el Evangelio:\u00a0<i>Yo soy la vid y vosotros los sarmientos<\/i> (Jn 15,5),\u00a0<i>y mi Padre, el agricultor<\/i> (Jn 15,1). \u00bfQu\u00e9 hace el agricultor? Os lo pregunto a vosotros que sois hombres del campo. \u00bfQu\u00e9 hace el agricultor? Pienso que cultiva el campo. Por tanto, si Dios Padre es agricultor, tiene un campo que cultivar del que espera el fruto.<\/p>\n<p><b>3.<\/b>\u00a0M\u00e1s a\u00fan, como dice el mismo Se\u00f1or Jesucristo, plant\u00f3 una vi\u00f1a y la arrend\u00f3 a unos labradores que hab\u00edan de darle el fruto a su debido tiempo. Tambi\u00e9n les envi\u00f3 a sus siervos para que exigiesen el beneficio producido por la vi\u00f1a. Aquellos, sin embargo, los llenaron de afrentas; a otros hasta les dieron muerte y rehusaron entregarles el fruto. Envi\u00f3 a\u00fan a otros, que padecieron un trato similar (Cf Mt 21,34-36). Y se dijo el padre de familia, el cultivador de su campo, que plant\u00f3 y arrend\u00f3 su vi\u00f1a:\u00a0<i>Enviar\u00e9 a mi hijo \u00fanico; quiz\u00e1 a \u00e9l le respeten. Y envi\u00f3\u00a0<\/i>\u2014dice\u2014\u00a0<i>tambi\u00e9n<\/i>\u00a0<i>a su hijo<\/i> (Mt 21,37). Los arrendatarios comentaron entre s\u00ed:\u00a0<i>Este es el heredero; venid, d\u00e9mosle muerte y ser\u00e1 nuestra la herencia. Y le dieron muerte y lo arrojaron fuera de la vi\u00f1a<\/i>.\u00a0<i>Cuando llegue el se\u00f1or de la vi\u00f1a, \u00bfqu\u00e9 har\u00e1 con esos malos colonos?<\/i>\u00a0<i>Se le respondi\u00f3:<\/i>\u00a0<i>Har\u00e1 perecer de mala manera a esos malvados y arrendar\u00e1 su vi\u00f1a a otros agricultores que le devuelvan el fruto a su tiempo<\/i> (Mt 21,37-41). Se plant\u00f3 la vi\u00f1a al depositar la ley en los corazones de los jud\u00edos. Fueron enviados los profetas a buscar el fruto, o sea, su rectitud de vida. Estos profetas recibieron afrentas y hasta la muerte. Fue enviado tambi\u00e9n Cristo, el hijo \u00fanico del padre de familia, y dieron muerte al heredero y, por ello, perdieron la herencia. Su malvada decisi\u00f3n les produjo el efecto contrario. Para poseerla, le dieron muerte y, por haberle dado muerte, la perdieron.<\/p>\n<p><b>4.<\/b>\u00a0Ahora hab\u00e9is escuchado tambi\u00e9n una semejanza tomada del santo Evangelio:\u00a0<i>El reino de los cielos es semejante a un padre de familia que sali\u00f3 a contratar obreros para su vi\u00f1a<\/i> (Mt 20,1). Sali\u00f3 de ma\u00f1ana y llev\u00f3 a los que encontr\u00f3, y convino con ellos en darles un denario por salario. Sali\u00f3 tambi\u00e9n hacia las nueve de la ma\u00f1ana, encontr\u00f3 a otros y los condujo al trabajo en la vi\u00f1a. Y lo mismo hizo hacia el mediod\u00eda y hacia las tres de la tarde. Sali\u00f3 tambi\u00e9n hacia las cinco de la tarde, casi al final de la jornada, y encontr\u00f3 a algunos que estaban parados e inactivos, y les dijo: \u00bfQu\u00e9 hac\u00e9is ah\u00ed parados? \u00bfPor qu\u00e9 no est\u00e1is trabajando en mi vi\u00f1a? Respondieron: \u00abPorque nadie nos ha llevado\u00bb. \u00abVenid tambi\u00e9n vosotros \u2014les dijo\u2014 y os dar\u00e9 lo que sea justo\u00bb. Le plugo darles un denario. \u00bfC\u00f3mo se iban a atrever a esperar un denario \u00e9stos que no iban a trabajar m\u00e1s que una hora? Con todo, se alegraban de que iban a recibir algo. Fueron conducidos tambi\u00e9n estos para trabajar durante una hora. Concluida la jornada mand\u00f3 que se pagase a cada uno el salario, empezando por los \u00faltimos hasta los primeros. Comenz\u00f3 a pagar a los que hab\u00edan llegado a las cinco de la tarde y mand\u00f3 que se les diese un denario. Los que hab\u00edan venido a primera hora, viendo que los \u00faltimos en llegar hab\u00edan recibido un denario, la cantidad pactada, esperaron recibir algo m\u00e1s; cuando les lleg\u00f3 el turno, recibieron el denario. Murmuraron contra el padre de familia, diciendo: \u00abAdvierte que a nosotros, que soportamos el fuego y el calor del d\u00eda, nos equiparaste e igualaste con los que s\u00f3lo trabajaron una hora en la vi\u00f1a\u00bb. Y el padre de familia, respondiendo con toda justicia a uno de ellos, lo dijo: \u00abCompa\u00f1ero, no te he hecho agravio alguno, es decir, no te he defraudado; te pagu\u00e9 seg\u00fan lo pactado. No te defraud\u00e9 en nada, porque te di lo convenido. Lo de \u00e9ste no es paga, sino un donativo. \u00bfNo me es l\u00edcito hacer lo que quiero con lo que es m\u00edo? \u00bfAcaso tu ojo tiene celos de que yo sea bueno? Si quitase a alguien algo que no es m\u00edo, con raz\u00f3n se me reprender\u00eda en cuanto defraudador e injusto; si a alguno no devolviese lo que le debo, se me reprochar\u00eda con raz\u00f3n al estafar y rehusar lo debido a otros; pero si, al contrario, pago lo debido y a quien quiero le a\u00f1ado incluso un regalo, no me puede reprender mi acreedor, pero s\u00ed debe alegrarse m\u00e1s el que recibi\u00f3 mi donativo\u00bb. No hab\u00eda nada que responder; todos fueron equiparados y los \u00faltimos pasaron a ser los primeros y los primeros los \u00faltimos, porque se los igual\u00f3 a todos, no porque se invirtiese el orden (Cf Mt 20,1-16). \u00bfQu\u00e9 significa que los \u00faltimos fueron los primeros y los primeros los \u00faltimos? Que recibieron exactamente lo mismo los primeros y los \u00faltimos.<\/p>\n<p><b>5.<\/b>\u00a0\u00bfQu\u00e9 sentido tiene, entonces, el haber comenzado a pagar por los \u00faltimos? \u00bfNo han de recibir todos \u2014seg\u00fan leemos\u2014 la recompensa al mismo tiempo? En efecto, en otro pasaje del Evangelio leemos que ha de decir a los que ponga a su derecha:\u00a0<i>Venid, benditos de mi Padre, recibid el reino preparado para vosotros desde el inicio del mundo<\/i> (Mt 25,34). Si, pues, todos han de recibir la recompensa a la vez, \u00bfc\u00f3mo vemos aqu\u00ed que los obreros de las cinco de la tarde fueron los primeros en recibirla y los de las seis de la ma\u00f1ana los \u00faltimos? Si logro decirlo en forma que vosotros lo entend\u00e1is, gracias sean dadas a Dios. Es a \u00e9l a quien deb\u00e9is agradecerlo, a \u00e9l, que os da sirvi\u00e9ndose de m\u00ed; pues no os doy de lo m\u00edo. Si, por ejemplo, con referencia a dos personas, preguntas qui\u00e9n recibi\u00f3 primero, si la que recibi\u00f3 despu\u00e9s de una hora o la que lo hizo despu\u00e9s de doce, todo hombre responder\u00e1 que recibi\u00f3 antes la primera de las dos. Del mismo modo, aunque todos hayan recibido a la misma hora, no obstante, puesto que unos recibieron despu\u00e9s de una hora y otros despu\u00e9s de doce, se dice que recibieron antes los que recibieron tras un breve espacio de tiempo. Los primeros justos como Abel, como No\u00e9, llamados en cierto modo a las seis de la ma\u00f1ana, recibir\u00e1n la felicidad de la resurrecci\u00f3n al mismo tiempo que nosotros. Otros justos posteriores a ellos, como Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob y sus contempor\u00e1neos, llamados como a las nueve de la ma\u00f1ana, recibir\u00e1n la felicidad de la resurrecci\u00f3n al mismo tiempo que nosotros. Otros justos, Mois\u00e9s y Aar\u00f3n y los que con ellos fueron llamados como a mediod\u00eda, recibir\u00e1n la felicidad de la resurrecci\u00f3n con nosotros. Despu\u00e9s de \u00e9stos, los santos profetas, llamados como a las tres de la tarde, recibir\u00e1n la misma felicidad con nosotros. Al final del mundo, todos los cristianos, como llamados a las cinco de la tarde, han de recibir la felicidad de la resurrecci\u00f3n con ellos. Todos la han de recibir al mismo tiempo, pero ved despu\u00e9s de cu\u00e1nto tiempo la reciben los primeros. Si, pues, los primeros la recibieron despu\u00e9s de mucho tiempo y nosotros despu\u00e9s de poco, aunque la recibamos contempor\u00e1neamente, se tiene la impresi\u00f3n de que nosotros la recibimos los primeros, porque nuestra recompensa no se har\u00e1 esperar.<\/p>\n<p><b>6.<\/b>\u00a0En la recompensa seremos, pues, todos iguales: los \u00faltimos como los primeros y los primeros como los \u00faltimos, porque el denario es la vida eterna y en la vida eterna todos ser\u00e1n iguales. Aunque unos brillar\u00e1n m\u00e1s, otros menos, seg\u00fan la diversidad de los m\u00e9ritos, por lo que respecta a la vida eterna ser\u00e1 igual para todos. No ser\u00e1 para uno m\u00e1s largo y para otro m\u00e1s corto lo que en ambos casos ser\u00e1 sempiterno; lo que no tiene fin, no lo tendr\u00e1 ni para ti ni para m\u00ed. De un modo estar\u00e1 all\u00ed la castidad conyugal y de modo distinto la integridad virginal; de un modo el fruto del bien obrar y de otro la corona del martirio. Un estado de vida de un modo, otro estado de otro; sin embargo, por lo que respecta a la vida eterna, ninguno vivir\u00e1 m\u00e1s que el otro. Viven igualmente sin fin, aunque cada uno viva en su propia gloria. Y el denario es la vida eterna. No murmure, pues, el que lo recibi\u00f3 despu\u00e9s de mucho tiempo contra el otro que lo recibi\u00f3 tras poco. A uno se le da como recompensa, a otro se le regala; pero a uno y a otro se otorga lo mismo.<\/p>\n<p><b>7.<\/b>\u00a0Existe tambi\u00e9n en esta vida algo semejante. Dejemos de lado la soluci\u00f3n de esta par\u00e1bola, seg\u00fan la cual a las seis de la ma\u00f1ana fueron llamados Abel y los justos de su \u00e9poca; a las nueve, Abrah\u00e1n y los justos de su \u00e9poca; a mediod\u00eda, Mois\u00e9s y Aar\u00f3n y los justos de su \u00e9poca; a las tres de la tarde, los profetas y los justos contempor\u00e1neos suyos, y a las cinco de la tarde, como al final del mundo, todos los cristianos. Dejando de lado esta explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola, tambi\u00e9n en nuestra propia vida puede advertirse una semejanza que la explica. Se toman como llamados a las seis de la ma\u00f1ana quienes empiezan a ser cristianos nada m\u00e1s salir del seno de su madre como a las seis de la ma\u00f1ana, los muchachos; como a mediod\u00eda, los j\u00f3venes; como a las tres de la tarde, los que se encaminan a la vejez, y como a las cinco de la tarde, los ya totalmente decr\u00e9pitos. Todos, sin embargo, han de recibir el \u00fanico denario de la vida eterna.<\/p>\n<p><b>8.<\/b>\u00a0Pero prestad atenci\u00f3n y comprended, hermanos m\u00edos, no sea que alguien difiera venir a la vi\u00f1a, apoyado en la seguridad de que venga cuando venga ha de recibir el mismo denario. Sin duda tiene la seguridad de que se le promete el mismo denario, pero no se le manda postergar el ir a la vi\u00f1a. Pues \u00bfacaso los que fueron conducidos a la vi\u00f1a, cuando el padre de familia sali\u00f3 a las nueve de la ma\u00f1ana para llevar a la vi\u00f1a a los que encontrara y los llev\u00f3, le dijeron, por ejemplo: \u00abEspera; no iremos all\u00ed hasta mediod\u00eda\u00bb? \u00bfO los que encontr\u00f3 a mediod\u00eda: \u00abNo iremos hasta las tres de la tarde \u00bb? \u00bfO los de las tres de la tarde: \u00abNo iremos hasta las cinco? Si a todos vas a dar exactamente lo mismo, \u00bfpor qu\u00e9 hemos de fatigarnos nosotros m\u00e1s?\u00bb Lo que el padre de familia ha de dar y lo que ha de hacer es decisi\u00f3n suya; t\u00fa vete cuando te llamen. La recompensa se promete igual para todos, pero lo referente a la hora de emprender el trabajo plantea una gran cuesti\u00f3n. Pues si, por ejemplo, los que fueron llamados a mediod\u00eda, es decir, los que se hallan en la edad f\u00edsica en que los a\u00f1os j\u00f3venes arden como arde tambi\u00e9n el mediod\u00eda; si esos j\u00f3venes llamados dijeran: \u00abEspera, pues hemos o\u00eddo en el Evangelio que todos han de recibir una \u00fanica recompensa; iremos cuando nos hagamos viejos, a las cinco de la tarde; habiendo de recibir lo mismo, \u00bfpara qu\u00e9 fatigarnos?\u00bb Estos obtendr\u00edan como respuesta: \u00ab\u00bfNo quieres fatigarte, t\u00fa que ignoras si has de vivir hasta la senectud? Te llaman a mediod\u00eda, vete entonces. El padre de familia te prometi\u00f3 ciertamente el denario aunque fueras a las cinco de la tarde; pero nadie te ha prometido vivir hasta la una de la tarde. No digo hasta las cinco; ni siquiera hasta la una. \u00bfPor qu\u00e9, pues, difieres seguir a quien te llama, teniendo la certeza de la recompensa y la incertidumbre respecto al d\u00eda? Pon atenci\u00f3n, no sea que, con tu dilaci\u00f3n, te prives t\u00fa mismo de lo que lo que \u00e9l te ha de dar, conforme a su promesa\u00bb. Si esto es v\u00e1lido aplicado a los beb\u00e9s, como llamados a las seis de la ma\u00f1ana; referido a los muchachos, como pertenecientes a las nueve; a los j\u00f3venes, en cuanto puestos en el ardor del mediod\u00eda, con cu\u00e1nta mayor raz\u00f3n ha de decirse a los decr\u00e9pitos: \u00abVe que ya son las cinco de la tarde y a\u00fan est\u00e1s ah\u00ed plantado; \u00bferes perezoso para venir?\u00bb<\/p>\n<p><b>9.<\/b>\u00a0\u00bfO acaso no sali\u00f3 el padre de familia a buscarte a ti? Si no sali\u00f3, \u00bfde qu\u00e9 estoy hablando? Es cierto que soy un siervo de su familia y he sido enviado a reclutar obreros. \u00bfQu\u00e9 haces, entonces, ah\u00ed plantado? Has llegado ya al fin de tus a\u00f1os, apres\u00farate a buscar el denario. En esto consiste el salir del padre de familia: en darse a conocer, pues quien est\u00e1 en casa est\u00e1 escondido, y no le ven quienes est\u00e1n fuera; le ven cuando sale de casa. Cuando no se le comprende ni se le reconoce, Cristo est\u00e1 oculto; en cambio, cuando se le reconoce, sale a contratar obreros. Para hacerse conocer sale de lo oculto: Cristo es conocido, en todas partes se le predica; todo lo que est\u00e1 bajo el cielo proclama su gloria. Entre los jud\u00edos fue en cierto modo objeto de mofa y de reprensi\u00f3n; le vieron humilde y le despreciaron. De hecho, ocultaba su majestad, dejaba patente su debilidad. Despreciaron en \u00e9l lo que saltaba a la vista, y desconocieron lo que estaba oculto. Si le hubiesen conocido, nunca hubiesen crucificado al Se\u00f1or de la gloria (Cf 1Co 2,8). \u00bfAcaso hay que despreciarle ahora cuando est\u00e1 sentado en el cielo, dado que fue despreciado cuando colgaba del madero? Quienes le crucificaron agitaron su cabeza y de pie ante la cruz, como recogiendo el fruto de su crueldad, en tono de insulto, le dec\u00edan:\u00a0<i>Si es el Hijo de Dios, baje de la cruz. Salv\u00f3 a otros, \u00bfy no puede salvarse a s\u00ed mismo? Baje de la cruz y creeremos en \u00e9l<\/i> (Mt 27,39-42). No descend\u00eda porque se manten\u00eda oculto. Pues \u00e9l que pudo resucitar del sepulcro, con mucha mayor facilidad pod\u00eda bajar de la cruz. Pensando en instruirnos a nosotros, manifestaba su paciencia, difer\u00eda mostrar su poder, y no fue reconocido. De hecho, entonces a\u00fan no hab\u00eda salido a reclutar obreros; no hab\u00eda salido, no se hab\u00eda dado a conocer. Al tercer d\u00eda resucit\u00f3, se manifest\u00f3 a sus disc\u00edpulos, subi\u00f3 al cielo y, a los cincuenta d\u00edas de su resurrecci\u00f3n, diez despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n, envi\u00f3 el Esp\u00edritu Santo. El Esp\u00edritu Santo, una vez enviado, llen\u00f3 a todos: los ciento veinte hombres que se encontraban en un sal\u00f3n (Cf Hch 1,15). Llenos del Esp\u00edritu Santo, comenzaron a hablar las lenguas de todos los pueblos (Cf Hch 2,1-4): se hizo manifiesta la llamada, sali\u00f3 \u00e9l a reclutar obreros. Comenz\u00f3, en efecto, a manifestarse a todos el poder de la verdad. Pues entonces, tras recibir al Esp\u00edritu Santo, incluso uno solo hablaba las lenguas de todos los pueblos. Ahora, en cambio, en la Iglesia, la misma unidad, como una sola persona, habla en las lenguas de todos los pueblos. \u00bfA qu\u00e9 lengua no ha llegado la religi\u00f3n cristiana? \u00bfA qu\u00e9 confines no ha llegado?\u00a0<i>Ya no existe quien se esconda de su calor<\/i> (Sal 18,7); \u00a1y todav\u00eda se demora quien se halla parado en la \u00faltima hora h\u00e1bil!<\/p>\n<p><b>10.<\/b>\u00a0Est\u00e1, por tanto, claro, hermanos m\u00edos; est\u00e1 del todo claro; retenedlo, estad seguros de que, cuando uno se convierte a la fe en nuestro Se\u00f1or Jesucristo, abandonando el propio camino por in\u00fatil o por estar lleno de maldad, \u00e9l le perdona todos los pecados pasados y, como teniendo condonadas todas sus deudas, estipula con \u00e9l un contrato completamente nuevo. Se le perdona absolutamente todo. Nadie sienta preocupaci\u00f3n de que le quede algo sin perdonar. Pero, al mismo tiempo, nadie tenga una descaminada seguridad. Pues estas dos cosas dan muerte al alma: o la desesperaci\u00f3n, o una aberrante esperanza. O\u00edd unas pocas palabras acerca de estos dos males. Pues del mismo modo que la esperanza buena y recta libera, as\u00ed la esperanza desnortada enga\u00f1a. Considerad primero c\u00f3mo enga\u00f1a la desesperaci\u00f3n. Hay hombres que, comenzando a pensar en el mal que hicieron, piensan que no se les puede perdonar, y mientras piensan eso, entregan ya su alma a la perdici\u00f3n, perecen por su desesperaci\u00f3n, diciendo en su interior: \u00abNo hay esperanza ya para nosotros y no se nos pueden perdonar los pecados tan graves que hemos cometido; \u00bfpor qu\u00e9, pues, no satisfacemos nuestros apetitos? Dado que quedaremos sin recompensa en el futuro, al menos ahora satur\u00e9monos de placer. Dado que no merecemos recibir la dulzura eterna, hagamos lo que nos agrada, aunque sea il\u00edcito, para tener al menos la temporal\u00bb. Al decir esto, perecen por su desesperaci\u00f3n, tanto si a\u00fan no han venido a la fe, como si ya son cristianos, pero que, viviendo mal, han venido a dar en algunos pecados y cr\u00edmenes. Se acerca a ellos el Se\u00f1or de la vi\u00f1a y, como a gentes sin esperanza que dan la espalda a quien les cita, llama a sus puertas y les grita por medio del profeta Ezequiel:\u00a0<i>El d\u00eda, sea el que sea, que un hombre se convierta de su p\u00e9simo camino olvidar\u00e9 todas sus maldades<\/i> (Ez 18,21). Tras haber escuchado y dado cr\u00e9dito a esta voz, alejados de la desesperaci\u00f3n se restablecen y emergen de la profund\u00edsima vor\u00e1gine en que estaban sumergidos.<\/p>\n<p><b>11.<\/b>\u00a0Pero \u00e9stos han de temer caer en otra vor\u00e1gine y que, despu\u00e9s de evitar la muerte por desesperaci\u00f3n, la encuentren por su aberrante esperanza. Cambian, en efecto, sus pensamientos, muy distantes unos de otros, pero no menos perniciosos, y de nuevo comienzan a decir en sus corazones: \u00abEl d\u00eda, sea el que sea, que me convierta de mi extraviado camino, el Dios misericordioso olvidar\u00e1 todas mis iniquidades, como prometi\u00f3 verazmente por boca del profeta; si esto es as\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 convertirme hoy y no ma\u00f1ana? \u00bfPor qu\u00e9 hoy y no ma\u00f1ana? Transcurra el d\u00eda de hoy como el de ayer; transcurra envuelto en el m\u00e1s depravado placer, en el abismo de la lujuria; revu\u00e9lquese en la delectaci\u00f3n mort\u00edfera; ma\u00f1ana me convertir\u00e9 y ser\u00e1 el fin\u00bb. Se te responde: \u00ab\u00bfEl fin de qu\u00e9?\u00bb Dices: \u00abDe mis maldades\u00bb. Bien, al\u00e9grate, de que el d\u00eda de ma\u00f1ana ser\u00e1 el fin de tus maldades. \u00bfY qu\u00e9, si tu fin llega antes de ma\u00f1ana? As\u00ed, pues, tienes raz\u00f3n al alegrarte de que Dios te ha prometido el perd\u00f3n de tus maldades una vez convertido; pero nadie te ha prometido el d\u00eda de ma\u00f1ana. O si tal vez te lo prometi\u00f3 el astr\u00f3logo, \u00e9l es alguien muy distinto de Dios. A muchos enga\u00f1aron los astr\u00f3logos, pues con frecuencia hasta a s\u00ed mismos se prometieron ganancias y hallaron p\u00e9rdidas. Por tanto, tambi\u00e9n pensando en estos que esperan de forma indebida, sale el padre de familia. Del mismo modo que, recuper\u00e1ndolos para la esperanza, sali\u00f3 hasta los que indebidamente hab\u00edan perdido la esperanza y por su desesperaci\u00f3n hab\u00edan perecido, as\u00ed sale tambi\u00e9n hacia los que con su equivocada esperanza quieren perecer, dici\u00e9ndoles en otro libro:\u00a0<i>No tardes en convertirte al Se\u00f1or<\/i> (Si 5,8). A aquellos les hab\u00eda dicho:\u00a0<i>El d\u00eda, cualquiera que sea, que un hombre se convierta de su camino p\u00e9simo, olvidar\u00e9 todas sus maldades<\/i> (Ez 3,1), quit\u00e1ndoles la desesperaci\u00f3n por la que hab\u00edan entregado su alma a la perdici\u00f3n, al no esperar absolutamente ning\u00fan perd\u00f3n. Del mismo modo se acerca a los que quieren perecer a base de esperanza y dilaci\u00f3n y les dice en tono de reproche:\u00a0<i>No tardes en convertirte al Se\u00f1or ni lo difieras de un d\u00eda para otro. Vendr\u00e1 su ira repentinamente y en el tiempo de la venganza te aniquilar\u00e1<\/i> (Si 5,8-9). En consecuencia, no difieras convertirte; no cierres contra ti lo que est\u00e1 abierto. Mira que el dador del perd\u00f3n te abre la puerta; \u00bfpor qu\u00e9 tardas? Deber\u00edas alegrarte de que te abriera, si alguna vez hubieras llamado; te abri\u00f3 sin haber llamado, \u00bfy te quedas fuera? No difieras, pues, entrar. Refiri\u00e9ndose a las obras de misericordia, dice en cierto lugar la Escritura:\u00a0<i>No digas: \u00abVete y regresa, que ma\u00f1ana te dar\u00e9\u00bb, cuando te sea posible hacer el bien de inmediato<\/i> (Pr 3,28); no sabes lo que te va a suceder el d\u00eda siguiente. Escuchaste el precepto de no diferir el ser misericordioso con otro, y \u00bferes cruel contigo con tu dilaci\u00f3n? No debes diferir dar el pan, y \u00bfdifieres recibir el perd\u00f3n? Si no difieres compadecerte de otro, api\u00e1date de tu alma agradando a Dios (Si 30,24). Da tambi\u00e9n a tu alma una limosna. No te digo que se la des t\u00fa, sino que no rechaces la mano del que se la da.<\/p>\n<p><b>12.<\/b>\u00a0Pero a veces los hombres se causan un gran da\u00f1o a s\u00ed mismos cuando temen ofender a los dem\u00e1s. Mucho valen tanto los buenos amigos para el bien como los malos para el mal. Por ello el Se\u00f1or, a fin de que despreciemos las amistades de los poderosos con vistas a nuestra salvaci\u00f3n, no quiso elegir primero a senadores, sino a pescadores. \u00a1Gran misericordia la del creador! Sab\u00eda que si eleg\u00eda un senador, iba a decir: \u00abHa sido elegida mi dignidad\u00bb. Si eleg\u00eda primero a un rico, dir\u00eda: \u00abHa sido elegida mi riqueza\u00bb. Si eleg\u00eda antes a un emperador, dir\u00eda: \u00abHa sido elegido mi poder\u00bb. Si eleg\u00eda antes a un orador, dir\u00eda: \u00abHa sido elegida mi elocuencia\u00bb. Si eleg\u00eda a un fil\u00f3sofo, dir\u00eda: \u00abHa sido elegida mi sabidur\u00eda\u00bb. \u00abDe momento \u2014dice\u2014, sufran una dilaci\u00f3n estos orgullosos; est\u00e1n muy hinchados\u00bb. Hay diferencia entre la magnitud y la hinchaz\u00f3n; una y otra cosa son algo grande, pero no algo igualmente sano. \u00abSufran dilaci\u00f3n \u2014dice\u2014 estos orgullosos; han de ser sanados con algo s\u00f3lido. Dame en primer lugar \u2014dice\u2014 este pescador. T\u00fa, pobre, ven y s\u00edgueme; nada tienes, nada sabes, s\u00edgueme. S\u00edgueme t\u00fa, pobre ignorante. Nada hay en ti que asuste, pero hay mucho que llenar\u00bb. A una fuente de tan amplio caudal hay que llevar un vaso vac\u00edo. Dej\u00f3 sus redes el pescador, recibi\u00f3 la gracia el pecador y se convirti\u00f3 en divino orador. He aqu\u00ed lo que hizo el Se\u00f1or, de quien dice el Ap\u00f3stol:\u00a0<i>Dios eligi\u00f3 lo d\u00e9bil del mundo para confundir a lo fuerte; eligi\u00f3 Dios tambi\u00e9n lo despreciable del mundo y lo que no es como si fuera, para anular lo que es<\/i> (1Co 1,27-28). Adem\u00e1s, ahora se leen las palabras de los pescadores y se doblega la cerviz de los oradores. Desaparezcan, pues, de en medio los vientos vac\u00edos; desaparezca de en medio el humo que, a medida que crece, se esfuma; despr\u00e9ciense totalmente esas cosas en bien de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>13.<\/b>\u00a0Si en una ciudad enfermare alguien en el cuerpo y hubiese all\u00ed un m\u00e9dico muy competente, enemigo de poderosos amigos del enfermo; si \u2014repito\u2014 en una ciudad sufriese alguien una enfermedad peligrosa y existiese en la misma ciudad un m\u00e9dico muy competente, enemigo \u2014como dije\u2014 de poderosos amigos del enfermo, quienes le dijeran: \u00abNo recurras a \u00e9l; es un incompetente\u00bb y lo dijeran por mala voluntad, no con criterio, \u00bfno prescindir\u00eda aqu\u00e9l en bien de su salud de las patra\u00f1as de sus poderosos amigos? Y, aunque les ofendiese de alguna manera, \u00bfno recurrir\u00eda, para vivir unos d\u00edas m\u00e1s, al m\u00e9dico que la opini\u00f3n p\u00fablica hab\u00eda celebrado como muy competente, para que expulsase de su cuerpo la enfermedad? El g\u00e9nero humano yace enfermo; no por enfermedad corporal, sino por sus pecados. Como un gran enfermo yace en todo el orbe de la tierra de Oriente a Occidente. Para sanar a este gran enfermo descendi\u00f3 a la tierra el m\u00e9dico omnipotente. Se humill\u00f3 hasta la carne mortal, es decir, hasta el lecho del enfermo. Da preceptos que procuran la salud, y se le desprecia: quienes le escuchan se ven libres de la enfermedad. Se le desprecia, pues dicen los amigos poderosos: \u00abNo sabe nada \u00bb. Si no supiera nada, no llenar\u00eda los pueblos con su poder; si no supiera nada, no existir\u00eda antes de venir a nosotros; si no supiera nada, no hubiera enviado los profetas antes de \u00e9l. \u00bfAcaso no se cumple ahora lo predicho con anterioridad? \u00bfNo demuestra este m\u00e9dico el poder de su ciencia cumpliendo sus promesas? \u00bfNo caen por tierra en todo el orbe los errores perniciosos y se doman las codicias en la trilla del mundo? Nadie diga: \u00abAntes el mundo estaba mejor que ahora; desde que lleg\u00f3 este m\u00e9dico a ejercer su ciencia, vemos en \u00e9l muchas cosas espantosas\u00bb. No te extra\u00f1es. Antes de que un enfermo fuese intervenido, la sala del m\u00e9dico parec\u00eda limpia de sangre; m\u00e1s a\u00fan, ahora que t\u00fa ves lo que pasa, sac\u00fadete los vanos placeres, ac\u00e9rcate al m\u00e9dico; es el tiempo de buscar la salud, no el placer.<\/p>\n<p><b>14.<\/b>\u00a0As\u00ed, pues, seamos curados, hermanos. Si a\u00fan no hemos reconocido al m\u00e9dico, no nos enfurezcamos contra \u00e9l como locos, ni nos apartemos de \u00e9l como aletargados. De hecho, muchos perecieron a causa de su furor y muchos tambi\u00e9n por dormir. Los locos son los que pierden sus cabales por no dormir; los aletargados, los que est\u00e1n oprimidos por el mucho sue\u00f1o. Se trata ciertamente de hombres. Los primeros quieren ensa\u00f1arse con ese m\u00e9dico y, como \u00e9l ya est\u00e1 sentado en el cielo, persiguen a los fieles, sus miembros en la tierra. Tambi\u00e9n a \u00e9stos los cura. Muchos de ellos, al convertirse, se volvieron de enemigos en amigos; de perseguirle pasaron a anunciarle. Incluso a los jud\u00edos, que se hab\u00edan ensa\u00f1ado con \u00e9l cuando se hallaba aqu\u00ed en la tierra, los cur\u00f3 como a locos que eran. Por ellos or\u00f3 cuando pend\u00eda de la cruz con estas palabras:\u00a0<i>Padre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen<\/i> (Lc 23,34). Muchos de ellos, calmado su furor, como reprimida la locura, conocieron a Dios, conocieron a Cristo. Despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n, una vez enviado el Esp\u00edritu Santo, se convirtieron al que crucificaron y, creyendo en el Sacramento, bebieron la sangre que hab\u00edan derramado con crueldad (Cf Hch 2,38).<\/p>\n<p><b>15.<\/b>\u00a0Tenemos ejemplos. Saulo persegu\u00eda a los miembros de quien estaba ya sentado en el cielo; los persegu\u00eda en estado de profunda locura, con la mente trastornada, en enfermedad extrema. Pero el Se\u00f1or, de una sola voz, grit\u00e1ndole desde el cielo:\u00a0<i>Saulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues?<\/i> (Hch 9,4), golpe\u00f3 al loco y le levant\u00f3 sano; dio muerte al perseguidor y vida al predicador. Son muchos tambi\u00e9n los aletargados sanados. Son semejantes a ellos los que ni se ensa\u00f1an contra Cristo, ni act\u00faan con maldad contra los cristianos, pero, al postergar tanto su conversi\u00f3n, languidecen en medio de palabras so\u00f1olientas, tienen pereza para dirigir los ojos a la luz y les son molestos quienes quieren despertarlos. \u00abAp\u00e1rtate dem\u00ed \u2014dice el ap\u00e1tico aletargado\u2014, te lo ruego; ap\u00e1rtate de m\u00ed\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9? \u00abQuiero dormir\u00bb. \u00abPero te causar\u00e1 la muerte\u00bb. \u00c9l, por amor al sue\u00f1o, responde: \u00abQuiero morir\u00bb. Pero la caridad dice desde arriba: \u00abYo no lo quiero\u00bb. Este mismo afecto amoroso lo manifiesta con frecuencia el hijo para con su padre anciano que ha de morir pocos d\u00edas despu\u00e9s, llegado ya al t\u00e9rmino de su existencia. Si le ve aletargado y advierte por el m\u00e9dico que su padre sufre esa enfermedad, dice para s\u00ed: \u00abDespierta a tu padre; si quieres que viva, no le permitas dormirse\u00bb. El jovenzuelo est\u00e1 junto al anciano, lo mueve, le pellizca, le pincha, le causa molestias impulsado por el amor filial, y no permite que muera inmediatamente quien ha de morir pronto debido a su ancianidad. Y si vive, se alegra el hijo de que viva algunos d\u00edas m\u00e1s, no obstante que ser\u00e1 sucesor del que va a morir. \u00a1Con cu\u00e1nta mayor caridad debemos causar molestias a nuestros amigos con quienes viviremos no unos pocos d\u00edas en este mundo, sino junto a Dios por toda la eternidad. \u00c1mennos, pues, y hagan lo que escuchan de nuestra boca; adoren al que tambi\u00e9n adoramos nosotros, para recibir lo que igualmente esperamos nosotros. Vueltos al Se\u00f1or&#8230;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Llevar_una_vida_digna_de_nuestra_fe\">Homil\u00eda: Llevar una vida digna de nuestra fe.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda 64.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLlama a los jornaleros y p\u00e1gales el jornal, empezando por los \u00faltimos y acabando por los primeros\u00bb (Mt 20,8).<\/p>\n<p>Muchos vendr\u00e1n del Oriente y del Occidente y se sentar\u00e1n con Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob, mientras los hijos del reino ser\u00e1n echados fuera? Enseguida a\u00f1adi\u00f3 una par\u00e1bola con que inflam\u00f3 el anhelo de los que llegaren tarde. Pues dijo: Es semejante el reino de los cielos a un amo que sali\u00f3 al romper el alba para asalariar jornaleros para su vi\u00f1a. Y luego de concertarse con los obreros por un denario al d\u00eda, los envi\u00f3 a su vi\u00f1a. Como saliera hacia la hora de tercia, vio otros que se hallaban en la plaza desocupados, y les dijo: Id tambi\u00e9n vosotros a trabajar en mi vi\u00f1a y os pagar\u00e9 lo que sea justo. Ellos fueron Sali\u00f3 de nuevo hacia la hora de sexta y hacia la de nona, e hizo otro tanto. Sali\u00f3 por fin a la hora und\u00e9cima y a otros que hall\u00f3 por ah\u00ed, les dijo: \u00bfPor qu\u00e9 os est\u00e1is aqu\u00ed sin trabajar todo el d\u00eda? Respondi\u00e9ronle: Porque nadie nos ha contratado. Dueles: Id tambi\u00e9n vosotros a mi vi\u00f1a. Al caer el sol ordena el due\u00f1o de la vi\u00f1a a su administrador: Llama a los jornaleros y p\u00e1gales el salario, comenzando por los \u00faltimos hasta los primeros. Se presentaron los que hab\u00edan venido cerca de la hora und\u00e9cima y cobraron cada uno un denario. Y al llegar la vez a los primeros cre\u00edan que cobrar\u00edan m\u00e1s. Pero tambi\u00e9n ellos recibieron un denario cada uno. Al cobrarlo murmuraban contra el amo de la vi\u00f1a. Y dec\u00edan: Estos que llegaron a lo \u00faltimo del d\u00eda, s\u00f3lo han trabajado una hora, y los igualas con nosotros que hemos soportado el peso y el calor de la jornada. El, respondiendo a uno de ellos, le dijo: Amigo, no te hago agravio. \u00bfNo te concertaste conmigo por un denario? Cobra, pues, lo que es tuyo y vete. Quiero dar a \u00e9ste \u00faltimo lo mismo que a ti. \u00bfO es que en mis asuntos no soy libre de proceder como yo quiera? \u00bfO es malvado tu ojo porque yo soy bueno? As\u00ed los \u00faltimos pasar\u00e1n a primeros y los primeros a \u00faltimos. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos?-<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa esta par\u00e1bola? Pues no parece concordar lo que se dice al principio con lo que se pone al fin de ella, sino que esto contradice a aquello. Pues en la par\u00e1bola se muestra a todos aceptados y a ninguno rechazado, sino que todos reciben igual pago. Pero Jes\u00fas tanto al comienzo como al fin de la par\u00e1bola dice lo contrario: Los \u00faltimos pasar\u00e1n a primeros y los primeros a \u00faltimos. Es decir, que quedar\u00e1n delante de los que eran primeros, de manera que \u00e9stos ya no ser\u00e1n primeros sino que quedar\u00e1n pospuestos. Y que esto sea lo que significa, lo declara diciendo: Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. De manera que de dos modos a aqu\u00e9llos los punza y a \u00e9stos los consuela y exhorta. En cambio, la par\u00e1bola no dice eso. Sino que esos \u00faltimos que trabajaron poco ser\u00e1n equiparados a los varones fatigados que trabajaron todo el d\u00eda. Pues dicen \u00e9stos: Los has igualado con nosotros que soportamos el peso y el calor de la jornada.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa, pues, la par\u00e1bola? Parece necesario ante todo declarar esto y luego resolveremos la dificultad. Llama Cristo vi\u00f1a a los mandatos de Dios; y tiempo de trabajar a la vida presente. Llama obreros a los que de varias maneras han sido llamados a cumplir esos mandatos; y por horas tercia, sexta, nona y und\u00e9cima, se entienden los que en diversas edades se aprestaron y bien se condujeron. Pero se pregunta si acaso los que fueron primeramente aprobados por Dios y le agradaron y durante todo el d\u00eda ejecutaron espl\u00e9ndidamente el trabajo, andaban enfermos y en el extremo de la perversidad que es la envidia que hace palidecer. Pues como vieran a los otros pagados con el mismo salario que ellos, dicen: Estos que llegaron a la \u00faltima del d\u00eda, s\u00f3lo han trabajado una hora y los has igualado con nosotros que soportamos el peso y el calor de la jornada.<\/p>\n<p>Ning\u00fan da\u00f1o recib\u00edan, no se les mermaba su salario y sin embargo, llevaban pesadamente y con indignaci\u00f3n el bien ajeno, lo cual proced\u00eda de envidia y perversidad. A esto el padre de familia justific\u00e1ndose ante ellos y respondiendo a uno que as\u00ed hablaba, lo condena como envidioso y perverso en alto grado, con decirle: \u00bfNo te concertaste conmigo por un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a \u00e9ste \u00faltimo lo mismo que a ti. \u00bfO es malvado tu ojo porque yo soy bueno? \u00bfQu\u00e9 se deduce de esta par\u00e1bola? Porque tambi\u00e9n en otras par\u00e1bolas puede observarse lo mismo. As\u00ed aquel hijo bueno parece haberse atoyado en esa misma enfermedad, cuando vio a su hermano el pr\u00f3digo disfrutar de mayores honores que los que \u00e9l hab\u00eda gozado. Pues as\u00ed como aqu\u00ed estos obreros recib\u00edan una mayor recompensa con ser llamados primero que los otros, as\u00ed aquel hijo con la abundancia de los dones de su padre quedaba m\u00e1s honrado. As\u00ed se comprueba con lo de ese hijo bueno.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 podemos, pues, decir? Porque en el reino de los cielos, nadie disputa acerca de tales derechos; puesto que all\u00e1 el cielo est\u00e1 libre de toda perversidad y envidia. Si ac\u00e1 los justos y santos en esta vida expusieron sus vidas por los pecadores, mucho m\u00e1s se gozan cuando los ven all\u00e1 gozando de los bienes celestes, pues juzgan comunes a ellos los bienes de los otros. Entonces \u00bfpor qu\u00e9 motivo Cristo us\u00f3 de esta forma de hablar? Se narra la par\u00e1bola, pero no conviene tomar todo a la letra en las par\u00e1bolas, sino que una vez que hemos comprendido el fin de la par\u00e1bola debemos cogerlo y no examinar con vana curiosidad el resto. Finalmente \u00bfpor qu\u00e9 fue as\u00ed dispuesta semejante par\u00e1bola y qu\u00e9 es lo que quiere establecer?<\/p>\n<p>Quiere hacer m\u00e1s fervorosos y diligentes a aquellos que se han convertido en su extrema ancianidad y en forma alguna que se les considere como inferiores a los dem\u00e1s. Para esto trae al medio a los que llevan pesadamente sus bienes espirituales; no precisamente para delatarlos como enfermos de envidia; sino para demostrar que aquellos otros tan gran honor gozan, que a\u00fan mueven a envidia a los dem\u00e1s. Tambi\u00e9n nosotros solemos decir: aqu\u00e9l me acus\u00f3 de que tan grande honor te he concedido. Y no lo decimos porque en realidad seamos acusados o porque queramos acusar al otro sino solamente para declarar de este modo la grandeza del don. Mas \u00bfpor qu\u00e9 no contrat\u00f3 desde luego y al punto a todos los trabajadores? Por su parte y en cuanto le tocaba a todos los contrat\u00f3. Si no todos lo obedecieron, su voluntad hizo ver la diferencia de los que fueron llamados. Por esto unos fueron llamados a la hora temprana., otros a la de tercia, otros a la de sexta o a la de nona, y otros aun a la de und\u00e9cima, porque era entonces cuando obedecer\u00edan.<\/p>\n<p>Esto lo indic\u00f3 ya Pablo diciendo: Cuando le plugo a Dios que me segreg\u00f3 desde el seno materno. Y \u00bfcu\u00e1ndo le plugo? Precisamente cuando Pablo obedecer\u00eda. Dios desde el principio lo quer\u00eda; mas, como entonces Pablo no iba a obedecer, a Dios le plugo en el momento en que s\u00ed obedecer\u00eda. As\u00ed llam\u00f3 al ladr\u00f3n, aunque hubiera podido llamarlo antes, pero antes el ladr\u00f3n no habr\u00eda obedecido. Si Pablo no habr\u00eda obedecido desde el principio, mucho menos el ladr\u00f3n. Y si los trabajadores dicen: Porque nadie nos ha contratado, dije ya que en las par\u00e1bolas no hay que examinar curiosamente todo lo que en ellas se dice. Por lo dem\u00e1s, no es el padre de familia quien lo dice, sino ellos. Y \u00e9l no los redarguye para no dejarlos perplejos, sino atraerlos. Puesto que la par\u00e1bola misma est\u00e1 indicando que \u00e9l, cuanto fue de su parte, los llamara; pues precisamente sali\u00f3 a buscar obreros y contratarlos.<\/p>\n<p>De manera que por todos lados nos queda manifiesto que se dijo la par\u00e1bola para quienes en su primera edad y para quienes m\u00e1s tard\u00edamente y ya en la ancianidad siguen la virtud: para los primeros a fin de que no se ensoberbezcan ni se burlen de los que llegaron a la hora und\u00e9cima; para los otros a fin de que comprendieran que pod\u00edan en breve tiempo compensarlo todo. Pues hablaba Jes\u00fas del encendido fervor, de dejar las riquezas, de despreciar todas las cosas temporales; y para eso se necesitaba un \u00e1nimo juvenil y grande fervor, encend\u00eda en ellos la llama de la caridad y los preparaba para proceder con tenacidad y constancia y les pon\u00eda delante que quienes llegaron los postreros pod\u00edan recibir el salario \u00edntegro del d\u00eda. Aunque esto no lo dice claramente para no arrojarlos a la soberbia, sino que deja entender que todo depende de su bondad, y que mediante su auxilio ellos no caer\u00e1n sino que conseguir\u00e1n los bienes inefables.<\/p>\n<p>Y esta es la principal finalidad de la par\u00e1bola. Si luego a\u00f1ade: Y ser\u00e1n primeros los \u00faltimos y \u00faltimos los primeros, y tambi\u00e9n: Pues muchos son los llamados y pocos los escogidos, no te admires. Pues no lo pone como deducci\u00f3n de la par\u00e1bola, sino que solamente quiere decir: As\u00ed como sucedi\u00f3 aquello, as\u00ed tambi\u00e9n suceder\u00e1 esto otro. Pues en realidad no fueron primeros los \u00faltimos, sino que todos recibieron la misma recompensa, fuera de toda esperanza y expectaci\u00f3n. Pues as\u00ed como esto sucedi\u00f3 fuera de toda esperanza y expectaci\u00f3n, de manera que los que llegaron postreros fueron igualados a los que llegaron primero, as\u00ed suceder\u00e1 tambi\u00e9n lo otro que es cosa mayor y m\u00e1s admirable: que los \u00faltimos sean antes que los primeros y los primeros despu\u00e9s de los \u00faltimos. De modo que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Por lo dem\u00e1s, me parece que esto lo dice aludiendo a los jud\u00edos y tambi\u00e9n a los que al principio fueron fieles, pero luego, habiendo abandonado la virtud se quedaron atr\u00e1s; y a los que, saliendo de su perversidad se aventajaron a muchos otros. Pues vemos en la vida cambios semejantes as\u00ed en la fe como en el modo de vivir.<\/p>\n<p>En consecuencia, os ruego que con todas nuestras fuerzas cuidemos de permanecer en la recta fe y demostremos ante todos un g\u00e9nero de vida excelente. Pues si no llevamos una vida digna de nuestra fe, sufriremos extremos castigos. As\u00ed lo declar\u00f3 ya desde aquellos tiempos antiguos el bienaventurado Pablo cuando dijo: Todos comieron un mismo manjar milagroso. Y todos bebieron una misma bebida misteriosa pero a\u00f1adi\u00f3: Sin embargo, no todos lograron la salvaci\u00f3n sino que quedaron tendidos en el desierto. Lo mismo declar\u00f3 Cristo a los evangelistas, poniendo ejemplo en varios que hab\u00edan echado los demonios y hab\u00edan profetizado y sin embargo fueron condenados al suplicio. Y a lo mismo tienden todas sus par\u00e1bolas, como la de las v\u00edrgenes, la de la red, la de las espinas, la del \u00e1rbol que da fruto: en todas se exige juntamente con la fe la virtud puesta en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Raras veces diserta Jes\u00fas sobre los dogmas, pues \u00e9stos no necesitan trabajo; en cambio frecuentemente habla del g\u00e9nero de vida, o mejor dicho, en todas partes: pues para eso se necesita de una guerra perpetua y consecuentemente de un trabajo continuo. Mas \u00bfpara qu\u00e9 hablo del conjunto de la vida ordenada? Un poco que de ella se desordene acarrea graves males. As\u00ed por ejemplo, el descuido en hacer limosnas lleva a los perezosos a la gehena; aun cuando la limosna no sea la virtud \u00edntegra, sino s\u00f3lo una parte de ella. As\u00ed las v\u00edrgenes necias que no ten\u00edan el ornato de la limosna sufrieron el castigo. Por igual motivo fue atormentado el rico aquel; y los que no dieron de comer al hambriento por esa causa ser\u00e1n condenados con los demonios.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el no maldecir es una parte de la virtud; y sin embargo a quienes de eso no se abstienen se les excluye del reino, pues dice: Quien a su hermano lo llamare fatuo ser\u00e1 reo de la gehenna. Igualmente la continencia es parte de la virtud. Pero sin ella nadie ver\u00e1 a Dios, pues dice: Mirad de alcanzar la paz con todos y la santificaci\u00f3n, sin la cual nadie gozar\u00e1 del favor de Dios. Tambi\u00e9n la humildad es parte de la virtud. Pero aun cuando alguno todo lo dem\u00e1s lo cumpla bien, pero no procura esta humildad, no ser\u00e1 limpio delante de Dios. Claro aparece en el fariseo, que adornado de otros infinitos bienes, por aqu\u00ed lo perdi\u00f3 todo. Pero yo tengo una cosa m\u00e1s que a\u00f1adir. Pues no \u00fanicamente una sola parte de la virtud descuidada nos cierra la entrada en el cielo, sino que lo mismo acontece si esa parte no se practica con la conveniente diligencia y fervor. Pues dice el Se\u00f1or: Si vuestra justicia no sobrepasa a la de los escribas y fariseos no entrar\u00e9is en el reino de los cielos.&#8221;<\/p>\n<p>De manera que si no das limosna en cantidad mayor que ellos, no entrar\u00e1s en el reino. Pero \u00bfcu\u00e1nto daban ellos de limosna? Voy ahora a declararlo para excitar a que den los que no dan; y para que quienes dan no se ensoberbezcan sino que sean m\u00e1s generosos a\u00fan. \u00bfQu\u00e9 daban ellos? El diezmo de todos sus haberes y luego otro diezmo y luego un tercer diezmo, de manera que daban casi la tercera parte de sus bienes; puesto que tres d\u00e9cimas casi la completan. Y luego adem\u00e1s las primicias, los primog\u00e9nitos de sus animales y otras muchas limosnas, por ejemplo para la purificaci\u00f3n, por sus pecados y lo que daban en las fiestas y en los jubileos y en perdonar deudas y dar libertad a los siervos y en conceder pr\u00e9stamos sin cobrar r\u00e9ditos. Pues si quien da de limosna la tercera parte de sus bienes, o mejor dicho la mitad (pues reunidas todas esas partidas equivalen a la mitad), si el que da la mitad de sus bienes no hace obra notable, quien no da ni la d\u00e9cima parte \u00bfqu\u00e9 recompensa merecer\u00e1? Con raz\u00f3n dijo: Pocos son los que se salvan.<\/p>\n<p>En consecuencia, no hagamos poco caso del cuidado de una vida virtuosa. Pues si una parte de la virtud si se descuida, tan grave da\u00f1o acarrea, \u00bfc\u00f3mo escaparemos del castigo, estando rodeados por todas partes de cosas que merecen juicio y condenaci\u00f3n? \u00bfqu\u00e9 penas no se nos impondr\u00e1n? Preguntar\u00e1s: entonces \u00bfqu\u00e9 esperanza nos queda de salvaci\u00f3n? Porque cada una de las cosas que hemos enumerado nos amenaza con la gehena. A m\u00ed me toca dec\u00edroslo. Pero en realidad, si cuidamos podemos alcanzar la salvaci\u00f3n; por medio de la limosna podemos curar nuestras llagas. Porque no fortalece tanto al cuerpo la unci\u00f3n con el \u00f3leo, como la misericordia torna al alma firme e invencible en todo. Ella la hace inexpugnable al demonio, pues ungida con ese \u00f3leo, de cualquier parte que el diablo la quiera tomar, el aceite no se lo permite, sino que al punto se le resbala: el \u00f3leo no le permite al demonio cogerla por los hombros ni retenerla con sus manos.<\/p>\n<p>Un\u00e1monos frecuentemente con este \u00f3leo; pues \u00e9l es motivo de salud, y confiere luz y esplendor. Instar\u00e1s diciendo: pero es que aquel otro posee tantos m\u00e1s cuantos talentos de oro y nada da. \u00bfQu\u00e9 te interesa esto? As\u00ed ser\u00e1s t\u00fa m\u00e1s admirable, si de ttr pobreza te muestras m\u00e1s generoso que \u00e9l. Por esto Pablo admiraba a los macedonios: no porque daban, sino porque daban de su pobreza. Ni mires, pues, a esos ricos, sino al com\u00fan doctor de todos, que no ten\u00eda en d\u00f3nde reclinar su cabeza. Insistir\u00e1s: pero \u00bfpor qu\u00e9 fulano y fulano no lo hacen as\u00ed? No condenes a los otros, sino t\u00fa procura estar libre de acusaci\u00f3n: mayor ser\u00e1 tu castigo si acusas a los dem\u00e1s y tampoco das nada. Ser\u00e1s reo del mismo crimen de que los acusas. Si Cristo no permite ni aun a los buenos juzgar de los dem\u00e1s, mucho menos a los pecadores.<\/p>\n<p>No juzguemos, pues, de los otros ni nos fijemos en los desidiosos, sino en Cristo Se\u00f1or nuestro y de ah\u00ed tomemos ejemplo. \u00bfAcaso yo fui el que te colm\u00f3 de dones? \u00bffui yo el que te redimi\u00f3 para que hacia m\u00ed vuelvas tus miradas? Es otro el que te ha dado todo. \u00bfPor qu\u00e9, dejando a un lado al Se\u00f1or, vuelves tus ojos al consiervo? No lo has o\u00eddo que dice: Aprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n; y tambi\u00e9n: Quien de vosotros quiera ser el primero sea esclavo de todos; y luego: Como el Hijo del hombre que no vino a ser servido sino a servir. Y para que, si acaso topas con consiervos perezosos, no te hagas negligente, te aparta de ellos diciendo: Os he dado ejemplo para que como lo he hecho con vosotros, as\u00ed vosotros lo hag\u00e1is. \u00bfEs que entre los vivos no hay alguien que te pueda servir de maestro y llevarte a esa virtud? Pues mayor gloria y encomio ser\u00e1 para ti, por llegar a ser admirable sin preceptor: y esto se puede alcanzar y con facilidad, si queremos, como se comprueba con los que primeramente lo llevaron a cabo. As\u00ed No\u00e9, Abrah\u00e1n, Melquisedec, Job y otros a \u00e9stos semejantes. Vale la pena mirar hacia ellos diariamente; y no hacia esos otros a quienes diariamente emul\u00e1is y de quienes en vuestras reuniones habl\u00e1is.<\/p>\n<p>Porque yo por todas partes no oigo sino palabras como \u00e9stas: Aqu\u00e9l posee tantas y tantas yugadas de campo; aquel otro es rico; el de m\u00e1s all\u00e1 construye edificios. Pero \u00a1oh hombre! \u00bfpor qu\u00e9 tan reciamente anhelas las cosas exteriores? \u00bfpor qu\u00e9 te fijas en otros? Si quieres fijarte en otros, considera a los hombres probos e ilustres que cuidadosamente guardan todos los mandamientos; pero no a quienes los quebrantan y viven en desdoro perpetuo. Si a \u00e9stos miras, sacar\u00e1s de ah\u00ed muchos males, y caer\u00e1s en arrogancia y desidia y har\u00e1s da\u00f1o a los dem\u00e1s. Pero si consideras a los probos, por ah\u00ed lograr\u00e1s humildad, diligencia, compunci\u00f3n y otros mil bienes. Oye lo que le sucedi\u00f3 al fariseo porque habiendo hecho a un lado a los hombres buenos, se fij\u00f3 en el pecador: \u00f3yelo y teme. Observa cuan admirable fue David por haber puesto sus ojos en sus mayores que hab\u00edan brillado por la virtud: Extranjero soy, dice, y peregrino, como todos mis padres. Y esto porque \u00e9l y cuantos eran como \u00e9l, dejando a un lado a los pecadores, pensaban en los varones conspicuos por la virtud. Pues haz t\u00fa lo mismo. T\u00fa no est\u00e1s sentado como juez de los hechos ajenos ni est\u00e1s deputado para examinar las culpas de otros. Se te ha ordenado examinar tus pecados y no los ajenos. Pues dice Pablo: Si nos examin\u00e1ramos a nosotros mismos, no ser\u00edamos castigados; si bien cuando el Se\u00f1or nos castiga, nos quiere ense\u00f1ar. Pero t\u00fa has invertido el orden cuando no te exijes cuenta de tus culpas graves o leves, y en cambio andas cuidadosamente investigando las culpas de los dem\u00e1s. No lo hagamos ya m\u00e1s, sino que, echando a un lado semejante perturbaci\u00f3n del Orden, establezcamos en nuestro interior un tribunal acerca de nuestros pecados y seamos a la vez jueces, acusadores y verdugos. Si quieres examinar los hechos ajenos, f\u00edjate no en los pecados sino en las buenas obras; para que por medio del recuerdo de nuestras culpas y la emulaci\u00f3n de los buenos y la presencia del incorruptible tribunal, cada d\u00eda, como aguijoneados por el est\u00edmulo de la conciencia, y excit\u00e1ndonos a mayor humildad y diligencia, consigamos los bienes futuros, por gracia y benignidad del Se\u00f1or nuestro Jesucristo, al cual, en uni\u00f3n con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, sea la gloria, el poder y el honor, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Obreros_igualados\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Obreros igualados<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1058-1060.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola parte de la existencia de obreros parados que se presentaban en la plaza p\u00fablica a la libre contrataci\u00f3n de un propietario que necesitase de su trabajo. El tiempo de la jornada de trabajo est\u00e1 limitado por la luz del d\u00eda: &#8220;desde la salida del sol hasta la aparici\u00f3n de las estrellas&#8221;. El jornal diario normal era un denario. Exactamente lo convenido con los trabajadores de primera hora. Junto a ellos hay otros que han trabajado en la vi\u00f1a desde las nueve, las tres y las cinco de la tarde respectivamente. Esta diversidad en la duraci\u00f3n del trabajo tiende a poner de relieve la ense\u00f1anza principal de la par\u00e1bola.\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan las prescripciones del Antiguo Testamento el salario deb\u00eda pagarse el mismo d\u00eda en que hab\u00eda sido realizado el trabajo (Lev 19,13; Deut 24,15). El due\u00f1o de la vi\u00f1a manda a su mayordomo que pague a los obreros en orden inverso a como hab\u00edan sido contratados. Y que todos reciban la misma cantidad. Estos dos detalles tienen tambi\u00e9n importancia para la ense\u00f1anza de la par\u00e1bola. Las protestas de los obreros de primera\u00a0hora no estar\u00edan justificadas en la par\u00e1bola si no hubiesen visto que los de \u00faltima hora recib\u00edan un denario. Es entonces cuando se acusa de injusticia al se\u00f1or de la vi\u00f1a. Este, sin embargo, atribuye la protesta a que &#8220;tu ojo es malo&#8221;, es decir, a la envidia y animosidad contra los favorecidos.\u00a0<\/p>\n<p>La par\u00e1bola pod\u00eda haberse titulado &#8220;recompensa igual para un trabajo desigual&#8221;. La par\u00e1bola pretende \u00fanicamente acentuar la diversidad en el trabajo. No hace referencia ni a los diversos periodos en la historia de la salvaci\u00f3n o de la humanidad ni a la diferente edad en que el hombre atiende la invitaci\u00f3n que se le hace para formar parte del reino. Precisamente por eso resulta ileg\u00edtimo concluir que los \u00faltimos recibieron la misma recompensa que los primeros por su mayor aplicaci\u00f3n y rendimiento en el trabajo. Esta interpretaci\u00f3n destruir\u00eda la intenci\u00f3n primera de la ense\u00f1anza parab\u00f3lica.\u00a0<\/p>\n<p>El centro de inter\u00e9s lo tenemos en el v. 15: &#8220;\u00bfNo puedo hacer lo que quiero de mis bienes? \u00bfO has de ver con mal ojo que yo sea bueno?&#8221;, y tambi\u00e9n en la recompensa, que es igual para todos. Como el due\u00f1o de la vi\u00f1a es Dios, la par\u00e1bola pone todo su acento en la liberalidad soberana de su actuaci\u00f3n independiente. Actuaci\u00f3n divina que, juzgada con criterio humano, resulta incomprensible, pero l\u00f3gica. \u00bfQui\u00e9n puede pedir cuentas a Dios por su conducta? El hombre es su siervo (Le 17,7-10). No puede presentarse ante su Se\u00f1or con pretendidos derechos. La recompensa que Dios otorga al hombre ser\u00e1 siempre pura gracia. El hombre nunca tiene derecho a pasar la factura a Dios. Cierto que Pablo espera la recompensa que le es debida en justicia (2 Tim 4,7). Pero este premio tiene su \u00faltimo fundamento en la <i>gracia <\/i>previamente concedida por el Se\u00f1or.\u00a0<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de la par\u00e1bola es, pues, la siguiente: Dios obra como el due\u00f1o de la vi\u00f1a en cuesti\u00f3n, que, por su bondad, se compadeci\u00f3 de aquellos hombres e hizo que, sin merecerlo, tambi\u00e9n llegase a ellos un salario desproporcionado a su trabajo. Pura gracia del Se\u00f1or. \u00a1As\u00ed es Dios, as\u00ed de bueno con los hombres!\u00a0<\/p>\n<p>La sentencia final de los \u00faltimos y los primeros se halla en la misma l\u00ednea de la par\u00e1bola: los primeros son, en este caso, los fariseos y, en general, el pueblo elegido, que se cre\u00eda con peculiares privilegios ante Dios y con el derecho de pasarle la factura. Jes\u00fas, con la par\u00e1bola en cuesti\u00f3n y la sentencia final, dio el golpe de gracia a este concepto de Dios y de su retribuci\u00f3n. Porque el esc\u00e1ndalo por el proceder de Dios no estaba justificado desde el terreno de la justicia. \u00a1Lo hab\u00eda provocado su bondad! Pero \u00bfla bondad para con el pr\u00f3jimo justifica esta clase de esc\u00e1ndalos?\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_El_salario_del_corazon\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: El salario del coraz\u00f3n<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 210-215.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Jueces 9,6-15.<\/p>\n<p>Abimelec era hijo de Yerubbaal, pero \u00bfson Yerubbaal y Gede\u00f3n una misma y \u00fanica persona? No es tan seguro; R. de Vaux piensa que hay que distinguir entre ambos personajes, a quienes la tradici\u00f3n habr\u00eda identificado porque ambos eran originarios de Ofra, y que Gede\u00f3n hab\u00eda rechazado la realeza, mientras que Yerubbaal present\u00f3 su candidatura. En realidad, el relato parece referirse a una tentativa de gobierno que desemboc\u00f3 en fracaso.\u00a0<\/p>\n<p>La per\u00edcopa se presenta como una alegor\u00eda y refleja probablemente la influencia de los ambientes prof\u00e9ticos hostiles a la realeza (cfr. I Sm 8, 11- 18) &#8220;S\u00f3lo un granuja, que no puede contribuir de ninguna manera al bien de todos, ser\u00e1 capaz de ejercerla, pero \u00e9l, que no tiene nada que dar, tiene bastante aplomo para invitar a los dem\u00e1s a \u00a1pie se pongan bajo su protecci\u00f3n, amenaz\u00e1ndoles al mismo tiempo sin verg\u00fcenza alguna&#8221; (G. van Rad).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 20.<\/p>\n<p>El salmo 20 forma parte de las liturgias reales. Posiblemente se cantaba antes del comienzo de una procesi\u00f3n del arca de la alianza, para celebrar una victoria del rey, atribuida a Yahv\u00e9.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 20, 1-16a.<\/p>\n<p>&#8220;Estos \u00faltimos han trabajado s\u00f3lo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del d\u00eda y el bochorno.&#8221; Tanto mejor si tambi\u00e9n nosotros sentimos la misma indignaci\u00f3n que estos obreros: la par\u00e1bola habr\u00e1 alcanzado su fin, que es el de interpelar al oyente, provocarlo, hacerle reaccionar ante una situaci\u00f3n parad\u00f3jica.\u00a0<\/p>\n<p>Un hombre contrataba obreros para que trabajaran su vi\u00f1a. Con los obreros de la primera hora convino el pago de un denario al d\u00eda, que, en aquella \u00e9poca era el salario habitual de los jornaleros. A lo largo de la jornada, repiti\u00f3 la misma operaci\u00f3n, aunque el n\u00famero de horas disminu\u00eda, y los obreros no pod\u00edan esperar m\u00e1s que una fracci\u00f3n de denario. \u00a1Pero, sorprendentemente, el amo da a todos los obreros el mismo salario! Se muestra &#8220;bueno&#8221;, pues ese denario que manda distribuir corresponde al &#8220;salario m\u00ednimo&#8221; necesario para vivir. Consciente de la necesidad de los obreros contratados, el due\u00f1o de la vi\u00f1a no quiere privar a los contratados en \u00faltimo lugar de lo que les es tan necesario para sobrevivir. Del mismo modo, Dios se muestra generoso con los pobres.\u00a0<\/p>\n<p>Los primeros obreros, que contaban con un aumento en su salario, comienzan entonces a protestar. Una protesta, por otra parte, leg\u00edtima si la par\u00e1bola tuviera una perspectiva social, pero no es \u00e9ste el caso, pues de lo que se trata es del Reino del cielo (v. 1). En realidad, cuando el propietario responde a las reivindicaciones diciendo: &#8220;Quiero dar a este \u00faltimo lo mismo que a ti&#8221;, expresa la gratuidad de los dones de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>Finalmente, no hay que olvidar que los obreros han sido contratados para trabajar en la &#8220;vi\u00f1a&#8221;, es decir, la Iglesia, el pueblo de Dios. Trabajar en la vi\u00f1a es colaborar en la edificaci\u00f3n de la comunidad cristiana. La par\u00e1bola intenta, pues, evidenciar que la Iglesia no es el resultado de los esfuerzos humanos, sino &#8220;una gracia que recibimos&#8221; (J. Radermakers).\u00a0<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La historia es simple: el trabajo debe hacerse, y el due\u00f1o de la vi\u00f1a contrata obreros seg\u00fan sus necesidades. Al atardecer, llega el momento de recibir la paga: el administrador, por orden del due\u00f1o, da a cada uno la misma suma. Y surge la protesta: \u00bfpor qu\u00e9 los que no han trabajado m\u00e1s que una hora reciben lo mismo que los que han sido contratados primero y han trabajado todo el d\u00eda? Estos \u00faltimos han trabajado doce horas a pleno sol: \u00a1su indignaci\u00f3n es bien comprensible! Entonces el amo se explica: \u00bfno puede \u00e9l disponer de su bienes en favor de quien quiera?\u00a0<\/p>\n<p>Pero entonces, \u00bfes que versa la par\u00e1bola sobre las palabras de un propietario? Uso de mis bienes como me plazca&#8230; A decir verdad, el problema no es ni una cuesti\u00f3n de justicia ni siquiera una cuesti\u00f3n moral. La significaci\u00f3n es otra: &#8221; \u00bfVas a tener t\u00fa envidia porque yo soy bueno?&#8221; La pregunta quiere llevar al auditorio m\u00e1s all\u00e1 de lo que dicta el buen sentido. La par\u00e1bola es chocante, porque plantea una ruptura con la realidad y con la raz\u00f3n. La par\u00e1bola provoca, interpela. Jes\u00fas quiere conducir a sus interlocutores, de los bordes de la raz\u00f3n a los del coraz\u00f3n, de los bordes de la fe religiosa a los de la fe evang\u00e9lica. Y es que el meollo de las par\u00e1bolas es desorientador, provocador, poco razonable. Toda par\u00e1bola termina de forma inveros\u00edmil, inesperada, inaudita. El Dios de Jesucristo no obra como deber\u00eda obrar, Dios no es dios, no se comporta como deber\u00eda comportarse un dios.\u00a0<\/p>\n<p>Dios deber\u00eda ser garante de la justicia y, sin embargo, acoge a los publicanos y a los pecadores. Abre su Iglesia a los reci\u00e9n llegados, a los paganos extranjeros, en lugar de reservar su heredad para los hijos de la primera alianza. Ofrece la misma gracia y manifiesta el mismo amor a los reci\u00e9n convertidos y a los que se han desvivido heroicamente durante toda su vida para sobrellevar el peso de la existencia y hacerla fructificar&#8230; Dios deber\u00eda ser garante de la moral: \u00bfadonde vamos a parar si no retribuye a los buenos y a los malos seg\u00fan sus m\u00e9ritos, si se pone a malgastar su gracia? Dios no es dios&#8230; Cre\u00edamos que ten\u00edamos una religi\u00f3n razonable y nos vemos provocados a aceptar de buena gana la desmesura del Evangelio. Somos invitados a pasar de la raz\u00f3n al coraz\u00f3n. La vi\u00f1a del Se\u00f1or no es una unidad de producci\u00f3n; la Iglesia est\u00e1 basada en el amor. Los obreros de la hora und\u00e9cima no esperaban ser contratados, pero, \u00a1cu\u00e1l no ser\u00eda su sorpresa cuando el Amo les entrega el salario de una jornada completa! \u00a1As\u00ed son los ciudadanos del Reino, hombres asombrados! Los obreros de la ma\u00f1ana debieron de encontrar muy natural recibir el salario convenido, pero los contratados por la tarde \u00a1hablar\u00edan sin duda largo tiempo de aquel viticultor, due\u00f1o incre\u00edble, que les trat\u00f3 con una generosidad principesca! Este asombro les acompa\u00f1ar\u00e1 durante toda su vida. &#8220;\u00bfNo puedo hacer lo que quiera con lo que es m\u00edo?&#8221; No se trata de las palabras de un propietario caprichoso, sino de la voz que sale del coraz\u00f3n. El amor es una apuesta sobre las posibilidades del otro y no un c\u00e1lculo equitativo ni un registro de derechos y m\u00e9ritos.\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfVas a tener tu envidia de m\u00ed porque yo soy bueno?&#8221; Dios, el Dios de Jes\u00fas, no ha reparado nunca en gastos; \u00a1el hijo perdido vuelve a casa, es d\u00eda de fiesta! La \u00fanica pregunta que hace la fe es la que concierne al coraz\u00f3n, al coraz\u00f3n de Dios y al coraz\u00f3n de los hombres. Llegar\u00e1 un d\u00eda en que Jes\u00fas preguntar\u00e1: &#8220;Pedro, \u00bfme amas?&#8221; Ese d\u00eda, la Iglesia comprendi\u00f3 que nunca ser\u00eda una instituci\u00f3n de hombres, sino una gracia para ser recibida.\u00a0<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Se\u00f1or y Dios nuestro,<br \/>\ntus caminos no son nuestros caminos.\u00a0<br \/>\nQue nuestra oraci\u00f3n llegue hasta ti,<br \/>\npara que, en el d\u00eda de la gloria de tu Hijo,\u00a0<br \/>\nno se nos recompense seg\u00fan nuestros m\u00e9ritos,\u00a0<br \/>\nsino a la medida de tu gracia.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Par\u00e1bola de los obreros enviados a la vi\u00f1a, 20:1-16.<\/p>\n<p>Par\u00e1bola propia de Mt. Consta de muchos rasgos irreales, que es artificio pedag\u00f3gico para que se destaque bien la ense\u00f1anza fundamental que quiere hacerse.<\/p>\n<p>La escena, fundamentalmente, est\u00e1 tomada del medio ambiente palestino. Un se\u00f1or due\u00f1o de una vi\u00f1a necesita jornaleros. Estos sol\u00edan reunirse en una plaza, donde se hac\u00eda f\u00e1cilmente la contrata. Pero ya en esta b\u00fasqueda de trabajadores se acusan elementos artificiales. Este amo sale a buscar operarios en diversas horas del d\u00eda, cuando el trabajo requer\u00eda los servicios ya desde la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Los jud\u00edos divid\u00edan el d\u00eda, desde la salida del sol hasta el ocaso, en doce horas. Pero el uso ordinario utilizaba normalmente las horas de tercia (de las nueve al mediod\u00eda), sexta (del mediod\u00eda hasta las tres) y nona (desde las tres a la puesta del sol).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed sale este due\u00f1o de la vi\u00f1a a buscar operarios \u201cmuy de ma\u00f1ana,\u201d a la hora de tercia, sexta, nona y und\u00e9cima.<\/p>\n<p>Ya a primera hora contrata operarios para su vi\u00f1a. El jornal se fij\u00f3 en un \u201cdenario al d\u00eda.\u201d Es el equivalente que Tob\u00edas ofrece al gu\u00eda de su hijo (Tob 5:13-15).<\/p>\n<p>Lo mismo repite en las diversas horas se\u00f1aladas, y nuevamente los contrata por aquel d\u00eda, y \u201cos dar\u00e9 lo justo\u201d (v.4).<\/p>\n<p>Rasgos improbables es el que est\u00e9n all\u00ed \u201ctodo el d\u00eda ociosos\u201d y el que el se\u00f1or les pregunte qu\u00e9 hacen all\u00ed, lo mismo que el responderle que \u201cnadie los contrat\u00f3.\u201d<\/p>\n<p>Llegada la tarde, el se\u00f1or manda a su administrador que llame a los vi\u00f1adores y les d\u00e9 su salario. Se dec\u00eda en la Ley: al trabajador \u201cdale cada d\u00eda su salario, sin dejar pasar sobre esta deuda la puesta del sol, porque es pobre y lo necesita\u201d (Dt 24:15; cf. Lev 19:13).<\/p>\n<p>Pero, al pagarse los jornales, a todos se les daba \u201cun denario.\u201d Y los que hab\u00edan ido a trabajar a la vi\u00f1a en las primeras horas, y que hab\u00edan cargado con m\u00e1s trabajo, murmuraban contra el due\u00f1o porque hab\u00eda igualado a todos en el jornal.<\/p>\n<p>Mas \u00e9l responde a las quejas de estos \u201cprimeros\u201d que no les hace agravio. Convinieron en lo que era justo, y ese jornal se les entrega. Pero \u00e9l es muy due\u00f1o de sus bienes y de hacer con ellos lo que quiera. A los primeros no les hace agravio, pues les da lo justo; pero con los otros quiere usar de magnificencia.<\/p>\n<p>Por eso ellos no han de ver \u201ccon mal ojo,\u201d con malevolencia, envidia, su conducta, pues fue con unos justo y con otros generoso.<\/p>\n<p>El pasaje termina de la siguiente manera: \u201cAs\u00ed, los postreros ser\u00e1n los primeros, y los primeros los postreros. Porque muchos son los llamados, mas pocos los escogidos\u201d (v. 16).<\/p>\n<p>El v. l6 b es aqu\u00ed de autenticidad muy discutida. Parece proceder de Mt 22:14.<\/p>\n<p>El v.l6 a plantea un problema que puede afectar a toda la interpretaci\u00f3n de la par\u00e1bola.<\/p>\n<p>Si se admite (Calmet, Fonck, etc.) que el v.16 a \u2014 \u201dlos postreros ser\u00e1n los primeros, y los primeros.\u201d \u2014 ser\u00eda parte de interpretaci\u00f3n de la par\u00e1bola, su sentido ser\u00eda: que los \u201cprimeros\u201d en ingresar en el reino deber\u00edan haber sido los jud\u00edos (Mt 8:11.12); mas, por negligencia y culpabilidad, vendr\u00edan a ser los \u201c\u00faltimos\u201d (Rom c.10 y 11), mientras que los gentiles vendr\u00edan a ser de hecho los \u201cprimeros\u201d en su ingreso en la Iglesia. Ya, sin m\u00e1s, se ve que esto es muy artificioso en el cuadro de la par\u00e1bola. San Juan Cris\u00f3stomo hab\u00eda observado que \u201cJes\u00fas no deduce esta sentencia de la par\u00e1bola.\u201d Puesto que \u201clos primeros no vienen a ser (en ella) los \u00faltimos; al contrario, todos reciben la misma recompensa\u201d. Esta argumentaci\u00f3n es evidente. Esta conclusi\u00f3n, como en otros pasajes del evangelio, s\u00f3lo tiene car\u00e1cter de <i>ap\u00e9ndice <\/i>por una cierta analog\u00eda y oportunidad con el desarrollo de la misma, incluso, v.gr., con la materialidad de los \u201cprimeros\u201d y \u201c\u00faltimos\u201d obreros llamados en la par\u00e1bola.<\/p>\n<p>La doctrina formal que se destaca en la par\u00e1bola <b>es la absoluta libertad y bondad de Dios en la distribuci\u00f3n de sus bienes.<\/b> Si a unos, que trabajaron m\u00e1s, les paga lo convenido, es justo en su obrar; si a otros, que trabajaron menos, les da igual, con lo que puedan vivir los suyos, es efecto de magnanimidad. Es una par\u00e1bola con la que Cristo, seguramente, responde a las cr\u00edticas farisaicas de buscar, aparte de gentes buenas, a publ\u00edcanos y pecadores, llam\u00e1ndolos e ingres\u00e1ndolos a todos en su reino. \u00bfPor qu\u00e9 esta diversidad de dones, y por qu\u00e9 esta diversidad de \u201choras\u201d? Porque Dios, pleno de bondad, es due\u00f1o absoluto de repartir sus dones. E implicado en ello est\u00e1 el contraste, destacado en el mismo pasaje (v.15b), entre la bondad desbordada de Dios y la estrechez mezquina y cr\u00edtica del farise\u00edsmo malo.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza ten\u00eda una oportuna aplicaci\u00f3n <b>en la Iglesia primitiva, no s\u00f3lo por <\/b>los or\u00edgenes de muchos de los que ingresaron en la fe, comenzando por los mismos ap\u00f3stoles (cf. 1 Cor 1:26-29), y seguidos por multitud de \u201cpecadores.\u201d<\/p>\n<p>Otras interpretaciones de elementos aleg\u00f3ricos, m\u00e1s que ense\u00f1anzas doctrinales secundarias de la par\u00e1bola, quiz\u00e1 sean acomodaciones hechas sobre la misma.<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_Los_obreros_de_la_ultima_hora\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): Los obreros de la \u00faltima hora<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 367-372.<\/p>\n<p>*Nota: es necesario revisar minuciosamente la ortograf\u00eda de este texto<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>Al responder a Pedro, que le hab\u00eda preguntado lo que recibir\u00e1 el que lo deja todo para seguirle, hab\u00eda dicho Jesus: Y <i>todo el que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras por mi causa, recibir\u00e1 cien veces m\u00e1s y heredar\u00e1 la vida eterna\u00bb <\/i>(Mt 19,29). La palabra de los obreros enviados a trabajar en la vi\u00f1a -propia de Mateo- se conecta idealmente con esa ense\u00f1anza y le da una mayor hondura. Lo que da el Se\u00f1or nunca debe ser considerado como un <i>\u00abderecho\u00bb <\/i>adquirido por nuestras prestaciones, sino siempre como un don gratuito de la bondad divina y, como tal, no puede ser \u00abjuzgado\u00bb, sino solo acogido o rechazado. En consecuencia, para poder entrar en relaci\u00f3n con Dios, es necesario -como ya advirti\u00f3 Jes\u00fas al comienzo de su predicaci\u00f3n- un cambio de mentalidad, o conversi\u00f3n, pues de otro modo nos arriesgamos al esc\u00e1ndalo.\u00a0<\/p>\n<p>El acento principal de la par\u00e1bola, que retoma la imagen de la vi\u00f1a -s\u00edmbolo de Israel en la tradici\u00f3n b\u00edblica-, esta puesto en la bondad desmesurada -y por eso incomprendida- de Dios, que acoge, en Cristo, a los \u00faltimos llegados al Reino de Dios, es decir, a los paganos y a los pecadores convertidos, y les ofrece el mismo trato reservado a los primeros llamados. En esta pagina podemos leer en filigrana la situaci\u00f3n de la comunidad judeocristiana de Mateo, en la que confluyen paganos y pecadores, con gran esc\u00e1ndalo del juda\u00edsmo rab\u00ednico contempor\u00e1neo. M\u00e1s all\u00e1 del dato hist\u00f3rico, estamos ante una situaci\u00f3n que -en diferentes aspectos- se repite cada vez que prevalece entre los miembros de un grupo <i>\u00abla envidia\u00bb <\/i>(v. 15), es decir, cuando deja que se apoderen de ella los celos amargos y la \u00abc\u00f3lera\u00bb ante la liberalidad de Dios, considerando injusto lo que, sin embargo, es fruto del amor mas grande.\u00a0<\/p>\n<p>No por casualidad, inmediatamente despu\u00e9s de la par\u00e1bola se encuentra el tercer anuncio de la pasi\u00f3n (vv. 17-19): Jes\u00fas es rechazado por quien no acepta la revelaci\u00f3n del amor del Padre. El se acerca a todos los hombres y llama a cada uno para trabajar en su vi\u00f1a. Sin embargo, solo los \u00abpeque\u00f1os\u00bb son capaces de gozar de esta llamada, porque no miden la bondad de Dios con los patrones de la justicia humana, sino que aceptan, con un coraz\u00f3n sencillo, la gratuidad del don que Jes\u00fas nos ha tra\u00eddo. La Iglesia, en la medida en que esta abierta a acoger a los -\u00faltimos -mas a\u00fan, a buscarlos sin pausa a todas las horas del d\u00eda y en cada rinc\u00f3n de la tierra-, se revela como \u00abconsorte\u00bb de Cristo, como aquella en quien se cumplen las promesas hechas a los primeros, es decir, a Israel, aunque estaban dirigidas en realidad a todos los hombres.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p>Si el due\u00f1o de la par\u00e1bola hubiera pagado a los obreros empezando por los primeros que llam\u00f3 para trabajar en la vi\u00f1a, estos se habr\u00edan marchado sin quejarse, satisfechos con la paga, y los \u00faltimos habr\u00edan gozado sin ser molestados por la liberalidad del generoso patr\u00f3n. \u00bfA que viene entonces la provocaci\u00f3n que supone mostrar el incomprensible saldo que nos hace estremecernos cada vez? Jesus, al revelarnos el rostro de un Dios que es Padre misericordioso, nos invita a salir de nuestro mezquino ego\u00edsmo para entrar en una dimensi\u00f3n donde el c\u00e1lculo cede su puesto a la gratuidad. As\u00ed es, en efecto, <i>\u00abnuestro Padre, que est\u00e1 en los cielos\u00bb: <\/i>un misterio de amor que siempre nos sorprende y nos invita a superarnos. Aun conociendo bien el Evangelio, nos sucede con excesiva frecuencia en la practica que estamos apegados a un concepto de presunta \u00abjusticia\u00bb que, en realidad, no es otra cosa mas que injusticia camuflada e indiferencia con los marginados.<\/p>\n<p>\u00bfPor que en vez de quejarse del salario no sintieron mas bien los \u00abprimeros\u00bb la exigencia de dar las gracias por haber sido llamados enseguida al trabajo, sin verse obligados a vivir la penosa espera que f\u00e1cilmente hace caer a las personas paradas en la incomodidad o en la desesperaci\u00f3n? Haber sido llamados por Dios no es, por otra parte, asumir un \u00abtrabajo duro\u00bb, sino una invitaci\u00f3n a prestar un servicio que lleva ya en s\u00ed mismo -como el amor- su recompensa. \u00bfY cu\u00e1l es, a fin de cuentas, esta recompensa, sino entrar precisamente en una comuni\u00f3n plena con el mismo Dios, que se entrega por completo a todos? As\u00ed las cosas, son imposibles las diferencias, es imposible tanto el m\u00e1s como el menos&#8230; Eso es lo que comprendieron los santos, que aprendieron la gran lecci\u00f3n ofrecida por Jes\u00fas, que vino a morir de amor para que nadie quede excluido de la medida colmada y rebosante de un amor gratuito que nos hace descubrir a cada uno que somos amados eternamente con un amor de ternura y predilecci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>A ti, Se\u00f1or, se dirigen mis ojos y a ti est\u00e1n dirigidos siempre. A ti, en ti y a trav\u00e9s de ti se orientan todos los anhelos de mi alma; cuando, despu\u00e9s, declinen mis fuerzas interiores -que son nada-, que te anhelen mis mismas ca\u00eddas, que te anhelen mis abandonos. Pero, entre tanto, \u00bfhasta cu\u00e1ndo me har\u00e1s esperar? \u00bfDurante cu\u00e1nto tiempo obligar\u00e1s todav\u00eda a mi alma miserable, atormentada, abrasada de sed, hasta cu\u00e1ndo la obligar\u00e1s a arrastrarse en tu busca? Esc\u00f3ndeme, te lo suplico, al amparo de tu rostro, lejos de las intrigas del mundo; ponme en sitio seguro en tu tienda, lejos de la ri\u00f1a de las lenguas (cf. Sal 30,21). Pero he aqu\u00ed que el asno de mi cuerpo se pone a rebuznar, y los muchachos -es decir, la raz\u00f3n y la inteligencia- arman un gran alboroto.\u00a0<\/p>\n<p>Ahora, pues, Se\u00f1or, te venero con plena confianza, Dios, principio \u00fanico de todas las cosas, sabidur\u00eda gracias a la cual es sabia toda alma sabia; don gracias al cual son bienaventuradas todas las cosas bienaventuradas. A ti, Dios \u00fanico, te venero, te adoro, te bendigo; a ti te amo o amo amar; te deseo con todo mi coraz\u00f3n, con toda mi mente, con toda mi fuerza. S\u00e9 que todos los \u00e1ngeles o los esp\u00edritus buenos que te aman me aman a m\u00ed tambi\u00e9n. S\u00e9 que todos los que permanecen en ti y est\u00e1n en condiciones de escuchar las plegarias y los impulsos del hombre me escuchan en ti, as\u00ed como tambi\u00e9n yo canto en ti con alegr\u00eda su gloria. Todos los que encuentran su bien en ti, me dan en ti su ayuda, y no pueden estar celosos de mi comuni\u00f3n contigo: s\u00f3lo es propio del esp\u00edritu malo convertir nuestra miseria en su alegr\u00eda y nuestro bien en su derrota.\u00a0<\/p>\n<p>Oh Dios, por el cual, a trav\u00e9s del cual y en el cual existimos, del que nos alejamos con el pecado, pero que no permites nuestra perdici\u00f3n. T\u00fa, principio al que volvemos, forma que seguimos, gracia por la que nos reconciliamos, te adoramos y te bendecimos. A ti la gloria por los siglos. Am\u00e9n (Guillermo de Saint-Thierry, <i>Contemplazione di Dio, <\/i>V, Qiqajon, Magnano 1985, 39s, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>Los obreros de la primera hora trabajaron, ciertamente, todo el d\u00eda, pero estaban seguros desde la ma\u00f1ana temprano de que aquella iba a ser una -buena jornada, una jornada empleada bien, fructuosa, con un sentido, a diferencia de los otros, que tuvieron que esperar el ocaso del sol a fin de que su jornada pudiera tener un sentido, pudiera aliviarse del envilecimiento: <i>\u00ab\u00bfPor que est\u00e1is aqu\u00ed todo el d\u00eda sin hacer nada?\u00bb. Le contestaron: \u00abPorque nadie nos ha contratado\u00bb. <\/i>A cada hombre un denario; a todos la moneda que rescata de la injusticia, del envilecimiento, de la inutilidad, la jornada de la vida. Mas all\u00e1 de la justicia est\u00e1n la caridad, la bondad: \u00ab\u00bfo <i>es que tienes envidia porque <\/i>yo <i>soy bueno?\u00bb.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>El hecho de ser llamados desde la ma\u00f1ana temprano a dar un sentido a nuestra propia jornada es ya un don; saber el motivo por el que soportamos el peso de la jornada es ya un don.\u00a0<\/p>\n<p><i>\u00abToma lo tuyo y vete\u00bb. <\/i>No hay palabra de la Biblia mas espantosa que esta orden. \u00bfQu\u00e9 puedo tomar que sea m\u00edo y no de Dios? \u00bfAdonde voy? \u00bfD\u00f3nde puedo cercar un terreno en el que Dios no tenga como m\u00ednimo \u00abderecho de paso\u00bb? <i>\u00bfQue tienes que no hayas recibido? <\/i>Y <i>si lo has recibido, \u00bfpor que presumes como si no lo hubieras recibido? <\/i>(1 Cor 4,7).\u00a0<\/p>\n<p><i>\u00abToma lo tuyo y vete\u00bb. <\/i>\u00bfQu\u00e9 es m\u00edo? El denario, puesto que hab\u00eda trabajado todo el d\u00eda, es m\u00edo, pero \u00bfcomo es m\u00eda la mano que lo coge? \u00bfComo soy yo \u00abm\u00edo\u00bb? Y en el lugar adonde voy y que puedo llamar m\u00edo, \u00bfque hay sino la nada?\u00a0<\/p>\n<p><i>\u00abToma lo tuyo y vete\u00bb. <\/i>Escribi\u00f3 el obispo Fenelon (1651-1715): \u00abNo hab\u00eda nada en m\u00ed que precediera a sus dones. El primero de ellos, que fue el fundamento de todos los otros, es lo que llamo &#8220;yo mismo&#8221;. Le debo no solo todo lo que tengo, sino tambi\u00e9n todo lo que soy. Este Dios que me ha hecho, me ha dado lo que soy&#8230; Todo es don: el que recibe los dones es el mismo el primer don recibido\u00bb (A. S. Bessone, <i>Prediche della domenica. Anno A, <\/i>Litografia Selva, Vigliano Biellese 1993, 311-315, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Parabola_de_los_obreros_de_la_vina\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Par\u00e1bola de los obreros de la vi\u00f1a<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, Cf. pp. 179-184.<\/p>\n<p>1 <i>El reino de los cielos se parece a un propietario que sali\u00f3 muy de ma\u00f1ana a contratar obreros para su vi\u00f1a. <\/i>2 <i>Y habiendo convenido con ellos a denario la jornada, los envi\u00f3 a su vi\u00f1a. <\/i>3 <i>Sali\u00f3 luego hacia la hora tercia y, al ver a otros que estaban en la plaza desocupados, <\/i>4 <i>les dijo igualmente: Id tambi\u00e9n vosotros a mi vi\u00f1a, y os dar\u00e9 lo que sea justo. <\/i>5 <i>Y ellos fueron. Nuevamente sali\u00f3 hacia la hora sexta y a la nona, e hizo exactamente igual. 6 Sali\u00f3 a\u00fan hacia la hora und\u00e9cima y encontr\u00f3 a otros que estaban all\u00ed, y les pregunta: \u00bfC\u00f3mo est\u00e1is aqu\u00ed todo el d\u00eda sin trabajar? <\/i>7 <i>Ellos le responden: Es que nadie nos ha contratado. \u00c9l les dice: Id tambi\u00e9n vosotros a la vi\u00f1a. <\/i>8 <i>Al atardecer, dice el se\u00f1or de \u00a1a vi\u00f1a a su administrador: Llama a los obreros y p\u00e1gales el jornal, comenzando por los \u00faltimos y acabando por los primeros. 9 Llegaron, pues, los de la hora und\u00e9cima y recibieron cada uno un denario. <\/i>10 <i>Cuando llegaron los primeros, pensaron que recibir\u00edan m\u00e1s; pero tambi\u00e9n ellos recibieron cada uno un denario. <\/i>11 <i>Despu\u00e9s de haberlo recibido, protestaban contra el propietario, n diciendo: Estos \u00faltimos trabajaron una sola hora, <\/i>12 <i>los has igualado a nosotros, que hemos aguantado el peso de la. \u00a1ornada <\/i>y <i>el calor. <\/i>13 <i>\u00c9l le contest\u00f3 a uno de ellos: Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. \u00bfAcaso no conviniste conmigo en un denario? <\/i>14 <i>Pues toma lo tuyo y vete. Yo quiero darle a este \u00faltimo lo mismo que a ti. 15 \u00bfEs que yo no puedo hacer en mis asuntos lo que quiera? \u00bfO es tu ojo malo, porque yo soy bueno? <\/i>16 <i>De esta suerte, los \u00faltimos ser\u00e1n primeros, y los primeros \u00faltimos<\/i>.\u00a0<\/p>\n<p>El pasaje anterior concluy\u00f3 con la frase: \u00abMuchos primeros ser\u00e1n \u00faltimos, y muchos \u00faltimos primeros\u00bb (19,30). Quiz\u00e1s fue \u00fanicamente esta frase la que indujo al evangelista a insertar la par\u00e1bola en este pasaje. En la par\u00e1bola se <i>paga el jornal <\/i>primero a los \u00faltimos y en postrer lugar a los primeros. \u00c9sta es tambi\u00e9n la \u00fanica coincidencia, que se da entre la sentencia y la narraci\u00f3n. El evangelista concluye la par\u00e1bola con la misma frase (20,16), luego probablemente ha empleado esta frase como idea directriz y as\u00ed ha remachado los vers\u00edculos sobre el seguimiento con la par\u00e1bola de los obreros. Pero la importancia de esta par\u00e1bola est\u00e1 orientada en otra direcci\u00f3n. Para entenderla tenemos que prescindir de esta frase final; por tanto tenemos que procurar explicarla sin el vers\u00edculo 16.\u00a0<\/p>\n<p>No obstante hemos de preguntarnos si el lugar actual est\u00e1 elegido con mucha oportunidad. En la pregunta de Pedro se trat\u00f3 de la recompensa (19,27), en la par\u00e1bola tambi\u00e9n se trata de lo mismo. All\u00ed Jes\u00fas en su respuesta habl\u00f3 de una recompensa muy superior, que es la vida eterna (19,29). Aqu\u00ed al \u00faltimo se le da un jornal que es mucho mayor del que puede esperar la justicia. All\u00ed en la frase final (19,30) se invirti\u00f3 la norma humana mediante la decisi\u00f3n divina, aqu\u00ed sucede lo mismo. As\u00ed pues, el relato est\u00e1 interiormente enlazado con lo precedente por medio de varios hilos. Escucharemos la par\u00e1bola tal como nos la da a entender el evangelista, es decir como ulterior instrucci\u00f3n sobre la <i>recompensa de Dios para los disc\u00edpulos, <\/i>y tambi\u00e9n sobre nuestra recompensa, que esperamos conseguir.\u00a0<\/p>\n<p>El suceso que Jes\u00fas describe est\u00e1 tomado de la <i>vida real, <\/i>como en la mayor\u00eda de las par\u00e1bolas. En efecto, hay hombres que en el mercado aguardan que alguien les contrate como jornaleros. Un denario corresponde al salario medio de un d\u00eda de trabajo. Se puede comprender que el due\u00f1o de la vi\u00f1a contrate obreros varias veces, porque la necesidad eventual de trabajo es muy grande, si se piensa en el tiempo de la vendimia. Suena algo raro que el due\u00f1o de la vi\u00f1a contrate obreros hacia la hora nona, m\u00e1s a\u00fan hacia la hora und\u00e9cima. No es probable que poco antes de terminar el trabajo, todav\u00eda haya hombres que esperen ganar algo aquel d\u00eda. Tampoco es probable que el due\u00f1o de la vi\u00f1a recorra por cuarta vez el camino del mercado. Con todo se fundan estos rasgos en la disposici\u00f3n del relato. Explican el suceso sin hacerlo inveros\u00edmil.\u00a0<\/p>\n<p>S\u00f3lo con los primeros trabajadores se concierta el jornal; de los segundos s\u00f3lo se dice sin precisar que recibir\u00e1n lo que sea justo. Tambi\u00e9n esto prepara la liquidaci\u00f3n del salario tal como debe efectuarse al final del relato, que se narra minuciosamente y de un modo di\u00e1fano en conjunto, pero s\u00f3lo como preparaci\u00f3n para el punto principal. El pago de los jornales al atardecer nos indica el objeto de la par\u00e1bola. El due\u00f1o encarga a su administrador que despu\u00e9s de terminar el trabajo <i>pague el jornal <\/i>comenzando por los \u00faltimos y acabando por los primeros. Tiene que seguirse este orden, para que los primeros vean c\u00f3mo se paga a los \u00faltimos, cuando aquellos a\u00fan no se hayan ido con su sueldo. Mientras se les paga, se advierte en seguida la indignaci\u00f3n de los obreros y tambi\u00e9n nuestro asombro. Los \u00faltimos cobran el mismo jornal que se concert\u00f3 con los primeros, un denario por el corto tiempo de trabajo. Es muy comprensible que se levante una murmuraci\u00f3n. Los siguientes esperan cobrar m\u00e1s, puesto que a los \u00faltimos ya se les ha pagado un denario. Pero todos cobran lo mismo. La conducta del due\u00f1o de la vi\u00f1a se puede llamar arbitrariedad extravagante, enorme despreocupaci\u00f3n o injusticia directamente social. As\u00ed piensan aqu\u00ed los obreros, as\u00ed piensa el hombre en general. \u00bfC\u00f3mo se justificar\u00e1 el due\u00f1o? Nuestra conciencia social sumamente sensible est\u00e1 intranquila.\u00a0<\/p>\n<p>En la respuesta en primer lugar se trata de la cuesti\u00f3n <i>de la justicia. <\/i>A los primeros no se les hace ning\u00fan agravio por el hecho de que se les pagara el jornal que se hab\u00eda concertado, o sea un denario por la jornada. Aunque los otros recibieran lo mismo, no por eso se perjudica a los primeros. El propietario tambi\u00e9n ha conocido y manifestado que los murmuradores en fin de cuentas no protestaban por ver que se quebrantaba la justicia, sino por envidia personal. \u00bfO es tu ojo malo&#8230;? El ojo malo revela una mala manera de pensar o un coraz\u00f3n ofuscado. \u00abPero si tu ojo est\u00e1 enfermo, todo tu cuerpo quedar\u00e1 en tinieblas\u00bb (6,23a). La indignaci\u00f3n no la ha causado el celo por el el debido orden, sino la rivalidad y la malicia. Pero eso s\u00f3lo es una parte de la respuesta.\u00a0<\/p>\n<p>La parte principal est\u00e1 en el contraste entre los dos miembros siguientes: \u00bfO es tu ojo malo, <i>porque yo soy bueno? <\/i>El propietario no procedi\u00f3 por un capricho inconsiderado o por una injusticia consciente, sino por bondad. Eso es lo que propiamente importa. El propietario no quiso da\u00f1ar a los primeros, sino que quiso ser generoso con los dem\u00e1s. Su manera de pensar ya no se revela como la manera de pensar de un propietario rural terreno, sino como la manera de pensar del Padre divino. El propietario rural no podr\u00eda decir de s\u00ed tranquilamente: \u00ab\u00bfEs que yo no puedo hacer en mis asuntos lo que quiera?\u00bb Pero Dios s\u00ed puede hacer lo que quiera. Porque la recompensa que \u00e9l tiene que dar, no hay que conseguirla por causa de la justicia, sino por raz\u00f3n de la gracia. No se puede merecer la vida eterna, sino que se adjudica al hombre como don libre. En la vida eterna dejan de existir la l\u00f3gica humana y la inteligencia calculadora, m\u00e1s a\u00fan, deben ser superadas directamente en esta pregunta del propietario. En Dios est\u00e1n vigentes otras reglas, porque Dios piensa de otra manera. Y tiene que pensar de otra manera, porque su recompensa es distinta del jornal pagado por el rendimiento del trabajo del hombre.\u00a0<\/p>\n<p>El Dios propietario puede regalar libremente lo que quiera. Y el hombre no le puede impedir que d\u00e9 a quien quiera y cuanto quiera. Lo \u00fanico que debemos saber es que Dios da por bondad. S\u00f3lo podemos fiarnos de la bondad de Dios y contar s\u00f3lo con ella. Nunca se puede contar con el rendimiento del propio trabajo, con el supuesto t\u00edtulo jur\u00eddico, con la correspondencia entre rendimiento y jornal. Estas cosas son muy importantes para el orden de nuestra vida entre los hombres, pero tienen muy poco valor y son inv\u00e1lidas en el <i>orden <\/i>divino <i>de la gracia y <\/i>nuestra par\u00e1bola s\u00f3lo habla de este orden. Contiene una de las grandes revelaciones de Dios y de su modo de pensar como la contiene la par\u00e1bola del deudor despiadado (18,22-35), aunque sea de una forma distinta. Los rabinos calculaban la recompensa y establec\u00edan para cada obra buena un correspondiente sueldo divino. Mediante la par\u00e1bola se suprime este modo de pensar sobre la recompensa.\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 podr\u00edamos esperar, si se pagara la recompensa seg\u00fan nuestro rendimiento? \u00a1Qu\u00e9 esperanza puede tener ahora quien crea que Dios tambi\u00e9n puede proceder con \u00e9l por bondad y que no tiene que proceder por justicia!\u00a0<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/homilias-ciclo-a_semana-25_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\"><b>Domingo XXV del Tiempo Ordinario (A)<\/b><\/a><\/li>\n<li>Mi\u00e9rcoles XX del Tiempo Ordinario<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Pues el reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer sali\u00f3 a contratar jornaleros para su vi\u00f1a. 2 Despu\u00e9s de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mand\u00f3 a la vi\u00f1a. 3 Sali\u00f3 otra vez a media ma\u00f1ana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-20-1-16-parabola-de-los-obreros-de-la-vina\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 20, 1-16: Par\u00e1bola de los obreros de la vi\u00f1a\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41346","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41346","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41346"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41346\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41346"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41346"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41346"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}