{"id":41353,"date":"2016-10-07T23:29:23","date_gmt":"2016-10-08T04:29:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-22-15-21-lo-de-dios-a-dios-y-lo-del-cesar-al-cesar\/"},"modified":"2016-10-07T23:29:23","modified_gmt":"2016-10-08T04:29:23","slug":"mt-22-15-21-lo-de-dios-a-dios-y-lo-del-cesar-al-cesar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-22-15-21-lo-de-dios-a-dios-y-lo-del-cesar-al-cesar\/","title":{"rendered":"Mt 22, 15-21: Lo de Dios a Dios y lo del C\u00e9sar al C\u00e9sar"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Volvi\u00f3 a hablarles Jes\u00fas en par\u00e1bolas, diciendo: <span class=\"versiculo\">2<\/span> \u00abEl reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; <span class=\"versiculo\">3<\/span> mand\u00f3 a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. <span class=\"versiculo\">4<\/span> Volvi\u00f3 a mandar otros criados encarg\u00e1ndoles que dijeran a los convidados: \u201cTengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo est\u00e1 a punto. Venid a la boda\u201d. <span class=\"versiculo\">5<\/span> Pero ellos no hicieron caso; uno se march\u00f3 a sus tierras, otro a sus negocios, <span class=\"versiculo\">6<\/span> los dem\u00e1s agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.<br \/> <span class=\"versiculo\">7<\/span> El rey mont\u00f3 en c\u00f3lera, envi\u00f3 sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Luego dijo a sus criados: \u201cLa boda est\u00e1 preparada, pero los convidados no se la merec\u00edan. <span class=\"versiculo\">9<\/span> Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontr\u00e9is, llamadlos a la boda\u201d. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llen\u00f3 de comensales. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Cuando el rey entr\u00f3 a saludar a los comensales, repar\u00f3 en uno que no llevaba traje de fiesta <span class=\"versiculo\">12<\/span> y le dijo: \u201cAmigo, \u00bfc\u00f3mo has entrado aqu\u00ed sin el vestido de boda?\u201d. El otro no abri\u00f3 la boca. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Entonces el rey dijo a los servidores: \u201cAtadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes\u201d. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Origenes_homilia_20_in_Matthaeum\">Or\u00edgenes, homilia 20 in Matthaeum<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">2a.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEl Reino de los Cielos es semejante a un rey\u2026\u00bb<\/span> El reino de los cielos es semejante, seg\u00fan quien all\u00ed reina, a un hombre rey; y seg\u00fan aquel con quien reina, al hijo del rey; seg\u00fan lo que hay en los estados del rey, es semejante a los siervos y a los convidados a las bodas, entre los que se encuentra tambi\u00e9n el ej\u00e9rcito del rey. Y se a\u00f1ade: &#8220;a un <span class=\"citaI\">hombre\u00bb<\/span>  rey&#8221;, para que como hombre hable a los hombres y gobierne a aquellos que no quieren ser gobernados por Dios. Pero entonces el reino de los cielos cesar\u00e1 de ser semejante a un hombre, porque cuando haya concluido el celo, la disputa y las dem\u00e1s pasiones, cesaremos tambi\u00e9n de andar como hombres, y lo veremos tal y como es; ahora lo vemos, no como es, sino como ha querido hacerse por nosotros.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">2b.<\/span><span class=\"ct\"> \u00ab\u2026 un rey que celebr\u00f3 el banquete de bodas de su hijo.\u00bb<\/span> Por la uni\u00f3n del esposo con la esposa (esto es, de Jesucristo con el alma) debe entenderse la aceptaci\u00f3n de la divina palabra; y las buenas obras ser\u00e1n el parto.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">3.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEnvi\u00f3 sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.\u00bb<\/span> Tambi\u00e9n puede decirse que los siervos enviados en primer lugar a que llamasen a los invitados a las bodas son los profetas, que invitaban al pueblo por medio de sus profec\u00edas, a la alegr\u00eda por la uni\u00f3n de la Iglesia con Jesucristo. Y los que no quisieron venir habiendo sido invitados primero, son los que no quisieron o\u00edr las palabras de los profetas. Adem\u00e1s, cuando pasaron \u00e9stos, hubo otro per\u00edodo en que abundaron los profetas.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">4b.<\/span> <span class=\"ct\"> \u00abSe han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo est\u00e1 a punto; venid a la boda.\u00bb<\/span> Y como la comida que estaba preparada es la palabra divina, se entiende que la gran fuerza de esta palabra est\u00e1 representada por medio de los toros. Y lo que \u00e9stos tienen de suave y de deleitable, es por lo que se les llama cebados. Si alguno dice que las razones expuestas tienen poca fuerza y que son de poco valor, tienen que admitir la esterilidad de cuanto se lleva dicho: son cebadas, cuando se citan muchos ejemplos para cada una de las proposiciones, en prueba completa del discurso. Cuando alguno predica sobre la castidad, cita por ejemplo la t\u00f3rtola; pero cuando sobre la misma virtud cita muchas pruebas de las Sagradas Escrituras de modo que deleite y confirme, el alma del que oye queda como cebada.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">7a.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abSe air\u00f3 el rey &#8230;\u00bb<\/span> Adviertan los que pecan contra el Se\u00f1or de la ley, de los profetas y de toda la creaci\u00f3n, que \u00e9ste que ahora se llama hombre, y se muestra airado, es el mismo Padre de Jesucristo. Y si conocen que \u00e9ste es el mismo, se ver\u00e1n obligados a confesar que de El se dicen muchas cosas parecidas a las que tiene la naturaleza pasible de los hombres: no porque El sea pasible, sino porque muchas veces obra a imitaci\u00f3n de la naturaleza pasible de los hombres. Y en este mismo concepto debemos tener la ira de Dios, y la penitencia, y todo lo dem\u00e1s que leemos en los profetas.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">7b.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEnviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendi\u00f3 fuego a su ciudad.\u00bb<\/span> La ciudad de los imp\u00edos es la reuni\u00f3n de los que est\u00e1n en un todo conformes con el modo de pensar de los pr\u00edncipes de este mundo: el rey incendia y destruye la ciudad, construida de malos edificios.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEntonces dice a sus siervos&#8230;\u00bb<\/span> Esto es, a los ap\u00f3stoles o a los \u00e1ngeles que estaban preparados para la vocaci\u00f3n de los gentiles: <span class=\"ct\"> \u00ab La boda est\u00e1 preparada\u2026\u00bb<\/span>.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abId, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontr\u00e9is, invitadlos a la boda.\u00bb<\/span> Yo creo que esta primera invitaci\u00f3n a las bodas se dirig\u00eda a algunas almas sencillas: en verdad, Dios quiere que vengan al convite divino principalmente aquellos que son prontos para comprender; y como \u00e9stos generalmente no quieren venir cuando se les llama, son enviados otros siervos para animarlos, ofreci\u00e9ndoles que si vienen, disfrutar\u00e1n del convite preparado por su rey. Y as\u00ed como en esta vida una es la esposa que se casa, otros los que convidan, y otros los que son convidados a las bodas, as\u00ed el Se\u00f1or conoce las diversas clases de las almas, las virtudes y sus fundamentos. Por esta raz\u00f3n unas son consideradas como esposas, otros como siervos que convocan, y otros est\u00e1n en el n\u00famero de los invitados a las bodas. Pero los que en primer lugar fueron llamados, despreciaron a los primeros que los invitaban (como hombres de poco conocimiento), y se marcharon a cuidar de sus cosas, complaci\u00e9ndose m\u00e1s en ellas que en lo que el Rey les ofrec\u00eda por medio de sus siervos. Pero \u00e9stos son menos culpables que aqu\u00e9llos que injuriaron a los siervos enviados y los mataron. Estos \u00faltimos se atrevieron a detener a los siervos enviados por medio de cuestiones enojosas, y como no estaban preparados para contestar a sus ingeniosas cuestiones, fueron primero abrumados de insultos y luego muertos por ellos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">10a.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abLos siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos&#8230;\u00bb<\/span> Habiendo salido los siervos, ya de Judea o Jerusal\u00e9n, como los ap\u00f3stoles de Jesucristo, o ya de los interiores, como los santos \u00e1ngeles, y viniendo a los diversos caminos de las costumbres diferentes, reunieron a todos los que encontraron: y no se cuidan de si alguna vez hab\u00edan sido malos o buenos, antes de ser llamados. Aqu\u00ed debemos entender como buenos los que sencillamente son m\u00e1s humildes y m\u00e1s perfectos en cuanto afecta al culto divino y a quienes se refiere lo que dice el Ap\u00f3stol: &#8220;Cuando las gentes que no conocen la ley, obran seg\u00fan lo que ella manda, ellos mismos son su propia ley&#8221; (Rom 2,14).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">10b-11a.<\/span><span class=\"ct\"> \u00ab\u2026 y la sala de bodas se llen\u00f3 de comensales.\u00bb<\/span> Las bodas, esto es, de Jesucristo y de la Iglesia, se llenaron porque fueron tra\u00eddos a Dios los que fueron encontrados por los Ap\u00f3stoles, y se recostaron para comer en las bodas. Pero como fue conveniente llamar a los buenos y a los malos, no para que los malos continuasen siendo malos, sino para que dejasen los vestidos impropios de las bodas, y vistiesen los trajes nupciales (esto es, el coraz\u00f3n misericordioso, bondadoso, etc.). Por eso, despu\u00e9s entra el rey para ver a los que estaban sentados antes que se les presente la comida, para detener y regalar a los que tengan los vestidos nupciales, y para condenar a los que no los tengan. Por eso sigue: <span class=\"ct\"> \u00ab\u00abEntr\u00f3 el rey a ver a los comensales&#8230;\u00bb<\/span>.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">11b.<\/span> Cuando entr\u00f3, vio a uno que no hab\u00eda mudado sus costumbres; por esto sigue: <span class=\"ct\"> \u00abHab\u00eda all\u00ed uno que no ten\u00eda traje de boda&#8230;\u00bb<\/span>. Dijo en singular, porque son de un mismo g\u00e9nero todos los que conservan la malicia despu\u00e9s de la fe, como la hab\u00edan tenido antes de creer.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">12b.<\/span> Como el que peca y no se viste de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, no tiene excusa alguna, prosigue: <span class=\"ct\"> \u00abEl se qued\u00f3 callado.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">13.<\/span> Pero no s\u00f3lo fue arrojado de las bodas el que las ultraj\u00f3, sino que fue atado por los ministros del rey, ya preparados a este fin, y con la presteza que \u00e9l no hab\u00eda empleado para hacer cosa buena. Por no obrar el bien fue aprendido por la fuerza y fue condenado a un sitio en donde no hay luz alguna y que se llama tinieblas exteriores. Por lo que sigue: <span class=\"ct\"> \u00abEntonces el rey dijo a los sirvientes: \u201cAtadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; all\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.\u201d\u00bb<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_homiliae_in_Evangelia_38\">San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 38<\/span><\/h2>\n<p>\u00danicamente San Mateo refiere esta par\u00e1bola; San Lucas refiere otra semejante. Aqu\u00ed se infiere a la Iglesia presente, por medio de las nupcias, pero all\u00ed se refiere, por medio de la cena, al convite \u00faltimo y eterno. Porque en \u00e9ste entran algunos de los que han de salir, pero de aqu\u00e9l no saldr\u00e1 ya el que una vez haya entrado. Y si alguno cree que esto viene a ser lo mismo, vea que San Lucas pas\u00f3 en silencio lo que dijo San Mateo refiri\u00e9ndose a aquel que no hab\u00eda entrado con el vestido nupcial. No obsta que por medio del primero se entienda la cena, por medio del segundo, la comida; porque cuando se almorzaba todos los d\u00edas a la hora nona entre los antiguos, el almuerzo se llamaba cena.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">2.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEl Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebr\u00f3 el banquete de bodas de su hijo.\u00bb<\/span> Dios Padre celebr\u00f3 las bodas a su propio Hijo cuando uni\u00f3 a Este con la humanidad en el vientre de la Virgen. Mas como el casamiento no puede verificarse sino entre dos personas, no debemos pensar que la persona del Salvador consta de dos personas unidas. Decimos que consta y que est\u00e1 formada por las dos naturalezas, pero de ning\u00fan modo podemos decir que sea un compuesto de dos personas. Mejor puede decirse que este Padre rey celebr\u00f3 las bodas para su Hijo rey, asoci\u00e1ndole la santa Iglesia por medio del misterio de la encarnaci\u00f3n: el t\u00e1lamo de este esposo es el vientre de la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">4.<\/span> <span class=\"ct\"> \u00abEnvi\u00f3 todav\u00eda otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: \u201cMirad, mi banquete est\u00e1 preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo est\u00e1 a punto; venid a la boda.\u201d\u00bb<\/span>  Como los que antes hab\u00edan sido invitados no quisieron venir al convite, se les dice en la segunda invitaci\u00f3n: ><span class=\"ct\"> \u00abMirad, mi banquete est\u00e1 preparado\u2026\u00bb<\/span>.<\/p>\n<p>Los toros representan a los padres del Antiguo Testamento, los cuales, seg\u00fan estaba permitido en la ley, her\u00edan con el cuerno de su virtud corporal a sus enemigos. Llamamos a los animales cebados, por Aquel que alimenta desde lo alto; por eso les decimos saciados. Por medio de los animales cebados se figuran los padres del Nuevo Testamento, los cuales, cuando perciben la gracia de la dulce alimentaci\u00f3n interna, se elevan de los deseos terrenos a las cosas de lo alto por las alas su contemplaci\u00f3n. Dice, pues: <span class=\"ct\"> \u00abSe han matado ya mis novillos y animales cebados&#8230;\u00bb<\/span>. Como diciendo: Observad las muertes de los padres que precedieron, y pensad en aplicar los remedios para que conserv\u00e9is vuestras vidas.<\/p>\n<p>Debe advertirse tambi\u00e9n, que en la primera invitaci\u00f3n nada se habl\u00f3 de toros ni de animales cebados; pero que en la segunda, se dice que los toros y los animales cebados ya est\u00e1n muertos. Porque el Dios omnipotente, cuando no queremos o\u00edr su divina palabra, cita ejemplos para que veamos que hay facilidad para poder vencer todo lo que consideramos como imposible, oyendo que otros han pasado por esto.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">5-6.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abPero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio&#8230;\u00bb<\/span> El que se propone labrar un terreno, o est\u00e1 dedicado a las cosas del mundo, simula meditar en el misterio de la encarnaci\u00f3n, y vivir seg\u00fan su esp\u00edritu, y marcha hacia la granja o sea hacia el negocio, rehusando venir a las bodas del rey. A veces (lo que todav\u00eda es peor), algunos llamados a la gracia, no s\u00f3lo la desprecian, sino que tambi\u00e9n la persiguen: por esto a\u00f1ade: <span class=\"ct\"> \u00aby los dem\u00e1s agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">7.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abSe air\u00f3 el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendi\u00f3 fuego a su ciudad.\u00bb<\/span> Los ej\u00e9rcitos de los \u00e1ngeles son los de nuestro Rey. Habiendo, pues, enviado sus ej\u00e9rcitos se dice que acab\u00f3 con aquellos homicidas porque todo designio se cumple sobre los hombres por medio de los \u00e1ngeles. Acab\u00f3, pues, con aquellos homicidas, porque mat\u00f3 a los que le persegu\u00edan; incendi\u00f3 tambi\u00e9n su ciudad, porque no solamente sus almas sino que tambi\u00e9n su carne (en la que hab\u00edan vivido), hab\u00edan de ser atormentadas con el fuego eterno.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8.<\/span> \u00c9ste que se ve despreciado de los que convida, no tendr\u00e1 desiertas las bodas de su hijo: porque alguna vez la palabra de Dios encontrar\u00e1 tambi\u00e9n en d\u00f3nde descansar. Por esto a\u00f1ade: <span class=\"ct\"> \u00abEntonces dice a sus siervos\u2026\u00bb<\/span>.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abId, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontr\u00e9is, invitadlos a la boda.\u00bb<\/span> Seg\u00fan la Sagrada Escritura, se entiende por camino las acciones; las salidas de los caminos son las faltas de las acciones, porque con frecuencia vienen a Dios con facilidad, aqu\u00e9llos que ninguna satisfacci\u00f3n se conceden en las cosas de la vida.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">10.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abLos siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos&#8230;\u00bb<\/span> Dice esto, porque en la Iglesia no puede haber buenos sin malos, ni malos sin buenos, y no fue bueno aqu\u00e9l que no quiso sufrir a los malos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">11b.<\/span> <span class=\"ct\"> \u00abHab\u00eda all\u00ed uno que no ten\u00eda traje de boda&#8230;\u00bb<\/span> \u00bfQu\u00e9 debemos entender por vestido de bodas, sino la caridad? Porque el Se\u00f1or la tuvo cuando vino a celebrar sus bodas con la Iglesia. Entra, pues, a las bodas, sin el vestido nupcial, el que cree en la Iglesia, pero no tiene caridad.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEntonces el rey dijo a los sirvientes: \u201cAtadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; all\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.\u201d\u00bb<\/span> En virtud del poder de aquella sentencia son atados sus pies y sus manos, que poco antes hab\u00edan estado atados por las malas acciones, y no hab\u00edan mejorado su vida. Entonces son atados para castigo los que la culpa ten\u00eda atados para impedirles que obrasen bien.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13a.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEchadle a las tinieblas de fuera\u2026\u00bb<\/span> Llamamos tinieblas interiores, a la ceguedad del alma, y tinieblas exteriores a la noche eterna de la condenaci\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13b.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abAll\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.\u00bb<\/span> Para que all\u00ed rechinen los dientes de los que se gozaban en la voracidad, y all\u00ed lloren los ojos que aqu\u00ed disfrutaban de complacencias il\u00edcitas. Porque cada uno de los miembros sufrir\u00e1 un castigo, relacionado con todas las acciones a que vivieron sujetos, obedeciendo a los vicios.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">14.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abPorque muchos son llamados, mas pocos escogidos.\u00bb<\/span>  Mas algunos, ni siquiera empiezan a obrar bien; y otros no perseveran en las buenas acciones que comenzaron. Tema cada uno por s\u00ed mismo, tanto m\u00e1s, cuanto que desconoce lo que viene despu\u00e9s.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Crisostomo_opus_imperfectum_in_Matthaeum_hom_41\">Pseudo-Cris\u00f3stomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 41<\/span><\/h2>\n<p>Cuando suceda la resurrecci\u00f3n de los santos recibir\u00e1 el hombre la verdadera vida (que es Jesucristo), porque Este asumir\u00e1 en su inmortalidad la mortalidad del hombre. Ahora recibimos al Esp\u00edritu Santo como en arras del consorcio eterno, pero despu\u00e9s recibiremos al mismo Jesucristo en toda su plenitud.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">3.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEnvi\u00f3 sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.\u00bb<\/span> Si envi\u00f3 a sus siervos, fue porque ya estaban invitados primeramente. Son invitados, pues, los hombres desde el tiempo de Abraham, a quien ya se prometi\u00f3 la encarnaci\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">4a.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEnvi\u00f3 todav\u00eda otros siervos\u2026\u00bb<\/span> A quienes envi\u00f3 cuando les dijo: &#8220;No os march\u00e9is por los caminos de los gentiles, sino m\u00e1s bien buscad antes las ovejas perdidas de la casa de Israel&#8221; (Mt 10,5).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">4b.<\/span> <span class=\"ct\"> \u00abDecid a los invitados: \u201cMirad, mi banquete est\u00e1 preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo est\u00e1 a punto; venid a la boda.\u201d\u00bb<\/span> Cuando dijo el Se\u00f1or a sus ap\u00f3stoles: &#8220;Id y predicad que se acerca el reino de los cielos&#8221; (Mt 10,7), se refiri\u00f3 a lo que dice ahora: <span class=\"ct\"> \u00abMi banquete est\u00e1 preparado\u2026\u00bb<\/span>; esto es, por medio de la ley y de los Profetas he adornado las mesas de las Escrituras. <\/p>\n<p>Cuando dice: <span class=\"ct\"> \u00abMi banquete est\u00e1 preparado\u2026\u00bb<\/span>, se entiende que ya est\u00e1 cumplido en las Sagradas Escrituras todo lo necesario para la salvaci\u00f3n. El que es ignorante, encuentra all\u00ed algo que aprender; el que es orgulloso, encuentra algo que temer; el que trabaja, encuentra all\u00ed todo lo ofrecido a aquellos a quienes se invita a trabajar.<\/p>\n<p><span class=\"ct\"> \u00abMi banquete est\u00e1 preparado\u2026\u00bb<\/span> Dice que est\u00e1 preparado todo lo que pertenece al misterio de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or, y de nuestra redenci\u00f3n. Por esto dice: <span class=\"ct\"> \u00abVenid a la boda\u00bb<\/span>, no con los pies, sino con la fe y con las costumbres.<\/p>\n<p>Por esto sigue: <span class=\"ct\"> \u00abSe han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo est\u00e1 a punto; venid a la boda.\u00bb<\/span> Habla de los animales cebados y de los toros, no porque los toros no estuviesen cebados, sino porque no todos hab\u00edan engordado del mismo modo. Luego, \u00fanicamente llama cebados a los profetas que estuvieron llenos del Esp\u00edritu Santo; y toros, a los profetas y sacerdotes, como Jerem\u00edas y Ezequiel. As\u00ed como los toros son los gu\u00edas del reba\u00f1o, as\u00ed los sacerdotes son los jefes del pueblo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">5-6.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abPero ellos, sin hacer caso\u2026\u00bb<\/span> El por qu\u00e9 lo despreciaron lo da a conocer cuando a\u00f1ade: <span class=\"ct\"> \u00abSe fueron el uno a su campo, el otro a su negocio&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Cuando hacemos algo con el trabajo de nuestras manos, cuando cultivamos un campo o una vi\u00f1a, o cuando hacemos una obra de madera o de hierro, parece que entonces trabajamos la granja. Y cuando obtenemos otras ganancias, no por el trabajo de nuestras manos, todo esto se llama negocio. \u00a1Oh mundo miserable, y desgraciados los que le siguen! Muchas veces los trabajos del mundo alejan a los hombres de la vida verdadera.<\/p>\n<p>Por la ocupaci\u00f3n de la granja se entiende la gente del pueblo de los jud\u00edos, que por su deseo de las cosas del mundo fueron separados de Cristo; por la ocupaci\u00f3n de los negocios se entiende a los sacerdotes y los dem\u00e1s ministros del templo a quienes el af\u00e1n de lucro separ\u00f3 de la fe, aun siendo ellos los encargados del servicio de la ley y del templo. No dijo de \u00e9stos que hab\u00edan obrado maliciosamente, sino que despreciaron; los que crucificaron a Jesucristo por odio o por envidia, fueron los que obraron mal (<span class=\"ct\"> \u00aby los dem\u00e1s agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron.\u00bb<\/span> v. 6); los que impedidos por los negocios no creyeron, son los que le despreciaron, aun cuando no eran malos. El Se\u00f1or nada dice acerca de su muerte, porque ya hab\u00eda dicho lo bastante en la par\u00e1bola anterior, pero da a conocer la muerte de sus disc\u00edpulos, a quienes mataron los jud\u00edos, despu\u00e9s que el Se\u00f1or subi\u00f3 a los cielos, apedreando a Esteban y degollando a Santiago de Alfeo. Por todo lo cual Jerusal\u00e9n fue destruida por los romanos. <\/p>\n<p><span class=\"cv\">7.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abSe air\u00f3 el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendi\u00f3 fuego a su ciudad.\u00bb<\/span> Debe advertirse que se habla de la ira de Dios, no en sentido propio, sino en sentido traslativo: se dice que se enfurece cuando castiga. Por lo que se dice aqu\u00ed: &#8220;Y el rey, cuando lo oy\u00f3, se irrit\u00f3&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">7b.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEnviando sus tropas\u2026\u00bb<\/span> El ej\u00e9rcito romano se considera como el ej\u00e9rcito de Dios porque la tierra y cuanto en ella se contiene pertenece a Dios (Sal 23,1). No hubiesen venido los romanos a Jerusal\u00e9n, si Dios no los hubiese enviado.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abId, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontr\u00e9is, invitadlos a la boda.\u00bb<\/span> Son caminos tambi\u00e9n todos los conocimientos humanos como los de la filosof\u00eda, los de la milicia, y otros por el estilo. Dijo, pues: &#8220;Id a las salidas de los caminos&#8221;, para que llamen tambi\u00e9n a la fe a todos los hombres, cualquiera que sea su condici\u00f3n. Adem\u00e1s, as\u00ed como la castidad es el camino que lleva a Dios, la fornicaci\u00f3n es el camino que lleva al demonio; y esto mismo debe decirse de las dem\u00e1s virtudes y de los dem\u00e1s vicios. Manda, por lo tanto que conviden a los hombres de cualquier clase y de cualquier condici\u00f3n para que crean.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">11a.13b<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEntr\u00f3 el rey a ver a los comensales, y al notar que hab\u00eda all\u00ed uno que no ten\u00eda traje de boda&#8230;\u00bb<\/span> No es que el Se\u00f1or deje de estar en todas partes, sino que donde quiere observar para juzgar, all\u00ed se dice que est\u00e1 presente, y donde no quiere, parece que est\u00e1 ausente. El d\u00eda en que todo lo ver\u00e1 es el d\u00eda del juicio, cuando habr\u00e1 de visitar a todos los cristianos, que descansan sobre la mesa de las Sagradas Escrituras.<\/p>\n<p>Cuantas veces el Se\u00f1or prueba a su Iglesia, entra en ella para ver a los que est\u00e1n reunidos. Si encuentra alguno que no tenga vestido nupcial, le pregunta: \u00bfpara qu\u00e9 te has hecho cristiano si amabas estas acciones? A este tal entrega Jesucristo a sus ministros (esto es, a algunos sectarios), y le atan sus manos (esto es, sus acciones), y sus pies (a saber, las aspiraciones de su alma), y <span class=\"ct\"> \u00ablo arrojan a las tinieblas de fuera\u00bb,<\/span> esto es, a los errores (o de los gentiles, o de los jud\u00edos, o de los herejes). En primer lugar, a las tinieblas de los gentiles, porque desprecian la verdad que no han o\u00eddo; o a las exteriores de los jud\u00edos que oyeron, pero que no creyeron, y especialmente a las exteriores de los herejes que oyeron y conocieron.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13b.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEchadle a las tinieblas de fuera\u2026\u00bb<\/span> De este modo se designa tambi\u00e9n la diferencia de castigos que se aplicar\u00e1n a los pecadores: hay tinieblas exteriores e interiores, hay primeros lugares as\u00ed como hay \u00faltimos lugares.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_homiliae_in_Matthaeum_hom_691\">San Juan Cris\u00f3stomo, homiliae in Matthaeum, hom. 69,1<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"ct\">1.<\/span> Como hab\u00eda dicho el Salvador que se dar\u00eda la vi\u00f1a a otras gentes que le pagasen sus frutos (Mt 21,43), ahora dice a qu\u00e9 clase de gentes. Por eso el Evangelista a\u00f1ade: ><span class=\"ct\"> \u00abTomando Jes\u00fas de nuevo la palabra les habl\u00f3 en par\u00e1bolas, diciendo&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">5.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abPero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio&#8230;\u00bb<\/span> Aun cuando parece que los motivos son razonables, aprendemos, sin embargo, que incluso cuando sean necesarias las cosas que nos detienen, conviene siempre dar la preferencia a las espirituales: y a m\u00ed me parece que cuando alegaban estas razones, daban a conocer los pretextos de su negligencia.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Hilario_in_Matthaeum_22\">San Hilario, in Matthaeum, 22<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">2.<\/span><span class=\"ct\"> \u00ab\u2026 un rey que celebr\u00f3 el banquete de bodas de su hijo.\u00bb<\/span> Se dice con raz\u00f3n que estas bodas ya han sido celebradas por el Padre, porque esta uni\u00f3n de la eternidad, y los desposorios del nuevo cuerpo, se han consumado ya por medio de Jesucristo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">4a.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEnvi\u00f3 todav\u00eda otros siervos\u2026\u00bb<\/span> Los siervos que fueron enviados primeramente a llamar a los convidados, son los ap\u00f3stoles. Hab\u00edan sido enviados para que viniesen los que ya hab\u00edan sido invitados antes, esto es, el pueblo de Israel, que fue llamado por medio de la ley a la gloria eterna. Era propio de los Ap\u00f3stoles instar a los que los profetas hab\u00edan invitado de antemano. Los que fueron enviados despu\u00e9s en condici\u00f3n de maestros, son los varones apost\u00f3licos que sucedieron a aqu\u00e9llos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">4b.<\/span> <span class=\"ct\"> \u00abSe han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo est\u00e1 a punto; venid a la boda.\u00bb<\/span> Los toros representan la gloria de los m\u00e1rtires que han sido inmolados como v\u00edctimas escogidas por haber confesado a Dios; y cebados, los hombres espirituales, porque son alimentados con el pan del cielo, como las aves se alimentan cuando han de volar para alimentar a las dem\u00e1s, haci\u00e9ndoles part\u00edcipes de la abundancia de su comida.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">5.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abPero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio&#8230;\u00bb<\/span> Los hombres del mundo se ocupan en la ambici\u00f3n de cosas temporales y muchos se dedican a los negocios por la codicia del dinero.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abId, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontr\u00e9is, invitadlos a la boda.\u00bb<\/span> Tambi\u00e9n pueden entenderse por el camino, la duraci\u00f3n de esta vida, y por lo tanto, se les manda ir a las salidas de los caminos, porque estas gracias a todos se dan.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">11b.<\/span> <span class=\"ct\"> \u00abHab\u00eda all\u00ed uno que no ten\u00eda traje de boda&#8230;\u00bb<\/span> El vestido de bodas es tambi\u00e9n la gracia del Esp\u00edritu Santo, y el candor del vestido celestial, que una vez recibido por la confesi\u00f3n de la fe, debe conservarse limpio e \u00edntegro hasta la consecuci\u00f3n del reino de los cielos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">14.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abPorque muchos son llamados, mas pocos escogidos.\u00bb<\/span> Cuando el que invita lo hace sin excepci\u00f3n, da a conocer su afecto y la gran bondad que resulta de su humanidad; pero en los convidados o llamados, se elige a cada uno seg\u00fan su m\u00e9rito propio.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo\">San Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">3-4a.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEnvi\u00f3 sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.\u00bb<\/span> Envi\u00f3 a su siervo; y no cabe duda que \u00e9ste fue Mois\u00e9s, por quien se dio la ley a los invitados. Aunque leemos siervos (como se encuentra en muchos ejemplares), debemos entender que se refiere a los profetas; porque invitados por ellos, no quisieron venir. Sigue, pues: <span class=\"ct\"> \u00abEnvi\u00f3 todav\u00eda otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados\u2026\u00bb<\/span> Debe creerse que los siervos que fueron enviados la segunda vez son los profetas m\u00e1s bien que los ap\u00f3stoles; y as\u00ed, si antes est\u00e1 escrito el siervo, cuando despu\u00e9s de lee los siervos, debe entenderse que estos segundos siervos son los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">4b.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abMirad, mi banquete est\u00e1 preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo est\u00e1 a punto; venid a la boda.\u00bb<\/span> El banquete preparado, los toros y los animales cebados ya muertos, representan, en sentido metaf\u00f3rico, las riquezas del rey, para que por medio de las cosas materiales se venga en conocimiento de las espirituales. Adem\u00e1s, la magnificencia de los dogmas, y la doctrina del Se\u00f1or, pueden conocerse de una manera evidente en la plenitud de la ley.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">7a.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abSe air\u00f3 el rey &#8230;\u00bb<\/span> Cuando invitaba a las bodas y obraba con clemencia, era llamado hombre; pero ahora, cuando vino a aleccionarse calla la palabra hombre, y \u00fanicamente se le llama rey.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">7b.<\/span><span class=\"ct\"> \u00ab\u2026 enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendi\u00f3 fuego a su ciudad.\u00bb<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\"> [1]<\/a><\/span> Por estos ej\u00e9rcitos entendemos los ej\u00e9rcitos romanos, capitaneados por Vespasiano y por Tito, los cuales, habiendo destruido los pueblos de Judea, prendieron fuego a la ciudad prevaricadora.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abId, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontr\u00e9is, invitadlos a la boda.\u00bb<\/span> El pueblo gentil no estaba en los caminos, sino en las salidas de los caminos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">10a.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abLos siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos&#8230;\u00bb<\/span> Tambi\u00e9n entre los gentiles hay una diversidad infinita, pues debemos conocer, que unos est\u00e1n m\u00e1s inclinados a lo malo, y otros practican las virtudes por sus buenas costumbres.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">11b-12a.<\/span> <span class=\"ct\"> \u00abHab\u00eda all\u00ed uno que no ten\u00eda traje de boda&#8230;\u00bb<\/span> El vestido nupcial es tambi\u00e9n la ley de Dios y las acciones que se practican en virtud de la ley y del Evangelio, y que constituyen el vestido del hombre nuevo. El cual si alg\u00fan cristiano dejare de llevar en el d\u00eda del juicio, ser\u00e1 castigado inmediatamente; por esto sigue: <span class=\"ct\"> \u00abLe dice: \u201cAmigo, \u00bfc\u00f3mo has entrado aqu\u00ed sin traje de boda?\u201d El se qued\u00f3 callado.\u00bb<\/span> Le llama amigo, porque hab\u00eda sido invitado a las bodas (y en realidad era su amigo por la fe), pero reprende su atrevimiento, porque hab\u00eda entrado a las bodas, afe\u00e1ndolas con su vestido sucio.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">12b.<\/span> <span class=\"ct\"> \u00abEl se qued\u00f3 callado.\u00bb<\/span> Entonces, cuando todos los \u00e1ngeles y el mundo entero sean testigos de los pecados, no habr\u00e1 lugar a petulancias ni se podr\u00e1 negar.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13b.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abAtadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; all\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.\u00bb<\/span> En el llanto de los ojos y en el rechinar de dientes, se da a conocer la magnitud de los tormentos por medio de una met\u00e1fora de miembros corporales. Los pies y las manos atadas, el llanto de los ojos y el rechinar de dientes, son para que se entienda la veracidad de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">14.<\/span> Y como en el convite nupcial no se busca el principio, sino el fin, a\u00f1ade: <span class=\"ct\"> \u00abPorque muchos son llamados, mas pocos escogidos.\u00bb<\/span><\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1] <\/a>Cierta cr\u00edtica usa estas palabras para afirmar que el Evangelio de San Mateo fue escrito en fecha tard\u00eda. Sorprende realmente que si eso fuera as\u00ed -que habr\u00eda sido escrito despu\u00e9s de la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70 d.C.- tan poco impacto hubiera hecho tal cat\u00e1strofe en los relatos, ya que es ignorada a pesar de sus terribles consecuencias en el juda\u00edsmo. Las palabras del v. 7, por lo dem\u00e1s son un asunto secundario en la par\u00e1bola. El pasaje, a pesar de su vaguedad sobre precisiones de lo ocurrido, ha sido calificado por la cr\u00edtica racionalista -que no cree en profec\u00edas ni en milagros- como retrospectivo. El tema est\u00e1 vinculado a Is 5, que ya aparece en Mt 21,33. (Gundry) &#8220;No tenemos necesidad alguna de suponer en Mateo una retrospecci\u00f3n de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el 70 d.C.&#8221;. Luego de abundar en su an\u00e1lisis concluye: &#8220;Por lo tanto, 22, 7, no apunta hacia atr\u00e1s al 70 d.C., sino es m\u00e1s bien una dram\u00e1tica figura del juicio derivada de la predicci\u00f3n de Isa\u00edas de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"Remigio\">Remigio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">8-9.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abLa boda est\u00e1 preparada\u00bb<\/span> Esto es, todo sacramento acerca de la redenci\u00f3n de los hombres, ya est\u00e1 ultimado y concluido. <span class=\"ct\"> \u00abPero los invitados\u00bb<\/span> (esto es, los jud\u00edos), <span class=\"ct\"> \u00ab no eran dignos.\u00bb<\/span> (Rom 10,3), porque desconociendo la santidad de Dios, y queriendo dar preferencia a la suya, fueron considerados como indignos de la vida eterna. Por lo tanto, una vez reprobado el pueblo jud\u00edo, fue llamado el pueblo gentil a estas bodas. Por esto sigue: <span class=\"ct\"> \u00abId, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontr\u00e9is, invitadlos a la boda.\u00bb<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obras_varias\">San Agust\u00edn, obras varias<\/span><\/h2>\n<p>\u00danicamente San Mateo refiere esta par\u00e1bola; San Lucas refiere otra semejante, pero no es \u00e9sta, como indica el orden mismo (de consensu evangelistarum).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">11b.<\/span> <span class=\"ct\"> \u00abHab\u00eda all\u00ed uno que no ten\u00eda traje de boda&#8230;\u00bb<\/span> Se atreve a venir a las bodas sin vestido nupcial, el que busca all\u00ed la gloria, no la del esposo, sino la propia (contra Faustum, 2,19).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13.<\/span><span class=\"ct\"> \u00abEntonces el rey dijo a los sirvientes: \u201cAtadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; all\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.\u201d\u00bb<\/span> El embrollo de los malos deseos y de las malas intenciones, constituye un lazo, con el cual es atado, quien obra de tal modo, que merece ser arrojado a las tinieblas exteriores (de Trinitate, 11,6).<\/p>\n<h2><span id=\"Glosa\">Glosa<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">4b.<\/span> <span class=\"ct\"> \u00abMi banquete est\u00e1 preparado\u2026\u00bb<\/span> Esto es, est\u00e1 preparada la entrada en el reino, por medio de la fe en mi encarnaci\u00f3n, la que antes estaba cerrada.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Participacion\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Participaci\u00f3n<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 216-218.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Jueces 11, 29-39a.<\/p>\n<p>Jeft\u00e9 era originario de Galaad, regi\u00f3n monta\u00f1osa situada al este del Jord\u00e1n y vecina del territorio de los ammonitas. Habiendo sido echado de su casa por sus hermanos, Jeft\u00e9 se convirti\u00f3 en jefe de una banda, pero sus conciudadanos le llamaron cuando los ammonitas les declararon la guerra.<\/p>\n<p>La promesa de Jeft\u00e9 debe incluirse tambi\u00e9n entre las leyendas etiol\u00f3gicas. Efectivamente, intenta explicar el origen de una lamentaci\u00f3n ritual, por otra parte desconocida en la Biblia. Esta explicaci\u00f3n arroja, no obstante, una luz l\u00fagubre sobre las consecuencias de la idolatr\u00eda de Israel, que hab\u00eda llevado al pueblo a adoptar las costumbres cananeas y, sobre todo, la de los sacrificios humanos, prohibidos totalmente por la Ley. Conviene recordar, en efecto, la r\u00e9plica del profeta Miqueas en oposici\u00f3n a la promesa que invoca Jeft\u00e9 para sacrificar a su \u00fanica hija:\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfDar\u00e9 mis primog\u00e9nitos por mis prevaricaciones?<br \/>\n\u00bfY el fruto de mis entra\u00f1as por los pecados de mi alma?\u00a0<br \/>\n\u00a1Oh hombre! Bien te ha sido declarado lo que es bueno\u00a0<br \/>\ny lo que de ti pide Yahv\u00e9:<br \/>\nhacer justicia, amar el bien,<br \/>\nhumillarte en la presencia de tu Dios&#8221; (Miq 6, 7-8).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 39.<\/p>\n<p>El salmo 39 es un salmo de acci\u00f3n de gracias y sirve para ilustrar el esfuerzo de los profetas. Yahv\u00e9 no inspira en \u00e9l la idea de un sacrificio votivo, sino simplemente la de acudir al templo a dar gracias. Lo que agrada al Se\u00f1or no es la multiplicaci\u00f3n de los sacrificios, sino el esfuerzo que representa llevar una vida recta.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 22, 1-14.<\/p>\n<p>&#8220;El rey entonces se enoj\u00f3 y envi\u00f3 sus tropas para que acabasen con aquellos asesinos e incendiasen su ciudad&#8221;. Este vers\u00edculo es una alusi\u00f3n probable a la futura ca\u00edda de Jerusal\u00e9n, en el a\u00f1o 70 despu\u00e9s de Jesucristo. Efectivamente, la par\u00e1bola del fest\u00edn nupcial, como la de los vi\u00f1adores que la precede, se inscribe en un contexto de juicio. Montado sobre una mula, Jes\u00fas, hijo de David, hizo su entrada en la ciudad de su lejano antecesor para un \u00faltimo enfrentamiento con los jefes de su pueblo.\u00a0<\/p>\n<p>La par\u00e1bola de las bodas presenta paralelismos inmediatos con la de los vi\u00f1adores. En ambos casos, los enviados, que recuerdan a los profetas del Antiguo Testamento, son heridos, apedreados y muertos. Por ello la c\u00f3lera real no se hace esperar. La par\u00e1bola de los vi\u00f1adores hab\u00eda predicho que la vi\u00f1a ser\u00eda confiada a otros servidores. En esta segunda par\u00e1bola todo es ya cosa hecha, pues el rey invita, no ya a unos pocos privilegiados, sino a todos los que sus criados encuentren en los caminos, malos y buenos, a los que encuentren en las encrucijadas de la vida&#8230; La sala se llena, pero los invitados han cambiado. Ya no se trata de jud\u00edos, sino de cristianos. La sala de las bodas es la Iglesia.\u00a0<\/p>\n<p>Gesto teatral: el amo de la casa sale para saludar a sus hu\u00e9spedes, visita de cortes\u00eda que pronto se convierte en gira de inspecci\u00f3n. Los criados hab\u00edan hecho venir tanto a los buenos como a los malos, pero hay un invitado que no lleva traje de boda.\u00a0<\/p>\n<p>Por medio de este artificio, Mateo quiere describir el aspecto personal del juicio: en efecto, el hecho de ser llamado no implica que se sea ipso facto salvado. Es preciso adem\u00e1s haber producido alg\u00fan fruto, vestirse con el traje prescrito para la boda. Por tanto, el \u00e1rbol est\u00e9ril ser\u00e1 cortado y echado al fuego, &#8220;all\u00ed donde ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes&#8221;. Todos son llamados, pero pocos son los elegidos. Todos son llamados, pero pocos elegidos. Un &#8220;peque\u00f1o resto&#8221;, habr\u00eda dicho Isa\u00edas.\u00a0<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>\u00a1Recoger a la gente que llena las plazas para llenar una sala de bodas! La par\u00e1bola se sale de lo habitual y de lo cotidiano; est\u00e1 hecha de provocaci\u00f3n y esc\u00e1ndalo. La par\u00e1bola habla de Dios. Y pata nosotros, Dios no es una idea o una doctrina. Para Jes\u00fas, Dios &#8220;se cuenta&#8221;: son los gestos de Dios lo que hay que proclamar. Como los trovadores de la Edad Media que cantaban las haza\u00f1as de los caballeros en interminables canciones de gesta, Jes\u00fas recorre la tierra de Israel para cantar la gesta de Dios. &#8220;El Reino de Dios es como lo que sucede en esta historia que os cuento&#8230;&#8221;\u00a0<\/p>\n<p>Dios es como un rey que ha preparado las bodas de su hijo con la fiebre caracter\u00edstica de los d\u00edas que preceden a la fiesta. El rey ha mandado decir: &#8220;Todo est\u00e1 preparado para el fest\u00edn&#8221; Pero, aunque el aroma de la cocina es apetitoso, la mesa est\u00e1 impecablemente puesta, las l\u00e1mparas encendidas y las flores decoran la sala del fest\u00edn, falta lo esencial en la fiesta: \u00a1los invitados no han acudido! \u00a1Imaginaos, la gran mesa sin comensales! Aquellos a quienes se esperaba, las viejas amistades, los amigos y los parientes han hecho o\u00eddos sordos a la invitaci\u00f3n. Los que se consideraban grandes sacerdotes, han rechazado la invitaci\u00f3n de Cristo. Y Dios se encuentra solo con su comida&#8230; \u00bfVa a apagar las l\u00e1mparas? No, Dios hace acudir a los pobres, a los lisiados, a los ciegos, a los cojos. Nadie estar\u00e1 excluido de la fiesta; en adelante, la mesa en la casa de Dios est\u00e1 puesta para todo el mundo. Ocupar\u00e1n su sitio en esta mesa los Zaqueo, los Mateo, las Mar\u00eda Magdalena, el ciego de Silo\u00e9 y el paral\u00edtico de Cafarna\u00fan, el samaritano curado y la ad\u00faltera perdonada. Dios festejar\u00e1 con estas gentes las bodas de sangre de su Hijo con la humanidad.\u00a0<\/p>\n<p>Hoy, Dios recorre las plazas. As\u00ed pues, \u00bfes verdad que estamos invitados a la comida real de Dios? \u00a1Ser invitados a las bodas del hijo del rey, a la mesa pascual!, \u00bfqu\u00e9 os parece?&#8230; \u00a1M\u00e1s vale encontrar un pretexto adecuado y no acudir!&#8230; \u00a1Ah, si la humanidad supiera la ambici\u00f3n que Dios ha depositado en ella! \u00a1Si tom\u00e1semos en serio en la tierra la invitaci\u00f3n que Dios nos hace! La fiesta no tendr\u00eda fin. Pero \u00a1qu\u00e9 lejos est\u00e1 a\u00fan ese fest\u00edn de bodas! Todo est\u00e1 preparado y nada est\u00e1 a\u00fan dispuesto, puesto que hay que responder a la invitaci\u00f3n. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la humanidad en esta pobre marcha obstinada y dolorosa que va del caos inicial del G\u00e9nesis, siempre amenazador, hasta la Jerusal\u00e9n celeste, donde Dios reunir\u00e1 a todos los pueblos de la tierra para un fest\u00edn delicioso? Basta con mirar a la Jerusal\u00e9n terrena para saber que el mundo est\u00e1 todav\u00eda en el caos y que la ciudad de Dios, ciudad de paz y de amor, est\u00e1 a\u00fan desgarrada por los sufrimientos y los rencores seculares. Humanidad coja, lisiada, ciega: es a esta humanidad, y no a una humanidad id\u00edlica, a la que Dios invita a las bodas. La alegr\u00eda no ser\u00e1 una exuberancia ficticia, sin ma\u00f1ana, como la que se experimenta en una comida de negocios, sin alma. La alegr\u00eda ser\u00e1 acorde con el lugar, la sala de bodas, pese a los contratiempos y a las dificultades. La conversaci\u00f3n versar\u00e1 sobre la gesta de amor de Dios. Comida de Alianza donde el cuerpo entregado del Se\u00f1or habla de la gratuidad de nuestra llamada.\u00a0<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Dios, cuyo amor trasciende<br \/>\ntodo cuanto nosotros podemos medir,\u00a0<br \/>\nbendito sea tu nombre.\u00a0<br \/>\nT\u00fa abres de par en par las puertas de la casa,<br \/>\ny los pobres, que somos nosotros,\u00a0<br \/>\nocupamos un lugar en el banquete\u00a0<br \/>\nen el que tu Hijo se nos da como alimento.\u00a0<br \/>\nConc\u00e9denos la gracia de cantar tu benevolencia\u00a0<br \/>\nhasta el d\u00eda en que nos revistas<br \/>\ncon el vestido nupcial por los siglos de los siglos.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Par\u00e1bola de los invitados a la boda del hijo del rey, 22:1-14 (Lc 14:16-24).<\/p>\n<p>Esta par\u00e1bola de los invitados a la boda del hijo del rey, en su f\u00f3rmula compleja, tal como aparece en el evangelio de Mt, es propia de este evangelio. La doctrina se acopla, en estos \u00faltimos d\u00edas de la vida de Jes\u00fas, como un anuncio prof\u00e9tico de la muerte que El recibir\u00e1, del castigo que recibir\u00e1 Israel y de la vocaci\u00f3n al ingreso de todas las clases de Israel en su reino o acaso tambi\u00e9n a los gentiles.<\/p>\n<p>Algunos elementos son irreales, pero tienen una intenci\u00f3n especial en orden al \u201cantitipo.\u201d Se destacan algunos antes de analizar la compleja estructura de este relato y su valoraci\u00f3n doctrinal.<\/p>\n<p>V.3. El hecho de que el rey manda a llamar los invitados a la boda, estando ya preparado el banquete, no es de lo m\u00e1s natural.<\/p>\n<p>V.7. El rey que env\u00eda sus ej\u00e9rcitos y manda matar a aquellos asesinos, es explicable en un rey oriental, due\u00f1o de vidas. Lo que no se explica es que los invitados no acepten, cuando, en un rey oriental, la invitaci\u00f3n es una orden.<\/p>\n<p>V.11. El rey entra para ver a los convidados. Lo contrario supone el banquete que Antipas da a los notables de Galilea (Mc 6:21-27).<\/p>\n<p>V.12. El \u201cvestido de bodas.\u201d Sobre esta costumbre se ha escrito o supuesto mucho: sea que los que invitaban diesen un traje conveniente, o que lo llevasen los invitados. Se cita un <i>mashal <\/i>rab\u00ednico en el que un rey invita a un banquete, y se recomienda a los invitados que vengan con trajes festivos. En una carta escrita desde la corte de Hammurabi, se alude a tal costumbre, como regalo real. Pero no deja de extra\u00f1ar que, si la casa real hubiese prove\u00eddo a los convidados, \u00e9ste no hubiese acudido con el mismo. Es sentido convencional en orden al \u201cantitipo.\u201d<\/p>\n<p>\u00bfEs \u00e9sta una sola alegor\u00eda o son varias mixtificadas o yuxtapuestas?<\/p>\n<p><i>a) <\/i>Hay que notar que el v.14: \u201cmuchos son los llamados, pocos los elegidos,\u201d no es <i>conclusi\u00f3n <\/i>directa del contexto; y afecta a los varios elementos del conjunto. Es un elemento \u201cextra.\u201d<\/p>\n<p><i>b) <\/i>En el texto de Mt se nota, comparado con el paralelo de Lc (14:16-24), una narraci\u00f3n an\u00e1loga, excepto en algunos detalles. Pero en Lc falta toda la escena referente al \u201cvestido de bodas.\u201d Siendo tema distinto del primero (Mt 22:1-5; 9-10), y estando ausente en Lc, Mt <i>yuxtapone <\/i>dos alegor\u00edas.<\/p>\n<p><i>c) <\/i>En Mt los v.6-7, pensamiento tambi\u00e9n ausente en Lc, introducen un nuevo aspecto, una idea distinta de la comparaci\u00f3n fundamental que se da en los vers\u00edculos antes dichos. \u00bfSe trata de una nueva alegor\u00eda? Se percibe una <i>situaci\u00f3n <\/i>totalmente distinta del contenido del primer cuadro. No s\u00f3lo es extra\u00f1o que los invitados que no quieren asistir al banquete maten a los enviados, sino lo que lo desorbita a\u00fan m\u00e1s es que el rey movilice sus \u201cej\u00e9rcitos\u201d para matar a aquellos reducidos asesinos, y les \u201cincendie\u201d la ciudad.<\/p>\n<p><i>d) <\/i>Hay otro aspecto en la alegor\u00eda que comienza con el v. l1. Es el tema del \u201cvestido nupcial.\u201d El rey encuentra a uno que no lo lleva y lo manda castigar. Este aspecto, \u00bfes ajeno a la estructura de las dos alegor\u00edas o es parte integrante de la primera? La ense\u00f1anza que se busca con este cuadro es distinta de la ense\u00f1anza fundamental, y distinta de la misma estructura de los cuadros anteriores. \u00bfPodr\u00eda ser una ense\u00f1anza <i>secundaria <\/i>dentro de estos mismos cuadros? Se dir\u00eda que tiene demasiado relieve para consider\u00e1rsela solamente como un elemento integrante y <i>secundario <\/i>de la alegor\u00eda primera. Su ausencia en Lc, en el lugar paralelo, viene a confirmar esto. Adem\u00e1s, en el v.10 el rey manda que salgan los criados y traigan al banquete a todos los que hallen, y trajeron, hasta llenar la sala, a todos los \u201cmalos\u201d y \u201cbuenos.\u201d Por lo que es sumamente extra\u00f1o que, si esta segunda parte fuese parte del cuadro primero, el rey se extra\u00f1ase, al entrar, de encontrar a uno sin el vestido nupcial, que aleg\u00f3ricamente son las disposiciones morales convenientes, cuando ya estaba la sala llena de \u201cmalos\u201d y \u201cbuenos.\u201d<\/p>\n<p>Todo esto orienta a ver que se trata de un cuadro, o parte de un cuadro, que tuvo su contexto propio, y que aparece aqu\u00ed recortado o unido a estos dos otros cuadros o alegor\u00edas a causa de una cierta analog\u00eda o conveniencia que con ellos quer\u00eda darse 3. As\u00ed, en esta narraci\u00f3n se encuentran los elementos integrantes siguientes:<\/p>\n<p>1) Alegor\u00eda de los invitados descorteses e invitaci\u00f3n de nuevos comensales (v. 1-5.8-10).<\/p>\n<p>2) Alegor\u00eda del castigo infligido por el rey a los que mataron a sus siervos (v.6-7).<\/p>\n<p>3) Alegor\u00eda del \u201cvestido nupcial\u201d (v.11-13).<\/p>\n<p>4) Sentencia doctrinal final (v.14).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Contenido doctrinal de estas alegor\u00edas.<\/p>\n<p><b>Primera alegor\u00eda<\/b>: Alegor\u00eda de los invitados descorteses e invitaci\u00f3n de nuevos comensales (v. 1-5.8-10).<\/p>\n<p>En vista de esta repulsa y estando ya el \u201cbanquete\u201d preparado \u2014 presente y establecido el reino mesi\u00e1nico \u2014, no ha de quedar sin lugar su objetivo. Otros entrar\u00e1n en \u00e9l. Estos primeros invitados \u201cno eran dignos.\u201d El rey manda a sus siervos \u2014 ap\u00f3stoles, Pablo, etc. \u2014 que salgan \u201ca la bifurcaci\u00f3n de los caminos, y a cuantos encontr\u00e9is, llamadlos a las bodas.\u201d Y los siervos salieron, y a todos cuantos encontraron, \u201cmalos y buenos,\u201d los reunieron, y la sala de bodas qued\u00f3 llena. \u00bfQui\u00e9nes son estos \u201cmalos y buenos\u201d y a qui\u00e9nes se contraponen?<\/p>\n<p>Como antes se dijo, los autores, generalmente, admiten que esta tercera llamada se refiere a la vocaci\u00f3n de los gentiles.<\/p>\n<p>Lo que puede verse por un simple an\u00e1lisis exeg\u00e9tico es que la invitaci\u00f3n a estos nuevos comensales se hace <i>en la misma tierra: <\/i>s\u00f3lo consiste en que los siervos salen de la ciudad del rey a buscar a estas gentes \u201cen las bifurcaciones de los caminos.\u201d \u00bfSe quiere expresar con esto que quedan las v\u00edas abiertas a todo el que venga por ellas, jud\u00edo o gentil? Tal vez. Pero no es evidente esta suposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Tendr\u00eda a su favor la historia de la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica, c\u00f3mo debi\u00f3 de comenzar por \u201cJerusal\u00e9n, Judea, Samar\u00eda y hasta lo \u00faltimo de la tierra\u201d (Act 1:8), y c\u00f3mo los ap\u00f3stoles comienzan a predicar a los jud\u00edos, mas, al ser rechazados por \u00e9stos, se vuelven a los gentiles (Act 18:6).<\/p>\n<p>En cambio, cabr\u00eda interpretarlo todo l\u00f3gicamente en otra hip\u00f3tesis, que, adem\u00e1s, da raz\u00f3n de un importante detalle literario.<\/p>\n<p>La alegor\u00eda se refiere s\u00f3lo a los jud\u00edos. Se referir\u00eda, con los primeros mensajes, a los dirigentes religiosos de Israel, a los que deber\u00edan saber que El era el Mes\u00edas, a los que pod\u00edan \u201cjuzgar\u201d que los d\u00edas del Mes\u00edas estaban presentes (Mt 16:1-3). Los fariseos rechazan al Mes\u00edas, y entonces la invitaci\u00f3n se hace m\u00e1s apremiante \u2014 la sistematizaci\u00f3n gradual de invitaciones se explicar\u00eda por artificio literario \u2014 a que ingresen en el reino las clases no dirigentes ni cultivadas, o las clases cultivadas y el pueblo, despreciado por los rabinos por no conocer la Ley como ellos (Jn 7:49). As\u00ed se explicar\u00eda bien el que se hace ingresar en el reino a todos los que se encuentran, \u201cbuenos o malos.\u201d Los \u201cmalos\u201d ser\u00edan las gentes m\u00e1s despreciables de la sociedad jud\u00eda: los pecadores, los publ\u00edcanos, las meretrices. Precisamente Jesucristo, contraponiendo esto en la par\u00e1bola de los dos hijos enviados a la \u201cvi\u00f1a\u201d (Mt 21:28-32), a los \u201cpr\u00edncipes de los sacerdotes y a los ancianos\u201d (Mt 21:23), y entre ellos a los fariseos, les dice: \u201cen verdad os digo que los publ\u00edcanos y las meretrices os preceden en el reino de Dios\u201d (Mt 21:31).<\/p>\n<p><b>Segunda alegor\u00eda<\/b>: <i>Alegor\u00eda del castigo infligido por el rey a los que mataron a sus siervos <\/i>(v.6-7). \u2014 Admitido que se trata de una alegor\u00eda, manifiestamente distinta e independiente de la anterior y situada aqu\u00ed, sint\u00e9ticamente, por una cierta analog\u00eda tem\u00e1tica, su interpretaci\u00f3n doctrinal es semejante a la conclusi\u00f3n de la alegor\u00eda de los \u201cvi\u00f1adores homicidas\u201d (Mt 21:33-41 y par.).<\/p>\n<p>1) El \u201crey\u201d es Dios.<\/p>\n<p>2) Sus \u201csiervos\u201d enviados ser\u00e1n, acaso, en la alegor\u00eda original, los profetas; pero en esta perspectiva literaria son el Bautista, los ap\u00f3stoles, los disc\u00edpulos misioneros de Cristo, de los cuales varios ya fueron ultrajados y muertos.<\/p>\n<p>3) Los \u201casesinos\u201d son los elementos del pueblo jud\u00edo que causaron este ultraje y muerte a estos siervos de Dios.<\/p>\n<p>4) El rey que env\u00eda \u201csus ej\u00e9rcitos\u201d para que \u201cmaten\u201d a aquellos homicidas e \u201cincendien la ciudad.\u201d Parece, dentro de todo el conjunto de elementos aleg\u00f3ricos de este relato, que se trata de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por Tito, el a\u00f1o 70, aunque los elementos con que se lo describe no pasan de un clis\u00e9 con el que se describen en el A.T. este tipo de cat\u00e1strofes.<\/p>\n<p><b>Tercera alegor\u00eda<\/b>: <i>Alegor\u00eda del <\/i>\u201c<i>vestido nupcial<\/i>\u201d<i> <\/i>(v. ll-13). \u2014 Los elementos aleg\u00f3ricos de este nuevo cuadro son los siguientes:<\/p>\n<p>1) El \u201crey,\u201d que en otro cuadro, y acaso en el suyo propio, pudiera ser Jesucristo juez, en esta perspectiva literaria es Dios.<\/p>\n<p>2) El \u201cbanquete\u201d es el reino mesi\u00e1nico, y probablemente presentado bajo el aspecto de alegr\u00eda y gozo.<\/p>\n<p>3) El \u201cvestido nupcial\u201d son las disposiciones morales requeridas para participar en el reino. La uni\u00f3n a \u00e9l por la fe se supone en todos los convidados \u2014 incluso en el que no est\u00e1 con el \u201cvestido nupcial\u201d \u2014, pero hacen falta otras disposiciones de lealtad y entrega. El bautismo cristiano se supone como \u201cingreso\u201d a este banquete de boda mesi\u00e1nico, pero se exigen condiciones de permanencia en \u00e9l (Rom 3:8; 6:1.15; Jud 4), en orden a la \u201descatolog\u00eda\u201d final.<\/p>\n<p>Los antiguos protestantes dec\u00edan que este \u201cvestido nupcial\u201d que ten\u00edan los convidados de la alegor\u00eda, excepto el que va a ser expulsado, era la fe de tipo luterano. Es un contrasentido, pues en la alegor\u00eda se dice precisamente todo lo contrario. Como se trata del reino mesi\u00e1nico, todos los que est\u00e1n en \u00e9l est\u00e1n unidos a \u00e9l. Y esta uni\u00f3n, como m\u00ednimo, es la uni\u00f3n al reino por <i>la fe <\/i>y el bautismo. Pero no basta esto. Para entrar definitivamente en \u00e9l hace falta estar unido a \u00e9l por otras disposiciones morales superiores a la fe (Mt 5:20; 7:23).<\/p>\n<p>4) El mandar el rey que a este invitado que no tiene el vestido nupcial se le ate de pies y manos y se le arroje a las tinieblas exteriores: \u201call\u00ed habr\u00e1 llanto y crujir de dientes,\u201d es la f\u00f3rmula usual para describir el castigo del infierno (Mt 13:42.50). Procede de los profetas.<\/p>\n<p>5) Esta entrada del rey en este fest\u00edn mesi\u00e1nico aparece como un acto judicial. Se trata probablemente del Juicio final.<\/p>\n<p>6) En esta perspectiva, los servidores que aparecen en esta alegor\u00eda, y a los que se encomienda el castigo del que no tiene el vestido nupcial, podr\u00eda ser muy bien una personificaci\u00f3n de los \u00e1ngeles (Mt 13:41-49).<\/p>\n<p>7) El que s\u00f3lo haya entre los invitados de este banquete mesi\u00e1nico una sola persona indigna de asistir a \u00e9l no quiere decir que el n\u00famero de los \u201celegidos\u201d sea infinitamente mayor, ni aun siquiera mayor que el de los \u201cr\u00e9probos.\u201d El tema de la alegor\u00eda no es ense\u00f1ar el <i>n\u00famero <\/i>de los elegidos, sino las <i>disposiciones <\/i>requeridas para asistir a \u00e9l. Precisamente el contraste entre todos menos uno, hip\u00e9rbole comparativa tan del gusto oriental, orienta a centrar la consideraci\u00f3n en este sentido.<\/p>\n<p>8) El cambio de la palabra \u201csiervo\u201d (\u03b4\u03bf\u03cd\u03bb\u03bf\u03c2) (\u03bd.3.4.6.8.10) por \u201cministros\u201d (\u03b4\u03b9\u03bf\u03b1\u03cc\u03bd\u03bf\u03b9\u03c2) (\u03bd. 13) confirma, filol\u00f3gicamente, lo adventicio de este pasaje.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Sentencia doctrinal final (v.14).<\/p>\n<p>Esta sentencia puesta aqu\u00ed como final, sea por el mismo Jesucristo, sea eco de la catequesis, sea por el evangelista, no tiene relaci\u00f3n directa con las alegor\u00edas expuestas. Y se ve f\u00e1cilmente. Dice la sentencia: \u201c(Porque) muchos son los llamados, pocos los escogidos.\u201d \u201cMuchos,\u201d de suyo, puede ser equivalente a \u201ctodos\u201d (Mt 20:28; Mc 10:45; Rom 5:15.18.19). Se trata de un semitismo, que responde al hebreo <i>rabb\u00edn<\/i>. Y \u00e9ste es el sentido de <i>universalidad <\/i>mesi\u00e1nica que aqu\u00ed conviene.<\/p>\n<p>Esta sentencia, tomada como suena, no tiene relaci\u00f3n directa con las alegor\u00edas tras las que viene; m\u00e1s a\u00fan, est\u00e1 en abierta contradicci\u00f3n con ellas.<\/p>\n<p>En la primera alegor\u00eda \u2014 los invitados descorteses y la invitaci\u00f3n de nuevos comensales \u2014, sea que se interprete de las clases religiosas dirigentes, a las que se rechaza, y se invita al pueblo; sea que se interprete del rechazo de los jud\u00edos y de la vocaci\u00f3n de los gentiles al reino mesi\u00e1nico; en cualquier hip\u00f3tesis, los rechazados son menos que los posteriormente invitados, puesto que con ellos lleg\u00f3 a \u201cllenarse de comensales el banquete.\u201d Pero esta sentencia dice lo contrario si se aplica a una consecuencia o deducci\u00f3n de la alegor\u00eda. Ser\u00eda: \u201cmuchos son los llamados\u201d \u2014 clases dirigentes y todos los jud\u00edos, que son los <i>menos con relaci\u00f3n a la clasificaci\u00f3n que viene<\/i> \u2014 \u201c pocos los escogidos\u201d \u2014 sea el pueblo jud\u00edo, sean los gentiles, que son los m\u00e1s, en su ingreso.<\/p>\n<p>La segunda alegor\u00eda \u2014 el castigo infligido por el rey a los que mataron a unos siervos suyos \u2014 no tiene aplicaci\u00f3n ni relaci\u00f3n con esta sentencia.<\/p>\n<p>La tercera alegor\u00eda \u2014 el \u201cvestido nupcial\u201d \u2014 tampoco tiene relaci\u00f3n directa con esta sentencia. Aplicada a esta alegor\u00eda como una deducci\u00f3n o formulaci\u00f3n pr\u00e1ctica de su contenido, lleva igualmente a un contrasentido. Porque si \u201cmuchos son los llamados\u201d \u2014 los comensales que est\u00e1n en el banquete \u2014, <i>\u201cson pocos <\/i>los elegidos,\u201d lo cual aqu\u00ed es un contrasentido, puesto que s\u00f3lo \u201cuno\u201d es expulsado del banquete.<\/p>\n<p>El sentido de esta sentencia aqu\u00ed debe ser el siguiente: sin tener relaci\u00f3n de dependencia directa con estas alegor\u00edas, s\u00ed tiene una cierta relaci\u00f3n con las mismas en el sentido de ser un toque de alerta sobre los que <i>de hecho <\/i>entran en el reino en su fase temporal. Las alegor\u00edas pintan invitaciones e ingreso en el reino desde el punto de vista de la contraposici\u00f3n entre los jud\u00edos, sobre todo los dirigentes, o los gentiles. Pero en esa \u201cmasa\u201d debe de haber atenci\u00f3n para su ingreso <i>individual <\/i>de hecho. Ser\u00eda un toque de alerta a semejanza de lo que dijo en otra ocasi\u00f3n: \u201cEntrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta que lleva a la perdici\u00f3n, y son muchos los que entran por ella\u201d (Mt 7:13.14).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Sentido primitivo de esta alegor\u00eda.<\/p>\n<p>Es manifiesto que esta alegor\u00eda sufri\u00f3 una transformaci\u00f3n aleg\u00f3rica minuciosa en relaci\u00f3n con la par\u00e1bola en su estadio primitivo. Se ve por varios datos, al compararla con el relato m\u00e1s sobrio de Lc y con el a\u00fan m\u00e1s esquem\u00e1tico del ap\u00f3crifo <i>Evangelio de Tom\u00e1s <\/i>(s. II).<\/p>\n<p>1) En \u00e9ste, la descripci\u00f3n es sobria, esquem\u00e1tica. Un \u201chombre\u201d prepar\u00f3 un banquete. Env\u00eda a \u201cun siervo\u201d a que invite a cuatro personas, que se excusan de asistir. Entonces manda al \u201ccriado\u201d que salga a \u201clas calles\u201d y traiga a los que encuentre para que tomen parte en el \u201cbanquete\u201d preparado (cf. J. jerem\u00edas, o.c., p.215).<\/p>\n<p>2) Lc tambi\u00e9n es m\u00e1s escueto y sobrio que Mt. Igualmente un \u201chombre\u201d daba <i>un <\/i>\u201c<i>gran <\/i>banquete\u201d e invita a \u201cmuchos.\u201d Envi\u00f3 a su \u201ccriado\u201d a invitar a tres clases de personas. Pero todas se excusan de asistir. El \u201ccriado\u201d se lo cuenta al \u201cse\u00f1or\u201d (\u03c4\u03c9 \u03c7\u03c5\u03c1\u03b9&#8217;\u03c9). El \u201cse\u00f1or\u201d (=\u201cun hombre,\u201d v.16) le da dos \u00f3rdenes: <i>a) <\/i>le manda salir a las \u201cplazas y calles de la ciudad\u201d y traer al <i>\u201cgran <\/i>banquete\u201d a \u201clos mendigos, y a los tullidos, y a los ciegos, y rengos.\u201d Hecho esto, todav\u00eda quedaba sitio. Por lo que <i>b) <\/i>le manda de nuevo al \u201ccriado\u201d salir a \u201clos caminos y cercados\u201d y \u201cobligarles\u201d (\u03ac\u03bd\u03ac\u03b3\u03c7\u03b1\u03c3\u03bf\u03bd) a entrar, hasta que se llenase de invitados la casa. Pues los otros no tomar\u00edan parte en el banquete.<\/p>\n<p>El detalle de \u201cobligarles\u201d a entrar es ambiental. Hasta los m\u00e1s pobres guardan la cortes\u00eda oriental de rehusar un agasajo hasta que se les toma por la mano y, con suave violencia, se les introduce en casa (cf. A. M. Rlhbany, <i>Morgenlandischen Sitien im Leben Jesu <\/i>[1962] p.90ss).<\/p>\n<p>3) Mt, en cambio, alegoriza la parte de Le; a\u00f1ade la obra de destrucci\u00f3n de la ciudad por no haber querido ingresar aquellos hombres en el \u201cbanquete de bodas\u201d de su hijo; a\u00f1ade el tema del \u201cvestido nupcial\u201d y el castigo que le guarda a este invitado. <i>La par\u00e1bola <\/i>del <i>Evangelio de Tom\u00e1s <\/i>y casi de Lucas sufre una manifiesta transformaci\u00f3n <i>aleg\u00f3rica <\/i>en Mtg.<\/p>\n<p>En lugar de \u201cun hombre\u201d que da el banquete, ahora es un \u201crey,\u201d lo que iba mejor con la alegorizaci\u00f3n que busca: Dios. El simple \u201cbanquete\u201d del <i>Evangelio de Tom\u00e1s <\/i>y el <i>\u201cgran <\/i>banquete\u201d de Lc es ahora un \u201cbanquete\u201d de las \u201cbodas de su hijo\u201d (hijo del rey). Es la imagen del banquete mesi\u00e1nico.<\/p>\n<p>El que era \u201cun criado\u201d <i>(Ev. Tom\u00e1s-Lc) <\/i>son ahora \u201ccriados,\u201d que hacen la invitaci\u00f3n <i>dos veces; <\/i>dos etapas en su llamamiento.<\/p>\n<p>A estos criados que as\u00ed invitan al \u201cbanquete de bodas\u201d mesi\u00e1nico, los \u201cmaltrataron y mataron\u201d: profetas, el Bautista, los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>El \u201crey,\u201d irritado, env\u00eda \u201csus tropas\u201d e \u201cincendia\u201d aquella ciudad e hizo perecer a aquellos asesinos. Debe de ser la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y el env\u00edo de las tropas romanas, que invaden Palestina e incendian Jerusal\u00e9n. En la Escritura se habla de tropas enemigas de Yahv\u00e9, a las que El env\u00eda para castigar a otros pueblos (Is 10:5-6-11). Isa\u00edas describe el ej\u00e9rcito de los medos como el ej\u00e9rcito de Yahv\u00e9, dispuesto a destruir Babel, diciendo: \u201cyo mando mi ej\u00e9rcito \u2014 dice Yahv\u00e9 \u2014 consagrado para la guerra, y llamo a mis valientes para ejecutar mi ira\u201d (Is 13:1-15).<\/p>\n<p>\u201cLa boda est\u00e1 preparada, pero los invitados no son dignos\u201d (v.8b). Este pensamiento no est\u00e1 expl\u00edcito en Lc. La \u201cboda est\u00e1 preparada,\u201d porque es la hora de Cristo Mes\u00edas presente, que instaura el mesianismo, representado, ambiental mente, por un banquete. En el A.T. era alegor\u00eda de Yahv\u00e9 con su pueblo \u2014 desposorios \u2014, que aqu\u00ed se prolonga con la divinidad de Cristo, proclamada triunfalmente por la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>No siendo \u201cdignos\u201d de \u201cingresar en este banquete de bodas\u201d <b>mesi\u00e1nico del Hijo de Dios<\/b> \u2014 terminolog\u00eda de la Iglesia \u2014, se invita a entrar en \u00e9l a todos los que los criados encuentren: \u201cbuenos y malos.\u201d Son los publ\u00edcanos y pecadores, las gentes depreciables de Israel. Frente a los dirigentes, sabios y fariseos, que rechazaron su ingreso en el Reino a primera hora \u2014 que no fueron \u201cdignos\u201d \u2014, se invita tambi\u00e9n a las gentes \u201cpecadoras\u201d y despreciables de Israel.<\/p>\n<p>La alegor\u00eda del \u201cvestido nupcial,\u201d a\u00f1adida por Mt, responde a una preocupaci\u00f3n primitiva cristiana. No bastaba el bautismo; <i>para permanecer <\/i>en el \u201cbanquete de bodas,\u201d en el Reino, hace falta, adem\u00e1s, el cumplimiento \u00e9tico de sus preceptos (Rom 3:8; 6:1.15; Jud 4). Por eso, el que as\u00ed no obre es arrojado \u201ca la oscuridad de fuera,\u201d en contraposici\u00f3n a la iluminaci\u00f3n de la sala del fest\u00edn. Y all\u00ed habr\u00e1 \u201cllanto y crujir de dientes.\u201d Im\u00e1genes ambas del infierno. Ya que se describe en forma \u201csapiencial.\u201d<\/p>\n<p>As\u00ed, una par\u00e1bola primitiva cobra una alegorizaci\u00f3n dada por la Iglesia primitiva. La alegor\u00eda de Mt, en su sentido original en boca de Cristo, debi\u00f3 de ser una par\u00e1bola con la que se respond\u00eda a las cr\u00edticas de los fariseos <b>por la actitud de Cristo de admitir en su reino a los \u201cpecadores.\u201d<\/b> Ellos \u2014 los fariseos y los rectores religiosos de Israel \u2014 fueron los primeros <b>invitados a ingresar en el reino; pero Dios es bueno con todos, y por eso abre tambi\u00e9n su reino para todos.<\/b><\/p>\n<p>La Iglesia primitiva la <i>alegoriz\u00f3, <\/i>enriqueci\u00e9ndola cristol\u00f3gicamente; y, sin hacerle perder su sentido fundamental originario, la aplic\u00f3 a sus fieles. Debi\u00f3 de surgir tambi\u00e9n la cr\u00edtica de admitir en su seno a ciertos (cf. J. Jerem\u00edas, <i>Die Gleichnisse Jesu, <\/i>o.c. [1970] p.83-86) \u201cpecadores,\u201d reincidentes y a otros; lo mismo que se a\u00f1adi\u00f3 la alegor\u00eda del \u201cvestido nupcial\u201d ante la duda o error de creer que todo \u201cllamado\u201d era ya definitivamente \u201cescogido.\u201d Es la \u201ccoexistencia\u201d temporal de buenos y malos.<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_El_banquete_de_bodas\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): El banquete de bodas<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 418-423.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>La par\u00e1bola de las bodas reales forma, junto con las dos precedentes, una trilog\u00eda que expresa, en un impresionante crescendo, el veredicto de condena de los jefes de los jud\u00edos que rechazan el Evangelio de salvaci\u00f3n proclamado por Jes\u00fas. En la primera se indica el mal (Mt 21,32); en la segunda se presenta el castigo (Mt 21,43), y ahora se muestra su ejecuci\u00f3n (v. 13).\u00a0<\/p>\n<p>Esta \u00faltima par\u00e1bola, continuaci\u00f3n de la precedente, se dirige a los mismos oyentes y se articula asimismo en varias escenas. En la primera parte (vv. 2-10) se compara el Reino con un banquete ofrecido por el rey con motivo de las bodas de su hijo. Antes de la fiesta se invita a muchas personas, pero todas rechazan la invitaci\u00f3n. Se renueva la invitaci\u00f3n cuando el banquete ya esta dispuesto, pero tambi\u00e9n ahora se produce un rechazo general; m\u00e1s a\u00fan, se insulta y asesina a algunos de los siervos del rey. Se trata de la s\u00edntesis de la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas, en la que se presenta el itinerario de la historia de Israel desde el \u00c9xodo hasta los tiempos de Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>La invitaci\u00f3n se extiende ahora a todos indistintamente, buenos y malos: ahora, por fin, se llena de convidados la sala del banquete y puede comenzar la fiesta (vv. 8-10). Sin embargo, a uno de los comensales, que ha entrado sin el traje de boda, se le echa fuera a las tinieblas (v. 13).\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n esta par\u00e1bola, que se remonta en sus or\u00edgenes a Jes\u00fas, ha experimentado muchas transformaciones. Al significado primitivo del anuncio, dirigido en primer lugar a Israel -que lo rechaz\u00f3- y despu\u00e9s a todos, se a\u00f1ade una consideraci\u00f3n sobre el hecho de que no basta con ser llamado al banquete y asistir, ,sino que es preciso presentarse con el traje nupcial. Este -seg\u00fan dicen algunos documentos hist\u00f3ricos- se entregaba gratuitamente, aunque era preciso acercarse al guardarropa contiguo antes de entrar en la sala nupcial. O sea, que no es posible salvarse sin acoger la gracia -que el Se\u00f1or da a todos los que la invocan- y dejarse transformar -revestir- por ella. As\u00ed pues, no basta con ser \u00abllamado\u00bb; tambi\u00e9n es preciso ser \u00abelegido\u00bb. Cada uno ser\u00e1 juzgado sobre la base de esta obra fundamental que es la conversi\u00f3n, fruto de la Palabra escuchada y puesta en pr\u00e1ctica (cf. Mt 7,24).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p>Todo est\u00e1 dispuesto para el banquete nupcial del hijo del rey. Conocemos bien al protagonista de este relato. Todo se refiere a \u00e9l, al gran director de la aventura humana. En la par\u00e1bola no se registran otras palabras m\u00e1s que las suyas. Sabemos tambi\u00e9n quien es el hijo por cuyas bodas se ha dispuesto la cena festiva. Por tanto, tampoco deber\u00eda resultarnos dif\u00edcil reconocernos en los invitados que rechazan neciamente la ocasi\u00f3n de sentarse en el banquete nupcial. Es una negaci\u00f3n obstinada que irrita al rey, defraudado en su amor apasionado. Con todo, no se rinde, no se da por vencido.\u00a0<\/p>\n<p>Hasta tal punto nos quiere que llega a destruir todo lo que es para nosotros causa de \u00abdistracci\u00f3n\u00bb y nos hace olvidar nuestro m\u00e1s profundo deseo de vida y de felicidad. Llega incluso a fingir que nos abandona, pero, de hecho, env\u00eda a sus siervos a buscar por todas partes -a los cruces de los caminos, a lo largo de los setos, a los lugares m\u00e1s escondidos y remotos- a otros invitados, sin importarle que sean buenos o malos: lo importante es que digan \u00abs\u00ed\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfY entre estos \u00faltimos llamados no nos encontramos precisamente nosotros, que, despu\u00e9s de nuestros rechazos, nos \u00edbamos, cansados, abatidos, en busca de nuevas y s\u00f3rdidas aventuras? Nosotros, los \u00abelegidos\u00bb en virtud del bautismo, nos hemos convertido de nuevo en \u00abpaganos\u00bb a causa de nuestro modo de vivir, m\u00e1s de acuerdo con la mentalidad del mundo que con el Evangelio. Es la experiencia de la pobreza la que hace brotar, por fin, del coraz\u00f3n el \u00abs\u00ed\u00bb que el Se\u00f1or espera. Ahora bien, \u00bfse trata verdaderamente de un \u00abs\u00ed\u00bb total, incondicional, de un \u00abs\u00ed\u00bb ba\u00f1ado por las l\u00e1grimas del arrepentimiento e iluminado por la alegr\u00eda del perd\u00f3n? La par\u00e1bola presenta todav\u00eda una nota triste, una nota que no puede dejar de hacernos reflexionar. Es posible tener el atrevimiento de presentarse en las bodas sin el traje nupcial. No se trata -como puede suceder en los desposorios humanos- de la pompa exterior, sino de una realidad muy profunda. El rito del bautismo prev\u00e9, entre otros s\u00edmbolos, la entrega de la \u00abvestidura blanca\u00bb al reci\u00e9n bautizado, que va acompa\u00f1ada por la siguiente oraci\u00f3n:\u00a0<\/p>\n<p>\u00abN, eres ya nueva creatura y has sido revestido de Cristo. Esta vestidura blanca sea signo de tu dignidad de cristiano. Ayudado por la palabra y el ejemplo de los tuyos, cons\u00e9rvala sin mancha hasta la vida eterna\u00bb. Presentarse en las bodas sin el traje de boda no significa tanto estar sucios por el pecado -los \u00faltimos invitados son buenos y malos- como rechazar, una vez m\u00e1s y con mayor descaro, la comuni\u00f3n de vida con Jes\u00fas. Y el rey, aunque la sala del banquete est\u00e9 atestada, no podr\u00e1 dejar de notar que falta todav\u00eda alguien. Si su reacci\u00f3n es fuerte y dura, lo es s\u00f3lo por amor. Amenaza como lo hace un padre dolorosamente sorprendido por lo absurdo del comportamiento de un hijo disoluto. De hecho, \u00bfqu\u00e9 puede haber m\u00e1s incre\u00edble que nuestro obstinado rechazo del amor?\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>Los que no buscan el conocimiento y la contemplaci\u00f3n de la belleza divina con gran paciencia, con gemidos y l\u00e1grimas, a fin de alcanzarla una vez purificados y entrar en comuni\u00f3n con ella, esos tales, dime, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1n llamarse tambi\u00e9n cristianos? <i>\u00abEl que ha nacido de la carne es carne, y el que ha nacido del Esp\u00edritu es esp\u00edritu\u00bb <\/i>(Jn 3,6); el que, habiendo nacido corporalmente, no ha pensado nunca que debe ser engendrado espiritualmente, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 ser espiritual y colocarse entre los hombres espirituales? A menos que lo haga de inc\u00f3gnito, como alguien vestido con ropa s\u00f3rdida, que no se entrometa entre los santos vestidos con ropas resplandecientes y, tras haberse sentado con ellos en la mesa real, sea echado fuera (cf. Mt 22,11-13).\u00a0<\/p>\n<p>Por eso os ruego a todos que os esforc\u00e9is mientras estamos a tiempo; luchad para convertiros en hijos de Dios y para ser llamados hijos de la luz; odiad toda mala concupiscencia hasta en las cosas m\u00e1s peque\u00f1as y de menos valor. Y podremos hacerlo si consideramos la grandeza de la gloria, de la alegr\u00eda y de las delicias que nos esperan.\u00a0<\/p>\n<p>Dime, en efecto: \u00bfqu\u00e9 puede haber mejor en el cielo y en la tierra que llegar a ser hijos de Dios y coherederos de Cristo (cf. Rom 8,17)? \u00a1Nada en verdad! \u00bfQu\u00e9 puede haber m\u00e1s insensato que desobedecer a Dios? El que cree, en efecto, que Dios existe, se hace un concepto muy grande de \u00e9l, puesto que sabe que es el \u00fanico Soberano, Creador y Se\u00f1or de todas las cosas, que es inmortal y que su Reino no tendr\u00e1 fin. As\u00ed pues, el que sabe que Dios es as\u00ed, \u00bfc\u00f3mo no se apresurar\u00e1 a dar su misma alma a la muerte por amor a \u00e9l?\u00a0<\/p>\n<p>Esta entrega de s\u00ed mismo se produce en nosotros como un fruto repleto de jugo: caridad, misericordia, compasi\u00f3n por el pr\u00f3jimo, mansedumbre, humildad, aguante en las pruebas, pureza de coraz\u00f3n. Y esto es lo que nos engendra de lo alto (cf. Jn 3,3), nos hace hijos de Dios y nos reviste de Cristo (cf. Rom 13,14; Gal 3,27), lo que nos manifiesta como hijos de la luz (cf. Ef 5,8) y, ya desde aqu\u00ed abajo, nos hace conscientemente participes de la vida eterna (Sime\u00f3n el Nuevo Te\u00f3logo, <i>Le catechesi, <\/i>Citta Nuova, Roma 1995, 239-242, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>\u00bfPor que habr\u00eda de ser tan dif\u00edcil creer en el amor loco de Dios y responder alegremente a su invitaci\u00f3n a la fiesta? <i>\u00abTodo est\u00e1 a punto; venid a la boda\u00bb. <\/i>Pues bien, hemos buscado desde siempre protegernos de Dios, tomar garant\u00edas contra sus acercamientos, a veces con el pretexto de ocupaciones sensatas, de asuntos importantes, de preocupaciones mejores: \u00ab<i>He comprado un campo y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego que me excuses. <\/i>Y <i>otro dijo: Acabo de casarme y, por tanto, no puedo ir\u00bb <\/i>(Lc 14,18); a veces, ocurre tambi\u00e9n que nos juzgamos no aptos; nos consideramos indignos: \u00abNo, no, esto no puede ser para m\u00ed; la invitaci\u00f3n est\u00e1 reservada a otros, a la gente bien, a los sensatos, a las personas como es debido\u00bb. Como si no fueran precisamente los peque\u00f1os, los pobres, los que tienen acceso al conocimiento del misterio de Dios; como si no hubiera sido la despreciable gentuza de las calles y de las plazas los que llenaron la sala del banquete de la par\u00e1bola&#8230; los ciegos, los lisiados, los cojos. Como si no supi\u00e9ramos que el primero en entrar en el Reino siguiendo al Cordero degollado no fue Juan el Bautista, ni san Jos\u00e9, ni el profeta El\u00edas, ni tampoco Abrahan y Mois\u00e9s, sino, sin duda, inmediatamente despu\u00e9s de Ad\u00e1n y Eva (el honor les correspond\u00eda a ellos, a los \u00abprogenitores\u00bb, ciertamente), el ladron-asesino que, colgado en la cruz que hab\u00eda junto a la del Salvador, olvidaba su homicidio y sus robos para no pensar m\u00e1s que en la misericordia de su Vecino-Dios. Y oye que le responde con tono calmado y dulce: \u00abHoy, antes de que se ponga el sol, estar\u00e1s conmigo en el jard\u00edn de Dios\u00bb. Tenemos la cabeza demasiado dura para comprender todo esto y el coraz\u00f3n todav\u00eda m\u00e1s duro para poder aceptarlo. As\u00ed, nos negamos, nos replegamos sobre nosotros mismos, nos cerramos al amor: \u00abExc\u00fasame, exc\u00fasame\u2026\u00bb. En el fondo, se trata de falta de serenidad con nosotros mismos&#8230; Es una enorme gracia no ponernos col\u00e9ricos con nosotros mismos, con los otros, y creer, en cambio, en el amor fiel y loco del Dios que viene a salvar lo que estaba perdido (L.-A. Lassus, <i>Pregare \u00e8 una festa, <\/i>Gribaudi, Turin, 69-72, <i>passim; <\/i>edici\u00f3n espa\u00f1ola: La <i>fiesta de la plegaria, <\/i>Narcea, Madrid 1989).\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Parabola_del_banquete_de_las_bodas_reales\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Par\u00e1bola del banquete de las bodas reales<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, Cf. pp. 215-222.<\/p>\n<p>Esta par\u00e1bola ha sido transmitida tambi\u00e9n por san Lucas de forma semejante, pero que difiere mucho en los pormenores (Lc 14,16-24). En san Lucas, s\u00f3lo se habla de un banquete que prepara un hombre. En san Mateo, se cuenta que un rey proyecta la celebraci\u00f3n de las bodas de su hijo. Las dos redacciones tienen su origen en la misma par\u00e1bola de Jes\u00fas, pero no la conservamos en su texto original. Se puede mostrar que los dos evangelistas configuraron independientemente la materia y la encauzaron seg\u00fan determinadas intenciones.\u00a0<\/p>\n<p>En san Mateo se a\u00f1ade un problema particular, por cuanto toda la historia tiene dos partes y dos puntos culminantes. La primera parte concluye con la invitaci\u00f3n de los nuevos hu\u00e9spedes en lugar de los que fueron invitados en primer lugar (22,10). La segunda parte tiene como punto culminante la separaci\u00f3n de un hu\u00e9sped sin traje de boda (22,13). Hasta hoy d\u00eda a\u00fan no se ha contestado de una manera armoniosa la pregunta de c\u00f3mo se relacionan mutuamente estas dos partes. Muchos opinan que san Mateo en 22,11-14 ha enlazado una corta par\u00e1bola, que originalmente era independiente, con la par\u00e1bola m\u00e1s larga. Seg\u00fan otra apreciaci\u00f3n el texto de 22,11-14 s\u00f3lo es una ampliaci\u00f3n, un suplemento circunstanciado de la historia original, configurado as\u00ed por san Mateo 79. En la explicaci\u00f3n procuraremos hacer resaltar los dos puntos dif\u00edciles, que se muestran claramente en el contexto actual de san Mateo: el pensamiento del castigo, que se expresa en la primera parte y especialmente en 22,7, y el pensamiento exhortatorio que quiere advertir a la comunidad que tenga dispuesto el traje de ceremonia.\u00a0<\/p>\n<p>1 <i>Nuevamente se puso Jes\u00fas a hablarles en par\u00e1bolas, diciendo: <\/i>2 <i>El reino de los cielos se parece a un rey que prepar\u00f3 el banquete de bodas para su hijo. <\/i>3 <i>Envi\u00f3 sus criados a llamar a los convidados al banquete, pero \u00e9stos no quer\u00edan venir. <\/i>4 <i>Nuevamente envi\u00f3 a otros criados con este encargo: Decid a los convidados: Ya tengo preparado el banquete; he sacrificado mis terneros y reses cebadas; todo est\u00e1 a punto. Venid al banquete. <\/i>5 <i>Pero ellos no hicieron caso y se fueron: el uno a su campo, el otro a sus negocios; <\/i>6y <i>los dem\u00e1s echaron mano a los criados del rey, los ultrajaron y los mataron.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Salta a la vista la semejanza de esta narraci\u00f3n con la precedente. All\u00ed act\u00faa un propietario y due\u00f1o de la vi\u00f1a, aqu\u00ed un rey. El propietario por dos veces env\u00eda mensajeros para reclamar el beneficio que le correspond\u00eda, el rey env\u00eda criados dos veces para ir a buscar a los invitados. Los comisionados no consiguieron su objetivo ninguna de las dos veces por la maldad de aquellos a quienes fueron enviados. Las dos veces se presenta el \u00abhijo\u00bb. All\u00ed como el \u00faltimo de los delegados, aqu\u00ed como la persona a quien se dedica la fiesta. Las dos veces se maltrata a los criados y se les da muerte. Mediante estos m\u00faltiples puntos de contacto nuestra inteligencia se orienta en la direcci\u00f3n intentada por el evangelista. El propietario y el rey hacen alusi\u00f3n al mismo Padre que est\u00e1 en el cielo, y el hijo se refiere al que se hab\u00eda designado como el \u00abHijo\u00bb por excelencia (11,27). Cuando se nos habla de los criados tambi\u00e9n debemos pensar en los similares mensajeros de Dios, sobre todo en los profetas, y cuando se nos habla de los invitados hay que pensar en el <i>pueblo infiel, <\/i>que hab\u00eda administrado tal mal la vi\u00f1a.\u00a0<\/p>\n<p>Pero en la disposici\u00f3n del relato hay adem\u00e1s otra cosa. En la par\u00e1bola de la vi\u00f1a se trataba de una reclamaci\u00f3n justa, aqu\u00ed se cursa una invitaci\u00f3n honrosa. All\u00ed est\u00e1 el propietario severo, que insiste en su derecho; aqu\u00ed el rey magn\u00e1nimo, que quiere que sean muchos los que participen en la alegr\u00eda de su hijo. As\u00ed pues, en la par\u00e1bola del banquete de bodas los colores son m\u00e1s vivos. Gravedad tanto mayor reviste el desinter\u00e9s de los invitados. No se trata de una infracci\u00f3n del derecho, sino de una grave injuria <i>al honor. <\/i>El trabajo cotidiano en el campo y en el negocio es preferido a la invitaci\u00f3n a la brillante fiesta. Esta falta de inter\u00e9s se convierte en enemistad de forma inexplicable. La gente incluso se siente molesta con los mensajeros y sin reflexionar les da muerte. En este pasaje surge la misma pregunta que Jes\u00fas antes hizo a los adversarios: Si ahora viene el Se\u00f1or de la vi\u00f1a, \u00bfqu\u00e9 har\u00e1 con estos vi\u00f1adores? (21,40). Aqu\u00ed ya no se da la respuesta con palabras amenazadoras, sino con una acci\u00f3n punitiva. En el orden de las par\u00e1bolas hay una gradaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>7 <i>Entonces el rey se enfureci\u00f3 y, enviando sus tropas, acab\u00f3 con aquellos asesinos y les incendi\u00f3 la ciudad.<\/i> 8 <i>Luego dice a sus criados: El banquete de bodas est\u00e1 preparado, pero los convidados no se lo merec\u00edan. <\/i>9 <i>Salid, pues, a las encrucijadas de los caminos, y a todos cuantos encontr\u00e9is, convidadlos al banquete. <\/i>10 <i>Salieron los criados a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llen\u00f3 de comensales.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>La respuesta del rey es una devastadora <i>expedici\u00f3n de castigo. <\/i>Al instante, se movilizan grupos armados y se ponen en marcha. Tienen el encargo de matar a los asesinos y pegar fuego a su ciudad. Este giro de la narraci\u00f3n resulta dif\u00edcilmente comprensible para un lector atento. \u00bfNo se ten\u00eda que pensar hasta ahora en una misma ciudad en que viven el rey y los invitados? \u00bfEs devastada toda la ciudad con todos sus habitantes, incluso los inocentes, aunque s\u00f3lo los homicidas han merecido esta represalia? \u00bfNo son los asesinos solamente algunos de los invitados indignos, de tal modo que ning\u00fan castigo debe recaer sobre los desinteresados, que van al campo y a los negocios? Tales preguntas muestran que en el vers\u00edculo s\u00e9ptimo la historia se corta interiormente. Aqu\u00ed se tiene que haber hecho alusi\u00f3n a una cosa distinta de la que se tendr\u00eda que esperar de la par\u00e1bola (cf. tambi\u00e9n Le 14, 16-24). Se continu\u00f3 la historia en l\u00ednea recta con la invitaci\u00f3n de los nuevos hu\u00e9spedes en vez de los antiguos. Pero la represalia produce el efecto de un cuerpo extra\u00f1o en el curso de la narraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es muy probable que el evangelista piense en la <i>destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, <\/i>que ya hab\u00eda ocurrido cuando redact\u00f3 su libro. Esto s\u00f3lo explicar\u00eda la enorme envergadura de la expedici\u00f3n militar y la totalidad del exterminio. De hecho Jerusal\u00e9n, el a\u00f1o 70 despu\u00e9s de Cristo, fue entregada enteramente a las llamas y arrasada hasta los cimientos. Y los asesinos no solamente son los pocos que pueden hacer comprensible la par\u00e1bola, sino los vi\u00f1adores en total, que han matado al hijo en virtud de un com\u00fan acuerdo (cf. 21,38s). Una actual interpretaci\u00f3n del evangelista se mete aqu\u00ed en una historia transmitida por tradici\u00f3n. San Mateo de este modo crey\u00f3 exponer acertadamente y dilucidar las palabras de Jes\u00fas. De san Mateo no s\u00f3lo recibimos el fiel testimonio de las palabras tradicionales de Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n la manera como las entend\u00eda la Iglesia primitiva. Ambas cosas est\u00e1n indisoluble y rec\u00edprocamente unidas. S\u00f3lo las palabras del Se\u00f1or acertadamente entendidas e interpretadas en la Iglesia apost\u00f3lica son las inspiradas por el Esp\u00edritu Santo y las competentes para nosotros.\u00a0<\/p>\n<p>Se concibe la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n como <i>castigo de Dios <\/i>por la obstinaci\u00f3n de Israel y por el homicidio del Mes\u00edas. Aqu\u00ed hab\u00eda obrado la ira de Dios, como ya antiguamente, cuando Dios hizo que los ej\u00e9rcitos babil\u00f3nicos asaltaran y conquistasen la ciudad santa. Entonces el mejor n\u00facleo del pueblo se hab\u00eda convertido durante el destierro. \u00bfOcurrir\u00e1 lo mismo esta vez? Los acontecimientos de la historia son susceptibles de muchas interpretaciones. Los profetas han interpretado la historia a luz de la fe. y los autores sagrados <i>solamente as\u00ed <\/i>han relatado la historia. As\u00ed lo hacen tambi\u00e9n los autores del Nuevo Testamento. Con todo as\u00ed como pueden coexistir varias interpretaciones en el Antiguo Testamento \u2014 seg\u00fan la manera de entender de un escritor y de su tiempo y seg\u00fan el especial prop\u00f3sito de su libro \u2014, as\u00ed tambi\u00e9n en el Nuevo Testamento. Porque la verdad de la historia siempre es mayor y m\u00e1s amplia que el \u00e9xito que podr\u00eda tener una tentativa de expresarla. Es una interpretaci\u00f3n verdadera, pero s\u00f3lo es <i>una <\/i>interpretaci\u00f3n dentro del Nuevo Testamento decir que la destrucci\u00f3n de la ciudad santa es un castigo de Dios por haber dado muerte al Mes\u00edas.\u00a0<\/p>\n<p>Los criados deben invitar a nuevos hu\u00e9spedes sin hacer distinciones. Al que hallen en el camino, le deben traer a la sala del banquete. Se cumple la orden, y la sala pronto se llena de una multitud abigarrada. All\u00ed ha concurrido un pueblo entremezclado, no por causa de sus diferencias en el vestido, en el estado o en la posici\u00f3n social, sino por causa de su cualidad externa. All\u00ed est\u00e1n juntos <i>malos y buenos. <\/i>Eso es digno de notarse, y para explicarlo tambi\u00e9n se requiere pensar en la realidad a la que alude el evangelista. En vez de Israel, que no mereci\u00f3 la invitaci\u00f3n, ahora entra en su posesi\u00f3n el nuevo pueblo. Pero no es un pueblo de puros y santos, sino una sociedad mixta de malos y buenos. Las dos clases se encuentran en la Iglesia, as\u00ed como en el campo la ciza\u00f1a no est\u00e1 separada del trigo. La sala se ha llenado, la invitaci\u00f3n ha logrado su objetivo. Hab\u00eda libre acceso para todos los que se hab\u00eda hallado. Pero es inminente una separaci\u00f3n definitiva. Con la invitaci\u00f3n no se ha celebrado ya la boda, para mantenernos en el lenguaje de la par\u00e1bola. Antes de celebrarla se colocan unos aparte de otros, como la ciza\u00f1a aparte del trigo y los machos cabr\u00edos aparte de las ovejas. As\u00ed nos lo dice la segunda parte de la historia.\u00a0<\/p>\n<p><i>11 Cuando entr\u00f3 el rey a ver a los convidados, descubri\u00f3 all\u00ed a uno que no estaba vestido con traje de ceremonia,<\/i> 12 <i>y le dice: Amigo, \u00bfc\u00f3mo entraste aqu\u00ed sin traje de ceremonia? Pero \u00e9l se qued\u00f3 callado. <\/i>13 <i>Entonces el rey dijo a los sirvientes: Atadlo de pies y manos y arrojadlo a la obscuridad, all\u00e1 afuera. All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes. <\/i>14 <i>Porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>A cualquiera se le puede ocurrir preguntar c\u00f3mo el hombre debe tener su vestido de fiesta, si se le va a buscar a la calle, para que asista a la celebraci\u00f3n. \u00bfNo es eso una injusticia espantosa? La dificultad que todos nosotros experimentamos, s\u00f3lo pone en claro que el vestido de boda tiene que designar una cosa distinta de una vestidura de tela. Estamos preparados para esta soluci\u00f3n observando que en la sala hay malos y buenos. El que no est\u00e1 vestido con traje de fiesta, evidentemente forma parte de <i>los malos. <\/i>S\u00f3lo entonces resulta inteligible que se trate as\u00ed al hu\u00e9sped. No solamente se le saca de la sala de fiestas profusamente iluminada y se le arroja al sombr\u00edo jard\u00edn, sino a la obscuridad en general, donde hay llanto y rechinar de dientes. Es echado a la perdici\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>En la Iglesia se multiplica r\u00e1pidamente la ciza\u00f1a entre el trigo, incluso los fieles van hacia la separaci\u00f3n definitiva. Aunque <i>est\u00e1n invitados, <\/i>es decir aunque fueron llamados, a\u00fan no est\u00e1n definitivamente <i>salvados. <\/i>El n\u00famero de los llamados es grande, es decir, a muchos se les hace entrar indistintamente, sin cumplir las condiciones previas. No necesitan guardar la ley de Mois\u00e9s ni se hacen circuncidar, sino que tienen libre acceso. Pero no tienen ninguna garant\u00eda de que con su admisi\u00f3n en la Iglesia tambi\u00e9n se les haya asegurado la elecci\u00f3n para el reino de Dios al fin de los tiempos. Hay una esperanza confiada y una temeraria seguridad de la salvaci\u00f3n. Se debe aspirar a la esperanza y precaverse de la seguridad.\u00a0<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n entre <i>muchos <\/i>y <i>pocos <\/i>se refiere en primer lugar a que el n\u00famero de los definitivamente salvados no es igual al n\u00famero de los que fueron invitados al principio. Pero esta oposici\u00f3n no dice que s\u00f3lo sean pocos los que consiguen el fin y que se pierda la gran masa de los llamados. En esta sentencia tambi\u00e9n hay que pensar en el contexto en que est\u00e1, y en el acento exhortativo que domina la segunda mitad de la par\u00e1bola. Esta sentencia no contiene ninguna relaci\u00f3n entre llamados y escogidos, sino el serio llamamiento de ser cuidadosos en este particular y de tener la aspiraci\u00f3n de formar parte del segundo grupo. Por lo dem\u00e1s la frase \u00abpara Dios todo es posible\u00bb (19,26) tambi\u00e9n puede aplicarse a la salvaci\u00f3n del que quiz\u00e1s aporta pocos requisitos para la misma. El misterio de la predestinaci\u00f3n de Dios no se revela, se sustrae a cualquier cavilaci\u00f3n. No debemos derrochar nuestros pensamientos sobre este problema, sino vivir de modo que nos salvemos.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el <i>vestido de ceremonia? <\/i>S\u00f3lo puede ser lo mismo, a lo que antes se alud\u00eda con los frutos del reino en la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores. Es la justicia del reino, y por cierto la justicia realizada en la vida y en las obras. S\u00f3lo puede esperar ser uno de los predestinados el que ha cumplido la voluntad del Padre celestial. El que la ha cumplido, aporta lo que le dispone a participar en la festividad eterna. Ante todos, est\u00e1 amenazador el destino del que no dio fruto y, en consecuencia, fue arrancado como \u00e1rbol est\u00e9ril y arrojado al fuego.\u00a0<\/p>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/homilias-ciclo-a_semana-28_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\"><b>Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario (A)<\/b><\/a><\/li>\n<li>Jueves XX del Tiempo Ordinario<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Volvi\u00f3 a hablarles Jes\u00fas en par\u00e1bolas, diciendo: 2 \u00abEl reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; 3 mand\u00f3 a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. 4 Volvi\u00f3 a mandar otros criados encarg\u00e1ndoles que dijeran a los convidados: \u201cTengo preparado &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-22-15-21-lo-de-dios-a-dios-y-lo-del-cesar-al-cesar\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 22, 15-21: Lo de Dios a Dios y lo del C\u00e9sar al C\u00e9sar\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41353","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41353"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41353\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}