{"id":41354,"date":"2016-10-07T23:29:24","date_gmt":"2016-10-08T04:29:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-22-34-40-el-mandamiento-principal\/"},"modified":"2016-10-07T23:29:24","modified_gmt":"2016-10-08T04:29:24","slug":"mt-22-34-40-el-mandamiento-principal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-22-34-40-el-mandamiento-principal\/","title":{"rendered":"Mt 22, 34-40: El mandamiento principal"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">34<\/span> Los fariseos, al o\u00edr que hab\u00eda hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar <span class=\"versiculo\">35<\/span> y uno de ellos, un doctor de la ley, le pregunt\u00f3 para ponerlo a prueba: <span class=\"versiculo\">36<\/span> \u00abMaestro, \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento principal de la ley?\u00bb. <span class=\"versiculo\">37<\/span> \u00c9l le dijo: \u00ab\u201cAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con toda tu mente\u201d. <span class=\"versiculo\">38<\/span> Este mandamiento es el principal y primero. <span class=\"versiculo\">39<\/span> El segundo es semejante a \u00e9l: \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d. <span class=\"versiculo\">40<\/span> En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Origenes_homilia_23_in_Matthaeum\">Or\u00edgenes, homilia 23 in Matthaeum<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">34.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abMas los fariseos, al enterarse de que hab\u00eda tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo.\u00bb<\/span> Jes\u00fas impuso silencio a los saduceos, queriendo demostrar que la luz de la verdad hab\u00eda hecho enmudecer la voz de la mentira. As\u00ed como es propio del hombre justo callar cuando es tiempo de callar, y hablar cuando se debe hablar, pero nunca enmudecer, as\u00ed tambi\u00e9n es propio de los doctores de la mentira, enmudecer en cuanto a la cuesti\u00f3n, pero no callar.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">35.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abY uno de ellos le pregunt\u00f3 con \u00e1nimo de ponerle a prueba\u2026\u00bb<\/span> Todo el que pregunta a alg\u00fan sabio, no para aprender, sino para examinarlo, debemos creer que es hermano de aquel fariseo, seg\u00fan lo que dice por San Mateo: &#8220;Lo que hicisteis con uno de mis peque\u00f1uelos, lo hicisteis conmigo&#8221; (Mt 25,40).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">36.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abMaestro, \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento mayor de la Ley?\u00bb<\/span> Dec\u00eda Maestro, como tent\u00e1ndolo, porque no pronunciaba estas palabras como disc\u00edpulo del Salvador. Por lo tanto, si alguien no aprende algo del divino Verbo, ni se entrega a El con toda su alma, aunque le dice Maestro, es hermano del fariseo, que tienta a Jesucristo. Cuando se le\u00eda la ley antes de la venida del Salvador, quiz\u00e1 se inquir\u00eda cu\u00e1l era el mandamiento grande en ella; y no lo hubiese preguntado el fariseo si no se hubiese cuestionado esto mucho tiempo, no habi\u00e9ndole encontrado soluci\u00f3n hasta que viniese Jesucristo a ense\u00f1arlo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">37-39.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEl le dijo: <i>&#8220;Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu mente.&#8221;<\/i>\u00bb<\/span> <b>Con todo tu coraz\u00f3n,<\/b> esto es, con toda tu memoria, todas tus acciones y todos tus deseos. <b>Con toda tu alma,<\/b> esto es, que est\u00e9n preparados a ofrecerla por la gloria de Dios. <b>Con toda tu inteligencia,<\/b> esto es, no profiriendo m\u00e1s que lo que pertenezca a Dios. Y ve si puedes someter tu coraz\u00f3n a tu entendimiento por medio del cual conocemos las cosas inteligibles; tambi\u00e9n tu inteligencia, para manifestarlas, pues con ella las explicamos todas. Por cada una de estas cosas que se dan a conocer, como que crecemos y avanzamos en nuestra mente.<\/p>\n<p>Si el Se\u00f1or, no hubiese contestado al fariseo que le tentaba, podr\u00edamos creer que un mandamiento no es mayor que el otro. Pero el Se\u00f1or le responde: &#8220;Este es el mayor y el primer mandamiento&#8221;; en lo que comprendemos que hay diferencia entre los mandamientos, que hay uno mayor y otros inferiores hasta el \u00faltimo. Le responde el Se\u00f1or, no s\u00f3lo que \u00e9ste es el mandamiento grande, sino tambi\u00e9n el primero: no seg\u00fan el orden con que est\u00e1 escrito, sino seg\u00fan su mayor importancia. \u00danicamente reconocen la magnificencia y el primado de este mandamiento, aquellos que no s\u00f3lo aman al Se\u00f1or su Dios, sino que tambi\u00e9n le aman con aquellas tres condiciones, a saber: con todo su coraz\u00f3n, con toda su alma y con todo su entendimiento. Le ense\u00f1\u00f3 que no s\u00f3lo es grande y el primero, sino que tambi\u00e9n tiene un segundo que se parece a \u00e9ste. Por esto sigue: <span class=\"ct\">\u00abEl segundo es semejante a \u00e9ste: <i>Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.<\/i>\u00bb<\/span> Por lo tanto, si el que ama la iniquidad aborrece su alma (Sal10,6), claro est\u00e1 que no ama a su pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo, porque ni aun a s\u00ed mismo se ama.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">39-40.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEl segundo es semejante a \u00e9ste: <i>Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.<\/i>\u00bb<\/span> El hecho de ser semejante el segundo mandamiento al primero, demuestra que es uno mismo el proceder y el m\u00e9rito de uno y de otro: no hay pues, amor que aproveche para salvarse como aquel que se tiene a Dios en Jesucristo, y a Jesucristo en Dios.<br \/>\nProsigue: <span class=\"ct\">\u00abDe estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Aquel que cumpli\u00f3 todo lo que est\u00e1 mandado, respecto del amor de Dios y del pr\u00f3jimo, es digno de recibir gracias divinas, para que comprenda, que toda la Ley y los Profetas dependen de un solo principio: a saber, del amor de Dios y del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Crisostomo_opus_imperfectum_in_Matthaeum_hom_42\">Pseudo-Cris\u00f3stomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 42<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">34-35.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abMas los fariseos, al enterarse de que hab\u00eda tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo.\u00bb<\/span> Sin duda se pusieron de acuerdo los fariseos para vencer por medio del n\u00famero a quien no hab\u00edan podido vencer por medio de razones y se confiesan destituidos de verdad cuando apelan a la muchedumbre. Dec\u00edan, pues, entre s\u00ed: que hable uno solo por nosotros, y nosotros hablemos por medio de \u00e9l, y si vence, apareceremos como que hemos vencido todos. Y si queda confundido, lo ser\u00e1 \u00e9l solo. Por esto sigue: <span class=\"ct\">\u00aby uno de ellos le pregunt\u00f3 con \u00e1nimo de ponerle a prueba\u2026\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">36.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abMaestro, \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento mayor de la Ley?\u00bb<\/span> Le preguntaba acerca del mandato grande quien no cumpl\u00eda ni aun el m\u00e1s peque\u00f1o. Debe preguntar acerca del progreso de la santidad, aquel que ya viene observando algo que pueda conducir a ella.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">37.<\/span> El Se\u00f1or, para humillar con su primera contestaci\u00f3n la conciencia enga\u00f1osa del que le preguntaba, respondi\u00f3 as\u00ed: <span class=\"ct\">\u00ab&#8221;Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu mente.&#8221;\u00bb<\/span> Amar\u00e1s, dijo, y no temer\u00e1s, porque amar es m\u00e1s que temer; temer es propio de los siervos, y amar es propio de los hijos. El temor procede de la necesidad, el amor, de la libertad; el que sirve a Dios por temor, evita el castigo, es verdad, pero no tiene la gracia de la santidad, puesto que obligado, practica el bien por miedo. No quiere el Se\u00f1or que le teman los hombres de un modo servil, y como a amo, sino que se le ame como padre, puesto que ha concedido a los hombres el Esp\u00edritu de adopci\u00f3n. Amar a Dios de todo el coraz\u00f3n, es tanto como no tener su coraz\u00f3n inclinado al amor de alguna cosa, sino al amor de Dios. Amar a Dios con toda el alma, es tanto como tener un conocimiento ciert\u00edsimo de la verdad, y estar firme en la fe; por lo tanto, una cosa es el amor del coraz\u00f3n, y otra el amor del alma. El amor del coraz\u00f3n, es carnal en cierto sentido; en tal concepto amamos a Dios de una manera carnal, lo que no podemos hacer sin abstenernos del amor de las cosas terrenas; por lo tanto, el amor del coraz\u00f3n se siente en el coraz\u00f3n. Pero el amor del alma no se siente, sino que se comprende, porque consiste en el juicio del alma. El que cree que todo bien est\u00e1 en Dios, y que nada bueno est\u00e1 fuera de El, \u00e9ste le ama con toda su alma. Amar a Dios con toda la mente, es tanto como consagrarle todos los sentidos, y aqu\u00e9l cuyo entendimiento sirve a Dios, y cuya sabidur\u00eda se fija en Dios, y cuya inteligencia se ocupa de las cosas de Dios, cuya memoria recuerda lo bueno, puede decirse que ama a Dios con toda su mente.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">39.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEl segundo es semejante a \u00e9ste: <i>Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.<\/i>\u00bb<\/span> El que ama al hombre es semejante al que ama a Dios, porque como el hombre es la imagen de Dios, Dios es amado en \u00e9l como el rey es considerado en su retrato. Y por esto dice que el segundo mandamiento es semejante al primero.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo\">San Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">34.<\/span> Como los fariseos hab\u00edan sido confundidos en la presentaci\u00f3n de la moneda, y vieron que se hab\u00eda levantado una facci\u00f3n en la parte contraria, deb\u00edan con esto haberse decidido a no presentar nuevas asechanzas. Pero la malicia y la envidia fomentan muchas veces el atrevimiento. Por esto dice: <span class=\"ct\">\u00abMas los fariseos, al enterarse de que hab\u00eda tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Los fariseos, por lo tanto, y los saduceos que eran enemigos entre s\u00ed, est\u00e1n conformes en cuanto se trata de tentar a Jesucristo, unidos por un mismo fin.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">36.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abMaestro, \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento mayor de la Ley?\u00bb<\/span> No le pregunta acerca de los mandamientos, sino cu\u00e1l sea el mandato primero y m\u00e1s grande. Porque como todo lo que Dios manda es grande, cualquier cosa que responda servir\u00e1 para calumniarle.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_varias_obras\">San Agust\u00edn,  varias obras<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">35-36.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abY uno de ellos le pregunt\u00f3 con \u00e1nimo de ponerle a prueba\u2026\u00bb<\/span>No llame la atenci\u00f3n que San Mateo diga aqu\u00ed que hubo un tentador que interrog\u00f3 a Jes\u00fas. San Marcos omite esta parte, pero al final del pasaje concluye diciendo que el Se\u00f1or Jes\u00fas le dijo con toda sabidur\u00eda: &#8220;No est\u00e1s lejos del reino de Dios&#8221; (Mt 12,34). Pues puede suceder muy bien que, aun cuando alguien se aproxime al Se\u00f1or con intenci\u00f3n de tentarlo, obtenga de El una respuesta que le aproveche. Y verdaderamente no debemos mirar a la tentaci\u00f3n como mala e hija de uno que quiere enga\u00f1ar a su enemigo, sino m\u00e1s bien como causa con que se quiere examinar a quien no se conoce; no en vano est\u00e1 escrito: &#8220;Que el que cree f\u00e1cilmente, es porque tiene un alma ligera&#8221; (Ecle 18,4). Lo que pregunta, es lo que se dice a continuaci\u00f3n: <span class=\"ct\">\u00abMaestro, \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento mayor de la Ley?\u00bb<\/span> (De consensu evangelistarum, 2,73).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">37.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEl le dijo: <i>&#8220;Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu mente.&#8221;<\/i>\u00bb<\/span> Se te manda que ames a Dios de todo coraz\u00f3n, para que le consagres todos tus pensamientos; con toda tu alma, para que le consagres tu vida; con toda tu inteligencia, para que consagres todo tu entendimiento a Aquel de quien has recibido todas estas cosas. No deja parte alguna de nuestra existencia que deba estar ociosa, y que d\u00e9 lugar a que quiera gozar de otra cosa. Por lo tanto, cualquier otra cosa que queramos amar, cons\u00e1grese tambi\u00e9n hacia el punto donde debe fijarse toda la fuerza de nuestro amor. Un hombre es muy bueno, cuando con todas sus fuerzas se inclina hacia el bien inmutable (De doctrina christiana, 1,22).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">39.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEl segundo es semejante a \u00e9ste: <i>Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.<\/i>\u00bb<\/span> Debe tenerse en cuenta que se ha de considerar como pr\u00f3jimo a todo hombre y que por lo tanto con nadie se debe obrar mal. Si se llama propiamente nuestro pr\u00f3jimo aquel a quien se debe dispensar o de quien debemos recibir oficios de caridad, se demuestra por medio de este precepto de qu\u00e9 modo tenemos obligaci\u00f3n de amar al pr\u00f3jimo, y aun comprendiendo tambi\u00e9n a los santos \u00e1ngeles, de quienes recibimos tantos oficios de caridad, como podemos ver f\u00e1cilmente en las Escrituras. As\u00ed, el mismo Dios quiso llamarse nuestro pr\u00f3jimo, cuando Nuestro Se\u00f1or Jesucristo se nos presenta como aquel tullido que se encontraba medio muerto y tendido en el camino (Lc 10) (De doctrina christiana 1,30).<\/p>\n<p>El que ama a los hombres, debe amarlos, ya porque son justos, o ya para que lo sean. De este modo debe amarse al pr\u00f3jimo, y as\u00ed es como se ama al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo, sin peligro alguno; ya porque es justo, o ya para que sea justo (De Trinitate, 8,6).<\/p>\n<p>Si debes amarte a ti mismo, no es por ti, sino por aqu\u00e9l a quien debe encaminarse tu amor, como a fin rect\u00edsimo; no se extra\u00f1e nadie, si le amamos tambi\u00e9n por Dios. El que ama con verdad a su pr\u00f3jimo, debe obrar con \u00e9l de modo que tambi\u00e9n ame a Dios con todo su coraz\u00f3n (De doctrina christiana, 1, 22).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">40.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abDe estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.\u00bb<\/span> Dijo que depende; esto es, esta referida all\u00ed a donde tiene su cumplimiento (De consensu evangelistarum, 1,33).<\/p>\n<p>Siendo, pues, dos los preceptos de los cuales dependen la Ley y los Profetas -el amor de Dios y del pr\u00f3jimo- con raz\u00f3n la sagrada Escritura los presenta muchas veces como uno solo. Ya como amor de Dios, seg\u00fan aquello de San Pablo: &#8220;Sabemos que a los que aman a Dios todo les sale bien&#8221; (Rom 8,28), ya como amor del pr\u00f3jimo, como dice el mismo Santo; &#8220;Toda la ley est\u00e1 comprendida en un solo punto: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo&#8221; (G\u00e1l5,14). Por lo tanto, como el que ama a su pr\u00f3jimo consiguientemente amar\u00e1 tambi\u00e9n a Dios, amamos a Dios y al pr\u00f3jimo con la misma caridad, aunque debemos amar a Dios por s\u00ed mismo, y al pr\u00f3jimo por Dios (De Trinitate, 8, 7).<\/p>\n<p>Mas, como la esencia divina es mucho m\u00e1s excelente que nuestra naturaleza, se le ama de una manera diferente a como amamos al pr\u00f3jimo, seg\u00fan est\u00e1 mandado. Y si te comprendes a ti mismo y si comprendes tambi\u00e9n a tu pr\u00f3jimo (esto es, alma y cuerpo), ver\u00e1s que no hay diferencia alguna entre estos dos preceptos: cuando va primero el amor de Dios y est\u00e1 circunscrito al modo con que se le puede amar, le sigue el amor del pr\u00f3jimo para que le ames como a ti mismo; por lo tanto, tu amor a ti no queda excluido de la cooperaci\u00f3n a uno y otro amor (De doctrina christiana, 1,30,26).<\/p>\n<h2><span id=\"Rabano\">R\u00e1bano<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">40.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abDe estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.\u00bb<\/span> Todo el dec\u00e1logo est\u00e1 comprendido en estos dos mandamientos: los preceptos primeros afectan al amor de Dios, y los segundos al del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<h2><span id=\"Glosa\">Glosa<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">37.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEl le dijo: <i>&#8220;Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu mente.&#8221;<\/i>\u00bb<\/span> De todo tu coraz\u00f3n, esto es, con tu entendimiento; con tu alma, esto es, con tu voluntad; con tu inteligencia, esto es, con tu memoria, a fin de que nada quieras, sientas ni recuerdes, que pueda contrariarle.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Alfonso_Maria_de_Ligorio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso\">Discurso:<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Octavo Discurso para la Novena de Navidad<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl grande y primer mandamiento\u00bb ().<\/p>\n<p>Para poder amar mucho a Dios en el cielo, es necesario, en primer lugar,  amarlo mucho en la tierra. El grado de nuestro amor a Dios, al final de nuestra  vida, ser\u00e1 la medida de nuestro amor de Dios durante la eternidad.           \u00bfQueremos tener la certeza de no separarnos de este soberano Bien en la  vida presente? Estrech\u00e9mosle cada vez m\u00e1s por los v\u00ednculos de nuestro amor,  dici\u00e9ndole con la esposa del Cantar de los cantares: &#8220;Encontr\u00e9 al amor de mi alma:  lo abrac\u00e9 y no lo solt\u00e9&#8221;(3,4). \u00bfC\u00f3mo ha apresado la esposa sagrada a su amado?  &#8220;Con el brazo de la caridad&#8221;, responde Guillermo&#8230;; &#8220;es con el brazo de la caridad  con lo que se apresa a Dios&#8221;, afirma san Ambrosio.<\/p>\n<p>Dichoso aquel que podr\u00e1 escribir con San Pablo: \u00abQue los ricos posean sus  riquezas, que los reyes posean sus reinos: pero para nosotros, \u00a1nuestra gloria,  nuestra riqueza y nuestro reino, es Cristo!\u00bb.<\/p>\n<p>Y con san Ignacio: \u00abDame s\u00f3lo tu amor y tu gracia, eso me basta\u00bb. Haz que  te ame y que yo sea amado por Ti; no deseo ni desear\u00e9 otra cosa.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Roberto_Belarmino_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado\">Tratado:<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Tratado sobre la ascensi\u00f3n de la mente hacia Dios, Grado 1: Opera omnia 6  (Liturgia de las Horas, 17 de septiembre)<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfCu\u00e1l es el gran mandamiento?\u00bb ().<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es, Se\u00f1or, lo que mandas a tus siervos? &#8220;Cargad, nos dices, con mi  yugo&#8221;. \u00bfY c\u00f3mo es este yugo tuyo? &#8220;Mi yugo, a\u00f1ades, es llevadero y mi carga,  ligera&#8221;. \u00bfQui\u00e9n, no llevar\u00e1 de buena gana, un yugo que no oprime, sino que anima;  una carga que no pesa, sino que reconforta? Con raz\u00f3n a\u00f1ades: &#8221; y encontrar\u00e9is vuestro descanso&#8221; (Mt 11,29). \u00bfY cu\u00e1l es este yugo tuyo, que no fatiga sino que da  reposo? Por supuesto aquel mandamiento, el primero y el m\u00e1s grande: &#8220;Amar\u00e1s al  Se\u00f1or tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n&#8221;. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s f\u00e1cil, m\u00e1s agradable, m\u00e1s dulce que  amar la bondad, la belleza y el amor, todo lo cual eres t\u00fa, Se\u00f1or Dios m\u00edo?<\/p>\n<p>\u00bfAcaso no prometes adem\u00e1s un premio, a los que guardan tus mandamientos  &#8220;m\u00e1s preciosos que el oro y m\u00e1s dulce que la miel del panal&#8221;? (Sal. 18,11) Por  cierto que s\u00ed, y un premio grandioso, como dice tu ap\u00f3stol Santiago: &#8220;El Se\u00f1or  prepar\u00f3 la corona de vida para aquellos que lo aman&#8221; (1,12)&#8230; Y as\u00ed dice san Pablo,  inspir\u00e1ndose en el profeta Isa\u00edas: &#8221; Ni el ojo vi\u00f3, ni el o\u00eddo oy\u00f3, ni el hombre puede  pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman &#8221; (1Co 2,9)<\/p>\n<p>En verdad, es muy grande el premio que proporciona la observancia de tus  mandamientos. Y no s\u00f3lo aquel mandamiento, el primero y el m\u00e1s grande es  provechoso para el hombre que lo cumple, no para Dios que lo impone, sino que  tambi\u00e9n los dem\u00e1s mandamientos de Dios, perfeccionan al que los cumple, lo  embellecen, lo instruyen, lo ilustran, lo hacen en definitiva bueno y feliz. Por esto,  si juzgas rectamente, comprender\u00e1s que has sido creado para la gloria de Dios y  para tu eterna salvaci\u00f3n, comprender\u00e1s que \u00e9ste es tu fin, que \u00e9ste es el objetivo  de tu alma, el tesoro de tu coraz\u00f3n. Si llegas a este fin, ser\u00e1s dichoso, si no lo  alcanzas, eres un desdichado.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Asis_religioso\">San Francisco de As\u00eds, religioso<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Regla\">Regla: <\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Primera regla, \u00a7 23<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n\u00bb ().<\/p>\n<p>Amemos todos con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma, con toda la mente, con toda la fuerza y poder, con todo el entendimiento, con todas las energ\u00edas, con todo el empe\u00f1o, con todo el afecto, con todas las entra\u00f1as, con todos los deseos y quereres, al Se\u00f1or Dios, que nos dio y nos da a todos nosotros todo el cuerpo, toda el alma y toda la vida, que nos cre\u00f3, nos redimi\u00f3 y por sola su misericordia nos salvar\u00e1; que nos ha hecho y hace todo bien a nosotros, miserables y m\u00edseros, p\u00fatridos y hediondos, ingratos y malos.<\/p>\n<p>Ninguna otra cosa, pues, deseemos, ninguna otra queramos, ninguna otra nos agrade y deleite, sino nuestro Creador, y Redentor, y Salvador, solo verdadero Dios, que es bien pleno, todo bien, bien total, verdadero y sumo bien; que es el solo bueno, piadoso, manso, suave y dulce; que es el solo santo, justo, veraz, santo y recto; que es el solo benigno, inocente, puro; de quien, y por quien, y en quien est\u00e1 todo el perd\u00f3n, toda la gracia, toda la gloria de todos los penitentes y justos, de todos los bienaventurados que gozan juntos en los cielos.<\/p>\n<p>Nada, pues, impida, nada separe, nada adultere; nosotros todos, dondequiera, en todo lugar, a toda hora y en todo tiempo, todos los d\u00edas y continuamente, creamos verdadera y humildemente y tengamos en el coraz\u00f3n y amemos, honremos, adoremos, sirvamos, alabemos y bendigamos, glorifiquemos y sobresaltemos, engrandezcamos y demos gracias al alt\u00edsimo y sumo Dios eterno, trinidad y unidad, Padre, e Hijo, y Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Enciclica_Deus_caritas_est\">Carta Enc\u00edclica \u00abDeus caritas est\u00bb<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">n. 18.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTodo&#8230; depende de estos dos mandamientos\u00bb ().<\/p>\n<p>Hay una interacci\u00f3n necesaria entre amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo&#8230; Si en mi vida me falta completamente el contacto con Dios, jam\u00e1s puedo ver en el otro m\u00e1s que el otro y no consigo reconocer en \u00e9l la imagen divina. Si por el contrario, en mi vida descuido completamente la atenci\u00f3n al otro, deseando solamente ser \u00abpiadoso\u00bb y cumplir con mis \u00abdeberes religiosos\u00bb, entonces mi relaci\u00f3n con Dios se seca. Cuando es as\u00ed, esta relaci\u00f3n es solamente \u00abcorrecta\u00bb pero sin amor. Tan s\u00f3lo mi disponibilidad de ir al encuentro del pr\u00f3jimo, a testimoniarle mi amor, me hace tambi\u00e9n sensible ante Dios. S\u00f3lo el servicio al pr\u00f3jimo abre mis ojos a ese Dios hecho para m\u00ed y seg\u00fan su propia manera de amarme.<\/p>\n<p>Los santos \u2013pongamos por ejemplo a la beata Teresa de Calcuta- en su  encuentro con el Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda, han sacado toda su capacidad de amar al pr\u00f3jimo de manera siempre nueva y, rec\u00edprocamente, este encuentro ha adquirido todo su realismo y toda su profundidad precisamente gracias a su servicio a los otros.<\/p>\n<p>Amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo son inseparables, es un \u00fanico mandamiento. Sin embargo, los dos viven del amor sol\u00edcito de Dios que nos ha amado el primero. As\u00ed, no se trata ya de un \u00abmandamiento\u00bb que nos prescribe algo imposible desde el exterior sino, por el contrario, de una experiencia de amor, dada desde el interior, un amor que, por su naturaleza, debe ser compartido con los otros. El amor crece con el amor. El amor es \u00abdivino\u00bb porque viene de Dios y nos une a Dios y, a trav\u00e9s de este proceso de unificaci\u00f3n, nos transforma en un Nosotros, que sobrepasa nuestras divisiones y nos hace llegar a ser uno hasta que, al final, Dios sea \u00abtodo en todos\u00bb.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_La_ley_de_la_vida\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: La ley de la vida<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 219-221.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Rut 1, 3-6,14b-16.22.<\/p>\n<p>\u00bfUna novela moderna en la \u00e9poca de los Jueces? En realidad, la lengua empleada en el libro de Rut es postex\u00edlica, pero la historia en s\u00ed debe de ser m\u00e1s antigua. Al igual que los Setenta, la tradici\u00f3n cristiana, ha colocado este libro a continuaci\u00f3n del de los Jueces, pues se considera que la acci\u00f3n se desarrolla en esa \u00e9poca. La obra, pues, refleja una mentalidad opuesta a la que se desprende del libro de los Jueces y que ilustran los libros de Esdr\u00e1s y Nehem\u00edas. En efecto, el riesgo de idolatr\u00eda que los pueblos extranjeros representaron para Israel, dio lugar, despu\u00e9s del exilio, a la prohibici\u00f3n de los matrimonios mixtos. Y aunque el libro de Rut no se muestra contrario a las medidas que se toman para salvaguardar la fe, no por ello deja de significar una reacci\u00f3n contra el \u00a1lesa\/rollo de un nacionalismo demasiado riguroso.\u00a0<\/p>\n<p>La historia que cuenta el libro Rut es la de un idilio muy sencillo que se desarrolla en un medio campesino, donde se honran las virtudes familiares, donde se recompensan la generosidad y la piedad familiar, y donde la providencia aparece por doquier.&#8221; (W. Harrington). Los nombres de los personajes son simb\u00f3licos: Noem\u00ed es la Graciosa; Rut, la Compa\u00f1era; Orfa, la Irreductible. Tambi\u00e9n podemos relacionar el nombre de Bel\u00e9n, la Casa-del-pan, con el gesto del Se\u00f1or dando pan a su pueblo (v. 6).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 145.<\/p>\n<p>Los vers\u00edculos 5 al 9 del salmo 145 forman un himno de congratulaci\u00f3n que estaba dirigido a los peregrinos del templo; este canto adopta la forma de un himno en honor del Se\u00f1or que protege a los m\u00e1s d\u00e9biles.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 22, 34-40.<\/p>\n<p>&#8220;Se reunieron los fariseos&#8230;&#8221; La traducci\u00f3n pierde fuerza y no expresa debidamente la intenci\u00f3n del evangelista. Efectivamente, la &#8220;reuni\u00f3n&#8221; de los fariseos es una cita textual del Salmo 2,2 seg\u00fan la Biblia griega (&#8220;Los jefes se reunieron en grupos contra el Se\u00f1or y contra su Cristo&#8221;). La reuni\u00f3n es, pues, una conspiraci\u00f3n; el proceso de Jes\u00fas ya est\u00e1 en marcha.\u00a0<\/p>\n<p>El legista plantea la debatida cuesti\u00f3n acerca del mandamiento principal de la ley. En realidad, no se trata tanto de fijar una jerarqu\u00eda dada como de dilucidar los fundamentos de la vida moral. Jes\u00fas responde citando el doble mandamiento de amar a Dios y al pr\u00f3jimo, mandamientos que se basan en el se\u00f1or\u00edo de Dios, como lo muestran Dt 6,5, con la hermosa oraci\u00f3n del Shema, de donde se ha sacado el primer mandamiento (cfr. Me 12,29), y el estribillo &#8220;Yo soy Yahv\u00e9&#8221;, de Lv 19, para el segundo mandamiento. La originalidad de la respuesta no se encuentra &#8220;en las ideas de amor a Dios y al pr\u00f3jimo, conocidas del Antiguo Testamento, sino en el hecho de que Jes\u00fas junte ambas cosas y les d\u00e9 una misma importancia y, sobre todo, en la simplificaci\u00f3n y la concentraci\u00f3n de toda la ley en estos dos mandamientos. Efectivamente, de estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los profetas.\u00a0<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Vienen de nuevo al encuentro de Jes\u00fas para preguntarle; las sectas y los grupos se suceden, y todos buscan un apoyo para sus tesis o una argucia para hacer que el Hijo de Dios se contradiga. &#8220;Maestro, \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento principal de la ley?&#8221; En tiempos de Jes\u00fas, y en los a\u00f1os en que Mateo redacta su evangelio para cristianos provenientes del juda\u00edsmo, la pregunta era temible. \u00a1El estudio de la ley de Mois\u00e9s hab\u00eda llevado a encontrar en ella 365 prohibiciones, tantas como los d\u00edas del a\u00f1o, y 248 mandamientos, tantos como los componentes del cuerpo humano! Todo ello ten\u00eda que regir la vida de un jud\u00edo piadoso, y los rabinos se esforzaban en demostrar con toda minuciosidad la importancia de cada mandamiento y de cada prohibici\u00f3n. La pregunta era comprometida y, cuando se le plantea a Jes\u00fas, es &#8220;para ponerlo a prueba&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>La respuesta de Cristo es sencilla y completamente tradicional; se limita a responder con el admirable texto que todo jud\u00edo piadoso y sincero conoce de memoria: &#8221; \u00a1Amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con todo tu ser!&#8221; Nada nuevo, desde luego; y, sin embargo, Jes\u00fas ha evitado la trampa que se le tiende trastocando radicalmente los datos de la pregunta.\u00a0<\/p>\n<p>Para Jes\u00fas, no basta con una reglamentaci\u00f3n tan luminosamente simplificada que podr\u00edamos observarla como si fuese un c\u00f3digo de leyes; se trata de volver a lo esencial, que no es precisamente del orden de la ley, sino del orden del coraz\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;Es el coraz\u00f3n lo que yo quiero, y no los sacrificios&#8221;, dec\u00eda ya el Antiguo Testamento. El programa de la vida nueva no puede reducirse a una serie de preceptos imperativos; la ley nueva es, de ahora en adelante, la interpelaci\u00f3n de un rostro. Jes\u00fas libera al hombre de su obsesi\u00f3n por los tab\u00faes y por la observancia, de las cortapisas de los miedos \u00edntimos y de las restricciones sociales. La savia de toda moral no es la conformidad con unas normas: es el amor lo que de veras llega a los seres vivos. Jes\u00fas denuncia todo cuanto puede desviar la mirada de la contemplaci\u00f3n de lo esencial: los rabinos hab\u00edan puesto pantallas entre el hombre y la exigencia de Dios; en adelante, hay que mirar directamente a Dios y a los hombres. No se trata ya tanto de estar en regla cuanto de amar.\u00a0<\/p>\n<p>Amar a Dios con todo el ser. Y el amor es una pasi\u00f3n, no un deber. Amar como se ama la vida. Con ebriedad y admiraci\u00f3n, sin tino; \u00a1amar a Dios con desmesura!\u00a0<\/p>\n<p>Y luego amar al pr\u00f3jimo como a uno mismo&#8230; No conformarse y &#8220;tolerar&#8221; al otro, sino dejarse llevar por una infinita ternura hacia aquel a quien Dios mira como me mira a m\u00ed, con una pasi\u00f3n que llega al extremo de morir de amor. \u00bfSon s\u00f3lo palabras? Quiz\u00e1&#8230;, pero, si se hicieran realidad, \u00a1qu\u00e9 revoluci\u00f3n! Jes\u00fas simplificaba la ley&#8230; \u00a1Quiz\u00e1 hubiese valido m\u00e1s en nuestro caso seguir respetando los 248 mandamientos y las 365 prohibiciones! Al menos, habr\u00edamos sabido adonde nos llevaba la escucha del Evangelio. El amor no es en s\u00ed peligroso: \u00a1no puede conducir m\u00e1s que a la cruz! Pero tambi\u00e9n a la ma\u00f1ana de Pascua&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>No acabaremos nunca, Dios y Padre nuestro, de cantar la inmensidad de tu amor. Que esta alabanza nos abra a una vida nueva, animada por tu Esp\u00edritu y orientada al servicio de nuestros hermanos.\u00a0<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Nuestra alegr\u00eda es bendecirte, Padre de amor infinito:\u00a0<br \/>\nen tu creaci\u00f3n descubrimos, maravillados,<br \/>\nla ternura que pones en todas las cosas.\u00a0<br \/>\n\u00a1Te alabamos por tanto amor!\u00a0<\/p>\n<p>Bendito seas, adem\u00e1s,<br \/>\ncuando cuando nos haces darnos unos a otros,\u00a0<br \/>\ncomo una multitud de hermanos<br \/>\nllamados a vivir en la gracia de tu ley.\u00a0<\/p>\n<p>En el camino de este dif\u00edcil amor<br \/>\nt\u00fa nos insuflas tu Esp\u00edritu,<br \/>\npara que nuestra vida coincida en verdad\u00a0<br \/>\ncon las palabras de nuestra alabanza.\u00a0<\/p>\n<p>Es esa alabanza la que unimos a la aclamaci\u00f3n\u00a0<br \/>\nde todos cuantos en el mundo<br \/>\ninventan d\u00eda a d\u00eda<br \/>\nlos mil rostros de tu \u00fanico amor.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">El primer mandamiento de la Ley, 22:34-40 (Mc 12:28-34; Lc 10:25-27).<\/p>\n<p>Este pasaje lo traen en forma an\u00e1loga Mt y Mc. Lc tambi\u00e9n lo trae en forma m\u00e1s esquem\u00e1tica y como introducci\u00f3n justificatoria, que dar\u00e1 lugar a la exposici\u00f3n de la par\u00e1bola del buen samaritano. Se quiere saber de Jesucristo su pensamiento sobre el mayor mandamiento de la Ley. Era algo que estaba en las discusiones del medio ambiente rab\u00ednico.<\/p>\n<p>Las discusiones rab\u00ednicas sobre la diversa importancia de los mandamientos eran frecuentes. Se distingu\u00edan ordinariamente 613 mandatos: 248 eran positivos y 365 negativos. De ellos, en las listas que se elaboraban, a unos se los califica de graves, y a otros, de leves. Aunque en la \u00e9poca de Cristo este n\u00famero no hubiese estado cerrado y fijo, exist\u00edan ya listas, clasificaciones y discusiones en torno a ello. Frecuentemente se buscaba cu\u00e1l fuese el primero de estos mandamientos. Se lee en una par\u00e1bola sobre el Deuteronomio 22:7: \u201cEl Santo (Dios) no ha revelado qu\u00e9 recompensa guarda sino s\u00f3lo a dos preceptos, el m\u00e1s importante entre los importantes: Honra a tus padres (Ex 20:22), y el m\u00e1s peque\u00f1o entre los peque\u00f1os: Deja libre a la madre cuando cojas a los pajaritos (Dt 22:7). Para estos dos mandamientos ha fijado la recompensa: una larga vida.\u201d<\/p>\n<p>En este ambiente surge la pregunta que se le va a hacer a Cristo. En Mc-Mt se le acerca un grupo de fariseos al saber que hab\u00eda respondido \u201cbien\u201d a los saduceos, sus enemigos doctrinales, al ense\u00f1ar la resurrecci\u00f3n de los muertos. Es verdad que Mt pone que se le acercan par a \u201ctentarle\u201d (\u03c0\u03b5\u03b9\u03c1\u03ac\u03b6\u03c9), pero el sentido exacto de esta palabra depende del contexto. No siempre tiene mal sentido, ya que significa \u201cexperimentar,\u201d \u201cprobar,\u201d pero lo mismo puede ser capciosamente que poner a prueba para saber lo que dice, para aprovecharse de su ense\u00f1anza. Este parece ser el sentido, como se desprende de Mc (v.34). El que le interroga es \u201clegista,\u201d un doctor de la Ley (\u03bd\u03bf\u03bc\u03b9\u03ba\u03cc\u03c2). En Mt-Mc se plantea el problema ambiental sobre cu\u00e1l sea el mayor mandamiento de la Ley.<\/p>\n<p>Y se formula con el valor de lo que hay que hacer para alcanzar la vida eterna. Si no es que pretende preguntar por algunas pr\u00e1cticas especiales, en el fondo es la pregunta que se hace en Mt-Mc: ser\u00edan las pr\u00e1cticas esenciales, por lo que se le centra el tema. En Lc la redacci\u00f3n es m\u00e1s exhortativa; era inter\u00e9s suyo o de su \u201cfuente.\u201d En Mc se aprecia un ambiente helen\u00edstico, en el que interesa, adem\u00e1s del hecho hist\u00f3rico de Cristo, darle una redacci\u00f3n pol\u00e9mica en defensa del monote\u00edsmo contra el polite\u00edsmo (Mc 12:29), a lo que se le a\u00f1ade una serie de palabras t\u00e9cnicas helen\u00edsticas: \u03b4\u03b9\u03ac\u03bd\u03bf\u03b9\u03b1, \u03ba\u03b1\u03bb\u03ce\u03c2, \u03c3\u03c5\u03bd\u03ad\u03c3\u03b5\u03c9\u03c2, \u03bd\u03bf\u03c5\u03bd\u03b5\u03c7\u03ce\u03c2. El actual texto de Mc tendr\u00eda unas fuentes helenizantes y m\u00e1s tard\u00edas que Mt-Lc. En Mt, el v.40 parece ser la clave de todo el pasaje. Toda la Ley y los Profetas se reducen o penden (\u03c7\u03c1\u03ad\u03bc\u03b1\u03c4\u03b1\u03b9) de los dos preceptos que aqu\u00ed se citan. En Mc la respuesta de Cristo est\u00e1 hecha conforme al <i>Shem\u00e1, <\/i>que todo israelita var\u00f3n, no esclavo, deb\u00eda recitar dos veces al d\u00eda, y que deb\u00eda de estar ya en uso en tiempo de Cristo. Toma su nombre del comienzo de la misma: \u201cOye, Israel\u201d (Dt 6:4.5). Todas estas expresiones: \u201ccoraz\u00f3n,\u201d \u201calma\u201d y \u201cfuerza\u201d (Mc), m\u00e1s que expresar cosas distintas, son formas sem\u00edticas, pleon\u00e1sticas, de decir globalmente lo mismo. Esto es lo que constitu\u00eda originar\u00eda y fundamentalmente la oraci\u00f3n diaria del <i>Shem\u00e1. <\/i>Para los jud\u00edos, este mandato del amor de Dios sobre todo era fundamental. Pero tambi\u00e9n se vinieron a mixtificar o yuxtaponer a \u00e9l otros, en los que, d\u00e1ndole una importancia excesiva a otras cosas muy secundarias de la misma legislaci\u00f3n, tales como la recomendaci\u00f3n de pensar siempre en estas palabras, lo que dio lugar a las \u201dfilacterias\u201d (Dt 6:8; N\u00fam 15:38), o los premios temporales que se pusieron anejos al primer mandamiento para mejor cumplirlo (Dt 11,13ss), vinieron a derivar en utilitarismo el mismo precepto del amor de Dios. Y era frecuente en muchos rabinos poner por encima de todos los preceptos el mandamiento de sacrificar diariamente dos corderos de un a\u00f1o a Yahv\u00e9. Hasta el mismo precepto del amor a Dios ven\u00eda a quedar as\u00ed desvirtuado por el precepto de sus mismos ritos.<\/p>\n<p>Por eso, Jesucristo insistir\u00e1 en situar el precepto del amor a Dios sobre todas las cosas, en su lugar primero, absoluto y excepcional. \u201cEste es el mayor y primer mandamiento\u201d (Mt).<\/p>\n<p>Pero Jesucristo va a insistir y situar en su propio lugar otro mandamiento descuidado por el juda\u00edsmo y pospuesto a otros preceptos menores. \u201cUn segundo (mandamiento) hay semejante a \u00e9l: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d (Mt). Jesucristo da este segundo mandamiento sin que el \u201clegista\u201d se lo haya preguntado. \u00bfA qu\u00e9 se debe esta insistencia y la proclamaci\u00f3n de su excelencia? En el lugar an\u00e1logo de Lc (10:27), el doctor de la Ley le responde a Jesucristo con los dos preceptos. Pero aqu\u00ed no se preguntan.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n es la importancia de este segundo mandato, el olvido o devaluaci\u00f3n en que se le ten\u00eda frente a otros preceptos ritualistas o minuciosos. Por ejemplo, en el Talmud se atribu\u00eda la misma recompensa al amor a los padres que si, al coger a los pajaritos de su nido, se dejase libre a la madre.<\/p>\n<p>Es verdad que se le\u00eda a veces una mayor valoraci\u00f3n del mandamiento del amor al pr\u00f3jimo. En el <i>Testamento de los doce patriarcas <\/i>se lee: \u201cAmad al Se\u00f1or durante toda vuestra vida y amaos los unos a los otros de coraz\u00f3n\u201d. Y rab\u00ed Aqiba, sobre 130, dec\u00eda: \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo; es el principio fundamental.\u201d\u00a0<\/p>\n<p>Pero lo que pod\u00eda ser una superaci\u00f3n moral no llegaba, en ning\u00fan caso, al mandato como Jesucristo lo sit\u00faa y lo entiende.<\/p>\n<p>Jesucristo lo anuncia con las palabras del Lev\u00edtico: \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d (Lev 19:18). Pero en su mismo contexto se ve que este pr\u00f3jimo de un jud\u00edo es s\u00f3lo otro jud\u00edo, y a lo m\u00e1s el \u201cperegrino\u201d (<i>ger<\/i>)<i> <\/i>que morase con ellos. Los samaritanos, los publ\u00edcanos y las gentes de mala vida no eran para ellos pr\u00f3jimo; los samaritanos y los publ\u00edcanos eran positivamente odiados (Eclo 50:27.28).<\/p>\n<p>Pero, frente a esta mutilaci\u00f3n de lo que es pr\u00f3jimo y de los deberes que para \u00e9l hay, Jesucristo explica el mandamiento del Lev\u00edtico y lo sit\u00faa en el puesto que le corresponde, y lo precept\u00faa en funci\u00f3n de Dios. Por eso se da aqu\u00ed a este mandamiento dos caracter\u00edsticas: la <i>universalidad <\/i>en el concepto de pr\u00f3jimo, sac\u00e1ndolo de los estrechos l\u00edmites jud\u00edos para darle la universalidad de lo \u201chumano\u201d; es la doctrina de Cristo, bien sintetizada en la par\u00e1bola del buen samaritano (Lc 10:29-37), y que en Lc es la consecuencia de la doctrina que se expone (Lc 10:28-29); y tambi\u00e9n el situar <b>y destacar la gravedad e <i>importancia <\/i><\/b>del mismo, al ponerlo, por encima de todas las minucias y peque\u00f1eces del amor de Dios: \u201cNo hay otro mandamiento mayor que \u00e9stos\u201d (Mc). Precisamente el precepto del amor al pr\u00f3jimo es \u201csemejante\u201d al mandamiento del amor a Dios. \u201cLa semejanza est\u00e1 en la caridad, que no va al pr\u00f3jimo sino por amor de Dios.\u201d Pero lo que aqu\u00ed tambi\u00e9n se urge es la gran obligaci\u00f3n \u2014 \u201dsemejante al primero\u201d \u2014 de la pr\u00e1ctica del amor al \u201cpr\u00f3jimo\u201d!<\/p>\n<p>El escriba respondi\u00f3, admirado de la doctrina de Jes\u00fas, aprobando cuanto hab\u00eda dicho y resaltando, con relaci\u00f3n al amor al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo, que \u201ces m\u00e1s (importante) que todos los holocaustos y sacrificios\u201d (Mc), tomados \u00e9stos como simple rito, como era tan frecuente, y los profetas lo hab\u00edan censurado en Israel. Era un escriba que, como Jes\u00fas le dir\u00e1, no estaba \u201clejos del Reino de Dios\u201d por su rectitud moral. Ni se presenta su actitud como extra\u00f1a, pues hay algunas sentencias de rabinos que ponen el amor a Dios y al pr\u00f3jimo por encima de los ritos y ceremonias. Tal, en el siglo II despu\u00e9s de Cristo, el rabino Ben Zoma. Lo cual no era m\u00e1s que situarse en la ense\u00f1anza de los profetas (Os 6:6; Jer 7:21-23; cf. Prov 21:3).<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, se termina la exposici\u00f3n haci\u00e9ndose una s\u00edntesis de lo que estos dos mandamientos significan en la econom\u00eda de la revelaci\u00f3n y de la moral. \u201cDe estos dos mandamientos pende (\u03c7\u03c1\u03b5\u03bc\u03b1\u03c4\u03bf\u03ba) toda la Ley y los Profetas\u201d (Mt). De estos dos principios fundamentales y vitales penden toda la Ley y los Profetas, porque ellos son los que religiosamente los vitalizan, los \u201cmoralizan,\u201d los que les dan el verdadero \u201cesp\u00edritu\u201d de que han de estar animados. Es, por otra parte, una s\u00edntesis, al modo ambiental, de destacar la suprema importancia de ambos. As\u00ed, Hillel, sobre el 20 antes de Cristo, dec\u00eda: \u201cLo que te desagrade no lo hagas a otro. Esto es toda la Ley; el resto no es m\u00e1s que el comentario.\u201d<\/p>\n<p>Jesucristo, con estas palabras, ha dado a la Humanidad otra de esas lecciones trascendentales. Es la lecci\u00f3n de la <b>caridad cristiana <\/b>volc\u00e1ndose en la fraternidad de todos los seres humanos.<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_Invectivas_y_lamento_por_Jerusalen\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): Invectivas y lamento por Jerusal\u00e9n<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), cf. pp. 447-453.<\/p>\n<p>Nota: Este texto suele venir con muchos errores, queda pendiente una revisi\u00f3n minuciosa del mismo<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>Mateo recoge en este cap\u00edtulo los dichos pol\u00e9micos contra los escribas y los fariseos que los otros sin\u00f3pticos refieren en diferentes contextos. De este modo, el evangelista, en los umbrales del relato de la pasi\u00f3n, pone de relieve la divergencia, que ahora se ha vuelto insuperable, entre la mentalidad farisaica y la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. Por otra parte, el fragmento deja aparecer la ruptura definitiva entre la Iglesia y la sinagoga, as\u00ed como la naciente tendencia de los disc\u00edpulos a asumir modelos de comportamiento contrarios a la doctrina evang\u00e9lica. El cap\u00edtulo se articula en tres partes: en primer lugar, aparece una amonestaci\u00f3n de Jes\u00fas dirigida <i>a la gente y a sus disc\u00edpulos, <\/i>para invitarles a respetar la doctrina de los int\u00e9rpretes autorizados de la ley (v. 2) y para que se guarden tambi\u00e9n de su incoherencia, vanagloria y ambici\u00f3n (vv. 1-12).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p>La reprimenda contra la hipocres\u00eda de los maestros de la ley y los fariseos es un aviso severo y acongojado que Jes\u00fas dirige a sus disc\u00edpulos, a nosotros. La ambici\u00f3n, la vanagloria y el formalismo constituyen, en efecto, la carcoma que puede corroer las mas nobles intenciones de servicio al Se\u00f1or y a los hermanos. Si dejamos espacio a estas tendencias, el culto se convierte en idolatr\u00eda del yo, la interpretaci\u00f3n de la Palabra se pliega a los propios fines y el cumplimiento escrupuloso de algunos preceptos puede cubrir la transgresi\u00f3n de mandamientos mucho mas importantes. Jes\u00fas nos invita vigorosamente a la autenticidad, es decir, a la humildad, que es la Unica que nos gu\u00eda a reconocer con alegre libertad de coraz\u00f3n la nada que somos y el todo que recibimos en cada instante del \u00fanico Padre del cielo, del Unico Maestro, Cristo. Ser el siervo de todos, con el deseo de configurarse con Jes\u00fas, Siervo sufriente por nuestra salvaci\u00f3n: ese es el imperativo para quien ejerce una autoridad en la Iglesia.\u00a0<\/p>\n<p>El cristiano que aspira a crecer y a progresar debe tener muy claro que la grandeza del disc\u00edpulo no ser\u00e1 diferente a la de su Maestro, que eligi\u00f3 para s\u00ed el \u00faltimo sitio y llevo a cabo su misi\u00f3n en medio de la ignominia y con un aparente fracaso.\u00a0<\/p>\n<p>El Evangelio nos encuentra siempre faltos y necesitados de conversi\u00f3n; precisamente por eso se nos ofrece, para que podamos dirigir de nuevo la mirada a nuestro humild\u00edsimo Salvador, desenmascarando las ambiciones y las modalidades de hipocres\u00eda que se insin\u00faan tambi\u00e9n en nosotros, disc\u00edpulos que querr\u00edan hacerse pasar por maestros sin haber abrazado todav\u00eda la cruz, sin haber emprendido todav\u00eda el camino del servicio hasta la consumaci\u00f3n del don de nosotros mismos en la caridad.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>Que cada uno de nosotros se acuse y se reprenda a sf. mismo -y no a Adan- por cualquier pecado en el que caiga, y cada uno de nosotros muestre una penitencia digna, si quiere conseguir de verdad la vida eterna en el Se\u00f1or. Sin embargo, si no quer\u00e9is y permanec\u00e9is en vuestro endurecimiento, esto es lo que dice el Se\u00f1or: \u00ab<i>Cuando, en efecto, tiemble la tierra, este el cielo descompuesto <\/i>(cf. Is 13,13) y <i>se enrolle como un libro <\/i>(cf. Is 34,4; Ap 6,14), <i>quedar\u00e1n aterrados frente a estas espantosas calamidades<\/i>\u00bb<i>. <\/i>Los que contradicen, murmuran o hacen todav\u00eda peor, \u00bfc\u00f3mo se defender\u00e1n entonces? \u00bfAcaso dir\u00e1n: \u00abNo hemos o\u00eddo\u00bb, o bien: \u00abNadie nos ha avisado\u00bb? Con raz\u00f3n se les pod\u00eda responder: \u00abCuantas cosas os he predicho, oh infelices, y cuantas exhortaciones os he dirigido por medio de los profetas, de los ap\u00f3stoles, de todos mis siervos y hasta personalmente! \u00bfNo o\u00edais decir en mis evangelios: \u00abHaced penitencia\u00bb. Y aunque yo dijera: <i>\u00abEstrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida\u00bb <\/i>(Mt 7,14), \u00bfno estabais acaso sobre lechos blandos y buscabais la comodidad en todos? Y cuando os dec\u00eda: <i>\u00abEl que quiera ser el primero, que sea el \u00faltimo de todos, el esclavo de todos y el siervo de todos\u00bb <\/i>(Mc 9,35; 10,44; cf. Mt 20,27), \u00bfno preferisteis acaso los primeros puestos en la mesa y los primeros asientos (cf. Mt 23,6), sitios preeminentes, autoridad, funciones, otros cargos, y acaso no os negasteis a someteros o a servir con humildad de \u00e1nimo al que era vil, pobre y rechazado? Por eso os suplico a todos, padres y hermanos espirituales m\u00edos, y nunca cesar\u00e9 de suplicar a vuestra caridad que ninguno de vosotros descuide su propia salvaci\u00f3n (Heb 2,3). Seg\u00fan las palabras del Se\u00f1or, no cesemos de velar y orar (cf. Mt 26,41), hasta que no pasemos a las bienaventuranzas del m\u00e1s all\u00e1 y no consigamos los bienes prometidos por la gracia y el amor a los hombres de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, a quien corresponde toda gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n (Sime\u00f3n el Nuevo Te\u00f3logo, <i>Le catechesi, <\/i>Citt\u00e1 Nuova, Roma 1995, 182-202, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>Nada permanece secreto, nada escondido, precisamente nada. En realidad, la humanidad se divide en dos categor\u00edas: aquellos cuyas culpas escondidas han salido a la luz y aquellos cuya realidad escondida no ha salido a la luz. A \u00e9stos se les llama \u00abmorales\u00bb, honestos; a aqu\u00e9llos, \u00abinmorales\u00bb, deshonestos.\u00a0<\/p>\n<p>Y, en verdad, el sol s\u00f3lo puede sacar a la luz las acciones, no los pensamientos. Pero nos equivocar\u00edamos enormemente si nos content\u00e1ramos con esta constataci\u00f3n y continu\u00e1ramos viviendo tranquilamente -prudentemente- como antes. El sol, la luz, que irrumpe en cada rinc\u00f3n y revela lo que est\u00e1 escondido, se llama Cristo. Y as\u00ed todo cambia.\u00a0<\/p>\n<p>Nosotros llevamos una existencia p\u00fablica, visible, y al lado una existencia oculta, secreta, de pensamientos, sentimientos y esperanzas que nadie llega a conocer; y nos quedar\u00edamos paralizados de terror si supi\u00e9ramos que todos nuestros pensamientos y todos nuestros sentimientos pudieran ser exhibidos a los ojos de todos.\u00a0<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed que, contra toda regla dictada por la discreci\u00f3n, se dice en la Biblia que al final compareceremos ante Cristo con todo lo que somos y hayamos sido, y no s\u00f3lo ante Cristo, sino tambi\u00e9n ante los hombres que est\u00e9n junto a nosotros.\u00a0<\/p>\n<p>Ser\u00e1 Cristo quien juzgue. Ser\u00e1 su Esp\u00edritu el que discierna entre los esp\u00edritus. En consecuencia, s\u00f3lo cuenta una pregunta: \u00bfc\u00f3mo te sit\u00faas respecto a este hombre Jesucristo? Quien aqu\u00ed abajo haya pasado a su lado sin haber pronunciado su \u00abs\u00ed\u00bb o su \u00abno\u00bb con claridad, en la hora de la muerte, cuando su vida sea pesada en la eternidad, deber\u00e1 estar frente a \u00e9l, deber\u00e1 mirarle a la cara. Y su pregunta ser\u00e1: \u00ab\u00bfHas vivido en el amor a Dios y a los hombres, o bien has vivido s\u00f3lo para ti mismo?\u00bb En ese momento no habr\u00e1 ninguna escapatoria, ninguna excusa, ninguna charla; en ese momento toda la vida quedar\u00e1 al descubierto a la luz de Cristo <i>\u00abpara que cada uno reciba el premio o castigo que le corresponda por lo que hizo durante su existencia corporal\u00bb <\/i>(2 Cor 5,10) (D. Bonhoeffer, <i>Memoria e fedelta, <\/i>Qiqajon, Magnano 1995, 226-230, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_El_mandamiento\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): El mandamiento<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, Cf. pp. pp. 229-232.<\/p>\n<p>34 <i>Cuando los fariseos oyeron que hab\u00eda hecho callar a los saduceos, se reunieron en el mismo lugar, <\/i>35 y <i>uno de ellos, doctor de la ley, para tentarlo, le pregunt\u00f3, <\/i>36 <i>Maestro, \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento mayor en la ley? <\/i>37 <i>\u00c9l le respondi\u00f3: Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu mente. <\/i>38 <i>\u00c9ste es el mandamiento mayor y primero. <\/i>39 <i>El segundo es semejante a \u00e9l: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. <\/i>40 <i>De estos dos mandamientos pende toda la ley y los profetas.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Para los escribas, todos los mandamientos tienen en s\u00ed el mismo valor. Tienen la misma dignidad y la misma fuerza obligatoria, porque proceden de Dios y de Mois\u00e9s. No obstante se distingu\u00eda entre los mandamientos graves y los leves, por cuanto algunos exig\u00edan un esfuerzo mayor y otros un esfuerzo menor. Tambi\u00e9n se intent\u00f3 compendiar el contenido de los distintos mandamientos. En este sentido <i>la pregunta del doctor de la ley <\/i>es leg\u00edtima y se ha formulado con seriedad. Es probable que se la hubiesen planteado ya en c\u00edrculos especializados.\u00a0<\/p>\n<p>Se pregunta a Jes\u00fas por el mandamiento mayor <i>en la ley. <\/i>De este modo ya est\u00e1 determinado que Jes\u00fas s\u00f3lo puede dar citas de la ley escrita. No era desacostumbrado responder a esta pregunta con el mandamiento del amor a Dios ni tampoco con el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo. Lo desacostumbrado era relacionarlos y equipararlos entre s\u00ed. Ambos mandamientos est\u00e1n en el Antiguo Testamento, en dos pasajes distintos; el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo incluso aparece en un lugar donde casi pasa desapercibido: \u00abNo procures la venganza, ni conserves la memoria de la injuria de tus conciudadanos. Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. Yo soy el Se\u00f1or\u00bb (Lev 19,18). En cambio el mandamiento del amor a Dios fue puesto por escrito en un texto de mayor alcance. Es la respuesta amorosa del pueblo que Dios escogi\u00f3 con preferencia sobre todos los dem\u00e1s y condujo al pa\u00eds de los padres: \u00abEscucha, \u00a1Israel!: El Se\u00f1or, nuestro Dios, es el \u00fanico Se\u00f1or. Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estos mandamientos, que yo te doy en este d\u00eda, estar\u00e1n estampados en tu coraz\u00f3n, y los ense\u00f1ar\u00e1s a tus hijos, y en ellos meditar\u00e1s sentado en tu casa, y andando de viaje\u00bb (Dt <i>6,4-7a). <\/i>Muchos doctores de la ley hubiesen podido mencionar esta respuesta sola como la de mayor entidad. Jes\u00fas, en cambio, cita ambos mandamientos unidos como \u00abel mandamiento mayor\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>Eso se corrobora con una formulaci\u00f3n claramente teol\u00f3gica: <i>De estos dos mandamientos pende toda la ley y los profetas. <\/i>\u00bfQu\u00e9 significa esta frase? \u00abLa ley y los profetas\u00bb es una expresi\u00f3n permanente y alude a la voluntad viviente de Dios, como est\u00e1 consignada en toda la Escritura. Esta voluntad de Dios, que se ha dado a conocer en tantos libros y prescripciones particulares y en tan diferentes tiempos, \u00bfpuede ser expresada con una f\u00f3rmula breve? \u00bfHay una declaraci\u00f3n, una manifestaci\u00f3n de la voluntad de Dios que abarque en s\u00ed todas las dem\u00e1s? O si se pregunta teniendo en cuenta al hombre: \u00bfExiste la posibilidad de cumplir todas las distintas manifestaciones de la voluntad de Dios, si solamente se sigue una de ellas? Estas palabras de Jes\u00fas lo afirman y lo establecen como una nueva ley. En el mandamiento doble del amor a Dios y del amor al pr\u00f3jimo est\u00e1n contenidos todos los dem\u00e1s mandamientos. Y tambi\u00e9n puede decirse a la inversa, que todos los dem\u00e1s mandamientos pueden ser reducidos a estos dos. Es una nueva doctrina. Aqu\u00ed no solamente se dice lo que es el mayor mandamiento, sino que en \u00e9l tambi\u00e9n est\u00e1n incluidos todos los dem\u00e1s. \u00a1Qu\u00e9 liberaci\u00f3n para el hombre! Ya no necesita fijarse con angustia en observar 248 mandamientos y 365 prohibiciones, como los contaban los rabinos, sino solamente en dos. El que los guarda, cumple toda la ley, y por tanto la verdadera voluntad de Dios82.\u00a0<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se nos dice una vez m\u00e1s con toda claridad lo que ya sabemos por el serm\u00f3n de la monta\u00f1a. Toda la aspiraci\u00f3n moral del hombre debe tener su origen en una ra\u00edz, y estar dirigida a un objetivo, que es <i>el amor. <\/i>El hombre no solamente est\u00e1 creado para obedecer a Dios como su se\u00f1or, sino tambi\u00e9n para amarle como su padre. La obediencia se lleva a cabo por medio del amor a Dios. Dios no quiere esclavos miedosos, sino hijos libres. El amor a Dios debe ser el n\u00facleo de toda piedad.\u00a0<\/p>\n<p>El amor a los hombres tambi\u00e9n debe proceder de la <i>misma ra\u00edz. <\/i>Hemos le\u00eddo que \u00abel pr\u00f3jimo\u00bb no solamente es el miembro del mismo pueblo y el habitante del mismo pa\u00eds, como lo entend\u00edan los jud\u00edos en conjunto en tiempo de Jes\u00fas. El pr\u00f3jimo puede ser cualquier persona humana. El amor del disc\u00edpulo en ning\u00fan sitio puede encontrar barreras. Su modelo es el amor del Padre, que hace brillar su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos (5,45). Tambi\u00e9n para la conducta con respecto al hombre puede afirmarse que el amor debe ser la medula, aquella fuerza que vivifica y junta todas las posibilidades de contacto rec\u00edproco.\u00a0<\/p>\n<p>Eso da por resultado un concepto grande y unitario para la vida del hombre. Por medio del amor la vida debe formarse y conseguir una unidad incons\u00fatil. Nadie necesita malgastar ni destruir sus fuerzas ante las m\u00faltiples exigencias que se nos imponen. Para el disc\u00edpulo del Se\u00f1or, s\u00f3lo hace al caso la misma conducta, ya sea ante Dios o ante el hombre. Si alguien dudara de lo que tiene que hacer en el caso particular y d\u00f3nde hay que encontrar la voluntad de Dios, esta respuesta nunca le fallar\u00e1&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas aqu\u00ed no dice de qu\u00e9 manera se han de cumplir conjuntamente en la pr\u00e1ctica los dos mandamientos: si son dos direcciones distintas que se se\u00f1alan al hombre \u2014 por una parte, amar a Dios y por otra al pr\u00f3jimo \u2014 o si el amor es distinto en cada uno de los dos mandamientos. Pero por la <i>vida <\/i>del hombre llegamos a conocer c\u00f3mo se relacionan entre s\u00ed los dos mandamientos. En ella se unifican el cumplimiento de la voluntad de Dios y el amor que est\u00e1 al servicio del hombre. La obra de la redenci\u00f3n de Jes\u00fas se lleva a cabo por amor al hombre, y por entrega amorosa a Dios, que as\u00ed lo ha dispuesto (cf. 20, 28). Eso se dice m\u00e1s tarde de una forma sin par en una carta apost\u00f3lica: \u00abSi alguno dice: yo amo a Dios, y odia a su hermano, es mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Y este mandamiento tenemos de \u00e9l: que quien ama a Dios, ame tambi\u00e9n a su hermano\u00bb (1Jn 4,20<i>s<\/i>)<i>.\u00a0<\/i><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/homilias-ciclo-a_semana-30_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\"><b>Domingo XXX del Tiempo Ordinario (A)<\/b><\/a><\/li>\n<li>Viernes XX del Tiempo Ordinario<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>34 Los fariseos, al o\u00edr que hab\u00eda hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar 35 y uno de ellos, un doctor de la ley, le pregunt\u00f3 para ponerlo a prueba: 36 \u00abMaestro, \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento principal de la ley?\u00bb. 37 \u00c9l le dijo: \u00ab\u201cAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-22-34-40-el-mandamiento-principal\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 22, 34-40: El mandamiento principal\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41354","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41354","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41354"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41354\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41354"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}