{"id":41356,"date":"2016-10-07T23:29:29","date_gmt":"2016-10-08T04:29:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-23-13-22-contra-los-escribas-y-fariseos-i-ay-de-vosotros\/"},"modified":"2016-10-07T23:29:29","modified_gmt":"2016-10-08T04:29:29","slug":"mt-23-13-22-contra-los-escribas-y-fariseos-i-ay-de-vosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-23-13-22-contra-los-escribas-y-fariseos-i-ay-de-vosotros\/","title":{"rendered":"Mt 23, 13-22: Contra los escribas y fariseos  (i) &#8211; \u00a1Ay de vosotros!"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">13<\/span> \u00ab\u00a1Ay de vosotros, escribas y fariseos hip\u00f3critas, que cerr\u00e1is a los hombres el reino de los cielos! Ni entr\u00e1is vosotros, ni dej\u00e1is entrar a los que quieren. <span class=\"versiculo\">14<\/span> \u00a1Ay de vosotros, escribas y fariseos hip\u00f3critas, que viaj\u00e1is por tierra y mar para ganar un pros\u00e9lito, y cuando lo consegu\u00eds, lo hac\u00e9is digno de la <i>gehenna<\/i> el doble que vosotros! <span class=\"versiculo\">15<\/span> \u00a1Ay de vosotros, gu\u00edas ciegos, que dec\u00eds: \u201cJurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo s\u00ed obliga\u201d! <span class=\"versiculo\">16<\/span> \u00a1Necios y ciegos! \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s, el oro o el templo que consagra el oro? <span class=\"versiculo\">17<\/span> O tambi\u00e9n: \u201cJurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que est\u00e1 en el altar s\u00ed obliga\u201d. <span class=\"versiculo\">18<\/span> \u00a1Ciegos! \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? <span class=\"versiculo\">19<\/span> Quien jura por el altar, jura por \u00e9l y por cuanto hay sobre \u00e9l; <span class=\"versiculo\">20<\/span> quien jura por el templo, jura por \u00e9l y por quien habita en \u00e9l; <span class=\"versiculo\">21<\/span> y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y tambi\u00e9n por el que est\u00e1 sentado en \u00e9l. <span class=\"versiculo\">22<\/span> \u00a1Ay de vosotros, escribas y fariseos hip\u00f3critas, que pag\u00e1is el diezmo de la menta, del an\u00eds y del comino, y descuid\u00e1is lo m\u00e1s grave de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que habr\u00eda que practicar, aunque sin descuidar aquello. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Santa_Catalina_de_Genes_mistica\">Santa Catalina de G\u00eanes, m\u00edstica<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_El_libre_arbitrio\">Escritos: El libre arbitrio<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">Dios llama a nuestra libertad<\/p>\n<p>Dios incita al hombre a que se levante del pecado&#8230; Cuanto m\u00e1s pronto el hombre reconoce su miseria, m\u00e1s pronto tambi\u00e9n se humilla y se abandona a Dios conociendo que es a Dios a quien pertenece hacer en \u00e9l esta obra de conversi\u00f3n. Poco a poco, por las inspiraciones que Dios le manda, toma conciencia de ello, y viendo la obra y la ganancia que saca de ello, se dice a s\u00ed mismo: Verdaderamente, parece que Dios no tiene otra cosa que hacer que ocuparse de m\u00ed. \u00a1Cu\u00e1n suaves y llenas de amor son las obras de Dios en nosotros!&#8230;<\/p>\n<p>Servir a Dios en esta vida es, verdaderamente, reinar. Cuando Dios libera al hombre del pecado que le esclaviza, le saca de toda esclavitud y lo establece en la verdadera libertad. De no ser as\u00ed, el hombre va siempre de deseo en deseo sin jam\u00e1s pacificarse; cuanto m\u00e1s tiene m\u00e1s quisiera tener; buscando satisfacerse, nunca est\u00e1 contento. En efecto, cualquiera que tiene un deseo est\u00e1 pose\u00eddo por \u00e9l; se vende a la cosa que ama; buscando su libertad, siguiendo a sus apetitos ofendiendo a Dios, se hace esclavo de ellos para siempre.<\/p>\n<p>Considera, pues, la fuerza y el poder de nuestro libre arbitrio que encierra en s\u00ed dos cosas opuestas y tan contrarias la una de la otra: la vida o la muerte eternas. Si no quieres, no puedes ser violentado por ninguna criatura; por esto, mientras est\u00e9 en tu poder, reflexiona bien y vigila lo que haces.<\/p>\n<h2><span id=\"Regla_del_Maestro\">Regla del Maestro<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Regla mon\u00e1stica del s. VI. Pr\u00f3logo, 1-14.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La encrucijada en nuestro  coraz\u00f3n<\/p>\n<p>Oh hombre, t\u00fa el primero que has le\u00eddo en voz alta, que a continuaci\u00f3n has  escuchado, deja ahora tus otros pensamientos; sepas que si yo te hablo, es Dios  quien te advierte por mi boca. A \u00e9l, al Se\u00f1or Dios, debemos ir por propio gusto, por  nuestras buenas acciones y nuestras intenciones derechas, por miedo a que, en  raz\u00f3n de nuestra negligencia pecadora no seamos a pesar de ser llamados a  comparecer, ser llevados a la muerte&#8230; Pues el tiempo que vivimos todav\u00eda, lo  vivimos como un indulto, sin embargo la bondad de Dios espera cada d\u00eda que  nosotros nos enmendemos, ella nos quiere mejores hoy que no como estuvimos  ayer.<\/p>\n<p>T\u00fa por tanto que me escuchas, presta atenci\u00f3n, de suerte que mis palabras&#8230;,  caminado por el examen del esp\u00edritu, lleguen a la encrucijada de tu coraz\u00f3n. A \u00e9sta  encrucijada&#8230;.deja atr\u00e1s de ti una de las v\u00edas, esa ignorancia pecadora y entra al  momento en las dos v\u00edas de observaci\u00f3n de los preceptos que se abren delante de  ti. Y mientras que nosotros buscamos ir a Dios lleguemos en la encrucijada de  nuestro coraz\u00f3n y examinemos las dos v\u00edas de conocimiento que vemos delante  nuestro. Examinemos por cu\u00e1l de estas dos v\u00edas podemos venir a Dios (Mt 7,13- 14). Si continuamos a la izquierda, tenemos miedo -pues la v\u00eda es larga- no sea  que este lleve a la perdici\u00f3n. Si nos dirigimos a la derecha, estamos sobre camino  bueno, pues la v\u00eda es estrecha, y es la que lleva a los servidores diligentes a su  verdadero Se\u00f1or.<\/p>\n<h2><span id=\"Doroteo_de_Gaza_monje\">Doroteo de Gaza, monje<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Dios_nos_llama_incesantemente_a_la_conversion\">Obras: Dios nos llama incesantemente a la conversi\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">Instrucciones, I, \u00a7 8-9 : SC 92 <\/p>\n<p>Dios, por su bondad, no abandon\u00f3 a la creatura y, como lo he repetido tantas  veces, se volvi\u00f3 hacia ella y lo llam\u00f3 nuevamente: \u00abVenid a mi todos los que est\u00e1is  fatigados y agobiados y yo os aliviar\u00e9\u00bb (Mt 11, 28). Es decir: &#8220;Est\u00e1is fatigados, no  sois felices. Hab\u00e9is experimentado el da\u00f1o que produjo vuestra desobediencia.  Ahora convert\u00edos; reconoced vuestra impotencia y vuestra confusi\u00f3n para alcanzar  la paz y la gloria. Ahora vivid por la humildad ya que hab\u00e9is muerto por el  orgullo&#8221;&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Oh, hermanos m\u00edos, qu\u00e9 no ha hecho el orgullo! y \u00a1qu\u00e9 poder posee la  humildad! \u00bfHab\u00eda necesidad de tantas idas y venidas? Si desde el principio el  hombre hubiese sido humilde y obedecido a los mandamientos, no hubiese ca\u00eddo. Y  despu\u00e9s de su falta Dios le volvi\u00f3 a dar una ocasi\u00f3n para arrepentirse y as\u00ed alcanzar  misericordia. Pero el hombre mantuvo la cabeza erguida. En efecto, Dios se acerc\u00f3  para decirle: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s, Ad\u00e1n?\u00bb (Gn 3, 9) es decir: &#8220;\u00bfDe qu\u00e9 gloria has ca\u00eddo?  \u00bfEn qu\u00e9 miseria?&#8221;. Y despu\u00e9s le pregunt\u00f3: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 has pecado? \u00bfPor qu\u00e9 has  desobedecido?&#8221;, y buscando con ello que el hombre le dijera: &#8220;\u00a1Perd\u00f3name!&#8221;&#8230;  Pero, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 ese &#8220;perd\u00f3name&#8221;? No hubo ni humillaci\u00f3n, ni arrepentimientos  sino todo lo contrario. El hombre le respondi\u00f3: \u00abLa mujer que T\u00fa me has dado me  enga\u00f1\u00f3\u00bb (Gn 3, 12). No dijo: &#8220;mi mujer&#8221;, sino: &#8220;La mujer que T\u00fa me has dado&#8221;,  como si dijera: &#8220;la carga que T\u00fa me has puesto sobre mi cabeza&#8221;.<\/p>\n<p>As\u00ed es, hermanos, cuando el hombre no acostumbra a echarse la culpa a s\u00ed  mismo, no teme ni siquiera acusar al mismo Dios.          Entonces Dios se dirigi\u00f3 a la mujer y le dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no has guardado lo  que te hab\u00eda mandado?\u00bb, como queriendo decirle: &#8220;Al menos t\u00fa di \u00a1perd\u00f3name!, y  as\u00ed tu alma se humille y alcance misericordia&#8221;. Pero tampoco recibi\u00f3 el  &#8220;perd\u00f3name&#8221;. La mujer por su parte le respondi\u00f3: \u00abLa serpiente me ha enga\u00f1ado\u00bb  (Gn 3, 13), como queriendo decir: &#8220;Si \u00e9l ha pecado \u00bfpor qu\u00e9 voy a ser yo la  culpable?&#8221;&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 hacen, desdichados! \u00a1Al menos pidan disculpa! Reconozcan su pecado.  \u00a1Tengan compasi\u00f3n de su desnudez! Pero ninguno de los dos se quiso acusar, y ni  uno ni otro mostr\u00f3 el menor signo de humildad.<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_02-10-2013\">Catequesis, Audiencia General (02-10-2013)<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">Cristo llama a todos a la santidad<\/p>\n<p>En el \u00abCredo\u00bb, despu\u00e9s de haber profesado: \u00abCreo en la Iglesia una\u00bb, a\u00f1adimos el adjetivo \u00absanta\u00bb; o sea, afirmamos la santidad de la Iglesia, y \u00e9sta es una caracter\u00edstica que ha estado presente desde los inicios en la conciencia de los primeros cristianos, quienes se llamaban sencillamente \u00ablos santos\u00bb (cf. Hch 9,<br \/>\n13.32.41; Rm 8, 27; 1 Co 6, 1), porque ten\u00edan la certeza de que es la acci\u00f3n de Dios, el Esp\u00edritu Santo quien santifica a la Iglesia.<\/p>\n<p>\u00bfPero en qu\u00e9 sentido la Iglesia es santa si vemos que la Iglesia hist\u00f3rica, en su camino a lo largo de los siglos, ha tenido tantas dificultades, problemas, momentos oscuros? \u00bfC\u00f3mo puede ser santa una Iglesia formada por seres humanos, por pecadores? \u00bfHombres pecadores, mujeres pecadoras, sacerdotes pecadores, religiosas pecadoras, obispos pecadores, cardenales pecadores, Papa pecador? Todos. \u00bfC\u00f3mo puede ser santa una Iglesia as\u00ed?<\/p>\n<p>Para responder a la pregunta desear\u00eda dejarme guiar por un pasaje de la Carta de san Pablo a los cristianos de \u00c9feso. El Ap\u00f3stol, tomando como ejemplo las relaciones familiares, afirma que \u00abCristo am\u00f3 a su Iglesia y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por ella, para hacerla santa\u00bb (5, 25-26). Cristo am\u00f3 a la Iglesia, don\u00e1ndose \u00c9l mismo en la cruz. Y esto significa que la Iglesia es santa porque procede de Dios que es santo, le es fiel y no la abandona en poder de la muerte y del mal (cf. Mt 16, 18). Es santa porque Jesucristo, el Santo de Dios (cf. Mc 1, 24), est\u00e1 unido de modo indisoluble a ella (cf. Mt 28, 20); es santa porque est\u00e1 guiada por el Esp\u00edritu Santo que purifica, transforma, renueva. No es santa por nuestros m\u00e9ritos, sino porque Dios la hace santa, es fruto del Esp\u00edritu Santo y de sus dones. No somos nosotros quienes la hacemos santa. Es Dios, el Esp\u00edritu Santo, quien en su amor hace santa a la Iglesia.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Obstaculos_para_la_fe\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Obst\u00e1culos para la fe<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1075-1077.<\/p>\n<p>Siguen las amenazas contra los escribas y fariseos. Representantes oficiales de la religiosidad se hab\u00edan convertido en serio obst\u00e1culo para la fe. La falsificaci\u00f3n de Dios es una de las causas m\u00e1s determinantes del ate\u00edsmo. As\u00ed lo ha reconocido la iglesia del Vaticano II. El obst\u00e1culo para la fe, personificado en esta secci\u00f3n en los escribas y fariseos, se centra en los puntos siguientes:<\/p>\n<p>a) El reino de Dios apareci\u00f3 en la tierra con la persona de Jes\u00fas. Los dirigentes espirituales del juda\u00edsmo se negaron a recibirlo. Lo rechazaron. Su conocimiento de la Escritura debi\u00f3 llevarles a reconocer en Jes\u00fas al Mes\u00edas. Pues bien, no s\u00f3lo no lo reconocieron sino que se opusieron decididamente a que otros lo aceptasen. Esto ocurri\u00f3, sobre todo, despu\u00e9s del a\u00f1o 70, cuando los dirigentes jud\u00edos dictaron el decreto de excomuni\u00f3n contra todos aqu\u00e9llos que confesasen a Jes\u00fas como el Mes\u00edas. Desde que apareci\u00f3 la &#8220;puerta&#8221; (Jn 10,7) y &#8220;el camino&#8221; (Jn 14,6) del reino, no entrar por ellos equivale a quedar excluido del mismo.<\/p>\n<p>b) El proselitismo jud\u00edo nos es conocido tanto por la informaci\u00f3n b\u00edblica \u2014all\u00ed donde llega Pablo con la predicaci\u00f3n del evangelio encuentra jud\u00edos y paganos adictos al juda\u00edsmo, pros\u00e9litos\u2014 como por los historiadores paganos. Estaba justificado desde la afirmaci\u00f3n del reinado universal de Yahveh. En esta ocasi\u00f3n dice Jes\u00fas que, a dichos pros\u00e9litos, les hac\u00edan tambi\u00e9n &#8220;hijos de condenaci\u00f3n&#8221;. Sabemos que estos pros\u00e9litos eran m\u00e1s fan\u00e1ticos que los mismos jud\u00edos. Su autosuficiencia y autoafirmaci\u00f3n en la &#8220;justicia que proviene de la Ley&#8221; (Fil 3,6) les cerraba el camino a cualquier otra posibilidad. El poder de Dios estaba a su disposici\u00f3n y lo hab\u00edan vinculado a sus pr\u00e1cticas legales y rituales. A esta clase de pros\u00e9litos pertenecen probablemente los enemigos de Pablo (Gal 6,13).<\/p>\n<p>c) La tercera recriminaci\u00f3n de esta secci\u00f3n tiene por objeto el juramento. Est\u00e1 en la l\u00ednea m\u00e1s pura del serm\u00f3n de la monta\u00f1a (5,33-37; ver el comentario que all\u00ed hicimos). La seriedad del juramento, que implicaba a Dios como testigo de las acciones humanas, se hab\u00eda resquebrajado por la casu\u00edstica jud\u00eda. La inventiva de Jes\u00fas pone las cosas en su sitio. Dios est\u00e1 muy por encima de las ofrendas humanas. Estas no pueden limitar, condicionar, obligar. Ni siquiera el oro o las v\u00edctimas. Todo eso es inferior al templo y al altar que simbolizan la presencia divina.<\/p>\n<p>Los que piensen de manera distinta son &#8220;gu\u00edas ciegos&#8221;. Jes\u00fas aplic\u00f3 este calificativo m\u00e1s de una vez a sus enemigos (15,14; Lc 6,39). Y el calificativo pas\u00f3 al lenguaje oficial cristiano en su lucha con los jud\u00edos (Rom 2,19).<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Contra_las_leyes_hipocritas\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Contra las leyes hip\u00f3critas<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 390-391.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">2 Tesalonicenses 1,1-5.11 b-12.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de gracias de 2 Tes se parece mucho ala de 1 Tes; expresa la alegr\u00eda y el agradecimiento de Pablo ante los progresos de la joven comunidad. Sin embargo, esta alegr\u00eda se ve ensombrecida por ciertas inquietudes: el ap\u00f3stol habla de persecuciones y peligros. \u00bfHay que ver en estas palabras una alusi\u00f3n a las dificultades que han marcado la fundaci\u00f3n de la Iglesia? Es posible, si tenemos en cuenta los obst\u00e1culos que la Sinagoga opuso en seguida a la difusi\u00f3n del Evangelio. Pero el contenido de la ep\u00edstola y las dudas suscitadas sobre su autenticidad hacen pensar tambi\u00e9n que los des\u00f3rdenes de los que se habla en la carta podr\u00edan ser apasionadas discusiones en torno al fin de los tiempos. En cualquier caso, la acci\u00f3n de gracias termina con una vibrante llamada a la perseverancia. <\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 95.<\/p>\n<p>El salmo 95 invita a entonar un c\u00e1ntico nuevo al Se\u00f1or. Los tesalonicenses, que acababan de descubrir las maravillas divinas, deb\u00edan de estar empe\u00f1ados en poner en pr\u00e1ctica esta consigna.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 23, 13-22.<\/p>\n<p>Siete maldiciones contra los escribas y los fariseos: esto parece inveros\u00edmil para cualquiera que conozca el alcance existencial de una maldici\u00f3n b\u00edblica. En realidad, calificamos demasiado pronto de maldici\u00f3n lo que pertenece al terreno de la simple constataci\u00f3n. Aqu\u00ed, Jes\u00fas comprueba la hipocres\u00eda de sus adversarios y, refiri\u00e9ndose a ellos, exclama:<br \/>\n&#8220;\u00a1Ay!&#8221; (en hebreo: ouai). Evidentemente, el contexto del juicio est\u00e1 siempre presente: a la manera de los profetas del Antiguo Testamento, Jes\u00fas expresa, en forma de lamentaciones, su reprobaci\u00f3n con respecto a los gu\u00edas del pueblo.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n al texto de Lucas, el de Mateo es menos homog\u00e9neo, y la agrupaci\u00f3n de las lamentaciones se ha realizado en torno a palabras-f\u00f3rmula repetidas. \u00bfCu\u00e1les son los reproches dirigidos a los escribas y a los fariseos? Han &#8220;cerrado a los hombres las puertas del Reino de los cielos&#8221;, es decir, han creado obst\u00e1culos a la acci\u00f3n de Dios en la historia, neg\u00e1ndose a reconocer en Jes\u00fas la clave de dicha historia. &#8220;Han condenado ti la gehena a sus pros\u00e9litos&#8221;, lo que significa que los han convertido a sus propias convicciones, m\u00e1s que a Dios. Han sido &#8220;gu\u00edas ciegos&#8221;, reemplazando Ia simplicidad de la Ley por la casu\u00edstica, sobre todo por los juramentos. En una palabra, han deformado la Ley de Dios; han sido malos pastores.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La casu\u00edstica, es decir, el estudio de los m\u00faltiples casos que pueden presentarse en la vida moral o religiosa, no es mala en s\u00ed misma si sirve para ayudar a los hombres a vivir su fe en las distintas peripecias de la vida. Pero es un verdadero desastre cuando la casu\u00edstica se pone a girar en redondo y, sobre todo, a eludir el esp\u00edritu de la ley para adaptar las cosas a los intereses de unos cuantos&#8230; Recu\u00e9rdese c\u00f3mo se prohib\u00eda realizar ciertas labores en domingo y se autorizaban otras&#8230; No se pod\u00edan remendar unos calcetines, pero s\u00ed se pod\u00eda bordar un tapiz&#8230; Evidentemente, como los pobres tienen m\u00e1s necesidad de calcetines que de tapices, la casu\u00edstica beneficiaba a una determinada clase de personas: la buena sociedad que frecuentaban los fariseos.<\/p>\n<p>La hipocres\u00eda denunciada por Jes\u00fas, es exactamente un falso juicio, un juicio excesivamente rebajado <i>(hypo-crisis). <\/i> Este es el pecado de los fariseos de todos los tiempos. No son necesariamente esp\u00edritus hip\u00f3critas, sino, simplemente, p\u00e9simos int\u00e9rpretes de la Escritura. Han perdido la llave del Reino y siguen ense\u00f1ando a tontas y a locas. Por lo dem\u00e1s, hay fariseos en todos los sectores de la vida humana y social, pero los de la religi\u00f3n son especialmente deplorables. Se dirigen a Dios como si fuera un negociante, cuando no intentan imponerle unas leyes que nuestro Padre celestial ser\u00eda incapaz de aceptar. As\u00ed, hemos visto c\u00f3mo se le imputan a Dios unas leyes totalmente hip\u00f3critas&#8230;<\/p>\n<p>Podr\u00edamos re\u00edrnos. Sin embargo, Jes\u00fas lo lamenta, pues, en \u00faltima instancia, las v\u00edctimas suelen ser las buenas gentes que nada entienden de esto. Para ellos, si los fariseos lo dicen (y traducid este t\u00edtulo conforme a vuestra propia situaci\u00f3n), es que debe ser verdad. Y ah\u00ed tenemos a esas buenas gentes enredadas con cadenas tan pesadas como da\u00f1inas. \u00bfHay que buscar otra explicaci\u00f3n a esa culpabilidad enfermiza que tan a menudo reina en medios religiosos? Una verdadera gehena, un infierno para las gentes que ya no entienden nada y que se imaginan a un Dios caprichoso y hasta sanguinario.<\/p>\n<p>\u00a1Ay de vosotros, fariseos hip\u00f3critas! Pues el resultado m\u00e1s grave de vuestra hipocres\u00eda es que demasiadas buenas personas han abandonado la Iglesia, convencidas de que, para ser al fin libres, ten\u00edan que buscar en otra parte&#8230;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>T\u00fa nos juzgas sobre el amor,<br \/>\nOh Dios que quieres la vida del hombre:<br \/>\nl\u00edbranos de buscar nuestra justificaci\u00f3n <br \/>\nen unas leyes demasiado humanas,<br \/>\nya que tu Hijo Jes\u00fas<br \/>\nresumi\u00f3 toda la Ley<br \/>\nen amarte a ti y a nuestros hermanos.<\/p>\n<p>Ens\u00e9\u00f1anos a amar sin ning\u00fan tipo de c\u00e1lculos, <br \/>\ny que tu salvaci\u00f3n nos sea concedida<br \/>\npor a\u00f1adidura,<br \/>\nen el nombre de tu Hijo Jes\u00fas, <br \/>\nCristo, nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p>Esta segunda secci\u00f3n del discurso de Cristo son siete amenazas contra los fariseos y escribas por siete aspectos de su hipocres\u00eda. La estructuraci\u00f3n de ellas con el n\u00famero 7, tan del gusto de Mt, hace ver el artificio selectivo de las mismas. Faltan en Mc.<\/p>\n<p>En Lc hay tres contra los \u201cfariseos\u201d y tres contra los \u201cescribas.\u201d Se explicar\u00eda mal por una dependencia literaria de un documento com\u00fan. Debe de tener m\u00e1s inter\u00e9s la consideraci\u00f3n de una transmisi\u00f3n oral, junto con los medios de Mt-Lc \u2014 iglesias \u2014 en que se mueve especialmente Mt.<\/p>\n<p>1) v.13. Los fariseos, y sobre todo los escribas y doctores de la Ley (Lc 11:52), siendo \u201coficialmente\u201d los transmisores e int\u00e9rpretes de la Ley, eran los que ten\u00edan la \u201cllave\u201d de la misma (Lc 11:52), y al <b>no reconocer a Cristo como Mes\u00edas, al que se\u00f1alaban las Escrituras<\/b>, a las que El mismo para reconocerle les remit\u00eda (Jn 5:45b-47), lo mismo que a sus milagros (Jn 8:18; 10:25b; Mt 16:3b); y al seguir a los fariseos las turbas, casi ciegamente, como a sus dirigentes religiosos, se segu\u00eda naturalmente, el que ellas viniesen <b>a rechazar a Cristo como Mes\u00edas, <\/b>siendo la culpa de ellos, como directores responsables. Con su \u201cllave\u201d cerraban, en lugar de abrir, como era su misi\u00f3n \u201coficial,\u201d a las turbas su ingreso en el reino mesi\u00e1nico de Cristo, y hasta le prepar\u00f3 la muerte y movieron a las \u201cturbas\u201d a pedirla (cf. Mt 27:20-25).<\/p>\n<p>El v.14, en que se anatematiza a los fariseos por devorar las casas de las viudas y simular largas oraciones, se considera, casi un\u00e1nimemente, por los cr\u00edticos como una interpolaci\u00f3n proveniente de Mc 12:40.<\/p>\n<p>2) v.15. Es la censura de la obra del apostolado de los fariseos. No s\u00f3lo imped\u00edan el ingreso en el reino mesi\u00e1nico, sino que ellos se dedicaban a ejercer un apostolado de \u201cpros\u00e9litos\u201d fuera del juda\u00edsmo. Se sabe c\u00f3mo, por influjo de un jud\u00edo palestino llamado Ele\u00e1zaro, toda la familia real de Adiabene, sobre el 50 de nuestra era, se hizo jud\u00eda, as\u00ed como otros casos de personas nobles e importantes, tales como el tesorero de la reina de Candace (Act 8:26ss) y de otros emparentados con Agripa II. Los mismos autores paganos acusan, sarc\u00e1sticamente, al juda\u00edsmo de la \u201cdi\u00e1spora\u201d de su propaganda y coacci\u00f3n. En Antioqu\u00eda de los Sel\u00e9ucidas fue tal el n\u00famero de los \u201cpros\u00e9litos\u201d jud\u00edos, que constitu\u00edan como un ap\u00e9ndice a la comunidad judaica local. Y en Damasco, la casi totalidad de las mujeres de la ciudad, en una \u00e9poca, pasaron al juda\u00edsmo. Rab\u00ed Isaac bar Nahman cuenta de un hombre que adquiri\u00f3 toda una localidad habitada por esclavos paganos para convertirlos al juda\u00edsmo, pero ellos lo rechazaron. Y hasta se sabe que en Palestina se coaccionaba m\u00e1s fuertemente que en la \u201ddi\u00e1spora\u201d. San Pablo en sus viajes encontrar\u00e1, junto a la comunidad jud\u00eda, grupos de \u201cpros\u00e9litos\u201d (Act 10:2.22; 13:5.16-26:43; cf. 16:14; 17:4.7; 18:7) del juda\u00edsmo, y <b>San Pablo mismo fue un buen ejemplo de esto antes de su conversi\u00f3n<\/b> (Act 9:1.2.14, etc.).<\/p>\n<p>Con ese proselitismo, lo que lograban los fariseos era hacer de hecho \u201chijo de la gehenna\u201d (infierno) al que se incorporaba al juda\u00edsmo farisaico. El fariseo que ganaba a un \u201cpros\u00e9lito\u201d y le infund\u00eda su esp\u00edritu lo abocaba al infierno <b>al separarlo de Cristo Mes\u00edas.<\/b> Y lo hac\u00eda \u201chijo de la gehenna\u201d a\u00fan m\u00e1s que \u00e9l: \u201cdos veces m\u00e1s que vosotros.\u201d Era la reacci\u00f3n natural del \u201cnovicio jud\u00edo; ser a\u00fan m\u00e1s celoso de la Ley, y un jud\u00edo postizo, pero m\u00e1s fanatizado que los mismos jud\u00edos. San Justino, en su <i>Di\u00e1logo con el jud\u00edo Trif\u00f3n, <\/i>cuenta que un jud\u00edo \u201cpros\u00e9lito\u201d blasfema de Cristo el doble que un jud\u00edo de sangre. Y esto sin tener en cuenta que la mayor parte de los \u201cpros\u00e9litos\u201d eran conversiones aparentes, que tra\u00edan al juda\u00edsmo gentes p\u00e9simas. El mismo Talmud llega a decir que los \u201cpros\u00e9litos\u201d eran una enfermedad en Israel. Y los presenta como un obst\u00e1culo a la venida del Mes\u00edas.<\/p>\n<p>3) v.16. En esta tercera censura llama a los fariseos \u201cgu\u00edas ciegos.\u201d No en vano la censura va a ellos como jefes y directores espirituales del juda\u00edsmo popular.<\/p>\n<p>Esta censura va contra el abuso del \u201cjuramento\u201d y sobre las diversas f\u00f3rmulas acerca del mismo. Se juraba por todo; por Dios, por el cielo, por el Poder (el Todopoderoso), por el templo, por el altar, por el servicio del templo, etc. Esto se prestaba a grandes abusos y a la irrespetuosidad m\u00e1s flagrante. Como con el principio que para ellos reg\u00eda esta pr\u00e1ctica, se met\u00eda la praxis de la vida en una red de complicaciones que la hac\u00edan imposible, luego para salir de ellas se inventaron un c\u00f3digo sutil de dispensas. El Talmud tiene dos tratados sobre toda esta mec\u00e1nica: el <i>Nedarim <\/i>sobre los \u201cvotos\u201d y el <i>Shebuoth <\/i>sobre los \u201cjuramentos.\u201d Ya Cristo hab\u00eda censurado todo esto en el serm\u00f3n de la Monta\u00f1a. All\u00ed se remite para el complemento de este tema. Cf. <i>Comentario a <\/i>Mt 5:33-37. El abuso que Cristo censura a este prop\u00f3sito era claro.<\/p>\n<p>Se lee: \u201cSi alguno formulaba un voto diciendo: <i>Por la Ley, <\/i>el objeto sobre que se hizo el voto queda libre de obligaci\u00f3n, porque solamente se tuvo en cuenta la santidad de la Ley, que no incluye prohibici\u00f3n; pero si se ha dicho: \u201cPor <i>los preceptos que est\u00e1n escritos en ella <\/i>(en la Ley),\u201d la prohibici\u00f3n obliga, porque entonces se han tenido en cuenta los sacrificios que en ella se anuncian.\u201d<\/p>\n<p>Es en este ambiente y en esta casu\u00edstica en la que Jesucristo va a censurar a los fariseos por sus m\u00e9todos y su moral del juramento y de los votos. Se utilizaban como juramentos: \u201cSea para m\u00ed como el <i>cordero <\/i>(probablemente del sacrificio cotidiano), como las <i>c\u00e1maras <\/i>(del templo), como las <i>maderas <\/i>(del templo), como los <i>fuegos <\/i>(de los sacrificios del templo), como el <i>altar<\/i>. Los pasajes de Cristo no aparecen registrados en el Talmud. Puede ser que no se registrasen todos o que Cristo los hubiese libremente fijado para destacar m\u00e1s la falta de moral ante el grafismo de lo sagrado.<\/p>\n<p>As\u00ed, el que jurase \u201cpor el templo,\u201d o \u201cpor el altar\u201d de los holocaustos, o \u201cpor el cielo,\u201d no quedaba obligado a nada.<\/p>\n<p>Pero si jura \u201cpor el oro del templo,\u201d s\u00ed. Por el oro del templo podr\u00eda entenderse el oro que revest\u00eda el \u201csancta sanctorum,\u201d o el candelabro de oro, o la mesa de oro de los \u201cpanes de la proposici\u00f3n,\u201d <b>en cuanto estaba <i>m\u00e1s directamente <\/i>al servicio de Dios<\/b>, aunque podr\u00edan ser tambi\u00e9n exvotos dados al templo, en cuanto que eran cosas <i>consagradas directamente a Dios. <\/i>O si se jura \u201cpor la ofrenda que est\u00e1 sobre el altar\u201d de los holocaustos, entonces el voto hecho ten\u00eda validez, pues, <b>siendo cosas <i>consagradas <\/i>a Dios,<\/b> quedaba incluido en ellas el mismo Dios. <b>Y as\u00ed la promesa se hac\u00eda al mismo Dios<\/b>.<\/p>\n<p>Todo esto quedaba encuadrado en la casu\u00edstica rab\u00ednica, conforme al pasaje antes citado del tratado <i>Nedarim, <\/i>del Talmud. Es ello el mismo esp\u00edritu y la misma il\u00f3gica conclusi\u00f3n que se incluye en esta argumentaci\u00f3n presentada por Cristo.<\/p>\n<p>Por eso les har\u00e1 ver el materialismo ritualista y casuista de esta actitud rab\u00ednica, que ahoga y va en contra del mismo esp\u00edritu del juramento o voto y de la misma ley natural.<\/p>\n<p>Es por lo que son \u201chip\u00f3critas,\u201d porque, si vale el juramento hecho \u201cpor el oro del templo\u201d o \u201cpor la ofrenda que est\u00e1 en el altar,\u201d tiene que valer el juramento hecho \u201cpor el templo\u201d y \u201cpor el altar\u201d o \u201cpor el cielo,\u201d porque son precisamente el templo y el altar los que hacen ser \u201csantos\u201d a ese oro que decora el templo y a esa ofrenda que se pone sobre el altar, que es, por su misma naturaleza, santo. Lo mismo que el que \u201cjura por el templo, jura por \u00e9l y por quien lo habita.\u201d Lo mismo que el que jura \u201cpor el cielo \u2014 que es \u201cel trono de Dios\u201d (Mt 5:34) \u2014 jura por el trono de Dios y por el que en \u00e9l se sienta.\u201d<\/p>\n<p>Hasta esta sutileza de laxismo llegaba la casu\u00edstica de los escribas y fariseos, quienes as\u00ed jugaban con el \u201cesp\u00edritu\u201d m\u00e1s santo en las cosas sagradas, y pod\u00edan ejercer ellos, como int\u00e9rpretes de la casu\u00edstica por ellos establecida, el monopolio de las conciencias y de su influencia y prestigio. Y tan divulgado estaba, que lleg\u00f3 a trascender, a los paganos, con el consiguiente desprecio para ellos.<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_Invectivas_y_lamento_por_Jerusalen\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): Invectivas y lamento por Jerusal\u00e9n<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), cf. pp. 447-453.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>Mateo recoge en este cap\u00edtulo los dichos pol\u00e9micos contra los escribas y los fariseos que los otros sin\u00f3pticos refieren en diferentes contextos. De este modo, el evangelista, en los umbrales del relato de la pasi\u00f3n, pone de relieve la divergencia, que ahora se ha vuelto insuperable, entre la mentalidad farisaica y la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. Por otra parte, el fragmento deja aparecer la ruptura definitiva entre la Iglesia y la sinagoga, as\u00ed como la naciente tendencia de los disc\u00edpulos a asumir modelos de comportamiento contrarios a la doctrina evang\u00e9lica.\u00a0<\/p>\n<p>[Vemos aqu\u00ed] un ap\u00f3strofe de tono prof\u00e9tico dirigido contra los maestros de la ley y los fariseos, con una serie de siete <i>\u00abay de\u00bb. <\/i>No se trata de una amenaza, sino m\u00e1s bien de la exclamaci\u00f3n acongojada de quien, al ver acercarse el castigo de una manera ineludible, dirige la \u00faltima llamada vehemente a la conversi\u00f3n. Jes\u00fas censura en particular la estrechez de los fariseos, que entran en pol\u00e9micas sobre la ley para plegarla a sus propios intereses y, mientras la vac\u00edan de su significado, ostentan una observancia escrupulosa con el objetivo de suscitar admiraci\u00f3n en los otros (vv. 16-32).<\/p>\n<p>La perspectiva de condena que sigue a los siete <i>ayes <\/i>recupera el estilo encendido de la predicaci\u00f3n del Bautista (3,7): Jes\u00fas no ha venido a juzgar, sino a salvar; sin embargo, ahora, al final de su ministerio, muestra cu\u00e1l ser\u00e1 el desenlace del obstinado rechazo de la salvaci\u00f3n<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>Que cada uno de nosotros se acuse y se reprenda a s\u00ed mismo -y no a Ad\u00e1n- por cualquier pecado en el que caiga, y cada uno de nosotros muestre una penitencia digna, si quiere conseguir de verdad la vida eterna en el Se\u00f1or. Sin embargo, si no quer\u00e9is y permanec\u00e9is en vuestro endurecimiento, esto es lo que dice el Se\u00f1or: \u00ab<i>Cuando, en efecto, tiemble la tierra, est\u00e9 el cielo descompuesto <\/i>(cf. Is 13,13) y <i>se enrolle como un libro <\/i>(cf. Is 34,4; Ap 6,14), <i>quedar\u00e1n aterrados frente a estas espantosas calamidades\u00bb.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Los que contradicen, murmuran o hacen todav\u00eda peor, \u00bfc\u00f3mo se defender\u00e1n entonces? \u00bfAcaso dir\u00e1n: \u00abNo hemos o\u00eddo\u00bb, o bien: \u00abNadie nos ha avisado\u00bb? Con raz\u00f3n se les pod\u00eda responder: \u00abCuantas cosas os he predicho, oh infelices, y cuantas exhortaciones os he dirigido por medio de los profetas, de los ap\u00f3stoles, de todos mis siervos y hasta personalmente! \u00bfNo o\u00edais decir en mis evangelios: \u00abHaced penitencia\u00bb. Y aunque yo dijera: <i>\u00abEstrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida\u00bb <\/i>(Mt 7,14), \u00bfno estabais acaso sobre lechos blandos y busc\u00e1is la comodidad en todos? Y cuando os dec\u00eda: <i>\u00abEl que quiera ser el primero, que sea el \u00faltimo de todos, el esclavo de todos y el siervo de todos\u00bb <\/i>(Mc 9,35; 10,44; cf. Mt 20,27), \u00bfno preferisteis acaso los primeros puestos en la mesa y los primeros asientos (cf. Mt 23,6), sitios preeminentes, autoridad, funciones, otros cargos, y acaso no os negasteis a someteros o a servir con humildad de \u00e1nimo al que era vil, pobre y rechazado?\u00a0<\/p>\n<p>Por eso os suplico a todos, padres y hermanos espirituales m\u00edos, y nunca cesar\u00e9 de suplicar a vuestra caridad que ninguno de vosotros descuide su propia salvaci\u00f3n (Heb 2,3). Seg\u00fan las palabras del Se\u00f1or, no cesemos de velar y orar (cf. Mt 26,41), hasta que no pasemos a las bienaventuranzas del m\u00e1s all\u00e1 y no consigamos los bienes prometidos por la gracia y el amor a los hombres de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, a quien corresponde toda gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n (Sime\u00f3n el Nuevo Te\u00f3logo, <i>Le catechesi, <\/i>Citt\u00e1 Nuova, Roma 1995, 182-202, <i>passim).<\/i><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>Nada permanece secreto, nada escondido, precisamente nada. En realidad, la humanidad se divide en dos categor\u00edas: aquellos cuyas culpas escondidas han salido a la luz y aquellos cuya realidad escondida no ha salido a la luz. A \u00e9stos se les llama \u00abmorales\u00bb, honestos; a aqu\u00e9llos, \u00abinmorales\u00bb, deshonestos.<\/p>\n<p>Y, en verdad, el sol s\u00f3lo puede sacar a la luz las acciones, no los pensamientos. Pero nos equivocar\u00edamos enormemente si nos content\u00e1ramos con esta constataci\u00f3n y continu\u00e1ramos viviendo tranquilamente -prudentemente- como antes. El sol, la luz, que irrumpe en cada rinc\u00f3n y revela lo que est\u00e1 escondido, se llama Cristo. Y as\u00ed todo cambia.<\/p>\n<p>Nosotros llevamos una existencia p\u00fablica, visible, y al lado una existencia oculta, secreta, de pensamientos, sentimientos y esperanzas que nadie llega a conocer; y nos quedar\u00edamos paralizados de terror si supi\u00e9ramos que todos nuestros pensamientos y todos nuestros sentimientos pudieran ser exhibidos a los ojos de todos.<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed que, contra toda regla dictada por la discreci\u00f3n, se dice en la Biblia que al final compareceremos ante Cristo con todo lo que somos y hayamos sido, y no s\u00f3lo ante Cristo, sino tambi\u00e9n ante los hombres que est\u00e9n junto a nosotros.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 Cristo quien juzgue. Ser\u00e1 su Esp\u00edritu el que discierna entre los esp\u00edritus. En consecuencia, s\u00f3lo cuenta una pregunta: \u00bfc\u00f3mo te sit\u00faas respecto a este hombre Jesucristo? Quien aqu\u00ed abajo haya pasado a su lado sin haber pronunciado su \u00abs\u00ed\u00bb o su \u00abno\u00bb con claridad, en la hora de la muerte, cuando su vida sea pesada en la eternidad, deber\u00e1 estar frente a \u00e9l, deber\u00e1 mirarle a la cara. Y su pregunta ser\u00e1: \u00ab\u00bfHas vivido en el amor a Dios y a los hombres, o bien has vivido s\u00f3lo para ti mismo?\u00bb En ese momento no habr\u00e1 ninguna escapatoria, ninguna excusa, ninguna charla; en ese momento toda la vida quedar\u00e1 al descubierto a la luz de Cristo <i>\u00abpara que cada uno reciba el premio o castigo que le corresponda por lo que hizo durante su existencia corporal\u00bb <\/i>(2 Cor 5,10) (D. Bonhoeffer, <i>Memoria e fedelta, <\/i>Qiqajon, Magnano 1995, 226-230, <i>passim).<\/i><\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Las_siete_conminaciones_i\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Las siete conminaciones (i)<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, Cf. pp. 240-243.<\/p>\n<p class=\"cv\">v. 13.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> <i>\u00a1Ay de vosotros, escribas y fariseos hip\u00f3critas, que cerr\u00e1is a los hombres el reino de los cielos! Pues vosotros no entr\u00e1is, ni dej\u00e1is que entren los que est\u00e1n para entrar <\/i><sup>85<\/sup>.<\/p>\n<p>Los escribas tienen <i>la llave del reino de los cielos <\/i>o como se dice en san Lucas, \u00abla llave del saber\u00bb (Lc 11,52), porque los escribas est\u00e1n sentados en la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s. Su oficio es ense\u00f1ar el camino de la verdad. Esta llave es la llave de la adecuada ciencia y del verdadero conocimiento. Pero en vez de abrir, vosotros cerr\u00e1is con llave. Vuestra doctrina es falsa y conduce al abismo. Sois gu\u00edas ciegos, como se dir\u00e1 dentro de poco (23,16). No os basta que no pod\u00e1is tener esperanzas de llegar al reino, ya que ni siquiera dej\u00e1is llegar a los que lo desean y a los que no pueden prescindir de vuestra llave. \u00bfPor qui\u00e9nes sino por vosotros debe el pueblo sencillo saber lo que la ley exige para su vida y por d\u00f3nde discurre el recto camino? De todos los reproches del discurso \u00e9ste es el m\u00e1s duro y el m\u00e1s tremendo. Se recusa y condena la doctrina como falsa. Y para sus maestros se cierra el reino para el cual les ha sido confiada la llave&#8230;<\/p>\n<p>Al mal administrador de la llave se le ha de quitar el cargo y se tiene que dar a otro, que lo ejerza mejor. Jes\u00fas dice a Pedro: \u00abTe dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos&#8230;\u00bb (16,19). As\u00ed como los arrendatarios de la vi\u00f1a son despojados de su oficio y la vi\u00f1a es confiada a otro pueblo (21,43), as\u00ed tambi\u00e9n se tiene que proveer de nuevo el cargo de guardar la llave. Este ministerio tiene la promesa de la validez incondicionada \u00aben el cielo\u00bb y la seguridad de que perdurar\u00e1, porque en \u00faltimo t\u00e9rmino aqu\u00ed tambi\u00e9n s\u00f3lo es Cristo el que ense\u00f1a y gu\u00eda, el que \u00abata y desata\u00bb. El ministerio no ser\u00e1 ya sustra\u00eddo ni tampoco caer\u00e1 bajo la conminaci\u00f3n de un \u00abay\u00bb, como el que aqu\u00ed profiere Jes\u00fas.<\/p>\n<p class=\"cv\">v. 15.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> <i>\u00a1Ay de vosotros, escribas y fariseos hip\u00f3critas, que recorr\u00e9is el mar y la tierra para hacer un pros\u00e9lito, y cuando ya lo es, hac\u00e9is de \u00e9l un hijo de la gehenna dos veces peor que vosotros!<\/i><\/p>\n<p>Era proverbial el celo que los fariseos ten\u00edan por las almas. En la presente conminaci\u00f3n, no solamente se caricaturiza este celo, sino que se fustiga gravemente. Un pros\u00e9lito es un adepto ganado personalmente para la propia fe. El resabio de impureza que percibimos es ajeno a estas frases, por lo dem\u00e1s tan usuales en aquella \u00e9poca. Los fariseos cazan al individuo yendo tras \u00e9l para traerlo a su propia convicci\u00f3n religiosa. En cuanto encuentran a uno. caen sobre \u00e9l y lo hacen a\u00fan m\u00e1s fan\u00e1tico de lo que son ellos mismos. M\u00e1s a\u00fan, hacen de \u00e9l un <i>hijo de la gehenna, <\/i>ya que su camino es enteramente opuesto al camino de Dios, y no conduce a la vida, sino a la perdici\u00f3n. As\u00ed acusa Jes\u00fas a los fariseos.<\/p>\n<p class=\"cv\">vv. 16-22.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> <i>\u00a1Ay de vosotros, gu\u00edas ciegos, que dec\u00eds: El que jure por el santuario, a nada est\u00e1 obligado; pero el que jure por el oro del santuario, obligado queda! <\/i><sup>17<\/sup> <i>\u00a1Insensatos y ciegos! \u00bfPues qu\u00e9 es m\u00e1s importante el oro, o el santuario que da al oro car\u00e1cter sagrado? <\/i><sup>18<\/sup> <i>Como tambi\u00e9n dec\u00eds: El que jure por el altar, a nada est\u00e1 obligado; pero el que jure por la ofrenda puesta sobre el altar, obligado queda. <\/i><sup>19<\/sup> <i>\u00a1Ciegos! \u00bfPues qu\u00e9 es m\u00e1s importante la ofrenda o el altar que da a la ofrenda car\u00e1cter sagrado? <\/i><sup>20<\/sup> <i>Pues el que jura por el altar, jura por \u00e9l y por todo lo que hay en- cima, <\/i><sup>21<\/sup> <i>y el que jura por el santuario, jura por \u00e9l y por quien habita en \u00e9l, <\/i><sup>22<\/sup> <i>y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por quien est\u00e1 sentado en \u00e9l.<\/i><\/p>\n<p>No s\u00f3lo es falsa la piedad farisaica, sino tambi\u00e9n su doctrina. As\u00ed lo dice tambi\u00e9n este \u00abay\u00bb. Ellos creen que pueden distinguir entre f\u00f3rmulas de jurar obligatorias y no obligatorias, e incurren en un formalismo igual al que Jes\u00fas ya hab\u00eda impugnado en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a (5,34-36). Hacen pasar como \u00fanica f\u00f3rmula v\u00e1lida jurar por el oro del santuario; pero el juramento por el santuario es ineficaz. Algo parecido sucede en los otros ejemplos. Truecan lo <i>mayor <\/i>con <i>lo menor. <\/i>El santuario es el que santifica el oro incrustado en \u00e9l, y el altar es el que santifica la ofrenda presentada en \u00e9l. Este \u00abay\u00bb no nos parece que sea muy contundente. Es una cr\u00edtica de una distinci\u00f3n sutil, que en todo caso ha de ser valorada de otra manera, por lo cual la cuesti\u00f3n b\u00e1sica del juramento queda en suspenso. Hasta el 20 Jes\u00fas no toma posici\u00f3n en este particular. Eso nos sorprende en vista de la objeci\u00f3n que apunta mucho m\u00e1s lejos y que est\u00e1 en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a. All\u00ed Jes\u00fas no solamente censura el juramento irreflexivo, sino que en general proh\u00edbe jurar (5,33.34a.37).<\/p>\n<p>Los dos \u00faltimos ejemplos pasan adelante. El que jura por el santuario, jura por Dios, e igualmente el que jura por el cielo (23,21s). Los jud\u00edos ten\u00edan la costumbre de sustituir el nombre de Dios por otros circunloquios. En este sentido se hace alusi\u00f3n a las f\u00f3rmulas de juramento \u00abpor el santuario\u00bb y \u00abpor el cielo\u00bb. Mediante el circunloquio se cre\u00eda poder debilitar o eludir la inmediata invocaci\u00f3n de Dios como testigo. Pero Jes\u00fas dice que tales f\u00f3rmulas tambi\u00e9n se refieren a <i>Dios personalmente. <\/i>Son juramentos por Dios perfectamente v\u00e1lidos. No hay que precaverse de usar con ligereza estos juramentos, puesto que Jes\u00fas ha prohibido en general el juramento; se debe hablar con franqueza y veracidad, el s\u00ed debe ser s\u00ed, y el no debe ser no (cf. 5,33-37).<\/p>\n<p>Pero la larga conminaci\u00f3n sirve aqu\u00ed para ilustrar la <i>hipocres\u00eda, <\/i>aunque en este caso y s\u00f3lo en \u00e9l no aparezca esta expresi\u00f3n. Hay algo que aqu\u00ed no concuerda.<\/p>\n<p>En este pasaje se descubre la discrepancia entre una adoraci\u00f3n viviente y personal de Dios, y la pr\u00e1ctica formalizada, r\u00edgida de la religi\u00f3n. El hombre siempre tiene que tratar con el Dios viviente, con el Padre, a quien no se puede esquivar con sutiles distinciones jur\u00eddicas o rituales. Todo servicio ante Dios tiene que ser sincero y fluir de un amor cordial.<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\">[85] El v. 14 dice as\u00ed: \u00ab\u00a1Ay de vosotros, escribas y fariseos hip\u00f3critas, que devor\u00e1is las casas de las viudas, mientras fing\u00eds entregaros a largos rezos! Por eso recibir\u00e9is condenaci\u00f3n m\u00e1s severa.\u00bb El texto corresponde a Mc 12,40 y no pertenece al texto original de san Mateo. Un punto de apoyo de esta opini\u00f3n consiste en que el n\u00famero de los \u00abayes\u00bb del evangelista estaba conscientemente limitado a siete.<\/p>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li>Lunes XXI del Tiempo Ordinario<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13 \u00ab\u00a1Ay de vosotros, escribas y fariseos hip\u00f3critas, que cerr\u00e1is a los hombres el reino de los cielos! Ni entr\u00e1is vosotros, ni dej\u00e1is entrar a los que quieren. 14 \u00a1Ay de vosotros, escribas y fariseos hip\u00f3critas, que viaj\u00e1is por tierra y mar para ganar un pros\u00e9lito, y cuando lo consegu\u00eds, lo hac\u00e9is digno de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-23-13-22-contra-los-escribas-y-fariseos-i-ay-de-vosotros\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 23, 13-22: Contra los escribas y fariseos  (i) &#8211; \u00a1Ay de vosotros!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41356","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41356","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41356"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41356\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41356"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41356"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41356"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}