{"id":41359,"date":"2016-10-07T23:29:38","date_gmt":"2016-10-08T04:29:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-24-42-51-estar-vigilantes-servidor-fiel-y-prudente\/"},"modified":"2016-10-07T23:29:38","modified_gmt":"2016-10-08T04:29:38","slug":"mt-24-42-51-estar-vigilantes-servidor-fiel-y-prudente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-24-42-51-estar-vigilantes-servidor-fiel-y-prudente\/","title":{"rendered":"Mt 24, 42-51: Estar vigilantes &#8211; Servidor fiel y prudente"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">42<\/span> Por tanto, estad en vela, porque no sab\u00e9is qu\u00e9 d\u00eda vendr\u00e1 vuestro Se\u00f1or. <span class=\"versiculo\">43<\/span> Comprended que si supiera el due\u00f1o de casa a qu\u00e9 hora de la noche viene el ladr\u00f3n, estar\u00eda en vela y no dejar\u00eda que abrieran un boquete en su casa. <span class=\"versiculo\">44<\/span> Por eso, estad tambi\u00e9n vosotros preparados, porque a la hora que menos pens\u00e9is viene el Hijo del hombre.<br \/> <span class=\"versiculo\">45<\/span> \u00bfQui\u00e9n es el criado fiel y prudente, a quien el se\u00f1or encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? <span class=\"versiculo\">46<\/span> Bienaventurado ese criado, si el se\u00f1or, al llegar, lo encuentra port\u00e1ndose as\u00ed. <span class=\"versiculo\">47<\/span> En verdad os digo que le confiar\u00e1 la administraci\u00f3n de todos sus bienes. <span class=\"versiculo\">48<\/span> Pero si dijere aquel mal siervo para sus adentros: \u201cMi se\u00f1or tarda en llegar\u201d, <span class=\"versiculo\">49<\/span> y empieza a pegar a sus compa\u00f1eros, y a comer y a beber con los borrachos, <span class=\"versiculo\">50<\/span> el d\u00eda y la hora que menos se lo espera, llegar\u00e1 el amo <span class=\"versiculo\">51<\/span> y lo castigar\u00e1 con rigor y le har\u00e1 compartir la suerte de los hip\u00f3critas. All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Calcuta_religiosa\">Santa Teresa de Calcuta, religiosa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_Dios_se_aleja_cuando_nos_alejamos_del_hermano\">Escritos: Dios se aleja cuando nos alejamos del hermano<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Jes\u00fas, la Palabra, que ha hablado, cap\u00edtulo 10.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abFeliz el servidor que su due\u00f1o, al regreso, lo encuentra trabajando\u00bb (Mt 24,46).<\/p>\n<p>Si a veces tenemos la impresi\u00f3n de que el Maestro se ha ido, \u00bfno ser\u00e1 porque  yo me he alejado de una u otra hermana? Una cosa nos garantizar\u00e1 siempre el  cielo: los actos de caridad y la gentileza que habremos tenido en nuestra vida.<\/p>\n<p>Nunca sabremos el bien que puede provocar una simple sonrisa. Decimos a los  hombres lo grande que es Dios, comprensivo, indulgente: y \u00bfsomos nosotros la  prueba viviente de ello? \u00bfPueden realmente darse cuenta de esa grandeza,  comprensi\u00f3n, indulgencia vi\u00e9ndola viva en nosotros?<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_La_puerta_de_la_fe\">Serm\u00f3n: La puerta de la fe.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">12avo serm\u00f3n sobre el salmo 118 : CSEL 62,258.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEstad en vela\u00bb (Mt 24,42).<\/p>\n<p>Dichoso t\u00fa cuando Cristo llama a tu puerta. Nuestra puerta es la fe que, si es s\u00f3lida, defiende toda la casa. Es por esta puerta que Cristo entra. Por eso la Iglesia dice en el Cantar de los Cantares: \u00abOigo la voz de mi hermano que llama a la puerta\u00bb. Escucha al que llama, escucha al que desea entrar: \u00ab\u00a1\u00c1breme, hermana m\u00eda, amiga m\u00eda, paloma m\u00eda, mi perfecta! Que mi cabeza est\u00e1 cubierta de roc\u00edo y mis bucles del relente de la noche\u00bb. (Ct 5,2). F\u00edjate en qu\u00e9 momento el Dios Verbo llama a tu puerta: cuando tu cabeza est\u00e1 cubierta del roc\u00edo de la noche. Porque \u00e9l se digna visitar a los que est\u00e1n sometidos a prueba y a tentaciones a fin de que ninguno sucumba, vencido por las dificultades. Su cabeza est\u00e1 cubierta de roc\u00edo o de gotas de agua cuando su cuerpo est\u00e1 penando.<\/p>\n<p>Es entonces cuando hay que velar por temor a que, cuando el Esposo vendr\u00e1, no se vaya porque ha encontrado cerrada la puerta de la casa. En efecto, si t\u00fa duermes y tu coraz\u00f3n no est\u00e1 en vela (Ct 5,2), \u00e9l se aleja antes de llamar; si tu coraz\u00f3n est\u00e1 en vela, llama y te pide le abras la puerta. Nosotros, pues, disponemos de la puerta de nuestra alma, y disponemos tambi\u00e9n de las puertas sobre las cuales se ha escrito: \u00ab\u00a1Portones, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria!\u00bb<\/p>\n<h2><span id=\"Padres_apostolicos\">Padres apost\u00f3licos<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Didaje_El_ultimo_momento\">Didaj\u00e9: El \u00faltimo momento.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">\u00a7 10.16.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abVelad pues no conoc\u00e9is el d\u00eda\u00bb (Mt 24,42).<\/p>\n<p>Una vez saciados de la Eucarist\u00eda, damos gracias as\u00ed: \u201cNosotros te damos gracias, Padre santo, por tu santo nombre que has hecho habitar en nuestros corazones, y por el conocimiento, la fe, la inmortalidad que t\u00fa nos has revelado por Jes\u00fas, tu servidor.\u00a1Gloria a ti por los siglos. Am\u00e9n!&#8230;Ante todo, nosotros te damos gracias, porque eres poderoso:\u00a1Gloria a ti por los siglos. Am\u00e9n! Acu\u00e9rdate de tu Iglesia, Se\u00f1or, para librarla de todo mal y hacerla perfecta en tu amor. Re\u00fane desde los cuatro vientos esta Iglesia santificada, en el Reino que tu le has preparado. Pues \u00a1a ti sea la fuerza y la gloria por los siglos. Am\u00e9n! \u00a1Qu\u00e9 la gracia llegue y este mundo pase. Am\u00e9n! Si alguno es santo, que se acerque; si no lo es, que haga penitencia. \u00a1Marana tha! Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Si, velad, sobre vuestra vida; no dej\u00e9is apagar vuestra l\u00e1mpara ni se desate de vuestros ri\u00f1ones vuestro cintur\u00f3n. Estad preparados. Pues ignor\u00e1is la hora cuando nuestro Se\u00f1or vendr\u00e1. Reun\u00edos frecuentemente para buscar juntos lo que conviene a vuestras almas. Pues todo el tiempo de vuestra fe no servir\u00e1 de nada, si, el \u00faltimo momento, no hab\u00e9is sido perfectos.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Bernardo_abad\">San Bernardo, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_En_medio_de_la_noche\">Serm\u00f3n: En medio de la noche.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 1 para el Adviento.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMi se\u00f1or tarda en llegar\u00bb (Mt 24,48).<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo vino el Salvador? No vino al comienzo del tiempo, ni en medio, sino al final. Esto no lo ha hecho sin alguna raz\u00f3n, sino que, muy prudentemente, la Sabidur\u00eda divina, que no desconoc\u00eda que los hijos de Ad\u00e1n son ingratos, dispuso que no los socorrer\u00eda hasta que ellos sintieran gran necesidad de ello.<\/p>\n<p>En verdad, ya \u00abatardec\u00eda y el d\u00eda iba de ca\u00edda\u00bb, \u00abel sol de la justicia\u00bb hab\u00eda casi desaparecido (Lc 24,29; Ml 3,20); sobre la tierra ya no se difund\u00eda sino una luz incierta y un calor d\u00e9bil. De hecho, la luz del conocimiento de Dios hab\u00eda disminuido mucho y se hab\u00eda enfriado el calor de la caridad a causa de la creciente iniquidad (Mt 24,12). Ya no hab\u00eda apariciones de \u00e1ngeles, ni or\u00e1culos de profetas: se hab\u00edan acabado como si estuvieran vencidos por la desesperanza ante el extremo endurecimiento de los hombres y su obstinaci\u00f3n. Es entonces que el Hijo afirm\u00f3: \u00abEntonces yo digo: aqu\u00ed estoy\u00bb (Sl 39,8). S\u00ed, cuando un sosegado silencio todo lo envolv\u00eda y la noche se encontraba en la mitad de su carrera, tu Palabra omnipotente, Se\u00f1or, cual implacable guerrero, salt\u00f3 del Cielo, desde el trono real (Sab 18,14). Tal como lo dice el ap\u00f3stol Pablo: \u00abCuando se cumpli\u00f3 el tiempo Dios envi\u00f3 a su Hijo a la tierra (Gal 4,4).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Fulgencio_de_Ruspe_obispo\">San Fulgencio de Ruspe, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Criado_fiel_y_solicito\">Serm\u00f3n: Criado fiel y sol\u00edcito.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 1, 2-3: CCL 91 A, 889-890 (Liturgia de las Horas).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfQui\u00e9n es el criado fiel y prudente, a quien el se\u00f1or encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?\u00bb (Mt 24,45).<\/p>\n<p>El Se\u00f1or, queriendo explicar el peculiar ministerio de aquellos siervos que ha puesto al frente de su pueblo, dice: <i>\u00bfQui\u00e9n es el criado fiel y solicito a quien el Se\u00f1or ha puesto al frente de su familia para que les reparta la medida de trigo a sus horas?<\/i> <i>Dichoso ese criado, si el Se\u00f1or, al llegar, lo encuentra port\u00e1ndose as\u00ed.<\/i> \u00bfQui\u00e9n es este Se\u00f1or, hermanos? Cristo, sin duda, quien dice a sus disc\u00edpulos: <i>Vosotros me llam\u00e1is &#8220;el Maestro&#8221; y &#8220;el Se\u00f1or&#8221;, y dec\u00eds bien, porque lo soy.<\/i><\/p>\n<p>\u00bfY cu\u00e1l es la familia de este Se\u00f1or? Sin duda, aquella que el mismo Se\u00f1or ha liberado de la mano del enemigo para hacerla pueblo suyo. Esta familia santa es la Iglesia cat\u00f3lica, que por su abundante fertilidad se encuentra esparcida por todo el mundo y se glor\u00eda de haber sido redimida por la preciosa sangre de su Se\u00f1or. <i>El Hijo del hombre<\/i> -dice el mismo Se\u00f1or- <i>no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos<\/i>.<\/p>\n<p>\u00c9l mismo es tambi\u00e9n el buen pastor que entrega su vida por sus ovejas. La familia del Redentor es la grey del buen pastor.<\/p>\n<p>Quien es el criado que debe ser al mismo tiempo fiel y sol\u00edcito, nos lo ense\u00f1a el ap\u00f3stol Pablo cuando, hablando de s\u00ed mismo y de sus compa\u00f1eros, afirma: <i>Que la gente s\u00f3lo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador, lo que se busca es que sea fiel.<\/i><\/p>\n<p>Y, para que nadie caiga en el error de creer que el ap\u00f3stol Pablo designa como administradores s\u00f3lo a los ap\u00f3stoles y que, en consecuencia, despreciando el ministerio eclesial, venga a ser un siervo infiel y descuidado, el mismo ap\u00f3stol Pablo dice que los obispos son tambi\u00e9n administradores: <i>El obispo, siendo administrador de Dios, tiene que ser intachable.<\/i><\/p>\n<p>Somos siervos del padre de familias, somos administradores de Dios, y recibiremos la misma medida de trigo que os servimos. Si queremos saber cu\u00e1l deba ser esta medida de trigo, nos lo ense\u00f1a tambi\u00e9n el mismo ap\u00f3stol Pablo, cuando afirma: <i>Estimaos moderadamente, seg\u00fan la medida de la fe que Dios otorg\u00f3 a cada uno.<\/i><\/p>\n<p>Lo que Cristo designa como medida de trigo, Pablo lo llama medida de la fe, para que sepamos que el trigo espiritual no es otra cosa sino el misterio venerable de la fe cristiana. Nosotros os repartimos esta medida de trigo, en nombre del Se\u00f1or, todas las veces que, iluminados por el don de la gracia, hablamos de acuerdo con la regla de la verdadera fe. Vosotros mismos recib\u00eds la medida de trigo, por medio de los administradores del Se\u00f1or; todas las veces que escuch\u00e1is la palabra de la verdad por medio de los siervos de Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Testamento\">Testamento<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEstad en vela, porque no sab\u00e9is qu\u00e9 d\u00eda vendr\u00e1 vuestro Se\u00f1or\u00bb (Mt 24,42).<\/p>\n<p><i>&#8220;Totus Tuus ego sum&#8221;<\/i><\/p>\n<p>En el nombre de la Sant\u00edsima Trinidad. Am\u00e9n. <\/p>\n<p>&#8220;Velad, pues, porque no sab\u00e9is qu\u00e9 d\u00eda vendr\u00e1 vuestro Se\u00f1or&#8221; (cf.<i> Mt <\/i>24,  42). Estas palabras me recuerdan la \u00faltima llamada, que llegar\u00e1 en el momento en  el que quiera el Se\u00f1or. Deseo seguirle y deseo que todo lo que forma parte de mi  vida terrena me prepare para ese momento. No s\u00e9 cu\u00e1ndo llegar\u00e1, pero al igual  que todo, pongo tambi\u00e9n ese momento en las manos de la Madre de mi Maestro:  <i> &#8220;Totus tuus&#8221;<\/i>. En estas mismas manos maternales lo dejo todo y a todos  aquellos a los que me ha unido mi vida y mi vocaci\u00f3n. En estas manos dejo sobre  todo a la Iglesia, as\u00ed como a mi naci\u00f3n y a toda la humanidad. Doy las gracias a  todos. A todos les pido perd\u00f3n. Pido tambi\u00e9n oraciones para que la misericordia  de Dios se muestre m\u00e1s grande que mi debilidad e indignidad. <\/p>\n<p>[&#8230;]<\/p>\n<p>No dejo tras de m\u00ed ninguna propiedad de la que sea necesario tomar  disposiciones. Por lo que se refiere a las cosas de uso cotidiano que me  serv\u00edan, pido que se distribuyan como se considere oportuno. Que los apuntes  personales sean quemados. Pido que vele sobre esto don Stanislaw, a quien  agradezco su colaboraci\u00f3n y ayuda tan prolongada a trav\u00e9s de los a\u00f1os y tan  comprensiva&#8230;<\/p>\n<p>Tras la muerte, pido santas misas y oraciones.  <\/p>\n<p>Expreso mi m\u00e1s profunda confianza en que, a pesar de toda mi debilidad, el Se\u00f1or  me conceda todas las gracias necesarias para afrontar, seg\u00fan su voluntad,  cualquier tarea, prueba y sufrimiento que quiera pedir a su siervo, en el  transcurso de la vida. Conf\u00edo tambi\u00e9n en que no permita nunca que, a trav\u00e9s de  cualquier actitud m\u00eda:  palabras, obras u omisiones, traicione mis obligaciones  en esta santa Sede de Pedro. <\/p>\n<p>[&#8230;]<\/p>\n<p>Hoy s\u00f3lo quiero a\u00f1adir esto:  que todos debemos tener presente la perspectiva de  la muerte. Y debemos estar dispuestos a presentarnos ante el Se\u00f1or y Juez, y  simult\u00e1neamente Redentor y Padre. Por eso, yo tambi\u00e9n tengo presente esto  continuamente, encomendando ese momento decisivo a la Madre de Cristo y de la  Iglesia, a la Madre de mi esperanza.<\/p>\n<p>Los tiempos en que vivimos son sumamente dif\u00edciles y agitados. Se ha hecho  tambi\u00e9n dif\u00edcil y tenso el camino de la Iglesia, prueba caracter\u00edstica de estos  tiempos, tanto para los fieles como para los pastores. En algunos pa\u00edses (como,  por ejemplo, en uno sobre el que he le\u00eddo durante los ejercicios espirituales),  la Iglesia se encuentra en un per\u00edodo de persecuci\u00f3n tal, que no es inferior a  las de los primeros siglos, m\u00e1s a\u00fan, las supera por el nivel de crueldad y de  odio. <i>&#8220;Sanguis martyrum, semen christianorum&#8221;. <\/i>Adem\u00e1s de esto, muchas  personas desaparecen inocentemente, tambi\u00e9n en este pa\u00eds en el que vivimos&#8230;<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, deseo encomendarme totalmente a la gracia del Se\u00f1or. \u00c9l mismo  decidir\u00e1 cu\u00e1ndo y c\u00f3mo tengo que terminar mi vida terrena y el ministerio  pastoral. En la vida y en la muerte <i>&#8220;Totus Tuus&#8221;, <\/i>mediante la Inmaculada.  Aceptando ya desde ahora esa muerte, espero que Cristo me d\u00e9 la gracia para el  \u00faltimo paso, es decir, la Pascua (m\u00eda). Espero que tambi\u00e9n la haga \u00fatil para  esta causa m\u00e1s importante a la que trato de servir:  la salvaci\u00f3n de los  hombres, la salvaguarda de la familia humana y, en ella, de todas las naciones y  pueblos (entre ellos, me dirijo tambi\u00e9n de manera particular a mi patria  terrena); que sea \u00fatil para las personas que de manera particular me ha  confiado, para la Iglesia, para la gloria del mismo Dios.<\/p>\n<p>No deseo a\u00f1adir nada a lo que ya escrib\u00ed hace un a\u00f1o:  s\u00f3lo expresar esta  disponibilidad y, al mismo tiempo, esta confianza, a la que me han impulsado de  nuevo estos ejercicios espirituales.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_El_siervo_responsable\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): El siervo responsable<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1084-1085.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo que hemos dado a la par\u00e1bola supone un esfuerzo conciliador. Mateo habla de &#8220;siervo&#8221;; Lucas de &#8220;administrador&#8221; (Lc 12,41-46). El significado es el mismo. El concepto de &#8220;administrador&#8221; implica la responsabilidad que le ha sido confiada. Mateo utiliza la palabra &#8220;siervo&#8221;, que encaja mejor en su evangelio, cuyos destinatarios inmediatos eran los jud\u00edos o jud\u00edo-cristianos. El hombre familiarizado con la Biblia debe saber que la palabra &#8220;siervo&#8221; indica tambi\u00e9n la elecci\u00f3n de Dios para una misi\u00f3n o cargo de responsabilidad.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, al hablar de la vigilancia implicada en la naturaleza misma del reino, extiende su necesidad, de modo particular, a los responsables del nuevo Israel, a los dirigentes de la Iglesia. La par\u00e1bola describe exclusivamente las obligaciones ineludibles y la actitud constante de servicio del mencionado &#8220;siervo&#8221; o &#8220;administrador&#8221; elegido por el Se\u00f1or. No menciona para nada sus derechos y poderes. Aunque los supone, al situarse en la hip\u00f3tesis de que esa actitud obligada de servicio puede convertirse en actitud desp\u00f3tica de mando desmesurado o de se\u00f1or\u00edo ambicioso.<\/p>\n<p>Jes\u00fas cuenta con la posibilidad de que el &#8220;siervo&#8221; se proponga no precisamente servir sino ser servido. En este caso traicionar\u00eda sustantivamente su misi\u00f3n espec\u00edfica. Y si la venida de su Se\u00f1or le sorprende obrando de esta forma, se habr\u00eda ganado un puesto de honor entre los hip\u00f3critas, infieles e imp\u00edos. Las tres palabras son sin\u00f3nimas. En definitiva, entre aquellos que ser\u00e1n alejados para siempre de su Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola cuenta con esta posibilidad, pero no la pone en primer plano. Quiere, m\u00e1s bien, destacar la actitud vigilante del &#8220;siervo&#8221; a quien ha sido confiada la direcci\u00f3n de sus consiervos, del pueblo fiel. El siervo responsable debe proporcionar a sus consiervos las provisiones necesarias. Manifestar la voluntad del \u00fanico Se\u00f1or de todos y procurar que se cumpla, para que todos sean galardonados y puedan sentarse en la sala del fest\u00edn de bodas. Para que todos puedan entrar en el reino de los cielos cuando venga el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola adquiere un tinte de seria amonestaci\u00f3n. No debe ocurrir con los dirigentes del nuevo Israel lo que ocurri\u00f3 en los tiempos de Cristo con los responsables inmediatos del pueblo: &#8220;Ay de vosotros, doctores de la Ley, que os hab\u00e9is apoderado de la llave de la ciencia; y ni entr\u00e1is vosotros ni dej\u00e1is entrar&#8221; (Lc 11,52). Ellos ten\u00edan la llave de la ciencia, la llave de acceso al reino de Dios, en un conocimiento teol\u00f3gico raqu\u00edtico y repelente. Sus imposiciones y exigencias, su interpretaci\u00f3n minimista y rid\u00edcula de la Ley, no dejaban ver ni su verdadero contenido ni, mucho menos, al autor de la misma. Tambi\u00e9n aqu\u00ed los \u00e1rboles imped\u00edan ver el bosque. Y ante esta presentaci\u00f3n empobrecida y minimizada del reino de Dios no val\u00eda la pena esforzarse por entrar en \u00e9l. Era una consecuencia l\u00f3gica de todos aqu\u00e9llos que conoc\u00edan el mensaje divino a trav\u00e9s de aquellos dirigentes espirituales del pueblo. Al &#8220;siervo responsable&#8221; se le exige una actitud vigilante e inteligente.<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_Por_una_santidad_despierta\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: Por una santidad despierta<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 396-397.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">1 Corintios 1,1-9.<\/p>\n<p>Cuando Pablo escribe a la Iglesia de Corinto, la comunidad es presa de divisiones. No s\u00f3lo sufre las convulsiones provocadas por las distintas tendencias, sino que est\u00e1 bajo la influencia del paganismo ambiente. Sabiendo esto, no nos sorprender\u00e1 la insistencia del ap\u00f3stol en la uni\u00f3n con la persona de Cristo. En efecto, ni la ley jud\u00eda, ni la filosof\u00eda griega liberan totalmente al hombre; s\u00f3lo la cruz es la verdadera fuente de salvaci\u00f3n, y por eso puede Pablo decir a los &#8220;santos&#8221; de Corinto que su santidad se la deben a Cristo y s\u00f3lo a \u00e9l. Las promesas divinas apuntaban a esta comuni\u00f3n, a la vida compartida; su cumplimiento demuestra la fidelidad del Dios de la Alianza.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 144.<\/p>\n<p>El salmo 144 pertenece al g\u00e9nero h\u00edmnico. Bendice al Se\u00f1or por su grandeza y su esplendor, sus obras y maravillas. El cristiano, que ha visto la salvaci\u00f3n de Dios, \u00bfc\u00f3mo no lo alabar\u00e1?<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 24, 42-51.<\/p>\n<p>El discurso escatol\u00f3gico, que concluye con una solemne apelaci\u00f3n a la vigilancia, explicitada en varias par\u00e1bolas, ha ilustrado dos acontecimientos: por una parte, la ruina del templo, es decir, el rechazo de las instituciones jud\u00edas; por otra, el retorno del Se\u00f1or al final de los tiempos. La par\u00e1bola del ladr\u00f3n debe leerse a dos niveles: en primer lugar, al nivel del Jes\u00fas hist\u00f3rico, convencido de que a su muerte sonar\u00eda la se\u00f1al de la cat\u00e1strofe final, a la cual corr\u00edan el riesgo de ser arrastrados sus disc\u00edpulos; y en segundo lugar, al nivel de la Iglesia, preocupada por el retraso de la parus\u00eda y por el peligro de adormecimiento que de ello se derivaba para sus responsables.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola del criado se dirige tambi\u00e9n a los responsables de la Iglesia. \u00bfAcaso la comunidad mateana sufri\u00f3 en alg\u00fan momento la negligencia o infidelidad de sus responsables? En todo caso, la par\u00e1bola subraya en\u00e9rgicamente las obligaciones de aquellos a quien se ha confiado el cuidado de la &#8220;casa&#8221;. El Se\u00f1or vendr\u00e1 sin avisar: tampoco los jefes de Israel esperaban que, en la ma\u00f1ana de Pascua, Jes\u00fas fuera a atravesar los muros de su sepulcro.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La Iglesia de Dios no es una casa de reposo, y aquellos a quienes el ap\u00f3stol Pablo llama &#8220;santos&#8221; no se parecen a esas estatuas de pacotilla que ni siquiera llamar\u00edan la atenci\u00f3n del m\u00e1s pobre de los ladrones. Poseedores de toda la gracia recibida de Cristo resucitado, los santos se parecen m\u00e1s bien a esos criados vigilantes y sensatos a quienes su se\u00f1or puede confiar sin temor la gesti\u00f3n de todos sus bienes. S\u00ed, la Iglesia de los santos es una casa activa y s\u00f3lida, siempre alerta para que fructifiquen los talentos recibidos en herencia.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqui\u00e9nes son esos &#8220;santos&#8221;, ese &#8220;pueblo santo&#8221;, esos fieles a los que felicita el ap\u00f3stol y por los que da gracias a Dios? Somos, sencillamente, t\u00fa y yo, ayer cristianos de Corinto, y hoy de nuestras innumerables comunidades. Fieles no siempre ejemplares: la lectura de la carta a los Corintios basta para convencernos de ello. Y, sin embargo, santos de Dios, pues la santidad es, ante todo, una llamada, una gracia, un don; y despu\u00e9s, una fidelidad que hay que renovar continuamente. La santidad no consiste en descansar sobre laureles marchitos; es una atenta vigilia en el amor y la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>La Iglesia de Dios es santa. Ha recibido como herencia un inmenso tesoro, nada menos que el cuerpo de Cristo resucitado. Pero no hay que guardar el cuerpo del Se\u00f1or como lo har\u00eda el vigilante de un museo con sus antig\u00fcedades. La santidad no se preserva, como hacen algunos con su virtud demasiado fr\u00e1gil. La Iglesia de Dios es santa en la medida en que se afana para que la simiente recibida produzca abundante fruto. Y no hay acci\u00f3n totalmente pura, sobre todo cuando los siglos van pasando y se hace necesario reinventar incesantemente la santidad para el presente.<\/p>\n<p>El cuerpo de Cristo no es una estatua; es el cuerpo de los hombres y las mujeres habitados por el Esp\u00edritu. \u00a1Es algo muy distinto!<\/p>\n<p>\u00a1Hermanos, tratad de comprender la par\u00e1bola del ladr\u00f3n! \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda encontrar en nuestra Iglesia ese ladr\u00f3n nocturno que acecha para atravesar el muro de nuestro edificio? Si lo \u00fanico que va a encontrar en nuestra casa es una santidad celosamente guardada, entonces, \u00a1que venga y se lo lleve todo! Y si nos encuentra dormidos, aunque s\u00f3lo sea en nuestra buena conciencia, demos gracias por tan estimulante perturbaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero no se trata de eso. Es el cuerpo de Cristo lo que querr\u00edan llevarse y ocultar esos ladrones a los que nuestra fe les resulta molesta. Me rodean para separar a la Iglesia de su fuente y reducirla a un museo de la religi\u00f3n ancestral. As\u00ed pues, \u00a1velemos! En el G\u00f3lgota, nadie fue capaz de poner la mano sobre el cuerpo amado&#8230; Con Mar\u00eda Magdalena, velemos d\u00eda y noche. Por la ma\u00f1ana, cuando venga el Maestro, que nos encuentre activos, amando y esperando. La santidad no tiene otro nombre, y la Iglesia no tiene otra raz\u00f3n de ser.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas,<br \/>\nt\u00fa haces de nosotros, aqu\u00ed, en este lugar,<br \/>\ntu Iglesia santa;<br \/>\nt\u00fa nos llamas tal como somos<br \/>\ny nos santificas con tu palabra.<br \/>\nInvocamos tu nombre,<br \/>\ndel cual recibimos el nuestro:<br \/>\nmantennos irreprochables<br \/>\nhasta el d\u00eda en que vengas<br \/>\na pedirnos cuentas de nuestro amor,<br \/>\nhazlo crecer cada d\u00eda sin medida,<br \/>\npues t\u00fa no dejas de darnos tu gracia,<br \/>\ninfinita como los siglos de los siglos.<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Necesidad de vigilar, 24:42-51 (Mc 13:33-37; Lc 21:34-36).<\/p>\n<p>Esta \u00faltima secci\u00f3n del \u201cdiscurso escatol\u00f3gico\u201d se refiere a la necesidad de \u201cvigilar.\u201d Puesto que \u201cese d\u00eda y hora\u201d es desconocido, no cabe m\u00e1s que estar alerta y preparados para su llegada.<\/p>\n<p>Esta necesidad de la \u201cvigilancia\u201d es presentada por Mt con dos comparaciones o peque\u00f1as par\u00e1bolas.<\/p>\n<p><i>El due\u00f1o de la casa.<\/i> \u2014 La primera comparaci\u00f3n se toma de un \u201cdue\u00f1o de casa.\u201d La noche es la hora propicia para el robo. El cuadro tiene todo un matiz local. Las casas palestinas estaban hechas, sobre todo en su techumbre, de argamasa de barro con ramajes (Mc 1:2), y las paredes laterales no raramente eran de adobes. De ah\u00ed la descripci\u00f3n del ladr\u00f3n que \u201chorada\u201d la casa para entrar. Por eso, si el due\u00f1o de la casa supiese la hora en que pudiese haber un robo en su hogar, \u201cvigilar\u00eda\u201d y no dejar\u00eda que \u201cperforasen su casa\u201d para entrar a robar (2 Pe 3:4-14).<\/p>\n<p><i>El siervo bueno y el malo. <\/i>\u2014 Otra comparaci\u00f3n se trae al mismo prop\u00f3sito basada en la conducta de dos siervos.<\/p>\n<p>La escena es un due\u00f1o que tiene varios siervos, y pone al frente de ellos un \u201cec\u00f3nomo,\u201d que ha de ser fiel y prudente para que sea leal al due\u00f1o y sepa cumplir bien su oficio en ausencia de su se\u00f1or. Pues cuando \u00e9ste vuelva y llegue a casa sin avisar, si encontrase que aquel siervo ec\u00f3nomo hab\u00eda cumplido bien su oficio, esperando siempre la llegada de su se\u00f1or, obtendr\u00eda por premio el que, por su fidelidad y solicitud, le ponga al frente de todos sus bienes, como un intendente general de su casa.<\/p>\n<p>Por el contrario, si el siervo es malo y, viendo que su amo tarda en su retorno, golpease a sus compa\u00f1eros \u2014 escena muy t\u00edpica del encumbramiento de un siervo oriental \u2014 y \u00e9l se baquetease y mezclase con los borrachos, tendr\u00e1 su merecido castigo cuando venga su se\u00f1or \u201cen el d\u00eda que no espera y en la hora que no conoce.\u201d El castigo que le inflige se expresa, primeramente, con un t\u00e9rmino griego (\u03b4\u03b9\u03c7\u03bf\u03c4\u03bf\u03bc\u03ae\u03c3\u03b5\u03b9) que lo mismo puede significar que lo parte f\u00edsicamente en dos mitades (castigo b\u00edblicamente conocido; cf. 1 Sam 15:33; Jer 34:18; Dan 13:55-59; Heb 11:37), que ser tomado en un sentido metaf\u00f3rico de separarlo de su cargo o de <i>repartir <\/i>aqu\u00ed azotes. El castigo a\u00fan se redondea: \u201cLo pondr\u00e1 con los hip\u00f3critas.\u201d Este t\u00e9rmino pod\u00eda expresar los fariseos (Mt 6:2-5.16; Jl 5:7ss). Tambi\u00e9n pudiera ser una defectuosa traducci\u00f3n del arameo, que Lucas traducir\u00eda mejor (Lc 12:46) por \u201cinfieles\u201d o \u201cimp\u00edos\u201d. Y a\u00fan se completa esta descripci\u00f3n con el cl\u00e1sico \u201cllanto y crujir de dientes.\u201d Para los que interpretan este pasaje del fin del mundo ser\u00eda imagen del infierno.<\/p>\n<p>Para los que lo interpretan directamente de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, como gran juicio de Dios, es imagen de los castigos \u2014 materiales o espirituales \u2014 que sobrevendr\u00e1n al que no atienda y vigile esta hora, para evitarlos o superarlos en fidelidad.<\/p>\n<p>Otros dos aspectos de esta vigilancia son propios, uno, de Marcos (13:33-37), tomado de un due\u00f1o que se ausenta y de una doble conducta de dos criados, y otro de Lc (21:34-36), que tiene un marcado matiz moral y est\u00e1 situado en otro contexto.<\/p>\n<p>Al llegar a este final de la ex\u00e9gesis de la primera parte del \u201cdiscurso escatol\u00f3gico,\u201d cabe plantearse el problema siguiente: si en este discurso se habla <i>directamente de la destrucci\u00f3n <\/i>de Jerusal\u00e9n, pero si tambi\u00e9n est\u00e1 vaticinado \u201cel fin del mundo\u201d (Mt 24:3), \u00bfc\u00f3mo se conjugan en este discurso estas dos intenciones y estas dos inclusiones en este texto?<\/p>\n<p>\u201cSe admite ordinariamente que en este discurso est\u00e1n mezcladas dos perspectivas: <b>la de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y la del fin del mundo, <\/b>y esto es verdad. Pero no est\u00e1 bien el creerlas yuxtapuestas (buscando el pasaje de una y de otra, sea en el v.29, sea en el v.23 o incluso en el v.21), puesto que ellas est\u00e1n, en realidad, superpuestas. Parece, en efecto, preferible interpretar todo el discurso en funci\u00f3n de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y ver, al mismo tiempo, en este terrible drama el verdadero pr\u00f3dromo del fin del mundo. Pues esta cat\u00e1strofe que se\u00f1al\u00f3 el fin de la Antigua Alianza fue un drama sin precedentes en el drama de la Salud y no se reproducir\u00e1 m\u00e1s que al final de los tiempos, cuando Dios ejercer\u00e1 sobre todo el g\u00e9nero humano, elegido en Cristo, el mismo juicio que El ejerci\u00f3 entonces sobre el primer pueblo elegido. Es por lo que este \u201cd\u00eda de Yahv\u00e9,\u201d considerado en la Escritura desde un punto de vista teol\u00f3gico, m\u00e1s que hist\u00f3rico, reviste siempre una amplitud c\u00f3smica, cuyas im\u00e1genes apocal\u00edpticas,\u201d de un impresionismo oriental que afecta nuestro esp\u00edritu moderno, tentado de tomarlas a la letra, no hacen m\u00e1s que subrayar la profunda significaci\u00f3n espiritual. El pensamiento y las expresiones de Jes\u00fas, como las de sus int\u00e9rpretes, est\u00e1n penetradas en este punto de las tradiciones del A. \u03a4. \u03a5 si la ruina del juda\u00edsmo parec\u00eda as\u00ed confundirse con el fin de los tiempos, es ello una verdad profunda, <b>porque este terrible juicio de Dios ha marcado realmente el comienzo de la era escatol\u00f3gica,<\/b> de la cual el fin del mundo <b>no ser\u00e1 m\u00e1s<\/b> que el \u00faltimo y definitivo acontecimiento.\u201d<\/p>\n<p>Sin embargo, parece que la soluci\u00f3n as\u00ed planteada prescinde, de hecho, que la respuesta de Jesucristo a la cuesti\u00f3n del fin del mundo. O no responde a la pregunta que le formulan los disc\u00edpulos (Mt 24:3) o, de lo contrario, esta soluci\u00f3n parece m\u00e1s bien soslayar la respuesta.<\/p>\n<p>Es verdad que en el estilo apocal\u00edptico se pueden mezclar las perspectivas; ser\u00eda el caso de estar \u201csuperpuestas.\u201d Pero tambi\u00e9n es verdad que, en la \u00e9poca de Cristo, las concepciones rab\u00ednicas sobre el reino mesi\u00e1nico y la escatolog\u00eda <b>estaban tan divididas como confusas<\/b>. \u00bfResponder\u00eda Jesucristo, o los redactores del discurso en su forma actual, a las dos preguntas en una forma \u201csuperpuesta\u201d? \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda el criterio de su discernimiento, m\u00e1xime en la confusi\u00f3n ambiental de perspectivas?<\/p>\n<p>Si todo esto es posible, parece, sin embargo, que acaso pudiera ser otra la soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, en Mc y Lc la pregunta que se hace a Jesucristo es s\u00f3lo sobre \u201ccu\u00e1ndo suceder\u00e1 esto y cu\u00e1l ser\u00e1 la se\u00f1al de que todo esto se va a cumplir\u201d (Mc 13:4). Y esto a que alude es a la afirmaci\u00f3n de Jesucristo de que no quedar\u00e1 del templo \u201cpiedra sobre piedra.\u201d Se refiere, pues, a la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. En la perspectiva literaria de Mc-Lc, parece que s\u00f3lo se habla de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. Prescinden, por tanto, de lo que hubo de vaticinio sobre el fin del mundo.<\/p>\n<p>Mt, en esta parte expuesta \u2014 c.24 \u2014, parece que s\u00f3lo se refiere a la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. Pero, a diferencia de Mc-Lc, ya en la pregunta que hacen los disc\u00edpulos a Jesucristo se la formulan literariamente con mucha m\u00e1s amplitud. Pues se le pregunta: \u201cCu\u00e1ndo <i>suceder\u00e1 esto <\/i>(la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n predicha) y cu\u00e1l es la se\u00f1al de tu venida y <i>del fin del mundo\u201d <\/i>(Mt 24:3). Si en Mt la respuesta a la primera pregunta se encuentra en el c.24, la respuesta a la segunda se encuentra en el c.25. Los dos forman una unidad que responde, literariamente, a las dos preguntas hechas a Jesucristo.<\/p>\n<p>As\u00ed, en el c.25 se habla manifiestamente del juicio final (v.31-46), en que la sentencia es que unos \u201cir\u00e1n al suplicio eterno, y los justos a la vida eterna\u201d (v.46). Es, pues, \u201cel fin del mundo.\u201d<\/p>\n<p>Pero antes de expresarse este cuadro \u2014 responde a aquella pregunta \u2014 se ponen dos par\u00e1bolas. La primera es la de las v\u00edrgenes necias y prudentes, que se trae para ilustrar esta afirmaci\u00f3n que all\u00ed dice: \u201cVelad, pues no sab\u00e9is ni el d\u00eda ni la hora\u201d (v.13). Ilustra la necesidad de \u201cvigilar\u201d la venida del \u201cesposo,\u201d Cristo. \u00bfCu\u00e1ndo? Es una perspectiva previa al juicio final, pero en cuanto queda literariamente vinculada al mismo.<\/p>\n<p>La segunda es la par\u00e1bola de los \u201ctalentos.\u201d Mira a la necesidad de rendir los valores que Dios da a cada uno. Pues, a la hora de la retribuci\u00f3n, al negligente le mandar\u00e1 echar \u201ca las tinieblas exteriores; all\u00ed habr\u00e1 llanto y crujir de dientes\u201d (v.30). Pero todo este rendir y aprovechar Ir\u00e1 \u201ctalentos\u201d no es otra cosa, en el fondo, que vivir rectamente, estar siempre prepar\u00e1ndose \u2014 \u201dvigilar\u201d \u2014 para la hora de la retribuci\u00f3n, el juicio final. En la perspectiva literaria de Mt, esta par\u00e1bola est\u00e1 vinculada al juicio final. Este \u201cbloque\u201d de par\u00e1bolas sobre la \u201cvigilancia\u201d da la impresi\u00f3n, o bien que Cristo aludi\u00f3 o a\u00f1adi\u00f3 alguna de ellas sobre la necesidad de \u201cvigilar\u201d ante la incertidumbre, a la cual se le a\u00f1adi\u00f3 por las \u201cfuentes\u201d o los evangelistas un conjunto de otras, provenientes de contextos distintos \u2014 lo mismo que en desarrollo de los c.24 y 25 \u2014, pero afines por un fondo com\u00fan de vigilancia; o que la catequesis primitiva, expectante ante una inminente parus\u00eda (2 Tes 2:1ss), aprovech\u00f3 este contexto para incluir la necesidad de esta vigilancia que afecta a una doble vertiente en Mt: <b>vigilancia ante la venida de Cristo, presenciada por \u201cesta generaci\u00f3n,\u201d y vigilancia ante la parus\u00eda final.<\/b><\/p>\n<p>Es as\u00ed como parece que se salva bien la interpretaci\u00f3n del c.24 de s\u00f3lo la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n (lo que acusa Mc-Lc), y la respuesta de Jesucristo, en Mt, a la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y al fin del mundo. De esa hora no se dan se\u00f1ales; es hora incierta, ser\u00e1 s\u00fabita, y s\u00f3lo cabe \u201cvigilar\u201d.<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_La_vigilancia_y_fidelidad_en_el_servicio\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): La vigilancia y fidelidad en el servicio<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 463-468.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>Jes\u00fas, respondiendo a los disc\u00edpulos, indic\u00f3 los signos preparatorios de los \u00faltimos tiempos. Prosiguiendo con su discurso, afirma que, sin embargo, el d\u00eda y la hora definitivos llegar\u00e1n de una manera absolutamente inesperada. De ah\u00ed la necesidad de la vigilancia, confirmada por medio de varias comparaciones y par\u00e1bolas. El ejemplo b\u00edblico de No\u00e9 y del diluvio es iluminador: como ya lo hizo entonces, el Se\u00f1or avisa previamente, pero la vida de los hombres prosigue con sus ocupaciones habituales. Sin embargo, es precisamente en el contexto de la vida donde debemos acoger el aviso divino, puesto que el Se\u00f1or vendr\u00e1 de improviso y se llevar\u00e1 a cabo una separaci\u00f3n entre los que se han adherido a su Palabra y los que han preferido ignorarla (vv. 37-42).<\/p>\n<p>La imagen del ladr\u00f3n nocturno resulta particularmente eficaz para exhortar a la vigilancia, mientras que la par\u00e1bola del siervo a\u00f1ade al tema la nota de la confianza otorgada por parte de Dios al hombre y del premio o del castigo correspondientes al comportamiento de este \u00faltimo: se trata de una invitaci\u00f3n clara a la fidelidad dirigida por Jes\u00fas a los jefes del pueblo elegido, y que el evangelista aplica a los responsables de la comunidad de los disc\u00edpulos (vv. 45-51).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p>El sentido de la inminencia de la venida del Se\u00f1or era, indudablemente, muy vivo y fecundo de gracia (con algunas excepciones que deja entrever el Nuevo Testamento: cf. 2 Tes 3,6-15) en las primeras generaciones cristianas. Sin embargo, Jes\u00fas no habl\u00f3 s\u00f3lo para la gente de su tiempo, ni s\u00f3lo para los que est\u00e9n en vida en el momento de su venida: sus palabras <i>\u00abno pasar\u00e1n\u00bb. <\/i>\u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda insistido tanto en este acontecimiento si s\u00f3lo tuviera que ver con un exiguo n\u00famero de personas, con la \u00faltima generaci\u00f3n de la historia? \u00bfQu\u00e9 valor tiene este aviso para la humanidad de todos los tiempos? La <i>hora <\/i>de la entrada en el d\u00eda \u00faltimo ser\u00e1 para cada uno de nosotros el instante de su muerte, cuando salgamos del fluir del tiempo para entrar en la eternidad, en la que todos los tiempos -incluso el \u00faltimo d\u00eda- son compresentes. No cabe duda de que habr\u00e1 un d\u00eda y una hora, que s\u00f3lo el Padre conoce, en los que concluir\u00e1 la historia: Jes\u00fas multiplic\u00f3 los ejemplos para convencernos de esto y de la absoluta necesidad de la vigilancia. No obstante, en general, se prefiere pensar que la cosa no tiene que ver con nuestra existencia personal, y seguimos llev\u00e1ndola precisamente como la gente del tiempo de No\u00e9. Sin embargo, la \u00faltima hora de la historia tiene que ver precisamente con todos, porque cada uno entra en ella con su propio tr\u00e1nsito de este mundo. A fin de ser encontrados dispuestos en ese instante supremo, debemos prepararnos con la fidelidad de una vida conforme a la voluntad del Se\u00f1or y entregada al bien de los hermanos.<\/p>\n<p><i>\u00abDichoso ese criado\u00bb&#8230; <\/i>Comprendemos as\u00ed la importancia de la oraci\u00f3n elevada con humilde perseverancia y ofrecida en nombre de todos los hombres: \u00abSanta Mar\u00eda, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, <i>ahora y en la hora de nuestra muerte\u00bb. <\/i>Que todo hermano y la humanidad entera puedan aferrar la mano materna de Mar\u00eda para que les ayude a atravesar la hora definitiva, y a entrar en la luz radiante del d\u00eda sin ocaso.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>Es menester estar atentos, vigilar, orar seg\u00fan el precepto de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que dice: <i>Procurad que vuestros corazones no se emboten. Velad, pues, y orad en todo tiempo, para que os libr\u00e9is de todo lo que ha de venir y pod\u00e1is presentaros sin temor ante el Hijo del hombre\u00bb <\/i>(Lc 21,34-36).<\/p>\n<p>Si hemos escuchado y cre\u00eddo estas cosas, nuestra vigilancia mostrar\u00e1 nuestra fe; sac\u00fadete las escamas y la pereza y todo lo que entorpece tu \u00e1nimo con mort\u00edfera somnolencia, que la sentencia de nuestro Se\u00f1or y Salvador haga vibrar todos nuestros sentidos, a fin de que, depuestos todos los afanes mortales, estemos siempre dispuestos, esto es, a la espera de la venida del \u00faltimo d\u00eda, en el que nos estar\u00e1n reservadas la pena o la gloria; que nos estimule, pues, al combate espiritual el discurso del Se\u00f1or que hemos recordado m\u00e1s arriba, en el que nos ense\u00f1\u00f3 a estar continuamente vigilantes y en oraci\u00f3n, de suerte que no seamos, por as\u00ed decirlo, creyentes y no creyentes, oyentes y no oyentes.<\/p>\n<p>iCu\u00e1n dichosos son aquellos siervos a quienes el amo a su llegada encuentra velando! Feliz esa vigilia en la cual se espera al mismo Dios y Creador del universo, que todo lo llena y todo lo supera. Ojal\u00e1 se dignara el Se\u00f1or despertarme del sue\u00f1o de desidia, a m\u00ed, que, aun siendo vil, soy su siervo! \u00a1Ojal\u00e1 me inflamara en el deseo de su amor inconmensurable y me encendiera con el fuego de su divina caridad resplandeciente!: con ella brillar\u00eda m\u00e1s que los astros y todo mi interior arder\u00eda continuamente con este divino fuego.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 mis m\u00e9ritos fueran tan abundantes que mi l\u00e1mpara ardiera sin cesar, durante la noche, en el templo de mi Se\u00f1or, e iluminara a cuantos penetran en la casa de mi Dios! Conc\u00e9deme, Se\u00f1or, te lo suplico en nombre de Jesucristo, tu Hijo, y mi Dios, un amor que nunca meng\u00fce, para que con \u00e9l brille siempre mi l\u00e1mpara y no se apague nunca y sus llamas sean para m\u00ed fuego ardiente y para los dem\u00e1s luz brillante (Columbano, <i>Instrucciones, <\/i>XII).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>El retraso de la <i>parus\u00eda <\/i>(retorno del Se\u00f1or) induce a muchos al abandono. \u00abMi <i>se\u00f1or se retrasa<\/i>\u00bb<i>, <\/i>dice el siervo en su coraz\u00f3n, y se aprovecha de ello. La prolongaci\u00f3n del tiempo es un dato de hecho, una constataci\u00f3n innegable, y el siervo tiene raz\u00f3n en esto. Ahora bien, se equivoca en la conclusi\u00f3n que saca de ello. La par\u00e1bola se sit\u00faa exactamente aqu\u00ed, mostrando que la conclusi\u00f3n que debe sacarse del retraso de la venida del Se\u00f1or es la opuesta a la del siervo.<\/p>\n<p>La constataci\u00f3n de que el patr\u00f3n se retrasa puede llevar a una conclusi\u00f3n completamente equivocada si se olvida que \u2014en todo caso\u2014 ser\u00e1 imprevisible del todo, sin ning\u00fan aviso previo, como la venida del ladr\u00f3n por la noche. Es verdad que el Se\u00f1or parece tardar, pero puede llegar de un momento a otro. Con retraso o sin \u00e9l, la \u00fanica actitud responsable sigue siendo la vigilancia continua. El retraso no aten\u00faa el deber de vigilar; simplemente, lo prolonga. Dejando de hablar en sentido figurado, podr\u00edamos decir que para el cristiano el tiempo se hace \u00aburgente\u00bb no porque sea \u00abcorto\u00bb, sino porque, por breve o largo que sea, es siempre el \u00e1mbito de las opciones decisivas.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola no s\u00f3lo denuncia el relajamiento recordando la intacta validez del mandato de la vigilancia, sino que indica tambi\u00e9n dos formas posibles que puede asumir el relajamiento de la espera: ense\u00f1orearse sobre los compa\u00f1eros de servidumbre y llevar una vida placentera Mateo hab\u00eda indicado ya, algunas l\u00edneas m\u00e1s arriba, otra forma de relajamiento, tal vez todav\u00eda m\u00e1s frecuente que las dos aqu\u00ed mencionadas. Lo contrario de la vigilancia no es s\u00f3lo el placer desmandado o el dominio sobre los otros, sino tambi\u00e9n el simple vivir sin sospechar. Como en tiempos de No\u00e9, la gente come y bebe, toman mujer y marido, sin darse cuenta de que el diluvio es inminente. Las excesivas cosas, aunque de por s\u00ed sean honestas, pueden distraer de la vigilancia, tanto en el sentido de no avisarnos ya de la venida del Se\u00f1or como en el de dejar de darnos cuenta del juicio que ya act\u00faa en la historia y en la vida. Vigilar es el modo de vivir &#8216;del que no se erige en se\u00f1or, sino que administra con sabidur\u00eda los bienes del <i>verdadero <\/i>se\u00f1or, <i>\u00abdistribuyendo a cada uno el alimento en el tiempo oportuno\u00bb <\/i>(Sal 103,27). Esta discreta llamada al modo como Dios mismo dispone de los bienes del mundo es muy significativa (B. Maggioni, <i>Le parabole evangeliche, <\/i>Vita e Pensiero, Mil\u00e1n 1992, 141s, <i>passim).<\/i><\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Dueno_vigilante_y_criado_fiel_y_sensato\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Due\u00f1o vigilante y criado fiel y sensato<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, Cf. pp. 278-282.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">El due\u00f1o vigilante de la casa (24,42-44).<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> <i>Velad, pues, porque no sab\u00e9is en qu\u00e9 d\u00eda va a llegar vuestro Se\u00f1or. <\/i>\u00a0<sup>43<\/sup> <i>Entendedlo bien: si el due\u00f1o de la casa supiera a qu\u00e9 hora de la noche va a llegar el ladr\u00f3n, estar\u00eda en vela y no dejar\u00eda perforar su casa. <\/i><sup>44<\/sup> <i>Por eso mismo, estad tambi\u00e9n vosotros preparados; que a la hora en que menos lo pens\u00e9is llegar\u00e1 el Hijo del hombre.<\/i><\/p>\n<p>\u00c9sta es otra par\u00e1bola corta. Naturalmente el due\u00f1o de una casa no puede velar cada noche, si tiene que contar con una irrupci\u00f3n. Pero si supiera el tiempo exacto, entonces se quedar\u00eda despierto en esta <i>hora precisa. A <\/i>vosotros os sucede que <i>no sab\u00e9is <\/i>el tiempo. Y por eso es preciso andar siempre prevenido y estar preparados.<\/p>\n<p>Pero esta comparaci\u00f3n sola todav\u00eda no basta. Para agravar la advertencia Jes\u00fas dice que el Hijo del hombre vendr\u00e1 cuando <i>menos se piensa. <\/i>No se requiere, pues, solamente una vigilancia general, sino una muy particular, para no descuidar esta hora. La apariencia y la propia conjetura enga\u00f1ar\u00e1n, los c\u00e1lculos resultar\u00e1n inconsistentes, las se\u00f1ales ser\u00e1n mal interpretadas. Cuando nadie lo espere, de una forma sorprendente y repentina, tendr\u00e1 lugar la venida.<\/p>\n<p>Para la mayor parte de los hombres esta advertencia no fue referida ni se refiere al d\u00eda de la segunda venida de Cristo, sino al d\u00eda de su propia <i>muerte. <\/i>Nadie conoce este d\u00eda, y nadie lo puede calcular. Tambi\u00e9n puede venir de una forma s\u00fabita y sorprendente, en medio del trabajo, durante el sue\u00f1o o en un alegre juego. Ejercitarse para la muerte es ejercitarse para la parus\u00eda: contar serenamente con la muerte y estar preparado para ella es equivalente a la actitud que el cristiano debe tener ante el Se\u00f1or que viene.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">El criado fiel y sensato (24,45-51).<\/p>\n<p><sup>45<\/sup> <i>\u00bfQui\u00e9n es, pues, el criado fiel y sensato, a quien el se\u00f1or puso al frente de su servidumbre, para darles el alimento a su debido tiempo? <\/i><sup>46<\/sup> <i>Dichoso aquel criado a quien su se\u00f1or, al volver, lo encuentre haci\u00e9ndolo as\u00ed. <\/i><sup>47<\/sup> <i>Os lo aseguro: lo pondr\u00e1 al frente de todos sus bienes. <\/i><sup>48<\/sup><i> <\/i><i>Pero, si aquel criado fuera malo y dijera para s\u00ed: Mi se\u00f1or est\u00e1 tardando, <\/i><sup>49<\/sup> y <i>se pusiera a pegarles a sus compa\u00f1eros, y adem\u00e1s comiera y bebiera con borrachos, <\/i><sup>50<\/sup> <i>llegar\u00e1 el se\u00f1or de ese criado el d\u00eda en que menos lo espera y a la hora en que menos lo piensa, <\/i><sup>51<\/sup> <i>lo castigar\u00e1 duramente y le asignar\u00e1 la misma suerte que a los hip\u00f3critas. All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.<\/i><\/p>\n<p>En este segundo ejemplo lo que interesa no es estar en vela, sino <i>servir con fidelidad <\/i>por encargo del Se\u00f1or. Antes de partir de viaje el Se\u00f1or encomienda al jefe de los criados que cuide de los que moran en la casa. Debe cuidarse fielmente de ellos y darles puntualmente lo que necesitan en cada ocasi\u00f3n. El criado es fiel, si lo hace as\u00ed y su se\u00f1or puede fiarse de \u00e9l. Pero es sensato, porque sabe que cuando regrese el se\u00f1or, le alabar\u00e1 y le dar\u00e1 una recompensa. Dichoso el criado a quien el se\u00f1or encuentre en el fiel ejercicio de su misi\u00f3n. La actitud ante el se\u00f1or que vuelve tambi\u00e9n est\u00e1 determinada por esta fidelidad a lo que quiere el se\u00f1or.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed en primer lugar se piensa en los que han logrado un <i>cargo administrativo en la comunidad. <\/i>Deben transmitir a los fieles los bienes que los fieles necesitan del Se\u00f1or celestial de la casa. Con esta confianza y fidelidad muestran la disposici\u00f3n que espera el Se\u00f1or celestial que les ha dado el encargo. Su vigilancia se manifiesta en su fiel servicio. Porque este servicio no les deja ninguna posibilidad de pensar en s\u00ed, sino que los conduce todos los d\u00edas a cuidarse de las personas que les han sido confiadas. \u00c9ste es un ejercicio ininterrumpido que dispone para la parus\u00eda.<\/p>\n<p>Un <i>destino espantoso <\/i>amenaza al que pasa el tiempo con ligereza, descuida su cargo, emprende una vida licenciosa e incluso maltrata a sus compa\u00f1eros. Abusa de su cargo y a la vuelta de su se\u00f1or tiene que abandonarlo. Se hab\u00eda convencido ilusoriamente de que su se\u00f1or tardar\u00eda mucho en regresar y que \u00e9l podr\u00eda despilfarrar durante mucho tiempo, pero quedar\u00e1 s\u00fabitamente sorprendido. A una hora imprevista, en un d\u00eda ignorado le coger\u00e1 desprevenido la desventura. Se le aplicar\u00e1, sin misericordia, el castigo m\u00e1s espantoso.<\/p>\n<p>Pero en la misma frase el discurso de Jes\u00fas pasa de una comparaci\u00f3n metaf\u00f3rica a la realidad: el criado es equiparado <i>a los hip\u00f3critas <\/i>y se le castiga como ellos. Una vez m\u00e1s surge esta idea que penetra en todo el cap\u00edtulo 23. Tambi\u00e9n aqu\u00ed la hipocres\u00eda es la desavenencia entre la fe y la acci\u00f3n. S\u00f3lo la vida que posee las dos y de ellas forma una unidad, puede tener consistencia ante Dios. La vida ya est\u00e1 juzgada en s\u00ed, si se desdobla en palabras y acciones, en apariencia exterior y en realidad interna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>42 Por tanto, estad en vela, porque no sab\u00e9is qu\u00e9 d\u00eda vendr\u00e1 vuestro Se\u00f1or. 43 Comprended que si supiera el due\u00f1o de casa a qu\u00e9 hora de la noche viene el ladr\u00f3n, estar\u00eda en vela y no dejar\u00eda que abrieran un boquete en su casa. 44 Por eso, estad tambi\u00e9n vosotros preparados, porque a la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-24-42-51-estar-vigilantes-servidor-fiel-y-prudente\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 24, 42-51: Estar vigilantes &#8211; Servidor fiel y prudente\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41359","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41359","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41359"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41359\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41359"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41359"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41359"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}