{"id":41360,"date":"2016-10-07T23:29:39","date_gmt":"2016-10-08T04:29:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-25-1-13-parabola-de-las-diez-virgenes\/"},"modified":"2016-10-07T23:29:39","modified_gmt":"2016-10-08T04:29:39","slug":"mt-25-1-13-parabola-de-las-diez-virgenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-25-1-13-parabola-de-las-diez-virgenes\/","title":{"rendered":"Mt 25, 1-13: Par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Entonces se parecer\u00e1 el reino de los cielos a diez v\u00edrgenes que tomaron sus l\u00e1mparas y salieron al encuentro del esposo. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. <span class=\"versiculo\">3<\/span> Las necias, al tomar las l\u00e1mparas, no se proveyeron de aceite; <span class=\"versiculo\">4<\/span> en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las l\u00e1mparas. <span class=\"versiculo\">5<\/span> El esposo tardaba, les entr\u00f3 sue\u00f1o a todas y se durmieron. <span class=\"versiculo\">6<\/span> A medianoche se oy\u00f3 una voz: \u201c\u00a1Que llega el esposo, salid a su encuentro!\u201d. <span class=\"versiculo\">7<\/span> Entonces se despertaron todas aquellas v\u00edrgenes y se pusieron a preparar sus l\u00e1mparas. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Y las necias dijeron a las prudentes: \u201cDadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las l\u00e1mparas\u201d. <span class=\"versiculo\">9<\/span> Pero las prudentes contestaron: \u201cPor si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vay\u00e1is a la tienda y os lo compr\u00e9is\u201d. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Mientras iban a comprarlo, lleg\u00f3 el esposo, y las que estaban preparadas entraron con \u00e9l al banquete de bodas, y se cerr\u00f3 la puerta. <span class=\"versiculo\">11<\/span> M\u00e1s tarde llegaron tambi\u00e9n las otras v\u00edrgenes, diciendo: \u201cSe\u00f1or, se\u00f1or, \u00e1brenos\u201d. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Pero \u00e9l respondi\u00f3: \u201cEn verdad os digo que no os conozco\u201d. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Por tanto, velad, porque no sab\u00e9is el d\u00eda ni la hora\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa-Benedicta_de_la_Cruz_Edith_Stein_religiosa\">Santa Teresa-Benedicta de la Cruz [Edith Stein], religiosa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_La_mujer_y_su_destino\">Escritos: La mujer y su destino<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Que llega el Esposo! Salid a su encuentro\u00bb (Mt 25,6).<\/p>\n<p>La uni\u00f3n del alma con Cristo es diferente de la comuni\u00f3n entre dos personas terrestres: empieza con el bautismo y se refuerza constantemente con los dem\u00e1s sacramentos; es una integraci\u00f3n y una inyecci\u00f3n de sabia \u2013como nos lo dice el<br \/>\ns\u00edmbolo de la vid y los sarmientos (Jn 15). Esta uni\u00f3n con Cristo comporta un acercamiento de cada uno de los miembros con todos los dem\u00e1s cristianos. As\u00ed la Iglesia toma la figura de Cuerpo m\u00edstico de Cristo. Este Cuerpo es un cuerpo viviente y el esp\u00edritu que lo anima es el esp\u00edritu de Cristo, el cual, partiendo de la cabeza se desliza hacia todos los miembros; el esp\u00edritu que emana de Cristo es el Esp\u00edritu Santo, y la Iglesia es, pues, el templo del Esp\u00edritu (cf 1C 6,19).<\/p>\n<p>Pero, a pesar de la real uni\u00f3n org\u00e1nica de la cabeza y del cuerpo, la Iglesia se mantiene al lado de Cristo como una persona independiente. Y como Hijo del Padre eterno, Cristo viv\u00eda ya antes del principio de los tiempos y antes que existiera la existencia humana. Por el acto de la creaci\u00f3n, la humanidad viv\u00eda ya antes que Cristo tomara su naturaleza y fuera integrado a ella. Por su encarnaci\u00f3n le trae su vida divina. Por su obra de redenci\u00f3n, la ha hecho capaz de recibir la gracia&#8230; La c\u00e9lula primitiva de esta humanidad rescatada es Mar\u00eda: es en ella que, por primera vez, tiene lugar la purificaci\u00f3n y la santificaci\u00f3n a trav\u00e9s de Cristo, ella es la primera que ha quedado llena del Esp\u00edritu Santo. Antes que el Hijo de Dios naciera de la Virgen santa, cre\u00f3 a esta Virgen llena de gracia y, en ella y con ella, a la Iglesia. Y es por eso que, siendo una criatura distinta de \u00e9l, se mantiene a su lado, aunque indisolublemente unida a \u00e9l.<\/p>\n<p>Toda alma purificada por el bautismo y elevada al estado de gracia es, por esto mismo, creada por Cristo y nacida para Cristo. Pero es creada en la Iglesia y nace por la Iglesia&#8230; Por eso la Iglesia es la madre de todos aquellos a quienes est\u00e1 destinada la redenci\u00f3n. Lo es por su uni\u00f3n \u00edntima con Cristo y porque se mantiene a su lado en calidad de &#8216;Sponsa Christi, Esposa de Cristo, para colaborar en su obra de redenci\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Antonio_de_Padua_presbitero_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Antonio de Padua, presb\u00edtero y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Invitados_a_bodas\">Serm\u00f3n: Invitados a bodas.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Sermones para los domingos y fiestas de los santos.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Que llega el Esposo!\u00bb (Mt 25,6).<\/p>\n<p>Entre Dios y nosotros reinaba una grave discordia. Para pacificarla, para llevarla a buen entendimiento, ha sido necesario que el Hijo de Dios se desposara con nuestra naturaleza&#8230; El Padre consinti\u00f3 y envi\u00f3 a su Hijo. \u00c9ste, en el lecho nupcial de la Bienaventurada Virgen, uni\u00f3 nuestra naturaleza a la suya. Son \u00e9stas las bodas que el Padre prepar\u00f3 para su Hijo. El Verbo de Dios, dice Juan Damasceno, tom\u00f3 todo lo que Dios hab\u00eda puesto en nuestra naturaleza: un cuerpo y un alma dotada de raz\u00f3n. Lo ha tomado todo para salvarme enteramente por su gracia. La Divinidad se abaj\u00f3 hasta este desposorio; la carne no pod\u00eda acabar con un desposorio m\u00e1s glorioso.<\/p>\n<p>A\u00fan otras bodas se celebran, cuando sobreviene la gracia del Esp\u00edritu Santo para convertir a un alma pecadora. Se lee en el profeta Oseas: \u00abVoy a volver a mi primera esposa, entonces me iba mejor que ahora.\u00bb (cf 2,9). Y m\u00e1s adelante: \u00abElla me llamar\u00e1: \u00abMarido m\u00edo\u00bb, y no me llamar\u00e1 m\u00e1s: \u00abDue\u00f1o m\u00edo\u00bb. Yo quitar\u00e9 de su boca los nombres de los \u00eddolos&#8230; Har\u00e9 en su favor un pacto&#8230;\u00bb (v. 18-20). El Esposo del alma es el Esp\u00edritu Santo, a trav\u00e9s de su gracia. Cuando por una inspiraci\u00f3n interior invita al alma a la penitencia, se desvanecen todas las llamadas de los vicios. El due\u00f1o que dominaba y devastaba al alma, es el orgullo que quiere mandar, es la gula y la lujuria que lo devoran todo. Incluso sus nombres son quitados de la boca del penitente&#8230; Cuando la gracia se derrama en un alma y la ilumina, Dios hace alianza con los pecadores; se reconcilia con ellos&#8230; Es entonces cuando se celebran las bodas del esposo y de la esposa en la paz de una conciencia pura.<\/p>\n<p>Finalmente, otras bodas se celebrar\u00e1n en el d\u00eda del juicio, cuando vendr\u00e1 el Esposo, Jesucristo. \u00ab\u00a1Que llega el Esposo, se dice, salid a recibirlo!\u00bb. Entonces tomar\u00e1 con \u00e9l a la Iglesia, su esposa. \u00abVen, dice san Juan en el Apocalipsis, que te voy a ense\u00f1ar a la Esposa del Cordero. Me mostr\u00f3 la Ciudad Santa de Jerusal\u00e9n, que bajaba del cielo\u00bb. (21,9-10)&#8230; Ahora vivimos en el cielo por la fe y la esperanza; pero poco tiempo despu\u00e9s, la Iglesia celebrar\u00e1 sus bodas con su Esposo: \u00abDichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero\u00bb (Ap 19,9).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_No_vivas_de_los_elogios_de_los_hombres\">Serm\u00f3n: No vivas de los elogios de los hombres.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 93.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLas v\u00edrgenes se despertaron y prepararon sus l\u00e1mparas\u00bb (Mt 25,7).<\/p>\n<p>El Esposo viene precedido de un clamor a medianoche. \u00bfQu\u00e9 clamor es \u00e9ste?  Aquel del que habla el Ap\u00f3stol: \u00abEn un abrir y cerrar de ojos, al sonido de la \u00faltima  trompeta. Sonar\u00e1 la trompeta; los muertos resucitar\u00e1n incorruptos y nosotros  seremos transformados\u00bb (1 Cor 15,52) y, como dice el ap\u00f3stol san Juan: \u00abLlegar\u00e1  el momento en que todos los que est\u00e1n en los sepulcros oir\u00e1n su voz y saldr\u00e1n\u00bb  (5,28-29).<\/p>\n<p>\u00bfQue quieren decir estas palabras: &#8220;no llevaban aceite en sus l\u00e1mparas\u00bb? En  su vaso, es decir en su coraz\u00f3n&#8230; Las v\u00edrgenes insensatas, que no han llevado el  aceite con ellas, han procurado complacer a los hombres por su abstinencia y por sus buenas obras, que simbolizan las l\u00e1mparas. Ahora bien, si el motivo de sus  buenas obras es el de complacer a los hombres, no llevan el aceite con ellas. Pero  vosotros, llevar este aceite con vosotros; llevadlo en vuestro interior donde s\u00f3lo  mira Dios; llevad all\u00ed el testimonio de una buena conciencia&#8230; Si evit\u00e1is el mal y  hac\u00e9is el bien para recibir los elogios de los hombres, no ten\u00e9is aceite en el interior  de vuestra alma&#8230;<\/p>\n<p>Antes de que estas v\u00edrgenes se durmieran, no dice que sus l\u00e1mparas est\u00e9n  apagadas. Las l\u00e1mparas de v\u00edrgenes sensatas brillan con un vivo resplandor,  alimentadas por el aceite interior, por la paz de la conciencia, por la gloria secreta  del alma, por la caridad que la inflama.<\/p>\n<p>Las l\u00e1mparas de las v\u00edrgenes necias tambi\u00e9n brillan, y \u00bfpor qu\u00e9 brillan?  Porque su luz era mantenida por las alabanzas de los hombres. Cuando se han  levantado, es decir, en la resurrecci\u00f3n de los muertos, han empezado a disponer  sus l\u00e1mparas, es decir, a preparar la cuenta que deb\u00edan rendir a Dios de sus obras.  Sin embargo, entonces no hay nadie para alabarlas&#8230; Buscan, como lo han hecho  siempre, brillar con el aceite de otros, vivir de los elogios de los hombres: \u00abDadnos  de vuestro aceite, porque nuestras l\u00e1mparas se apagan\u00bb.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_papa_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia <\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Importancia_del_aceite\">Homil\u00eda: Importancia del aceite.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00edas sobre los evangelios, 12 : PL 76, 1119-1120.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abNuestras l\u00e1mparas se apagan\u00bb (cf. Mt 25,8).<\/p>\n<p>\u00abLas cinco v\u00edrgenes insensatas, al coger sus l\u00e1mparas, hab\u00edan olvidado llevarse con ellas el aceite; por el contrario, las sensatas junto con sus l\u00e1mparas tra\u00edan aceite en jarros.\u00bb Aqu\u00ed el aceite quiere significar el resplandor de la gloria; los jarros, son los corazones dentro de los cuales llevamos todos nuestros pensamientos. Las v\u00edrgenes prudentes llevan aceite en sus jarros, porque guardan dentro de su conciencia todo el resplandor de su gloria, tal como lo dice san Pablo: \u00abNuestra gloria es el testimonio de nuestra conciencia\u00bb (2Co 1,12). Las v\u00edrgenes insensatas, por el contrario, no llevan el aceite con ellas porque no llevan su gloria en lo secreto de su coraz\u00f3n, es decir, ellas piden  su gloria a las alabanzas de otros.<\/p>\n<p>\u00abPero a medianoche, se oye un grito: \u2018\u00a1Mirad que llega el Esposo, salid a su encuentro!\u2019\u00bb. Y todas las v\u00edrgenes se levantan. Pero las l\u00e1mparas de las v\u00edrgenes insensatas se apagan porque sus obras, que a los ojos de los hombres y de lejos parec\u00edan resplandecientes, por dentro, a la llegada del Juez, no son m\u00e1s que tiniebla; no reciben de Dios ninguna recompensa, puesto que han recibido ya de los hombres las alabanzas que quer\u00edan.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Gertrudis_de_Helfta_monja_benedictina\">Santa Gertrudis de Helfta, monja benedictina<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Ejercicios_Cuando_me_colmaras_de_ti\">Ejercicios: \u00bfCu\u00e1ndo me  colmar\u00e1s de ti?.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Ejercicios, n\u00b0 5: SC 127.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Qu\u00e9 llega el esposo! salid a recibirlo!\u00bb (Mt 25,6).<\/p>\n<p>Mi Dios, mi dulce Noche, cuando me llegue la noche de esta vida, hazme  dormir dulcemente en ti, y experimentar el feliz descanso que has preparado para  aquellos que t\u00fa amas. Que la mirada tranquila y graciosa de tu amor, organice y  disponga con bondad, los preparativos para mi boda. Con la abundancia de tu  amor, cubre&#8230; la pobreza de mi vida indigna; que mi alma habite en las delicias de  tu amor, con una profunda confianza.<\/p>\n<p>\u00a1Oh amor, eres para mi una noche hermosa, que mi alma diga con gozo y  alegr\u00eda a mi cuerpo un dulce adi\u00f3s, y que mi esp\u00edritu, volviendo al Se\u00f1or que me lo  dio, descanse en paz   bajo tu sombra. Entonces me dir\u00e1s claramente&#8230; &#8220;Que viene  el Esposo: sal ahora y \u00fanete a \u00e9l \u00edntimamente, para que te regocijes en la gloria de  su rostro&#8221; &#8230;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo, cu\u00e1ndo te me mostrar\u00e1s, para que te vea y dibuje en mi, con  deleite, esta fuente de vida que t\u00fa eres, Dios m\u00edo? (Isa\u00edas 12,3) Entonces beber\u00e9,  me embriagar\u00e9 en la abundante dulzura de esta fuente de vida de donde brotan las  delicias de aquel que mi alma desea (Sal 41,3) \u00a1Oh, dulce rostro, \u00bfcu\u00e1ndo me  colmar\u00e1s de ti? As\u00ed entrar\u00e9 en el admirable santuario, hasta la visi\u00f3n de Dios (Sal  41,5); no estoy m\u00e1s que a la entrada, y mi coraz\u00f3n gime por la larga duraci\u00f3n de  mi exilio. \u00bfCu\u00e1ndo me llenar\u00e1s de alegr\u00eda en tu rostro dulce? (Salmo 15,11)  Entonces contemplar\u00e9 y abrazar\u00e9 al verdadero Esposo de mi alma, mi Jes\u00fas&#8230;  Entonces conocer\u00e9 como soy conocida (1 Corintios 13,12), amar\u00e9 como soy amada;  entonces te ver\u00e9, Dios m\u00edo, tal como eres (1 Jn ,:2), en tu visi\u00f3n, tu felicidad y tu  posesi\u00f3n bienaventurada por los siglos.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Las_diez_virgenes\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Las diez v\u00edrgenes<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1085-1087.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola se refiere a la segunda venida de Cristo. Describe la situaci\u00f3n de los que viven, en la esperanza, el tiempo intermedio entre la resurrecci\u00f3n y la parus\u00eda del Se\u00f1or (en todo caso es conveniente recordar para la precisi\u00f3n del significado de la &#8220;parus\u00eda&#8221; lo que dijimos en nuestro comentario a 24,4-13). El contexto en el que Mateo ha encuadrado la par\u00e1bola pone claramente de relieve su intenci\u00f3n. Y, por si no quedase claro, a\u00f1ade las palabras finales: &#8221; <i>Vigilad, <\/i>pues, porque no sab\u00e9is ni el d\u00eda ni la hora&#8221; (v. 13).<\/p>\n<p>Para comprender la ense\u00f1anza parab\u00f3lica debemos partir del supuesto que el reino de los cielos no es comparado con diez v\u00edrgenes, sino con la celebraci\u00f3n solemne de una boda. Solemnidad que destaca en el \u00faltimo momento. En el que la consumaci\u00f3n del mundo-juicio final juegan un papel decisivo, aunque, por supuesto, no exclusivo (pero ahora la referencia se hace a este momento). Precisamente por esto, el reino puede ser comparado con la sala del fest\u00edn donde entran las j\u00f3venes sensatas. La introducci\u00f3n de la par\u00e1bola debiera ser, pues, la siguiente: &#8220;ocurre con el reino de los cielos como con diez v\u00edrgenes&#8230; invitadas a un banquete de boda&#8221;.<\/p>\n<p>De modo an\u00e1logo a la par\u00e1bola del <i>traje de boda, <\/i>nos habla tambi\u00e9n \u00e9sta de la necesidad de estar preparados para poder participar en el banquete. Supuesta, pues, la comparaci\u00f3n del reino con una boda, el centro del inter\u00e9s y del mensaje parab\u00f3lico recae sobre la necesidad de la preparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La boda se celebra, todav\u00eda hoy, en Palestina con esa pompa \u00faltima de la conducci\u00f3n de la novia a casa de los padres del novio. Las diez v\u00edrgenes o, m\u00e1s bien, diez j\u00f3venes \u2014la par\u00e1bola no intenta darnos una lecci\u00f3n sobre la virginidad\u2014 deb\u00edan esperar, bien en casa de la novia o bien en sus inmediaciones. El n\u00famero de las que esperan, cinco sensatas y cinco necias, no tiene significado alguno. La distinci\u00f3n entre ellas se halla exigida por la narraci\u00f3n parab\u00f3lica; es simplemente funcional.<\/p>\n<p>Para que la comparaci\u00f3n alcance su punto culminante y su centro de inter\u00e9s, son necesarias dos cosas: el retraso del novio y el sue\u00f1o de las que esperan. Pero entend\u00e1moslo bien. La insensatez de las v\u00edrgenes calificadas de necias no est\u00e1 en haberse dormido. Se durmieron todas. La verdadera culpa est\u00e1 en que no iban preparadas para su misi\u00f3n. No hab\u00edan contado con un posible retraso del novio. Y, en consecuencia, no se hab\u00edan provisto del aceite suficiente.<\/p>\n<p>Inesperadamente llega el novio. Ante el grito que anuncia su presencia, todas avivan sus l\u00e1mparas. Es entonces cuando tiene lugar el sobresalto de las necias. No tienen bastante aceite para mantener encendidas sus l\u00e1mparas hasta llegar, acompa\u00f1ando al novio, a su casa. Las prudentes se niegan a d\u00e1rselo. No por ego\u00edsmo. Su negaci\u00f3n es otro rasgo parab\u00f3lico para hacernos comprender que la preparaci\u00f3n requerida es personal e insustituible. Las mandan a comprarlo. En esta recomendaci\u00f3n tampoco debe verse ego\u00edsmo ni iron\u00eda por parte de las v\u00edrgenes prudentes. Cierto que, durante la noche, no encontrar\u00edan abiertas las tiendas. Pero es necesario, para la narraci\u00f3n, que, al llegar el novio, falten parte de las que deb\u00edan esperarlo. Por eso, la par\u00e1bola recurre a este artificio. Mientras ellas van a comprar el aceite, llega el novio y se cierra la sala del fest\u00edn.<\/p>\n<p>La seriedad del momento presente exige una preparaci\u00f3n personal e inaplazable. A la hora menos pensada llega el novio. Solamente aqu\u00e9llos en cuyas l\u00e1mparas existe aceite suficiente, solamente aqu\u00e9llos que se hallen preparados en el momento cr\u00edtico de su venida, podr\u00e1n entrar en la sala del fest\u00edn. El retraso, la falta de preparaci\u00f3n, implica la exclusi\u00f3n definitiva del reino. Una vez que la puerta haya sido cerrada es in\u00fatil insistir. La respuesta ser\u00e1 la misma que oyeron las v\u00edrgenes necias: &#8220;en verdad os digo que no os conozco&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_La_sabiduria_es_amorosa\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: La sabidur\u00eda es amorosa<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 398-399.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">1 Corintios 1, 17-25.<\/p>\n<p>La ep\u00edstola arroja luz sobre las dificultades encontradas por la misi\u00f3n cristiana cuando esta penetra en el medio helen\u00edstico. Los Corintios, como los dem\u00e1s griegos, eran apasionados de la filosof\u00eda; adem\u00e1s, el car\u00e1cter cosmopolita de la ciudad hab\u00eda favorecido la proliferaci\u00f3n de escuelas. Las gentes de Corinto buscaban, pues, una doctrina satisfactoria para la inteligencia. En este aspecto, no se diferenciaban demasiado de los jud\u00edos, siempre al acecho de signos que les garantizaran la verdad del Evangelio. En el fondo, unos y otros establec\u00edan la condici\u00f3n previa de una garant\u00eda humana.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se le reprochaba a Pablo su falta de elocuencia; al parecer, su predicaci\u00f3n en Corinto, palidec\u00eda frente a la de Apolo, brillante ret\u00f3rico alejandrino. Pero el lenguaje que habla Pablo es otro: el de la cruz. No desprecia la curiosidad humana, pero tampoco cree que la sabidur\u00eda divina sea objeto de un razonamiento. Para \u00e9l, dicha sabidur\u00eda es de un orden distinto del de las categor\u00edas humanas; le ha sido dada al hombre, y \u00e9ste debe acogerla en su coraz\u00f3n. Est\u00e1 perfectamente expresada en la cruz de Jesucristo, signo de un amor totalmente entregado, y signo tambi\u00e9n de que la grandeza se halla en la peque\u00f1ez. \u00bfPuede la sabidur\u00eda del mundo comprender esto por s\u00ed misma?<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 32.<\/p>\n<p>El salmo 32, del g\u00e9nero h\u00edmnico, celebra las obras de Dios, cuyos pensamientos son distintos de los de los hombres; por eso puede &#8220;deshacer los planes de las naciones y frustrar los proyectos de los pueblos&#8221;.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 25,1-13.<\/p>\n<p>Sucede con el Reino como con una boda. Frecuente en la Biblia, esta comparaci\u00f3n expresa la alianza de Dios con su pueblo. Pero, hoy, el Esposo es el Hijo amado, y la Esposa la Iglesia. Diez j\u00f3venes doncellas simbolizan la espera de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>Son diez y llevan cada una su l\u00e1mpara, antorchas impregnadas de aceite para danzar en las bodas del Esposo. El signo del aceite es particularmente sugerente. En el juda\u00edsmo, significaba a la vez las buenas obras y la alegr\u00eda de la acogida; en la par\u00e1bola, da la medida del amor de las que velan. En efecto, si el Esposo despide a las j\u00f3venes que no fueron previsoras, no es tanto por su retraso como porque tuvieron que recurrir a los mercaderes para renovar su provisi\u00f3n. \u00a1Pobre amor, el que ha sido descubierto en el fondo de una tienda!<\/p>\n<p>El amor es una vigilancia cotidiana. El n\u00famero diez lo expresa perfectamente, ya que simboliza la acci\u00f3n humana (los diez dedos de las manos). Ahora bien, es en la vida cotidiana donde se acerca el Esposo, a los hombres que trabajan en el campo (24,40) y a las mujeres que se afanan en el molino (24. 41). Pero viene tambi\u00e9n en medio de la noche: la noche de los tiempos escatol\u00f3gicos, la de Pascua, que ha visto el despertar del primog\u00e9nito.<\/p>\n<p>Avispado o est\u00fapido: este tema vuelve sin cesar en la Biblia, y, al concluir el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, Mateo hab\u00eda dado ya el ejemplo del hombre que construye sobre roca y sobre arena.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Los jud\u00edos piden signos, milagros admirables, pruebas. Los griegos reclaman sabidur\u00eda, razonamientos, l\u00f3gica. El Evangelio nos propone diez v\u00edrgenes&#8230; Es m\u00e1s, cinco de ellas son necias. Unas v\u00edrgenes que velan o se duermen, porque la boda se retrasa&#8230; En verdad, \u00a1algo debe haber de la locura de Dios en el Evangelio! \u00bfPor qu\u00e9, si no, la proclamaci\u00f3n del Evangelio tiene que complicarse con la historia de un esposo y unas l\u00e1mparas de aceite? A\u00fan hoy, muchas mentes serias reclaman una aut\u00e9ntica sabidur\u00eda, una inteligencia y un catecismo s\u00f3lidamente estructurados&#8230; \u00a1No historias de jovencitas!<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es la proclamaci\u00f3n del Evangelio? \u00a1La cruz de Cristo, responde san Pablo, y nada m\u00e1s! Pero tambi\u00e9n la cruz es una historia&#8230; Bien s\u00e9 que los catecismos han hecho de ella una teor\u00eda de la redenci\u00f3n, pero la cruz de Jesucristo es, sobre todo, una historia de la carne y la sangre de un hombre que am\u00f3 hasta el final y que en su propia historia nos revel\u00f3 el rostro de Dios. Recu\u00e9rdese adem\u00e1s, que al pie de la cruz hab\u00eda, sobre todo, mujeres&#8230; Y la primera proclamaci\u00f3n del Evangelio fue la de Mar\u00eda Magdalena, una mujer, seguramente enamorada. \u00bfEntonces? \u00bfNo est\u00e1n tambi\u00e9n enamoradas las v\u00edrgenes del Evangelio \u2018las previsoras\u2019, que son capaces de velar hasta la madrugada por el esposo?<\/p>\n<p>El Evangelio no es una doctrina; es una llamada a amar, porque es la Palabra del Dios del amor. Una doctrina que dijera otra cosa distinta no ser\u00eda cristiana. No se dar\u00e1 a los hombres otra se\u00f1al que la que fue dada a Mar\u00eda Magdalena; no se propondr\u00e1 ninguna otra sabidur\u00eda que la de las j\u00f3venes v\u00edrgenes de la boda, pues a Dios le plugo revelarse al hombre como un Esposo; la fe es una Alianza y su manifestaci\u00f3n una fiesta. Expuesto sobre la cruz, el Hijo de Dios am\u00f3 a la Iglesia hasta entregarle su cuerpo; con su sangre, derramada por la multitud, santific\u00f3 a su Esposa y la invit\u00f3 a la fiesta de la eterna alianza, llamada Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a1Locura de Dios manifestada en ese instante en el que los sabios de este mundo no vieron m\u00e1s que la triste historia de un condenado a muerte! Pero, durante toda la noche, unas j\u00f3venes estuvieron en vela, alimentando su fidelidad de la fuente del amor. En la aurora de la Pascua, una de ellas fue al jard\u00edn, y all\u00ed, en el encuentro con el amor, reconoci\u00f3 al Esposo que ven\u00eda. Toda la vocaci\u00f3n de la Iglesia estaba inscrita en aquel momento en que el Se\u00f1or dijo a la amada: \u00a1Mar\u00eda!<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Sabidur\u00eda que desaf\u00eda a la raz\u00f3n,<br \/>\nt\u00fa te revelas, Se\u00f1or,<br \/>\nen el coraz\u00f3n que vela por amor.<br \/>\nMantennos vigilantes<br \/>\nal pie de la cruz<br \/>\nsobre la que te entregas por amor.<br \/>\nQue nuestro coraz\u00f3n<br \/>\nacuda cada ma\u00f1ana a la cita,<br \/>\npara escuchar de tu amor<br \/>\nla \u00fanica palabra que t\u00fa nos dices:<br \/>\nnuestro nombre, unido al tuyo,<br \/>\npara una alianza eterna.<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Par\u00e1bola de las Diez v\u00edrgenes, 25:1-13.<\/p>\n<p>Se contin\u00faa con el \u201cbloque\u201d de relatos sobre la \u201cvigilancia.\u201d Aqu\u00ed parecen orientados m\u00e1s estos temas en orden a la parus\u00eda.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las costumbres de entonces, los actos de una boda comenzaban a la puesta del sol. La novia esperaba en su casa, rodeada de amigas, la llegada del novio, que ven\u00eda a buscarla, acompa\u00f1ado del grupo de sus amigos o \u201cparaninfos,\u201d que en Judea parece eran dos, y con todo el resto del grupo de familiares y dem\u00e1s amistades la llevaban, unidos los dos cortejos, a casa del esposo, en la que vivir\u00eda. Todo este cortejo se realizaba con antorchas y cantos festivos. La esposa llevaba su cabeza ce\u00f1ida de una corona y era llevada en una litera a casa de su esposo. Este y los suyos rodeaban la litera. Tanto los amigos del esposo como las amigas de la esposa iban entonando c\u00e1nticos festivos y alusivos a los mismos. A la llegada del cortejo se celebraba el banquete de bodas .<\/p>\n<p>Mt presenta un cortejo de diez \u201cv\u00edrgenes\u201d (\u03c0\u03b1\u03c1\u03b8\u03ad\u03bd\u03b1\u03c2). El n\u00famero es puramente convencional y elegido para darle un valor sim\u00e9trico, y con la expresi\u00f3n \u201cv\u00edrgenes\u201d trata de expresarse el ser j\u00f3venes no casadas, que eran las que hab\u00edan de acompa\u00f1ar a la esposa.<\/p>\n<p>La lectura de la Vulgata, que \u201csalieron al encuentro del esposo\u201d (<i>et sponsae<\/i>),<i> <\/i>no es lectura genuina . El esposo, con su cortejo, tardaba, lo que es un rasgo irreal, pues ya todos estos actos est\u00e1n demasiado cronometrados, y siempre en un cortejo de \u00e9stos, que es de una duraci\u00f3n muy peque\u00f1a, no viene a suceder \u2014 lo que supone una tardanza muy larga \u2014 que estas v\u00edrgenes se \u201cadormilasen y se durmiesen.\u201d Rasgo irreal, pues ya hab\u00edan salido, y nada se dice si se duermen en el camino o se volvieron a casa. Y es incre\u00edble que se puedan dormir las \u201ccompa\u00f1eras\u201d de la esposa mientras la han de acompa\u00f1ar en toda su fiesta y espera. Es rasgo ambientalmente irreal, pero literaria y doctrinalmente real, que interviene en la ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>De estas diez v\u00edrgenes, cinco de ellas eran \u201cimprevisoras\u201d (\u03bc\u03c9\u03c1\u03b1\u03b9)\u00b7 El t\u00e9rmino griego tiene varios significados \u2014 embotado, tardo, fatuo, estulto, imprudente, etc. \u2014, pero aqu\u00ed, en contraposici\u00f3n a las otras, que se las califica, por su previsi\u00f3n, de \u201cprudentes\u201d (\u03c6\u03c1\u03cc\u03bd\u03b9\u03bc\u03bf\u03b9) \u03bf \u201cprevisoras,\u201d el significado que conviene a las primeras es de \u201cimprevisoras\u201d o imprudentes. Todas ellas salieron al encuentro del cortejo del esposo, el cual tambi\u00e9n se omite en la descripci\u00f3n, mirando s\u00f3lo a destacar la comparaci\u00f3n aleg\u00f3rica del esposo, y llevando con ellas, pues, conforme al uso, c\u00eda de noche, \u201cl\u00e1mparas\u201d (\u03bb\u03b1\u03bc\u03c0\u03ac\u03b4\u03b1\u03c2). Estas l\u00e1mparas se las supone, ordinariamente, conforme al peque\u00f1o tipo de \u201clucernas\u201d de barro, de las que se encuentran con tanta abundancia en las excavaciones de Palestina. Pero, as\u00ed valoradas, parece ser otro rasgo irreal. Pues no se ve c\u00f3mo unas lucernas tan peque\u00f1as pueden servir para alumbrar ampliamente el camino de un cortejo nupcial. Ordinariamente se usaban altas antorchas. Zorell ha propuesto que con el t\u00e9rmino de estas lucernas, aqu\u00ed usado, se significa, como en otros muchos pasajes \u2014 cl\u00e1sicos y papiros \u2014, las teas que se usaban en estos cortejos .<\/p>\n<p>Estas j\u00f3venes \u201cimprevisoras\u201d no tomaron, con sus lucernas o sus teas, una vasija donde llevar el aceite de repuesto. Zorell hace ver c\u00f3mo, en su hip\u00f3tesis, seg\u00fan las costumbres actuales de Bel\u00e9n, estas \u201cteas\u201d llevan en su extremidad superior telas impregnadas en aceite, y para repostarlas han de llevarse tambi\u00e9n vasijas con aceite, de repuesto .<\/p>\n<p>En el resto del relato hay una serie de rasgos irreales: el que se \u201cduerman\u201d esperando al cortejo del esposo; el que las lucernas o teas se hubiesen apagado y no calculasen la necesidad de repuesto; el ir a medianoche a \u201ccomprar\u201d aceite; el que se hubiese \u201ccerrado\u201d la puerta tras el cortejo, y el que tengan estas j\u00f3venes poco previsoras que \u201cllamar\u201d a la puerta y al \u201cesposo\u201d para que les abra; ni le llamar\u00edan \u201cse\u00f1or,\u201d pues eran familiares o gentes amigas. Y la respuesta del mismo: \u201cNo os conozco\u201d; y el que las \u201cprudentes\u201d reprochan su descuido a las otras: no es alegr\u00eda familiar.<\/p>\n<p>Expuesto el cuadro de esta par\u00e1bola, la doctrina que con ella se ense\u00f1a aqu\u00ed es \u00e9sta: \u201cVigilad, porque no sab\u00e9is el d\u00eda ni la hora\u201d de la venida final del Hijo del hombre. Es adici\u00f3n paren\u00e9tica que se gusta a\u00f1adir a las par\u00e1bolas (Mt 24:42; Mc 13:35).<\/p>\n<p>Pero a trav\u00e9s de esta ense\u00f1anza final y de los rasgos irreales que en ella se acusan se ve en varios elementos un valor <i>aleg\u00f3rico. <\/i>\u00c9stos pueden ser los siguientes:<\/p>\n<p>El \u201cesposo\u201d es Jesucristo (Ap 19:6ss.9).<\/p>\n<p>Su venida inesperada, su venida en la parus\u00eda.<\/p>\n<p>Las v\u00edrgenes \u201cprevisoras,\u201d las almas preparadas para la parus\u00eda.<\/p>\n<p>Las v\u00edrgenes \u201cimprevisoras,\u201d las almas no preparadas para esa hora. Parece que tambi\u00e9n se ve en \u00e9stas a Israel, mientras en las \u201cprevisoras\u201d a los gentiles: ser\u00eda un cierto contraste global ante los hechos.<\/p>\n<p>Las vasijas de aceite de repuesto y el prepararlas al despertar indica la solicitud de estas almas y su preparaci\u00f3n y su \u201cvigilar\u201d en orden a la parus\u00eda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se destaca en la par\u00e1bola que la actitud de vigilancia, actitud espiritual en orden a esta preparaci\u00f3n parus\u00edaca, no basta con un asistir, sin m\u00e1s, a este cortejo, aqu\u00ed nupcial, all\u00ed parus\u00edaco, sino que hay que tener esta previsi\u00f3n de repuesto, que es cooperar de una manera muy directa para poder intervenir o sumarse a \u00e9l. Esta preparaci\u00f3n es personal; cada una de estas v\u00edrgenes \u201cprevisoras\u201d ha cooperado y se ha preparado. Y para esto hace falta que esta preparaci\u00f3n religiosa sea no s\u00f3lo actual, sino, como alguien ha dicho, \u201chabitualmente actual.\u201d Ya que el esposo puede llegar inesperadamente. No basta tampoco un simple clamar, como estas j\u00f3venes \u201cimprevisoras\u201d; se exigen las obras de toda una vida (Mt 7:21-23). Ning\u00fan comentario mejor a este prop\u00f3sito que las mismas palabras de Jesucristo, cuando dice: \u201cNo todo el que dice: \u00a1Se\u00f1or, Se\u00f1or! entrar\u00e1 en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que est\u00e1 en los cielos. Muchos <i>me <\/i>dir\u00e1n en <i>aquel d\u00eda: <\/i>\u00a1Se\u00f1or, Se\u00f1or! Yo entonces les dir\u00e9: Nunca os conoc\u00ed\u201d (Mt 7:21-23). Es todo ello la necesidad de las obras, en los mayores, en la vida cristiana para el premio e ingreso en el cielo. La par\u00e1bola siguiente lo confirmar\u00e1.<\/p>\n<p>Si literariamente esta par\u00e1bola mira a la parus\u00eda final; si esta parus\u00eda tiene una perspectiva que ser\u00e1, hist\u00f3ricamente, definida y concreta, no obstante, conceptualmente, en el intento de Cristo, todo el tiempo anterior a ese momento es tiempo de preparaci\u00f3n parus\u00edaca. Se est\u00e1 ya en \u201cla hora postrera\u201d (1 Jn 2:18; cf. Act 2:17), y en ella, si la muerte sorprende antes de su venida, como sucedi\u00f3 a tantos que oyeron estas palabras de Cristo, no dej\u00f3 de ser su vida, as\u00ed enfocada, <b>una preparaci\u00f3n tambi\u00e9n para la venida final de Cristo<\/b>. Todo cab\u00eda, en la <b>perspectiva real de Cristo,<\/b> como preparaci\u00f3n para esta venida .<\/p>\n<p>La par\u00e1bola, como se ha visto, tiene un marcado enfoque de matices a la parus\u00eda, preocupaci\u00f3n de la Iglesia primitiva, a la que representaba en fuerte tensi\u00f3n expectante en las diez v\u00edrgenes. Por otra parte, esta mezcla de v\u00edrgenes \u201cprudentes\u201d y \u201cnecias,\u201d como la mezcla temporal eclesial de \u201cbuenos\u201d y \u201cmalos,\u201d es tema de Mt.<\/p>\n<p>Originariamente la narraci\u00f3n debi\u00f3 de ser el relato parab\u00f3lico de un banquete, acaso de bodas, con la llegada <i>inesperada <\/i>del esposo. Lo repentino suele ser signo de acontecimiento grave o catastr\u00f3fico \u2014 v.g., el diluvio, el due\u00f1o que retorna de viaje \u2014. El acento debi\u00f3 de versar sobre lo s\u00fabito e inesperado que tendr\u00eda la parus\u00eda. El alerta de vigilancia era una conclusi\u00f3n, original o adventicia, que se impon\u00eda.<\/p>\n<p>La Iglesia primitiva la aplic\u00f3 a sus fieles, y la <i>alegoriz\u00f3 <\/i>conforme a su uso, ante el mejor conocimiento de la doctrina y hechos. Pero el valor fundamental que tuvo en boca de Cristo permanece, aunque tambi\u00e9n parece percibirse <b>el valor \u201cmoralizante\u201d de la misma en la iglesia de Mt.<\/b><\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_Las_diez_virgenes\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): Las diez v\u00edrgenes<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 469-475.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>La par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes que esperan la venida del esposo presenta, m\u00e1s all\u00e1 de su aparente simplicidad, numerosos problemas exeg\u00e9ticos, pero, a pesar de todo, \u00e9stos no impiden captar el mensaje de fondo. La escena est\u00e1 ambientada en el \u00faltimo d\u00eda de los festejos seg\u00fan los usos matrimoniales palestinos, cuando, a la puesta del sol, el novio va con los \u00abamigos del esposo\u00bb a la casa de la esposa, donde hac\u00edan fiesta las \u00abv\u00edrgenes\u00bb, es decir, las compa\u00f1eras y amigas de ella. A la llegada del cortejo, se formaba una comitiva \u00fanica para ir a la casa del esposo, donde se celebraba el matrimonio y ten\u00eda lugar el banquete nupcial final. El retraso que se produce en el relato de Mt 25,1-13, aunque previsto, se prolonga sobremanera. El sue\u00f1o hace presa por igual en todas las muchachas. La necedad y la prudencia no est\u00e1n ligadas, por tanto, a la falta de vigilancia, sino m\u00e1s bien al hecho de no tener las l\u00e1mparas encendidas en el momento en el que, en medio de la noche, se oye el grito: <i>\u00abYa est\u00e1 ah\u00ed el esposo, salid a su encuentro\u00bb <\/i>(v. 6). El aceite, s\u00edmbolo de alegr\u00eda y de fiesta, representa asimismo, seg\u00fan los rabinos, las obras justas que permiten participar en la alegr\u00eda mesi\u00e1nica. Cada uno debe estar preparado para no encontrar la puerta cerrada y o\u00edr la respuesta terrible: <i>\u00abOs aseguro que no os conozco\u00bb <\/i>(v. 12). En este punto, el rostro del Esposo del banquete mesi\u00e1nico se convierte, efectivamente, en el del Cristo juez, que rechaza a los que dicen: \u00abSe\u00f1or, <i>Se\u00f1or\u00bb <\/i>(cf. Mt 7,22s), pero no hacen la voluntad del Padre. Estemos siempre atentos a la inminencia de su venida. En consecuencia, todos los disc\u00edpulos est\u00e1n llamados en todo momento a ser luz del mundo, a fin de que los hombres, al ver sus obras buenas, den gloria al Padre (cf. Mt 5,16).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p><i>\u00abYo duermo, pero mi coraz\u00f3n vela\u00bb <\/i>(Cant 5,2). El tema nupcial nos traslada al coraz\u00f3n del misterio cristiano: el Se\u00f1or nos ama con un amor eterno y ha establecido con nosotros una alianza nupcial. Con la encamaci\u00f3n vino a la tierra a elegir a la novia; ahora esperamos su retorno, cuando vuelva para introducir a la Iglesia-humanidad, su esposa, en el Reino de los Cielos. Su retorno es cierto. Sin embargo, el d\u00eda y la hora de su llegada, siempre inminente, los desconocemos. En la actitud de las diez v\u00edrgenes encontramos representados los dos modos de esperar al Se\u00f1or, al Esposo, al que viene: puede ser una espera distra\u00edda, divertida, o bien una espera vigilante, preparada para salirle al encuentro aun cuando el sue\u00f1o parezca tener las de ganar. Dar prioridad a una de las dos actitudes depende de la calidad del amor que hay en nosotros y nos convierte en personas tenebrosas o en l\u00e1mparas encendidas, dispuestas para poder alumbrar y hacer c\u00f3moda la carrera en cuanto un grito en la noche haga presagiar la venida del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La existencia humana se puede vivir, efectivamente, como un cortejo de bodas que sale al encuentro del Se\u00f1or. Por eso es esencial la virtud de la vigilancia. Vigilar es pensar en aquel que va a venir, considerar su ausencia como un vac\u00edo imposible de colmar, consumirse porque tarda su llegada, no aceptar nunca que otro u otros ocupen hasta tal punto nuestro coraz\u00f3n que lo separen de su deseo de \u00e9l. Esta actitud interior de espera y de derretimiento ni se compra ni se vende: <i>\u00abQuien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa ser\u00eda despreciable. <\/i>(Cant 8,7); sin embargo, se puede volver contagiosa y comunicar a los otros el anhelo y el deseo. Por eso las v\u00edrgenes prudentes, por el hecho de negarse a compartir su aceite, no pueden ser consideradas unas ego\u00edstas antip\u00e1ticas. En su coraz\u00f3n est\u00e1 la alegr\u00eda del esposo al que hay que recibir de manera festiva, porque el hecho de esperarle es la realidad m\u00e1s importante de la vida, por la que es justo sacrificar cualquier otro inter\u00e9s. Ellas nos advierten: no asistir a esta cita de amor priva de sentido a toda la existencia. Ser\u00eda tr\u00e1gico o\u00edr resonar la voz: \u00ab\u00a1No os conozco!\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>Las cinco v\u00edrgenes, cuando se dieron cuenta de la inutilidad de su carrera, se volvieron y encontraron cerrada la sala de las bodas de Cristo. Gritaron todas con voz dolorosa, entre l\u00e1grimas y sollozos: \u00abOh Inmortal, \u00e1brenos la puerta de tu misericordia tambi\u00e9n a nosotras, que hemos servido a tu poder en la virginidad\u00bb. Entonces el rey exclama: \u00ab<i>No se os abrir\u00e1 el Reino, no os conozco. Marchaos, desapareced de aqu\u00ed, porque no llevar\u00e9is la corona incorruptible<\/i>\u00bb<i> <\/i>(Mt 25,10-12). Al o\u00edr a Cristo, Rey del universo, que exclamaba a las cinco: \u00ab\u00bf<i>Qui\u00e9nes<\/i> <i>sois? \u00a1No os conozco!\u00bb <\/i>(Mt 25,12), gritan llorando: \u00abJuez just\u00edsimo, hemos mantenido la castidad, hemos practicado la templanza en todo, nos hemos consumido con ardor en ayunos, hemos buscado la pobreza\u00bb.<\/p>\n<p>A las insensatas que hablan as\u00ed al Juez universal les responde Cristo: \u00abOs voy a decir abiertamente el trato que he recibido de las que han entrado conmigo: me vieron en la aflicci\u00f3n, muy hambriento, y se apresuraron a saciarme; estaba sediento y me dieron de beber con todo esmero; vi\u00e9ndome extranjero, me hospedaron como a un amigo de la familia; encadenado, me cuidaron; vinieron a visitarme cuando estaba enfermo (Mt 25,35s); observaron de manera escrupulosa toda mi ley; por eso han encontrado la corona incorruptible.<\/p>\n<p>Vosotras observabais el ayuno sin tocar el alimento, pero hab\u00e9is hecho uso constantemente de la maledicencia y de la calumnia contra los hombres. Es m\u00e1s \u00fatil comer, beber y vivir de manera inteligente que ayunar sin conocer el ayuno de cosas que perjudican. \u00bfC\u00f3mo ped\u00eds entonces la corona incorruptible?\u00bb.<\/p>\n<p>La ley, la de Dios, no es gravosa, puesto que \u00e9l no pide m\u00e1s de lo que podamos darle, lo que busca es la buena voluntad. \u00bfNo tienes m\u00e1s que dos \u00f3bolos en la tierra? \u00bfNo posees nada m\u00e1s? El Misericordioso los acepta igual, porque es Se\u00f1or, y te dar\u00e1 la preferencia sobre el que ha dado todo un patrimonio. \u00bfNi siquiera tienes un \u00f3bolo para ofrecer? Ofrece un vaso de agua fresca a quien te lo pide (Mt 10,42): es Cristo quien lo acepta con reconocimiento y seguro que te dar\u00e1 la corona incorruptible (2 Cor 4,18).<\/p>\n<p>Piedad, ten piedad de m\u00ed, Salvador, me postro ante ti: dame compunci\u00f3n, Salvador; y d\u00e1sela tambi\u00e9n a cuantos me escuchan, a fin de que observemos todos tus preceptos en esta vida y no nos quedemos fuera de la sala nupcial. En tu misericordia, ten piedad de nosotros, que quieres siempre la salvaci\u00f3n de todos (1 Tim 2,4). Ll\u00e1manos, Salvador, a tu Reino, a fin de que podamos obtener la corona incorruptible (Romano el Melodioso, <i>Inni, <\/i>Edizioni Paoline, Roma 1981, XXXVI, 10,31, <i>passim).<\/i><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>Esperar o experimentar el sabor de vivir. Se ha dicho incluso que la santidad de una persona se mide por el espesor de sus esperanzas. Tal vez sea verdad. Si es as\u00ed, Mar\u00eda es la m\u00e1s santa de las criaturas precisamente porque toda su vida aparece acompasada por los ritmos gozosos de quien espera a alguien.<\/p>\n<p>Santa Mar\u00eda, virgen de la esperanza, danos de tu aceite, porque nuestras l\u00e1mparas se apagan. Mira: las reservas se han consumido. No nos mandes a los vendedores. Vuelve a encender en nuestras almas los antiguos fervores que nos quemaban por dentro, cuando bastaba una nader\u00eda para hacernos saltar de alegr\u00eda: la llegada de un amigo lejano, el rojo del atardecer despu\u00e9s de un temporal, el crepitar del tronco que vigilaba las vueltas a casa en invierno, el toque de las campanas en los d\u00edas de fiesta, la llegada de las golondrinas en primavera, el olor acre que brotaba de las prensas, las cantinelas oto\u00f1ales que llegaban de las muelas del molino, la incubaci\u00f3n tierna y misteriosa del seno materno, el perfume de espliego que irrump\u00eda cuando se preparaba una cuna. Hoy ya no sabemos esperar porque andamos cortos de esperanza. Se han secado las Fuentes. Padecemos una profunda crisis de deseo. Y ahora, satisfechos con los mil suced\u00e1neos que nos asedian, corremos el riesgo de no esperar ya nada, ni siquiera en las promesas ultraterrenas que han sido firmadas con la sangre del Dios de la Alianza.<\/p>\n<p>Santa Mar\u00eda, virgen de la esperanza, danos un alma vigilante. Que llegados a los umbrales del tercer milenio, nos sintamos m\u00e1s hijos del crep\u00fasculo que profetas del adviento. Centinela de la ma\u00f1ana, despierta en nuestros corazones la pasi\u00f3n por llevar al mundo, que se siente ya viejo, anuncios j\u00f3venes. Ll\u00e9vanos, finalmente, con el arpa y la citara, para que contigo, madrugadora, podamos despertar a la aurora (T. Bello, <i>Maria, donna dei nostri giomi, <\/i>Edizioni Paoline, Cinisello B. 1993, 17-20, <i>passim). <\/i><\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Las_diez_virgenes\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Las diez v\u00edrgenes<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, Cf. pp. 282-284.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">El due\u00f1o vigilante de la casa (24,42-44).<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> <i>El reino de los cielos ser\u00e1 entonces semejante a diez v\u00edrgenes, las cuales tomaron sus l\u00e1mparas y salieron al encuentro del esposo. <\/i><i><sup>2<\/sup><\/i><i> <\/i><i>Cinco de ellas eran necias y cinco sensatas. <\/i><sup>3<\/sup> <i>Porque las necias, al tomar sus l\u00e1mparas, no se proveyeron de aceite; <\/i><sup>4<\/sup> <i>en cambio, las sensatas, junto con sus l\u00e1mparas llevaron aceite en las vasijas. <\/i><sup>5<\/sup> <i>Como el esposo tardaba, les entr\u00f3 sue\u00f1o a todas y se durmieron. <\/i><i><sup>6<\/sup><\/i><i> <\/i><i>A media noche se levant\u00f3 un clamoreo: Ya llega el esposo; \u00a1salid a su encuentro! <\/i><sup>7<\/sup> <i>Entonces, todas aquellas v\u00edrgenes se levantaron y arreglaron sus l\u00e1mparas. <\/i><sup>8<\/sup> <i>Las necias dijeron a las sensatas: Dadnos de vuestro aceite, que nuestras l\u00e1mparas se apagan. <\/i><i><sup>9<\/sup><\/i><i> <\/i><i>Pero las sensatas contestaron: No sea que no alcance para nosotras y vosotras; mejor es que vay\u00e1is a los que lo venden y os lo compr\u00e9is. <\/i><sup>10<\/sup> <i>Pero, mientras iban a comprarlo, lleg\u00f3 el esposo, y las que estaban preparadas entraron con \u00e9l al banquete de bodas, y se cerr\u00f3 la puerta. <\/i><sup>11<\/sup> <i>Finalmente, llegan tambi\u00e9n las otras v\u00edrgenes, llamando: \u00a1Se\u00f1or, se\u00f1or, \u00e1brenos! <\/i><sup>12<\/sup><i> <\/i><i>Pero \u00e9l les respondi\u00f3: Os lo aseguro: No os conozco. <\/i><sup>13<\/sup> <i>Velad, pues; porque no sab\u00e9is el d\u00eda ni la hora.<\/i><\/p>\n<p>Al fin del serm\u00f3n de la monta\u00f1a Jes\u00fas hab\u00eda contrapuesto un hombre necio y otro sensato. El primero hab\u00eda edificado su casa sobre un movedizo suelo arenoso, el segundo sobre la firme roca. La casa del primero fue demolida en el juicio, la otra casa le hizo frente (cf. 7, 24-27). Aqu\u00ed de nuevo se da la oposici\u00f3n entre <i>necio <\/i>y <i>sensato. <\/i>Son sensatos los que oyen y ponen por obra las palabras del Evangelio, son necios los que oyen las palabras, pero no proceden de acuerdo con ellas. Unas v\u00edrgenes traen consigo el aceite, las otras s\u00f3lo traen vasijas vac\u00edas. El aceite es el Evangelio realizado en la vida. El que no tiene aceite, no aporta obras; solamente, las palabras de la confesi\u00f3n \u00abSe\u00f1or, Se\u00f1or\u00bb <i>(Kyrie, Kyrie), <\/i>pero no la vida conforme con esta confesi\u00f3n. Las v\u00edrgenes ex- claman: \u00a1Se\u00f1or, se\u00f1or, \u00e1brenos!, como muchos exclamar\u00e1n en aquel d\u00eda: \u00ab\u00a1Se\u00f1or, Se\u00f1or! \u00bfno profetizamos en tu nombre, y en tu nombre arrojamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos prodigios? Pero entonces yo les dir\u00e9 abiertamente: Jam\u00e1s os conoc\u00ed; apartaos de m\u00ed, ejecutores de maldad\u00bb (7,22s).<\/p>\n<p>El juez solamente reconoce a los que antes, a lo largo de su vida, lo hab\u00edan reconocido. Los dem\u00e1s no le pertenecen, el juez <i>no los conoce. <\/i>El que conoce a otro, seg\u00fan la concepci\u00f3n b\u00edblica le dice \u00abs\u00ed\u00bb y le ama. Le acepta como suyo y como si le perteneciera. As\u00ed ha conocido el Hijo al Padre, y el Padre al Hijo (11,27). As\u00ed el Se\u00f1or conocer\u00e1 a los suyos y los aceptar\u00e1 definitivamente en su reino, o no los conocer\u00e1 y los recusar\u00e1 para siempre.<\/p>\n<p>Las v\u00edrgenes seg\u00fan el relato estaban encargadas, como una comitiva de honor, de ir al encuentro del esposo desde la casa de la boda, para regresar con \u00e9l a la casa donde se celebraba la fiesta <sup>[95]<\/sup>. Ante la casa del esposo tiene lugar la tardanza. Ya han consumido el aceite en el camino, y tambi\u00e9n ahora mientras esperan delante de la puerta, de tal forma que ya no es suficiente para el regreso, y las vasijas tienen que ser llenadas de nuevo. Algunas v\u00edrgenes se hab\u00edan provisto abundantemente para cumplir su cometido, las otras hab\u00edan dejado de hacer estas provisiones. Lo peculiar solamente es que mientras aguardan, se duermen y tienen que ser despertadas por el clamoreo. Quiz\u00e1s en este rasgo particular de la historia se debe reconocer lo que antes se dijo muchas veces, o sea que <i>la llegada <\/i>ocurre <i>repentina e inesperadamente. <\/i>Pero por lo dem\u00e1s la par\u00e1bola est\u00e1 bellamente concluida en s\u00ed misma y no puede transferirse en cada rasgo particular a la realidad aludida. Pero en el contexto que le da el evangelista, muchas cosas aparecen con mayor claridad por la comprensi\u00f3n de la fe. Cualquier cristiano sabe qui\u00e9n es este esposo, que tambi\u00e9n puede hacerse esperar, qui\u00e9nes son las v\u00edrgenes sensatas y qui\u00e9nes necias, qu\u00e9 significa la fiesta de la boda y qu\u00e9 espanto producen sobre todo las puertas cerradas (cf. 22,11-13). Siempre se hace referencia a lo mismo, tanto si Jes\u00fas habla del aceite en los jarros, del traje festivo del invitado a las bodas o de la construcci\u00f3n de la casa sobre el suelo rocoso. S\u00f3lo ser\u00e1 aceptada por el juez la vida realizada con la fe&#8230;<br \/>\nSan Mateo termina la par\u00e1bola y toda la secci\u00f3n exhortando a la <i>vigilancia <\/i>(25,13). El d\u00eda y la hora son muy inciertos tanto para el criado, a quien el se\u00f1or hab\u00eda constituido administrador, como para las v\u00edrgenes, a quienes de repente despierta del sue\u00f1o el clamor que se levanta a media noche.<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\">95. Lo que sucedi\u00f3 no est\u00e1 muy claro en el relato y tambi\u00e9n admite otras explicaciones; por ejemplo, el esposo va a buscar a la esposa a casa de sus padres. Es recibido junto a la casa de la esposa por sus amigas, que le conducen dentro de la casa. Entonces van todos con los desposados a la casa del esposo, donde tiene lugar el banquete.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Entonces se parecer\u00e1 el reino de los cielos a diez v\u00edrgenes que tomaron sus l\u00e1mparas y salieron al encuentro del esposo. 2 Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. 3 Las necias, al tomar las l\u00e1mparas, no se proveyeron de aceite; 4 en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-25-1-13-parabola-de-las-diez-virgenes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 25, 1-13: Par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41360","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41360","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41360"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41360\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}