{"id":41361,"date":"2016-10-07T23:29:41","date_gmt":"2016-10-08T04:29:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-25-14-30-parabola-de-los-talentos\/"},"modified":"2016-10-07T23:29:41","modified_gmt":"2016-10-08T04:29:41","slug":"mt-25-14-30-parabola-de-los-talentos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-25-14-30-parabola-de-los-talentos\/","title":{"rendered":"Mt 25, 14-30: Par\u00e1bola de los talentos"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">14<\/span> \u00abEs como un hombre que, al irse de viaje, llam\u00f3 a sus siervos y los dej\u00f3 al cargo de sus bienes: <span class=\"versiculo\">15<\/span> a uno le dej\u00f3 cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual seg\u00fan su capacidad; luego se march\u00f3. <span class=\"versiculo\">16<\/span> El que recibi\u00f3 cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y gan\u00f3 otros cinco. <span class=\"versiculo\">17<\/span> El que recibi\u00f3 dos hizo lo mismo y gan\u00f3 otros dos. <span class=\"versiculo\">18<\/span> En cambio, el que recibi\u00f3 uno fue a hacer un hoyo en la tierra y escondi\u00f3 el dinero de su se\u00f1or. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Al cabo de mucho tiempo viene el se\u00f1or de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos. <span class=\"versiculo\">20<\/span> Se acerc\u00f3 el que hab\u00eda recibido cinco talentos y le present\u00f3 otros cinco, diciendo: \u201cSe\u00f1or, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco\u201d. <span class=\"versiculo\">21<\/span> Su se\u00f1or le dijo: \u201cBien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te dar\u00e9 un cargo importante; entra en el gozo de tu se\u00f1or\u201d. <span class=\"versiculo\">22<\/span> Se acerc\u00f3 luego el que hab\u00eda recibido dos talentos y dijo: \u201cSe\u00f1or, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos\u201d. <span class=\"versiculo\">23<\/span> Su se\u00f1or le dijo: \u201c\u00a1Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te dar\u00e9 un cargo importante; entra en el gozo de tu se\u00f1or\u201d. <span class=\"versiculo\">24<\/span> Se acerc\u00f3 tambi\u00e9n el que hab\u00eda recibido un talento y dijo: \u201cSe\u00f1or, sab\u00eda que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, <span class=\"versiculo\">25<\/span> tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aqu\u00ed tienes lo tuyo\u201d. <span class=\"versiculo\">26<\/span> El se\u00f1or le respondi\u00f3: \u201cEres un siervo negligente y holgaz\u00e1n. \u00bfCon que sab\u00edas que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? <span class=\"versiculo\">27<\/span> Pues deb\u00edas haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo m\u00edo con los intereses. <span class=\"versiculo\">28<\/span> Quitadle el talento y d\u00e1dselo al que tiene diez. <span class=\"versiculo\">29<\/span> Porque al que tiene se le dar\u00e1 y le sobrar\u00e1, pero al que no tiene, se le quitar\u00e1 hasta lo que tiene. <span class=\"versiculo\">30<\/span> Y a ese siervo in\u00fatil echadlo fuera, a las tinieblas; all\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes\u201d\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_homiliae_in_Evangelia_91-6\">San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 9,1-6<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">14.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEs tambi\u00e9n como un hombre que, al ausentarse, llam\u00f3 a sus siervos y les encomend\u00f3 su hacienda&#8230;\u00bb<\/span> Este hombre que marcha lejos, es nuestro Redentor, que subi\u00f3 al cielo, con aquella carne que hab\u00eda tomado, la cual tiene su lugar propio en la tierra, y es llevada como en peregrinaci\u00f3n, cuando es colocada en el cielo por nuestro Redentor.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15.<\/span> <span class=\"ct\">\u00aba uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual seg\u00fan su capacidad; y se ausent\u00f3.\u00bb<\/span> Podr\u00edamos decir que los cinco talentos denotan los dones de los cinco sentidos, es decir, la ciencia de las cosas exteriores; mientras que los dos talentos significan la inteligencia y el obrar; y un talento indica tan s\u00f3lo el don de la inteligencia.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">16.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEnseguida, el que hab\u00eda recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y gan\u00f3 otros cinco.\u00bb<\/span> Hay tambi\u00e9n muchos, que si bien no saben penetrar en las cosas interiores y espirituales, sin embargo, por el deseo de alcanzar la gloria, ense\u00f1an lo bueno que pueden, y mientras se guardan de los deseos de la carne, de la ambici\u00f3n de las cosas terrenas y del deseo de las visibles, apartan a otros de ellas con sus consejos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">17.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abIgualmente el que hab\u00eda recibido dos gan\u00f3 otros dos.\u00bb<\/span> Hay algunos que comprendiendo y obrando predican a otros y reportan doble ganancia de su negocio, porque predicando a un mismo tiempo a ambos sexos, doblan los talentos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">18.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEn cambio el que hab\u00eda recibido uno se fue, cav\u00f3 un hoyo en tierra y escondi\u00f3 el dinero de su se\u00f1or.\u00bb<\/span> Esconder en tierra el talento, es emplear el ingenio en asuntos terrenales.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">19.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abAl cabo de mucho tiempo, vuelve el se\u00f1or de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.\u00bb<\/span> Este pasaje del Evangelio reclama nuestra atenci\u00f3n porque aqu\u00e9llos que en este mundo han recibido m\u00e1s que los otros, han de sufrir un juicio m\u00e1s severo ante el autor del mundo. Porque a proporci\u00f3n que se aumentan los dones, crece la obligaci\u00f3n de la cuenta. Y por tanto debe ser m\u00e1s humilde, por raz\u00f3n de su cargo, aqu\u00e9l que m\u00e1s estrechado se ve a darla.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">21.<\/span> El siervo, pues, que entreg\u00f3 duplicados los talentos, es alabado por el Se\u00f1or y llevado a la eterna recompensa. Por lo que a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00abSu se\u00f1or le dijo: \u201c\u00a1Bien, siervo bueno y fiel, en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondr\u00e9; entra en el gozo de tu se\u00f1or\u201d.\u00bb<\/span> Entonces el siervo fiel ser\u00e1 puesto sobre lo mucho; porque libre de toda molestia de corrupci\u00f3n gozar\u00e1 en el cielo de eterno gozo. Entonces entrar\u00e1 en el perfecto gozo de su Se\u00f1or, cuando arrebatado a aquella eterna patria, y agregado a los coros de los \u00e1ngeles, se hallar\u00e1 pose\u00eddo interiormente de un gozo, que no ser\u00e1 interrumpido por la corrupci\u00f3n exterior.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">24.<\/span> El siervo que no quiso negociar con el talento, lo volvi\u00f3 al Se\u00f1or con excusas: <span class=\"ct\">\u00abLleg\u00e1ndose tambi\u00e9n el que hab\u00eda recibido un talento dijo: Se\u00f1or, s\u00e9 que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.\u00bb<\/span> Muchos hay en la Iglesia que se parecen a este siervo, que temiendo entrar en el camino de una vida mejor, no se atreven a sacudir la pereza de su cuerpo; y crey\u00e9ndose pecadores tiemblan de tomar el camino de la santidad, y no se horrorizan de permanecer en sus iniquidades.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">25.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abPor eso me dio miedo, y fui y escond\u00ed en tierra tu talento. Mira, aqu\u00ed tienes lo que es tuyo.\u00bb<\/span> As\u00ed como hay peligro de que los doctores oculten el talento del Se\u00f1or, tambi\u00e9n los oyentes pueden incurrir en la misma falta cuando se les exijan los r\u00e9ditos de lo que se les ense\u00f1\u00f3; a saber, si no han procurado penetrar en la inteligencia de lo que no han o\u00eddo, por la meditaci\u00f3n de lo que oyeron.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">28.<\/span> Oigamos la sentencia que el Se\u00f1or proferir\u00e1 contra el siervo perezoso: <span class=\"ct\">\u00abQuitadle, por tanto, su talento y d\u00e1dselo al que tiene los diez talentos.\u00bb<\/span> Parec\u00eda m\u00e1s conforme que se diese mejor a aqu\u00e9l que ten\u00eda dos, que al otro que hab\u00eda recibido cinco. Debi\u00f3, pues, darlo al que ten\u00eda menos: pero como por cinco talentos se designa la ciencia exterior, y por los dos talentos el entendimiento y la obra, tuvo m\u00e1s el de los dos que el que hab\u00eda recibido cinco. Porque si bien el de los cinco talentos mereci\u00f3 la administraci\u00f3n de las cosas exteriores, todav\u00eda qued\u00f3 vac\u00edo del conocimiento de las eternas: el talento, pues, que seg\u00fan dijimos, significa el entendimiento, debi\u00f3 darse a aqu\u00e9l que administr\u00f3 bien las cosas exteriores: lo que diariamente vemos en la Santa Iglesia, a saber: que gozan del conocimiento de las cosas internas los que fielmente administran las externas.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">29.<\/span> Generalmente se cita alguna vez la sentencia que dice: <span class=\"ct\">\u00abPorque a todo el que tiene, se le dar\u00e1 y le sobrar\u00e1; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar\u00e1.\u00bb<\/span>  Quien, pues, tiene caridad, recibe adem\u00e1s otros dones; as\u00ed como el que no la tiene, aun los que recibi\u00f3, los perder\u00e1. Quien no tiene caridad, incluso lo que le parece poseer lo pierde.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">30.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abY a ese siervo in\u00fatil, echadle a las tinieblas de fuera. All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.\u00bb<\/span> Y as\u00ed incurre en la pena de tinieblas exteriores el que por su espont\u00e1nea culpa cae en las interiores.<\/p>\n<p>El que tiene, pues, talento, procure no ser perro mudo; el que tiene abundancia de bienes, no descuide la caridad; el que experiencia de mundo, dirija a su pr\u00f3jimo; el que es elocuente, interceda con el rico por los pobres; porque a cada uno se le contar\u00e1 como talento lo que hiciere aunque fuese por el m\u00e1s peque\u00f1o.<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_in_Matthaeum_33\">Or\u00edgenes, in Matthaeum, 33<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">14.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEs tambi\u00e9n como un hombre que, al ausentarse, llam\u00f3 a sus siervos y les encomend\u00f3 su hacienda&#8230;\u00bb<\/span> Seg\u00fan la naturaleza de su divinidad no viaja, sino seg\u00fan la ordenaci\u00f3n del cuerpo que tom\u00f3, pues quien dice a sus disc\u00edpulos: Yo estoy con vosotros hasta la consumaci\u00f3n del siglo (Mt28,20), es el unig\u00e9nito de Dios, que no est\u00e1 circunscrito a extensi\u00f3n corporal. Y al decir eso no dividimos a Jes\u00fas, sino que respetamos los accidentes propios de cada naturaleza. Podemos decir que el Se\u00f1or viaja con aqu\u00e9llos que viven dentro de la fe sin ver su esencia, y el Se\u00f1or estar\u00e1 con nosotros hasta que saliendo de nuestros cuerpos nos reuniremos con \u00e9l. Es de advertir que el texto no dice: como el hombre viajero, as\u00ed yo el Hijo del hombre; porque \u00e9l mismo es quien propone la par\u00e1bola del peregrino como hombre, no como Hijo de Dios.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15.<\/span> <span class=\"ct\">\u00aba uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual seg\u00fan su capacidad; y se ausent\u00f3.\u00bb<\/span> Cuando vieres que aqu\u00e9llos que han recibido el ministerio de la predicaci\u00f3n, unos tienen m\u00e1s y otros menos, o por decirlo as\u00ed, comparados con los mejores algunos tienen tan poco, conocer\u00e1s las diferencias con que recibieron de Jesucristo el don de la palabra divina, porque diferente fue la eficacia que produjo por medio de aqu\u00e9llos que recibieron cinco talentos, que la de los que recibieron dos, y otra la de los que recibieron uno, pues no cab\u00eda en todos la misma medida de la gracia. Y el que recibi\u00f3 un talento, recibi\u00f3 en verdad un don no despreciable, pues es mucho recibir un talento de tal Se\u00f1or. El recibir tres es propio del siervo, as\u00ed como son tres los que producen fruto. El que recibi\u00f3 cinco talentos es el que puede dar a la Sagrada Escritura la m\u00e1s elevada interpretaci\u00f3n de su sentido divino. El que recibe dos talentos es aquel que tiene conocimiento de lo corporal, pues dos es el n\u00famero de lo carnal; y aun al de menos capacidad dio un talento el se\u00f1or de los siervos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">16.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEnseguida, el que hab\u00eda recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y gan\u00f3 otros cinco.\u00bb<\/span>  Los que tienen los sentidos despejados hablando provechosamente y elev\u00e1ndose ellos mismos a mayor ciencia y ense\u00f1ando con esmero, adquirieron otros cinco talentos. Porque nadie recibe aumento de otra virtud, sino de aqu\u00e9lla que tiene; y cuanto \u00e9l la posee, tanto la comunica a otro, y no m\u00e1s.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">17.<\/span> <span class=\"ct\">\u00ab\u2026 gan\u00f3 otros dos\u00bb<\/span>,  esto es, la inteligencia literal y otra m\u00e1s sublime.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">18.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEn cambio el que hab\u00eda recibido uno se fue, cav\u00f3 un hoyo en tierra y escondi\u00f3 el dinero de su se\u00f1or.\u00bb<\/span> Cuando vieres alguno que tiene habilidad para ense\u00f1ar y aprovechar a las almas, y que oculta este m\u00e9rito, aunque en el trato manifieste cierta religiosidad, no dudes en decir que este tal recibi\u00f3 un talento y \u00e9l mismo lo enterr\u00f3.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">19.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abAl cabo de mucho tiempo, vuelve el se\u00f1or de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.\u00bb<\/span> Observa en este pasaje que no son los siervos los que acuden al Se\u00f1or para ser juzgados, sino que el Se\u00f1or es quien viene a ellos a su debido tiempo. Por eso dice: &#8220;Despu\u00e9s de mucho tiempo&#8221;, esto es, despu\u00e9s que envi\u00f3 a los que consider\u00f3 aptos para procurar la salvaci\u00f3n de las almas. Por tanto, no es f\u00e1cil conocer quien de ellos que sea apto para semejante obra, ha de salir pronto de esta vida, como claramente se deduce por el hecho de que tambi\u00e9n los ap\u00f3stoles envejecieron. Por lo que dice a Pedro: &#8220;Cuando envejecieras extender\u00e1s tu mano&#8221; (Jn 21,18); y San Pablo ha dicho a Filem\u00f3n: &#8220;Pablo ahora es anciano&#8221; (Flm 9).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">20.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abLleg\u00e1ndose el que hab\u00eda recibido cinco talentos, present\u00f3 otros cinco, diciendo: \u201cSe\u00f1or, cinco talentos me entregaste; aqu\u00ed tienes otros cinco que he ganado.\u201d\u00bb<\/span> La confianza dio valor a aqu\u00e9l que hab\u00eda recibido cinco talentos para acercarse el primero al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En lo que dice que, acerc\u00e1ndose uno que hab\u00eda recibido cinco, y el otro dos, entiende por acceso el tr\u00e1nsito de este mundo al otro, y nota que son las mismas las palabras que dirige a los dos, para que no crea que aqu\u00e9l que recibi\u00f3 menos facultades, y emple\u00f3 todas las que hab\u00eda recibido, hab\u00eda de merecer de Dios menos premio que el otro que tuvo mayores medios. Lo \u00fanico que se busca es que el hombre emplee en la gloria de Dios todo cuanto de El haya recibido.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">24.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abLleg\u00e1ndose tambi\u00e9n el que hab\u00eda recibido un talento dijo: Se\u00f1or, s\u00e9 que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.\u00bb<\/span> Par\u00e9ceme que este siervo se encontrar\u00eda entre los creyentes; no empero entre los operarios fieles, sino entre los vergonzantes que lo hacen todo de modo que no sean conocidos como cristianos. Y aun creo que son de aqu\u00e9llos que temen a Dios y le consideran como austero e implacable. Esto indica cuando dice: <span class=\"ct\">\u00abSe\u00f1or, s\u00e9 que eres un hombre duro\u00bb<\/span>: comprendemos que, en verdad nuestro Se\u00f1or, recoge en donde no sembr\u00f3, porque el justo siembra en el esp\u00edritu, del cual sacar\u00e1 vida eterna. Coge, aun en donde no siembra, y amontona en donde no esparce: porque considera como recogido para s\u00ed todo lo que en los pobres se sembrare.<\/p>\n<p>Aunque el Se\u00f1or no toler\u00f3 el pasar por severo, como el siervo pensaba, consinti\u00f3 sin embargo los dem\u00e1s descargos que \u00e9ste dio. Pero en verdad, es duro para con aqu\u00e9llos que abusan de la misericordia de Dios, no para conversi\u00f3n, sino para su abandono.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">28.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abQuitadle, por tanto, su talento y d\u00e1dselo al que tiene los diez talentos.\u00bb<\/span> Puede el Se\u00f1or, ciertamente, en fuerza de su divino poder quitar la suficiencia al perezoso, que abusa de ella, y darla a aqu\u00e9l que la multiplicar\u00e1.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">30.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abY a ese siervo in\u00fatil, echadle a las tinieblas de fuera. All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.\u00bb<\/span> Esto es, en donde no hay ninguna luz, ni siquiera corporal, ni hay visi\u00f3n de Dios, sino que como pecadores indignos de la presencia divina, son condenados para expiaci\u00f3n a las que se llaman tinieblas exteriores. Alguno que ha explicado antes que nosotros acerca de las tinieblas del abismo que existe fuera del mundo; dice que como indignos de todo el mundo son arrojados fuera en aquel abismo de tinieblas que nadie las ilumina.<\/p>\n<p>Si a alguno disgusta el o\u00edr que ser\u00e1 juzgado porque no ense\u00f1\u00f3 a otros, recuerde aquello del Ap\u00f3stol: &#8220;\u00a1Ay de m\u00ed si no evangelizare!&#8221; (1Cor 9,16).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo\">San Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">14-15.<\/span> <span class=\"ct\">\u00ab\u2026 Llam\u00f3 a sus siervos y les encomend\u00f3 su hacienda&#8230;\u00bb<\/span> Convocados, pues, los ap\u00f3stoles, les entreg\u00f3 la doctrina evang\u00e9lica; distribuy\u00e9ndola dando a unos m\u00e1s y a otros menos, pero no seg\u00fan su generosidad o mezquindad, sino seg\u00fan la capacidad y fuerzas de cada uno de los que la recib\u00edan. As\u00ed como dice el Ap\u00f3stol, que los que no pod\u00edan digerir un alimento s\u00f3lido, los alimentaba con leche. De aqu\u00ed sigue: <span class=\"ct\">\u00aba uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual seg\u00fan su capacidad; y se ausent\u00f3.\u00bb<\/span> En los cinco, en los dos y en uno talentos, entendemos que a cada uno fueron dadas diversas gracias.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">16.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEnseguida, el que hab\u00eda recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y gan\u00f3 otros cinco.\u00bb<\/span> Recibidos, pues, los sentidos corporales, duplic\u00f3 en s\u00ed el conocimiento de lo celestial, conociendo por las criaturas al Creador, por las cosas corporales las incorporales, y por las del tiempo las eternas.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">19.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abAl cabo de mucho tiempo, vuelve el se\u00f1or de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.\u00bb<\/span> Dice, pues: pasado mucho tiempo, porque largo es el tiempo entre la ascensi\u00f3n del Salvador y su segunda venida.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">21.<\/span> <span class=\"ct\">\u00ab\u2026 en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondr\u00e9; entra en el gozo de tu se\u00f1or.\u00bb<\/span> Fuiste fiel en lo poco, porque todo lo que al presente tenemos, aunque parezca grande y abundante, sin embargo, es poca cosa en comparaci\u00f3n de los bienes futuros.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 mayor premio puede darse al siervo fiel que estar y disfrutar en el gozo de su Se\u00f1or?<\/p>\n<p><span class=\"cv\">21b-23.<\/span> <span class=\"ct\">\u00ab\u2026 entra en el gozo de tu se\u00f1or.\u00bb<\/span> El Padre de familia felicita con la misma alabanza a los dos siervos, al que hab\u00eda doblado en diez los cinco talentos, y al que de dos hizo cuatro: ambos, pues, reciben igual premio, no por consideraci\u00f3n de la grandeza del lucro, sino por la solicitud de su voluntad. Sigue: <span class=\"ct\">\u00abLleg\u00e1ndose tambi\u00e9n el de los dos talentos dijo: \u201cSe\u00f1or, dos talentos me entregaste; aqu\u00ed tienes otros dos que he ganado.\u201d Su se\u00f1or le dijo: \u201c\u00a1Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondr\u00e9; entra en el gozo de tu se\u00f1or.\u201d\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">24.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abLleg\u00e1ndose tambi\u00e9n el que hab\u00eda recibido un talento dijo: Se\u00f1or, s\u00e9 que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.\u00bb<\/span> En verdad est\u00e1 escrito &#8220;para excusar con excusas sus pecados&#8221; (Sal 140,4), esto sucede a este siervo, a\u00f1adiendo el pecado de soberbia a los de pereza y negligencia. Porque el que debi\u00f3 confesar sencillamente su inercia y rogar al Padre de familia, por el contrario, le calumnia, y pretende haber obrado con prudencia, no exponi\u00e9ndose a perder el dinero buscando ganancias.<\/p>\n<p>Por aquello que este siervo se atrevi\u00f3 a decir: <span class=\"ct\">\u00abcosechas donde no sembraste\u00bb<\/span> entendemos que el Se\u00f1or acepta las virtudes, aun de los gentiles y fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">26.<\/span> Pero con lo mismo que cre\u00eda excusarse, se condena a s\u00ed mismo. Por lo que sigue: <span class=\"ct\">\u00abMas su se\u00f1or le respondi\u00f3: \u201cSiervo malo y perezoso, sab\u00edas que yo cosecho donde no sembr\u00e9 y recojo donde no esparc\u00ed&#8230;\u00bb<\/span> Le llama siervo malo, porque calumni\u00f3 al Se\u00f1or; perezoso, porque no quiso duplicar el talento, y le condena tanto por la soberbia como por la pereza. Si me ten\u00edas por duro y cruel, y que buscaba lo ajeno, \u00bfpor qu\u00e9 no obrabas con lo m\u00edo con m\u00e1s diligencia y dabas mi dinero o mi plata a los negociantes? Porque ambas cosas significa en griego, la palabra \u03b1\u03c1\u03b3\u03c5\u03c1\u03b9\u03bf\u03bd . La palabra del Se\u00f1or es pura como el oro y la plata pasados por el crisol (Sal 11,7). El dinero, pues, y la plata son la predicaci\u00f3n del divino Evangelio, que debi\u00f3 darse a los negociantes; esto es, o a los dem\u00e1s doctores as\u00ed como los ap\u00f3stoles ordenaron Obispos y Presb\u00edteros en cada di\u00f3cesis, o a todos los creyentes, que pueden duplicar el capital y devolverlo con usuras, para que practiquen las buenas obras que aprendieron de la predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">28.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abQuitadle, por tanto, su talento y d\u00e1dselo al que tiene los diez talentos.\u00bb<\/span> Se da el talento a aqu\u00e9l que hab\u00eda agenciado otros diez, para que entendamos cu\u00e1n grande es el gozo del Se\u00f1or en el trabajo de uno y otro; a saber aquel que duplic\u00f3 los dos y el que duplic\u00f3 los cinco, sin embargo merec\u00eda mayor premio el que m\u00e1s trabaj\u00f3 en favor de su Se\u00f1or.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">29.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abPorque a todo el que tiene, se le dar\u00e1 y le sobrar\u00e1; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar\u00e1.\u00bb<\/span> Muchos naturalmente sabios y con talento, si fueren negligentes y dejaran perder por desidia estos dotes naturales, en comparaci\u00f3n de aqu\u00e9l que, aunque algo menos capaz, compens\u00f3 con su trabajo e industria lo que recibi\u00f3 de menos, pierden con los dotes naturales el premio que se les hab\u00eda prometido, y ven c\u00f3mo pasa a otros. Puede tambi\u00e9n entenderse as\u00ed: el que tiene fe y buena voluntad en Dios, aunque, si como hombre apareciese tener de menos en sus obras, le dar\u00e1 el buen juez lo que falte; pero a aqu\u00e9l que no tuviere fe, aunque tuviere las dem\u00e1s virtudes naturalmente adquiridas, las perder\u00e1. Por eso dijo con elegancia: Lo que parece tener, le ser\u00e1 quitado; porque a aquel que no ha recibido la fe cristiana, no se le debe imputar el abuso de ella, sino a aqu\u00e9l mal administrador que dio los bienes de naturaleza aun al siervo malo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">30.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abY a ese siervo in\u00fatil, echadle a las tinieblas de fuera. All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.\u00bb<\/span> \u00bfQu\u00e9 se entiende por la pena de llanto y rechinar de dientes? Lo dijimos arriba.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_homiliae_in_Matthaeum_hom_782-3\">San Juan Cris\u00f3stomo, homiliae in Matthaeum, hom. 78,2-3<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">14.<\/span> Esta par\u00e1bola se aduce contra aqu\u00e9llos que no s\u00f3lo con dinero, sino ni aun con palabras, ni de ning\u00fan otro modo quieren ser \u00fatiles a sus pr\u00f3jimos, sino que todo lo ocultan. Por eso que dice: <span class=\"ct\">\u00abEs tambi\u00e9n como un hombre que, al ausentarse, llam\u00f3 a sus siervos y les encomend\u00f3 su hacienda&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">19.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abAl cabo de mucho tiempo, vuelve el se\u00f1or de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.\u00bb<\/span> Nota que el Se\u00f1or no exige inmediatamente la cuenta, para que admires su longanimidad; y a m\u00ed me parece que encubriendo simuladamente el tiempo de su resurrecci\u00f3n, dijo esto.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">21.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abSu se\u00f1or le dijo: \u201c\u00a1Bien, siervo bueno y fiel&#8230;\u201d\u00bb<\/span> Siervo bueno, porque se refiere a la caridad con el pr\u00f3jimo; y fiel, porque no se apropi\u00f3 nada de lo que a su Se\u00f1or pertenec\u00eda.<\/p>\n<p><span class=\"ct\">\u00ab\u2026 entra en el gozo de tu se\u00f1or.\u00bb<\/span> Esta es la expresi\u00f3n de toda bienaventuranza.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">29.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abPorque a todo el que tiene, se le dar\u00e1 y le sobrar\u00e1; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar\u00e1.\u00bb<\/span> El que tiene el don de la predicaci\u00f3n y de la doctrina para aprovechar, pierde estos dones si no usa de ellos; pero el que los cultiva atrae otros mayores.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">30.<\/span> El siervo malo no s\u00f3lo es castigado con el da\u00f1o, sino tambi\u00e9n con la pena intolerable y la acusaci\u00f3n y denuncia. Por eso sigue: <span class=\"ct\">\u00abY a ese siervo in\u00fatil, echadle a las tinieblas de fuera. All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Advierte que no solamente es castigado con la \u00faltima pena el que roba lo ajeno y obra mal, sino tambi\u00e9n el que no practic\u00f3 el bien.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Hilario_in_Matthaeum_27\">San Hilario, in Matthaeum, 27<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">16.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEnseguida, el que hab\u00eda recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y gan\u00f3 otros cinco.\u00bb<\/span>  El siervo aquel que recibi\u00f3 cinco talentos es el pueblo creyente que vino de la ley, partiendo de la cual duplic\u00f3 su m\u00e9rito, cumpliendo la obra de la fe evang\u00e9lica.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">17.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abIgualmente el que hab\u00eda recibido dos gan\u00f3 otros dos.\u00bb<\/span> Aquel siervo a quien se encargaron dos talentos, es el pueblo gentil justificado por la fe y por la confesi\u00f3n del Hijo y del Padre; esto es, por la confesi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Dios y hombre de esp\u00edritu y carne. Estos son, pues, los dos talentos que le fueron confiados. Pero como el pueblo jud\u00edo hab\u00eda conocido todos los misterios que se contienen en los cinco talentos, esto es, en la Ley y lo duplic\u00f3 por la fe en el Evangelio, as\u00ed el pueblo de los gentiles mereci\u00f3 la comprensi\u00f3n y las obras por el aumento de los dos talentos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">18-19.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEn cambio el que hab\u00eda recibido uno se fue, cav\u00f3 un hoyo en tierra y escondi\u00f3 el dinero de su se\u00f1or.\u00bb<\/span> Este siervo que recibi\u00f3 un talento y lo escondi\u00f3 en la tierra, es el pueblo que persiste en la ley jud\u00eda, que por envidia y por no querer salvar a las naciones, escondi\u00f3 en tierra el talento recibido; ocultar el talento en la tierra es ocultar bajo la envidia de la pasi\u00f3n corporal la gloria de la nueva predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sigue: <span class=\"ct\">\u00abAl cabo de mucho tiempo, vuelve el se\u00f1or de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.\u00bb<\/span> Conviene poner atenci\u00f3n en el examen de este juicio.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">24-25.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abLleg\u00e1ndose tambi\u00e9n el que hab\u00eda recibido un talento dijo: Se\u00f1or, s\u00e9 que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.\u00bb<\/span> Tambi\u00e9n se entiende por este siervo, el pueblo jud\u00edo aferrado a su ley. Alega como pretexto de su alejamiento de la ley evang\u00e9lica el miedo y dice: <span class=\"ct\">\u00abaqu\u00ed tienes lo que es tuyo.\u00bb<\/span>, o como si hubiera observado todo aquello que por el Se\u00f1or est\u00e1 mandado. Sabiendo que yerra, queriendo recoger frutos de justicia donde la ley no ha sido admitida, y hacer fieles de entre los gentiles dispersos, que no son de la estirpe de Abraham.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">29.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abPorque a todo el que tiene, se le dar\u00e1 y le sobrar\u00e1; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar\u00e1.\u00bb<\/span> La gloria y el honor de la ley pertenece a aqu\u00e9llos que practican el Evangelio: al paso que se quitar\u00e1 a aqu\u00e9llos que no tienen la fe de Cristo aun cuando parec\u00eda que ten\u00edan la de la ley.<\/p>\n<h2><span id=\"Rabano\">R\u00e1bano<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">21.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abSu se\u00f1or le dijo: \u201c\u00a1Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondr\u00e9; entra en el gozo de tu se\u00f1or.\u201d\u00bb<\/span> Al\u00e9grate, es una interjecci\u00f3n, por la que indica su gozo el Se\u00f1or, que invita a la eterna felicidad al siervo que ha trabajado bien; por lo que el Profeta dice, &#8220;nos inundar\u00e1s en el gozo de tu rostro&#8221; (Sal 15,11).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Trinitate_18\">San Agust\u00edn, de Trinitate, 1,8<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">21.<\/span> <span class=\"ct\">\u00ab\u2026 entra en el gozo de tu se\u00f1or.\u00bb<\/span> Este ser\u00e1 nuestro gozo pleno, que mayor no puede haberlo, gozar de Dios en la Trinidad, a cuya imagen hemos sido hechos.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Calcuta_religiosa\">Santa Teresa de Calcuta, religiosa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_Llamados_a_ser_fieles\">Escritos: Llamados a ser fieles.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">La oraci\u00f3n, frescor de una fuente, con el Hno. Roger.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHas sido fiel en lo poco&#8230;; entra al banquete de tu Se\u00f1or\u00bb (Mt 25,21).<\/p>\n<p>\u00abTengo siempre presente al Se\u00f1or, con \u00c9l a mi derecha, no vacilar\u00e9\u00bb (Sal. 15,8). Si  algo me pide Jes\u00fas, es que me apoye en \u00c9l, que conf\u00ede s\u00f3lo en \u00c9l, que me  abandone a \u00c9l sin reserva&#8230; No debemos intentar controlar las acciones de Dios. No  debemos contar las etapas del viaje por las que nos quiere llevar. Incluso si me  siento como un barco a la deriva, me entrego totalmente a \u00c9l.<\/p>\n<p>Cuando esto parece dif\u00edcil, acu\u00e9rdate de que no estamos llamados a tener \u00e9xito,  pero s\u00ed a ser fieles. La fidelidad es importante, incluso en las peque\u00f1as cosas, no  por la cosa en s\u00ed, lo que en s\u00ed ser\u00eda de un esp\u00edritu mezquino, la grandeza est\u00e1 en  hacer la voluntad de Dios. San Agust\u00edn dijo:\u00bbLas peque\u00f1as cosas siguen siendo  peque\u00f1as, pero ser fiel en las peque\u00f1as cosas es una gran cosa. \u00bfAcaso nuestro  Se\u00f1or no es el mismo, con un peque\u00f1o que con un poderoso?\u00bb ( Mt 25,40)<\/p>\n<h2><span id=\"San_Padre_Pio_de_Pietrelcina_presbitero\">San Padre P\u00edo de Pietrelcina, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Empecemos_hoy\">Obras: \u00a1Empec\u00e9mos hoy!<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Buona giornata 5, 3\/1.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMucho despu\u00e9s, lleg\u00f3 su amo\u00bb (cf Mt 24,50).<\/p>\n<p>\u201cHermanos m\u00edos, hasta ahora no hemos hecho nada todav\u00eda. \u00a1Empecemos hoy!\u201d  San Francisco se hizo a s\u00ed mismo esta exhortaci\u00f3n. \u00a1Hagamos nosotros lo mismo!  Es verdad, todav\u00eda no hemos hecho nada, o casi nada. Los a\u00f1os se han seguido uno  tras otro sin que nos hubi\u00e9ramos preguntado qu\u00e9 hemos hecho con el tiempo. \u00bfNo  hay nada en nuestra conducta que necesite modificarse, nada que a\u00f1adir, nada que  quitar? Hemos vividos despreocupados, como si nunca tuviera que llegar aquel d\u00eda  en que el juez eterno nos llame para dar cuenta de nuestras acciones y de c\u00f3mo  hemos aprovechado nuestro tiempo.<\/p>\n<p>\u00a1No perdamos el tiempo! No hay que dejar para ma\u00f1ana lo que se puede hacer hoy.  \u00a1Las tumbas rebosan de buenas intenciones! Y desde luego \u00bfqui\u00e9n nos asegura que  ma\u00f1ana viviremos? \u00a1Escuchemos la voz de nuestra conciencia. Es la voz del  profeta: \u201cOjal\u00e1 escuch\u00e9is hoy la voz del Se\u00f1or, no endurezc\u00e1is el coraz\u00f3n!\u201d (Sal  94,7.8)    No poseemos m\u00e1s que el momento presente. Vigilemos, pues, y viv\u00e1moslo como  un tesoro que nos ha sido confiado. El tiempo no nos pertenece. No lo  malgastemos.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Paulino_de_Nola\">San Paulino de Nola<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Demos_al_Senor_que_recibe_en_la_persona_de_cada_pobre\">Carta: Demos al Se\u00f1or, que recibe en la persona de cada pobre.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta 34,2-4: CSEL 29, 305-306.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLlam\u00f3 a sus siervos y les dej\u00f3 al cargo de sus bienes\u00bb (Mt 25,14).<\/p>\n<p><i>\u00bfTienes algo <\/i>\u2014dice el Ap\u00f3stol\u2014 <i>que no hayas recibido?<\/i> Por tanto, amad\u00edsimos, no seamos avaros de nuestros bienes como si nos perteneciesen, sino negociemos con ellos como con un pr\u00e9stamo. Se nos ha confiado la administraci\u00f3n y el uso temporal de los bienes comunes, no la eterna posesi\u00f3n de una cosa privada. Si en la tierra la consideras tuya s\u00f3lo temporalmente, podr\u00e1s hacerla tuya eternamente en el cielo. Si recuerdas a aquellos empleados del evangelio que recibieron unos talentos de su Se\u00f1or y lo que el propietario, a su regreso, dio a cada uno en recompensa, reconocer\u00e1s cu\u00e1nto m\u00e1s ventajoso es depositar el dinero en la mesa del Se\u00f1or para hacerlo fructificar, que conservarlo intacto con una fidelidad est\u00e9ril; comprender\u00e1s que el dinero celosamente conservado, sin el menor rendimiento para el propietario, se tradujo para el empleado negligente en un enorme despilfarro y en un aumento de su castigo.<\/p>\n<p>Recordemos tambi\u00e9n a aquella viuda, que olvid\u00e1ndose de s\u00ed misma y preocupada \u00fanicamente por los pobres, pensando s\u00f3lo en el futuro, dio todo lo que ten\u00eda para vivir, como lo atestigua el mismo juez. Los dem\u00e1s \u2014dice\u2014 han echado de lo que les sobra; pero \u00e9sta, m\u00e1s pobre tal vez que muchos pobres \u2014ya que toda su fortuna se reduc\u00eda a dos reales\u2014, pero en su coraz\u00f3n m\u00e1s espl\u00e9ndida que todos los ricos, puesta su esperanza en solas las riquezas de la eterna recompensa y ambicionando para s\u00ed solo los tesoros celestiales, renunci\u00f3 a todos los bienes que proceden de la tierra y a la tierra retornan. Ech\u00f3 lo que ten\u00eda, con tal de poseer los bienes invisibles. Ech\u00f3 lo corruptible, para adquirir lo inmortal. No minusvalor\u00f3 aquella pobrecilla los medios previstos y establecidos por Dios en orden a la consecuci\u00f3n del premio futuro; por eso tampoco el legislador se olvid\u00f3 de ella y el \u00e1rbitro del mundo anticip\u00f3 su sentencia: en el evangelio hace el elogio de la que coronar\u00e1 en el juicio.<\/p>\n<p>Negociemos, pues, al Se\u00f1or con los mismos dones del Se\u00f1or; nada poseemos que de \u00e9l no hayamos recibido, sin cuya voluntad ni siquiera existir\u00edamos. Y sobre todo, \u00bfc\u00f3mo podremos considerar algo nuestro, nosotros que, en virtud de una hipoteca importante y peculiar, no nos pertenecemos, y no ya tan s\u00f3lo porque hemos sido creados por Dios, sino por haber sido por \u00e9l redimidos?<\/p>\n<p>Congratul\u00e9monos por haber sido comprados a gran precio, al precio de la sangre del propio Se\u00f1or, dejando por eso mismo de ser personas viles y venales, ya que la libertad consistente en ser libres de la justicia es m\u00e1s vil que la misma esclavitud. El que as\u00ed es libre, es esclavo del pecado y prisionero de la muerte. Restituyamos, pues, sus dones al Se\u00f1or; d\u00e9mosle a \u00e9l, que recibe en la persona de cada pobre; demos, insisto, con alegr\u00eda, para recibir de \u00e9l la plenitud del gozo, como \u00e9l mismo ha dicho.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Los_talentos\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Los talentos<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1087-1088.<\/p>\n<p>En las relaciones del hombre con Dios, no puede el hombre alegar pretendidos derechos. Debe, por el contrario, tener presente su absoluta dependencia. Como el siervo ante su Se\u00f1or. Y, como siervo que es, con la implacable necesidad de acatar las \u00f3rdenes de su Se\u00f1or y cumplirlas. Poniendo en ello todo el ardor y capacidad de trabajo que el mismo Due\u00f1o ha regalado a sus siervos. Sin pretendidas exigencias, pero con la esperanza consoladora y estimulante de que el Se\u00f1or premia el esfuerzo personal desplegado en hacer fructificar el capital que nos ha confiado. As\u00ed lo ense\u00f1a la par\u00e1bola de los talentos.<\/p>\n<p>El reparto desigual que un hombre rico hace de sus talentos entre sus siervos pretend\u00eda, ante todo, y as\u00ed nos lo cuenta la par\u00e1bola, hacer que su capital fructificase en manos de sus criados. Para ello tiene en cuenta su capacidad de trabajo y su habilidad para negociar. Los dos primeros siervos de la par\u00e1bola duplican el capital inicial que les hab\u00eda sido confiado. No se nos dice c\u00f3mo. Sencillamente porque no interesa para la lecci\u00f3n de la par\u00e1bola.<\/p>\n<p>Mateo pasa inmediatamente de la comparaci\u00f3n a su significado. La recompensa descrita en la par\u00e1bola implica una clara referencia a la realidad religiosa. <i>Entra en el gozo de tu Se\u00f1or. <\/i>Este premio concedido a los dos siervos fieles, y precisamente por su fidelidad laboriosa a las consignas de su se\u00f1or, significa evidentemente la vida eterna. Y el que as\u00ed habla necesariamente ha de ser el Hijo del hombre en su calidad de juez. Y \u00fanicamente por tratarse de realidades sobrenaturales, los talentos duplicados son considerados como <i>poco: <\/i>&#8220;fuiste fiel en <i>lo poco&#8230;&#8221;<\/i><\/p>\n<p>El tercer siervo deja improductivo el capital de su se\u00f1or. Y argumenta, adem\u00e1s, de una manera insolente, intentando, de ese modo, disculparse. No se ha atrevido a correr el riesgo. El talento no ha fructificado en sus manos pero se lo devuelve \u00edntegro. Su se\u00f1or le responde duramente. Ha defraudado las esperanzas que hab\u00eda puesto en \u00e9l. Tambi\u00e9n \u00e9l conoc\u00eda el riesgo, pero contaba con la diligencia fiel y laboriosa de su siervo. Su holgazaner\u00eda es la causa \u00fanica de que haya quedado improductivo el talento que le hab\u00eda sido confiado.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n tenemos dos incongruencias: el se\u00f1or manda,<i> <\/i>sin que se nos diga a qui\u00e9n se dirigen sus \u00f3rdenes, que le quiten el talento y se lo entreguen al que tiene diez. Por otra parte, la par\u00e1bola supone que los dos siervos primeros han entregado ya sus talentos a su se\u00f1or. Son dos rasgos parab\u00f3licos que intentan poner de relieve, en primer lugar, la condenaci\u00f3n del siervo in\u00fatil precisamente por su holgazaner\u00eda y, adem\u00e1s, la norma de retribuci\u00f3n seguida por el juez divino: &#8220;al que tiene se le dar\u00e1 y abundar\u00e1, pero, a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitar\u00e1&#8221;. Norma de acci\u00f3n indicada ya otras veces por el Se\u00f1or (13,12; Mc 4,25) y que fue colocada en este lugar por el evangelista Mateo como resumen de la lecci\u00f3n parab\u00f3lica.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Bastin-Pinckers-Teheux_Dios_cada_dia_No_enterreis_la_vida\">Bastin-Pinckers-Teheux, Dios cada d\u00eda: \u00a1No enterr\u00e9is la vida!<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Siguiendo el Leccionario Ferial (4). Semanas X-XXI T.O. Evangelio de Mateo.<br \/>\nSal Terrae (1990), pp. 401-402.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">1 Corintios 1, 26-31.<\/p>\n<p>La diferencia entre la sabidur\u00eda divina y el esp\u00edritu del mundo se reflejaba en la situaci\u00f3n social de los cristianos de Corinto. La mayor\u00eda de ellos eran gente sencilla, incluso esclavos, y el mundo los despreciaba.<\/p>\n<p>Pero, como todos los peque\u00f1os, son grandes ante Dios. Si a los ojos del mundo no existen, s\u00ed existen en Jesucristo, que ha entregado su vida por ellos en la cruz. Los Corintios podr\u00edan aplicarse a s\u00ed mismos lo que el pr\u00f3logo de Juan dice de todos los cristianos: &#8220;No han nacido de voluntad de carne ni de voluntad humana, sino de Dios&#8221;. Han nacido del Amor. Este es su \u00fanico t\u00edtulo de gloria, y no les ser\u00e1 arrebatado.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salmo 32.<\/p>\n<p>La continuaci\u00f3n del salmo 32 canta la elecci\u00f3n divina. La existencia cotidiana es una existencia en Cristo, \u00fanica fuente de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mateo 25,14-30.<\/p>\n<p>El amo va a ausentarse largo tiempo. La duraci\u00f3n de su viaje contradice, pues, la creencia en un regreso inminente del Se\u00f1or. Pero \u00bfqu\u00e9 sentido tiene el tiempo de esta ausencia? \u00bfQu\u00e9 significa el tiempo de la Iglesia, entre la venida primera de Cristo y su retorno glorioso?<\/p>\n<p>La petici\u00f3n de cuentas por parte del amo constituye el punto clave de la par\u00e1bola. Los dos primeros servidores dan prueba de una fidelidad creativa: han aprovechado la ausencia del amo para producir un fruto abundante; han asumido sus responsabilidades, y el amo les conf\u00eda otras nuevas.<\/p>\n<p>El tercer servidor, sin embargo, prefiere enterrar su talento; a los ojos de la Ley, se ve\u00eda as\u00ed libre de toda responsabilidad. Sin embargo, cae sobre \u00e9l la c\u00f3lera del amo. \u00bfAcaso Dios se va a mostrar injusto, exigiendo m\u00e1s de lo que da? \u00bfNo es m\u00e1s bien la estupidez del criado lo que se quiere resaltar aqu\u00ed, ya que ha olvidado que el amor tiende siempre al riesgo y al infinito? No ha querido arriesgar los bienes que se le hab\u00edan confiado; dicho de otro modo, no se ha dejado habitar por la locura de Dios. Por eso se le quitar\u00e1 el Reino y le ser\u00e1 dado a otros.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola remite a cada hombre a su verdad. El tiempo de la iglesia, el tiempo de la vigilancia, es el espacio de libertad que se da a cada hombre para que asuma sus responsabilidades.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>\u00a1Mirad bien, hermanos! Abrid los ojos a vuestra comunidad, a vuestra parroquia, a vuestra asamblea&#8230; No os d\u00e9 verg\u00fcenza miraros unos a otros&#8230; \u00a1Mirad bien, elegidos de Dios!<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 veis? \u00bfUnas personas a las que el mundo llama inteligentes? Quiz\u00e1, pero, si son verdaderamente inteligentes, os dir\u00e1n que no lo son tanto&#8230; \u00bfPersonas a las que el mundo considera poderosas? \u00a1Podr\u00eda ser, aunque nosotros esperamos que sean las primeras en experimentar la debilidad de su poder! \u00bfPersonas de alta cuna? A lo mejor; pero, evidentemente, nosotros no formamos un club noble o aristocr\u00e1tico&#8230; \u00a1Es evidente!<\/p>\n<p>\u00a1Seguid mirando! \u00bfQu\u00e9 veis? Personas de origen modesto, e incluso, algunas de ellas ignoradas por el mundo; pobres, econ\u00f3mica y moralmente d\u00e9biles, pecadores, marginados; hombres y mujeres a los que la &#8220;buena sociedad&#8221; debe considerar un tanto locos. \u00a1Y hay que estarlo para hacer lo que hacemos nosotros! En pocas palabras, somos poca cosa, y quien adujera aqu\u00ed su orgullo, su poder o su riqueza, se habr\u00eda equivocado de puerta.<\/p>\n<p>No se nos podr\u00e1 recriminar que menospreciemos nuestros talentos; no tenemos m\u00e1s que uno, y muy peque\u00f1o, por lo dem\u00e1s&#8230; A no ser que&#8230; A no ser que el Se\u00f1or decida colmarnos con su gracia, con su amor, con su vida. Esta es la aut\u00e9ntica fortuna, y en este sentido somos ricos y responsables.\u00a0<\/p>\n<p>El amo nos ha confiado sus bienes; tiene derecho a exigir cuentas a nuestra pobreza, a nuestra indigencia, pues no nos faltan ni su fuerza ni su luz. La Iglesia no se rige por el poder humano; en ella vive el Esp\u00edritu, y nosotros somos responsables de \u00e9l. Responsables de los frutos que \u00c9l quiera producir en nosotros.<\/p>\n<p>No hay mayor error que enterrar el talento, como si se tratara de un infructuoso tesoro. Quien no produce fruto es un in\u00fatil, y ser\u00e1 arrojado afuera, \u00a1a las tinieblas! Que nadie proteste invocando su incapacidad: nuestra fuerza est\u00e1 en Dios, y quien permita que el Esp\u00edritu act\u00fae en \u00e9l, ver\u00e1 c\u00f3mo se multiplica su herencia. \u00a1Aunque, en un principio, s\u00f3lo dispongamos de un peque\u00f1o y despreciable talento!<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>T\u00fa nos hablas, Se\u00f1or,<br \/>\nt\u00fa nos dices palabras de esperanza:<br \/>\n\u00bfencontrar\u00e1n en nosotros<br \/>\nun eco para este mundo angustiado?<\/p>\n<p>T\u00fa nos hablas, t\u00fa nos colmas;<br \/>\nt\u00fa nos das tu amor en herencia:<br \/>\n\u00bfdar\u00e1 fruto abundante<br \/>\npara reanimar este mundo est\u00e9ril?<\/p>\n<p>T\u00fa nos colmas, t\u00fa te f\u00edas de nosotros,<br \/>\nt\u00fa pones en nuestras manos el futuro de los hombres:<br \/>\n\u00bfse cerrar\u00e1n nuestras manos<br \/>\npor miedo a perderte?<\/p>\n<p>Te lo pedimos:<br \/>\npor tu Esp\u00edritu, estimula nuestro trabajo,<br \/>\nque no seamos condenados<br \/>\npor nuestra inercia<br \/>\ncuando vengas a invitarnos<br \/>\na entrar en tu eterno gozo.<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Par\u00e1bola de los Talentos, 25:14-30.<\/p>\n<p>Propia de Mt y con la misma perspectiva literaria \u2014 ya que puede proceder de otro contexto \u2014 a la parus\u00eda.<\/p>\n<p>Se trata de una par\u00e1bola alegorizante. Ya comienza con esta estructura, artificiosa y pedag\u00f3gica, pues no por emprenderse un viaje con regreso hay que disponer de los bienes, y aqu\u00ed va a \u201cconfiarles su hacienda.\u201d Por el contrario, lo distribuye a tres categor\u00edas de siervos.<\/p>\n<p>La cantidad que deposita es exorbitante y acusa intenciones aleg\u00f3ricas. Va a distribuir \u201ctalentos.\u201d El \u201ctalento,\u201d m\u00e1s que una moneda, era el peso de un determinado n\u00famero de dinero. Pesaba unos 42 kilogramos. Era equivalente a 6.000 denarios. Y \u00e9ste aparece como el sueldo diario de un operario (Mt 20:2). Se cita en un papiro c\u00f3mo se pagan a un tejedor 80 dracmas (la dracma \u00e1tica es equivalente al denario) como salario de dos meses. La cantidad, pues, que deja a cada uno \u2014 cinco, dos y un \u201ctalento\u201d \u2014 era excesiva, y, conforme al artificio de la par\u00e1bola, distribuida tambi\u00e9n convencionalmente \u201dseg\u00fan su capacidad.\u201d<\/p>\n<p>\u201cDespu\u00e9s de mucho tiempo\u201d volvi\u00f3 aquel se\u00f1or. Con ello se da margen suficiente a la producci\u00f3n de los bienes confiados. Pero el primero y \u00fanico acto que se destaca, por su valor de ense\u00f1anza, es el que \u201cpide cuentas\u201d de los \u201ctalentos\u201d entregados a aquellos siervos.<\/p>\n<p>Los dos primeros, gozosos, le traen el doble de lo entregado: el primero recibi\u00f3 cinco talentos, y logr\u00f3 otros cinco; el segundo, con dos, logr\u00f3 otros dos.<\/p>\n<p>El se\u00f1or los felicita por haber sido \u201csiervo bueno y fiel.\u201d Pero destacar\u00e1 un rasgo, por el valor alegorizante que va a tener: han sido fieles en \u201clo poco.\u201d Pero cinco y dos talentos eran una fortuna cuantiosa. Los cinco \u201ctalentos\u201d eran equivalentes a 30.000 denarios, y los dos \u201ctalentos\u201d equival\u00edan a 12.000. El felicitar por haber sido fiel en lo \u201cpoco,\u201d siendo una cantidad excesiva, acaso est\u00e9 formulado sobre un proverbio o sentencia sapiencial; en todo caso, probablemente se destaca por su valor aleg\u00f3rico: la abundancia y excelencia de los dones de Dios.<\/p>\n<p>El premio ser\u00e1 una mayor abundancia de dones: si aqu\u00ed se le encarg\u00f3 de administrar una cantidad limitada, lo \u201cpoco,\u201d el premio ser\u00e1 \u201cconstituirlo sobre lo mucho.\u201d As\u00ed, de administrador limitado pasa a ser mayordomo o intendente general. Es f\u00f3rmula literaria de expresi\u00f3n progresiva. El premio es \u201centrar en el gozo de su se\u00f1or,\u201d cuyo significado aleg\u00f3rico, como luego se ver\u00e1, es el premio definitivo mesi\u00e1nico. Lo mismo pasa \u2014 y se dice con el mismo clis\u00e9 proporcional \u2014 con el segundo siervo.<\/p>\n<p>Pero al llegar el siervo al que, por sus condiciones, se le hab\u00eda dado un solo \u201ctalento,\u201d \u00e9ste le dir\u00e1, torpe y osadamente, como disculpa de su temor y de su inactividad, que \u201clo escondi\u00f3 en tierra,\u201d para asegurarlo as\u00ed incluso del robo de ladrones (Mt 13:44), por temor al se\u00f1or, que \u201ceres hombre duro, que quieres cosechar donde no sembraste y recoger donde no esparciste.\u201d Elemento parab\u00f3lico que tendr\u00e1 su parte de alegorizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El juicio que hace su se\u00f1or de \u00e9l es \u00e9ste: Eres \u201cmalo y perezoso\u201d; y si sab\u00edas que yo era as\u00ed y tem\u00edas perderlo al exponerlo a determinados negocios, deb\u00edas haberlo llevado a los \u201cbanqueros,\u201d para que a mi vuelta lo \u201chubiese recibido con el inter\u00e9s.\u201d En la \u00e9poca de Cristo el inter\u00e9s que produc\u00eda el dinero en las mesas de los banqueros era sobre un 12 por 100 al a\u00f1o. As\u00ed habr\u00eda, a su vuelta, recibido \u201clo m\u00edo,\u201d puesto que s\u00f3lo lo hab\u00eda entregado para negociar, junto con \u201cel inter\u00e9s\u201d correspondiente.<\/p>\n<p>El se\u00f1or, ante esto, da la orden de castigo, que es doble: <i>a) <\/i>quitarle lo que se le dio; <i>b) <\/i>echarle a \u201clas tinieblas exteriores; All\u00ed habr\u00e1 llanto y crujir de dientes.\u201d<\/p>\n<p>Hay una cosa chocante: el \u201ctalento\u201d que se quita a este siervo inepto hace que se lo den al que ten\u00eda cinco y logr\u00f3 otros cinco talentos. \u00bfPor qu\u00e9 esto? Podr\u00eda acusar la libre voluntad de distribuci\u00f3n de sus bienes de este se\u00f1or (Mt 20:15). Pero se expone as\u00ed, probablemente, por el valor aleg\u00f3rico de este detalle.<\/p>\n<p>De hecho, como explicaci\u00f3n, se a\u00f1ade lo siguiente: \u201cPorque al que tiene, se le dar\u00e1 y abundar\u00e1; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitar\u00e1\u201d (v.29).<\/p>\n<p>El contexto propio de este vers\u00edculo es discutido. Aparece tambi\u00e9n en otros pasajes (Mt 13:12; Mc 4:25; Lc 8:18) que son contextos completamente distintos. Pero tambi\u00e9n aparece en otro contexto semejante (Lc 19:26). \u00bfEs una especie de proverbio usado por Jesucristo en diversas ocasiones? \u00bfEs una sentencia que Jesucristo us\u00f3 en otra ocasi\u00f3n, y el evangelista la utiliza o repite, oportunamente, aqu\u00ed?<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza doctrinal fundamental es clara: <b>Dios exige que los seres humanos rindan, religiosamente, los valores que Dios les confi\u00f3, <i>prepar\u00e1ndose <\/i>as\u00ed a su parus\u00eda.<\/b><\/p>\n<p>Pero esta misma ense\u00f1anza alegoriza, seguramente, varios de los elementos integrantes de la misma. Tales son:<\/p>\n<p>1) El se\u00f1or que emprende un viaje, que tendr\u00e1 retorno, es Jesucristo en su Ascensi\u00f3n.<\/p>\n<p>2) Esta ausencia ser\u00e1 larga \u2014 \u201dmucho tiempo\u201d \u2014 y tendr\u00e1 retorno: es Jesucristo en su parus\u00eda final.<\/p>\n<p>3) Los bienes que conf\u00eda a sus siervos son los valores religiosos que son dados a los hombres (Ef 4:7-16).<\/p>\n<p>4) El repartir \u201ctalentos,\u201d cantidad excesiva, acaso pueda indicar la generosidad de los dones celestiales. El hombre ha de rendir cuenta de todos sus valores a <i>Dios.<\/i><\/p>\n<p>5) El se\u00f1or que vuelve, juzga y da premios y castigos es Jesucristo, Juez del mundo, en su parus\u00eda.<\/p>\n<p>6) El premio de \u201centrar en el gozo de tu se\u00f1or\u201d es el premio de la felicidad eterna, cuya descripci\u00f3n alude al gozo de participar en el banquete mesi\u00e1nico celestial (Mt 8:12.13; 22:8.10; Lc 22:30), forma con que se expresaba, frecuentemente, la felicidad mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>7) El rendimiento m\u00e1ximo, en su apreciaci\u00f3n literaria, de los \u201ctalentos\u201d confiados a los dos primeros siervos, indica la <i>obligaci\u00f3n <\/i>de desarrollar los dones de Dios (1 Cor 15:10) y el <i>m\u00e9rito <\/i>de los mismos, como se ve por el elogio <i>y premio <\/i>que da a los dos primeros siervos. En el reino de Cristo, las acciones tienen verdadero <i>m\u00e9rito, <\/i>que Dios premia y cuya omisi\u00f3n castiga. La \u201cfe sin obras\u201d queda rechazada en esta par\u00e1bola alegorizante.<\/p>\n<p>8) La inactividad de no rendir con los dones de Dios es culpa: pecado de omisi\u00f3n.<\/p>\n<p>9) Todos estos dones aparecen siempre como don de Dios, no s\u00f3lo al confiarlos \u2014 los \u201ctalentos\u201d que conf\u00eda a los siervos \u2014, sino tambi\u00e9n en el tiempo del uso de ellos: \u201cpara que al venir recibiese lo <i>m\u00edo <\/i>(un talento), con los <i>intereses<\/i>\u201d<i> <\/i>(v.27).<\/p>\n<p>10) El hecho de mandar a\u00f1adir este \u201ctalento\u201d al que ten\u00eda diez, lo mismo que la frase \u201cporque al que tiene se le dar\u00e1 y abundar\u00e1; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar\u00e1,\u201d m\u00e1s que alegor\u00eda, es un enunciado de la econom\u00eda sobrenatural, presentado en forma parad\u00f3jica. El que obra bien y merece, se hace siempre digno de una mayor donaci\u00f3n de gracias \u201cy que los poderes otorgados a los disc\u00edpulos crecen con el uso y disminuyen con el desuso\u201d (J. L. Mckenzie). Naturalmente, la par\u00e1bola alegorizante tiene un valor \u201csapientiae\u201d extremista y ha de ser medido en su ambiente.<\/p>\n<p>11) El echar a este \u201csiervo in\u00fatil\u201d a \u201clas tinieblas exteriores, all\u00ed habr\u00e1 llanto y crujir de dientes\u201d es, en este contexto, el castigo del infierno y f\u00f3rmula usual en los evangelios. En Lc (21:7) est\u00e1 menos alegorizado este rasgo.<\/p>\n<p>Se plantea el problema de si esta par\u00e1bola es la misma que trae Lc (19:11-28) sobre las \u201cminas.\u201d Las diferencias apreciables en la comparaci\u00f3n de ambas son accidentales, y los autores admiten, generalmente, que es una doble versi\u00f3n de la misma.<\/p>\n<p>El sentido original del relato debi\u00f3 de ser una par\u00e1bola, pues la actual <i>alegorizaci\u00f3n <\/i>cristiana es clara. En ella se censurar\u00eda a los \u201cescribas\u201d y jefes religiosos de Israel, a quienes se hab\u00eda confiado el tesoro de la doctrina y no la supieron administrar para el mesianismo, hasta impedir al pueblo recibir el don del reino (Lc 11:52). Si originariamente no se alud\u00eda al juicio final, se lo supon\u00eda en el transfondo.<\/p>\n<p>La Iglesia primitiva la alegoriz\u00f3, destac\u00e1ndose en ella dos direcciones: una es la <i>paren\u00e9tica: <\/i>por qu\u00e9 se le a\u00f1ade al que tiene m\u00e1s lo que se le quit\u00f3 al que no produjo. Esta sorpresa est\u00e1 expl\u00edcita en Lc (19:25-26). Tales son los planes de Dios (Mt 20:11-15): libres y misteriosos. Pero el acento principal, ya muy pronto, se centra en su enfoque <i>parus\u00edaco: <\/i>hay que rendir los dones de Dios, <b>pero en orden final a la parus\u00eda.<\/b> Que haya un alerta vigilante en los fieles, aunque \u00e9sta se demore (2 Tes 2:1-2), haciendo rendir los \u201ctalentos\u201d que Dios ha dado a cada uno. Que no haya des\u00e1nimo porque \u00e9sta no sea inminente. Preocupaci\u00f3n muy acusada en la primera generaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Mateo_Los_talentos\">G. Zevini, Lectio Divina (Mateo): Los talentos.<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 477-483.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>Las diversas par\u00e1bolas e im\u00e1genes que aparecen en el discurso escatol\u00f3gico ahondan en el tema bajo aspectos siempre nuevos. La par\u00e1bola de los talentos considera la perspectiva de un tiempo prolongado de espera antes del retorno del Se\u00f1or (v. 19); por eso nos ense\u00f1a a vivir no solo con fidelidad (24,42-44), vigilancia y sabidur\u00eda amorosa (25,1ss), sino tambi\u00e9n con laboriosidad responsable y creativa, puesto que deberemos rendir cuentas de c\u00f3mo hemos empleado los bienes que nos han sido confiados.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola est\u00e1 centrada, efectivamente, en esa rendici\u00f3n de cuentas en la que se manifestar\u00e1 el coraz\u00f3n de cada uno de los siervos, dado que las realizaciones concretas nacen de la idea que nos hacemos del <i>amo, <\/i>de Dios. Los dos primeros siervos le recuerdan al cristiano que la gratuidad de Dios se convierte en tarea para el hombre; por eso hemos de invertir los bienes que nos ha confiado el Se\u00f1or con sagacidad, a fin de entreg\u00e1rselos de nuevo con fruto. En consecuencia, hemos de vivir el Evangelio y anunciarlo a otros: se trata de un tesoro precioso que no debemos sepultar y volver ineficaz.<\/p>\n<p>En el tercer siervo, sin embargo, se desenmascara la actitud del que, en la pr\u00e1ctica, no cree en la bondad de Dios y considera que debe corresponder a sus pretensiones antes que a su amor de Padre (v. 24). La idea que nos hacemos de Dios genera, por consiguiente, un determinado comportamiento, al que corresponder\u00e1 el desenlace final del hombre. El que con fidelidad amorosa se compromete a corresponder a la gracia recibida en lo <i>poco <\/i>de las cosas de este mundo, entrar\u00e1 en la alegr\u00eda eterna de la comuni\u00f3n con Dios y de \u00e9l obtendr\u00e1 la autoridad sobre el <i>mucho <\/i>de los bienes incorruptibles (vv. 21.23). En cambio, el que considera al Padre un <i>hombre duro <\/i>y no se preocupa de hacer fructificar el Evangelio y los dones de la vida cristiana, se aleja ya desde esta vida del verdadero Dios, que es amor, y se arriesga a quedar privado para siempre del sumo bien (vv. 26-30).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p>La par\u00e1bola de los talentos, situada en el marco del discurso escatol\u00f3gico, nos invita a tomar conciencia de la grandeza de la llamada a la vida cristiana y de la responsabilidad que esa llamada comporta. En efecto, con frecuencia no nos damos cuenta de que el Padre nos ha confiado un tesoro inestimable, y dejamos inactivo y sin que de fruto el talento destinado a adquirir la vida eterna para nosotros y para muchos hermanos.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la imagen del talento -que equivaldr\u00eda aproximadamente a una suma millonaria- se oculta la suma de los dones de gracia que nos ha otorgado el Se\u00f1or. No se trata, por tanto, de dones particulares de la naturaleza, como el talento art\u00edstico o musical, sino m\u00e1s bien de bienes poco llamativos, aunque de capital importancia: la fe, la esperanza y la caridad -virtudes teologales conferidas en el bautismo-, la posibilidad de escuchar la Palabra de Dios y de conocer al Se\u00f1or Jes\u00fas, la vida sacramental, el don de la oraci\u00f3n, de la comunidad eclesial&#8230;<\/p>\n<p>Toda Palabra de Dios que escuchamos es parte de este ingente patrimonio. Tal vez \u00e9ramos millonarios sin saberlo y por eso el Se\u00f1or ha venido hoy a avisarnos con claridad: \u00abLleva cuidado, porque tendr\u00e1s que dar cuenta de todo esto, pues te lo he confiado para el bien de tus hermanos: con ese tesoro debes construir el Reino de Dios para los otros\u00bb. Jes\u00fas nos ha ense\u00f1ado muchas cosas. Nos ha hablado como nadie lo ha hecho, indic\u00e1ndonos el camino de la vida. Nos ha dado su mismo Esp\u00edritu, a fin de que podamos vivir seg\u00fan la voluntad del Padre. \u00c9l muri\u00f3 para romper las cadenas que nos ataban al pecado y resucit\u00f3 para estar con nosotros hasta el final de los tiempos. \u00bfQueremos frustrar su obra? \u00c9l nos ha dicho: <i>\u00abPerdonad y ser\u00e9is perdonados\u00bb <\/i>(cf. Mc 11,25) \u00c9ste es, por ejemplo, uno de los talentos que se nos ha confiado. Podemos sepultarlo o invertirlo: no nos faltar\u00e1n las ocasiones concretas. Si optamos por hacerlo fructificar, el talento se multiplicar\u00e1, porque el hermano al que hayamos perdonado podr\u00e1 entrar tambi\u00e9n en la nueva l\u00f3gica del amor m\u00e1s fuerte que la venganza y que el resentimiento. Si queremos invertir los tesoros con los que Dios nos colma cada d\u00eda, estaremos entre aquellos pobres que hacen ricos a muchos (cf. 2 Cor 6,10). Esta fidelidad a la Palabra de Jes\u00fas <i>en lo poco <\/i>de los asuntos cotidianos nos adquiere el <i>mucho <\/i>de la vida eterna.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>Con un poco de paciencia y con un m\u00ednimo de determinaci\u00f3n, o -para decirlo mejor- con la ayuda del Dios vivo, somos nuevamente plasmados y renovados en el alma y en el cuerpo, y recibimos incluso aquello de lo que no somos dignos. Por la gracia de mi salvador Jesucristo, tambi\u00e9n yo, que soy el m\u00e1s mezquino e in\u00fatil de todos, he recibido mucho, pero es bueno proclamar con gratitud los beneficios de Dios, amigo del hombre.<\/p>\n<p>Por gracia, en efecto, he recibido gracia, beneficio tras beneficio; al t\u00e9rmino de la ascensi\u00f3n, luz; y, por la luz, una luz m\u00e1s clara. Y despu\u00e9s, en medio de \u00e9sta, resplandeci\u00f3, f\u00falgido, el sol, y de \u00e9l sali\u00f3 un rayo que me llen\u00f3 por completo, y all\u00ed me qued\u00e9 llorando l\u00e1grimas dulc\u00edsimas y admirando lo inexpresable.<\/p>\n<p>El intelecto divino me instru\u00eda as\u00ed: \u00ab\u00bfHas visto a lo que te ha llevado mi poder, en mi amor por el hombre, gracias a un poco de fe y de amor, para confirmar tu caridad? He aqu\u00ed que, aunque todav\u00eda sometido al dominio de la muerte, te has vuelto inmortal; mientras todav\u00eda habitas en el mundo est\u00e1s conmigo, eres peque\u00f1o a la vista y contemplas lo invisible. S\u00ed, soy yo quien te ha hecho pasar de la nada al ser\u00bb.<\/p>\n<p>Con temblor y alegr\u00eda, respond\u00ed a estas palabras: \u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo, Se\u00f1or, para que hayas fijado tu mirada en m\u00ed, pecador e impuro, y te hayas dignado conversar conmigo? T\u00fa, que eres inmaculado, \u00bfc\u00f3mo te muestras a m\u00ed accesible y dulce, y te presentas bell\u00edsimo con tu fulgurante gloria y gracia?\u00bb.<\/p>\n<p>Hermanos, conozco muchas cosas que son ignoradas por la mayor\u00eda; sin embargo, soy el m\u00e1s tosco de todos los hombres; me alegro porque Cristo, en quien he puesto mi fe, me ha entregado su Reino eterno. Estoy como un hijo ante \u00e9l, a pesar de que no me atrevo a abrir la boca. Oigo que me dice: <i>\u00abBien, siervo fiel&#8230;\u00bb <\/i>y lo que sigue; sin embargo, me parece, a decir verdad, que no he guardado ni siquiera uno de los talentos que se me hab\u00eda dado.<\/p>\n<p>Y cuando estoy m\u00e1s bajo que nadie, precisamente entonces me siento transportado por encima de los cielos y de nuevo me siento unido a Cristo, Dios nuestro, en la caridad. A \u00e9l, una vez despojado de esta carne terrestre, espero acercarme todav\u00eda m\u00e1s (Sime\u00f3n el Nuevo Te\u00f3logo, <i>Le catechesi, <\/i>Citt\u00e1 Nuova, Roma 1995, 313- 315, <i>passim).<\/i><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>No debe dejar de tener un significado de fe la fatiga de cada d\u00eda, si Cristo compara el Reino de Dios y su crecimiento con el trabajo que est\u00e1n llamados a desarrollar algunos siervos. Aparece una invitaci\u00f3n y una entrega a cada uno de ellos. La actividad profesional no aparece, por tanto, separada de la llamada en el Reino, donde se participa con la propia persona, con el propio trabajo y con el propio compromiso. Todo esto es posible porque se ha concedido a los siervos una suma de dinero correspondiente a su capacidad. Disponer de la posibilidad de operar ya es para ellos un don, porque, de lo contrario, estar\u00edan obligados a permanecer inactivos. La fatiga de cada d\u00eda es respuesta a una vocaci\u00f3n que ofrece un sentido cristiano a la profesi\u00f3n. En consecuencia, debemos acoger el trabajo en el interior de una relaci\u00f3n personal con Dios, que confiere una dimensi\u00f3n de fe al compromiso cotidiano. La entrega de dinero a los siervos no va acompa\u00f1ada de ninguna recomendaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dios quiere al hombre libre, responsable, creativo, o sea, capaz de descubrir con su propia inteligencia las posibilidades de negociar con los dones recibidos. El trabajo de los siervos durante la ausencia del amo es guiado por un sentido de vigilante espera. Podemos deducirlo del inmediato empleo de los bienes recibidos. Vigilar significa, por consiguiente, disponernos a hacer presentes, a trav\u00e9s de nuestro propio compromiso diario y del encuentro con los otros, los signos de este mundo nuevo que nace en el amor, en la solidaridad entre las personas y en la transformaci\u00f3n material de las realidades. La alegr\u00eda definitiva del Reino\u2014compartir la misma felicidad de Dios\u2014no es tanto una recompensa al trabajo humano, que es ya un don en s\u00ed mismo, como un premio. Existe, en efecto, una desproporci\u00f3n entre el trabajo de los siervos y lo que reciben. Se pone as\u00ed de relieve la libertad absoluta de Dios, que nunca se deja condicionar por los m\u00e9ritos, sino que va m\u00e1s all\u00e1 de ellos (G. Gatti Genitori, <i>vangelo vivo per i figli, <\/i>Ancora, Mil\u00e1n 1982, 108-112, <i>passim<\/i>).<\/p>\n<h2><span id=\"W_Trilling_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Mt_Parabola_de_los_talentos\">W. Trilling, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Mt): Par\u00e1bola de los talentos.<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Herder (1980), Tomo II, Cf. pp. 285-289.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> <i>Es como un hombre, que, al irse de viaje, llam\u00f3 a sus criados y les entreg\u00f3 su fortuna: <\/i><sup>15<\/sup> <i>a uno le dej\u00f3 cinco talentos, al otro dos, y al tercero uno, a cada cual seg\u00fan su capacidad, y se fue. Inmediatamente,<\/i><i><sup> <\/sup><\/i><sup>16<\/sup> <i>el que hab\u00eda recibido cinco talentos, se fue a negociarlos y gan\u00f3 otros cinco; <\/i><sup>17<\/sup> <i>igualmente, el que hab\u00eda recibido dos, gan\u00f3 otros dos; <\/i><sup>18<\/sup> <i>pero el que hab\u00eda recibido uno solo, se fue, hizo un hoyo en tierra y escondi\u00f3 el dinero de su se\u00f1or. <\/i><sup>19<\/sup> <i>Al cabo de mucho tiempo, vuelve el amo de aquellos criados y se pone a ajustar cuentas con ellos. <\/i><sup>20<\/sup> <i>Se acerc\u00f3 el que hab\u00eda recibido los cinco talentos y present\u00f3 otros cinco, diciendo; Se\u00f1or, cinco talentos me entregaste; mira, he ganado otros cinco. <\/i><sup>21<\/sup> <i>D\u00edjole su se\u00f1or: \u00a1Muy bien, criado bueno y fiel! Fuiste fiel, en lo poco, te pondr\u00e9 a cargo de lo mucho: entra en el fest\u00edn de tu se\u00f1or. <\/i><sup>22<\/sup><i> <\/i><i>Se le acerc\u00f3 tambi\u00e9n el de los dos talentos y dijo: Se\u00f1or, dos talentos me entregaste; mira, he ganado otros dos. <\/i><sup>23<\/sup><i> <\/i><i>D\u00edjole su se\u00f1or: \u00a1Muy bien, criado bueno y fiel! Fuiste fiel en lo poco, te pondr\u00e9 a cargo de lo mucho: entra en el fest\u00edn de tu se\u00f1or. <\/i><sup>24<\/sup> <i>Se acerc\u00f3 tambi\u00e9n el que hab\u00eda recibido un solo talento y dijo: Se\u00f1or, s\u00e9 que eres hombre duro, que cosechas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste. <\/i><sup>25<\/sup> <i>Y como tuve miedo, fui y escond\u00ed en la tierra tu talento. Aqu\u00ed tienes lo tuyo. <\/i><sup>26<\/sup> <i>Pero su se\u00f1or le contest\u00f3: \u00a1Criado malo y perezoso! \u00bfConque sab\u00edas que cosecho donde no sembr\u00e9, y recojo donde no esparc\u00ed? <\/i><sup>27<\/sup><i> <\/i><i>Pues por eso ten\u00edas que haber llevado mi dinero a los banqueros, para que, a mi vuelta, yo recuperara lo m\u00edo con sus intereses. <\/i><sup>28<\/sup> <i>Quitadle ese talento, y d\u00e1dselo al que tiene los diez. <\/i><sup>29<\/sup> <i>Porque a todo el que tiene, se le dar\u00e1 y tendr\u00e1 de sobra; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar\u00e1. <\/i><sup>30<\/sup><i>Y a ese criado in\u00fatil, arrojadlo a la obscuridad, all\u00e1 afuera. All\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.<\/i><\/p>\n<p>Esta par\u00e1bola coincide en parte con la del criado fiel y sensato que hemos le\u00eddo hace poco (24,45-51). All\u00ed como aqu\u00ed conf\u00eda el se\u00f1or a sus criados determinados encargos para el tiempo de su ausencia. Lo que importa es que cumplan fielmente la <i>voluntad de su se\u00f1or. <\/i>Pero aqu\u00ed se a\u00f1ade algo nuevo. No s\u00f3lo se deben llevar a cabo terminantes encargos, sino que los criados deben trabajar con independencia de acuerdo con el deseo de su se\u00f1or. Las grandes sumas de dinero no son repartidas para ser conservadas, para preservarlas del robo o de otros da\u00f1os, sino para que sean empleadas con el fin de obtener una ganancia. En esto la par\u00e1bola de los talentos sobrepasa la del criado fiel. No basta llevar a t\u00e9rmino un encargo de trazos muy concretos, sino que es preciso estar deseoso de aumentar los bienes con la iniciativa y el riesgo personal.<\/p>\n<p>La magnitud de la suma entregada es diferente en cada caso y se mide seg\u00fan la <i>capacidad <\/i>de los distintos criados. Recibe m\u00e1s el que ya se hab\u00eda acreditado y ha sido hasta ahora fiel y diligente en el servicio de su se\u00f1or. El due\u00f1o se promete el mayor \u00e9xito posible de esta gradaci\u00f3n. Cada uno recibe seg\u00fan la aptitud, uno de ellos cinco talentos, otro dos, el tercero uno (un talento es una suma enorme de capital, unos 10.000 d\u00f3lares, pero el poder adquisitivo a\u00fan es cuatro veces mayor). En este reparto el due\u00f1o tampoco se ha enga\u00f1ado, porque los dos primeros obtienen tanta ganancia cuanto fue el dinero que se les confi\u00f3, el primero cinco talentos, el segundo dos. S\u00f3lo el tercero le decepciona y esconde el dinero en el jard\u00edn para tenerlo en lugar seguro, pero no hace el menor esfuerzo por aumentarlo.<\/p>\n<p>Se recalca que el se\u00f1or regresa <i>al cabo de mucho tiempo. <\/i>Aqu\u00ed tambi\u00e9n resuena lo que sorprende en esta venida. Los criados se hubiesen podido simplificar el trabajo cuanto m\u00e1s tiempo transcurriese, o tambi\u00e9n olvidarse del regreso. Aunque sea despu\u00e9s de mucho tiempo, el se\u00f1or parece venir de forma imprevista (cf. antes, 24,50; 25,6.13).<\/p>\n<p>Ahora se <i>ajustan las cuentas. <\/i>Cada uno tiene que decir d\u00f3nde se encuentra el dinero que se le hab\u00eda confiado, e indicar la ganancia obtenida. El primero y el segundo pueden hacerlo con la conciencia tranquila, porque se han esforzado con diligencia. S\u00f3lo el tercero ha de confesar que no ha hecho ning\u00fan trabajo. M\u00e1s a\u00fan, insulta al se\u00f1or con insolente osad\u00eda diciendo que se hubiese enriquecido injustamente, si ahora le restituyera el talento con ganancia. Ha interpretado mal la manera de proceder de su se\u00f1or, no tom\u00e1ndola como expresi\u00f3n de su confianza, sino como indecorosa codicia. No solamente le faltaba el celo en la acci\u00f3n, sino que ya antes le faltaba comprender bien a su se\u00f1or. Pero el se\u00f1or no acepta los reproches, ya que el criado por lo menos hubiese podido tomarse la molestia de llevar el dinero al banco, para que all\u00ed produjera intereses. Los dos primeros son recompensados ub\u00e9rimamente. el tercero es castigado con una gravedad espantosa.<\/p>\n<p>Notamos que el relato que sirve de base a esta par\u00e1bola est\u00e1 fuertemente orientado de acuerdo con la ense\u00f1anza religiosa que el evangelista cree que de \u00e9l se desprende. Propiamente se habla s\u00f3lo de que los criados deben <i>restituir, <\/i>con la ganancia obtenida, lo que se les ha confiado. Y en la reprimenda del tercero se dice que se d\u00e9 su \u00fanico talento al que ya posee diez. As\u00ed pues \u00bflos talentos han pasado a ser propiedad de los criados? As\u00ed es. El hombre recibe de su se\u00f1or el talento como don que debe hacer fructificar en su vida. Al que tiene mucho, se le exige mucho; al que tiene poco, se le pide poco. Pero el se\u00f1or espera que cada uno trabaje con lo suyo, que no solamente lo administre fielmente, sino que lo aumente.<\/p>\n<p>El relato se interrumpe de la forma m\u00e1s sorprendente con la remuneraci\u00f3n y el castigo. Primero s\u00f3lo se puede deducir de un modo indirecto qui\u00e9n es el que se presenta s\u00fabitamente y de qu\u00e9 se trata en el ajuste de cuentas. Pero luego se dice directamente que los dos primeros deben entrar <i>en el fest\u00edn de su se\u00f1or. <\/i>De acuerdo con la par\u00e1bola se esperar\u00eda que estos dos criados \u00abfueran puestos a cargo de lo mucho\u00bb, es decir recibieran empleos m\u00e1s responsables, despu\u00e9s de haberse acreditado. Pero esta recompensa del fest\u00edn es la verdadera recompensa de la vida, es la recompensa que ya no se hace depender de que sea nuevamente confirmado en una posici\u00f3n m\u00e1s elevada. El fest\u00edn del se\u00f1or es la participaci\u00f3n de su soberan\u00eda en el reino de Dios. El castigo del criado perezoso tampoco consiste solamente en que se le quite lo que se le hab\u00eda cedido, sino en que sea arrojado \u00aba la obscuridad, all\u00e1 afuera\u00bb. \u00c9ste tambi\u00e9n es un destino inapelable, que ya no se hace depender de una nueva ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el contenido religioso de la par\u00e1bola se aclara de modo que vemos expuesto en el relato el hecho del juicio. Debemos examinar la par\u00e1bola y referirla a la propia vida. Cuando Jes\u00fas habla del juicio, se yuxtaponen dos series de pensamientos. Una de ellas ve el juicio por parte de la libertad ilimitada y de la misericordia de Dios, que sobrepasa toda medida humana. As\u00ed se ve el juicio, porque se conf\u00eda absolutamente en Dios, para quien todo es posible, inclusa la salvaci\u00f3n de una vida que de suyo estaba perdida (19,26). Por otra parte, en san Mateo se insiste con el m\u00e1ximo vigor en cu\u00e1nto importa el propio obrar, sobre todo el amor. Es preciso poner en obra la justicia en el amplio sentido que hemos encontrado <sup>96<\/sup>. El Hijo del hombre vendr\u00e1 en la gloria de su padre y dar\u00e1 a cada uno \u00abconforme a su conducta\u00bb (16,27). S\u00f3lo puede ser aceptada por Dios la fe vivida y realizada, no la confesi\u00f3n de los labios. S\u00f3lo puede tener esperanza de entrar en el reino de Dios el que ejercita con fidelidad su cargo de administrador, el que lleva consigo aceite en abundancia para las l\u00e1mparas y el que est\u00e1 vestido con el traje de boda. En esta segunda serie de pensamientos est\u00e1 nuestra par\u00e1bola, as\u00ed como la siguiente descripci\u00f3n del juicio final.<\/p>\n<p>La declaraci\u00f3n peculiar que se a\u00f1ade a los otros textos a partir de 24,37 es que Dios espera que fructifiquemos de acuerdo con la capacidad que ha sido asignada a cada uno. No solamente es preciso en general producir frutos de justicia, hacer \u00abbuenas obras\u00bb, ejercitar el amor, sino que cada uno tiene que esforzarse en obrar seg\u00fan las aptitudes que le han sido concedidas. Claro est\u00e1 que esta exigencia siempre excede ampliamente aquello para lo que se estaba dispuesto y de lo que se era capaz. Pero aqu\u00ed tampoco hay correspondencia exacta entre las obras y el premio, sino una exigencia que en el fondo es inmensa, como sucede con el amor (cf. 5,43-48). Por eso el premio no es mezquino tampoco, ni guarda proporci\u00f3n con las obras, sino que es sobreabundante y mucho mayor en todos los conceptos: Te pondr\u00e9 a cargo de lo mucho; entra en el fest\u00edn de tu se\u00f1or.<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\">[96] Cf. lo que se dice acerca de 5,20; 6,33; 21,32.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/homilias-ciclo-a_semana-33_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\"><b>Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario (A)<\/b><\/a><\/li>\n<li>S\u00e1bado XXI del Tiempo Ordinario<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>14 \u00abEs como un hombre que, al irse de viaje, llam\u00f3 a sus siervos y los dej\u00f3 al cargo de sus bienes: 15 a uno le dej\u00f3 cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual seg\u00fan su capacidad; luego se march\u00f3. 16 El que recibi\u00f3 cinco talentos fue enseguida a negociar con &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mt-25-14-30-parabola-de-los-talentos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMt 25, 14-30: Par\u00e1bola de los talentos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41361","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41361","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41361"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41361\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41361"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41361"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41361"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}