{"id":41369,"date":"2016-10-07T23:30:13","date_gmt":"2016-10-08T04:30:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-1-21-28-curacion-del-endemoniado-de-cafarnaum\/"},"modified":"2016-10-07T23:30:13","modified_gmt":"2016-10-08T04:30:13","slug":"mc-1-21-28-curacion-del-endemoniado-de-cafarnaum","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-1-21-28-curacion-del-endemoniado-de-cafarnaum\/","title":{"rendered":"Mc 1, 21-28: Curaci\u00f3n del endemoniado de Cafarna\u00fam"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">21<\/span> Y entran en Cafarna\u00fan y, al s\u00e1bado siguiente, entra en la sinagoga a ense\u00f1ar; <span class=\"versiculo\">22<\/span> estaban asombrados de su ense\u00f1anza, porque les ense\u00f1aba con autoridad y no como los escribas. <span class=\"versiculo\">23<\/span> Hab\u00eda precisamente en su sinagoga un hombre que ten\u00eda un esp\u00edritu inmundo y se puso a gritar: <span class=\"versiculo\">24<\/span> \u00ab\u00bfQu\u00e9 tenemos que ver nosotros contigo, Jes\u00fas Nazareno? \u00bfHas venido a acabar con nosotros? S\u00e9 qui\u00e9n eres: el Santo de Dios\u00bb. <span class=\"versiculo\">25<\/span> Jes\u00fas lo increp\u00f3: \u00ab\u00a1C\u00e1llate y sal de \u00e9l!\u00bb. <span class=\"versiculo\">26<\/span> El esp\u00edritu inmundo lo retorci\u00f3 violentamente y, dando un grito muy fuerte, sali\u00f3 de \u00e9l. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Todos se preguntaron estupefactos: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es esto? Una ense\u00f1anza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los esp\u00edritus inmundos y lo obedecen\u00bb. <span class=\"versiculo\">28<\/span> Su fama se extendi\u00f3 enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo\">San Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class='cv'>21.<\/span> Al redactar San Marcos el texto de su Evangelio, no sigui\u00f3 el orden de la historia, pero guard\u00f3 el de los misterios. De aqu\u00ed que refiera como primero la santificaci\u00f3n de los s\u00e1bados diciendo: <span class='ct'>\u00abY entran en Cafarna\u00fan y, al s\u00e1bado siguiente, entra en la sinagoga a ense\u00f1ar&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class='cv'>S\u00edntesis.<\/span> Cafarna\u00fam en sentido m\u00edstico significa <span class='citaI'>granja de consuelo,<\/span> y s\u00e1bado <span class='citaI'>descanso.<\/span> As\u00ed, pues, el hombre con el esp\u00edritu inmundo queda sano con el descanso y el consuelo, de modo que el lugar y el tiempo convienen a la salvaci\u00f3n. El hombre con el esp\u00edritu impuro es el g\u00e9nero humano, en el cual rein\u00f3 la impureza desde Ad\u00e1n hasta Mois\u00e9s, porque sin ley pecaron, y sin ley perecieron (Rom 2). Se manda callar al que conoce al Santo de Dios, porque los que conocieron verdaderamente a Dios no lo glorificaron como a Dios, sino que sirvieron m\u00e1s bien a la creatura que al Creador (Rom 1). El esp\u00edritu que atormentaba al hombre sali\u00f3 de \u00e9l. Acerc\u00e1ndose la salvaci\u00f3n, se acerc\u00f3 tambi\u00e9n la tentaci\u00f3n. El fara\u00f3n, que habr\u00eda de dejar ir a Israel, persigue a Israel (Ex 14). El diablo menospreciado se alza para hacer caer.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class='cv'>21-22.<\/span> Cuando se reun\u00edan el s\u00e1bado los escribas, entr\u00f3 a ense\u00f1ar en la sinagoga. Por lo cual sigue: <span class='ct'>\u00abAl s\u00e1bado siguiente, entra en la sinagoga a ense\u00f1ar&#8230;\u00bb<\/span>. La ley mandaba celebrar el s\u00e1bado reuni\u00e9ndose todos para consagrarse a la lectura. Cristo ense\u00f1aba argumentando, no adulando como los fariseos. Y contin\u00faa: <span class='ct'>\u00abEstaban asombrados de su ense\u00f1anza, porque les ense\u00f1aba con autoridad y no como los escribas.\u00bb<\/span>. Ense\u00f1aba con potestad, convirtiendo a los hombres al bien y advirtiendo con penas a los que no cre\u00edan.<\/p>\n<p><span class='cv'>24.<\/span> <span class='ct'> \u00ab\u00bfQu\u00e9 tenemos que ver nosotros contigo, Jes\u00fas Nazareno? \u00bfHas venido a acabar con nosotros?&#8230;\u00bb<\/span> El demonio dec\u00eda que era su perdici\u00f3n salir del hombre, porque los demonios carecen de caridad y juzgan que sufren alg\u00fan mal cuando no da\u00f1an a los hombres.<\/p>\n<p><span class='cv'>26.<\/span> <span class='ct'>\u00abEl esp\u00edritu inmundo lo retorci\u00f3 violentamente y, dando un grito muy fuerte, sali\u00f3 de \u00e9l. \u00bb<\/span> Para que los que lo presenciaban considerasen el mal de que se libraba el hombre, y creyesen a causa del milagro.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class='cv'>22.<\/span> <span class='ct'>\u00abEstaban asombrados de su ense\u00f1anza, porque les ense\u00f1aba con autoridad y no como los escribas.\u00bb<\/span>Los escribas ense\u00f1aban tambi\u00e9n a los pueblos lo que est\u00e1 escrito en Mois\u00e9s y los Profetas. Pero Jes\u00fas, como Dios y Se\u00f1or del mismo Mois\u00e9s, con la libertad de su voluntad a\u00f1ad\u00eda a la ley lo que le parec\u00eda que le faltaba, o vari\u00e1ndola predicaba al pueblo, seg\u00fan leemos en San Mateo (Mt 5,21-44): &#8220;Se dijo a los antiguos; pero yo os digo&#8221;.<\/p>\n<p><span class='cv'>23.<\/span> Puesto que por envidia del diablo entr\u00f3 la muerte en el mundo (cap. 2), debi\u00f3 obrar la medicina de salvaci\u00f3n contra el mismo autor de la muerte. Por eso dice: <span class='ct'>\u00abHab\u00eda precisamente en su sinagoga un hombre que ten\u00eda un esp\u00edritu inmundo y se puso a gritar&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class='cv'>24.<\/span> <span class='ct'> \u00ab\u00bfQu\u00e9 tenemos que ver nosotros contigo, Jes\u00fas Nazareno? \u00bfHas venido a acabar con nosotros?&#8230;\u00bb<\/span> Viendo al Se\u00f1or en la tierra, cre\u00edan los demonios que hab\u00edan de ser juzgados al momento.<\/p>\n<p><span class='cv'>26-27.<\/span> <span class='ct'>\u00abEl esp\u00edritu inmundo lo retorci\u00f3 violentamente y, dando un grito muy fuerte, sali\u00f3 de \u00e9l. \u00bb<\/span> Puede parecer que las palabras de San Marcos, <span class='citaI'>agit\u00e1ndole extraordinariamente,<\/span> o, como dicen algunos c\u00f3dices, <span class='citaI'>atorment\u00e1ndole,<\/span> se oponen a las de San Lucas, <span class='citaI'>aunque no le hizo da\u00f1o.<\/span> Pero el mismo San Lucas dice (Lc 4,25): &#8220;Habi\u00e9ndole arrojado al suelo en medio de todos, sali\u00f3 de \u00e9l, sin hacerle da\u00f1o alguno&#8221;. De donde se deduce que dijo lo mismo San Marcos con la frase: &#8220;Agit\u00e1ndole extraordinariamente o atorment\u00e1ndole&#8221;, que San Lucas con esta otra: &#8220;Habi\u00e9ndole arrojado al suelo en medio de todos&#8221;. En cuanto a las palabras que siguen: &#8220;Sin hacerle da\u00f1o alguno&#8221;, dan a entender que aquel fuerte estremecimiento y maltrato corporal no lo debilit\u00f3 ni le hizo perder ning\u00fan miembro, como suele suceder a aqu\u00e9llos de quienes sale el demonio. Vista, pues, la fuerza del milagro, y admirando la novedad de la doctrina del Se\u00f1or, se apresuran a indagar las cosas que o\u00edan por las que ve\u00edan. Y contin\u00faa: <span class='ct'>\u00abTodos se preguntaron estupefactos: &#8220;\u00bfQu\u00e9 es esto? Una ense\u00f1anza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los esp\u00edritus inmundos y lo obedecen&#8221;\u00bb.<\/span> Este era el objeto de los milagros: que se creyese con m\u00e1s certidumbre lo que se anunciaba en el Evangelio del reino de Dios, viendo que los que promet\u00edan goces celestiales a los hijos de la tierra, hac\u00edan ver en ella obras celestiales y divinas. Antes, seg\u00fan el evangelista, estaba ense\u00f1ando a \u00e9stos como quien tiene potestad. Ahora, seg\u00fan el testimonio de la gente, manda con poder sobre los esp\u00edritus inmundos, quienes lo obedecen. <\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class='cv'>23.<\/span> <span class='ct'>\u00abHab\u00eda precisamente en su sinagoga un hombre que ten\u00eda un esp\u00edritu inmundo y se puso a gritar&#8230;\u00bb<\/span> Se llama esp\u00edritu al \u00e1ngel, al aire y al alma, y tambi\u00e9n al Esp\u00edritu Santo. As\u00ed, para que no caigamos en error por ser uno mismo el nombre, a\u00f1ade <span class='citaI'>impuro<\/span> [inmundo], porque es impuro a causa de la impiedad y de su alejamiento de Dios, y porque se mezcla en todas las obras impuras y malas.<\/p>\n<p><span class='cv'>24.<\/span> <span class='ct'> \u00ab\u00bfQu\u00e9 tenemos que ver nosotros contigo, Jes\u00fas Nazareno? \u00bfHas venido a acabar con nosotros?&#8230;\u00bb<\/span> Habl\u00f3 as\u00ed como si dijera (el esp\u00edritu inmundo): Arrojando la impureza de los corazones de los hombres y depositando en ellos tu pensamiento divino, no nos das lugar en ellos.<\/p>\n<p><span class='cv'>24.<\/span> <span class='ct'> \u00ab&#8230; S\u00e9 qui\u00e9n eres: el Santo de Dios\u00bb.<\/span> Es como si dijese: Tengo puesta la atenci\u00f3n en tu venida, pues no ten\u00eda noticia segura y cierta de la venida de Dios. Le dice Santo, no como a uno de tantos, porque santo era tambi\u00e9n cada uno de los profetas. Le dice que es el \u00fanico Santo (as\u00ed lo expresa el art\u00edculo que se pone en griego), y verdaderamente por temor lo reconoce Se\u00f1or de todo.<\/p>\n<p><span class='cv'>25-26.<\/span> La Verdad no quer\u00eda el testimonio de los esp\u00edritus impuros, y por esto dice: <span class='ct'>\u00abJes\u00fas lo increp\u00f3: \u00ab\u00a1C\u00e1llate y sal de \u00e9l!\u00bb.<\/span> Con esto se nos da la saludable ense\u00f1anza de que no creamos a los demonios aunque anuncien la verdad. Y sigue: <span class='ct'>\u00abEl esp\u00edritu inmundo lo retorci\u00f3 violentamente y, dando un grito muy fuerte, sali\u00f3 de \u00e9l. \u00bb<\/span> Y para que no se juzgase que las palabras de aquel hombre que hablaba discreta y sabiamente nac\u00edan de su coraz\u00f3n sino del demonio, permiti\u00f3 a \u00e9ste que agitase extraordinariamente al hombre. De este modo se demostraba que era el demonio quien hablaba.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_De_la_ciudad_de_Dios_lib_9_cap_20-21\">San Agust\u00edn, De la ciudad de Dios, lib. 9, cap. 20-21<\/span><\/h2>\n<p><span class='cv'>24.<\/span> Cu\u00e1nta fuerza tiene verdaderamente contra la soberbia de los demonios la humildad de Dios, quien ha venido entre nosotros como siervo. Esto lo saben tambi\u00e9n los demonios, quienes se lo han expresado al mismo Se\u00f1or revestido de la debilidad de la carne: <span class='ct'> \u00ab\u00bfQu\u00e9 tenemos que ver nosotros contigo, Jes\u00fas Nazareno? \u00bfHas venido a acabar con nosotros? S\u00e9 qui\u00e9n eres: el Santo de Dios\u00bb.<\/span> En estas palabras se ve claramente que hab\u00eda en ellos ciencia, m\u00e1s no caridad.<\/p>\n<p><span class='cv'>24.<\/span> <span class='ct'> \u00ab&#8230; S\u00e9 qui\u00e9n eres: el Santo de Dios\u00bb.<\/span> Se dio a conocer a ellos seg\u00fan quiso, y quiso cuanto convino. No se dio a conocer como a los santos \u00e1ngeles que, participando de su eternidad, gozan de El como Verbo que es. Se dio a conocer como deb\u00eda para aterrarlos y librar de su tir\u00e1nico poder a los predestinados. No se dio a conocer a los demonios como Vida eterna, sino por ciertos efectos temporales de su poder que, m\u00e1s que a la debilidad de los hombres, eran sensibles a los \u00e1ngeles y a\u00fan a los esp\u00edritus malignos.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Dios_continua_su_obra\">Comentario: Dios contin\u00faa su obra<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Comentario al Evangelio de Lucas, 4, 57; SC 45 (trad. SC p. 174)<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEl s\u00e1bado\u2026 ense\u00f1aba como un hombre que tiene autoridad\u00bb (cf. Mc 1, 21.27)<\/p>\n<p>Es un d\u00eda de s\u00e1bado cuando el Se\u00f1or Jes\u00fas comienza a realizar curaciones, para  significar que la nueva creaci\u00f3n comienza donde lo antiguo se hab\u00eda parado, y tambi\u00e9n para se\u00f1alar desde el principio, que el Hijo de Dios no est\u00e1 sometido a la  Ley sino que es superior a la Ley, que no destruye la Ley sino que le da plenitud  (Mt 5,17). El mundo fue creado por el Verbo, no por la Ley, como lo leemos: &#8220;por la  Palabra del Se\u00f1or los cielos han sido hechos&#8221; (Sal 32,6). La Ley pues no es  destruida sino llevada a la plenitud, con el fin de renovar al hombre ca\u00eddo. Por eso  el ap\u00f3stol Pablo dice: &#8220;Liberaos del hombre viejo; revest\u00edos del hombre nuevo, que  ha sido creado seg\u00fan Cristo&#8221; (Col 3, 9s).<\/p>\n<p>Por eso, es justo que el Se\u00f1or comience a realizar sus obras en s\u00e1bado, para  mostrar que es el Creador\u2026, continuando la obra que \u00c9l mismo hab\u00eda comenzado  anta\u00f1o. Como el obrero que est\u00e1 a punto de reparar una casa, comienza, no por los  cimientos sino por el tejado; comienza a demoler lo que est\u00e1 arruinado\u2026 Liberando  al poseso, comienza por lo menor para llegar a lo m\u00e1s grande: hasta hombres  pueden librar del demonio &#8211; por la palabra de Dios, es verdad \u2013 pero ordenar a los  muertos que resuciten, pertenece s\u00f3lo al poder de Dios.  <\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo-2\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_en_El_reside_la_autoridad\">Homil\u00eda: en \u00c9l reside la autoridad<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Sobre el evangelio de san Mateo, Hom. 1: PG 57, 327-328 (Liturgia de las Horas)<\/p>\n<p class=\"st1\">Ense\u00f1aba como quien tiene autoridad<\/p>\n<p><i>Lleg\u00f3 a Cafarna\u00fan, y cuando el s\u00e1bado siguiente fue a la sinagoga a ense\u00f1ar, se quedaron asombrados de su ense\u00f1anza. <\/i>Era ciertamente l\u00f3gico que la muchedumbre se sintiera abrumada por el peso de sus palabras y desfalleciera ante la sublimidad de sus preceptos. Pero no. Era tal el poder de convicci\u00f3n del Maestro, que no s\u00f3lo convenci\u00f3 a muchos de sus oyentes caus\u00e1ndoles una profunda admiraci\u00f3n, sino que, por el solo placer de escucharle, muchos no acertaban a separarse de \u00e9l, aun despu\u00e9s de acabado el discurso. De hecho, cuando hubo bajado del monte, no se dispersaron sus oyentes, sino que le sigui\u00f3 toda la concurrencia: \u00a1tanto amor a su doctrina supo infundirles! Y lo que sobre todo admiraban era su autoridad.<\/p>\n<p>Pues Cristo no hablaba apoyando sus afirmaciones en la autoridad de otro, como lo hac\u00edan los profetas o el mismo Mois\u00e9s, sino dejando siempre claro que era \u00e9l en quien resid\u00eda la autoridad. En efecto, despu\u00e9s de haber aducido testimonios legales, sol\u00eda a\u00f1adir: <i>Pero yo os digo. <\/i>Y cuando sac\u00f3 a colaci\u00f3n el d\u00eda del juicio, se presentaba a s\u00ed mismo como juez que deb\u00eda decretar premio o castigo. Un motivo m\u00e1s para que se hubieran turbado los oyentes.<\/p>\n<p>Porque si los letrados, que le hab\u00edan visto demostrar con obras su poder, intentaron apedrearle y le arrojaron fuera de la ciudad, \u00bfno era l\u00f3gico que cuando exhib\u00eda s\u00f3lo palabras como prueba de su autoridad, los oyentes se escandalizaran, m\u00e1xime ocurriendo esto al comienzo de su predicaci\u00f3n, antes de haber hecho una demostraci\u00f3n de su poder? Y, sin embargo, nada de esto ocurri\u00f3. Y es que, cuando el hombre es bueno y honrado, f\u00e1cilmente se deja persuadir por los razonamientos de la verdad. Justamente por eso, los letrados, a pesar de que los milagros de Jes\u00fas pregonaban su poder, se escandalizaban, mientras que el pueblo, que solamente hab\u00eda o\u00eddo sus palabras, le obedec\u00edan y le segu\u00edan. Es lo que el evangelista daba a entender, cuando dec\u00eda: <i>Le sigui\u00f3 mucha gente. Y <\/i>no gente salida de las filas de los pr\u00edncipes o de los letrados, sino gente sin malicia y de sincero coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>A lo largo de todo el evangelio ver\u00e1s que son \u00e9stos los que se adhieren al Se\u00f1or. Pues cuando hablaba, lo escuchaban en silencio, sin interrumpirlo ni interpelar al orador, sin tentarlo ni acechar la ocasi\u00f3n, como hac\u00edan los fariseos; son finalmente los que, una vez terminado el discurso, lo siguen llenos de admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mas t\u00fa considera, te ruego, la prudencia del Se\u00f1or y c\u00f3mo sabe variar seg\u00fan la utilidad de los oyentes, pasando de los milagros a los discursos y de \u00e9stos nuevamente a los milagros. De hecho, antes de subir al monte cur\u00f3 a muchos, para allanar el camino a lo que se dispon\u00eda a decir. Y despu\u00e9s de terminado este extenso discurso, vuelve nuevamente a los milagros, confirmando los dichos con los hechos. Y como quiera que ense\u00f1aba <i>como quien tiene autoridad, <\/i>a fin de que este modo de ense\u00f1ar no sonara a arrogancia u ostentaci\u00f3n, hace lo mismo con las obras y, como quien tiene autoridad, cura las enfermedades. De esta forma, no les da ocasi\u00f3n de turbarse al o\u00edrle hablar con autoridad, ya que con autoridad obra tambi\u00e9n los milagros.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Buenaventura\">San Buenaventura<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_En_que_se_fundamenta_la_autoridad_de_Cristo\">Serm\u00f3n: \u00bfEn qu\u00e9 se fundamenta la autoridad de Cristo?<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n \u00abChristus unus omnium magister\u00bb<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00a1Este ense\u00f1ar con autoridad es nuevo!\u00bb (Mc 1,27)<\/p>\n<p>No es posible llegar a la certeza de la fe revelada si no es a trav\u00e9s de la venida de Cristo a nuestro esp\u00edritu. Viene despu\u00e9s en la carne como palabra que confirma toda palabra prof\u00e9tica. Por eso se dice en la carta a los Hebreos: \u00abEn distintas ocasiones y de muchas maneras habl\u00f3 Dios antiguamente a nuestros Padres por los profetas: Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo\u00bb (1,1-2). Que Cristo sea, efectivamente, Palabra del Padre llena de poder, lo leemos: \u00abya que la palabra regia es soberana, y \u00bfqui\u00e9n va a decirle: Qu\u00e9 haces?\u00bb (Ecl 8,4). Es tambi\u00e9n una palabra llena de verdad, m\u00e1s a\u00fan, es la misma verdad, tal como lo dice san Juan: \u00abSantif\u00edcalos en la verdad: tu palabra es la verdad\u00bb (17,17)&#8230;<\/p>\n<p>As\u00ed pues, porque la autoridad pertenece a la palabra poderosa y ver\u00eddica, y Cristo es el Verbo del Padre, y por eso mismo Poder y Sabidur\u00eda, en \u00e9l est\u00e1 el fundamento y la consumaci\u00f3n de toda la autoridad. Por eso toda doctrina aut\u00e9ntica y los predicadores de esta doctrina ser refieren a Cristo, venido en la carne, como fundamento de toda la fe cristiana: \u00abConforme al don que Dios me ha dado, yo como h\u00e1bil arquitecto coloqu\u00e9 el cimiento&#8230; Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo\u00bb (1Co 3,10-11). En efecto, solo \u00e9l es el cimiento de toda doctrina aut\u00e9ntica, ya sea apost\u00f3lica, ya sea prof\u00e9tica, seg\u00fan una u otra Ley: la nueva y la antigua. Por eso se dice tambi\u00e9n a los Efesios: \u00abEst\u00e1is edificados sobre el cimiento de los ap\u00f3stoles y profetas, y el mismo Cristo Jes\u00fas es la piedra angular\u00bb (2,20). Queda, pues, claro que Cristo es el maestro del conocimiento seg\u00fan la fe; es el Camino, seg\u00fan su doble venida, en el esp\u00edritu y en la carne.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo-2\">San Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_de_todo_el_pasaje\">Comentario de todo el pasaje<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Comentario al evangelio de Marcos<\/p>\n<p>Entran en Cafarna\u00fam. \u00a1Feliz y hermoso!: dejan el mar, dejan la barca, dejan los vinculas de las redes, y entran en Cafarna\u00fam. El primer cambio es \u00e9ste: dejar el mar, dejar la barca, dejar el antiguo padre, dejar los antiguos vicios. Pues en las redes y en los v\u00ednculos de las redes se dejan todos los vicios. Fijaos bien en el cambio. Dejan todas las redes, y al dejarlas, \u00bfqu\u00e9 encuentran? \u00abEntran\u2014 dice el evangelista\u2014en Cafarna\u00fam\u00bb: en el campo de la consolaci\u00f3n. CAPHAR significa campo, NAUM significa consolaci\u00f3n. O si quer\u00e9is, teniendo en cuenta que la lengua hebrea permite m\u00faltiples significados y que, seg\u00fan la distinta pronunciaci\u00f3n, una palabra puede tener sentido diverso\u2014NAUM significa no s\u00f3lo consolaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n hermoso.<\/p>\n<p>Entran en Cafarna\u00fam y, al llegar el s\u00e1bado, entr\u00f3 en la sinagoga y les ense\u00f1aba: que abandonaran el ocio del s\u00e1bado y asumieran las obras del Evangelio. Les ense\u00f1aba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Pues no dec\u00eda: \u00abEsto dice el se\u00f1or\u00bb, o: \u00abEl que me envi\u00f3 dice lo siguiente\u00bb, sino que hablaba \u00e9l en primera persona, el mismo que hab\u00eda hablado por medio de los profetas. Una cosa es decir: est\u00e1 escrito, otra decir: esto dice el Se\u00f1or, y otra decir: en verdad os digo. Fijaos en otro pasaje: \u00abEst\u00e1 escrito, dice, en la ley: no matar\u00e1s, no repudiar\u00e1s a tu mujer\u00bb. Est\u00e1 escrito. \u00bfPor qui\u00e9n est\u00e1 escrito? Por Mois\u00e9s, mas orden\u00e1ndoselo Dios. Si est\u00e1 escrito por el dedo de Dios, \u00bfc\u00f3mo te atreves a decir: en verdad os digo, si no eres t\u00fa mismo, el que antes diste la ley? Nadie se atreve a cambiar la ley, si no es el rey. La ley la dio \u00bfel Padre o el Hijo? Responde, hereje. Acepto de buen grado lo que digas: para m\u00ed han sido los dos. Si la dio el Padre, tambi\u00e9n es el Padre quien la cambia, luego el Hijo es igual al Padre, porque la cambia juntamente con quien la dio. Sea que \u00e9l la dio, sea que \u00e9l la cambia, la misma autoridad demuestra al haberla dado que al haberla cambiado, cosa que nadie puede hacer m\u00e1s que el rey.<\/p>\n<p>Se admiraban de su ense\u00f1anzas. Yo me pregunto: \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda ense\u00f1ado de nuevo? \u00bfQu\u00e9 de nuevo hab\u00eda predicado? Dec\u00eda por s\u00ed mismo las mismas cosas que hab\u00edan dicho los profetas. Mas se admiraban por esto, porque ense\u00f1aba como quien tiene autoridad y no como los escribas. No ense\u00f1aba como un maestro, sino como el Se\u00f1or: no hablaba, apoy\u00e1ndose en otra autoridad superior, sino que hablaba \u00e9l mismo con la autoridad que le era propia. Hablaba as\u00ed, en definitiva, porque con su propia esencia estaba diciendo lo que hab\u00eda dicho por medio de los profetas. \u00abYo, que hablaba, he aqu\u00ed que estoy presente\u00bb. El esp\u00edritu impuro, que antes hab\u00eda estado en la sinagoga y que los hab\u00eda llevado a la idolatr\u00eda, del cual est\u00e1 escrito: \u00abHab\u00e9is sido seducidos por el esp\u00edritu de la fornicaci\u00f3n\u00bb, era el esp\u00edritu que hab\u00eda salido de un hombre y discurr\u00eda por el desierto, el que busc\u00f3 reposo y no pudo hallarlo y que, tomando consigo a otros siete demonios, regres\u00f3 a su antigua morada. En aquel tiempo, estos esp\u00edritus estaban en la sinagoga y no pod\u00edan soportar la presencia del Salvador. \u00bfQu\u00e9 tienen en com\u00fan Cristo y Belial? Imposible que habiten los dos en la misma comunidad. <\/p>\n<p>Se hallaba en la sinagoga un hombre pose\u00eddo de un esp\u00edritu impuro, que comenz\u00f3 a gritar diciendo: \u00bfqu\u00e9 hay entre t\u00fa y nosotros? \u00bfQui\u00e9n es el que dice: qu\u00e9 hay entre ti y nosotros? Es uno solo y habla en nombre de muchos. Por ser \u00e9l vencido, comprendi\u00f3 que hab\u00edan sido vencidos tambi\u00e9n sus compa\u00f1eros \u00aby comenz\u00f3 a gritar\u00bb. Comenz\u00f3 a gritar como quien est\u00e1 inmerso en el dolor, como quien no puede soportar la flagelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y comenz\u00f3 a gritar, diciendo: \u00bfqu\u00e9 hay entre ti y nosotros, Jes\u00fas Nazareno? \u00bfHas venido a perdernos? S\u00e9 qui\u00e9n eres, el Santo de Dios. Inmerso en los tormentos y manifestando con sus gritos la magnitud de los mismos, no pone, sin embargo, fin a sus mentiras. Se ve obligado a decir la verdad, le obligan los tormentos, pero se lo impide la malicia. \u00abQu\u00e9 hay entre ti y nosotros, Jes\u00fas Nazareno\u00bb \u00bfPor qu\u00e9 no confiesas que es el Hijo de Dios? \u00bfTe atormenta el Nazareno y no el Hijo de Dios? \u00bfSientes sus castigos y no confiesas su nombre? Esto respecto a Jes\u00fas Nazareno. \u00ab \u00bfHas venido a perdernos?\u00bb Es cierto esto que dices: Has venido a perdernos. \u00abS\u00e9 qui\u00e9n eres\u00bb. Veamos lo que a\u00f1ades: \u00abel Santo de Dios\u00bb. \u00bfNo fue Mois\u00e9s el santo de Dios? \u00bfNo lo fue Isa\u00edas? \u00bfNo lo fue Jerem\u00edas? \u00abAntes, dice el Se\u00f1or, de que nacieras, en el seno materno te santifiqu\u00e9\u00bb. Esto se le dice a Jerem\u00edas y \u00bfno fue el santo de Dios? Luego ni siquiera quienes fueron santos lo fueron. M\u00e1s \u00bfpor qu\u00e9 no les dices a cada uno de ellos: s\u00e9 qui\u00e9n eres, el Santo de Dios? \u00a1Oh, qu\u00e9 mente tan perversa: inmerso en la tortura y los tormentos, a pesar de conocer la verdad, no quiere confesarla! \u00abS\u00e9 qui\u00e9n eres, el Santo de Dios\u00bb. No digas el Santo de Dios, sino el Dios santo. Finges saber qui\u00e9n es, pero no lo sabes. Porque una de dos: o lo sabes e hip\u00f3critamente te lo callas, o simplemente no lo sabes. Pues \u00e9l no es el Santo de Dios, sino el Dios santo.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 he dicho todo esto? Para que no demos cr\u00e9dito a lo que testifican los demonios. El diablo nunca dice la verdad, puesto que es mentiroso como su padre. \u00abVuestro padre \u2014dice Jes\u00fas a los jud\u00edos\u2014 es mentiroso, y lo es desde el principio, como su propio padre\u00bb. Dice que su padre es mentiroso y que no dice la verdad, as\u00ed como su propio padre, que es el padre de los jud\u00edos. Ciertamente el diablo es mentiroso desde el principio, Pero, \u00bfqui\u00e9n es el padre del diablo? F\u00edjate bien en lo que dice: \u00abVuestro padre es mentiroso, desde el principio habla mentira, como su padre\u00bb. Lo cual significa esto: que el diablo es mentiroso, y habla mentira, y es el padre de la mentira misma. No quiere decir que el diablo tenga otro padre, sino que el padre de la mentira es el diablo. Por ello dice que es mentiroso y que desde el principio del mundo no dice la verdad, o sea, habla mentira y es su padre, esto es, padre de la mentira misma.<\/p>\n<p>Hemos dicho todo esto de pasada, para que nos percatemos de que no debemos aceptar lo que testifican los demonios. Dice el Se\u00f1or y Salvador: \u00abEsta raza no sale m\u00e1s que con muchos ayunos y oraciones\u00bb. Y he aqu\u00ed que veo muchos que se entregan a las borracheras, que eruptan vino, y que en medio de los banquetes exorcizan e increpan a los demonios. Parece que Cristo nos haya mentido, pues dijo: \u00abEsta raza no sale m\u00e1s que con muchos ayunos y oraciones\u00bb. As\u00ed, pues, insisto en todo esto, para que no aceptemos f\u00e1cilmente lo que testifican los demonios.<\/p>\n<p>En definitiva, \u00bfqu\u00e9 dice el Salvador? Y Jes\u00fas le conmin\u00f3: C\u00e1llate y sal de este hombre. La verdad no necesita del testimonio de la mentira. No he venido para ser reconocido por tu testimonio, sino para arrojarte de mi criatura. \u00abNo es hermosa la alabanza en boca del pecador\u00bb. No necesito el testimonio de aquel, al que quiero atormentar. \u00abC\u00e1llate\u00bb. Tu silencio sea mi alabanza. No quiero que me alabe tu voz sino tus tormentos: tu pena es mi alabanza. No me resulta agradable que me alabes, sino que salgas. \u00abC\u00e1llate y sal de este hombre\u00bb. Como si dijera: sal de mi casa, \u00bfqu\u00e9 haces en mi morada? Yo deseo entrar: \u00abC\u00e1llate y sal de este hombre\u00bb. De este hombre, es decir, de este animal racional. Sal de este hombre: abandona esta morada preparada para m\u00ed. El Se\u00f1or desea su casa: sal de este hombre, de este animal racional.<\/p>\n<p>\u00abSal de este hombre\u00bb, dijo tambi\u00e9n en otro lugar a una legi\u00f3n de demonios, para que saliera de un hombre y entrara en los puercos. Mira cu\u00e1n preciosa es el alma humana. Esto contradice a aquellos que creen que nosotros y los animales tenemos una misma alma y arrastramos un mismo esp\u00edritu. De un solo hombre es arrojada la legi\u00f3n y enviada a dos mil puercos, lo cual nos hace ver que es precioso lo que se salva y de poco valor lo que se pierde. Sal de este hombre y vete a los puercos, vete a los animales, vete donde quieras, vete a los abismos. Abandona al hombre, es decir, abandona una propiedad particularmente m\u00eda. \u00abSal de este hombre\u00bb: no quiero que t\u00fa poseas al hombre; es para m\u00ed una injuria que habites t\u00fa en el hombre, siendo yo el que habita en \u00e9l. Yo asum\u00ed el cuerpo humano, yo habito en el hombre. Esa carne que posees es parte de mi carne, por tanto, sal del hombre.<\/p>\n<p>Y el esp\u00edritu inmundo, agit\u00e1ndolo violentamente\u2026 Con estos signos mostr\u00f3 su dolor. \u00abAgit\u00e1ndolo violentamente\u00bb. Aquel demonio, al salir, como no pod\u00eda hacer da\u00f1o al alma lo hizo al cuerpo y, como de otro medio no pod\u00eda hacer comprender, manifiesta con signos corporales que ha salido. \u00abY el esp\u00edritu inmundo, agit\u00e1ndolo violentamente\u2026\u00bb. Porque all\u00ed estaba el esp\u00edritu puro que huye del esp\u00edritu impuro.<\/p>\n<p>Y, dando un grito, sali\u00f3 de \u00e9l. Con el clamor de la voz y la agitaci\u00f3n del cuerpo puso de manifiesto que sal\u00eda.<br \/>\nTodos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros\u2026 etc. Leamos los Hechos de los Ap\u00f3stoles, leamos los signos, que hicieron los antiguos profetas. Mois\u00e9s hace signos y \u00bfqu\u00e9 dicen los magos del fara\u00f3n? \u00abEs el dedo de Dios\u00bb. Es Mois\u00e9s el que los hace y ellos reconocen el poder de otro. Hacen despu\u00e9s signos los ap\u00f3stoles: \u00abEn el nombre de Jes\u00fas, lev\u00e1ntate y anda\u00bb. \u00abEn el esp\u00edritu de Jes\u00fas, sal\u00bb. Siempre es nombrado Jes\u00fas. Aqu\u00ed, sin embargo, \u00bfqu\u00e9 dice el se\u00f1or? \u00abSal de este hombre\u00bb. No nombra otro, sino que es \u00e9l mismo el que les obliga a los demonios a salir. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: \u00bfQu\u00e9 es esto? \u00bfQu\u00e9 es esta ense\u00f1anza nueva?. Que el demonio hubiera sido arrojado no era nada nuevo, pues tambi\u00e9n sol\u00edan hacerlo los exorcistas hebreos. M\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 es lo que dice? \u00ab \u00bfQu\u00e9 es esta ense\u00f1anza nueva\u00bb? \u00bfPor qu\u00e9 nueva? Porque manda con autoridad a los esp\u00edritus inmundos. No invoca a ning\u00fan otro, sino que \u00e9l mismo ordena: no habla en nombre de otro, sino con su propia autoridad.<\/p>\n<p>Y bien pronto su fama se extendi\u00f3 por toda la regi\u00f3n de Galilea. No por Judea, ni por Jerusal\u00e9n, pues los doctores jud\u00edos, llenos de envidia hacia Jes\u00fas, no dejaban que su fama se extendiera. En definitiva, Pilato y los dem\u00e1s pudieron comprobar que los fariseos hab\u00edan entregado a Jes\u00fas por envidia. \u00bfPor qu\u00e9 digo esto? Por lo de que su fama se extendi\u00f3 a toda Galilea. A toda Galilea lleg\u00f3 su fama y no lleg\u00f3 siquiera a una sola aldea de Judea. \u00bfPor qu\u00e9 insisto en ello? Porque el alma que ha sido pose\u00edda de una vez por la envidia, dif\u00edcil es que acoja las virtudes. Es casi imposible hallar remedio para un alma, a la que haya pose\u00eddo la envidia. En definitiva, el primer homicidio y el primer parricidio los hizo la envidia. Dos hombres hab\u00eda en el mundo, Abel y Ca\u00edn: el Se\u00f1or acept\u00f3 las ofrendas de Abel y no acept\u00f3 las de Ca\u00edn. Y el que hubiera debido imitar la virtud, no s\u00f3lo no lo hizo, sino que mat\u00f3 bien pronto a aquel, cuyas ofrendas hab\u00eda aceptado el Se\u00f1or.<\/p>\n<h3><span id=\"Comentario_Cuan_preciosa_es_el_alma_humana\">Comentario: \u00a1Cu\u00e1n preciosa es el alma humana!<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Comentario al evangelio de Marcos, 2; PLS 2, 125s : SC 494<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSal de este hombre\u00bb (Mc 1,25)<\/p>\n<p>\u201cEstaba precisamente en la sinagoga un hombre que ten\u00eda un esp\u00edritu inmundo\u201d. Este esp\u00edritu no pod\u00eda soportar la presencia del Se\u00f1or; se trataba de ese esp\u00edritu impuro que hab\u00eda llevado a todos los hombres a la idolatr\u00eda\u2026 \u201c\u00bfQu\u00e9 acuerdo hab\u00eda entre Cristo y Sat\u00e1n?\u201d (2Co 6,15); Cristo y Sat\u00e1n no pod\u00edan estar de acuerdo el uno con el otro. \u201cSe puso a gritar: \u00bfQu\u00e9 quieres de nosotros?\u201d El que as\u00ed se exclama es un individuo que habla en nombre de muchas personas; eso da a entender que tiene conciencia de ser vencido \u00e9l y los suyos.<\/p>\n<p>\u201cSe puso a gritar: \u2018\u00bfQu\u00e9 quieres de nosotros, Jes\u00fas de Nazaret? \u00bfHas venido a acabar con nosotros? S\u00e9 qui\u00e9n eres: el Santo de Dios\u2019\u201d. Atormentado y a pesar de la intensidad de los sufrimientos que le hacen gritar, no ha abandonado su hipocres\u00eda. Esconde el decir la verdad, el sufrimiento le aprieta, pero la malicia le impide decir toda la verdad: \u201c\u00bfQu\u00e9 quieres de nosotros, Jes\u00fas de Nazaret?\u201d \u00bfPor qu\u00e9 no reconoces al Hijo de Dios? \u00bfEs este hijo de Nazaret el que te tortura, y no el Hijo de Dios?&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfAcaso Mois\u00e9s no era un santo de Dios? E Isa\u00edas y Jerem\u00edas, \u00bfno eran santos de Dios?&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 no les has dicho: \u201cS\u00e9 qui\u00e9n eres, santo de Dios\u201d?&#8230; No digas \u201cSanto de Dios\u201d sino \u201cDios Santo\u201d. Te imaginas que sabes, y no sabes nada; o bien si lo sabes, te callas por esa misma doblez. Porque no es solamente el Santo de Dios, sino Dios Santo.<\/p>\n<p>\u201cJes\u00fas increp\u00f3 al demonio diciendo: &#8216;C\u00e1llate y sal de este hombre!&#8217;\u201dLa Verdad  no tiene ninguna necesidad del testimonio del Mentiroso&#8230; \u201cNo tengo ninguna  necesidad del reconocimiento de aquel que consagro al desgarramiento. \u00a1C\u00e1llate!  Que mi gloria estalle en tu silencio. No quiero que sea tu voz la que me elogie, sino  tus tormentos; porque tu desgarramiento es mi triunfo&#8230; \u00a1C\u00e1llate y sal de este  hombre!\u201d. Es como si dijera: \u201cSal de mi casa, \u00bfqu\u00e9 haces tu bajo mi techo? Soy yo  quien quiere entrar: entonces, c\u00e1llate y sal de este hombre, del hombre, este ser  dotado de raz\u00f3n. Deja esta morada preparada a mi intenci\u00f3n. El Se\u00f1or desea su  casa: sal de este hombre\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Ved hasta que punto es preciosa el alma del hombre. Esto va dirigido a los que  piensan que nuestra alma y la de los animales son id\u00e9nticas y que estamos dotados  de un mismo esp\u00edritu. En otro pasaje, el demonio es expulsado de un solo hombre y  es enviado a dos mil cerdos (Mt 8,32); el esp\u00edritu precioso se opone al esp\u00edritu vil,  uno es salvado, el otro se pierde. \u201cSal de este hombre, vete a los cerdos, vete donde quieras, vete a los abismos. Sal de este hombre, es decir de lo que es m\u00edo  en propiedad; no dejar\u00e9 que poseas al hombre porque ser\u00eda injurioso para m\u00ed si te  instalar\u00e1s en \u00e9l en lugar de hacerlo yo. He asumido un cuerpo humano, habito en el  hombre: esta carne que t\u00fa posees es parte de mi carne. \u00a1Sal de este hombre!   <\/p>\n<p>&#8220;El esp\u00edritu inmundo lo retorci\u00f3 y, dando un grito muy fuerte, sali\u00f3.&#8221; Es esta la  manera de expresar su dolor: retorcerlo. El demonio, puesto que no hab\u00eda podido  alterar el alma del hombre, ejerci\u00f3 su violencia sobre su cuerpo. Estas  manifestaciones f\u00edsicas eran, por otra parte, el \u00fanico medio que ten\u00eda para dar a  entender que iba a salir de aquel hombre. Al manifestar su presencia el esp\u00edritu  puro, el impuro no puede hacer m\u00e1s que retirarse&#8230;<\/p>\n<p>\u00abTodos se preguntaron estupefactos: &#8216;\u00bfQu\u00e9 es esto?&#8217;\u00bb. Fij\u00e9monos en los  Hechos de los Ap\u00f3stoles y en los signos que dieron los primeros profetas. \u00bfQu\u00e9  dicen los magos del Fara\u00f3n al ver los prodigios que hac\u00eda Mois\u00e9s? &#8220;Es el dedo de  Dios&#8221; (Ex 8,15). A pesar de ser Mois\u00e9s quien los lleva a cabo, reconocen que hay un  poder mayor. M\u00e1s tarde los ap\u00f3stoles obraron otros prodigios: &#8220;\u00a1En el nombre de  Jes\u00fas, lev\u00e1ntate y camina!&#8221; (Hch 3,6); &#8220;Y Pablo, en el nombre de Jesucristo, orden\u00f3  al esp\u00edritu salir de aquella mujer&#8221; (Hch 16,18). Siempre se recurre al nombre de  Jes\u00fas. Pero  aqu\u00ed \u00bfqu\u00e9 es lo que \u00e9l mismo dice? &#8220;Sal de \u00e9l&#8221; sin precisar m\u00e1s. Es en  su propio nombre que ordena al esp\u00edritu de salir. \u00abTodos preguntaron estupefactos:  &#8216;\u00bfQu\u00e9 es esto? Este ense\u00f1ar con autoridad es nuevo\u00bb. La expulsi\u00f3n del demonio no  era en s\u00ed mismo nada nuevo: los exorcistas de los hebreos lo hac\u00edan  corrientemente. Pero \u00bfqu\u00e9 dice Jes\u00fas? \u00bfCu\u00e1l es esta ense\u00f1anza nueva? \u00bfD\u00f3nde  est\u00e1 la novedad? La novedad reside en que Jes\u00fas manda a los esp\u00edritus impuros con  autoridad propia. No cita a nadie: \u00e9l mismo da la orden; no habla en nombre de  otro sino en nombre de su propia autoridad.  <\/p>\n<p>La gente estaba admirada de su ense\u00f1anza porque Jes\u00fas hablaba \u201cno como los escribas, sino como un hombre que tiene autoridad\u201d. Por ejemplo, \u00e9l no dec\u00eda: \u201c\u00a1Palabra del Se\u00f1or!\u201d o bien: \u201cAs\u00ed se expresa el que me ha enviado\u201d. No; Jes\u00fas hablaba en nombre propio: era \u00e9l quien, antiguamente, hablaba por la voz de los profetas. Ya es una gran cosa poder decir, apoy\u00e1ndose sobre un texto, \u201cEst\u00e1 escrito&#8230;\u201d Pero es todav\u00eda mejor poder proclamar, en nombre del mismo Se\u00f1or, \u201c\u00a1Palabra del Se\u00f1or!\u201d. Pero es muy diferente poder afirmar , como lo hac\u00eda Jes\u00fas en persona, \u201c\u00a1En verdad, os lo declaro!&#8230;\u201d \u00bfC\u00f3mo te atreves t\u00fa a decir: \u201c\u00a1En verdad, yo os lo declaro!\u201d  si t\u00fa de ninguna manera eres aquel que en otro tiempo ha dado la Ley y hablado por los profetas?&#8230;<\/p>\n<p>\u201cLa gente estaba asombrada por su ense\u00f1anza.\u201d \u00bfQu\u00e9 ten\u00eda, pues, de tan original eso que ense\u00f1aba? \u00bfQu\u00e9 dec\u00eda que fuera tan novedoso? No hac\u00eda otra cosa que volver a repetir lo que ya hab\u00eda declarado por la voz de los profetas. Pero la gente estaba admirada porque no ense\u00f1aba siguiendo el m\u00e9todo de los escribas. Ense\u00f1aba de forma que mostraba que era \u00e9l mismo quien pose\u00eda autoridad; no como rabino, sino como Se\u00f1or. No hablaba refiri\u00e9ndose a uno mayor que \u00e9l. No, la palabra que dec\u00eda era suya; y si, a fin de cuentas, ten\u00eda este lenguaje de autoridad, es porque afirmaba como presente a Aquel del cual hab\u00eda hablado a trav\u00e9s de los profetas: \u201c\u00a1Yo, el que os hablaba, aqu\u00ed me ten\u00e9is!\u201d (Is 52,6)<\/p>\n<h2><span id=\"Balduino_de_Ford_obispo\">Balduino de Ford, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Somos_morada_de_Dios\">Comentario: Somos morada de Dios<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda sobre Hb 4,12: PL 204, 451-453.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abJes\u00fas lo increp\u00f3 diciendo: C\u00e1llate, sal de este hombre!\u00bb (Mc 1,25).<\/p>\n<p>\u201cLa Palabra de Dios es viva y eficaz, m\u00e1s tajante que una espada de doble filo.\u201d (Hb 4,12) Toda la grandeza, la fuerza y la sabidur\u00eda de la Palabra de Dios se muestra aqu\u00ed por el ap\u00f3stol a todos los que buscan a Cristo, Palabra, fuerza y sabidur\u00eda de Dios&#8230; Cuando se predica esta Palabra de Dios, por la predicaci\u00f3n la palabra exterior, pronunciada y escuchada se reviste del poder de la Palabra acogida en el interior. Entonces, los muertos resucitan, (Lc 7,22) y este testimonio hace surgir nuevos hijos de Abrah\u00e1n. (Mt 3,9) Esta Palabra es palabra viva. Viviente en el coraz\u00f3n del Padre, viviente en los labios del predicador y viviente en los corazones llenos de fe y de amor. Y como es Palabra viva no hay duda de su eficacia.<\/p>\n<p>La Palabra act\u00faa con eficacia en la creaci\u00f3n del mundo, en su gobierno y en su redenci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 puede haber de m\u00e1s eficaz o m\u00e1s fuerte que ella? \u201cCantad las proezas del Se\u00f1or, su poder!\u201d (cf Sal 105,2) La eficacia de esta Palabra se manifiesta en sus obras, se manifiesta tambi\u00e9n en la predicaci\u00f3n. \u201cNo tornar\u00e1 a m\u00ed de vac\u00edo, sin que haya realizado lo que me plugo y haya cumplido aquello a que la envi\u00e9.\u201d (Is 55,11)<\/p>\n<p>La Palabra es, pues, eficaz y m\u00e1s penetrante que una espada de doble filo cuando se la recibe con fe y amor. En efecto \u00bfqu\u00e9 hay de imposible para quien cree, y qu\u00e9 hay de duro para aquel que ama?<\/p>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h2>\n<p class=\"rh\">2851-2854.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfHas venido a acabar con nosotros?\u00bb (Mc 1,24).<\/p>\n<p>\u00abY l\u00edbranos del mal\u00bb: En esta petici\u00f3n del Padrenuestro, el mal no es una abstracci\u00f3n, sino que designa una persona, Satan\u00e1s, el Maligno, el \u00e1ngel que se opone a Dios. El \u00abdiablo\u00bb [dia-bolos] es aquel que \u00abse atraviesa\u00bb en el designio de Dios y su obra de salvaci\u00f3n cumplida en Cristo. \u00abHomicida desde el principio, mentiroso y padre de la mentira\u00bb (Jn 8,44), \u00abSatan\u00e1s, el seductor del mundo\u00bb (Ap 12,9), es aqu\u00e9l por medio del cual el pecado y la muerte entraron en el mundo y, por cuya definitiva derrota, toda la creaci\u00f3n entera ser\u00e1 \u00abliberada del pecado y de la muerte\u00bb (Plegaria Eucar\u00edstica IV). \u00abSabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios le guarda y el Maligno no llega a tocarle. Sabemos que somos hijos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno\u00bb (1Jn 5,18-19)&#8230; <\/p>\n<p>La victoria sobre el \u00abpr\u00edncipe de este mundo\u00bb (Jn 14,30) se adquiri\u00f3 de una vez por todas en la hora en que Jes\u00fas se entreg\u00f3 libremente a la muerte por darnos su Vida. Es el juicio de este mundo, y el pr\u00edncipe de este mundo  ha sido \u00abechado abajo\u00bb (Jn 12,31). \u00abEl se lanza en persecuci\u00f3n de la Mujer\u00bb pero no consigue alcanzarla: la nueva Eva, \u00abllena de gracia\u00bb del Esp\u00edritu Santo es librada del pecado y de la corrupci\u00f3n de la muerte&#8230; \u00abEntonces, despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos\u00bb (Ap 12, 13.17). Por eso el Esp\u00edritu y la Iglesia oran: \u00abVen, Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (Ap 22, 17.20), ya que su venida nos librar\u00e1 del Maligno.<\/p>\n<p>Al pedir ser liberados del Maligno, oramos igualmente para ser liberados de todos los males, presentes, pasados y futuros de los que \u00e9l es autor o instigador. En esta \u00faltima petici\u00f3n, la Iglesia presenta al Padre todas las desdichas del mundo. Con la liberaci\u00f3n de todos los males que abruman a la humanidad, implora el don precioso de la paz y la gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo. Orando as\u00ed, anticipa en la humildad de la fe la recapitulaci\u00f3n de todos y de todo en Aquel que \u00abtiene las llaves de la Muerte y del Hades\u00bb, \u00abel Due\u00f1o de todo, Aquel que es, que era y que ha de venir\u00bb (Ap 1,18.8).<\/p>\n<p class=\"rh\">391-395.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abHab\u00eda un hombre pose\u00eddo por un esp\u00edritu inmundo\u00bb (Mc 1,23).<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la elecci\u00f3n desobediente de nuestros primeros padres se halla una voz seductora, opuesta a Dios (Gn 3,1-5) que, por envidia, los hace caer en la muerte (Sb 2,24). La Escritura y la Tradici\u00f3n de la Iglesia ven en este ser un \u00e1ngel ca\u00eddo, llamado Sat\u00e1n o diablo (Jn 8,44; Ap 12,9). La Iglesia ense\u00f1a que primero fue un \u00e1ngel bueno, creado por Dios. &#8220;El diablo y los otros demonios fueron creados por Dios con una naturaleza buena, pero ellos se hicieron a s\u00ed mismos malos&#8221; (Concilio de Letr\u00e1n IV, a\u00f1o 1215: DS, 800).<\/p>\n<p>La Escritura habla de un pecado de estos \u00e1ngeles (2 P 2,4). Esta &#8220;ca\u00edda&#8221; consiste en la elecci\u00f3n libre de estos esp\u00edritus creados que rechazaron radical e irrevocablemente a Dios y su Reino. Encontramos un reflejo de esta rebeli\u00f3n en las palabras del tentador a nuestros primeros padres: &#8220;Ser\u00e9is como dioses&#8221; (Gn 3,5). El diablo es &#8220;pecador desde el principio&#8221; (1 Jn 3,8), &#8220;padre de la mentira&#8221; (Jn 8,44). Es el car\u00e1cter irrevocable de su elecci\u00f3n, y no un defecto de la infinita misericordia divina lo que hace que el pecado de los \u00e1ngeles no pueda ser perdonado. &#8220;No hay arrepentimiento para ellos despu\u00e9s de la ca\u00edda, como no hay arrepentimiento para los hombres despu\u00e9s de la muerte&#8221; (San Juan Damasceno, De fide ortodoxa, 2,4: PG 94, 877C).<\/p>\n<p>La Escritura atestigua la influencia nefasta de aquel a quien Jes\u00fas llama &#8220;homicida desde el principio&#8221; (Jn 8,44) y que incluso intent\u00f3 apartarlo de la misi\u00f3n recibida del Padre ( Mt 4,1-11). &#8220;El Hijo de Dios se manifest\u00f3 para deshacer las obras del diablo&#8221; (1 Jn 3,8). La m\u00e1s grave en consecuencias de estas obras ha sido la seducci\u00f3n mentirosa que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios.<\/p>\n<p>Sin embargo, el poder de Sat\u00e1n no es infinito. No es m\u00e1s que una criatura, poderosa por el hecho de ser esp\u00edritu puro, pero siempre criatura: no puede impedir la edificaci\u00f3n del Reino de Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Jesucristo_Legislador_divino\">Catequesis: Jesucristo, Legislador divino<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>Audiencia general, 14-10-1987<\/p>\n<p>1. En los Evangelios encontramos otro hecho que atestigua la conciencia que ten\u00eda Jes\u00fas de poseer una autoridad divina, y la persuasi\u00f3n que tuvieron de esa autoridad los evangelistas y la primera comunidad cristiana. En efecto, los Sin\u00f3pticos concuerdan al decir que los que escuchaban a Jes\u00fas \u201cse maravillaban de su doctrina,\u00a0<em>pues les ense\u00f1aba como quien tiene autoridad\u00a0<\/em>y no como los escribas\u201d (<em>Mc<\/em>1, 22; y\u00a0<em>Mt<\/em>7, 29;\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a04, 32). Es una informaci\u00f3n preciosa que Marcos nos da ya al comienzo de su Evangelio. Ella nos atestigua que la gente hab\u00eda captado en seguida la diferencia entre la ense\u00f1anza de Cristo y la de los escribas israelitas, y no\u00a0<em>s\u00f3lo en el modo, sino en la misma sustancia<\/em>: los escribas apoyaban su ense\u00f1anza en el texto de la ley mosaica, de la que eran int\u00e9rpretes y glosadores; y Jes\u00fas no segu\u00eda el m\u00e9todo de uno \u201cque ense\u00f1a\u201d o de un \u201ccomentador\u201d de la Ley Antigua, sino que se comportaba\u00a0<em>como un Legislador<\/em>\u00a0y, en definitiva, como quien tiene autoridad sobre la ley. Notemos que los que escuchaban sab\u00edan bien que se trataba de la\u00a0<em>Ley Divina<\/em>, que dio Mois\u00e9s en virtud de un poder que Dios mismo le hab\u00eda concedido como a su representante y mediador ante el pueblo de Israel.<\/p>\n<p>Los Evangelistas y la primera comunidad cristiana, que reflexionaban sobre esa observaci\u00f3n de los que hab\u00edan escuchado la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, se daban cuenta todav\u00eda m\u00e1s de su significado integral, porque pod\u00edan confrontarla con todo el ministerio sucesivo de Cristo. Para los Sin\u00f3pticos y para sus lectores era, pues, l\u00f3gico el paso de a afirmaci\u00f3n de un poder sobre la ley mosaica y sobre todo el Antiguo Testamento a afirmaci\u00f3n de la presencia de un autoridad divina en Cristo. Y no s\u00f3lo como un Enviado o Legado de Dios, como hab\u00eda sido en el caso de Mois\u00e9s: Cristo, al atribuirse el poder de completar e interpretar con autoridad o, m\u00e1s a\u00fan, de dar la Ley de Dios de un modo nuevo, mostraba su conciencia de ser \u201cigual a Dios\u201d (cf.\u00a0<em>Flp<\/em>\u00a02, 6).<\/p>\n<p>2. Que el poder, que Cristo se atribuye sobre la Ley, comporte una autoridad divina lo demuestra el hecho de que\u00a0<em>\u00c9l no crea otra Ley aboliendo la antigua<\/em>: \u201cNo pens\u00e9is que he venido abrogar la ley o los Profetas; no he venido a abrogarla, sino a consumarla\u201d (<em>Mt<\/em>5, 17). Es claro que Dios no podr\u00eda \u201cabrogar\u201d la Ley que El mismo dio. Pero puede \u2014como hace Jesucristo<em>\u2014 aclarar su pleno significado<\/em>, hacer comprender su justo sentido, corregir las falsas interpretaciones y las aplicaciones arbitrarias, a las que la ha sometido el pueblo y sus mismos maestros y dirigentes, cediendo a las debilidades y limitaciones de la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Para ello Jes\u00fas anuncia, proclama y reclama una \u201cjusticia\u201d superior a la de los escribas y fariseos (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a05, 20), la \u201cjusticia\u201d que Dios mismo ha propuesto y exige con la observancia fiel de la Ley en orden al \u201creino de los cielos\u201d. El Hijo del hombre act\u00faa, pues, como un Dios que restablece lo que Dios quiso y puso de una vez para siempre.<\/p>\n<p>3. De hecho, sobre la Ley de Dios \u00c9l proclama ante todo: \u201cen verdad os digo que mientras no pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasar\u00e1 (desapercibida) de la Ley hasta que todo se cumpla\u201d (<em>Mt<\/em>5, 18). Es una declaraci\u00f3n dr\u00e1stica con la que Jes\u00fas quiere afirmar tanto la inmutabilidad sustancial de la Ley mosaica como el cumplimiento mesi\u00e1nico que recibe en su palabra. Se trata de una \u201cplenitud\u201d de la Ley antigua que \u00c9l, ense\u00f1ando \u201ccomo quien tiene autoridad\u201d sobre la Ley, hace ver que\u00a0<em>se manifiesta<\/em>sobre todo\u00a0<em>en el amor a Dios y al pr\u00f3jimo<\/em>: \u201cDe estos dos preceptos penden la Ley y los Profetas\u201d (<em>Mt<\/em>\u00a022, 40). Se trata de un \u201ccumplimiento\u201d que corresponde al \u201cesp\u00edritu\u201d de la Ley, que ya se deja ver desde la \u201cletra\u201d del Antiguo Testamento, que Jes\u00fas recoge, sintetiza y propone con a autoridad de quien es Se\u00f1or tambi\u00e9n de la Ley. Los preceptos del amor, y tambi\u00e9n de la fe generadora de esperanza en la obra mesi\u00e1nica, que \u00c9l a\u00f1ade a la Ley antigua explicitando su contenido y desarrollando sus virtualidades escondidas, son tambi\u00e9n un cumplimiento.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_De_donde_viene_la_autoridad_de_Cristo\">Catequesis: \u00bfDe d\u00f3nde viene la autoridad de Cristo?<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>Audiencia general, 04-05-1988<\/p>\n<p>En lo que se refiere a los oyentes de Jes\u00fas, sabemos, por el testimonio de los Evangelistas, que \u00e9stos estaban impresionados por otro aspecto de su predicaci\u00f3n: &#8220;Quedaban asombrados de su doctrina, porque les\u00a0<i>ense\u00f1aba como quien tiene autoridad<\/i>, y no como los escribas&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a01, 22). &#8220;&#8230;<i>Hablaba con autoridad<\/i>&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a04, 32).<\/p>\n<p>Esta competencia y autoridad estaban constituidas, sobre todo, por la\u00a0<i>fuerza de la verdad<\/i>\u00a0contenida en la predicaci\u00f3n de Cristo. Los oyentes, los disc\u00edpulos, lo llamaban &#8220;<i>Maestro<\/i>&#8220;, no tanto en el sentido de que conociese la Ley y los Profetas y los comentase con agudeza, como hac\u00edan los escribas. El motivo era mucho m\u00e1s profundo: \u00c9l &#8220;hablaba con autoridad&#8221;, y \u00e9sta era\u00a0<i>la autoridad de la verdad, cuya fuente es el mismo Dios<\/i>. El propio Jes\u00fas dec\u00eda: &#8220;Mi doctrina no es m\u00eda, sino del que me ha enviado&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a07, 16).<\/p>\n<p>3. En este sentido \u2014que incluye la referencia a Dios\u2014,\u00a0<i>Jes\u00fas era Maestro<\/i>. &#8220;Vosotros me llam\u00e1is &#8216;el Maestro&#8217; y &#8216;el Se\u00f1or&#8217;, y dec\u00eds bien, porque lo soy&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a013, 13). Era\u00a0<i>Maestro de la verdad que es Dios<\/i>. De esta verdad dio \u00c9l testimonio hasta el final, con la autoridad que proven\u00eda de lo alto: podemos decir, con la autoridad de uno que es &#8220;rey&#8221; en la esfera de la verdad.<\/p>\n<p>[&#8230;]<\/p>\n<p>El Concilio, despu\u00e9s de recordar que &#8220;Dios llama ciertamente a los hombres a servirle en esp\u00edritu y en verdad.. Porque Dios tiene en cuenta la dignidad de la persona humana, que \u00c9l mismo ha creado&#8221;, a\u00f1ade que &#8220;esto se hizo patente sobre todo en Cristo Jes\u00fas, en quien Dios se manifest\u00f3 perfectamente a S\u00ed mismo y descubri\u00f3 sus caminos. En efecto, Cristo, que es Maestro y Se\u00f1or nuestro, manso y humilde de coraz\u00f3n, atrajo e invit\u00f3 pacientemente a los disc\u00edpulos. Cierto que apoy\u00f3 y confirm\u00f3 su predicaci\u00f3n con milagros para excitar y robustecer la fe de los oyentes, pero no para ejercer coacci\u00f3n sobre ellos&#8221;.<\/p>\n<p>Y, por \u00faltimo, relaciona esta dimensi\u00f3n de la doctrina de Cristo con el misterio pascual: &#8220;Finalmente, al completar\u00a0<i>en la cruz<\/i>\u00a0la obra de la redenci\u00f3n, con la que adquir\u00eda para los hombres la salvaci\u00f3n y la verdadera libertad,\u00a0<i>concluy\u00f3 su revelaci\u00f3n<\/i>. Dio, en efecto,\u00a0<i>testimonio de la verdad<\/i>, pero no quiso imponerla por la fuerza a los que le contradec\u00edan. Porque su reino no se defiende a golpes, sino que se establece\u00a0<i>dando testimonio de la verdad y prest\u00e1ndole o\u00eddo, y crece por el amor<\/i>\u00a0con que Cristo, levantado en la cruz, atrae a los hombres a s\u00ed mismo&#8221; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decl_19651207_dignitatis-humanae_sp.html\">Dignitatis humanae<\/a><\/i>, 11).<\/p>\n<p>Podemos, pues, concluir ya desde ahora que quien busca sinceramente la verdad encontrar\u00e1 bastante f\u00e1cilmente en el magisterio de Cristo crucificado la soluci\u00f3n, incluso, del problema de la libertad.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_El_Espiritu_Santo_en_la_lucha_contra_el_mal\">Catequesis: El Esp\u00edritu Santo en la lucha contra el mal<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>Audiencia general, 03-06-1998<\/p>\n<p>3. [&#8230;] La lucha con Satan\u00e1s, iniciada en el desierto, prosigue durante toda la vida de Jes\u00fas. Una de sus actividades t\u00edpicas es precisamente la de exorcista, por la que la gente grita admirada: \u00abManda hasta a los esp\u00edritus inmundos y le obedecen\u00bb (<i>Mc<\/i>\u00a01, 27). Quien osa afirmar que Jes\u00fas recibe este poder del mismo diablo blasfema contra el Esp\u00edritu Santo (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a03, 22-30), pues Jes\u00fas expulsa los demonios precisamente \u00abpor el Esp\u00edritu de Dios\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a012, 28). Como afirma san Basilio de Cesarea, con Jes\u00fas \u00abel diablo perdi\u00f3 su poder en presencia del Esp\u00edritu Santo\u00bb (<i>De Spiritu Sancto<\/i>, 19).<\/p>\n<p>4. Seg\u00fan el evangelista san Lucas, despu\u00e9s de la tentaci\u00f3n en el desierto, \u00abJes\u00fas volvi\u00f3 a Galilea\u00a0<i>por la fuerza del Esp\u00edritu<\/i>\u00a0(&#8230;) e iba\u00a0<i>ense\u00f1ando<\/i>\u00a0en sus sinagogas\u00bb (<i>Lc<\/i>\u00a04, 14-15). La presencia poderosa del Esp\u00edritu Santo se manifiesta tambi\u00e9n en la actividad evangelizadora de Jes\u00fas. \u00c9l mismo lo subraya en su discurso inaugural en la sinagoga de Nazaret (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a04, 16-30), aplic\u00e1ndose el pasaje de Isa\u00edas: \u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00bb (<i>Is<\/i>\u00a061, 1). En cierto sentido, se puede decir que Jes\u00fas es el \u00abmisionero del Esp\u00edritu\u00bb, dado que el Padre lo envi\u00f3 para anunciar con la fuerza del Esp\u00edritu Santo el evangelio de la misericordia.<\/p>\n<p>La palabra de Jes\u00fas, animada por la fuerza del Esp\u00edritu, expresa verdaderamente su misterio de Verbo hecho carne (cf.<i>\u00a0Jn<\/i>\u00a01, 14). Por eso, es la palabra de alguien que tiene \u00abautoridad\u00bb (<i>Mc<\/i>\u00a01, 22), a diferencia de los escribas. Es una \u00abdoctrina nueva\u00bb (<i>Mc<\/i>\u00a01, 27), como reconocen asombrados quienes escuchan su primer discurso en Cafarna\u00fam. Es una palabra que cumple y supera la ley mosaica, como puede verse en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a05-7). Es una palabra que comunica el perd\u00f3n divino a los pecadores, cura y salva a los enfermos, e incluso resucita a los muertos. Es la Palabra de aquel \u00aba quien Dios ha enviado\u00bb y en quien el Esp\u00edritu habita de tal modo, que puede darlo \u00absin medida\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a03, 34).<\/p>\n<p>5. La presencia del Esp\u00edritu Santo resalta de modo especial en la oraci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El evangelista san Lucas refiere que, en el momento del bautismo en el Jord\u00e1n, \u00abcuando Jes\u00fas estaba en oraci\u00f3n, se abri\u00f3 el cielo, y baj\u00f3 sobre \u00e9l el Esp\u00edritu Santo\u00bb (<i>Lc<\/i>\u00a03, 21-22). Esta relaci\u00f3n entre la oraci\u00f3n de Jes\u00fas y la presencia del Esp\u00edritu vuelve a aparecer expl\u00edcitamente en el himno de j\u00fabilo: \u00abSe llen\u00f3 de gozo Jes\u00fas\u00a0<i>en el Esp\u00edritu Santo<\/i>, y dijo: \u201cYo te bendigo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra&#8230;\u201d\u00bb (<i>Lc<\/i>\u00a010, 21).<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu acompa\u00f1a as\u00ed la experiencia m\u00e1s \u00edntima de Jes\u00fas, su filiaci\u00f3n divina, que lo impulsa a dirigirse a Dios Padre llam\u00e1ndolo \u00abAbb\u00e1\u00bb (<i>Mc<\/i>\u00a014, 36), con una confianza singular, que nunca se aplica a ning\u00fan otro jud\u00edo al dirigirse al Alt\u00edsimo. Precisamente a trav\u00e9s del don del Esp\u00edritu, Jes\u00fas har\u00e1 participar a los creyentes en su comuni\u00f3n filial y en su intimidad con el Padre. Como nos asegura san Pablo, el Esp\u00edritu Santo nos hace gritar a Dios: \u00ab\u00a1Abb\u00e1, Padre!\u00bb (<i>Rm<\/i>\u00a08, 15; cf.\u00a0<i>Ga<\/i>\u00a04, 6).<\/p>\n<p>Esta vida filial es el gran don que recibimos en el bautismo. Debemos redescubrirla y cultivarla siempre de nuevo, con docilidad a la obra que el Esp\u00edritu Santo realiza en nosotros.<\/p>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica-2\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"La_caida_de_los_angeles\">La ca\u00edda de los \u00e1ngeles<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>n. 391-395<\/p>\n<p><b>391<\/b> Detr\u00e1s de la elecci\u00f3n desobediente de nuestros primeros padres se halla una voz seductora, opuesta a Dios (cf. <i>Gn<\/i> 3,1-5) que, por envidia, los hace caer en la muerte (cf. <i>Sb<\/i> 2,24). La Escritura y la Tradici\u00f3n de la Iglesia ven en este ser un \u00e1ngel ca\u00eddo, llamado Sat\u00e1n o diablo (cf. <i>Jn<\/i> 8,44; <i>Ap<\/i> 12,9). La Iglesia ense\u00f1a que primero fue un \u00e1ngel bueno, creado por Dios. <i>Diabolus enim et alii daemones a Deo quidem natura creati sunt boni, sed ipsi per se facti sunt mali<\/i> (&#8220;El diablo y los otros demonios fueron creados por Dios con una naturaleza buena, pero ellos se hicieron a s\u00ed mismos malos&#8221;) (Concilio de Letr\u00e1n IV, a\u00f1o 1215: DS, 800).<\/p>\n<p><b>392<\/b> La Escritura habla de un <i>pecado<\/i> de estos \u00e1ngeles (<i>2 P<\/i> 2,4). Esta &#8220;ca\u00edda&#8221; consiste en la elecci\u00f3n libre de estos esp\u00edritus creados que <i>rechazaron<\/i> radical e irrevocablemente a Dios y su Reino. Encontramos un reflejo de esta rebeli\u00f3n en las palabras del tentador a nuestros primeros padres: &#8220;Ser\u00e9is como dioses&#8221; (<i>Gn<\/i> 3,5). El diablo es &#8220;pecador desde el principio&#8221; (<i>1 Jn <\/i>3,8), &#8220;padre de la mentira&#8221; (<i>Jn<\/i> 8,44).<\/p>\n<p><b>393<\/b> Es el car\u00e1cter <i>irrevocable<\/i> de su elecci\u00f3n, y no un defecto de la infinita misericordia divina lo que hace que el pecado de los \u00e1ngeles no pueda ser perdonado. &#8220;No hay arrepentimiento para ellos despu\u00e9s de la ca\u00edda, como no hay arrepentimiento para los hombres despu\u00e9s de la muerte&#8221; (San Juan Damasceno, <i>De fide orthodoxa<\/i>, 2,4: PG 94, 877C).<\/p>\n<p><b>394<\/b> La Escritura atestigua la influencia nefasta de aquel a quien Jes\u00fas llama &#8220;homicida desde el principio&#8221; (<i>Jn<\/i> 8,44) y que incluso intent\u00f3 apartarlo de la misi\u00f3n recibida del Padre (cf. <i>Mt<\/i> 4,1-11). &#8220;El Hijo de Dios se manifest\u00f3 para deshacer las obras del diablo&#8221; (<i>1 Jn<\/i> 3,8). La m\u00e1s grave en consecuencias de estas obras ha sido la seducci\u00f3n mentirosa que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios.<\/p>\n<p><b>395<\/b> Sin embargo, el poder de Sat\u00e1n no es infinito. No es m\u00e1s que una criatura, poderosa por el hecho de ser esp\u00edritu puro, pero siempre criatura: no puede impedir la edificaci\u00f3n del Reino de Dios. Aunque Sat\u00e1n act\u00fae en el mundo por odio contra Dios y su Reino en Jesucristo, y aunque su acci\u00f3n cause graves da\u00f1os \u2014de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza f\u00edsica\u2014en cada hombre y en la sociedad, esta acci\u00f3n es permitida por la divina providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo. El que Dios permita la actividad diab\u00f3lica es un gran misterio, pero &#8220;nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman&#8221; (<i>Rm<\/i> 8,28).<\/p>\n<h3><span id=\"Libranos_del_mal\">L\u00edbranos del mal<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>n. 2850-2854<\/p>\n<p><b>2850<\/b> La \u00faltima petici\u00f3n a nuestro Padre est\u00e1 tambi\u00e9n contenida en la oraci\u00f3n de Jes\u00fas: \u201cNo te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno\u201d (<i>Jn<\/i> 17, 15). Esta petici\u00f3n concierne a cada uno individualmente, pero siempre quien ora es el \u201cnosotros\u201d, en comuni\u00f3n con toda la Iglesia y para la salvaci\u00f3n de toda la familia humana. La Oraci\u00f3n del Se\u00f1or no cesa de abrirnos a las dimensiones de la Econom\u00eda de la salvaci\u00f3n. Nuestra interdependencia en el drama del pecado y de la muerte se vuelve solidaridad en el Cuerpo de Cristo, en \u201ccomuni\u00f3n con los santos\u201d (cf <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_02121984_reconciliatio-et-paenitentia_sp.html\"> RP<\/a> 16).<\/p>\n<p><b>2851<\/b> En esta petici\u00f3n, el mal no es una abstracci\u00f3n, sino que designa una persona, Satan\u00e1s, el Maligno, el \u00e1ngel que se opone a Dios. El \u201cdiablo\u201d (<i>di\u00e1-bolos<\/i>) es aqu\u00e9l que \u201cse atraviesa\u201d en el designio de Dios y su obra de salvaci\u00f3n cumplida en Cristo.<\/p>\n<p><b>2852<\/b> \u201cHomicida [&#8230;] desde el principio [&#8230;] mentiroso y padre de la mentira\u201d (<i>Jn<\/i> 8, 44), \u201cSatan\u00e1s, el seductor del mundo entero\u201d (<i>Ap<\/i> 12, 9), es aqu\u00e9l por medio del cual el pecado y la muerte entraron en el mundo y, por cuya definitiva derrota toda la creaci\u00f3n entera ser\u00e1 \u201cliberada del pecado y de la muerte\u201d (<i>Plegaria Eucar\u00edstica IV<\/i>, 123: <i>Misal Romano<\/i>). \u201cSabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios le guarda y el Maligno no llega a tocarle. Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno\u201d (<i>1 Jn<\/i> 5, 18-19):<\/p>\n<p>\u00abEl Se\u00f1or que ha borrado vuestro pecado y perdonado vuestras faltas tambi\u00e9n os protege y os guarda contra las astucias del Diablo que os combate para que el enemigo, que tiene la costumbre de engendrar la falta, no os sorprenda. Quien conf\u00eda en Dios, no tema al demonio. \u201cSi Dios est\u00e1 con nosotros, \u00bfqui\u00e9n estar\u00e1 contra nosotros?\u201d (<i>Rm<\/i> 8, 31)\u00bb (San Ambrosio, <i>De sacramentis,<\/i> 5, 30).<\/p>\n<p><b>2853<\/b> La victoria sobre el \u201cpr\u00edncipe de este mundo\u201d (<i>Jn<\/i> 14, 30) se adquiri\u00f3 de una vez por todas en la Hora en que Jes\u00fas se entreg\u00f3 libremente a la muerte para darnos su Vida. Es el juicio de este mundo, y el pr\u00edncipe de este mundo est\u00e1 \u201cechado abajo\u201d (<i>Jn<\/i> 12, 31; <i>Ap<\/i> 12, 11). \u201c\u00c9l se lanza en persecuci\u00f3n de la Mujer\u201d (cf <i>Ap<\/i> 12, 13-16), pero no consigue alcanzarla: la nueva Eva, \u201cllena de gracia\u201d del Esp\u00edritu Santo es preservada del pecado y de la corrupci\u00f3n de la muerte (Concepci\u00f3n inmaculada y Asunci\u00f3n de la sant\u00edsima Madre de Dios, Mar\u00eda, siempre virgen). \u201cEntonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos\u201d (<i>Ap<\/i> 12, 17). Por eso, el Esp\u00edritu y la Iglesia oran: \u201cVen, Se\u00f1or Jes\u00fas\u201d (<i>Ap<\/i> 22, 17. 20) ya que su Venida nos librar\u00e1 del Maligno.<\/p>\n<p><b>2854<\/b> Al pedir ser liberados del Maligno, oramos igualmente para ser liberados de todos los males, presentes, pasados y futuros de los que \u00e9l es autor o instigador. En esta \u00faltima petici\u00f3n, la Iglesia presenta al Padre todas las desdichas del mundo. Con la liberaci\u00f3n de todos los males que abruman a la humanidad, implora el don precioso de la paz y la gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo. Orando as\u00ed, anticipa en la humildad de la fe la recapitulaci\u00f3n de todos y de todo en Aqu\u00e9l que \u201ctiene las llaves de la Muerte y del Hades\u201d (<i>Ap<\/i> 1,18), \u201cel Due\u00f1o de todo, Aquel que es, que era y que ha de venir\u201d (<i>Ap<\/i> 1,8; cf <i>Ap<\/i> 1, 4):<\/p>\n<p>\u00abL\u00edbranos de todos los males, Se\u00f1or, y conc\u00e9denos la paz en nuestros d\u00edas, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbaci\u00f3n, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo\u00bb (<i>Rito de la Comuni\u00f3n<\/i> [Embolismo]: <i>Misal Romano<\/i>).<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><b><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/homilias-ciclo-b_semana-04_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\/\">Domingo 4 del Tiempo Ordinario (B)<\/a><\/b><\/li>\n<li>Martes I del Tiempo Ordinario<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>21 Y entran en Cafarna\u00fan y, al s\u00e1bado siguiente, entra en la sinagoga a ense\u00f1ar; 22 estaban asombrados de su ense\u00f1anza, porque les ense\u00f1aba con autoridad y no como los escribas. 23 Hab\u00eda precisamente en su sinagoga un hombre que ten\u00eda un esp\u00edritu inmundo y se puso a gritar: 24 \u00ab\u00bfQu\u00e9 tenemos que ver nosotros &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-1-21-28-curacion-del-endemoniado-de-cafarnaum\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 1, 21-28: Curaci\u00f3n del endemoniado de Cafarna\u00fam\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41369","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41369","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41369"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41369\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41369"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41369"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41369"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}